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Blog de masallaesoteric
25 de Noviembre, 2010 · General

ELIPHAS LEVI Y PAPUS

ELIPHAS LEVI Y PAPUS :

ELIPHAS LEVI Y PAPUS-BIOGRAFIA DE ELIPHAS LEVI-BIOGRAFIA DE PAPUS-PAPUS SEGUN LA WIKIPEDIA-EL MARTINISMO DE PAPUS,LA SUCESION-MARTINISMO MODERNO (A.E.WAITE)-EL MARTINISMO Y LOS MARTINISTAS (H.DURVILLE)-DOCTRINA MAGICA DE E.LEVI (RESUMEN)-DOCTRINA DE ELIPHAS LEVI POR PAPUS-LA DOCTRINA MAGICA DE PAPUS-PAPUS,CÓMO COMBATIR LOS MALEFICIOS-EL NOMBRE SAGRADO (PAPUS)-LA LLAVE DE LOS MISTERIOS (E.LEVI)-EL GRAN ARCANO DEL OCULTISMO (E.LEVI)-PREPARACION DEL MAGO (E.LEVI)-ALQUIMIA,TRADICION QUE NO MURIO (PAPUS)-EL TAROT ESOTERICO POR PAPUS-MAGIA COMO EFECTUAR OPERACIONES (PAPUS)-LA KABALA ESOTERICA POR PAPUS-RITUAL MAGICO (LEVI Y PAPUS)

* ESTE TRABAJO PRETENDE SER UN BREVE ESTUDIO,SOBRE ELIPHAS LEVI,UNO DE LOS PIONEROS DEL OCULTISMO OCCIDENTAL,QUE APORTO UN SABER ENCICLOPEDICO E INNOVADOR,QUE MARCO SENDA E INSPIRO A MAESTROS NOTABLES COMO ALEISTER CROWLEY,Y SOBRE SU SEGUIDOR,PAPUS, QUE FUNDO EL MARTINISMO,QUE INFLUYO PROFUNDAMENTE LA MAYORIA DE LAS ESCUELAS ESOTERICAS MODERNAS...SEMEJANTE IMPORTANCIA EXIGIA ESTA MODESTA COMPILACION QUE DESCRIBE LAS BIOGRAFIAS DE LEVI Y PAPUS Y LAS BASES DE SU DOCTRINA,ESPERANDO QUE SIRVA COMO MENTOR DE LOS ESTUDIANTES QUE SE INICIAN,COMO HA SIDO EN MI CASO... (POR FABIO RAMIREZ)


ELIPHAS LEVI Y PAPUS :

DE DONDE VIENEN Y HACIA DONDE VAN ELIPHAS LEVI Y PAPUS :

Francis Barret (1765-1825) sigue las tradiciones Medievales que han llegado a él, desde otras regiones de Europa y Oriente, muchas de ellas en forma oral. Toma como base de sus practicas las instrucciones y manuscritos del Abate Tritemio y Cornelio Agripa. El año 1825 aproximadamente forma un selecto grupo de discípulos o Aprendices de Magos en Inglaterra -Londres- para estudiar, ampliar y preservar esta tradición. Entre ellos se encuentran Sir Edward Bulwer Lytton (1803-1873) conocido escritor y autor de la novela Zanoni, y un muy reducido número de discípulos -al día de hoy desconocidos. A la muerte de Barret, Sir Edward Bulwer Lytton continúa con la agrupación en Londres y a ésta agrupación -y antiguas tradiciones mágicas- se conecta el Abate Alphonse Louis Constant de Francia, mejor conocido como Eliphas Levi Zahed (1810-1875). Esta rama de los magos en Inglaterra finalmente pierde fuerza y termina por extinguirse. 

Eliphas Levi Zahed (1810-1875) miembro del grupo Londinense iniciado por Francis Barret y dirigido por Sir Edward Bulwer Lytton, recibe en su patria, Francia, la influencia de Mesmer, de Saint Germain, de Cagliostro y de varios otros discípulos de aquellos Maestros (Deleuze, Puységur, Pététin, Ricard, Depine, Chardel, Teste). Eliphas Levi ejerce enorme influencia en varios Magnetistas de su época, tales como el Baron Jules Du Potet (1) (1796-?), Louis Alphonse Cahagnet, Alexis Didier, el Norteamericano Dr. Paschal Beverly Randolph (1825-1875), Paul Christian, el Baron Spedialieri de Italia, Conde Guinotti de Italia. Ellos integran de una forma magistral Magnetismo y las Fuerzas Ocultas de la Mente y Alma con la antigua Magia Ceremonial y Litúrgica, Egipcia, Arabe y Hebrea. Al hacer esto Re-descubren los verdaderos secretos de los antiguos templos y sacerdocios, en esa fecha completamente perdidos para la humanidad. De esta forma ellos RE-descubren el VERDADERO poder detrás de la Magia religiosa tradicional, incluyendo aquella de la Ciencia de los talismanes o Sigilos, transmitida hasta esa fecha por los Miembros anteriores del Sagrado Colegio de Magos y Magas. 

Sabemos que Paracelso (1493-1541) era muy consciente de tales importantes secretos ya que en su "Filosofía Oculta" escrita para los Miembros del Sagrado Colegio de su época casi 400 años antes escribió: 

"...Estas cosas que eran tenidas como los más grandes secretos entre los antiguos Magos y Adeptos cosas, que ni Cornelio Agrippa, ni Pedro de Abano, ni el Abate Tritemio comprendieron... o al menos (jamás) escribieron sobre ello." -Paracelso. 

(1) El Barón Jules Du Potet integrante esencial en el desarrollo de las enormes investigaciones y descubrimientos del grupo Francés de Eliphas Levi y Dr. Paschal Beverly Randolph escribió sus más importantes teorías el año 1852, bajo el título de "La Magia Desvelada" sólo para Miembros del Sagrado Colegio de los Magos. 

TAROT : UN LIBRO EGIPCIO ANTIGUO 

Eliphas Levi Zahed por primera vez, en toda la historia del esoterismo -siguiendo el pensamiento del historiador Court de Gebelin y de Etteilla (cartomancista de la Alta Sociedad del París del siglo XVIII)- hace alusión al juego de cartas llamado Tarot como un Antiquísimo Libro Egipcio atribuído a Hermes Trismegisto y conteniendo Altas Claves Herméticas y Arcanas. Este planteamiento crea toda una corriente que influye en varias Escuelas esotéricas y en muchas personas. Esto se extiende hasta el día de hoy influyendo aún en el movimiento denominado Nueva Era. 

En Francia el Dr. Gerard Encausse (Papus) continúa la línea Francesa dejada por Eliphas Levi, siendo apoyado en su Organización, durante un tiempo, por el Iniciado Druida Peter Davidson -mencionado anteriormente y máximo representante de la Hermandad Hermética de Luxor. Este Iniciado Druida después de haber sido entrenado en Escocia, se establece por un tiempo en Francia asociándose a Gerard Encausse; finalmente, abandona Europa para dirigirse a América (USA), donde vive hasta sus ultimos días, en América, asociado a Rakadazan. 

Papus representa en aquel tiempo la tradición Mágica Europea hasta terminada la Primera guerra Mundial, con muchos asociados y discípulos integrando el Colegio de Magos de Francia, Héctor Durville (1848-1923), Stanislas de Guaita, Paul Sedir, Profesor Donato, Henry Durville. En plena actividad y en los años de la Primera Guerra da instrucciones a su discípulo Sudamericano (Colombiano) Julián Elias Buchelli (1893-1947 ) llevar tales enseñanzas Iniciáticas a un lugar seguro -Sudamérica- en caso de que Europa llegara a sufrir perdidas irreparables (lo que ocurrió durante la invasión Nazi a Francia durante la Segunda Guerra Mundial) a fin de que estos tesoros de verdad no se pierdan para la humanidad.


BIOGRAFIA DE ELIPHAS LEVI (1810-1875)

OCULTISTA Y CABALISTA FRANCES. PSEUDONIMO DEL ABATE ALPHONSE LUIS CONSTANT, NACIO EN PARIS EL 8 DE FEBRERO DE 1810 Y FALLECIO EN LA MISMA CIUIDAD EL 31 DE MAYO DE 1875 . FUE HIJO DE UN HUMILDE ZAPATERO Y FAVORECIDO POR EL CURA DE SU PARROQUIA INGRESO AL SEMINARIO DE SAN SUPLICIO DE LA ORDEN DE SAN FRANCISCO , DONDE ALCANZO EL DIACONADO . ALGUNOS BIÓGRAFOS MENCIONAN QUE FUE DE UN TEMPERAMENTO ARTÍSTICO , INQUIETO Y GENEROSO , QUE IMPULSADO PORSU PIEDAD Y FE SE CONSAGRO AL SACERDOCIO ; COMO TAMBIEN DE QUE DISPONIENDO EN LA BIBLIOTECA DE SU CONVENTO DE MUCHOS LIBROS Y MANUSCRITOS ANTIGUOS , SE DEDICO POR ENTERO A LA INVESTIGACIÓN Y ESTUDIO DE LO OCULTO , SIENDO ADMTIDO COMO PREMIO A SUS CONSTANTES DESVELOS EN FRATERNIDADES INICIATICAS QUE LO COLMARON DE HONORES POR SUS PROFUNDOS CONOCIMIENTOS EN LA MATERIA . SIN EMBARGO EN 1839 ES DESPEDIDO DEL CONVENTO , SE HA CONTAMINADO CON EL RACIONALISMO DEL SIGLO , PERO MAS QUE RACIONALISTA ES UN VISIONARIO Y UN SOÑADOR . LA OBRA SOCIAL DE CRISTO , QUE UN OSCURO PROFETA SOCIALISTA , GANNEAU , PREDICA ENTRE REDUCIDOS AMIGOS , LE CAUTIVA Y LE ARRASTRA A DIFUNDIRLA A LOS CUATROS VIENTOS . 

ENTONSES ESCRIBE LA BIBLE DE LA LIBERTE DONDE CONDENSA SUS IDEAS , PERO POR ELLO SUFRE SEIS MESES DE PRISIÓN Y EL 20 DE MARZO DE 1841 SU LIBRO ES CONDENADO POR UN DECRETO DE LA IGLESIA E INCLUIDO EN EL INDICE . LA MISMA SUERTE CORRE SU SEGUNDA OBRA : LA MERE DE DIEU . 

CORRE LUEGO UN PARENTESISDE SEIS AÑOS QUE NO HAN PODIDO LLENAR SUS BIÓGRAFOS ; PERO EN 1848 ROMPE SUS VOTOS Y CONTRAE ENLACE CON LA SEÑORITA NOEMÍ CADIOT, JOVEN DE DIECISÉIS AÑOS QUE ESCRIBE CON EL PSEUDONIMO DE CLAUDE PIGNAU . PUBLICA LUEGO EN 1851 UN DICTIONARIE DE LITERATURE CHRETINE Y VUELVE AL CELIBATO POR HABER OBTENIDO SU MUJER LA ANULACIÓN DEL MATRIMONIO . ENTREGADO ENTONCES A SI MISMO ES CUANDO EMPIEZA SU EXISRENCIA DE MAGO Y OCULTISTA HASTA QUE ACABO A LOS SESENTA Y CINCO AÑOS SU VIDA POBRE , TRISTE Y VALEROSA . 

ELIPHAS LEVI FUE MIEMBRO DE LOS FRATERS LUCIS , Y DE LA SOCIETAS ROCCICRUSIANA IN ANGLIA, EN 1873 (METROPOLITAN COLLEGE ). 

MENCIONESE QUE FUE TAMBIEN ADMITIDO EN LA ORDEN DE LOS ROSACRUCES , HABIENDO SIDO CENSURADO POR PUBLICAR EN SUS OBRAS MAS DE LO QUE ERA PERMITIDO DE CIERTAS DOCTRINAS SECRETAS . 

OBRAS: 

DOGMA Y RITUAL DE LA ALTA MAGIA (1856) 

LA CLAVE DE LOS GRANDES MISTERIOS (1861) 

LEYENDA Y SIMBOLISMO (1862) 

LA CIENCIA DELOS ESPIRITUS (1865) 

EL GRAN ARCANO DEL OCULTISMO REVELADO ; 

EL LIBRO DE LOS ESPLENDORES ; 

EL LIBRO DE LOS SABIOS : 

HISTORIA DE LA MAGIA (1860) 

*****

ELIPHAS LEVI (1810-1875)

Alphonse-Louis Constant, hijo de un zapatero remendón, fue un autodidacta presuntuoso: mal canzonetista, como pintor uno entre tantos, poeta mediocre, diácono exclaustrado antes de la ordenación, encarcelado varias veces por anarquía.

En julio de 1854, en Londres, evoca el espíritu de Apolonio de Tyana, se consagra a la cábala y se compromete con la Rosa-Cruz inglesa. Encuentra al polonés Wronski, inventor del prognómetro o máquina de predecir. 

Vuelto a París, se titula « magista » bajo el nombre de Eliphas Lévi Zamed, y edita “La Revue philosophique el religieuse” en la que colaboraron Michelet y Littré y que fue prohibida en l858.

Publica a continuación el “Dogma y el Ritual de la alta Magia” e inicia por correspondencia a los discípulos afortunados. Su “llave de los grandes Misterios” fue juzgada extravagante por la oficialidad de París. Se ha presentado a veces en reencarnación de Rabelais y Alesteir Crowley decia ser su reencarnación.

Su verdadero nombre fue Alfonso Luis Constant, recibió las ordenes menores (a la que se debe su título de Abate Constant) antes de entregarse a la política y luego al ocultismo. Hace pintura y escribe panfletos de extrema izquierda, lo que le vale una temporada ambición. Es en esta época cuando descubre a Saint-Martin y a Swedenborg. Encuentra a Ganneau y descubre la bipolaridad expansiva y comprensiva del Universo. Por ultimo, se convierte en discípulo de Wronski. 
En Londres donde se refugia, se inicia en la rosacruz, estudia la Cábala, evoca a Apolonio de Triana y se pregunta si el mismo no será una reencarnación de Rabelais.

Tras regresar a París cambia de nombre y adopta el seudónimo iniciatico de Eliphas Levi Zamed. De aquí en mas la suerte estará echada. Eliphas Levi rompe sus vínculos con Ganneau, Esquiros, Fourier. Su admiración por Swedenborg declina; no tiene mas que un maestro Wronski. Solo le queda una sola pasión: la Cábala. Entre otras obras le debemos un Dogma y ritual de la alta magia.

ELIPHAS LÉVI "ZAHED"

Cuando se indaga en la historia del ocultismo, hay muchos nombres e innumerables obras, aunque sin duda si estudiamos el ocultismo del siglo XIX hay un nombre que resalta por su gran aportación al ocultismo y esoterismo moderno: Eliphas Lévi, cuyo nombre en realidad era Alphonse Charles Constant (1810-1875).

Eliphas Lévi nació en París en 1810. Hijo de un zapatero, desde muy joven se sintió atraído por la mística, y por eso ingresó en el Gran Seminario de Issy, donde cursó estudios clericales. Como alumno aventajado en su carrera clerical, pasó por el diaconato, para más tarde ser ordenado sacerdote, aunque no lo fue mucho tiempo, ya que acabó expulsado por la iglesia debido a sus ideas heréticas y por no haber mantenido el voto de castidad.

En los años posteriores, Lévi sufrió en sus carnes la miseria tanto material como espiritual y hastiado ingresó en 1839 en la abadía benedictina de Solermes, creyéndose destinado a la vida monástica, aunque sólo permanece interno durante un año, el tiempo suficiente para escribir en secreto su primera obra, “La biblia de la libertad”, obra que fue considerada como perniciosa y pecaminosa por la Audiencia de París y por la que fue condenado a 11 meses de prisión, siendo liberado en abril de 1842.

A partir de su liberación, atraído por el ascetismo empieza a frecuentar bibliotecas donde descubre con admiración los secretos del hermetismo, estudiando a Martines de Pascually.

Ya adentrado en la magia y la masonería, es animado por el historiador masónico Ragón a escribir una de sus obras más importantes, “Dogma y ritual de alta magia”, la cual firma con dos letras hebreas, iniciales del nombre que utilizaría a partir de este momento: Eliphas Lévi, el equivalente hebreo a su nombre de nacimiento.

En marzo de 1854, llega a Londres donde conoce al rosacruz Sir Edward Bulwer Lytton (autor de Zanoni), entre ellos crece la amistad y motivados por su devoción por la magia se entregan juntos a experiencias místicas. Lévi se retiró durante 21 días a un templo londinense, practicando la meditación, acompañada de una estricta dieta vegetariana, y ayunando durante dos semanas para al final aparecerse ante él el teúrgo Apolonio de Tiana.

A partir de entonces su reputación de erudito y maestro crece rápidamente y Lévi empieza a dedicarse a la alquimia y a atender consultas de tarot y quiromancia. De 1865 a 1874, Lévi fue Imperator de una importante sociedad secreta iniciática: Los Hermanos Mayores de la Rosacruz.

Entre otras cosas, la aportación de Lévi al ocultismo es su acierto en el dibujo y la interpretación esotérica de Baphomet. Además, Lévi fue el primero en adaptar el pentagrama invertido como símbolo material ante el espiritual, del derecho. Hizo dos ilustraciones del pentagrama. En la primera, la derecha, dibujó a un hombre dentro de las cinco puntas de la estrella simbolizando cada uno de sus miembros con uno de los cuatro elementos -tierra, aire, agua y fuego-, estando la cabeza representada por el espíritu, los nombres Adán y Eva escritos dentro de la estrella y las letras hebreas correspondientes a la palabra Yeshua a su alrededor. Al dibujo, lo llamó “El Hombre Microcósmico”.


En la ilustración del pentagrama invertido, Lévi dibujó dentro de la estrella la cabeza de Baphomet, los nombres de Samael y Lilith dentro de ella y la palabra Léviatán alrededor. Al interpretar ambos pentagramas formó por primera vez una diferencia entre el simbolismo humano-material y el divino-espiritual. También aportó estudios sobre los 22 arcanos mayores del tarot, asociándolos a las letras del alfabeto hebreo y a sus aspectos divinos.

Además de las obras ya citadas, Lévi dejó otras obras de gran importancia para el esoterismo y el ocultismo, tales como “Historia de la magia”, “La magia trascendental” o “La llave de los misterios”, entre otras. Sus obras influenciaron a otros grandes ocultistas como Aleister Crowley, quien proclamó ser la reencarnación de Lévi. Eliphas Lévi, cabalista, rosacruz y masón, hizo de sus escrituras su vida y de su vida magia, siendo sin duda uno de los ocultistas más importantes del siglo XIX. Lévi falleció en 1875 a la edad de 65 años, no sin antes dejar un importante legado para los amantes del ocultismo.

El verdadero nombre de este cabalista era Alphonse Luís Constant. Nace en París en 1810 y fallece a los sesenta y cinco años de edad en 1875; alumno brillante es admitido en el Gran seminario de Issy, regido por Sulpicianos, y donde es Iniciado discretamente hacia el estudio de la Magia. El seminarista fue admitido al diaconato y en 1816 sería ordenado sacerdote, abandonando al poco tiempo el seminario. Conoce la miseria y al cabo de algunos meses de angustia material y espiritual se cree destinado a la vida monástica. Marcha en 1839 a la abadía benedictina de Solesmes y permanece solo un año, escribiendo a escondidas su primera obra “LA BIBLIA DE LA LIBERTAD”; considerada como sediciosa es condenado por la Audiencia de París a once meses de prisión, siendo liberado en abril de 1842. Subsistiendo gracias a las canciones que escribía, Constant, claramente atraído por el ascetismo, frecuenta las bibliotecas donde descubre con embeleso los tesoros del hermetismo. Estudia a Jacob Bohna, Martines de Pasqually, Fabre d´olivet y otros. Animado por Ragón, el historiador masónico, Constant publica en forma de fascículos su primera gran obra “DOGMA Y RITUAL DE ALTA MAGIA” que firma con dos letras hebreas, iniciales del nombre que a partir de entonces utilizaría: ELIPHAS LEVI. Llega a Londres en la primavera de 1854, donde superiores desconocidos le conducen cerca de un rosacruz, Sir E. Bulwer Lyton, (autor de “ZANONI”), y en su compañía se entrega a experiencias teúrgicas. Tras un retiro de 21 días en un templo Londinense, se le aparecen dos entidades, un misterioso Joannes y el teúrgo Apolonio de Tiana. Recibe de ellos enseñanzas, una parte de las cuales difundirá él en sus libros, pero guarda la parte esencial para comunicaciones secretas a sus raros discípulos. Su reputación de erudito y maestro crece aceleradamente. Se dedica a experiencias alquímicas y atiende consultas de tarot y de quiromancia. Eliphas Levis fue desde 1865 a 1874 Imperator de una sociedad secreta de un elevado valor Iniciático : LOS HERMANOS MAYORES DE LA ROSA CRUZ. El sucesor de Eliphas Levi, tanto en la Societas Rosicrucian in Anglia (SRIA), como al frente de los hermanos mayores de la rosa cruz, fue William Wynn Westcott (1874-1892) uno de los miembros fundadores de la GOLDEN DAWN. La influencia de Eliphas Levi es considerable y sigue creciendo. Su obra ha suscitado y aún suscita reacciones fervientes de numerosos ocultistas. Como dice Víctor Emile Michele: <<cuando ha conocido la luz iniciática, crea uno tras otro cinco o seis libros en los que la ciencia más profunda se expresa en el lenguaje de un artista consumado, libros escritos en el último periodo de su vida, algunos de los cuales no han sido impresos, y que alcanza alturas insospechadas>>. 

OBRAS MÁS FAMOSAS: 

Dogma y ritual de alta magia; la clave de los misterios; Historia de la magia; leyendas y símbolos; la ciencia de los espíritus; el libro de los esplendores; los misterios de la kábala y curso de filosofía oculta. 

***

NOTA DEL COPISTA :

ESTE ES MI MENTOR EN MAGIA,UNO DE LAS PRIMERAS COSAS QUE LEI Y QUE AUN ME INFLUENCIAN.ALGUNOS ESOTERISTAS AMIGOS DICEN QUE LEVI NO SABIA REALMENTE,QUE HACIA CREER QUE SABIA,PERO LOS QUE LO LEIMOS CON ATENCION,SABEMOS QUE EL DEJO INDICIOS VALIOSOS SOBRE LA CIENCIA ESOTERICA Y QUE A PROPOSITO OCULTO COSAS PELIGROSAS PARA SU EPOCA Y PARA LOS NECIOS MATERIALISTAS;

SUFRIO MUCHO Y EXPLORO LAS FRONTERAS DEL PENSAMIENTO Y EL ALMA HUMANAS,INDAGO EN MUCHOS CAMPOS DISTINTOS Y UNIO LA CIENCIA Y LA RELIGION,
SIEMPRE HALLAREMOS ALGO VALIOSO EN SU OBRA,COMO LO DEMUESTRA LA INFLUENCIA QUE TUVO SOBRE PAPUS Y ALEISTER CROWLEY.

FUE UN VERDADERO CRISTIANO Y UN VERDADERO ROSACRUZ,ESO SE PUEDE DECIR DE EL Y NO ES POCO Y MAS DE UNA VEZ DEFENDIO A LA IGLESIA QUE NO LE CORRESPONDIO LA TAREA EN FORMA IGUAL;

ES NUESTRA INTENCION SEGUIR INFORMANDO SOBRE VIDA Y OBRA DE VERDADEROS INICIADOS,PARA CONOCER SU ADMIRABLE Y UTIL LEGADO;


BIOGRAFIA DE PAPUS :

Gerard Encausse, usualmente conocido por el nombre místico de Papus, fue un Frances nacido en España, médico, hipnotista y ocultista. 
El pseudonimo de Papus fue tomado del "Nuctameron" de Apolonio de Tiana" (apéndice del Dogme et Rituel de la Haute Magie) de Eliphas Levi y significa médico. Papus es principalmente recordado como autor de libros de magia, Cábala y Tarot, y como figura prominente en varias organizaciones ocultistas y grupos espiritualistas y literarios paricianos a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Nació en la Coruña, España el 13 de Julio de 1865, de madre española y padre Frances, Louis Encausse, un químico. Su familia se mudo a París cuando tenía cuatro años. En su juventud, Encausse pasó gran parte de su tiempo en la Biblioteca Nacional estudiando Cábala, Tarot, Ciencias Mágicas, Alquimia y los escritos de Eliphas Levi. Se asoció a la Sociedad Teosófica Francesa, poco despues de ser fundada Madame Blavatski en 1884-85, pero dimitió al poco tiempo pues no estaba de acuerdo en el énfasis que hacía ésta en el ocultismo oriental. También fué miembro de la Hermandad Hermética de Luxor. 

En 1888, él y su amigo Lucien Chamuel fundaron la Librarie du Merveilleux y su revista mensual L´ Initiation la cual se publicó hasta 1914. 
A pesar de que Papus aclama como a su maestro espiritual al misteriso mago y sanador conocido como "Le maitre Philippe" (Philippe Nizier), su primer maestro en los aspectos intelectuales del ocultismo fue el Marques Joseph Alexandre Saint Yves d´Alveidre (1842-1910). Saint Yves hubo heredado los documentos de uno de los grandes fundadores del ocultismo Frances, Antoine Fabre d´Olivet (1762-1825) y fue él probablemente quien le presentó a Papus el Marques Stanislas de Guaita (1860-1898). En 1888, Papus, Saint Yves y de Guaita trabajaron juntos con Josephin Péladain y Oswald Wirth en la fundación de la Orden Kabalística de la Rosa Cruz (O.K.R.C).Después de la muerte de de Guaita en 1897 (por una sobredosis de droga) Papus se convirtió en el (último) jefe de la O.K.R.C. 

En 1891, Papus formó una organización llamada L´Ordre des Superieurs Inconnus (Orden de los Superiores Desconocidos), de tres grados, comunmente conocida como la Orden Martinista, la cual está basada en dos ritos masónicos extintos: el rito de los Elus Cohens o Sacerdotes Electos de Martinez de Pascuales (1700-1774) y el Rito Rectificado de Saint Martin de Louis Claude de Saint Martin (1743-1803), un estudiante de de Pascuales quien escribió bajo el pseudonimo de "El Filósofo Desconocido". Papus afirmó haber estado en posesión de los documentos originales de Martinez de Pascules, y haber obtenido autoridad en el Rito de Saint Martin por su amigo Henri Viscount Delaage, quien afirmaba que su abuelo materno había sido iniciado por el mismo Saint Martin y había estado tentado a revivir la orden en 1887. La Orden Martinista se convirtió en un foco primario para Papus y continua hoy como uno de sus legados más duraderos. 
En 1893, Papus fue consagrado como Obispo de la Iglesia Gnóstica de Francia por Jules Doinel, quien había fundado su iglesia como una tentativa de revivir la religión Cátara en 1890. En 1895, Doinel abdicó como Primate de la Iglesia Gnóstica Francesa, dejando el control de la Iglesia a un sínodo de tres obispos, uno de los cuales era Papus. En marzo del mismo año, Papus se asoció a Ahathoor, un templo de la Golden Dawn en Paris. 

A pesar de sus pesados compromisos en ocultismo y grupos ocultistas, Encausse encontró tiempo para dedicarse a estudios académicos más convencionales en la Universidad de París. Él recibió su doctorado en medicina en 1894 con la presentación de una disertación en anatomía filosófica. Llegó a abrir una clínica la cual fue bastante exitosa. 
Papus visitó Rusia tres veces, en 1901, 1905, 1906 en servicio al Zar Nicolas II y la Zarina Alexandra tanto en su labor de médico como la de ocultista. 

Papus nunca se volvió un Masón regular (Gran Oriente). El se opuso a la masonería como grupo ateístico, en contraste con la cristianidad esotérica de la Iglesia Gnóstica, la O.K.R.C. y la Orden Martinista. A pesar de esto, él organizó lo que fue anunciado como "Conferencia Internacional Masónica" en París el 24 de Junio de 1908, en donde recibió una patente de Theodor Reuss para establecer un "Supremo Gran Concilio General de los Ritos Unificados de la Antigua y Primitiva Masoneria para el Gram Oriente de Francia y sus Dependencias en París". Esto fue probablemente en la misma ocasión que Reuss confirió sobre Papus el décimo grado de la O.T.O. para Francia. Papus a cambio, asistió a Reuss en la formación de la Iglesia Gnóstica Católica de la O.T.O. como una hija de L´Eglise Gnostique de France. Cuando John Yarker murió en 1913, Papus fue elegido como su sucesor en el cargo de Gran Hierofante (Jefe Internacional) de los Antiguos y Primitivos Ritos de Memphis Misraim. 

Cuando comenzó la primera guerra mundial, Papus se asoció al cuerpo médico de la armada Francesa. Mientras trabajaba en un hospital militar, contrajo tuberculosis y murió el 25 de octubre de 1916 a la edad de 51 años. 

Sus trabajos incluyen : 

Traité Elemtaire de Science Occulte (1888) (Tratado Elemental de ciencias ocultas), Le Tarot des Bohémiens (1889) (El tarot de los Bohemios), Traité méthodique de science occulte (1891) (Tratado Metódico de ciencias ocultas). Le tarot divinatoire (1909) (El Tarot Adivinatorio), Traité méthodique de magie pratique (1932) (Tratado Metódico de Magia Práctica), y Le science des nombres (1934) (La Ciencia de los Numeros),tres de los cuales fueron editados por su hijo Dr. Philippe Encausse.


PAPUS SEGUN LA WIKIPEDIA :

Gérard Anaclet Vincent Encausse, más conocido como Papus (13 de julio de 1865, La Coruña - 25 de octubre de 1916, París), fue un ocultista francés de origen español, gran divulgador del ocultismo, y fundador de la moderna Orden Martinista.


Biografía

Nacido de padre francés (Louis Encausse, químico) y madre española, a la edad de cuatro años Gérard Anaclet Vincent Encausse y su familia se trasladaron a París, donde fue educado.

De joven, Encausse pasaba gran parte de su tiempo en la Bibliothèque Nationale estudiando Cábala, Tarot, las ciencias de la magia y la alquimia, y los escritos de Eliphas Lévi. Se inscribió en la Sociedad Teosófica francesa poco después de que fuera fundada por Madame Blavatsky en 1884 - 1885, pero se dio de baja pronto porque no le gustaba el énfasis que la Sociedad ponía en el ocultismo oriental. En 1888, cofundó su propio grupo, la Orden cabalística de la Rosacruz. Ese mismo año, él y su amigo Lucien Chamuel fundaron la Librarie du Merveilleux y su revista mensual L'Initiation, que se publicó hasta 1914.

Encausse también fue miembro de la Fraternidad Hermética de la Luz y de la Orden Hermética del Alba Dorada de París, además de la Memphis-Mizraím y probablemente de otras organizaciones esotéricas o paramasónicas, y también escribió muchos libros sobre ocultismo. Aparte de sus actividades paramasónicas y martinistas, fue también discípulo espiritual del sanador espiritualista francés Anthelme Nizier Philippe, "Maître Philippe de Lyon".

A pesar de su profunda implicación en el ocultismo y en grupos ocultistas, Encausse logró encontrar tiempo para seguir estudios académicos más convencionales en la Universidad de París. Se doctoró en Medicina en 1894 con una tesis sobre Anatomía Filosófica. Abrió una próspera clínica en la rue Rodin.

Encausse visitó Rusia tres veces, en 1901, 1905 y 1906, para servir al zar Nicolás II y a la zarina Alejandra tanto como médico como consejero ocultista. En octubre de 1905, supuestamente invocó al espíritu de Alejandro III, padre del zar Nicolás, quien profetizó que el zar encontraría su caída en manos de los revolucionarios. Seguidores de Encausse sostienen que él informó al zar de que podía evitar mediante la magia la profecía de Alejandro tanto tiempo como Encausse siguiera vivo: Nicolás permaneció en el trono de Rusia hasta 141 días después de que Papus falleciera.

Aunque parece que Encausse sirvió al zar y a la zarina con alguna capacidad esencialmente chamánica, curiosamente andado el tiempo estaba preocupado por la fuerte dependencia que tenían del ocultismo para aconsejarlos en decisiones sobre asuntos de gobierno. En su correspondencia más tardía, les advirtió varias veces de la influencia de Rasputín.

Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, Encausse se alistó en el cuerpo médico del ejército. Mientras trabajaba en un hospital militar, contrajo la tuberculosis y murió el 25 de octubre de 1916, a los 51 años.


Levi, Tarot y Cábala

Las primeras lecturas de tarot de Encausse y la tradición popular de la Cábala fueron inspiradas por los escritos ocultistas de Eliphas Lévi, cuya traducción del Nuctameron de Apolonio de Tiana impreso como suplemento de Dogme et Rituel de la Haute Magie (1855) le proporcionó su pseudónimo ("Papus" significa "médico").


1891: la Orden de los Superiores Desconocidos

En 1891, Encausse afirmó estar en posesión de los papeles originales de Martínez de Pasqually, y con ellos fundó una Orden Masónica de Martinistas denominada la Orden de los Superiores Desconocidos. Aseguraba que había sido iniciado en el Rito de San Martín por su amigo Henri vizconde de Laage (que sostenía que su abuelo materno había sido iniciado en la orden por el mismo San Martín), quien en 1887 había intentado revivir la orden. La Orden Martinista se convirtió en un objetivo primordial para Encausse, y sigue vigente en la actualidad como uno de sus legados más perdurables.


1893-1895: Obispo de la Iglesia Gnóstica de Francia

En 1893, Encausse fue consagrado como obispo de la Iglesia Gnóstica de Francia por Jules Doinel, quien había fundado esta Iglesia en 1890 en un intento de revivir la religión cátara. En 1895, Doinel abdicó como Primado de la Iglesia Gnóstica francesa, dejando el control de la misma a un sínodo de tres de sus primeros obispos, uno de los cuales era Encausse.

Durante este periodo, aproximadamente en 1894 - 1895, Encausse perteneció brevemente a la Sociedad Teosófica.


1895 - 1888: La Golden Dawn; Orden Cabalística de la Rosacruz
En marzo de 1895, Encausse se unió al Templo de la Golden Dawn Ahathoor de París.

Aunque Encausse reconocía al misterioso mago y sanador "Maitre Philippe" (Philippe Nizier) como su "maestro espiritual", su primer y verdadero maestro en los aspectos intelectuales del ocultismo fue el marqués Joseph Alexandre Saint-Yves d'Alveydre. Saint-Yves había heredado los documentos de uno de los principales fundadores del ocultismo francés, Antoine Fabre d'Olivet, y probablemente fue Saint-Yves quien presentó a Papus al marqués Stanislas de Guaita.

En 1888, Encausse, Saint-Yves y de Guaita se asociaron con Joséphin Péladan y Oswald Wirth para fundar la Orden Cabalística de la Rosacruz.


En sus escritos sobre ocultismo, Encausse se basó ampliamente en las escrituras y los textos cabalísticos místicos de los judíos. También asistía a los encuentros rituales de la Golden Dawn junto a Moina Mathers (Mina Bergson), la esposa judía de Samuel Liddell MacGregor Mathers. 

1908 - 1913: Encausse, Reuss y Paramasonería

Encausse nunca fue un francmasón permanente del Gran Oriente. A pesar de esto, organizó para el 24 de junio de 1908 en París la que se anunció como "Conferencia Masónica Internacional", y en esta conferencia conoció a Theodor Reuss; aparentemente ambos hombres intercambiaron patentes:

Reuss promovió a Encausse al décimo grado de la Ordo Templi Orientis además de concederle permiso para establecer un "Gran Consejo General Supremo de los Ritos Unificados de la Masonería Antigua y Primitiva para el Gran Oriente de Francia y sus Dependencias en París". Por su parte, Encausse ayudó a Reuss con la formación de la Ecclesia Gnostica Catholica (Iglesia Gnóstica Católica) de la O.T.O. como filial de la Iglesia Gnóstica de Francia, y así se constituyó la E.G.C. dentro de la tradición del neognosticismo francés.

Cuando en 1913 murió John Yarker, Encausse fue designado su sucesor en el oficio de Gran Hierofante (líder internacional) de los Antiguos y Primitivos Ritos de Memphis y Mizraím.


Bibliografía incompleta

Algunos de los escritos de Papus (Gerard Encausse) son:

Niet (Gerard Encausse y Jean Carrère). La Russie Aujourd'hui. 1902. 
L'Occultisme Contemporain. 1887. 
Traite Méthodique De La Magie Pratique. 1898. 
L'Occultisme. 1890. 
La Science Des Mages. 1892. 
Anarchie, Indolence et Synarchie. 1894. 
Le Diable et l'occultisme. 1895. 
La Kabbalah. 1903 
Le Tarot Divinataire. 1909.


EL MARTINISMO DE PAPUS,LA SUCESION :

El hijo de Papus dice que su padre fue iniciado en 1882 y no en 1883, como han escrito ciertos autores. Y que fue iniciado por HENRI DELAAGE (1825-1882), quien antes de morir le impuso las manos y lo consagró "Superior Incógnito" (S.'.I.'.). Es decir que Papus sólo tenía 17 años cuando fue iniciado! 

Robert Ambelain, en su libro "Historia y doctrina del Martinismo" dice que Agustín Chaboseau, Jean Moréas, Charles Maurras y Gerard Encausse se reunían a comer todos los martes en un pequeño restaurante de la riviera. Allí conversaban de todas sus aspiraciones, y pronto se dieron cuenta Papus y chaboseau, que ambos poseían una filiación martinista que se remontaba a Luis Claudio de Saint Martin. Dice Ambelain que Chaboseau fue iniciado en 1886 por su tía Madame A. de Boisse-Mortemart. 

EL INTERCAMBIO DE FILIACIONES MARTINISTAS 
Dice el hijo de Papus que muy poco después de la conversación mantenida en el restaurante, Papus y Chaboseau intercambiaron sus filiaciones martinistas. Esto quiere decir que se transmitieron mutuamente los signos, palabras y toques confiriéndose el uno al otro la tradición martinista. Es evidente que antes de este encuentro nunca existió una "Orden Martinista". 

La filiación martinista de Agustín Chaboseau viene de: 
1) Luis Claudio de Saint Martin 
2) Abbé de la Noue 
3) Antoine-Marie Hennequin 
4) Henri de la Touche 
5) Adolphe Desbarolles 
6) Madame Amélie de Boisse-Mortemart 
7) Agustín Chaboseau 

La filiación martinista de Gerard Encausse viene de: 
1) Luis Claudio de Saint Martin 
2) Jean-Antoine Chaptal 
3) X-Iniciador desconocido: Chaptal murió en 1832, y en ese año Delaage, nacido en 1825, tenía sólo siete años, por lo tanto falta un iniciador en la cadena de Papus. 
4) Henri Delaage 
5) Gerard Encausse 

NACIMIENTO DE LA ORDEN MARTINISTA 
Queda bien establecido que ANTES DE PAPUS Y CHABOSEAU NUNCA EXISTIÓ UNA "ORDEN MARTINISTA". El primer Consejo Supremo de la Orden estuvo compuesto por: 
1) Papus 
2) Agustín Chaboseau 
3) Stanislas de Guaita 
4) Lucien Chamuel 
5) Paul Sédir 
6) Paul Adam 
7) Maurice Barrés (reemplazado más tarde por Marc Haven) 
8) Julien Lejay 
9) Montiére 
10) Barlet 
11) Burget 
12) Josephin Péladan (reemplazado más tarde por Victor-Emile Michelet) 

En marzo de 1898 la Orden Martinista tenía Logias en los siguientes lugares: 
-Francia:27 
-Bélgica: 3 
-Alemania: 3 
-Dinamarca: 1 
-España: 3 
-Italia: 8 
-Bohemia: 1 
-Suceia: 9 
-Holanda:1 
-Suiza: 2 
-Rumania: 1 
-Rusia: 2 
-Gran Bretaña: 2 
-Tonkin: 2 
-Egipto: 1 
-Tunez: 1 
-Estados Unidos: 36 
-Cuba: 1 
-Colombia: 1 
-Argentina: 7 

EL MARTINISMO Y LA ORDEN DE LOS ILLUMINATI 
El 9 de mayo de 1898 se firmó un tratado de alianza entre la Orden Martinista y la Orden de los Illuminati. El hijo de Papus reproduce un artículo aparecido en "La Iniciación", el cual dice:"Los plenipotenciarios designados por las dos Órdenes han intercambiado sus firmas, siendo ratificadas por el Areópago de los Illuminati por una parte, y por el Comité de dirección del Consejo Supremo de la Orden Martinista, por la otra. El tratado comenzará a ejecutarse el 13 de junio de 1898; este tratado une a las dos Fraternidades más poderosas de la Tradición occidental". 

EL MARTINISMO ENTRE 1899 Y 1911 
En 1899 Papus crea un soberano Delegado General al frente de las potencias masónicas de Inglaterra e Irlanda, con sede en Manchester. Crea un puesto de Inspector Principal en Londres. Crea Delegados Especiales en Southampton, Edimburgo, Glasgow, dublin y Birmingham. 

En 1901 establece un Delegado General en San Pablo, Brasil. 

En 1902 crea un puesto de Inspector General en los Estados Unidos. Se produce un debate en el peródico Star of the Magi (Estrella de los Magos) de Chicago. Suprime el puesto de Soberano Delegado General, y lo reemplaza por un puesto de Inspectora general de la Orden, en la persona de MARGARET B. PEEKE, de Ohio, única miembro de la Orden en los Estados Unidos poseyendo el grado de Rose Croix de la Orden Martinista. Se disuelve el Gran Consejo por un decreto firmado por Papus, Sédir, Jacques Burg, Bielle, Siséra, Phaneg, Sabrus, A. Comte, miembros de la comisión ejecutiva del Consejo Supremo. Da instrucciones en los Estados Unidos relativas a la libertad de los miembros, a la igualdad absoluta de las mujeres y a la gratuidad de las iniciaciones. 

En 1903 crea en los Estados Unidos un puesto de Delegado General de la Orden, para 45 estados. También crea un puesto de Delegado General en Nottingham. 

En 1904 comienza la publicación del diario "L'Initiateur" (El Iniciador). También crea una delegación en Tlemeen (Algeria). 

En 1905 crea un boletín de la Orden en Hungría: "L'Isis" (La Isis). 

En 1906 comienza la publicación de "La Iniciación" en Inglaterra, bajo el nombre de INRI. 

En 1909 tiene un grave problema con René Guenón. A propuesta de Victor Blanchard, Téder toma la presidencia de la Logia Melquizedec. El diario "The Threshold" se convierte en el órgano de la Orden en los Estados Unidos. El gobierno de San Petesburgo (Rusia) autoriza al representante de la Orden, el Dr.CZINSKI (Punar-Bhava), a dar conferencias sobre ocultismo. Se desarrolla rápidamente el Martinismo en Rusia. 

En 1910 el Dr.Czinski es nombrado Soberano Delegado General de la Orden en Rusia. La revista "Isida" se convierte en el órgano oficial del martinismo en Rusia. El consejero de estado Gregoire Ottonovich de Mébés presidió la apertura de la nueva Logia de San Petersburgo. 

En 1911 Victor Blanchard fue nombrado Soberano Delegado General de las Formaciones martinistas de las colonias y protectorados franceses de Africa, Marruecos, Sahara y Abisinia. Se desarrolla en Italia el martinismo, permitiéndose que los iniciados del segundo grado martinista ingresen en las Logias y en las cámaras superiores del Gran Oriente Masónico de Italia. En Paris, la Logia Melquizedec Nro 208 se convirtió en la Gran Logia Nro 322. 

EL MARTINISMO Y LA IGLESIA GNÓSTICA UNIVERSAL 
En 1911 se firmó un tratado de alianza entre la Orden Martinista de Papus y la Iglesia Gnóstica Universal. El Tratado dice así: 
"Entre los poderes firmantes: 1) El Consejo Supremo de la Orden Martinista con sede en París; 2) El Consejo Supremo del Alto Sínodo de la Iglesia Gnóstica Universal, con sede en Lyon, representados por los delegados munidos de los poderes necesarios, se ha convenido lo siguiente: 
1) Un tratado de alianza es firmado entre las dos Potencias; 
2) La Orden Martinista reconoce como patriarca regular de la Iglesia gnóstica a JEAN II, que ha sido consagrado regularmente, munido de todos los poderes necesarios de consagración y a quien reconocemos como sólo Patriarca; 
3)Los obispos gnósticos consagrados por Jean II serán admitidos a título honorario como miembros del Consejo Supremo Martinista. Los miembros titulares del Consejo Supremo Martinista serán admitidos a título honorario como miembros del consejo supremo del alto Sínodo de la Iglesia Gnóstica Universal. 
4) Un centro de la Iglesia Gnóstica Universal será organizado en París, bajo la obediencia del Patriarca Jean II, de Lyon. La revista La Iniciación será el órgano oficial de la Iglesia Gnóstica Universal. 
El presente tratado ha sido ratificado por las dos Potencias que firman más abajo. 
A la vista de esta alianza fraternal, todos los delegados martinistas que deseen ser parte de la Iglesia Gnóstica Universal pueden dirigirse al Consejo Supremo Martinista. 

PAPUS, JEAN II
EL MARTINISMO DE JEAN BRICAUD 
Dice el hijo de Papus, que según un artículo escrito por Constant Chevillon, Jean Bricaud comenzó a difundir el Martinismo recién en 1914, en la ciudad de Lyon, y bajo los reglamentos adoptados por Jean Baptiste Willermoz y Antoine Pont, su sucesor. También da a entender, según la biografía de Bricaud, escrita por Chevillon, que Bricaud estaba en desacuerdo con el martinismo de Papus, por no haber recibido la tradición Willermozista. 
Jean Bricaud murió en Lyon, el 21 de febrero de 1934. 
Philippe Encausse reproduce un artículo aparecido en los "Annales initiatiques" que dice: 
"El Alto Sínodo de la Iglesia Católica Gnóstica, la Orden de la Rose Croix Kabalística y gnóstica, el Consejo Supremo universal de la Orden Martinista, el Soberano Santuario del Rito Antiguo y Primitivo de Memphis-Misraim, el Comité Director de la Sociedad Ocultista Internacional se inclinan sobre la tumba de Jean II Bricaud, llamado al seno del eterno Pleroma el 21 de febrero de 1934. el fue Patriarca Gnóstico Universal de 1908 a 1934, Rector de la Rose Croix, Gran Maestre de la Orden Martinista, Gran Hierofante para Francia del Rito de Memphis-Misraim y Presidente de la Sociedad Ocultista Internacional de 1918 a 1934. Diebus vitae mortalis suae Verbi Lucis servus. Nunc consummatus est in unitate Dei Patris et in Paracleti charitate". 

DESPUÉS DE LA MUERTE DE PAPUS 
A la muerte de Papus había más de 160 Logias regulares en todo el mundo. 
El hijo de Papus dice que en 1916, luego de la muerte de su padre, fue nombrado CHARLES DÉTRÉ (TÉDER), como jefe de la Orden Martinista. No dice cómo fue nombrado ni por quien. Pero sólo vivió dos años, y fue reemplazado por JEAN BRICAUD de Lyon. Este hombre conoció a Papus en 1899, recibiendo el Tercer Grado en 1903. 

También dice que a la muerte de Papus, asistimos a un florecimiento de miembros del Consejo Supremo que se proclaman Gran Maestro y se hacen reconocer por una fracción de miembros martinistas. Que uno publica un ritual, que otro considera que debe mantenerse el sistema de Iniciadores Libres,otro aporta tantas modificaciones que realmente crea una nueva orden martinista, otro impone obligaciones masónicas para ser martinista y excluye a las mujeres... 

Delante de tales hechos, un número restringido pero suficiente de sobrevivientes del Consejo Supremo de 1891 se reunió en 1931 y proclamó la continuación de la Orden fundada por Papus entre ellos, y como continuadores de la Sociedad de los Íntimos de Saint Martin. Ellos constituyeron un nuevo Consejo Supremo y eligieron como Gran Maestro al más antiguo iniciado: AGUSTIN CHABOSEAU. Junto con él estaban VICTOR EMILE MICHELET, LUCIEN CHAMUEL , OCTAVE BELIARD, JEAN CHABOSEAU (hijo de Agustín Chaboseau) y GUSTAVE LOUIS TAUTAIN. 

Esta Orden recibió el nombre de ORDEN MARTINISTA TRADICIONAL. 

EL MARTINISMO Y LA ORDEN ROSACRUZ AMORC 
Dice el hijo de Papus que, a propósito del desarrollo de la Orden Martinista en el extranjero, resulta interesante citar una documentación que recibió en 1937 ,remitida por el DR.HARVEY SPENCER LEWIS (PRIMER IMPERATOR DE AMORC). Dice que estos hechos provienen de fuentes americanas dignas de toda fe, y de muchas anotaciones de PAPUS mismo. Philippe Encausse transcribe lo siguiente: 

"En 1891 un Consejo Supremo de la Orden Martinista fue debidamente reconocido en Francia, y se le acordó el privilegio de fundar Logias Martinistas mixtas, considerándose a los miembros masculinos y femeninos en un pie de igualdad. 
"En 1899 fueron nombrados Delegados Generales y Especiales en cierto número de países de Europa, también en Gran Bretaña, en los Estados Unidos, en Argentina, en Guatemala y en uno o dos de los países de Oriente. 

"Hacia 1902, el Dr.BLITZ, que era el Soberano Delegado de la Orden en América, nombrado por Papus, tuvo éxito en formar un grupo de estudiantes Martinistas suficientemente importante, con la autorización de Papus, por Carta que este último le confirió al primero. 
"En 1902, el Dr.Blitz publicó una nota sobre su "Orden Martinista Americana Modificada".El pretendió que su organización americana únicamente permitiera el ingreso de francmasones. También pretendió ser el Supremo Gran Maestro de esta "Orden Martinista Modificada".el reunió una convención General de esta Orden en cleveland (Ohio, Estados Unidos), el 2 de junio de 1902 y publicó un Manifiesto americano. En este Manifiesto, él proclamó que su Organización Martinista y sus Ritos Modificados servirían de clave de interpretación del "Ceremonial y de la alegoría Franc Masónica". Esto daba la impresión que los Francmasones aprenderían más cosas sobre la Francmasonería en esta Orden Martinista, que en sus propias Logias. El no hizo en este Manifiesto, ninguna mención al Consejo Supremo de la Orden Martinista en París, excepto la autorización que se le había dado, en París, para establecer una Orden Martinista en los Estados Unidos. Este manifiesto daba toda la impresión de buscar el favor del reconocimiento de las logias Francmasónicas de América. 

"Este proceder del Dr.Blitz no fue aprobado por Papus ni por el Consejo Supremo de Francia; y como medida de represalia, un pequeño edicto fue publicado en una pequeña revista llamaada "La Estrella de Oriente".Se declaró que la Orden Martinista establecida en los Estados Unidos por el Dr.Blitz no era una rama de la Francmasonería, sino una Orden de Caballeros Cristianos laicos.en otra oportunidad se declaró que la Orden Martinista estaba basada en los principios Martinistas y no sobre los principios de la Francmasonería.Este edicto anunció también que el cargo de Soberano Delegado General para los Estados Unidos, conferido al Dr.Blitz había sido abolido, y que este cargo fue reemplazado por el de Inspector General de la Orden para los Estados Unidos, en la persona de Margarete B. Peeke; que en consecuencia, Margaret B.Peeke era la única Martinista que tenía el grado de Rosa Cruz. Este decreto de Papus y del Consejo Supremo disolvió el Gran Consejo de la Orden Martinista en América que había sido formado por el Dr.Blitz. 

"La Señora Margaret Peeke fue una escritora ocultista con cierto renombre en América y ella ha dedicado uno de sus libros, titulado "Zénia la Vestal", a la Orden de Calatrava, a la Orden de Grenada, a la Escuela de los Profetas de Mont Herman y a los Illuminati. Este libro fue publicado en inglés en 1893, siendo su título completo el de "Zénia la Vestal, o el Problema de las Vibraciones". Fue publicado en Boston (Massachusett) por la Arena Publishing Co de Copley Square; hubo una segunda edición en 1893, que es muy rara; la impresión de este libro está agotada, aunque nosotros tenemos un ejemplar en nuestra biblioteca. Es una historia de pura ficción, con un ligero toque de filosofía mística. 

"Ella también ha publicado otro libro, "Nacida de la Llama, una Historia Rosacruz", que ha dedicado a su hija y que fue publicada en 1892 por la casa editora Lippincott de Filadelfia. Nosotros tenemos también un ejemplar de la segunda edición de este libro; aunque es completamente imposible de hallar. Este libro es también un romance que trata de algunas enseñanzas de los Egipcios, de los Pitagóricos y de los Ocultistas. Ninguno de los libros de Margaret Peeke es realmente importante como guía para el estudiante de ocultismo. 

"No sabemos nada sobre el trabajo del Dr.Blitz o de su Orden Martinista después de la expulsión de Papus en ocasión de su Manifiesto Americano. Es muy probable que la organización americana modificada por Blitz se halla desintegrado prontamente, y naturalmente que los Francmasones de América no le han dado permiso para continuar como una dependencia de la Francmasonería. 

"En 1916 Papus murió, y no hemos tenido otras comunicaciones en América. 
"En 1902 un Rito Martinista Modificado fue establecido en Inglaterra, habriendo sus puertas a los dos sexos pero no fue reconocido por la Francmasonería: ha copiado algunos rituales y Ritos de la Organización del Dr.Blitz, además de las características que le son propias. 

"El Martinismo en América puede prosperar con la condición de que los Francmasones no tengan razón de creer que el Martinismo revela los secretos de los Francmasones, sin importar que no haya sido reconocido por ellos.Para tener cierto éxito en América, el Martinismo debe ser absolutamente independiente de la Francmasonería y así no correrá el riesgo de incurrir en el mismo error que el del Dr.Blitz. Nosotros no sabemos cuando murió exáctamente el Dr.Blitz; nosotros sabemos solamente que fue entre 1920 y 1924.


MARTINISMO MODERNO (A.E.WAITE)

Se podrá haber visto que he dependido de documentos impresos, ninguna otra cosa ha sido válida para investigar en Inglaterra, pero que las fuentes de mucho de lo que hemos citado están en los archivos de la Orden Martinista. Estos parecen formar, sin embargo, una pequeña parte de aquellos que han sido certificados como extensivos a diferentes períodos. Hemos dicho que (1 a)(1) los archivos de los Sacerdotes Elegidos fueron depositados en 1781 con Savalette de Langes, quien fue el presidente de los "Philalethes"(2), los que después de su muerte fueron vendidos indiscriminadamente, junto a aquellos del "Philalethes" y el "Rito Filosófico Escocés" y fueron adquiridos por prácticamente nada por tres hermanos, quienes devolvieron dos a sus propios cuarteles, reteniendo los del Sacerdocio Elegido, como pertenecían al Rito; esta restitución tuvo lugar en 1806, luego dos custodios los entregaron a otro miembro, llamado Destigny, en 1809, en su regreso a Santo Domingo, éste siendo un heredero de Martines de Pasqually y teniendo por otra parte derecho sobre ellos, Destigny también estaba en posesión de los Archivos Indios del Oeste sobrevivientes; que en 1812 fue enriquecido por los del Oriente de Avignon, que fueron recogidos en Italia antes de la revolución, que el total remanente que guardaba en 1868 fue transferido a M. Villarial, un año antes de su muerte, en cuya posesión continuaron hasta fines del año 1899. Ellos comprenden los registros de once Orientes -Logias de otro modo- de la Orden, aquellas de Leogana en las Indias Occidentales habían sido perdidas por el fuego y aquellas de Lyons habían llegado a las manos de Papus, en otras palabras a la Orden Martinista.

Como observamos -los archivos de Lyons fue narrado por Papus como y donde las transcripciones fueron derivadas por él. Su informe ha sido resumido en el segundo capítulo. He especificado también los documentos en las manos de M. Mathers, he sido por mi mismo un descendiente de Rodolfo de Salzman, a quién mencioné previamente como uno de los del Círculo de Estrasburgo. Ellos han dicho incluir la correspondencia de Saint Martin con Salzman, con Mme. De Boecklin, el conde de Divonne y otros. Pero existen dueños de otras colecciones como D'Effinger, Tommyer, Munier (1 a)- quienes no siempre fueron mencionados a nosotros. De cada uno y de todos ha sido dicho que nada ha sido escuchado de ellos por sobre veinte años y que intervino la Gran Guerra. Nosotros hemos prometido para el mismo período una Historia General de la Orden de Ellus Cohens y un estudio de Willermoz basados en los archivos de Lyons, pero ellos no han aparecido y no se les ha visto. En vista de la salud del material bien puede decirse que aún faltan muchas cosas que decirse de la vida definitiva de Saint Martin, especialmente en su tiempo temprano y tardío. He presentado un mero bosquejo y en algún sentido un suplemento a un trabajo formal extendido.

Queda hablar brevemente de la Orden Martinista. Aprendimos de Camille Flammarion que entre 1860 y 1870 fue instruido por un literato llamado Henri Deelage, quien también es mencionado por Eliphas Levi; quien escucha mucho de Deelage relacionado con su abuelo M. Chaptal, quien conoció a Saint Martin aparentemente muy bien. Estos son los simples hechos que deben ser agregados, pero el principio de la vida oculta de Papus aparentemente tomado, conocido y recibido por Deelage algunos mese antes de su muerte, que está definido como una "pobre presentación" (pauvre depot) constituida por diez cartas y algunas cosas puntuales, el moderno Martinismo firma SI que se traduce como Silencioso Incógnito, otros dicen los Únicos Silenciosos Desconocidos. 

Deelage escribió en este tiempo dos o tres libros ocultos que fueron fantásticos en materia e imposibles en estilo. Ellos no sugieren conexión de él con otra sociedad para la exposición de las enseñanzas místicas de Saint Martin, ya se secreta o públicamente, y distinto a como Papus lo entiende, falla en explicar a los previos custodios el porque estos signos fueron firmados o cual era su significado. Esto llevó a Papus, sin embargo, a creer y proclamar en términos de certidumbre que Saint Martin inició por sí mismo a M. de Chaptal y estableció o reconstituyó la Orden Martinista en 1884. Entre 1887 y 1890 produjo rituales para la Orden, la estructuró en tres grados, que he alabado en muchas ocasiones por su sinceridad, simplicidad y reserva en cuanto a sus derechos. Ellos fueron definidos así: Asociado, Iniciado Martinista e Iniciador, el último implica por su título comunicar una licencia para la propagación de la Orden por todo aquel que llegue a ostentar este alto rango. Cualquier persona que detente este tercer grado puede construir un nuevo centro. 

El modo adoptado fue usualmente, lo que es conocido técnicamente como "comunicación", es decir se realizaba personalmente y no en Templo o Logia. A mi cierto entender, la recepción fue siempre dispuesta por correo. Es obvio que después de este modo una gran cantidad de miembros podían estar asegurados en un corto período de tiempo, asumiendo cualquier fervor razonable entre los participantes y cualquiera cosa pintoresca o atractiva en la que ellos pudieran actuar. Además no existieron pagos de ninguna especie. Por otra parte, no hubieron honorarios de ninguna especie. Esta no es la cuestión que la Orden Martinista extiende rápidamente en Francia, y en suma a los delegados constituidos automáticamente por el tercer grado se constituyeron logias en varios pueblos. Existieron también en varios países, Inglaterra no fue una excepción, mientras que la Orden fue especialmente exitosa en América del Norte y del Sur. Hemos escuchado también de su propagación en Egipto y Asia. En 1891 un Consejo Supremo fue constituido en París y reguló la Orden en su totalidad. 

Deviene como un centro también para numerosos intereses colaterales, todo organizado cuidadosamente, incluyendo grupos esotéricos y facultades de ciencias y filosofía, que por lo visto tuvieron exámenes y se otorgaron grados a su mérito. Papus fue un infatigable trabajador y antes del término del siglo extrajo todo lo que puede ser conocido y así fue la cabeza de un movimiento que puede ser llamado colosal con respecto a su magnitud. Las razones de esto se pueden encontrar en: fue una forma de iniciación hecha sin demanda sobre la masonería; recibe a ambos sexos; posee aspectos religiosos distintos, sin dogmas y se sitúa ajena al sectarismo; fue en algún sentido una "cosa" cristiana. Como tal esto puede apelar a las multitudes en Francia, quienes habían perdido la fe en la Iglesia Latina y aún poseyendo interese espirituales. Además trajo los sellos y talismanes de las ciencias ocultas, que claman ser enseñadas y también reconciliarse con la ciencia reinante de hoy. Por tanto, estas aparentes justificaciones, si no estas garantías, fueron en espiritismo, investigación psíquica, las escuelas de Nancy y Salpetriere no a hablar de menor reconocimiento, aunque no menos trascendente la Escuela del Magnetismo Animal. Per habiendo entregado esta apreciación ha establecido virtualmente a la Orden Martinista en polo separado de Saint Martin el místico. En escritos tanto tempranos como posteriores, Papus afirma continuamente que cuando la disciplina de Pasqually siguió su propio camino, habiendo dejado a su propio maestro, él no sólo estableció un Rito masónico, como otros han dicho previamente, sino que una Orden propia que se difundió totalmente en Rusia. Ahora, teniendo las así llamadas evidencias fuera de la corte en muchos casos. 

Las he examinado a fondo desde hace tiempo y tomado estos totalmente aparte: no existe necesidad de retrasar el desarrollo. Los historiadores masónicos fueron desatinados sobre términos y títulos cuando ellos inventaron un Rito sobre Saint Martin, y Papus fue leído con un prisma mientras declaraba al místico a la cabeza de una Orden propalada como de su propiedad. Yo dejo esto hasta aquí, sin embargo, es difícil de entender como se fue a engañar a sí mismo. No se escapó a la dura crítica, pero a mi parecer tuvo una incapacidad constitucional para pronunciarse válidamente en cuestiones de evidencias y que se usaran cosas sesgadas para probar cosas respecto a él. 

Los hechos sostienen que en 1899 o aproximadamente, la Orden Martinista pudo decirse haber alcanzado su cenit, pero esto hace sembrar, pienso yo, las semillas de su propia destrucción. Se comienza a invadir el campo masónico y se acerca peligrosamente a la posición de un aspecto no autorizado del trabajo masónico. Prácticamente la rama entera de la Orden en Norteamérica, alcanzando a dos mil integrantes, rompe con el Supremo Consejo en París, y se reincorpora independientemente por su cuenta. Unos pocos continuaron bajo la antigua obediencia, entre otras la novelista Margaret B. Peeke, quien fue recompensada por Papus con el grado de Rosacruz. No hay estadísticas anteriores a mi, pero parece cierto que en Francia -cuando la francmasonería, como tal, puede ser llamado excesivamente fuerte la fuente tomada pudo haber sido escasamente menos que desastrosa, aún en consecuencia no siendo enmendado. Los años pasaron y pienso que "L'Initiation", una publicación oficial Martinista, llega a un final antes que la gran guerra. 

Pero esta gran conflagración llevó a la ruptura de cualquier cosa que pertenezca a los interese de organizaciones de tipo ocultistas. El Gran Maestro Papus, muere en el curso de la guerra en el heroísmo de un servicio físico. La paz de Versailles fue por fin firmada y no mucho tiempo después, por consiguiente, los viejos intereses comienzan a emerger: parece también como si la tensión recaída sobre sí misma dio nacimiento automáticamente a las nuevas aventuras por la huella de los pensamientos y los sueños. El ocultismo en París se caracterizó por actividades de cualquier tipo- nuevos movimientos, asociaciones, periódicos, incluyendo muchos órganos oficiales para una u otra dedicación, pero muchos de ellos de escaso desarrollo. 

Podemos imaginar que la Orden Martinista no permaneció en suspenso, pero ahora parece una sombra de lo que fue antes, está dividida por obediencias rivales y ha alcanzado uniones con desacreditados Ritos masónicos. Sea que osara emerger en una radiante luz y desde un centro nuevo, no remoto; pero todas las apariencias, al menos, sugieren que su tiempo terminó. Una vez a la cabeza de la mayoría de los movimientos franceses de tipo oculta, es ahora solo una de unos pocos, y yo no se en que forma el gracioso espíritu de Saint Martin puede decirse que hubiera defendido esto. Si siempre aquellos que se movían en este círculo y los que se regulaban en su centro hubieren realizado lo que el dejó para siempre en el Santuario Masónico Oculto por la Iglesia Mística de la Teosofía Cristiana hubieran encontrado esta luz brillando directamente a través del fin del Misticismo verdadero, pero nunca en los Orientes Menfis ni en los Mizraim o en ninguna sustituida forma de masonería que está sin Dios en el mundo. Mientras tanto tiendo a creer que los hombres y mujeres de mente espiritual en Francia, quienes no están bajo la obediencia de Roma, recordarán a Saint Martin como uno quien a su propio modo desarrolló una gran cadena que comienza en el mundo cristiano, con Dionisio de Aeropagite y unió a través de eslabón a eslabón a través de todas las edades siguientes.


EL MARTINISMO Y LOS MARTINISTAS (H.DURVILLE) :

Los MARTINISTAS

~ Cuál es la base de la iniciación martinista ? - El papel de los iniciados es el papel personal del adepto. ?

Más recientemente aún una rama -los martinistas- se separó de la Masonería a finales del siglo XVIII. Discípulos de Martínez de Pasqually y de Claudio de Saint-Martin, los Martinistas vieron especialmente en la iniciación la vuelta a una iniciación espiritualista y esotérica. Claudio de Saint-Martin renunció a la teurgia que se manifestó en su antecesor e iniciador. Quiso esperarlo todo de la iluminación y de la gracia de Dios, merecida por una vida ejemplar. No nos extenderemos sobre esta orden que supo inspirar al genio de Balzac sus novelas 'místicas, especialmente Louis Lamben, porque Seraphita tiende más al iluminismo swedenborgiano.

? Cuál es la base de la iluminación martinista ? El ritual de esta orden nos lo dice en los siguientes términos :

"Encierra la filosofía de Nuestro Venerable Maestro basada esencialmente sobre las teorías sacadas de los egipcios, por Pitágoras y su Escuela. Contiene en su simbolismo la clave que abre el mundo de los Espíritus y que no está cerrado; secreto inefable,, incomunicable y unicamente comprensivo al verdadero Adepto. Este trabajo no profana la santidad del velo de Isis por imprudentes revelaciones. El que es digno y que está versado en la historia del hermetismo, de sus doctrinas y de sus ritos, de sus ceremonias y de sus jeroglíficos, podrá penetrar la secreta pero real significación del pequeño número de las símbolos ofrecidos a la meditación del hombre de Deseo."

RITUAL DE LA ORDEN MARTINISTA.

Menos secretos que los Rosa-Cruz, los Martinistas se dejan entrever pero no se entregan a los simples curiosos. Su iniciación está graduada, según las capacidades del que debe seguir las fases de su enseñanza antes de llegar a los grados supremos. Este es el sentimiento que podemos extraer en los discursos de recepción pronunciado por Estanislao de Guaitaa en el 3er. grado, discurso que encontramos en el UMBRAL DEL MISTERIO. "Te hemos EMPEZADO: el papel de los INICIADORES debe limitarse aquí. Si llegas por Tí MISMO a la inteligencia de los Arcanos merecerás el título de ADEPTO; pero, sábelo bien: sería en vano que los más sabios maestros quisieran recelarte las supremas fórmulas de la ciencia y del poder mágico. la Verdad Oculta no podría trasmitirse en un discurso: cada uno debe evocarla, crearla y desarrollarla en sí. Eres INICIATUS : el que otros han colocado sobre el camino; esfuérzate en llegar a ADEPTUS; el que conquista la ciencia por sí mismo; en una palabra, el Hijo de sus obras."

La iniciación martinista comprendida de esta manera, no puede transcurrir sin pruebas, pero éstas no tienen nada común con las de la francmasonería; se refieren especialmente a los poderes físicos del futuro adepto, a su capacidad para guardar un secreto ,y, especialmente, al grado de evolución intelectual y anímica. El Martinismo es una escuela de alto hermetismo y que se descubre a muy poca gente, prefiriendo la calidad a la, cantidad, como cualquier asociación que no desea tener acción política y que, si piensa proceder socialmente, prefieró elevar a la muchedumbre hacia la selección, en vez de descender la selección hasta la muchedumbre. El discurso de Estanislao de Guaita, que no podemos citar enteramente pero que merece estudio y reflexión, desarrolla esta doctrina, de que la Iniciación es ciertamente el resultado de una enseñanza pero que hay en su desarrollo una inmensa parte de formación personal. Cualquier poder concedido por la Naturaleza o la Sociedad, para ser útil, debe desarrollarlo y adaptarlo a su función aquel que ha de beneficiarse.


DOCTRINA MAGICA DE E.LEVI (RESUMEN) :

INTRODUCCION A ALTA MAGIA-RESUMEN Y CLAVE DE CIENCIAS OCULTAS-LA GRAN OBRA-LA PIEDRA DE LOS FILOSOFOS-LOS HECHIZOS-LA ADIVINACION-LA MEDICINA UNIVERSAL-FILTROS Y SORTILEGIOS
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INTODUCCION A LA MAGIA (E.LEVI)

La Alta Ciencia comprende dos cosas: la palabra o el verbo, y las obras, que son la última
forma o el complemento del verbo.
La ciencia de los signos y de sus correspondencias se inicia con la ciencia de la palabra:
la ciencia de la luz y del fuego constituye el secreto de las obras.
La Cábala es la ciencia de los signos y de sus correspondencias.
La magia es la ciencia de la luz; el hermetismo la ciencia del fuego.
La ciencia de los signos comienza con la ciencia de las letras.
Las letras son ideas absolutas.
Las ideas absolutas son números.
Los números son signos perfectos.
Uniendo las ideas con los números, se puede operar, tanto con las ideas como con los
números y se puede llegar a las matemáticas de la verdad.

El tarot es la llave de las letras y de los números; los treinta y seis talismanes constituyen
la llave del tarot.
El Sepher Jezirah es el texto explicativo de los talismanes de las letras, de los números y
del tarot.
Todo esto le será demostrado.

El método que me pidió es el siguiente: no estudie todo a la vez y sea tan paciente como
si fuera eterno.
Comience por el número uno y la letra Aleph, el juglar del tarot, el as de bastos o la vara
de Moisés, el primer capítulo de mi Dogma y el Ritual, el primer capítulo del libro de San
Martín: Cuadro natural de las relaciones, etc. (1), el primero de los Sephiroth o Kether....


A través del velo de todas las alegorías hieráticas y místicas de los antiguos dogmas, a
través de las tinieblas y de las bizarras pruebas de todas las iniciaciones, bajo el sello de
todas las criaturas sagradas, en las ruinas de Nínive o de Tebas, sobre las carcomidas
piedras de los antiguos templos y sobre la ennegrecida faz de las esfinges de Asiria o de
Egipto, en las monstruosas o maravillosas pinturas que traducen para los creyentes las
páginas sagradas de los Vedas, en los extraños emblemas de nuestros antiguos libros de
alquimia, en las ceremonias de recepción practicadas por todas las sociedades secretas,
se encuentran las huellas de una misma doctrina yen todas partes, cuidadosamente
oculta. La filosofía oculta parece, pues, haber sido la nodriza o la madrina de todas las
religiones, la palanca secreta de todas las fuerzas intelectuales, la llave de todas las
oscuridades divinas y la reina absoluta de la sociedad, en las edades en que ella estaba
exclusivamente reservada a la educación de los sacerdotes y de los reyes.

Había reinado en Persia con los magos, que un día perecieron, como perecen los dueños
del mundo, por haber abusado de su poder; había dotado a la India de las más
maravillosas tradiciones y de un lujo increíble de poesía, de gracia y de terror en sus
emblemas; había civilizado a Grecia mediante los cuidados de la lira de Orfeo; ocultaba
los principios de todas las ciencias y de todos los progresos del espíritu humano, en los
audaces cálculos de Pitágoras; la fábula estaba llena de sus milagros, y la historia,
cuando trataba de juzgar ese poder desconocido, se confundía con la fábula;
derrumbaba o afirmaba los imperios por sus oráculos; hacía palidecer a los tiranos sobre
su trono, y dominaba en todos los espíritus por la curiosidad o por el temor. 

A esta ciencia, decía la muchedumbre, nada le es imposible; manda a los elementos, sabe el
lenguaje de los astros y dirige la marcha de las estrellas; la luna, a su vez, cae sangrando
desde el cielo; los muertos se levantan de sus tumbas y articulan palabras fatales.que el
viento de la noche repercute. Dueña del amor o del odio, la ciencia puede dar a su
antojo, a los corazones humanos el paraíso o el infierno; dispone, a su placer, de todas
las formas y distribuye como le place, la fealdad ola belleza; cambia, a su vez, con la
varilla de circe, a los hombres en brutos y a los animales en hombres; dispone también
de la vida o de la muerte y puede conferir a su adepto la riqueza, por la transmutación
de los metales y la inmortalidad por su quinta esencia y su elixir, compuesto de oro y de
luz. He aquí lo que había sido la Magia desde Zoroastro hasta Manes, desde Orfeo hasta
Apolonio de Tiana, cuando el cristianismo positivo, triunfante, al fin de los hermosos
sueños y de las gigantescas aspiracionés, de la escuela de Alejandría, osó fulminar
publicamente su filosofía con su anatema, reduciéndola, por esta causa, a ser más oculta
y más misteriosa que nunca.

De otra parte, circulaban con respecto a los iniciados y a los adeptos, rumores extraños
y alarmantes; esos hombres estaban rodeados por todas partes de una influencia fatal;
mataban o hacían enloquecer a aquellos que se dejaban arrastrar por su meliflua
elocuencia o por el prestigio de su sabiduría. Las mujeres a que amaban se convertían
en Estriges, sus hijos desaparecían en los conventículos nocturnos, y se hablaba, en voz
baja y temblando, de sangrientas orgías y de abominables festines. Se habían
encontrado osamentas en los subterráneos de los antiguos templos; se habían escuchado
alaridos durante la noche; las cosechas se malograban y los rebaños languidecían,
cuando el mago pasaba por delante de aquéllas y de éstos. Enfermedades, que
desafiaban el arte de la medicina, hacían su aparición en el mundo —decían-- bajo las
venenosas miradas de los adeptos. En fin, un grito universal de reprobación se eleva
contra la magia, cuyo solo nombre es un crimen, y el odio del vulgo se formula por este
decreto: «¡Al fuego los magos!», como se había dicho algunos siglos antes: «Los
cristianos a los leones.»
Las multitudes no conspiran más que contra los poderes reales; no tienen la ciencia de
lo que es verdadero, pero sí tienen el instinto de lo que es fuerte.
Estaba reservado al siglo XVIII el reírse, à la vez, de los cristianos y de la magia,
cubriendo de fango de igual modo las homilías de Jean-Jacques que los prestigios de

Cagliostro.
Sin embargo, en el fondo de la magia hay ciencia, como en el fondo del cristianismo
hay amor, y en los símbolos evangélicos vemos al Verbo encarnado, adorado en su
infancia por tres magos a quienes guía una estrella (el ternario y el signo del
microcosmos) y recibiendo de ellos el oro, el incienso y la mirra; otro temario
misterioso bajo cuyo emblema están contenidos alegóricamente los más elevados
secretos de la cábala.

El cristianismo no debía odiar a la magia; pero la ignorancia humana siempre tiene
miedo de lo desconocido. La ciencia se vio obligada a ocultarse para librarse de las
apasionadas agresiones de un amor ciego; se envolvió en nuevos jeroglíficos, disimuló
sus esfuerzos y disfrazó sus esperanzas. Entonces fue creada la jerga de la alquimia,
continua decepción para el vulgo, ansioso de oro, pero lengua viva para los verdaderos
discípulos de Hermes.

Y ¡cosa singular! existen en los sagrados libros de los cristianos, obras que la Iglesia
infalible no tiene la pretensión de comprender, ni ha tratado nunca de explicar; la
profecía de Ezequiel y el Apocalipsis; dos clavículas cabalistas, reservadas sin duda en
el cielo para que los comenten los reyes magos; libros terrados y sellados con siete
sellos para los fieles creyentes y perfectamente claros para el infiel iniciado en las
ocultas ciencias.

Otro libro existe aún; pero éste, aunque sea hasta cierto punto popular y se le encuentre
por todas partes, es más oculto y el más desconocido de todos, porque contiene la clave
de todos los demás; se le ha dado publicidad, sin ser conocido por el público; no se
preocupen de pensar en dónde está, porque perderían mil veces el tiempo. Este libro,
más antiguo quizá que el de Enoc, jamás ha sido traducido, y está escrito totalmente en
caracteres primitivos y en páginas sueltas como las tabletas de los antiguos. Un
distinguido sabio ha revelado su existencia, siendo de advertir que lo que le ha llamado
la atención, no ha sido precisamente el secreto, sino la antigüedad y su singular
conservación; otro sabio, pero de un espíritu más fantástico que juicioso, se ha pasado
treinta años estudiándolo, sin comprender nada más que su indiscutible importancia. 

Se trata, en efecto, de una obra monumental y singular, sencilla y fuerte como la
arquitectura de las pirámides, y duradera, por consiguiente, como ellas; libro que
resume todas las ciencias y cuyas infinitas combinaciones pueden resolver todos los
problemas; libro que habla y hace pensar; inspirador y regulador de todas las
combinaciones posibles; la obra maestra quizá del espíritu humano, y seguramente una
de las más hermosas que nos ha legado la antigüedad; clavícula, cuyo nombre no ha
sido comprendido y explicado más que por el sabio iluminado Guillaume Postel; texto
único, cuyos primeros caracteres, tan sólo extasiaron el espíritu religioso de San Martin,
y hubieran dado la razón al sublime e infortunado Swedenborg. Este libro —ya
hablaremos de él— y su explicación matemática y rigurosa, será el complemento y la
corona de nuestro concienzudo trabajo
La álianza original del cristianismo y de la ciencia de los magos, si queda
una vez más bien demostrada, no será un descubrimiento de mediana
importancia, y no dudamos que el resultado de un estudio serio de la magia
y de la cábala, no conduzca a los espíritus serios a la conciliación, considerada hasta el
presente como imposible, de la ciencia y del dogma, de la razón
y de la fe.

Ya hemos dicho que la iglesia, cuyo atributo especial es el depósito de las llaves, no
pretende tener las del Apocalipsis o de las visiones de Ezequiel. Para los cristianos y en
opinión suya, en clavículas científicas y mágicas de Salomón se han perdido.
Es cierto, sin embargo, que en el dominio de la inteligencia, gobernada por EL VERBO,
nada de lo que está escrito se pierde, solamente las cosas que los hombres cesan de
comprender, no existen ya para ellos, al menos como verbo. Estas cosas penetran,
entonces, en el dominio del enigma y del misterio.
De otra parte, la antipatía y aun la guerra abierta de la Iglesia oficial contra todo lo que
entra en el dominio de la magia, que es una especie de sacerdocio personal y
emancipado, obedece a causas tan necesarias e inherentes como las del sacerdocio
cristiano. La iglesia ignora lo que es la magia porque debe ignorarlo todo o perecer,
como lo demostraremos más tarde. La conoce menos que su misterioso fundador, que
fue saludado en su cama por los tres magos, es decir, por los embajadores hieráticos de
las tres partes del mundo conocido y de los tres mundos analógicos de la filosofía
oculta.

En la escuela de Alejandria la magia y el cristianismo se dan casi la mano bajo los
auspicios de Ammonio Saccas y de Platón. El dogma de Hermes se encuentra casi todo
entero en los escritos atribuidos a Dionisio el Areopagita. Sinesio traza el plan de un
tratado de los sueños, que debía ser comentado más tarde por Cardan, y compuesto de
himnos que podría servir a la liturgia de la iglesia de Swedenborg, si una Iglesia de
iluminados pudiera tener una liturgia. Es también en esta época de abstracciones
ardientes y de logomaquias apasionadas cuando se une el reinado filosófico de Juliano,
llamado el Apóstata, porque en su juventud había hecho, en contra de su voluntad,
profesión de fe en el cristianismo. Todo el mundo sabe que Juliano tuvo la desgracia de
ser un héroe de Plutarco, fuera de razón, y fue, si así puede hablarse, el Don Quijote de
la Caballería romana; pero lo que todo el mundo no sabe es que Juliano era un
iluminado y un iniciado de primer orden; era un individuo que creía en la unidad de
Dios y en el dogma universal de la Trinidad; era, en una palabra, un ser que no admitía
del antiguo mundo más que sus magníficas símbolos y sus muy graciosas imágenes.
Juliano no era pagano, sino un gnóstico atiborrado de las alegorías del politeísmo
griego, y que tenía la desgracia de encontrar menos sonoro el nombre de Jesucristo que
el de Orfeo. Como emperador pagó sus gastos de colegio como filósofo y como
retórico, y, después que se hubo dado a sí mismo el placer de expirar como
Epaminondas, con las frases de Catón, tuvo de la opinión pública, ya toda cristiana,
anatemas por oración fúnebre y un epíteto deshonoroso por última celebridad.

Pasemos por alto las pequeñeces del Bajo Imperio y lleguemos ala Edad Media...
Tomad ese libro, leed en la s~ptima página y sentaos después sobre el manto que yo voy
a extender y con una de cuyas puntas nos taparemos los ojos... Vuestra cabeza da
vueltas, ¿no es eso, y os parece así como si la tierra huyera de vuestro pies? Manteneos
firmes y no mirdis... El vértigo cesa; hemos llegado. Levantáos y abrid los ojos; pero
guardáos de hacer ningún signo y de pronunciar ninguna palabra cristiana. Estamos en
un paisaje de Salvador Rosa. Es un desierto que reposa después de haberse
desencadenado en él una tormenta. La luna no resplandece en el cielo. Pero, ¿no veis
oscilar las estrellas por entre los matorrales? ¿No escucháis a vuestro alrededor el
revoloteo de gigantescos pájaros que, al pasar, parece que murmurarán palabras
estrañas? Aproximémonos silenciosamente a la. encrucijada. 

Una ronca y fúnebre trompeta se deja oir; 
una infinidad de antorchas e iluminan por todas partes. Una numerosa asamblea secongrega 
alrededor de un círculo que está vacío; miran y esperan.
De pronto, todos los concurrentes se prosternan y murmuran: ¡Helo ahí, helo ahí! ¡Es él!
Un príncipe con cabeza de macho cabrío llega contoneándose, sube sobre su tmno, se
inclina y presenta a la asamblea un rostro humano, al que todo el mundo acude, cirio
negro en mano, a ofrecerle un saludo y un ósculo; luego se endereza, lanza una
carrajada estridente y distribuye a sus fieles oro, instrucciones secretas, medicinas
ocultas y venenosas. Durante esta ceremonia las malezas se incendian y arden
mezcladas con osamentas humanas y grasas de suplicios. Druidesas coronadas de una
planta parecida al perejil y de verbena sacrifican con falces de oro niños sustraídos al
bautismo y preparan horribles ágapes. Las mesas se ponen; los hombres enmascarados
se colocan al lado de las mujeres semidesnudas, y comienza la bacanal. Nada falta allí,
excepto la sal, que es el símbolo de la sabiduría y la inmortalidad.

Corre el vino a torrentes, dejando manchas semejantes a la sangre; comienza las
conversaciones y las caricias obscenas; toda la concurrencia está borracha de vino, de
lujuria y de canciones deshonestas. Todo el mundo se levanta en desorden y se forman
los corros infernales... Llegan entonces todos los monstruos de la leyenda, todos los
fantasmas de las pesadillas; sapos enormes tocan la flauta al revés, y soplan, apretando
las ancas con sus patas; escarabajos cojitrancos se mezclan en la danza; cangrejos hacen
sonar las castañuelas; cocodrilos hacen piruetas con sus escamas; llegan elefantes y
mamuts vestidos de Cupido y levantan las patas como si danzaran... Luego los corros se
deshacen y se dispersan... se apagan, perdiéndose el humo entre las sombras... Aquí,
allíy acullá se escuchan gritos, carcajadas, blasfemias y estertores... Vamos, despertaos,
y no hagáis el signo de la cruz. Yo os he transportado y estáis en vuestro lecho, os
encontráis un tanto fatigados, un poco si es, noes magullados, a causa del viaje y de la
mala noche; pero habéis visto una cosa de la que todo el mundo habla sin conocerla.
Estáis iniciados en terribles secretos como del antro de Trofonio. ¡Habéis asistido al
Sabbat! De desear es que no os volváis locos y que os mantengáis en un saludable
temor de la justicia y a una distancia respetuosa de la Iglesia y de sus hogueras.

¿Queréis ver ahora alguna cosa menos fantástica, más real, y verdaderamente terrible?
Pues os haré asistir al súplicio de Jacques de Molay y de sus cómplices, o de sus
hermanos en martirio... Pero, no os engañéis y no confundáis al culpable con el
inocente. ¿Hanadorado realmente los templarios ä Baphomet, o han dado un humilde
abrazo a la faz posterior del macho cabrío de Mendés? ¿Qué era, pues, esa asociación
secreta y poderosa que ha puesto en peligro a la Iglesia y al Estado y la cual
exterminaron sin oírla? No juzguéis nada a la ligera; son culpables de un gran crimen,
han dejado ver a los profanos el santuario de la antigua iniciación; han recogido para
repartirlo entre sí, y hacerse los dueños del mundo, los frutos de la ciencia del bien y
del mal. El decreto que los condena se remonta más allá que el mismo tribunal del Papa
o de Felipe el Hermoso. «El día que comas de este fruto, morirás», había dicho el
mismo Dios, según vemos en el Génesis.

¿Qué ha ocurrido en el mundo y por qué los sacerdotes y los reyes han temblado? ¿Qué
poder secreto amenaza las tierras y las coronas? He ahí algunos locos que corren de país
en país y que ocultan, según dicen, la piedra filosofal, bajo sus harapos y su miseria.
Pueden cambiarla tierra en oro, y sin embargo ¡carecen de pan y de asilo! Su frente está
ceñida por una aureola de gloria y por un reflejo de ignominia. Eluno ha encontrado la
ciencia universal y no sabe cómo morir para escapar a las torturas de su triunfo: es el
mallorquino Ramon Liull. El Otro cura con remedios fantásticos las enfermedades
imaginarias y ofrece un formal mentís al proverbio que comprueba la ineficacia de un
cauterio en una pierna de madera; es el maravilloso Paracelso, siempre ébrio y siempre
lúcido como los héroes de Rabelais. Aquí es Guillaume Postel, que escribe
ingenuamente a los Padres de Concilio de Trento que ha encontrado la doctrina
absoluta, oculta desde el comienzo del mundo y que ya se le hace tarde en compartirla
con los demás. El Concilio no se inquieta del loco y ni aun se digna condenarle,
pasando al examen de cuestiones tan graves como la gracia eficaz y la gracia suficiente.
Aquel que vemos morir pobre y abandonado es Cornelio Agrippa, el menos mago de
todos, y a quien el vulgo se obstina en considerarle como el mayor hechicero del
mundo, porque era a veces satírico y mistificador. ¿Qué secreto se han llevado todos
esos hombres a sus tumbas? ¿Por qué se les admira sin haberlos conocido? ¿Por qué se
les condenó sin escucharlos? ¿Por qué están inciados en esas terribles ciencias ocultas
de las que la Iglesia y las sociedad tienen miedo? ¿Por qué saben ellos los que los
demás hombres ignoran? ¿Por qué disimulan ellos lo que todo el mundo arde en saber?
¿Por qué están investidos de un poder terrible y desconocido? ¡Las ciencias ocultas! ¡La
magia! He aquí dos palabras que os dicen todo y que aún pueden hacernos pensar más.
De omnire scibili et quibusdam alus.

¿Qué es, por tanto, la magia? ¿Cuál ém el poder de esos hombres tan perseguidos y tan
fieros? ¿Por qué si eran tan fuertes no han vencido a sus enemigos? ¿Por qué si eran tan
insensatos y tan débiles se les dispensaba el honor de temerles? ¿Existe una magia,
existe verdaderamente una ciencia oculta que sea ciertamente un poder y que opere
prodigios capaces de competir con los milagros de las religiones autorizadas?
A estas preguntas principales responderemos con una palabra y con un libro. El Libro
será la justificación de la palabra y esta palabra es: sí, ha existido y existe todavía una
magia poderosa y real; sí, todo cuanto las leyendas dicen es cierto; aquí, única y
contrariamente a lo que ocurre generalmente, las exageraciones populares no estaban
sólo de lado sino muy por debajo de la verdad.

Sí, existe un secreto formidable cuya revelación ya ha trastornado el mundo, como lo
atestiguan las tradiciones de Egipto, resumidas simbólicamente por Moisés en el
comienzo del Génesis. Este secreto constituye la ciencia fatal del bien y del mal y su
resultado, cuando se divulga, es la muerte. Moisés lo representa bajo la figura de un
árbol que está en el centro del paraíso terrenal, y vecino, y con las raíces comunes al
árbol de la vida; los cuatm ríos misteriosos, toman su manantial al pie de este árbol, que
está guardado por la espada flameante y parlas cuatro firmas de la esfinge bíblica, el
querubín de Ezequiel... Aquí debo detenerme y hasta temo haber dicho demasiado.
Sí, existe un dogma único, universal, imperecedero, fuerte como la razón suprema,
sencillo como todo lo que es grande, inteligible como todo lo que es universalmente y
absolutamente verdadero, y este dogma ha sido el padre de todos los demás.
Sí, existe una ciencia que confiere al hombre prerrogativas, en apariencia
sobrehúmanas, helas aquí tales y como_yo las he hallado enumeradas en un manuscrito
hebreo del siglo XVI.
He aquí ahora cuáles son los privilegios y los poderes del que tiene en su mano derecha
las clavículas de Salomón, y, en la izquierda, la rama florida del almendro.


Aleph. —Ve a Dios cara a cara, sin morir, y conversa familiarmente con los siete
genios que mandan a toda la milicia celeste.

Beth. —Está por encima de todas las aflicciones y de todos los temores.

Ghimel. —Reina en todo el cielo y se hace servir por todo el infierno.

Daleth. —Dispone de su salud y de su vida y puede disponer de las de los demás.

He.~—No puede ser sorprendido ni por el infortunio, ni agobiado por los desastres, ni
vencido por sus enemigos.

Vau. —Sabe la razón del pasado, del presente y del porvenir.

Dzain. —Tiene el secreto de la resurrección de los muertos y la llave de la
inmortalidad.

Estos son los siete grandes privilegios. He aquí ahora los que vienen después.

Heth. —Tener la medicina universal.

Teth. — Encontrar la piedra filosofal.

Jod. —Conocer las leyes del movimiento continuo y poder demostrar la cuadratura
del círculo.

Caph. —Cambiar en oro, no solamente todos los metales, sino también la misma
tierra, y aun las inmundicias de la misma.

Lamed. —Domar a los animales más feroces y saber pronunciar palabras que alienten
y encanten a las serpientes.

Men. —Poseer el arte notorio que da la ciencia universal.

Nun. —Hablar sabiamente sobre todas las cosas sin preparación y sin estudio.
He aquí, por último, los siete menores poderes del mago.

Samech. -Conocer a primera vista el fondo del alma de los hombres y los misterios
del corazón de las mujeres:

Ain. —Forzar, cuando le plazca, a la naturaleza, y revelarse.

Phe. —Prever todos los acontecimientos futuros que no dependan de un libre albedrío
superior, o de una causa inapercibida.

Tsade. —Prestar en el acto a todo el mundo los consuelos más eficaces y los consejos
más saludables.

Resch. — Dominar el amor y el odio.

Schin. —Tener el secreto de las riquezas; ser siempre el amo y no el esclavo. Saber
gozar aun en la pobreza y no caer nunca ni en la abyección ni en la miseria.

Thau. —Agregaremos nosotros a estos tres septenarios que el sabio gobierna a los
dementes, aplaca las tempestades, cura las enfermedades con el tacto y resucita los
muertos.


_Estas son las cosas que Salomón selló con su triple sello. Los iniciados saben y basta.
Cuanto a los demás, que rían, que crean, que duden, que amenacen o que tengan miedo,
¿qué importa a la ciencia y qué a nosotros?
Tales son, efectivamente, los resultados de la filosofía oculta, y estamos en condiciones
de no tener una acusación de locura o una suposición de charlatanismo al afirmar que
todos estos privilegios son reales.
Esto es lo que todo nuestro trabajo, acerca de la filosofía oculta tenderá a demostrar.
La piedra filosofal, la medicina universal, la transmutación de los metales, la cuadratura
del círculo y el secreto del movimiento continuo, no son, pues, ni mistificaciones de la
ciencia, ni ensueños de la locura; son términos que es preciso comprender en su
verdadero sentido, y que manifiestan todos los diferentes usos de un mismo secreto, los
diferentes caracteres de una misma operación que se define de una manera más general,
llamándola únicamente la gran obra.

Existe asimismo en la naturaleza una fuerza mucho más poderosa, siquiera sea en otra
forma que el vapor, y por medio de la cual, un solo hombre que pudiera apoderarse de
ella y supiera dirigirla, trastornaría y cambiaría la faz del mundo. Esta fuerza era
conocida por los antiguos, y consiste en agente universal cuya ley suprema es el
equilibrio y cuya dirección tiende inmediatamente al gran arcano de la magia
transcendental. Por medio de la dirección de ese agente, se puede cambiar el orden de
las estaciones; producir en la noche fenómenos inherentes al día; corresponder en un
instante de uno a otro confín del mundo; ver, como Apolonio, lo que ocurría al otro
extremo de la tierra; dara la palabra un éxito y una repercusión universal. Este agente,
que apenas se revela ante el tacto de los discípulos de Mesmer, es precisamente lo que
los aceptos de la Edad Media llamaba la materia primera de la gran obra. Los gnósticos
hacían ígneo el cuerpo del Espíritu Santo, ya él era a quien adoraban en los sitios
secretos del sabbat o del templo, bajo la jeroglífica figura del Baphomet o del macho
cabrío del Andrógino de Mendés. Todo esto quedará demostrado.
Tales son los secretos de la filosofía oculta; tal se nos aparece la magia en la historia,
veâmosla, ahora, en los libros y en las obras, en las iniciaciones y en los ritos.
La clave de todas las alegorías mágicas se encuentra en las hojas que hemos señalado y
creemos son obra de Hermes. Alrededor de este libro, que se puede llamar la clave de la
bóveda de todo el edificio de las ciencias ocultas, vienen a establecerse numerosas
leyendas que son o la tradición parcial o el comentario sin cesar, renovado bajo mil
distintas fonnas. Algunas veces,esas ingeniosas fábulas se agrupan armoniosamente y
forman una gran epopeya que caracteriza una época, sin que la muchedumbre pueda
explicar cómo ni por qué. Así es como la fabulosa historia del Vellocino de Oro,
resume, velándolos, los dogmas herméticos y mágicos de Orfeo, y si nos remontamos
alas poesías misteriosas de Grecia, veremos cómo los Santuarios de Egipto y la India
nos espantan hasta cierto punto con su lujo y nos dejan absortos ante la acumulación de
sus riquezas; luego llegamos a la tebaida, esa asombrosa síntesis de todo el dogma
presente, pasado y futuro, a esa fábula, por decirlo así, infinita, que toca, como el dios
Orfeo, alas dos extremidades del ciclo de la vida humana. ¡Cosa extraña. La siete
puertas de Tebas defendidas y atacadas por siete jefes que han jurado sobre la sangre de
una víctima, tienen el mismo sentido que los siete sellos del libro sagrado explicado por
siete genios, y atacado por un monstruo de siete cabezas, después de haber sido abierto
por un cordero vivo e inmolado en el libro alegórico de San Juan! El origen misterioso
de Egipto, que se encuentra suspendido como un fruto sagrado sobre un árbol del
Cytheron, recuerda los símbolos de Moisés y los relatos del Génesis. 

Lucha contra su padre y le mata sin conocerle; espantosa profecía de la emancipación ciega 
de la razón sin la ciencia; después llega enfrente de la esfinge. 
¡La esfinge! El símbolo de los símbolos, el enigma eterno para el vulgo, el pedestal del 
granito de la ciencia de los sabios, el monstruo devorador y silencioso, que manifiesta 
por su forma invariable el dogma único del gran misterio universal, ¿Cómo el cuaternario se 
cambia en binario y se explica por el ternario? En otros términos mas emblemáticos, pero más 
vulgares,¿Cuál es el animal que por la mañana tiene cuatro patas, dos al mediodía y tres por la
noche? Filosóficamente hablando, ¿cómo el dogma de fuerzas elementales produce el
dualismo del Zoroastro y se resume por la triade de Pitágoras y Platón? ¿Cuál es la
razón final de las alegorías y de los números, la última palabra de todos los
simbolismos? Edipto responde una simple y terrible palabra que mata la esfinge y va a
convertir al adivinador en rey de Tebas; la palabra del enigma ¡es el hombre!...
¡Desgraciado! ha visto demasiado bastante claro, y muy pronto expiará su funesta e
incompleta clarividencia por una ceguera voluntaria; después desaparecerá en medio de
un huracán como todas las civilizaciones que hubiera adivinado un día, sin comprender
todo el alcance y todo el misterio, la palabra del enigma de la esfinge. 

Todo es
simbólico y transcendental en esa gigantesca epopeya de los destinos humanos. Los dos
hermanos enemigos, manifiestan la segunda parte del gran misterio completado 
divinamente por el sacrificio de Antígona; después la guerra, la última guerra, los hermanos
enemigos muertos el uno por el otro; Capaneo, por el rayo que desafiaba; Anfirao
devorado por la tierra, son otras tantas alegorías que llenan de asombro, por su verdad y
por su grandeza, a los que penetran el triple sentido hierático. Esquilo, comentado por
Balanche, no da más que una débil idea, sean por lo demás, las que fueren las
majestades primitivas de Esquilo y la belleza del libro de Balanche.

El libro secreto de la antigua iniciación no era ignorado por Homero que traza el plan y
las principales figuras sobre el escudo de Aquiles con una precisión minuciosa. Pero las
graciosas ficciones de Homero pronto parecen hacer olvidar las sencillas y abstractas
verdades de la revelación primitiva. El hombre se agarra a la forma y olvida la idea; los
signos al multiplicarse pierden su poder; la magia también se corrompe en esa época y
va a descender con las hechiceras de Tesalia a los más profanos encantamientos. El
crimen de Edipo, ha producido sus frutos de muerte y la ciencia del bien y del mal erige
a éste en divinidad sacrílega. Los hombres fatigados de la luz se refugian en la sombra
de la sustancia corporal: el sueño del vacío que Dios llena, pronto les parece más grande
que el mismo Dios y se crea el infierno cuando en el curso de esta obra nos sirvamos de
palabras consagradas: Dios, el cielo, el infierno, sepase de una vez por todas, que
nosotros nos alejamos tanto del sentido atribuido a estas palabras profanas, como la
iniciación esta separada del pensamiento del vulgo.

Dios, para nosotros, es el ázoe de los sabios, el principio eficiente y final de la gran
obra. Ya explicaremos más adelante lo que estos términos tengan de oscuro.
Volvamos a fábula de Edipo. El crimen del rey de Tebas no es el de haber comprendido
a la esfinge, sino el de haber destruido el azote de Tebas sin ser bastante puro para
completar la expiación en el nombre de su pueblo. Así, bien pronto la peste se enca~ga
de vengar la muerte de la esfinge, y el rey de Tebas, forzado a abdicar, se sacriuica a lãs
terribles manos del monstruo, que. está más vivo y más devorador que nunca, ahora que
ha pasado del dominio de la forma al de la idea. Edipo, ha visto lo que es el hombre y se
saca los ojos para no ver lo que es Dios. Ha divulgado la mitad del grande arcano
mágico,y para salvar a su pueblo, es preciso que se lleve con él al exilio y la tumba la
otra mitad del terrible secreto.

Después de la fábulá colosal de Edipo, encontramos el gracioso poema de Psique, del
que Apuleyo no es ciertamente el inventor. El gran arcano mágico reaparece aquí bajo
la figura de la unión misteriosa entre un dios y una débil mortal abandonada, sola y
desnuda sobre una roca. Psique debe ignorar el secreto de su ideal realeza, y si
contempla a su esposo le pierde. Apuleyo interpreta y comenta aquí las alegorías de
Moisés; pero, ¿los Eloim de Israel y los dioses de Apuleyo, no ha salido igualmente de
los santuarios de Memfis, y de Tebas? Psique es la hermana de Eva, más bien es Eva
espiritualizada. Ambas quieren saber y pierden la inocencia para pagar el honor de la
prueba. Ambas merecen descender a los infiernos: una para llevarla antigua caja de
Pandora, y la otra para buscar en ellos y aplastarla cabeza de la serpiente, que es el
símbolo del tiempo y del mal. Ambas cometen el crimen que deben expiar, el Prometeo
de los antiguos tiempos y el Lucifer de la leyenda cristiana, el uno entregado, y el otro
sometido por Hércules y por el Salvador.

El gran secreto mágico, es pues, la lámpara y el puñal de Psique, es la manzana de Eva,
es el cetro ardiente de Lucifer, pero es también la cruz santa del Redentor. El saber
bastante para abusar o divulgarlo, es merecer todos los suplicios; el saber como debe
saberse para servirse de él y ocultarle, es ser dueño de lo absoluto.
Todo está encerrado en una palabra, y en una palabra de cuatro letras. Es
el tetragrama de los hebreos, es el azoe de los alquimistas, es el thot., de los bohemios,
es el tarot de los cabalistas. Esa palabra, de tan diversa manera manifestada, quiere decir
Dios para los profanos, significa el hombre para los filósofos, y ofrece a los adeptos la
última palabra de las ciencias humanas y las llave del poder divino; pero sólo al que
sabe servirse de él y comprende la necesidad de no revelarlo nunca. Si Edipto en lugar
de hacer morir a la esfinge la hubiera domado y enganchado a su carro para entrar en
Tebas, hubiera sido rey sin incesto, sin calamidades y sin exilio.
Si Psique a fuerza de sumisiones y de caricias hubiera alcanzado que el amor se revelara
por sí mismo; no lo hubiera perdido. El amor es una de las imágenes mitológicas del
gran secreto y del gran agente, porque manifiesta a la vez una acción y una pasión, y un
vacío y un lleno, una flecha y una herida.1 Los iniciados deben comprenderme, y a
causa de los profanos no puede decirse demasiado.

Después del maravilloso asno de oro de Apuleyo, no encontramos más epopeyas
mágicas. La ciencia vencida en Alejandría por el fanatismo de los asesinos de Hipatia,
se hace cristiana, o más bien, se oculta bajo los velos’ cristianos de Ammonio, Sinesio y
el anónimo autor de los libros de Dionisio el Areopagita. En ese tiempo era preciso
hacerse perdonar los milagros por las apariencias de la superstición y la ciencia por un
lenguaje ininteligible. Se. resucitó la escritura jeroglífica y se inventaron los pantáculos
ylos caiacteres que resumían toda una doctrina en un signo, toda una serie de tendencias
y de revelaciones, en una palabra. ¿Cuál era el fin de los aspirantes a la ciencia?
Buscaban el secreto de la gran obra ode la piedra filosofal, o el movimiento~ continuo,
o la cuadratura del circulo, o la medicina universal, fórmulas que los salvaba con
frecuencia de la persecución y del odio haciéndolos tildar de locura, fórmulas que
1 Refierese probablemente al Tantra o sexo sagrado. La flecha es el organo sexual masculino, la 
herida la cabidad vaginal, según las tradiciones orientales el momento cercano al orgasmo genera 
una gran cantidad de energia chi que puede ser usada de diversas maneras y con propositos 
magicos.

manifestaban cada una de por sí, una de las fases del gran secreto mágico como lo
demostraremos más tarde.
Esta ausencia de epopeyas dura hasta nuestra novela de la Rosa; pero, el símbolo de la
rosa, que manifiesta también el sentido misterioso y mágico del poema del Dante, está
tomada de la alta Cábala y ya es tiempo de que abordemos este inmenso manantial
oculto de la filosofía universal.

La Biblia, con todas 1as alegorias que encierra, no manifiesta sino de una
manera incompleta, y velada la ciencia religiosa de los hebreos.. El libro que hemos
hablado y cuyos caracteres, hieráticos explicaremos, el libro que Guillaume Postel
denomina El Génesis de Enoc, existía seguramente antes de Moisés y de los profetas,
cuyo dogma, idéntico en el fondo al de los antiguos egipcios, tenían también su
exoterismo y sus velos. Cuando Moisés hablaba el pueblo, dice alegóricamente el libro
sagrado, colocaba un velo sobre su rostro y se quitaba ese velo para hablar con Dios; tal
es la causa de esos pretendidos absurdos de la Biblia, que tanto han ejercitado el verbo
satírico de Voltaire. Los libros no estaban escritos más que para recordar la tradición, y
se escribían en símbolos inintelibles para los profanos. El Pentateuco y las poesíãs de
los profetas no eran, además, más que libros elementales, sea de dogma, sea de moral,
sea de liturgia, la verdadera filosofia secreta y tradicional no fue escrita sino más tarde,
bajo velos menos transparentes aún. Así es como nació una segunda Biblia desconocida,
o más bien incomprendida por los cristianos; un relato —dicen— de absurdos (y aquí
los creyentes confundidos en una misma ignorancia, hablan como los incrédulos); un
monumento, digamos nosotros, que reune todo lo que el genio filosófico y el religioso
han podido hacer o imaginar de sublime; tesoro rodeado de espinas y diariamente oculto
en una piedra bruta y oscura. Nuestros lectores ya habrán adivinado que quiero hablar
del Talmud.

¡Extraño destino el de los judíos! ¡Los machos cabríos emisarios, los mártires y
salvadores del mundo! ¡Familia movediza, valerosa y dura; que las persecuciones han
siempre conservado intacta, porque aún no ha cumplido su misión! Nuestras tradiciones
apostólicas, ¿no dicen que después de la declinación de la fe en los gentiles, la salvación
debe venir todavía de la casa de Jacob, y entonces el judío crucificado que han adorado
los cristianos pondrá el imperio del mundo en manos de Dios, su padre?
Se siente uno extasiado de admiración al penetrar en el santuario de la cábala, a Ja vista
de un dogma tan lógico, tan sencillo y, al mismo tiempo tan absoluto. La unión
necesaria de las ideas y de los signos, la consagración de las realidades más
fundamentales por los caracteres primitivos, la trinidad de las palabras, las letras y los
números; una filosofía sencilla como el alfabeto, profunda e infinita como el verbo;
teoremas más completos y luminosos que los de Pitágoras; una teología que resume
contando por los dedos; un infinito que puede caber en el hueco de la mano de un niño
veintidós letras, un cuadrado y un circulo; he aqui todos los elementos de la cabala.
¡Son los principios elementales del verbo escrito, reflejo de ese verbo hablando que ha
creado el mundo!

Todas las religiones verdaderamente dogmáticas han salido de la cábala, y a ella
retoman; todo lo que hay de científico y de grandioso en los sueños religiosos de todos
los iluminados, Jacob Boehme, Swedenborg, San Martin, etc., está tomado de la cábala;
todas las asociacion~es masónicas le deben sus secretos y sus símbolos. La cábala
consagra por sí sola la alianza de la razón universal y del Verbo divino; establece pOr
los contrapesos de dos fuerzas opuestas en apariencia, la balanza eterna del ser, concilia
la razón con la fe, el poder con la libertad, la ciencia con el misterio; tiene las llaves del
pasado, del presente y del porvenir.

Para inciarse en la cábala, no basta leer y meditar los escritos de Reuchlin, de Galatinus,
de Kricher o de Pico de la Mirándola, es preciso también estudiar y comprender a los e
ritos hebreos de la Colección de Pistorius, el Sepher Jezirah, sobre todo, despues de la
filosofia de amor de Leon el Hebreo.. Es preciso, asimismo, abordar el gran libro de
Sohar, leer atentamente en la Colección de 1689 titulada Cábala denudata, el tratado de
la pneumática cabalística y el de la revolución de las almas; después, penetrar
audazmente en las luminosas tinieblas de todo el cuerpo dogmático y alegórico del
Talmud. Entonces se podrá comprender a Guillaume Pos~el, y confesarseen voz baja
que, aparte de sus sueños, asaz prematuros y demasiados generosos de la emancipación
de la mujer, ese célebre y sabio iluminado podía no estar tan loco como pretenden
aquellos que ni siquiera le han leído.
Acabamos de bosquejar rápidamente la historia de la filosofía oculta, hemos indicado
los manantiales y analizado en pocas palabras los principales libros. Este trabajo no se
refiere más que a la ciencia; pero la Magia, o mejor, el poder mágico, se compone de
dos cosas: una ciencia y una fuerza.

Sin la fuerza, la ciencia no es nada, o más bien, es un peligro. No otorgar la ciencia sino
a la fuerza, tal es la ley suprema de las iniciaciones. Así, el gran revelador, ha dicho: El
reino de Dios sufre violencia, y son los violentos los que le hacen perder su fuerza. la
puerta de la verdad está cerrada como el santuario de una virgen; es preciso ser un
hombre para penetrar en él. Todos los milagros están prometidos ala fe; pero ¿qué es la
fe sino la audacia de una voluntad que no vacila en las tinieblas y que marcha hacia la
luz a través de todas las pruebas y venciendo todos los obstáculos?
Novamos a repetir aquí la historia de las antiguas iniciaciones; cuanto más peligrosas y
terribles eran, tanto más eficaces resultaban; también tenía en mundo entonces hombres
capaces de gobernarlo y de instruirlo. El arte sacerdotal y el arte real consistían
especialmente en pruebas de valor, de discreción y de voluntad. Era un noviciado
semejante al de esos sacerdotes, tan impopulares.de nuestros días, conocidos con el
nombre de jesuítas, y que gobernarían todavía el mundo si tuvieran una cabeza
verdaderamente sabia e inteligente.

Después de haber pasado nuestra vida en la investigación de lo absoluto, en religión, en
ciencia y en justicia; después de haber dado vueltas en el cfrculo de Fausto, hemos
llegado al primer dogma y al primer libro de la humanidad. Allí nos detuvimos; allí
hemos encontrado el secreto de la omnipotencia humana y del progeso indefinido, la
llave de todos los simbolismos, el primero y el último de todos los dogmas. Y hemos
entendido también lo que quiere decir esa palabra tan frecuentemente repetida en el
Evangelio: el reino de Dios.

Dar un punto fijo por apoyo a la actividad humana, es resolver el problema de
Arquímedes, realizando el empleo de su famosa palanca. Eso es lo que hiceron esos
grandes iniciadores que produjeron sacudidas en el mundo, no pudiendo hacerlo sine
mediante el grande e incomunicable secreto. Para garantía, por otra parte, de su nueva
juventud, el fénix simbólico no reaparece nunca a los ojos del mundo sin haber
consumido solemnemente los despojos y las pruebas de su vida anterior. Así es como
Moisés hizo morir en el desierto a todos aquellos que habían podido conoper el Egipto y
sus misterios; así es también como San Pablo en Efeso quemó todos los libros que
trataban de ciencia ocultas; es así, finalmente, también como la Revolución francesa,
hija del Gran Oriente Johannita y de la ceniza de los Templarios, saquea las iglesias y
blasfema de las alegorías del culto divino. Pero todos los dogmas y todos los
renacimientos proscriben la magia y regalan los misterios al fuego o al olvido. El que
todo culto o toda filosofía que viene al mundo es un Benjamín de la humanidad, que no
puede vivir más que dando la muerte a su madre; es que la serpiente simbólica gira
siempre devorando su cola; es que hay necesidad, por razón de ser, que en toda plenitud
haya un vacío, en toda magnitud un espacio, en toda afirmación una negación; es la
realización eterna de la alegoría del fénix.

Dos ilustrados sabios me han precedido en la vía por donde marcho, pero se han pasado,
por decirlo así, la noche en blanco, y por ende, a oscuras. Hablo de Volney y de Dupuis,
de éste especialmente, cuya inmensa erudición no ha podido producir más que una obra
negativa. No ha visto en el origen de todos los cultos más que astronomía, tomando así
el cielo simbólico por el dogma, y el calendario de la leyenda. Un solo conocimiento le
ha faltado, el dela verdadera magia, que encierra los secretos de la cábala. Después ha
pasado por los antiguos santuarios, como el profeta Ezequiel por la llanura cubierta de
osamentas, y no ha entendido más quela muerte, por no saber la palabra que reune la
virtud de los cuatro vientos del cielo, y qué puede hacer un pueblo viviente de todo ese
inmenso osario, gritando con los antiguos símbolos: ¡Levantaos! ¡Revestíos de una
nueva forma y marchad!

Lo que nadie, pues, ha podido o no ha osado hacer antes de nosotros, ha dado lugar a
que haya llegado un tiempo en que tratemos de hacerlo. Queremos, como Juliano,
reedificar el templo, y no creemos producir con esto un mentís a una sabiduría que
adoramos, y que el mismo Juliano se hubiese dignado adorar, silos doctores, rencorosos
y fanáticos de su tiempo, le hubieran permitido comprenderla. El templo, para nosotros,
tiene dos columnas, sobre una de las cuales el cristianismo ha escrito su nombre. No
tratamos de atacar al cristianismo, por el contrario, lejos de eso, queremos explicarlo.

La inteligencia y la voluntad han, alternativamente, ejercido el poder en el mundo; la
religión y la filosofía luchan todavía en nuestros días, y deben concluir por ponerse de
acuerdo. El cristianismo ha tenido por fin previsorio establecer, por la obediencia a la
fe, una igualdad sobrenatural o religiosa entre los hombres e inmovilizar la inteligencia
por la fe, en fin, dar un punto de apoyo a la virtud que destruyera la aristocracia de la
ciencia, o más bien, reemplazar esa aristocracia ya destruida. La filosofía, por el
contrario, ha trabajado por hacer volver a los hombres por la libertad y la razón, a la
desigualdad natural, y para sustituir, fundando el reino de la industria, el savoir faire, a
la virtud. Ninguna de estas dos acciones ha sido completa y suficiente; ninguna ha
conducido a los hombres a la perfección y a la dicha. Lo que ahora se sueña sin osar
casi esperarlo, es una alianza entre esas dos fuerzas, largo tiempo consideradas como
contrarias, y esa alianza se tiene razón en desearlas, porque las dos grandes potencias
del alma no son opuestas entre sí, como el sexo del hombre no es opuesto al de la
mujer; no hay duda de que son diferentes, pero sus disposiciones, contrarias en
apariencia, no proceden más que de su aptitud para encontrarse y unirse.

—¿,Se trata pues, nada menos que de una solución universal para todos los problemas?
Sin duda, puesto que se trata de explicar la piedra filosofal, el movimiento continuo, la
cuadratura del circulo, el secreto de la gran obra y de la medicina universal. Se nos
motejará de locura como al divino Paracelso, o de charlatanismo, como el grande e
infortunado Cornelio Agrippa. Si la hoguera de Urbano Grandier está apagada, quedan
las sordas prescripciones del silencio ode la calumnia. Nosotros no la desafiamos, pero
nos resignamos. Nosotros no hemos buscado la publicación de esta obra, y creemos que
ha llegado el tiempo de hablar; se habría producido por sí misma, por nosotros o por
otro cualquiera. Permaneceremos tranquilos y en espera de lo que venga.
Nuestra obra tiene dos partes. En una establecemos el dogma cabalísticos y mágico en
todas sus manifestaciones; la otra está consagrada al culto, es decir, a la magia
ceremonial. 

La una es lo que los antiguos sabios llaman la clavícula; la 0tra, la que
todavía los campesinos llaman el grimorio. El número ye! objeto de los capítulos que se
corresponden en ambas partes no tienen nada de arbitrario y se encuentran
perfectamente indicados en la gran clavícula universal, de la que damos, por vez
primera, una explicación
completa y satisfactoria. Ahora, que esta obra vaya a donde quiera y deba ir, y que
resulte lo que quiera la Providencia. Está hecha y la creemos duradera, porque es fuerte
como todo lo que es razonable y concienzudo.

ELIPHAS LÉVI

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RESUMEN Y CLAVE GENERAL DE LAS CUATRO CIENCIAS OCULTAS

Resumamos ahora toda la ciencia por los principios.
* La analogía es la última palabra de la ciencia y la primera de la fe.
* La armonía está en equilibrio, y éste subsiste por la analogía de los 
contrarios.
* La unidad absoluta es la razón suprema y la última de las cosas, pero 
esta razón no puede ser ni una persona, ni tres personas, es una razón y es la 
razón por excelencia.
* Para crear un equilibrio es preciso separar y unir, separar por los 
polos y unir por el centro.
* Razonar sobre la fe es destruir la fe.
* Hacer el misticismo en filosofía es atentar contra la razón.
* La razón y la fe se excluyen mutuamente por su naturaleza y lo 
invisible, entre lo infinito y lo finito, el dogma es la hipótesis ascendente de 
una ecuación presumible.
* Para el ignorante la hipótesis es la que resulta de la afirmación 
absoluta y esta sin embargo, es la que es verdaderamente la hipótesis.
* Hay en la ciencia hipótesis necesarias, y el que trata de realizarlas 
ensancha los dominios de la ciencia sin restringir la fe, porque en el otro lado 
de la fe, existe en el infinito.
* La analogía da al mago todas las fuerzas de la naturaleza, la analogía 
es la quinta esencia de la piedra filosofal, es el secreto del movimiento 
continuo, es la cuadratura del círculo, es el templo que reposa sobre las dos 
columnas Jakin Y Bohas, es la clave del Gran Arcano, es la ciencia del bien y 
del mal.
* En ello existe un principio y una fórmula rigurosa, que es el Gran 
Arcano, si el sabio no lo busca es porque ya lo ha hallado, pero aunque el vulgo 
lo busque, lo buscará siempre sin hallarlo.
* La medicina oculta no es más que el ejercicio de la voluntad aplicada 
al manantial mismo de la vida, es esa luz astral cuya existencia es un hecho y 
cuyo movimiento está conforme a los cálculo, de los que la escala ascendente y 
descendente es el Gran Arcano amigo.
Este Arcano universal, último y eterno secreto de la alta iniciación, 
está representado en el tarot por una joven desnuda que no toca la tierra más 
que con un pie, tiene una varita imantada en la mano y parece correr dentro de 
una corona que soportan un ángel, y un águila, un buey y un león.
Esta figura es análoga en cuanto al fondo de las cosas al querube de 
Jekeskiel, y al símbolo indio de Addhanar análogo al Ado-nai de Kekeskiel, a 
quien llamamos vulgarmente Ezequiel, la compresión de esta figura es la clave de 
todas las ciencias ocultas.
Devuélvase la iniciación a los reyes y sacerdotes y el orden resurgirá 
de nuevo, así haciendo una llamada a los más dignos y aun cuando me exponga a 
las maldiciones que rodean a los reveladores, creo realizar una cosa tan útil 
como grande, que es, dirigir sobre el caos social el aliento del Dios vivo sobre 
la humanidad, y evoco a los sacerdotes y a los reyes para el mundo del porvenir.
Una cosa no es más justa porque Dios la quiera, dijo el ángel de la 
escuela, sino que Dios la quiere porque es justa, esto es como si hubiera dicho, 
"lo absoluto es la razón", la razón existe por si misma, y es porque es, y ¿cómo 
queréis que exista alguna cosa sin razón?, la misma locura no se produce sin 
razón, la razón es la necesidad, es la ley, es la regla de toda la libertad y la 
dirección de toda iniciativa, si Dios existe es por la razón, la concepción de 
un Dios absoluto fuera e independiente de la razón es el ídolo de la magia 
negra, es el fantasma del diablo.
El demonio es la muerte que se disfraza con las vestiduras usadas de la 
vida, es el espectro de Hierren Kesept, tronado sobre los escombros de las 
civilizaciones arruinadas y ocultando su horrible desnudez con los abandonados y 
olvidados despojos de las encarnaciones de Wischnún.

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Cuerpo Físico, Mental y Astral


Todos los seres y todas las cosas existentes en el mundo físico tienen 
su contrapartida o Duplicado Astral, que en ciertas circunstancias puede 
separarse del Cuerpo Físico y obrar libremente en su propio Plano Astral, libre 
de las trabas y de la materia densa.
El Cuerpo Astral de las personas y aun de simples objetos, pueden ser 
dirigidos a donde se quiera o mejor convenga a través del espacio interatómico.
El Plano Mental, es de una vibración atómica muy alta, se puede viajar 
con el pensamiento lo mismo que con el Cuerpo Físico y que con el Cuerpo Astral, 
basta con concentrar la mente en un determinado lugar, para estar allí realmente 
con el pensamiento en instantes.

Los tres principales planos de existencia son:

El Plano Físico
El Plano Astral
El Plano Mental

El plano físico: Es propiamente nuestro mundo, en tanto que tenemos un 
cuerpo denso y sentidos organizados de acuerdo con ello
Del Plano astral podemos decir: Que es el mundo espiritual cuyos 
dominios son del alma la parte sutil del cuerpo real del Ser.
Plano de la mente: Del plano mental nos viene las ideas, el germen de 
las grandes realizaciones e inspiraciones, es el plano denominado de los 
pensamientos.

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CLAVE DE CIENCIAS Y LUZ ASTRAL :

RESUMEN Y CLAVE GENERAL DE LAS CUATRO CIENCIAS OCULTAS
Signa - Thot - Pan

Resumamos ahora toda la ciencia por los principios.
La analogía es la última palabra de la ciencia y la primera de la fe.
La armonía está en el equilibrio, y éste subsiste por la analogía de los contrarios.
La unidad absoluta es la razón suprema y última de las cosas. Pero esta razón no puede
ser ni una persona, ni tres personsas; es una razón, yes larazón por excelencia.
Para crear el equilibrio es preciso separar y unir, separar por los polos y unir por el
centro.

Razonar sobre la fe es destruir la fe; hacer el miticismo en filosofía es atentar contra la
razón.
La razón y la fe se excluyen mutuamente por su naturaleza y se excluyen por la
analogía.

La analogía es el único mediador posible entre lo visible y lo invisible, entre lo finito y
lo infinito. El dogma es la hipótesis, ascendente, de una ecuación presumible. Para el
ignorante la hipótesis es la que resulta de la afirmación absoluta y ésta, sin embargo, es
la que verdaderamente es la hipótesis. Hay en la ciencia hipótesis necesarias, y el que
trata de realizarlas ensancha los dominios de la ciencia, sin resthngir la fe; porque del
otro lado de la fe, existe el infinito.
Se cree lo que se ignora, pero nada más que lo que admite la razón. Definir el objeto de
la fe y circunscribirle, es, por tanto, formular lo desconocido. Las ‘profesiones de fe son
fórmulas de la ignorancia y de las aspiraciones del hombre. Los teoremas de la ciencia
son los monumentos de sus conquistas.

El hombre que niega a Dios es tan fantástico como el que lo define con una pretendida
infalibilidad. Se define, ordinariamente, a Dios, diciendo todo lo contrario de lo que es.
El hombre hace a Dios por una analogía del menos al más; de menor a mayor,
resultando que la concepción de Dios en el hombre, es siempre lade un hombre infinito
que hace del hombre un Dios finito.

El hombre puede realizar lo que cree en la medida de lo que él sabe, yen razón a lo que
ignora y hace todo lo que quiere en la medida de lo que cree y en razón de lo que sabe.
La analogía de los contrarios es la analogía de la luz con la sombra, de lo cóncavo con
lo convexo, de lo lleno con lo vacío. La alegoría, madre de todos los dogmas, es la
substitución de las huellas por los sellos, de las sombras por las realidades. Es la
mentira de la verdad y la verdad de la mentira.
No se inventa un dogma, pero se vela una verdad y se produce una sombra en favor de
los ojos débiles. El iniciador no es un impostor, es un revelador, es decir, según la
expresión de la palabra latina revelare, un hombre que vela de nuevo. Es el creador de
una nueva sombra.

La analogía es la clave de todos los secretos de la Naturaleza y la única razón de ser de
todas las revelaciones.
He aquí por qué todas las religiones parecen estar escritas en el cielo yen toda la
Naturaleza. Esto debe ser así, porque la obra de Dios es el libro de Dios, y en lo que él
escribe, debe de verse la expresión de su pensamientos y por consecuencia de su ser,
pues que le concebimos como pensamiento supremo.
Desde Volney, no se ha visto más que un plagio en esa espléndida analogía que habría
debido conducir a reconocer la catolicidad, es decir, la universalidad del dogma
primitivo, único, mágico, cabalístico e inmutable de la revelación por la analogía.

La analogía da al mago todas las fuerzas de la naturaleza; la analogía es la quinta
esencia de la piedra filosofal; es el secreto del movimiento continuo; es la cuadratura
del circulo; es el templo que reposa sobre las dos columnas JAKIN y BOAS; es la clave
del gran Arcano; es la ciencia del bien y del mal.
Encontrar la escala exacta de las analogías en las cosas apreciables para la ciencia, es
fijar las bases de la fe y apoderarse también de la varita de los milagros.
En ello existe un principio y una fórmula rigurosa, que es el gran Arcano. Si el sabio no
lo busca es porque ya lo ha hallado; pero que el vulgo lo busque, que lo buscará siempre
sin hallarlo.
La transmutación metálica se opera espiritual y materialmente por la clave positiva de
las analogías.

Addhanari, gran pantáculo indio

La medicina oculta no es más que el ejercicio de la voluntad aplicada al manantial
mismo de la vida, a esa luz astral cuya existencia es un hecho y cuyo movimiento está
conforme a los cálculos, de los que la escala ascendente y descendente es el gran arcano
mágico.
Este arcano universal, último y eterno secreto de la alta iniciación, está representado en
el Tarot por una joven desnuda que no toca la tierra más que con un pie; tiene una varita
imantada en cada mano y parece correr dentro de una corona que soportan un ángel, un
águila, un buey y un león.

Esta figura es análoga en cuanto al fondo de las cosas al querube de Jekeskiel, del que
ofrecemos el grabado, y al símbolo indio de Addhanari, análogo al Ado-nai de
Jekeskiel, a quien llamamos vulgarmente Ezequiel.
La comprensión de esta figura es la clave de todas las ciencias ocultas. Los lectores de
mi libro deben comprenderla ya filosóficamente, si se han familiarizado un tanto con el
simbolismo de la cábala.

Quédanos ahora por realizarla más importante operación de la gran obra. Encontrar la
piedra filosofal ya es algo sin duda. Pero, ¿cómo hemos de triturar a ésta para hacer el
polvo de proyección? ¿Cuál es el uso de la varita mágica? ¿Cuál es el poder real de los
nombres de la cábala? Los iniciados lo saben y los iniciables lo sabrán también si por
las indicaciones tan ~últiples como precisas que acabamos de darles, descubren el gran
arcano.
¿Por qué estas verdades, tan sencillas y tan puras, están necesariamente ocultas a los
hombres? Es que los elegidos de la inteligencia son un pequeño número en la tierra y se
parecen, en medio de los imbéciles y de los malvados, a Daniel en la cueva de los
leones.

Además, la analogía nos enseña las leyes de las jerarquía, y siendo la ciencia absoluta
un poder, debe ser exclusivamente compartido entrelos más dignos. La confusión de la
jerarquía es el verdadero desfallecimiento de las sociedades, porque entonces los ciegos
conducen a los ciegos según la palabra del maestro.
Devuélvase la iniciación a los reyes y a los sacerdotes y el orden surgirá de nuevo. Así,
haciendo llamada a los más dignos y aun cuando me exponga a maldiciones que rodean
a los reveladores, yo creo realizar una cosa tan útil como grande: ¡Yo dirijo sobre el
caos social el aliento del Dios vivo sobre la humanidad y evoco a los sacerdotes ya los
reyes para el mundo del porvenir!

Una cosa no es más justa porque Dios la quiera, dijo el ángel de la escuela; sino que
Dios la quiere porque es justa. Esto es como si hubiera dicho: Lo absoluto es la razón.
La razón existe por sí misma; es porque es, y ¿cómo queréis que exista alguna cosa sin
razón? La misma locura no se produce sin razón. La razón es la necesidad, es la ley, es
la regla de toda la libertad y la dirección de toda iniciativa. Si Dios existe es por la
razón. La concepción de un Dios absoluta fuera o independientemente de la razón, es el
ídolo de la magia negra; es el fantasma del diablo.
El demonio es la muerte que se disfraza con las vestiduras usadas de la vida; es el
espectro de Hirren Kesept, tronando sobre los escombros de las civilizaciones
arruinadas y ocultando su horrible desnudez con los abandonados y olvidados despojos
de las encamaciones de Vishnú.


Definiciones:

La Luz Astral: vehículo de la vida, fluido universal, subordinada a un mecanismo
ciego, opera matemáticamente siguiendo leyes fatales. Esta saturada de imágenes de
toda especie que nuestra alma puede evocar y someter a su Diaphana.
sinonimos, el alma del mundo, la serpiente que se muerde la cola, gran agente magico,
magnetismo univerval

La Luz humana: sometida a la imaginación y dependiente de la voluntad. En el
momento de la concepción la Luz Astral es transformada en Luz humana, es la primera
envoltura del alma.. La atmosfera Personal, magnetismo animal

Luz Odica: Luz que quema y purifica el cuerpo astral después de la muerte.
Diáfana (Diaphana) Eliphas Levi parece referirse con este termino a lo que ahora se
conoce como el inconsciente colectivo y probablemente también a los arquetipos que
existen en el inconsciente colectivo.

Cuerpo Sideral: La Luz Humana al combinarse con los fluidos mas sutiles forman el

cuerpo etereo o el fantasma sideral de Paracelso. Vehículo de la Luz astral, sobrevive a
la muerte primera y experimenta una segunda muerte al ser destruido por la Luz Odica.
Cuando dormimos y soñamos el cuerpo sideral vaga por el mundo y sus visiones son los
sueños asi por ejemplo el fenómeno del hombre lobo según Levi no es otra cosa que el
cuerpo sideral de un hombre de quien el lobo representa los instintos salvajes, su cuerpo
sideral por lo tanto toma la forma de un hombre lobo.

La Luz Astral o el Gran Agente Magico se revela por cuatro especies de fenómenos,
calórico, luz, electricidad y magnetismo. Es la cuarta emanación de la vida principio de
que el sol es la tercera forma. Este agente solar esta vivificado por dos fuerzas
contrarias, una de atracción y otra de proyeccion. La fuerza de atracción se fija siempre
en el centro de los cuerpos y la de proyeccion en los contornos, o en su superficie. Es
por esta doble fuerza por lo que todo es creado y todo subsiste.
Su movimiento es un enrollamiento y un desenrollamiento sucesivos e indefinidos por
espirales de movimientos contrarios que no se encuentran nunca.

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LA PIEDRA DE LOS FILÓSOFOS


Los antiguos adoraban al Sol bajo la forma de una piedra negra, a la que 
llamaban Elagabala o Heliogábala, ¿que significado tenía esta piedra y cómo 
podría ser ella la imagen del astro más brillante del sistema solar?.
Los discípulos de Hermes, antes de prometer a sus adeptos el elixir de 
larga vida o el polvo de proyección, les recomendaban que buscasen la piedra 
filosofal, ¿que es esta piedra y por que una piedra?.
El gran iniciador de los cristianos invita a sus fieles a edificar sobre 
piedra, si no querían ver sus construcciones derrumbadas, el mismo se nombraba 
la piedra angular, y dijo al más creyente de sus apóstoles: "Simón, desde ahora 
te llamarás Petrus (Pedro), porque tú serás la primera piedra sobre la cual 
edificaré mi iglesia”.
Esta piedra, dicen los alquimistas, es la verdadera sal de los 
filósofos, que entra en un tercio en la composición del azoe, el azoe es el 
nombre del gran agente hérmico y del verdadero agente filosofal, también ellos 
representan la sal bajo la forma de una piedra cúbica, como puede verse en las 
doce claves de Basilio Valentín o en las alegorías de Trevisan.
¿Que es no obstante, esta piedra?
Es el fundamento de la filosofía absoluta, es la suprema e 
inquebrantable razón.
Antes de pensar en la obra metálica, es necesario haberse fijado para 
siempre sobre los principios absolutos de la sabiduría, es necesario poseer esa 
razón que es la piedra de toque de la verdad.
Jamás un hombre con perjuicios podrá llegar a ser rey de la naturaleza y 
maestro en transmutaciones.
La piedra filosofal es, ante todo, necesaria, pero ¿como hallarla?, 
Hermes nos lo dice en su tabla de esmeralda: Es necesario separar lo sutil de lo 
fijo con un gran cuidado y atención extremada, así, pues, debemos desprender 
nuestras certidumbres de nuestras creencias, y distinguir bien los dominios de 
la ciencia de los de la fe, comprender bien que no sabemos todas las cosa en que 
creemos, y que no creemos ya en ninguna de las cosa que llegamos a saber, y que, 
así la creencia de las cosas de la fe, es lo desconocido y lo indefinido, en 
tanto que sucede todo lo contrario en las cosas de la ciencia, hay pues, que 
concluir con que la ciencia reposa sobre la experiencia y la razón, mientras que 
la fe tiene por base el sentimiento y la razón.
En otros términos, la piedra filosofal es la verdadera sentencia que la 
prudencia humana asegura a las investigaciones concienzudas y a la modesta duda, 
mientras el entusiasmo religioso lo da exclusivamente a la fe, así pues, no 
pertenece ni a la razón sin aspiraciones, ni a las aspiraciones irrazonables, la 
verdadera certeza es la aquiescencia recíproca de la razón, que sabe en el 
sentimiento que cree y del sentimiento que cree en la razón que sabe.
La alianza definitiva de la razón y de la fe, resultará de su distinción 
y de su separación absoluta, pero de su mutua marca y de su fraternal concurso, 
tal es el sentido de las dos columnas del pórtico de Salomón, de las cuales una 
se llama Jakin y la otra Bohas, una de las cuales es blanca y otra negra, son 
distintas y están separadas, y al parecer son contrarias, pero si la fuerza 
ciega quiere reunirlas, acercándolas, la bóveda del templo se caerá, y es 
porque, separadas constituyen una misma fuerza, y reunidas son dos fuerzas que 
se destruyen mutuamente, por esta misma razón es por lo que el poder espiritual 
se debilita, desde el punto en que quiere usurpar el temporal, y por lo que el 
poder temporal parece víctima de sus abrogaciones sobre el poder espiritual.
Gregorio VII perdió el papado, y los reyes cismáticos han perdido y 
perderán la monarquía, el equilibrio humano tiene necesidad de dos pies, los 
mundos gravitan mediante dos fuerzas, la generación exige dos sexos, tal es el 
sentido del arcano de Salomón, figurado por las dos columnas del templo de Jakin 
y Bohas.
El sol y la luna de los alquimistas corresponden al mismo símbolo y 
concurren al perfeccionamiento y a la estabilidad de la piedra filosofal, el Sol 
es el signo jeroglífico de la verdad, porque es el manantial visible de la luz, 
y la piedra bruta es el símbolo de la estabilidad, por esta razón, los antiguos 
magos tomaban la piedra Elagabala por la figura del sol, y es por esto que los 
alquimistas de la Edad Media indicaban "la piedra filosofal" como el primer 
medio de hacer el oro filosófico, es decir, la transformación de todos los 
poderes vitales figurados por los seis metales, en Sol, o lo que es igual, "en 
verdad y en luz", primera e indispensable operación de la gran obra que conduce 
a las adaptaciones secundarias, y que hace, por analogía con la naturaleza, el 
encontrar el oro natural y grosero a los creadores del oro espiritual y 
viviente, a los poseedores de la verdadera sal, a los poseedores del verdadero 
mercurio y a los poseedores del verdadero azufre filosófico.
Encontrar la piedra filosofal es, pues, haber encontrado lo absoluto, 
ahora bien, lo absoluto es lo que no admite errores, es lo fijo, lo volátil, es 
la regla de la imaginación, es la necesidad misma del ser, es la ley inmutable 
de la razón, y de la verdad.
"Lo absoluto es lo que es, luego, lo que es en cierto modo, es antes de 
lo que es".
El mismo Dios no es sin razón de ser, y no puede existir más que en 
virtud de una suprema e inevitaba razón, es, pues, esta razón la que es lo 
absoluto, y es ella en la que debemos creer si queremos que nuestra fe tenga una 
base razonable y sólida.
Se ha dicho en nuestros días que Dios no es más que una hipótesis, pero 
la razón absoluta no es más que una, y ella es esencial al ser.
Santo Tomas ha dicho: ”Una cosa no es justa porque Dios la quiera, sino 
que Dios la quiere por que es justa”, si Santo Tomás hubiera deducido 
lógicamente todas las consecuencias de tan hermoso pensamiento, habría 
encontrado la piedra filosofal, y, en vez de limitarse a ser el ángel de la 
escuela, habría sido el reformador.
Creer en la razón de Dios y en el Dios de la razón, es hacer al ateísmo 
imposible, son los idolatras los que han creado a los ateos, cuando Voltaire 
decía: "Si Dios no existiera, habría que inventarlo”, sentía más bien que 
comprendía la razón de Dios.
¿Existe realmente Dios?
Las personas no saben nada, pero desean que así sea, y por ello creen en 
su existencia, formulada así la fe, llegamos a una fe razonable, porque admite 
la duda de la ciencia, y en efecto, no creen más que en las cosas que parecen 
probables, aun cuando no las conozcan, luego no es a semejantes personas a 
quienes la piedra filosofal ha sido prometida.

Los ignorantes que han desviado el cristianismo de su camino, 
sustituyendo a la ciencia por la fe, a la experiencia por el sueño, a la 
realidad por lo fantástico, los inquisidores, que, durante siglos declararon a 
la magia una guerra de exterminio, sólo lograron cubrir de tinieblas los 
descubrimientos del espíritu humano, de tal modo, que hoy marchamos tanteando 
para volver a encontrar la clave de los fenómenos de la naturaleza.
Ahora bien, todos los fenómenos naturales dependen de una sola e inmutable ley, 
representada por la piedra filosofal, y, especialmente por su forma simbólica, 
que es el cubo, Estaley, manifestada en cábala por el cuaternario, había 
suministrado a los hebreos todos los misterios de su tetragrama divino, puede, 
por tanto decirse, que la piedra filosofal es cuadrada en todos sentidos, como 
la Jerusalén celeste de San Juan, y que en un lado lleva escrito el nombre de 
...... y en el otro el de Dios, una de sus fases, el de Adán, y sobre la otra el 
de Eva, y después los de Azor e INRI, sobre los otros dos lados.
A la cabeza de una traducción francesa de un libro del Sr. De Nuisement, 
acerca de la sal filosófica, se ve el espíritu de la tierra de pie sobre un cubo 
que recorren lenguas de fuego, tiene por lado un caduceo, y a la derecha y a la 
izquierda el Sol y la Luna en el pecho, es barbudo, está coronado y tiene un 
centro en la mano, es el azoe delos sabios sobre el pedestal de sal y de azufre, 
esta imagen se la coloca a veces en la cabeza simbólica del macho cabrio de 
Méndez, es el Baphomet de los templarios, el macho cabrio de Sabbat y el verbo 
creado de los gnósticos, estas imágenes extrañas, sirvieron de espantajos al 
vulgo después de haber servido de meditación a los sabios, estos jeroglíficos 
inocentes del pensamiento y de la fe, sirvieron de pretexto a los furores de la 
persecución.
"Cuan desdichados son los hombres en su ignorancia, pero cuánto se 
despreciarían a sí mismos si llegaran a conocer la verdad".

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LA GRAN OBRA
Discite - Crux

La gran obra es, ante todo, la creación del hombre por sí mismo, es decir, la conquista,
plena y completa, que hace de sus facultades y de su porvenir; es, especialmente, la
emancipación perfecta de su voluntad que le asegura el imperio universal del ázoe y el
dominio de la magnesia, es decire, un pleno poder sobre el agente mágico universal.
Este agente mágico, que los antiguos filósofos herméticos disfrazaron bajo el nombre de
materia primera determina las formas de la sustancia modificable, y puede, realmente
por su medio, llegar a la transmutación metálica y a la medicina universal. Esto no es
una hipótesis; es un hecho científico ya rigurosamente aprobado y perfectamente
demostrable.
Nicholas Flamel y Ramon Liull, pobres ambos, distribuyeron de un modo evidente,
inmensas riquezas.

Agrippa no llegó nunca más que a la primera parte de la gran obra y murió
penosamente, luchando para poseerse únicamente y fijar su independencia.
Existen, por consiguiente, dos operaciones herméticas: la una espiritual y la otra
material y dependientes de la una de la otra.
Toda la ciencia hermética está contenida en el dogma de Hermes, primitivamente
grabado, según dicen, sobre una esmeralda. Ya hemos explicado los primeros artículos;
he aquí los que se refieren ala operación de la gran obra.
«Tú separarás la tierra del fuego, lo sutil de lo espeso, con gran industria.
»Sube de la tierra al cielo, y de rechazo desciende a la tierra, y recibe la fuerza de las
cosas superiores e inferiores.
»Tú tendrás, por ese medio, la gloria de todo el mundo y por eso toda oscuridad huirá
de ti.
»Es la fuerza fuente de toda fuerza, porque ella vencerá toda cosa sutil y penetrará toda
cosa sólida.
»Así ha sido creado el mundo.»
Separar lo sutil de lo espeso, en la primera operación, que es puramente interna, es
franquear su alma de todo prejuicio y de todo vicio; loque se hace con el uso de la sal
filosófica, es decir, de la sabiduría; del mercurio, es decir, de la habilidad personal y del
trabajo, y, por último, del azufre, que representa la energía vital y el calor de las
voluntades. Se arriba por este medio a cambiar en oro espiritual, desde las cosas menos
preciosas, hasta las inmundicias de la tierra.

En este sentido es como hay que admitir las parábolas de la gran turba de filósofos, de
Bernardo el Trevisano, de Basilio Valentmn, de María la Egipciaca y de otros profetas
de la alquimia; pero, en sus obras como en la gran obra, es preciso separar hábilmente lo
sutil de lo espeso, lo místico de lo positivo, la alegoría de la teoría. Si se quiere leerlos
con placer e inteligencia, es necesario, ante todo, entenderlos alegóricamente por completo,
para después descender de las alegorías a las realidades por la vía de las
correspondencias o analogías indicadas en el dogma único.
Lo que está arriba es como lo que está abajo y recíprocamente.
La palabra ART invertida, o leída en la forma que se leían las escrituras sagradas y
primitivas, es decir, de derecha a izquierda, manifiesta por esas tres iniciales los
diferentes grados de la gran obra: T, significa ternario, teoría trabajo; R, realización; A,
adaptación. En el l2 capítulo del Ritual, daremos la receta de los grandes maestros para
la adaptación, y, especialmente, la contenida en la fortaleza hermética de Henri
Khunrath.

Pero recomendamos a las investigaciones de nuestros lectores un admirable tratado
atribuido a Hermes Trismegisto y que lleva por título Minerva Mundi.
Este tratado se encuentra únicamente en algunas ediciones de Hermes y contiene, bajo
alegorías llenas de poesías y de profundidad, el dogma de la creación de los seres por sí
mismos, o de la ley de creación que resulta del acuerdo de los fuerzas, de aquellas que
los alquimistas llamaban lo fijo y lo volátil, y que son, en lo absoluto la necesidad y la
libertad. Allí se explica la diversidad de formas repartidas en la Naturaleza por la
diversidad de espíritus y las monstruosidades por la divergencia de los esfuerzos. La
lectura y la meditación de esta obra son indispensables a todos los adeptos que quieran
profundizar los misterios de la Naturaleza y entregarse seriamente a la busca de la gran
obra.

Cuando los maestros de la alquimia dicen que es preciso poco tiempo y poco dinero
para realizar las obras de la ciencia; cuando, sobre todo, afirman que sólo un vaso es
necesario; cuando hablan del grande y único atanor que todos pueden usar, que está al
alcance de todo el mundo y que los hombres poseen sin saberlo, aluden a la alquimia
filosófica y moral. En efecto, una voluntad fuerte y decidida puede llegar en poco
tiempo a la independencia absoluta y todos nosotros poseemos el instrumento químico,
el grande y único atanor que sirve para separar lo sutil de lo espeso y lo fijo de lo
volátil. Este instrumento completo como el mundo y preciso como las matematicas esta
designado por los sabios bajo el emblema del pentagrama o estrella de cinco puntas que
es el signo absoluto de la inteligencia humana, Yo imitare a los sabios no nombándole;
pero es demasiado fácil adivinarlo.

La figura del Tarot, que corresponde a este capítulo, ha sido mal comprendida por Court
de Gebelin y por Etteilla, quienes han creído ver únicamente un error cometido por un
fabricante de cartas alemán. Esta figura representa a un hombre con las manos atadas
detrás de la espalda, llevando dos sacos de dinero debajo de los brazos y colgado de un
pie a un aparato compuesto de dos troncos de árbol, teniendo cada uno de ellos una raíz
de seis ramas cortadas y de un travesaño, que completa la figura de la TAU hebrea _
las piernas del paciente están cruzadas, y sus codos forman un triángulo con su cabeza.
Ahora bien, el triangulo sobremontado por una cruz, significa en alquimia el fin y la
perfeccion de la gran obra, significacion identica a la de la letra _ , , que es la ultima
del alfabeto sagrado.

Es ahorcado es, pues, el adepto, ligado por sus compromisos, espiritualizado, con los
pies dirigidos hacia el cielo; es también Prometeo, sufriendo con una tortura inmortal la
pena de su glorioso vuelo.
Debe referirse al Cuerpo humano que con piernas y brazos abiertos mas la cabeza forma un pentagrama.

Ademas se sabe que el cuerpo humano es un verdadero laboratorio quimico y que las pasiones del
hombre son resultado de la bioquímica.
Es, vulgarmente, Judas el traidor, y su suplicio amenaza a los reveladores de la gran
obra. Por último, para los cabalistas judíos, ese ahorcado, que corresponde a su
duodécimo dogma, el del prometido Mesías, es una protesta contra el Salvador
reconocido por los cristianos, a quien parece todavía decir:

¿Cómo salvarías tú a los demás, si no has podido salvarte a ti mismo?
En el Sepher-Toldos-Jeschu, compilación rabínica anticristiana, se encuentra una
singular parábola: Jeschu —dice el rabino autor de la leyenda-viajaba con Simón
Barjona y Judas Iscariote. Llegaron tarde y fatigados a una casa aislada; tenían mucha
hambre y no tenían que comer más que una gansa polla, muy pequeña y muy flaca. Era
bastante poco para tres personas; repartirla, habría sido solamente aguijonear el hambre
sin satisfacerla. Convinieron, pues, echarla a la suerte; pero como no podían contener el
sueño, dijo Jesús: Vamos a dormir, mientras se prepara la cena; cuando nos
despertemos, nos contaremos nuestros sueños, y aquel que haya obtenido el más
hermoso ensueño, aquel se comerá solo la gansilla. Así se hizo. Durmieron y se
despertaron. Yo—dijo San Pablo—he soñado que era el vicario de Dios. Yo —dijo
Jesús— que era el mismo Dios. Y yo—repuso el hipócritamente Judas— he soñado que
era sonámbulo y que me levantaba, descendía~ lentamente y retiraba la gansa del asador
y me la comía. Después de esto descendieron al piso; pero la gansa había,
efectivamente, desaparecido. Judas había soñado despierto.

Esta leyenda es una protesta del positivismo judío contra el misticismo cristiano. En
efecto, en tanto que los creyentes se entregaban a hermosos sueños, el israelita
proscripto, el Judas de la civilización cristiana trabajaba, vendía, hacía agiotajes y se
enriquecía, apoderándose de las realidades de la vida presente, y se colocaba en
situación de prestar medios de existencia a los mismo cultos que le habían durante tanto
tiempo proscripto. Los antiguos adoradores del arca, fieles al culto del arca del dinero,
tienen en la actualidad la Bolsa por templo, y es desde ella desde donde gobiernan el
mundo cristiano. Judas puede, en efecto, felicitarse de no haber dormido como San
Pedro.

En las antiguas escrituras, anteriores a la cautividad, la Tau hebrea tiene la figura de una
cruz, lo que confirma, una vez más, nuestra interpretación de la duodécima lámina del
Tarot cabalístico. La cruz, generadora de cuatro triángulos, es también el signo sagrado
del duodenario, y los egipcios le llamaban por esto mismo la llave del cielo. Así,
Etteilla, embarazado en sus largas investigaciones para conciliar las necesidades
analógicas de la figura con su opinión personal (había sufrido en esto la influencia del
sabio Court de Gebelin), ha colocado en la mano de su ahorcado vuelta, de laque ha
hecho la prudencia, un caduceo hermético formado con dos serpientes y una tau griega.
Puesto que había comprendido la necesidad de la tau o de la cruz en la duodécima
página del libro de THOT; habría debido comprender el múltiple y magnífico símbolo
del ahorcado hermético, el Prometeo de la ciencia, el hombre viviente que no toca la
tierra más que con el pensamjento, y cuya base esta en el cielo, el adepto, libre y
sacrificado el revelador, amenazado de muerte: la conjuración del judaismo contra el
Cristo, que parece ser una confesión involuntaria de la divinidad oculta del sacrificado,
el signo, en fin, de la obra realizada, del cielo terminado, la Tau intermediaria, que
resume, por primera vez ante el último denario, los signos del alfabeto sagrado.

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LOS HECHIZOS

El hombre que mira a una mujer con un deseo impuro, profana a esa mujer, 
lo ha dicho el gran maestro, lo que se quiere con perseverancia se hace 
realidad.
"Toda voluntad real se confirma por actos, toda voluntad confirmada por 
un acto, es un hecho, todo hecho está sometido a un juicio, y este juicio es 
eterno".
Según éstos principios y estos dogmas, "el bien o el mal que deseéis, 
sea a vosotros mismos, o sea a los demás, en la extensión de vuestro querer y en 
la esfera de vuestra acción, ocurrirá infaliblemente".
Los hechos deben ser análogos a la voluntad, la voluntad de causar mal o 
de hacerse amar, debe ser confirmado para ser eficaz, por actos de odio o de 
amor.
Todo lo que lleva la huella de un alma humana pertenece a ese alma, todo 
lo que el hombre se apropia de cualquier modo se convierte en su cuerpo en la 
acepción más amplia de la palabra, y todo cuanto se hace al cuerpo de un hombre 
lo siente inmediatamente su alma.
Por esto es por lo que toda especie de acción hostil al prójimo, es 
considerada por la teología moral como un comienzo de homicidio.
"El hechizo es, pues, un homicidio y un homicidio tanto más cobarde 
cuando que escapa al derecho de defensa de la víctima y a la venganza de las 
leyes de la Tierra".
Establecido este principio, para tranquilidad de nuestra conciencia y 
advertencia a los debilites, afirmemos sin temor que el hechizo es posible.
Vayamos más lejos y afirmemos que es, no solamente posible y de algún 
modo necesario y fatal, y que se verifica incesantemente en el mundo social, aun 
a despecho de los agentes y de los pacientes, que el hechizo involuntario es uno 
de los más terribles peligros dela vida humana.
La simpatía pasional somete necesariamente al más ardiente deseo, a la 
voluntad más fuerte.
Las enfermedades morales son más contagiosas que las físicas y hay en 
ellas tantos éxitos, por preocupación y moda, que hasta podrían compararse con 
lepra o con cólera.
Se muere de un mal de conocimiento como de un contacto contagioso, y la 
horrible enfermedad, que, desde hace algunos siglos y únicamente en Europa, 
castiga la profanación de los misterios del amor, es una relación de las leyes 
analógicas de la naturaleza y no presenta aún más que una imagen debilitada de 
las corrupciones morales que resultan diariamente de una simpatía equívoca.
Se habla de un hombre celoso y cobarde, que, para vengarse de un rival, 
se infectó a sí mismo voluntariamente un mal incurable, infiltrándolo a los que 
con él compartían el lecho.
Esta historia es la de todo brujo que práctica los hechizos, se envenena 
para envenenar, se condena para torturar, se hiere de muerte para morir, pero si 
hay en esto un valor triste, no es menos positivo y cierto que envenenará y 
matará por la proyección sola de su voluntad perversa.
Pueden existir amores que maten, lo mismo que el odio, y los hechizos de 
la benevolencia son la tortura de los malvados, las oraciones que se dirigen a 
Dios para la conversión de un hombre, llevan la desgracia a ese hombre si él no 
quiere convertirse, hay, como ya lo hemos dicho, fatiga y peligro en luchar 
contra las corrientes fluídicas excitadas por cadenas de voluntades unidas.

Existen, pues, dos clases de hechizos:
* El hechizo involuntario
* El hechizo voluntario
Dentro de ellos pueden también distinguiese el hechizo físico y el 
hechizo moral.

La fuerza atrae la fuerza; la vida atrae la vida; la salud atrae la 
salud, esta es una ley de la naturaleza.
Si dos niños viven juntos, y sobre todo se acuestan juntos, y uno de 
ellos es fuerte y el otro débil, el fuerte absorberá al débil, y este perecerá, 
por esta sola causa, es importante que los niños se acuesten solos.
En los colegios, ciertos alumnos absorben la inteligencia de sus demás 
condiscípulos, y en todo círculo de hombres, pronto se encontrará un individuo 
que se apoderará de la voluntad de los demás.
El hechizo poco corrientes es una cosa muy común, como ya hemos dicho, 
uno se siente impulsado por la muchedumbre tanto en lo moral como en lo físico, 
pero lo que vamos a hacer constar más particularmente en este escrito, es el 
poder casi absoluto de la voluntad humana sobre la determinación de sus actos y 
la influencia de toda demostración exterior de una voluntad sobre las cosas 
externas.
Los hechizos voluntarios son todavía frecuentes entre la gente del 
campo, porque las fuerzas naturales entre personas ignorantes y solitarias obran 
sin ser debilitadas por ninguna duda, un odio franco, absoluto y sin ninguna 
mezcla de pasión rechazada o de concupiscencia personal es un decreto de muerte 
para aquel que es objeto de él, siempre en determinadas condiciones.
Aun así, los hechizos ensayados en estas condiciones caen a la larga 
sobre aquel que los opera, porque se desprende de una acción odiosa que se 
destruye a sí misma al exaltarse.

La palabra "hechizo", manifiesta admirablemente la misma cosa que 
"envoutemen", "acción de tomar, y envolver a alguien en un voto", en una 
voluntad formulada y el instrumento de los hechizos no es otro que el gran 
agente mágico, bajo una voluntad perversa, se convierte, real y positivamente, 
en el demonio.
El maleficio propiamente dicho, es decir, la operación ceremonial para 
el hechizo, no obra más que sobre el operador, y sirve para fijar y confirmar su 
voluntad, la perseverancia y el esfuerzo, son condiciones que hacen que la 
voluntad sea eficaz.
Cuanto más difícil y horrible es la operación, más eficaz resulta, 
porque obra mayor fuerza sobre la imaginación y confirma el esfuerzo en razón 
directa con la resistencia, esto es lo que explica la atrocidad de las 
operaciones de la magia negra en la Edad Media ..., las misas del diablo, los 
sacramentos administrados a los reptiles, las efusiones de sangre, los 
sacrificios humanos y otras monstruosidades son la esencia misma y la realidad 
de la Goecia y de la nigromancia.
Son prácticas semejantes las que han traído las brujas de todos los 
tiempos por la justa represión de las leyes, la magia negra no es realmente más 
que una combinación de sacrilegios y de crímenes graduados para pervertir para 
siempre a una voluntad humana y realizar en un hombre vivo el fantasma 
repugnante del demonio, es hablando propiamente, la religión del demonio, el 
culto a las tinieblas, es la encarnación de la muerte y la creación permanente 
del infierno.
El cabalista Bodín, que como se supondrá fue un espíritu débil y 
supersticioso, no ha tenido otro motivo para escribir su demoniomanía que la 
necesidad de prevenir a los hombres contra la peligrosísima incredulidad.
Iniciado por el estudio de la Cábala en los verdaderos secretos de la 
magia, había temblado al pensar en los peligros a los cuales se expondría la 
sociedad abandonando este poder a la maldad de algunos hombres, intentó, pues lo 
que ahora acaba de ensayar entre nosotros M. Eudes de Mirville que reconoció 
hechos sin explicarlos y denunció a las ciencias inatentes o preocupadas, la 
existencia de influencias ocultas y de operaciones criminales de la magia negra.
Bodín no fue escuchado en su tiempo, como tampoco lo es ahora M. Eudes 
de Mirville, porque no basta con identificar fenómenos y prejuzgar la causa para 
impresionar a los hombres serios, esta causa es preciso estudiarla, explicarla y 
demostrar su existencia y esto es lo que tratamos de hacer, ¿Tendremos mejor 
éxito?.
Puede morirse por amor de ciertos seres, como puede morirse por su odio, 
existen pasiones absorbentes bajo cuya aspiración uno se siente desfallecer, 
como ocurre con las prometidas de los vampiros.
No son únicamente los malvados los que atormentan a los buenos, sino que 
a la vez son los buenos quienes atormentan a los malvados, la dulzura de Abel 
era un amplio y penoso hechizo debido a la ferocidad de Caín, el odio al bien 
entre los malvados procede del mismo instinto de conservación, por otra parte, 
estos niegan que, lo que les atormenta es el bien, y se esfuerzan por mostrarse 
tranquilos, desafiando y justificando el mal.
Abel, ante Caín, era un hipócrita y un cobarde que deshonraba la fiereza 
humana por su escandalosa sumisión a la divinidad, !Cuanto no había de sufrir el 
primero de los asesinos antes de proceder al espantoso asesinato contra su 
hermano!, si Abel hubiera podido comprenderle, se habría quedado asombrado.
La antipatía no es otra cosa que el presentimiento de un probable 
hechizo, hechizo que muy bien pudiera ser de amor o de odio, porque se ve con 
frecuencia suceder al amor, la antipatía.
La luz astral nos advierte acerca de las influencias venideras por medio 
de una acción ejercida sobre el sistema nervioso, que es más o menos sensible o 
más o menos viva.
Las simpatías instantáneas y los amores fulminantes, son explosiones de 
luz astral motivadas intensamente y explicables y demostrables matemáticamente 
como lo son las descargas eléctricas de fuertes y poderosas baterías.
Puede verse por todas partes cuantos y cuan graves son los peligros que 
amenazan al profano que juega sin cesar con fuego sobre pólvora que no ve.
Los seres humanos nos hallamos saturados de luz astral y la proyectamos 
sin cesar para dar lugar a nuevas impregnaciones, los aparatos nerviosos 
destinados sea para la proyección, sea para la atracción, tienen partículas que 
se asientan en los ojos y en las manos, la polaridad de éstas residen en el 
pulgar, y es por esto por lo que siguiendo la tradición mágica conservada aún en 
nuestras campiñas, cuando se halla uno en compañía sospechosa, se coloca el dedo 
pulgar replegado y oculto en la palma de la mano, a fin de evitar de que nadie 
se nos quede observando con fijeza, y tratando de ser el primero en mirar a 
aquellos de quienes algo tenemos que temer o evitar, como las proyecciones de 
flujos inesperados o las miradas fascinadoras.
Existen también ciertos animales cuya propiedad no es otra que la de 
romper las corrientes de luz astral por una absorción que les es particular, 
estos animales no son violentos o soberanamente antipáticos, teniendo en su 
mirada algo que fascina, tales son el sapo o el basilisco, estos animales 
prisioneros y llevados vivos o guardados en las habitaciones en que vivimos nos 
evitan las alucinaciones o las ilusiones de la embriaguez astral, esta 
embriaguez astral, explica todos los fenómenos de las pasiones furiosas, de las 
exaltaciones mentales y de la locura.

... ¡Criad sapos y basiliscos, mi querido señor, me dirá un discípulo de 
Voltaire, llevadlos consigo y no escribáis más!, ... a esto pudo responder: ... 
Pensaré en ello seriamente en cuanto me sienta dispuesto a reír de lo que ignoro 
y a tratar de locos a los hombres que no comprenda ni la ciencia ni la 
sabiduría.
Paracelso, el más grande de los magos cristianos, contrarrestaba el 
hechizo componiendo remedios simpáticos y los aplicaba, no a los miembros que 
padecían sino a representaciones de esos mismos miembros, formados y consagrados 
según el ceremonial mágico, el éxito fue prodigioso y nunca médico alguno 
consiguió las maravillosas curaciones de Paracelso.
Paracelso había descubierto el magnetismo mucho antes que Mesmer, y 
había llevado hasta las postreras consecuencias tan luminoso descubrimiento, o 
dicho de otra forma, esa iniciación en la magia de los antiguos, que más que 
nosotros, comprendían al agente mágico y no hacían de la luz astral, del ázoe, 
de la magnesia universal, de los sabios, un fluido animal y particular emanado 
únicamente de algunos seres especiales.
En la filosofía oculta, Paracelso combate la magia ceremonial de la que 
ignoraba tal vez el terrible poder, pero de la que quiso sin duda describir la 
práctica, a fin de desacreditar la magia negra.
Otra forma de curar el hechizo es por substitución, siempre cuando ello 
es posible y por la ruptura o cambio de la corriente astral, las tradiciones 
recogidas sobre este asunto son admírales y proceden de épocas remotas, son los 
restos de las enseñanzas de los druidas, quienes habían sido iniciados en los 
misterios de la India y del Egipto, por los hierofantes viajeros.
Se llega a la conclusión que en magia, un hechizo, es decir una voluntad 
determinada y confirmada para causar el mal, obtiene siempre su merecido, y que 
no puede retractarse sin peligro de muerte, el brujo que causa a una persona un 
maleficio, debe tener otro objeto que su malevolencia, porque sabe ciertamente 
que él será también alcanzado por él y perecerá víctima de su propio maleficio, 
siendo circular el movimiento astral, es decir, toda emisión azoica o magnética 
que no se encuentra en su medio, retorna con fuerza a su punto de partida, así 
es como se explica una de las más extrañas historias de un libro sagrado, la de 
los demonios enviados a los puercos que se precipitaron al mar, esta obra de 
alta iniciación no fue otra cosa que la ruptura de una corriente magnética 
infestada por malvadas voluntades ..., "Yo me llamo legión", decía la voz 
instintiva del paciente, porque nosotros somos muchos.
Las posesiones del demonio no son otra cosa que hechizos, y existe en 
nuestros días una gran cantidad de poseídos, un santo religioso que está 
dedicado al servicio de "alienados", el hermano Hilarión Tissot, ha conseguido a 
través de una larga experiencia y por la práctica constante de las virtudes 
cristianas, curar a muchos enfermos, y práctica sin saberlo, el magnetismo de 
Paracelso, este santo atribuye la mayoría de las enfermedades a desórdenes de la 
voluntad o a la influencia perversa de voluntades malignas, considera todos los 
crímenes como actos de personas poseídas y querría que se tratara a todos los 
criminales como enfermos, en vez de enfurecerlos y hacerlos incurables bajo 
pretexto de castigarlos ..., ¡cuanto tiempo transcurrirá todavía antes de que el 
hermano Hilarión sea reconocido como un hombre de genio!.
... Y sin embargo ..., !se mueve!, gritaba Galileo dando con el pie en 
tierra, "conoced la verdad y la verdad os hará libres", dijo el Salvador de los 
hombres y podría agregarse: Amar a la justicia y la justicia os hará sanos, un 
vicio es un veneno, aun para el cuerpo y la verdadera virtud es una señal de 
longevidad.

El método de los hechizos ceremoniales varía según los tiempos y las 
personas, y todos los hombres artificiosos y dominadores, encuentran en si 
mismos, los secretos y la práctica, y sin calcular con precisión, ni razonar los 
resultados siguen en ello y puede decirse generalmente que unas personas están 
sometidas a las voluntades de los demás, se subordinan las unas a las otras y se 
opera una especie de substitución del más fuerte al más débil, creando una 
verdadera obsesión de un espíritu por el otro, con frecuencia el débil quiere 
revelarse, pero después cae más bajo que nunca en la servidumbre.
Todos tenemos un defecto dominante y es por allí por donde el enemigo 
puede siempre apoderarse de nosotros, la vanidad en los unos, la pereza en los 
otros y el egoísmo en casi todos.
Si un espíritu astuto y malvado se apodera de ese resorte, estáis 
perdidos, entonces os convertiréis no en un loco, no en un idiota, sino en un 
aliado en toda la fuerza de la expresión, es decir, en un ser sometido a una 
impulsión extraña, en este estado, sentís un horror intuitivo por todo aquello 
que pudiera devolveros la razón, y ni aun queréis escuchar las representaciones 
contrarias a vuestra demencia, esta es una de las enfermedades más peligrosas 
que pueden afectar a la moral humana.
El único remedio aplicable a esta suerte de hechizo, es el de apoderarse 
de la misma locura para curarla y hacer encontrar al enfermo satisfacciones 
imaginarias en un orden contrario a aquel en el que se ha perdido, como p. e.: 
Curar a un ambicioso haciéndole desear las glorias del cielo, curar a un malvado 
por medio de un amor verdadero, procurar a un vanidoso éxitos honrados, mostrar 
desinterés a los avaros y procurarles un justo beneficio por una participación 
honrada en empresas generosas, etc.
Obrando de este modo, se conseguirá curar un gran número de enfermedades 
físicas, porque la moral influye sobre lo físico en virtud del axioma mágico: 
"Lo que está encima es como lo que está debajo", por esto es por lo que el 
maestro decía hablando de una mujer paralítica: "Satán la ha ligado", una 
enfermedad proviene siempre de un defecto o de un exceso, y siempre hallaréis en 
el origen de un mal físico un desorden moral, esta es una ley invariable.

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LA ADIVINACIÓN


Se trata ahora de revelar, o más bien, de volver sobre el Gran Arcano, 
ese terrible secreto de vida y de muerte, manifestado en la Biblia por aquellas 
formidables y simbólicas palabras de la serpiente, también simbólica: 
"I NEQUAQUAN, II SED ERITIS. III SICUT DII, IVV SIENTES BONUM ET MALUM"
Uno de los privilegios del iniciado en el Gran Arcano y aquel que resume 
a todos los demás, es el de la Adivinación.
Según el sentido vulgar de la palabra, adivinar significa: Conjeturar lo 
que se ignora, pero el verdadero sentido de la palabra es inefable a fuerza de 
ser sublime, "adivinar es ejercer la divinidad", la palabra divinus, en latín 
significa algo más que la otra palabra divus, cuyo sentido es equivalente a 
"hombre de Dios", Devin en francés, contiene las cuatro letras de la palabra 
Dieu (Dios), más la letra N que corresponde por su forma al aleph hebreo, y que 
manifiesta cabalísticamente y jeroglíficamente el Gran Arcano.
Ser adivino, según la fuerza de la palabra, es, pues, ser divino, y algo 
más misterioso todavía.
Los dos signos de la divinidad humana, o de la humanidad divina, son las 
profecías y los milagros.
Ser profeta es ver por anticipado los efectos que existen en la causa, 
es leer en la luz astral, es hacer milagros, es obrar valiéndose del agente 
universal y someterle a nuestra voluntad.
Además, una de las condiciones esenciales de la adivinación, es la de no 
verse obligado a ella, no someterse nunca a la tentación, es decir, a la prueba, 
nunca los maestros de la ciencia han cedido a la curiosidad de nadie.
Las sibilas queman sus libros cuando Tarquino rehúsa apreciarlos en su 
justo valor, el gran Maestro se calla cuando solicitan de él los signos de su 
misión divina, Agripa muere de miseria antes de obedecer a aquellos que 
solicitan de él un horóscopo.
Dar pruebas de la ciencia a aquellos que dudan de la ciencia misma es 
iniciar a indignos, es profanar el oro del santuario, es merecer la excomunión 
de los sabios y la muerte de los reveladores.
La esencia de la adivinación, es decir, el Gran Arcano mágico, está 
figurando por todos los símbolos de la ciencia, y se liga estrechamente con el 
dogma único y primitivo de Hermes, en la filosofía da la certeza absoluta, en la 
religión da el secreto universal de la fe; en física, la composición, la 
descomposición, la recomposición, la realización y la adaptación del mercurio 
filosofal, llamado ázoe por los alquimistas, en dinámica, multiplica nuestras 
fuerzas por el movimiento continuo, es a la vez místico, metafísico y material 
con correspondencias de efectos en los tres mundos, procura caridad en Dios, 
verdad en ciencia y oro en riqueza, porque la transmutación metálica es, a la 
vez, una alegoría y una realidad, como lo saben bien todos los adeptos de la 
verdadera ciencia.
Sí, se puede real y materialmente hacer oro con la piedra de los sabios, 
que es una amalgama de sal, azufre y de mercurio, combinado tres veces en ázoe 
por una triple sublimación y una triple fijación ..., sí, la operación es con 
frecuencia fácil y puede hacerse en un día, en un instante, quizá otras veces se 
requieran meses y aun años, pero, para tener éxito en la gran obra, es preciso 
ser divinos, o adivinos en el sentido cabalístico de la palabra y es 
indispensable haber renunciado por ella.
Raimundo Lulio enriquecía a los soberanos, sembraba a Europa con sus 
fundaciones y permanecía pobre, Nicolás Flamel, que está bien muerto, diga 
cuanto quiera la leyenda, no encontró la gran obra hasta después de haber 
conseguido, por el ascetismo, un desligamiento completo de las riquezas, fue 
iniciado por el saber que le proporcionó repentinamente la lectura del libro de 
"As de Mezarep", escrito en hebreo por el cabalista Abrahán, el mismo quizá, que 
redactó el Zepher Jezirah, ahora bien, ese saber, fue en Flamel, una intención 
merecida, o más bien posible por las preparaciones personales del adepto.
La adivinación, es, por tanto, una intención, y la llave de ella está en 
el dogma universal y mágico de las analogías, es por las analogías como el mago 
interpreta los sueños, como vemos en la Biblia lo que hizo el patriarca José, en 
Egipto, por que las analogías en el reflejo de la luz astral son tan rigurosas 
como los matices de colores lo son a la luz solar y pueden ser calculada y 
explicadas con la mayor exactitud, únicamente es indispensable conocer el grado 
de vida intelectual del soñador, quien se revelará a sí mismo por completo por 
sus propios sueños, hasta causar en él mismo el mayor asombro.
El sonambulismo, los presentimientos y la segunda vista no son más que 
una predisposición, sea accidental, sea habitual, a soñar en un sueño 
voluntario, o en estado e vigilia, es decir, a percibir despierto los reflejos 
analógicos de la luz astral.
Los instrumentos adivinatorios, son sencillamente un medio de 
comunicación entre el adivino y el consultante, y no sirven, con frecuencia, más 
que para fijar las dos atenciones y las dos voluntades, sobre un mismo signo, 
las figuras vagas, complicadas y móviles, ayudan a ensamblar los efectos de la 
luz astral, y así es como se ve en la borra del café, en las nubes, en la clara 
del huevo, etc, estas formas existen únicamente en el translucido, es decir, en 
la imaginación que excede a lo increíble.
No se desprecie tanto, la función que aquí atribuimos a la imaginación 
en las artes adivinatorias, se ve, por la imaginación, sin duda, y esta es la 
parte natural del milagro, pero se ven cosas verdaderas y en esto es en lo que 
consiste lo maravilloso de la obra natural.
El Tarot, ese libro milagroso, inspirador de todos los libros sagrados 
de los antiguos pueblos, es, a caudal de la precisión analógica de sus figuras y 
de sus números, el instrumento de adivinación más perfecto.
Efectivamente, los oráculos de este libro son siempre rigurosamente 
verdaderos, por lo menos en un sentido, y cuando no predice nada revela siempre 
cosas ocultas y ofrece a los consultantes los más sabios consejos.

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LA MEDICINA UNIVERSAL

La mayor parte de nuestras enfermedades físicas proceden de nuestras 
enfermedades morales, según el dogma mágico, único y universal, y en razón de la 
ley de las analogías.
Una gran pasión a la cual se abandone uno, corresponde siempre a una 
gran enfermedad que se prepara, los pecados mortales son llamados así porque 
física y positivamente causan la muerte.
* Alejandro Magno murió de orgullo, era temperante por naturaleza, pero 
se entregó por orgullo a los excesos que le produjeron la muerte.
* Francisco I murió a causa de su adulterio.
* Luis XV murió en su parque de los ciervos.
* Cuando Marat fue asesinado, se moría de soberbia y de envidia, era un 
monómano del orgullo que se creía el único ser justo y que habría querido matar 
a todo el que no fuera Marat.
* Muchos de nuestros contemporáneos han muerto de ambición, después de 
la revolución de Febrer.

En cuanto nuestra voluntad se confirma irrevocablemente en una tendencia 
absurda, estamos muertos y el ataúd que habrá de recibir nuestros restos no muy 
lejano.
"Es, por consiguiente, una verdad el decir que la sabiduría conserva la vida".

El Gran Maestro ha dicho :”Mi carne es un alimento y mi sangre una 
bebida, comed mi carne y bebed mi sangre y viviréis”, y como el vulgo murmurare 
agregó,: "La carne no entra aquí en nada, las palabras que os dirijo, son 
espíritu y son vida", así quería decir: "Abrevad en mi espíritu y vivid mi 
vida".
Y cuando iba a morir, ligó el recuerdo de su vida al signo del pan, y el 
del espíritu al del vino, instituyendo de este modo la comunión de la fe, de la 
esperanza y de la caridad.
En el mismo sentido es como han dicho los maestros herméticos, haced el 
oro potable y tendréis la medicina universal, es decir, apropiad la verdad a 
vuestros usos, y sea ella el manantial en que abrevéis todos los días y 
adquiriréis para siempre la inmortalidad de los sabios.
La templanza, la tranquilidad del alma, la sencillez de carácter, la 
calma y la razón de la voluntad, hacen al hombre, no solamente dichoso, sino 
sano y robusto.
Es, haciéndose razonable y bueno, como el hombre llega a la 
inmortalidad, somos los autores de nuestros propios destinos, y Dios no nos 
salva sin nuestro concurso.
La muerte no existe para el sabio, la muerte es un fantasma tildado de 
horrible por la ignorancia y la debilidad del vulgo.
El cambio atestigua el movimiento y el movimiento no revela otra cosa 
que la vida, el mismo cadáver no se descompondría si estuviera muerto, todas las 
moléculas que le componen permanecen vivas y no se mueven con otro objeto que 
con el de despenderse unas de otras, podréis figuraros que es el espíritu el que 
primero se desprendió del cuerpo para morir, ¿Podéis entonces creer que el 
pensamiento y el amor pueden morir cuando la misma materia grosera no muere?.
Si al cambio debe llamársele muerte, moriremos y renaceremos 
diariamente, porque todos los días cambian nuestras formas.
Tememos que al salir a la calle se destrocen nuestra vestiduras, y nada 
nos importa abandonarlas cuando llega la hora del reposo.
El embalsamiento y la conservación de los cadáveres es una superstición 
contra la naturaleza, es un ensayo de creación de la muerte, es la 
inmovilización forzosa de una sustancia de la que la vida tiene necesidad, pero 
no hay que apresurarse en destruir o en hacer desaparecer los cadáveres porque 
nada se verifica bruscamente en la naturaleza, y no se debe correr el riesgo de 
romper violentamente los lazos de el alma que se desprende.
La muerte no es nunca instantánea, se opera gradualmente como el sueño, 
en tanto que la sangre no se ha enfriado por completo, mientras que los nervios 
pueden estremecerse el hombre no está completamente muerto, y si alguno de los 
órganos esenciales de la vida no está destruido, el alma puede ser llamada, sea 
por accidente, sea mediante una voluntad poderosa.
Un filósofo ha dicho que mejor dudaría del testimonio universal antes de 
creer en la resurrección de un muerto, y en esto procedió temerariamente, porque 
es bajo la fe del testimonio universal como él creía en la imposibilidad de una 
resurrección.
Probada una resurrección, ¿Que resultaría?, ¿Habría que negar la 
evidencia o renunciar a la razón?, esto sería absurdo sólo el suponerlo, habría 
que deducir sencillamente que "había sido temerario creer en la imposibilidad de 
la resurrección".
Osemos afirmar ahora que la resurrección es posible y que se produce con 
mayor frecuencia de lo que se cree, ¿cuantas personas cuya muerte ha sido 
jurídica y científicamente probada, han sido puestas muertas en su ataúd, pero 
que luego habían vivido y que se habían destrozado los dedos y las uñas al 
tratar de abrirse las arterias para escapar por una nueva muerte a tan horribles 
sufrimientos?.
Un medico nos dirá que esas personas no estaban muertas, sino en estado 
de letargia, ¿Pero qué es la letargia?, esto es el estado que dan a la muerte 
comenzada y no concluida, a la muerte que viene a desmentir un retorno a la 
vida, con lo que se observa que no se sale fácilmente del atolladero con esta 
palabra, y sobre todo cuando es imposible explicar las cosas.
El alma está ligada al cuerpo por la sensibilidad, y en cuanto esta cesa 
el alma se aleja, el sueño magnético. es una letargia o muerte ficticia y 
curable a voluntad, la eterización o la torpeza producida por el cloroformo son 
verdaderas letárgicas que ha veces concluyen en una muerte definitiva cuando el 
alma, feliz por su pasajero desprendimiento, hace esfuerzos de voluntad para 
alejarse definitivamente, lo que es posible en aquellos que han vencido al 
infierno, es decir, cuya fuerza moral es superior a la de la atracción astral.
Los grandes hombres y los verdaderos sabios no son enterrados vivos.
Quedamos por examinar aquí, si la abolición del dolor es posible y si es 
saludable emplear el cloroformo o el magnetismo de las operaciones quirúrgicas, 
opinamos, y la ciencia lo reconocerá más tarde que disminuyendo la sensibilidad 
se disminuye la vida, y que todo cuanto evita el dolor en semejantes 
circunstancias se vuelve en provecho de muerte.
El dolor atestigua la lucha de la vida, adviértase, pues, que en las 
personas operadas en estado de letargia, las curas son excesivamente dolorosas, 
si se retirara en cada una de esas curas el aturdimiento por el cloroformo, 
sucedería de estas dos cosas una, o que el enfermo moriría, o que en las 
curaciones el dolor volvería y sería continuo, por lo que se concluye que: No se 
violenta impunemente a la naturaleza.

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LOS FILTROS Y LOS SORTILEGIOS

Abordamos ahora el abuso más criminal que pueda hacerse de las ciencias 
mágicas. 
Escribimos sobre la magia o más bien la brujería envenenadora, para 
comprenderla y no para enseñar sino para prevenir.
Si la justicia humana, al perseguir a los adeptos, no lo hubiera hecho 
nada más que contra los nigromantes y brujos o hechiceros envenenadores, es 
cierto, que sus riesgos habrían sido justos, y que las más severas 
intimidaciones nunca hubieran sido excesivas contra semejantes malvados.
Sin embargo no hay que creer que el poder de la vida y de muerte que 
pertenece secretamente al mago, haya sido siempre ejercido para satisfacer 
alguna cobarde venganza, o una concupiscencia más cobarde todavía, en la Edad 
Media como en el mundo antiguo, las asociaciones mágicas, han, con frecuencia, 
fulminado o hecho perecer lentamente a los reveladores o profanadores de los 
misterios, y cuando la gleba mágica debía abstenerse de funcionar, cuando la 
efusión de la sangre era de temer, entonces el "Agua Tofana", los ramilletes 
perfumados, las camisas de Nesssus y otros instrumentos de muerte más 
desconocidos y más extraños, servían para ejecutar más pronto o más tarde la 
terrible sentencia de los jueces francos.
Ya hemos dicho que existe en Magia un Gran e indecible Arcano que no se 
comunica jamás entre adeptos, y que, sobre todo, es preciso impedir a todo 
trance que los profanos lo adivinen, cualquiera que en otro tiempo revelara la 
clave de ese arcano supremo, o lo descubriese a los demás por imprudentes 
revelaciones, era condenado inmediatamente a muerte, y obligado con frecuencia a 
ser él mismo el ejecutor de la sentencia.
La famosa comida profética de Cazotte, escrita por Laharpe, aún no ha 
sido comprendida, y Laharpe al narrarla, ha cedido el deseo de maravillar a sus 
lectores ampliando los detalles, todos los hombres presentes en esta comida, 
con excepción de Laharpe, eran iniciados y reveladores, o por lo menos, 
profanadores de misterios.

Cazotte, más elevado que todos ellos en la escala de la iniciación, les 
pronunció su decreto de muerte en nombre del iluminismo y ese decreto fue 
diversamente, pero rigurosamente ejecutado, como lo habían sido otros decretos 
semejantes muchos años antes, como lo fue contra el abate de Villars, Urbano 
Grandier y tantos otros, así pues los filósofos revolucionarios perecieron, como 
también debían perecer Cagliostro, que fue abandonado en las prisiones de la 
inquisición, o la banda mística de Catalina de Theos, el imprudente Scroepfer, 
que fue forzado a matarse en medio de sus triunfos mágicos y de la admiración 
universal, el desertor Kotzebüe, apuñalado por Carl Sand, y otros cuyos 
cadáveres han sido hallados sin se que supiera la causa de su muerte súbita y 
sangrienta.

Fresca está todavía la memoria de la extraña alocución que dirigió el 
mismo Cazotte, al condenarle a muerte, el presidente de Tribunal revolucionario 
su colega y comiciado, el nudo terrible del drama del 93, está todavía oculto en 
el santuario más oscuro de las sociedades secretas, los adeptos de buena fe que 
querían emancipar a los pueblos, otros adeptos de una secta opuesta y que 
estaban ligados a más antiguas tradiciones les hicieron una oposición terrible 
por medios análogos a los de sus adversarios, e hicieron imposible una práctica 
del Gran Arcano, al desenmascarar la teoría, la muchedumbre no comprendió nada, 
pero desconfió de todos y cayó, por descorazonamiento, más bajo de lo que habían 
querido llevarla.

El Gran Arcano permaneció más desconocido que nunca, únicamente los 
adeptos, neutralizados los unos por los otros, no pudieron ejercer el poder, ni 
para dominar a los demás, ni para librarse de ellos mismos, se condenaron, pues, 
mutuamente como traidores, y se entregaron los unos a los otros al exilio, al 
suicidio, al puñal y al cadalso.

Se preguntarán, tal vez, si estos peligros tan terribles amenazan 
todavía en nuestros días, sea a los intrusos del santuario oculto, sea a los 
reveladores del Gran Arcano, ¿porqué he de responder a la incredulidad de los 
curiosos?, si tienen miedo por si mismos, que se abstengan de toda investigación 
imprudente, he aquí todo lo que puedo decirles.
Volvamos a la magia envenenadora, Alejandro Dumas, en su novela 
Montecristo, ha revelado algunas practicas de esta ciencia funesta, no 
repetiremos de él las tristes teorías del crimen, o cómo se envenenan las 
plantas, no diremos cómo, por medio de unciones venenosas se envenenan las 
paredes de las casa y el aire respirable por medio de fumigaciones que requieren 
que el observador emplee la careta de vidrio de Santa Cruz, dejaremos a la 
antigua Canidia sus misterios y no busquemos tampoco, hasta que punto, los ritos 
infernales de Sagane han perfeccionado el arte de Locusta.

Antaño se escribían recetas para envenenar, y las disfrazaban bajo 
términos técnicos de alquimia, y en más de un libro antiguo, sedicente 
hermético, el secreto de la pólvora de proyección no es más que la pólvora de 
sucesión, en el Gran Grimorio, se encuentra aún una de esas recetas menos 
disfrazadas que las demás, pero titulada únicamente "Medio de hacer el Oro", 
Juan Bautista Porta, en su magia natural, da una receta del veneno de los 
Borgia, pero como puede suponerse, se burla de su público y no divulga la 
verdad, que es demasiado peligrosa.
Eran los polvos de la receta de Porta los que las brujas de la Edad 
Media pretendían recibir en el aquelarre, y que expedían a gran precio a la 
ignorancia o al odio, es por la tradición de semejantes misterios como ellas 
sembraban el espanto en los campos y hacían sus sortilegios.

El hechicero o la hechicera eran casi siempre una especie de sapos 
humanos hinchados de inveterados rencores, eran pobres, eran rechazados por 
todos y por consecuencia odiaban, el temor que inspiraban era su consuelo y su 
venganza, envenenados ellos mismos por una sociedad de la que no habían conocido 
más que los desperdicios y los vicios, así pues envenenaban a su vez a aquellos 
que eran bastante débiles, y se vengaban en la juventud y en la belleza de los 
demás, su vejez maldita y su imperdonable fealdad.

Sólo la operación de esas malvadas obras y el cumplimiento de esos 
repugnantes misterios, constituían y confirmaban lo que entonces se llamaba 
"pacto con el diablo", si bien es cierto, que el operador debía pertenecer en 
alma y cuerpo al mal, y que merecía con justo título la reprobación universal e 
irrevocable, manifestada por la categoría del infierno.
Que las almas humanas hayan ascendido a ese grado de perversidad y de 
demencia, no debe asombrarnos, pero si afligirnos: ¿El abismo de los infiernos 
no demuestra ser la antitesis a la elevación y la grandeza del cielo?.
En el Norte, donde los instintos están más comprimidos y son más 
vivaces, en Italia, en donde las pasiones son más expansivas y más ardientes se 
teme todavía a los sortilegios y al mal de ojo, en Nápoles no se afronta 
imprudentemente la Jettatura, y aún se reconoce en ciertos signos externos a los 
seres que desdichadamente están dotados de ese poder.

Para defenderse de ella, es preciso llevar encima "cuernos", dicen los 
expertos, y el pueblo, que todo lo toma al pie de la letra, se apresura a 
adornarse con ellos ..., los cuernos, atributos de Júpiter, Amnon, de Baco, de 
Moisés, son el símbolo del poder moral o del entusiasmo, y los magos dicen que 
para evitar la Jettatura, es necesario dominar con una gran audacia, por un gran 
entusiasmo o por un gran pensamiento la corriente fatal de los instintos, así es 
como casi todas las supersticiones populares son las interpretaciones profanas 
de algún axioma o de algún maravilloso arcano de la sabiduría oculta.
Pitágoras, al escribir sus admirables símbolos, ¿no les ha legado a los 
sabios una filosofía perfecta y al vulgo una nueva serie de vanas observaciones 
y prácticas ridículas?, así, cuando decía: “No recojáis lo que cae de la mesa, 
no cortéis los árboles del camino, no matéis a la serpiente que ha caído en 
vuestro cercado, ¿no ofrecía bajo transparentes alegorías los preceptos de la 
caridad, lo social o la particularidad?, y cuando decía: "No te mires al espejo 
de la luz de la antorcha", ¿no era un modo ingenioso de enseñar el verdadero 
conocimiento de uno mismo, que no podía existir con las luces ficticias y los 
perjuicios de los sistemas?.

La "superstición", procede de una palabra latina que significa 
"sobrevivir", es el signo que sobrevive al pensamiento, es el cadáver de una 
práctica religiosa.
"La superstición es a la iniciación, lo que la idea del diablo es a la 
de Dios", es en este sentido como el culto de las imágenes que está prohibido y 
cómo el dogma más santo en su concepción primera, puede convertirse en 
supersticioso e impío cuando se ha perdido la inspiración y el espíritu, 
entonces es cuando la religión, siempre una como la razón suprema, cambia de 
vestiduras y abandona los antiguos ritos a la codicia y a la farsa de los 
sacerdotes convertidos, metamorfoseados por su maldad y su ignorancia en 
charlatanes y juglares.

Puede compararse con las supersticiones, los emblemas y los caracteres 
mágicos, cuyo sentido no es comprendido en estos momentos, y que se graban al 
azar sobre amuletos y talismanes, las imágenes mágicas de los antiguos eran 
pantáculos, es decir, síntesis cabalísticas, la rueda de Pitágoras es un 
pantáculo análogo al de las ruedas de Ezequiel, y ambas figuras contienen los 
mismos secretos e idéntica filosofía.

Las esfinges de cuatro cabezas del mismo profeta son idénticas a un 
admirable símbolo indio, y se refiere a la ciencia del Gran Arcano San Juan, que 
en su Apocalipsis, ha copiado y ampliado a Ezequiel, y todas las figuras 
monstruosas de este libro maravilloso son otros tantos pantáculos mágicos, de 
los cuales, los cabalistas encuentran fácilmente la clave, pero los cristianos, 
habiendo desdeñado la ciencia con el deseo de ampliar la fe, quisieron ocultar 
más tarde los orígenes de su dogma y condenaron al fuego todos los libros de la 
cábala y de la magia, anular los originales es dar una especie de originalidad a 
las copias y, sin duda, lo sabía San Pablo perfectamente cuando, con las 
intenciones más loables, cumplía su auto de fe científico, en Efeo.
Así es como 6 siglos más tarde, el creyente Omar debía sacrificar a la 
originalidad del Corán, la biblioteca de Alejandría y, ¿quien sabe si en el 
porvenir, un futuro apóstol no quisiera incendiar los museos literarios y 
confiscar la imprenta en beneficio de algún apasionamiento religioso o de alguna 
leyenda nuevamente acreditada?.

El estudio de los talismanes y de los pantáculos es una de las más 
curiosas ramas de la magia y está ligada a la numismática histórica.
Existen talismanes indios, egipcios y griegos, medallas cabalísticas 
procedentes de hebreos, antiguas y modernas, abraxas gnósticos, amuletos 
bizantinos, monedas ocultas en usos entre los miembros de las sociedades 
secretas y llamadas a veces: "retoños del sabbat", medallas de los templarios y 
alhajas de los francmasones.
Coglénius en su Tratado de "las maravillas de la Naturaleza", describe 
los talismanes de Salomón y los del rabino Chael, el dibujo de alguno de ellos, 
y también de los más antiguos, fueron grabados en los calendarios mágicos de 
Tyco Brahé y de Ducheuteau, y deben de estar reproducidos en totalidad o en 
parte de los fastos iniciativos de M. Ragon, vasto y sabio trabajo que 
recomendamos a nuestros lectores.


DOCTRINA DE ELIPHAS LEVI POR PAPUS :

(1894)


NUESTRO OBJETO

Razón de esta obra

INFLUENCIAS PRINCIPALES QUE DETERMINAN LA ORIENTACIÓN INTELECTUAL.

Primeramente precisa determinar el génesis de los estudios de Eliphas. Los datos conocidos actualmente de la vida del maestro le muestran por encima de todo como un verdadero artista; es un ferviente de Tiphereth en todas sus manifestaciones y solo después de haber presentido el culto de lo bello, su generosa alma le conduce a cultivar el bien y entrar al servicio divino tomando órdenes. 
Los estudios teológicos que realizó Constant fueron más adelante la base de sus deducciones esotéricas y marcan profundamente el sello de sus obras. 
A Hoené Wronski debe Eliphas la primera revelación que lo lanzó definitivamente al estudio y la práctica de la Cábala. La amistad de un artista tan entusiasta y tan generoso como Eliphas con un sabio tan frío, tan deductivo como Wronski debía producir maravillosos efectos. Así veremos las profundas, pero abstractas teorías del polaco transformarse bajo la pluma de Eliphas, en atrevidas deducciones en las que la fe altamente esclarecida se armoniza con los elevados conceptos de la ciencia. 
Más tarde, una escisión vino a separar el discípulo del maestro, y cuando Eliphas hubo conquistado su esplendoroso puesto, su discípulo Desbarolles le consideró generosamente digno de competir con aquél comentando la afirmación mágica; el iniciado matará al iniciador.
Pero estas pequeñas querellas no deben hacernos perder de vista la considerable influencia intelectual ejercida por Wronski sobre Eliphas. A ella se debe que este último analice con rigor casi matemático sus deducciones, tomando generalmente como origen fundamental lo puramente filosófico. 

El carácter del cabalista quedó tan profundamente dominado por las tendencias artísticas, que los ocultistas procedentes del medio científico encuentran en primera lectura gran dificultad para apreciar el valor científico de Eliphas Levi, en tanto que los 
literatos lo admiran desde el comienzo.
Para caracterizar mejor esta influencia de Wronski, mostraremos el origen de una afirmación que afluye sin cesar a la pluma del mago.
La armonía resulta de la analogía de los contrarios. 
Tal es la ley reveladora que permitió a Eliphas resolver los problemas más obscuros de la Cábala. 
¿De dónde Eliphas sacó esta ley?
Podemos responder sin vacilación: de Wronski. 
La ley de creación de Wronski abarca, en efecto: 
1º Un temario generador, el mismo generado por el elemento neutro.
2º Un cuaternario, derivado de la combinación de los elementos de ese ternario.
3º Un segundo cuaternario derivado de la fusión o de la influencia recíproca de los elementos primordiales, los unos sobre los otros.
Ese sistema reproduce exactamente el sistema de los Seforitas (los diez Séforis más el absoluto = 11 términos); pero dando la clave absoluta de la revelación Cabalística, dando la fisiología, por decirlo así.
Ahora bien, el último elemento que sintetiza en él todas !as oposiciones y todos los antagonismos, Wronski lo denomina paridad coronal (P.C.) y lo define del siguiente modo:
«C P, identidad final en la reunión sistemática de los dos elementos derivados distintos de U S y de U E por medio de E N, QUE LES ES COMÚN.
Así la analogía de los contrarios resulta del hecho de que esos contrarios poseen en su esencia un elemento común. Wronski no solo afirma la analogía de los contrarios sino que la explica y da la ley.
El estudio del C. F. (concurso final) de Wronski permitirla desarrollar más este tema, pero creemos haber dicho lo suficiente para probar el origen de la revelación de Eliphas Levi.
Pero no es solamente al sabio matemático polaco al que debe el mago la orientación de sus trabajos. 
La Cábala, necesitando el estudio profundo de la lengua hebraica encontró en Eliphas Levi un admirable revelador.
Decimos revelador, no vulgarizador. No se vulgariza la ciencia oculta y menos la cábala; pues jamás, no obstante la claridad con que se exprese, los que no deben comprender no cogerán el verdadero hilo conductor. Así la Cábala y la ley de creación de Wronski son las influencias principales que modificaron las tendencias puramente artísticas de Eliphas Levi.
Pero esas tendencias imprimen un sello tal a la obra del maestro, que no nos cansaremos de repetir, ejercieron una atracción mucho más profunda sobre los artistas y los teólogos que sobre los científicos que prefirieron a Fabre d 'Olivet, más sabio, o a Wronski, más matemático, al erudito autor del Dogma y Ritual de la Alta Magia.
Después de estas consideraciones preliminares abordemos las citas que nos explicaran, mejor que todas las críticas, el valor de la doctrina expuesta por el maestro.

LA DOCTRINA DE ELIPHAS LEVI

En el resumen que vamos a intentar de la doctrina de Eliphas Levi, abordaremos sucesivamente los siguientes puntos:
1º, 2º, 3º El hombre considerado en su constitución general, en el análisis de los principios constituyentes y después en la evolución de esos principios.
4º El universo.
5º Dios.
6º Análisis de la moral que se desprende de la obra de Eliphas y resumiremos las indicaciones que aconseja al mago para conducirse en la vida o en la Sociedad.
7º Finalmente terminaremos por algunas consideraciones respecto al modo con que el maestro ha sabido utilizar el simbolismo que ha sacado de las altas enseñanzas de la Cábala.
Repetiremos que no pretendemos dar idea completa de la obra de Eliphas Levi, pero esperaremos que la variedad de los asuntos abordados nos permitirá describir a grandes trazos una doctrina que tuvo tan grande influencia en nuestra época. Inútil es decir que daremos las mayores citas posibles, limitando nuestro papel a la elección y a la colocación de estas referencias.


1.- Constitución general del hombre.

«El hombre es un ser inteligente y corporal, hecho a imagen de Dios y del Mundo, uno en esencia, triple en substancia, inmortal y mortal. Consta de un alma espiritual, un cuerpo material y un mediador plástico».
Esa es la soberbia definición que Eliphas nos da del ser humano, estableciendo así:
1) La relación del microcosmo (hombre) y del macrocosmo (Universo), ligados por las leyes de la analogía.
2) La unidad de esencia y la triplicidad de substancia, origen de las pasiones y del poder de dominarlas y fuente de múltiples con tradiciones aparentes que presenta la naturaleza humana.
3) La distinción entre la porción mortal y la porción inmortal del hombre indica la razón de ser de todas las contradicciones y de todas las filosofías, desde el materialismo que solo considera la que es mortal hasta el misticismo más exagerado que solo toma en consideración lo que es inmortal.
Esa distinción capital está aún acentuada en otro pasaje en que el maestro dice:
“El hombre es la sombra de Dios en el cuerpo de un animal”.
En cuanto a la comparación de los sexos así la determina:
“El hombre es el iniciador que rompe, labora y siembra”.
“La mujer es la formadora que reúne, riega y siega”.

2.-Análisis de los principios constitutivos

El hombre está constituido por un alma espiritual, un cuerpo material y un mediador plástico.
¿Cuál de estos elementos analiza principalmente Eliphas?
Se adivina fácilmente. No es el alma espiritual, porque Eliphas no ha llegado en psicología a la altura de Fabre d'Olivet o de Wronski; no será tampoco el cuerpo físico, pues nuestro autor de naturaleza esencialmente artística repugna profundamente los tecniciimos de la psicologia. Es el mediador plástico, el cuerpo astral de Paracelso, incomprendido de los filósofos modernos y tan perfectamente conocido por los antiguos, el que estudia Eliphas en sus diferentes aspectos.
El mediador plástico en el hombre, la luz astral en el universo, tales son las dos revelaciones hechas a su siglo por el autor del Dogma de la Alta Magia. 
Dejemos, pues, el alma espiritual o espíritu, el principio superior, del que volveremos a hablar al tratar de la evolución y abordemos inmediatamente el estudio del mediador plástico. Ante todo meditad el pasaje de Postel descifrando uno de los arcanos más obscuros del exoterismo: la dualidad del segundo término de todo temario:

«La Trinidad ha hecho el hombre a su imagen y a su semejanza. El cuerpo humano es doble y su unidad ternaria se compone de la unión de dos mitades; el alma humana es también doble, ella es animus y anima, es espíritu y ternura.
Tiene dos sexos: El sexo paternal asentado en la cabeza y el sexo maternal en el corazón. La realización de la redención debe, por tanto, ser doble en la humanidad, es necesario que el espíritu, por su pureza, redima los extravíos del corazón, y precisa que el corazón, por su generosidad, redima las sequedades egoístas de la cabeza.»
POSTEL (citado por Eliphas).

EL MEDIADOR PLASTICO.- Daremos a continuación, sin comentarios, los siguientes extractos que se explican mutuamente:
Lo que se puede decir del alma entera (perfectibilidad infinita) se debe referir también a cada facultad del alma.
La inteligencia y la voluntad del hombre son instrumentos de alcance y fuerza incalculables.
Mas la inteligencia y la voluntad tienen por auxiliar y por instrumento una facultad muy poco conocida y cuyo poderío pertenece al dominio de la magia. Me refiero a la imaginación que los cabalistas llaman el diáfano o traslucido.
La imaginación es el ojo del alma. En ella se dibujan y conservan las formas, por ella vemos los reflejos del mundo in visible, es el espejo de las visiones y el aparato de la vida mágica; con ella curamos las enfermedades, influimos en la razón, separamos la muerte de los vivos y resucitamos a los muertos, puesto que es la que exalta la voluntad y la que se apodera del agente universal.
La imaginación determina la forma del niño en el seno de la madre y fija los destinos de los hombres, da ajas al contagio y dirige los ejércitos en la guerra.
La imaginación es el instrumento de la adaptación del verbo.
La imaginación aplicada a la razón forma el genio. »

La substancia del mediador plástico es luz en parte volátil y en parte fija.
Parte volátil = fluido magnético.
Parte fija = cuerpo fluídico o aromal.
El mediador plástico está formado de luz astral o terrestre que transmite al cuerpo humano la doble imanación.
Obrando sobre esta luz por su volición puede disolverla o coagularla, proyectarla o atraerla. Es el .espejo de la imaginación y de los sueños. Obra sobre el sistema nervioso y produce los movimientos del cuerpo.
Esa luz puede dilatarse indefinidamente y comunicar su imagen a distancias considerables, imana a los cuerpos sometidos a la acción del hombre y puede, estrechándose. atraerlos. Es susceptible de todas las formas evocadas por el pensamiento y en las coagulaciones pasajeras de su parte radiante puede aparecer ante la vista y ofrecer hasta cierta resistencia al tacto.
Esas manifestaciones y empleo del mediador plástico siendo anormales, el instrumento luminoso de precisión no puede producirlas sin ser falseado y causan necesariamente ya la alucinación habitual, ya la locura.

El magnetismo animal es la acción de un mediador plástico sobre otro para disolver o coagular. 
Aumentando la elasticidad de la luz vital y su fuerza fijatriz se envía tan lejos como se quiera y se la retira cargada de imágenes; pero precisa que esta operación sea favorecida por el sueño del sujeto que produce la coagulación de la parte fija del mediador.

Existe un idioma en el sueño que no se posee en el estado de vigilia, para comprender y hasta reunir las palabras.
El idioma del sueño es el de la naturaleza, jeroglífico en sus caracteres y solo rítmico en sus sonidos.»

Nuestro mediador plástico es un imán que atrae o que rechaza la luz central bajo la presión de la voluntad.
Es un cuerpo luminoso que reproduce con gran facilidad las formas correspondientes a las ideal.
Es el espejo de la imaginación. El espíritu se nutre de luz astral exactamente como el cuerpo orgánico se nutre de los productos de la tierra. Durante .el sueño absorbe la luz astral por inmersión, durante la vigilia por una serie de respiraciones más o menos lentas.

Los hombres y las cosas están imanados de luz y pueden, por medio de cadenas electromagnéticas tendidas por las simpatías y afinidades, comunicar los unos con los otros, de un extremo del mundo al otro, acariciarse o golpearse, curarse o herirse, de una manera natural sin duda, pero prodigiosa e invisible. Ahí está el secreto de la magia.

Nuestra doble imanación produce en nosotros dos clases de simpatías, Tenemos necesidad, a la vez, de absorber y de irradiar. Nuestro corazón desea los contrastes existiendo pocos ejemplos de mujeres que hayan amado sucesivamente a dos 
hombres de genio.

La especialidad equilibrante del mediador plástico de cada persona es lo que Paracelso llama su ascendiente y predominio y da el nombre de flagum al reflejo particular de las ideas habituales de cada uno por la luz astral.
Se llega al conocimiento del ascendiente de una persona por 1a adivinación sensitiva del flagum y por una dirección persevatiz de la voluntad: se vuelve al lado activo de su propio predominio hacia el lado pasivo del ascendiente de otro, cuando se quiera apoderarse del otro y dominarlo.
El predominio astral es un doble torbellino que produce las atracciones fatales y determina la forma del cuerpo astral.
Los maléficos hacen uso de su predominio expresivo y lo ejercen para turbar el de otros.
PARACELSO (citado por EUPHAS LEVI).


La alianza del alma con el cuerpo es un casamiento de luz y de sombra.

Los astros aspiran su alma luminosa y atraen las irradiaciones los unos de los otros.
El alma de la tierra, cautiva de las leyes fatales de la gravitación, se libra especializándose y pasa por el instinto de los animales para llegar a la inteligencia del hombre.
La parte cautiva de esa alma es muda; pero conserva escritos los secretos de la Naturaleza. La parte libre no puede leer esa escritura fatal ni perder instantáneamente su libertad.
No se pasa de la contemplación muda y vegetativa al pensamiento libre y viviente más que cambiando el medio y los órganos. De ahí procede el olvido que acompaña al nacimiento y las reminiscencias vagas de nuestras intuiciones malignas análogas siempre a las visiones de nuestros éxtasis y de nuestros sueños.
PARACELSO (citado por ELIPHAS).

Las ideas producen las formas y a su vez las foro mas reflejan y producen las ideas.

Después de la muerte, el alma pertenece a Dios y el cuerpo a la madre común, que es la tierra. Desgraciados los que osen atentar a este refugio.

El alma de los animales, separada del cuerpo con violencia, permanece cerca de ellos.
La embriaguez es una locura pasajera y la locura una borrachera permanente. Ambas son causadas por una obstrucción fosfórica de los nervios del cerebro que destruye nuestro equilibrio luminoso y priva al alma de su instrumento de precisión.
El alma fluídica y personal es entonces llevada por el alma fluídica y material del mundo (como Moisés sobre las aguas).
El alma del mundo es una fuerza que tiende siempre al equilibrio, precisa que la voluntad triunfe de ella o que ella triunfe de la voluntad.

El ser es substancia y vida. La vida se manifiesta por el movimiento y el movimiento se perpetúa por el equilibrio.
El equilibrio es, por tanto, la ley de inmortalidad. La conciencia es el sentimiento del equilibrio. 
El equilibrio es la equidad y la justicia.

El alma de la tierra arrastra en el vértigo del movimiento astral todo lo que no le resiste por las fuerzas equilibradas de la razón.

Para regenerarse moralmente, es necesario estudiar, comprender y realizar la alta Cábala.

Cuerpo.- Respecto al cuerpo físico insertaremos los siguientes extractos, que corroboran las afirmaciones enunciados referentes al mediador plástico.

«La unidad humana se completa por la derecha y la izquierda. El hombre primitivo es andrógino (hermafrodita).
Todos los órganos del cuerpo humano son dobles, excepto la nariz, la lengua, el ombligo y el jod cabalístico.»
La influencia magnética parte en dos radiaciones de la cabeza, de cada mano y de cada pie. El rayo positivo queda equilibrado por el negativo.
La cabeza corresponde con los dos pies, cada mano con un pie y una mano, los dos pies cada uno con la cabeza y una mano.

El cuerpo humano acciona sobre las dos potencias del alma, la intelectual y la sensitiva, en razón inversa, pero proporcional, de las preponderancias alternadas de los dos sexos en su organismo físico.

Nuestro cuerpo, en la vida humana, es como una segunda envolvente inútil en la tercera vida, y por eso la rechazamos en el momento de nuestro segundo nacimiento.
La vida humana comparada con la celeste es un verdadero embrión. Cuando las malas pasiones nos matan la naturaleza origina un mal parto y nacemos antes de tiempo para la eternidad, lo que nos dispone a esa disolución terrible que San Juan denomina segunda muerte.

Veamos el papel del cuerpo con relación al alma:

El alma humana, servida y limitada por órganos, sólo puede, por medio de esos órganos, ponerse en relación con las cosas del mundo visible. El cuerpo es una envolvente proporcional al medio material en el que el alma debe vivir aquí abajo. Limitando 
la acción del alma, la concentra y la hace posible. 
En efecto, el alma sin cuerpo estaría en todas partes, pero en tan pequeña cantidad, que no podría obrar en ninguna; se perderla en el infinito, sería absorbida y como aniquilada en Dios.

A titulo de curiosidad, recordaremos el secreto de la regeneración física transcrito de Cagliostro por Eliphas:

Trataremos del secreto de la regeneración física. 
Para llegar a él, precisa siempre, según las prescripciones ocultas del gran Copto:
Durante la luna llena de Mayo, solo, en el campo con una persona fiel.
Ayunar durante cuarenta días, bebiendo el rocío de Mayo, recogido de los verdes trigos con un paño de lino puro y blanco, comiendo yerbas tiernas y nuevas. 
Comenzad el almuerzo por un buen vaso de rocío y acabar con un bizcocho o simple corteza de pan. 
Al décimo séptimo día sangría ligera.

Tomad seis gotas de bálsamo de azoth por la mañana y diez por la noche, aumentando dos gotas por día hasta el trigésimo segundo.
Renovad la pequeña emisión de sangre al amanecer, dormir enseguida y permanecer en la cama hasta el fin de la cuarentena.
Al despertar, después de la sangría, tomar un primer grano de medicina universal.
Le experimentará un desvanecimiento que durará tres horas, después convulsiones, transpiraciones y evacuaciones abundantes; se cambiará enseguida de ropa blanca y de cama.
Deberá después tomarse un consumado de buey sin grasa, sazonado con ruda, salvia, valeriana, verbena y melisa.
Al día siguiente, segundo grano de medicina universal, es decir, de mercurio astral coro binado con el azufre de oro.
Al día siguiente, tomad un baño tibio.
Al trigésimo sexto día, beber un vaso de vino de Egipto.
Al trigésimo séptimo día, tercero y último grano de medicina universal.
Los cabellos, los dientes y las uñas y hasta la piel se os renovarán.
Haced cada cincuenta años un retiro de cuarenta días a modo de jubileo.
Al trigésimo noveno día tragar en dos cucharadas de buen vino tinto diez gotas del elixir de Acharat.
Al cuadragésimo día se habrá terminado el procedimiento y el viejo quedará rejuvenecido.

3.-Evolución de los principios.

Para comprender lo siguiente, e1 lector debe recordar las enseñanzas de la cábala concernientes al ser humano y su constitución.
Los cabalistas no toman en consideración, en su estudio general, el cuerpo físico del hombre. Consideran únicamente las dos polarizaciones del principio intermediario entre el espíritu inmortal y el cuerpo, polarizaciones que denominan: la inferior Nephesch, la otra Ruach. El espíritu puro toma el nombre de Neschamah.
Pero el ser humano, durante su existencia genera los elementos formadores de su existencia futura. Cada cual crea su destino y el principio de esta creación se denomina por Eliphas imago, la imagen que formará su cuerpo astral futuro.
Los indios dan a este principio el nombre de Karma. 
Fadre d'Olivet le atribuye el origen del destino de la mónada humana contra el cual puede luchar la voluntad iluminada por la Providencia durante la encarnación.
Así, en todas las revelaciones encontramos el mismo principio con nombres diferentes.
El lector puede primeramente comprender bien la cita siguiente, que explica la evolución de los principios:

El alma es una luz vestida. Esa luz es triple: 
Neschamah.- El espíritu puro.
Ruach.- EI alma.
Nephesch.- El mediador plástico.
El vestido del almi1 es la corteza de la imagen.
La imagen es doble porque refleja el bueno y el mal ángel.

NESCHAMAH
RUACH NEPHSCH
MICHAEL IMAGO SAMAEL
IMAGO

Nephesch es inmortal, renovándose por la destrucción de las formas.
Ruach es progresivo por la evolución de las ideas.
Neschamah es progresivo, sin olvido y sin destrucción.
Hay tres moradas para las almas.
El hogar de los vivos
El edén superior
El edén inferior .
La imagen es una esfinge que posee el enigma del nacimiento.
La imagen fatal dota a Nephesch de las aptitudes; pero Ruach puede sustituir la imagen conquistada por la inspiración de Neschamah.
El cuerpo es el molde de Nephesch.
Nephesch es el molde de Ruach.
Ruach es el molde de la vestimenta de Nescchamah.
La luz se personifica revistiéndose y la personalidad solo se estable cuando el vestido es perfecto. 
Esa perfección en la tierra es relativa al alma universal de la tierra.

Hay tres atmósferas para las almas.
La tercera -atmósfera acaba donde comienza la atracción planetaria de los otros mundos.
Las almas perfectas de la tierra parten para otra estación. Después de haber recorrido los planetas van al sol.
Después pasan a otros universos y recomienzan su evolución planetaria de mundo en mundo y de sol en sol.
En los soles recuerdan y en los planetas olvidan. 
Las vidas solares son los días de la existencia eterna y las vidas planetarias son las noches con sus ensueños, sus desvarios.
Los ángeles son emanaciones luminosas personificadas, no por la prueba o el vestido, sino por el reflejo y la influencia divina.
Los ángeles aspiran a hacerse hombres; un hombre perfecto, un hombre Dios está por encima de todos los ángeles.
Las vidas planetarias se componen de 10 sueños, cada uno de 100 años; y cada vida solar es de 1000 años; por eso se dice: mil años ante Dios es como un día.
Todas las semanas, es decir, todos los 14000 años, el alma se retempla y reposa en el sueño jubilar del olvido.
Al despertar olvida el mal y recuerda el bien; es para el1a un nuevo nacimiento: comienza una semana
Lo material acorteza el espíritu y después éste debe desembarazarse poco a poco de esas certezas al calor divino.

4.-El Universo.

Hemos dicho que Eliphas se ha dedicado especialmente a dilucidar el papel del mediador plástico en el hombre y de la luz astral en la naturaleza. 
También sin conceder otra medida a las tres divisiones del macrocosmo, el gran cabalista aborda casi siempre el asunto de su predilección: la luz astral o los seres que la pueblan: espíritus elementales o de otra clase.
Reproduciremos una serie de citas muy convenientes de reunir y que se refieren a uno de estos dos temas tan útiles de conocer a fondo por los ocultistas serios.

LA LUZ ASTRAL

Todos sus prodigios se operan por mediación de un solo agente que los hebreos denominaban OD, como el caballero Reichembach, que nosotros llamamos luz astral, con la escuela de Martínez Pasqualis, que de Mirville denomina el diablo, que los 
antiguos alquimistas conocían por Azoth . Es el elemento vital que se manifiesta en fenómenos calóricos, lumínicos, eléctricos y magnéticos, que imana todos los globos terrestres y todos los seres vivos. 
En este mismo agente se manifiestan las pruebas de la doctrina cabalística sobre el equilibrio y el movimiento por la doble polaridad de que el uno atrae, en tanto que el otro rechaza, por lo cual el uno produce e1 calor, el otro el frío; el uno, en fin, da una luz azul y verdácea, y el otro una luz amarilla y rojiza.

Ese agente, por sus diferentes modos de imanación nos atrae unos a otros o nos aleja sometiendo uno a la voluntad de otro, haciéndole penetrar en su círculo de atracción, restablece o desconcierta el equilibrio en la economía animal por sus trasmutaciones y sus efluvios alternos, recibe y transmite las impresiones de la fuerza imaginatriz que existe en el hombre; a imagen y semejanza del verbo creador, produce también los presentimientos y determina los sueños. La, ciencia de los milagros es, por tanto, el conocimiento de esa fuerza maravillosa y el arte de hacer milagros es sencillamente el arte de imanar o iluminar los seres por las leyes invariables del magnetismo o de la luz 
astral.
Preferimos la palabra luz a la de magnetismo por ser más tradicional en el ocultismo y por expresar de manera más perfecta y completa la naturaleza del agente secreto. Es verdaderamente el oro fluido y potable de los maestros de la alquimia; la palabra oro procede del hebreo aour, que significa luz. ¿Qué queréis? se preguntaban los recipiendarios de todas las iniciaciones. “Ver la luz”, debían de responder. El nombre de iluminados que se da comúnmente a los adeptos ha sido generalmente muy mal interpretado cuando se le ha atribuido un sentido místico, como al referirse a los hombres, cuya inteligencia se creía, iluminada por un día milagroso. Iluminados quiere decir sencillamente conocedores y poseedores de la luz, sea por la ciencia del gran agente mágico, ya por la noción racional y ontológica del absoluto.
El agente universal es la fuerza vital subordinada a la inteligencia. Abandonado a sí mismo, devora rápidamente, como Moloc que hunde y cambia en vasta destrucción la superabundancia de la vida. 
Es entonces la Serpiente infernal de los antiguos mitos, el Tifon de los Egipcios y el Moloc de la Fenicia; pero si la sabiduría, madre de los
Elohim le pone el pie sobre la cabeza, ella agota toda las llamas que él vomita y vierte sobre la Tierra a manos llenas una luz vivificadora También es, dice en el Sohar, que al comienzo de nuestro período terrestre, cuando los elementos se disputaban la superficie del mundo, el fuego parecía a una serpiente inmensa, envolviendo todo en sus repliegues e iba a consumir por completo a los seres, cuando la clemencia divina, elevó en su derredor las olas del mar como una cortina de nubes y poniendo el pie sobre la cabeza de la serpiente la hizo entrar en el abismo. ¿Quién no ve en esa alegoría el primer dato y la explicación más razonable de una de las imágenes más queridas del simbolismo católico, el triunfo de la madre de Dios?

Creación de los seres por la luz

La luz es el agente eficiente de las formas y de la vida por que es al mismo tiempo el movimiento y el calor. Cuando se fija y polariza al rededor de un centro, produce un ser vivo, después lo atrae, para perfeccionarlo y conservarle toda la substancia plástica necesaria. Esa substancia plástica, formada en último análisis de tierra y agua, ha sido 
con razón denominada en la Biblia limo (barro o lodo). Pero la luz no es el espíritu, como creen los hierofantes indios y todas las escuelas de goecia es solamente el instrumento del espíritu. No es el cuerpo del photoplasés, como lo interpretaban los teólogos de la Escuela de Alejandría; es la primera manifestación física del azufre divino. Dios la creó eternamente y el hombre, a imagen de Dios, la modifica y parece multiplicarla.

Precisa sustraerse a la acción de las fuerzas fatales, pero no es necesario afrontarlas ni tener la pretensión de destruirlas.
Una bala de cañón viene a morir a vuestros pies y si avanza hacia vos excavado la tierra, no intenteis detenerla, desviaros.
Esas fuerzas fatales son las potencias magnéticas de la tierra, representada por las dos serpientes del caduceo.
La luz astral, denominada por los hebreos od cuando es activa, ob cuando es pasiva y aour cuando está equilibrada.
Las dos serpientes de Hermes una azul y otra roja que se enroscan alrededor del centro de plata con cabeza de oro.
Esas fuerzas son el movimiento perpetuo del reloj de los siglos; cuando una de las serpientes se acorta la otra se destiende.
Esas fuerzas quiebran a lo¡ que no saben dirigirlas, son las dos culebras de la cuna de Hércules.
El niño coje una en cada mano, la roja con la derecha y la azul con la izquierda.
Entonces mueren y su poder ha pasado a los brazos de Hércules.
Que los magnetizadores estudien y comprendan este misterio.
Para hacerse dueño de las dos serpientes, Precisa reunirlas alrededor del caduceo de Hermes o separarlas con la fuerza de Hércules.

En el alma del mundo hay una corriente de amor y otra corriente de cólera (ouroboros cinturón de Isis).

El movimiento y la vida consisten en la tensión extrema de las dos fuerzas.

La materia es la forma exterior del espíritu. La inteligencia obra sobre ella, la que a su vez reacciona sobre la inteligencia. La armonía resulta de la analogía de esos dos contrarios.

Apoderándose del pensamiento que produce las diversas formas, se adueña de las formas que se les hace servir para sus obras. La luz astral está saturada de almas que ella desprende en la generación incesante de los seres. Las almas tienen voluntades imperfectas que pueden ser dominadas y empleadas por voluntades más poderosas; forman entonces grandes cadenas invisibles y pueden ocasionar o determinar grandes conmociones elementales.

De los Demonios, en el sentido de los dalpor

Ciertos críticos poco versados en las doctrinas tradicionales del ocultismo, han querido pretender que los ocultistas no estallan acordes respecto a la existencia de los demonios mortales y de los elementales.
Nosotros personalmente, valiéndonos de numerosas citas, tomadas de autores que han vivido épocas muy distantes (véase La Ciencia de los Magos), prueba la inutilidad y vanidad de esas pretensiones. He aquí dos pasajes de Eliphas que aclaran e iluminan aún mejor la cuestión. Se verá que asegura expresamente que los «espíritus elementarios» son mortales.
Es la división que hemos propuesto en espíritus mortales o elementales o espíritus inmortales (en cuanto a su esencia) o elementarios.

Los fantasmas fluídicos y sus misterios.

Los antiguos los daban diferentes nombres. Larvas, lemures y empusas. Les placía los 
vapores de sangre esparcida y huían del corte de la espada.
La teurgia les evocaba y la cábala les conocía con el nombre de espíritus elementarios.
No eran, por tanto, espíritus, pues eran mortales. 
Eran coagulaciones fluídicas que se podían destruir dividiéndolas.
Eran especies de ilusiones animadas, de emanaciones imperfectas de la vida humana; las tradiciones de la magia negra las origina en el celibato de Adán. Paracelso dice que los vapores de la sangre de las mujeres histéricas pueblan el aire de fantasmas; y esas tradiciones son tan antiguas que las hallamos en Hesíodo, que prohíbe expresamente secar ante el fuego las ropas o lienzos manchados por cualquiera polución.
Las personas obsesadas por fantasmas están generalmente exaltadas por un celibato demasiado riguroso o debilitadas por exceso de corrupción.
Los fantasmas fluídicos son abortos de la luz vital; son mediadores plásticos sin cuerpo y sin espíritu, nacidos de los excesos del espíritu y de los desarreglos del cuerpo.
Esos mediadores errantes pueden ser atraídos por ciertos enfermos que les son fatalmente simpáticos y que pretenden a sus expensas una existencia ficticia más o menos duradera. Entonces sirven de instrumentos suplementorios a las voluntades 
instintivas de esos enfermos; nunca para curarlos, siempre para extaviarlos y alucinarlos.

Los demonios elementales

Los espíritus creados llamados a la emancipación por la prueba son colocados desde su nacimiento entre cuatro fuerzas: dos positivas y dos negativas, estando prontos a afirmar o negar el bien, a escoger la vida o la muerte.
Encontrar el punto final, es decir, el centro moral de la cruz, es el primer problema que les es dado a resolver, la primera conquista debe ser la de su propia libertad.
Comienzan, pues, por ser arrastrados: los unos al norte, los otros al sur; éstos a la derecha, aquellos a la izquierda, y en tanto que no pueden ser libres no pueden tener uso de razón ni encarnar de otra manera que en formas animales.
Esos espíritus no emancipados, esclavos de los cuatro elementos, son los que los cabalistas denominan demonios elementales y pueblan los elementos que corresponden a su estado de servidumbre. 
Existen, realmente, sílfides, ondinas, gnomos y salamandras, unas errantes tratando de 
encarnar; otras encarnadas errando sobre la tierra; tales son los hombres viciosos e imperfectos.

5.-Dios.

Ninguna cuestión embaraza tanto a los filósofos como la Divinidad y sus atributos. Pero el cabalista, provisto de claves más precisas que las que generalmente proporciona el razonamiento, puede abordar sin temor ese temible problema que tocaban de cerca al gran arcano incomunicable. 
Eliphas, siguiendo en esto el ejemplo de su maestro Wronski y de la cábala no quiere levantar el velo del gran Arcano. En su maravilloso Credo así se expresa:
«Creo en lo Desconocido que Dios PERSONIFICA, probado por el Ser mismo y por la Inmensidad, ideal sobrehumano de la filosofía; perfecta inteligencia y suprema bondad.»
Es decir, que el éxtasis y el iluminismo son los únicos que permiten llegar a ese ideal superhumano. 
Por lo demás, los pasajes siguientes desarrollan perfectamente las ideas del maestro. No olvidemos, en efecto, que un Dios completamente definido es un Dios finito.

Los cabalistas consideran a Dios como el infinito inteligente, amante y viviente. No es para ellos ni la colección de seres, ni 1a abstracción del Ser, ni un ser filosóficamente definible. El está en todo, distinto de todo y mayor que todo. Hasta su nombre es inefable y aun ese nombre solo expresa el ideal humano de su divinidad.
Lo que es Dios es por sí mismo y no es permitido al hombre comprenderlo.
Dios es lo absoluto de la fe; pero lo absoluto de la razón es el Ser.
El Ser es por sí mismo y por lo que él es. La razón de ser del Ser, es el Ser mismo,
A esta realidad filosófica e incontestable, es a lo que se denomina la idea de Dios que los cabalistas dan un nombre; en este nombre están contenidos los demás. De las cifras de este nombre salen todos los nombres, los jeroglíficos de las letras de este nombre expresan todas las leyes y todas las cosas de la naturaleza.
Apreciando además como lo hemos dicho, las realidades divinas por su ilusión óptica o por su sombra en el espíritu humano, creen que esa sombra o esa ilusión nos presenta todas las nociones divinas en sentido inverso, pero que a sabiendas las endereza para llegar a la armonía que resulta de la analogía de los contrarios.
Ese juicio de las cosas vulgares por antítesis es uno de los más grandes secretos de la cábala.

I.

Deus non est ens, sed essentia entium essendi.

II.

Deus non est spiritus, sed spirator .

III.

Deus non est aliquis nec omnes, sed infinitas.

IV.

Deus non est causa, sed causans causas,

V.

Nulla difinitio de Deo est vera, quia Deus infinitio est excludens definitionem.

VI.

Spiritus sent inteligentiae spiritae.

VII.

Omne opus imperfectum ab opificio imperfecto procedit.

VIII.

Infinita creationum series infinitam creatorum series demostrat.

IX.

Antimonia in creationem est antimonia creatorum.

X.

Deus est inteligentia latens, spiritus sunt inteligentiae inadiatae.

-


Pitágoras define a Dios: una verdad viviente y absoluta revestida de luz.
Y decía que el Verbo era el número manifestado por la forma.


Dios es el alma de la luz. La luz universal e infinita es para nosotros el cuerpo de Dios.


Los pueblos se forjan los ídolos y los quiebran, el infierno se puebla de los dioses caídos, hasta que la palabra del gran iniciador se oiga: Dios es espíritu y es preciso adorarle en espíritu y en verdad.

DE LA RELIGIÓN.

Los cultos cambian y la religión siempre es la misma; los dogmas se devoran y absorben los unos a los otros, como ocurre con los animales que viven en la tierra, y el mundo dogmático solo es el demonio del error. como el mundo terrestre es el imperio de la muerte. La muerte aparente alimenta la vida real, y las controversias religiosas deben concurrir más pronto o más tarde; en un gran catolicismo que desarmando al ángel de la muerte, revelará a las naciones el misterio del dolor.
Terminaremos insistiendo en esta observación que nosotros entregamos sin temor a la admiración de aquellos que saben.
Dios opera en el cielo valiéndose de !os ángeles y en la tierra por los hombres.


6.-Realización de la doctrina.

LA MORAL - LOS AXIOMAS MAGICOS.

Después de haber pasado revista a grandes rasgos a la doctrina de Eliphas, doctrina derivada casi exclusivamente de la Cábala, pero con el arte adaptado a nuestra época, vamos a esforzarnos en ver cómo comprende la realización de esta doctrina por el hombre dueño de sus pasiones, por el que aspira a la verdadera realización mágica.
Saber sufrir, abstenerse y morir, tales son las tres reglas principales que el maestro entrega a la meditación del mago. Dice, en efecto:

“Aprender a sufrir, aprender a morir es la gimnasia de la eternidad, es el noviciado inmortal.”
El estudiante de ciencias ocultas debe, ante todo, dominar los prejuicios que le ocultan sus investigaciones y comprender que la Magia y el Esoterismo no son ocultas más que para los ambiciosos e ignorantes.

LAS CIENCIAS OCULTAS.

Hay hombres que como la luz los irrita y fatiga vuelven su espalda al sol, mirando siempre a su sombra.
Si se creen cristianos, adoran al diablo, dándole los atributos de Dios.
Si se llaman filósofos, adoran la nada y la anarquía poniéndolas en lugar del ser eterno y del orden inmutable que preside a la jerarquía de los seres.
La afirmación temeraria y la negación absurda tienen también sus fanáticos, éstos son los búhos de la inteligencia.
Los que sólo ven en la noche de sus pasiones al clarear el día quedan ciegos.
Jamás esos hombres comprenderán nada de la filosofía oculta
Para ellos solamente es oculta;
Oculta como e1 sol para los búhos;
Oculta como el buen sentido para los fanáticos; 
Oculta como la razón para los insensatos.
Pues es la filosofía de la luz; es la filosofía del buen sentido, es la filosofía exacta como los números, rigurosa como las proporciones de la geometría, regulada u ordenada como la naturaleza, evidente como el ser, infalible como las matemáticas eternas.
¡Ciego el que no lo vea, pero más ciego aún quien pretenda verlo en la noche!
El temerario que ose mirar al sol sin pantalla queda ciego y entonces para él el sol es negro.

Nunca el estúpido vulgar comprenderá. la alta sabiduría de los magos. Orfeo canta y los monos hacen muecas y gestos, esperando que el poeta elogie su cola. La gloria que se pide a 1a muchedumbre es ambrosía bien amarga, pues contiene mucha hiel y poca miel. Además las palmas inmortales son tardías en nacer y suelen no dar sombra más que a los féretros.
Los verdaderos grandes hombres son poco ávidos de escuchar su gloria, saben que si el trueno, como se dice vulgarmente, ahorra el laurel, éste estará por especie de complicidad entre azotes y azahares (fábula IV); la corona de laurel es con frecuencia corona de vértigos. La savia del laurel contiene el más sutil de los venenos.

Si; es necesario osar atreverse para ocuparse seriamente de esta filosofía oculta, tratada con tanto desprecio por aquellos que la niegan, con tanto odio por los que la atribuyen al demonio. Es preciso osar, para mandar a los fantasmas de la imaginación y a las inquietudes del espíritu; es necesario osar para pensar de diferente modo que el vulgo, 
para oponer el inmutable y buen sentido de los sabios a las divagaciones siempre variables de la multitud Dios ha puesto a nuestra disposición la paz y la dicha, pero precisa atreverse a extender nuestras manos hasta esos frutos del árbol de la vida, 
prohibidos por tantas quimeras y no temer robarlos porque una vez cogidos, la naturaleza nos los donará. Recordemos que el cielo aguanta violencia y quiere ser tomado por asalto.
Si el infierno debe ser el patrimonio de la inteligencia valerosa que lucha en nombre de la razón y si el cielo estuviera reservado a la estúpida temeridad que obedece al misterio, las gentes de honor y de corazón deberían ir todas al Infierno, y éste sería entonces el cielo.

Amor, he ahí el gran secreto de la Magia; pero precisa diferenciar el amor que inmortaliza del que mata.
“Mientras que el amor es un deseo y un goce, es mortal. Para eternizarse es necesario que se convierta en sacrificio, pues entonces pasa a ser fuerza y virtud. Es la lucha de Eros y Auteros que equilibra al mundo”.
He ahí por qué el odio es generador de lágrimas y, por consecuencia, de remordimientos.
Nuestros enemigos se fortalecen con nuestro odio. El único medio de hacerlos impotentes para perjudicarnos es amarlos.
El amor a nuestros enemigos es el más poderoso de todos los amores, por ser el más desinteresado y, por consiguiente, el más tranquilo.
El que odia, se odia; el que hiere, se hiere; el que maldice, se maldice; el que daña, se daña.
El alma del malvado es eternamente devorada por los monstruos que engendra.
Un sentimiento de odio o de envidia es una víbora que se alberga y se nutre en nuestro corazón. 
Los malos sentimientos toman frecuentemente las formas odiosas que les corresponden y persiguen al criminal en sus alucinaciones y en sus ensueños.
La locura incurable es siempre consecuencia y resultante de un pecado mortal contra lo justo.
La razón muere de un pecado mortal, como el cuerpo de un golpe mortal.

In malevolam animam nom habitabit sapiencia, dijo Salomón. Lo que quiere decir: La razón no cobijará jamás al odio.
Cualquiera cosa que os haya hecho vuestro hermano, si le odiáis estáis equivocados y a vuestra vez seréis culpable para con él.

EL ORGULLO.

El mago póngase en guardia.
La fuerza que él ha dominado puede hacerle olvidar su verdadera situación de apóstol encargado de evolucionar el medio social ambiente y el orgullo, suprema tentación del artero, podrá posesionarse dé su ser.
Cuanto más se eleva la inteligencia del hombre mayor es su desorden cuando se abandona a la fatalidad de los instintos.
La embriaguez del orgullo es más irracional que la del vino y el más eminente sabio, cuando se extravía con agrado, podrá recibir lecciones de buen sentido y de sabiduría del ser más ínfimo y embrutecido.

LAS REALIZACIONES MÁGICAS DE ELIPHAS.

Los ignorantes y los necios que estudian las ciencias ocultas y pretenden (modestamente) profesarlas, son generalmente presa de los espíritus elementales del astral y creen que la Magia consiste en hacer mover las masas o reunirse en casa de 
una maestra en cuerpo astral. Los fenómenos de realización mágica que se producen alrededor del que está ligado a una iniciación tradicional, es decir, que ha formado cadena en lo invisible, son menos ruidosos, pero más serios. Todo deseo intenso 
llega a ser realidad segura para el mago en algunos días. Actualmente podíamos citar pruebas sorprendentes para los profanos, descubrimiento de objetos o libros preciosos referente a un orden de ideas, perseguido mágicamente, es decir, con voluntad y fe perseverante. Lo que hemos expresado en la Introducción bastará para comprender lo que aquí solo indicamos, pero sin embargo, llamamos la atención de los lectores respecto a los dos pasajes siguientes tomados de las Fábulas y Símbolos:

M. Luis Lúcas, el sabio inventor del biómetro, ha demostrado que según la opinión de los antiguos, la substancia es una y sus formas especiales las debe solamente a la diversidad de sus modos de polarización molecular y a las angulaciones diferentes de su radiación magnética. La consecuencia de este descubrimiento, es que todos los seres son imanes especiales cuya vida es el trabajo atractivo y repulsivo. Este atrevido químico no retrocede ante el problema hermético y el descubrimiento del potasium parece haberle puesto en la vía de la formación del mercurio de los sabios. Reconocía que con otros nombres, los antiguos han conocido el oxigeno.
Vamos más lejos y osamos afirmar que no han sido extraños a los misterios del electromagnetismo. Hemos encontrado el pantrabo de Apollonius, ese metal que es una piedra, esa piedra que es un fruto, ese fruto que irradia y no tiene claridad. Sabemos por qué la madre de los dioses era adorada bajo la forma de una piedra negra denominada Elagabala, como se saca el agua y el fuego de la tierra por intermedio del fuego salido 
de la tierra y el agua. Decimos bastante para los adeptos y demasiado quizás para los profanos; pero lo que nos conforta, es que podremos decir todo a éstos sin peligro, puesto que ellos no nos creerían si llegaran alguna vez a comprendernos.

La pobreza es casi siempre más útil al hombre que las riquezas y, por tanto, ¿cuántas veces hemos experimentado la gran potencia de ese imán universal que satisface todas las necesidades y previene todos los deseos del adepto cuando no son desmedidos? Hemos llegado al punto temible, como en el cuento infantil de los Tres deseos, de dejar escapar por no haberlo pensado, la vaga expresión de un deseo. La ciencia nos proporciona sus libros olvidados o perdidos, la tierra exhuma para nosotros sus viejos talismanes. La riqueza, con las manos llenas de oro, pasa ante nosotros y dice sonriente: Toma todo lo que necesites.

Nuestra morada es un palacio, nuestra vida continua fiesta y encontramos todavía hombres sencillos que nos dicen meneando la cabeza: Probadnos con milagros el poder de las doctrinas.
Les hemos respondido el año último. al publicar el Hechicero de Meudon, con un estudio respecto a Rabelais, que es, en parte, nuestra biografía; en él hemos hecho comprender a los verdaderos pantagruelistas lo que el sabio autor de la locura gargantuana entendía por el oráculo de la diva botella: Trincad.


LOS AXIOMAS.

Daremos, para terminar esta sección, los veintidós axiomas fundamentales que deben guiar a todo mago que aspire a las grandes realizaciones:
1. Nada resiste a la voluntad del hombre cuando conoce la verdad y quiere el bien.
2. Querer el mal es querer la muerte. Una voluntad perversa es el comienzo del suicidio.
3. Querer el bien con violencia es querer el mal; pues la violencia produce el desorden y el desorden el mal.
4. Se puede y se de1te aceptar el mal como medio del bien; pero es necesario ni quererlo ni hacerlo, de otro modo le destruiría con una mano lo que se edificaba con la otra. La buena fe no justifica nunca los malos medios; ella los corrige cuando los sufre y los condena cuando los toma.
5. Para tener derecho de poseer siempre es necesario querer pacientemente y por largo tiempo. 
6. Pasar su vida queriendo lo que es imposible de poseer siempre es abdicar la vida y aceptar la eternidad de la muerte.
7. Cuanto más la voluntad salta obstáculos más fuerte resulta. Por eso Cristo glorificó la pobreza y el dolor.
8. Cuando la voluntad se dedica al absurdo, queda reprobada por la eterna razón.
9. La voluntad del hombre justo es la voluntad de Dios mismo y es la ley de la Naturaleza.
10. Por la voluntad la inteligencia ve. Si la voluntad es sana, la vida es justa. Dios ha dicho: «Que la luz sea», y la luz es. La voluntad dice: «Que el mundo sea como yo quiero verlo», y la inteligencia lo ve como la voluntad ha querido. Es lo que significa la palabra Así sea, que confirma los actos de fe.
11. Cuando se forman fantasmas, se llena el mundo de vampiros; precisa alimentar esas puerilidades con pesadillas voluntarias en las que intervienen la sangre, la vida, la inteligencia y la razón sin saciarlas jamás,
12. Afirmar y querer lo que debe ser, es crear; afirmar y querer lo que no debe ser, es destruir.
13. La luz es un fuego eléctrico puesto por la naturaleza al servicio de la voluntad; ilumina a los que saben emplearla, quema a los que abusan de ella. 
14. El imperio del mundo es el imperio de la luz. 
15. Las grandes inteligencias cuya voluntad no se equilibra bien, parecen a los cometas, que son soles abortados.
16. No hacer nada es tan funesto como hacer mal; pero es más cobarde. El más imperdonable de los pecados mortales es la inercia.
17. Sufrir es trabajar. Un gran dolor sufrido es un progreso realizado. Los que sufren mucho viven más que los que no sufren.
18. La muerte voluntaria por abnegación no es un suicidio; es la apoteosis de la voluntad.
19. El miedo es solo una pereza de la voluntad y por ello la opinión difama a los cobardes.
20. Llegad a no temer al león y el león os temerá. Decid al dolor: quiero que seas un placer y llegará a ser, no solo un placer, sino hasta más que un placer, una dicha.
21. Una cadena de hierro es más fácil de quebrar que una cadena de flores.
22. Antes de clasificar a un hombre como feliz o desgraciado, sabed que lo ha hecho la dirección de su voluntad. Tiberio moría todos los días en Caprea mientras que Jesús probaba su inmortalidad y su divinidad, hasta en el Calvario y sobre la Cruz.

7.- Adaptación de la Doctrina - Simbolismo.

En ninguna parte mejor que en sus obras Eliphas se revela como perfecto mago. Casi un volulumen de citas necesita riamos reunir si quisiéramos probar lo atrevido de sus adaptaciones, la belleza y grandiosidad de las imágenes poéticas que se complacía en evocar, después dé haber abordado con la precisión del sabio las enseñanzas teóricas 
relativas al simbolismo y a la Cábala.
Copiaremos las bases fundamentales de la tradición esotérica y algunas citas concernientes a la cábala.
Esta tradición supone: 
1º La existencia de una revelación primitiva y universal explicativa de todos los secretos de la naturaleza armonizándolos con los misterios de la gracia; conciliando la razón con la fe, por que las dos son hijas de Dios y concurren a esclarecer, a iluminar la inteligencia por su doble luz.
2º La necesidad que siempre se ha tenido de ocultar esta revelación a la multitud por miedo de que abuse interpretándola mal y para que no sirva contra la fe ni las fuerzas de la razón ni las potencias de la misma fe extraviando a la misma razón por que el vulgo no suele entender bien
3º La existencia de una tradición secreta reservando a los soberanos pontífices y maestros temporales del mundo, el conocimiento de sus misterios.
4º La perpetuidad de ciertos signos o pantáculos explicativos de esos misterios de manera jeroglífica conocida tan solo por los adeptos.

Así como hay y tres nociones divinas y tres reinos inteligibles, así también existe un triple verbo; porque el orden jerárquico se manifiesta siempre trino. Hay palabra simple, palabra jeroglífica y palabra simbólica; en otros términos, el verbo que expresa, el verbo que oculta y el verbo que significa: toda inteligencia hierática consta, en la 
ciencia perfecta, de tres grados.

LAS CLAVES CABALÍSTICAS

La autoridad, ese gran elemento tan desconocido en nuestros días, se apoya en la sagacidad e inteligencia como la Keter de los Hebreos en Chocmah y Binah (véase nuestro Dogma y Ritual de Alta Magia).
La autoridad sanciona el honor que se base en el sacrificio y la justicia como Tiphereth en Gédulah y Géburah. El hombre se basa en la verdad social que es la alianza del orden y del progreso, de 1a ley y de la libertad, del poder y del deber, y esa verdad constituye la vida moral de la humanidad.

Así: Autoridad 1 Honor 6
Sabiduría 2 Progreso 7
Inteligencia 3 Orden 8
Abnegación 4 Verdad social 9
Justicia 5 Humanidad 10

Esta es la explicación y la aplicación filosófica de los nombres sagrados de la cábala, de la que hemos dado en nuestras precedentes obras su sentido hierático y misterioso.
Para pronunciar según la ciencia las grandes palabras de la cábala, precisa pronunciarlas con clara inteligencia, con voluntad sin arrestos, con actividad sin límites. En magia, haber dicho es haber hecho; el verbo se comienza con las letras y se acaba con los actos.
No se quiere realmente una cosa más que cuando realmente se la quiere de todo corazón hasta el punto de romper por ella sus más queridas aficiones, con todas sus fuerzas, hasta el extremo de exponer la salud, la fortuna y la vida.
Llamamos con especialidad la atención del lector respecto a esta alta definición del ocultismo: Dogma único, simbolismo filosófico y poético a la vez que se entierra entre los restos de las viejas civilizaciones y renace con las nuevas sociedades; el ocultismo es bello; es inmortal en su profunda razón de ser, representa la naturaleza y sus leyes, el 
espíritu humano y sus aspiraciones, lo desconocido y sus incertidumbres superando una legítima hipótesis; pero el dulce misticismo cristiano, con sus ensueños del cielo, con sus enternecimientos hacia un ideal de ternura y de pureza infinita, ha hecho casi olvidar la colosal ciencia de Eleusis y de Tebas. Antígona, la virgen antigua, no ha tenido madre como María. Tenemos menos lágrimas para la inocente hija de Edipo el sacrílego, que para la madre siempre Virgen del Reparador. El fénix, siempre renaciente, tiene no se que de fatigoso y temible que recuerda al buitre de Prometeo y la paloma cristiana llevando en su pico el ramo de oliva solamente anuncia amor, misericordia y paz.
No hagamos revivir el fénix de la filosofía oculta para oponerlo a la paloma cristiana, pero no queramos que el fénix rinda homenaje a la paloma, ni que ésta consuele al fénix en su soledad. Queremos que los dogmas de la ciencia se unan con los de la fe en una misma aureola, como los rosacruz nuestros unen la bella imagen de la rosa al símbolo severo de la cruz.

EL SIMBOLISMO Y SUS APLICACIONES

De la cábala es de donde Eliphas saca la concepción del simbolismo tal corno la vamos a ver definido y aplicado a continuación:

El simbolismo es una ciencia como el álgebra con la que hasta tiene mucha semejanza, pues con signos convenidos representa de manera abstracta, ideas exactas como los números y hasta las representa con frecuencia por números.
El cabalista polaco Wronski, representando por Fx lo conocido y lo desconocido, establece de la siguiente forma en caracteres algebraicos el problema universal de la filosofía oculta:


Lo que significa: el ser es proporcional al ser, o el infinito iguala todas las cualidades posibles; o también, las propiedades absolutas del ser son proporcionales a la necesidad absoluta de todos los seres, de donde se puede deducir este axioma: la necesidad del ser infinito supone el progreso indefinido de los seres.

APLICACIONES DEL SIMBOLISMO CABALÍSTICO

Se dice que la rosa vive poco y, por tanto, la rosa vive siempre. ¿Es que hay primavera sin rosas?
El tipo de la rosa es inmortal en la luz: la luz fotografía sin cesar rosas con hojas vegetales formadas de tierra y agua. Las pruebas perecen y se renuevan, pero la rosa luminosa no muere.
Así ocurre con todo lo bello; la belleza es eterna, pero los matices que la coloran con su luz pueden difumarse.

El método de los rabinos cabalistas era exagerar los símbolos para explicarlos; cubrían así el velo con un nuevo velo, para forzar al buen sentido en adivinar el espíritu bajo el evidente absurdo de la letra.

Esos mismos rabinos decían también que los gritos de las parturientes son recogidos por el ángel de misericordia y encerrados en una caja de oro y que en el día final cuando Satán acusará la raza humana ante el tribunal de Dios y cuando los hombres no tengan qué responder, el ángel abrirá la caja, saldrá una voz más poderosa que todos los clamores del infierno y todos los hijos de Adán serán salvados por el ruego sublime al unísono grito: el grito libertador de todas las madres.

San Miguel y Satán son el resumen del simbolismo como Mithra y el toro negro, como Hercules y la hidra de Lerna, como Bellérofon y la Quimera, como Apolo y la serpiente salida de los fangos del diluvio.
Simbolismo eterno como la luz y la sombra, como el pensamiento y la forma, como la fábula y la verdad.

Los hombres bien equilibrados son centros de movimiento; son soles que arrastran necesariamente mundos en su círculo de atracción y que crean universos.
Eso se realiza por si mismo y sin que el adepto lo sueñe, y por ello Cristo decía: Buscad, ante todo, el reino de Dios (la verdad} y su justicia, lo demás vendrá por sí mismo. ¡Dichosos los que comprendan esta sublime frase!
Las fuerzas equilibradas son esencialmente creadoras. Los Elohim han hecho el mundo y los Elohim son las potencias equilibradoras de la naturaleza. Por esto, según la leyenda oriental, Salomón, habiendo iniciado a la reina de Saba en la verdadera sabiduría, la hizo madre de un hijo (fábula III). De la posteridad de Salomón y de la reina de Saba nacieron los tres reyes magos que fueron más tarde a visitar al Salvador en Belén, reuniéndose así en un solo templo que era un pobre establo, pero bajo los rayos de una sola estrella el pentagrama de la inteligencia oculta (Véase en nuestro Dogma y Ritual de la Alta Magia todos los simbolismos del mundo)


LOS GRANDES SÍMBOLOS SÍNTESIS DE LA DOCTRINA

LA ESFINGE

La ciencia Fatal.

La Esfinge estABa sentada en su roca solitaria,
Proponiendo un enigma a toda frente prosternada,
Y si el futuro rey al misterio sucumbía,
El monstruo decía: Muere, tu nada has adivinado.

SI, para el hombre aquí abajo la vida es un prob1ema,
Que resolvió el trabajo bajo la guadaña de la muerte.
De nuestro porvenir el manantial está en nosotros mismos,
Y el centro del mundo pertenece al más fuerte.

¡Sufrir es trabajar, es realizar su tarea!
¡Desgraciado del perezoso que se duerme en el camino!
El dolor, como un perro, muerde los talones del perezoso
Quien un solo día pierde sobrecarga el mañana.
Vacilar, es morir; equivocarse, un crimen
Previsto por la naturaleza y con anticipación espiado.
El ángel del mal en libertad retumba en el abismo,
¡Reino y desesperación de Satán derrotado!

¿Dios no se apiada jamás de clamores ni de lágrimas,
Para consolarnos nos ha dado el porvenir?
¡Somos nosotros los que forjamos la desgracia!
¡Somos nosotros los encargados de castigarnos!

Para dominar la muerte precisa vencer la vida.
Se necesita saber morir para revivir Inmortal;
Precisa tener a los pies la naturaleza subyugada
¡Para transformar el hombre en sabio y la tumba en altar!

De la esfinge la última palabra es la hoguera Alcides 
Es el rayo de Edipo y la cruz del Salvador.
Para contrarrestar los esfuerzos de la serpiente decidida,
¡Precisa al santo amor consagrar el dolor!

La frente del hombre de la esfinge fulgura inteligencia,
Sus pechos de amor, sus uñas de combate;
Sus alas son la fe, el ensueño y la esperanza,
Y sus caderas de toro el trabajo en la tierra!

Si sabes trabajar, creer. amar, defenderte,
Si por vivos deseos no estás encadenado,
Si tu corazón sabe querer y tu espíritu comprender;
Rey de Tebas, salve ¡hete coronado!


EL CREDO FILOSÓFICO.

Creo en lo desconocido que Dios personifica:
Probado por el ser mismo y por la inmensidad.
Ideal sobrehumano de la filosofía,
Perfecta Inteligencia y suprema bondad.
Creo en el infinito que el finito proclama;
Creo en la razón que no se debilita;
¡Creo en la esperanza y he adivinado el alma,
Sentando que el amor desprecia la muerte!
Creo que el Ideal para nosotros se realiza
en los hombres con amor, espíritu y bondad
Justos de todos los tiempos, vos sois mi Iglesia;
¡y mi dogma tiene por ley la universalidad!
Creo que el dolor es un esfuerzo para nacer,
Que el mal es para nosotros la sombra o el error del bien;
Que el hombre trabajando debe conquistar su ser,
Que el bien es el amor y que Satán no es nada.
Creo que la misma esperanza vive bajo todos los símbolos,
Que el mundo tiene por ley la solidaridad;
Yo derroco el altar da todos los ídolos,
Pronunciando dos palabras: justicia y verdad.

Creo que por el derecho el deber se mide,
Que el más fuerte debe más y el débil menos;
Que tener miedo del verdadero Dios. es Injuriarle.
Pero que precisa unir nuestros esfuerzos a los suyos.

Creo que la naturaleza es la fuerza Inocente
De la que jamás nuestro error abusa impunemente;
El mal hace al pensamiento activo y vigilante
Pero el es el remedio y no el castigo.

Creo que de la muerte desgarrando los velos,
Volveremos todos al hogar paterno:
La ignorancia y el error son las sombras de las estrellas
¡De las que el bien radiante es el centro eterno!

LA FORMA

Hasta el presente hemos especialmente analizado el fondo de la doctrina de Eliphas Levi. Para juzgar la forma en que están expuestas las ideas del maestro terminaremos el estudio de la doctrina del gran cabalista por el siguiente juicio dictarlo por el más aventajado de sus discípulos y me atreveré a decir por su verdadero continuador, me refiero a Stanislas de Guaita, el sabio y erudito autor de En el umbral del misterio y de La serpiente del Génesis, el presidente del Supremo Consejo de la orden cabalística de los Rosa-Cruz .

Eliphas Levi juzgado por Stanislas de Guaita.

Todos esos filósofos, todos esos eruditos, todos esos sabios, cargados para la mayoría con una resplandeciente gavilla de descubrimientos, los veo todos agrupados alrededor del gran concentrador de la luz; los veo formando escolta de un adepto que descuella y parece entre esos altos barones del renovado esoterismo, el Príncipe encantador, esposo, por derecho de conquista, de esa Bella del Bosque, que tiene por nombre la verdad tradicional.
En efecto, en nuestros días, un genio le ha manifestado para reconstruir más suntuosa, más colosalmente que nunca, el templo de Salomón rey. 
Pensamiento vasto y sintético, estilo resplandeciente y rico, imperturbable lógica y ciencia irrebatible. Eliphas Levi es un mago completo. Los círculos con céntricos de su obra abrazan la ciencia entera y cada uno de sus libros testimonian con significación precisa su razón de ser absoluto. Su Dogma enseña, su Ritual ordena, su Historia adopta 
su Clave de los grandes misterios explica, sus Fábulas y Símbolos revelan, su Hechicero de Meudon predica con el ejemplo; en fin, su Ciencia de los Espíritus contiene la solución de los más altos problemas metafísicos.
Así bajo la pluma de Eliphas la magia está expuesta bajo sus diversos puntos de vista; la obra total, de la que cada tratado es una faceta, constituye la más cohesiva, abso1uta e inatacab1e síntesis que e1 ocultista puede soñar. Y en este magnífico pensador concurre la fantasía de ser un gran artista por nacimiento. Su estilo cálido, rico y e1ocuente - preciso hasta la exageración, atrevido hasta lo indecible - encierra pensamientos profundos y todavía osados. Las palabras sugestivas abundan donde vertiginosas apreciaciones desmienten la expresión verbal; donde evasivas modificaciones velan 
la lengua abstracta, el rigor exacto de una nueva metáfora fija lo flotante, precisa lo incierto, define lo inmenso, nombra lo innombrable.
Puesto a recorrer en todos sentidos los tres mundos: metafisico, moral y natural, Eliphas Levi no estaciona nada; la gran corriente centralizadora le arrastra y muchas cuestiones que él desflora, convendría que se desarrollaran. Tales son la historia de los orígenes asiáticos del ocu1tismo y la teoría social que apenas están esbozadas (Stanislas de Guiata: En el umbral del misterio).

LOS CONTEMPORÁNEOS

El movimiento de ideas provocado por el ocultismo ha tomado tal incremento en estos últimos años, que ciertos jóvenes debutantes no se dan cuenta de las dificultades que tuvo que vencer Eliphas Levi en 1850.
Esa época marca, en efecto, el principio del mundo del materialismo en todos los planos: literario, artístico y social. Además el espiritismo amenazaba arrastar por vía del misticismo improductivo los desgraciados ignorantes que se entregaban a sus prácticas. La voz misteriosa, eco de las enseñanzas de los santuarios herméticos, debía hacerse oir y es Eliphas Levi quien fue escogido, por el Invisible. para revelar la santa cábala.
Siempre que las semirevelaciones o incompletas enseñanzas vieron de improviso el día, la Tradición del esoterismo cabalístico, alma de nuestro Occidente, supo manifestarse y atraer hacia ella los espíritus generosos y entusiastas.
Así es que cuando Eliphas Levi escribía sus notables revelaciones, multitud de ambiciosos y de individualidades de todos los orígenes y ambiciosos tomaron el título de magos o iniciados, sin poder, en apoyo de ese título, aportar la menor prueba de afiliación a las santas fraternidades de Occidente, o por lo menos, sin producir una de esas obras que aseguran los que saben las relaciones del del autor con lo que denominamos plano astral. 
¿Quién se acuerda hoy de Pablo Auguez o de Esquiros, publicistas que se preciaban de iniciados y que recorrían los salones jugando a profesores de ciencias ocultas? Algunos chavacanos opúsculos constituyen la herencia dejada por esos orgullosos de antaño, a los pacientes eruditos.
¿Quién se toma interés entre los ocultistas contemporáneos por Alcides Morín, su Revista de Magia y sus Trece Noches donde no obstante figuran bellas ideas?
¿Quién sabrá hacer justicia a Cahagne, el verdadero revelador del Espiritismo, el curioso autor de los Arcanos de la vida futura, al intrépido magnetizador cuyas soberbias ideas fueron transmitidas a la burguesía por Allan Kardec, quien no obstante 
merece nuestra atención?
¿Y hablaremos de Vintras que conocía verdadedaramente los arcanos de la Magia, pero dirigiendo sus altas revelaciones hacia la vía siniestra y perdiéndose en los misterios de la Goecia para concurrir a ese abad Boullán, cuya larva imanada de odio pedía todavía sangre?
Podríamos mostrar en nuestra época la resurrección de esos iniciados procedentes del periodismo e incapaces de producir jamás una obra verdaderamente iniciática; podríamos poner nombres al lado de los Esquiros y de Pablo Auguez y mostrar que 
los mismos principios generan siempre iguales leyes, pero nosotros no tenemos autoridad ni condiciones para juzgar a los que el tiempo se encarga de desenmascarar.
¿En el plazo treinta años quedarán muchas de esas obras de odio, de esos opúsculos de tendencias personales y de esos fermentos de ambiciones abortadas?
¿Donde estarán los publicistas iniciados?
Los que nos sucedan lo dirán.
Eliphas tuvo buen cuidado en insistir en la necesidad, para un verdadero ocultista, de estar ligado a una tradición consagrada por un orden relacionado con las enseñanzas reales del esoterismo. 
La prueba más evidente de la veracidad de las opiniones del maestro es que los nombres de Luis Lucas, de Desbarolles y de Wronski son conocidos y respetados actualmente en tanto que los de Auguez, Esquiros y el mismo Alcide Morín, están casi olvidados para los ocultistas contemporáneos.
Tal es la ley: las obras relacionadas al principio de verdad están imanadas por una vida cuya intensidad crece con el tiempo, mientras que las obras salidas del principio de división y de error son imanadas hacia la muerte y la intensidad de su aniquilamiento crece igualmente con el tiempo. Tales son los caracteres de lo que la revelación gnóstica 
denominaba creaciones de los pneumáticos y de los hilicos, de las que el martinismo llama las creaciones de verdad y producciones; de los hombres del torrente.
Eliphas había sufrido las pruebas regulares de la iniciación y de la afiliación a varias órdenes; los diplomas encontrados entre sus papeles dan fe y sus obras lo atestiguan también. ¿Cuáles son las principales manifestaciones contemporáneas de esos centros iniciáticos de otros tiempos? Es lo que vamos a explicar para esclarecer mejor la influencia de Eliphas en nuestra época.

Los centros tradicionales de iniciación

Se sabe que no hubo jamás a través de las edades, más terribles enemigos del espíritu clerical que los hombres verdaderamente afiliados a un centro real de iniciación. No recordaremos el desdén profesado por los Terapeutas y los Esenios (todos iniciados) por los Fariseos que disfrutaban la mayoría de los cargos sacerdotales. Más tarde fueron los gnósticos los que defendieron la realidad de la autoridad contra las engañosas ilusiones 
del poder acaparado por el clericalismo de la cristiandad y después es a la Gnosis o a la Cábala a quien las diversas órdenes iniciáticas de Occidente han siempre pedido la luz mística que ilumina a todo el que viene a este mundo, pero es preciso saberla encontrar bajo las cortezas que la ocultan. 
Entre las órdenes relacionadas con la gnosis citaremos la francmasonería que guarda la luz en sus símbolos incomprendidos de los F:. de todos los grados, como Israel guarda los jeroglíficos cabalísticos de la Biblia sin comprenderlos así como los francmasones no comprenden los símbolos gnósticos, base de los misterios de los Capítulos y de los 
Areópagos.
Pero lo mismo que Israel comprendía las tres grandes clases de Saduceos, Fariseos y Esenios, la tradición gnóstica, transmitida por los Templarios, los Alquimistas y los Francmasones, comprende tres modalidades bien caracterizadas:
1º La más inferior que sólo posee el instinto de la lucha contra el clericalismo, sin conocer ni las causas, ni los medios de llegar al objeto, está representada por el Gran Oriente y el Rito llamado francés. 
2º La media posee cierta inteligencia de las leyes directoras gracias a la conservación de los símbolos, de las prácticas iniciáticas y de la jerarquía; conociendo los medios de llegar al objeto, sin llegar hasta la intuición de la causa directora está representada por el Rito denominado Escocés y por los diferentes practicados en Inglaterra y los Estados Unidos.
3º La superior, elevándose hasta el principio mismo de esa luz que tanto tratan de conocer los francmasones, está manifestada por el iluminismo que el Rito denominado Martinista representa en Francia.
Al iluminismo pertenece todavía la orden cabalística de los Rosa-Cruz y la Iglesia gnóstica que son la continuación, si no histórica, al menos doctrinal, de las enseñanzas más puras de la gnosis. 
Los Templarios están representados actualmente por la orden del Cristo de Portugal. Se sabe que el rey de Portugal rehusó ejecutar la sentencia de muerte pronunciada contra los Templarios y se contentó con cambiar el nombre del Templo por el de la orden del Cristo, conservando la cruz templaria para los miembros. Se agrega únicamente una cruz blanca en el centro de la cruz roja de loa Templarios. Toda dignidad de la orden del Cristo es, pues, históricamente un descendiente de los Templarios. Inútil es decir que no es lo mismo doctrinalmente
En resumen, las Ordenes representativas en nuestros días de los centros de iniciación en la tradición esóterica de Occidente son:
1º La Francmasonería (a excepción del Rito francés que sólo conserva el instinto de la tradición).
2º El Martinismo.
3º El Iluminismo moderno, Orden Cabalística de los Rosa-Cruz, Iglesia gnóstica.
4º Orden del Cristo de Portugal. 
Tales son, en Francia las representaciones de las antiguas fraternidades depositarias de las doctrinas esotéricas. Cuando un individuo se denomina iniciado debe preguntársele ¿en qué?
El puede responder por obras o por signos, según su grado; pero el que sabe no se engañará jamás respecto a la luz y sabrá discernir su origen divino o humano. Eliphas Levi se refiere especialmente al Iluminismo y la Cábala y sus obras lo atestiguan.

Los discípulos y los continuadores

Sería un error tratar de determinar la vocación de todos los ocultistas modernos, por la influencia exclusiva de Eliphas Levi. Es especialmente en los artistas y en los defensores de la forma en los que el gran cabalista ejerce imperio casi soberano. 
Ahora bien, el ocultismo contemporáneo se recluta tanto en los centros científicos como en los literarios y es a Wronski, Conde Gébelin y Fabre d'Olivet, al mismo Luis Lucas, a quienes es preciso remontar para encontrar el origen de muchos de los trabajos de los esoteristas contemporáneos sin ocuparse de las afiliaciones a las paternidades iniciáticas.
Entre los literatos, discípulos casi directos de Eliphas, citaremos Stanislas de Guaita, Emilio Michelet, Alber Jhouney, Josephin Peladán, René Caillié.
Entre los ocultistas procedentes de las escuelas científicas y sobre los que Eliphas ha tenido influencia real, pero secundaria, citaremos F.Ch.Barlet, Julien Lejay, Albert Poissón, Marc Haven, Paul Sédir .
En fin, precisa mencionar aquellos para los que la personalidad intelectual de Eliphas les ha interesado particularmente como el Barón Spedalieri, Lucién Mauchel, M. M. Montaut y Charrot, y M me. Hutchinsón, discípulos todos del maestro. 
Ciertos grupos derivados del gran movimiento provocado en nuestros días por el esoterismo, han a su vez formado admiradores y discípulos del cabalista, pero de segunda línea. Sería complicar este estudio, el mencionar todos esos brillantes discípulos que aún no han afirmado su personalidad más que por ridículas polémicas o por artículos pretenciosos. Nos atendremos a los que han fundado su valor en obras sólidas y resumiremos rápidamente los resultados logrados en la actualidad bajo la 
influencia de Eliphas Levi.

STANISLAS DE GUAITA.

Siempre hemos presentado al restaurador de la orden cabalística de los Rosa-Cruz como el continuador más directo de Eliphas Levi. De todos los discípulos-del maestro, Stanislas de Guaita es el que, sin duda alguna, se ha elevado al primer puesto tanto por el ardor con que ha proseguido el estudio de la cábala como por la forma magistral con 
que desarrolla las profundas ideas expuestas por el autor de En el umbral del misterio. Ya célebre en los cenáculos literarios como poeta, Stanislas de Guaita abandona el culto de la Musa por el de las Ciencias Misteriosas. La labor del joven maestro queda desde su comienzo asegurada de dilatada existencia y los ataques de enemigos, tan envidiosos como impertinentes, no han podido prevalecer contra la autoridad de su trabajo altamente importante y seriamente meditado.
De Guaita ha publicado:
1º En el Umbral del Misterio.-Primera edición. 
Segunda edición, considerablemente aumentada. 
2º La Serpiente del Génesis.
Stanis1as de Guaita es iniciado en el Iluminismo y en el Martinismo.

FILOSOFIA OCULTA

l.a Serie,-Fábulas y Símbolos.
2.a Serie.- La Ciencia de los Espíritus.
3.a Serie.-El Libro del Misterio.-Suphra Dzenleuta.-Gran libro sagrado de la Cábala, 
traducido y explicado por primera vez.
4.a Serie.-El Anillo de Salomón.
Es el volumen que constituye la 3a serie, el que considerablemente aumentado, ha resu1tado El Libro de los Esplendores del que el Suphra Dzenleuta forma una parte.
En cuanto al Anillo de Salomón, todo nos induce a creer que se refiere a las Clavículas un volumen de grabados cimentados con los nueve volúmenes de texto, todo inédito y que nuestro amigo Lucien Mauchel posee en la actualidad.
La autenticidad del Libro de los Esplendores, lo atestiguan el estilo, la escritura del manuscrito y la doctrina sustentada.

Es tiempo de terminar estas disquisiciones.
Como lo hemos dicho al empezar esta obra, otros más versados que nosotros en el estudio de la doctrina de Eliphas Lévi, hubieran podido encargarse de este trabajo que hubiera resultado más perfecto, pero siempre hemos profesado por el maestro la mayor admiración. Al comienzo de nuestros estudios de ocultismo hemos copiado gran parte de los más bellos pasajes de sus obras y el conjunto de nuestro trabajo forma ocho gruesos cuadernos. A este procedimiento atribuimos lo poco que hemos podido retener de esta alta doctrina, siempre desfigurada por los lectores superficiales o los enemigos que Eliphas ha generado en tan gran número.
Por, tanto lector, sabrás excusar las obscuridades y debilidades de este estudio a cambio de la sinceridad y admiración que lo ha provocado.


Publicado en castellano por Editorial Escribano, Madrid 1930.


LA DOCTRINA MAGICA DE PAPUS :

(TRATA DE : CORRESPONDENCIAS,LOS 3 PRINCIPIOS,MICROCOSMO,MACROSMO Y ARQUETIPO,PLANO ASTRAL,EVOLUCION Y APLICACIONES ESOTERICAS)

* DEL LIBRO (La Ciencia de los Magos-DE PAPUS) (BIBLIOTECA UPASIKA)

Y sus aplicaciones teóricas y prácticas Papus Pequeño resumen del ocultismo
Totalmente inédito

Dirección de la Iniciación (5è el año) y del Velo de Isis (3è el año)

PREFACIO

El ocultismo conquistó desde hace algunos años, un sitio importante en el espíritu de muchos investigadores contemporáneos. Cuando se estuvo seguro que la inmensa mayoría de los fenómenos producidos por la fuerza psíquica eran reales, nos acordamos que existía una teoría particular de estos fenómenos: la Magia.

Los magos de Persia pretendían explicarse y producir a voluntad de los hechos del mismo género; pues era interesante conocer sus ideas a este respecto.

Estas ideas no son tan perdidas como podríamos creerlo a primera vista. Un estudio, hasta superficial, autores que se ocuparon de Magia y de Alquimia a través de los tiempos y algunas aproximaciones entre las ideas expuestas por estos autores y las emitidas en Zend Avesta de una parte y la Cábala por otra parte, permite reconocer bajo las transformaciones de los términos a través de los siglos, perfeccionada una concordancia en las ideas. De todo esto se libra una doctrina particular que, cosa curiosa, puede muy bien aliarse nuestras teorías científicas contemporáneas y, mucho más, puede ayudar a la ciencia que desmonta un poco el caos de los hechos, todavía inexplicados, de la Naturaleza.

El Ocultismo es una doctrina que vale lo que valen todas las doctrinas. No tiene la pretensión de poseer sólo la Verdad sobre los puntos que aborda, lejos de allí. Pero las teorías que expone tienden a reemplazar por todas partes el misticismo por un cierto racionalismo. Particularmente, en el estudio de los hechos espiritistas, el ocultismo, sin negar la intervención en ciertos casos entidades personales de seres difuntos, restringe considerablemente el papel que se puede atribuir a estas entidades y se pretende devolver a la inmensa mayoría de estos hechos fenómenos de hipnotismo transcendental producidos principalmente por las fuerzas emanadas del médium y los asistentes.

Es alla dónde hay que investigar el origen del favor cuyo ocultismo fue el objeto cerca de los espíritus alumbrados y la causa de su rápido éxito en Francia; es alla así dónde hay que ver la razón para ser ataques hirientes cuyo ocultismo es y será el objeto de ciertos escritores espiritistas. No negar la realidad de los hechos producidos, aplaudir al contrario la publicación de todas las obras, a todas las experiencias que prueban la existencia de estos hechos, pero procurar devolver las experiencias espiritistas de Sr. Henry Lacroix con Alfred de Musset o las comunicaciones de Victor Hugo y de Juana d' Arc hechos simples de psiquiatría, sin negarle jamás no obstante la comunicación posible de un niño a su padre, es atraerse seguramente la animosidad de los que quieren ser consolados ante todo. Maltratamos mucho el Ocultismo sin conocerlo, la mayoría de las veces; hicimos nuestros esfuerzos en este folleto para devolver la cuestión de su terreno verdadero.

El título dado a este folleto no tiene otra pretensión que la de indicar el origen HISTÓRICO de las doctrinas que tratamos de exponer de nuestro mejor. Es con la CIENCIA DE LOS MAGOS que el Ocultismo directamente se relaciona y, para probarlo, nos ocupamos de citar a autores, escogidos en cada siglo, desde la época de Zend Avesta y de la Cábala hasta 1825, particularmente insistiendo en el XVI siglo, notable desde este punto de vista.

Nuestras citaciones son sacadas, para la inmensa mayoría, de traducciones hechas por miembros de nuestra Universidad, con el fin de que no se pueda acusarnos de haber traicionado el pensamiento de un autor. Por fin reenviamos al autor, conservando ante nosotros el nombre de los traductores y la devolución al capítulo, a sólo fina de poder decir, si es necesario, SIC VOBIS NO VOBIS.

Esperamos así responder de nuestro mejor a los que, por no conocer los primeros elementos de la historia de las doctrinas filosóficas, se figuran que inventamos el ocultismo.

No tenemos más título a tal honor como de llevar el nombre de "Mago" que se quiso imponernos a pesar de nuestras protestas vivas. Consideramos en efecto el empleo de estos títulos de otra edad como las satisfacciones de una vanidad tonta, excusables para un principiante, pero ridículas en primer lugar para un escritor serio y sobre todo como muy perjudiciales para la consideración que debe atarse toda búsqueda sincera. En el XIX siglo hay título serio sólo lo que se gana al examen, que aquellos a los que puede conquistar en las Facultades. Reforme los exámenes, cree de allí de nuevos si tal es su placer, pero jamás fije un título que no ofrece ninguna garantía de saber como los de "Mago" o de hiérophante ". Podemos no tener ningún diploma y manifestar del genio. ¿ Por qué remedar en este caso lo que está en derecho a despreciar?

Pero, para volver al Ocultismo, a este antiguo ciencia de los Magos, recordemos que el fin del trabajo presente es ofrecer UN RESUMEN MUY SUCINTO de la cuestión. Somos obligados a enunciar, en forma de afirmaciones dogmáticas, ideas que a menudo pedirían desarrollos largos. También reenviamos a los lectores curiosos de otros detalles sobre el Nacimiento, la Muerte, los siete Principios y la Historia, etc., nuestra obra precedente, TRATADO METÓDICO DE CIENCIA OCULTA, 1200 páginas donde encontrarán tablas numerosas e informaciones complementarias o sea sobre la Bibliografía, o sea sobre la Doctrina.

No obstante el resumen que le presentamos al público es totalmente inédito y no es formado por una elección ecléctica entre nuestros estudios precedentes. Es pues un ensayo de difusión de nuestras ideas, ensayo sobre el que el lector sabrá excusar las oscuridades y las debilidades.

Papus

El 20 de marzo de 1892


PRELIMINARES

SELECCIÓN-UNIDAD - LAS CORRESPONDENCIAS Y LA ANALOGÍA - EL ASTRAL

La historia habla que los pensadores más grandes de la Antigüedad que hubiera visto nacer nuestro Occidente fueron a acabar su instrucción en los misterios egipcios.

La Ciencia enseñada por los poseedores de estos misterios es conocida bajo diferentes nombres: ciencia oculta, Hermetismo, Magia, Ocultismo, Esoterismo, etc., etc.

Por todas partes idéntico en sus principios, este código de instrucción constituye la Ciencia tradicional de los Magos, que generalmente llamamos: ocultismo. Esta ciencia abrazaba la teoría y la práctica de un gran número de fenómenos cuya parte débil constituye en nuestros días el dominio del magnetismo o de las evocaciones dichas espiritistas. Estas prácticas, cerradas en el estudio de Psicurgie, formaban, anotemoslo bien, que una parte débil de la Ciencia oculta, que comprendía todavía tres grandes divisiones: la Teúrgia, la Magia, la Alquimia.

El estudio del Ocultismo es capital a dos puntos de vista: alumbra el pasado de día con todo lo nuevo y le permite al historiador repetir la antigüedad bajo una forma todavía poco conocida. Este estudio le presenta por otra parte al experimentador contemporáneo un sistema sintético de afirmaciones que hay que controlar por la ciencia y de ideas sobre fuerzas todavía poco conocidas, hace un esfuerzo de la Naturaleza o del Hombre que hay que controlar por la observación.

El empleo de la analogía, el método característico del ocultismo, y su aplicación a nuestras ciencias contemporáneas o a nuestras concepciones modernas del Arte y de la Sociología, permite poner un día con todo lo nuevo sobre los problemas más insolubles en apariencia.

El Ocultismo no pretende dar sin embargo la sola solución posible de las cuestiones que aborda. Es un instrumento de trabajo, un medio de estudios, y un orgullo tonto puede sólo hacer pretenderles a sus adeptos que posee la Verdad absoluta, sobre algún punto que sea. El Ocultismo es un sistema filosófico que da una solución de las cuestiones que se ponen la mayoría de las veces a nuestro espíritu. ¿ Esta solución es la expresión única de la Verdad? Es lo que la experimentación y la observación pueden las únicas determinar.


El Ocultismo debe estar dividido, para evitar todo error de interpretación, en dos grandes partes: 

1 ° Una parte inmutable que forma la base de la tradición y qué se puede fácilmente reencontrar en los escritos de todo el hermétistes, cualquiera que sea su época y cualquiera que sea su origen.

2 ° Una parte personal al autor y constituida por comentarios y aplicaciones spéciales.1
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La parte inmutable puede estar dividida en tres puntos: 

1 °-La existencia de Selección-unidad como ley fundamental de acción en todos los planos del Universo. 2

2 °-La existencia de Correspondencias que une íntimamente todas las porciones del Universo visible e invisible 3

3 °-La existencia de un mundo exacto invisible y doble y un perpetuo factor del mundo visible 4

La posibilidad consagrada a cada inteligencia de manifestar sus potencialidades en las aplicaciones de detalle es la causa eficiente del Progreso de los estudios, el origen de las diversas escuelas y la prueba de la posibilidad que tiene cada autor de conservar entera su responsabilidad, cualquiera que sea el campo de acción abordado por él. 


LA CIENCIA DE LOS MAGOS

CAPÍTULO PRIMERO

§ 1 - El microcosmo o el hombre

Nada parece más complicado al primer aspecto que el ser humano. Cómo analizar todos los detalles de la constitución anatómica y fisiológica de este ser, sin hablar hasta de su constitución psicológica.
El Esoterismo busca por todas partes la síntesis y deja el estudio de los detalles a los esfuerzos poderosos de las ciencias analíticas. Veamos si es posible determinar sintéticamente los principios que constituyen el ser humano.

Generalmente todos los órganos que constituyen este ser humano aparecen en nosotros en pleno período de acción. Todo esto le funciona, se agita, se nos manifiesta bajo mil aspectos y es sólo con la dificultad más grande que se puede determinar las causas poco numerosas a través de la multiplicidad de los efectos.

Pero he aquí la tarde venida; los miembros doblan, los ojos se cierran, el mundo exterior mismo no tiene más acción sobre el ser humano, y no tiene más acción sobre el mundo exterior: duerme. Saquemos provecho de este sueño para comenzar nuestro estudio.

El hombre duerme y sin embargo sus arterias laten;, su corazón funciona y la sangre circula; sus órganos digestivos continúan su trabajo, y sus pulmones aspiran y espiran rítmicamente el aire vivificante. Durante este sueño, lo que llamamos el hombre no es capaz de movimiento, ni de sensación, ni de pensamiento; a él no puede gustar, odiar ni, ser feliz ni, sufrir ni; sus miembros reposan inertes, su cara es inmóvil, y sin embargo su organismo funciona como si nada de nuevo fuera en el.

Pues somos hechos forzosamente considerar en el hombre: 

1 °-Una parte maquinal que continúa su acción tanto durante el sueño como en la víspera; es el organismo propiamente dicho.
2 ° - Otra parte, intelectual ésa, apareciendo solamente en el estado de la víspera; es lo que llamamos la Conciencia, el Espíritu.

El dominio del organismo parece tan bien tajante como el del espíritu. ¿ Pero qué pasa en este organismo?

Todo lo que depende del Espíritu, los miembros, la cara y sus órganos, la voz, la misma sensibilidad general, todo esto reposa, lo vimos. Pero todo esto rodea al ser humano, todo esto es periférico. Es en el interior del tronco, en los tres segmentos que lo constituyen, vientre pecho o cabeza que pasan los fenómenos de la marcha automática de la máquina humana.

Como toda especie de máquina, el organismo humano posee órganos movidos, una fuerza motriz y un centro de mantenimiento y de renovación de esta fuerza motriz.

Así, si consideramos, tomando un ejemplo muy material, una locomotora, encontraremos allí órganos de acero movidos por el vapor, y la renovación de este vapor es mantenida por un desempeño continuo de calor.

También en el organismo humano encontramos órganos de constitución particular (órganos a fibras lisas) arterias, venas, órganos digestivos, etc., etc., movidos por la fuerza nerviosa transportada por las redes del gran simpático. Es así como la vida particular de cada una de las células que constituye los órganos, es mantenido por la corriente sanguínea arterial. Pues, órganos, centros de acción de las fuerzas diversas, fuerza motriz nerviosa y fuerza a animadora sanguínea, tales son los principios esenciales que constituyen la máquina humana en acción.

Pero el hombre se despierta. Algo además viene para añadirse a las fuerzas precedentes. Los miembros, que reposaban, se agitan; la cara se anima y los ojos se abren; el ser humano que fue extendido se levanta y habla. Una vida nueva va a comenzar, mientras que la vida orgánica perseguirá mecánicamente su acción.
El principio que acaba de aparecer esencialmente difiere principios precedentes: tiene sus órganos particulares de acción en el cuerpo (órganos a fibras estriados); tiene un sistema nervioso especial, se sirve del cuerpo como un obrero se sirve de un instrumento, como el mecánico se sirve de la locomotora: gobierna todos estos centros y todos estos órganos periféricos que reposaban en seguida. Este principio, lo llamamos el Espíritu conciente.

Si resumimos la exposición precedente, encontramos en el hombre tres principios: que sostiene todo, es EL CUERPO FÍSICO; lo que anima y lo que mueve todo, formando ambos polos del mismo principio, EL ALMA; por fin, lo que gobierna al ser entero, EL ESPÍRITU.

El cuerpo físico, el alma o el mediador agrede con plástico doblemente polarizado, el espíritu conciente, tales son los tres principios generales que constituyen el ser humano.

Si se tiene cuidado que el mediador plástico es doble, podemos decir que el hombre es constado por tres principios orgánicos: lo que sostiene, lo que anima}, lo que mueve. El Cuerpo, el Cuerpo astral y el Ser psíquico sintetizados y devueltos la unidad de acción por un principio conciente: lo que gobierna el Espíritu.

He aquí un ejemplo de lo que se llama la Trinidad en la Unidad o Selección - unidad en el Ocultismo.

LOS TRES PRINCIPIOS


El Ser humano pues es constado por tres principios; el cuerpo físico, el mediador plástico o la alma y el Espíritu conciente. Este último término sintetiza los términos precedentes y transforma en Unidad la Trinidad 1 orgánica.

Recordemos que las ocultistas de todas las edades y de todas las escuelas están de acuerdo en esta división fundamental en tres principios. Sin embargo, el análisis de estos principios, el estudio de su acción física, pasional o intelectual, de su localización anatómica o psicológica condujo escuelas diversas a subdivisiones, puramente analíticas, además. Pero la base inmutable de la enseñanza esotérica, es la doctrina de los tres principes1.

El cuerpo físico sostiene todos los elementos que constituyen el hombre encarnado. Tiene su centro de acción en el abdomen.

El cuerpo astral anima todos los elementos que constituyen el hombre encarnado. Tiene su centro de acción en el pecho y constituye el principio de la Cohesión del Ser humano.
El Ser psíquico mueve todos los elementos que constituyen el hombre encarnado, a excepción de los elementos colocados bajo la dependencia del Espíritu; tiene su centro de acción colocado en la parte postéro-inferior de como ella tête2.

El Espíritu que sintetiza en él los tres principios precedentes, obedece al timón, alumbrado por la Inteligencia y servido por la Voluntad, el organismo entero. El Espíritu tiene su punto de apoyo en el cerebro material; pero, salvo de excepciones raras, completamente no es encarnado en el Ser humain3.

EL CUERPO FÍSICO

Que sostiene} todos los elementos constituyentes el ser humano sobre la tierra, es el cuerpo físico.

El Cuerpo físico abastece a su propia constitución el esqueleto, los músculos y los órganos digestivos, así como todas sus dependencias. Abastece al cuerpo astral los hematíes, los órganos circulatorios y todas sus dependencias. Abastece al ser psíquico todos los principios materiales del sistema nervioso ganglionar. Abastece por fin al Espíritu todos los principios materiales del sistema nervioso conciente.

Los elementos materiales del ser humano se renuevan bajo la influencia de los alimentos transformados por el aparato de digestión en quilo. El centro de renovación y de acción del cuerpo físico pues está colocado en el abdomen.

El Cuerpo físico circula por el organismo por el sistema de los vasos linfáticos, sobre el trayecto de los cuales están colocados ganglios, centros materiales de reserva.

El cuerpo físico, dirigido en su marcha orgánica por el Instinto, se manifiesta al Espíritu conciente por las necesidades.
EL CUERPO ASTRAL

Que anima} todos los elementos que constituyen el ser humano, es el Cuerpo astral.

El cuerpo astral es el duplicado exacto del cuerpo físico. Constituye una realidad orgánica y posee órganos físicos, centros de acción y localizaciones.

Los órganos físicos especialmente destinados al cuerpo astral son los órganos de la respiración y de la circulación y todas sus dependencias.

El centro de acción del cuerpo astral es pues en el pecho. Sus funciones orgánicas se mantienen bajo la influencia del aire atmosférico, transformado por el aparato respiratorio en fuerza vital fijada sobre el glóbulo sanguineo1.

El aparato circulatorio difunde la fuerza vital en todos los puntos del organismo y abastece al ser psíquico los principios necesarios para la elaboración de la fuerza nerveuse2.

El cuerpo astral, dirigido por el sentimiento, se manifiesta al Espíritu conciente por la Pasión.

EL ENTE PSÍQUICO

Quien mueve todos los elementos que constituyen el organismo humano, es el Ser psíquico.

El Ser psíquico es a propiamente hablado el centro de sublimación y de condensación del cuerpo astral. Tiene sus órganos físicos de circulación y de acción.

Los órganos físicos especialmente destinados al Ser psíquico son los órganos que constituyen el sistema nervioso ganglionar y todas sus dependencias (Cerebelo - gran simpático - N. vasomotores) 3.

El centro de acción del Ser psíquico es pues en la Cabeza (ida postéro-inferior). Sus funciones orgánicas se mantienen bajo la influencia de la fuerza vital aportada por la sangre y transformada por la acción del cerebelo en fuerza nerveuse4.

El aparato nervioso de la vida orgánica difunde el movimiento en todos los puntos del organismo y abastece al Espíritu conciente los elementos necesarios para la elaboración de Pensée1. 

Él Ser psíquico, ser guiado por la Intuición, se manifiesta al Espíritu por la Inspiración.

EL ESPÍRITU CONCIENTE

Lo que gobierna al ser humano entero, lo que siente lo que piensa y lo que quiere, devolviendo la trinidad orgánica la unidad de la Conciencia, es el Espíritu inmortal.

El Espíritu tiene, en el ser humano, un dominio de acción bien delimitado con un centro de acción, órganos y conductores particulares.

Los órganos físicos especialmente destinados al Espíritu son los órganos que constituyen el sistema nervioso conciente, con todas sus dependencias.

El Espíritu tiene pues como centro de acción la Cabeza. El cuerpo físico le abastece la materia del sistema nervioso conciente, el cuerpo astral le abastece la fuerza vital que anima esta materia, el ser psíquico le abastece la fuerza nerviosa necesaria para su acción. Además cada uno de tres principios abastece al espíritu uno o varios órganos de sensación2.

El cuerpo físico abastece al Espíritu el tacto y el gusto, el cuerpo astral le abastece el olfato, el Ser psíquico le abastece el oído y la vista.

Estos sentidos diversos ponen el Espíritu en contacto con mundo exterior.

El Espíritu es por otra parte en contacto con ser interior que se le manifiesta por el impulso sensual, pasional o intelectual.

Es por la médula espinal ‘ porción posterior), que las comunicaciones se establecen entre el Espíritu conciente y cada uno de tres centros orgánicos del ser humano: vientre, Pecho y Cabeza.

La Esencia del Espíritu consiste en su Libertad de abandonarse a los impulsos venidos del ser interior o de resistir a eso. Es en la facultad primordial que esencialmente consiste el árbitro Libre.

El Espíritu, aunque independiente mismo de cada uno de tres centros orgánicos, les actúa sin embargo, no inmediatamente pero médiatemente.

El Espíritu directamente no puede modificar la marcha de los órganos digestivos, sino tiene todo poder en la elección de los alimentos, y la boca, la puerta de entrada del abdomen, está bajo la dependencia exclusiva del Espíritu, con Gusto como coadyuvante sensorial.

El Espíritu directamente no puede modificar la marcha de los órganos circulatorios, sino tiene todo poder en la elección del medio respiratorio, y los hoyos nasales, la puerta de entrada del pecho, están bajo la dependencia del Espíritu, con Olfato como coadyuvante sensorial.

Resulta de ahí que el Espíritu voluntariamente puede modificar la constitución del cuerpo físico modificando convenientemente los alimentos (1a fase de magia practica) y que el Espíritu puede también actuar el cuerpo astral actuando el ritmo respiratorio y modificando por perfumes especiales el aire atmosférico inspirado (2a fase de magia practica).

Por fin la acción del Espíritu sobre los ojos y las orejas permite desarrollar la clarividencia y clairaudience conciente (3a fase de magia practica).

Por los alimentos, por el aire inspirado, por las sensaciones, el Espíritu actúa al ser interior, por los miembros, actúa la Naturaleza.

La laringe, los ojos, considerados como órgano de expresión, la boca, considerada también, todavía se añaden a los miembros en la acción conciente del Espíritu sobre otros hombres, y el mundo exterior, sobre el el no yo.

En resumen, las funciones del Espíritu se reducen a los datos siguientes: 


Anatomía y fisiología filosófica.
Gracias a los elementos materiales, vitales y psíquicos a él abastezco
por los tres principios del ser interiores, el Espíritu posee
medios especiales de acción.
Lo que huele Él recibe: Ø?
Del Ser interior impulsos sensuales, animiques e intelectuales
?? ?Del el no yo de las sensaciones diversas.
Lo que piensa percibe las ideas que derivan sus estados
diversos y psíquicos, las compara, las clasifica, en tirada su juicio y formula por fin su voluntad.
Lo que quiere actúa luego:
Ø? Sobre el Ser interior por las puertas de entrada de los tres centros, las puertas de entrada que están bajo su dependencia, y por los elementos introducidos en cada uno de tres centros.
?? ?puede también actuar la?periferia?de su Ser por los miembros.
?? ?Sobre el El no yo por los miembros colocados bajo su dependencia y por otros ciertos órganos de expresión: la Voz, la Mirada, el Gesto, etc., etc.

Lo que huele y lo que quiere es en relación directa con los órganos corporales; lo que piensa les domina al contrario.
De la acción del Abdomen sobre el El no yo (alimento) resulta el quilo; de la acción del Pecho sobre el El no yo resulta el dinamismo de la sangre; de la acción de la Cabeza sobre el órgano (la sensación) resulta la idea.

¿ Que resulta pues una acción del Espíritu conciente y sobre el Ser interior y sobre el mundo exterior?



DEL DESTINO

El Ser humano concebido como todo, fábrica, por el empleo libre que hace su voluntad, elementos que le son confiados, de la posibilidad o de la desgracia para su evolución futura. Es el árbitro libre quien mismo reglamienta el destino de la Mónada humana1.



Explicación de la Figura

Esta figura semi-esquemático representa los dominios respectivos del Inconsciente y del Espíritu conciente en el hombre. 

Todo lo que es blanco está colocado bajo la dirección del Inconsciente o sufre la influencia de este Inconsciente. Todo lo que es teñido en negro está colocado, al contrario, bajo la dirección de la Voluntad conciente. Las partes figuradas en gris representan la parte sensitiva conciente del Ser humano, las negras indican las partes motrices.

§ 2 - EL MACROCOSMO O LA NATURALEZA

El hombre edificó ciudades soberbias; alrededor de estas ciudades de los campos bien cultivados se extendieron; en las praderas vimos bellos rebaños pacer en tranquilidad plena; una sociedad humana, con sus órganos sociales y sus facultades nacionales se fijó en este país maravilloso de Egipto.
Pero el eje magnético de las civilizaciones se desplazó de un grado, la guerra y el incendio llevaron sus estragos en las ciudades, las ruinas reemplazaron las ciudades soberbias, las hierbas locas y los bosques tomaron el sitio de los campos cultivados, las bestias feroces y las serpientes venenosas sucedieron a gordo rebaños, y, ahora, ninguna sociedad humana aparece más en estos desiertos.
Cual es pues esta fuerza misteriosa que deshace así las obras de los hombres, que es este adversario escondido que repite paso a paso posesión de su bien, tan pronto como el hombre deja de luchar: es la Naturaleza. La Naturaleza, es la fuerza fatal que dirige todo lo que el hombre percibe alrededor de él en el Universo, desde el sol hasta la brizna de hierba. Esto es sólo en la tomada de la lucha constantemente, justo sólo desplegando sin cesar los esfuerzos de su Voluntad el Hombre llega a dominar la Naturaleza y a hacerse a un auxiliar precioso en su marcha hacia el Futuro. La Voluntad humana es la tan poderosa como la Fatalidad natural; son dos de las fuerzas cósmicas más elevadas que se hayan manifestado en lo absoluto.

Consideremos un rincón cualquiera de nuestro planeta en la cual la Naturaleza manifiesta su fuerza sin división con la acción del hombre, y veamos si no reencontramos allí principios y leyes generales escondidos bajo la multitud de los esfuerzos aparentes.

He aquí un rincón de bosque tropical. La Tierra y sus lechos geológicos entrecortados por venas metálicas forma la base, el soporte de ella casi totalidad de lo que podemos percibir.

Un arroyo traza silenciosamente su camino en medio de los árboles y las plantas que surgen de todas partes. Sin el agua fertilizante, actuando en el Planeta como el quilo actúa en el hombre, nada crecería sobre la Tierra desecada.

Entre estas plantas, insectos circulan rápidos y atareados por la lucha por la existencia. Sobre estos árboles, aves se divierten, y, en las profundidades del bosque, oímos el silbido de las serpientes y el rugido de las fieras.

Por encima de todos estos seres vegetales o animales, un fluido sutil circula invisible, impalpable: el aire atmosférico, el origen del movimiento vital que mueve toda la naturaleza animada. Por fin, altura, en el cielo, el Sol lanza de sus rayos ardientes este rincón de la tierra. Los rayos de sol aportan el movimiento al Planeta entero, el movimiento cuyas combinaciones más o menos intensas con la materia producen todas las fuerzas físicas conocidas. El sol se condensa en la sustancia de los árboles, de donde el hombre lo extraerá más tarde en el estado de calor quemando la madera o la hulla. El movimiento llegada del Sol se condensa en el interior de la Tierra en forma de magnetismo, y se manifiesta en su superficie en forma de atracción molecular.

Resumamos. - de la Tierra que sostiene}, Agua y el Aire que animan}, del solar Difunto que mueve creando todas las fuerzas físicas, y la Fatalidad que gobierna la marcha de todas estas fuerzas y de todos los seres, he aquí aquel de lo que nos aprende la vista de este rincón de Tierra. ¿ Es todo?
No. Todas estas fuerzas, todos estos elementos circulan a través de tres reinos, los minerales lentamente descompuestos por las raíces de los vegetales que los asimilan y los transforman en sustancia vegetal que los rayos de sol vienen para encargar de principios dinámicos, y que el aire atmosférico viene para animar.

Pero los animales, cogen a su alimento la sustancia vegetal que digieren y transforman en sustancia animal. Y la vida universal e idéntica para ser, circula a través de todos los reinos, animando tanto la brizna de hierba como el cerebro del gran cuadrumano

Tres reinos constituyen el cuerpo material de cada uno de los continentes de nuestro Planeta, y cada uno de estos tres reinos manifiesta un centro particular del organismo terrestre. El reino mineral es el esqueleto, el centro de digestión y de excreción, el reino vegetal es el centro animique que digiere el mineral y purifica sin cesar el aire atmosférico indispensable para todos los seres; por fin, el reino animal es el centro intelectual, evolucionando el instinto y la inteligencia a través de la ascensión penosa hacia ella conscience1.

Que sostiene todos los principios en acción sobre el Planeta, es la Tierra con su tripa evolución mineral, vegetal y animal. 

Que anima }, son el Agua y el Aire. El Agua que actúa en la Naturaleza como la parte liquida sangre en el hombre, y el Aire que actúa en la Naturaleza como el glóbulo de la sangre en el hombre.

Lo que mueve, son las fuerzas fisicoquímicas producidas por las combinaciones de los rayos de sol con la materia orgánica o inorgánica, es el movimiento en su esencia que los antiguos apelaban Difunto.

De la Tierra, del Agua, del Aire y del Fuego, tales son los cuatro principios que vemos actuar en la Naturaleza si abandonamos el campo del análisis para quedar en el mismo sitio esencialmente general. Pues no tememos ser tasados por ignorancia o agobiados bajo el peso del ridículo atreviéndonos a volver, al fin del siglo XIX, sin temor a los cuatro elementos de la antigua física de los iniciados.

Pero acabamos de analizar allí, solamente una rincón de nuestro planeta. Las fuerzas fisicoquímicas, el Aire, el Agua y la Tierra, únicamente constituyen los principios en acción en la porción de la Naturaleza que nos rodea inmediatamente, lo que los antiguos llamaban el mundo elemental. Prosigamos nuestro análisis.

Acabamos de ver hechos que se pasan sobre una parte débil de nuestro planeta. El empleo de la analogía nos permite esperar que, lo mismo que la misma ley dirija la marcha de una célula y la de un órgano en el hombre, también una ley idéntica debe dirigir la marcha de un continente y la de todo el Planeta, concebida como un ser orgánico especial.

Nuestro planeta, aislado en el Espacio, baña alternativamente el más grande se vaya de uno de sus hemisferios en el fluido solar. De ahí, la existencia de día y de noche correspondiente a una aspiración y una espiración del ser humano. En el organismo humano: el fluido reparador, la sangre, circula a través de los órganos que baña. En el organismo del mundo, al contrario, son los planetas (órganos del sistema solar), que circulan por el fluido solar reparador. La Tierra aspira el movimiento por el ecuador y lo espira por los polos1.

Nuestro planeta recibe del mundo exterior tres influjos especiales: 

1 ° el Sol
2 ° El de la Luna, el satélite de la Tierra
3 ° El de otros planetas del sistema solar (consideramos las estrellas fijas como demasiado alejadas para tener una acción especial sobre los planetas).

El estudio de estas corrientes fluídicas y de su acción fisiológica constituye la astrología.

Pero nuestra Tierra suelta por su parte varios fluidos: 

1 ° inmediatamente es rodeada de un lecho atmosférico especial.
2 ° es luminosa vista otros planetas.
3 ° posee una fuerza de atracción particular que actúa tanto los cuerpos colocados en la superficie del planeta como la luna y especialmente también otros planetas del sistema.

La Luna que es una dependencia cósmica de la Tierra vuelve a su esfera de atracción, y el planeta unido con su satélite forma un sistema planetario. La Luna actúa enfrente de la Tierra como el Gran simpático enfrente del organismo humano, y regulariza y distribuye la fuerza dinámica, y por ahí dirige el crecimiento y la disminución de todos los organismos vivos, sobre tu Tierra.

Pero la Tierra y su satélite forman sólo uno de los órganos de nuestro sistema solar que, sólo, constituye todo, un organismo especial en el Universo.

Un sistema solar es constado: 

De órganos materiales jerarquizados en tres categorías:
1 ° Los Satélites que obedecen a la atracción de un Planeta;
2 ° Los Planetas que obedecen a la atracción de un Sol;
3 ° Un Sol que obedece a la atracción de un centro particular.

Entre los satélites y los planetas actúan las fuerzas fisicoquímicas y los fluidos dichos elementales.

Entre los Planetas y el Sol actúan las fuerzas cósmicas y los fluidos dichos astrales.
Entre el Sol y el centro más elevado de atracción actúan los forzados phychiques (sic) y los fluidos dichos principiateurs.

Para un planeta de un sistema solar, (o) satélite actúa pues como el abdomen actúa en el hombre, el sol actúa como el corazón en el hombre, y el centro de atracción del Sol actúa como la cabeza en el hombre.

En resumen, un sistema solar comprende tres órdenes de principios:
Lo que sostiene: los órganos del sistema: satélites, planetas y Sol.
Lo que anima: fluido dinámico emanado del Sol.
Lo que mueve: fuerza de atracción localizada en los satélites del planeta y en el sol y emanada del centro de atracción del Sol.
Lo que gobierna: la fuerza cósmica llamada Natural o Destino.

La antigua física del hermétistes consideraba el Universo como constituido por tres planos o mundos.

1 ° El mundo elemental constituido por las fuerzas en acción sobre nuestro planeta, llamado también mundo sublunar, y cuyo dominio se extendía de la Tierra a su satélite: la Luna, (dominio de las fuerzas fisicoquímicas.)

2 ° El mundo de sin aberturas constituido por las fuerzas en acción en el sistema solar. Y el que el dominio se extendía del sol a los planetas del sistema (dominio de las fuerzas astrales.)

3 ° El mundo entero constituido por las fuerzas en acción en el Universo entero, y cuyo dominio, se extendía del centro (todavía poco determinado científicamente) de atracción de nuestro sol el sol situados en la misma esfera de atracción (dominio de las fuerzas y principios.)

Y estos tres planos no constituían centros*de accion acción estrictamente delimitados. Lo mismo que, en el hombre, reencontramos en todas las partes del organismo de la linfa, sangre y la acción nerviosa, aunque el abdomen, el tórax y la cabeza sean los planos que centralizan la acción de estos tres elementos, también, en el menor planeta reencontramos fuerzas físicas respectivas de la vida y de la atracción, la manifestación del mundo elemental, del mundo de los sin aberturas y del mundo empyrée.

§ 3 - EL ARQUETIPO


Cuando queremos figurarnos el hombre, es siempre la imagen su cuerpo físico que se presenta los primeros a nuestro espíritu.
Y sin embargo, poca reflexión basta para nosotros: dar a entender que. Este cuerpo físico sólo sostiene y sólo manifestar al hombre verdadero, el Espíritu que lo gobierna.

Podemos quitar millones de células de este cuerpo físico cortando a un miembro sin que para esto la unidad de la Conciencia sufra el menor atentado. El hombre intelectual mismo que está en nosotros es independiente de órganos que son sólo y medios do comunicación.

No es verdad de allí menos sin embargo que, para nosotros, en nuestro estado actual, estos órganos físicos son los más útiles, son los mismos indispensables para permitirnos subir a la acción del Espíritu y comprenderlo. Bajo esta base totalmente física, nuestras deducciones tomarán el carácter vago y la mística datos exclusivamente metafísicos.

Pero un análisis totalmente superficial puede sólo nosotros conducir a confundir al hombre intelectual con hombre orgánico, o a devolver la Voluntad totalmente solidaria de la marcha de los órganos.
Entonces, cuando se trata de tratar la cuestión de Dios, caemos la mayoría de las veces en uno de los excesos lo que acabamos de señalar a propósito del hombre.

El conjunto de los seres existentes y de las cosas que sostiene y manifiesta la Divinidad como el cuerpo físico del hombre sostiene y manifiesta el Espíritu.

Querer negociar a Dios sin apoyarse en todas estas manifestaciones físicas, es correr peligro de perderse en las nubes de la metafísica, es permanecer incomprensible la mayoría de las inteligencias. Es pues apretándonos la ' constitución del hombre de una parte y la del Universo de otra quien vamos a esforzarnos por darnos cuenta de Dios.

En el hombre, vimos a un ser físico, o más bien orgánico, funcionando de modo maquinal tanto durante la víspera como durante el sueño. Por encima de este ser orgánico, determinamos otro: el ser intelectual que entra en acción desde el despertar y manifestando casi exclusivamente durante el estado de la víspera.

Allí ida orgánico del ser humano responde a la idea que nos hicimos de la Naturaleza. Es la misma ley fatal y regular que dirige la marcha del hombre orgánico, como. El del Universo, este último que fue formado por órganos cósmicos en lugar de ser formado por órganos humanos.

El ser intelectual en. El hombre responderá como consecuencia, pero de modo muy elemental, a la idea que podemos hacernos de Dios, Las relaciones del hombre físico al hombre intelectual nos alumbrarán sobre las relaciones de la Naturaleza y del Dios, como las relaciones entre el ser físicos y el Espíritu en el hombre que puede alumbrarnos analogiquement sobre las relaciones del Hombre con Dios.

Por ahí, podemos desde ahora poner en principio que, si nuestra analogía es verdadera, Dios, aunque manifestado por la Humanidad y por la Naturaleza, aunque actuando estos dos grandes principios cósmicos, tiene sin embargo una existencia limpia e independiente.

¡ Pero la Primera Unidad tan concebida no tiene que intervenir más en! Tiene marcha de las leyes naturales que el Espíritu conciente del hombre interviene, en el estado normal, en la marcha del corazón y en la del hígado.

El hombre es el solo creador y el solo juez de su destino. Es libre de actuar â su modo en el círculo de su fatalidad, tanto como un viajero puede, en, un tren o en un vapor, actuar como él él plait en su cabina o en su compartimiento. Dios no puede ser hecho más cómplice de faltas humanas que el jefe del tren o el capitán del vapor son responsables de fantasías de los viajeros que conducen adelante.

¡ Hay que pues, con el fin de evitar todo error en la continuación, bien distinguir que Dios, tal, como aparece a primera vista, es el conjunto de todo lo que existe, lo mismo que! ' Hombre es el conjunto de todos los órganos y de todas las facultades que aparecen en primer lugar.
Pero el hombre verdadero, el Espíritu, es distinto del cuerpo físico, del cuerpo astral y del ser psíquico, que percibe y que domina. Del mismo Dios-unidad es distinto de la Naturaleza y de la Humanidad que percibe y que domina. Al hablar de modo grosero, la Naturaleza es el cuerpo de Dios, y la Humanidad es la vida de Dios. Pero tanto como el cuerpo material es el cuerpo del hombre, y el cuerpo astral y el Ser psíquico son los principios vitales del hombre; se trata allí del hombre orgánico y no del hombre Espíritu, que, todavía desnudo la vez, usa. De estos principios que como medio de manifestacion1.

No es verdad de allí menos sin embargo que el Espíritu del hombre está en relación por el sentido interno con la menor parcela de su organismo, parcela la cual no puede actuar, sino la cual, ella, puede manifestarse al Espíritu por el sufrimiento. También, Dios está presente médiatement o inmediatamente en la menor parcela de la creación, está en cada uno de nosotros; así como la conciencia humana está presente en calidad de receptora o de motriz conciente en cada una de nuestras células corporales.
La Naturaleza y el Hombre actúan pues libremente rodeados de todas partes por la acción divina circonférentielle, que arrastra el Universo hacia el Progreso, sin intervenir despóticamente en las leyes naturales o en las acciones humanas. Así el capitán del vapor que actúa el timón de su embarcacíon navega hacia el fin del viaje sin intervenir en el detalle de la maquinaria motriz (imagen de la naturaleza), o en las ocupaciones de los pasajeros. El capitán obedece al timón circonférentiellement el sistema general; tiene sólo hacer lo que pasa dentro de las cabinas.

Sin embargo la acción del capitán se ejercita sino inmediatamente, por lo menos médiatement.
1 ° Sobre la maquinaria por el portavoz.
2 ° Sobre los viajeros por los reglamentos de bordo elaborados por él capitan2.

En Cábala, llamamos a Padre el principio divino que actúa la marcha general del Universo (acción sobre la Barra), Hijo el principio en acción en la Humanidad, y Espíritu Santo el principio en acción en la Naturaleza. Estos términos místicos indican las aplicaciones diversas de la fuerza creadora universal.

§ 4. - LA UNIDAD

El Universo concebido como uno totalmente animado es constado por tres principios que son: la Naturaleza, el Hombre y El dios, o, para emplear el lenguaje del hermétistes, el Macrocosmo, el Microcosmo y el Archétype3.

El hombre es llamado microcosmo o pequeña gente porque contiene analogiquement en él lles leyes que rigen Univers1.

La Naturaleza forma el punto de apoyo y el centro de manifestación general de otros principios.
El hombre que actúa la Naturaleza por la acción, otros hombres por el Verbo, y se eleva hasta Dios por la Oración y el Éxtasis constituye el lazo que une la creación con creador.
Dios que envuelve con su acción providencial los dominios en los cuales actúan libremente otros principios, domina el Universo y ramifica sus todos los elementos a la unidad de dirección y de acción.

Dios se manifiesta en el Universo por la acción de la Providencia que. Viene para alumbrar el hombre en su marcha; pero quien no puede ponerse allí enérgicamente en acción dos otras fuerzas primordiales1.

El Hombre se manifiesta en el Universo por la acción de la Voluntad que le permite luchar contra el Destino y hacerlo al servidor de sus concepciones. En la aplicación de sus voliciones en el mundo exterior, el hombre tiene toda libertad de acudir a las luces de la Providencia o de despreciar la acción.

La naturaleza se manifiesta en el Universo por la acción del Destino que perpetúa de manera inmutable y en una orden estrictamente determinada los tipos fundamentales que constituyen su base de acción.
Los hechos son del dominio de la Naturaleza, las Leyes del dominio del hombre, los principios del dominio de Dios.

Dios crea siempre sólo en principio. La Naturaleza desarrolla los Principios creas para constituir los hechos, y el hombre, estableciendo, por el empleo que hace su voluntad de las facultades que posee, los relatamos los que unen los hechos con los Principios, transforma y perfecciona estos hechos por la creación de las Leyes.

Pero un hecho, cualquiera simple que sea, siempre es sólo la traducción por la naturaleza d un principio emanado de Dios, y el Hombre puede siempre restablecer el lazo que conecta otra vez el hecho visible al principio invisible, y esto por la enunciación de una Ley. (Fundamento del método analógico.)

*
* *


Un vapor es lanzado sobre el inmenso Océano y navega hacia el fin asignado por el término del viaje.

Todo lo que contiene el vapor es llevado adelante.

Y sin embargo cada uno es libre de organizar su cabina como él él plait. Cada uno es libre de subir sobre el puente contemplar el infinito o de descender a fondo de cala. El progreso adelante se efectúa cada día para la masa total; pero cada individualidad es libre de actuar a su guisa en el círculo de acción que le es destinado en división.
Todas las clases sociales están allí sobre esta embarcacíon, desde el pobre emigrante, que se acuesta totalmente vestido en un saco, hasta el yanqui rico, que ocupa una buena cabina.
Y la velocidad es la misma para ellos todos, ricos, pobres, grandes y pequeños ellos todos acabarán al mismo tiempo en el término del viaje.
Una máquina inconsciente que funciona según leyes estrictas mueve el sistema entero.
Una fuerza ciega (el vapor) canalizado en tubos y órganos de metal generado por un factor especial (el calor) anima la máquina muy entera.

Una voluntad, dominando y la máquina orgánica y el conjunto de los pasajeros, gobernar todo: el capitán.
Indiferente a la acción particular de cada pasajero, el capitán, los ojos fijados sobre el fin que hay que alcanzar, la mano - a la barra, conduce el organismo inmenso hacia el término del viaje, consagrándosele sus órdenes al ejército de las inteligencias que le obedecen.
El Capitán directamente no manda la hélice quién mueve el vapor, tiene acción inmediata sólo sobre el timón

Así el Universo puede ser comparado con un vapor inmenso del que está lo que llamamos Dios tiene el timón; la Naturaleza es la maquinaria sintetizada en la hélice que hace matcher todo el sistema ciegamente según leyes estrictas, y los humanos son los Pasajeros.

El Progreso existe, general, para todo el sistema, pero cada ser humano es absolutamente libre en el círculo de su fatalidad.

Pezón es la imagen que pinta bastante claramente las enseñanzas del Ocultismo sobre esta cuestión.


CAPITULO II

§ 1 - EL PLANO ASTRAL

Los Fenómenos ocultos y la Práctica


Lo que dijimos hasta ahora, salto puede ser lo que tiene informe a Dios, no chocará sin medida a un lector que pasará para tener " un espíritu positivo " .Cela valora lo que hicimos todos nuestros esfuerzos para quedarse en un dominio tan científico como lo permiten estas cuestiones.
Pero nos queda hablar del mundo invisible y de su constitución, los seres invisibles y su acción, en una palabra la parte verdaderamente oculta o más bien ocultada por la Ciencia de los antiguos.
Ancho lector va a ver, resumidos casi sin ningún comentario, visto el marco de nuestra exposición, las enseñanzas del ocultismo sobre los espectros, los fantasmas, el elementales y los elementales, las propiedades mágicas del cuerpo astral y del mundo astral, etc., etc.
Son allí sujetos que desvían tanto la razón vulgar, en nuestra época, que más de un lector, tendrá la certeza que estas páginas son el producto de una forma cualquiera de alienación mental, tan tanto es para que ya hubiera puesto una conclusión análoga antes de abordar este capítulo.


Para nosotros, tenemos la certeza que los fenómenos inexplicables de los que tendremos que hablar son unas realidades. Cualesquiera que sean pues las conclusiones de los lectores, lo llamamos a la Fuerza que sabrá hacer justicia a todos: al Tiempo.
En el hombre, comprobamos la existencia de una parte visible y de una parte invisible1.

La parte visible nos manifiesta la parte invisible como el receptor del telégrafo reproduce el telegrama enviado de lejos.

En la Naturaleza, también existe, según el ocultismo. Toda una parte invisible, al lado de objeto y fuerzas físicas que golpean nuestros sentidos materiales.

Lo mismo que por el hombre invisible circulan fluidos y células (fluidos sanguíneos y nerviosos, hematíes y leucocitos) factores incesantes del organismo, también en la Naturaleza invisible circulan de fuerzas y de seres; factores incesantes del plano fisico 2.

El ocultista, que comprobó en el hombre la existencia de un cuerpo astral, un factor y un conservador de las formas orgánicas, no sabría pararse, en el estudio de la Naturaleza, tiene la comprobación de las fuerzas fisicoquímicas o de los resultados de la evolución. Estas cosas visibles son, una vez más, sólo el resultado de principios invisibles con nuestros sentidos físicos.

Recordemos que la parte invisible del hombre comprende dos grandes principios: el cuerpo astral y el ser físico de una parte, y el Espíritu conciente por otra parte.

La Naturaleza concebida como una entidad especial también comprende, en su parte invisible, un plano astral, un plano físico de una parte y un plano divino por otra parte.

El conocimiento del plano astral es indispensable si se quiere comprender las teorías presentadas por el ocultismo para explicar todos los fenómenos en apariencia extraños, susceptibles de ser producidos por el hombre, desarrollado de modo particular.

El sujeto mismo es muy oscuro. Sin embargo, basta con apoyarse el más posible en la constitución del hombre para comprender lo que nos tarda en exponer.

¿ Que entendemos por este término, en apariencia tan raro, de plano astral?

Vamos a servirnos de algunas comparaciones groseras es verdad; pero tan muy sugestivas para encaminarnos de una definición comprensiva de este término.

¿ He aquí por ejemplo un artista quién tiene la idea de hacer una figurina Que le hace falta para realizar cinco céntimos idea? De la materia, poca tierra por ejemplo. ¿ Es todo?
Sin duda, sí, a primera vista. ¿ Pero suponga al artista pobre y manco paralizado? 
¿ Qué ocurrirá-?
Pasará que su idea de figurina será tan nítida como posible en su cerebro Por otra parte la tierra totalmente estará dispuesta a recibir y manifestar esta forma: pero EL INTERMEDIARIO, la mano; no obedeciendo más al cerebro de una parte. Y no pudiendo actuar la materia, por otra parte, nada se produce.

Para que la idea del artista plusse ser manifestada por la materia. La existencia de un intermediario entre la idea y la materia es necesaria.

Para recordar una de nuestras comparaciones más conocidas, la idea del artista puede ser asimilada al cochero de una tripulación y la materia al coche.
El intermediario entra al cochero y el coche es el caballo. Entonces, sin caballo, el cochero, sentado en el asiento, no puede más actuar el coche, que, sin brazo, el artista no puede modelar la tierra. Tal es el papel del intermediario en las comparaciones precedentes.

Volvamos a nuestro artista y a su figurina.
Supongamos que la materia, vencida por el trabajo, se haya plegado a los impulsos de la mano que lo amasa, y para que la figurina se acabe.
Que es, de allí, suma{sueño}, que esta figurina: una imagen física de la idea que el artista tiene en el cerebro. La mano hizo el oficio de un molde en el cual la materia ha sido modelada, y esto es verdad tanto como, si un accidente quebranta la figurina de tierra, el artista reencontrará la forma original siempre existente en su cerebro y podrá rehacer una nueva figurina, llena de imágenes más o menos perfeccionada por la idea que sirve de modelo.

Existe sin embargo un medio de prevenir la pérdida de la figurina tan pronto como se acaba, es moldear esta figurina. Por el molde obtenemos una negativa de la cosa que hay que reproducir, tal como la materia que saldrá del molde manifestará siempre la forma primitiva, sin que el artista jamás tuviera que intervenir.

Basta pues que exista un único negativo de la idea original para que multitudes de imágenes positivas de esta idea, imágenes siempre idénticas las unas a otros, tengan origen por la acción de esto negativo sobre la materia.

Pues bien. Cada forma orgánica o inorgánica que se manifiesta con nuestros sentidos es una figurina de un gran artista que se llama el creador, o más bien, que viene, de un plano superior que llamamos el plano de creación.

Pero en este plano de creación primordial, hay sólo unas ideas, principios, lo mismo que en el cerebro del artista.
Entre este plano superior y nuestro mundo físico y visible, existe un plano intermediario cargado{lleno} de recibir las impresiones del plano superior y de realizarlos actuando la materia, lo mismo que la mano del artista es encargada de recibir las impresiones del cerebro y de fijarlos sobre materia.

Este Plano intermediario entre el principio de las cosas y las cosas mismas es allí lo que se llama en ocultismo el plano astral1.

Qué no se figure sin embargo que este plano astral es en una región metafísica imposible que percibe de otro modo que por el raciocinio. Sabríamos repetir demasiado sólo todo estrechamente es encajado en la Naturaleza tanto como en el hombre y sólo cada brizna de hierba lleva con él su plano astral y su plano divino. La necesidad del análisis nos obliga sólo a separar cosas absolutamente conexas. Acabamos de determinar la calidad de intermediario de este plano astral pero no es todo.

Si se comprendió bien esta comparación, es ahora fácil darse cuenta de lo que se entiende en ocultismo por la segunda propiedad del plano astral: la creación de las formas.

Toda cosa primero es creada en el mundo divino en principio, es decir en potencia{fuerza} de ser, análoga a la idea en casa de hombre.

Este principio pasa entonces por el plano astral y se manifiesta allí « en negativo » - es decir que, todo que era luminoso en el principio se vuelve oscuro, y recíprocamente todo que era oscuro se vuelve luminoso; no es la imagen exacta del principio que se manifiesta, es el moldeado de esta imagen. - el moldeado una vez obtenido, la creación « en astral ». Es terminée1.

Es mientras comience la creación sobre el plano físico, en el mundo visible. La forma astral que actúa la materia da origen a la forma física, como el molde da origen a estas figurinas. Y el astral esto puede no cambiar los tipos a los cuales da origen, más que el molde cambia la imagen que reproduce. Para modificar la forma, habrá que crear un nuevo molde, es lo que podrán divinizar inmediatamente y el hombre medianamente - Pero no anticipemos.

Para volver a nuestro punto de partida, comprobemos que en definitiva, la imagen física exactamente reproduce el principio divino que inmediatamente le dio origen, el astral no tuvo otra utilidad que la de multiplicarse al infinito, y sin necesitar recurrir al artista primitivo, el principio, el punto de partida de la creación.

Anotemos no obstante que la creación sobre el plano físico, cuyo génesis acabamos de exponer según el ocultismo, es más detallada que lo hicimos. L analiza nos conduciría en definitiva a 22 (21 + 1) esferas de acción, el plano divino, el plano astral, el plano físico comprenden en efecto cada uno tres esferas activas, tres esferas pasivas, y una esfera equilibrante, es decir 3 veces 7 esferas más el tonalisante universal, lo que hace 22. Pero nuestro marco nos obliga a la claridad, y selección - unidad tiene el mérito. Quedando muy general, de ser más clara de métodos de exposición; también cojamosnos allí.

Para resumir lo que acabamos de decir respecto a la segunda propiedad del plano astral, lo que el lector se traslada a las operaciones diversas de la fotografía, tendrá una imagen muy fiel de lo que se puede entender por la creación en los tres mundos.


En efecto, el paisaje tiene reproducir es la imagen del Principio de creación del mundo divino. Este paisaje, después de haber atravesado la cámara oscura, se hace un negativo, una imagen negativa de la realidad, llena de imágenes en cuál los blancos son negros y los negros son blancos.

Pero una nueva serie de manipulaciones va a permitirle al fotógrafo sacar de esta imagen negativa toda una serie de pruebas positivas que exactamente reproduce el paisaje inicial.
Usted añade que la Naturaleza reproduce los colores, lo que todavía no hace el fotógrafo, usted tendrá, en limado inicial el tipo del mundo divino, en la imagen negativa t, se caracteriza del mundo astral, y en la prueba positiva te caracteriza del mundo físico.


LOS FLUIDOS


Pero vos va a detenerme allí y a decirme: todas estas operaciones de las que vos nos habla no se cumplen solas. Hacen falta agentes, serían sólo dedos de manos; para hacer su molde, su cliché fotográfico o todas estas cosas de las que vos nos mantiene. ¿ Cuáles son pues los agentes del mundo astral?

Ya que hablamos de la fotografía, guardamos esta comparación, y perseguimos con ella nuestro estudio, para responder a la cuestión precedente.

Tenemos que considerar dos acciones principales: 1 ° la transformación de nuestro paisaje en imagen negativa; 2 ° la transformación de nuestra imagen negativa en pruebas positivas.

Recordemos ante todo nuestras bases analógicas; el paisaje que hay que reproducir es la imagen del Principio emanado por el mundo divino, el cliché negativo representa la reproducción de este Principio en astral, y la prueba representa la realización del Principio en física.

¿ He aquí nuestro paisaje delante de nosotros y, por otra parte he aquí nuestro cliché sensibilizado, es decir preparado para recibir la impresión Esto basta para nosotros?
Sabemos bien que no, ya que, si haga por la noche, no obtendríamos nada.
Entre nuestro paisaje y nuestro cliché, hace falta un intermediario. Este intermediario será, en este caso, un fluido imponderable: la Luz.

Vamos a condensar un poco de esta luz en un lugar oscuro: la cámara oscura y el haz de luz transformado por su paso brusco de su medio natural tiene este nuevo medio a través de un pequeño hoyo o un objetivo va a manifestar sobre nuestro cliche una imagen derribada del paisaje.

Pero esta imagen no está allí que en energia de ser Para ponerlo de manifiesto, la luz primitiva es inútil y hasta perjudicial en lo sucesivo. Es en una habitación oscura o alumbrada de rayos particulares que vamos a hacer sufrir a nuestro cliché la acción de fluidos fisicoquímicos particulares. Bajo esta influencia, la imagen negativa del paisaje aparece, y puede sufrir en lo sucesivo la acción de la luz sin peligro. Nuestro "molde" es creado.

Es mientras acudimos de nuevo al fluido primitivo: a la Luz tan perjudicial en astral. Esta luz que actúa un nuevo lecho de sustancia sensible, está colocada bajo nuestro cliché, va a manifestar sobre el plano real, y tampoco negativo, la imagen de nuestro paisaje, imagen que la acción de algunos fluidos químicos harán estable.

Resumamos.

Dos tipos de operaciones.

Las operaciones hechas en Luz y haces las en ausencia de Luz. Es pasando alternativamente de uno de estos casos a otro que las operaciones diversas y fotográficas se cumplen.

En las operaciones hechas tenido Luz, es como el fluido que actúa; pero entonces nada es estable; las imágenes obtenidas son invisibles son pasajeros todo estamos bajo el poder de ser, en principio.

Pero qué de nuevos fluidos vengan para actuar al amparo de esta luz, en el laboratorio, y en seguida lo que estaba bajo el poder de ser se realiza en negativamente, y el positivo que era pasajero se vuelve permanente.

Justo pues pasando alternativamente fluidos del mundo divino (operación en Luz) por los fluidos del mundo astral (operación en laboratorio) los seres y las cosas físicas son creados si nuestra comparación es justa. Por otra parte los fluidos del mundo divino son creativos y los de la gente astral son fijadores o conservadores, consecuencia de nuestra comparación, que exactamente responde a las enseñanzas del ocultismo.


Los agentes: Elémentals, Elementales.


Además de los fluidos, los fluidos creativos, del Arquetipo, y los fluidos conservadores del Astral, existen unos agentes particulares que accionan los fluidos.

En nuestra comparación precedente, los dedos del operador, las mil células que mantienen el movimiento y la vida de estos dedos representan a los agentes de quienes hablamos.

Dado que todo que es visible es la manifestación y la realización de una idea invisible, el ocultismo enseña que existe, en la Naturaleza, una jerarquía de seres psíquicos, lo mismo que existe en el hombre, desde la célula ósea hasta la célula nerviosa, pasando por el hematíe, una jerarquía verdadera de elementos figurados.

Los seres psíquicos que pueblan la región en la cual actúan las fuerzas fisicoquímicas recibieron el nombre de élémentals o espíritus de los elementos. Son análogos a los glóbulos sanguíneos y sobre todo a los leucocitos del hombre. Son el élémentals que actúa en los lechos inferiores del plano astral en informe inmediato con plano físico.


Esta cuestión del élémentals que obedece a la voluntad buena o mala que las dirige, que es irresponsable de sus actos que son inteligentes, lo levantó de curiosas polémicas últimamente. Las citaciones de los autores Antiguos que damos más abajo probarán que el ocultismo conoció y enseñó desde hace tiempo la existencia de las entidades astrales1.

¿ Además, basta con recordar que, en nuestro plano físico, un animal muy inteligente:le perro, ' desempeña el mismo papel - El perro de un bandolero él no atacará a un hombre honrado bajo el impulso de su dueño, y el perro del granjero él no se echa sobre el ladrón quién intenta entrar en la granja? En ambos casos el perro ignora si está en relación con un hombre honrado o con un bandido; es dado irresponsable sus acciones y se contenta con obedecer a su dueño, que se queda, sólo. Totalmente responsable. Tal es el papel del élémentals en él astral2.

Amaestrar élémentals3 puede ser comparado sólo con la acción de la disciplina militar. El jefe de ejército supo agrupar alrededor él por la devoción o el temor de los seres concientes y responsables, que le quisieron esclavizarle bien su voluntad a la del jefe o han sido forzados por hacerle. Esta segunda acción es mucho más difícil que la acción sobre el perro. Lo mismo ocurre en astral, donde élémental4 obedece sólo por devoción o por temor, pero resto siempre libre de resistir a la voluntad de Nécromant.

Los Elémentals sonido en circulación casi continua en los fluidos del Astral. Además de estas entidades, existen de allí otros de la opinión de todos los videntes. Son las Inteligencias directoras formadas por los espíritus de los hombres que eliminados sufrido una evolución considerable. Estos seres, análogos a las células nerviosas de los centros simpáticos del hombre, recibieron nombres muy diversos en todas las cosmogonías de los antiguos. Nos contentamos con indicar su existencia.

Todavía encontramos, según la enseñanza de la Cábala en el plano astral de las entidades dotadas de conciencia, son los restos de los hombres quienes vienen para morir, y cuya alma todavía no sufrió todas sus evoluciones. Estas entidades responden lo que los espiritistas llaman "unos espíritus ", a lo para que el ocultista llame " elementales " 5.

Los elementales son pues unas entidades humanas evolucionadas, mientras que el élémentals todavía no pasaron por la humanidad, el punto muy importante a retenir6.
LA IMAGEN ASTRAL

La teoría de las " imágenes astrales " es uno de los más particulares entre los que son expuestas por el ocultismo, para la explicación de los fenómenos más extraños, también debamos resumírnoslo de nuestra mejor.

A propósito de nuestro ejemplo del artista y de la figurina, vimos lo que una de las funciones del " plano astral " era conservar los tipos de las formas físicas y reproducirlos, como el molde conserva y reproduce las formas de nuestra figurina.

Esta propiedad viene de este hecho que el plano astral puede estar considerado como un espejo de la gente divina que reproduce en negativo las ideas principios, origen de las formas físicas futuras.

Pero el ocultismo enseña que, lo mismo que toda cosa o todo ser proyecta una sombra sobre el plano físico, también todo proyecta un reflejo sobre el plano astral.

Cuando una cosa o un ser desaparece, su reflejo en astral persiste y reproduce la imagen de esta cosa o de este ser, tal como esta imagen era en el momento preciso la desaparición. - cada hombre deja pues « en astral » un reflejo, una imagen, una característica. - ¡ a la muerte, el ser humano sufre un cambio de estado caracterizado por la destrucción de! Tiene cohesión que mantenía une principios de origen y de tendencia muy diferentes.

El cuerpo físico o el sobre carnal labra a la Tierra, en el mundo físico de donde había venido.

El cuerpo astral y el ser Psíquico alumbrados por la Memoria, la Inteligencia y la Voluntad de las memorias y de las acciones terrestres pasan en el plano astral sobre todo en sus regiones más elevadas donde constituyen un elemental o un "espíritu".

La suma de las aspiraciones más nobles del ser humano soltada la memoria de las cosas terrestres tanto como el sonámbulo es soltado memorias del estado de la víspera, en una palabra el ideal que el ser humano se creó durante la vida, se hace una entidad dinámica que no tiene que ver nada con M0I actual de este individuo y pasa en la gente divina.

Es el ideal más o menos elevado que será la fuente de las existencias futuras y que determinará el carácter.

Justo poniéndose en contacto con estas " imágenes astrales " el vidente reencuentra toda la historia de las civilizaciones desvanecidas y de los seres desaparecidos. Un descubrimiento totalmente reciente, el de Psychométrie vino para mostrar que estas afirmaciones del ocultismo, que se podría tomar por la metafísica pura, corresponden a realidades absolutas.

Suponga que su reflejo en un espejo persiste, después de su salida, con su color, sus expresiones y todas sus apariencias de realidad y usted tendrá una idea de lo que se puede entender por « la imagen astral de un ser humano ».

Los antiguos perfectamente conocían estos datos y que llamaban: sombra lo llena de imágenes astral, el que evolucionaba en las regiones más inferiores del plano astral, el manes la entidad personal, el YO que evolucionaba en las regiones superiores del astral y por fin espíritu propiamente dicho el superior ideal del ser.

Qué los incrédulos o los que se figuran que el ocultismo es una invención moderna escuchen Ovidio1:

En la evocación de un ser difunto, habrá que pues tener cuidado bien si se está en relación a su " imagen astral " o con sonido YO, verdadero.

En el primer caso él ser evocado se comportará como un reflejo en un espejo. II será visible él podrá hacer algunos gestos, será fotografiable; pero él NO HABLARÁS. Tal es el fantasma de Banca en Macbeth, fantasma visible solamente para el Rey, y que no profiere ninguna palabra.
Shakespeare estaba al tanto mucho las enseñanzas del ocultismo.

En el segundo caso, él ser evocado HABLARÁ, y varios mortales podrán verlo al mismo tiempo. Es el caso del fantasma puesto en movimiento por Shakespeare en Hamlet.

Los fenómenos espiritistas dichos sobre "Materialización" fueron conocidos siempre. Agarró en el XVIè siglo lo da una teoría completa, según el ocultismo, en su Filosofía oculta. Si sin embargo el XVIè siglo parecía todavía demasiado acercado, el lector puede leer con fruto todos los detalles de una evocación según el ocultismo en Homère, Odisea, canto XI, donde la imagen astral se llama 2.

RESUMEN

En resumen, el plano astral intermediario entre el plano físico y el mundo divino cierra: 

1 ° entidades directoras que dirigen la marcha de todo lo que evoluciona en astral. Estas entidades psíquicas están constituidas por los hombres superiores de las humanidades anteriores, evolucionados por su propia iniciativa. (Espíritus directivos de la Cábala.)

2 ° fluidos particulares formados de una sustancia análoga a la electricidad, pero dotados Isla propiedades psíquicas: la luz astral.

3 ° En estos fluidos circulan de seres diversos y susceptibles. De sufrir la influencia de la Voluntad humana: ancho Elémentals.
4 ° Además de estos principios limpios del plano astral, encontramos allí todavía: las formas preparadas del futuro que se manifiesta en el plano físico, formas constituidas por la reflexión en negativo ideas creadoras del mundo divino.

5 ° Las " imágenes astrales " de los seres y de las cosas, la reflexión en negativo del plano físico.

6 ° fluidos emanados de la Voluntad humana o del mundo divino y que acciona el astral.

¡ 7 ° cuerpos astrales de seres sobrecargados de materialidad (suicidas), de seres en vías de evolución (elementales) y de Entidades humanas que atraviesan! ' Astral, o sea para encarnarse (Nacimiento), o sea después de ser desencarnados (Muerto). Podemos también encontrar allí los cuerpos astrales de adeptos o de brujos en el período de experimentación.



§ 2 - LA EVOLUCIÓN Y EL EMBROLLO

( La Reencarnación)

Los fluidos que circulan por el hombre siguen en su marcha varias direcciones determinadas.

Estas direcciones están establecidas según la situación respectiva y la función de los centros principales de acción de estos fluidos.

Llamamos evolución la marcha seguida por un fluido para elevarse de un centro inferior como el abdomen a un centro superior como el pecho.

Llamamos embrollo, al contrario, la marcha seguida por un fluido para descender de un centro superior como la Mama, en un centro inferior como el Pecho.
Hay pues en el ser humano una evolución y un embrollo sobre el que vamos a decir algunas palabras.

Cada centro (mama, pecho o vientre) es proveído órganos que reciben varias corrientes fluídicas. En cada centro, hay primero una corriente venida del exterior y quien devuelve allí después de haber atravesado el centro (alimentos para abdomen, aire para el pecho, las sensaciones para la cabeza.)
Hay luego una corriente fluídica venida del centro inferior, es decir evolucionado (quilo para el pecho, la sangre. Para la cabeza).
El resultado de la acción de un centro dependerá pues de estos tres factores:
1 ° Calidad del órgano receptor o transformador.
2 ° Calidad de la corriente venida del exterior.
3 ° Calidad de la corriente evolucionada.

Así la calidad material y la dinámica de la sangre es totalmente vinculada a la calidad de los órganos receptores (pulmones), de una parte, a la calidad del quilo por otra parte, y por fin a la calidad del aire inspirado.

Los partidarios de la doctrina de la evolución considerada en su aspecto analítico se cogen en esta comprobación que, en la Naturaleza (y podrían aumentar en el Hombre) comprobamos una progresión de formas y de fuerzas desde los planos inferiores hasta los planos más superiores. ¿ Pero cuál es la causa de esta progresión? ¿ Por qué esta transformación se produce? La respuesta a esta cuestión es confinada en el mundo dicho sobre la incognoscible, y, sin embargo un poco de atención permite divisar esta solución.
He aquí una parcela de alimento introducida en los órganos digestivos: se volverá asimilable sólo cuando habrá sufrido una evolución particular, transformándole en materia orgánica humana, es decir en quilo.
¡ El positivista se contentaría con comprobar esta evolución atribuyéndola a la marcha fatal de! ' Organismo sin ir más lejos.
¿ Entonces preguntamos cuál es la causa íntima de la marcha de los órganos digestivos? ¿ No el aflujo sanguíneo de una parte, y el aflujo de fuerza nerviosa motriz por otra parte?
Estas dos corrientes vienen de centros superiores; el primero del pecho, el segundo de la cabeza. Es pues sólo porque existe un embrollo doble de fuerzas que actúa el órgano digestivo que la evolución del alimento en quilo se produce, o para reducir estos hechos a una ley: 

TODA EVOLUCIÓN ES PRECEDIDA POR UN EMBROLLO
Lo que se produce en el microcosmo se produce analogiquement en el macrocosmo, y la llave de la evolución natural no reside en la comprobación de los cambios de formas; pero bien en la búsqueda de las fuerzas involutives generadoras de estos cambios de formas.

REENCARNACIÓN

El espíritu inmortal del hombre paga en una existencia las faltas{culpas} que cometió en una existencia anterior.

Durante la vida terrestre, fabricamos nuestro destino futuro.
A la muerte del cuerpo material, el espíritu pasa de un estado inferior a un estado superior: evoluciona. Al contrario, cuando el nacimiento en un nuevo cuerpo va a producirse, el Espíritu pasa de un estado superior en un estado inferior: involue

Pero durante estas series de evoluciones y de embrollos el Universo físico, astral y psíquico persigue su marcha adelante en el Tiempo y en el Espacio, si aunque estas series ascendientes y descendentes que sufre el Espíritu no son perceptibles sólo para él y no actúan en nada el Progreso general del Universo.

Es lo que nos da el ejemplo del vapor (Universo) que persigue su camino adelante sin tener en cuenta ascensiones o bajadas que pueden ser hechos hacer los pasajeros, del puente a las clases diversas cuyas cabinas son escalonadas en la Embarcacíon. La libertad de los pasajeros está entera, aunque circunscrita por la marcha por delante del vapor que lleva ellos todos.
Durante la serie de evoluciones (muerte) y de embrollos (nacimiento) que sufre el espíritu inmortal, el Ser atraviesa clases sociales diversas que dependen de su conducta{*conducto*} en las existencias antérieures1.

Entre las reencarnaciones, el Espíritu inmortal goza del estado de felicidad correspondiente al ideal que es crea durante su ' encarnación.

Un rico que abusó de su riqueza, el poderoso que abusó de su poder se reencarnan en el cuerpo de un hombre que tendrá que luchar casi toda su vida contra la adversidad.
Esta adversidad no viene de Dios, viene del empleo que hizo el Espíritu inmortal de su voluntad en las existencias anteriores. Pero durante esta encarnación el Espíritu podrá, por la paciencia en las pruebas y el tesón en la lucha, reconquistar en parte el sitio perdue2.

El Progreso existe pues para el general y como consecuencia existe médiatement para cada ser particular. Pero inmediatamente, cada ser es susceptible de subir o de descender en la escala social o sea durante su vida, o sea en el momento de su reencarnación.


EXPLICACIÓN DE LA FIGURA



1 - El Espíritu en el mundo divino (estado de felicidad).
1 - 2. - embrollo del Espíritu hacia la Encarnación.
2 - Encarnación en el cuerpo de un hombre rico y poderoso. El Destino fabricado por este hombre durante su vida es detestable.
3 - Evolución del Espíritu hacia el mundo divino. Realización del inferior ideal concebido durante la vida.
4 - Reencarnación del Espíritu en el cuerpo de un hombre agobiado por la adversidad: consecuencia de la vida anterior.
4 - 5. - durante su encarnación, el Espíritu reconquista una clase social más elevada que la que primitivamente le estuvo destinada.
6 - Evolución hacia el mundo divino. Realización del ideal concebido en el sufrimiento.
7 - Reencarnación en el medio social más elevado.

SUICÍDATE 1

A - Un hombre que pertenece a la clase social más elevada se suicida (B).
B a C. - Su espíritu evoluciona sólo en astral, y está en presa a la acción del élémentals.
D. - reencarnación casi inmediata en la clase social menos elevada - a menudo en un cuerpo achacoso o deforme.
E - Evolución relativa durante la vida. Resignación al sufrimiento.
F - Evolución del Espíritu en el mundo divino.
G - Reencarnación en una clase social bastante elevada.

MORTINATO

8. - salida del Espíritu para la Encarnación.
9 - Encarnación. El cuerpo no permite al Espíritu cumplir su carrera. El Niño muere en su primera juventud.
10. - reencarnación inmediata después de un paso corto en astral. (Una clase social más elevada recompensa el Espíritu de los primeros sufrimientos sufridos.)
11 - Evolución hacia el mundo divino.

§ 3. - LA PRÁCTICA


La Ciencia oculta enseñada en los santuarios antiguos se dividía en cuatro grandes secciones.

El estudio y el manejo de los seres y de las fuerzas elementales o La alquimia.
El estudio y el manejo de las fuerzas astrales o La magia.
El estudio y el manejo de las fuerzas ocultas del hombre o Psychurgie.
Por fin el estudio de las fuerzas de Empyrée y de sus relaciones o Teúrgia.

Cada una de estas secciones comprendía subdivisiones classes de matemáticas superiores.

En nuestros días, pizcas de estas enseñanzas prácticas han sido reencontradas y son puestas en ejecución por profanos bajo los nombres de: magnetismo, Hipnotismo, Espiritismo, Télépsychie, Telepatía Psychométrie y Brujería. Vamos a analizar sin embargo los informes de estos estudios, totalmente modernos, con las enseñanzas del ocultismo.

El hombre, por un entrenamiento especial que se refiere en la respiración; puede acumular en él el dinamismo nervioso.
Por la Oración, espiritualiza esta fuerza acumulada. Por el Verbo, la concreta. Y. Por la Acción y la Voluntad, la dirige fuera de lugar1.
El estremicimiento nervioso determinado por esta serie de entrenamientos produce un estado especial, un estado en el cual una parte de cuerpo astral se exterioriza y puede actuar a distancia.

Esta acción es entonces conciente y responde a Fakirismo el indous o a la Magia de los antiguos.
Pero, en la inmensa mayoría de los casos actuales, esta acción es semiconciente (experiencias de Horacio Pelletier) o inconsciencia completamente (experiencias de los médiums) y objetos podrán ser movidos a distancia y sin contacto bajo esta influencia.

Estos fenómenos son análogos a los imán que actúan a distancia y sin contacto, y hasta a través de ciertas sustancias materiales, objetos metálicos; pero aquí el imán es reemplazado por un ser humano, y el cuerpo astral hace las veces de modificador del campo magnético.
Los fenómenos del Magnetismo de los modernos son producidos por la acción del cuerpo astral (fluido) de un ser humano sobre el cuerpo físico oye ' el cuerpo astral de otro.
Esta fuerza de acción fue descrita en el XVIè siglo por Agarró en su capítulo sobre Sorcellerie2.
Todavía es en la posibilidad que tiene el cuerpo astral de exteriorizarse que se producen las ideas de los antiguos sobre el hechizo y la acción a distancia, ideas confirmadas totalmente últimamente por las experiencias de sugerencia hora hipnótica de télepsychie, y por los últimos trabajos de Sr. de Rochas (Iniciación abril de 1892).

Psychurgie estudiaba la evocación de las almas y su acción sobre el microcosmo.

La evocación podía referirse en " Imágenes astrales " o en Elementales. 

En el primer caso, un entrenamiento particular permitía el evocador de sonambulismo semi-conciente, es decir abría con sus ojos el mundo astral, respetando el resto de su organismo. (Casi todos los fenómenos modernos de TELEPATÍA vuelven en este caso.)

En el segundo caso, el evocador fue aislado eléctricamente (por sus ropas y por el suelo) y psíquicamente (por el círculo) del mundo astral y se atraía sus seres por medio de la evocación mental ayudada por sustancias capaces de aumentar el dinamismo de los seres évoqués1.

En este caso, el alma evocada se rodeaba de fluido astral (se rodeaba de un pequeño cuerpo de aire, dicen los antiguos) que le permitía hacerse visible y materializarse.

La sustancia que constituye estos fluidos que rodean él ser evocado tiene mucha analogía con la electricidad. Más allá las puntas{agujas} metálicas que se empleaba en estas suertes tipos de evocaciones.

Hoy, el empirismo más completo reemplazó estos ritos del ocultismo, basados en un conocimiento profundizado de la cuestión.

Las sesiones de materializaciones espiritistas son muy raros, no pueden ser producidos a voluntad, y son la mayoría de las veces entidades astrales que dirigen los fenómenos, por otra parte muy verdaderamentes, que tienen origen.

Otro procedimiento de evocación consistía en reemplazar el YO de un sujeto arrastrado por la Personalidad evocada.

De ahí el sybilles de la antigüedad, cuyo furor « correspondía a nuestros modernos manifestaciones de la crisis histérica, de ahí los médiums a encarnaciones, sujetos somnambuliques habiendo sufrido un entrenamiento particular.

El ocultismo siempre enseñó la posibilidad que tienen las entidades del astral de utilizar a los seres humanos para sus communications2.
La evocación de las " imágenes astrales ", cuya existencia es afirmada por el ocultismo desde hace tiempo, acaba de ser puesta al día experimentalmente en el mundo{*gente*} profano por el descubrimiento de Psichométria1.

Varias experiencias hechas bajo nuestros ojos en París pudieron convencernos de la realidad de los hechos observados en América y en Alemania.

En resumen: 

Todos estos fenómenos todos de desplazamiento de objetos sin contacto, de apariciones de personas fallecidas, de materialización o de encarnaciones, de télépsychie y de telepatía casi se remiten a Psychurgie de los antiguos. Están basados en este hecho de que los aparatos físicos y generadores de las fuerzas estudiadas hasta ahora, son reemplazados por un ser humano que sufrió un cierto estremicimiento nervioso, es decir por un aparato psíquico, un generador de fuerzas todavía no definidas.

Más allá las condiciones tan difíciles de experimentación, de ahí el fraude, la mentira, el orgullo de los médiums y de los sujetos. Pero una vez más nada es sobrenatural en todo esto, hay allí sólo una "naturaleza" un poco más elevada que aquella que conocemos, y he aquí todo.

En algunos pueblos todavía encontramos a "brujos" que producen fenómenos serios. El brujo conservó mal que bien pizcas de antiguas prácticas de ocultismo, y sirvió por una voluntad ejercida por la soledad; maneja los fluidos magnéticos y psíquicos con bastante fuerza.

El brujo está en el ocultista lo que el obrero pertenece al ingeniero.

El obrero sabe hacer " su cuarto " según las reglas de las que le aprendió en el taller; pero no sabe las discusiones matemáticas que tocan las curvas que su vuelta producida.

De su costa; el ingeniero capaz de establecer las reglas que deben guiar al obrero sería mucho embarazado si él mismo debiera hacer y ajustar una pieza completa.

Así el brujo produce en cierto modo mecánicamente fenómenos ocultos cuyo ocultista conoce la razón para ser y teoria2.

Ocultista practicante, de el que se encuentran algunos representantes en África y en la India, le es comparable al ingeniero que prácticamente conoce varios oficios y que lo hizo un aprendizaje importante.
También se ve la inanidad de los que se titulan "magos" o hiérophantes " en nuestra época y los que son incapaces de producir fenómenos psíquicos inferiores.

Esto nos hace decir algunas palabras de las operaciones prácticas del ocultismo.
Por regla general, el principio directivo en toda operación es La Voluntad humana, el medio de acción, el instrumento empleado es el fluido astral humano o natural, y el fin que hay que alcanzar es la realización (sobre el plano físico generalmente), de la operación emprendida.

Las ceremonias acumuladas las dificultades por el ritual, los símbolos constituyen los procedimientos más elementales de entrenamiento de la voluntad humana.

La higiene física (alimentos, vegetarianismo. Ayuno), animique (ritmo respiratorio) y psíquico (espiritualización de las sensaciones) son destinados al entrenamiento del cuerpo astral así como los perfumes.

En cambio, el empleo de la espada, de la copa, del cetro, del círculo y los talismanes así como las palabras proferidas con fuerza son destinados a la acción sobre el astral de la naturaleza y sobre los seres que lo pueblan.

El problema mágico consiste en obtener conscientemente y sin médium todos los fenómenos obtenidos por modernos espiritualistas en sus sesiones oscuras y otros todavía.

II hace falta pues que una parte de cuerpo astral de l operador sea proyectado fuera y encuentre un apoyo en las sustancias dispuestas por anticipado con este fin. Y el operador jamás debe perder conciencia, porque entonces sería tampoco ocultista practicante, pero un sujeto o un médium inconsciente. Este resultado de acción conciente sobre el astral diariamente es obtenido en la India. El empleo de los sujetos magnéticos facilita mucho las operaciones mágicas, permitiendo la supresión de la víctima, por la que el cuerpo astral fue utilizado y permite conseguir fenómenos muy importantes; es lo que nosotros mismos (as) pudo comprobar.

El agrupamiento de los estudiantes serios pues es mucho importante, y es allí lo que teme autor contemporáneo y particularmente cierto, muy gran artista, pero hombre pobre de ciencia, que, en un tipo « catecismo del mago », exhorta a sus discípulos a se égoïser en la soledad y el orgullo. Un estudiante en ocultismo que trabaja solamente desde hace un año comprende bastante la razón para ser de tales exhortaciones para que él nos sea inútil insistir.

En resumen, el ocultismo práctico pide una serie de esfuerzos muy serios, basados en un conocimiento bastante hecho más profundo por las fuerzas ocultas de la Naturaleza y del Hombre para merecer la atención de todo investigador concienzudo.

Y, cuanto más estudiamos, más podemos darnos cuenta que no hay allí nada que aillé en contra de las enseñanzas positivas de nuestras ciencias actuales. Las fuerzas estudiadas son análogas al magnetismo y a la electricidad, con la inteligencia animal en más; los generadores de estas fuerzas son unos seres vivos, en lugar de ser máquinas. O aparatos físicos; de ahí de nuevas propiedades y de nuevos métodos de experimentación; pero, una vez más, nada de todo eso es sobrenatural porque el sobrenatural existe pas1.



El brujo que recoge a la medianoche las plantas sobre la montaña pronunciando palabras extrañas y haciendo gestos raros no es enajenado más en sí que la locomotora que silba y que llamea sobre la vía de ferrocarril. La locomotora es una máquina generadora de fuerzas físicas, el brujo es otra máquina generadora conciente de fuerza psíquica y quien se entrena. Cuando se querrá devolver el problema estos límites justos, los experimentos espiritistas podrán hacerse la base de una enseñanza realmente científica. Las místicas perderán allí; pero la ciencia ganará allí.

Una vez más, todas estas prácticas; si extrañas y tan nuevas para nosotros, fueron perfectamente conocidas por la antigüedad.

Enseñábamos en los Misterios, que el hombre que se ejercitaba en las prácticas psychurgiques y que alcanzaba el éxtasis sacaba de la fuente directa de ellas todas connaissances1.

Elevándose .seulement hasta el plano astral por el furor (trance en nuestros días), el ser se volvía capaz de ejercer los poderes del profeta. Este don de profecía fue desarrollado sólo en consecuencia de prácticas largas y muy serias.

Todo esto está perdido, o más o menos, para nuestros contemporáneos de Ocidente2.



CAPÍTULO. III

LAS APLICACIONES DEL OCULTISMO


Después de haber recorrido lo que precede, el lector casi se dirá seguramente: « acabamos de exponernos un sistema más o menos ingenioso sobre puntos tan extranjeros para el positivismo contemporáneo, que todo esto nos parece muy metafísico. Citaciones, tomadas a autores que han vivido en épocas muy diferentes, a nosotros muestran que este sistema es muy viejo, en sus grandes líneas, y que la humanidad, cansada del alimento sólida de la Ciencia, vuelve a las azucareras de la filosofía a principios de cada siglo ».

El lector plenamente tendría razón si nuestro fin fuera tenernos allí y reemplazar por el misticismo filosófico el pesimismo que invadió toda la generación precedente. El misticismo es tan peligroso para nuestra opinión como el materialismo, y los estudios científicos serán siempre el refugio de los espíritus inquietos o desalentados.
Pero todo tiene que rehacer en los métodos de exposición científica. La multiplicidad de los detalles y la ausencia de una síntesis general atropella los espíritus más eminentes y la especialización se impone todos de hora muy buena.

Entonces, si les decimos a todos los jóvenes ávidos de trabajo y de novedad: « Vuélvase sin temor hacia este pasado que se le desfiguró; busque el método que permitió a Egipto hacer nacer la civilización intelectual de Grecia, busque en los rastros de esta enseñanza en la filosofía profunda de los alquimistas », esto no es con la esperanza de imponer a ellos esfuerzos el conocimiento de una vieja ciencia arqueológica y momificada.

No por cierto. Es en la esperanza de que encontrarán, gracias a este estudio, una llave general de las ciencias del futuro, es en certeza que yendo por delante, sabrán evitar el gran peligro de todas las reacciones espiritualistas: el clericalismo. Y les diremos: 

« El materialismo se muere en ciencia como en arte; usted siente que aspiraciones nuevas se despiertan en usted; y, guiados por las ideas de su infancia, usted necesita ideal. Tenga cuidado, el clericalismo vela. Le hablará de esta figura noble de Jesús de Nazareth, tamaños de la Fe y de los placeres místicos del Amor divino, le incitará a seguir la carrera que le señala y cubrirá su espíritu de este tinte sombrío que cubre el cuerpo de sus sacerdotes.
« Si la enseñanza clerical no conducía el espíritu al sectarismo, queriendo imponer este error grosero que una religión es sólo capaz de salvar la humanidad, si esta enseñanza no incitaba a la guerra para cuestiones de Fe, a la guerra de religión totalmente desconocida de toda la antigüedad o diciendo pagana y de todo el Oriente - le diría todo el primero: vaya a allí por su ideal. Pero, en toda conciencia, no lo puedo, porque usted dispone en serie engañados. »

No hay Religión más elevada que la verdad, dicen Maharajá de Bénarès, y el primer carácter de la verdad es ser sintético y no sectario - Vaya pues sin temor a la Ciencia, y tome, para divisa: Voltaire ni Loyola.

La ciencia hará primero a usted a materialistas, sea; pero le armará así contra las empresas futuras de todos los cleros, el pharisiens de todo país. Ustedes serán los primeros en querer salir de la miopía intelectual que el positivismo les impone a sus adherentes, y entonces no vacile más: estudie las enseñanzas del Pasado, y usted se le dará fe hasta por la Razón y por el Science1.

El Ocultismo no vale por su carácter arqueológico, no vale por el estudio que hace unos fenómenos extraños producidos en nuestros días. No establecemos una doctrina científica sobre una vieja piedra, no más que sobre una fe de un histérico que se desdobla L ocultismo vale sólo por sus aplicaciones.

Es porque los que estudian la ciencia oculta pueden anunciarle nuevos métodos al artista también bien. Que al sabio, al hombre político tanto como al filósofo que el ocultismo puede ser estudiado por hombres serios. Son sus aplicaciones de ahora en adelante que permiten defenderlo altamente, en nuestra época toda de Razón.
En esta última parte de nuestra exposición, queremos abordarles muy sumariamente las aplicaciones de la Ciencia Oculta a algunos problemas científicos y filosóficos contemporáneos. Acabaremos indicando el estado actual del movimiento provocado en Francia por el ocultismo en estos últimos años.

El problema que, generalmente, interesa más al hombre, mismo es.

¿ Quiénes somos, y, como consecuencia, dónde vamos, y de donde venimos? ¿ La vida tiene un fin? ¿ Somos libres o determinados? ¿ Les existe una sanción cualquiera a nuestras criadas o a nuestras malas acciones? ¿ Hasta existen unas acciones que sean buenas y otras las que sean malas?

A esto el materialismo responde: somos el producto de una evolución material, y el agregado de celdas{*células*} que constituyen nuestro YO desaparecerá a la muerte y se irá constituir otros organismos. Venimos por casualidad y vamos al néant. Nuestras facultades como nuestras acciones dependen de la herencia, del medio y de nuestros órganos, no sabríamos ser más responsables no que la rueda de ómnibus que atropella a un imprudente o la teja derribada por el tejado que mata el transeúnte; el mal o el bien son unas palabras inventadas por nuestro orgullo para satisfacer nuestras vanidades. El gendarme todavía es la sanción moral más elevada. El hombre, tan concebido, es constado por un principio vil: el cuerpo físico.

El catolicismo se entera de nosotros que somos constados por un cuerpo mortal y vil y por una alma inmortal. Uno viene de polvo, es el cuerpo. Y regresará allí; el otro viene de Dios, es l el alma e irá después de la muerte al Paraíso pensar cantar a ángeles y contemplar a un Dios anthropomorphe, si fue sabia, o si fue mala, en el Infierno para la Eternidad Si fue neutra y guardó algunos pecados veniales, el Purgatorio le tiende sus tormentos para algunos millares de años solamente. El resto es en proporción y capaz de satisfacer plenamente las inteligencias medias. Pero el anatomista y el fisiólogo todavía se preguntan cómo este principio tan puro puede accionar bien el rectum o entregarse a las dulzuras del chylefication.

Entre estos dos extremos la filosofía dicha espiritualista, para uso de los bachilleres y los alumnos de la Escuela normal... Hecho de la historia y de ella. Crítica. Es lo que él allí de haber sido más sabio.

Entonces el ocultismo piensa aportar una serie de hipótesis susceptibles de explicarle racionalmente la constitución del hombre tanto al fisiólogo como a filosofo1.

La existencia, no como entidad metafísica, pero bien en calidad de realidad fisiológica de un principio de acción intermediaria entre los órganos físicos y las facultades intelectuales, permite resolver simplemente la parte más grande de los problemas puestos. El materialista perfectamente tiene razón en sus afirmaciones, pero se fija en el estudio del cuerpo físicos; el espiritualista también tiene razón, pero estudia sólo el polo opuesto del equilibrio: el Espíritu conciente. El ocultista procura, no a destruir, pero unificar los esfuerzos de la Filosofía y los de Ciencia1.

El Fin sí de la vida, dice, es fabricar su destino futuro, porque el hombre es libre en el círculo de fatalidad que le arrastra, como el pasajero del vapor es libre en su cabina.

Todo lo que existe tiene derecho a nuestro respeto: el Cuerpo físico tanto como el Espíritu. El Misticismo es una pérdida del equilibrio moral, por muy grande como el Sensualismo. La sanción de nuestros actos, me mismo es que la creamos, yo mismo es que sostenemos los errores de nuestras malas acciones o sea en esta vida, sobre nuestros bienes materiales, o sea en una existencia futura cuando nos reencarnaremos.

La doctrina de la reencarnación esté sobre esta Tierra o en otro lugar del Espacio, dato como sanción moral de nuestras acciones y como origen de nuestra situación en la sociedad, siempre ha sido enseñado por Occultisme2.

Cada uno de los principios que constituye el hombre viene de un plan de acción diferente. El cuerpo físico viene del mundo físico y regresa allí. El cuerpo astral viene del plano astral. El Ser psíquico es un resultante de la combinación del cuerpo astral con Espíritu; es la chispa del MÍ actual que no será más al MÍ de la próxima existence3.

A la muerte, el hombre cambia de estado y no de lugar. Realiza el ideal que se imaginó en su última existencia y este ideal subsiste tanto mucho tiempo como ha sido concebido con más intensidad.

Luego la entidad espiritual se reencarna y persigue así su evolución individual, sube y desciende en la escala social, pero le progresa pesar de le; porque el sistema entero evoluciona hacia la Reintegración final. El Progreso existe para la generalidad si parece no existir para él individu4.

Pero la evolución, para ser efectiva, debe ser colectiva. Las colectividades tienen las mismas leyes de existencia, de enfermedad y de muerto que los individuos; el hombre está en la humanidad lo que una célula del cuerpo humano tiene que entera Ser. Existen pues una ciencia del social, una anatomía y una fisiología de la Naturaleza ignorados de nuestros políticos contemporáneos y a la reedificación de los cuales trabaja un gran número de ocultistas. (Citemos sobre todo desde este punto de vista los trabajos de F.-Ch. Barlet y de Julián Lejay).

La sociedad es un ser completo, teniendo sus órganos: económicos o abdominales, jurídicos o torácicos y profesores o cefálicos.

La Ciencia de la sociedad, de su evolución y de su transformación normal o patológica, es allí la llave verdadera de la Historia, que tiene que rehacer para el que sabrá aplicar sobre esta rama del saber humano las enseñanzas del ocultismo.

Al concernir la Tradición histórica a las antiguas civilizaciones de Lemurie y de Atlantide, así como la Ley de evolución de las razas generadas cada una y en épocas fijas por un continente particular, luego aniquiladas también en épocas fijas por un cataclismo cósmico, esta tradición apenas es sospechosa en sus consecuencias por ellas contemporaneas1.

Selección-unidad del Hombre. Identidad de las leyes fisiológicas y psicológicas del individual y del colectivo. Sanción moral dada por la Reencarnación. Progreso general y libertad de subir o de decaer en el círculo de la fatalidad, para el Individuo. El hombre factor personal de su posibilidad{suerte} y de su desgracia, sin tener sufrir después de la muerte de otro juicio que el del ideal que su conciencia manifestó. Tales están, resumenes, los puntos principales puestos al día por la Ciencia 0culta concerniendo al hombre. Añadamos a Ia existencia de los seres andróginos formados sobre el plano divino por la fusión de las almas gemelas, la teoría de las imágenes astrales, las elementales y de la evocación y habremos mostrado cómo el ocultismo explica los fenómenos que desvían tanto a nuestros contemporáneos sabios, casi totalmente imbuidos principios materialistas.

¿ Después de haber hablado mal que bien del hombre que diremos sobre aspectos diversos bajo los cuales nuestros contemporáneos contemplan la Naturaleza?

El azar conduce todo. Bolas conectadas otra vez por hipótesis constituyen el Universo infinito y el Progreso y la Evolución y el ancho Transformismo accionan minerales, vegetales y animales, a la buena de Dios la selección natural. Toda la naturaleza con sus fuerzas físicas y sus afinidades químicas evoluciona majestuosamente para alcanzar al hombre, y, cuando esta evolución llega al hombre, éste regresa en el néant, etcétera en la perpetuidad. He aquí muy apresuradamente resumido la enseñanza del materialismo.

¿ Hay que hablar de la enseñanza de la fe católica? Esta enseñanza, considerada como un dogma, estando basado en una traducción errónea de un libro de físico escrito por un sacerdote de Osiris apodado Moisés, no hablaremos de eso: porque la colección de barbarismos acumulados por los traductores no merece por cierto que se fija en eso un solo instante.
Entre los físicos y los filósofos, todavía vemos aparecer los ocultistas. A la teoría de la evolución del físico hacia el psíquico, añaden la afirmación del embrollo del psíquico hacia el físico, y es del juego de estas dos corrientes que resulta la creación.

La unidad de fuerza y la unidad de sustancia, condensadas ellos mismas en la unidad del movimiento, el origen y de la fuerza y de la sustancia, siempre ha sido enseñada por los alquimistas, los poseedores de la tradición esotérica.

Por fin la existencia del plano astral, el factor y el conservador del plano físico e intermediario entre el plano creativo y la materia, permite resolver una cantidad de problemas todavía oscuros1.

Las relaciones estrechas que unen el Macrocosmo y el Microcosmo dan, además, a la ocultista de las nuevas facilidades para la solución de estos problemas por el empleo del método analógico.

Establecer al lado de las enseñanzas analíticas de los contemporáneos sobre la astronomía la física, la química y las ciencias naturales diversas, la serie de obras sintéticas donde los carácteres generales de estas ciencias, descubiertos tiene la ayuda de la analogía, íntegramente serían dados a luz, mostrar que una ley sola y misma dirige todas las manifestaciones de la Naturaleza, he aquí todavía un nuevo campo abierto a la actividad del investigador que quiere extender las aplicaciones del ocultismo.

La cuestión de la existencia de un principio creativo universal, independiente de la acción inmediata de la creación gracias a la existencia del plano astral y del microcosmo, indigna en nuestra época de las disputas puramente metafísicas. También no nos hagamos pesado este punto, reenviando al lector lo que tenemos del conmovedor el arquetipo.


LAS SOCIEDADES


El Ocultismo, considerado hasta el punto de vista de su acción sobre el ser individual, tiene por objeto, ante todo, desarrollar en este ser la espontaneidad y exaltar a la personalidad.

Es porque los primeros estudios deben ser individuales y hechos en el recogimiento y el trabajo. Hay que aprender a conocer la fuerza de su voluntad.

Pero es allí solamente el principio, es la creación por el ser de un dinamismo que lo perderá si ellos no es ejercido sobre el mundo exterior.

Una vez armado, hay que poder sin temor lanzarse a la pelea; hay que actuar la sociedad rebelde por la acción, por la ciencia o por el arte.

Es mientras el joven investigador quiera ponerse en relación con las sociedades que se ocupen de cerca o de lejos de .ces cuestiones. Entrará o sea en un grupo a espiritista, o sea en una sociedad magnética, o sea en un grupo de estudios filosóficos.

También debemos, para acabar, decir algunas palabras de las ideas diversas y representadas y de las principales escuelas que existen actualmente en Francia. ¿ En primer lugar, cuál tituló toma al recién llegado?

TÍTULOS Y GRADOS

En la antigüedad los grados científicos que fueron librados por facultades que confieren todos los títulos después de pruebas iniciáticas; estos grados tenían totalmente un carácter sacerdotal.
Así es como la palabra de Hermès trismégiste designaba la Universidad central, cuyos templos todas las facultades regionales llamadas eran las ramas.

Los doctores de cada una de estas facultades tomaban el nombre de sacerdotes: sacerdote de Esculape doctor en medicina, sacerdote de Apollon, doctor en artes, Etc, etc - Además, los altos grados científicos conferidos en los centros diversos daban los títulos sucesivos de hijo de la mujer (licenciado), el hijo de los Dioses (catedrático), el hijo de Dios (iniciador practica y profesor) etc, etc..

Estos nombres cambiaban además según las Universidades. En Egipto, el myste y el épopte indicaban grados equivalen a los altos grados de los misterios de Mithra, en Persia, y el épopte equivalía a título de mago que, entre los Judíos iniciados, equivalía al kabalista.

En nuestra época, las sociedades secretas conservaron ciertas denominaciones sacerdotales. Pero, para evitar el ridículo, estos grados generalmente son designas por una carta M***, o por una cifra 18 ° ***, a menos que pertenezcan a título{*en calidad*} de la orden.

También, cuando ustedes verán, en nuestra época, a individuos titularse "Magos" o "Hiérophantes" o « hijo de Dios », sin que existe Asamblea patente u oculta capaz de librarles títulos iguales, al examen, sean persuadidos que ustedes están en relación con ignorantes o con vanidosos, si n es más.

CONCLUSIÓN



Últimamente en el ocultismo estuvo expuesto a ataques apasionados tanto en Francia como en el extranjero. Ciertos autores muy poco eruditos o el mayo informados quisieron negar la antigüedad y la invariabilidad de la tradición esotérica a través de los tiempos; algunos otros quisieron, apoyándose en detalles secundarios buscar contradicciones dirigiéndose a diferentes escuelas.

Entonces hicimos todos nuestros esfuerzos para abandonar polémicas caros por los espíritus superficiales. Reenviamos pues a los autores precedentes los tres puntos fundamentales. De ella. Ciencia oculta: selección-unidad - Analogía - mundo invisible, y a las citaciones tomadas en las épocas más diversas y entre los autores más diferentes desde Zend Avesta hasta Wronski. Esta respuesta, por el hecho, valdrá más que todas las polémicas y que todas discusiones que tocarán las relaciones que unen el Ocultismo contemporáneo con las antiguas iniciaciones

Por otra parte, creímos que nuestro siglo tenía las primicias teoría y de prácticas que unían los seres visibles el año mundo invisible.

La teoría de los fenómenos modernos de sugerencia, de encarnaciones, de materializaciones, de respuestas inteligentes por golpes golpeados etc., etc, dada desde el XVIè el siglo, bastante refutará esta aserción.

Por fin la vuelta al estudio serio de los hechos extraordinarios que se relacionarán con esta orden de ideas, la búsqueda de las teorías más científicas que sentimentales conducirán al investigador, estamos convencidos de eso, al interesarse más por esta vieja " Ciencia de los Magos » que se conoce tan poco.

A vosotros todos que, en el futuro, buscan otro ideal que la moneda de oro, a vosotros todos que cansados del positivismo, como le fui antaño, creanles en la omnipotencia de la Razón humana secundada por la Intuición, artistas nobles, jóvenes directores sabios y futuros de hombres, acudo en nombre de la Moral que se apaga, de la Ciencia que se desconoce y del ideal que materializa. Reaccionemos contra las concepciones estrechas del materialismo y del clericalismo, soñemos con la transformación profunda que se cumple en nuestras sociedades y sepamos .si los acontecimientos que se preparan deben ser considerable, elevar nuestras almas a la altura de tales acontecimientos.


PAPUS,CÓMO COMBATIR LOS MALEFICIOS

(Dr. Gerard Encausse)


I

El maleficio consciente y el maleficio inconsciente



El maleficio, embrujamiento o hechizo es el envenenamiento - o tentativa de envenenamiento - del astral de un ser por el odio o rencor de otro.

Hablar mal de un ausente, tratar de perjudicarle sin saberlo él, son maleficios verbales. Pensar que le ocurra alguna desgracia a un ser al que se cree demasiado feliz, es un maleficio mental.
A todo esto se le puede denominar el maleficio inconsciente.

Junto a éste existe el maleficio consciente, practicado por ignorantes o seres miserables que esperan sacar dinero del odio, que no saben la terrible responsabilidad en la que incurren y el mal que hacia ellos mismos se atraen. Viene a ser algo así como el desgraciado que ama con locura a una mujer y la mata por celos, para evitar que pertenezca a otro, privándose él mismo del objeto de su amor y haciéndose condenar a largos meses de cárcel.
Tal es la característica del maleficio: tratar de sembrar alrededor de seres felices la desgracia terrestre por medio del pensamiento o por la acción.
Siempre hemos pretendido que era muy difícil realizar en la Tierra un verdadero maleficio sobre seres que viven mas o menos normalmente su vida, puesto que en la Tierra somos todos nosotros débiles y pecadores.
He dicho ya que si el maleficio existiese hasta el punto en que se lo imaginan aquellos que obran en el mal, no habría en todo París un solo alguacil con vida.

El ser humano, incluso cumpliendo funciones repelentes como las de verdugo, pocero de pozos muertos o alguacil, representa cierto papel que debe ser desempeñado por alguien, y este papel tiene sus guardianes invisibles, así como a la vez cada uno de los seres humanos tiene también sus guardianes que impiden las acciones nocivas ocultas.
Aquel que practica el máximo bien, que solo tiene, diariamente, los doce o catorce accesos de egoísmos compatibles con la vida humana normal, aquel que tiene confianza en el invisible y en su constante ayuda, no tiene nada que temer de los hechiceros ni del maleficio.
Existen, sin embargo, muchos cerebros débiles, pecadores ciegos, reencarnados desventurados, muchos individuos que han pensado más de una vez en querer mal a sus vecinos, si pudieran llevarlo a cabo, y que no lo han hecho solamente por la ignorancia que de los medios adecuados tienen. Todos ellos han abierto la puerta al fluido de odio, y pueden ser el objeto de acciones nocivas ocultas.
Como sea que la justicia regular, iluminada por los médicos guardianes de la ciencia oficial, considera todo esto como perteneciente al campo de la alienación mental, y que ocho veces de cada diez la mujer sujeto o la mujer médium que percibe influencias ocultas está considerada como loca, los practicantes del maleficio están en excelentes condiciones y pueden ejercer su miserable industria con la parsimonia de un malhechor que posee un seguro refugio donde jamás los gendarmes podrán pillarle.
Nos ha parecido pues muy útil estudiar en detalle, no ya los medios para llevar a cabo el maleficio, lo cual seria como sembrar sombras en la luz, sino el medio de defenderse contra el mismo. Este medio conlleva, para el ser humano, tres etapas:

1. La puesta del mental en estado de limpieza o pureza.
2. El aumento de las fuerzas espirituales.
3. La dinamización de las fuerzas astrales que rodean a todo ser humano.



II
Higiene Mental

El hombre irradia a su alrededor ciertas fuerzas físicas, tales como el calor, la electricidad; irradia además ciertas fuerzas psíquicas, tales como las ondas vitales, generalmente conocidas bajo el nombre de “Magnetismo”. 
Este hecho ha sido enseñado tres mil años antes de Jesucristo, en Egipto, donde se ve figurar la práctica del manejo de las fuerzas magnéticas, conocidas bajo el nombre de “Sa”.
El hombre, antes de irradiar a su alrededor cierta cantidad de fuerzas, las absorbe - no hablamos ahora del lado fisiológico de la cuestión, muy conocido por los médicos, sino del lado o aspecto psíquico que estos últimos no conocen todavía.
Así como un paisaje contemplado en estado de alegría o en estado de dolor y desespero, impresiona de modo muy diferente al espíritu, así mismo la irradiación de las fuerzas psíquicas y su absorción son diferentes, a tenor del estado mental del operador.
Ocurre, por ejemplo, lo que en dos vasos, uno de los cuales contiene veneno y el otro agua potable. Cualquier líquido añadido al veneno quedará envenenado, y todo líquido añadido al agua sana será potable.
Un individuo rencoroso, envidioso, apegado a la cosas terrenales y ahíto de odio, es un generador de veneno psíquico; las fuerzas nocivas que cultiva están tanto en él como en las mismas fuerzas; y si se le quiere despojar de acciones psíquicas o de ideas de odio lanzadas contra él, será preciso ante todo limpiar o purificar el invisible de dicho ser, al igual que habría sido necesario limpiar el vaso conteniendo veneno, antes de poder servirse de él útilmente.

Los pitagóricos practicaban la purificación mental mediante el silencio, acompañado de un régimen físico del que estaba cuidadosamente excluido el astral de los animales.
En nuestros tiempos, hay que pedir a la persona que desea desembarazarse de malas ideas, o de malas influencias psíquicas - si dicha persona no fuera un enfermo cerebral -que se abstenga cuidadosamente, por lo menos durante doce días, de hablar mal de los ausentes, de pensar en ideas de envidia, y de vigilar atentamente el extenso campo de sus pensamientos, del mismo modo que se vigila la leche puesta a hervir en el fuego.
Ahí reside una higiene del mental que exigiría un estudio completamente especial, pero que solamente podemos indicar breve y rápidamente en estas páginas bastante elementales. 


III
Incremento de las fuerzas espirituales


A la higiene mental, que no es más que un plano de reflexión y que no crea nada por sí mismo, hay que añadir la acción de principios espirituales.

1. La Plegaria

Aquí la plegaria tiene considerable influencia. Entendemos por plegaria, rezo u oración, todo acto espiritual que provoca realmente la influencia de las fuerzas de lo Alto. Para ser activa, la plegaria debe ser viva desde el punto de vista social; es decir, que rogar o rezar no consiste en pronunciar automáticamente palabras altisonantes, arrodillados; sino que es necesario esforzarse de todo corazón en perdonar a sus enemigos, pedir para ellos la luz, porque Dios, desde luego, posee el carácter de que ama por igual a nuestros enemigos y a nosotros mismos.

2. La Caridad

La plegaria no es viva mientras no vaya acompañada de un acto costoso y que vivifique al corazón. Si sois pobres, podéis ir a consolar a seres desesperados, a enfermos, a encarcelados, a mujeres de la vida; así concedéis un poco de vuestro tiempo - la única riqueza que poseéis - por lo demás. Si tenéis riquezas materiales, si socialmente estáis bien considerados, vosotros mismos tenéis que buscar a los desgraciados, huir de los profesionales de la mendicidad, que no son otra cosa que larvas humanas, y salvar a las familias miserables pagando sus alquileres atrasados o dando de comer a quienes les falta de lo necesario.
Tenéis que hacer esto vosotros mismos, y no a través de intermediarios, sin lo cual perdéis gran parte de las fuerzas espirituales que habríais adquirido de otra manera.

3. El Perdón

Aquel que se adiestra en el perdón de los enemigos, en la plegaria y en los actos que dinamizan sus principios superiores, permanece completamente al abrigo de todo maleficio; las tentativas de proyección de fuerzas astrales nocivas chocan contra su “aura” espiritual, al igual que el obús contra el puente de un acorazado, y todas las fuerzas vuelven hacia su punto de partida.
Así pues, cuando nos las tenemos con un ser desesperado, víctima realmente de fuerzas invisibles, es preciso ante todo proceder a la dispersión de las nocivas fuerzas psíquicas que están en derredor de este ser, tal como ya hemos dicho. Una vez hayamos hecho esto, podremos empezar la dinamización de las fuerzas astrales de las que nos ocuparemos a continuación.


IV
La dinamización de las fuerzas astrales

1. El Carbón

En la naturaleza existe una sustancia que, en el plano visible, tiene la singular propiedad de absorber todas las impurezas: es el carbón - carbón menudo o carbón vegetal -. Se sabe que el polvo de carbón purifica el agua, absorbe los colorantes y los gases deletéreos, y es muy empleado en las fábricas para distintos usos de esta clase. Ahora bien, el carbón absorbe igualmente los fluidos psíquicos.
Supongamos que hay un perturbado quien, todas las noches a la misma hora, envía pensamientos nocivos hacia un ser del cual quiere envenenar su cuerpo mental. Dichos pensamientos nocivos, van acompañados de proyecciones de fuerzas psíquicas, al igual que un veneno viene en general disuelto en un líquido. Si la persona es objeto de esas acciones nefastas sitúa a su alrededor o sobre ella misma carbón vegetal, los fluidos enviados irán a absorberse en el carbón en lugar de penetrar en el astral del maleficiado.
Basta, pues - como sea que estas malas acciones generalmente tienen lugar por la noche - colocar tres pedazos de carbón vegetal ordinario en un plato, debajo de la cama, tal como representan los grabados adjuntos y echarlos al agua corriente, por la mañana, para volver nulos físicamente los efectos de los hechiceros.
Éste es un procedimiento de defensa muy simple y que muy a menudo nos ha dado los más óptimos resultados.


Proyección de fuerzas psíquicas 
El carbón absorbe los fluidos psíquicos


2. Los Signos Mágicos

Cuando el carbón no actúa lo bastante rápidamente, puede ayudarse su acción mediante el empleo de los denominados signos mágicos. Dichos signos tienen relación con jeroglíficos y con imágenes del mundo invisible sobre los cuales ejerce gran acción.
En ciertos tratados de magia, antiguos o modernos, podremos encontrar una lista de estos signos.
Además, haremos muy bien en remitirnos a las obras siguientes:

Paracelso. Los Siete Libros de la Archidoxia Mágica, un volumen ilustrado con unos cien de esos signos mágicos, talismanes y figuras cabalísticas.

Lenain. La Ciencia Cabalística o el Arte de conocer los genios benéficos que influyen en el destino de los hombres, con la interpretación de sus talismanes o signos mágicos y caracteres misteriosos y la verdadera manera de componerlos, según la doctrina de los antiguos magos egipcios, árabes y caldeos, nueva edición cuidadosamente revisada para la cual hemos escrito un prefacio explicativo.
Se encontrarán además indicaciones muy preciosas en el Libro de la Suerte, buena o mala.

Ofrecemos a continuación un extracto de Los Siete Libros de la Archidoxia Mágica, de Paracelso, concerniente al Espejo.


Sobre la Constelación del Espejo

Veamos ante todo la manera de preparar este instrumento real: empezarlo indiferentemente cada mes durante todo el año, aunque hay que tener en cuenta cuidadosamente el signo que está en ascendente en el cielo; observar atentamente el inicio de cada signo, su grado por encima del horizonte, junto a los signos meridianos como se denomina el medio cielo. Además, saber la parte del cielo donde se encuentra el planeta en cuestión, en la hora y en el día del principio o “incoación” de este misterio. Asimismo, si el planeta está por encima de la Tierra o por debajo, y cuándo éste debe subir hasta nuestro horizonte. Además, saber las conjunciones de los planetas, o en qué signo o grado se encuentra el Sol o la Luna. También es preciso observar con gran cuidado las fases y mutaciones de la Luna, así como los Equinoccios, sin servirse para este cálculo de las reglas o tablas de Tolomeo.
Las tablas de Tolomeo fueron hechas en el año 140 después de Jesucristo. En aquél momento, el equinoccio fue el 31 de marzo a las 2 horas y 4 minutos del mediodía. Por esto, en nuestro tiempo, a saber el año 1537, hay alrededor de 5 días, 7 horas y 36 minutos de intervalo. Luego, en la maquinación de esta obra tan admirable, hay que basarse en el verdadero Equinoccio; el lugar del Equinoccio debe ser tomado en la Eclíptica del 80. Cielo, a la que yo llamo inicio del Carnero (Aries) a causa de la división o reparto. Efectivamente, la primera parte del Equinoccio a partir de la Eclíptica contiene 24 minutos de declinación. Y así obtenemos el día del Equinoccio.
En él el lugar del Sol está próximo a la división de la Eclíptica y a la del sexto círculo del Equinoccio en el octavo cielo. Y este punto es cierto. Luego, esté donde esté el Sol, ora en la ascensión, ora en el medio del cielo, ora en su declive, ahí estará el inicio del Carnero y de los Signos. Y el Sol, situado en este lugar, se conoce nítidamente la hora del día según el cual el inicio del Carnero y de los Signos, estén donde estén en el cielo, podrá saberse según el lugar sensible y descubrirse según la ascensión en Oriente, durante todo el año, a tenor del movimiento y el lugar del Sol. También es preciso tomar algunos lugares de planetas según la igualdad de la Eclíptica. Esta igualdad de descripción en el octavo cielo ha sido formulada por mí mismo, Teofrasto. Pero, una vez todas esas cosas expuestas por su manera y por su marcha, pasemos a la obra en sí misma. Los siete metales deben tomarse según el peso prescrito, de forma tal, sin embargo, que cada uno de ellos sea purificado y depurado de la forma que indicaremos:

Oro partes o ½ onzas ...................... 10
Plata “ ..................................... 10
Cobre “ ..................................... 5
Estaño “ ..................................... 2
Plomo “ ..................................... 2
Hierro “ ..................................... 1
Mercurio “ ..................................... 1 

Una vez purificados, todos estos metales deberán ser guardados por separado envueltos en un papel. Desde luego, nos referimos a un espejo. Efectivamente, una cantidad tal de oro sirve para hacer un espejo cuyo tamaño sea aproximadamente el que mostramos a continuación:
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-Espejo-

Nota: el diámetro aproximado es de 6 cm.
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Son necesarios siempre tres de estos espejos. En uno de ellos se pueden contemplar las imágenes del hombre, tales como ladrones, enemigos u otra clase de personajes; igualmente las formas y figuras de los rebaños, de los ejércitos, de los combates, de los asedios; además de todas las cosas humanas llevadas a término o en trance de ejecución. Lo mismo de día que de noche, todo esto se refleja en el espejo.
En el segundo pueden verse todos los discursos, sermones, consejos, hablados o escritos, dónde y cuándo han sido elaborados y registrados con todas las cosas decretadas, resumidas y conclusas en esos consejos, junto con sus causas. Sin embargo, es muy importante que dichas cosas se hayan llevado a término y que hayan pasado, puesto que en esta materia, ninguna cosa futura puede ser vista, conocida o sabida.
En el tercero se podrán ver todas las cosas escritas en cartas o libros y todo cuanto la pluma haya consignado, aunque secretamente esté oculto.
Resumiendo, el hombre que mira en esta especie de espejo, verá aparecer todo cuanto se hace o se ha hecho bajo el horizonte, lo mismo a distancia que en las cercanías, de día o de noche, a escondidas o abiertamente en público.
Estos espejos deben fabricarse especialmente para aquellos que deben usarlos. El resto de los mortales para quienes no han sido construidos, nada podrán ver en ellos. Téngase en cuenta que si se quieren fabricar espejos mayores, hay que tomar más cantidad de metal. Cuanto mayor es un espejo, más vasto es su campo de reflexión. En efecto, si se quieren conocer las grandes multitudes, las grandes asambleas que se producen en tiempos de guerra, de conflictos o de combates, un espacio estrecho no permitiría, ni a las personas, ni a los caballos, ni a los rebaños ni a tros espectáculos semejantes reproducirse tan distintamente como en un gran espejo en el que dichas cosas se ofrecen mucho más ampliadas. Y, sin embargo, se requiere tanto trabajo para un espejo pequeño como para uno mayor. La única diferencia reside en que en un espejo pequeño hay menos cantidad de metal y menos tiempo para el bruñido.
Los metales, una vez formados, purificados y labrados, deben luego, para llevar a cabo esta obra, ser purgados de modo especial. Es muy importante que cada metal sea depurado en la hora de su planeta correspondiente. Por lo demás, hay que observar para con este planeta los aspectos buenos o malos de las demás constelaciones buenas o malas.

Oro

Si el oro ha sido fundido tres veces en el antimonio, luego pasado y depurado por Saturno, la obra no requiere ninguna otra purificación. Además, acuñarlo muy delgado, hacer macerar 24 horas en agua de sal, lavar con agua pura, secar muy cuidadosamente con un trapo de hilo puro y dejarlo aparte para servirse del mismo a su tiempo.

Plata

He aquí la manera de purificar la plata: extenderla en lámina delgada, luego hacerla cocer en agua adicionada con tártaro y sal, durante un cuarto de hora. Retirar, lavar con agua pura, secar con un trapo limpio y conservarla aparte para servirse de la misma en el momento oportuno.

Cobre

Colocar el cobre en agua de vitriolo (al. de alcanfor), cortada con vinagre, y esto durante seis u ocho horas. De esta manera quedará purificado. Lavar cuidadosamente, secar y poner aparte.

Hierro

Limar. Lavar cuidadosamente las limaduras, y secar con precaución encima de carbón menudo.

Plomo

Licuar el plomo en una cuchara de hierro. Echar en el mismo un pedazo de cera del tamaño de una haba, el cual se consumirá. Después, esparcir en agua pura.

Estaño

Fundir estaño, echar en el mismo cierta cantidad de sebo, cera o miel, los cuales arderán en él; esparcir el estaño en agua pura, secar y guardar aparte.

Mercurio

Pasar tres veces por el tamiz en un vaso de madera limpio. El mercurio que ha pasado por el tamiz es lo suficientemente bueno y purificado para esta obra; lo que ha permanecido en el tamiz no tiene valor alguno y debe ser desechado.
Guardar aparte todos estos metales. Así, todo quedará listo para empezar.

Ahora hace falta conocer cuidadosa y exactamente la complexión de la persona, hombre o mujer, para quien este espejo será fabricado: o sea, por el tema de la natividad tal como lo hemos puesto más claramente de relieve más arriba; no como algunos lo hacen, levantando ese tema rigiéndose por la hora oficial (la del parto en el preciso momento de la concepción) en el tiempo y en el preciso lugar donde el mismo Dios Todopoderoso envió un alma viviente al feto en el seno de su madre, y en el primer momento en que empezó a vivir. Esos tiempos se presagian y se adivinan a tenor de los fundamentos que yo, Teofrasto, he formulado y establecido exacta y verdaderamente para quienquiera que sea, hombre o mujer, joven o viejo.
Una vez conocida la natividad del hombre, así como su complexión, procura reunir los planetas y los signos, éstos son elementos suficientes para esta obra.
Aquí no se trata de averiguar o conocer su fortuna, su desgracia, su muerte, su vida, sus enfermedades, etcétera; no, solamente interesa conocer la revolución del año durante el cual ha nacido.
(Sigue la tabla en la que aparece el principio del espejo para cualquier persona y cualquiera que sea su planeta.)

Si la persona en cuestión es saturnina, la primera operación debe hacerse cuando el planeta Saturno está en su propia casa, es decir, en Acuario; o bien si, por razón de tiempo, no estuviera en la casa de Saturno, procurad por lo menos en la duodécima casa celeste, la casa del infortunio, de la enemistad, de la envidia, en fin, de todos los males, y que el Sol esté en el quinto grado de Acuario, la Luna por el contrario en el medio o en el duodécimo grado.
Primeramente toma plomo puro y purgado en el mismo punto y momento en el cual la Luna aparece en el primer límite del grado duodécimo de Acuario; ponlo al fuego en un crisol de arcilla; será conveniente que todas las cosas hayan sido aportadas y preparadas con antelación. Una vez licuado el plomo, y estando en el primer punto de licuefacción, retíralo del fuego, cubre rápidamente el vaso de arcilla y ponlo aparte. Déjalo así hasta que el planeta Júpiter haya alcanzado el undécimo domicilio del cielo o el undécimo de Sagitario, y la Luna el decimonono de Sagitario; y el Sol en el tercer grado de su carrera en este mismo signo de Sagitario.
Toma entonces el estaño previamente purgado y purificado, a fin de tenerlo a mano. El plomo fundido ya citado será de nuevo licuado en el crisol; ponlo otra vez al fuego hasta que corra fácilmente; echarás en él el estaño a fin de que sea licuados juntos. Cuando hayas removido ambos metales con madera para comunicarles la suficiente fluidez, los retirarás y cubrirás como anteriormente, y los dejarás reposar hasta Marte en la forma ya descrita. Se procede de la misma manera con los demás metales siguiendo las dosis de la tabla, hasta que todos los metales estén fundidos y en cohesión.
Mas si la persona en cuestión es venusina, empieza por el cobre y observa el proceso siguiente: Venus, Mercurio, Sol, Luna; y como más arriba a partir de Saturno la numeración se hace por Júpiter y Marte e incluso hasta Venus, y que contándolos todos estén repetidos si se empieza siempre sólo por el Señor de la Complexión y de la Natividad. Mercurio solamente, cuando es el Señor de la Natividad, es siempre el último, porque su metal no permanece en el fuego, sino que se expande en vapor por doquier. Entonces es el último y no obstante a su tiempo.
Los siete metales, como ya hemos dicho, una vez estén todos reunidos, procura que dos planchas del hierro pulimentadas estén a tu alcance; ante todo, con un alambre de hierro, formarás un molde que tenga la anchura del espejo, de manera que, echado entre ambas planchas de hierro, el espejo adquiera su anchura exacta y determinada. Que el orificio sea estrecho de arriba a fin de que los metales puedan ser vertidos en el mismo. Calentarás las planchas de hierro antes de la colada, y las untarás enseguida para que los metales no se adhieran y para que el espejo salga pulimentado y netamente claro.
Una vez todo eso llevado a término, hay que prestar mucha atención al tiempo. Si el Señor de la Natividad está volcado de este lado de la Tierra, es decir en los grados 1, 2, 3, 4, 5 o en el 60 grado de la casa del cielo, la Luna en el grado 10 de la casa del Señor de la Natividad y que no haya además ningún mal aspecto, tales como cuadratura, trígono o conjunción; entonces vierte en la forma en nombre del Señor de los metales que han sido todos puestos en el vaso de arcilla. El primer espejo es aquél en el cual se pueden ver todas las cosas que deben reflejarse corporal y sustancialmente, tales como hombres, imágenes, edificios, animales. Procura que la fusión tenga lugar en el punto y momento en que la Luna alcanza el grado 10. No importa mucho que esto se lleve a cabo de día o de noche.
Luego retira el espejo de la forma y ponlo aparte. En un vaso de arcilla funde los granitos, recortes y raeduras restantes, pero no antes de la conjunción del Señor de la Natividad y de la Luna. En la hora de dicha conjunción, funde de nuevo los metales en una sola masa. Una vez fundidos todos ellos juntos, déjalos en el vaso de arcilla y prepara el molde. Cuando el Señor de la Natividad esté en el grado 10 de la casa del cielo, es decir, en el medio del cielo o en el cenit, funde el segundo espejo. En este momento, la Luna debe situarse en la segunda casa o signo del planeta que es Señor de la Natividad. Así como la Luna anteriormente estaba en el grado 10 de Capricornio, ahora debe estar en el grado 10 de Acuario. Si Saturno fuera Señor de la Natividad, tendría dos domicilios, a saber, Capricornio y Acuario. Si el Sol y la Luna presiden a la Natividad, tienen por lo menos una casa: el León para el Sol y el Cangrejo para la Luna. De esta manera, tres espejos se pueden fundir, cuando la Luna recorre el grado 10 del León y el grado 10 del Cangrejo. El espejo se hace de la manera antedicha; con el mismo se pueden conocer todos los discursos, palabras, canciones ya ocurridas, añadiéndoles a ellos los días, tiempos y horas durante los cuales estas cosas han tenido lugar.
Finalmente, refunde los metales en el momento de una conjunción directa que comprenda al Señor de la Natividad. Es lo mismo si la Luna está en conjunción con otro planeta. El espejo conseguido se guarda aparte, y de nuevo recibe su forma como se ha dicho anteriormente. Cuando el planeta penetra en el grado 7, 8, 9, 10, 11 ó 12 de la casa, éste está ya por encima dela Tierra. Además, cuando la Luna está de nuevo en el primer signo o casa, el planeta en el grado 10, y que ningún mal aspecto intervenga, se opera la fundición del tercer espejo. En éste pueden contemplarse todas las cosas escritas, dibujadas, pintadas, en las letras y en los libros, y sumariamente todas las cosas ocultas que viven y están hechas por los vivos. Después de todo ello, si todavía queda metal, podrás emplearlo en o que quieras.
Los espejos deben ser guardados en el orden de sus números 1, 2, 3.

Cuando el Sol ha entrado en el signo o la casa de la Natividad del Señor, hay que alisar y pulimentar muy finamente los espejos por un lado y con piedra de esmeril, hasta que no pueda descubrirse ninguna aspereza o mancha, pues esto conllevaría un gran obstáculo para el éxito de la operación. Una vez hecho esto, no ponerlos de ningún modo unos encima del otros, antes bien, guardarlos cada uno por separado; el pulimentado debe ser emprendido a tenor del tiempo. Aunque los tres no hayan sido fundidos a la vez, ello no es óbice y no presenta inconveniente alguno, pero hay que darse prisa. Una vez limpios los espejos, hay que prestar atención al futuro novilunio después del pulimentado. Entonces se bruñen. En el momento de la Luna nueva, se pone un poco de polvo sobre madera blanda, se frota muy suavemente el primer espejo; se tornará claro y brillante. En el punto del novilunio siguiente, es necesario pulimentar los espejos 2 y 3 de los que había aplazado dicha operación, de manera que no estén jamás ni juntos ni reunidos, sino guardados por separado. Pero, si además, el Señor de la Natividad se encuentra en la cuarta casa, es decir, en la casa de todo lo secreto y de todo lo oculto, si el Sol y la Luna permanecen durante todo ese tiempo en las casas del Señor de la Natividad y que haya tenido lugar una conjunción de dos planetas benéficos, entonces estos tres espejos deben ser colocados juntos dentro del agua clara de la fuente, pura, fluida, de tal manera que se encuentren por fin de nuevo reunidos bajo el agua. Se los dejará allí hasta el final de la conjunción; luego se retiran, se envuelven y se guardan en un paño de lino puro.
Así pues, este instrumento real puede ser confeccionado en trece meses, si la operación comienza en tiempo adecuado y se observan exactamente las épocas (astrológicas). Se pueden confeccionar todos los años. Sin embargo, los hay más favorables que otros, sobre todo si el Señor de la Natividad gobierna el año o es Señor de la Parte de Fortuna.
PARACELSO

3. Las Puntas

A las defensas pasivas pueden añadirse las activas.
La fuerza empleada por los practicantes del maleficio pertenece a la familia de la electricidad. En las casas encantadas, donde generalmente una muchacha o un niño sirve de médium, la fuerza operante rompe los cuerpos malos y conductores de la electricidad, tales como el vidrio o la porcelana, y pone en movimiento a los cuerpos metálicos, tales como las cacerolas, las pinzas y otros objetos.
Ahora bien, las puntas actúan sobre esta fuerza exactamente como sobre la electricidad, de tal forma actúan que si alguien tiene la oportunidad de presentar una punta en una corriente de fuerza psíquica, esta corriente es inmediatamente destruida con producción de una chispa o haces de fuego. He llevado a cabo numerosas experiencias personales y positivas a este respecto. La espada del mago, el cuchillo del verdadero brujo, el clavo enmangado en el bastón del ignorante, todos ellos son instrumentos de defensa efectiva contra estas fuerzas cuando han alcanzado un dinamismo tal que logra la producción de los fenómenos propios de la casa encantada.
Así pues, uno puede protegerse rodeándose de puntas, exactamente como se protege una casa contra la electricidad, mediante el empleo de los pararrayos.

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Empleo de las puntas

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4. Los Vegetales

También se puede uno librar del maleficio sirviéndose de los vegetales o de los animales.
Así como el hombre tiene el derecho de cosechar para su alimentación o el de coger los frutos para su subsistencia, asimismo tiene el derecho, en caso de protección necesaria, de utilizar a los seres inferiores, previo permiso a través de la plegaria.
J.J.Jacob aconseja, en verano, pasearse a lo largo de los caminos al mismo tiempo que se arrancan algunas hojas de las plantitas que lo bordean. Es un despeje magnético.
Se puede también, todos los días a la misma hora, aplicar las manos sobre una planta, y se podrá observar, a pesar de todos los cuidados de los que esté rodeada, cómo la planta se marchita y muere lentamente.
No aconsejamos la utilización de los animales como medio de protección, como lo hacían los antiguos egipcios. Esta práctica nos expone a muy grandes responsabilidades espirituales.
Este desembarazo mediante los vegetales es doblemente eficaz en el caso de que el practicante del maleficio haya hecho una imagen de la víctima, o bien cuando haya utilizado a animales para envenenar el astral de su enemigo.

5. La Fotografía

En este caso, la acción sobre los vegetales puede ir acompañada de una acción sobre la fotografía del hechizado. Esta fotografía tiene que ser una prueba directa sacada del negativo y no un contratipo reducido por impresión. Es necesario incensar dicha fotografía estando la Luna en cuarto creciente o creciendo a partir del novilunio, dos veces por día, y rodearla con perfumes, sin incensarla, en Luna menguante, salvo los domingos en que se la debe incensar en cualquier tiempo.
Cuando uno está en relación con la misma persona maleficiada, puede actuarse magnéticamente.



6. La desmagnetización del embrujado

Resumiremos esta acción magnética:

Primero. Hay que situar a los sujetos en los cuales se quiere actuar, de pie, con las manos en alto, las palmas vueltas hacia arriba y afuera.
Segundo. El desmagnetizador tiene que situarse detrás del sujeto.
Tercero. Es necesario que el operador coloque sus manos a nivel del abdomen del sujeto, con las palmas hacia los riñones, yendo lo más suave y lentamente posible.
Una vez alcanzados los riñones, es necesario sacudirse las manos y soplar sobre las mismas.
Este pase debe efectuarse tres veces.



La desmagnetización del embrujado. 
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Luego hay que subir al nivel del plexo cardíaco, es decir a nivel del corazón. Se llevan las manos hasta la línea media de la espalda; e igualmente se efectúa este pase tres veces seguidas, suave y lentamente.
Finalmente, se actúa de la misma manera para la cabeza, llevando las manos desde la frente a la nuca, también lo más suave y lentamente posible.
Se termina con un desprendimiento magnético haciendo delante del sujeto algunos pases de desprendimiento y dándole soplos fríos.
Dicha operación, efectuada una vez por semana, produce excelentes resultados.

7. Las transferencias

Cuando la acción magnética, que suele ser muy poderosa, no es suficiente, pueden utilizarse las transferencias hipnóticas tal como han sido practicadas por Babinski y Luys.
La transferencia, en todos los casos de afección nerviosa, da resultados tanto más notables tanto que no se duerme al sujeto enfermo, el cual conserva todas sus facultades.
Cuando la acción individual no basta para librar completamente del maleficio a una persona embrujada, habrá que averiguar si existen trastornos psíquicos, ideas de persecución o desórdenes mentales que tendrán que ser subsanados por médicos especialistas.
Deberá llevarse a cabo un estudio bastante serio del estado espiritual y mental del sujeto puesto que, casi siempre, habrá larvas mentales (Kama manásicos de los budistas).
En este caso la acción individual no basta y hay que proteger al enfermo por agrupación de las fuerzas psíquicas.

V
Los procedimientos derivados de la Magia y del Hermetismo


Hemos pasado revista a los medios, que podrían llamarse positivos, de protección o defensa contra el hechizo. Vamos ahora a decir cuatro palabras acerca de los procedimientos derivados directamente de la Magia y del Hermetismo.
Ante todo aconsejamos prescindir de los procedimientos sangrientos, en los que se emplean corazones de animales para hacer una especie de contrahechizo. Estos procedimientos son sucios, tanto en el plano físico como en los demás planos. Y desde luego, son mucho menos eficaces que las plegarias y los nombres místicos.
La plegaria es un dinamismo astral. Está imantada por la acción de todos aquellos que la han empleado precedentemente durante años anteriores. Tiene, pues, una influencia considerable. Hecha después de haber sido precedida de purificación astral y física y seguida por una buena acción, la plegaria es invencible y derrumba los embrujamientos mejor construidos. Facilitaremos, pues, una colección seleccionada de palabras destinadas a acompañar el acto de la plegaria.

-Talismán universal-

Como corolarios a la Plegaria aconsejamos el empleo de la Medallas y de los Pantáculos. Las medallas son verdaderos soportes de fuerzas divinas. Establecen el lazo entre lo humano y lo divino y son de gran socorro en la protección contra los ataques astrales.



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-Pantáculos contra los enemigos según Paracelso-
(Los siete libros de la Archidoxia mágica)

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Todas las medallas religiosas son eficaces. Recomendamos especialmente las medallas de la Virgen, las de Santa Filomena y las de San Benito. Cada medalla debe estar consagrada especialmente para la persona influenciada, sobre todo por su nombre de pila.
Ofrecemos la reproducción de una medalla comunicada directamente por visión astral a Eliphas Lévi y extraída de su cuaderno de notas que nosotros poseemos. Tiene gran influjo y debe ser llevada por la persona influenciada.
Si se trata de una persona perteneciente a otra religión distinta del Catolicismo, hay que emplear los pantáculos que se refieren a la religión de nacimiento de dicha persona.

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-Pantáculo-

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Así, para los israelitas, los pantáculos derivados de los salmos y de la Cábala son necesarios. Estas figuras son útiles a todos, y aquí facilitamos dos importantes reproducciones de uno de los más raros manuscritos que todavía permanece inédito.
Éstos son los procedimientos que aconsejamos antes de poner manos a la obra. Existen practicantes que hacen lo que se llama “trabajos” para combatir el maleficio.
Dejemos a los profanos reírse y burlarse de estas cuestiones. Sus negocios se hunden, sus hijos son alcanzados por enfermedades misteriosas que despistan a los médicos, y esos desgraciados tienen los ojos cerrados y continúan guaseándose de todo cuanto ignoran. De ellos se puede decir: “Perdónalos, Padre mío, porque no saben lo que hacen”.
A título de documentos tradicionales, vamos a dar algunas prácticas y fórmulas de ciertos practicantes rurales. Aunque repetimos una vez más que todas esas fórmulas y todas esas prácticas son menos eficaces que la simple plegaria y los actos que la dinamizan. Nada prevalece contra la llamada a las influencias del Plano Divino.

Oración de los Salmos

Dios mío misericordioso, muy grande y muy poderoso, adoro vuestra suprema Majestad; conceded la gracia a vuestro servidor de recibir la virtud de los Salmos, os lo conjuro por vuestros santísimos nombres + Agla + Aglay +Adona + Agios.
+Othéos + Alpha y Omega + concededme el entero cumplimiento de mi petición. ¡Oh, Dios fuerte y abundante en todas las gracias, que vuestro santo nombre sea loado y glorificado en toda la eternidad. Así sea!

Es indispensable que el Pantáculo esté confeccionado con pergamino virgen. En el lugar de la N. hay que escribir el nombre de la inteligencia del Salmo que se quiere recitar, y su carácter en el lugar de N. N. y recitar la oración más arriba indicada antes del salmo.

Salmo 72

Quoniam bonus Israël Deus his qui recto sunt corde... Asaph cantó este salmo así como los primeros cantores una vez David lo hubo compuesto; Aspa profetizó por la inspiración del Espíritu Santo y tuvo la inspiración de componer versos por su virtud, tal como San Agustín lo asegura.




Nombre de la Inteligencia: Ave

Carácter:

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-Carácter Inteligencia AVE-

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San Jerónimo dice que sirve para obtener gran cantidad de gracias de Dios. Es excelente para obtener respuesta en sueños, si se recita tres veces al ir a acostarse el sábado por la noche, nombrando cada vez a su inteligencia, tomando el carácter en una hoja de hiedra, ponerla bajo la almohada, formulad vuestra petición y obtendréis respuesta cierta.



A recitar durante nueve mañanas a la salida del Sol

Oh Dios, aquel que permanece firme, con la asistencia de Dios reposará con toda seguridad en la protección del Dios cielo, dirá al Señor: sois mi defensor y mi refugio, él es mi Dios, en él pondré todas mis esperanzas.
Porque es él quien me ha librado de la trampa de los cazadores y de la palabra perniciosa, te cubrirá con sus espaldas, y bajo sus alas descubrirás la esperanza. Su verdad te rodeará como si fuese un escudo, no tendrás que temer los terrores de la noche, ni la flecha que vuela durante el día, ni las empresas de aquel que se arrastra en las tinieblas, ni los ataques de los demonios diurnos o nocturnos.
Mil de ellos caerán a tu izquierda, y diez mil a tu derecha, ni siquiera uno solo se acercará a ti y hasta podrás considerar y ver con tus propios ojos el castigo del pecador, porque has recitado: “Señor, mi Dios, sois mi defensor y mi sola esperanza”.
Has situado en el Altísimo tu refugio, el mal no podrá alcanzarte y tu morada no será invadida por azote alguno. Porque para ti Él ha ordenado a sus ángeles que guarden todos tus caminos. Te llevarán de la mano por temor de que tropieces contra la piedra, caminarás por encima del áspid y del basilisco y con el talón de tu pie golpearás al león y al dragón, porque quienquiera que espere de mí, le liberaré, le protegeré, puesto que ha reconocido mi nombre. A partir del momento en que me llamará, lo liberaré, estaré con él en la aflicción, lo arrancaré de la misma, será glorificado. Le colmaré de larga vida y le mostraré mi salvación.

Nota: este es el Salmo 91


Plegaria contra la posesión de los Demonios

Verbo que habéis sido hecho carne, que habéis sido clavado en cruz, que estáis sentado a la diestra de Dios Padre, os conjuro por vuestro Santo Nombre, a la pronunciación del cual flexiónanse todas las rodillas tanto en el cielo como en la tierra y en los infiernos, acoger favorablemente las súplicas de aquellos que ponen su fe y confianza en Vos, dignaos preservar a esta criatura N. Por vuestro Santo Nombre, por los méritos de la Virgen Santa vuestra Madre, por las plegarias de todos los Santos, contra todo ataque y maleficio de parte de los demonios y de los espíritus malignos, Vos que vivís con Dios Padre, en la unidad del Espíritu Santo. Así sea.
+ He aquí la cruz de Nuestro Señor Jesucristo de la que depende nuestra salvación, nuestra vida, nuestra resurrección espiritual, la confusión de todos los demonios y malos espíritus. Huid, pues, desapareced de aquí, demonios enemigos jurados de los hombres. Puesto que os conjuro, vosotros, demonios infernales, espíritus malignos, seáis lo que seáis, presentes o ausentes, bajo cualquier pretexto por el que seáis llamados, invitados, conjurados o enviados de buen grado o por fuerza, por amenaza o por el artificio de hombres malos o de mujeres malas para morar o habitar en esta criatura, os conjuro, pues, una vez más, por tercos y porfiados que seáis, a abandonar esta criatura. + por el gran Dios vivo. + por el Dios verdadero. + por el Dios santo. + por Dios Padre. + por Dios hijo. + por Dios Espíritu Santo, principalmente + por aquel que ha sido inmolado en Isaac + que ha sido vendido en José, + que siendo hombre ha sido crucificado, + que ha sido inmolado como un cordero, + por la sangre del cual San Miguel, al combatir contra vosotros, os ha vencido, os ha puesto en fuga, os prohíbo, de su parte y por su autoridad, bajo ningún pretexto, hacer mal alguno a esta criatura N., sea en su cuerpo, sea fuera de ella ni por visión, ni terror, ni temor, tanto de día como de noche, sea que esté durmiendo como velando, que esté comiendo u orando, que actúe natural o espiritualmente.

Si sois rebeldes a mi voluntad, lanzo contra vosotros toda suerte de maldiciones y excomuniones, y os condeno de parte de la Santísima Trinidad, a ir hacia dentro del estanque de fuego y de azufre, adonde seréis conducidos por el bienaventurado San Miguel. Si se os ha invocado por algún expreso mandamiento, sea rindiéndose culto de adoraciones y de perfumes, sea porque alguien haya efectuado algún sortilegio mediante palabras o por magia en las hierbas, en las piedras o invocado por algún expreso mandamiento, sea rindiéndose culto de adoraciones y de perfumes, sea porque alguien haya efectuado algún sortilegio mediante palabras o por magia en las hierbas, en las piedras o en el aire, sea que esto se haya hecho de una forma natural o misteriosa, sean esas cosas temporales o espirituales, o en fin, que alguien se haya servido de cosas sagradas, que se hayan empleado los nombres, que se hayan servido de caracteres secretos, etcétera.
Rompo, destruyo, anulo todas esas cosas, + por el poder y la virtud de Dios Padre +, por la sabiduría del Hijo redentor de todos los hombres , por la bondad del Espíritu Santo; en una palabra, + por aquel que ha realizado la ley en su totalidad que era + y que será siempre + omnipotente.
+ Agios + Ischyros + Athanatos. + Scoter, + Tetragrammaton, Jehovah + Alpha y Omega: en una palabra, que toda la potencia infernal sea puesta en fuga y destruida haciendo sobre esta criatura N. El signo de la cruz por la cual Jesucristo ha muerto, y por la intercesión de la bienaventurada Virgen María, de los Santos Ángeles, Arcángeles, Patriarcas, Profetas, Apóstoles, Mártires, Vírgenes y Confesores y generalmente de todos los Santos que disfrutan de la presencia de Dios así como de las santas almas que viven dentro de la Iglesia de Dios. Rendid vuestros homenajes al Altísimo y muy Poderoso Dios y que penetren hasta su trono como el humo de aquel pez de los abismos que fue quemado por orden del arcángel Rafael: desapareció ante la casta Sara. Que todas esas bendiciones os ahuyenten y no os permitan de ningún modo acercaros a esta criatura N. Que tiene el honor de llevar en la frente el signo de la + santa cruz: porque el mandato que ahora os formulo no es el mío sino el de aquel que ha sido enviado del seno del Padre Eterno, a fin de aniquilar y destruir vuestros maleficios, cosa que he hecho al sufrir la muerte en el árbol de la cruz, dándonos el poder de mandaros así para la gloria, para la utilidad de los fieles, así pues, os prohibimos. A través del poder que hemos adquirido de Nuestro Señor Jesucristo y en su nombre desapareced a la vista de la cruz +. He aquí la cruz del Señor; huid poderosos enemigos + el león de la tribu de Judá a vencido; así sea, así, fiat, fiat, + Jesús de Nazareth, Rey de los Judíos, presérvanos de todo mal, así sea.

+ Cristo es vencedor.
+ Cristo reina.
+ Cristo manda.

Dios mío, purificad mi corazón y borrad todos mis pecados, Jesús, María, José, socorredme y líbrame por favor + en nombre del Padre + y del Hijo + y del Espíritu Santo, así sea.


Bendición de San Francisco de Asís

Esta bendición fue revelada a Moisés en el desierto. Fue la última bendición de Jesucristo a sus discípulos antes de subir a los cielos; ha sido renovada por Jesucristo a San Francisco de Asís en el monte Alverna; a su vez, San Francisco la dio primeramente al hermano León para librarlo de una tentación: y la difundió con plenitud a San Antonio cuando en el capítulo de Aries apareció con los brazos en cruz dando la bendición a los hermanos y sobre todo a San Antonio que les predicaba la cruz. Posee gran poder en muchos trances dolorosos cuando se pronuncia con fe y piedad.

+ Que el Señor os bendiga y os guarde, que os muestre su faz y que tenga piedad de todos vosotros, que vuelva su rostro hacia vosotros y os conceda la paz. N. (nombre de pila, apellido, edad, domicilio) que el Señor os bendiga y os acuerde (aquí precisad el objeto de vuestra petición). Asi sea.


Pequeño exorcismo

Plegaria de San Frente, uno de los 72 discípulos de Jesucristo

Señor, que habéis concedido a vuestros servidores todo poder sobre las potencias del infierno, acoged favorablemente mi plegaria y glorificad vuestro Santo Nombre curando a N., vuestro servidor, y librándole de la legión de demonios que lo martirizan + por Nuestro Señor Jesucristo. As+i sea.


Plegaria para expulsar de una habitación a todo espíritu maligno o
impedir toda clase de ruido sospechoso

Yo te expulso, Espíritu del mal y te requiero + por el Dios verdadero, + por el Dios vivo, + por el Dios santo, salir y alejarte de este lugar, para jamás volver al mismo, te lo ordeno en nombre de aquel que te ha vencido y que ha triunfado sobre ti en el patíbulo de la cruz y cuyo poder te ha encadenado para siempre.
Te ordeno no aterrorizar nunca más a aquellos que habitan en esta morada, en nombre de Dios + Padre + Hijo + y Espíritu Santo, que vive y reina por todos los siglos de los siglos, así sea. Te rogamos, Señor, que visites esta morada y expulses de la misma todas las emboscadas del enemigo; que tus santos habiten en ella, que nos mantengan en la paz; y que tu bendición esté siempre con nosotros. Así sea.

Plegaria de San Benito y Aplicación de las Medallas

Crux Sancti patris Benedicti, crux Sacra sit Mihi Lux Non Draco sit Mihi Dux vade retro Satana Numquam suade Mihi vana: sunt mala quae Libas ipse venena bibas i h s.


Cántico de Moisés contra las artimañas ocultas, las venganzas secretas

Júzgame, Señor, porque siempre he dirigido mis pasos por el camino de la inocencia, puesto que he cifrado mi esperanza en Dios, no voy a ser débil, ponme a prueba, Señor, quema mis riñones y mi corazón, porque tu misericordia está ante mis ojos y me complazco en tu verdad, nunca me he sentado en la asamblea de la vanidad y nunca me uniré a los portadores de iniquidades, odio a la Iglesia de los malos y no quiero sentarme con los impíos, me lavo las manos en compañía de los puros y me mantengo alrededor de tu altar, Señor, a fin de escuchar la voz de tus alabanzas y de contarme a mí mismo todas tus maravillas.
Señor, me gusta la bondad de tu casa, y el lugar donde habita tu gloria. Dios mío, no pierdas a mi alma junto a los impíos, ni mi vida con la gente sanguinaria; ellos tienen las manos colmadas de iniquidades, su mano derecha está repleta de presentes; en cuanto a mí, quiero progresar en mi inocencia; rescátame y ten piedad de mí. Mi pie permanece firme en el camino derecho en tus templos. Señor, te bendeciré.

Nota: este es el Salmo 26


Plegaria contra los Enemigos Invisibles

+ Elías, + Elohim, + Eloa, + León, + Ya, + Eserchel, + Agla, + Saday, + Adonai, + Agios, + Otheos, + Ischyros, + Athanatos, + Eleison imas.
Señor, Gran Dios, Santo poderoso inmortal, socórreme. N., tu servidor ( o sirviente) tan indigno como soy, líbrame de todo peligro de la muerte del alma y de la del cuerpo y de las emboscadas de los enemigos tanto visibles como invisibles: + Jehová Sabaoth + Emmanuel + Sother + Tetragrámaton Omuzios Eheye + Alpha + y Omega + via. Veritas et vita, que tus santos nombres séanme provechosos y saludables a mí N., que soy el servidor (o la servidora) de Dios.
Tú has dicho: + Éste es mi cuerpo, di también: que me quiera y tu amor hará un milagro no menos grande, la conversión y la salvación de un alma, el encadenamiento de las fuerzas malas desatadas contra mí en nombre del + Padre + y del Hijo + y del Espíritu Santo. Así sea.


Plegaria contra las asechanzas de los Espíritus malignos

+ En nombre + del Padre + y del Hijo + y del Espíritu Santo , así sea. + Hel. + Heloim. + Sother. + Emmanuel + Sabaoth + Agla Tetragrammaton + Agios + Otheos. + Ischyros + Athanatos + Jehovah + Ya + Adonai + Saday + Homuzios + Mesias + Esercheye + incredado es el Espíritu + Jesús + Cristo reina + Cristo manda + si por sus sugestiones o por obras cualesquiera el demonio os ha atenazado o intentado hacerlo, N., que por su misericordia os libre de todo espíritu inmundo ,Jesucristo hijo de Dios vivo, que ha descendido del cielo y se ha encarnado en el seno de la bienaventurada Virgen María para salvar al género humano y rechazar lejos de vosotros al Demonio y a todo espíritu maligno hasta lo más profundo de los abismos inferiores + he aquí la cruz + él es vencedor lejos de la tribu de Judá surgido de la raza de David. Aleluya.


VI

Resumen

Resumiendo, la protección contra el embrujamiento comprende tres fases:

Primera. Puesta del mental en estado de limpieza.
Segunda. Aumento de las fuerzas espirituales: plegaria, caridad, perdón.
Tercera. Empleo de los objetos físicos como medio de protección astral: carbón, signos y palabras mágicas, puntas, vegetales, fotografía.

Subsecuentemente, hacerse desembrujar por un práctico.
Tales son, en resumen, los procedimientos de protección al ser humano.

Nota: las notas insertadas al final de un texto son creaciones propias que no provienen del texto original, es una manera de guiar al lector, como por ejemplo en la pag. 20 el Cántico de Moisés es el Salmo 26.
Lo mismo sucedió con el espejo mágico, ya que en el texto digitado es difícil mostrar fidedignamente una imagen trabajada digitalmente, por esto se menciona el diámetro aproximado del circulo, que es de unos 6 cm.

En la pag. 19, luego de la frase “...el León de la tribu de Judá...” el texto original señala: “...tribu de Judá, vencido...” pero recordando la oración de origen latin, a quedado como: “...el león de la tribu de Judá a vencido...”

También aclaro para el que no conozca del tema, cada vez que aparece en un texto una cruz (o tómese tambien como un signo de suma, matemáticamente hablando +) esto significa realizar el acto de persignarse, o sea marcar una cruz en el cuerpo, pero esto no se realiza como lo ejecutan los actuales cristianos que marcan algo en su cuerpo sin conocimiento y en zonas al azar, este signo sagrado debe hacerse como lo realizan los actuales cristianos Ortodoxos (Católicos) descendientes directos de la Iglesia Copta, es decir, con la mano derecha apoyarla en la frente, luego en el vientre, hombro derecho y el hombro izquierdo para finalizar. Esto es un símbolo energético potente y personal, por esto se llama persignarse, per :persona, sign: signo, o sea, un signo personal.

Frater Adonai Sabaoth


EL NOMBRE SAGRADO (PAPUS) :


EL NOMBRE SAGRADO IOD-HE-VAU-HE

La cábala y el nombre sagrado — La iod — La hé — La vau, — La 2a hé — Síntesis del nombre sagrado.

Si debemos creer a la antigua tradición oral o cábala, existe un nombre sagrado que revela, al mortal que descubra la verdadera pronunciación, la clave de todas las ciencias divinas y humanas. Este nombre que los israelitas no pronuncian jamás, y que el gran sacerdote decía una vez al año en medio de los gritos del pueblo profano, es aquel que se halla en la cima de todas las iniciaciones, aquel que irradia en el centro del triángulo resplandeciente correspondiente al grado 33 de la Masonería Escocesa, aquel que se instala sobre el pórtico de nuestras viejas catedrales; está formado por cuatro letras hebreas y se lee: iod-hé-vau-hé.
Se las emplea en el Sepher Bereschit o Génesis de Moisés para designar la divinidad, y su construcción gramatical es tal que recuerda por su misma estructura los atributos conferidos a Dios por los buenos deseos de los hombres.
A continuación veremos que los poderes atribuidos a esta palabra constituyen, hasta cierto punto, una realidad, atento a que abren con facilidad la puerta simbólica del arca que contiene la revelación de toda la ciencia antigua. Por lo tanto nos es indispensable entrar en algunos detalles a dicho respecto.
Esta palabra está formada por cuatro letras, iod, hé, vau, hé. Esta última se halla repetida dos veces.
A cada letra del alfabeto hebraico se le asigna un número. Veamos los que corresponden a las letras que nos ocupan.
La iod = 10

La hé = 5

La vau = 6


El valor numérico total del nombre iod-hé-vau-hé será entonces:

10+5+6+5 = 26

Consideremos por separado cada una de estas letras.


LA IOD

La iod, configurada por una coma y también por un punto, representa el principio de las cosas.
Todas las letras del alfabeto hebreo no son otra cosa que una serie de combinaciones resultantes del arreglo o permutación de la letra iod. El estudio sintético de la naturaleza, había hecho pensar a los antiguos que los fenómenos naturales eran dirigidos por la actuación de una sola ley. Esta ley, base de la analogía, colocaba la unidad-principio en el origen de las cosas y consideraba a las mismas como el reflejo, en grados diversos, de aquella unidad-principio. Por lo tanto, la iod, formando por sí sola todas las letras y, en consecuencia, todas las palabras y frases, era justamente la imagen y representación de esta unidad-principio, cuyo conocimiento estaba vedado a los profanos.
En consecuencia, la ley que presidió a la creación del idioma de los Hebreos es la misma que presidió a la creación del Universo, y conocer la una es conocer implícitamente la otra. He aquí lo que tiende a demostrar uno de los más antiguos libros de cábala, el Sepher Jesirah.
Antes de continuar, aclaremos mediante un ejemplo la definición que hicimos de la iod. La primera letra del alfabeto Hebreo, aleph, , está formada por cuatro iod opuestas dos a dos. Lo mismo ocurre con todas las demás letras.
El valor numérico de la iod conduce a otras consideraciones. La UNIDAD-PRINCIPIO, según la doctrina de los cabalistas, es también la UNIDAD-FIN de los seres y de las cosas, y la eternidad no es, desde este punto de vista, más que un eterno presente. Por esto los antiguos simbolistas (symbolistes) han expresado esta idea mediante un punto en el centro de un círculo; representando la unidad-principio por la circunferencia, línea sin comienzo ni fin.
Según esto, la unidad expresa la suma de todos los seres creados, los cuales representan sus partes constitutivas; lo mismo que la unidad-hombre está formada por la suma de los miles de millones de células que constituyen su ser.
En el origen de todas las cosas, la cábala sitúa la afirmación absoluta del ser por sí mismo, del ser-unidad, cuya representación simbólica es la iod, y el número 10 como expresión numérica. Este número (10) representando la unión del principio-todo (1) a la nada-ninguno (0) se adapta perfectamente a las condiciones exigidas.

LA HE

Mas el Yo no puede concebirse sino como opuesto al No Yo. Apenas nos afirmamos como tal Yo, nos vemos en la obligación de aceptar idéntica afirmación de parte del YO-ABSOLUTO, de lo cual inferimos la noción de su existencia.
Este es el origen de la "dualidad", de la oposición, del Binario —imagen de la femineidad—, así como la unidad es la imagen de la masculinidad.
Diez, dividiéndose para oponerse a sí mismo, da cinco (5), número exacto de la letra "hé" —segunda del gran nombre sagrado.
La "hé" representará así el "pasivo" referido a la "iod", que simbolizará el "activo"; el "no yo" referido al "yo"; la "mujer" en relación al "hombre"; la "sustancia" en relación a la "esencia"; la "vida" con referencia al "alma", etcétera.


LA VAU

Mas la oposición del Yo al No Yo produce un nuevo factor, la relación entre el Yo y el No Yo.
Luego, la "vau", sexta letra del alfabeto hebreo, generada por 10 (iod) + 5 (hé) = 15 = 1 + 5 = 6, representa un "corchete" y también una "relación"; es el corchete que reúne los opuestos en la naturaleza, constituyendo el tercer término de esta trinidad:
Yo _________ No Yo
Relación del Yo con el No Yo

LA SEGUNDA HE

Más allá de la trinidad, considerada como ley, nada puede existir.
La trinidad es la fórmula sintética y absoluta que comprende todas las ciencias. Esta fórmula, cuyo valor científico parecía ya olvidado, nos ha sido transmitida íntegramente por todas las religiones (depositarias inconscientes de la CIENCIA-SABIDURÍA de las primitivas civilizaciones).
Es debido a esto que el nombre sagrado está constituido tan sólo por tres letras. El cuarto término se halla compuesto por la repetición de la letra "hé"
Esta repetición señala el tránsito de la ley Ternaria a una nueva aplicación, podríamos decir: la transición del mundo metafísico al mundo físico, y, en términos generales, de un mundo cualquiera a su inmediato subsecuente.
El conocimiento de esta propiedad, que caracteriza a la segunda "hé", es la clave de aplicación del nombre divino. En lo que sigue presentaremos la prueba de esta afirmación.

RESUMEN SOBRE EL NOMBRE IOD-HE-VAU-HE

Conociendo el valor de cada uno de los términos que comprende el nombre sagrado, hagamos la síntesis y totalicemos los resultados obtenidos.
El nombre "iod-hé-vau-hé" está formado por cuatro letras, significando cada una de ellas:
La "iod": El principio activo por excelencia.
El yo = 10.

La "hé"; El principio pasivo por excelencia.
El no yo = 5.

La "vau": El término medio, el corchete que reúne el activo con el pasivo, la relación del Yo con el No Yo = 6.

Estos tres términos expresan la ley ternaria del ABSOLUTO. La "2a hé": La que determina el paso de un mundo a otro, expresa la transición.
Esta segunda "hé" representa al ser total, encerrando en una unidad absoluta los tres términos que lo constituyen: YO-NO YO-RELACIÓN; el paso del noumeno al fenómeno y, recíprocamente, el paso de una gama a otra gama. Es la semilla que contiene en germen al futuro árbol.

REPRESENTACIÓN DEL NOMBRE SAGRADO

El nombre "iod-hé-vau-hé" puede representarse de muchas maneras, cualquiera de ellas nos demostrará su utilidad. Por ejemplo, en forma de círculo:


Mas como la segunda "hé", término de transición, resulta la entidad activa de la gama siguiente, es decir: como la 2a "hé" representa en realidad una "iod" en germen, se puede escribir el nombre sagrado colocando la 2a "hé" debajo de la primera "iod", del siguiente modo:

10 5 6
iod 1° hé vau
2° hé
5

Una tercera manera de escribir el nombre sagrado sería sintetizando en la 2a "hé" la trinidad "iod-hé-vau-hé".
Abandonemos por ahora estas consideraciones, sobre las cuales volveremos más tarde, y hablemos un poco de la concepción pitagórica de los números.

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* EXTRAIDO DEL LIBRO "EL TAROT DE LOS BOHEMIOS POR PAPUS...


LA LLAVE DE LOS MISTERIOS (E.LEVI)


La Llave de los Grandes Misterios
De acuerdo con Henoch, Abraham,
Hermes Trismegisto y Salomon

Eliphas Levi



RESUMEN

El Abad Alphonse-Louis Constant que con el pseudônimo de Eliphas Levi se destacó como Gran Mago y Cabalista del siglo pasado, nació en París, en el día 8 de febrero de 1810, y murió en la misma ciudad en 31 de mayo de 1875. 
Su convicción y su pensamiento son revelados magistralmente en su Credo Filosófico: 
"Creo en el desconocido que Dios personifica, 
Probado por el propio ser y por la imensidade, 
Ideal sobre-humano de la Filosofía, 
Perfecta inteligencia y suprema bondad".
Esta obra (Grande Arcano del Ocultismo Revelado) es el testamento del autor: 
ƒ un de los más importantes de sus libros sobre Ocultismo. 
Está dividida en dos partes:
1ª Parte: "El misterio real o el arte de hacerse servir por las Fuerzas". 
2ª Parte: "El misterio sacerdotal o el arte de hacerse servir por los Espíritus".

PRIMERA PARTE:

Para magnetizar sin peligro es necesario tener en sí la luz de la vida, o sea, ser un sabio y un justo. El hombre esclavo de las pasiones no magnetiza, fascina; sin embargo, la irradiación de su fascinación aumenta en torno de él el círculo de su vértigo, multiplica sus encantos y debilita cada vez más su gana.

Los individuos y las masas a quién la razón no gobierna, son esclavos de la fatalidad, la cual rige la opinión que es por su vez la reina del mundo.
Los hombres quieren ser dominados, arrastrados; las grandes pasiones les parecen más bellas que las virtudes, y, aquellos que llaman de grandes hombres, muchas veces no son más que grandes insensatos. Podemos concluir que los locos son magnetizadores, o mejor, fascinadores; y, es esto que torna la locura tan contagiosa. Por no saber medir el que es grande, la mayoría de las personas se enamora por las cosas extrañas y nadie ama tanto la turbulencia como el impotente.
Gustaríamos de ser sabios, pero, tendríamos la certeza de nuestra sabiduría mientras creyéramos que los locos son más felices y hasta más alegres que nosotros?
Sabiduría, moralidad, virtud, son palabras respetables, sin embargo, plazas, sobre las cuales se discute hay muchos siglos y sin conseguir entenderlas.
La virtud supone la acción, pues se oponemos la virtud a las pasiones es para demostrar que ella jamás es pasiva. La virtud no es solamente la fuerza, es también la razón directora de la fuerza Es el poder equilibrante de la vida. Es el arte de balancear las fuerzas para equilibrar el movimiento. El equilibrio que es necesario ser alcanzado no es aquel que produce la inmovilidad, sino aquel que realiza el movimiento. Pues la inmovilidad es muerte y el movimiento es vida. La naturaleza, equilibrando las fuerzas fatales, produce el mal físico y la destrucción aparente del hombre mal equilibrado.

Los animales viven por así decir, por sí mismos y sin esfuerzos: Sólo el hombre debe incautar a vivir. La ciencia de la vida es la ciencia del equilibrio moral. Conciliar el saber y la religión, la razón y el sentimiento, la energía y la dulzura es el cimiento de ese equilibrio. 
La verdadera fuerza invencível es la fuerza sin violencia. Los homes violentos son hombres débiles e imprudentes, cuyos esfuerzos siempre se vuelven contra ellos mismos. La rabia hace con que las personas se entreguen ciegamente a sus instintos o enemigos.
"Desead la Luz, pues ella se hará. No busquéis la Victoria por la espada pues el asesino provoca el assassínio. Es por la paciencia y la dulzura que os haréis señores de vosotros mismos y del mundo".

Aquel que toma Tróya es el prudente y paciente Ulisses, que siempre sabe contenerse y sólo hiere con golpe seguro. Aquiles es la pasión y Ulisses la virtud. Sin duda el autor de estos poemas conocía profundamente el Grande Arcano de la Alta Magia, el cual es Único, y tiene por objetivo el de colocar el Poder Divino a servicio de la gana del hombre. Para llegar la realización de este Arcano no olvidemos jamás la palabra quadrupla del enigma eterno propuesto por la Esfinge:
"Saber, en su cabeza de mujer de mirar penetrante; Querer, en el perfil del laborioso toro; Osar, en sus zarpas de león y Callar, en sus alas dobladas."
Toda substancia se modifica por la acción; toda acción es dirigida por el espíritu; todo espíritu se dirige conforme una gana, y, toda gana es determinada por una razón.

SEGUNDA PARTE:

La esclavitud de un placer se llama pasión. El dominio de un placer puede convertirse en poder. La naturaleza coloca el placer junto al deber; si el separamos del deber, se corrompe y en los envenena. Si el juntamos con el deber, el placer no se separará más de él, en los seguirá y será nuestra recompensa.
Un hombre nulo y mediocre podrá llegar la todo, sin embargo jamás será algo. Un hombre apasionado, que se abandona a los excesos, morirá por su propia intemperança, o será fatalmente arrastrado al exceso contrario. El espíritu humano es un enfermo que aún camina con el auxilio de dos muletas: la ciencia y la religión. La falsa filosofía le quita la religión, y el fanatismo le quita la ciencia.
Todo poder mágico está en el punto del equilibrio Universal. La sabiduría equilibrante está en estas cuatro máximas: 

Saber la verdad, Querer el bien, Amar el bello y Hacer el que es Justo. Porque la verdad, el bien, el bello y el justo son inseparables, de tal forma que aquel que sabe la verdad no puede dejar de querer el bien, amarlo porque es bello y hacerlo porque es justo.
El punto central en la orden intelectual y moral es el lazo de unión entre la ciencia y la fe. En la naturaleza del hombre este punto central es el medio por el cuál se unen el alma y el cuerpo para identificar su acción. Todo hombre está destinado a alcanzar este punto, porque Dios dio a todos una inteligencia para saber, una gana para querer, un corazón para amar y un poder para operar. 
El ejercicio de la inteligencia aplicada a la verdad conduce la ciencia. El ejercicio de la inteligencia aplicada al bien de la el sentimiento del bello, el cual produce la fe. El hombre equilibrado es aquel que puede decir: sé el que es, creo en el que debe ser y nada niego del que puede ser. El fascinado dirá: creo en el que las personas, en quienes creo, me dijeron para creer. Creo porque amo a ciertas personas y ciertas cosas. En otros términos, el primero podrá decir, creo por la razón y el segundo, creo por la fascinación. 
Porque es tan frío el hombre cuando se trata de la razón, y tan ardente cuando combate a favor de una quimera? 

Es que el hombre, a pesar de todo su orgullo, es un ser que no ama sinceramente la verdad, sino que, por el contrario, venera las ilusiones y mentiras. Vendo que los hombres son locos, dice São Paulo: "Queríamos salvarlos por su propia locura, imponiendo el bien a la ceguera de su fe". Aquí tenemos el Grande Arcano del Catolicismo de São Paulo, enxertado en el Cristianismo de Jesus y completado por el Jesuitismo de Santo Inácio de Loyola. Es necesario absurdos a las multitudes. La sociedad se compone de un pequeño número de sabios y de una masa enorme de insensatos. Para completar podríamos decir: "Los malvados instruidos son los perversos más completos y más emíveis".
Los pueblos forman ídolos y los destruyen; el infierno se llenará de dioses caídos hasta que la palabra del "Grande Iniciador" se haga oír. Dios es espíritu y debemos adorarlo en espíritu y en verdad.
Y como dice el propio testamento del autor: "En este libro, está la última palabra del Ocultismo y fue escrito con la mayor claridade posible. Puede y debe ser publicado este libro? Ignoramos; sin embargo, juzgamos que podríamos y deberíamos hacerlo. Si aún existen verdaderos Iniciados en el mundo, es para ellos que fue dedicado y cumple solamente a ellos juzgarnos". 


PREFACIO

Los espíritus humanos tienen el vértigo del misterio. El misterio es el abismo que atrae, sin cesar, nuestra curiosidad inquieta por sus formidables profundidades.
El mayor misterio del infinito es la existencia de Aquel para quién y solamente para Él - todo es sin misterio.
Comprendiendo el infinito, que es esencialmente incomprensible, él propio es el misterio infinito y externamente insondável, o sea, él es, al que todo indica, ese absurdo por excelencia, en que creía Tertuliano.
Necesariamente absurdo, una vez que la razón debe renunciar para siempre a lo alcanzáis; necesariamente crível, una vez que la ciencia y la razón, lejos de demostrar que él no es, son fatalmente llevadas a dejar creer que él es, y ellas propias a adorarlo de ojos cerrados.
Es que ese absurdo es la fuente infinita de la razón, la luz brota eternamente de las tinieblas eternas, la ciencia, esa Babel del espíritu, puede torcer y sobreponer sus espirais subiendo siempre; ella podrá hacer oscilar la Tierra, nunca tocará el cielo.

Dios es lo que aprenderemos eternamente a conocer. Es, por conseguinte, lo que nunca sabremos.
El dominio del misterio es un campo abierto a las conquistas de la inteligencia. Se puede andar en él con audacia, nunca se reducirá su extensión, cambiarse-á solamente de horizontes. Todo saber es el sueño del imposible, pero ay de quien no osa aprender todo y no sabe que, para saber alguna cosa, es preciso resignarse-a estudiar siempre!
Dicen que para bien aprender es preciso olvidar varias veces. El mundo siguió ese método. Todo lo que se cuestiona en nuestros días había sido resuelto por los antiguos; anteriores a nuestros anales, sus soluciones escritas en hieróglifos no tenían más sentido para nosotros; un hombre reencontrou su llave, abrió las necrópoles de la ciencia antigua y dio a su siglo todo un mundo de teoremas olvidados, de síntesis simple y sublimes como la naturaleza, irradiando siempre unidad y multiplicándose como números, con proporciones tan exactas cuanto el conocimiento demuestra y revela el desconocido. Comprender esa ciencia es ver Dios. El autor de este libro, al terminar su obra, creerá haberlo demostrado.

Después, cuando hayáis visto Dios, el hierofante os dirá: VolcaosVolcaos y, en la sombra que proyectáis en la presencia de ese sol de las inteligencias, él hará aparecer el Diablo, el fantasma negro que vedes cuando no miráis para Dios y cuando creéis haber llenado el cielo con vuestra sombra, porque los vapores de la tierra parecen haberla hecho crecer al subir.
Poner de acuerdo, en la orden religiosa, la ciencia con la revelación y la razón con la fe, demostrar en filosofía los principios absolutos que concilian todas las antinomias, revelar enfim el equilibrio universal de las fuerzas naturales, tal es la tripla finalidad de esta obra, que será, por conseguinte, dividida en tres partes.
Mostraremos la verdadera religión con caracteres tales que nadie, creyente o no, podrá desconocerla, será el absoluto en materia de religión. Estableceremos, en filosofía, los caracteres imutáveis de esa verdad, que es, en ciencia, realidad, en juicio, razón y, en moral, justicia. Enfim, haremos conocer estas leyes de la naturaleza cuyo equilibrio es el sostén y mostraremos el cuanto son vanas las fantasías de nuestra imaginación delante de las realidades fecundas del movimiento y de la vida. Invitaremos también los grandes poetas del futuro para refazerem la divina comedia, no más de acuerdo con los sueños del hombre, pero según las matemáticas de Dios.

Misterio de los otros mundos, fuerzas ocultas, revelaciones extrañas, enfermedades misteriosas, facultades excepcionales, espíritus, apariciones, paradoxos mágicos, arcanos herméticos, diremos todo y explicaremos todo. Quién pues en los dio ese poder? No tememos revelarlo a nuestros lectores.

Existe un alfabeto oculto y sagrado que los hebreos atribuyen la Henoch, los egipcios la Tot o la Mercúrio Trismegisto, los griegos la Cadmo y la Palamédio. Ese alfabeto, conocido por los pitagóricos, se compone de ideas absolutas ligadas a signos y la números y realiza, por sus combinaciones, las matemáticas del pensamiento. Salomão había representado ese alfabeto por setenta y dos nombres escritos en treinta y seis talismanes y es lo que los iniciados del Oriente denominan aún de las pequeñas llaves o clavículas de Salomão. Esas llaves son descritas y su uso es explicado en uno libro cuyo dogma tradicional remonta al patriarca Abraão, es el Sepher Yétsirah, y, con la inteligencia del Sepher Yétsirah, se penetra el sentido oculto del Zohar, el gran libro dogmático de la Cabala de los hebreos. Las clavículas de Salomão, olvidadas con el tiempo y que se decía estarem perdidas, nosotros las encontramos, y abrimos sin dificultad todas las puertas de los antiguos santuarios, donde la verdad absoluta parecía dormir, siempre joven y siempre bella, como aquella princesa de un cuento infantil que espera durante un siglo de sueño el esposo que debe despertarla.
Después de nuestro libro, aún habrá misterios, pero más alto y más lejos en las profundidades infinitas. Esta publicación es una luz o una locura, una mistificação o un monumento. Leed, reflejé y juzgad.

Primera Parte

Misterios Religiosos

Problemas a resolver
I. Demostrar de una manera cierta y absoluta la existencia de un Dios y de ella dar una idea satisfactoria para todos los espíritus.
II. Establecer la existencia de una verdadera religión de manera a tornarla incontestable.
III. Indicar el alcance y la razón de ser de todos los misterios de la religión única, verdadera y universal.
IV. Transformar las objeciones de la filosofía en argumentos favorables a la verdadera religión.
V. Trazar el límite entre la religión y la superstición y dar la razón de los milagros y de los prodigios.

ARTÍCULO I
Solución del primer problema

El VERDADERO DIOS

Dios sólo puede ser definido por la fe; la ciencia no puede negar ni afirmar que él existe.
Dios es el objeto absoluto de la fe humana. En el infinito, es la inteligencia suprema y creadora de la orden. En el mundo, es el espíritu de caridad.
Será el Ser universal una máquina fatal que tritura eternamente las inteligencias ocasionales o una inteligencia providencial que dirige las fuerzas para la mejoría de los espíritus?
La primera hipótesis repugna a la razón, es desesperadora e inmoral.
Ciencia y razón deben, por lo tanto, inclinarse delante de la segunda.
Sí, Proudhon, Dios es una hipótesis, pero es una hipótesis tan necesaria que, sin ella, todos los teoremas se tornan absurdos o dudosos.
Para los iniciados de la cabala, Dios es la unidad absoluta que crea y anima los números.
La unidad de la inteligencia humana demuestra la unidad de Dios.
La llave de los números es la de los símbolos, porque los síntomas son las figuras analógicas de la armonía que viene de los números.
Las matemáticas no sabrían demostrar la fatalidad ciega, una vez que son la expresión de la exatidão que es el carácter de la más suprema razón.
La unidad demuestra la analogía de los contrarios; es el principio, el equilibrio y el fin de los números. El acto de fe parte de la unidad y retorna a la unidad.
Vamos a esbozar una explicación de la Biblia por los números, porque la Biblia es el libro de las imágenes de Dios.
Preguntaremos a los números la razón de los dogmas de la religión eterna, y los números responderán siempre, reuniéndose en la síntesis de la unidad.

Las pocas páginas que se siguen son simples atrapados de las hipótesis cabalísticas; son externas a la fe y las indicamos solamente como búsquedas curiosas. No en los cabe innovar en materia de dogma, y nuestras asserções como iniciado están enteramente subordinadas a la nuestra sumisión como cristiano.
Esbozo de la teología profética de los números

I. La UNIDAD

La unidad es el principio y la síntesis de los números, es la idea de Dios y del hombre, es la alianza de la razón y de la fe.
La fe no puede ser opuesta a la razón, es exigida por el amor, es idéntica a la esperanza. Amar es creer y esperar, y ese triple ímpeto del alma es llamado virtud, porque es preciso coraje para realizarlo. Pero habría coraje nisso si la duda no fuera posible? Ora, poder dudar es dudar. La duda es la fuerza equilibrante de la fe y tiene todo su mérito.
La propia naturaleza en los induce a creer, pero las fórmulas de fe son constataciones sociales de las tendencias de la fe en una época dada. Es lo que da la infalibilidade a la Iglesia, infalibilidade de evidencia y de hecho.
Dios es necesariamente el más desconocido de todos los seres, una vez que sólo es definido en sentido inverso de nuestras experiencias, es todo lo que no somos, es el infinito opuesto al finito por hipótesis contradictoria.
La fe y, por conseguinte, la esperanza y el amor son tan libres que el hombre, lejos de los impuso a los otros, no los impone a sí mismo.
Son gracias, dice la religión. Ora, será concebível que se exija la gracia, esto es, que se quiera forzar los hombres al que viene libre y gratuitamente del cielo? Es preciso desearles eso.
Raciocinar sobre la fe es disparatar, una vez que el objeto de la fe es externo a la razón. Si me preguntan: "Existe un Dios?", yo respondo: "Creo que sí." "Pero el señor tiene certeza de eso?" "Si tuviera certeza, no creería en él, yo lo sabría."
Formular la fe es admitir términos de la hipótesis común.
La fe comienza donde la ciencia acaba. Ampliar la ciencia es aparentemente suprimir la fe, y, en la realidad, es ampliar igualmente su dominio, pues es ampliar su base.
Sólo se puede adivinar el desconocido por sus proporciones supuestas o passíveis de serem supuestas del conocido.
La analogía era el dogma único de los antiguos magos. Dogma verdaderamente mediador, pues es mitad científico, mitad hipotético, mitad razón y mitad poesía. Ese dogma fue y será siempre el generador de todos los otros.
El que es el Hombre-Dios? Es lo que realiza en la vida más humana el ideal más divino.
La fe es una adivinhação de la inteligencia y del amor dirigidos por los índices de la naturaleza y de la razón.
Hace parte, por lo tanto, de la esencia de las cosas de fe serem inacessíveis a la ciencia, dudosas para la filosofía e indefinidas para la certeza.
La fe es una realización hipotética de los fines últimos de la esperanza. Es la adhesión al signo visible de las cosas que no se ve.
Sperandarum substantia rerum

Argumentum non apparentium

Para afirmar sin disparate que Dios existe o no, es preciso partir de una definición sensata o insensata de Dios. Ora, esa definición para ser sensata debe ser hipotética, analógica y negativa del finito conocido. Se puede negar un Dios cualquier, pero el Dios absoluto no se niega tanto cuanto no se prueba; es sensatamente supuesto y en él se cree.
Bien-aventurados los que tienen el corazón puro, pues verano a Dios, dijo Mestre; ver con el corazón es creer y, si esa fe se relaciona al verdadero bien, no puede ser engañada con tal de que no busque definir mucho siguiendo las inducciones arriesgadas de la ignorancia personal. Nuestros juicios, en materia de fe, se aplican a nosotros mismos, será para nosotros como hayamos creído. Esto es, nosotros propios en los hacemos a la semejanza de nuestro ideal.
Quién hace los dioses se torna semejante a ellos, así como todos aquellos que les dan su confianza.
El ideal divino del viejo mundo hizo la civilización que acabó, y no se debe desesperar al ver el dios de nuestros bárbaros padres tornarse el diablo de nuestros hijos más esclarecidos. Se hacen diablos con dioses de desecho, y Satã sólo es así tan incoherente y tan disforme porque es hecho con todos los retalhos de las antiguas teogonias. Es la esfinge sin palabra, es el enigma sin solución, es el misterio sin verdad, es el absoluto sin realidad y sin luz.
El hombre es el hijo de Dios, porque Dios, manifestado, es llamado el hijo del hombre.
Fue después de haber hecho Dios en su inteligencia y su amor que la humanidad comprendió el verbo sublime que dijo: Hágase la luz!
El hombre es la forma del pensamiento divino, y Dios es la síntesis idealizada del pensamiento humano.

Así, el Verbo de Dios es lo que revela el hombre, y el Verbo del hombre es lo que revela Dios.
El hombre es el Dios del mundo, y Dios es el hombre del cielo.
Antes de decir: Dios quiere, el hombre quise.
Para comprender y honrar Dios todo-poderoso, es preciso que el hombre sea libre.
Obedeciendo y absteniéndose por temor al fruto de la ciencia, habiendo sido inocente y estúpido como el cordero, curioso y rebelde como el ángel de luz, el hombre cortó el cordón de su ingenuidad y, cayendo libre sobre la tierra, arrastró Dios en su caída.
Y por eso es por lo que, del fondo de esa caída sublime, se revela glorioso con el grande condenado del calvario y entra con él en el reino del cielo.
Pues el reino del cielo pertenencia a la inteligencia y al amor, ambos hijos de la libertad!
Dios mostró al hombre la libertad como una amante, y, para poner su corazón a la prueba, hizo pasar, entre ella y él, el fantasma de la muerte.
El hombre amó y se sintió Dios; dio por ella esto que Dios acababa de en los dar: la esperanza eterna.
Se lanzó en dirección de su prometida a través de la sombra de la muerte y el espectro desapareció.

El hombre poseía la libertad; había abrazado la vida.
Expía ahora tu gloria, ó Prometió!
Tu corazón devorado sin cesar no puede morir; es tu buitre y Júpiter que morirán.
Un día despertaremos enfim de los sueños penosos de una vida atormentada, la obra de nuestra provação habrá acabado, seremos fuertes el bastante contra el dolor para sermos inmortales.
Entonces viviremos en Dios, en una vida más abundante, y descenderemos a las sus obras con la luz de su pensamiento, seremos llevados al infinito por el soplo de su amor.
Seremos, sin duda, los primogénitos de una nueva raza; ángeles del porvir.
Mensajeros celestes, bogaremos en la imensidão y las estrellas serán nuestras blancas naves.
Transformarnos-emos en dulces visiones para calmar los ojos de los que lloran; cosecharemos lirios resplandecentes en prados desconocidos y espargiremos su orvalho sobre la tierra.
Tocaremos el párpado del niño que duerme y alegraremos dulcemente el corazón de su madre con el espectáculo de la belleza de su hijo bien-amado.

II. El BINARIO

El binario es más particularmente el número de la mujer, esposa del hombre y madre de la sociedad.
El hombre es el amor en la inteligencia, la mujer es la inteligencia en el amor.
La mujer es la sonrisa del creador contente de sí propio, y fue después de haberla hecho que él descansó, dice la parábola celeste.
La mujer está antes del hombre, porque es madre y todo le es perdonado de antemano porque da a la luz con dolor.
La mujer fue quién primero se inició en la inmortalidad por la muerte; el hombre, entonces, la vio tan bella y la comprendió tan generosa, que no quise sobrevivir la ella, y la amó más que su vida, más que su felicidad eterna.
Feliz proscrito! ya que le fue dada como compañera de su exilio.
Pero los hijos de Caim revoltaram-si contra la madre de Abel y esclavizaron su madre.
La belleza de la mujer se tornó una presa para la brutalidad de los hombres sin amor.
Entonces, la mujer cerró su corazón como un santuario desconocido y dijo a los hombres indignos de ella: "Soy virgen, pero quiero ser madre, y mi hijo enseñaros-á la amarme."
Ó Eva! sé saludada y adorada en tu caída!
Ó Maria! sé bendecida y adorada en tus dolores y en tu gloria!
Santa crucificada que sobrevivía a tu Dios para enterrar tu hijo, sé para nosotros la última palabra de la revelación divina!
Moisés llamaba Dios de Señor, Jesus lo llamaba de mi Padre, y nosotros, pensando en ti, diremos a la Providencia: "Sois nuestra madre!"
Hijos de la mujer, perdonemos la mujer decaída.
Hijos de la mujer, adoremos la mujer regenerada.
Hijos de la mujer, que dormimos en su seno, que fuimos embalados en sus brazos y consolados por sus cariños, la amemos y nos amemos entre nosotros!

III. El TERNARIO

El ternario es el número de la creación.
Dios creó a sí propio eternamente y el infinito que él llena con sus obras es una creación incesante e infinita.
El amor supremo se contempla en la belleza como en un espejo, y experimenta todas las formas como adornos, pues es el prometido de la vida 
El hombre también afirma y crea a sí propio: se adorna con sus conquistas, se ilumina con sus concepciones, se reviste con sus obras como que con vistes nupciales.
La gran semana de la creación fue imitada por el genio humano divinizando las formas de la naturaleza.
Cada día suministró una revelación nueva, cada rey progresivo del mundo fue por un día la imagen y la encarnación de Dios! Sueño sublime que explica los misterios de la India y justifica todos los simbolismos!
La elevada concepción del hombre-Dios corresponde a la creación de Adão, y el cristianismo, a la semejanza de los primeros días del hombre típico en el paraíso terrestre, fue sólo una aspiración y una viuvez.
Esperamos el culto de la esposa y de la madre, aspiramos a las núpcias de la nueva alianza.
Entonces los pobres, los ciegos, todos los proscritos del viejo mundo serán invitados para el festim y recibirán un traje nupcial; y mirarse-ão unos a los otros con una gran dulzura y un inefável sonrisa, porque habrán llorado mucho tiempo.

IV. El CUATERNARIO

El cuaternario es el número de la fuerza. Es el ternario completado por su producto, es la unidad rebelada reconciliada a la trinidad soberana.
En el ardor primero de la vida, el hombre, habiendo olvidado su madre, comprendió Dios sólo como un padre inflexible y cioso.
El sombrío Saturno, armado con su hoz parricida, se pone a devorar sus hijos.
Júpiter tuvo cenhos que sacudieron el Olimpo, y Jeová , truenos que ensordecieron las soledades del Sinai.
Y, sin embargo, el padre de los hombres, embriagado a las veces como Noé, dejaba el mundo percibir los misterios de la vida.
Psiquê, divinizada por sus inquietudes, se tornaba esposa del Amor; Adônis ressuscitado reencontrava Vênus en el Olimpo; Jó, victorioso al mal, recuperaba más que había perdido.
La ley es una prueba de coraje. Amar la vida más que se teme las amenazas de la muerte es merecer la vida.
Los electos son los que osan; ay de los tímidos!
Así, los esclavos de la ley que se hacen los tiranos de las conciencias, y los servidores del temor, y los tacaños de esperanza, y los fariseus de todas las sinagogas y de todas las iglesias, estos son los réprobos y los malditos del Padre!
Cristo no fue excomulgado y crucificado por la sinagoga 
Savonarola no fue quemado por orden de un pontífice de la religión cristiana?
Los fariseus no son hoy el que eran en el tiempo de Caifás?
Si alguien les habla en nombre de la inteligencia y del amor, escucharlo-ão?
Fue arrancando los hijos de la libertad a la tiranía de los Faraones que Moisés inauguró el reino del Padre.

Fue quebrando el yugo insoportable del farisaísmo mosaico que Jesus invitó todos los hombres a la fraternidad del hijo único de Dios.
Cuando caigan los últimos ídolos, cuando se quiebren las últimas cadenas materiales de las conciencias, cuando los últimos matadores de profetas, cuando los últimos sufocadores del Verbo sean confundidos, será el reino de Espírito Santo .
Glória, pues, al Padre, que enterró el ejército del Faraón en el mar Rojo!
Gloria al Hijo que rasgó el velo del templo y cuya cruz extremamente pesada posta sobre la corona de los Césares quebró contra la tierra la fronte de los Césares!
Gloria a Espírito Santo que debe barrer de la tierra con su soplo terrible todos los ladrones y todos los carrascos para dar lugar al banquete de los hijos de Dios!
Gloria a Espírito Santo que prometió al ángel de la libertad la conquista de la tierra y del cielo.
El ángel de la libertad nació antes de la aurora del primer día, antes mismo del despertar de la inteligencia, y Dios lo denominó estrella de la mañana.
Ó Lúcifer, tú te desligaste voluntaria y desdenhosamente del cielo donde el sol te inundaba con su claridade, para surcar con tus propios rayos los campos agrestes de la noche.
Brillas cuando el sol se pone y tu mirar resplandecente precede el nacer del día.
Cales para de nuevo levantar; experimentas la muerte para mejor conocer la vida.
Eres, para las glorias antiguas del mundo, la estrella de la noche; para la verdad renascente, la bella estrella de la mañana!
La libertad no es la licencia: la licencia es la tiranía.
La libertad es la guardiã del deber, porque ella reivindica el derecho.
Lúcifer, cuyas edades de las tinieblas hicieron el genio del mal, será verdaderamente el ángel de la luz cuando, habiendo conquistado la libertad al precio de la reprovação, fizer uso de ella para someterse a la orden eterna, inaugurando así las glorias de la obediencia voluntaria.
El derecho es sólo la raíz del deber, es preciso poseer para dar.
Ora, he ahí como una elevada poesía explica la caída de los ángeles.
Dios tenía dato a los espíritus la luz y la vida, después les dijo: Amad.

- El que es amar?, respondieron los espíritus.
- Amar es darse a los otros, respondió Dios. - Los que amen sufrirán, pero serán amados.
- Tenemos el derecho de no dar nada, y nada queremos sufrir, dijeron los espíritus enemigos del amor.
- Estáis en vuestro derecho, respondió Dios -, y separémonos. Yo y mis queremos sufrir y morir, mismo para amar. Es nuestro deber!
El ángel caído es pues aquel que desde el principio recusó amar; no ama, y es todo su suplicio; no da, y es toda su miseria; no sufre, y es su nada; no muere, y es su exilio.
El ángel caído no es Lúcifer, el porta-luz, es Satã, el caluniador del amor.
Ser rico es dar; no dar nada es ser pobre; vivir es amar, no amar nada es estar muerto; ser feliz es devotar-se; existir solamente para sí es reprobar la sí propio, es secuestrarse en el infierno.
El cielo es la armonía de los sentimientos generales; el infierno es el conflicto de los instintos laxos.
El hombre del derecho es Caim, que mató Abel por envidia; el hombre del deber es Abel, que muere para Caim por amor.
Y tal fue la misión del Cristo, el grande Abel de la humanidad.
No es por el derecho que debemos osar en todo, es por el deber.
El deber es la expansión y la fruición de la libertad; el derecho aislado es el padre de la servidumbre.
El deber es la obligación, el derecho es el egoísmo.
El deber es el sacrificio, el derecho es la rapina y el robo.
El deber es el amor, el derecho es el odio.
El deber es la vida infinita, el derecho es la muerte eterna.
Si es preciso combatir por la conquista del derecho, es solamente para adquirir la potencia del deber: y por qué seríamos libres si no fuera para amar, devotarmo-en los y, así, nos asemejáramos a Dios?

Si es preciso infringir la ley, es cuando ella somete el amor al miedo.
Aquel que quiera salvar su alma perderla-á, dice el libro santo, y aquel que consentir en perderla salvarla-á.
El deber es amar: perezca todo aquel que crea obstáculos al amor! Silencio a los oráculos del odio! Aniquilamiento a los falsos dioses del egoísmo y del miedo! Vergüenza a los esclavos tacaños de amor!
Dios ama los hijos pródigos!

V. El QUINÁRIO

El quinário es el número religioso, pues es el número de Dios reunido al de la mujer.
La fe no es la credulidade estúpida de la ignorancia maravilhada.
La fe es la conciencia y la confianza del amor.
La fe es el grito de la razón que persiste en negar el absurdo, mismo delante del desconocido.
La fe es un sentimiento necesario al alma como la respiración a la vida: es la dignidad del corazón, es la realidad del entusiasmo.
La fe no consiste en la afirmación de este o de aquel símbolo, pero en la aspiración verdadera y constante a las verdades veladas por todos los simbolismos.
Un hombre rechaza una idea indigna de la divinidad, quiebra sus falsas imágenes, revuelta-si contra odiosas idolatría, y decís que es un ateo?
Los perseguidores de Roma decaída también llamaban los primeros cristianos de ateos, porque no adoraban los ídolos de Calígula o de Nero.
Negar toda una religión y mismo todas las religiones de preferencia a adherir la fórmulas que la conciencia reprueba es un corajoso y sublime acto de fe.
Todo hombre que sufre por sus convicciones es un mártir de la fe.
Tal vez se explique mal, pero prefiere la justicia y la verdad a cualquier cosa; no el condenéis sin entenderlo.
Creer en la verdad suprema no es la definís, y declarar que en ella se cree es reconocer ignorarla.
El apóstol São Paulo limita toda fe a estas dos cosas: creer que Dios existe y que él recompensa aquellos que lo buscan.
La fe es mayor que las religiones, porque necesita menos de los artículos de la creencia.
Un dogma cualquier constituye sólo una creencia y pertenencia a una comunión especial; la fe es un sentimiento común a toda la humanidad.
Mientras más se discute para necesitar, menos se cree; un dogma de más es una creencia de que una secta se apropia y eleva así, de alguna manera, a la fe universal.
Dejemos los sectários fazerem y refazerem sus dogmas, dejemos los supersticiosos detallen y formulen sus supersticiones, dejemos los muertos entierren sus muertos, como decía Mestre, y creamos en la verdad indizível, en el absoluto que la razón admite sin comprender, en el que presentimos sin saber.
Creamos en la razón suprema.
Creamos en el amor infinito y tengamos piedad de las estupideces de la escuela y de las barbaries de la falsa religión.
Ó hombre! dime lo que esperas, y yo dir-te-ei el que vales.
Rezas, ayunas, velas y crees que escaparás así solo, o casi solo, a la pérdida inmensa de los hombres devorados por un Dios cioso. Eres un hipócrita y un ímpio.
Haces de la vida una orgía y esperas la nada como sueño, eres un enfermo o un insano.
Estás pronto a sufrir como los otros y por los otros y esperas la salvación de todos, eres un sabio y un justo.
Esperar no es tener miedo.
Tener miedo de Dios! Que blasfêmia!
El acto de esperanza es la oración.
La oración es el derramarse del alma en la sabiduría y en el amor eternos.
Es el mirar del espíritu para la verdad y el suspiro del corazón para la belleza suprema.
Es la sonrisa del niño para la madre.
Es el murmullo del bien-amado que se debruça para los besos de su bien-amada.
Es la dulce felicidad del alma amante que se dilata en uno océano de amor.
Es la tristeza de la esposa en la ausencia del novel esposo.
Es el suspiro del viajante que piensa en su patria.
Es el pensamiento del pobre que trabaja para alimentar la mujer y los hijos.
Oremos en silencio y yergamos en dirección de nuestro Padre desconocido un mirar de confianza y de amor; aceptemos con fe y resignación la parte que en los cabe en las penas de la vida, y todas las batidas de nuestros corazones serán palabras de oración.
Necesitamos acaso informar la Dios que cosas le pedimos, ya no sabe él lo que en los es necesario?
Si lloramos, presentémosle nuestras lágrimas; si en los regozijamos, dirijámosle nuestra sonrisa; si él en los alcanza, bajemos la cabeza; si en los acaricia, adormezcamos en sus brazos!
Nuestra oración será perfecta, cuando oremos sin siquiera saber que oramos.
La oración no es un ruido que hiere los oídos, es un silencio que penetra en el corazón.
Y dulces lágrimas vienen umedecer los ojos, y suspiros escapan como el humo de los inciensos.
Se queda tomado por un inefável amor a todo lo que es belleza, verdad, justicia; se palpita de una nueva vida y no se teme más morir. Pues la oración es la vida eterna de la inteligencia y del amor; es la vida de Dios en la tierra.
Amaos unos a los otros, he ahí la ley y los profetas! Meditad y comprended esa palabra.
Y, cuando hayáis comprendido, no leáis más, no busques más, no dudéis más, amad!
No más seáis sabios, no más seáis eruditos, amad! Esa es la doctrina de la verdadera religión; religión quiere decir caridad, y el propio Dios no es sino amor.
Yo ya os dijo: amar es dar.
El ímpio es aquel que absorbe los otros.
El hombre pio es aquel que se expande en la humanidad.
Si el corazón del hombre concentra en sí propio el fuego con el cual Dios el anima, es un infierno que devora todo y que sólo se llena de grises; si él lo hace resplandecer fuera, se torna un dulce sol de amor.
El hombre se dona a la familia; la familia se dona a la patria; la patria, a la humanidad.
El egoísmo del hombre merece el aislamiento y el desespero, el egoísmo de la familia merece la ruina y el exilio, el egoísmo de la patria merece la guerra y la invasión.
El hombre que se aísla de todo amor humano al decir: Yo serviré a Dios, este se engaña. Pues, dice el apóstol Son João, si él no ama al próximo que ve, como amará a Dios que no uve?
Es preciso dar la Dios lo que es de Dios, pero no se debe recusar mismo a César lo que es de César 
Dios es quien da la vida, César es quien puede dar la muerte.
Es preciso amar la Dios y no temer a César, pues está dicho en el libro sagrado: Quién con hierro hiere con hierro perecerá.
Queréis ser buenos, sede justos; queréis ser justos, sede libres!
Los vicios que dejan el hombre semejante a la bestia son los primeros enemigos de su libertad.
Mirad el bêbado y decidme si esa bestia imunda puede ser libre!
El tacaño maldiz la vida de su padre y, como el cuervo, tiene hambre de cadáveres.
El ambicioso quiere ruinas, es un envidioso en delirio; el devasso escarrou en el seno de la madre y llenó de abortos las entrañas de la muerte.
Todos esos corazones sin amor son punidos por el más cruel de los suplicios: el odio.
Pues, sepámoslo bien, la expiación está contenida en el pecado.
El hombre que hace el mal es como un florero de barro defectuoso, quebrarse-á, la fatalidad el quiere.
Con los escombros del mundo, Dios rehace estrellas; con los escombros del alma, rehace ángeles.

VI. El SENÁRIO

El senário es el número de la iniciación por la prueba; es el número del equilibrio, es el hieróglifo de la ciencia del bien y del mal.
Quién busca el origen del mal busca el que no es.
El mal es el apelativo de la desorden del bien, es la tentativa infrutífera de una gana inhábil.
Cada uno posee el fruto de sus obras, y la pobreza es solamente el aguilhão del trabajo.
Para el rebaño de los hombres, el sufrimiento es como el perro pastor que muerde la lana de las ovejas para recolocarlas en el camino.
Es por causa de la sombra que podemos ver la luz; es por causa del frío que sentimos el calor; es por causa del dolor que somos sensibles al placer.
El mal es, por lo tanto, para nosotros, la ocasión y el comienzo del bien.
Mas, en los sueños de nuestra inteligencia imperfecta, acusamos el trabajo providencial, por no el comprender.
Nos asemejamos al ignorante que juzga el cuadro en el comienzo del esbozo y dice, cuando la cabeza está hecha: "Entonces esta figura no tiene cuerpo."
La naturaleza continúa tranquila y realiza su obra.
La relha no es cruel cuando rasga el seno de la tierra, y las grandes revoluciones del mundo son la lavoura de Dios.
Todo tiene su tiempo: a los pueblos feroces, señores bárbaros; al ganado, carniceros; a los hombres, juizes y padres.
Si el tiempo pudiera transformar los carneros en leones, ellos comerían los carniceros y los pastores.
Los carneros nunca se transforman porque no se instruem, pero los pueblos instruem-se.
Pastores y carniceros de los pueblos, tiendes razón, por lo tanto, en ver como enemigos aquellos que hablan a vuestro rebaño.
Rebaños que conocéis aún sólo vuestros pastores y que queréis ignorar su comercio con los carniceros, sois disculpabais por apedrejar aquellos que os humillan y que os inquietan al hablen de vuestros derechos.
Ó Cristo! Los grandes te condenan, tus discípulos te reniegan, el pueblo te maldice y aclama tu suplicio, solamente tu madre llora, Dios te abandona!
Eli! Eli! Lamma Sabachtani!

VII. El SETENÁRIO

El setenário es el gran número bíblico. Es la llave de la creación de Moisés y el símbolo de toda la religión. Moisés dejó cinco libros, y la ley se resume en dos testamentos.
La Biblia no es una historia, es una coletânea de poemas, es un libro de alegorías e imágenes.
Adão y Eva son solamente tipos primitivos de la humanidad; la serpiente que intenta es el tiempo que pone a la prueba; el árbol de la ciencia es el derecho; la expiación por el trabajo es el deber.
Caim y Abel representan la carne y el espíritu, la fuerza y la inteligencia, la violencia y la armonía.
Los gigantes son los antiguos usurpadores de la tierra; el diluvio fue un inmensa revolución.
El arca es la tradición conservada en una familia: la religión, en esa época, se torna un misterio y la propiedad de una raza. Caim es maldito por ser su revelador.
Nemrod y Babel son dos alegorías primitivas del désposta único y del imperio universal siempre soñado desde entonces; emprendido sucesivamente por los assírios, los medas, los persas, Alexandre, Roma, Napoleão, los sucesores de Pedro, el Grande, y siempre inacabado por causa de la dispersión de intereses, figurada por la confusión de las lenguas.
El imperio universal no debería realizarse por la fuerza, pero por la inteligencia y por el amor. Por eso, la Nemrod, hombre del derecho salvaje, la Biblia opone Abraão, hombre del deber, que se exila para buscar la libertad y la lucha en una tierra extranjera de que se apodera por el pensamiento.
Tiene una mujer estéril, es su pensamiento, y una esclava fecunda, es su fuerza; pero, cuando la fuerza produce su fruto, el pensamiento se torna fecundo, y el hijo de la inteligencia exila el hijo de la fuerza. El hombre de inteligencia es sometido la duras pruebas; debe confirmar sus conquistas por el sacrificio. Dios quiere que él imole su hijo, esto es, la duda debe poner a la prueba el dogma y el hombre intelectual debe estar pronto a todo sacrificar delante de la razón suprema. Dios, entonces, interviene: la razón universal cede a los esfuerzos del trabajo, se muestra a la ciencia y sólo el lado material del dogma es imolado. Es lo que representa el carnero preso por los chifres entre los arbustos. La historia de Abraão es pues un símbolo a la moda antigua y contiene una elevada revelación de los destinos del alma humana. Toma al pie de la letra, es un relato absurdo y revoltante. Santo Agostinho no tomaba al pie de la letra el Asno de Oro de Apuleu! Pobres grandes hombres!
La historia de Isaac es una otra lenda. Rebeca es el tipo de mujer oriental, laboriosa, hospitaleira, parcial en sus afeições, astuta y ardilosa en sus maniobras. Jacó y Esaú son aún los dos tipos reproducidos de Caim y Abel; pero aquí Abel se venga; la inteligencia emancipada triunfa por la astucia. Todo el genio israelita está en el carácter de Jacó, el paciente laborioso suplantador que cede a la cólera de Esaú, se torna rico y compra el perdón de su hermano. Cuando los antiguos querían filosofar, contaban, nunca se debe olvidar.
La historia o lenda de José contiene en germen todo el genio del Evangelio, y Cristo, desconocido por su pueblo, tuvo de llorar más de una vez al reler esta escena en que el gobernador de Egipto se lanza al cuello de Benjamim dando un grito y diciendo: "Yo soy José!"
Israel se torna el pueblo de Dios, esto es, el conservador de la idea y el depositário del Verbo. Esa idea es la de la independencia humana y la de la realeza por el trabajo, pero es ocultada con cuidado, como un germen precioso. Un signo doloroso e indeleble es imprimido en los iniciados, toda imagen de la verdad es prohibida, y los hijos de Israel velan, segurando el sabre en torno de la unidad del tabernáculo. Hermor y Siquém quieren introducirse por la fuerza en la familia sagrada y perecen con su pueblo en consecuencia de una falsa iniciación. Para dominar los pueblos, es preciso que el santuario ya esté cercado de sacrificios y terror.
La servidumbre de los hijos de Jacó prepara su liberación: ellos tienen una idea, y no se acorrenta una idea; tienen una religión, y no se violenta una religión; son por fin un pueblo, y no se acorrenta un verdadero pueblo. La persecución suscita vingadores, la idea se encarna en uno hombre, Moisés levanta, el Faraón cae y la columna de nubes y llamas que precede un pueblo libre avanza majestuosamente en el desierto.
Cristo es el padre y el rey por la inteligencia y por el amor.
Recibió la unción santa, la unción del genio, la unción de la fe, la unción de la virtud que es la fuerza.
Él viene cuando el sacerdote está agotado, cuando los viejos símbolos no tienen más virtudes, cuando la patria de la inteligencia está extinta.
Viene para hacer Israel volver a la vida y, si no pudiera galvanizar Israel, muerto por los fariseus, ressuscitará el mundo abandonado al culto muerto de los ídolos.
Cristo es el derecho del deber!
El hombre tiene el derecho de cumplir su deber y no tiene otro.
Hombre, tienes el derecho de resistir hasta la muerte a quienquiera que te impida de cumplir tu deber!
Madre! tu hijo se ahoga; un hombre te impide de socorrerlo; hieres ese hombre y corres a salvar tu hijo!... Quién osará condenarte?...
Cristo vino para oponer el derecho del deber al deber del derecho.
El derecho para los judíos era la doctrina de los fariseus. Y, con efecto, parecían haber adquirido el privilegio de dogmatizar; no eran ellos los legítimos herederos de la sinagoga?
Tenían el derecho de condenar el Salvador, y el Salvador sabía que su derecho era el de resistirles.
Cristo es la protestação viva.
Mas protestação de quê? De la carne contra la inteligencia? No!
Del derecho contra el deber? No!
De la atração física contra la atração moral? No! no!
De la imaginación contra la razón universal? De la locura contra la sabiduría? No, mil veces no, aún una vez!
Cristo es el deber real que protesta eternamente contra el derecho imaginário.
Es la emancipación del espíritu que quiebra la servidumbre de la carne.
Es la devoción revoltada contra el egoísmo.
Es la modestia sublime que responde al orgullo: Yo no te obedeceré!
Cristo es viudo, Cristo es sólo, Cristo es triste: por quê? Es que la mujer prostituiu-se.
Es que la sociedad es acusada de robo.
Es que la felicidad egoísta es ímpia.
Cristo es juzgado, condenado, ejecutado, y nosotros lo adoramos!
Eso se pasó en uno mundo tal vez tan serio cuanto nuestro.
Juizes del mundo en que vivimos, sede atentos y pensad en aquel que juzgará vuestros juicios.
Mas, antes de morir, el Salvador legó a sus hijos el símbolo inmortal de la salvación: la comunión.
Comunión! Unión común! Última palabra del Salvador del mundo.
El pan y el vino repartidos entre todos, dijo él, es mi carne y mi sangre!
Él dio su carne a los carrascos, su sangre a la tierra que quise beberlo: y por quê?
Para que todos repartan el pan de la inteligencia y el vino del amor. Ó signo de la unión de los hombres! Ó mesa común! Ó banquete de la fraternidad y de la igualdad! cuando enfim serás mejor comprendido?
Mártires de la humanidad, vosotros que de estos la vida para que todos tuvieran el pan que alimenta y el vino que fortifica, tampoco decís al imponer la mano sobre esos símbolos de la comunión universal: Eso es nuestra carne y nuestra sangre!
Y vosotros, hombres del mundo entero, vosotros a quién Mestre llama hermanos: oh, no sentís que el pan universal es Dios!
Deudores del crucificado.
Vosotros todos que no estáis listos para dar a la humanidad vuestra sangre, vuestra carne y vuestra vida no sois dignos de la comunión del Hijo de Dios! No el hagais derramar su sangre sobre vosotros, pues haría nódoas sobre vuestra fronte!
No aproximéis vuestros labios del corazón de Dios, él sentiría vuestra mordedura.
No bebáis la sangre del Cristo, quemaría vuestras entrañas; ya es suficiente que él lo haya derramado inútilmente por vosotros!

VIII. El NÚMERO OCHO

El octonário es el número de la reacción y de la justicia equilibrante.
Toda acción produce una reacción.
Es la ley universal del mundo.
El cristianismo debía producir el anticristianismo.
El anticristo es la sombra, es el contraste y la prueba del Cristo.
El anticristo ya se producía en la Iglesia en la época de los apóstols: Aquel que resiste ahora resiste hasta la muerte decía São Paulo, y el hijo de la iniquidad manifestarse-á.
Los protestantes dijeron: El anticristo es el papa.
El papa respondió: Todo hereje es un anticristo.
El anticristo no es más el papa que Lutero: el anticristo es el espíritu opuesto al del Cristo.
Es la usurpación del derecho por el derecho; es el orgullo de la dominación y el despotismo del pensamiento.
Es el egoísmo pretensamente religioso de los protestantes de la mesmíssima manera que la ignorancia crédula y imperiosa de los maloos católicos.
El anticristo es lo que divide los hombres al contrario de los unir; es el espíritu de disputa, es la terquedad de los doctores y de los sectários, el deseo ímpio de apropiarse de la verdad y de ella excluir los otros, el de forzar todo el mundo a sufrir la estrechez de nuestros juicios.
El anticristo es el padre que maldice al contrario de bendecir, que aleja al contrario de aproximar, que escandaliza al contrario de edificar, que condena al contrario de salvar.
Es el fanatismo odioso que desencoraja la buena gana.
Es el culto de la muerte, de la tristeza y de la fealdade.
Que futuro daremos a nuestro hijo? dijeron los padres insensatos; él es débil de espíritu y de cuerpo y su corazón no da aún señal de vida: haremos de él un padre, a fin de que viva del altar. Y no comprendieron que el altar no es una manjedoura para los animales perezosos.
Por eso, mirad los padres indignos, contemplé esos pretensos servidores del altar. El que es que dicen a vuestros corazones esos hombres gordos o cadavéricos, de ojos inexpressivos, de labios cerrados o escancarados?
Escuchadlos hablen: el que os enseña ese ruido desagradable y monótono?
Rezan como duermen y sacrifican como comen.
Son máquinas de pan, de carne, de vino y de palabras vacías de sentido.
Y, cuando se regozijam, como ostras al sol, por estarem sin pensamiento y sin amor, se dice que tienen paz de espíritu.
Tienen la paz de la bestia y, para el hombre, la del túmulo es mejor; son los padres de la tontería y de la ignorancia, son los ministros del anticristo.
El verdadero padre del Cristo es un hombre que vive, que sufre, que ama y que combate por la justicia. No pelea, no reprueba, difunde el perdón, la inteligencia y el amor.
El verdadero cristiano es extraño al espíritu de secta; él es todo para todos y ve todos los hombres como hijos de un padre común que quiere salvar la todos; el símbolo entero tiene para él solamente un sentido de dulzura y amor: deja para Dios los secretos de la justicia y sólo comprende la caridad.
Ve los maloos como enfermos de quienes es preciso tener pena y cuidar; el mundo con sus errores y sus vicios es, para él, el hospital de Dios, y él quiere ser su enfermero.
No se halla mejor que nadie, sólo dice: Mientras yo sea mejor, sirvamos los otros, cuando sea preciso caer y morir, otros tal vez tomarán mi lugar y en los servirán.

IX. El NÚMERO NUEVE

He ahí el eremita del tarô; he ahí el número de los iniciados y de los profetas.
Los profetas son solitarios, pues su destino es nunca serem oídos.
Ven muy más que los otros; presienten las desgracias por venir. Así, son aprisionados, muertos o vilipendiados , son rechazados como leprosos, o nos dejan morir de hambre.
Después, cuando los eventos ocurren, decimos: Fueron esas personas que en los trajeron desgracia.
Ahora, como siempre, en la víspera de los grandes desastres, nuestras calles están plenas de profetas.
Encontré algunos en las prisiones; vi otros que morían olvidados en pardieiros.
Toda gran ciudad vio algún cuya profecía silenciosa era girar incessantemente y andar siempre cubierto de andrajos en el palacio del lujo y de la riqueza.
Vi un cuyo rostro resplandecia como el del Cristo: tenía las manos calejadas y la ropa del trabajador y amoldaba epopéias como arcilla. Torcía juntos el gládio del derecho y el cetro del deber y, sobre esta columna de oro y acero, inauguraba el símbolo creador del amor.
Un día, en una gran asamblea del pueblo, descendió la calle, segurando un pan que partía y distribuía, diciendo: Pan de Dios, faze-te pan para todos!
Conozco otro que gritó: No quiero más adorar el Dios del diablo; no quiero un carrasco como Dios! Y se creyó que él blasfemaba.
No; pero la energía de su fe transbordava en palabras inexatas e imprudentes.
Decía aún, en la locura de su caridad herida: Todos los hombres son solidarios y expían unos por los otros, de la misma forma que se merecen unos a los otros.
El castigo para el pecado es la muerte.
El propio pecado es, de hecho, un castigo, y el mayor de los castigos. Un gran crimen es sólo una gran desgracia.
El peor de los hombres es lo que se cree mejor que los otros.
Los hombres apasionados son excusabais, una vez que son pasivos. Pasión significa sufrimiento y redención por el dolor.
El que llamamos de libertad es solamente la onipotência de la atração divina. Los mártires decían: Más vale obedecer la Dios que a los hombres. 
El menos perfecto acto de amor vale más al que la mejor palabra de piedad.
No juzguéis, hablad poco, amad y actuad.
Un otro que vino dijo: Protestad contra las maloas doctrinas por buenas obras, pero no os separéis de nadie.
Restableced todos los altares, purificad todos los templos y estad listos para la visita del espíritu del amor.
Que cada un rece siguiendo su rito y comulgue con sus , pero no condenéis los otros.
Una práctica de religión nunca es despreciable, pues es el símbolo de un grande y santo pensamiento.
Rezar en conjunto es comulgar en la misma esperanza, en la misma fe, en la misma caridad.
El signo no es nada para sí propio: es la fe que el santifica.
La religión es el lazo más sagrado y más fuerte de la asociación humana, y hacer un acto de religión es hacer un acto de humanidad.
Cuando los hombres comprendan, enfim, que no se debe discutir sobre cosas que se ignora;
Cuando sientan que algo de caridad vale más que mucha influencia y dominación;
Cuando todos respeten lo que el propio Dios respeta en la menor de sus criaturas: la espontaneidad de la obediencia y la libertad del deber;
Entonces, sólo habrá una religión en el mundo, la religión cristiana y universal, la verdadera religión católica que no renegará más a sí propia por restricción de lugares o de personas.
Mujer, decía el Salvador a la samaritana, en verdad te digo que vendrá el tiempo en que los hombres no adorarán más a Dios ni en Jerusalén ni sobre esta montaña, pues Dios es espíritu, y sus verdaderos adoradores deben lo servís en espíritu y en verdad.

X. NÚMERO ABSOLUTO De la CABALA
La llave de las sefirotes (ver Dogma y Ritual de la Alta Magia).

XI. El NÚMERO ONCE

Once es el número de la fuerza; es el de la lucha y del martírio. 
Todo hombre que muere por una idea es un mártir, pues en él las aspiraciones del espíritu triunfaron sobre los temores de los animales.
Todo hombre que muere en la guerra es un mártir, pues muere por los otros.
Todo hombre que muere miserable es un mártir, pues es como un soldado vencido en la batalla de la vida.
Aquellos que mueren por el derecho son tan santos en su sacrificio cuanto las víctimas del deber y, en las grandes luchas de la revolución contra el poder, los mártires caen de los dos lados.
Siendo el derecho la raíz del deber, nuestro deber es defender nuestros derechos.
El que es un crimen? Es el exagero del derecho. El assassínio y el robo son negaciones de la sociedad; es el despotismo aislado de un individuo que usurpa la realeza y hace guerra por su cuenta y riesgo.
El crimen debe ser sin duda reprimido, y la sociedad debe defenderse; pero quien podría ser justo el suficiente, grande el suficiente y puro el suficiente para tener la pretensión de punir?
Paz a todos los que tumban en la guerra, mismo en la guerra ilegítima, pues arriesgaron la cabeza y la perdieron, y, tiendo pago, lo que podemos aún reclamar?
Honra a todos los que combaten bravamente y lealmente! Vergüenza solamente a los traidores y a los cobardes!
Cristo murió entre dos ladrones y llevó consigo un de ellos al cielo.
El reino de los cielos es de los luchadores y se gana a la fuerza.
Dios da su onipotência al amor. Gusta de triunfar sobre el odio, pero vomita la tibieza.
El deber es vivir, ni que sea por un instante!
Es bello haber reinado por un día, mismo por una hora! Aunque sea bajo la espada de Dâmocles o en la hoguera de Sardanapalo .
Pero es más bello haber visto a sus pies todas las cosas del mundo y haber dicho: Seré el rey de los pobres y mi trono será sobre el calvario.
Existe un hombre más fuerte que aquel que mata, es lo que muere para salvar.
No existen crímenes aislados ni expiaciones solitarias.
No existen virtudes personales ni devotamentos perdidos.
Quién no sea irrepreensível es cómplice de todo mal, y quien no sea absolutamente perverso puede participar de todo bien. 
Por eso es por lo que un suplicio es siempre una expiación humanitaria, y toda cabeza que es recogida de un cadafalso puede ser saludada y honrada como la cabeza de un mártir.
Es por eso también que el más noble y el más santo de los mártires podía, al entrar en su conciencia, hallarse digno de la pena que iría a soportar y decir, saludando el gládio listo a lo herís: Justicia sea hecha!
Puras víctimas de las catacumbas de Roma, judíos y protestantes masacrados por indignos cristianos.
Padres de la Abbaye y de los Carmes, guilhotinados del terror, realistas degollados, revolucionarios sacrificados, soldados de nuestros grandes ejércitos que sembraras las ossadas por el mundo, vosotros todos que murieras con sufrimiento, osados de toda suerte, bravos hijos de Prometió que no tiendes miedo ni del rayo ni del buitre, honra a vuestros grises, paz y veneración a vuestras memorias! Sois los héroes del progreso, los mártires de la humanidad!

XII. El NÚMERO DOCE

El doce es el número cíclico; es el del símbolo universal.
He ahí una traducción de los versos hechos para el símbolo mágico y católico sin restricción:
Creo en uno solo Dios onipotente, nuestro padre,
Eterno creador del cielo y de la tierra.
Creo en el Rey salvador, jefe de la humanidad.
De la divinidad, hijo, palabra y esplendor.
Concepción viva del eterno amor,
Divinidad visible y luz atuante.
Deseado por el mundo siempre y en todos los lugares.
Pero que no es un Dios separável de Dios.
Descendido entre nosotros para liberar la tierra,
Santificou la mujer en su madre.
Era el hombre celeste, sabio y dulce hombre.
Nació para sufrir y morir como nosotros.
Proscrito por la ignorancia, acusado por la envidia,
Murió en la cruz para en los dar la vida.
Todos los que el tomen por guía y apoyo
Pueden, por su doctrina, ser Dios como él.
Ressuscitou para reinar sobre los tiempos;
Debe, de la ignorancia, las nubes disipar.
Sus preceptos, un día más fuertes y más conocidos,
Serán el juicio de los vivos y de los muertos.
Creo en Espírito Santo cuyos únicos intérpretes
Son el espíritu y el corazón de los santos y de los profetas.
Es un soplo de vida y fecundidad
Que provém de la humanidad y del Padre.
Creo en la familia única y siempre santa
De los justos que el cielo reunió en su temor.
Creo en la unidad del símbolo, del lugar,
Del pontífice y del culto en la honra de un solo Dios.
Creo que, en en los transformando, la muerte en los renueve,
Y que en nosotros, como en Dios, la vida es eterna.

XIII. El NÚMERO TRECE

El trece es el número de la muerte y el del nacimiento; es el de la propiedad y de la herencia, de la sociedad y de la familia, de la guerra y de los tratados.
La sociedad tiene por bases los cambios del derecho, del deber y de la fe mutua.
El derecho es la propiedad; el cambio, la necesidad; la buena fe, el deber.
Aquel que quiere recibir más que da o que quiere recibir sin dar es un ladrón.
La propiedad es el derecho de disponer de una parte de la fortuna común; no es ni el derecho de destrucción ni el derecho de secuestro.
Destruir o secuestrar el bien público no es poseer, es robar.
Digo bien público, porque el verdadero propietario de todas las cosas es Dios, que quiere que todo sea de todos. El que quiere que hagais, no llevaréis con vosotros al morir ningún de los bienes de este mundo. Ora, lo que os debe ser tomado un día no os pertenece realmente. Fue sólo un préstamo.
Cuanto al usufruto, es el resultado del trabajo; pero el propio trabajo no es una garantía segura de posesión, y la guerra puede venir, por la devastación o por el incendio, desplazar la propiedad.
Haced, pues, un buen uso de las cosas que perecen, vosotros que pereceréis antes de ellas!
Llevad en consideración que el egoísmo provoca el egoísmo y que la inmoralidad del rico corresponderá a crímenes de los pobres.
El que quiere el pobre, si es honesto?
Quiere trabajo. Usad vuestros derechos, más haced vuestro deber: el deber del rico es expandir la riqueza; el bien que no circula está muerto, no entesoureis la muerte.
Un sofista dijo: La propiedad es el robo. Y quería sin duda hablar de la propiedad absorbida, restada al cambio, desviada de la utilidad COMÚN.
Si ese era su pensamiento, él podría ir más lejos y decir que tal supresión de la vida pública es un verdadero assassínio.
Es el crimen del açambarcamento, que el instinto público siempre vio como un crimen de lesiona-majestad humana.
La familia es una asociación natural que resulta de la boda.
La boda es la unión de dos seres que el amor unió y que se prometen un devotamento mutuo en el interés de los hijos que pueden nacer.
Dos esposos que tienen un hijo y se separan son ímpios. Será que quieren ejecutar el juicio de Salomão y separar también el hijo?
Prometerse un amor eterno es puerilidade: el amor sexual es una emoción sin duda divina, pero acidental, involuntaria y transitoria; pero la promesa del devotamente recíproco es la esencia de la boda y el principio de la familia.
La sanción y la garantía de esa promesa deben ser una confianza absoluta.
Todo celo es una sospecha, y toda sospecha es un ultraje.
El verdadero adulterio es el de la confianza: la mujer que se queja de su marido cerca de otro hombre; el hombre que confía a otra mujer, que no su, las inquietudes o las esperanzas de su corazón, esos traicionan verdaderamente la fe conyugal.
Las sorpresas de los sentidos sólo son infidelidades por causa de los arrebatamentos del corazón que se abandona más o menos al reconocimiento del placer. Afuera eso, son faltas humanas, de que es preciso avergonzarse y que se debe esconder: son indecências que es preciso evitar alejando las ocasiones, pero que nunca se debe buscar sorprender; las buenas costumbres son la proscrição del escándalo.
Todo escándalo es una torpeza. No se es indecente porque se tiene órganos que el pudor no nombra; pero se es obsceno cuando son mostrados.
Maridos, esconded las llagas de vuestra vida a dos; no desnudéis vuestras mujeres ante el escarnio público!
Mujeres, no exhibáis las miserias del lecho conyugal: sería os ínscreverdes en la opinión pública como prostituídas.
Es preciso una elevada dignidad de corazón para conservar la fe conyugal: es un pacto de heroismo que solamente las grandes almas pueden comprender en toda la extensión.
Las bodas que son rotos no son bodas, son acasalamentos.
En el que se puede transformar una mujer que abandona el marido? No es más esposa, no es viuda; el que es entonces? Es una apóstata de la honra, que es forzada a ser licenciosa, porque no es ni virgen ni libre.
Un marido que abandona la mujer la prostitui y merece el nombre infame que es dado a los amantes de las jóvenes perdidas.
La boda es sagrado, indissolúvel, cuando existe realmente.
Pero sólo puede existir para seres de elevada inteligencia y noble corazón.
Los animales no se casan, y los hombres que viven como animales sufren las fatalidades de su naturaleza.
Hacen sin cesar tentativas para actuar racionalmente. Sus promesas son tentativas y simulacros de promesas; sus bodas, tentativas y simulacros de boda; sus amores, tentativas y simulacros de amor. Querrían siempre y no quieren nunca; comienzan siempre y no terminan nunca. Para tales personas, las leyes sólo se aplican por la represión.
Tales seres pueden tener una camada, pero nunca tienen una familia: la boda, la familia son derechos del hombre perfecto, del hombre emancipado, del hombre inteligente y libre.
Por eso, consultar los anales de los tribunales y leed la historia de los parricidas.
Erguid el velo negro de todas estas cabezas cortadas y preguntadles lo que pensaron de la boda y de la familia, que leche sugaram, que cariños las enobreceram... Después temblad, vosotros todos que no dáis a vuestros hijos el pan de la inteligencia y del amor, vosotros todos que no sancionáis la autoridad paterna por la virtud del buen ejemplo...
Esos miserables eran huérfanos por el espíritu y por el corazón y se vengaron de su nacimiento!...
Vivimos en uno siglo en que más que nunca la familia es desconocida en el que tiene de augusta y sagrada: el interés material mata la inteligencia y el amor; las lecciones de la experiencia son despreciadas, se regatea las cosas de Dios La carne insulta el espíritu, el fraude ríe en la cara de la lealtad. Mientras más ideal, más justicia: la vida humana quedó huérfana de los dos lados.
Coraje y paciencia! Este siglo irá para donde deben ir todos los culpables. Ved como es triste! El tedio es el velo negro de su cabeza... la carroza anda, y la multitud sigue estremeciendo...
Luego, más un siglo será juzgado por la historia y será escrito en uno túmulo de ruinas: Aquí yace el siglo parricida! el siglo carrasco de Dios y de su Cristo!
En la guerra se tiene el derecho de matar para no morir: pero en la batalla de la vida, el más sublime de los derechos es el de morir para no matar.
La inteligencia y el amor deben resistir a la opresión hasta la muerte, nunca hasta el assassínio.
Hombre de corazón, la vida de aquel que te ofendió está en tus manos, pues él es señor de la vida de los otros, el cual no hace cuestión de su. Lo masacra con tu grandeza: lo perdona!
- Pero será prohibido matar el tigre que en los amenaza?
- Si fuera un tigre con rostro humano, es más bello dejarse devorar, sin embargo, aquí, la moral nada prescribe.
- Mas y si el tigre amenaza mis hijos?
- La propia naturaleza os responderá.
Harmódio y Aristogiston tenían fiestas y estatuas en Grecia antigua. La Biblia consagró los nombres de Judite y Aud y una de las más sublimes figuras del libro santo, Sansão ciego y acorrentado que sacude las columnas del templo y grita: Que yo muera con los filisteus!
Creed, sin embargo, que, si Jesus, antes de morir, hubiera ido a Roma apuñalar Tibério, habría salvado el mundo como hizo al perdonar sus carrascos e incluso al morir por Tibério?
Brutus, al matar César, salvó la libertad romana? Al matar Calígula, Quéreas sólo dio lugar a Cláudio y la Nero. Protestar contra la violencia con violencia es justificarla y forzarla a reproducirse.
Pero triunfar sobre el mal por el bien, sobre el egoísmo por la abnegación, sobre la ferocidad por el perdón: es el secreto del cristianismo y de la victoria eterna.
Yo vi el lugar en que la tierra sangraba aún por el assassínio de Abel y en ese lugar pasaba un regato de llanto.
Y miríades de hombres avanzaban conducidos por los siglos, dejando caer lágrimas en el regato.
Y la eternidad, agachada y tibia, contemplaba las lágrimas que caían, las contaba una la una, y nunca había el suficiente para lavar una mancha de sangre.
Mas, entre dos multitudes y dos épocas, vino Cristo, pálida y resplandecente figura.
Y, en la tierra de la sangre y de las lágrimas, plantó la viña de la fraternidad, y las lágrimas y la sangre aspirados por las raizes del árbol divino se tornaron la savia deliciosa de la uva que debe embriagar de amor los hijos del futuro.

XIV. El NÚMERO CATORCE

Catorce es el número de la fusión, de la asociación y de la unidad universal, y es en nombre del que representa que haremos aquí un llamamiento a las naciones, a comenzar por la más antigua y más santa.
Hijos de Israel, por qué, en medio al movimiento de las naciones, continuáis inmóviles como se guardarais los túmulos de vuestros padres?
Vuestros padres no están más aquí, ressuscitaram: pues el Dios de Abraão, de Isaac y de Jacó no es el Dios de los muertos!
Por qué imprimís siempre vuestra generación la marca sangrienta del cutelo?
Dios no quiere más separaros de los otros hombres; sede nuestros hermanos, y comed con nosotros hóstias pacíficas en los altares que la sangre nunca conspurca.
La ley de Moisés está cumplida: leed vuestros libros y comprended que fuisteis un pueblo ciego y duro, como dicen todos vuestros profetas.
Pero fuisteis también un pueblo corajoso y perseverante en la lucha.
Hijos de Israel, tornaos hijos de Dios: comprended y amad!
Dios borró de vuestra fronte la marca de Caim, y los pueblos al veros pasar no dirán más: Ahí están los judíos! gritarán: Abran alas para nuestros hermanos, abran alas para los que en los precedieron en la fe.
E iremos todos los años conmemorar con vosotros la pascua en la nueva Jerusalén.
Y descansaremos debajo de vuestra vid y de vuestra figueira; pues seréis aún amigos del viajante, en memoria de Abraão , de Tobias y de los ángeles que los visitaban.
Y en memoria de aquel que dijo: Quién al menor dentre vosotros recibe a mí me recibe.
Pues de ahora en adelante no recusaréis más un asilo en vuestra casa y en vuestro corazón a vuestro hermano José que vendieras a las naciones.
Porque él se tornó poderoso en la tierra de Egipto donde buscabais pan durante los días de esterilidad.
Y él se recordó de su padre Jacó y de Benjamim, su joven hermano; y perdona vuestra envidia y os abraza llorando.
Hijos de los creyentes, cantaremos con vosotros: no existe otro Dios sino Dios y Maomé es su profeta.
Decid con los hijos de Israel: Ningún Dios existe sino Dios y Moisés es su profeta!
Decid con los cristianos: No existe otro Dios sino Dios y Jesus Cristo es su profeta!
Maomé es la sombra de Moisés. Moisés es el precursor de Jesus.
El que es un profeta? Es un representante de la humanidad que busca Dios. Dios es Dios, el hombre es el profeta de Dios cuando hace que creamos en Dios.
La Biblia, el Alcorão y el Evangelio son tres traducciones diferentes del mismo libro. Hay solamente una ley como hay solamente un Dios.
Ó mujer idealizada, ó recompensa de los electos, eres más bella que Maria?
Ó Maria, hija del Oriente, casta como el puro amor, grande como las aspiraciones maternales, viene a enseñar a los hijos del Islam los misterios del cielo y los secretos de la belleza.
Los invita para el festim de la nueva alianza, allá, en tres tronos resplandecentes de pedrarias, tres profetas estarán sentados.
El árbol tuba hará de sus ramas recurvados un dossel para la mesa celeste.
La esposa será blanca como la luna y rubra como la sonrisa de la mañana.
Todos los pueblos acorrerão para uve-Iba y no temerán más pasar Al Sirah, pues, sobre ese puente tajante como una lámina de afeitar, el Salvador extenderá su cruz y vendrá a extender la mano a los que vacilen, y a los que caigan la esposa extenderá su velo perfumado y los traerá en su dirección.
Pueblos, batid palmas y aplaudí el último triunfo del amor! Solamente la muerte quedará muerta y solamente el infierno será quemado.
Ó naciones de Europa, la quién el Oriente extiende las manos, os uní para expulsar los osos del Norte! Que la última guerra haga triunfar la inteligencia y el amor, que el comercio entrelace los brazos del mundo y que una civilización nueva, salida del Evangelio armado, reúna todos los rebaños de la tierra bajo el cajado del mismo pastor!
Tais serán las conquistas del progreso; tal es el objetivo para el cual en los empuja todo el movimiento del mundo.
El progreso es el movimiento; y el movimiento es la vida.
Negar el progreso es afirmar la nada y deificar la muerte.
El progreso es la única respuesta que la razón puede oponer a las objeciones relativas a la existencia del mal.
Nada está bien, pero todo estará bien un día. Dios inicia y acabará su obra.
Sin el progreso, el mal sería imutável como Dios!
El progreso explica las ruinas y consola Jeremias que llora.
Las naciones se sucededen como los hombres y nada es estable porque todo camina en dirección de la perfección.
El gran hombre que muere lega su patria el fruto de su trabajo; la gran nación que se extingue en la tierra transfigura-si en una estrella para iluminar las obscuridades de la historia 
El que él escribió por sus acciones queda grabado en el libro eterno; añadió una página a la biblia del género humano.
No digáis que la civilización es maloa; pues se asemeja al calor úmido que amadurece las cosechas, desarrolla rápidamente los principios de la vida y los principios de la muerte, mata y vivifica.
Es como el ángel del juicio que separa los maloos de los buenos.
La civilización transforma en ángeles de luz los hombres de buena gana y coloca el egoísta abajo de la bestia; es la corrupción de los cuerpos y la emancipación de las almas.
El mundo ímpio de los gigantes elevó al cielo el alma de Henoch; arriba de las bacanais de Grecia primitiva se eleva el espíritu armonioso de Orfeu.
Sócrates y Pitágoras, Platão y Aristóteles resumen, al explicarlas, todas las aspiraciones del mundo antiguo; las fábulas de Homero permanecen más verdaderas que la historia, y sólo en los restan de las grandezas de Roma los escritos inmortales que elaboró el siglo de Augusto.
Así, Roma tal vez sólo haya sacudido el mundo con sus guerreras convulsiones para generar su Virgílio.
El cristianismo es el fruto de las meditaciones de todos los sabios del Oriente que reviven en Jesus Cristo.
Así, la luz de los espíritus nació donde nace el sol del mundo; Cristo conquistó el Occidente, y los dulces rayos del sol de Asia tocaron los hielos del Norte.
Movidos por ese calor desconocido, formigueiros de hombres nuevos se esparcieron por un mundo exaurido; las almas de los pueblos muertos brillaron sobre los pueblos rejuvenecidos y aumentaron en ellos el espíritu de vida.
Hay en el mundo una nación que se llama franqueza y libertad, pues esas dos palabras son sinónimos del nombre Francia.
Esa nación siempre fue, de algún modo, más católica que el papa y más protestante que Lutero.
Francia de las cruzadas, Francia de los trovadores y de las canciones, Francia de Rabelais y de Voltaire, Francia de Bossuet y de Pascal, ella es la síntesis de los pueblos; ella consagra la alianza de la razón y de la fe, de la revolución y del poder, de la creencia más tierna y de la dignidad humana más altiva.
Por eso, ved cómo ella camina, como se agita, como lucha, como crece!
Frecuentemente engañada y herida, nunca batida, entusiasta con sus triunfos, audaciosa en sus reveses, ella ríe, canta, muere y enseña al mundo la fe en su inmortalidad.
La vieja guarda no se rinde, pero tampoco muere. Confiad en el entusiasmo de nuestros hijos, que quieren ser un día, ellos también, soldados de la vieja guardia!
Napoleão no es más un hombre, es el propio genio de Francia, es el segundo salvador del mundo, y también dio como símbolo a sus apóstols la cruz!
Santa Helena y el Gólgota son los marcos de la nueva civilización, son los pilares de una inmensa agobiada que el arco-íris del último diluvio forma y que lanza un puente entre dos mundos.
Y pensaríais que la espora de un tártaro quebrará un día el pacto de nuestras glorias, el testamento de nuestra libertad!
Decid antes que volveremos a ser niños y retornaremos al seno de nuestras madres!
Camina!, camina!, dice la voz divina la Aasveros. Avanza! avanza! grita para Francia el destino del mundo!... Y para donde vamos? Para el desconocido, para el abismo tal vez; no importa! Pero para el pasado, para los cementerios del olvido, pero para los cueiros que nuestra propia infancia rasgó, pero para la imbecilidad y la ignorancia de las primeras edades... nunca! nunca!

XV. El NÚMERO QUINCE

Quince es el número del antagonismo y de la catolicidad 
El cristianismo se divide ahora en dos Iglesias: la Iglesia civilizadora y la Iglesia bárbara, la Iglesia progresista y la Iglesia estacionaria.
Una es activa, a otra es pasiva; una siempre condenó las naciones y los gobiernos, una vez que los reyes a temen; la otra se sometió a todos los despotismos y sólo puede ser un instrumento de servidumbre.
La Iglesia activa realiza Dios por los hombres y sólo ella cree en la divinidad del Verbo humano, intérprete del Verbo de Dios.
El que es, afinal de cuentas, la infalibilidade del papa, sino la autocracia de la inteligencia confirmada por el sufragio universal de la fe?
La ese respeto, dir-se-á, el papa debería ser el primer genio de su siglo. Por quê? Es mejor, en la realidad, que él sea un espíritu común. Su supremacía no es más divina, porque es, de algún modo, más humana.
Los acontecimientos no hablan más alto que los rencores y las ignorancias irreligiosas? No vedes Francia católica sostener con una mano el papado desfallecido y con la otra segurar la espada para combatir en el liderazgo del ejército del progreso?
Católicos, israelitas, turcos, protestantes ya combatieron bajo la misma bandera; el creciente se unió a la cruz latina, y juntos luchamos contra la invasión de los bárbaros y contra su embrutecida ortodoxia.
Es para siempre un hecho consumado. Al admitir dogmas nuevos, la cátedra de São Pedro acaba de pronunciarse solemnemente progresiva.
La patria del cristianismo católico es la de la ciencia y de las bellas-artes, y el Verbo eterno del Evangelio vivo y encarnado en una autoridad visible es aún la luz del mundo.
Silencio pues a los fariseus de la nueva sinagoga! Silencio a las tradiciones odiosas de la escuela, al presbiterianismo arrogante, al jansenismo absurdo y la todas estas vergonzosas y supersticiosas interpretaciones del dogma eterno, tan justamente estigmatizadas por el genio impiedoso de Voltaire!
Voltaire y Napoleão murieron católicos. Y será que sabéis el que debe ser el catolicismo del futuro?

Será el dogma evangélico puesto a la prueba como oro por la crítica dissolvente de Voltaire, y realizado en el gobierno del mundo por el genio de un Napoleão cristiano!
Los que no quieran caminar, los acontecimientos los arrastrarán o pasarán sobre ellos!
Inmensas calamidades pueden aún pesar sobre el mundo. Los ejércitos del Apocalipse un día tal vez desencadenarán los cuatro flagelos. El santuario será depurado. La santa y severa pobreza enviará sus apóstols para sostener todo aquel que tambalear, reanimar aquel que esté fatigado y esparcir el óleo santo en todas las heridas!
El despotismo y la anarquia, esos dos monstruos ávidos de sangre, dilacerar-se-ão y aniquilarse-ão un al otro después de serem mutuamente sostenidos, por poco tiempo, por el propio entrelaçamento de su lucha.
Y el gobierno del futuro será aquel cuyo modelo es mostrado en la naturaleza por la familia, en el ideal religioso por la jerarquía de los pastores. Los electos deben reinar con Jesus Cristo durante mil años, dicen las tradiciones apostólicas: o sea, durante una secuencia de siglos, la inteligencia y el amor de los hombres de élite dedicados a los gravámenes del poder administrarán los intereses y los bienes de la familia universal.
Entonces, según la promesa del Evangelio sólo habrá un rebaño y un pastor.

XVI. El NÚMERO DIECISÉIS

Dieciséis es el número del templo.
Digamos lo que será el templo del futuro.
Cuando el espíritu de inteligencia y de amor tenga se revelado, toda trinidad manifestarse-á en su verdad y en su gloria.
La humanidad transformada en reina y, como que ressuscitada, tendrá la gracia de la infancia en su poesía, el vigor de la juventud en su razao y la sabiduría de la edad madura en sus obras.
Todas las formas que el pensamiento divino revistió sucesivamente renacerán inmortales y perfectas.
Todos los trazos que el arte sucesivo de las naciones había esbozado reunirse-ão y formarán la imagen completa de Dios.
Jerusalén reconstruirá el templo de Jeová de acuerdo con el modelo profetizado por Ezequiel; y Cristo, nuevo y eterno Salomão, en él cantará, debajo de lambris de cedro y de cipreses, sus núpcias con la santa libertad, la joven esposa del cántico.
Mas Jeová habrá largado su rayo para bendecir con las dos manos el prometido y la prometida: aparecerá sonriente entre los dos esposos y alegrarse-á por ser llamado de padre.
Sin embargo, la poesía del Oriente, en sus mágicas lembranças, aún el llamará de Brama y Júpiter. La india enseñará a nuestros climas encantados las fábulas maravillosas de Vishnu, y experimentaremos en la fronte aún ensangüentada de nuestro Cristo bien-amado la tripla corona de perlas de la mística trimurti. Vênus purificada bajo el velo de Maria no más llorará su Adônis.
El esposo ressuscitou para no más morir, y el jabalí infernal encontró la muerte en su pasajera victoria.
Reerguei-os, templos de Delfos y Éfeso! El dios de la luz y de los artes se tornó el Dios del mundo, y el verbo de Dios concuerda en ser llamado de Apolo! Diana no reinará más como viuda en los campos solitarios de la noche; su creciente prateado está ahora bajo los pies de la esposa.
Mas Diana no fue vencida por Vênus; su Endimião acaba de despertar, y la virgindade va a enorgullecerse de ser madre!
Sale de la tumba, ó Fídias, y te alegra con la destrucción de tu primero Júpiter: es ahora que vas a generar un Dios!
Ó Roma! Que tus templos reergam-si al lado de tus basílicas; sé aún la reina del mundo y panteão de las naciones; que Virgílio sea coronado en el capitólio por las manos de São Pedro; y que el Olimpo y el Carmelo unan sus divinidades bajo el pincel de Rafael!
Transfigurai-os, antiguas catedrales de nuestros padres; arremessei hasta las nubes vuestras flechas cinzeladas y vivas, y que la piedra cuente por figuras animadas las sombrías lendas del Norte, alegradas por los apólogos dorados y maravillosos del Alcorão!
Que el Oriente adore Jesus Cristo en sus mezquitas, y que en los minaretes de una nueva Santa Sofia la cruz se eleve en medio al creciente!
Que Maomé libere la mujer para dar al verdadero creyente las huris con que tanto soñó, y que los mártires del Salvador enseñen castas caricias a los bellos ángeles de Maomé.
Toda la tierra revestida con los ricos ornamentos que todas los artes le bordaron será entonces un templo magnífico, cuyo padre eterno será el hombre!
Todo lo que fue verdadero, todo lo que fue bello, todo lo que fue dulce en los siglos pasados revivirá gloriosamente en esa transfiguração del mundo.
Y la forma bella continuará inseparable de la idea verdadera, como el cuerpo será un día inseparable del alma, cuando el alma, habiendo alcanzado todo su poder, habrá hecho para sí un cuerpo a la su imagen.
Ese será el reino del cielo sobre la tierra, y los cuerpos serán los templos del alma, de la misma forma que el universo regenerado será el templo de Dios.
Y los cuerpos y las almas, y la forma y el pensamiento, y el universo entero serán la luz, el Verbo y la revelación permanente y visible de Dios. Amén! Así sea!

XVII. El NÚMERO DIECISIETE

Diecisiete es el número de la estrella; es el de la inteligencia y del amor.
Inteligencia guerrera, audaciosa, cómplice del divino Prometió, primogénita de Lúcifer, alabanza a ti en tu audacia! Quisiste saber para haber, desafiaste todos los truenos y afrentaste todos los abismos!
Inteligencia, tú a quién los pobres pecadores amaron hasta el delirio, hasta el escándalo, hasta la reprovação! Derecho divino del hombre, esencia y alma de la libertad, alabanza a ti! Pues te persiguieron pisoteando, por ti, todos los sueños más caros de su imaginación, los fantasmas más amados de su corazón!
Por ti fueron repelidos y proscritos; por ti soportaron la prisión, el desenlace, el hambre, la sede, el abandono de aquellos que amaban y las sombrías tentaciones del desespero! Eras el derecho de ellos, y ellos te conquistaron! Ahora ellos pueden llorar y creer, pueden someterse y rezar!
Caim arrepentido habría sido mayor que Abel: es el legítimo orgullo satisfecho que tiene el derecho de hacerse humilde!
Creo porque sé por qué y como es preciso creer; creo porque amo y porque no temo más nada. Amor! amor! redentor y reparador sublime; tú que haces tanta felicidad de tantas torturas, tú, el sacrificador de la sangre y de las lágrimas, tú que eres la propia virtud y el salario de la virtud; fuerza de la resignación, libertad de la obediencia, alegría de los dolores, vida de la muerte, alabanza, alabanza y gloria a ti! Si la inteligencia es una lámpara, eres su llama; si es el derecho, eres el deber; si es la nobleza, eres la felicidad! Amor pleno de orgullo y pudor en los misterios, amor divino, amor oculto, amor insano y sublime, Titã que toma el cielo con dos manos y que el fuerza a descender, último y inefável secreto de la viuvez cristiana, amor eterno, amor infinito e ideal que sería suficiente para crear mundos, amor! amor! bendición y gloria a ti! Gloria a las inteligencias que se encubren para no ofender los ojos enfermos! Gloria al derecho que se transforma enteramente en deber y que se torna la devoción a las almas viudas que aman y se consuman sin serem amadas! a los que sufren y no hacen nada sufrir, a los que perdonan los ingratos, a los que aman sus enemigos! Oh! felices siempre, felices más que nunca los que se empobrecem y que se agotan para darse! Felices las almas que hacen siempre tu paz! Felices los corazones puros y simples que no se hallan mejor que nadie! Humanidad mi madre, humanidad hija y madre de Dios, humanidad concebida sin pecado, Iglesia universal, Maria! Feliz de quien todo osó para conocerte y entenderte, y de quien está pronto a todo sufrir para servirte y amarte!

XVIII. El NÚMERO DIECIOCHO

Ese número es el del dogma religioso, que es toda poesía y todo misterio.
El Evangelio dice que, cuando de la muerte del Salvador, el velo del templo se rasgó, porque esa muerte manifestó el triunfo de la devoción, el milagro de la caridad, el poder de Dios en el hombre, la humanidad divina y la divinidad humana, el último y el más sublime de los arcanos, la última palabra de todas las iniciaciones.
Pero el Salvador sabía que no sería comprendido a principio, y dijo: No soportaríais ahora toda la luz de mi doctrina; pero, cuando manifestarse el espíritu de verdad, él os enseñará toda verdad y sugerirá el sentido del que yo os dijo.
Ora, el espíritu de verdad es el espíritu de ciencia y de inteligencia, el espíritu de fuerza y de consejo.
Fue ese espíritu que se manifestó solemnemente en la Iglesia romana, cuando ella declaró en los cuatro artículos del decreto de 12 de diciembre de 1845: 
1Å Que, si la fe fuera superior a la razón, la razón debe apoyar las inspiraciones de la fe;
2Å Que la fe y la ciencia tiene cada una su dominio separado, y que una no debe usurpar las funciones de la otra;
3Å Que es propio de la fe y de la gracia no enflaquecer, pero, al contrario, afirmar y desarrollar la razón;
4Å Que el concurso de la razón, que examina no las decisiones de la fe pero las bases naturales y racionales de la autoridad que decide, lejos de perjudicar la fe, no podría sino serle útil; en otras palabras, que la fe, perfectamente racional en sus principios, no debe temer, pero debe, al contrario, desear el examen sincero de la razón.
Semejante decreto es toda una revolución religiosa acabada, y la inauguración de Espírito Santo en la tierra.

XIX. El NÚMERO DIECINUEVE

Es el número de la luz.
Es la existencia de Dios probada por la propia idea de Dios.
O es preciso decir que el Ser inmenso es un túmulo universal, o que se mueve automáticamente, una forma siempre muerta y cadavérica, o es preciso admitir el principio absoluto de la inteligencia y de la vida.
La luz universal está muerta o viva? Fatalmente dedicada a la obra de la destrucción o providencialmente dirigida para la creación universal?
Si Dios no existe, la inteligencia es sólo una decepción pues ella carece de absoluto y su ideal es una mentira.
Sin Dios, el ser es una nada que se afirma, y la vida, una muerte que se disfraza.
La luz es una noche siempre engañada por la miragem de los sueños.
El primero y el más esencial acto de fe es pues este.
El Ser es, y el ser del ser, la verdad del ser es Dios.
El Ser es vivo con inteligencia, y la inteligencia viva del Ser absoluto es Dios.
La luz es real y vivificante; ora, la realidad y la vida de toda luz es Dios.
El Verbo de la razón universal es una afirmación y no una negación.
Ciegos los que no ven que la luz física es sólo el instrumento del pensamiento!
Solamente el pensamiento ve la luz y la produce empleándola en beneficio propio.
La afirmación del ateísmo es el dogma de la noche eterna; la afirmación de Dios es el dogma de la luz!

Vamos a parar aquí, en el decimonoveno número, aunque el alfabeto sagrado tenga veintidós letras; las diecinueve primeras son las llaves de la teología oculta. Las otras son las llaves de la naturaleza; volveremos a ellas en la tercera parte de esta obra.
Resumamos lo que dijimos de Dios citando una bella evocación prestada de la liturgia israelita. Es una página del Kether-Malkuth, poema cabalístico del rabino Salomão, hijo de Gabirol.
"Sois uno, el comienzo de todos los números, el fundamento de todos los edificios; sois un y, en el secreto de vuestra unidad, los hombres más sabios se pierden porque no la conocen. Sois uno, y vuestra unidad nunca disminuye, ni aumenta, ni sufre ninguna alteración. Sois uno, pero no como el uno en materia de cálculo, pues vuestra unidad no admite ni multiplicación, ni cambio, ni fórmula. Sois uno, para quien ninguna de mis fantasías puede fijar definición: he ahí por qué vigilaré mi conducta, evitando cometer faltas con la lengua. Sois un enfim, cuya excelencia es tan elevada que no puede caer de manera alguna, y no como en un que puede dejar de ser.
"Sois existente; sin embargo, la comprensión y la vista de los mortales no pueden alcanzar vuestra existencia ni colocar en vosotros el donde, el como y el porqué. Sois existente, pero en vosotros mismo, una vez que otro no puede existir con vosotros. Sois existente desde antes del tiempo y en lugar alguno. Sois enfim existente y vuestra existencia es tan oculta y tan profundiza que nadie puede descubrid-Iba o penetrar su secreto.

"Sois vivo, pero no desde un tiempo conocido y fijo; sois vivo, pero no por un espíritu y una alma; pues sois el alma de todas las almas. Sois vivo, pero no como las vidas de los mortales, que son comparadas a un soplo, y cuyo fin será el alimento de los gusanos. Sois vivo, y aquel que pueda alcanzar vuestros misterios disfrutará las delicias eternas y vivirá para siempre.
"Sois grande, y cerca de vuestra grandeza todas estas grandezas se curvan, y todo lo que hay de más excelente se torna defectuoso. Sois grande, arriba de cualquier imaginación, y elevaos arriba de todas las jerarquías celestes. Sois grande, arriba de toda grandeza, y sois exaltado arriba de cualquier alabanza. Sois fuerte, y ninguna de vuestras criaturas hará las obras que hacéis y ni su fuerza podrá ser comparada a la vuestra. Sois fuerte, y es la vosotros que pertenece esa fuerza invencível que no cambia ni se altera nunca. Sois fuerte, y por vuestra magnanimidade perdonáis en el momento de vuestra más ardente cólera, y mostraos paciente para con los pecadores. Sois fuerte, y vuestras misericordias que siempre existieron se extienden para todas vuestras criaturas. Sois la luz eterna que las almas puras verano y que la nube de los pecados ocultará a los ojos de los pecadores. Sois la luz que es oculta en este mundo y visible en el otro, donde la gloria del Señor se muestra. Sois soberano, y los ojos de la comprensión que desean vervos están enteramente espantados por sólo poderem alcanzar de vosotros una parte y nunca el todo. Sois el Dios de los dioses, lo testifican todas vuestras criaturas; y en honra de ese gran nombre todas deben rendiros culto. Sois Dios, y todas las criaturas son vuestras servidoras y vuestras adoradoras; vuestra gloria no es embaçada aunque otros sean adorados, porque la intención de ellos es la de dirigirse la vosotros; son como ciegos, cuyo objetivo es seguir el gran camino, y se pierden. Un se ahoga en uno pozo y el otro cae en una fosa; todos, en general, creen haber alcanzado sus deseos y, sin embargo, se cansaron en vano. Pero vuestros servidores son como clarividentes que andan en uno camino seguro, y que de él nunca se alejan, ni a la derecha, ni a la izquierda, hasta que entren en el adro del palacio del rey. Sois Dios que sostenéis por vuestra deidade todos los seres y que socorréis por vuestra unidad todas las criaturas. Sois Dios, y no hay diferencia entre vuestra deidade, vuestra unidad, vuestra eternidad y vuestra existencia; pues todo es un mismo misterio; y, aunque los nombres varíen, todo retorna al mismo. Sois sabio, y esa ciencia, que es la fuente de la vida, emana de vosotros mismo; y en comparación con vuestra ciencia los hombres más sabios son estúpidos. Sois sabio y el antiguo de los antiguos, y la ciencia siempre se alimentó con vosotros. Sois sabio, y no aprendieras la ciencia con nadie, y tampoco a adquirieras de otro sino de vosotros Sois sabio y, como un obrero y un arquitecto, reservaras de vuestra ciencia una divina gana, en uno tiempo marcado para atraer el ser de la nada; del mismo modo que la luz que sale de los ojos es atraída de su propio centro sin ningún instrumento o herramienta. Esa divina gana cavó, trazó, purificó y fundió ordenó a la nada abrirse, al ser profundizarse y al mundo extenderse. Midió los cielos con el palmo, con su poder reunió el pabellón de las esferas, con el lazo de su poder cerrou las cortinas de las criaturas del universo y, tocando con su fuerza la punta de la cortina de la creación, unió la parte superior a la inferior."
Extraído de las oraciones del Kippur

Dimos a esas osadas especulaciones cabalísticas la única forma que les conviene, la de la poesía o de la inspiración del corazón.
Las almas creyentes no necesitan de las hipótesis racionales contenidas en esa explicación nueva de las figuras de la Biblia pero los corazones sinceros y afligidos por la duda y que la crítica del siglo dieciocho atormenta, comprenderán al la lees que la propia razón sin la fe puede encontrar en el libro sagrado otra cosa además de escollos; si los velos con que los textos divinos son cubiertos proyectan una gran sombra, esa sombra es tan maravillosamente diseñada por las oposiciones de la luz que se torna la única imagen inteligible de un ideal divino.
Ideal incomprensible como el infinito e indispensable como la propia esencia del misterio.

ARTÍCULO II

Solución del segundo problema
La VERDADERA RELIGIÓN
La religión existe en la humanidad como en el amor.
Es única como él.
Como él, existe o no existe en esta o en aquella alma; pero, sea acepta o negada, está en la humanidad, está, por lo tanto, en la vida, está en la naturaleza, es incontestable delante de la ciencia y mismo delante de la razón.
La verdadera religión es la que siempre existió, que existe y que siempre existirá.
Nos pueden decir que la religión es esto o aquello; la religión es lo que es. La religión es ella, y las falsas religiones son supersticiones de ella copiadas, de ella prestadas, sombras mentirosas de ella propia.
Se puede decir de la religión el que se dice del arte verdadero. Las tentativas bárbaras de pintura o escultura son tentativas de la ignorancia para llegarse a la verdad. El arte se prueba por sí, brilla con su propio esplendor, es única y eterna como la belleza.
La verdadera religión es bella, y es por ese carácter divino que se impone a los respetos de la ciencia y al assentimento de la razón.
La ciencia no podría, sin temeridad, afirmar o negar las hipótesis del dogma que son verdades para la fe; pero puede reconocer, en ciertos aspectos, la única religión verdadera, o sea, la única que merece el nombre de religión, reuniendo todos los aspectos que convienen a esa grande y universal aspiración del alma humana.
Una sola cosa evidentemente divina se manifestó para todos en el mundo.
Es la caridad.
La obra de la verdadera religión debe ser la de producir, conservar y difundir el espíritu de caridad. Para alcanzar ese objetivo, es preciso que ella propia tenga todas las características de la caridad, de modo que se pueda bien la definís, nombrándola de caridad organizada.
Ora, cuáles son las características de la caridad 
Es São Paulo quien va en los enseñar.
La caridad es paciente.
Paciente como Dios, porque ella es eterna como él. Sufre las persecuciones y nunca persigue nadie.

Es benevolente e indulgente, llamando para sí los pequeños y no rechazando los grandes.
No es envidiosa. La quién y la que envidiaría, no tiene la mejor parte que nunca le será quitada?
No es ni inquieta y ni intrigante.
No tiene orgullo, ambición, egoísmo, ira.
Nunca supone el mal y nunca triunfa por la injusticia, pues pone toda su alegría en la verdad.
Soporta todo sin jamás tolerar el mal.
Cree en todo, su fe es simple, sumisa, jerárquica y universal.
Sostiene todo, y nunca impone fardos que no cargara antes.
La religión es paciente, es la religión de los grandes trabajadores del pensamiento: es la religión de los mártires.
Es benevolente como Cristo y los apóstols, como los Vicentes de Paulo y los Fenelons.
No desea ni las dignidads ni los bienes de la tierra Es la religión de los padres del desierto, de San Francisco de Assis y de Son Bruno, de las hermanas de caridad y de los hermano de Son João de Dios.
No es ni inquieta ni intrigante, ella reza, hace el bien y espera. Es humilde, es dulce, sólo inspira la devoción y el sacrificio. Tiene, enfim, todas las características de la caridad, porque es la propia caridad.
Los hombres, al contrario, son impacientes, perseguidores, envidiosos, crueles, ambiciosos, injustos y se muestran como tales en nombre de esa religión que pudieron calumniar, pero que nunca obligarán a mentir. Los hombres pasan, y la verdad es eterna.
Hija de la caridad y creando por su vez la caridad, la verdadera religión es esencialmente realizadora; cree en los milagros de la fe, porque los cumple todos los días cuando hace la caridad. Una religión que hace la caridad puede vangloriar-si de realizar todos los sueños del amor divino. Así, la fe de la Iglesia jerárquica transforma el misterio en realismo por la eficacia de sus sacramentos. No más signos, no más figuras que no tengan su fuerza en la gracia y que no den realmente el que prometen. La fe anima todo, torna todo de algún modo visible y palpable; las propias parábolas de Jesus Cristo toman un cuerpo y una alma. Se muestra en Jerusalén la casa del maloo rico. Los simbolismos esparsos de las religiones primitivas, abandonados por la ciencia y privados de la vida de la fe, se asemejaban a esas ossadas embranquecidas que cubrían el campo de Ezequiel. El espíritu del Salvador, el espíritu de fe, el espíritu de caridad soplaron ese polvo, y todo lo que estaba muerto recuperó una vida tan real que no se reconoce más en esos vivos de hoy los cadáveres de ayer. 

Grande Pantáculo quitado de la visión de Son
João Y por qué serían reconocidos, una vez que el mundo se renovó, una vez que São Paulo quemó en el Éfeso los libros de los hierofantes. São Paulo era pues un bárbaro, y no estaba cometiendo un atentado contra la ciencia? No, pero él quemaba los sudários de los ressuscitados para hacerlos olvidar la muerte. Por qué entonces acordamos hoy los orígenes cabalísticas del dogma? Por qué entonces acordamos hoy los orígenes cabalísticas del dogma? Por qué relacionamos las figuras de la Biblia con las alegorías de Hermes? Será para condenar São Paulo, para traer la duda a los creyentes? Ciertamente no, pues los creyentes no necesitan de nuestro libro, no el leerán, no el querrán comprender. Pero queremos mostrar a la multitud innumerable de los que dudan que la fe se relaciona a la razón de todos los siglos, a la ciencia de todos los sabios. Queremos forzar la libertad humana y respetar la autoridad divina, la razón a reconocer las bases de la fe, para que la fe y la autoridad, por su vez, nunca más proscriban ni la libertad ni la razón.
ARTÍCULO III
Solución del tercer problema

RAZÓN DE LOS MISTERIOS

Siendo la fe la aspiración al desconocido, el objeto de la fe es absoluta y necesariamente el misterio.
Para formular sus aspiraciones, la fe es forzada a prestar del conocido aspiraciones e imágenes.
Pero ella especializa el empleo de esas formas al las reunís de una manera imposible en la orden conocida. Tal es la profunda razón del aparente absurdo del simbolismo.
Dimos un ejemplo:
Si la fe decía que Dios es impersonal, poderse-iba a concluir daí que Dios es sólo una palabra o, en el máximo, una cosa.
Si ella decía que Dios es una persona, el infinito inteligente sería representado bajo la forma necesariamente limitada de un individuo.
Ella dice Dios es un en tres personas para expresar que se concibe en Dios la unidad y el número.
La fórmula del misterio excluye necesariamente la propia inteligencia de esa fórmula, en la medida en que presta del Verbo cosas conocidas, pues se fuera comprendida expresaría el conocido y no el desconocido.
Pertenecería, entonces, a la ciencia y no más a la religión, esto es, a la fe.
El objeto de la fe es un problema de matemática donde la x escapa a los procedimientos de nuestra álgebra.
Las matemáticas absolutas prueban solamente la necesidad y, por conseguinte, la existencia de ese conocido representado por la x intraduzível.
Ora, por más que la ciencia avance en su progreso indefinido, pero siempre relativamente finito, nunca encontrará en la lengua del finito la expresión completa del infinito. El misterio es, por lo tanto, eterno.
Hacer entrar en la lógica del conocido los términos de una profesión de fe es hacerlos salir de la fe que tiene por bases positivas el ilogismo, esto es, la imposibilidad de explicar lógicamente el desconocido.
Para los israelitas, Dios está separado de la humanidad, no vive en las criaturas, es un egoísmo infinito.
Para los musulmanes, Dios es una palabra delante de la cuál en los prosternamos sobre la fe de Maomé.
Para los cristianos, Dios se reveló en la humanidad, se prueba por la caridad, reina por la orden que constituye la jerarquía.
La jerarquía es guardiã del dogma, cuya letra y cuyo espíritu quiere que respetemos. Los sectários que, en nombre de su razón, o mejor, de su desrazão individual, tocaron el dogma, perdieron, por ese mismo hecho, el espíritu de caridad, excomulgaron a sí propios.
El dogma católico, esto es, universal, merece ese bello nombre resumiendo todas las aspiraciones religiosas del mundo; él afirma la unidad de Dios con Moisés y Maomé, reconoce en sí la trinidad infinita de la generación eterna con Zoroastro, Hermes y Platão, concilia con el Verbo único de Son João los números vivos de Pitágoras, he ahí el que la ciencia y la razón pueden constatar. Es por lo tanto delante de la propia razón y delante de la ciencia el dogma más perfecto, esto es, el más perfecto que alguna vez se produjo en el mundo. Que la ciencia y la razón en los concedan eso, no les pediremos más nada.
Sustituir el despotismo legítimo de la ley por el arbitrario humano, poner, en otras palabras, la tiranía en el lugar de la autoridad es obra de todos los protestantismos y de todas las democracias. El que los hombres llaman de libertad es la sanción de la autoridad ilegítima o, antes, la ficción del poder no sancionado por la autoridad.
João Calvino protestaba contra las hogueras de Roma para darse el derecho de quemar Miguel Servet. Todo pueblo que se liberó de un Carlos I o de un Luís XVI se sometió a un Robespierre o la un Cromwel, y existe un antipapa más o menos absurdo por tras de todos las protestas contra el papado legítimo.

La divinidad de Jesus Cristo sólo existe en la Iglesia católica, para la cual él transmite jerárquicamente su vida y sus poderes divinos. Esa divinidad es sacerdotal y real por comunión, pero fuera de esa comunión toda afirmación de la divinidad de Jesus Cristo es idolátrica, porque Jesus Cristo no podría ser un Dios separado.
Poco importa a la verdad católica el número de los protestantes.
Si todos hombres fueran ciegos, esa sería una razón para negar la existencia del sol?
La razón, protestando contra el dogma, prueba suficientemente que no el inventó, pero es forzada a admirar la moral que resulta de ese dogma. Ora, si la moral es una luz, es preciso que el dogma sea un sol, la claridade no viene de las tinieblas.
Entre los abismos del politeísmo y del deísmo absurdo y limitado, sólo hay un medio posible: el misterio de la santíssima trinidad.
Entre el ateísmo especulativo y el antropomorfismo sólo hay un medio posible: el misterio de la encarnación.
Entre la fatalidad inmoral y la responsabilidad draconiana que decidiría por la danação de todos los seres, sólo hay un medio posible: el misterio de la redención.
La trinidad es la fe.
La encarnación es la esperanza.
La redención es la caridad.
La trinidad es la jerarquía.
La encarnación es la autoridad divina de la Iglesia.
La redención es el sacerdócio único, infalible, indefectível y católico.
Solamente la Iglesia católica posee un dogma invariable y se encuentra por su propia constitución en la imposibilidad de corromper la moral; ella no innova, explica. Así, por ejemplo, el dogma de la inmaculada concepción no es nuevo, estaba enteramente contenido en el Théotokon del concilio de Éfeso , y el Théotokon es una consecuencia rigurosa del dogma católico de la encarnación.
De la misma forma, la Iglesia católica no hace excomuniones, ella las declara y sólo ella las puede declarar, porque es la única guardiã de la unidad.
Fuera de la barca de Pedro, sólo hay el abismo. Los protestantes se asemejan a las personas que, cansadas de la arfagem, jugarse-iban en el agua para evitar el enjôo.
Y de la catolicidad, tal cual es constituida en la Iglesia católica, que es preciso decir el que Voltaire dijo de Dios con tanta osadía.
Si no existiera, sería preciso inventarla. Mas, si un hombre fuera capaz de inventar el espíritu de caridad, tendría también inventado Dios. La caridad no se inventa, se revela por sus obras, y es entonces que se puede gritar con el Salvador del mundo: Felices los que tienen el corazón puro, pues verano a Dios!
Entender el espíritu de caridad es tener la inteligencia de todos los misterios.

ARTÍCULO IV

Solución del cuarto problema
La RELIGIÓN PROBADA POR LAS OBJECIONES QUE LE SON OPUESTAS
Las objeciones que se puede hacer contra la religión pueden ser hechas sea en nombre de la razón, sea en nombre de la fe.
La ciencia no puede negar los hechos de la existencia de la religión, de su establecimiento y de su influencia sobre los acontecimientos de la historia. Es prohibido a ella tocar en el dogma, el dogma pertenece enteramente a la fe.
La ciencia se arma comumente contra la religión con una serie de hechos que tiene el derecho de apreciar, que de hecho aprecia con severidad, pero que la religión condena más enérgicamente aún que la ciencia.
Así haciendo, la ciencia da razón a la religión y censura a sí propia; carece de lógica, acusa a desorden que toda pasión rancorosa introduce en el espíritu de los hombres y la necesidad incesante que él tiene de ser reerguido y dirigido por el espíritu de caridad.
La razón, por su vez, examina el dogma y lo considera absurdo.
Mas, si no el fuera, la razón comprenderlo-iba; si ella el comprendiera, no sería más la fórmula del desconocido.
Sería una demostración matemática del infinito.
Sería el infinito finito, el desconocido conocido, el incomensurável medido, el indizível nombrado.
Eso quiere decir que el dogma sólo dejaría de ser absurdo delante de la razón, para tornarse, delante de la fe, de la ciencia, de la razón y del buen sentido reunidos, el más monstruoso y el más imposible de todos los absurdos.
Restan las objeciones de la fe disidente.
Los israelitas, nuestros padres en religión, nos censuran por términos atentado contra la unidad de Dios, por términos cambiado una ley imutável y eterna, por adoremos la criatura en el lugar del creador.
Esas censuras son fundamentadas en una noción perfectamente falsa del cristianismo.
Nuestro Dios es el Dios de Moisés, Dios único, imaterial, infinito, el solo adorable y siempre el mismo.

Como los judíos, lo creímos presente en todos los lugares, pero, como ellos deberían hacer, acredítamo-lo vivo, pensante y amante en la humanidad y lo adoramos en sus obras.
No cambiamos su ley, pues el decálogo de los israelitas es también la ley de los cristianos.
La ley es imutável, porque está fundamentada en principios eternos de la naturaleza; pero el culto exigido por las necesidades del hombre puede variar y modificarse con los hombres.
El que el culto significa es imutável, pero el culto se modifica como las lenguas.
El culto es una enseñanza, es una lengua, es preciso lo traducís cuando las naciones no el comprenden más.
Traducimos y no destruimos el culto de Moisés y de los profetas.
Adorando Dios en la creación, no estamos adorando la propia creación.
Adorando Dios en Jesus Cristo, es solamente Dios que adoramos, pero Dios unido a la humanidad.
Tornando la humanidad divina, el cristianismo reveló la divinidad humana.
El Dios de los judíos era inumano, porque ellos no el comprendían en sus obras.
Somos, por lo tanto, más israelitas que los propios israelitas. En el que creen, creemos con ellos y mejor que ellos. Nos acusan de estarmos separados de él y son ellos, al contrario, que quieren estar separados de nosotros.
Los esperamos de corazón y brazos abiertos.
Somos, como ellos, discípulos de Moisés.
Como ellos, vinimos de Egipto y detestamos su servidumbre. Pero nosotros estamos en la tierra prometida, y ellos se obstinan en permanecer y morir en el desierto.
Los musulmanes son los bastardos de Israel, o mejor, son sus hijos deserdados, como Esaú.
Su creencia es ilógica, pues admiten que Jesus es un grande profeta, y tratan los cristianos como infieles.
Reconocen la inspiración divina de Moisés y no ven los judíos como hermanos.
Creen ciegamente en su ciego profeta, el fatalista Maomé, el enemigo del progreso y de la libertad.
No quitemos, sin embargo, de Maomé la gloria de haber proclamado la unidad de Dios entre los árabes idólatras.
Se encuentran en el Alcorão páginas puras y sublimes.
Es leyendo esas páginas que se puede decir con los hijos de Ismael: No existe otro Dios sino Dios, y Maomé es su profeta.
Hay tres tronos en el cielo para los tres profetas de las naciones; pero, en el fin de los tiempos, Maomé será sustituido por Elias.
Los musulmanes nada censuran en los cristianos, ellos nos injurian.
Nos llaman de infieles y de giaurs, esto es, perros. No tenemos nada a responderles.
No se debe refutar los turcos y los árabes, es preciso instruirlos y civilizarlos.
Restan los cristianos disidentes, esto es, aquellos que, habiendo roto el lazo de unión, se declaran extranjeros a la caridad de la Iglesia.

ARTÍCULO V
Solución del último problema
SEPARAR La RELIGIÓN DE LA SUPERSTICIÓN Y DEL FANATISMO
La superstición, de la palabra latina superstes, superviviente, es el símbolo que sobrevivió a la idea es la forma preferida a la cosa, es el rito sin razón, es la fe tornada insensata, porque se aísla. Y, por conseguinte, el cadáver de la religión, la muerte de la vida, es la inspiración sustituida por el embrutecimento.
El fanatismo es la superstición apasionada, su nombre viene de la palabra fanum, que significa templo, es el templo colocado en el lugar de Dios, es la honra del sacerdote sustituida por el interés humano y temporal del padre, es la pasión miserable del hombre explorando la fe del creyente.
En la fábula del asno cargado de reliquias, La Fontaine nos dice que el animal creyó ser adorado, no en los dice que algunas personas creyeron de hecho adorar el animal. Esas personas eran los supersticiosos.
Si alguien hubiera reído de sus tonterías, tendrían-en el tal vez asesinado, pues de la superstición al fanatismo hay un solo paso.
La superstición es la religión interpretada por la tontería; el fanatismo es la religión sirviendo de pretexto a la furia.
Los que confunden proposital y preconceituosamente la propia religión con la superstición y el fanatismo prestan a la tontería sus prevenciones ciegas y tal vez prestaran al fanatismo sus injusticias y sus odios.
Inquisidores o participantes de las Masacres de Septiembre, que importan los nombres? La religión de Jesus Cristo condena y siempre condenó los asesinos.

SEGUNDA PARTE

MISTERIOS FILOSÓFICOS

Consideraciones preliminares
Se dice que el bello es el esplendor del verdadero.
Ora, la belleza moral es la bondad. Es bello ser bueno.
Para ser bueno con inteligencia, es preciso ser justo.
Para ser justo, es preciso actuar con razón.
Para actuar con razón, es preciso tener la ciencia de la realidad.
Para tener la ciencia de la realidad, es preciso tener conciencia de la verdad.
Para tener conciencia de la verdad, es preciso tener una noción exacta del ser.
El ser, la verdad, la razón y la justicia son los objetos comunes de las búsquedas de la ciencia y de las aspiraciones de la fe. La concepción de un poder supremo, real o hipotético transforma la justicia en Providencia, y la noción divina, por ese punto de vista, se torna accesible a la propia ciencia.
La ciencia estudia el ser en sus manifestaciones parciales, la fe el supone, o mejor, el admite a priori en su generalidad.
La ciencia busca la verdad en todas las cosas, la fe relaciona todas las cosas a una verdad universal y absoluta.
La ciencia verifica realidades en el detalle, la fe las explica por una realidad de conjunto que la ciencia no puede verificar, pero que la propia existencia de los detalles parece forzarla a reconocer y la admitir.
La ciencia somete las razones de las personas y de las cosas a la razón matemática y universal; la fe busca, o mejor, supone en las propias matemáticas y arriba de las matemáticas una razón inteligente y absoluta.
La ciencia demuestra la justicia por la justicia; la fe da justeza absoluta a la justicia, subordinándola a la Providencia.
Se ve aquí todo lo que la fe presta a la ciencia y todo lo que la ciencia, por su vez, debe a la fe 
Sin la fe, la ciencia está circunscrita por una duda absoluta y se encuentra eternamente estacionada en el empirismo arriesgado a un ceticismo raciocinador; sin la ciencia, la fe construye sus hipótesis al acaso y sólo puede prejulgar ciegamente las causas de los efectos que ignora.

La gran cadena que reúne ciencia y fe es la analogía.
La ciencia está forzada a respetar una creencia cuyas hipótesis son análogas a las verdades demostradas. La fe, que atribuye todo a Dios, está forzada a admitir la ciencia como una revelación natural que, por la manifestación parcial de las leyes de la razón eterna, da una escala de proporciones a todas las aspiraciones y la todos los ímpetos del alma en el dominio del desconocido.
Es solamente la fe, por lo tanto, que puede dar una solución a los misterios de la ciencia y es, en contrapartida, solamente la ciencia que demuestra la razón de ser de los misterios de la fe.
Fuera de la unión y del concurso de esas dos fuerzas vivas de la inteligencia, no hay para la ciencia sino ceticismo y desespero, para la fe, temeridad y fanatismo.
Si la fe insulta la ciencia, blasfema; si la ciencia desconoce la fe, abdica.
Ahora, escuchémoslas hablar de común acuerdo.

- El Ser está en todos los lugares, dice la ciencia. Es múltiple y variable en sus formas, único en su esencia y imutável en sus leyes. El relativo demuestra la existencia del absoluto. La inteligencia existe en el ser. La inteligencia anima y modifica la materia.
- La inteligencia está en todos los lugares, dice la fe. En ningún lugar la vida es fatal, una vez que está regulada. La regla es la expresión de una sabiduría suprema. El absoluto en inteligencia, el regulador supremo de las formas, el ideal vivo de los espíritus es Dios.
- En su identidad con la idea, el ser es la verdad, dice la ciencia. 
- En su identidad con el ideal, la verdad es Dios, retorque la fe. 
- En su identidad con mis demostraciones, el ser es la realidad, dice la ciencia.
- En su identidad con mis legítimas aspiraciones, la realidad es mi dogma, dice la fe.
- En su identidad con el verbo, el ser es la razón, dice la ciencia.
- En su identidad con el espíritu de caridad, de más elevada razón es mi obediencia, dice la fe
- En su identidad con el motivo de los actos racionales, el ser es la justicia, dice la ciencia.
- En su identidad con el principio de caridad, la justicia es la Providencia, responde la fe.
Acuerdo sublime de todas las certezas con todas las esperanzas, del absoluto en inteligencia y del absoluto en amor. Espírito Santo , el espíritu de caridad debe así todo conciliar y todo transformar en su propia luz. No es él el espíritu de inteligencia, el espíritu de ciencia, el espíritu de consejo, el espíritu de fuerza? Él debe venir, dice la liturgia católica, y eso será como una creación nueva, y él cambiará la faz de la tierra.
"Reír de la filosofía ya es filosofar", dijo Pascal al hacer alusión a esta filosofía cética y dudosa que no reconoce la fe. Y, se existiera una fe que pisoteara la ciencia, no diríamos que reír de semejante fe sería dar pruebas de verdadera religión, que es toda caridad, que no tolera la risa, pero tenerse-iba razón en censurar ese amor por la ignorancia y en decir la esa fe temerária: Ya que desconoces tu hermana, no eres la hija de Dios!
Verdad, realidad, razón, justicia, providencia, tales son los cinco rayos de la estrella flamante en el centro de la cual la ciencia escribirá la palabra Ser, la que la fe añadirá el nombre inefável de Dios.
Solución de los problemas filosóficos

PRIMERA SERIE
Pregunta - El que es la verdad?
Respuesta - Es la idea idéntica al ser.
P - Lo que es la realidad?
R - Es la ciencia idéntica al ser.
P - Lo que es la razón?
R - Es el verbo idéntico al ser.
P - Lo que es la justicia?
R - Es el motivo de los actos idénticos al ser.
P - Lo que es el absoluto?
R - Es el ser.
P - Se concibe algo arriba del ser?
R - No, pero se concibe en el propio ser algo de supereminente y de trascendental.
P - Lo que es?
R - La razón suprema del ser.
P - Conocéis y podéis la definís?
R - Solamente la fe la afirma y la nombra Dios.
P - Existe algo arriba de la verdad?
R - Arriba de la verdad conocida existe la verdad desconocida.
P - Como se puede racionalmente suponer esa verdad?
R - Por la analogía y por la proporción.
P - Como se puede la definís?
R - Por los símbolos de la fe.
P - Se puede decir de la realidad la misma cosa que de la verdad 
R - Exactamente la misma cosa.
P - Existe algo arriba de la razón?
R - Arriba de la razón finita existe la razón infinita.
P - Lo que es la razón infinita?
R - Es esta razón suprema del ser a que la fe llama de Dios.
P - Existe algo arriba de la justicia?
R - Sí, de acuerdo con la fe, existe la providencia en Dios y, en el hombre, el sacrificio.
P - Lo que es el sacrificio?
R - Es el abandono benévolo y espontáneo del derecho.
P - El sacrificio es racional? 
R - No, es una especie de locura mayor que la razón, pues la razón es forzada a admirarlo. 
P - Como llamar un hombre que actúa de acuerdo con la verdad, la realidad, la razón y la justicia?
R - Es un hombre moral.
P - Y si por la justicia él sacrifica sus atrativos?
R - Es un hombre de honra.
P - Y si, para imitar la grandeza y la bondad de la Providencia, él hace más


EL GRAN ARCANO DEL OCULTISMO (E.LEVI)

(* ESTE ES UN RESUMEN SOBRE EL MAGNETISMO Y SU USO MAGICO,DEL LIBRO DE ELIPHAS LEVI.)

EL MAGNETISMO

El magnetismo es una fuerza análoga a la del imán; está diseminado en toda la naturaleza.
Sus caracteres son: la atracción, la repulsión y la polarización equilibrada.
La ciencia ha captado y aceptó los fenómenos del imán astral y del imán mineral, pero observa con desconfianza el imán animal que se manifiesta todos los días por hechos que, si bien ya no puede negar, espera, para admitirlos, concluir su análisis por una síntesis incontestable.
Sabemos que la imantación producida por el magnetismo animal determina un sueño extraordinario, durante el cual el alma del magnetizado cae bajo el dominio del magnetizador, con la particularidad de que la persona adormecida parece dejar inactiva su vida propia para manifestar solamente los fenómenos de la vida universal. Refleja el pensamiento de los otros; ve sin valerse de los ojos; se torna presente en todas partes, sin tener conciencia del espacio; percibe las formas más que los colores; suprime y confunde los períodos del tiempo; habla del futuro como si fuese el pasado y de éste como si se tratara del futuro; explica al magnetizador sus propios pensamientos y hasta las acusaciones secretas de su conciencia; evoca en sus recuerdos a las personas en quienes piensa el magnetizador, y las describe del modo más exacto, sin haberlas visto jamás. Habla el lenguaje de la ciencia con el sabio y el de la imaginación con el poeta; descubre las dolencias y adivina los remedios; da muchas veces sabios consejos; sufre y, en ocasiones, con un grito doloroso nos anuncia los tormentos que sobrevendrán.
Estos hechos extraños, pero incontestables, nos llevan necesariamente a la conclusión de que existe una misma vida para todas las almas o una especie de reflector común de todas las imaginaciones y de todas las memorias, en el cual podemos vernos mutuamente, como si una multitud pasara delante de un espejo. Este reflector es la luz ódica del caballero Reichenbach; es lo que nosotros llamamos luz astral; ese gran agente de la vida que los hebreos denominaban OD; OB y AUR. El magnetismo dirigido por la voluntad del operador es OD, el sonambulismo pasivo es OB. Las pitonisas de la antigüedad eran sonámbulas ebrias de luz astral pasiva. Esta luz recibe, en los Libros Sagrados, el nombre de espíritu de Python, porque la mitología griega la simbolizaba con la imagen de la serpiente Python. 
Ella está también representada en su doble acción por la serpiente del Caduceo; la serpiente de la derecha es OD y la de la izquierda es OB, y en el medio, encima de la barra hermética, brilla el globo de oro, es decir, AUR o la luz equilibrada. 
Necesidad y Libertad, tales son las dos grandes Leyes de la Vida; y estas dos Leyes hacen sólo una, pues son mutuamente indispensables.
La necesidad sin libertad sería tan nefasta como la libertad privada de su freno necesario. El Derecho sin el Deber es la locura. El Deber sin el Derecho es la Esclavitud.
Todo el secreto del magnetismo consiste en esto: gobernar la fatalidad de OB por la inteligencia y el poder de OD, a fin de crear el equilibrio perfecto de AUD.
El magnetizador desequilibrado y dominado por sus pasiones, que quiere imponer su actividad a la luz fatal, se asemeja a un hombre que, con los ojos vendados y montando en ciego caballo, lo espoleara en medio de una sinuosa selva llena de precipicios.
Los adivinos, los tiradores de cartas y los sonámbulos son todos alucinados que adivinan por medio de OB.
La copa de agua de la hidromancia, las cartas de Etteilla, las líneas de la mano, etc. producen en el vidente una especie de hipnotismo. Ve entonces al consultante en los reflejos de sus deseos insensatos o de sus imaginaciones amorosas, y como a su vez, es un espíritu sin elevación y sin nobleza de voluntad, adivina las locuras y sugiere otras mayores, logrando así gran éxito.
Un cartomántico que aconsejase la honestidad y las buenas costumbres perdería luego su clientela de concubinas y solteronas histéricas.
Las dos luces magnéticas podrían muy bien llamarse respectivamente, luz viva y luz muerta; fluido astral y fósforo espectral; antorcha del verbo y humareda del sueño.
Para magnetizar sin peligro es preciso tener en sí la luz de la vida, es decir, ser un sabio y un justo.
El hombre esclavo de las pasiones no magnetiza, fascina; pero la irradiación de su fascinación aumenta alrededor de él el círculo de su vértigo, multiplica sus encantos y enflaquece cada vez más su voluntad. Se asemeja a una araña que se agota y al fin queda presa de su propia tela.
Los hombres que aún no conocen el imperio supremo de la razón, la confunden con el raciocinio particular y así siempre erróneo de cada uno. El señor de la Palice les diría: “quien se engaña no tiene razón, siendo la razón, precisamente, lo contrario de nuestros errores”.
Los individuos y las masas a quienes la razón no gobierna son esclavos de la fatalidad, la cual rige la opinión que es, a su vez, reina del mundo.
Los hombres quieren ser dominados, aturdidos, arrastrados. Las grandes pasiones les parecen más bellas que las virtudes, y aquellos a quienes llaman grandes hombres suelen ser, las más veces, grandes insensatos. El cinismo de Diógenes les agrada tanto como el charlatanismo de Empédocles. A nadie admirarían tanto como Ajax y Capaneda, si Polyeuco no fuese más furioso aún. Píramo y Tisbe, que se matan, son los modelos de los amantes. El autor de una paradoja siempre tiene la certeza de adquirir renombre. Y por más que lo condenen al olvido, por despecho o por envidia, el nombre de Erostrato encarna tanta belleza demencial, que supera a su ira y se impone eternamente a su recuerdo.
Los locos son pues, magnetizadores o mas bien fascinadores, y eso es lo que torna contagiosa la locura. Por no saber medir lo que es grande la gente se apasiona frente a lo extraño.
Las criaturas que aún no pueden andar, quieren que la gente las tome en los brazos y las lleve de paseo.
Nadie ama tanto la turbulencia como el impotente. Es la incapacidad del goce lo que engendra los Tiberios y las Mesalinas. El pillo de París quería ser Cartouche en el paraíso de las calles arboladas y reía de corazón al ver ridiculizar a Telémaco.
No todos tienen el gusto de la embriaguez del opio o del alcohol, pero casi todos quieren embriagar el espíritu y complacerle fácilmente haciendo delirar el corazón.
Cuando el cristianismo se impuso al mundo por la fascinación del martirio, un gran escritor de aquel tiempo formuló el pensamiento de todos, exclamando: “Creo que es absurdo”.
La locura de la cruz, como el propio San Pablo la llamaba, era entonces invenciblemente invasora. Se quemaban los libros de los sabios y San Pablo preludiaba en Efeso los hechos de Omar. Derribábanse templos que eran maravillas del mundo e ídolos que como obras eran primicias del arte. Tenían el gusto de la muerte y querían despojar la existencia presente de todos sus ornamentos para desprenderse de la vida.
El disgusto de las realidades siempre acompaña al amor de los sueños: Quam sordet tellus dum coelum aspicio!, dice un célebre místico; literalmente: “cuán sucia se torna la tierra cuando contempla el cielo!” ¡Tu mirada al perderse en el espacio, es la que mancha a la tierra, tu nodriza! ¿Qué es pues, la tierra sino un astro del cielo? ¿Será porque te lleva encima que la vez inmunda? ¡Que te lleven al sol y tus disgustos también lo enturbiarán! ¿Sería el cielo más limpio si estuviese vacío? ¿No es acaso admirable contemplarlo en el día cuando ilumina a la tierra y en la noche cuando brilla con una multitud innumerable de planetas y soles? ¿No será que la espléndida tierra, la tierra de los inmensos océanos, la tierra exuberante de árboles y flores se torna una inmundicia para ti porque pretendías lanzarte en el vacío? ¡El vacío está en tu espíritu y en tu corazón!
Es el amor por los sueños lo que mezcla tantos dolores a los sueños de amor. El amor, tal como nos lo da la Naturaleza, es una deliciosa realidad, y es nuestro orgullo enfermizo el que pretende algo mejor que la Naturaleza. De esto proviene la locura histérica de los no comprendidos; el pensamiento de Carlota en la cabeza de Werther se transforma, fatalmente, en lo que tenía que ser y toma la forma brutal de una bala de revólver. El amor absurdo tiene como desenlace el suicidio.
El amor verdadero, el amor natural, es el milagro del magnetismo. Es el entrelazamiento de las dos serpientes del Caduceo; parece producirse fatalmente, pero es producido por la razón suprema que le hace seguir las leyes de la Naturaleza. La fábula refiere que Tiresias habiendo separado dos serpientes que se unían, incurrió en la cólera de Venus y se tornó andrógino, lo que anuló en él el poder sexual; después lo hirió la diosa irritada y lo dejó ciego, porque atribuía a la mujer lo que conviene principalmente al hombre. Tiresias era un individuo que profetizaba por la luz muerta. Por eso sus predicciones siempre anunciaban dolencias que incluso parecía provocar. Esta alegoría contiene y resume toda la filosofía del magnetismo que acabamos de revelar.

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LA DOBLE CADENA


El movimiento de las serpientes alrededor del Caduceo indica la formación de la cadena.
Esta cadena existe bajo dos formas: recta y circular. Partiendo de un mismo centro, ella corta innumerables circunferencias por medio de innumerables rayos. La cadena recta, es la de transmisión. La circular, es la cadena de participación, de difusión, de comunión, de religión. Así se forma esta rueda compuesta de varias ruedas que giran unas en otras y que vemos flamear en la visión de Ezequiel. La cadena de transmisión establece la solidaridad entre las generaciones sucesivas.
El punto central es blanco de un lado y negro del otro.
Al lado negro, se enlaza la serpiente negra; al lado blanco, se liga la serpiente blanca. El punto central representa el libre albedrío primitivo, y es en el lado negro donde comienza el pecado original.
El negro engendra la corriente fatal; el blanco, el movimiento libre. El punto central puede representarse simbólicamente por la Luna, y las dos fuerzas por medio de dos mujeres: la una blanca y la otra negra.
La mujer negra es la Eva caída, la mujer pasiva, la infernal Hécate , que lleva el creciente lunar en la frente.
La mujer blanca es Maya o María, que tiene al mismo tiempo bajo los pies el creciente lunar y la cabeza de la serpiente negra.
No podemos explicarlo más claro, pues tocamos el misterio de todos los dogmas. Ellos se tornan infantiles a nuestros ojos y tememos herirlos.
El dogma del pecado original, de cualquier forma que lo interpretemos, supone la preexistencia de nuestras almas, si no en su vida particular, por lo menos en la vida universal.
Luego, si alguien puede pecar sin saberlo en la vida universal, debe ser salvado de la misma manera; pero esto es un gran arcano.
La cadena recta, el rayo de la rueda, la cadena de transmisión, vuelve recíprocamente solidarias a las generaciones y determina que los padres sean castigados por sus hijos, a fin de que, a través de los sufrimientos de sus vástagos, los padres puedan alcanzar la propia salvación.
Es por esto que, conforme con la leyenda dogmática, el Cristo descendió a los infiernos y luego de romper las palancas de hierro y las puertas de bronce, subió al cielo, llevando preso consigo el cautiverio.
Y la vida universal exclamó: ¡Hossanna! Pues había roto el aguijón de la muerte.
¿Qué quiere decir todo esto? ¿Osaría alguien explicarlo? ¿Podría alguno adivinarlo o comprenderlo? A veces los antiguos hierofantes griegos representaban las dos fuerzas simbolizadas por las dos serpientes, por medio de dos criaturas que luchaban entre sí, sujetando un globo con los pies y otro con las rodillas.
Las dos criaturas eran Eros y Anteros , Cupido y Hermes . El amor loco y el amor sabio. Su lucha eterna mantenía el equilibro del mundo.
Si no admitiéramos nuestra existencia personal antes de nuestro nacimiento en la tierra, deberíamos entender por pecado original, una depravación voluntaria del magnetismo humano en nuestros primeros padres que, al destruir el equilibrio de la cadena, habría otorgado un funesto predominio a la serpiente negra, es decir, a la corriente astral de la vida muerta y cuyas consecuencias sufriríamos nosotros, los hijos, como esas criaturas que nacen raquíticas debido a los vicios de sus padres, debiendo sufrir el castigo de faltas que no cometieron.
Los sufrimientos extremos de Jesús y los Mártires, las penitencias excesivas de los Santos, habrían tenido como fin hacer contrapeso a esta falta de equilibrio tan desmedida, que acabaría por arrastrar al mundo a la conflagración. La gracia, es decir, la serpiente blanca, simbolizada por la paloma y el cordero, sería la corriente astral de la vida, cargada de los méritos del Redentor y los Santos.
El diablo, el tentador, sería la corriente astral de la muerte, la serpiente negra manchada con todos los crímenes de los hombres, escarnecida por sus malos pensamientos, llena de venenos resultantes de sus malos deseos; en una palabra, El Magnetismo del mal.
Entre el bien y el mal el conflicto es eterno. Son siempre irreconciliables. El mal es condenado para siempre a los tormentos que acompañan al desorden, y es por eso que, desde la infancia, no cesa de solicitarnos y atraernos para sí. Todo lo que la poesía dogmática afirma del rey Satán se explica perfectamente por este espantoso magnetismo, tanto más terrible cuanto más fatal, y tanto menos temible para la virtud, a la que no podría alcanzar, porque ésta, con el auxilio de la gracia, puede resistirle.

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EL GRAN SECRETO


Sabiduría, moralidad, virtud: palabras respetables, pero vagas, sobre las cuales se disputa desde hace muchos siglos pero sin haber conseguido entenderlas.
Querría ser sabio, mas ¿tendré yo la certeza de mi sabiduría, mientras crea que los locos son más felices y hasta más alegres que yo?
Es preciso tener buenas costumbres, pero todos somos algo niños; las moralidades nos adormecen. Y es que nos enseñan moralidades tontas que no convienen a nuestra naturaleza. Hablamos de lo que no nos interesa y pensamos en otra cosa.
Excelente cosa es la virtud: su nombre quiere decir fuerza, poder. El mundo subsiste por la virtud de Dios. Mas ¿en qué consiste para nosotros la virtud? ¿Será una virtud para enflaquecer la cabeza o suavizar el rostro? ¿Llamaremos virtud a la simplicidad del hombre de bien que se deja despojar por los bellacos? ¿Será virtud abstenerse en el temor de abusar? ¿Qué pensaríamos de un hombre que no andase por miedo de quebrarse una pierna? La virtud, en todas las cosas, es lo opuesto de la nulidad, del sopor y de la impotencia.
La virtud supone la acción; pues si ordinariamente oponemos la virtud a las pasiones es para demostrar que ella nunca es pasiva.
La virtud no es solamente la fuerza, es también la razón directora de la fuerza. Es el poder equilibrante de la vida.
El gran secreto de la virtud, de la virtualidad y de la vida, sea temporal, sea eterna, puede formularse así:
El arte de balancear las fuerzas para equilibrar el movimiento.
El equilibro que se necesita alcanzar no es el que produce la inmovilidad, sino el que realiza el movimiento. Pues la inmovilidad es muerte y el movimiento es vida. 
Este equilibrio motor es el de la propia Naturaleza. La Naturaleza, equilibrando las fuerzas fatales, produce el mal físico y la destrucción aparente del hombre mal equilibrado. El hombre se libera de los males de la Naturaleza sabiendo sustraerse a la fatalidad de las circunstancias por el empleo inteligente de su libertad. Empleamos aquí la palabra fatalidad, porque las fuerzas imprevistas e incomprensibles para el hombre necesariamente le parecen fatales.
La Naturaleza ha previsto la conservación de los animales dotados por el instinto, pero también dispone de todo para que el hombre imprudente perezca.
Los animales viven, por así decirlo, por sí mismos y sin esfuerzos. Sólo el hombre debe aprender a vivir. La ciencia de la vida es la ciencia del equilibrio moral.
Conciliar el saber y la religión, la razón y el sentimiento, la energía y la dulzura es el fondo de ese equilibrio.
La verdadera fuerza invencible es la fuerza sin violencia. Los hombres violentos son hombres débiles e imprudentes, cuyos esfuerzos se vuelven siempre contra ellos mismos.
El afecto violento se asemeja al odio y casi a la aversión.
La cólera hace que la persona se entregue ciegamente a sus enemigos. Los héroes de Homero, cuando combaten, tienen el cuidado de insultarse para entrar en furor recíprocamente, sabiendo de antemano, con todas las probabilidades, que el más furioso de los dos será vencido.
El fogoso Aquiles estaba predestinado a perecer desgraciadamente. Era el más altivo y el más valeroso de los griegos y sólo causaba desastres a sus conciudadanos.
El que hace tomar Troya es el prudente y paciente Ulises, que sabe siempre contenerse y sólo hiere con golpe seguro. Aquiles es la pasión y Ulises la virtud y es desde este punto de vista que debemos tratar de comprender el alto alcance filosófico y moral de los poemas de Homero.
Sin duda que el autor de estos poemas era un iniciado de primer orden, pues el Gran Arcano de la Alta Magia práctica, está entero en la Odisea.
El Gran Arcano Mágico, el Arcano único e incomunicable tiene por objeto poner, por así decirlo, el poder divino al servicio de la voluntad del hombre.
Para llegar a la realización de este Arcano es preciso SABER lo que se debe hacer, QUERER lo exacto, OSAR en lo que se debe y CALLAR con discernimiento. 
El Ulises de Homero tiene, en contra de sí, a los dioses, los elementos, los cíclopes, las sirenas, Circe, etc., es decir, a todas las dificultades y todos los peligros de la vida.
Su palacio es invadido, su mujer es obsediada, sus bienes son saqueados, su muerte es resuelta, pierde sus compañeros, sus navíos son hundidos; en fin, queda solo en su lucha contra la noche y el mal. Y así, solo, aplaca a los dioses, escapa del mal, ciega al cíclope, engaña a las sirenas, domina a Circe, recupera su palacio, libera a su mujer, mata a los que querían matarlo, y todo, porque quería volver a ver a Itaca y a Penélope, porque sabía escapar siempre del peligro, porque se atrevía con decisión y porque callaba siempre que fuera conveniente no hablar.
Pero, dirán contrariados los amantes de los cuentos azules, esto no es magia. ¿No existen talismanes, yerbas y raíces que hacen operar prodigios? ¿No hay fórmulas misteriosas que abren las puertas cerradas y hacen aparecer a los espíritus? Háblanos de esto y deja para otra ocasión tus comentarios sobre la Odisea.
Si habéis leído mis obras precedentes, sabéis entonces que reconozco la eficacia relativa de las fórmulas, de las yerbas y de los talismanes. Pero éstos apenas son pequeños medios que se enlazan a los pequeños misterios. Os hablo ahora de las grandes fuerzas morales y no de los instrumentos materiales. Las fórmulas pertenecen a los ritos de iniciación; los talismanes son auxiliares magnéticos; y las yerbas corresponden a la medicina oculta, y el propio Homero no las desdeñaba. El Moly, el Lothos y el Nepenthes tienen su lugar en estos poemas, pero son ornamentos muy accesorios. La copa de Circe nada puede sobre Ulises, que conoce sus efectos funestos y sabe eludir de beberla. El iniciado en la alta ciencia de los magos nada tiene que temer a los hechiceros.
Las personas que recorren la magia ceremonial y van a consultar adivinos se asemejan a los que, multiplicando las prácticas de devoción, quieren o esperan suplir con ello la religión verdadera. Dichas personas nunca estarán satisfechas de vuestros sabios consejos.
Todas esconden un secreto que es bien fácil de adivinar, y que podría expresarse así: “tengo una pasión que la razón condena y me antepongo a la razón; es por eso que vengo a consultar el oráculo del desvarío, a fin de que me haga esperar, que me ayude a engañar mi conciencia y me de la paz del corazón”.
Van así a beber en una fuente engañosa que después de satisfacerles la sed la aumenta cada vez más. El charlatán suministra oráculos oscuros y la gente encuentra en ellos lo que quiere encontrar y vuelve a buscar más esclarecimientos. Regresa al día siguiente, vuelve siempre, y de ese modo son los charlatanes los que hacen fortuna.
Los Gnósticos basilidianos decían que Sophia, la sabiduría natural del hombre, habiéndose enamorado de sí misma, como el Narciso de la mitología clásica, desvió la mirada de su principio y se lanzó fuera del círculo trazado pro la luz divina llamada pleroma. Abandonada entonces a las tinieblas, hizo sacrilegios para dar a luz. Pero una hemorragia semejante a la que alude el Evangelio, le hizo perder su sangre, que se iba transformando en monstruos horribles. ¡La más peligrosa de todas las locuras es la de la sabiduría corrompida!
Los corazones corrompidos envenenan toda la naturaleza. Para ellos el esplendor de los bellos días es apenas un ofuscante tedio y todos los goces de la vida, muertos para estas almas muertas, se levantan delante de ellas para maldecirlas, como los espectros de Ricardo III: “desespera y muere”. Los grandes entusiasmos les hacen sonreír y lanzar al amor y a la belleza, como para vengarse, el desprecio insolente de Stenio y de Rollon. No debemos dejar caer los brazos acusando a la fatalidad; debemos luchar contra ella y vencerla. Aquellos que sucumben en ese combate son los que no supieron o no quisieron triunfar. No saber es una disculpa, pero no una justificación, puesto que se puede aprender. “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen”, dijo el Cristo al expirar. Si fuese permitido no saber la oración del Salvador habría sido inexacta y el Padre nada hubiera tenido que perdonarles.
Cuando la gente no sabe, debe querer aprender. Mientras no se sabe es temerario osar, pero siempre es bueno saber callar.

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EL PODER QUE CREA Y QUE TRANSFORMA


La voluntad es esencialmente realizadora, podemos hacer todo cuanto razonablemente creemos poder ejecutar.
En su esfera de acción, el hombre dispone de la omnipotencia de Dios; puede crear y transformar.
Pero este poder debe ejercerlo primeramente, sobre sí mismo. Cuando viene al mundo, sus facultades son un caos, las tinieblas de la inteligencia cubren el abismo de su corazón, y su espíritu, como arrastrado por las ondas del mar, está agitado por la incertidumbre.
Le es dada entonces la razón, pero esta razón aún es pasiva y es él mismo quien debe volverla activa; es a él a quien corresponde enfrentar las olas y exclamar: ¡Hágase la luz!
Así el hombre se tornará una razón, una conciencia; se hará un corazón. La ley divina le será dada en medida de lo que él realice, y la Naturaleza entera corresponderá a sus deseos.
La eternidad entrará y permanecerá en su memoria. Dirá al espíritu: sé materia, y a la materia, sé espíritu, y el espíritu y la materia le obedecerán.
Toda sustancia se modifica por la acción, toda acción es dirigida por el espíritu, todo espíritu se dirige conforme una voluntad, y toda voluntad es determinada por una razón.
La realidad de las cosas está en su razón de ser. Esta razón de las cosas es el principio de lo que es.
Todo es sólo fuerza y materia, dicen los ateos. Lo que equivale a afirmar, que los libros son apenas papel y tinta.
La materia es auxiliar del espíritu, sin el cual ella no tendría razón de ser y no existiría.
La materia se transforma en espíritu por intermedio de nuestros sentidos y esta transformación, sensible solamente a nuestras almas, es lo que llamamos el placer.
El placer es el sentimiento de una acción divina. Alimentarse es crear la vida y transformar, del modo más maravilloso, las sustancias muertas en sustancias vivas.
¿Por qué la Naturaleza impulsa los sexos, uno hacia el otro, con tanto arrebato y tanta embriaguez? Es que ella nos convida a la gran obra por excelencia, la obra de la eterna fecundidad.
¿Qué se hable de los goces de la carne? La carne no tiene tristezas ni goces: es un instrumento pasivo. Nuestros nervios son las cuerdas del instrumento con el cual la Naturaleza nos hace oír y sentir la música de la voluptuosidad, y todos los goces de la vida, aún los más perturbadores, son parcela exclusiva del alma.
¿Qué es la belleza, sino la expresión del espíritu sobre la materia? ¿Acaso el cuerpo de la Venus de Milo tiene que ser de carne para recrear nuestros ojos y exaltar nuestro pensamiento? La belleza de la mujer es el himno de la maternidad; la forma agradable y delicada de su seno nos recuerda, continuamente, la primera sede de nuestros labios; queremos retribuirle en besos eternos lo que nos dio en suaves efusiones. ¿Es pues de la carne que estamos enamorados? Despojadas de su adorable poesía, ¿qué nos inspirarían estas inciertas, flexibles y angulosas mujeres, de piel morena las unas, de blanco rosáceo las otras? ¿Y qué sería de nuestras más hermosas emociones si la mano del amante, cesando de temblar, tuviese que armarse del lente del físico o el escalpelo del anatomista?
En una fábula ingeniosa, relata Apuleyo que un experimentador inhábil, después de seducir a la criada de una maga, quien le proporcionó una pomada preparada por su señora, trató de transformarse en pájaro, pero sólo consiguió metamorfosearse en asno. Le dicen que para readquirir su primera forma le bastará con comer rosas, lo cual al principio juzgó cosa fácil. Mas luego comprendió que las rosas no están echas para los asnos. Quiere aproximarse a un rosal y lo repelen a garrotazos, sufre mil males y, al fin, sólo pudo ser liberado por la intervención directa de la Divinidad.
Se sospecha que Apuleyo haya sido cristiano, pues en esta leyenda el asno ha querido verse una crítica velada a los misterios del cristianismo. Los cristianos, ansiosos por volar al cielo, habrían desconocido la ciencia y caído bajo el yugo de esa fe ciega que los arrastraba a adorar, en los primeros siglos, la cabeza de un asno, según afirman sus detractores.
Esclavos de una austeridad fatal, se volvieron indiferentes a todas las bellezas naturales simbolizadas en la fábula de Apuleyo por las rosas. El placer, la belleza, la naturaleza y la vida misma, eran anatematizadas por estos rudos e ignorantes conductores, que palpaban en su frente al pobre asno de Bethlem. Fue entonces cuando la Edad Media soñó con el romance de la Rosa y los Iniciados en las ciencias antiguas, ansiosos por reconquistar a la ROSA, sin abjurar de la CRUZ, reunieron ambas imágenes y tomaron el nombre de ROSACRUZ, a fin de que la Rosa fuese de nuevo sobre la Cruz, y que la Cruz, a su vez, pudiese inmortalizarse a través de la Rosa.
Sólo existe verdadero placer, verdadera belleza, verdadero amor, para los sabios que son verdaderamente creadores de su propia felicidad. Ellos se abstienen para aprender a usar bien, y si se privan es para adquirir una felicidad.
¿Hay acaso miseria más deplorable que la del alma? ¡Cuán dignos de lástima son los que empobrecen su corazón! Comparad la pobreza de Homero y la riqueza de Trimalcion y decidme ¿cuál de los dos es más miserable? ¿Qué son los bienes que nos pervierten y que nunca poseemos, puesto que siempre debemos perderlos o dejarlos para otros? ¿Para qué sirven, si nuestras manos no los convierten en instrumentos de sabiduría? Aumentar las necesidades de la vida animal; embrutecernos en la saciedad y en el disgusto, ¿será el fin de la existencia, lo positivo de la vida? ¿No es esto, por el contrario, el ideal más falso y más depravado? Emplear el alma para engordar el cuerpo ya es de por sí gran locura; pero matar el alma y el cuerpo para dejar un día una gran fortuna a un joven idiota que la arrojará a manos llenas a los pies de la primera cortesana, ¿no es el colmo de la demencia? Y, sin embargo, esto es lo que hacen los hombres serios que llaman soñadores a los filósofos y a los poetas.
Lo que hallo deseable, decía Curio, no es tener riquezas sino mandar a los que las poseen, y San Vicente de Paul, sin pensar en la máxima de Curio, reveló toda su grandeza en el ejército de la beneficencia. ¿Qué soberano habría podido fundar tantos hospitales, dotar tantos asilos? ¿Qué Rotschild hubiera encontrado tantos millones para esto? El pobre padre Vicente de Paul deseó y pidió las riquezas y éstas obedecieron.
Porque poseía el poder que crea y que transforma: una voluntad perseverante y sabia, apoyada en las leyes más sagradas de la Naturaleza. Aprended a querer lo que Dios quiere, y todo lo que quisiereis se realizará ciertamente.
Sabed también que los contrarios se realizan por los contrarios: la codicia es siempre pobre, el desinterés es siempre rico.
El orgullo provoca el desprecio, la modestia atrae la alabanza, el libertinaje mata el placer, la temperancia purifica y renueva los goces. Con seguridad, siempre obtendréis lo contrario de lo que queráis injustamente, y siempre recibiréis el céntuplo de lo que sacrifiquéis por la justicia. Así pues, si queréis cosechar a la izquierda, sembrad a la derecha; y meditad en este consejo que tiene la apariencia de una paradoja, pero que os hará entrever uno de los mayores secretos de la filosofía oculta.
¿Queréis atraer? Haced el vacío. Esto se realiza en virtud de una ley física análoga a una ley moral. Las corrientes impetuosas siempre buscan las profundidades inmensas. Las aguas son hijas de las nubes y siempre buscan los valles. Los goces verdaderos vienen de lo alto, ya lo dijimos: es el deseo el que os atrae y el deseo es un abismo.
La nada atrae al todo y es por eso que los seres más indignos de amor son, muchas veces, los más amados. La plenitud busca el vacío y el vacío atrae la plenitud. Los animales y las almas bien lo saben.
Píndaro, nunca habría amado a Safo y Safo debió resignarse a todo el desdén de Faon. Un hombre y una mujer de genio son hermano y hermana; su unión sería un incesto, y el hombre que es solamente un hombre nunca amará a una mujer de barba.
Rousseau pareció haber presentido esto cuando se casó con una criada, un marimacho estúpido y ávido. Pero nunca pudo hacer comprender a Teresa su superioridad intelectual, y él le era, evidentemente, inferior en las groserías de la existencia. En el hogar, Teresa era el hombre y Rousseau la mujer. Rousseau era demasiado altivo para aceptar semejante posición. Protestó contra el hogar, enviando los hijos de Teresa a la casa de expósitos, puso así la naturaleza entre él y ella y se expuso a todas las venganzas de la madre.
¡Hombres de genio, no tengáis hijos; vuestros únicos y legítimos hijos son vuestros libros. Nunca os caséis; vuestra esposa es la gloria! Guardad vuestra virilidad para ella; y si en buena hora encontráis una Eloísa, no os expongáis por una mujer al destino de Abelardo.

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LAS EMANACIONES ASTRALES Y LAS
PROYECCIONES MAGNETICAS


El universo es un conjunto de glóbulos imantados que se atraen y se repelen mutuamente. Los seres producidos pro los diferentes glóbulos participan de dicha imantación universal.
Los hombres mal equilibrados son imanes perturbados o excesivos que la Naturaleza vuelve enemigos, hasta que la falta parcial de equilibro produce la destrucción.
El análisis espectral de Bunsen llevará a la ciencia a distinguir la especialidad de los imanes y a dar así una razón científica a los fundamentos antiguos de la astrología judiciaria. Los diversos planetas del sistema ejercen, ciertamente, una acción magnética sobre nuestro globo y sobre las diversas organizaciones de los entes vivos que lo habitan.
Todos bebemos los aromas del cielo mezclados con el espíritu de la tierra y, nacidos bajo la influencia de distintas estrellas, cada uno de nosotros sentimos preferencias por una fuerza representada por una forma, un genio y un color determinados.
La pitonisa de Delfos, sentada en un trípode sobre una grieta de la tierra, aspiraba el fluido astral por los órganos sexuales, y al caer luego en estado demencial o sonambúlico profería palabras incoherentes que, en ocasiones, resultaban oráculos. Todas las naturalezas nerviosas entregadas a los desórdenes de las pasiones se asemejan a la pitonisa y aspiran PYTHON, el espíritu malo y fatal de la tierra; proyectan después con fuerza el fluido que las penetró y aspiran enseguida, con igual fuerza, el fluido vital de los otros entes, absorbiéndolos y ejerciendo así, alternativamente, el poder nefasto del jettatore y del vampiro.
Si los dolientes afectados por este aspirar y respirar deletéreos lo toman por un poder y quieren aumentar su ascensión y proyección, manifestarán sus deseos por ceremonias que se llaman evocaciones, hechizos, etc., convirtiéndose en lo que, antiguamente se denominaba necromantes y hechiceros.
Toda apelación a una inteligencia desconocida y extraña, cuya existencia nos es demostrada, y que tiene por fin sustituir su dirección por la de nuestra razón y libre albedrío, puede considerarse como un suicidio intelectual, pues es un llamado a la locura.
Todo lo que abandona su voluntad a fuerzas misteriosas, todo lo que hace hablar en nosotros otras voces que no sean las de la conciencia y las de la razón, pertenece a la alienación mental.
Los locos son visionarios extáticos. Toda visión que se produzca en estado de vigilia es un acceso de locura. El arte de las evocaciones consiste en provocar intencionadamente una locura ficticia.
Toda visión pertenece a la naturaleza del sueño. Es una ficción de nuestra demencia. Es una nube de nuestra imaginación en desorden, proyectada en la luz astral. Somos nosotros mismos quienes aparecen ante nosotros, disfrazados de fantasmas, cadáveres o demonios.
Aparentemente, en el círculo de atracción y de su proyección magnética los locos logran que la Naturaleza produzca disparates: los muebles saltan y se dislocan; los cuerpos leves son atraídos y lanzados a distancia. Los alienistas lo saben muy bien, pero temen afirmarlo, porque la ciencia oficial aún no ha admitido que los seres humanos son imanes y que estos imanes pueden ser perturbados y falseados. El abate Vianney, cura de Ars, se creía incesantemente ridiculizado por el demonio; y Berbiguier de Terranova, se armaba de largos alfileres para espantar a los duendes.
El punto de apoyo existe en la resistencia que les opone el progreso indisciplinado. En la democracia, lo que hace difícil la buena organización es que cada soldado quiere ser un general. Entre los Jesuitas sólo hay un general.
La obediencia es la gimnasia de la libertad, y para llegar a ser lo que se quiere es preciso aprender a hacer, muchas veces, lo que no se quería hacer. Sólo nos agrada estar al servicio de la fantasía. Hacer lo que debemos querer, es ejercitar y hacer triunfar, al mismo tiempo, la razón y la voluntad.
Los contrarios se afirman y se confirman por los contrarios. Mirar para la izquierda cuando se quiere ir a la derecha es disimulación y prudencia; pero poner pesas en el plato izquierdo de una balanza cuando se quiere hacer subir el plato de la derecha, es conocer las leyes de la dinámica y del equilibrio.
En dinámica, la resistencia determina la cantidad de fuerza pero como no existe resistencia que pueda soportar por la persistencia del esfuerzo y del movimiento, el ratón logra roer la cuerda y la gota de agua consigue horadar la roca.
El esfuerzo renovado diariamente aumenta y conserva la fuerza, pero si la acción es aplicada a una cosa diferente de sí misma, entonces es irracional y ridícula. Es ocupación poco seria, en apariencia, mover entre los dedos las cuentas de un rosario, repitiendo doscientas o trescientas veces: Ave María. Pues bien, que una religiosa se acueste sin haber recitado su rosario, al día siguiente despertará intranquila, no tendrá valor de hacer la oración de la mañana y pasará distraída durante el oficio. Es por eso que sus directores le repiten continuamente y con razón que no descuide de las cosas pequeñas.
Los grimorios y rituales mágicos están llenos de prescripciones minuciosas y aparentemente ridículas.
Comer durante diez o veinte días alimentos sin sal; dormir apoyado en los codos; sacrificar un gallo negro a medianoche, en una encrucijada y dentro de una floresta; ir a un cementerio a buscar tierra de la tumba reciente de un difunto; cubrirse con ciertos vestuarios bizarros y recitar largas y fastidiosas conjuraciones, etc. ¿Querían los autores de estos libros burlarse de sus lectores? ¿Les revelaban secretos verdaderos? No se burlaban, y sus enseñanzas eran serias. Tenían por fin exaltar la imaginación de sus adeptos y darles conciencia de una fuerza suplementaria que existe en cuanto creen en ella y que se aumenta en proporción directa con la perseverancia de los esfuerzos. Puede ocurrir no obstante, que, por la ley de reacción de los contrarios, obstinándose en orar a Dios se evoque al diablo, y que después de las conjuraciones satánicas se oiga el llanto de los ángeles. Todo el infierno danzaba alborozado cuando San Antonio recitaba los salmos, y el paraíso parecía renacer ante los encantamientos del gran Alberto y de Merlino.
Esto es así, porque las ceremonias en sí mismas carecen de importancia; todo depende del aspir y el respir. Las fórmulas consagradas por un largo uso nos ponen en comunicación con los vivos y los muertos, y a nuestra voluntad que, al penetrar así en las grandes corrientes queda impregnada de todos sus efluvios. Una criada que practica puede, en un momento dado, disponer hasta de la omnipotencia temporal de la iglesia sostenida por las armas de Francia, como aconteció en ocasión del bautismo y rapto del judío Montara. Toda la civilización de Europa, en el siglo XIV, protestó contra este acto y lo sufrió, sólo porque una criada devota así lo quiso. Y la tierra enviaba en auxilio de esa moza las emanaciones espectrales de los siglos de Santo Domingo y Torquemada; San Ghisleri oraba por ella. La sombra del gran rey revocador del edicto de Nantes le hacía una señal de aprobación, y el mundo clerical entero estaba pronto para sostenerla.
Juana de Arco, que fue quemada como hechicera, había atraído para sí, de hecho, el espíritu de la heroica Francia y lo irradiaba de un modo maravilloso, electrizando a nuestro ejército y haciendo huir a los ingleses. Un papa la rehabilitó; pero era muy poco; era preciso canonizarla. Si esta taumaturga no era una hechicera, evidentemente tenía que ser una santa. Y al fin de cuentas, ¿qué es un hechicero? Es un taumaturgo que el papa no aprueba.
Los milagros son, por así decirlo, las extravagancias de la Naturaleza producidas por la exaltación del hombre. Acontecen siempre en virtud de las mismas leyes. Todo personaje de celebridad popular podría hacer milagros, y a veces los hace, sin querer. En un tiempo en que la Francia adoraba a sus reyes, los reyes de Francia curaban las escrófulas, y en nuestros días, la gran popularidad de estos soldados pintorescos y bárbaros, llamados zuavos, desenvolvió en uno de los suyos, el zuavo Jacob, la facultad de curar por la voz y por los ojos. Dicen que este zuavo dejó su puesto para pasar a los granaderos, y creemos, con seguridad, que el granadero Jacob ya n o tendrá más el poder que, exclusivamente, le pertenecía al zuavo.
En tiempo de los Druidas, había en las Galias mujeres taumaturgas, a las que llamaban Elphos y Fadas. Para los druidas eran santas; para los cristianos son hechiceras. José Bálsamo –para sus discípulos el Divino Cagliostro– fue condenado en Roma como hereje y hechicero, por haber hecho predicciones y milagros sin la autorización del Ordinario. Pero en esto tenían razón los inquisidores, pues sólo la iglesia romana posee el monopolio de la Alta Magia y de las ceremonias eficaces. Con agua y sal ella encanta a los demonios; con pan y vino evoca a Dios y lo fuerza a hacerse visible y palpable en la tierra; con el óleo da la salud y el perdón.
Hace aún más: crea sacerdotes y reyes.
Sólo ella comprende y vuelve comprensible el por qué los reyes del triple reino mágico, los tres Magos guiados por la estrella flameante, ofrecieron a Jesús el Cristo, en su cuna, el oro que fascina los ojos y hace la conquista de los corazones, el incienso que lleva el ascetismo al cerebro y la mirra que conserva los cadáveres y hace de algún modo palpable el dogma de la inmortalidad, dejando ver la inviolabilidad y la incorrupción en la muerte.

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EL SACRIFICIO MAGICO

Hablemos primeramente del sacrificio en general.
¿Qué es el sacrificio? El sacrificio es la realización del amor.
Es la sustitución del culpable por el inocente en la obra voluntaria de la expiación.
Es la compensación por la generosa injusticia del justo, que sufre la pena de la cobarde injusticia del rebelde que usurpó el placer.
Es la temperancia del sabio que hace contrapeso en la vida universal a las orgías de los insensatos.
He aquí lo que en realidad es el sacrificio y, más que todo, lo que debe ser.
En el mudo antiguo el sacrificio era raramente voluntario. El hombre culpado amaba entonces el suplicio, al que consideraba como una conquista o su propiedad.
Ahora bien, la magia negra es la continuación oculta de los ritos del mundo antiguo. La inmolación es el fondo de los misterios de la nigromancia, y los hechizos son sacrificios mágicos en los que el magnetismo del mal sustituye a la hoguera y la cuchilla. En la religión, lo que salva es la Fe; en la magia negra, lo que mata es la Fe.
Morir para salvar a otro es el sacrificio sublime. Matar a otro, para no morir, es el sacrificio impío.
Consentir el asesinato de un inocente, a fin de garantizar la impunidad de nuestros errores, sería la última y más imperdonable de las cobardías, si el ofrecimiento de la víctima no fuese voluntario y si ella no tuviese el derecho de ofrecerse como superior a nosotros y como señora absoluta de sí misma. Es así como fue sentida su necesidad para el rescate de los hombres.
Hablamos aquí de una creencia consagrada por siglos de adoración y por la fe de muchos millones de hombres, y como ya se dijo que el verbo colectivo y perseverante crea lo que afirma, podemos decir que esto es así.
Hoy, el sacrificio de la cruz se renueva y se perpetúa en el altar. Ahí es tal vez más admirable para el creyente. De hecho se halla allí el Diosvíctima, sin forma de hombre. Mudo y pasivo se entrega a quien quiere tomarlo y sin poner resistencia al que osa ultrajarlo. Y es una hostia blanca y frágil. Viene al llamado de un mal sacerdote, y no protestará si pretenden mezclarlo a los ritos más impuros. Antes del cristianismo, las Estriges comían la carne de los niños degollados; hoy, ellas se contentan con las santas hostias.
Se ignora qué poder sobrehumano de maldad extraen los devotos del abuso de los sacramentos. Nada es tan venenoso como un panfletario que comulga. “Tiene el mal vino”, dicen de un beodo que golpea a su mujer cuando está ebrio. Cierto día, un pretendido católico me dijo que existía el buen Dios mal. Parece que en la boca de ciertos comulgantes se opera una segunda transustanciación. Dios es puesto en su lengua, pero engullen al diablo.
La hostia católica es, en verdad, una cosa formidable. Contiene todo el cielo y todo el infierno, pues es imantada por el magnetismo de los siglos y de las multitudes; magnetismo del bien, cuando la gente se aproxima a ella con la verdadera Fe; magnetismo concentrado del mal, cuando de ella se hace un empleo indigno. Por eso mismo, nada es más buscado y considerado tan poderoso en la confección de los maleficios, como las hostias consagradas por sacerdotes legítimos, pero desviados de su piadoso destino por el robo sacrílego.
Creemos aquí, en el fondo de la magia negra y sus horrores, pero ninguno suponga que, denunciándolo, pretendemos alentar tan abominables prácticas.
Gilles de Laval, señor de Raiz, hacía celebrar la misa negra por un jacobino apóstata, en la capilla secreta de su castillo de Machecoul. A la elevación degollaban una criatura y el mariscal comulgaba con un fragmento de la hostia empapada en la sangre de la víctima.
El autor del grimorio de Honorio dice que el operador de las obras de magia negra debe ser sacerdote. Las mejores ceremonias para evocar al diablo son, según él, las del culto católico, y de hecho, y de acuerdo con el propio Padre Ventura, el diablo nació de los actos de ese culto. En una carta dirigida al señor Gougenot Desmousseaux, y publicada por este último en la carátula interior de una de sus principales obras, el sabio clérigo no teme afirmar que el diablo es un bufón de la religión católica (al menos tal como lo entendía el Padre Ventura). He aquí sus propias expresiones:
“Satán, dice Voltaire, es el cristianismo; sin Satán, no hay cristianismo.”
“Se puede, pues, decir que la obra prima de Satán es conseguir hacerse negar.”
“Demostrar la existencia de Satán es restablecer uno de los dogmas fundamentales que sirven de base al cristianismo y sin el cual es apenas una mera palabra.”
(Carta del Padre Ventura al caballero Gougenot Desmousseaux, en el frontis de su libro La Magia en el siglo XIX.)
Vemos pues, que después de haber dicho Proudhon: “Dios es el mal”, un sacerdote católico completa el pensamiento ateo, diciendo: “El cristianismo es Satán”. Y dice esto con absoluto candor, ya que supone defender la religión que calumnia de modo tan horrible. Y es este mismo Padre Ventura quien decía al Papa: “Por causa de una migaja no comprometamos el reino de los cielos”.
El Padre Ventura, personalmente, era un hombre de bien, y en muchas ocasiones en él predominaba el verdadero cristiano sobre su jerarquía eclesiástica.
Concertar en un punto combinado y ligar a una señal todas las aspiraciones para el bien, es tener bastante fe para realizar a Dios en esta señal. Tal es el milagro permanente que se verifica todos los días en los altares del verdadero cristianismo.
La misma señal, profanada y consagrada al mal, debe realizar el mal de idéntica manera; y si es justo, después de la comunión, puede decir: “No soy yo quien vive, es Jesucristo que vive en mí, soy Jesucristo, soy Dios”, también el comulgante indigno puede decir, con igual seguridad: “No soy más yo, soy Satán”.
Crear Satán es hacerse Satán, tal es el Gran Arcano de la magia negra, y es lo que los hechiceros cómplices del señor de Raiz creían realizar para el, y lo que en efecto, lograban hasta cierto punto, oficiando la misa del diablo.
¿Se habría expuesto el hombre a crear al diablo si no hubiese temido la temeridad de querer crear a Dios dándole un cuerpo? ¿No dijimos que un Dios corpóreo proyecta necesariamente una sombra y que esa sombra es Satán? Sí, lo aseguramos, y nunca diremos lo contrario. Pero, si el cuerpo de Dios es ficticio, su sombra no puede ser real.
El cuerpo divino es apenas una apariencia, un velo, una nube: Jesús lo realizó por la Fe. ¡Adoremos a la Luz y no demos realidad a la sombra, pues que no es ella el objeto de nuestra Fe! La Naturaleza quiso y quiere siempre que haya una religión en la tierra. La religión germina, florece y se desenvuelve en el hombre; es el fruto de sus aspiraciones y de sus deseos; debe, pues, ser regulada por la soberana razón. Las aspiraciones del hombre por lo infinito, sus deseos del bien eterno y, principalmente, su razón provienen de Dios.

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LAS EVOCACIONES


Sólo la razón da derecho a la libertad. La libertad y la razón, estos dos grandes y esenciales privilegios del hombre están tan estrechamente unidos, que no podemos renunciar al uno sin desistir del ejercicio del otro. La libertad quiere triunfar por encima de la razón y ésta a su vez exige imperiosamente el reino de la libertad. Es bello morir por la libertad; es sublime ser el mártir de la razón, porque la razón y la libertad son la esencia misma de la inmortalidad del alma.
El propio Dios es razón libre de todo lo que existe.
El diablo, por el contrario, es el desvarío fatal.
Abjurar de la razón o de la libertad es renegar de Dios. Recurrir al desvarío o a la fatalidad, es mil veces más horrible y más implacable de lo que aparece en las leyendas más espantosas. Para nosotros no podría ser bello el ángel caído de Milton, ni el fulgurante Lucifer arrastrando en la noche su aureola de estrellas alcanzada por el rayo. Estas fábulas titánicas son impías. El verdadero diablo es el de las esculturas de nuestras catedrales y el de los pintores ingenuos de nuestros libros góticos. Su forma, esencialmente híbrida, es la síntesis de todas las pesadillas; es feo, deforme y grotesco. Está cautivo y captura. Tiene ojos por todos lados, excepto en la cabeza; ojos en el vientre, en olas rodillas y en la parte posterior del cuerpo inmundo. Está en toda parte en que puede introducirse la locura, y arrastra en pos de sí los tormentos del infierno.
No habla por sí mismo, pero hace que todos nuestros vicios hablen; es el ventrílocuo de los lujuriosos, el Python de las mujeres perdidas. Su voz es impetuosa como el torbellino, insinuante como un suave silbido. Para hablar a nuestros cerebros perturbados, insinúa su lengua bifurcada en nuestros oídos, y para desligar nuestros corazones hace vibrar su cola como una flecha. En nuestra cabeza mata la razón, en nuestro corazón envenena la libertad; y hace siempre esto, necesariamente sin tregua y sin piedad, puesto que no es una persona, sino una fuerza ciega; maldice, pero lo hace por intermedio de nosotros; peca, pero también en nosotros. Somos nosotros los únicos responsables del mal que nos hace, pues él carece de libertad y de razón.
El es la Bestia. San Juan lo repite con insistencia en su maravilloso Apocalipsis; mas, ¿cómo comprender el Apocalipsis si no tenemos las llaves de la Santa Cábala?
Una evocación es, pues, un llamado a la Bestia y sólo la Bestia puede responder a ella. Añadiremos, que para hacer aparecer la Bestia es preciso formarla primero en sí, para después proyectarla afuera. Este secreto es el de todos los grimorios, pero que sólo expusieron de modo muy velado, los antiguos maestros.
Para ver al diablo es necesario disfrazarse de diablo, y después mirarse en un espejo. He ahí el Arcano en su simplicidad máxima y tal como se lo podría explicar a un niño. Diremos aún más, para los hombres: que en el misterio de los hechiceros, el disfraz se imprime al alma por el mediador astral, y que el espejo son las tinieblas animadas por el vértigo.
Toda evocación sería vana si el hechicero no empezara por dañar su alma, sacrificando para siempre su libertad y su razón. Esto se comprenderá fácilmente. Para crear en nosotros la Bestia hay que matar al hombre, lo cual se representa por medio del sacrificio previo de una criatura y, mejor aún, por la profanación de una hostia. El hombre que se decide a una evocación es un miserable que la razón tortura y que quiere aumentar en sí mismo el apetito bestial, a fin de crear en él un foco magnético dotado de una influencia fatal. Es que quiere él mismo hacerse desvarío y fatalidad. Quiere ser un imán descentrado y malo, para atraer hacia sí mismo los vicios y el oro que los alimenta. Es el crimen más terrible que la imaginación pueda soñar. Es la violación de la Naturaleza. Es un ultraje absoluto y directo a la Divinidad. Pero también, felizmente, es algo en extremo difícil de poder realizar y la mayoría de los que lo intentaron han fracasado. Si un hombre lo suficientemente enérgico y perverso evocase al diablo en las condiciones exigidas, el diablo sería por él realizado, Dios vencido, y la Naturaleza, consternada, sufriría el despotismo del mal.
Dicen que un hombre se atrevió a este acto monstruoso y que llegó por él a ser papa. También refieren que en el lecho de muerte confesó haber envuelto en los lazos de la magia negra a toda la iglesia. Pero lo que hay en verdad, es que este papa era un sabio como Fausto, autor de varios inventos admirables. Ya nos hemos ocupado de él en nuestras anteriores obras. Mas lo que probaría, siguiendo la misma leyenda, que nuca evocó al diablo, o más bien dicho, que él no fue el diablo, es que se arrepintió en la hora postrera. Pues el diablo no se arrepiente.
La causa de la mediocridad de la mayoría de los hombres es que son incompletos. Los hombres de bien hacen a las veces el mal, y los malvados, en ocasiones también se desvían hasta querer hacer algún bien. Los pecados contra Dios enflaquecen la fuerza de Dios, y los pecados contra el diablo, hablo de los buenos deseos y buenas acciones, enervan la fuerza de éste. Para ejercer un poder excepcional, sea arriba, abajo, a la derecha o a la izquierda, hace falta ser un hombre completo.
El temor y el remordimiento de los criminales son cosas que provienen del bien, y esa es la causa por la cual ellos se traicionan; para tener éxito en el mal hay que ser absolutamente malo. Es por esto que Mandrín confesaba a sus bandidos y les imponía el asesinato de una criatura, como penitencia, si se acusaban de haber sentido alguna piedad. En Nerón había algo de bueno: era artista, y eso lo perdió. Se alejó y mató por su despecho de músico despreciado. Si sólo hubiese sido Emperador, habría quemado Roma por segunda vez y no cedido el lugar al Senado y a Vindex. El pueblo habría estado a su favor; para que los pretorianos lo aclamaran de nuevo le bastaba una lluvia de oro. El suicidio de Nerón sólo fue una afección de artista.
Convertirse en Satán sería un triunfo incompleto para la perversidad del hombre, si al mismo tiempo no logra volverse inmortal. Prometeo puede sufrir mucho en su peñasco; sabe que su cadena será rota un día y que destronará a Júpiter. ¡Pero para ser Prometeo hay que haber robado el fuego del cielo y aún estamos en el fuego del infierno!
El sueño de Satán no es el de Prometeo. Si un ángel rebelde hubiese podido robar ese fuego del cielo, que es el secreto divino de la vida, habría llegado a ser Dios mismo. Sólo el hombre, en su limitación e insensatez puede creer en la solución de este teorema: que lo que es, sea y no sea al mismo tiempo; que la sombra sea la luz; que la muerte sea la vida, que la mentira sea la verdad, y que la nada sea el todo. El loco que pretendiera realizar lo absoluto del mal llegaría como el alquimista imprudente, a su fin, a una explosión formidable que lo sepultaría bajo las ruinas de su laboratorio infernal.
La muerte fulminante fue siempre la resultante de las evocaciones infernales; muerte bien merecida, por cierto. No se llega impunemente hasta los límites de la demencia. Existen excesos que la Naturaleza no soporta. Si se vieron morir sonámbulos a quienes se despertó de repente, si la embriaguez en cierto grado ocasiona la muerte... Mas, dirán algunos: ¿para qué estas amenazas retrospectivas? ¿Quién en nuestro siglo piensa hacer evocaciones con los ritos del grimorio? Nada tenemos que responder a tal pregunta. Pero si dijéramos todo cuanto sabemos quizá nos creerían.
Sin valerse de los ritos antiguos hoy se evoca el magnetismo del mal con otro nombre. Quedó dicho en el capítulo precedente, que una misa profanada con intenciones criminales es un insulto a Dios y un atentado del hombre contra su propia conciencia. Los oráculos consultados, sea el vértigo de un alucinado, el movimiento convulsivo de las cosas inertes magnetizadas al acaso, son también evocaciones infernales, porque son actos que tienden a subordinar la libertad y la razón a la fatalidad. Verdad que los operadores de este aspecto de la magia negra son por lo común inocentes, por ignorancia; hacen el llamado a la Bestia, aunque no es este engendro feroz el que quieren esclavizar a su deseo. De la estúpida Bestia solamente piden consejos que sirvan de auxiliares para su propia estupidez.
En la magia de la Luz, la ciencia de las evocaciones es el arte de magnetizar las corrientes de la Luz astral y dirigirlas a voluntad. Esta era la ciencia de Zoroastro y del rey Salomón, si damos fe a las tradiciones antiguas, pero para hacer lo que hicieron Zoroastro y Salomón es preciso poseer la sabiduría de Salomón y la ciencia de Zoroastro.
Para dirigir y dominar el magnetismo del bien, hay que ser el mejor de los hombres. Para activar y precipitar el torbellino del mal, hay que ser el más malvado. Los católicos sinceros no dudan que las oraciones de una pobre recluida puedan mudar el corazón de los reyes y cambiar el destino de los imperios. Nosotros, que admitimos la vida colectiva, las corrientes magnéticas y la omnipotencia relativa de la voluntad, estamos lejos de desdeñar esa creencia.
Antes de los descubrimientos recientes de la ciencia, los fenómenos de la electricidad y del magnetismo eran atribuidos a espíritus diseminados en el aire, y el adepto que llegaba a influenciar las corrientes magnéticas pensaba que era dueño de dichos espíritus. Pero las corrientes magnéticas, siendo fuerzas fatales, para dirigirlas y equilibrarlas requieren que quien las dirija sea un centro perfecto de equilibrio; y esto era justamente lo que faltaba a la mayoría de estos temerarios exorcistas.
Por eso, muchas veces, eran fulminados por el fluido imponderable que atraían con violencia, sin poder neutralizarlo. Y así reconocían, que para reinar absolutamente sobre los espíritus les faltaba un artefacto indispensable: el Anillo de Salomón.
No obstante, el Anillo de Salomón, dice la leyenda, aún está en el dedo de este monarca, y su cuerpo encerrado en una piedra, que sólo será rota el día del juicio final.
Tal leyenda es verdadera, como todas las leyendas; solamente hace falta comprenderla en su exacto sentido.
¿Qué representa un anillo? Un anillo es la punta de una cadena y un círculo al cual pueden enlazarse otros círculos.
Los jefes del sacerdocio siempre llevan anillos en señal de dominio sobre el círculo y sobre la cadena de los creyentes.
En nuestros días aún se da a los prelados la investidura pro el anillo, y en la ceremonia del casamiento, el esposo da a la esposa un anillo consagrado por la iglesia, a fin de constituirla señora y directora de los intereses de su la casa y del círculo de sus ciervos.
El anillo pontifical y el anillo nupcial, jerárquicamente consagrados y conferidos, representan y realizan un poder.
Pero una cosa es el poder público y social y otra muy distinta el poder filosófico, simpático y oculto.
Salomón pasa por haber sido el Soberano Pontífice de la religión de los sabios y por haber poseído, bajo este título, el soberano poder del sacerdocio oculto; pues tenía, según se afirma, la ciencia universal y sólo en él se realizaba esta promesa de la gran serpiente: “Seréis como dioses conociendo el bien y el mal”.
Se dice que Salomón escribió el ECLESIASTES, la más sólida de todas sus obras, después de haber adorado a Astarté y Chamos, las divinidades de las mujeres impías.
Habría completado así su creencia y encontrado, antes de morir, la virtud mágica de su anillo. En verdad, ¿llevaría consigo su anillo a la tumba? Otra leyenda nos permite dudarlo. Cuenta que la reina de Sabá, habiendo observado con atención el anillo, mandó fabricar en secreto otro completamente igual, y que, durante el sueño del rey, hallándose a su lado, pudo cambiar furtivamente los anillos. Ella habría llevado el verdadero anillo a sus dominios, el que fuera encontrado más tarde por Zoroastro.


Era un anillo constelado, hecho de los siete grandes metales, con la signatura de los siete genios y una piedra de imán encarnada, en el cual estaban grabados, de un lado, la figura del sello ordinario de Salomón, y del otro, su sello mágico.



Los lectores de nuestras obras comprenderán esta alegoría.

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LOS ARCANOS DEL ANILLO DE SALOMON

Buscad en el sepulcro de Salomón, o mejor dicho, en la cripta de la filosofía hermética, no su anillo sino su ciencia.
Con el auxilio de la ciencia y de una voluntad perseverante, llegaréis a poseer el supremo arcano de la sabiduría, que es la dominación libre sobre el momento equilibrado. Podréis entonces obtener el anillo, haciéndolo fabricar por un orfebre, al que no necesitaréis recomendarle secreto, porque no sabiendo lo que hace no podrá revelarlo a otros.
He aquí la receta del anillo:
Tomad e incorporad conjuntamente una pequeña cantidad de oro y el doble de plata, en las horas del sol y de la luna, adjuntándole tres partes, semejantes a las primeras, cinco de hierro, seis de mercurio y siete de plomo. Amalgamadlo en las horas correspondientes a los planetas que rigen los metales, y haced con ello un anillo, cuya parte circular sea algo alargada y achatada, para grabar en ella los caracteres. 
Poned a este anillo un engaste de forma cuadrada conteniendo una piedra de imán roja, engastada también en un doble cerco de oro.
Grabad en la piedra, arriba y abajo, el doble sello de Salomón.
Igualmente, grabad en el anillo los signos ocultos de los siete planetas, tal como se ilustran en los dibujos mágicos de Paracelso o en la Filosofía Oculta de Agrippa; magnetizad fuertemente el anillo, consagrándolo todos los días, durante una semana, mediante las ceremonias prescritas en nuestro Ritual, sin descuidar el color del vestido, los perfumes especiales, la presencia de los animales simpáticos, las conjuraciones de rigor que deben ser precedidas en cada ocasión por la Conjuración de los Cuatro.
Luego envolveréis el anillo en un paño de seda, y una vez perfumado lo llevaréis con vosotros.
Una redondela de metal o un talismán preparado de igual modo tendrá tanta virtud como el anillo.
Una cosa así hecha es como un acumulador de la voluntad. Un reflector magnético que puede ser muy útil, pero nunca de necesidad.
Ya está dicho, que los antiguos ritos perdieron su eficacia desde que el cristianismo apareció en el mundo.
La religión cristiana es, de hecho, la hija legítima de Jesús, rey de los magos. Su culto no es otra cosa que la Alta Magia sometida a las leyes de la jerarquía, indispensables para que sea razonable y eficaz.
Un simple escapulario, llevado por un verdadero cristiano, es un talismán más invencible que el anillo y el pentáculo de Salomón.
Jesucristo, el hombreDios tan humilde, decía al hablar de sí mismo: “La reina de Sabá vino de Oriente para ver y oír a Salomón, y he aquí más que Salomón.”
La misa es la más prodigiosa de las evocaciones.
Los nigromantes evocan los muertos, el hechicero al diablo, y se estremecen, ¡mas el sacerdote católico no teme al evocar a Dios vivo!
¿Qué son todos los talismanes de la ciencia antigua comparados con la hostia consagrada?
Dejad dormir en su túmulo de piedra la osamenta de Salomón y el anillo que pudiera llevar su dedo descarnado. ¡Jesucristo resucitó, está vivo! Tomad uno de esos anillos de plata que venden en las puertas de las iglesias y que traen la imagen del crucificado con las diez cuentas del rosario. Si fuereis dignos de llevarlo, será más eficaz en vuestra mano que el anillo genuino de Salomón.
Los ritos mágicos y las prácticas minuciosas del culto son para los ignaros y los supersticiosos, y nos recuerdan una historia muy conocida, que vamos a recordar en pocas palabras.
Dos monjes llegan a una cabaña que había quedado al cuidado de dos niños. Solicitan se les permita descansar y comer, si fuese posible. Las criaturas responden que como nada tienen nada pueden dar. Pues bien, tenemos fuego, dice uno de los monjes; facilitadnos solamente una olla y un poco de agua, que nosotros haremos nuestra sopa. ¿Con qué? Con este guijarro, dice el experto religioso tomando una pequeña piedra. ¿Entonces ignoráis, hijos míos, que los discípulos de San Francisco tienen el secreto de la sopa de guijarros?
¿La sopa de guijarros? ¡Qué maravilla para las criaturas! Les prometen darles a probar y que la hallarán excelente. Apresurados preparan la olla, le echan agua, encienden más fuego y la piedra va al agua con toda precaución. Muy bien, repiten los monjes. Ahora un poco de sal y unas cuantas legumbres; buscad, hay tantas en vuestro jardín. ¿No podríamos añadirle un poco de tocino salado? Sólo con eso quedará bien la sopa. Los niños, acurrucados ante el fuego, miraban con sorpresa. El agua hierve. Vamos, cortad el pan y traed aquella vasija. ¡Qué olor! Tapadlo y dejadlo mojar. En cuando al guijarro, envolvedlo cuidadosamente, os lo vamos a dejar por vuestro trabajo, nunca se gasta y siempre sirve. ¡Ahora, probad la sopa! ¿Qué decís? ¡Oh, es magnífica!, contestan los pequeños campesinos golpeando las manos. En efecto, era una buena sopa de coles y tocino que las criaturas nunca habrían ofrecido a sus huéspedes sin la maravilla del guijarro.
Las prácticas religiosas y los ritos mágicos son, en parte, el guijarro de los monjes. Sirven de pretexto y oportunidad para la práctica de las virtudes, únicas indispensables de la vida moral del hombre. Sin el guijarro los buenos monjes no se habrían alimentado; pero ¿tenía por eso realmente un poder? Sí, en la imaginación de las criaturas, puesta en juego por la habilidad de los monjes.
Sea esto dicho sin criticar ni ofender a nadie. El espíritu de los monjes fue bueno, no mintieron. Ayudaron a las criaturas a realizar una buena acción y los maravillaron, haciéndolos participar de una apetitosa sopa.
Que se nos comprenda bien. No queremos decir que sean una gran mistificación los signos y los ritos. Lo serían, si los hombres no los necesitasen. Pero hay que tomar en cuenta el hecho incuestionable de que todas las inteligencias no son iguales. Siempre se contarán fábulas a los niños, y esto se hará mientras haya amas y madres. Los niños tienen fe, y eso es lo que los salva. Imaginad un rapaz de siete años, que dijese: nada quiero admitir que no comprenda. ¿Qué se podría enseñar a este pequeño prodigio? Hombrecillo, admite primero la cosa por las palabras de tus maestros, después estudia, y si no eres idiota, comprenderás.
Las fábulas son necesarias a los niños; son indispensables al pueblo, mitos y ceremonias; la flaqueza del hombre requiere auxiliares. ¡Feliz del que llegase a poseer el anillo de Salomón, pero más feliz aun de aquél que igualase o superase a Salomón en ciencia y sabiduría sin precisar de su anillo!

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EL SECRETO TERRIBLE


Hay verdades que deben permanecer perpetuamente ocultas a los débiles de espíritu t a los necios. Dichas verdades pueden serles reveladas sin temor, pues jamás las comprenderán.
¿Qué es un necio? Es más absurdo que una bestia. Es el hombre que pretende haber llegado antes de ponerse en camino; el hombre que se cree señor de todo porque llegó a alguna cosa. Es el matemático que desprecia la poesía. El poeta que protesta contra los matemáticos. El pintor que califica de ineptas a la teología y la cábala, porque nada entiende de cábala ni de teología. Es el ignorante que niega la ciencia sin haberse tomado el trabajo de estudiarla. Es el hombre que habla sin saber y afirma sin certeza. Son los tontos los que matan a los hombres de genio. Galileo no fue condenado por la Iglesia, sino por los ignorantes que desgraciadamente pertenecían a la Iglesia. La estulticia es un mal feroz que tiene la calma de la inocencia; asesina sin remordimiento. El necio es el oso de la fábula de La Fontaine: aplasta la cabeza de su amigo debajo de una piedra para cazar una mosca; pero a quien no debe intentarse hacerle confesar su error y la magnitud de su locura. La estulticia es inexorable e infalible como el infierno y la fatalidad, pues es siempre dirigida por el magnetismo del mal.
El animal nunca es tonto, cuanto de obra franca y naturalmente como animal; pero el hombre enseña la tontería a los canes y a los burros sabios. El tonto es el animal que desprecia el instinto y aparenta inteligencia.
El progreso existe para el animal; se lo puede dominar, asegurar, ejercitar; mas para el necio no existe dicho progreso, porque juzga que nada tiene que aprender. Es él quien quiere regir y educar a los otros y nunca os encontrará razón. Os escarnece a la vista, arguyendo que lo que no comprende es radicalmente incomprensible. Desde luego ¿por qué no lo comprendería yo? os dirá con admirable aplomo. Y nada podréis responderle. Decirle que es un tonto apenas sería propinarle un insulto. Todos lo ven, pero él jamás lo sabrá.
He aquí, pues, un ya formidable arcano inaccesible a la mayoría de los hombres. He ahí un secreto que jamás adivinarán y que sería inútil decírselo: el secreto de su estulticia.
Sócrates bebe la cicuta, Arístides es proscrito, Jesús crucificado, Aristóphantes se ríe de Sócrates y hace reír a los tontos de Atenas; un aldeano se fastidia de oír dar a Arístides el nombre de Justo, y Renán escribe la vida de Jesús para mayor placer de los necios. Es a causa del número casi infinito de tontos que la política es y será siempre la ciencia de la disimulación y la mentira. Maquiavelo osó decirlo y fue herido con una reprobación bien legítima, pues simulando dar lecciones a los príncipes los traicionaba a todos y los denunciaba a la desconfianza de las multitudes. Aquellos que somos obligados a engañar no debemos prevenir.
Era a causa de las necias multitudes que Jesús decía a sus discípulos: “No lancéis margaritas a los cerdos, pues ellos las hollarán con los pies y se volverán contra vosotros procurando despedazarlos”.
Por tanto, vosotros que deseáis volveros poderosos en obras, nunca digáis a nadie vuestro pensamiento más secreto. Igualmente, osaría deciros, no lo digáis, escondedlo, sobre todo, a la mujer que amáis; ¡recordad la historia de Sansón y Dalila!
Cuando una mujer cree conocer a fondo a su marido, cesa de amarlo. Quiere gobernarlo y dirigirlo. Si resiste, le odia; si cede, lo desprecia. Procura otro hombre para penetrar. La mujer tiene necesidad de lo desconocido y del misterio, y su amor, generalmente, no es más que una insaciable curiosidad.
¿Por qué los confesores son tan poderosos sobre el alma y casi siempre sobre el corazón de las mujeres? Es porque ellos saben todos sus secretos, mientras las mujeres ignoran los de los confesores.
La Francmasonería es poderosa en el mundo por su terrible secreto, tan prodigiosamente guardado, que aún sus iniciados de más alto rango no lo saben.
La religión católica se impone a las multitudes por un secreto que el mismo Papa ignora. Este secreto es el de los misterios. Los antiguos gnósticos, como lo indica su nombre, lo sabía, pero no supieron guardar silencio. Quisieron vulgarizar la Gnosis; de ahí resultaron doctrinas irrisorias, que la Iglesia condenó con razón. Pero desgraciadamente, junto con ellos, fue condenada la puerta del santuario oculto y sus llaves lanzadas al abismo.
Los Johanitas y los Templarios osaron buscarlas, arriesgándose a la condenación eterna. ¿Merecerían por eso ser condenados en el otro mundo? Todo lo que sabemos es que, en esta vida, los Templarios fueron quemados.
La doctrina secreta de Jesús era ésta:
“Yo, que soy el hijo de Dios, os digo: no busquéis a Dios en el espacio. El está en nuestras conciencias y en nuestros corazones. Mi Padre y Yo somos Uno. Amémonos los unos a los otros, como hermanos. No tengamos más que un corazón y un alma. La ley religiosa es hecha para el hombre, mas el hombre no es hecho para la ley. Las prescripciones legales están sometidas al libre arbitrio de nuestra razón unida a la fe. Creed en el bien y el mal nada podrá sobre vosotros.”
“Cuando os reunieseis en mi nombre, mi espíritu estará en medio de vosotros. Ninguno de entre vosotros debe juzgarse maestro de los otros, pero todos deben respetar la decisión de la asamblea. Todo hombre debe ser juzgado conforme a sus obras y medido en la medida que hizo para sí. La conciencia de cada hombre constituye su fe, y la fe del hombre es el poder de Dios en él.”
“Si sois señores de vosotros mismos, la naturaleza os obedecerá y gobernaréis a los otros. La fe de los justos es más inamovible que las puertas del infierno y su esperanza jamás será confundida.”
“Yo soy vosotros y vosotros sois Yo en el espíritu de caridad que es nuestro y que es de Dios. Creed esto y vuestro verbo será creador. Creed esto y haréis milagros. El mundo os perseguirá y haréis la conquista del mundo.”
“Los buenos son aquellos que practican la caridad y los que socorren a los infelices; los malos son los corazones sin piedad y éstos serán eternamente reprobados por la humanidad y por la razón."
“Las viejas sociedades fundadas sobre la mentira perecerán; un día el hijo del hombre aparecerá sobre las nubes del cielo, que son las tinieblas y la idolatría, y hará un juicio definitivo sobre los vivos y los muertos.”
“Desead la luz, pues ella se hará. Aspirad a la justicia, pues ella vendrá. No procuréis la victoria de la espada, pues el asesinato provoca el asesinato. Es por la paciencia y la dulzura que os haréis señores de vosotros mismos y del mundo.”
Entregad ahora esta doctrina admirable a los comentarios de los sofistas de la decadencia y a los disputadores de la Edad Media, y veréis salir de allí cosas bellas. Si Jesús era hijo de Dios ¿cómo lo engendró Dios? ¿El es de la misma sustancia que Dios o de otra sustancia? ¡La sustancia de Dios! ¡Qué eterno asunto de disputa para la ignorancia presuntuosa! ¿Era él una persona divina o una persona humana? ¿Tenía dos naturalezas y dos voluntades? ¡Terribles cuestiones que logran que las personas se excomulguen y se degüellen! Jesús tenía una sola naturaleza y dos voluntades, dicen unos, pero no los escuchéis, son herejes; entonces ¿dos naturalezas y una voluntad? No, dos voluntades. ¿Luego estaba en oposición consigo mismo? No, porque estas dos voluntades hacían una sola que se llama Theandrica. Ante esta palabra no digamos nada más y, además de eso, es preciso obedecer a la Iglesia que se volvió muy diferente de la primitiva asamblea de los fieles. La ley es hecha para el hombre, dice Jesús, mas la Iglesia dice que el hombre es hecho para la Iglesia, y es ella la que impone la ley. Dios sancionará todos los decretos de la Iglesia y os condenará a todos vosotros, si ella decide que todos, o casi todos, seáis condenados. Jesús dice que es necesario someterse a la asamblea, por tanto, ella es infalible, ella es Dios, y si ella decide que dos y dos son cinco, dos y dos serán cinco.
Si ella afirma que la tierra está inmóvil y que el sol gira, está prohibido hacer a la tierra girar. Os dirá que Dios salva a sus elegidos dándoles la gracia eficaz y suficiente y que los otros serán condenados por haber recibido solamente gracias, las cuales, a causa del pecado original, bastaban en principio, pero no eran suficientes en el hecho; que el Papa salva y condena a quien quiere, pues que tiene las llaves del cielo y del infierno. Después vienen los casuístas con sus manojos de llaves que no abren, y cierran con dos o tres vueltas las puertas de los compartimientos hechos en la torre de Babel. ¡Oh Rebelais, mi maestro, sólo tú puedes traer la panacea que conviene a toda demencia! ¡Una gran carcajada! En fin, decidnos la última palabra de todo esto y enséñanos, definitivamente, si una quimera que revienta haciendo ruido en el vacío puede llenarse de nuevo y adquirir redondez, absorbiendo la sustancia mirífica de nuestras segundas intenciones.
Utrum chimaera in vacuum bombinans possit concidere secundum intentiones.
Otros necios, otros comentarios. He aquí que vienen los adversarios de la Iglesia a decirnos: Dios está en el hombre, lo que quiere decir, que no hay otro Dios que la inteligencia humana. Si el hombre está sobre la ley religiosa esta ley embaraza al hombre ¿por qué él no suprime la ley? Si Dios es nosotros y si nosotros somos todos hermanos, si ninguno tiene el derecho de llamarse señor nuestro ¿por qué obedecemos nosotros? La fe es la razón de los imbéciles. No creamos en nada y no nos sometamos a ninguno.
¡Pues sea! Eso es altivez. Pero será necesario batirse unos contra otros. ¡He ahí la guerra de los dioses y la exterminación de los hombres! ¡Ahora, miseria y tontería!... ¡Más aun, aun más, tontería, tontería y miseria!
Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen, oraba Jesús. Personas de buen sentido, quienes quiera seáis, añadiré yo, no los escuchéis, porque no saben lo que dicen.
Pero entonces son inocentes, va a gritar un terrible menino. Silecio, imprudente. ¡Silencio, en nombre del cielo, o toda la moral está perdida! Además, vosotros os engañáis. Si fuesen inocentes sería permitido obrar con ellos y ¿querríais vosotros imitarlos? Creer todo es una tontería; la tontería no puede, pues, ser inocente. Si hay circunstancias atenuantes sólo a Dios corresponde apreciarlas.
Nuestra especie es, evidentemente, defectuosa; al oír hablar y ver actuar a la mayoría de los hombres parece que no tienen la suficiente razón para ser seriamente responsables. Oí hablar en la Cámara a los hombres que la Francia (el primer país del mundo) honra con su confianza. He aquí al orador de la oposición. He ahí al campeón del ministerio. Cada cual prueba, victoriosamente, que el otro nada entiende de los negocios del Estado. A, prueba que B es un idiota, y B sostiene, que A es un saltimbanqui. ¿A quién dar crédito? Si eres blanco, creeréis en A, y si fueses rojo, daréis la razón a B. ¡Pero la verdad, mi Dios, la verdad! La verdad es que A y B son dos charlatanes mentirosos. Desde que existe una duda entre ellos probaron que no hay valía en ninguno de los dos. Admiro la prueba y la demolición mutua de los dos contrincantes. Todo se encuentra en nuestros libros, excepto lo que ordinariamente quiso el autor decir en ellos. Se ríe de la religión como de una impostura y se manda las niñas a la iglesia. Se ostenta cinismo y se tiene superstición. Y lo que más se teme, sobre todo, es el buen sentido, la verdad y la razón.
La vanidad pueril y el sórdido interés llevan a los hombres de nariz hasta la muerte, motejadora suprema y definitivo olvido. El fondo de la mayoría de las almas es la vanidad. ¿Y qué es la vanidad? Es el vacío. Multiplicad los ceros cuantas veces queráis y siempre valdrán cero; amontonad nadas y llegaréis a nada; nada, nada. Nada: he ahí el programa de la mayoría de los hombres.
¡Y son estos los inmortales! ¡Y estas almas, tan ridículamente engañadoras y engañadas, son imperecederas! Para todos estos alocados la vida es una trampa suprema que el infierno encubre. ¡Oh! hay ciertamente aquí un terrible secreto; es el de la responsabilidad. El padre responde por sus hijos, el señor por sus siervos, y el hombre inteligente por la multitud sin inteligencia. La redención se realiza gracias a todos los hombres superiores; la estulticia sufre; sólo el espíritu expía.
El dolor del verme pisoteado y el de la ostra despedazada no son expiaciones.
Sabed, pues, que vosotros queréis ser iniciados en los grandes misterios, que hacéis un pacto con el dolor y que afrontáis el infierno. El buitre y Prometeo os miran, y las Furias dirigidas por Mercurio preparan cuñas de madera y clavos. Vais a se sagrados, esto es, consagrados al suplicio. La humanidad tiene necesidad de vuestros tormentos.
El Cristo murió joven en una cruz y todos aquellos a quienes inició fueron mártires. Apolonio de Tyana murió torturado en las prisiones de Roma. Paracelso y Agrippa, llevaron una vida errante y terminaron miserablemente. Guillermo Postel, murió en la prisión. SaintGermain y Cogliostro, tuvieron un fin misterioso y probablemente trágico. Tarde o temprano, hay que satisfacer el pacto, sea éste formal o tácito. Es preciso liberarse del tributo que la naturaleza estableció sobre los prodigios. Es necesario sostener una lucha final con el diablo, puesto que se tomó la libertad de ser Dios.

Eritis sicut dii scientes bonum et malum.

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EL ENCANTAMIENTO DEL DEMONIO


El placer es un enemigo que debe, fatalmente, volverse nuestro esclavo o nuestro señor. Para poseerlo es preciso combatir, y para gozarlo es necesario haberlo vencido.
El placer es un esclavo encantador, pero un señor cruel, implacable y asesino. A aquellos a quienes posee, los cansa, los agota, los mata, después de haber engañado sus deseos y traicionado todas sus esperanzas. La esclavitud de un placer se llama pasión. EL dominio de un placer puede convertirse en un poder.
La Naturaleza puso el placer junto al deber; si lo separamos del deber, se corrompe y nos envenena. Si lo juntamos con el deber, el placer no se separará más de él, nos seguirá y será nuestra recompensa. El placer es inseparable del bien. El hombre de bien puede sufrir, es verdad, pero, para él, un placer inmenso se desprenderá del dolor. Job, en su estercolero, recibe la visita de Dios que lo consuela y lo absuelve, mientras que Nabucodonosor, en su trono, se inclina bajo un mal fatal que le quita la razón y lo transforma en bestia. Jesús, expirando en la cruz, da un grito de triunfo, como si sintiese su próxima resurrección, mientras que Tiberio, en Caprea, en medio de sus criminales delicias, soporta las angustias de su alma y confiesa, en una carta dirigida al Senado, que todos los días se siente morir.
El mal sólo puede asirnos por nuestros vicios y por el temor que nos inspira. EL diablo persigue a los que le temen y huye de los que le desprecian. Obrar bien y no temer a nada es el arte de encadenar al demonio.
Pero no pretendemos dar aquí un tratado de moral. Revelamos los secretos de la ciencia mágica aplicada a la medicina de los espíritus. Pero es necesario decir algo sobre las posesiones y exorcismos.
Todos tenemos, en nosotros mismos, el presentimiento de una doble vida. Las luchas del espíritu contra la conciencia, del deseo cobarde contra el sentimiento generoso, en fin, de la bestia contra la criatura inteligente; las flaquezas de la voluntad, arrastrada muchas veces por la pasión, las reprobaciones que nosotros mismos nos dirigimos, nuestra propia desconfianza, las fantasías concebidas; todo esto parece revelar en nosotros la presencia de dos personas de carácter diferente, una de las cuales nos exhorta al bien mientras que la otra nos querría arrastrar al mal.
De estas ansiedades naturales de nuestra naturaleza dual, se deduce, que existen dos ángeles cautivos en cada uno de nosotros, uno bueno y uno malo, siempre presentes, uno a nuestra derecha y otro a nuestra izquierda. Pero, decimos, es pura y simplemente simbolismo, esto es un arcano de la ciencia, y la imaginación del hombre es lo suficientemente poderosa para dar formas pasajeramente reales a los seres que su verbo afirma. Más de una religiosa vio y tocó su ángel de la guarda; más de un asceta se halló frente a frente y luchó realmente con su demonio familiar.
En las visiones que provocamos y que proceden de una disposición enfermiza, aparecemos nosotros mismos bajo formas que una proyección magnética provee a nuestra imaginación exaltada. Y también, a veces, ciertos dolientes y algunos maniáticos pueden proyectar fuerzas que imantan objetos sometidos a su influencia, de manera que tales objetos parecen moverse por si mismos y cambiar de lugar.
Estas producciones de imágenes y de fuerzas, no perteneciendo al orden habitual de la naturaleza, proceden siempre de alguna disposición enfermiza, que pude volverse contagiosa de un momento a otro, por efectos del temor, el espanto, o una mala disposición.
Es entonces que se duplican los prodigios y todo parece ser arrastrado por el vértigo de la demencia. Semejantes fenómenos son, evidentemente, desequilibrios producidos por el magnetismo del mal, y el vulgo tendría razón, si admitiese la definición que dimos, de atribuírselos al demonio.
Este fue el origen de los milagros de los convulsionarios de S. Medardo y tantos otros. Así se producen las singularidades del espiritismo; en el centro de todos estos círculos, al frente de todas estas corrientes había exaltados y enfermizos. Gracias a la acción de la corriente y a la presión de los círculos, los pacientes pueden tornarse incurables, y los exaltados, locos.
Cuando la exaltación visionario y el desequilibrio magnético se producen en forma crónica en el paciente, éste queda obcecado o poseso, según la gravedad del mal.
El individuo que se halla en tal estado, es atacado por una especie de sonambulismo contagioso; sueña despierto, cree en lo absurdo y lo produce hasta cierto punto alrededor de sí, fascina las miradas y engaña los sentidos de personas impresionables que le rodean. Es entonces que la superstición triunfa y que la acción del diablo se hace evidente. Y de hecho ella es efectiva, pero lo que juzgamos, no es el diablo. Se podría definir la magia como la ciencia del magnetismo universal, más ello sería tomar el efecto por la causa. La causa, ya lo dijimos, es la luz primaria del OD, OB y AUR de los hebreos. Volvamos pues, al magnetismo, cuyos grandes secretos aún no son conocidos en sus futuros teoremas.

I

Todos los seres que viven bajo una forma son polarizados para aspirar y respirar la vida universal.

II

Las fuerzas magnéticas, en los tres reinos, son hechas para equilibrarse por la fuerza de los contrarios.

III

La electricidad sólo es apenas el calor especial producido por la circulación del magnetismo.

IV

Los remedios no curan las dolencias por la acción propia de su sustancia, mas sí por sus propiedades magnéticas.

V

Toda planta es simpática a un animal y antipática al animal contrario. Todo animal es simpático a un hombre y antipático a otro. La presencia de un animal puede mudar el carácter de una dolencia.
Más de una solterona se volvería loca si no tuviese un gato y sería casi razonable, si con la posesión de un gato consigue conciliar la de un can.

VI

No hay una planta, no hay un insecto, no hay una piedra que no oculte una virtud magnética y que no pueda servir, sea a la buena o a la mala influencia de la voluntad humana.

VII

El hombre tiene el poder natural de aliviar a sus semejantes, por la voluntad, por la palabra, por la mirada y por los signos. Para ejercer este poder es preciso conocerlo y creer en él.

VIII

Toda voluntad no manifestada por una señal es una voluntad ociosa. Hay señales directas y señales indirectas. La señal directa tiene más poder porque es más racional; pero la señal indirecta siempre es un signo o una acción correspondiente a la idea, y como tal puede realizar la voluntad. La señal indirecta sólo es efectiva cuando la directa es imposible.

IX

Toda determinación a la acción es una proyección magnética. Todo consentimiento a una acción es una atracción del magnetismo. Todo acto consentido es un pacto. Todo pacto es una obligación libre al principio, fatal después.

X

Para obrar sobre los otros, sin esclavizarse, es necesario estar en esa independencia perfecta que sólo a Dios pertenece. ¿Puede el hombre ser Dios? ¡Sí, por participación!

XI

Ejercer un gran poder sin ser perfectamente libre es sacrificarse a una gran fatalidad. Es por eso que un hechicero no puede arrepentirse y necesariamente es condenado.

XII

El poder del mago y el del hechicero es el mismo; solamente que el mago se asegura en el árbol cuando corta la rama, mientras que el hechicero está suspendido en la propia rama que quiere cortar.

XIII

Disponer de las fuerzas excepcionales de la naturaleza es ponerse fuera de la ley. Es, por consiguiente, someterse al martirio siendo justo, y a un legítimo suplicio si no lo fuere.

XIV

Por el Rey a Dios queda prohibido
de aquí en este lugar facer milagros

es una inscripción paradojal solamente en la forma. La policía de este o aquel lugar pertenece al rey, y mientras el rey es rey. Dios no puede ponerse en contradicción con la policía del rey. Dios puede lanzar en el basural a los malos papas y a los malos reyes, pero no puede oponerse a las leyes reinantes. Por consiguiente, todo milagro que se hace contra la autoridad espiritual y legal del papa o contra la autoridad temporal y legal del rey, no viene de Dios sino del Diablo.
Dios, en el mundo, es el orden y la autoridad; Satán es el desorden y la anarquía. El por qué no sólo es permitido si no que es también glorioso resistir a un tirano, es porque el tirano es un anarquista que usurpó el poder. ¿Queréis pues, luchar victoriosamente contra el mal? Sed la personificación del bien. ¿Queréis vencer a la anarquía? Sed el brazo de la autoridad. ¿Queréis encadenar a Satán? Sed el poder de Dios.
Ahora bien, el poder de Dios se manifiesta en la humanidad por dos fuerzas: la fe colectiva y la incontestable razón.
Hay, pues, dos especies de exorcismos infalibles: los de la razón y los de la fe. La fe manda en los fantasmas, de la que es reina, porque es su madre, y a su conjuro ellos se apartan por algún tiempo. La razón sopla sobre ellos, en nombre de la ciencia, y ellos desaparecen para siempre.

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EL MAGNETISMO DEL MAL

Un espíritu único llena la inmensidad. Es el de Dios, que nada limita o divide, aquel que está eternamente en todas partes sin estar contenido en parte alguna.
Los espíritus creados no pueden vivir sino en envoltorios proporcionales a su medio, que realizan su acción limitándola e impidiéndoles ser absorbidos en el infinito.
Echad una gota de agua dulce en el mar y ella se perderá, a menos que no sea preservada por un envoltorio impermeable.
No existen, pues, espíritus sin envoltorio y sin forma; estas formas son relativas al medio en que viven, y en nuestra atmósfera, por ejemplo, no pueden existir otros espíritus que los de los hombres, con los cuerpos que vemos, y de los animales, cuyo destino y naturaleza aún ignoramos.
¿Tienen alma los astros? Y la tierra que habitamos, ¿tendrá una conciencia y un pensamiento propios? Nosotros lo ignoramos; pero no podemos afirmar que están en error los que quieran suponerlo.
Explicando así ciertos fenómenos excepcionales, por manifestaciones espontáneas del alma de la tierra, y cómo muchas veces fue notado determinado antagonismo en estas manifestaciones, puede concluirse, que el alma de la tierra es múltiple y que se revela por cuatro fuerzas elementales, que podemos resumir en dos y que se equilibran en tres: lo que es una de las soluciones del gran Enigma de la Esfinge.
Según los hierofantes antiguos, la materia no es más que el substratum de los espíritus creados: Dios no la creó inmediatamente. De Dios emanan las potencias, los Elohim, que constituyen el cielo y la tierra y, según su doctrina, era así como debía de pronunciarse la primera frase del Gébesis: Bereschit, la cabeza o el primer principio; Bara, creó Elohim, las potencias, aethaschamain v’aethaaretz, que son los que hacen (subentendido) el cielo y la tierra. Confesamos que esta traducción nos parece más lógica que la que daría un verbo Bara empleado en el singular al nominativo plural Elohim.
Estos Elohim o potencias serían las grandes almas de los mundos, siendo sus formas la sustancia específica en sus virtudes elementales. Dios, para crear un mundo, habría ligado juntamente cuatro genios, que debatiéndose producirían primero el caos, pero que forzados a descansar después de la lucha habrían establecido la armonía de los elementos; de este modo la tierra prendió el fuego y se hinchó para escapar de la invasión de las aguas. El aire salió de las cavernas y envolvió la tierra y el agua, mas el fuego lucha siempre contra la tierra y la corroe; el agua a su vez, invade la tierra y sube en nubes al cielo; el aire se excita, y para repeler las nubes, forma corrientes y tempestades. la gran ley del equilibrio, que es la voluntad de Dios, impide que los combates destruyan los mundos antes del tiempo marcado para sus transfiguraciones.
Los mundos, como los Elhoim, están ligados conjuntamente por cadenas magnéticas que su rotación procura romper. Los soles son rivales de los soles y los planetas se ejercitan contra los planetas, oponiendo a las cadenas de atracción una energía igual de repulsión, para defenderse de la absorción y conservar cada uno su existencia.
Estas fuerzas colosales, en ocasiones tomaron una forma y se presentaron bajo la apariencia de gigantes: son los Egrégoros del libro de Enoch, criaturas terribles, para quienes somos lo que para nosotros los infusorios o los insectos microscópicos que pululan en nuestros dientes y en nuestras epidermis. Los Egrégoros nos pisan sin piedad porque ignoran nuestra existencia: son excesivamente grandes para vernos y muy limitados para adivinarnos.
Así se explican las convulsiones planetarias que devoran poblaciones. Sabemos muy bien que Dios no salva a la inocente mosca de que un cruel estúpido pilluelo le arranque las patas y las alas, y que la Providencia no interviene a favor del hormiguero, cuyas galerías destruye el caminante con sus pies.
Porque los órganos de un ácaro escapan al análisis del hombre, éste juzga tener el derecho de suponer que, delante de la naturaleza eterna, su existencia es mucho más preciosa que la del parásito del queso. Camoens tenía, probablemente más genio que el egrégoro Adamastor; pero por estar coronado de nubes y tener los huracanes por manto, ¿podría el gigante Adamastor adivinar las poesías de Camoens? 
La ostra nos parece apetitosa, suponemos que carece de conciencia de sí misma, que por consiguiente no sufre, y sin el menor sentimiento la devoramos. Echamos completamente vivos en la olla hirviente al cangrejo, al camarón y la langosta nada más que, porque cocidos de ese modo, hallamos su carne más fina y más sabrosa.
¿por qué dura ley así abandona Dios el flaco al fuerte, el pequeño al grande, sin que el ogro tenga alguna idea de las torturas que hace sufrir al débil ser que devora?
¿Y quién nos asegura que alguien tomará nuestra defensa contra los entes más fuertes y tan ávidos como nosotros? Los astros accionan y reaccionan los unos sobre los otros, su equilibrio lo determinan lazos de amor y esfuerzos de odio. A veces la resistencia de una estrella se rompe y ella es atraída para un sol que la devora; otras, una de ellas, siente expirar su fuerza de atracción y es lanzada fuera de su órbita por el girar de los universos. Astros amantes se aproximan y dan a luz nuevas estrellas. El espacio infinito es la gran ciudad de los soles; ellos forman consejos entre sí y se dirigen recíprocamente telegramas de luz. Hay estrellas que son hermanas, otras hay que son rivales. Las almas de los astros, presas por la necesidad de su carrera regular, pueden ejercer su libertad divergiendo sus efluvios. Cuando la tierra es mala, torna a los hombres furiosos y desencadena flagelos en su superficie; envía entonces, a los planetas que no ama, un magnetismo envenenado y ellos se vengan enviándole la guerra. Venus derrama sobre ella el veneno de las costumbres depravadas; Júpiter excita a los reyes unos contra otros; Mercurio desencadena contra los hombres las serpientes del caduceo, la Luna los enloquece y Saturno los lleva a la desesperación. Estos amores y estas cóleras de las estrellas son la base de toda la astrología, ciencia por hoy tan desdeñada. ¿No probé recientemente el análisis espectral de Buncen, que cada astro tiene su imantación determinada por una base metálica especial y particular, y que hay en el cielo escalas de atracción como gamas de colores? Pueden, pues, existir también, y ciertamente existen entre los globos celestes, influencias magnéticas que obedecen tal vez a la voluntad de estos globos, si los suponemos dotados de inteligencia o dominados por los genios a que los antiguos llamaban los vigilantes del cielo o Egrégoros. 
El estudio de la naturaleza nos hace hallar contradicciones que espantan. En todas partes encontramos pruebas de una inteligencia infinita, pero muchas veces tenemos que reconocer también la existencia y la acción de las fuerzas perfectamente ciegas. Los flagelos son perturbaciones que no podemos atribuir al principio del orden eterno. Las epidemias, las inundaciones, las hambrunas, no son órdenes de Dios. Atribuidos al demonio, esto es, a un ángel condenado, cuyas malas obras El permite, significaría suponer un Dios hipócrita que se oculta detrás de un gerente responsable y viciado para hacer el mal. ¿De dónde vienen entonces estos desórdenes? Del error de las causas segundas. Y si las causas segundas son capaces de error, es porque son inteligentes y autónomas; y he aquí la completa doctrina de los Egrégoros.
Según esta doctrina, los astros no cuidarían de los parásitos que germinan en su epidermis, sino solamente de sus odios y sus amores. Nuestro sol, cuyas manchas son un comienzo de resfriamiento, es arrastrado, lenta pero fatalmente, hacia la constelación de Hércules. Un día le faltará luz y calor, porque los astros envejecen y deben morir como nosotros. Entonces, no tendrá la fuerza de repeler a los planetas que irán con ímpetu a romperse contra él, y será éste el fin de nuestro universo. Mas un nuevo universo se formará con los restos. Una nueva creación saldrá del caos y reneceremos, en una especie nueva, capaces de luchar con más ventaja contra la estúpida grandeza de los Egrégoros, y así será, hasta que el gran Adán sea reconstituido. Este espíritu de los espíritus, esta forma de las formas, este gigante colectivo que resume la creación entera, este Adán, que conforme los Cabalistas esconde el sol detrás del calcañar, oculta las estrellas en las espigas de su barba y cuando quiere andar, toco con un pie el Oriente y con el otro el Occidente.
Los Egrégoros son los Enacim de la Biblia, o mejor, según el libro de Enoch, sus padres. Son los Titanes de la Fábula y se encuentran en todas las tradiciones religiosas.
Son ellos los que, en sus luchas, lanzan los aerolitos al espacio, viajan a caballo en los cometas y hacen llover estrellas candentes y bólidos inflamados. El aire se vuelve malsano, las aguas se corrompen, la tierra tiembla y los volcanes estallan furiosamente cuando están excitados y abatidos. En ocasiones, y durante las noches de estío, los habitantes sencillos de los valles del Sur ven, con terror, la forma colosal de un hombre inmóvil en la altiplanicie de las montañas, que sentado, lava sus pies en algún lago solitario; las sencillas gentes pasan haciendo la señal de la cruz y creen haber visto a Satanás, cuando apenas vieron la sombra pensativa de un Egrégoro.
Estos Egrégoros, si tuviésemos que admitir su existencia, serían los agentes plásticos de Dios, las ruedas vivas de la máquina creadora, multiformes, como Proteo, pero siempre sujetos a su materia elemental. Sabrían secretos que la inmensidad nos roba, pero ignorarían cosas que nosotros conocemos. Las evocaciones de la magia antigua se dirigen a ellos, y los nombres pomposos que les daban en Persia y en Caldea, se conservan en los antiguos grimorios.
Los árabes, poéticos conservadores de las tradiciones primitivas de Oriente, creen aún en estos gigantes genios. Los hay blancos y negros, los negros son malos y se llaman Afritas. Mahoma conservó estos genios he hizo de ellos ángeles tan grandes, que el viento de sus alas balancea los mundos en el espacio. Confieso que no gustamos de esta multitud de entes intermediarios que nos ocultan a Dios y parecen volverlo inútil. Si la cadena de los espíritus aumenta siempre sus anillos elevando a Dios, no vemos razón para que se detenga, porque avanzará siempre, sin jamás poder tocarlo. Tenemos billones de dioses que vencer o dominar, sin llegar nunca a la libertad o a la paz. y es por eso que rechazamos, definitiva y absolutamente, la mitología de los Egrégoros.
Aquí respiramos quedamente y enjugamos la frente, como un hombre que despierta después de un penoso sueño. Contemplamos el cielo lleno de astros, pero vacío de fantasmas y con indecible alivio al corazón repetimos a plena voz estas primeras palabras del símbolo de Nicea: Credo in unim Deum.
Mientras cae acompañado por los Egrégoros y los Afritas, Satán brilla un momento en el cielo y desaparece como un relámpago. Videbam Satanam sicut fulgures (o fulgur) de coelo cadentem.
Los gigantes de la Biblia fueron sepultados por el diluvio. Los Titanes de la Fábula, sepultados bajo las montañas que habían amontonado. Júpiter no es más que una estrella, y toda la fantasmagoría gigantesca del antiguo mundo sólo es una sonora carcajada que, en Revelais, se llama Gargantúa.
El propio Dios no quiere que lo representen en forma de un monstruoso panteo. Es el padre de las proporciones y de la armonía y repele las monstruosidades. Sus jeroglíficos favoritos son las blancas y mansas figuras del cordero y de la paloma. ¡Qué adorable es el símbolo católico y cuántos abominables sacerdotes lo desconocen!
Imaginad la paloma del espíritu de amor posándose sobre la humareda graciosa de los autosdefe y a la virgen madre mirando quemar las judías. Ver caer desgraciados jóvenes bajo las balas de los zuavos del Niño Jesús y del fuego de los cañones colocados alrededor del tesoro de las indulgencias. Mas ¡quién puede sondear los secretos de la Providencia! Tal vez por esta aberración del poder militar todos los disidentes son absueltos y el pecado del pastor vuélvese la inocencia del mundo.
Además ¿no es el Papa un santo padre que cree que cumple su deber con toda la sinceridad de su corazón? ¿Quién es, pues, el culpable? El culpable es el espíritu de contradicción, el espíritu del error y la mentira, que fue homicida desde el comienzo, es el tentador, el diablo, el magnetismo del mal.
El magnetismo del mal es la corriente fatal de los hábitos perversos, es la síntesis híbrida de todos los insectos voraces y astutos que el hombre sustrae de los animales peores, y es en este sentido filosófico que el simbolismo de la Edad Media personificó al demonio.
Tiene cuernos de macho cabrío o de toro, ojos de mochuelo, nariz con extremidades de buitre, garganta de tigre, alas de murciélago, garras de arpía y vientre de hipopótamo. ¡Qué figura para un ángel!, aunque sea caído, y cuán lejos están del soberbio rey de los infiernos soñado por el genio de Milon!
Pero es cierto que el Satán de Milton no representa otra cosa que el genio revolucionario de los ingleses bajo un Cromwell, y el verdadero diablo, es el de las catedrales y de las leyendas.
Es ágil como el mono, insinuante como el reptil, astuto como la zorra, alegre como el gato, cobarde como el lobo o el chacal.
Rastrero y adulador como un esbirro, ingrato como un rey y vengativo como un mal padre, inconsciente y pérfido como una mujer galante.
Es un Proteo que toma todas las formas, excepto las del cordero y paloma, dicen los viejos grimorios. Tan pronto es un pajecillo bellaco que lleva cola del vestido de una gran dama, como un teólogo vestido de armiño o un caballero barbado de hierro. El consejero del mal penetra en todas partes, se esconde hasta en el seno de las rosas. A veces, bajo la capa del chantre o del obispo, pasea su cauda mal disimulada por las lozas de una iglesia, se prende a los cordones de la disciplina de las monjas y se achata entre las páginas de los breviarios. Gime en la bolsa vacía del pobre, y por el agujero de la cerradura de los cofres llama en voz baja a los ladrones. Su carácter esencial e inextinguible es ser siempre ridículo, porque, en el orden moral, es la bestia y será siempre la estulticia.
Su hábito, dicen los hechiceros, es pedir siempre alguna cosa; se contenta con un andrajo, con un zapato viejo, o con un pedazo de paja. ¿Quién no comprende aquí la alegoría? ¿Conceder al mal la menor cosa no es hacer pacto con él? ¿Llamarlo, sea sólo por curiosidad, no es entregarle nuestra alma? Toda esta mitología diabólica legendaria está llena de filosofía y de razón. El orgullo, la avaricia, la envidia, no son por sí mismas personajes; pero muchas veces se personifican en los hombres y aquellos que llegan a ver al diablo no es sino que ven su propia fealdad.
El diablo jamás fue bello; no es un ángel caído, está condenado desde su nacimiento, el mismo Dios jamás le perdonará porque para Dios no existe. Existe como nuestros errores, es el vicio, es el miedo, es la violencia, es la demencia y la mentira, es la fiebre del hospital de los limbos en que enflaquecen las almas dolientes. Nunca entró en las regiones serenas del cielo y no podría, por consiguiente, haber caído de ellas.
Arredra, pues, el dualismo impío de los Manes, arredra este competidor de Dios, fulminado y siempre poderoso, que le disputa el mundo. Atemoriza esta creación seductora de los hijos de su señor, que forzó al propio Dios a sufrir la muerte para rescatar a los hombres que el ángel rebelde había hecho sus esclavos, y al cual Dios abandona, a pesar de todo, la mayoría de aquellos que quiso redimir por un sacrificio tan inconcebible. ¡Abajo el último y más monstruoso de todos los egrégoros! ¡Gloria y triunfo eterno sólo a Dios!
Con todo, ¡honra eterna al dogma sublime de la Redención! ¡Respeto a todas las tradiciones de la Iglesia Universal! ¡Viva el simbolismo antiguo! ¡Pero Dios nos guarde de materializarlo, tomando entidades metafísicas por personajes reales y alegorías por historia verdadera!
Los niños gustan de creer en los ogros y en las hadas, y las multitudes tienen necesidad de la mentira. Lo sé; apelo al testimonio de las amas y los sacerdotes. Mas yo escribo un libro de filosofía oculta que no debe ser leído ni por los niños ni por las personas débiles de espíritu.
Personas hay para quienes el mundo resultaría vacío si no lo imaginaran poblado de quimeras.
La inmensidad del cielo les fastidiaría sin su correspondiente multitud de duendes y demonios. Estos niños grandes nos recuerdan la fábula del buen Lafontaine, en la que juzgaba ver un mastodonte en la luna, cuando estaba viendo un ratoncillo escondido entre los vidrios de la luneta. Todos llevamos consigo nuestro tentador o nuestro diablo, que nace de nuestro temperamento o de nuestros humores. Para unos, es un pavo que hace la rueda; para otros, es un mono que arrisca los dientes. Es el lado animal de nuestra humanidad, es la repulsión tenebrosa de nuestra alma, es la ferocidad de los instintos animales exagerada por la vacuidad de nuestros pensamientos estrechos y falsos, es el amor de la mentira en los espíritus que, por debilidad o indiferencia, desesperan de la verdad.
Los posesos del demonio son tan numerosos que componen el mundo, como decía el Cristo, y por eso repetía a sus apóstoles: “El mundo os hará morir”. El diablo mata a los que se resisten, por tanto, consagrar la existencia a la victoria de la verdad u la justicia, es hacer el sacrificio de la vida. En la ciudad de los malos el que reina es el vicio y el interés del vicio el que gobierna. El justo está condenado de antemano, no hay necesidad de juzgarlo; pero la vida eterna pertenece a los hombres de corazón que saben sufrir y morir. Jesús, que pasaba haciendo el bien, sabía que caminaba para la muerte y decía a sus amigos: “He aquí que vamos a Jerusalén, donde el hijo del hombre debe ser entregado al último suplicio. Hago oferta de mi vida; ninguno me la toma; yo la pongo para adquirirla. Si alguien quiere imitarme, que acepte de antemano la cruz de los malhechores y que siga mis huellas. Todos vosotros que ahora me veis, no me veréis jamás”. Luego ¿quiere matarse? decían los judíos que no oían hablar así. Mas, dejarse ultimar por los otros no es matarse a sí mismo.
Los héroes de las Termópilas bien sabían que todos morirían ahí, desde el primero hasta el último, y su glorioso combate no fue ciertamente un suicidio.
El sacrificio de sí mismo nunca es un suicidio; y Curcio, si su historia no fuera fabulosa, no sería un suicida. ¿Régulo cometía un suicidio volviéndose a Cartago? ¿Se suicidaba Sócrates, cuando rehusaba evadirse de la prisión después de su sentencia de muerte? Catón, prefiriendo rasgar su vientre a sufrir la locura del César, es un republicano sublime. El soldado herido que caído en el campo de batalla y no teniendo más arma que su bayoneta, cuando le dicen: entrega las armas, hunde la bayoneta en su corazón, diciendo: “Ven a tomarlas”, no es un suicida, es un héroe fiel a su juramento de vencer o morir. El Señor Beaurepaire, haciendo saltar sus sesos antes que firmar una capitulación vergonzosa, no se suicida: ¡se sacrifica a la honra!
Cuando la gente no tiene pacto con el mal, no debe temerlo, y cuando no teme al mal o debe temer a la muerte: ella sólo tiene imperio funesto sobre el mal. La muerte negra, la muerte espantosa, la muerte llena de angustia y de terror es hija del demonio. Ellos juraron morir conjuntamente, pero como son mentirosos se dan recíprocamente por eternos.
Decíamos, hace poco, que el diablo es ridículo, y en nuestra Historia de la Magia, declaramos que no nos hace reír; y en efecto, ninguno se ríe de las ridiculeces groseras, pues cuando se tiene amor al bien, no se puede reír del mal.
El vehículo fluido, astral, representado en todas las mitologías por la serpiente, es el tentador natural de Chava o de la forma material; esta serpiente era inocente del pecado de Adán y Eva, como todos los seres. El diablo nació de la primera desobediencia y se transformó en esa cabeza de serpiente que el pie de la mujer debe aplastar.
La serpiente, símbolo del gran agente fluídico, puede ser un signo sagrado cuando representa el magnetismo del bien, como la serpiente de bronce de Moisés. Hay dos serpientes en el caduceo de Hermes.
El fluido magnético está sometido a la voluntad de los espíritus, que pueden atraerlo o proyectarlo con fuerzas diferentes, conforme a su grado de exaltación o de equilibrio.
Lo llamamos el lucero o Lucifer, porque es el agente distribuidor y especializador de la luz astral.
Lo llamamos también ángel de las tinieblas, porque es el mensajero de los pensamientos oscuros como de los pensamientos luminosos, y los hebreos, que lo llaman Samael, dicen que es doble, y que hay un Samael blanco y un Samael negro, el Samael israelita y el Samael incircunciso.
La alegoría aquí es evidente. Ciertamente creemos, como los cristianos, en la inmortalidad del alma; como todos los pueblos civilizados, creemos en penas y sufrimientos proporcionales a nuestras obras. Creemos que los espíritus pueden ser desgraciados y atormentados en la otra vida; admitimos, pues, la existencia posible de los réprobos.
El magnetismo del mal puede, por tanto, recibir impresiones de ultratumba, pero solamente por las aspiraciones perversas de los vivos, no teniendo los muertos el poder ni la voluntad de hacer el mal. Bajo la mano de la justicia de Dios nadie peca más, expía.
Lo que negamos es la existencia de un poderoso genio, de una especie de Dios negro, de un monarca sombrío, que tiene el poder de hacer el mal después que Dios lo ha reprobado. El rey Satán es para nosotros una ficción impía, a pesar de toda la poesía y la grandeza que ella puede presentar en el poema de Milton. El más culpable de los espíritus caídos debe haber descendido más abajo que los otros, y más que ellos estar sometido a la justicia de Dios. Las galeras tienen, sin duda, sus reyes que aun ejercen cierta influencia en el mundo criminal, pero esto resulta de la insuficiencia de los medios de vigilancia o de represión empleados por la justicia humana, mas a la justicia de Dios nadie engaña.
En el libro apócrifo de Enoch leemos que los egrégoros negros se encarnaron para seducir a las hijas de la tierra y dieron nacimiento a los gigantes. Los verdaderos egrégoros, esto es, los vigilantes de la noche, en los cuales nos agrada creer, son los astros del cielo con sus ojos siempre brillantes. Son los ángeles que gobiernan las estrellas y que pastorean a las almas que las habitan. También nos gusta pensar que cada pueblo tiene si ángel protector o su genio, que puede ser el de uno de los planetas de nuestro sistema. Y así, conforme a las poéticas tradiciones de la Cábala, Mikael, el ángel del Sol, es el del pueblo de Dios. Gabriel, el ángel de la Luna, protege a los pueblos de Oriente que tienen la creciente como escudo. Marte y Venus gobiernan conjuntamente a Francia. Mercurio, es el genio de Holanda e Inglaterra. Saturno, el genio de Rusia. Todo esto es posible, aunque dudoso, y puede servir a las hipótesis de la astrología o a las ficciones de la epopeya.
El reino de Dios es un gobierno admirable en el que todo subsiste por jerarquía y en el que la anarquía se destruye por sí misma. Si existen en su imperio prisiones para los espíritus culpados, sólo Dios es el señor, y sin duda que las hace dirigir por ángeles severos y buenos. En ellas no sería permitido a los condenados torturarse mutuamente. ¿Será Dios menos sabio y menos bueno que los hombres? ¿Qué dirían de un príncipe de la tierra que colocara un bandido de la peor especie como director de sus prisiones, permitiéndole, muchas veces, salir a continuar sus crímenes y a dar a las personas de bien terribles ejemplos y perniciosos consejos?

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EL GRAN ARCANO

El Gran Arcano, el arcano indecible, el arcano peligroso, el arcano incomprensible, puede ser formulado definitivamente así:
Es la divinidad en el hombre.
Arcano indecible, porque desde que se quiere decirlo, su expresión es una mentira, y la más monstruosa de las mentiras.
De hecho, el hombre no es Dios. Con todo, la mas osada, la más oscura y al mismo tiempo la más espléndida de las religiones nos dice, adoremos al hombreDios.
A Jesucristo, ella lo declara verdadero hombre, hombre completo, hombre finito, hombre mortal como nosotros y al mismo tiempo completamente Dios, y la teología lo proclama a la comunicación de los idiomas, lo que es, la adoración a la carne. La eternidad afirmaba cuando se trata de aquello que muere, la imposibilidad de aquello que sufre, la inmensidad del que se transfigura, lo finito tomando la virtualidad de lo infinito, en fin, el Dioshombre que ofrece a todos los hombres hacerlos Dios. 
La serpiente tenía dicho, Eritis sicus dii. Jesucristo, pisando la cabeza de la serpiente bajo el pie de su madre, osa decir: ¡Eritis not sicut, non sicut Deus, sed eritis Deus!
Seréis Dios, porque Dios es mi Padre, y mi Padre y yo somos uno y quiero que vos y yo seamos uno: ut omnes unum sint sicut ego et pater unum sumus.
Envejecí y emblanquecí en los libros más desconocidos y más grandes del ocultismo; mis cabellos cayeron, mi barba creció como la de los sacerdotes del desierto; busqué y encontré la llave de los símbolos de Zoroastro; penetré en las criptas de Manés, sorprendí el secreto de Hermes, olvidando de robarme una punta del velo que esconde eternamente la gran obra; sé lo que es la Esfinge colosal que lentamente penetró en la arena contemplando las pirámides. Penetré en los enigmas de los brahamanes. Sé qué misterios enterraba consigo en la arena, durante doce años, Schimeon ben Jochai; las Clavículas perdidas de Salomón me aparecieron resplandecientes de luz y leí correctamente en los libros que el propio Mefistófeles no sabía traducir a Fausto. Pues bien, en ningún lugar, ni en la Persia, ni en la India, ni entre los palimpsestos del Antiguo Egipto, ni en los grimorios malditos sustraídos a las hogueras de la Edad Media, encontré un libro más profundo, más revelador, más luminoso en sus misterios, más maravilloso en sus revelaciones espléndidas, más cierto en sus profecías, más profundo escrutador de los abismos del hombre y de las tinieblas inmensas de Dios, mayor y más verdadero, más sencillo, más terrible y más dulce, que el Evangelio de Jesucristo.
¿Qué libro fue más leído, más admirado, más calumniado, más desfigurado, más glorificado, más atormentado y más ignorado que este? Es como una miel en la boca de los sabios, como un veneno violento en las entrañas del mundo: la Revolución lo practica queriendo combatirlo: Proudhon, se retuerce para vomitarlo; es invencible como la verdad e insecuestrable como la mentira. Decir que Dios es un hombre, ¡que blasfemia, oh! ¡Israel, y vosotros cristianos, qué locura! Decir que el hombre puede hacerse Dios, ¡que paradoja abominable! ¡A la cruz el profanador del arcano, al fuego los iniciadores, Christianos ad Leonem!
Los cristianos exterminarán los leones, y el mundo entero, conquistado por el martirio de las tinieblas del Gran Arcano, se halla a tientas, como Edipo, ante la solución del último problema, el del hombreDios.
El hombreDios es una verdad, exclamó entonces una voz, pero debe ser único en la tierra como en el cielo. El hombreDios, el infalible, el omnipotente, es el Papa; y por debajo de esta proclamación que fue escrita y repetida en todas las formas, podemos leer nombres entre los que figura Alejandro Borgia.
El hombreDios es el hombre libre, dice después la Reforma, cuyo grito que quisieran acallar en la boca de los protestantes terminó con el rugido de la Revolución. La gran palabra del enigma había sido pronunciada, pero se volvía un enigma aun más formidable. ¿Qué es la verdad?, habría dicho Pilatos, condenando a Jesucristo. ¿Qué es la libertad? dicen los Pilatos modernos, lavándose las manos en la sangre de las naciones.
Preguntad a los revolucionarios, desde Mirabeau hasta Garibaldi, lo que es la libertad y ellos nunca llegarán a entenderte.
Para Robespierre y Marat, es un hacha adaptada a un nivel; para Garibaldi, una camisa roja y un sable.
Para los ideólogos, es la declaración de los derechos del hombre, pero, ¿de qué hombre se trata?, el hombre de las galeras es suprimido porque la sociedad lo aprisiona.
¿Tiene derechos el hombre, simplemente porque es hombre, o sólo cuando es justo?
La libertad para las multitudes profanas es la afirmación absoluta del derecho, el derecho que parece traer siempre consigo el constreñimiento y la servidumbre.
Si la libertad es solamente el derecho de hacer el bien, ella se confunde con el deber y no se distingue de la virtud.
Todo lo que el mundo vio y experimentó hasta hoy no nos da la solución del problema establecido por la magia y por el evangelio: el Gran Arcano del hombreDios.
El hombreDios no tiene derechos ni deberes, tiene la ciencia, la voluntad y el poder.
Es más que libre, es señor, no manda, hace hacer, no obedece, porque ninguno le puede ordenar alguna cosa. Lo que otros llamaban el deber, él lo denomina su placer, hace el bien porque lo quiere y no podría querer otra cosa, coopera libremente a toda justicia, y el sacrificio es para él el lujo de la vida moral y la magnificencia del corazón. Es implacable para el mal, porque no tiene odio al malvado. Considera como un beneficio el castigo reparador y no comprende la venganza.
Tal es el hombre que supo llegar al punto central del equilibrio, y podemos, sin blasfemar y sin hacer locuras, llamarlo hombreDios, porque su alma se identificó con el principio eterno de la verdad y la justicia.
La libertad del hombre perfecto es la propia ley divina; ella posa encima de todas las leyes humanas y de todas las obligaciones convencionales de los cultos. La ley es hecha para el hombre, decía Cristo, y no el hombre para la ley. El hijo del hombre es el señor del sábado; esto es, que la prescripción de observar el sábado bajo pena de muerte, impuesta por Moisés, sólo obliga al hombre en cuanto a éste puede serle útil, porque el hombre es, en definitiva, el soberano señor. Todo me es permitido decía San Pablo, mas todo no es conveniente, lo que quiere decir, que tenemos el derecho de hacer todo lo que no perjudica a nosotros ni a otros, y que nuestra libertad sólo es limitada por las advertencias de nuestras conciencias y de nuestra razón.
El hombre sabio nunca tiene escrúpulos, obra razonablemente y sólo hace lo que quiere; y es así como, en su esfera, todo lo puede y es impecable. Quid natus est ex Deo non peccat, dice S. Pablo, porque sus errores siendo involuntarios no le pueden ser imputados.
Es para llegar a esta soberana independencia que el alma debe adelantarse a través de las dificultades del progreso. Este es el verdadero y Gran Arcano del ocultismo, pues es así que se realiza la promesa misteriosa de la serpiente: “seréis como dioses conociendo el bien y el mal”.
Así, la serpiente edénica se transfigura en la serpiente de bronce curadora de todas las heridas de la humanidad. El mismo Jesucristo fue comparado por los padres de la Iglesia a esta serpiente porque, dicen ellos, tomó la forma del pecado para mudar la abundancia de iniquidad en superabundancia de justicia.
Hablamos aquí sin rodeos y mostramos la verdad sin velos y, con todo, no tememos que se nos acuse en razón de ser un revelador temerario. Aquellos que no deban comprender estas páginas no las comprenderán, porque para los ojos muy débiles la verdad que mostramos forma un velo con su luz, y se oculta tras el brillo de su propio esplendor.

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EL MAGNETISMO DEL BIEN


Se dice y repite hasta el cansancio, que las personas de bien son infelices en este mundo, mientras que los malos prosperan y son dichosos. Esto es una estúpida y abominable mentira.
Esta mentira proviene del error vulgar que confunde la riqueza con la felicidad; como si pudiésemos decir, sin estar locos, que Tiberio, Calígula, Nerón, Vitelio fueron felices. Eran ricos, y además de eso eran señores del mundo, y no obstante sus corazones carecían de descanso, sus noches, de sueño y sus conciencias estaban azotadas por las furias.
¿Acaso un cerdo se volvería un hombre si le sirviesen trufas en un balde de oro?
La felicidad está en nosotros y no en nuestros platos; Malfilatre, muriendo de hambre, habría merecido su destino.
¿Cuál de los dos es más feliz, Sócrates o Trimalción? (este personaje de Pretruvio es la caricatura de Claudio). Trimalción habría muerto de indigestión si no lo hubiesen envenenado.
Hay personas de bien que sufren la pobreza y hasta la miseria, no discuto, pero generalmente es por su culpa y también, muchas veces, es la pobreza la que conserva su honestidad. La riqueza posiblemente las corrompería y perdería. No debemos considerar como verdaderos hombres de bien a aquellos que pertenecen a la multitud de los tontos, de mediocre valor y voluntad nula, aquellos que obedecen las leyes por temor o flaqueza, los devotos que tienen miedo al diablo y los pobres diablos que sienten miedo de Dios. Todas estas personas son los animales de la estulta multitud y no saben aprovechar ni del oro ni de la riqueza, menos de la miseria; ¿pero podremos ofender seriamente al sabio, al verdadero sabio que cuando se le hace mal es siempre por envidia? Mas, varios lectores van a decirme con despecho; nos prometisteis magia y tratáis aquí de moral. Tenemos suficiente filosofía, habladnos ahora de las ciencias ocultas. –Sea, vosotros que leísteis mis libros sabéis lo que significan las dos serpientes del caduceo, son las dos corrientes contrarias del magnetismo universal. La serpiente de luz creadora y conservadora y la serpiente de fuego eterno que devora para regenerar.
Los buenos son imantados, vivificados y conservados por la luz imperecedera, los malos, quemados por el fuego eterno.
Hay comunión magnética y simpática entre los hijos de la luz, todos se bañan en la misma fuente de vida; son todos felices por la felicidad de unos y otros.
El magnetismo positivo es una fuerza que reúne, y el magnetismo negativo, una fuerza que dispersa.
La luz atrae la vida, y el fuego trae consigo la destrucción.
El magnetismo blanco es simpatía, y el magnetismo negro, la aversión.
Los buenos se aman entre sí, y los malos se odian mutuamente, porque se conocen.
El magnetismo de los buenos les trae todo lo que es bueno, y cuando no les trae las riquezas es porque ellas le estarían demás.
¿No abrazaban los héroes de la antigua filosofía y del cristianismo primitivo la santa pobreza, como una severa guardiana del trabajo y la temperancia?
¿Entonces no son pobres las personas de bien? ¿No tienen siempre cosas magníficas que dar? Ser rico es dar, es acumular, y la fortuna eterna se forma únicamente de lo que damos.
Existe realmente una atmósfera de bien como una atmósfera de mal. En la una respiramos la vida eterna y en la otra la muerte eterna.
El círculo simbólico que forma la buena serpiente que muerde de su propia cola, el pleroma de los gnósticos, el nimbo de los santos de la leyenda áurea, es el magnetismo del bien.
Toda cabeza santa irradia y las irradiaciones de los santos se entrelazan unas con otras para formar cadenas de amor.
Los rayos de gracia se sujetan a los rayos de gloria; las certezas del cielo fecundan los buenos deseos de la tierra. Los justos que murieron no nos dejaron, viven en nosotros y por nosotros inspiran sus pensamientos y se regocijan de nosotros. Vivimos en el cielo con ellos y luchan con nosotros en la tierra, pero repetimos nuevamente, el cielo simbólico, el cielo que las religiones prometen al justo no es un bien, es un estado de las almas; el cielo es la generosa armonía eterna, y el irremediable infierno, el conflicto inevitable de los instintos viles.
Mahoma , siguiendo los hábitos orientales, presentaba a sus discípulos una alegoría que tomaron por cuento absurdo, como lo hace Voltaire con las palabras de la Biblia.
Existe, decía él, un árbol llamado Tuba, tan vasto y tan frondoso, que un caballo, suelto al galope y partiendo de su pie, galoparía cien años antes de salir de su sombra. El tronco de este árbol es de oro, sus ramas traen por hojas talismanes hechos de piedras maravillosas que dejan caer, desde que se las toca, todo lo que los verdaderos creyentes puedan desear, sean deliciosos manjares o espléndidos vestuarios. Es invisible para los impíos, mas introduce una de sus ramas en casa de todos los justos y cada rama tiene la propiedad del árbol entero. Este árbol alegórico es el magnetismo del bien. Es lo que los cristianos llaman la gracia. Lo que el simbolismo del Genesis designa con el nombre de árbol de la vida. Mahoma había adivinado los secretos de la ciencia y habla como un iniciado, cuando cuenta las bellezas y las maravillas del árbol de oro, el gigantesco Tuba.
No es bueno que el hombre esté solo, dice la sabiduría eterna, y ello expresa una ley. El hombre nunca está solo, sea en el bien, sea en el mal. Su existencia y sus sensaciones son al mismo tiempo individuales y colectivas. 
Todo lo que los hombres de genio encuentran o atraen de la luz, irradia para la humanidad entera. Todo lo que los justos hacen de bien, aprovecha al mismo tiempo a todos los justos y merece gracias de arrepentimiento de los malos. El corazón de la humanidad tiene fibras en todos los corazones.
Todo lo que es verdad, es bello. Solo hay de vano bajo el sol el error y la mentira. El propio dolor y la muerte son bellos, porque son el trabajo que purifica y la transfiguración que liberta. Las formas pasajeras son verdaderas, porque son manifestaciones de la fuerza y de la belleza eterna. El amor es verdadero, la mujer es santa y su concepción es inmaculada. La verdadera ciencia nunca engaña, la fe razonable no es una ilusión. La risa de alegría simpática es un acto de fe, de esperanza y de caridad. Temer a Dios es desconocerlo, sólo debemos temer el error. El hombre puede todo lo que quiere, cuando sólo quiere la justicia. Puede, si lo quiere, hasta precipitarse en la injusticia, pero en ella se destruirá. Dios se revela al hombre en el hombre y por el hombre. Su verdadero culto es la caridad. Los dogmas y los ritos mudan y se suceden, la caridad no muda y su poder es eterno.
Hay apenas un único y verdadero poder en la tierra como en el cielo: es el del bien. Los justos son los únicos señores del mundo. El mundo tiene convulsiones cuando ellos sufren y se transforma cuando mueren. La opresión de la justicia es una comprensión de una fuerza mucho más terrible que la de las materias fulminantes. No son los pueblos los que hacen las revoluciones, son los reyes. La persona justa es inviolable; ¡infeliz de quien la toca! Los césares quedarán en cenizas, quemados por la sangre de los mártires. L que un justo quiere, Dios lo aprueba. Lo que un justo escribe, Dios lo afirma y es un testamento eterno.
La clave del enigma de la Esfinge es Dios en el hombre y en la Naturaleza. Los que separan el bien de Dios lo separan de la Naturaleza, porque la Naturaleza está llena de Dios y repele con horror al ateísmo. Los que separan al hombre de la Naturaleza son como los hijos que para honrar a su padre le cortasen la cabeza. Dios es, por decirlo así, la cabeza de la Naturaleza; sin él, ella no existiría, sin ella, él no se manifestaría.
Dios es nuestro padre y la Naturaleza es nuestra madre. Honra a tu padre y a tu madre dice el Decálogo, a fin de que vivas largamente en la tierra. Emmanuel, Dios está con nosotros, tal es la palabra sagrada de los iniciados conocidos solamente con el nombre de hermanos de la Rosa Cruz. Es en este sentido que Jesucristo pudo, sin blasfemar, llamarse hijo de Dios y el propio Dios, y querer que no hagamos más que uno con él, como él no hace más que uno con su padre, y es así como la humanidad regenerada realiza en este mundo el Gran Arcano del hombreDios.
Amemos a Dios los unos en los otros, porque Dios jamás se mostrará de otra manera en nosotros. Todo lo que en nosotros es amable es Dios que está en nosotros, y sólo podemos amar a Dios, ya que es siempre a Dios que la gente ama cuando sabe amar de verdad.
Dios es luz y no gusta de las tinieblas. Si queremos pues, sentir a Dios en nosotros, esclarezcamos nuestras almas. El árbol de la ciencia no es un árbol de muerte sino para Satán y sus apóstoles, es el manzanillero de las supersticiones, pero para nosotros, es el árbol de la vida.
Extendamos las manos y tomemos los frutos de este árbol, ellos nos curarán de las aprehenciones de la muerte.
Así no diremos más, como estúpidos esclavos: esto es bien, porque nos lo ordenan, prometiéndonos una recompensa; y esto es mal, porque nos lo prohiben, amenazándonos con suplicio.
Diremos entonces: hacemos esto, porque sabemos que es bueno, y no hacemos aquello otro, porque sabemos que es malo.
Y así será realizada la promesa de la serpiente simbólica:

Seréis como Dioses, conociendo el bien y el mal.

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LA MORAL – LOS AXIOMAS

Saber sufrir, saber abstenerse y saber morir, son las tres reglas principales del mago.
Aprender a sufrir, aprender a morir es la gimnasia de la eternidad, es el noviciado inmortal.
La Magia y el Esoterismo no son ocultos más que para los ambiciosos e ignorantes


PREPARACION DEL MAGO (E.LEVI)


Toda intención que no se manifiesta por actos, es una intención vana, y la palabra que los
represente una palabra ociosa. Es la acción laque demuestra la vida y es también la acción la
que manifiesta y comprueba la existencia de la voluntad. Por esto se ha dicho en los libros
simbólicos y sagrados que los hombres serán juzgados, no por sus pensamientos y por sus
ideas, sino por sus-obras. Para ser es necesario hacer. -
Vamos a penetrar ahora en el grande y terrible asunto de las obras mágicas. No se trata aquí
de teorías ni de abstracciones; llegamos al terreno de los hechos y vamos a colocar en la
mano del adepto la varita de los milagros, diciéndole: No procedas solamente según nuestras
palabras; obra por ti mismo.
Tratase aquí de las obras de una omnipotencia relativa y del medio de apoderarse de los más
grandes secretos de la Naturaleza en beneficio de una voluntad esclarecida e inflexible. -
La mayor parte de los rituales mágicos conocidos son: o mixtificaciones o enigmas. Nosotros
vamos a descorrer por vez primera, después dé tantos siglos, el velo del oculto santuario.
Revelar la santidad de los misterios es remediar su profanación. Tal es la idea que mantiene
nuestro valor y nos hace afrontar todos los peligros de esta obra, la más audaz, tal vez, que
haya sido dable concebir y realizar al espíritu humano.
Las operaciones mágicas son el ejercicio de un poder, natural pero superior alas fuerzas
ordinarias de la Naturaleza. Son el resultado de una ciencia y de una costumbre que exaltan la
voluntad humana por encima de los limites habituales.
Lo sobrenatural no es otra cosa que lo natural extraordinario, o lo natural exaltado; un
milagro es un fenómeno que asombra a las muchedumbres por lo inesperado; lo maravilloso
es lo que maravilla, o sea, los efectos que sorprenden a los que ignoran las causas, oque les
asignan causas desproporcionadas a los resultados. No hay milagros más que para los
ignorantes; pero como no hay ciencia absoluta entre los hombres, el milagro puede, no
obstante, existir para todo el mundo.
Comencemos por decir que creemos en todos los milagros porque estamos convencidos, por
experiencia propia, de su completa posibilidad.
No hace falta que nos expliquemos más, sino que los consideremos como explicables. Más o
menos o menos o más, las consecuencias son idénticamente relativas y las proporciones
rigurosamente progresivas.

Sin embargo, para hacer milagros es necesario colocarse fuera de las condiciones comunes de
la humanidad. Es preciso abstraerse por la sabiduría o exaltarse por la locura, por encima de
todas las pasiones y apartándose o desligándose de éstas con frenesí o por éxtasis. Tal es la
primera y más indispensable de las preparaciones del operador.
Así, por una ley providencial o fatal, el mango no puede ejercer su omnipotencia más que en
la razón inversa de su interés material; el alquimista hace tanto más oro cuanto más se resigna
alas privaciones, cuanto más estima la pobreza protectora de los secretos de la gran obra.
El adepto, de corazón sin pasiones, dispondrá por sí sólo del amor y del odio de aquellos
sobre quienes quiera servirse de instrumento para la realización de su ciencia; el mito del
Génesis es eternamente verdadero y dios no deja aproximarse al árbol de la ciencia más que a
hombres suficientemente abstemios y fuertes para no codiciar sus frutos.
¡Vosotros los que buscáis en la magia el medio de satisfacer vuestras pasiones, deteneos en
esa vía funesta. No encontraríais en ella más que la locura o la muerte. Esto era lo que antaño

Mágia

se manifestaba con el proverbio de que el diablo tarde o temprano acaba por retorcer el cuello
a los brujos.
El magista debe, pues, ser impasible, sobrio, casto, desinteresado, impenetrable e inaccesible
a toda especie de prejuicio o de terror. No debe tener defectos corporales y someterse a la
prueba de todas las contradicciones y aflicciones. La primera y más importante de todas las
obras mágicas, es la de llegar a esta rara superioridad.
Ya hemos dicho que el éxtasis apasionado puede producir los mismos resultados que
la superioridad absoluta y esto es exacto en cuanto al éxito, pero no en lo referente a la
dirección de las operaciones mágicas.

La pasión proyecta con fuerza la luz vital e imprime movimientos imprevistos al agente
universal; pero no puede retenerse tan fácilmente como ha sido proyectada y. su destino es
entonces muy semejante al de Hipólito, arrastrado por sus propios caballos, o al de Phalaris
experimentando por sí mismo el suplicio que había inventado para los demás.
La voluntad humana realizada por el hecho, es semejante a la bala de cañón que no retrocede
nunca ante el obstáculo. Lo atraviesa yen él entra y se pierde cuando fue lanzada con
violencia; pero si marcha con paciencia y perseverancia, no se pierde nunca, asemejándose
entonces a la ola que retorna siempre y concluye hasta por carcomer el hierro.
El hombre puede ser modificado por la costumbre, que se convierte en una segunda
naturaleza en él. Por medio de una gimnástica perseverante y graduada, las fuerzas y la
agilidad del cuerpo se desarrollan, o se crean en proporción asombrosa. Lo propio sucede con
los poderes del alma. ¿Queréis reinar sobre vosotros mismos y sobre los demás? Pues
aprended a querer.
¿Cómo puede aprenderse a querer? Este es el primer arcano de la iniciación mágica y es para
dar a comprender el mismo fondo del arcano como los antiguos depositarios del arte
sacerdotal rodeaban los accesos al santuario de tantos terrores y tan estupendos prodigios. No
creía en una voluntad, sino cuando había producido las pruebas de su existencia y tenían
razón sobrade de ello. La fuerza no puede afianzarse sino sobre victorias.
La pereza y el olvido son los enemigos de la voluntad, y por esto es vor lo que todas las
religiones han multiplicado las prácticas y hecho su culto minucioso y difícil. Cuanto más se
preocupa uno por una idea, tanto mayor fuerza se adquiere en el sentido de esa idea. ¿No
prefieren las madres a aquellos de sus hijos que en el parto y fuerza de él les han costado
mayores trabajos y sacrificios? Así la fuerza de las religiones es encerrada por completo en la
inflexibilidad de los que la practican. Mientras que haya un fiel creyente en el santo sacrificio
de la misa, habrá un sacerdote para celebrarla, y en tanto que exista un sacerdote que lea
todos los días su breviario, habrá un papa en el orbe.
Las prácticas más insignificantes en apariencia y más extrañas por sí mismas al fin que uno se
propone, son, sin embargo, las que conducen más directamente hacia ese fin por la educación
y el ejercicio de la voluntad Un campesino que se levantara todas las madrugadas a las dos o
las tres y que fuera lejos, muy lejos de su vivienda a recoger todos los días una brizna de la
misma hierba, antes de que el sol saliera, podría, llevando consigo esa hierba operar un gran
número de prodigios. Esa hierba sería el signo de su voluntad y se convertiría por obra de esa
misma voluntad, todo lo que él quisiera que fuese en interés de sus deseos.
Para poder es preciso creer que se puede, y esa fe debe inmediatamente traducirse en hechos.
Cuando un niño dice «no puedo», su madre le replica; «trata de poder». La fe no prueba;
comienza por la certeza de conducir a lo propuesto y trabaja con calma como si tuviera la
omnipotencia a sus órdenes y la eternidad ante sí.
Vosotros los que os presentáis ante la ciencia de los magos ¿qué es lo que les pedís? Osad
formular vuestro deseo, sea cual fuere, y después comenzad la obra y no ceséis de obrar en el
mismo sentido y sobre el mismo fin. Lo que hayáis querido se realizará.


Sixto V, cuando era pastor, había dicho: «Quiero ser papa.»
Vos sois trapero y queréis hacer oro, pues poneos ala obra y no ceséis hasta conseguirlo. Yo
os prometo en nombre de la ciencia todos los tesoros de Flamel y de Ramon Lluli.
¿Qué es lo primero que hay que hacer? Creer con toda fe que podéis, y luego obrar. ¿Como
obrar? Levantaos todos los días muy temprano y a la misma hora; lavaos en todo tiempo en
una fuente antes de la salida del sol, no llevar nunca ropa sucia, y para esto laváoslas vos
mismos, si es menester; ejercitaros en las privaciones voluntarias, para mejor sufrir las
involuntarias; imponer silencio a todo deseo, que no sea el de la realización de la gran obra. ~
días en una misma fuente, haré oro? —Trabajaréis en ello. —¿Es esto una burla? —No, es un
arcano.— ¿Cómo puedo yo servirme de un arcano que no podría comprender? —Creed y
obrad; luego comprenderéis.
Una persona me decía cierto día: Yo quisiera ser un ferviente católico, pero hasta ahora soy
un volteriano. ¡Cuánto no daría yo por tener fe! —Pues bien, le respondí, no digáis yo
quisiera, decid yo quiero, y haced las obras de la fe, y yo os aseguro que creeréis. Sois
volteriano decís, y entre las diferentes
maneras que hay de comprender la fe, la de los jesuitas oses la más antipática y os parece, la
más deseable y la más fuere... Haced y recomenzad sin descorazonamientos, los ejercicios de
San Ignacio, y os convertiréis en un creyente como jesuita. El resultado es infalible, si tenéis
entonces la ingenuidad de creer en el milagro porque ahora os engañáis ya creyéndoos
volteriano.

Un perezoso no será nunca mago, La magia es un ejercicio de todas las horas y de
todos los instantes. Preciso es que el operador de las gran es obras sea dueño absoluto de si
mismo; que sepa vencer el atractivo del placer y del apetito y el sueño; fue sea insensible,
tanto al éxito, como a la derrota. En vida debe ser una voluntad dirigida por un pensamiento y
servida por toda la naturaleza sometida al espíritu en sus propios órganos y por simpatía en
todas las fuerzas universales que les son correspondientes.
Todas las facultades y todos los sentidos deben tomar parte en la obra y nada en el sacerdocio
de Hermes tiene derecho a estar ocioso; es preciso formular la inteligencia por signos y
resumirla por caracteres o pantáculos; es preciso determinar la voluntad por palabras y
cumplir las palabras por hechos; es necesario traducir la idea mágica en luz para los ojos, en
armonía para los oídos, en perfumes para el olfato y en formas para el tacto. Es preciso, en
una palabra, que el operador realice en toda su vida, lo que quiera realizar fuera de sí en el
mundo; es necesario que se convierta en un imán para atraer la cosa deseada; y que cuando
esté suficientemente imantado que sepa que la cosa vendrá, sin que él ni ella lo piensen.
Es importante que el mago sepa los secretos de la ciencia; pero puede conocerlos por
intuición sin haberlos aprendido. Los solitarios, los ascetas que viven en la contemplación
habitual de la naturaleza, adivinan frecuentemente sus armonías y están más instruidos en
medio de su sencillez y buen sentido que los doctores, cuyo sentido natural está falseado por
los sofismas de las escuelas. Los verdaderos magos prácticos, se encuentran casi siempre en
el campo, y son con frecuencia gentes sin instrucción y sencillos pastores.
Existen también ciertas organizadores físicas, mejor dispuestas que otras a las revelaciones
del mundo oculto; también hay naturalezas sensibles y simpáticas, alas cuales la intuición en
la luz astral le es, por decirlo así, innata; ciertas penas y ciertas enfermedades pueden
modificar el sistema nervioso y hacer, sin el concurso de la voluntad, un aparato de
adivinación más o menos perfecto; pero estos fenómenos son excepcionales y generalmente
el poder mágico debe y puede adquirirse por la perseverancia y el trabajo.

Existen también sustancias que producen el éxtasis y predisponen al sueño magnético;
también las hay que colocan al servicio de la imaginación todos los reflejos más vivos y más
coloreados de la luz elemental; pero el empleo de estas sustanciases peligroso, por cuanto en
general producen la estupefacción y la embriaguez. Se emplean, no obstante, pero en
proporciones rigurosamente calculadas, yen circunstancias perfectamente excepcionales.
Aquel que quiere entregarse seriamente a la obra mágica después de haber afirmado su
espíritu contra todo peligro de alucinación o de espanto, debe –purificarse interior y
exteriormente durante cuarenta días. El número cuarenta es sagrado y hasta su misma figura
es mágica. En cifras árabes, se compone del círculo, imagen de lo infinito y del 4 que resume
el ternario por la unidad. En cifras romanas, dispuestas de la siguiente manera, representa el
signo fundamental de Hermes y el carácter del sello de Salomón1.


La purificación del mago debe consistir en la abstinencia de las voluptuosidades brutales en
un régimen vegetariano y dulce, en la privación de licores fuertes y en la reglamentación de
las horas de sueño. Esta preparación a sido indicada y representada en todo los cultos por un
tiempo de penitencia y de pruebas que precede a las fiestas simbólicas de la renovación de la
vida
Es necesario, como ya lo hemos dicho, observar exteriormente la limpieza más escrupulosa;
el más pobre puede encontrar agua en las fuentes. Es necesario lavar, o hacer lavar, con
cuidado, los vestidos, los muebles y los vasos de que se ha uso. Toda suciedad atestigua
negligencia, y en magia la negligencia es mortal.
Es necesario purificar el aire a levantarse y al acostarse con un perfume compuesto de savia
de laureles. de sal, de alcanfor, de resina de azufre y pronunciarlas las cuatro palabras
sagradas dirigiéndose hacia las cuatro partes del mundo.
No hay que hablar con nadie de las obras que se realizan; y como ya lo hemos dicho en el
Dogma, el misterio es la condición rigurosa e indispensable de todas las operaciones de la
ciencia. Es necesario despistar a los curiosos, suponiendo otras ocupaciones y otras
investigaciones, como por ejemplo, experiencias químicas para operaciones industriales, la
investigación de secretos naturales, etc., etc.; pero la palabra que pueda desacreditar a la
magia, jamás debe ser pronunciada.


1 El sello de Salomón o dos triangulos entrlazados, con la ayuda de la imaginación se puede ver como estas
cuatro “X” forman el Sello de Salomón, ]


ALQUIMIA,TRADICION QUE NO MURIO (PAPUS)

(* ESTE RESUMEN ESTA EXTRAIDO DEL LIBRO HOMONIMO)


EL OCULTISMO Y LA ALQUIMIA

Corrientemente, suele opinarse que la Alquimia es un arte mendaz, cuyo propósito
es fabricar oro de manera artificial, y que en la Edad Media ha llevado a mucha
gente crédula a la ruina.
En primer lugar se nos plantea una cuestión y ésta consiste en saber cómo hay que
considerar a la Alquimia desde el punto de la vista de la Ciencia Oculta.
Para ello, haremos caso omiso de aquellos comentarios y declaraciones,
relacionados con la Alquimia, que aparecen en ciertas Enciclopedias de la
actualidad, y nos referiremos únicamente a aquellos que consideran a los
alquimistas como maestros en su ciencia.
Por ejemplo, tomemos la obra de Raimundo Lulio. ¿Qué encontramos en ella?
Nada más que las reglas de este arte especial, considerado como la única
preocupación de los alquimistas.
En efecto, en todo escrito serio, en el que se haga referencia a la filosofía
hermética, encontraremos lo siguiente:
1. Una filosofía profunda que sirve de base a una síntesis natural, la cual tiene,
como punto de partida, la teoría de la evolución expuesta hasta sus últimas
consecuencias, y la teoría de la unidad de la sustancia y del plan. (Por ende, el
axioma alquímico que dice: “Todo está en todo”).
2. Una criteriosa aplicación de los principios de la Cábala hebrea, vinculados con
la tradición egipcia y gnóstica.
3. Numerosas prácticas de carácter físico, químico y biológico que apoyan esas
teorías.
Por tales circunstancias, cuando lo único que se quiere ver en la Alquimia son
prácticas de naturaleza química, lo que se hace es mutilar, de manera por demás
indigna, una enseñanza completa en la cual su práctica llega a justificar su teoría
científica.
Un alquimista de verdad era, pues, al mismo tiempo, médico, astrónomo y
astrólogo, filósofo, cabalista y químico. Asimismo, los estudios eran muy serios y
prolongados, y eran transmitidos, mediante iniciación, por el maestro a uno o dos
discípulos dilectos, ocultándolos cuidadosamente a los profanos.
Junto con aquellos sabios –verdaderos filósofos herméticos- aparecen los
charlatanes ignorantes cuyo único propósito consistía en adquirir riquezas
materiales. Lo único que éstos hicieron siempre fue desacreditar a la Alquimia.
Por ello, varios millares de tomos escritos en francés, que se hallan en nuestras
bibliotecas bajo el rubro de “Filosofía Hermética” abarcan lo siguiente:
1. Tratados de historia natural:
2. Tratados de física y química corrientes;
3. Tratados de Alquimia propiamente dicha, o de preparación de la Piedra
filosofal;
4. Tratados de filosofía y Cábala, o de astrología;
5. Especies de enciclopedias, las cuales son un conglomerado de todos los géneros.
Esta observación permite comprobar que la tradición esotérica se halla
representada, en todas sus ramas, por la Filosofía Hermética.
Cómo se produjo el paso de esta tradición desde Egipto hacia Occidente. Esto es lo
que vamos a ver.
El estudio de quienes son depositarios del Esoterismo nos permitió comprobar que
los esenios por una parte, y los gnósticos por la otra, fueron los únicos que
guardaron las claves de la Ciencia Oculta.
Los esenios, asentados en Palestina, apartados de toda actividad política, fundaron
muchas sociedades secretas.
En cambio, los gnósticos procuraron difundir sus enseñanzas por doquier. Tras la
libertad concedida a las facultades regionales para que divulgaran las enseñanzas
esotéricas, fueron escritos muchos tratados concernientes a las prácticas de la
Ciencia Oculta según las tradiciones de la Universidad egipcia propiamente dicha.
Estos tratados, cuya redacción se remonta efectivamente hacia el siglo II de
nuestra era, solo tenían como finalidad fundamentar la retentiva y propender a la
transmisión oral. Había dos grandes clases de tratados:
1. Los que se ocupaban del mundo invisible, del alma y sus poderes, o sea de la
Psicurgia y
2. Los que se ocupaban de la aplicación de los poderes del alma a la Naturaleza, o
sea, de la Teurgia y la Alquimia.
De los primeros, que son principalmente filosóficos, poseemos algunos fragmentos,
de cuya traducción se ocupó enteramente el estudioso Louis Ménard. 1 De los
segundos, poseemos una enorme cantidad de tratados a los que puede denominarse
propiamente obras de Alquimia.
Se cree, de manera general y coincidente, que la pa rte práctica del Ocultismo llegó
a Europa por medio de los árabes. Estos últimos introdujeron en Europa las
ciencias (que ellos habían recibido de los gnósticos que quedaban en Egipto)
mucho tiempo después de predicarse la Gnosis en Europa.
Ahora bien, la Gnosis abarcaba una parte mágica. Recuérdense los milagros de
Apolunio de Tiana, de Simón el Mago y de otros gnósticos célebres, y se descubrirá
1 Hermès Trismégiste, de Louis Ménard, un tomo.
el verdadero origen de esta Filosofía Hermética (origen éste que, a primera vista,
parece tan nebuloso).
La Alquimia representa, pues, la vía de transmisión de la Ciencia Oculta a través
de Occidente. Por esta razón, ahora nos ocuparemos de los trabajos y teorías de
quienes se titulan “hijos de Hermes”. A continuación, y de manera sucesiva,
veremos lo siguiente:
1. El propósito exotérico de los alquimistas. La Piedra Filosofal. Su realidad y lo
que se puede decir acerca del cómo prepararla.
2. Los textos sobre los cuales los alquimistas basan sus opiniones filosóficas. La
Tabla de Esmeralda y sus aplicaciones.
3. La explicación de las historias simbólicas que es posible hallar en los textos de
Alquimia.
4. Como ejemplo de estas aplicaciones, haremos extensos comentarios sobre la
preparación de la Piedra Filosofal, según un texto de estilo simbólico, del siglo
XIX, perteneciente a Cyliani (hacia el año 1837).
5. Finalmente, nos referiremos a la Alquimia de nuestra época y a sus actuales
cultores.

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¿QUÉ ES LA PIEDRA FILOSOFAL?

¿Qué se entiende como tal? Esta cuestión, a pesar de ser tan sencilla a simple vista,
es bastante difícil de resolver. Recurramos a diccionarios serios y leamos las
ponderadas recopilaciones efectuadas por unos pocos “sabios” que se dignaron
tratar este tema.
La conclusión es bastante fácil de plantear.
Piedra Filosofal, transmutación de metales
igual a
Ignorancia, Engaño y Locura.
Como resultado de esto, si reflexionamos que, en suma, para hablar de paños, más
vale recurrir a quien los comercia que a un doctor en literatura, tal vez se nos
ocurra establecer qué es lo que piensan los alquimistas acerca de la cuestión que
nos ocupa.
Ahora bien, en medio de las consentidas oscuridades y de los numerosos símbolos
que llenan sus tratados, hay un punto en el que todos están de acuerdo: el que se
refiere a la definición y a las cualidades de la Piedra Filosofal.
La Piedra Filosofal perfecta es un polvo rojo que tiene la propiedad de
transformar todas las impurezas de la Naturaleza.
Generalmente se cree que dicha Piedra sólo puede servir, según los alquimistas,
para transformar al plomo o al mercurio en oro. Este es un error. La teoría
alquímica deriva de fuentes demasiado especulativas como para localizar de esta
manera sus efectos. Puesto que la evolución es una de las grandes leyes de la
Naturaleza, tal como el Hermetismo lo enseña hace muchos años, la Piedra
Filosofal hace evolucionar rápidamente aquello que las formas naturales tardan
largos años en producir y, por esta razón, los adeptos dicen que ella actúa tanto
sobre los reinos vegetal y animal como sobre el mineral, y bien se la puede
denominar medicina de los tres reinos.
La Piedra Filosofal es un polvo que puede adoptar muchos colores diferentes,
según sea su grado de perfección, pero que, en la práctica, solo posee dos: el blanco
o el rojo.
La verdadera Piedra Filosofal es roja. Este polvo rojo posee tres virtudes:
1. Transforma en oro el mercurio o el plomo en fusión, sobre los cuales se
deposita una pulgarada. (Digo en oro, y no “en un metal” que se le aproxime
más o menos, como lo ha creído, ignoro por qué, un sabio contemporáneo)2
2 Marcellin Pierre Eugène erthelot.
2. Constituye un enérgico depurativo de la sangre y, cuando se la ingiere, cura
cualquier enfermedad; y
3. También actúa sobre las plantas, y las hace crecer, madurar y dar frutos en
unas horas.
Estos tres puntos parecerán muy fabulosos a muchas personas, pero todos los
alquimistas se hallan de acuerdo en esto.
Además, basta reflexionar para advertir que estas tres propiedades constituyen
una sola: fortalecimiento de la vitalidad.
La Piedra Filosofal es pues, sencillamente, energía Vital condensada 3 en una
pequeña cantidad de materia. Actúa sobre el cuerpo con el que toma contacto
como si fuera levadura. Es suficiente un poco de levadura para que una masa de
pan se “eleve” y agrande. De igual manera, basta un poco de Piedra Filosofal para
hacer crecer la vida contenida en cualquier materia, ya sea mineral, vegetal o
animal. Por esta razón, los alquimistas denominan a su Piedra: medicina de los
tres reinos.
Ahora sabemos bastante sobre qué es esta Piedra Filosofal. Así podremos entender
su descripción en un relato de carácter simbólico, y allí deberán tener un límite
nuestras ambiciones.
3 Cfr. Traité Méthodique de Science Occulte, del autor.

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LA FABRICACION DE LA PIEDRA FILOSOFAL Y SUS
DISTINTOS COLORES

Veamos ahora cómo se fabrica la Piedra Filosofal.
He aquí cuáles son las operaciones esenciales.
Extraer el mercurio común y corriente un fermento especial, al que los alquimistas
denominan Mercurio de los filósofos.
Hacer actuar este fermento sobre la plata, a fin de obtener, igualmente, un
fermento.
Hacer actuar el fermento del mercurio sobre el oro, a fin de obtener también, el
fermento.
Combinar el fermento que se obtuvo del oro con el fermento que se obtuvo de la
plata y el fermento mercurial en un matraz de vidrio verde, muy sólido y de forma
oval, tapar herméticamente este matraz y ponerlo a cocer en un horno especial, al
que los alquimistas llaman atanor. Lo único que diferencia al atanor de los demás
hornos es que, por su estructura, permite alentar durante muy largo tiempo y de
una manera especial la antedicha combinación, ahora de forma oval.
Es entonces (durante esta cocción), y solo entonces cuando se producen ciertos
colores sobre los cuales se basan todos los comentarios alquímicos.
La materia que ese “huevo” contiene se torna primeramente negra y se petrifica en
su totalidad. A este estado se lo designa con el nombre de cabeza de cuerpo.
De repente, a continuación de este color negro se presenta un color brillante. Este
pasaje, del negro al blanco, de la oscuridad a la luz, es una excelente piedra de
toque para reconocer una historia simbólica que trata sobre la Alquimia. La
materia así “fijada” sirve para transmutar los metales impuros (plomo o mercurio)
en plata.
Si se mantiene el fuego, entonces se ve cómo ese color blanco desaparece poco a
poco; la materia adquiere diversas tonalidades, desde los colores inferiores del
espectro (azul, verde) hasta los colores superiores (amarillo, anaranjado), y
finalmente llega al color rojo rubí. Entonces la Piedra Filosofal está casi
terminada.
Dije “casi” terminada, pues, en este estado, diez gramos de Piedra Filosofal no
transmutan más de veinte gramos de metal.
A fin de perfeccionar la Piedra, hay que introducirla en un matraz con un poco de
Mercurio de los filósofos, y empezar a calentarlo.
La operación original, que requirió un año, ahora no exige más de tres meses.
Entonces, los colores reaparecen en el mismo orden que la primera vez.
En este estado, la Piedra transmuta en oro diez veces su peso.
Hay que recomenzar la operación. Esta vez dura solamente un mes, y la Piedra
transmuta mil veces su peso de metal.
Por último, se realiza la operación final y se obtiene la verdadera Piedra Filosofal
perfecta, la cual transmuta diez mil veces su peso de metal en oro puro.
Estas operaciones se designan con el nombre de multiplicación de la Piedra.

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UNA EXPLICACION SOBRE TEXTOS ALQUÍMICOS

Cuando se lee un texto escrito por un alquimista, es preciso establecer a qué
operación se está refiriendo:
1. Si habla sobre la fabricación del Mercurio de los filósofos, entonces, con
seguridad, resultará ininteligible para el profano.
2. Si habla de la fabricación de la Piedra propiamente dicha, entonces el
alquimista hablará con claridad.
3. Si se refiere a la multiplicación, entonces será absolutamente claro. En posesión
de estos datos, el lector puede consultar la obra de Guillaume Louis Figuier,
titulada la Alquimia y los alquimistas, y si no le disgusta lo festivo, leer las
primeras cincuenta páginas. Entonces, le será fácil descifrar el sentido de los
relatos simbólicos que resultan tan oscuros para dicho autor y que le hacen
aventurar en tan graciosas explicaciones.
Viene a cuento, como prueba de ello, el siguiente relato que él considera un
galimatías:
“Hay que empezar al ponerse el sol, mientras el marido Rojo y la esposa Blanca se
unen en el espíritu de la vida para vivir en el amor y la tranquilidad, en la proporción
exacta del agua y de la tierra”.
He aquí su interpretación:
Se ponen en el matraz, de forma oval, dos fermentos, a saber, el activo o Rojo y el
pasivo o Blanco.
También leemos lo siguiente:
“Adelántate desde el Occidente, a través de las tinieblas, hacia el Septentrión”.
Esta es la interpretación:
Los diversos grados del fuego.
También nos encontramos con esto:
“Altera y disuelve al marido entre el invierno y la primavera, transforma el agua en
una tierra negra, y elévate a través de los variados colores hacia el Oriente, en el cual
se muestra la Luna Llena. Después del Purgatorio, aparece el sol blanco y radiante.”
La interpretación es:
Cabeza de cuerpo, colores de la Obra.
Cuando estudiemos un relato simbólico, deberemos buscar siempre el sentido
hermético oculto que aquí casi seguramente encierra.
Puesto que la Naturaleza es idéntica por doquier, el mismo relato, que exprese los
misterios de la Gran Obra, podrá significar igualmente el curso del Sol (mitos
solares) o la vida de un héroe fabuloso.
Solamente el iniciado se hallará, pues, en condiciones de captar el tercer sentido
(hermético) de los mitos de la antigüedad4, mientras que el sabio solo verá en ellos
los sentidos primero y segundo (físico y natural, curso del Sol, Zodíaco, etc.) y el
lego comprenderá únicamente el primer sentido (el relato relacionado con el héroe).
Desde este punto de vista, son célebres, entre los alquimistas, las aventuras de
Venus, Vulcano y Marte.5
De acuerdo con todo lo dicho, es dable apreciar que, para preparar la Piedra
Filosofal, hay que tener tiempo y paciencia.
Hablando en términos alquímicos, quien no haya eliminado de sí mismo el deseo6
del oro, jamás será rico. Para convencerse de esto, basta leer las biografías de dos
alquimistas del siglo XIX: Cyliani7 y Louis Paul François Cambriel8.
En su aspecto físico, la Piedra Filosofal será, pues, un polvo rojo de consistencia
bastante parecida a la del cloruro de oro, y su olor es e l de sal marina calcinada.
En su aspecto químico, se trata simplemente de un incremento de la densidad, si se
admite la unidad de la materia, idea ésta que cuenta con considerable apoyo por
parte de los filósofos químicos contemporáneos.
Efectivamente, el problema que hay que resolver consiste en transformar un
cuerpo cuya densidad es de 13,6, como lo es el mercurio, en un cuerpo cuya
densidad es de 19,5, como lo es el oro.
¿Esta hipótesis de la transmutación discrepa con los más recientes informes de la
química?
Esto es lo que ahora trataremos de explicar.
4 Fastes initiatiques, La Maçonerie occulte, de Joseph Marie Ragon.
5 Id. ant.
6 Ver el admirable tratado titulado Luz en el sendero, de Mabel Collins, Editorial Kier.
7 Hermes develado, ver al final de este estudio.
8 Curso de alquimia en 19 lecciones.

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LA TABLA DE ESMERALDA,DE HERMES TRISMEGISTO,
Y SU EXPLICACION PASO A PASO

“Es cierto, sin mentira y muy verdadero.
“Lo que está abajo es como lo que está arriba, y lo que está arriba es como lo que
está abajo para realizar los milagros de la cosa única.
“Y como todas las cosas provinieron y provienen del Uno, así todas las cosas nacen
en esta cosa única por adaptación.
“El sol es el padre, la luna es la madre, el viento lo llevó en su vientre, la tierra es
su nodriza, el padre de todo, el Thelema de todo el mundo, está aquí su fuerza es
total si se convierte en tierra.
“Separarás la tierra del fuego, lo sutil de lo denso, suavemente, con gran diligencia.
Asciende de la tierra al cielo y desciende directamente a la tierra, y recibe la fuerza
de las cosas inferiores y superiores. Por este medio tendrás toda la gloria del
mundo y toda oscuridad se alejará de ti.
“Esta es la fuerza de toda fuerza, pues ella vencerá toda cosa sutil y penetrará toda
cosa sólida.
“Así fue creado el mundo.
“De esto habrá y surgirán innumerables adaptaciones, cuyo medio está aquí.
“He aquí por qué se me ha llamado Hermes Trismegisto, poseedor de las tres
partes de la filosofía del mundo.
“Lo que he dicho sobre la operación del Sol se ha cumplido y consumado”.
La Tabla de Esmeralda comienza con una trinidad. Hermes afirma así, desde la
primera palabra, la Ley que rige sobre toda la Naturaleza.
Sabemos que el Ternario se reduce a una jerarquía cuyo nombre es: los tres
Mundos. Por lo tanto, estas palabras nos presentan, para que la estudiemos, una
misma cosa bajo tres aspectos diferentes.
Esta cosa es la verdad y su triple manifestación en los Tres Mundos, o sea: Es
cierto: la Verdad sensible, correspondiente al Mundo Físico. Este es el aspecto que
la Ciencia contemporánea estudia. Sin mentira: Lo contrario del aspecto anterior.
La verdad filosófica, la certidumbre correspondiente al Mundo metafísico o moral.
Muy verdadero: La unión de los dos aspectos anteriores, es decir, la tesis y la
antítesis para constituir la síntesis. La verdad inteligible correspondiente al Mundo
divino.
Puede verse que la explicación que he dado acerca del número tres halla aquí una
brillante aplicación. Pero continuemos; ordenemos en tres bloques la frase
siguiente:
Lo que está arriba Lo que está abajo
es como { y } es como
lo que está abajo lo que está arriba
?
para realizar los milagros de la cosa única.
De esta manera nos encontraremos nuevamente, en primer término, con dos
Ternarios, o más bien con un Ternario considerado bajo dos aspectos, el positivo y
el negativo:
alto bajo
Positivo { análogo a negativo { análogo a
bajo alto
Volvemos a encontrar la aplicación del método de la Ciencia Oculta: la analogía.
Hermes dice que lo positivo (arriba) es análogo a lo negativo (abajo), y se cuida
muy bien de decir que ambos son semejantes.
Finalmente, vemos la constitución del cuatro, por la reducción del tres a la
unidad9.
Para realizar los milagros de una sola cosa.
O la constitución del siete, por la reducción del seis (los dos Ternarios) a la unidad.
Puesto que el cuatro y el siete expresan la misma cosa,10 cualquiera de las dos
aplicaciones puede efectuarse con certeza.
Encaremos la explicación de la segunda fase de la explicación de la primera, y
entonces veremos:
Que uno Verdad debe ser considerada, ante todo, en su triple aspecto: el físico, el
metafísico y el espiritual.
Entonces, a este conocimiento solo se le puede aplicar el método analógico, el cual
permitirá aprender las Leyes.
9 Cfr. Traté Méthodique de Science Occulte; final del capítulo II, del autor.
10 Id. ant.
Finalmente, hay que reducir a la unidad la enorme cantidad de Leyes mediante el
descubrimiento del Principio o de la Causa primera.
A continuación, Hermes aborda el estudio de las relaciones de la multiplicidad con
la unidad, o de la Creación con el Creador diciendo: “Y como todas las cosas
provinieron y provienen del Uno, así todas las cosas nacen en esta cosa única por
adaptación”.
Aquí se halla compendiada, en pocas palabras, la sagrada enseñanza sobre la
creación del Mundo. La creación mediante adaptación o mediante el cuaternario,
desarrollada en el Sepher Yetzirah11 y en los diez primeros capítulos del Berasit de
Moisés.12
Esta cosa única, de la que todo deriva, es la Fuerza universal cuya generación es
descripta por Hermes:
El Sol (positivo) es su Padre,
La Luna (negativo) es su Madre,
El Viento (receptor) la llevó en su vientre,
La Tierra (materialización y desarrollo) es su nodriza.
Esta cosa que él llama Thelema (o Thelesma: Voluntad) es de tal importancia que,
aunque corriendo el riesgo de extender demasiado esta explicación, transcribiré lo
que opinan muchos autores sobre este tema centrado en la Luz Astral.
“Existe un agente mixto –natural y divino, corporal y espiritual-, un dúctil
mediador universal, un receptáculo común de las vibraciones del movimiento y de
las imágenes de la forma, un fluido y una fuerza a los que podría llamarse, de
alguna manera, “la imaginación de la Naturaleza”.
“Mediante esta fuerza, todos los sistemas nerviosos se comunican secretamente
entre sí; de ella nacen la simpatía ya la antipatía; de ella provienen los sueños: por
ella se producen los fenómenos de la “segunda vista” y la visión sobrenatural. Este
agente universal de las obras de la Naturaleza, es el od de los hebreos y de Karl
Louis von Reichenbach (1788-1869), y es la Luz Astral de los martinistas.
“La existencia y el posible uso de esta fuerza son el Gran Arcano de la magia
práctica.
“La Luz Astral imanta y calienta; alumbra y magnetiza; atrae y rechaza; vivifica y
destruye; coagula y separa; rompe y vuelve a unir todas las cosas bajo el impulso
de voluntades potentes.” (Historia de la Magia, de Eliphas Levi).
“Los cuatro fluidos imponderables son solo las diversas manifestaciones de un
mismo agente universal que es la luz.” (La Clave de los Grandes Misterios; La Clef
des Grands Mystères, de Eliphas Levi, página 207, edición de 1867)
11 El autor tradujo este libro importante, lo publicó en el n°7 del Lotus (octubre de 1887) y lo reprodujo en
su obra Traité Méthodique de Science Occulte; páginas 572 y siguientes.
12 La langue hébraique restituée, de Fabre d’Olivet.
“Hemos hablado de una sustancia que se expande en el infinito. Es la sustancia
única que es cielo y tierra, o sea, que según sus grados de polarización, es sutil o
fija. Hermes Trismegisto denomina el gran Thelesma a esta sustancia. Y se la
llama “luz” porque produce resplandor. A un mismo tiempo, es sustancia y
movimiento, fluido y vibración perpetua” (id. ant., página 117)
“El gran agente mágico se revela mediante cuatro clases de fenómenos, y las
ciencias profanas lo sometieron a pruebas bajo distintas denominaciones, a saber,
calor, luz, electricidad y magnetismo. El gran agente mágico es la cuarta
emanación del principio vital, del cual el sol es la tercera forma”. (id. ant. Página
152)
“Este agente solar está vivo mediante dos fuerzas contrarias: una fuerza de
atracción y una fuerza de proyección, lo cual hace decir a Hermes que este agente
siempre asciende y vuelve a descender”. (id. ant., página 153)
“Beth Hei Shin”. Esta palabra, empleada por Moisés, cuando se la lee
cabalísticamente, nos describe y define este agente mágico universal, representado
en todas las teogonías con la serpiente, y al que los hebreos también denominaron
OD = Más, OB = Menos; Aour = Infinito.
“Aleph Iud Vav. La Luz universal, cuando imanta los mundos, se llama Luz Astral;
cuando forma los metales, se la denomina azoth o mercurio de los sabios; y cuando
da vida a los animales, se la debe llamar magnetismo animal” (Eliphas Levi).
“El Movimiento es el aliento de Dios en acción entre las cosas creadas; este
principio omnipotente, uno y uniforme en su naturaleza y tal vez en su origen, es
nada menos que la causa y el promotor de la variedad infinita de fenómenos que
componen las indecibles categorías de los mundos; como Dios, vitaliza o
descompone, organiza o desorganiza, de acuerdo con las leyes secundarias que son
la causa de todas las combinaciones y permutaciones que podemos observar
alrededor de nosotros”. (Nueva Medicina: Nouvelle Médecine, Louis Lucas)
“El Movimiento es el estado NO DEFINIDO de la fuerza general que anima a la
Naturaleza. El Movimiento es una fuerza elemental, la única que entiendo y
considero que debe utilizarse para explicar todos los fenómenos de la Naturaleza,
pues él es susceptible de más y de menos, es decir, de condensación y dilatación,
electricidad, calor y luz. Además, es susceptible de una COMBINACIÓN de
condensaciones. Finalmente, en él también se encuentra la ORGANIZACIÓN de
sus combinaciones. El Movimiento que se supone ACTIVO nos da, material e
intelectualmente, la clave de todos los fenóme nos”. (id. ant.)
“El Movimiento, que se supone no definido, es susceptible de condensarse,
organizarse, concentrarse o entonarse. Produce una fuerza de poder relativo cuando
se condensa. Es capaz de conducir o dirigir órganos especiales, o conjuntos de
órganos, cuando se organiza. Por último, cuando se concentra o entona, le es
posible reflejarse sobre todo el organismo y dirigirlo en su totalidad”. (id. ant.)
“En el alma del ámbito fluido del mundo, que penetra todas las cosas, hay una
corriente de amor o atracción, y una corriente de ira o rechazo. Este éter
electromagnético, que a todos nos imanta, este cuerpo encendido por el Espíritu
Santo, que renueva sin cesar la faz de la Tierra, se fija por el peso de nuestra
atmósfera y por la fuerza de atracción del mundo. La fuerza de atracción se fija en
el centro del cuerpo, y la fuerza de proyección, en su contorno. Esta fuerza doble
actúa mediante espirales de movimientos contrarios que jamás se encuentran. Se
trata del mismo movimiento que el del Sol, el cual atrae y rechaza sin cesar a los
astros de su sistema. Toda manifestación de la vida, tanto en el orden moral como
en el orden físico, es producida por la tensión extrema de estas dos fuerzas”. (El
hombre rojo de las Tullerías: L’homme rouge des Tuileries, de Paul Christian (J. B.
Pitois), 1863).
Confío en que el lector ávido de aprender halle en estas notas mayor
esclarecimiento sobre el tema que el que puedan brindarle las mejores
disertaciones del mundo.
Tras su declaración acerca de esta fuerza universal, Hermes aborda el Ocultismo
práctico, la regeneración del Hombre por sí mismo, y la regeneración de la materia
por el Hombre regenerado.
Muy frecuentemente, los alquimistas aplican en sus obras los principios del
Esoterismo, a los que ya nos hemos referido. Para concluir esta explicación, y a
modo de ejercicio para los lectores que sientan curiosidad por esta cuestión,
presentamos la traducción de la Tabla de Esmeralda según los procedimientos de
la geometría cualitativa.
Imaginemos un triángulo equilátero que tiene un punto en su centro: la verdad en
los tres mundos. Cada lado del triángulo representa: Verdad Moral (lado
izquierdo); Verdad Intelectual (lado derecho) y Verdad Física (base).
Lo que está arriba (representado por un triángulo equilátero con su ápice hacia
arriba) es como lo que está abajo (representado por un triángulo equilátero con su
ápice hacia abajo).
Para cumplir los milagros de la cosa única.
Y como todas las cosas provinieron y provienen del uno (representado por un círculo
con un punto en su centro) así todas las cosas nacen en esta cosa única por
adaptación, (la cual es representada por una cruz dentro de un círculo).

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EL VERDADERO ALQUIMISTA

Ya hemos hablado mucho sobre la Piedra Filosofal. Digamos ahora algunas
palabras acerca de su feliz poseedor: el Alquimista.
Por lo general, se supone que este hombre vive buscando perpetuamente lo
imposible en medio de hornos ardientes, cocodrilos disecados, búhos siniestros y
gatos hechizados. Sin embargo, basta abrir sus libros y ver el modo con que ellos
mismos representan sus hornos y laboratorios para comprobar que existe un
profundo error del que los prejuicios del vulgo dan fe.
El verdadero alquimista es un filósofo suficientemente instruido como para pasar,
sin inmutarse, por épocas muy turbulentas y difíciles.13 El es el sagrado depositario
de toda la ciencia maravillosa que otrora fue enseñada en los venerados santuarios
de la India y Egipto. Es preciso que él sepa velarla bastante para eludir la celosa
mirada del clérigo déspota que husmea en él al enemigo y le vigila muy de cerca.
Cuando la Inquisición persigue sin piedad todo vestigio de conocimiento, el filósofo
hermético vela más sus escritos con símbolos y figuras misteriosas, aunque no lo
suficiente como para que el investigador esmerado no los pueda comprender con
facilidad. Este es el origen de las oscuridades deliberadas que encontramos en las
obras de los adeptos.
¿Cómo utilizan ellos las inmensas riquezas que el conocimiento del misterioso
secreto puede brindarles?
Una de las reglas elementales de la Ciencia denominada Oculta enseña que, para
ser maestro de alguna cosa, hay que saber considerarla con la máxima
indiferencia.
Quien desee la Piedra Filosofal por las riquezas que ella procura, es muy posible
que no la posea jamás.
La tradición esotérica también nos representa al alquimista vestido con sencillez y
siempre de viaje, dando limosna a los mendigos y a los reyes y, por esta razón,
mostrándose superior a estos últimos.14
Si damos crédito a los relatos de los contemporáneos, el alquimista Nicolás Flamel,
poseedor de inmensas riquezas, las empleaba únicamente en obras pías y de
caridad, y tanto él como su esposa comían legumbres hervidas, en burdos platos de
barro cocido.
Estas ideas las encontraremos puestas en práctica hasta en pleno siglo XIX. El
alquimista Cyliani (1832), tras descubrir según él lo cuenta, la Piedra Filosofal al
cabo de cuarenta años de trabajos, vivió con una renta modestísima después de
13 Le Roman Alchimique, de Louis Lucas.
14 Historia de la Magia, de Eliphas Levi. Editorial Kier.
haberse sentido tentado a ofrecer el precioso secreto al rey Luis XVIII. Fue la
esposa de Cyliani quien le hizo cambiar la idea.15
Además, basta leer la obra de Guillaume Louis Figuier para reunir numeroso
datos sobre este tema.
La doctrina que los alquimistas enseñaban es, en gran parte, filosófica. La
experiencia solo debe servir para verificar las teorías especulativas enunciadas en
los libros más venerados. Por esta razón, los adeptos denominan Filosofía
Hermética al conjunto de sus conocimientos.
La Filosofía Hermética proclama la unidad de la sustancia en la base de todas estas
demostraciones. Por otra parte, existe un principio universal expandido en todos los
cuerpos, cualquiera que sea la composición de ellos. El conocimiento de este
principio universal y su puesta en acción cons tituyen el secreto de la Gran Obra y
hace, ab initio, que las experiencias alquímicas se diferencien de los trabajos de los
químicos corrientes, a quienes los filósofos herméticos consideran “dependientes de
laboratorio”.
Esta fuerza oculta ha recibido una enorme cantidad de denominaciones en las
obras que tratan sobre la Alquimia: es el Thelema (o Thelesma) de Hermes,16 el
Aour de los cabalistas17, el Rouah Elohim de Moisés18, el Mercurio Universal de los
alquimistas19, la Luz Astral de la Ciencia Oculta20, el Movimiento de Louis Lucas21,
etc.
Esta teoría, hacia la cual se sienten atraídos los filósofos contemporáneos, acaba de
ser actualizada en toda su belleza por los trabajos de los ocultistas.
Pormenores de esta interesante cuestión se hallarán también en un bellísimo
estudio del Conde Albert de Rochas, titulado Las doctrinas químicas en el siglo
XVII (Les doctrines chimiques au XVIIe. siècle), aparecido en Cosmos, en el año
1888.
¿Existe en nuestra época algún vestigio de esta Filosofía Hermética y de sus
enseñanzas? Busquémoslo.
15 Hermes develado, de Cyliani.
16 La Tabla de Esmeralda.
17 La Clef de grands mystères, de Eliphas Levi.
18 La langue hébraique restituée, de Fabre d’Olivet.
19 Les Secrets les plus cachés (6° tratado), de Crosset de la Haumerie.
20 Dogma y Ritual de Alta Magia, de Eliphas Levi. Editorial Kier.
21 Chimie Nouvelle, de Louis Lucas.

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CÓMO ESTUDIAR ALQUIMIA, Y CONCLUSIÓN
Aconsejamos leer íntegramente, en primer término, La Alquimia y los
Alquimistas, de Figuier. Aunque el autor se erija en adversario enconado de la
Filosofía Hermética, su libro está muy bien escrito y, salvo algunos errores de poca
monta, merece ser considerado seriamente. Sobre todo, es notable la parte
histórica, y su lectura permite demostrar, categórica y evidentemente, la existencia
de la Piedra Filosofal. Por lo tanto, Figuier debe ser estudiado por la parte
histórica que su obra contiene.
Es entonces cuando se podrá leer la obra de un alquimista de verdad, y tomar
conocimiento de este estilo extraño y figurado. Aconsejamos vivamente estudiar,
desde este punto de vista, la obra de Cyliani, a quien ya citamos en los Capítulos
IX, X y XI. Se observará que, incluso en el siglo XIX, el lenguaje simbólico todavía
se usa, a pesar de la química contemporánea. También se podrá tener en cuenta lo
que aquel alquimista relata sobre sus cuarenta años de sufrimientos e
investigaciones, y cuán difícil fue la labor que él emprendió. Este texto es rarísimo,
y tal vez se halle en la Biblioteca Nacional de París.
Finalmente, la instrucción elemental se completará si se lee la Historia de la
Filosofía Hermética (Histoire de la Philosophie Hermétique), de Langlet du Fresnoy,
y los autores reproducidos en los dos tomos de la Biblioteca de Filósofos Químicos
(Bibliothéque des Philosophes Chimiques), de Salmon (1667-1736). Es una obra
póstuma, publicada en 1753.
Puesto que existen más de tres mil textos sobre Alquimia, creemos que debemos
limitarnos a dar los más importantes. Quienes quieran llegar a ser alquimistas
prácticos (y los compadezco muchísimo), deberán tomar conocimiento de todos los
maestros, sobre todo de las obras de Abu Abadía Jabir ibn Hayyan Geher (siglo
VIII), Raimundo Lulio (1235-1315), Basil Valentine (o Basilius Valentinus, o
Basilio Valentín, siglo XV), Paracelso (Aureolus Theophrastus o Philippus
Theophrastus Bombastus von Hohenheim, 1493-1541), y Jean Baptiste van
Helmont (1577-1644)


EL TAROT ESOTERICO POR PAPUS : 

(* ESTA EXTRAIDA DEL LIBRO "EL TAROT DE LOS BOHEMIOS" POR PAPUS)

Se denomina Tarot a un conjunto de símbolos impresos en láminas o cartas atribuidos al legendario Hermes Trimegisto, y que se emplean comúnmente para la predicción, habiendo llegado hasta nosotros desde lejanísima época por intermedio de los llamados gitanos o bohemios. Esta baraja es para ellos la biblia de las biblias y en un tiempo les facilitó el diario vivir, pues con las mismas decían la buenaventura y eran también un motivo continuo de ocio, puesto que les permitía entretenerse jugando.

INTRODUCCIÓN AL ESTUDIO DEL TAROT

Es por lo que hay que abrir el libro y sopesar cuidadosamente cuanto sea deducido. Entonces reconoceréis que la droga contenida en su interior era muy diferente a lo que prometía su estuche; es decir que las materias aquí tratadas no eran tan disparatadas como podría inferirse del título que las encabeza.
RABELAIS.

Próxima muerte del materialismo — La síntesis — La ciencia oculta — Las sociedades secretas — Los cultos — El pueblo, órgano de transmisión del esoterismo — Los bohemios — La palabra sagrada de la masonería — Nuestro trabajo.

Estamos en la víspera de una transformación total de nuestros métodos científicos. El materialismo ha dado cuanto era posible esperar de él y los investigadores, desilusionados en su mayoría, esperan del porvenir lo suficiente como para no descansar por más tiempo sobre los errores del presente. El análisis ha sido llevado, en todas las ramas de nuestros conocimientos, tan lejos como era posible; lo cual no ha hecho más que aumentar la profundidad de los barrancos que separan las ciencias.
La síntesis es necesaria; mas, ¿cómo realizarla? Si nos dignamos abandonar por un instante nuestra creencia en el progreso indefinido y en la superioridad fatal de las nuevas generaciones sobre las antiguas, descubriremos fácilmente que las colosales civilizaciones del pasado tuvieron también una ciencia, universidades y escuelas.
La India y el Egipto están todavía sembradas de restos preciosos, que revelan al arqueólogo la existencia de esta ciencia antigua.
En la actualidad nos hallamos en condiciones para afirmar que la característica dominante de esta enseñanza era la síntesis, la cual reunía en algunas leyes muy simples la suma de todos los conocimientos adquiridos.
Es importante enumerar las causas que nos han hecho perder esta síntesis, casi por completo.
Antiguamente la ciencia era enseñada a ciertas personas apropiadas que habían logrado salir airosas de una serie de pruebas. Esta enseñanza se realizaba en el templo, bajo el nombre de misterios; el sabio tomaba entonces el título de sacerdote o iniciado. La ciencia era otrora secreta u oculta; de aquí el nombre de ciencia oculta, conferida por los contemporáneos a la síntesis antigua.
Otra causa que explica la poca difusión de las elevadas enseñanzas está representada por la falta de medios de transporte y por las extensas rutas que era necesario recorrer para alcanzar los más importantes centros iniciáticos.
Sin embargo cuando los iniciados presintieron que se aproximaba el momento en el cual todos sus conocimientos quedarían definitivamente perdidos para la humanidad, apelaron a todos los medios imaginables para salvar a la síntesis de la destrucción que la amenazaba. Para ello se les ofrecía tres medios principales:
1° Las sociedades secretas, continuación directa de los misterios.
2° Los cultos, expresión simbólica de las elevadas enseñanzas, para el vulgo.
3° Por último, los mismos pueblos, transformados en inconscientes depositarios de la ciencia.

Veamos qué ha hecho cada grupo del depósito que le fuera confiado.

LAS SOCIEDADES SECRETAS

La escuela de Alejandría constituyó la fuente principal de la que emanaron las sociedades secretas occidentales.
La mayoría de los iniciados se habían refugiado en Oriente, y hace relativamente poco tiempo, fue revelado al Occidente que en la India, y sobre todo en el Tibet, algunas fraternidades ocultas conservaban intacta la síntesis antigua.
Pero la existencia en Oriente de dicha ciencia nos interesa menos que la historia del desarrollo de las sociedades iniciáticas en el Occidente.
Las sectas Gnósticas, los Árabes, los Alquimistas, los Templarios, los Rosacruces y, por último, los Masones, forman la cadena occidental de transmisión de la ciencia oculta.
Una simple ojeada sobre las enseñanzas de estas asociaciones nos permitiría comprobar que la Masonería actual ha perdido casi por completo el sentido de los símbolos tradicionales, que constituía precisamente el depósito que debía transmitir de edad en edad.
Todas las ceremonias del ritual aparecen ridículas al grosero sentido común del abogado o del tendero, vivientes representantes en la hora actual, de las profundas enseñanzas de la antigüedad.
Debemos, no obstante, hacer algunas excepciones en favor de ciertos grandes pensadores, tales como Ragon y algunos otros.
En resumen, la Masonería ha perdido el depósito que le fuera confiado, y, ella sola, no puede darnos la ley sintética que buscamos.

LOS CULTOS

Las sociedades secretas debían ante todo transmitir en su simbolismo el aspecto científico de la iniciación primitiva, en cambio las sectas religiosas debían dar preferencia al lado filosófico y metafísico de la enseñanza.
Todo sacerdote de un culto antiguo era un iniciado, es decir que sabía perfectamente que no existía más que una sola religión y que la diferencia de los cultos respondía a la necesidad de adaptarla al temperamento de cada pueblo en particular.
De lo dicho se desprende una consecuencia importante, y es que el sacerdote de un dios, cualquiera que éste fuera, era honrosamente acogido en el templo de cualquier otro dios e invitado a ofrendarle sacrificio. Sin embargo, sería un lamentable error ver en esto una prueba de politeísmo. El gran sacerdote judío de Jerusalem recibió en el templo a un iniciado, Alejandro el Grande, y lo condujo al sagrado santuario para ofrecer un sacrificio.
Nuestras querellas religiosas por la supremacía de un culto determinado habría hecho reír a un sacerdote iniciado, de la antigüedad, incapaz de concebir que hombres inteligentes puedan ignorar la identidad de religión expresada por todos los cultos.
Semejante sectarismo, defendido por dos cultos ciegos para sus propios errores: los cristianos y los musulmanes, es la causa que motivó la pérdida total de la enseñanza secreta, que daba la clave de la unidad sintética.
Desde luego sería más fácil encontrar la síntesis en la Masonería que en nuestras religiones occidentales.
Tan sólo los Judíos poseen, si no el sentido, al menos la letra de su tradición oral o cábala. La Biblia escrita en el idioma judío constituye, desde este punto de vista, una verdadera maravilla. Contiene todas las tradiciones ocultas, pero el verdadero sentido de la Biblia no ha sido jamás revelado. Solamente los trabajos de Fabre D' Olivet han dado comienzo a esta tarea prodigiosa y la traducción del Génesis ha sido al fin reconstituida por Saint Yves d'Alueydre en su "Teogonía de los Patriarcas". Los ignorantes descendientes de la inquisición, cuya sede está en Roma, han puesto en el índex estos estudios. El porvenir los juzgará.
No obstante cada culto tiene su tradición, su libro, su Biblia que enseña, a los que entienden, la unidad de ese culto con todos los demás.
El Sepher Bereschit de Moisés es la Biblia judía, el Apocalipsis y el Evangelio Esotérico forman la Biblia cristiana, la Leyenda de Hiram es la Biblia masónica, la Odisea la del pretendido politeísmo griego, la Eneida la de Roma, en fin, los Vedas hindú y el Corán musulmano son demasiado conocidos para hablar de ellos.
Cuando se posee la clave, todas estas biblias revelan una misma doctrina.
Esta llave, que puede abrir el esoterismo, está perdida para los sectarios de nuestros cultos occidentales. Por lo tanto es inútil buscarla entre ellos.

LOS PUEBLOS

Los sabios no se habían hecho muchas ilusiones respecto al porvenir de esta tradición confiada a la inteligencia y virtud de las generaciones futuras.
Moisés había elegido un pueblo para preservar a través de las edades el libro que resumía toda la ciencia del Egipto; pero antes de Moisés, los iniciados hindúes eligieron otro para transmitir a las generaciones venideras la enseñanza primitiva de las grandes civilizaciones de la Atlántida.
El pueblo no ha burlado jamás las esperanzas de aquellos que depositaron en él su buena fe. Ignorando las verdades que posee, no se preocupa de alterarlas en lo más mínimo y considera un sacrilegio el más leve atentado contra su depósito.
Así es como los Judíos nos han transmitido, intactas, todas las letras que forman el Sepher de Moisés. Pero Moisés no resolvió el problema en la forma magistral como lo hicieron los Tibetanos. 
Entregar a un pueblo un libro para que lo adore y lo conserve intacto, está bien; pero dar a un pueblo un libro que le ayude a vivir, es todavía mejor.
El pueblo encargado de transmitir, desde la más lejana antigüedad, el conocimiento oculto, es el pueblo bohemio.

LOS BOHEMIOS

Los bohemios poseen una biblia; esta biblia les facilita el diario vivir, pues con ella predican la buenaventura; esta biblia es también un motivo continuo de ocio, puesto que les permite entretenerse jugando.
Sí, ese juego de cartas denominado Tarot, que poseen los bohemios, es la biblia de las biblias. Es el libro de Thot-Hermes-Trismegisto, es el libro de Adán, es el libro de la revelación primitiva de las antiguas civilizaciones.
Cuando el Masón, hombre inteligente y virtuoso, ha perdido la tradición; cuando el sacerdote, hombre igualmente inteligente y virtuoso, ha perdido su esoterismo; los Bohemios, hombres ignorantes y viciosos, nos dan la clave que nos permitirá explicar todos los simbolismos.
¿Cómo no admirar la sabiduría de estos iniciados que han utilizado el vicio y le han hecho producir, desde el punto de vista del bien, mejores resultados que a la virtud?
Este juego de cartas de los bohemios es un libro maravilloso, como acertadamente lo ha observado Court de Gébelin y sobre todo Vaillant. Este juego, con el nombre de Tarot, Torá, Rota, ha formado sucesivamente la base de la enseñanza sintética de todos los pueblos antiguos.
Allí donde el hombre del pueblo no ve otra cosa que un simple pasatiempo, los pensadores vuelven a encontrar la clave de esta oscura tradición. Raymond Lulle basa su Ars Magna sobre el Tarot y logra reemplazar el cerebro humano con el automatismo de aquél;
Jerome Cardan escribe sobre las claves del Tarot un tratado de la sutilidad; Guillaume Postel halla en el Tarot la llave de las cosas ocultas y Louis Claude de Saint Martin, el filósofo desconocido, ve descriptos en ellos los lazos misteriosos que unen a Dios, el Universo y el Hombre.
Es gracias al Tarot que hallaremos y desarrollaremos esta ley sintética encerrada en todos los simbolismos.
Se acerca la hora en que la palabra perdida será nuevamente hallada: Maestros, Rosacruces y Kadosch, vosotros que formáis el triángulo sagrado de la iniciación, recordad.


Acuérdate MAESTRO, de ese hombre ilustre, asesinado por la más cobarde de las conjuraciones; acuérdate de Hiram del cual esperas con fe la resurrección prometida por la Rama de la Acacia (Hiram-Hermes-Mariah).
Acuérdate ROSACRUZ, de esa palabra misteriosa que has buscado durante tanto tiempo, pero cuyo significado se te oculta todavía.
Acuérdate KADOSCH, del símbolo magnífico que irradiaba en el centro del triángulo luminoso cuando te fue revelada la verdadera significación de la letra "G"
HIRAM-INRI-(IOD-HÉ-VAU-HÉ) encierra idéntico misterio bajo diferentes aspectos.
El que ha comprendido una de estas palabras posee la llave que abre la tumba de Hiram, símbolo de la ciencia sintética de los antiguos; puede abrir esta tumba y penetrar sin temor en el corazón del maestro venerable, símbolo de la enseñanza esotérica.
El Tarot entero está construido sobre esta palabra dispuesta en forma de rueda, ROTA.


INRI es la palabra que os revela la identidad de vuestro origen, o Masones o Católicos.
Igne Natura Renovatur Integra.
lesus Nazareus Rex ludeorum son los polos opuestos, científicos y religiosos, físicos y metafísicos de una idéntica doctrina.
IOD HÉ-VAU-HÉ es la palabra que os señala la unidad de vuestro origen, ¡oh! Masones, ¡oh! Cabalistas. TAROT, TORÁ, ROTA son las palabras que os indican a todos vosotros, orientales y occidentales, la unidad de vuestros deberes y aspiraciones en el Eterno Adán-Eva, fuente de todos nuestros conocimientos y creencias.
Salud, pues, nómades bohemios, a quienes agradecemos la conservación de este maravilloso instrumento, resumen sintético de toda la enseñanza antigua.

Ojalá pueda yo contribuir con esto a la edificación del templo que váis a construir en nombre del Dios Desconocido, del cual emanan todos los otros Dioses en la eternidad.

El Tarot representa la ciencia antigua o ciencia oculta en todos sus desarrollos posibles, es lo que hemos afirmado repetidas veces.
Por lo tanto si deseamos encontrar una base suficientemente sólida como para referir a ella el simbolismo de los 22 arcanos mayores, deberemos abandonar por un instante nuestro Tarot, para dirigirnos a esta antigua ciencia. Solamente ésta nos facilitará los medios para alcanzar nuestro objeto, no precisamente para hallar la explicación de los símbolos, sino más bien para "crearlos" uno a uno, deduciéndolos de los principios fijos y generales.
Realizaremos así un trabajo completamente nuevo en su género, evitando al mismo tiempo, dentro de lo posible, los errores resultantes de querer explicar por sí mismos los símbolos del Tarot, en vez de buscarlos en sus fuentes originales.
La búsqueda de estos símbolos particulares nos conduce de inmediato a la discusión del grave problema de su origen. Nuestras solas fuerzas no son suficientes para abordar esta cuestión y, sobre todo, resolverla; nos ayudaremos entonces con la opinión de otros autores más autorizados. Siendo la unidad el criterio de la verdad la concordancia de las varias conclusiones sobre un punto fijo será para nosotros un índice precioso.
Claude de Saint Martin, el filósofo desconocido, dice, en su libro de Las Relaciones, que el alfabeto primitivo se componía de 16 signos. Obtuvo estos datos, según lo que podemos juzgar, de la revelación intuitiva unida a las enseñanzas del Iluminismo del cual era miembro activo.
Lacour, en su libro de los Elohim o dios de Moisés, llegó a determinar por vía inductiva la existencia de un alfabeto primitivo igualmente compuesto por 16 signos. Otro autor, persiguiendo otras investigaciones, llega también a descubrir la existencia de estos 16 signos primitivos. El autor es Barrois, y el libro se refiere a un sistema de dactilología.
Los trabajos de Court de Gébelin y sobre todo los de Fabre D'Olivet son notables a este respecto. En su "lengua hebraica restituida", este sabio iniciado establece la existencia de ciertos signos hieroglíficos primitivos, de los cuales se habrían derivado las letras hebreas.
Todos estos autores, partiendo de fuentes bastante diferentes, concuerdan en sus conclusiones, lo que demuestra la exactitud de sus investigaciones.
Que estos 16 signos primitivos fueran el origen de los signos alfabéticos hebreos, sánscritos, chinos o griegos, no nos interesa mayormente. Lo importante es la identidad de las fuentes que justifican conclusiones equivalentes.
El alfabeto hebreo, compuesto por 22 letras, nos resulta particularmente satisfactorio, visto la correspondencia entre el número de las letras de que se compone y las láminas de los arcanos mayores del Tarot. Apenas asentada esta conclusión surgen de inmediato otras de igual importancia.
Guillaume Postel nos revela las relaciones del alfabeto hebraico con el Tarot; van Helmont hijo, Claude de San Martín, Fabre D'Olivet fortalecen nuestra opinión; en fin, Eliphas Levi aporta también el peso de su maravillosa erudición sobre estas cuestiones.
Mas lo que nos sorprenderá todavía más, es que un viejo libro de cábala, el Sefer Jesirah, estudiando la constitución del alfabeto hebraico, llega a dividir las letras de modo a relacionarlas, con toda exactitud, a los datos de la astrología, tal como lo demuestra un viejo manuscrito del Vaticano; sobre el cual, Cristián, ha basado sus trabajos horoscópicos.

De puntos de vista tan diferentes surge una única consecuencia: el valor de la letra hebraica como elemento simbólico. Poseemos en ella un simbolismo verdadero del cual podemos obtener no solamente las consecuencias inmediatas, sino también los orígenes.
Podríamos hacer un Tarot compuesto únicamente por las letras hebreas y sus números respectivos; mas no es éste nuestro objeto; vamos a investigar cómo puede deducirse del simbolismo de los caracteres hebreos el simbolismo del Tarot y realizaremos así nuestro diseño: determinar por vía deductiva el valor de las figuras del Tarot y su razón de ser.

LAS LETRAS HEBREAS BASE DEL TAROT SIMBÓLICO

Vamos a estudiar las letras hebreas una a una, determinando sucesivamente:
1° El valor jeroglífico de cada una, de acuerdo a su origen (Fabre D'Olivet y Barrois);
2° El valor simbólico derivado de este jeroglífico (Fabre D'Olivet, Eliphas Levi y Christian);
3° Su valor astronómico (Christian y Sefer Jesirah).

Conociendo estos datos nos resultará fácil establecer su aplicación a los símbolos del Tarot. Mas antes de abordar este estudio, diremos algunas palabras sobre el alfabeto hebreo en general y de su constitución.

El alfabeto hebreo está compuesto por 22 letras; estas letras guardan un orden correlativo; cada una de ellas corresponde a un número derivado de la posición que ocupa en el alfabeto, a un jeroglífico resultado de su forma y a un símbolo correspondiente a sus relaciones con las demás letras. Cada letra es la derivada de otra llamada iod. La iod las ha formado de la siguiente manera (ver el Sefer Jesirah).

1° Tres letras madres:
(aleph) A
(mem) M
(shin) S

2° Siete dobles (dobles porque expresan dos sonidos, uno positivo-fuerte, otro negativo-suave):

beth B 2 
ghimel G 3 
daleth D 4 
caph C 11 
phé F 17 
resch R 200 
thau T 400 


3° Por último 12 simples formadas por las otras letras.
Para mayor claridad daremos el alfabeto hebreo con la indicación de las cualidades y orden de cada letra.
Hemos determinado un principio fijo para el simbolismo de las letras hebreas. No tememos ahora ningún error producido por la mala interpretación de una vestimenta o por una figura inexacta. La letra hebrea nos servirá de referencia para elucidar cualquier punto oscuro de difícil interpretación. Podemos ahora volver sobre nuestro Tarot, al que abandonáramos para hacer esta digresión.


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RESUMEN GENERAL DEL TAROT SIMBÓLICO 

TEOGONIA — ANDROGONIA — COSMOGONÍA

Involución y evolución — Teogonía — El absoluto según Wronski, Lacuria y el Tarot — Teogonía de las diversas religiones idénticas a las del Tarot — Resumen de Androgonía — Cosmogonía — Tabla que resume el simbolismo de todos los arcanos mayores y que permite hallar inmediatamente su sentido, cualquiera que este sea.

RESUMEN GENERAL DEL SIMBOLISMO DE LOS ARCANOS MAYORES

Terminado nuestro estudio sobre cada uno de los 22 arcanos mayores, debemos ahora resumir las enseñanzas que puedan inferirse de tan prolongada exposición.
Al estudiar la primera lámina tuvimos ocasión de establecer tres principios evolutivos, a saber: El Universo, el hombre y Dios. Bastaría con recordar "grosso modo" el sentido de cada una de las láminas del Tarot para constatar la acción de una progresión que, partiendo del Espíritu Santo, concluye en la materia, pasando por una serie incalculable de modalidades. De la materia nace una nueva progresión, que vuelve al origen primitivo, esto es. Dios.
Esta doble corriente de "materialización progresiva" de lo divino o INVOLUCIÓN, y de la "divinización progresiva" de lo material o EVOLUCIÓN, ha sido demasiado bien estudiada por nuestro amigo BARLET, para que nosotros tengamos que añadir una sola palabra.

Más adelante damos "in extenso" este magnífico trabajo, con ayuda del cual el lector podrá apreciar el paralelismo entre las conclusiones de aquel autor y las nuestras (obtenidas por senderos muy distintos por cierto). Nuestro deseo no es otro, que el de expresar en una breve síntesis el sentido de los arcanos mayores; de lo que se infiere que nuestro trabajo implica una verdadera cosmogonía o estudio de la creación del Universo, más una androgonía o estudio de la creación del hombre, terminando con un ensayo de teogonia o estudio de la creación de Dios.

TEOGONIA

En el origen, el Tarot predica lo ABSOLUTO, indeterminado e indeterminable, el UNO, a la vez consciente e inconsciente, afirmativo y negativo, fuerza y materia, innombrable, incomprensible para el hombre.
La unidad se manifiesta a sí misma mediante tres términos, siendo éstos los más elevados y generales que el entendimiento humano pueda concebir. Dichos términos constituyen el fundamento de todas las teogonías y sirven para explicar ciertos principios invariables, conocidos con nombres muy diversos.
El primero de estos términos simboliza la actividad absoluta en sus diversas acepciones, el origen de cualquier movimiento y de toda fuerza masculina creadora: Dios EL PADRE, OSIRIS, BHAHMA, JÚPITER. El segundo término simboliza el pasivo absoluto en todas sus aplicaciones, el origen del reposo, de cualquier fuerza femenina conservadora (es el principio húmedo de la naturaleza así como el primero constituía el ígneo): Dios EL HIJO, Isis, VICHNOU, JUNO. El término tercero es el más importante de todos, pues es el que sintetiza los anteriores en una sola unidad; por lo tanto, nuestro estudio debería haber comenzado por éste (dado que ningún ser puede ser concebido si no es en forma sintética, y el tercer término es precisamente el origen de toda síntesis); es la unión absoluta en todas sus diversas acepciones, el origen de toda realidad, de todo equilibrio, de cualquier fuerza equilibrante y transformadora; es el principio mercurial de la naturaleza que equilibra a los dos anteriores: Dios EL ESPÍRITU SANTO, HORUS, SlVA, VULCANO.

Con el fin de aclarar lo que sigue, formularemos algunas observaciones de importancia.
Hemos dicho ya que no es posible concebir ser alguno si no es desde el punto de vista sintético. Explicaremos nuestro pensamiento. Tomemos como ejemplo la definición de Saint Martin: "Hay que explicar a la naturaleza por el hombre y no al hombre por la naturaleza".
Sintéticamente considerado, el hombre se compone de un cuerpo que contiene un alma, y su característica es la movilidad. Si tratamos de imaginarnos este cuerpo aislado del alma y, en consecuencia, sin movimiento, la realidad desaparece de inmediato; ya no es un hombre lo que tenemos por delante sino un fantasma (que podemos analizar y estudiar en sus partes diversas, pero cuya realidad ha quedado inhibida por falta de una idea sintética). Lo mismo ocurrirá al querer abstraer el alma del cuerpo que la aprisiona. Imaginar la vida como independiente de su recipiente es crear una ficción metafísica sin explicación posible. Este es precisamente el argumento usado por los materialistas en contra de los idealistas intransigentes.
La dificultad aumenta cuando nos referimos al principio que obra en este cuerpo: la voluntad, el alma. El análisis no aportaría mayores beneficios, pues resultaría punto menos que imposible concebir el alma fuera de su envoltura física. Podremos imaginárnosla como una pequeña bola, como una cabeza alada, pero nunca tal como ella es considerada individualmente.
Pero si decimos: Un hombre, de inmediato los tres términos que lo constituyen se objetivarán en nuestra mente, pues expresarán una realidad, un ser compuesto de cuerpo, vida y voluntad. Esta síntesis, en virtud de la cual se alcanza la existencia y la realidad es la característica del tercer término. Wronski llama a este término elemento neutro y lo sitúa en el origen de todos sus estudios.
De todo esto resulta que la trinidad formada por los tres términos ya considerados debe ser entendida bajo dos aspectos:

1° Primeramente hay que descubrir la síntesis de esta trinidad, síntesis que constituye la razón de ser de su realidad. El tercer término (Dios el Espíritu Santo) resume en sí estas condiciones;
2° Luego hay que analizar esta síntesis descomponiéndola en sus tres términos constitutivos y determinando la existencia de los dos términos opuestos: activo y pasivo, positivo y negativo. No hay que olvidar que en el transcurso de este análisis la realidad del ser así fraccionado queda destruida.

En consecuencia, cualquier realidad que podamos imaginar se hallará compuesta de tres términos, los cuales se resumen en un todo único. Esta verdad halla su justa aplicación tanto en lo físico como en lo metafísico- Los trabajos de Louis Luca sobre la física y la química, los de Vronski sobre las matemáticas representan un argumento irresistible en contra de los que piensan que un principio filosófico no es otra cosa que una fantasmagoría inútil.
El tercer termino de nuestra serie teogónica o Dios el Espíritu Santo, representa por lo tanto el cuerpo total de Dios, el cual puede analizarse del modo siguiente:


DIOS EL ESPÍRITU SANTO


Para resumir cuanto hemos estudiado hasta aquí, puntualizaremos las enseñanzas que se infieren de su contenido:
1° Un principio indeterminable e innombrable que nos conformamos con afirmar.
2° El análisis de este principio sintético se presenta con la forma de una trinidad, constituida del siguiente modo: 

Neutro

DIOS EL ESPÍRITU SANTO



Usando una imagen vulgar pero muy sugestiva, podríamos decir:

Según el Tarot, la constitución de Dios se define así:
El espíritu de Dios o Dios el padre.
El alma de Dios o Dios el hijo.
El cuerpo de Dios o Dios el Espíritu Santo .

Nos queda ahora por demostrar que las conclusiones del Tarot son idénticas a las obtenidas por todos aquellos autores que se han ocupado de estas cuestiones, como asimismo con todas las teogonías de la antigüedad.

1° PRINCIPALES AUTORES QUE SE HAN OCUPADO DEL ASUNTO

De entre los autores que se han dedicado al estudio de los primeros principios, elegiremos dos escritores, los cuales, partiendo de puntos de vista opuestos, arriban a conclusiones iguales a las del Tarot. Son éstos: Lacuria y Wronski.

F. G. LACURIA

En su libro sobre las "Armonías del ser expresadas por los números", este eminente autor parte, en sus deducciones, de tres vocablos citados por San Juan: VITA, VERBUM, LUX. Analiza cada uno de estos términos, establece sus relaciones con la trinidad de los cristianos y determina los elementos que la integran.
He aquí la Trinidad: el padre, que es vida o inmensidad; el hijo, que es verbo o forma y distinción o variedad; el Espíritu Santo, que es luz y amor o unidad. Estas tres personas son un solo Dios, y su unidad está no solamente en el hecho eterno de su existencia, sino en la esencia misma de las cosas puesto que el pensamiento no puede separarlas; no puede concebirse uno sin el otro.

En su origen, el ser se halla indeterminado, mas se distingue del No SER; reconoce que es el ser, y estos dos puntos de vista, produce por su unión LA CONCIENCIA que es también luz o armonía.

+ — 
EL SER EL NO SER 
El Padre El Hijo 
La vida El Verbo


LA CONCIENCIA 
El Espíritu Santo 
La Luz

Primer principio de Lacuria.

HENE WRONSKY

Este autor nos interesa particularmente, no solamente porque sus conclusiones concuerdan con las del Tarot, sino también porque las vuelve más comprensibles. Escuchémoslo: (Apodíctica, p. 5.)

"Así la realidad del absoluto, la realidad en sí misma, o la realidad en general, es, incuestionablemente, la primera determinación de la esencia misma del absoluto; y, en consecuencia, el principio primero de la razón (sin la cual, todas estas aserciones carecerían de valor). Y es sobre este principio fundamental de la razón, sobre esta condición indestructible e indispensable que estableceremos, con igual infalibilidad, la filosofía absoluta.
Digamos, ante todo, que esta realidad del absoluto —que acabamos de reconocer en su aspecto más profundo— se produce, es decir, se crea a sí misma; pues, como lo hemos asentado irrevocablemente, el absoluto (este término indispensable de la razón) es aquello que es por sí mismo. Por lo tanto, esta autogeneración, esta autogenia de la realidad del absoluto, esta autocreación, es, manifiestamente, una segunda determinación de la esencia misma del absoluto, y la condición en virtud de la cual puede manifestarse esta determinación constituye la facultad que designa con el nombre de saber.

Vemos entonces que el segundo atributo esencial del absoluto es el SABER —esta facultad primordial que es la condición de toda creación, mejor dicho, que es la misma facultad creadora— la cual, elevada a su máxima potencia, tal como acabamos de reconocerla, es —si así puede decirse— el instrumento de la autogenia, esto es la facultad de la autocreación. Encontramos, por lo tanto, en el saber, elevado a su más alta potencia creadora, el segundo principio de la razón, el cual resulta tan infalible como el del absoluto hallado anteriormente.
A continuación, considerando que en su esencia, la resultante necesaria del saber del absoluto es una FIJEZA PERMANENTE (puesto que "si es por sí mismo" el absoluto no podría ser diferente de lo que es) se concebirá que esta fijeza permanente en la realidad del absoluto (que es precisamente su autotesis) constituye una tercera determinación de la propia esencia del absoluto; deduciéndose en consecuencia de esta fijeza, de esta permanente invariabilidad, de este si mismo inalterable, la condición de la realidad que designamos con el nombre de ser.
Encontramos así, como tercer atributo del absoluto, el SER: que es la condición de la fijeza en la realidad y, en consecuencia, de su fuerza o autoinalterabilidad, la cual, en lo absoluto, constituye su propia autotesis. En consecuencia, descubrimos en el ser, considerado en la proximidad de su origen autotético, el tercer principio de la razón, el absoluto, del cual lo hemos, deducido.

Con esto poseemos ya los tres principios primeros de la razón, los cuales, como acabamos de verlo, son las tres primeras determinaciones de la esencia misma del absoluto. Además, si consideramos, por una parte, que el saber es el ser (considerándolos en su más amplio sentido), observaremos que se oponen uno al otro al igual que la autogénesis y la autotesis, los cuales traducen sus condiciones esenciales —o como lo son la espontaneidad y la inercia, que expresan sus caracteres—; por otra parte, si ahora se observa que el saber y el ser se hallan neutralizados en toda REALIDAD (considerada en el más amplio sentido) la cual, según la deducción que acabamos de proponer, constituye el principio fundamental de la razón —su base primitiva— se concebirá que estos tres principios que acabamos de hallar en la determinación de la esencia del absoluto, son precisamente los tres principios primitivos del saber supremo o de la filosofía.

+ -
EL SABER EL SER
La Autogénesis La Autotesis
Principio del Movimiento Principio de la Fijeza


LA REALIDAD 
Principio de la existencia 
Principio primero de Wronsky



STANISLAS DE GUAITA

El eminente cabalista ha dedicado al Tarot varios trabajos, compilados bajo el título de "El Templo de Satán o la Clave de la Magia Negra". Se trata de un libro admirable.

TEOGONIA DE DIVERSAS RELIGIONES

Acabamos de mostrar los tres primeros principios del Tarot, en correspondencia con los descubrimientos filosóficos de algunos autores modernos. Bastará con recordar cuanto se ha dicho sobre el arcano primero para hallar igualmente las correspondencias entre las conclusiones obtenidas por Fabre D'Olivet y Claude de Saint Martin. Diremos ahora algunas palabras sobre las relaciones entre las enseñanzas del Tarot y las contenidas en las religiones de diversos pueblos.
TEOGONIA EGIPCIA

Osiris es una emanación del gran ser; se revela mediante tres personas:
Ammon, que manifiesta los modelos arquetípicos de las cosas: es el poder.
Phta, el demiurgo, eterno obrero que realiza las ideas primitivas: es la sabiduría.
Osiris, el autor del bien, la fuente de toda vida: es la bondad.

"El dios egipcio, cuando se lo considera como la fuerza oculta que revela las cosas, se llama Ammon; cuando es el que realiza las cosas con arte y verdad se llama Phta; en fin cuando actúa como el dios bueno y generoso se le llama Osiris" (Jámblico).


Principio Indeterminable
RA
Trinidad Divina

AMMON-PHTA-OSIRIS


TEOGONÍA HINDÚ
Principio Indeterminable
PARABRAHM


BRAHMA-VICHNOU-SHIVA
Creador-Conservador-transformador 


He aquí además un análisis de esta concepción aplicada a la cosmogonía.

COSMOGONÍA HINDÚ PRIMITIVA SEGÚN EL RIG-VEDA

"No había ser ni no ser, ni éter, ni esta tienda del cielo; nada desarrollándose ni desarrollado. No había muerte ni inmortalidad; nada separaba la noche oscura del día luminoso. Mas aquél, ÉL, respiraba solamente con AQUEL de quien sostiene la vida en su seno. Fuera de él nada existía que después haya existido. Las tinieblas lo cubrían, semejante a un océano que nada alumbra. Este Universo era distinto, como los fluidos mezclados con las aguas; mas esta masa que estaba cubierta por una corteza, fue, al fin, organizada por el poder de la contemplación.
En su inteligencia se formó el primer deseo; y resultó ser la simiente productiva originaria. Esta simiente productiva se transformó en la providencia o alma sensible; y materia o elemento, ELLA que es sostenida por él en su seno, fue la parte inferior, y ÉL que observa fue la parte superior. ¿Quién conoce exactamente y quién podría afirmar, en este mundo, de dónde y cómo esta creación ha tenido lugar?... Los dioses son posteriores a esta creación del mundo."


TEOGONÍA CABALÍSTICA

Principio Indeterminable
AIN SOPH
El Absoluto
Trinidad divina

CHOCMAH-BINAH-KETHER


CHOCMAH BINAH
La Sabiduría absoluta La Inteligencia absoluta


KETHER
La potencia equilibrada absoluta



Podríamos llevar más lejos estas comparaciones, mas sería inútil alargar desmesuradamente nuestro estudio. El lector curioso podrá consultar por sí mismo los resúmenes de las teogonias antiguas y ver la concordancia universal de los principios primitivos en todas las religiones. Nos basta con haber determinado la universalidad de nuestros tres primeros principios, que nombraremos, con los cristianos, para ser mejor entendidos: 

+ -
DIOS EL PADRE DIOS EL HUO


DIOS EL ESPÍRITU SANTO

Una vez terminados estos principios, los veremos inmediatamente en acción en el curso de la creación.
El primer principio había revelado su existencia en el segundo, llamado por los cristianos: el hijo. En fin, estos dos principios se corporizan en el tercero. He aquí por qué hemos denominado hace un instante al Espíritu Santo: cuerpo de Dios.
Ahora bien; la misma ley de creación, obrando sobre las relaciones del primer principio con el segundo, va a manifestarse en la acción del primer ternario sobre sí mismo, para dar nacimiento a la Trinidad siguiente. Dios el padre, principio de la voluntad, se refleja todo entero sobre el rudo Adán, principio del poder; Dios el hijo, principio de la inteligencia se refleja en la graciosa Eva, principio de la autoridad. En fin Dios total, o Dios el Espíritu Santo, da cuerpo a esas dos unidades místicas y las hace una realidad en la creación equilibrada de Adán-Eva o de la HUMANIDAD.
La "humanidad", imagen del "amor", contiene también en ella un principio rudo y astringente (diría Jacobo Boehm) y un principio suave e insinuante. El primero de estos principios, simbolizado por Adán, es el origen de la fuerza brutal, del poder en todas sus manifestaciones. El segundo, simbolizado por Eva, es el origen de la gracia femenina, de la autoridad. Hemos visto que el poder y la autoridad se equilibran en el amor.
Cada hombre, molécula reflejada de la humanidad, está hecho a su imagen; contiene en él un Adán, fuente de la voluntad: es el cerebro; una Eva, fuente de la inteligencia, es el corazón; y debe equilibrar el corazón por el cerebro y el cerebro por el corazón, para ser un centro de amor divino.
Lo mismo puede decirse del hombre y de la mujer, los que representan igualmente a Adán y Eva. Mas así como el padre y el hijo se han vuelto realidades en el Espíritu Santo; lo mismo que Adán y Eva han tomado cuerpo en la humanidad; lo mismo el tercer ternario va a tomar nacimiento de la acción recíproca de los otros dos.
La NATURA NATURANTE o creadora surgirá de la acción y de la reacción recíproca de Dios el padre y de Adán. (Los principios creadores, respectivamente activo y pasivo.) Nace así el fluido universal creador o la vida universal, equilibrando y realizando la inteligencia y la autoridad, que define sus propias cualidades. En fin, el Espíritu Santo y la humanidad, el cuerpo divino y el cuerpo humano, van a unirse y a manifestarse eternamente en el UNIVERSO VIVIENTE, fuente de la atracción universal.
Y así como el Espíritu Santo era el cuerpo de Dios, el hijo su alma y el padre su Espíritu; así como la humanidad era el cuerpo de Adán, Eva su vida o alma, y Adán su Espíritu, así también:

El Universo es el cuerpo de Dios. 
La humanidad es el alma de Dios. 
Dios es su propio espíritu.

Comprobamos así la opinión de los panteístas cuando definen a Dios como la reunión del Universo, pero comprobamos igualmente el error que cometen cuando le niegan toda conciencia propia. Asi como la conciencia del hombre es independiente de los millones de células que constituyen su cuerpo, así también la conciencia de Dios es independiente de las moléculas del Universo y del hombre, que constituyen su cuerpo y su alma. Se podría destruir una parte del Universo sin disminuir en lo más mínimo la personalidad divina, del mismo modo que se pueden cortar los cuatro miembros a un hombre sin que por esto deje de tener conciencia de la integralidad de su persona. He aquí por qué las conclusiones de Schopenhauer y de Hartmann son en parte erróneas.
Antes de abandonar nuestro estudio admiremos una vez más ese libro maravilloso, ese libro simbólico denominado Tarot, que así define a Dios.
Dios es el absoluto, cuya esencia es impenetrable, cuyo cuerpo es el Universo, la humanidad su alma y su espíritu él mismo.


ANDROGONÍA

Cada hombre contiene un Adán —fuente de la voluntad— es el cerebro; una Eva —fuente de la inteligencia— es el corazón, y debe equilibrar el corazón por el cerebro y el cerebro por el corazón para transformarse en un centro de amor divino.
En la humanidad, principio realizador pasivo de Dios, en cuanto tal, el padre y el hijo divinos se hallan representados por el hombre. El hombre ejerciendo las funciones de Dios el creador, es el PADRE; la mujer ejerciendo las funciones de Dios el conservador es la MADRE; en fin el AMOR HUMANO realiza la divinidad total en la humanidad. La familia humana es, por lo tanto, la representación de la divinidad sobre la tierra. Es precisamente lo que nos enseña el Tarot, mediante los arcanos menores (rey o el padre, dama o la madre, caballero u hombre joven y valet o niño). Es también lo que la ciencia antigua había comprendido, cuando establecía su organización entera sobre la familia, en vez de hacerlo sobre el individuo, tal como ocurre en nuestros días.
Si la China venerable mantiene todavía en pie, desde hace muchos siglos, su organización social, es porque la fundamentó en la familia.
El ternario humano tiene como característica: Adán, la necesidad —imagen y reflejo de la voluntad y el poder—; Eva, la libertad —imagen y reflejo de la inteligencia y de la autoridad—; y Adán y Eva, la caridad —imagen y reflejo del amor y de la belleza— que aporta los términos constitutivos.
LA REALIZACIÓN, LA JUSTICIA equilibrada por la prudencia, revela la constitución moral del hombre, mientras que la LUZ ASTRAL POSITIVA (OD), la LUZ ASTRAL NEGATIVA (OB) y el FLUIDO ASTRAL EQUILIBRADO (AOUR) muestra el origen de su constitución física.
La potencia mágica, el coraje y la esperanza manifiestan las cualidades morales del hombre, mientras que la fuerza en potencia de manifestación, la vida reflejada y la fuerza equilibrada indican la influencia del Universo en él.
Así, la ley que gobierna todas estas manifestaciones de Dios en la serie de sus creaciones es la emanación. Del centro único pero insondable, emana a continuación una trinidad de principios absolutos, que servirá de modelo a todas las emanaciones posteriores del ser principio. Cada uno de los elementos de esta trinidad se manifiesta por dos grandes emanaciones, las que son su fuente original; del primer principio o el padre emana sucesivamente Adán y la naturaleza creadora (naturante, según Spinoza) ; del segundo principio emana Eva y la naturaleza naturada o receptriz; en fin el principio tercero o Espíritu Santo sirve de modelo a la constitución idéntica de Adán-Eva, o la humanidad y el Universo.
Es así como el ternario emanado de la unidad misteriosa constituye a renglón seguido un septenario formado por las diversas emanaciones de estos tres principios, tal como los siete colores de la gama luminosa formado por la combinación de los tres colores fundamentales, emanados ellos mismos de la única luz, y de las siete notas de la gama musical constituidas por la trinidad fundamental de los sonidos.
El septenario, "formado por dos ternarios en el medio de los cuales se contiene la unidad" (Sepher Jesirah), es, en consecuencia, la expresión cabal de un ser totalmente constituido. Es precisamente lo que demuestra la teosofía hindú, mediante los siete principios del hombre y los siete principios del Universo.
Concluimos nuestro estudio sobre el hombre mostrando su constitución según el Tarot, el cual demuestra que su cuerpo viene del Universo, su alma del plano astral y su espíritu de Dios.


COSMOGONÍA

A medida que descendemos por la escala de las emanaciones del ser absoluto, los principios se materializan cada vez más y, en consecuencia, resultan menos metafísicos. El Tarot nos enseña que el Universo es el resultado de la participación de lo humano en los actos creadores de lo divino; profundo misterio que alumbra vivamente las teorías teológicas de la caída. Jacob Boëhm, el sublime cordelero visionario y Claude de Saint Martin —su admirador y discípulo— dan a este respecto algunas explicaciones, fáciles de comprender mediante el Tarot. El investigador suficientemente curioso como para tomarse el trabajo de comprobar este aserto, quedará sorprendido de las correspondencias que hallará.
Dios se manifiesta en el Universo mediante la tercera emanación ternaria: la naturaleza naturante, realizada en el PRINCIPIO TRANSFORMADOR UNIVERSAL; la naturaleza naturada realizada en la INVOLUCIÓN, y, en fin, en esa misteriosa fuerza cíclica que hemos analizado al estudiar el arcano 15 y que denominaremos: la FUERZA FATAL DEL DESTINO. Este es el Dios adorado por la ciencia materialista, y se ve que en su ignorancia, ofrece sus homenajes a la propia divinidad —en la forma más materialista— creyéndose, no obstante, profundamente atea.
LA MUERTE, LA VIDA CORPORAL y EL DESTINO que regula sus relaciones recíprocas, constituirán los principios conservadores del Universo; en fin, la FUERZA PLÁSTICA, la VIDA INDIVIDUAL y la LUZ ASTRAL EN CIRCULACIÓN nos mostrará los medios de transformación y de realización utilizados por el Cosmos.
Mas éstos son principios abstractos; si deseamos verlos en acción consideremos el ternario siguiente. El principio transformador universal revela su existencia por la DESTRUCCIÓN de los seres y de las cosas; más de inmediato el principio opuesto por la involución, INMORTALIZA la destrucción por el influjo de las nuevas corrientes divinas en el caos. Así también, Adán, se materializa por LA CAÍDA de su espíritu en la materia, fuente de la MUERTE; mas la vida corporal, fuente de la esperanza, nace y concede los medios de rescatar la falta por el sufrimiento del CUERPO MATERIAL. Por último aparece la propia materia, último término de la involución, después de la cual comenzará la grandiosa evolución hacia el centro primitivo.

Creemos inútil manifestar que solamente hemos querido describir a grandes rasgos las enseñanzas del Tarot respecto de la teogonia, la androgonía y la cosmogonía, sin entrar en mayores detalles. Se trata de un asunto demasiado grave; muy lejos de nosotros la intención de aparecer ni siquiera como un mero comentador de tan profunda metafísica.

COSMOGONÍA

Resumiendo ahora la involución de los tres grandes principios:

de Dios EL PADRE emanaron sucesivamente:



ADÁN LA VOLUNTAD 
LA NATURALEZA EL PODER
NATURANTE EL FLUIDO UNIVERSAL 
después sus formas CREADOR


Adán realizado en el padre ha producido la realización y la luz astral, mientras que la voluntad se realizaba en la necesidad, el poder en la potencia mágica y el fluido universal creador en la fuerza en potencia de manifestación.
La naturaleza naturante realizada en el principio transformador universal a producido la muerte y la fuerza plástica universal con sus formas: la destrucción, la caída adámica y el mundo visible. He aquí los principios emanados del padre y que lo representan:
Resumámolos en un cuadro.


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EL TAROT INICIATICO

APLICACIONES DEL TAROT A LAS DOCTRINAS TEÓRICAS Y PRÁCTICAS DE LA INICIACIÓN

A continuación damos in extenso un trabajo muy interesante de nuestro camarada Ch. Barlet. Los lectores podrán así verificar las correspondencias existentes entre sus conclusiones y las nuestras.

En la antigüedad los hombres de ciencia eran también grandes sabios, testigos: Pitágoras, Platón, Aristóteles; en cambio, en nuestros días la ciencia y la sabiduría se buscan sin lograr encontrarse, o se encierran en un conflicto mortal: la cuestión religiosa.
Lo absurdo de esta separación se trasluce al estudiar las obras de los filósofos positivistas preocupados en edificar una síntesis del saber científico moderno. Mientras el aforismo fundamental del cual parten es que el hombre no puede actuar sino en el mundo de los fenómenos, sus libros testimonian una tendencia cada vez mayor en trascender, mal que les pese, los límites que se habían impuesto; arrastrados por esa misma naturaleza que aman y conocen mejor que nadie en sus manifestaciones finales.
Podríamos compararlos a los insectos encerrados detrás de los cristales de una ventana: se desesperan, divisan claramente los rayos que deben conducirlos a la fuente de toda luz, pero no pueden escaparse de su prisión. Los espiritualistas, en cambio, libres y como perdidos en el océano luminoso, navegan sin brújula, incapaces de hallar el rayo conductor que desespera a los positivistas.

Existe no obstante una escuela que promete guiar a los unos, liberar a los otros y dirigir a ambos hacia el ansiado foco de la verdad; escuela desconocida, poco frecuentada, mas cuyos maestros han demostrado poseer una ciencia vastísima: la TEOSOFÍA, verdadero espiritualismo positivo por mucho tiempo conservado en los antiguos misterios, transmitido con más o menos pureza por los cabalistas, los místicos, los templarios, los rosacruces y los masones, a menudo degenerada como cualquier doctrina que se divulga prematuramente, mas siempre oculta en el fondo de todas las religiones y cuidadosamente cultivada en muchos santuarios ignorados, siendo la India su foco principal.
El secreto de la Teosofía, para conciliar la ciencia con la metafísica, se halla en un cierto desarrollo práctico de las facultades humanas capaces de ampliar los límites de la certeza. Ensayemos por lo pronto de comprender sus posibilidades.
El examen atento de los métodos científicos, por muy positivos que parezcan, prueban que existe evidencia o certeza solamente en los axiomas, y que el andamiaje frágil y cambiante de nuestras ciencias, edificado sobre esta base inquebrantable, se debe totalmente a la intuición, de la cual son instrumentos la observación y la experiencia.
Por otra parte, el campo de la percepción directa en el cual se ejerce la intuición es susceptible de extensión; es lo que demuestran los fenómenos del hipnotismo y magnetismo (tormento de la ciencia moderna) en los cuales los limites de la materia opaca, del espacio y del tiempo se hallan suprimidos en una medida variable pero incontestable.
En fin, en este campo de las facultades trascendentes, la percepción no siempre se aproxima a la certeza invencible que caracteriza el axioma, dado que, entre los sujetos hipnotizables o magnetizables, la lucidez material presenta una serie de matices, que se repiten, en el orden intelectual, entre las fantasías de una imaginación desordenada y las revelaciones sublimes del genio verdaderamente inspirado.

No escapamos entonces de los datos positivos de la observación y de la experiencia al afirmar que la percepción física e intelectual del ser humano, es capaz de sobrepasar la sensación y el juicio ordinario que, en las regiones trascendentales que puede alcanzar, resulta pasible de mayor o menor certeza. Esta afirmación ofrece nuevos horizontes al conocimiento humano, una jerarquía de nuevas causas inmediatas, y la perspectiva de una progresión indefinida para la ciencia.
Ahora bien, la Teosofía enseña al hombre el entrenamiento que le permitirá abordar esas regiones trascendentales de la percepción, preservándolo al mismo tiempo de las ilusiones a través de las fuerzas y los nuevos seres que hallará; esta enseñanza constituye la iniciación propiamente dicha.
El ligero esbozo que daremos, cuya imperfección deberá el lector atribuir al estudiante que lo formula, nos dará, al menos, una idea de los principios que unen la Religión y la Filosofía, la Sabiduría y la Ciencia, en la Teosofía.
La iniciación comprende dos partes diferentes pero solidarias; La Teoría de los recursos y de las necesidades de su comienzo, que el neófito admite siempre a beneficio de inventario, —conjuntamente con la reserva absoluta de su libertad de pensamiento—; y la práctica, en la que se ejercita, bajo la dirección de sus maestros, en el entrenamiento físico, intelectual y moral que debe transformarlo en un iniciado.

La Teoría, primera enseñanza de la Teosofía, es tal como quedó indicada; es ella la que aporta el material de las publicaciones teosóficas: no caigamos entonces en el error de creernos iniciados por el solo hecho de poseer algunos libros de uso público; su conocimiento puede ser una preparación excelente, pero nada más.
Estas teorías se hallan diseminadas en una multitud de libros más o menos conocidos, más o menos accesibles; pero son contados los que la exponen con la suficiente simplicidad y método para que su conjunto guste a todos los debutantes. Esta primera dificultad, motivada principalmente por el estado actual de las mentes, que dificulta la enseñanza regular, corresponde también a la diversidad de las inteligencias.

Unas, predispuestas a las doctrinas teosóficas, obtienen inmediato provecho de cualquier detalle; otras, al contrario, no pudiendo aceptarlas "a priori" en su conjunto, penetran voluntariamente por una puerta secundaria que les convenga especialmente, pero que frecuentemente las obliga a un largo rodeo a través de nuestras ciencias filosóficas.
En consecuencia, los comienzos serán siempre variables, exigiendo la dirección de algún compañero más avanzado, capaz de discernir el estado intelectual y moral del aspirante.
En el tratado elemental de ciencias ocultas de PAPUS, se hallará una excelente bibliografía de las obras teosóficas. He aquí, presentada en conjunto, una serie de estudios, algo larga tal vez, pero segura, capaz de establecer una transición adecuada entre el positivismo y la Teosofía.
Los hechos: estudiar: Richet, — D'Assier, — Liebeault, — Philipps, — Dupotet, — Reichenbach, — Mesmer, etcétera.

Las hipótesis de conjunto: Comte, — Stuart Mili, — Ribot, — Spencer, — Taine, etcétera.
Los filósofos: Del Prel, — Hartmann, — Schopenhauer, — Hegel. — Se hallará gran provecho en los más antiguos: Espinosa, — Leibnitz, y hasta la antigüedad: Aristóteles, — Platón, — los neo-platónicos, — los pitagóricos, — después los sabios místicos modernos: Wronsky, — Fabre D'Olivet, — Lucas, etcétera.
Nos hallamos entonces en plena Teosofía.
Esta serie requiere sin embargo algunos retoques, correlativamente al carácter y aptitudes científicas del estudiante. Sin embargo es necesario mostrar algunos aspectos de esta teoría para la mejor inteligencia del asunto; el lector no deberá olvidar que el método de exposición es privativo del autor de este artículo, y con él los errores en que pudiera incurrir.
Las ciencias positivas dan como última fórmula del mundo sensible; no hay materia sin fuerza; no hay fuerza sin materia.

Fórmula incontestable, pero incompleta si no se le añade el comentario siguiente:

1° La combinación de lo que llamamos fuerza y materia se presenta en variadas proporciones después de lo que podría denominarse la fuerza materializada (la roca, el mineral, el cuerpo químico simple) hasta la materia sutilizada o materia fuerza (el grano de polen, el espermatozoide, el átomo eléctrico); la materia y la fuerza aunque no nos sea posible aislarla, se presenta entonces como el límite matemático extremo y opuesto (o de signo contrario) de una serie en la que no vemos sino algunos términos intermediarios; límites abstractos pero indubitables.

2° Los términos de esta serie, es decir, los individuos de la naturaleza, no son jamás estables; la fuerza, cuyo carácter es la movilidad, arrastra, como a través de una corriente continua, de uno a otro polo, la materia esencialmente inerte, que se acusa por una contracorriente de retorno. Es así, por ejemplo, como un átomo de fósforo, extraído por el vegetal de los fosfatos minerales, constituirá el elemento de una célula cerebral (materia sutilizada) para regresar por desintegración al reino mineral inerte.

3° El movimiento, resultado de este equilibrio inestable, no es inarmónico; ofrece una serie de armonías coordinadas, a las que llamamos leyes, y que se sintetizan a nuestras miradas en la ley suprema de la evolución.
La conclusión se impone: Esta síntesis armoniosa de fenómenos, es la manifestación evidente de lo que denominamos una voluntad.
Ergo, según la ciencia positiva, el mundo, es la expresión de una voluntad que se manifiesta por el equilibrio inestable, pero progresivo de la fuerza, y la materia.
Se traduce por este cuaternario:

I. VOLUNTAD (origen simple)
II. FUERZA (Elemento de la voluntad polarizada)
III. MATERIA
IV. EL MUNDO SENSIBLE
(Resultado de su equilibrio instable, dinámico)

El método positivo no nos permite detenernos aquí: es preciso todavía analizar la voluntad. Observemos que este análisis, que el lector realizará fácilmente con la ayuda de un texto de sicología, nos conduce (a través de los dos términos opuestos, afirmación y negación) a una nueva causa superior de apariencia simple, la idea, que el análisis descompondrá todavía en conciencia e inconciencia, para ascender —sin que pueda sobrepasarlo— a ese término absoluto, el uno, a la vez conciente e inconciente, afirmativo y negativo, fuerza y materia, innombrable, incomprensible para el hombre.

Designemos este término supremo por ALFA, y el átomo material por OMEGA, tendremos, según nuestro análisis, como representación del universo la siguiente serie de cuaternarios jerárquicos:


Los términos extremos. Alfa y Omega, Espíritu y Materia, igualmente inaccesible a la inteligencia humana en su infinita grandeza y pequeñez infinita , no solamente están reunidos por cadenas intermediarias invariables, sino que se produce del uno al otro un continuo movimiento descendente, en el cual el Espíritu deviene Materia —por las desintegraciones sucesivas expresadas por la idea, la voluntad y el cosmos. Es lo que constituye la creación.
Pero dado que el cosmos se halla en movimiento evolutivo —como lo demuestra la ciencia— y puesto que, según ella, este movimiento tiende palmariamente hacia una síntesis progresiva que espiritualiza a los seres complicándolos cada vez más, el esquema precedente no expresa sino la mitad del universo, la descendente; es necesario añadirle la otra mitad para que retrotraiga el átomo, Omega, al principio opuesto, Alfa, a través de las síntesis progresivas de las vidas individuales. Es el progreso, continuación de la creación.
Así, el universo se nos muestra como una corriente circular cuya orientación es necesariamente inversa en los dos arcos opuestos; del polo positivo Alfa al polo negativo Omega, la corriente desciende: de la involución, el descenso del Espíritu en la materia; del polo negativo Omega al polo positivo Alfa, la corriente asciende: es la evolución, la espiritualización de la materia; llegaremos luego a su descripción.

En conclusión, por lo que al hombre se refiere:

La ciencia nos lo muestra sobre el arco ascendente y ya muy lejos del polo negativo, puesto que se halla a la cabeza de los tres reinos terrestres. Pertenece en consecuencia al mundo sensible del universo; el movimiento impresionante de la ciencia certifica igualmente el lugar que ocupa en el mundo intelectual; pero al mismo tiempo, sus errores, sus incertidumbres, las enormes lagunas de su saber, como asimismo sus pasiones, demuestran acabadamente que aquí no es ya el amo absoluto. En cuanto al mundo divino, lo concibe, lo presiente, pero apenas si logra atisbarlo recurriendo a la fe más bien que a la ciencia.
El hombre es, por lo tanto, un ser que ha logrado alcanzar en su reascensión la región intermedia y sobre todo un sector vecino al centro de aquélla; su lugar está en el medio del arco ascendente, entre los seres superiores y los inferiores de la creación, dominando a los unos, dominado por los otros, entre el ángel y la bestia.
Situación necesariamente penosa a causa de la igualdad de dos fuerzas contrarias que retardan la ascensión, verdadero punto muerto que es necesario vencer mediante un esfuerzo especial.
La iniciación es la enseñanza que facilita, llegado ese momento, la eclosión de la crisálida humana. Nos hallamos ahora en las condiciones necesarias para comprenderla.
Los antiguos, con la pujanza de su genio sintético, habían simbolizado el conjunto de la involución y de la evolución mediante una serie de 22 figuras plenas de significado, que constituye lo que los ocultistas denominan los 22 arcanos mayores.
Considerando a las 10 primeras como una descripción de la involución, hallaremos en las restantes las fases sucesivas de la iniciación, tal como las describen las doce horas (o sentencias) atribuidas al célebre Apolonio de Tyana, y que enumeraremos a continuación.
Para mayor claridad, deberemos volver por un instante sobre la evolución:
En efecto, su análisis no se completa con los 10 términos que nos han conducido al cosmos, equilibrio dinámico de la fuerza y la materia. Este cosmos puede analizarse a su vez en dos principios, que la ciencia nos muestra en conflicto en los movimientos de la materia, a saber: el activo y el pasivo (masculino y femenino de los organismos, ácido y base de la química, polos opuestos de la electricidad, etcétera).

Es tan sólo en su equilibrio absoluto que reside la materia completamente inerte, el polo inaccesible exactamente opuesto al Alfa: Omega del universo.
Los ocultistas han representado esta 4a tetraktis, cuyo primer término es el cosmos (la tetraktis del mundo inferior, infera, los infiernos), mediante los arcanos 11, 12 y 13. El último, aquel que lleva el número 13, tan generalmente temido, merece destacarse. Se denomina la MUERTE y la RESURRECCIÓN: es allí, efectivamente, donde reside la inercia absoluta, pero es también allí donde la involución se detiene y la evolución comienza, puesto que el equilibrio de los dos principios activo y pasivo no persiste jamás.
Esto parece contradecirse con la observación precedente: que la descripción de la iniciación, es decir la reascensión, comienza en el arcano 10 y no en el 14. Pero no es así: En la evolución, el ser debe tomar en sentido inverso, para efectuar la síntesis, todos los planos a través de los cuales el Alfa se ha desintegrado en el curso de la involución. El hombre, es la resultante de un trabajo de este género anterior a su estado presente, pero este trabajo, que lo ha elevado desde el Omega hasta el plano de la voluntad, no es consciente para él; lo ha recorrido, primeramente bajo la presión fatal de la fuerza pura, después del instinto, de los deseos, de las pasiones; por lo tanto no conoce su solución anterior, y, no obstante: ¿de qué manera podría él transformarse en el dueño de cualquiera de esos mundos, sin conocerlos a todos por igual? Su primera operación en la iniciación será, pues, el redescender hasta sus orígenes en la evolución, entrar en conocimiento en sus diversos grados, de todas sus fuerzas, de los variados seres que la atravesaron, de hundirse, por así decirlo, hasta las raíces de la vida, hasta la muerte, y de aprender a dominarla.
Como lo demostraremos, esto no es una metáfora; el neófito no puede llegar al ejercicio certero, voluntario, de las facultades trascendentes sin obtener previamente el dominio de las fuerzas que producen la ilusión y que amenazarían su propia vida; sin alcanzar la inercia y vencerla. Es necesario que como el Cristo, modelo del hombre regenerado, expire sobre la cruz y resucite al tercer día, es decir después de haber descendido los tres últimos grados representados por los arcanos 11, 12 y 13 hasta la sima de los infiernos, para enfrentarse con la muerte y dominarla.
Dicho lo cual, describamos las doce horas o fases de la iniciación.

El arcano 10, primera hora de la serie, corresponde al plano actual del hombre. El símbolo de este arcano es la esfinge que defendía la entrada del mundo egipcio; el neófito descendía entre las patas al subterráneo que debía conducirlo al santuario, a través de una serie de pruebas, imagen y noviciado del descenso precitado.
Esta hora es pues la de la preparación; separa la vida común de la vida trascendente; se aprende la clase de trabajo a realizar y se decide realizarlo. Veamos cómo:
La cabeza humana de la esfinge, foco de la inteligencia, dice al neófito: "Adquiere primero la ciencia que muestra el fin y alumbra el camino". Es la enseñanza teórica indicada más arriba.
Sus flancos de toro, imagen de la labor ruda y perseverante de la cultura, le dice: "Sé fuerte y paciente en el trabajo".
Sus patas de león le dicen: "Hay que osar y defenderse de las fuerzas inferiores".
Sus alas de águila le dicen "y querer elevarse hacia las regiones trascendentes que tu alma alcanza ya".
La pregunta atribuida a la esfinge griega y la obligatoria respuesta ofrece una imagen no menos expresiva del hombre y de su finalidad. Es él el animal que de mañana, es decir en la infancia de la humanidad, camina en 4 pies (4 es el número de la realización, personifica a la materia y sus instintos, el mundo sensible), a medio día (es decir en la edad viril de esta humanidad) marcha sobre 2 pies (2, número de la oposición, imagen de la ciencia, de sus contradicciones, de sus dudas, del mundo inteligible) y a la noche (cuando se aproxima el término de la jornada, anda sobre 3 pies (3, número del mundo divino; 3 ó la trinidad da la solución de todas las oposiciones, de todas las antinomias mediante el término superior, síntesis armónica de los dos términos contrarios).

Apolonio describe esa hora con estas palabras: "aquí el neófito alaba a Dios, no profiere injurias, no es ya motivo de sufrimiento" —dicho de otro modo, empieza a conocer la creación en su aspecto teórico y se ejercita en el dominio de sus pasiones.
Detengámonos un instante en la concordancia de estas diversas prescripciones.
Hemos visto al hombre alcanzar el arco ascendente, solicitado por las fuerzas de inercia, inferiores, que acaba de atravesar bajo el impulso del instinto, y aquellas activas que lo atraen hacia lo alto. Como lo hicimos observar, éste es el momento en que la lucha debe decidirse por intervención de la voluntad suficientemente desarrollada por la evolución, y suficientemente libre como para tomar partido por cualquiera de los bandos; puede entonces decidirse o por las fuerzas inferiores, de desintegración, o por las superiores, de síntesis; es a lo que Ilamamos el mal y el bien: Mal, en efecto, para él porque redescendiendo volverá a encontrar los vapores de la descomposición y de la muerte; Bien, al contrario, si remonta, porque gozará en la realización de sus aspiraciones naturales el conocimiento y el dominio de la creación.
Ahora bien: ¿en qué lugar del organismo humano se halla instalado el índice de las fuerzas de inercia?

En el instinto, las pasiones. Por lo contrario, ¿donde está el índice de las fuerzas activas? En la energía moral, la virtud.
¿Dónde está en la organización humana el índice de las fuerzas desintegradoras que provocan el retorno a la inercia? En la tendencia al aislamiento, en el egoísmo. ¿Dónde está, por lo contrario el índice de las fuerzas integrantes? En la tendencia a la solidaridad, en el altruismo, en la fraternidad.
Ergo, el mundo trascendente se halla abierto para cualquiera que posea la voluntad (o aun el impulso artificial) suficiente como para triunfar de las fuerzas que lo defienden; mas desgraciado de aquél que lo aborde con el corazón pasinoado y egoísta, pues volverá a hundirse en la corriente de descomposición para disolverse. La naturaleza destruye el mal; ¡es la ley de selección!
Tan solo aquél cuyo corazón rebose de caridad podrá elevarse, conforme al verdadero destino del ser humano, a la región de los principios.
Es por lo que la esfinge prescribe a la par de la voluntad perseverante del toro, el coraje del león contra las fuerzas pasionales. Y es también por lo que Apolonio prescribe las reservas y la fraternidad, conjuntametne con el Evangelio que constituye la fuente de la ley.
Esta es, además de la ciencia, la preparación a la iniciación. Veremos muy pronto la sanción de esos preceptos.
El neófito suficientemente ejercitado en los preliminares de la primera hora desciende los tres grados inferiores del siguiente modo:


ARCANO XI: LA FUERZA

Segunda hora de Apolonio: Los abismos del fuego; las virtudes astrales forman un círculo a través de los dragones y el fuego (la cadena magnética).
El Neófito aprende a conocer la Fuerza Universal que obra en su organismo y la doble corriente (positiva y negativa) que la caracteriza. Este conocimiento tendrá su adecuada aplicación en las dos horas siguientes.

ARCANO XII: LA GRAN OBRA

Tercera hora de Apolonio: Las serpientes, los canes y el fuego. Primera manifestación de la fuerza aplicada exteriormente a la materia inerte para efectuar las transmutaciones: LA ALQUIMIA. Alcanzando este grado práctico, el neófito debe, en lo moral, estar dispuesto al sacrificio completo de la personalidad. Usando la terminología alquímica, diremos que debe haber destruido por el fuego su naturaleza fija a fin de volatilizarla.

ARCANO XIII: LA MUERTE

Cuarta hora de Apolonio: "El neófito vagará de noche entre los sepulcros. Experimentará el horror de las visiones. Se entregará a la magia y a la goecia".
Es la nécromancia, utilización de las fuerzas para el dominio de los seres inferiores: elementales (organismos a punto de sintetizarse) y elementarios: restos cadavéricos en desorganización.
En lo moral, el neófito debe morir para la vida ordinaria a fin de renacer en la vida espiritual. El hombre celeste surgirá de los despojos del hombre terrestre.
Se ha alcanzado el fondo del universo. El neófito se halla en los límites del aura terrestre: atmósfera sublunar que envuelve al planeta y que constituye el depósito de los elementos de su vida. Helo aquí en el momento terrible en que debe abandonar la tierra para lanzarse al océano del espacio; crisis terrible a la que se consagrarán dos períodos.
El primero es transitorio.

ARCANO XIV: LAS DOS URNAS, (los fluidos terrestres y celestes)

Quinta hora de Apolonio: "Las aguas superiores del cielo".
Se adquiere el conocimiento de las corrientes astrales que circulan en el aura planetaria, tal como en la segunda hora se adquirió el conocimiento de la fuerza anterior a su manifestación en la hora siguiente.

ARCANO XV: TIFÓN, (el huracán eléctrico)

Sexta hora de Apolonio: "Aquí es necesario mantenerse quieto, inmóvil, a causa del temor".
El neófito se expone a la doble y potente corriente fluídica del espacio interestelar, que arrolla sin miramientos al imprudente o al ignorante, pero que eleva al fuerte suficientemente purificado. Silencio, prudencia, coraje.
Según vuestros méritos, seréis arrebatados como San Pablo, o de lo contrario os expondréis a la locura, la hechicería, y hasta a la espiritualización del mal. Será el sabbat o el éxtasis.
El lector deberá prestar la máxima atención a este solemne instante del ocultismo práctico, tan bien descripto por Lytton en su novela (Zanoni) con el nombre de "El Guardián del Umbral". Se llega a este umbral por vías muy diversas: el haschich, los narcóticos, los hipnóticos, las prácticas de la mediumnidad espirita; mas desgraciado de aquél que se asoma a este umbral sin haber triunfado en su larga y penosa labor preparatoria.
El próximo arcano nos muestra los resultados que pueden esperarse.

ARCANO XVI: LA TORRE FULMINADA.

Séptima hora de Apolonio: "El fuego reconforta los seres animados, y si algún sacerdote, hombre suficientemente purificado, lo roba y luego lo proyecta; si lo mezcla al óleo santo y lo consagra, logrará curar todas las enfermedades con sólo aplicarlo a la parte afectada".
La irresistible corriente abate al hombre que la desafía desde las elevadas cimas terrestres. Si el temerario carece de la pureza necesaria, sufrirá la acción de las fuerzas desorganizadoras en la justa proporción de su indigencia moral e intelectual (misticismo incoherente, locura, muerte o desintegración completa, figurada por el genio del mal: el Diablo).
Si en cambio hubiera merecido habitar las regiones superiores, este bautismo de fuego le dará los poderes del mago. Las fuentes de la vida terrestre se hallarán a su disposición. Llegará a ser terapeuta.
Entonces conocerá y dominará los espacios celestes en la misma forma como conocerá y dominará la esfera terrestre. Tres horas se consagran a esta exploración.

ARCANO XVII: LA ESTRELLA DE LOS MAGOS.

Octava hora de Apolonio: "Las virtudes astrales de los elementos, de las simientes de todo género".
Estamos en la región de los principios del sistema solar. La vida se aclara; su distribución desde el centro solar hacia todos los planetas y sus recíprocas influencias, son al fin entendidos en todos sus detalles. Es a lo que los ocultistas llaman correspondencias. El iniciado alcanza los más profundos conocimientos de la Astrologia.

ARCANO XVIII: EL CREPÚSCULO.

Novena hora de Apolonio: "Aquí nada terminado todavía". El iniciado aumenta su percepción hasta sobrepasar los límites del sistema solar, "más allá del zodíaco". Llega al umbral del infinito. Alcanza los límites del "mundo inteligible". Se revela la luz divina y con ella aparecen nuevos temores y peligro".

ARCANO XIX: LA LUZ RESPLANDECIENTE.

Décima hora de Apolonio: "Las puertas del cielo se abren y el hombre sale de su letargo".
La idea aparece al alma regenerada del iniciado; como se dice en ocultismo: surge el "Sol espiritual". Mediante un nuevo renacimiento entrará en el mundo divino y allí será inmortal.
Dos pagos hay que efectuar para llenar el más alto destino humano.

ARCANO XX: "EL DESPERTAR DE LOS MUERTOS".

Undécima hora de Apolonio: "Los ángeles, los querubines y los serafines vuelan con rumores de alas; hay regocijo en el cielo, despierta la tierra y el sol, que surge de Adán".
Son las jerarquías del mundo divino que se manifiestan sobre nuevos mundos y cielos. El iniciado no volverá a morir; se ha hecho inmortal.

ARCANO XXI: LA CORONA DE LOS MAGOS.

Duodécima hora de Apolonio: "Los cohortes del fuego se aquietan".
Nirvana. Regreso definitivo al ALFA. Resumamos en un cuadro las doce horas de la iniciación.
Sería inútil destacar las dificultades que presentan cada una de estas horas. Por otra parte, el tiempo que demandan hasta su total realización no solamente puede contarse en años sino también por vidas, y aun por centenares de siglos.
Del conocimiento de estas horas podemos esperar lo siguiente:

1° Un amplio progreso en la dirección de nuestras más hermosas esperanzas.
2° Una realización suficiente como para permitir y asegurar el éxito de los que nos acompañan.
3° La suficiente confianza en las enseñanzas de aquellos que reconocemos como nuestros maestros.
4° La certeza que de estas fecundas enseñanzas obtendremos los medios necesarios para ser útiles a nuestros semejantes.
Si queremos triunfar deberemos poner en práctica el consejo de la esfinge: aumentar el caudal de nuestros conocimientos, al mismo tiempo que apuntalamos sólidamente nuestra conciencia moral.
Sin embargo tas sólo aquellos que llevaron a la práctica estos consejos saben del intenso esfuerzo que requieren. Ojalá estas líneas tengan la virtud de provocar en el lector, el deseo y el coraje de repetir estos esfuerzos.

RESUMEN ESOTERICO DE ARCANOS :

1. El Principio.

    La Esencia

El HombreNaturaleza naturante
2.La SustanciaLa MujerLa Naturaleza naturada
3.La CienciaLa HumanidadEl Cosmos
4. VoluntadPoderFluido creador
5. InteligenciaAutoridadVida Universal
6. BellezaAmorAtracción natural
7. El PadreRealización

Victoria

Luz astral
8.La MadreJusticiaExistencia elemental
9. Amor divinoPrudencia (callar)Fluido astral
10. El OrdenFortuna (destino)

Potencia mágica

La Fuerza en potencia

de manifestación

11.La LibertadEl Coraje (osar)La vida refleja y pasajera
12.La PruebaEl Sacrificio concienteLa Fuerza equilibrante

La Fuerza plástica universal

13. El Principio        Trans formadorLa Muerte 
14. InvoluciónTemperanciaVida individual
15. El Destino

El Tiempo

La Fatalidad

La Fuerza mágica

La encarnación material

y su agente

16 DestrucciónCaosCatástrofeDesequilibrio

Materialización

17.La InmortalidadEsperanzaLas Fuerzas físicas
18. Los Adversarios

invisibles

El Cuerpo materialLas Fuerzas ocultas
19. La verdadera luzLa Verdad fecundaEl Reino Mineral-El Oro filosófico
20.Renacimiento moralCambioEl Reino Vegetal

La Vida Vegetativa

21.Ruptura de las co municacionesCeguera moralLa Materia viva
22 El AbsolutoEl Triunfo

(adquirido por la sabiduría)

El Universo equilibrado

(Relaciones astronómicas)


MAGIA COMO EFECTUAR OPERACIONES (PAPUS)


Una vez terminada la operación antedicha, es necesario, para completar esta instrucción, decir cómo se debe manejar las operaciones que se quiere emprender.
Habiendo llegado a este punto glorioso y obtenido el tesoro, no podréis alabar y magnificar suficientemente el muy santo nombre de Dios, ni aun si tuvieseis mil lenguas. Igualmente no podréis honrar y agradecer a vuestro santo ángel guardián como lo merece. Así debéis rendir gracias a Dios según vuestro estado y proporcionalmente al gran tesoro que habéis recibido.
Es preciso que sepáis cómo debéis gozar de estas inmensas riquezas para que ellas no os resulten infructuosas o aun perniciosas, porque este arte es como una espada en vuestra mano, pudiendo vos usarla para todas clases de maldades y hacer daño a vuestro prójimo. Pero usándola para el único verdadero fin, a saber: para vencer al demonio y a los enemigos de Dios, entonces haréis un buen uso de ella, y por eso quiero todavía daros algunas instrucciones sobre algunos puntos necesarios e importantes.
Después de terminar la operación de los espíritus, continuaréis alabando a Dios una semana entera; y no haréis obra alguna servil durante esos siete días, ni convocación alguna de los espíritus, ni general ni particular. Luego comenzaréis a ejercer vuestro poder como pasamos a indicar:

1a Guardaos sobre todas las cosas de hacer cualquier invocación u opeación mágica en día sábado, pues este día es consagrado al Señor. Este es un día en el que debéis reposares y santificaros y alabar a Dios por medio de oraciones.

2a Guardaos como del fuego eterno, de manifestar a persona viviente alguna lo que vuestro ángel guardián os habrá confiado, exceptuando a aquél que os habrá suministrado la operación, pues a él debéis casi mayor obligación que a vuestro padre.

3a Tratad de no serviros jamás de este arte contra vuestro prójimo, excepto para una venganza justa. Pero aun así mismo, yo os aconsejo que más bien imitéis a Dios que perdona y que os ha perdonado a vos mismo. Y no hay acción más meritoria que la de perdonar.

4a Si vuestro ángel no aprueba una operación, guardaos bien de efectuarla obstinándoos contra su criterio, pues os arrepentiréis para siempre.

5a Huid de toda clase de ciencias mágicas y encantamientos, porque son invenciones diabólicas, y no prestéis fe alguna a los libros que las enseñan; aunque en apariencia. parezcan excelentes, son otros tantos lazos de los que se sirve el pérfido Belial.

6a Cuando habláis a los espíritus no os sirváis jamás de palabras que no entendéis, porque solo sacaríais vergüenza y perjuicio.

7a Nunca pidáis a vuestro ángel guardián un signo para operar un mal, pues le ofenderíais. Habrá mucha gente que os pedirá que lo hagáis; guardáos bien de escuchar esas solicitaciones.

8a Acostumbraos a la pureza del cuerpo y al aseo de los vestidos, pues eso es muy necesario. Los espíritus, tanto los buenos como los malos, aprecian el aseo.

9a No os valgáis de vuestro arte para ayudar a otros en cosas malignas. Considerad bien ante todo a aquel a quien vais a hacer un servicio, pues a menudo sucede que al obligar a alguno, uso se causa un mal a sí mismo.

10a Nunca tratéis de procuraros el concurso de los santos ángeles más que en caso de extrema necesidad, puesto nne son los ángeles de Dios y tan eminentemente superiores a vos, que es imposible, que vos que sois una nulidad, pidáis osar cgmpararos con ellos.

11a En todas las operaciones que pueden realizarse por los espíritus familiares, no es necesario llamar a otros.

12a Tenéis el poder de serviros de vuestros espíritus familiares para perjudicar a vuestro prójimo, pero no lo hagáis, a no ser para reprimir la insolencia de los que atentarían contra vuestra propia persona. No los tengáis nunca ociosos, y si prestáis alguno a alguien, que sea a personas distinguidas por su mérito. pues no les gusta servir a gente de condición baja y ordinaria. Pero si la persona a quien ;os pasáis tuviera algún pacto en tal caso, los espíitus familiares dispararían precipitadamei ,c.

13a Seis meses antes de comenzar esta operación, se debe leer y meditar sobre estos tres libros a fin de quedar bien y plenamente instruido. Si uno no es judío, debe conocer varias costumbres y ceremonias de esta religión,
que la operación exige, y también acostumbrarse a la retirada que es tan neeesaria y tan útil.

14a Si durante los seis meses que dura esta operación cometéis voluntariamente algún pecado mortal, prohibido por las Tablas de la Ley, podéis dar por seguro que no recibiréis absolutamente esta sapiencia.

15a Dormir durante el día es completamente prohibido a no ser que uno falle por algún achaque, vejez o debilidad de constitución, pues Dios siempre quiere usar benignidad hacia los hombres.

16a Si no abrigáis seriamente el propósito de continuar esta operación, os aconsejo que no lo emprendáis absolutamente, puesto que el Señor no
quiere ser burlado. El castiga con enfermedades corporales a los que se burlan de él; pero si estáis impedido para continuar a causa de algún accidente imprevisto, no cometéis un pecado.

17a El que ha cumplido los 50 años no puede emprender esta operación. Así como se practicaba en la antigua Ley del Sacerdocio. Y es preciso haber cumplido por lo menos 25 años.

18a No debéis en modo alguno permitir a los espíritus familiares que se familiaricen demasiado, y no debéis discutir con ellos para nada, puesto que ellos os proponen tantos asuntos y materias a la vez que llegan a confundir y turbar el espíritu.

19a Con los espíritus familiares no os serviréis de los signos de la Parte III, pero si queréis algo, mandadles de viva voz. No ordenéis a la vez toperaciones al mismo tiempo, sino unas después de otras; seguid este metodo en los comienzos. pues un aprendiz no se hace maestro sino poco a poco.

20a Sin una causa de extrema importancia no se deberá jamás llamar l,os cuatro príncipes superiores ni a los ocho subpríncipes, pues hay que distinguirlos de los demás.

21a Cuando operáis evitaréis en lo posible el hacer aparecer visible-n, oto a los espíritus, porque debe seros suficiente que ellos digan y hagan que vos queráis.

22a Todas las oraciones, convocaciones v conjuraciones y en fin todo que die ais, lo pronunciaréis de voz alta v clara, hablando con naturalidad ronuncian.co distintamente, pero sin agitaros y gritar como un loco.

23a Durante las 6 lunas, debéis barrer el oratorio todas las vísperas de sábado, manteniéndolo bien limpio. puesto que es un sitio destinado para los ángeles, santos y puros.

24a Salvo el caso de necesidad apremiante, guardaos bien de empezar cualquier operación importante durante la noche.

25a Durante toda vuestra vida debéis huir de toda vida desarrerlacla y de todo vicio crapuloso.

26a Después de finiquitar la operación y siendo ya poseedor de la verdadera sapiencia, os quedaréis tres días en ayunas antes de comenzar a ponerla en práctica.

27a Todos los años festejaréis la conmemoración del beneficio que el Señor os ha acordado. Y festejaréis, oraréis y honraréis en este día vuestro Angel Guardián de todas vuestras fuerzas.

28a Durante los tres días en que contendréis a los espíritus, debéis ayunar, porque además de ser eso esencial para trabajar, seréis más libre y más tranquilo de cuerpo y de espíritu.

29a Tened bien presente, que los ayunos se entienden siempre desde la primera estrella nocturna y no de otra manera.

30a Tened por precepto ineludible de no dar esta operación a algún monarca; pues Salomón fué el primero que abusó de ese poder. Si hiciereis lo contrario perderíais vos y vuestros sucesores la gracia del mando. Habiendo yo mismo sido solicitado por el emperador Segismundo, le di voluntariamente el mejor de mis espíritus familiares, pero me negué a darle la operación, pues no debe uno dársela a ningún soberano.

31a Podéis darla, pero no es permitido venderla, pues sería abusar de la gracia del Señor; si contrariáis esta disposición, perderéis el mando.

32a Haciendo la operación en una ciudad debéis tomar una casa que no esté expuesta a la vista de nadie, porque hoy día es tan grande la curiosidad que es necesario guardarse bien, y también es preciso que la casa tenga un jardín para pasearse.

33a Tened cuidado durante las seis lunas o meses, de no perder sangre alguna de vuestro cuerpo, exceptuando la que la virtud expulsiva pudiere eliminar de suyo.

34a Ningún cuerpo muerto, de cualquier especie que fuere, debéis tocar durante todo ese tiempo.

35a No comeréis durante todo este tiempo carne alguna ni sangre de cualquier animal que fuere, y eso lo haréis por respeto especial.

36a Si dais la operación a alguien le haréis prestar juramento de no venderla ni dársela a ningún ateo ni blasfemador.

37a Ayunaréis tres días antes de dársela a otro, y el que recibirá hará igual cosa. El tendrá que consignaron al mismo tiempo 10 florines de oro o su equivalente, que vos debéis distribuir de vuestra mano propia a los pobres a los que encargáis de decir los psalmos Miserere meo Deus y el De Profundis:
(En otro sitio dícese "72 pobres").

38a Sería muy a propósito, para facilitar la operación, leer todos los salmos de David, porque contienen grandes virtudes y gracias, y decirlos a lo m snos dos veces por semana. Huiréis del juego como de la peste, porque causa siempre explosiones de cólera y blasfemias. Además, durante esta temporada la verdadera ocupación es la oración y la lectura de los libros sagrados.

He consignado aquí estos consejos para que, si los observáis fielmente sin faltar en lo más mínimo, podáis notar su utilidad al final de la operación. Recibiréis muchos otros consejos de vuestro ángel guardián. Ahora os daré una instrucción distinta y suficiente para que podáis serviros de los signos y los medios por los que podréis obtener otros más.
No cuadra a nuestros propósitos en este capítulo ofrecer una labor enteamente nueva. Sólo hemos querido esclarecer y sintetizar una multitud de detalles que resultan confusos o contradictorios en la mayoría de los grirnorios. Bastará confrontar con los manuscritos de las bibliotecas para estimar el éxito de nuestra empresa.
Pero todos estos antecedentes carecen de valor fuera de la posibilidad de obtener un resultado práctico. Por nuestra parte, hemos comenzado a efectuar experimentos no interrumpidos respecto de tales hechos, en 1891, y desde las primeras tentativas, nos dieron tales resultados, que sobradas razones nos asisten
para creer en la POSIBILIDAD DEL ÉXITO.
Procede aquí que entremos en la exposición de algunos detalles complementarios.


LA KABALA ESOTERICA POR PAPUS :

Moisés dividió su enseñanza en dos partes, unidas entre 
sí por una tercera parte. 
1° Una parte escrita: las letras, compuestas por signos ideográficos que contienen un triple sentido y constituyen el cuerpo. 
2° Una parte oral o sea el espíritu, que encierra la clave de la primera, y 
3° Entre ambas, un código de normas relativas a la cuidadosa conservación del texto, que constituye la vida de la tradición, cuyo principio animante es la jurisprudencia. 
El cuerpo de la tradición recibe el nombre de Massorah. 
El alma o vida de la tradición, se divide en Mishna y Gemarah de cuya reunión nace el Talmud.

El espíritu de la tradición, que es su parte más secreta, se encuentra expuesto en el Sepher- 
Yetzirah y el Zohar, cuyos anexos son el Tarot y las Clavículas. 
Todo el conjunto anterior constituye la Kábala. 

De esta forma, la Tradición o Kábala viene a ser una enseñanza iluminada sobre un Ser 
místico, que Moisés se encargó de transmitir, tomando como base el plano de los seres creados. 
A nuestro entender, ésta es la única tradición que puede brindamos tan alto grado de síntesis y 
elevación, lo cual le permite transmitir el conocimiento dentro de una gran unidad y en una forma 
fácilmente adaptable a la intelectualidad occidental. 

La Kábala es la ciencia del alma y de Dios, en todas sus elevadas correspondencias. Ella nos 
enseña y nos demuestra que TODO ES UNO Y UNO ES TODO, permitiéndonos, gracias a la 
analogía, remontamos desde la imagen hasta el principio o descender rápidamente desde el 
principio hasta la forma. Una letra hebra es, para el kabalista, como un universo en miniatura con todos sus planos de correspondencias, y a su vez, el universo es como un alfabeto kabalístico con todas sus series de vivas correspondencias. Nada es pues tan fácil de comprender ni tan dificil de estudiar como la Santa Kábala, verdadero nucleo de toda iniciación occidental. 
Los tres planos de existencia que denominamos los tres mundos, manifiestan la unidad 
creadora fuera de sí misma. Estos tres mundos se encuentran por doquier, tanto en Dios como en 
el Universo y en el ser humano, pues todos ellos manifiestan el triple plano de la existencia. Pero también los encontramos reflejados íntegramente en un grano de trigo, o en un planeta, en un 
vaso lleno de agua o en el sol, en una palabra humana o en un signo escrito. 
No debemos asombramos entonces al saber que los kabalistas han sido considerados a través 
del tiempo como soñadores ingeniosos, por parte de los pedantes e ignorantes, y como sabios 
prodigiosos por parte de los iniciados. 

La posesión de las claves kabalísticas abre el futuro, el éxito y el mismo cielo, a cualquier 
religión o fraternidad de iniciados. 
La pérdida de dichas claves condena a muerte a cualquiera que haya dejado extinguir tan 
preciosa luz. 
En la época de Ptolomeo, los judíos no pudieron traducir ya el Sepher de Moisés; de esta 
forma, perdieron su existencia independiente poco a poco y sólo los esenios, quienes poseían las 
claves de la Kábala, quisieron perpetuar su legado espiritual a través del cristianismo. 
Hoy, el Apocalipsis es una clave cerrada para los católicos romanos, como para los 
protestantes evangelistas, para los cristianos ortodoxos y para los armenios; Sus claves se han 
perdido. 

En las propias logias masónicas no se conoce ya la acacia, y el corazón de Hiram no ha sabido 
ser conservado en el místico vaso. Los ateos y los ignorantes ambiciosos pronuncian el INRI y 
escriben el nombre de Yahvé en la fachada de sus templos, siendo más dignos de compasión aún 
que los clérigos que les injurian, ya que al menos estos últimos han conservado sus devociones a 
los santos aunque han perdido la tradíción que les podria convertir en iniciados. 
Hé aquí porqué es necesario hablar algo más sobre los lineamientos generales de la Kábala, de 
lo cual ya hemos dado algunas nociones en un capítulo precedente. 
Veremos pues a continuación algunos detalles sobre los tres mundos en sí mismos, es decir, en 
cuanto a sus principios fundaIÍlentales y a su triple plano de manifestación. 
Las imágenes ideales de estas leyes, de estas relaciones y principios fundamentales, están 
simbolizadas por las letras ideográficas del alfabeto hebreo, por las diez numeraciones secretas de los Sephirot y por las operaciones de la aritmética sagrada. 

Ante todo, la Kábala establece una ley general, siendo la creación entera una aplicación de 
dicha ley. Esta Leyes la trinidad, derivada de una unidad primordial, en cuanto a su origen, y 
encaminada a una nueva fusión en la Unidad, en cuanto hace a su fin, cuyo movimiento se 
desarrolla a través de un ciclo cuatemario en lo que hace a sus lapsos o periodos vitales. 
Esta Trinidad existe ya en el primer Principio de toda creación y puede representarse como 

Cada uno de los elementos que constituyen esta Trinidad posee el poder de creación y de 
generación que tiene el primer Principio; pero este poder adquiere un carácter peculiar en cada 
elemento derivado, que puede denominarse afinidad o sexo, de acuerdo a los niveles ulteriores de 
acción. 
Hay en efecto, tres niveles de acción, en los cuales toda criatura ejerce su actividad. Estos 
planos o jerarquías se denominan dentro de la Kábala los tres mundos, y están representados en 
forma análoga tanto en la menor de las criaturas, como en la más inmensa de ellas. 
Por tal razón, una letra hebrea viene a ser una criatura intelectual que contiene en sí los tres 
mundos, bajo la forma de tres sentidos o significados jerárquicos, de manera análoga a un 
glóbulo sanguíneo, que los contiene en sus tres centros: el nucleo, la sustancia intermedia y la 
materia que le sirve de cobertura envolvente. Por lo mismo, el cuerpo humano es una creación 
fisica que manifiesta los tres mundos a través de su triple constitución: cabeza, vientre y corazón 
(pecho). 

Los tres mundos están constituídos así: 

1º. Por un mundo superior; 
2º. Por un mundo medio y 
3º. Por un mundo inferior. 

Estos niveles reciben muy diversos nombres de acuerdo a la criatura en que se encuentran. 
Esto ha dado lugar por otra parte a multitud de errores y oscurantismos por parte de los 
estudiantes, que no obstante han sido aclarados hasta donde es posible por los kabalistas. 
Así pues, en un glóbulo sanguíneo, los tres mundos se representan por el alma o nucleo del 
mismo, la vida que informa la sustancia que lo constituye en su nivel intermedio y el cuerpo que 
está formado por su envoltura. 

En cuanto al ser humano, el mundo superior se sitúa en su espíritu o ser inmortal, que actúa 
mediante el sistema nervioso consciente, mientras que la vida o principio animador utiliza para su acción el sistema nervioso linfático y los vasos sanguíneos; por otra parte, el cuerpo trabaja como un sistema de renovación y apoyo de toda la parte material.
Pero se verá fácilmente que el cuerpo es por sí mismo una representación de los tres mundos, 
que la vida refleja en sí otra trinidad y lo mismo ocurre con el espíritu inmortal. Se trata entonces de llegar a comprender todo esto para evitar un error de interpretación o un oscurantismo: Cada uno de los mundos se situará así, dentro de nuestro esquema, en un espacio separado de los otros por dos líneas horizontales. La de arriba tocará el mundo inmediatamente superior y la de abajo el inferior, de modo que los tres mundos quedarán superpuestos de la siguiente manera: 

Mundo Superior 
============================= 
Mundo Medio 
============================= 
Mundo Inferior 

Cada mundo tiene en los otros un reflejo de sí mismo. Así, el sistema nervioso consciente, 
aunque se localiza principalmente en la cabeza, posee también ramificaciones en el pecho y en el 
vientre. El sistema simpático y sanguíneo, está localizado en el pecho, pero extiende sus arterias 
y venas por todo el organismo y por último, el sistema linfático y digestivo, centralizado en el 
vientre, emana en forma similar sus vasos y fluídos globulares por todo el organismo. 
Si añadimos tres nuevas subdivisiones a cada nivel, se verá con mayor facilidad lo expuesto 
hasta ahora: 

Lugar concreto que ocupa este Mundo 
MUNDO SUPERIOR Reflejo en el Mediano 
Reflejo en el Inferior 

Reflejo en el Superior 
MUNDO MEDIANO Lugar concreto que ocupa 
Reflejo en el Inferior 

Reflejo en el Superior 
MUNDO INFERIOR Reflejo en el Mediano 
Lugar concreto que ocupa 

Con el objeto de indicar más claramente la forma cómo estos tres mundos y sus reflejos se 
superponen entre sí, los kabalistas han adoptado representarles mediante columnas o líneas 
verticales que atraviesan los tres niveles indicando así, de una sola ojeada las relaciones que los diversos centros jerárquicos establecen entre ellos. Podemos verlo en la siguiente figura: 

He aquí el campo de acción en el cual operan todas las criaturas. El nombre que recibe será 
distinto, de acuerdo a las condiciones particulares de cada una de ellas. 
Para el ser humano, el nivel o mundo superior (cabeza) comprenderá: 

1º. El Espíritu que allí se localiza; 
2º. La Vida que allí se refleja y 
3º. El cuerpo que también se encuentra reflejado en ella. 

En cuanto al mundo mediano (el pecho), ocurre en forma análoga, ya que comprenderá: 
1º. El reflejo del Espíritu consciente; 
2º. La propia localización de la Vida y 
3º. El reflejo del cuerpo material. 
En el mundo inferior (vientre), también encontraremos esta triple división. Por consiguiente 
podemos resumirlo así: 

Cabeza 
Nervios MENTE Ser psíquico 
Vida intelectual 
Pecho 
Sangre SENTIMIENTO Vida orgánica 
Vientre 
Linfa INSTINTO Vida celular 

Pero no debemos olvidar que estos nueve centros han sido emanados a partir de un gran 
Principio infinito, que ha originado la primera Trinidad. Así que nuestra figura sólo quedará 
completa cuando incluyamos en ella, por encima del mundo superior, este primer Principio 
creador y, por debajo del mundo inferior, el reflejo directo de tal Principio, es decir, el elemento a través del cual la creación segunda o generación puede llegar a cumplirse. Así tendremos finalmente (tomando siempre al ser humano como ejemplo), la siguiente figura: 

Es preciso tener en cuenta que esta figura anterior, relativa a la naturaleza integral del hombre, 
puede aplicarse igualmente a un análisis de su anatomía, es decir, del hombre como individuo. 
Por ello, se trata de una figura que expresa en forma absoluta la ley general de constitución, 
donde bastará cambiar el nombre de las partes para obtener de inmediato los nombres de los 
diversos niveles análogos, o viceversa. Gracias a esta figura, podremos analizar por la clave 
decimal (tres ternarios tonalizados), las divisiones más sutiles de una célula, en la misma forma 
que hemos establecido las del organismo humano entero. 

Una vez establecida esta ley general, los kabalistas están muy lejos de pretender oscurecerla al 
explicar un ejemplo cualquiera; Es pues preciso dar a cada término de la ley un nombre que sea 
lo más genérico posible, con el objeto de evitar confusiones; por tal razón, en la figura que sirve de modelo básico a todos estos ejemplos aplicados, cada uno de los términos ha recibido el 
nombre de NUMERAL o Numeración sefirótica, ya que no podría existir un término más general 
que el número. 
Así se originan las esferas que la Kábala denomina: 


LOS DIEZ SEPHIROT O
LAS DIEZ NUMERACIONES SEPHIROTICAS 

Cada una de estas numeraciones ha sido atribuída a una de las cualidades de Dios, en el 
primero de nuestros ejemplos, de manera que este modelo clásico ofrece por vez 
primera a nuestro conocimiento, la génesis y la clave general de construcción que hemos expuesto en las páginas precedentes.

No obstante, estos diez elementos de análisis que son aplicables a cualquier realidad, no están 
aislados unos de otros. Además de las relaciones que ya conocemos y que hemos denominado 
columnas o pilares, existen otras vías de unión entre ellos, que reciben el nombre de senderos y 
que establecen correspondencias mutuas al vincular los elementos de una esfera con los de otra. 
Cada uno de estos senderos está constituído por una realidad creada por ser de tipo 
intelectual, vital o material, según sea el mundo al cual pertenece la criatura a la cual se aplique el modelo de nuestro análisis, o esquema sefirótico. 

Del mismo modo que los Numerales indican cada uno de los elementos constitutivos del 
modelo general, las letras hebreas nos muestran cada una de las vías místicas que vinculan a dichos elementos.

Aquí también entra en acción la ley trinitaria, que los kabalistas han tenido muy en cuenta al 
construir el maravilloso instrumento que conocemos como alfabeto hebreo. 
Este se compone, como ya sabemos, de veintidós letras ideográficas, siendo cada una de ellas 
una criatura intelectual susceptible de profundas interpretaciones. Estas letras corresponden a los tres mundos en la siguiente forma:
Las tres letras Madres, Aleph (No. 1), Mem (No. 13) y Shin (No. 21), representan el mundo 
Superior. 
Las siete letras dobles se ubican en el mundo Mediano; Las doce letras simples representan el 
mundo Inferior. Al estar cada uno de estos mundos reflejado en los otros, encontramos por ello 

cada uno de los tres géneros de letras en cada uno de los mundos. De esta forma, el mundo 
Superior tiene una letra madre, tres dobles y cuatro simples, que constituyen sus senderos. 
El mundo Mediano tiene una letra madre, dos letras dobles y seis letras simples; 

El mundo Inferior posee una letra madre, dos letras dobles y dos simples. 
Los nombres y los números correspondientes a las letras de cada sendero los veremos más 
adelante. 

Tal es la ley de la constitución estática del sistema sefirótico: 
Un triple ternario, con sus dos tonalizantes, superior e inferior, y los senderos místicos representados por las letras hebreas, que se encargan de unir entre sí los distintos centros. 

N o obstante, lo que hemos expuesto hasta ahora no es más que la estructura, la anatomía, por 
así decido, del sistema. N o debemos olvidar que este modelo es la representación exacta de la 
Ley de Vida que informa todo el Universo. Mediante las múltiples combinaciones de los elementos que hemos conocido hasta aquí, entrarán en acción una infinidad de nuevas leyes que 
se encargarán de conducir el proceso de repartición de la energía central hasta las más remotas 
divisiones de los distintos mundos. 

Cada vez que apliquemos este modelo sefirótico a un nuevo esquema de realidades, todos los 
significados de los centros y los senderos cambiarán su carácter. Tal y no otra es la ruta que han seguido los kabalistas para desanimar a los perezosos y a los profanos. 
El significado simbólico de las letras hebreas se ha vertido a muchos sistemas diferentes y sus 
aplicaciones abarcan realidades de planos muy diversos, y es así que algunas letras se han relacionado. con el ser humano como la letra Kaph, que simboliza la mano cerrada en forma de puño, en tanto que otras letras se vinculan a la naturaleza como es el caso de la letra Samek, que representa la serpiente astral. En realidad, no existe una clave escrita y absoluta del valor de las letras hebreas para un solo plano de aplicación, y cada estudiante se verá obligado a confeccionar una clave de este tipo cada vez que se enfrente con un sistema nuevo de realidad; en esta forma, el investigador se ve en la necesidad de conocer y aplicar a fondo la analogía, y de abrir el libro sellado con los siete sellos. 

¿Cuál es la forma de estudiar la Kábala? : 

Se comprenderá que no pretendemos, en esta corta exposición, entrar en todos los detalles de 
la Kábala que constituyen la base verdadera de la iniciación occidental. Acabamos de exponer, lo 
más claramente posible,la construcción de los Sefirot y hemos dicho algo relativo a las letras 
hebreas. Nos queda entonces por el momento proporcionar algunos consejos a quienes 
pretendieren proseguir más adelante en sus estudios. Veamos ante todo lo que es imprescindible 
conocer y que constituye el ABC del asunto: 

1º. Las diez esferas sefiróticas, y su aplicación en el proceso de la divina manifestación. 

2º. Las 22 letras, su nombre, su lugar de orden, sus valores numéricos y los signos con los que 
se las representa en el alfabeto tradicional. 

3º. Las Schemoth, o nombres divinos, que constituyen el alma de cada Sefirot, consideradas 
como virtudes divinas. 

4º. Es útil estudiar también el libro de la formación (Yetzirah), que contiene la clave analógica 
de la Ley de Vida 13. 

13 La traducción de este libro por PAPUS está incluida en su Tratado metódico de la Ciencia oculta, y en su Rey. 
L'lnitiation. 

5º. Cuando se haya asimilado lo anterior, se podrá consultar ante todo la Filosofia Oculta, de 
Agrippa, y los otros clásicos, como también se estudiará el arte de las Transposiciones (Gematría) el arte de interpretar la forma de los signos (Notaría) y en último término, el arte de las combinaciones o conmutaciones (Themuría). 

6º. Todos estos estudios preparatorios son indispensables para abordar con éxito la lectura de 
ese libro misterioso y sublime que se conoce como el Libro del Esplendor y el Libro del Carro 
celeste (Zohar), que nos inicia en los misterios de la absorción de los universos por el hombre 
celeste y la constitución del Adán Kadmon. 

7º. Las obras de Eliphas Levi, y las de Louis Michel de Figanieres (La Clave de la Vida y la 
Vida Universal), son especialmente recomendables a manera de comentario y resumen de toda la 
enseñanza. 

Se comprende ahora que el estudio de la Kábala se ha considerado desde siempre como uno de 
los más bellos esfuerzos a que puede consagrarse la inteligencia humana. Los elementos básicos 
de todo ello se resumen en los siguientes esquemas, y también podrán estudiarse con mayor nivel 
de profundidad en nuestra obra titulada Tratado metódico de la Ciencia oculta, lo mismo que en 
las obras tan importantes y singulares de Stanislas de Guaita. 

NUMEROS 

l- Potencia suma 
2- Sabiduría absoluta 
3- Inteligencia infinita. 
4- Bondad 
5- Justicia o rigor 
6- Belleza 
7- Victoria 
8- Eternidad 
9- Fecundidad 
10- Realidad 

LETRAS 

Aleph -Padre 
Beth - Madre 
Ghimel - Naturaleza 
Daleth - Autoridad 
Hé - Religión 
Lamed - Sacrificio 
Mem-Muerte 
N un- Reversibilidad 
Samek-Ser Universal 
Ain- Equilibrio 
Van-Libertad 
Zain- Propiedad 
Heth- Repartición 
Teth-Prudencia 
Yod-Orden 
Kaph-Fuerza 
Pé- Inmortalidad 
Tzade-Sombra y reflejo 
Qof-Luz 
Resh- Reconocimiento 
Tau-Síntesis 
Shin- Todo Poder 

LAS ESFERAS SEFIRÓTICAS : 

y su representación del proceso de manifestación divina. 

AIN SOPH 
Lo Absoluto 

KETHER 
La Corona 


BINAH 
LA INTELIGENCIA

CHOKMAH 
La Sabiduría 

GEBURAH 
El Rigor
CHESED 
La Misericordia 

TIPHERET 
La Belleza 

HOD 
El Honor

NETZAH 
La Victoria 

YESOD 
El Fundamento 

MALKUTH 
El Reino 

LAS 22 LETRAS :

Símbolo Nombre No. de orden Rango Atribución Valor Numérico
MADRE Aleph El Hombre 1 
Doble Beth La Boca 2 
Doble Ghimel La Mano empuñada 3 
Doble Daleth El Seno 4 
Simple Hé El Aliento 5 
Simple Vau El Ojo ? La Oreja 6 
Simple Zain La Flecha 7 
Simple Heth Un Campo 8 
Simple Teth Un Tejado 9 
Simple y principal Yod El dedo índice 10 
Doble Kaph La Mano asiendo 20 
Simple Laned El Brazo extendido 30 
MADRE Mem La Mujer 40 
Simple Nun Un Fruto 50 
Simple Samek Serpiente 60 
Simple Ain Lazo material 70 
Doble Pé La Boca y la Lengua 80 
Simple Tzade Techo 90 
Simple Qof Hacha 100 
Doble Resh La cabeza del hombre 200 
MADRE Shin Flecha, Diente 300 
Doble Tau El Seno 400 


Los 10 Nombres divinos (Schemot) 

1. Ehieh 
2. Yah 
3. Jehovah 
4. El 
5. Eloha 
6. Elohim 
7. YAHVE Sabaoth 
8. Elohim Sabaoth 
9. Shaddai 
10. Adonai 

ANOTACIONES BREVES SOBRE ALTA KABALA: 

El Tratado kabalístico acerca de la Revolución de las almas, cuya traducción inédita y comentarios ha sido realizada por el Dr. Marc Haven, uno de los más profundos kabalistas contemporáneos, proporciona ciertas enseñanzas acerca de los puntos más básicos, que brindan un conocimiento de gran utilidad ya que a menudo se trata de temas que han sido comentados en forma velada o incompleta por otros autores. Al resumir tales enseñanzas, hemos creído conveniente respetar la intención del autor en el sentido de conservar velado aquello que sólo la paciencia y el esfuerzo personal del estudiante debe llegar a clarificar. Haremos pues un resumen bajo la forma de notas sobre temas diversos. 

LOS MUNDOS 

En la Kábala, existen tres Mundos, tonalizados por un cuarto Mundo y ellos son: 
El Mundo de Emanación o AZILUTH 
El Mundo de Creación o BRIAH 
El Mundo de Formación o YETZlRAH 
El Mundo de Acción o ASIAH 

LAS PERSONAS 

En cada uno de estos Mundos existen cinco personas místicas, distribuídas en la siguiente 
forma: 

MACROPROSOPO 
o Indulgente 
EL PADRE LA MADRE 
MICROPROSOPO LA ESPOSA 
o Irascible 

El reflejo, de arriba hacia abajo, de estas cinco personas místicas, genera las diez esferas sefiróticas. 
En cuanto al ser humano, las personas se representan como sigue 15 : 

CHAIJAH YESHIDAH 
NESHAMAH ROUASH 
(Nous) (Epitumia) 
NEFESH 
(Psique) 

ADAN 

Adán se manifiesta en tres planos: 

ADAN KADMON 
ADAN BELIAL 
ADAN PROTOPLASTICO 

Adán Kadmón es el Adán anterior a la caída. Adán Belial es el Adán de las cortezas y el Adán 
Protoplástico es el Principio de las almas diferenciadas, (llamado por Fabre d'Olivet el Hombre 
Universal). 
Adán Kadmón se manifiesta a través de los cinco principios de los mundos y Adán Belial en 
los mismos cinco, pero invertidos (lo cual se considera como un misterio). 

LAS ALMAS 

Estas surgen a partir de la diferenciación del Adán Protoplástico. Su número es de 60 miríadas 
y su generación se vincula con los siguientes números místicos: 

3 - 12 - 70 - 613 - 60 miríadas. 

Es aquí precisamente y no en otra parte, donde se originan los 613 preceptos de la Ley. 
El proceso embrionario de las almas, denominado Ibbur, es de dos formas, según que se trate 
de una nueva alma o de una reencarnación. 
La Revolución o Ciclo de las almas (Gilgoul), completa el misterio del destino humano. 
Aquellos que conocen este misterio, saben cuál es el hombre que tiene trece años y un día.


RITUAL MAGICO (LEVI Y PAPUS)


(* EXTRAIDO DE TRATADO ELEMENTAL DE MAGIA PRACTICA DE PAPUS)

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EL LABORATORIO MAGICO 

PREPARACION Y CONSERVACION DE LOS OBJETOS
NECESARIOS


Toda intención que no se traduzca en actos, es vana y las palabras que presen resultan ociosas. La acción es lo que revela la vida e igualmente lo que revela y demuestra el poder de la voluntad. (Eliphas Levi Dogma y Ritual de la Alta Magia).
Tal es el teórico origen de todos los instrumentos y accesorios usados en magia. Vamos a describir tan minuciosamente como nos sea posible las diversas preparaciones porque es necesario hacer pasar a cada uno de los elementos que constituyen el laboratorio individual de magia práctica y el lector puede hallar en las otras partes de este libro los detalles a propósito de los que nos parece útil volver a hablar aquí.
Se puede consagrar a los presentes estudios, según los medios o facilidades de que cada cual disponga, ya sea un cuarto todo entero (cosa indispenpara las grandes experiencias), ya sea solamente una parte de una habitación.

Tratemos antes sumariamente del primer- caso y ocupémonos después con mayor detenimiento en lo relativo al segundo, que corresponde mejor a la índole tan elemental de esta pequeña obra.
Digamos, por lo pronto, que todos los muebles, instrumentos y objetos empleados, han de ser nuevos y deben consagrarse, cada uno separadamente de los demás, con arreglo a las siguientes condiciones:

1. — Compra y preparación en correspondencia planetaria.
2. — Aspersión con el agua mágica.
3. — Fumigación con los perfumes consagrados.
4. — Unción de óleo santo.
5. — Representación de un nombre sagrado.
6. — Bendición por medio de una plegaria.
7. — Colocación en reserva.

LA CAMARA

Sí se dispone de toda una habitación, se dispondrá de este modo:

1a Recúbranse las paredes de tela blanca, que puede tenderse sobre bastidores de madera, de modo que permitan quitarla y renovarla fácilmente para que siempre resulte de una limpieza inmaculada.

2a Determínense los cuatro puntos cardinales, cuya posición se conocerá por medio de una brújula y póngase en el techo una estrella de cartón forrada de papel dorado que .permanentemente indique con sus puntas las aludidas orientaciones.

3a Establézcase en la parte occidental el laboratorium (laboratorio hermético), constituido por una mesa larga y ancha, comprada, consagrada y signada bajo los auspicios de Mercurio, recubierta de. una plancha de cristal suficientemente gruesa o de una tela impermeable blanca. Por encima de la mesa se instalará un tubo o chimenea de ventilación, destinado a dar salida a los gases deletéreos. Será conveniente poner en el laboratorio aparatos de gas. No insistiremos en estos detalles que, por ser propios de los trabajos de la alquimia, no conciernen a la índole del presente estudio.

1 la parte del Oriente se pondrán los tres muebles que constituyen el Am; a saber:

El altar (de 1 a 1,40 metros aproximadamente de altura). vestido a cubierta de tela blanca y fina, a propósito del cual daremos en algunos detalles.

A la izquierda del altar habrá un armario forrado interiormente de anca, donde han de guardarse los objetos mágicos, siempre a cubierto a mirada indiscreta.

A la derecha habrá otro forrado, por dentro, con papel dorado, donde tenerse los símbolos de los principales cultos profesados en la tierra.

Todos estos enseres deben ser comprados, consagrados y signados bajo picíos e influencias del Sol.

Para separar el laboratorium del oratorium, se instalará una cortina pueda correr y descorrer a voluntad, y se colgarán dos lámparas; una parte de Oriente y otra en la de Occidente, que iluminen la estancia do más oportuno.

Se reservará libre de estorbos en el centro de la habitación un espacular de 2 metros de diámetro, para trazar en él el círculo de las s operaciones.
Tales son las medidas principales que hay que tomar para disponer en el cuarto de experiencias del magista, y cuando no se pudiera montar )do descrito, es necesario saber adaptar los trabajos a las exigencias mente indispensables, de la manera que vamos a ver.
En los casos urgentes y para las experiencias preliminares, es bastante
disponer de un mueble que sirva a la vez de altar y de armario donde se guarden a los objetos consagrados. Una pequeña estantería de libros de un metro y cuarenta centímetros de altura, resulta de excelente aplicación para este uso señalado. Su parte superior puede destinarse para lo primero, y el resto para guardar las demás cosas.
En último caso, puede improvisarse el altar con una mesita cualquiera Madera blanca, haciendo de armario un cajón de la misma clase que la mesa que se forrará por dentro con tela blanca.

Dispóngase de una o de otra manera, es necesario adquirir los siguientes objetos y preparar el altar. base indispensable de toda operación, del modo que vamos a decir.

EL ALTAR


Estará vestido con tela fina blanca y ha de constituir un pantáculo del Universo en sus tres planos: humano, natural y divino, y para efectuarlo, he aquí el proceder que aconsejaremos en vista de los buenos resultados que con él hemos conseguido.
En el centro se trazará un pentagrama. Puede ser éste el de Eliphas de carácter sintético, o el de Agrippa, que es puramente microcósmico. Resulta preferible cl segundo, cuando se disponga de los metales que su confección requiere, y por regla general en todos los demás casos es mejor valerse del primero.
El pentagrama deberá trazarse sobre la piel de un animal virgen (ternera que nazca muerta, por ejemplo), o sobre pergamino virgen, y mejor todavía, puede emplearse un papel que el magista haya fabricado por sí mismo, bajo el ascendiente solar, y con la pasta ordinaria del comercio, previamente consagrada.!
En torno del dibujado pentagrama han de situarse siete pequeños cubos geométricos, fabricados cada uno con el correspondiente metal de los siete llamados planetarios. El de Mercurio se pondrá en un pequeño cubo de la estrella egopciá de siete puntas.
En las cuatro esquinas del altar, se han de poner las siguientes cosas: 1a En la esquina superior derecha (iod), la luz.
2a En la de la izquierda (hé), el braserillo quema-perfumes o el hornillo, según el caso.
3a En la esquina inferior izquierda (vau), la sal mágica. 4a En la de la derecha (hé), el agua mágica.
Espejo mágico. — Por encima del altar y fijo en la pared, se deberá instalar, en cuanto fuere posible, un espejo mágico cóncavo, preparado sobre fondo negro.
Hablemos ahora de la preparación del agua, de la sal, de los perfumes y de la construcción de la lámpara y del espejo.

PERFUME SINTETICO. - EL INCIENSO


Por lo demás, basta recordar que el incienso puede emplearse en todas las operaciones de nimia blanca, dado que presenta una síntesis de sus buenas influencias.
Los perfumes se pueden echar sobre las brasas del hornillo mágico o se pueden poner en un incensario y usarlo en la forma acostumbrada.

Hay que tener en cuenta que el humo producido debe ser lo suficienente espeso, y cuando se trata de una evocación, el rayo de luz de color la lámpara mágica se proyecta sobre la columna de humo que se eleva fuego.
Comprados los perfumes, se les consagra por medio de la aspersión y de )legaria, bajo las influencias planetarias correspondientes. Acto seguido, se guarda dentro de redomas de vidrio a las que distingue el sello del planeta corresponda.
Para la consagración de los perfumes, se dice la
ORACION DE LOS SILFOS

EL HORNILLO MAGICO


Se buscará un hornillo nuevo de tierra refractaria, bajo los auspicios de rte, y ha de ser consagrado de la manera acostumbrada, según el Ritual. He aquí lo que a propósito del asunto aparece en las Clavículas.

LA LAMPARA MAGICA

La lámpara que se usa en las operaciones, debe ser construida de modo que sintetice las influencias planetarias. Eliphas Levy, en su Ritual, establece esta síntesis basada en las correspondencias de los metales, criterio de clasificación loable, pero que tiepe el inconveniente de obligar a poseer un objeto de subido costo y que sólo Pueden adquirir las más poderosas sociedades iniciáticas. Por esta causa preferimos atenernos a las correspondencias de los colores en vez de ser la de los metales, lo que permite que el estudiante disponga fácilmente de un objeto práctico.
EL ESPEJO MAGICO
Tomad una placa de acero bien pulimentada y brillante; su forma resultará ligeramente cóncava. Se escribirá sobre ella, sirviendo de tinta, la sangre de un pichón blanco, en las cuatro puntas del espejo los nombres
JEHOVAH. ELOHIM.
MITATRON. ADONAY.
Preparada del dicho modo la plancha de acero, se guardará envuelta en un trozo de tela blanca que esté sin usar.
Cuando veáis que es Luna nueva, en la primera hora que sigue a la postura del Sol, aproximaos a una ventana, mirad hacia el cielo con devoción y decid:
¡Oh, Eterno! ¡Oh, Rey eterno! Dios inefable que habéis creado todas las cosas para mi amor y por mi designio oculto para la salvación del hombre, miradme... N... vuestro servidor muy indigno y tened en cuenta mi pura intención. Dignáos enviarme a este espejo a vuestro ángel ANAEL, que manda, dirige y ordena a sus compañeros, a vuestros sujetos, a los que vos habéis creado. ¡Oh, todopoderoso que habéis sido, sois y seréis eternamente! Oue en nombre vuestro juzguen y actúen en rectitud por instruirme y mostrarme lo que yo les pida.
.

Acto seguido, echad sobre los inflamados carbones, el perfume a pro-pósito o sea el azafrán oriental, y al echarlo diréis:
En esto, y para esto y con esto que yo echo ante vuestra faz ¡oh! Dios mío que sois triúnico, bueno, y en la más sublime elevación, que veis por encima de los querubines y sera fines, y que debéis juzgar a los siglos por medio del fuego, concededme vuestra gracia.


Entonces se perfuma el espejo poniéndole sobre un braserillo nuevo de tierra cocida o de hierro, con el objeto de que se impregne bien del humo que produce la aludida substancia, y mientras tanto se le tiene cogido con la mano derecha y se dice tres veces la oración antes copiada. Después, se sopla tres veces sobre el espejo, y añadiréis:


Venid, ANAEL, venid y que sea de vuestro agrado estar en mí, por vuestra voluntad en nombre del Padre muy poderoso + en nombre del Hijo muy sabio + en nombre del Espíritu Santo muy amoroso. Venid, ANAEL, en nombre del terrible Jehovah; venid, ANAEL, por la virtud del inmortal ELOHM; venid, ANAEL, por el brazo del Todopoderoso MITAThON venid a mí... N. (Diréis vuestro nombre sobre el espejo) y mandad a vuestros súbditos, que con amor, alegría y paz, hagan ver a mis ojos las cosas que para mí están ocultas. Así sea. Amén.


Luego, elevaréis el pensamiento al cielo para decir:
Señor, Todopoderoso, que hacéis mover cuanto a vuestra voluntad le place, acoged mis plegarias y que mi deseo os resulte agradable. Contemplad, si os place, Señor, este espejo y bendecidlo con el objeto de que ANAEL, uno de vuestros súbditos, se detengan en él, en unión de sus compañeros para complacer a... N... vuestro pobre y miserable servidor. ;Oh! Dios bendito y altísimo de todos los espíritus celestes, que vivís y reináis en la eternidad de los buenos. Así sea.


Practicado lo que antecede, haced el signo de la cruz sobre vosotros mismos y sobre el espejo, el primer día y todos los siguientes. durante cuarenta y cinco, al fin de los cuales ANAEL aparecerá bajo la figura de un hermoso niño, os saludará y ordenará a sus compañeros que os obedezcan.

Hay que tener en cuenta que no siempre son necesarios los cuarenta v días para tener preparado el espejo; con frecuencia el cspiritu aparece a catorce. Depende esto de la intención, de la devoción y del fervor ?fiado por el operador. Cuando aparezca, pedidle lo que quiera que is y rogadle que aparezca todas las veces que le llaméis con ánimo de deros lo que le fuese pedido.
Para las sucesivas ocasiones, cuando queráis ver en el espejo y alcanzar lo que quiera que fuese, no es necesario que recitéis todas las oraciones antes transcritas: perfumaréis el espejo y decid en seguida: "Venid, ANAEL, venid que sea de vuestro agrado, etc., hasta el final o sea "Amén". 
Terminada la operación despediréis al espíritu diciendo:
Gracias os doy, ANAEL, porque hayáis venido y satisfecho mis deseos. Id en paz y acudid siempre que yo os llame.

El perfume de ANAEL es el azafrán. Algunos efectúan estos experimentos de videncia mágica, valiéndose de un globo de cristal lleno de las siete aguas de los siete planisferios.
El siguiente escrito ha sido aportado a una vidente y exhibido en el globo por el propio ANAEL. Fué leído por ella y copiado, según sus palabras, el 28 de diciembre de 1797. Dice así:
"Encargado por el Todopoderoso de velar por la dicha y tranquilidad de los humanos, cumplo mi misión cediendo al deseo de los verdaderos fieles que me hacen sus preguntas respecto de lo que ha de ocurrir, bueno y malo. Pero como la dicha que Dios prepara a sus elegidos, de ningún modo estriba en la posesión de vanas riquezas, yo descarto toda cuestión que trate del modo de obtenerlas, o bien, si consiento en contestar, es de modo de dejar al demandante la libre elección de medios conforme a la libertad de acción que Dios concede a todas sus criaturas. Nada me es más agradable que el poder anunciar a los verdaderos creyentes felices nuevas, siempre que no pertenezcan a la especie de las que nada puedo anticipar ni decir con la claridad que pudiera desearse. No obstante, puedo responder a algunas de las preguntas que se me hagan, siempre que sean dirigidas de un modo muy preciso y que no reconozcan por finalidad primera la de conocer el misterio de las probabilidades de la fortuna" 2.

LOS 3 CENTROS Y EL AUTOCONTROL :

El manejo de cualquier hombre depende de la siguiente observación: en la exageración del centro dominante de su ser impulsivo, la persona resulta siempre pasiva o sea indefensa, dado que el efecto regulador del raciocinio, del buen sentido v de la sagacidad, se anula bajo el influjo de la impetuosidad pasional, y que en la disminución del centro dominante, del centro impulsivo dominante, el hombre resulta, al contrario, activo, puesto a la defensiva e iluminado por el buen sentido, si se trata de un instinto; por la razón, si fuere un anímico, y por la sagacidad, si es un intelectual.
¿Cuál puede ser el primer resultado de la exageración de los centros en los cuatro tipos humanos generales que hemos examinado?

La exageración del centro instintivo determina la pereza, la glotonería y la fuerza de inercia.
La exageración del centro anímico produce la cólera arrebatada, la luiuria v el afán de mentir.
La exageración del centro intelectual causa la cólera tranquila y la envidia.
La exageración de la voluntad origina el espíritu despótico de la ambición v el orgullo.
Si queréis dominar a un instintivo, satisfaced su glotonería, su pereza, y cuidad de que reine la calma en el medio en el cual vive. De este modo le crearéis una atmósfera de absorbentes hábitos, de los que con gran trabajo podrá desprenderse si no interviene un enérgico despertamiento de la voluntad.

Para dominar al anímico. velad el uso de sus actividades, ingeniaos para proporcionarle siempre nuevas empresas que acometer, nuevos obstáculos de los que haya de triunfar; sabed hacer que se encolerice de tiempo en tiempo y no olvidéis que la adulación es el arma más segura que podréis esgrimir en tales casos.

LOS BRUJOS Y EL MAGNETISMO :

Hemos cuidado de describir bastante minuciosamente los fenómenos de la hipnosis, por tratarse de medios que usan con frecuencia los brujos de lugar v todos los que conquistan mayor o menor reputación de adeptos de la Magia.
La Magia no consiste solamente en los procedimientos del magnetismo, como tampoco en los de carácter evocatorio, ni en la recogida de simples o en la formación de horóscopo de una operación; pero compónese la Magia de la síntesis de todas estas aplicaciones.
De todas maneras, el conocimiento del magnetismo de la tierra, de esa fuerza inteligente y misteriosa llamada luz astral por los adeptos, resulta un poderoso auxilio del magista. Estudiando el auto-hipnotismo y desarrollando la meditación y el éxtasis, es como se llega a tener conciencia de lo que es dicha energía cuyo empleo nunca fué del todo ignorado. Tal es la base del secreto del embrujamiento, y no necesitamos más pruebas que las de los dos casos siguientes:
He aquí ahora un modo de obligar a un enemigo a que se ahorque. Síganse sus pasos y sus pensamientos; muéstresele todos los días un árbol en un sitio apartado. Hágasele pensar que es desgraciado. que sus asuntos están perdidos; muéstresele todos los días el mismo sitio, etc.EL 

MAGISTA Y EL MACROCOSMO
(LAS EVOCACIONES)

La irradiación de la voluntad del magista se extiende sobre el mundo físico que es preciso modificar en sus formas mediatas y sobre el hombre, respecto de quien el magnetismo se hace dueño en parte.
La práctica y la sangre fría pueden también abrir un nuevo campo de acción al investigador. Trátase de la Naturaleza invisible, de este plano que denominamos astral, depósito de las formas futuras y de las imágenes del pasado, así como de las fuerzas más activas y más ocultas que al hombre le es permitido utilizar. Ese es el jardín de las Hespérides, donde sólo pueden penetrar los audaces exploradores que desprecian el peligro y a la misma muerte.
En la esfera de nuestro mundo visible, el hombre ha sabido hacerse amo de las fuerzas físicas: también supo domar y utilizar algunos animales. Un campo de acción semejante se abre a la voluntad en el terreno del astral.

Las fuerzas que han de utilizarse las conocemos: emanan de los astros y sabido nos es su carácter; pero al tratar de las entidades, sobre quienes pueden influir, no tenemos aún ninguna noción positiva. Los autores que del asunto hablan, hacen siempre de él un gran misterio y extravían la curiosidad del lector por virtud de los diferentes nombres que adjudican a los aludidos seres. Nosotros, de acuerdo con la cábala, los llamaremos ELEMENTALES, recordando expresamente que de igual modo se los denomina: espíritus elementarios, príncipes de los elementos, demonios mortales, etc., etc. Acabamos de ver la razón que informa a tales denominaciones.
Su papel resulta análogo al de los animales en el mundo visible: descargan al operador de gran porción del peso de sus trabajos, siendo meros instrumentos de éste, sin ninguna responsabilidad por su parte.
De la propia manera es como el perro, en sus relaciones con nosotros, resulta un precioso auxiliar del hombre, por completo supeditado a su dueño y sin inquietudes respecto de la moralidad o inmoralidad de las cosas que el amo le hace ejecutar.


Tal sucede con el perro del contrabandista, que acometerá al acTuanero porque se le ha enseñado a que lo haga, mientras el perro-guarda de un honrado agricultor, se agarrará a los pantalones del ladronzuelo que viene a despojar a los árboles de sus frutos. Perro de bandido, o perro de gendarme, el bicho no es otra cosa que un instrumento, un auxiliar de su amo y éste el único responsable de lo que hiciere el animal. Exactamente lo mismo ocurre con los elementales que se lanzan en las corrientes de la fuerza psíquica, proyectados por el que supo amaestrarlos y que en manera alguna han de inquietarse por la índole íntima de la acción que se les obliga a efectuar.
El influjo del magista sobre los elementales del plano astral, es estrictamente análogo a la acción del hipnotista sobre las células nerviosas que presiden la incesante reparación del cuerpo humano; ordenar la producción de las manchas estigmáticas en día fijo o la desaparición de las máculas de nacimiento, resulta exactamente la propia cosa que ordenar una alteración atmosférica de poca importancia o producir la aparición de un manantial.
Los planos de acción y el carácter íntimo de las entidades puestas en movimiento, es en lo único que existen diferencias. En el primer caso, se actúa sobre un hombre, es decir, sobre el plano microcósmico y sobre el medio de las células nerviosas y las embrionarias; en el segundo, actúase sobre la Naturaleza, o sea sobre el plano macrocósmico y sobre el medio de los seres del astral y los elementales.

Pero lo que es preciso comprender, es que los animales sólo obedecen a quien los domestica; y aquél que no tenga el necesario valor, experiencia y sangre fría y que pretenda actuar por diversión sobre esos seres del astral, aseméjase al ignorante que se precipita en lo más fuerte de una pelea de furiosos perros que no le conocen. Por lo que a nosotros toca, cien veces preferimos que estos experimentos promuevan risa, que no un cambio cual-quiera. Esta relación entre los dos planos también existe arriesgar a un aturdido en el terreno de investigaciones, donde por lo menos dejará su salud, si no ocurre que pierde la razón o la vida.
Aconsejamos, pues, caritativamente al espiritual mundano, que se entretenga en hacer girar los veladores, o en hacer que. su entidad impulsiva redacte sentimentales comunicaciones de Víctor Hugo o de Platón. Esto es poco peligroso y al alcance de todos los atrevimientos y de todas las inteligencias, y sirve para pasar agradablemente el rato; pero del propio modo que no se confía los microscopios que nos descubren la acción íntima de las células orgánicas a los niños y a los ignorantes, no deben ponerse los elementales al alcance del primer curioso que venga a su encuentro.
Podremos definir los elementales, diciendo que son seres instintivos y mortales, intermediarios entre el mundo psíquico y el material. Esta definición concuerda con las enseñanzas de la tradición, que nos declara con Porfirio y Jamblico, primero, y después con Paracelso y Agrippa, y, por último, con Eliphas Levy y la Cábala, que los espíritus se dividen en espíritus mortales o espíritus de los elementos (elementales), y espíritus in-mortales o espíritus humanos (elementarios), en diferentes estadios de la evolución.

El carácter esencial de los elementales, es el de animar instantánea-mente todas las formas de la substancia astral, que se condensa en rededor de ellos. Así, pueden aparecer bajo la forma de una multitud de ojos que clavan sus miradas en el individuo, en la de pequeños puntos luminosos y brillantes rodeados de una materia fosforescente sometida a las órdenes de la palabra, o con el aspecto de animales de. caprichosa estructura, des-conocidos en la tierra y a modo de extrañas combinaciones de formas animales y humanas. Las figuras que insertamos expresan elocuentemente lo que acabamos de decir. Por lo que a condición del elemental se refiere, basta decir por el momento que no tiene nada de mal intencionada por sí propio, siendo tan inofensivo como lo son los animales cuando no se los inquieta.

Para establecer relación con los elementos, es necesario penetrar en el plano astral, y puede llegarse a conseguirlo, sea personalmente por medio del desarrollo psíquico y la meditación, sea inmediatamente con el auxilio de un sujeto sonambúlico.
Pero es necesario tener presente que todo ser humano entra en relación íntima, con el plano astral, inmediatamente antes de quedar dormido e inmediatamente antes de despertar; es decir, cuando las relaciones entre el ser impulsivo (cuerpo astral) y el ser consciente van a experimentar en los momentos de una súbita alegría y de un súbito terror, y en el instante de un grave presentimiento. El desequilibrio ascendente del ser humano alcanzado bajo la denominación de desarrollo medianímico para la visión, la audición y los fenómenos encarnatorios, permite, igualmente establecer relaciones con el plano astral, y por consecuencia, con los ele-mentales.
He aquí la causa de que muchas personas vean, en el momento de dormirse y teniendo ya los ojos cerrados, cabezas extrañas y formas estupendas, que acuden aproximándose con inaudita rapidez, y de pronto se desvanecen para ser reemplazadas `por otras. Lo mismo todas esas pesadillas raras, esas visiones y poluciones que preceden al despertar, son efecto de disturbios orgánicos o de los elementales, según el caso.

La existencia' de tales entidades no puede ser sostenida más que por las personas que las han visto bajo la garantía de sus personales afirmaciones, y como quiera que no nos decidimos a hablar de nuestros estudios, todavía no finalizados, respecto de tan interesante asunto de la Magia, re-produciremos algunos dibujos provenientes de dos principales sujetos, y que se obtuvieron en circunstancias absolutamente especiales.
El primero se consiguió poniendo al sujeto ante un espejo mágico de carbón. El tal (una mujer de mundo) no había sido hipnotizado nunca.


Nada sabía de dibujo y se limitó a seguir el contorno de las formas qu veía aparecer en el improvisado reflector mágico. Poseemos la fototipia de estas visiones; pero las necesidades y condiciones de la edición presente nos obligan a reproducir el diseño en la forma en que aquí aparece. En el grabado (fig. 5) se pueden distinguir las formas más diversas arrastra-das por el torbellino de las fuerzas astrales. Semejante diseño resnonde en absoluto, no sólo a nuestras investigaciones personales, sino también a los relatos de todos los que pudieron ver esas entidades desconocidas para todo el mundo hecha excepción de los -discípulos de la Magia.

La segunda serie de dibujos (figs. 6 y' 7) fueron hechos por uno de nuestros amigos C. de P., persona muy sensible a las experiencias telepáticas a distancia, y en condiciones muy curiosas. Dicho señor estaba sentado a la mesa un día de otoño a las cuatro de la tarde, teniendo ante su vista varias hojas de papel blanco. De pronto, sintióse dominado por una intensa tristeza, sin que hubiese conocida causa para ello; cuando es-taba de conversación con las dos personas que en aquel momento le acompañaban. Parecióle que se quitaba un velo puesto ante su vista para ver súbitamente, y durante cuatro o cinco minutos, una porción de raras formas. Entonces hizo sus dibujos calcando exactamente los de la visión, según dice. Nuestro amigo desconocía, si no recordamos mal, nuestras anteriores experiencias. No estábamos allí en dicho instante, y vimos los dibujos al regresar, o sea dos horas después. A mayor abundamiento de prueba hay que decir que la sinceridad de nuestro amigo y su honradez quedan muy por encima de toda duda, y la concordancia de tales dibujos con los obtenidos por nuestro primer sujeto con las figuras supuestamente diabólicas de los viejos grimorios, sorprenderá a todo imparcial observador.
He aquí otros diseños procedentes de esta tan impensada experiencia (figuras 8 y 9).
Toda vez que dejamos descrito lo más claramente posible cuanto en-seña la Ciencia oculta en lo referente a los elementos, abordemos el estu dio de los di'ersos rrodcs usados para actuar sobre dichos seres y para gobernarlos.

Para que uno pueda darse exacta idea de lo que son dichas maneras de proceder, es necesario tener presente que esas entidades teóricamente se dividen en cuatro grandes clases correspondientes a las cuatro fuerzas elementales y a las cuatro letras del tetragrama sagrado.
Respectivamente se da a las cuatro categorías de elementales los nombres de Gnomos (tierra), Salamandras (fuego), Silfos (aire) y Ondinas (agua). Estas divisiones no tiene.. otra razón de ser, sepámoslo, que las modificaciones que sufre la substancia astral, a tenor de los diferentes

medios en los que se manifiesta. No es menos cierto que tales modificaciones determinan la conveniencia del uso de varios instrumentos, de pa-labras cabalísticas, oraciones, conjuros, etc., etc. El adjunto cuadro de concordancias está hecho según lo que enseña Eliphas Levy, quien resume lo contenido en el libro IV de Agrippa sobre la Magia práctica (aun está sin traducir) 1. Su atento análisis ofrece al estudiante las primeras indicaciones que le son necesarias.
Para las conjuraciones del aire, la tierra, el agua y el fuego, recuérdese lo que hemos dicho en el primer capítulo de esta Tercera parte, así como para las plegarias, añadiendo lo que a continuación se incluye que completa lo expuesto en varias partes de dicho lugar, donde quedaron sin concluir los detalles referentes a deteríninadas ocasiones.

EXORCISMO DEL AIRE

Spiritus Dei ferebatur super aquas et inspiravit in faciem hominis spiraculum vice. Sit MICHAEL dux meus et SABTABIEL servus meus in luce et per lucem.
Fiat verbum habitus meus, et imperabo spiritibus aeris hujus et refrenabo equos sola voluntate cordis .tnei et cogitatione mentís mei et nutu oculi dextri.
Exorcio igitur te, creatura acris per Pentagrammaton et in nomine IoDHE-VAU-HE in quibus sunt voluntas firma et fides recta. — Amen.

EXORCISMO DE LA TIERRA


Se exorcísa por medio de la aspersión del agua, por el soplo y por el fuego, con los perfumes propios de cada día, y se dice la oración do los Gnomos.


La acción del magista sobre los elementos, ha de tener por punto de partida la soberanía entera de la voluntad sobre el mundo físico.
Eliphas Levy en su "ritual", resume los detalles de dicho influjo y recordaremos que allí se enseña que quien experimente el vértigo no mandará jamás sobre los gnomos; quien tema la tempestad ha de ser siempre vencido por las ondinas; las salamandras sólo se hacen dueñas de los que tengan temor al fuego y los silfos de los que temen el trueno y los huracanes.
Empleando la plegaria del modo indicado modificando el ritual de la oración a los cuatro puntos cardinales, según las correlaciones de los instrumentos, es como se ejerce la acción sobre los elementales. De cualquier modo que fuere, hay que tener+ en cuenta que, todo estudio práctico de esta índole ha de verificarse dentro del círculo mágico: así el estudiante queda a cubierto de las sorpresas que pudiera temer de las potencias del astral.
La meditación estando a obscuras y aislado por medio de lana, y el facultativo uso de la espada, permite ver rápidamente a los elementales.
A título de complemento, daremos aquí las tres grandes conjuraciones mágicas tal cual las detalla Eliphas Levy.

CONJURACION DE LOS CUATRO


Caput mortuum, imperet tibi Domínus per vivum et devotum Serpentem. — ¡Cherub, imperet tibi Dominus per Adam Jot-Chavah. — ¡Avda errans, imperet tibi Dominus per alas Tauri! — ¡Serpens, ímperet tibi Dominus tetragrammaton per Angelum et Leonem!
Michael, Gabriel, Raphael, Anael.
Fluat udor per spiritum Elohim.
Manant Terra per Adam Jot-Chavah.
Fiat Firmamentum per Jahuvehu-Zebaoth.
Fiat Judicium per ignerry in virtute Mellad
Angel de los ojos muertos, obedece y deslízate con esta agua santa. Toro alado, trabaja, o vuelve a la tierra si no quieres que te aguije con esta espada.
Aguila encadenada, obedece a este signo, o retírate ante este soplo. Serpiente móvil, deslízate a mis pies, y sino vete atormentada por el fuego sagrado y evapórate con los perfumes que aquí quemo.
Que el agua vuelva al agua; que el fuego arda; que el aire circule; que la tierra caiga sobre la tierra por la virtud del Pentagrama, que es la estrella de la mañana, y en nombre del Tetragrama que está escrito en la cruz de la luz. — Amén.

CONJURACION DE LOS SIETE


¡En nombre de Michael, que Jehovah te ordene y te aleje de aquí, Chavajoth!
¡En el nombre de Gabriel, que Adonai te ordene y te aleje de aquí, Baél!
¡En el nombre de Raphael, desaparece ante Elchim, Samgabiel!
¡Por Samuel Zeboad y en el nombre de Elohim-Gibor, aléjate, Adramelek!
¡Por Zachariel et Sachiel-Melech, obedece a`Elvah, Sanagabril!
¡En el nombre divino y humano de Schaddai, y por el signo del pentagrama que tengo en mi mano derecha, en el nombre del ángel Anael, por la potencia de Adam y de Eva, que son Jotchavat, retírate, Lilith; déjanos en paz, Nahema!
Por los santos Eloim y los nombres de los genios Cashiel, Sehaltiel, Aphiel y Zarahiel, al mandato de Orifiel: ¡Apártate de nosotros, Moloc! No te hemos de dar nuestros hijos para que los devores.

INVOCACION DE SALOMON

Potencia del reinado, queda bajo mi pie izquierdo y en mi mano derecha; gloria y eternidad, tocad mis dos hombros y dirigidme por los caminos de la victoria; misericordia y justicia, sed el equilibrio y el esplendor de mi vida; inteligencia y saber, dadme la corona; espíritu de Malchuth, conducidme entre las dos columnas sobre las cuales se apoya todo el edificio del Templo; ángeles de Netsah y de 1-lod, afianzadme sobre la piedra cúbica de jesod.
¡Oh, Fedulael! ¡Oh, Geburael! ¡Oh, Tiphereth! Birlad, sé mi amor; Ruach Hochmael, sé mi luz; sé lo que tú eres y serás: ¡Oh, Kitheriell
Ischim, asísteme en nombre de Saddai. Cherubim, sé mi fuerza en nombre de Adonai.
Beni-Elohitn, sed mis hermanos en nombre del hijo y por las virtudes de Zebaoth.
Eloim, combatid por mí en nombre de Tetragrammaton.
Malachim, protegedme en nombre de IEVE.
Seraphim, depurad mi amor en nombre de Eloah.
Hasmalim, iluminadme con los esplendores de Eloi y de Schechinah. Aralim, actuad: Ophaním, girad y resplandeced.

Hajoth á Kadosh, gritad, hablad, rugid, mugid; Kadosh, Kadosh, Kadosh, Seddai, Adonai, Jotchavah, Eiazerie.
Hallelu-jah, Hallelu-jah, Hallelu-jah. — Amén.
Esta evocación debe ser hecha del siguiente modo, habiendo ya cumplido las prescripciones del método de adaptación psíquica y alimentaria habitual.

Ia Trazado de círculo según las correspondencias planetarias.

2a Plegaria mágica en el círculo según indica eI ritual aludido, mientras que el perfume propio de las circunstancias humea sobre el altar, y que la luz ilumina el humo del perfume que pasa por delante del espejo mágico.

3a Oración de los gnomos, de los silfos, de las ondinas y de las salamandras, según el caso.

4a Conjuraciones (según las correspondencias planetarias).

5a Despedida, después de verificarse la aparición en el espejo.

Todos los detalles, respecto de los útiles y el círculo figuran en el último capítulo de esta Tercera parte.
A mayor abundamiento, he aquí algunas curiosas prácticas que sacamos de los viejos grimorios, respecto de las cuales el discreto lector fácilmente descubrirá el origen y su razón de ser.
Las dos evocaciones que copiamos, dárnoslas a título de curiosidad, y la última, que transcribimos de Eliphas Levy, viene a servir de previo desarrollo al ritual de evocación que hemos de analizar en el próximo capítulo.

EVOCACIONES SEGUN LOS GRIMORIOS

Para hacer que acuda a nuestro lado una muchacha por discreta que fuere; experimentación de una fuerza maravillosa de las inteligencias superiores.
Es necesario observar, durante el creciente o el menguante de la Luna una estrella, de las once a las doce de la noche; pero antes de que comencéis la operación, debe practicarse lo que sigue:
Tomaréis pergamino virgen, y escribiréis en él, el nombre de la muchacha que queráis que acuda. Por el otro lado del pergamino, escribiréis estas palabras: Melchiael, Barechas. Después se pone el pergamino en el suelo, quedando hacia abajo el escrito nombre de la persona, el pie de-

Techo puesto encima y la rodilla izquierda en tierra. Entonces mirando la estrella más brillante, hay que sostener con la mano derecha un cirio de cera blanca, que pueda durar una hora y diréis la salutación que sigue:

CONJURACION

Yo te saludo y conjuro bella Luna y hermosa estrella, brillante luz que en la mano tengo, por el aire qué respiro, por el aire que está dentro de mí, por la tierra que toco; yo os conjuro por todos los nombres de los espíritus, príncipes que presiden en vosotros, por el nombre inefable ON, que todo ha creado, por ti, bello ángel Gabriel, con el príncipe Mercurio, Michael y Melchidael.
Yo os conjuro directamente por todos los divinos nombres de Dios, que enviéis para obsesionar, atormentar y trabajar, el cuerpo, el espíritu, el alma y los cinco sentidos de Naturaleza de M. .., cuyo nombre aquí bajo está escrito, de modo que ella venga a mí y que obedezca a mi voluntad y que no 'sienta afecto por ninguna otra persona del mundo, especialmente para N., tanto como indiferencia experimente por mí; que no pueda perdurar, que se vea obsesionada, sufriendo y atormentada.
Hacedlo, pues, prontamente, Melchidael, Bereches, Zazel, Tiríel, Mal-cha y todos los que están bajo vosotros; yo os conjuro por Dios grande y viviente para que la enviéis en seguida, para que se someta a mi voluntad, y yo N., os prometo daros gusto en todo.
Luego que se haya dicho tres veces esta conjuración, pondréis la vela sobre el pergamino y la dejaréis que arda. Al otro día tomad el susodicho pergamino y metedlo dentro de vuestro zapato izquierdo, dejándole allí hasta que la persona objeto de esta oración haya acudido a vuestro encuentro. Es necesario especificar en la conjuración el día que deseáis que venga, y de seguro que no faltará.

EVOCACION DE AMOR
(SEGUN ELIPHAS LEVY)
RITUAL

Lo primero que hay que hacer, es reconcentrar con atención todos los recuerdos del que, o de la que, se desea ver de nuevo, reunir los objetos que eran de su uso, que guarden su huella personal y amueblar, sea el cuarto donde habitó la persona en su vida, sea una habitación semejante donde ha de ponerse su retrato cubierto con un blanco velo y guarnecido de las flores que más gustaban a la aludida persona, flores que deben renovarse todos los días.
Después, hay que fijarse en una fecha precisa, un día cualquiera del año que fuere el de su fiesta, o el más dichoso de vuestra recíproca afección, uno de esos del cual, por dichoso que sea un individuo, jamás puede perder el recuerdo: tal fecha habrá de ser la que se escoja para verificar la evocación, que se preparará durante catorce días.
Durante este período es necesario cuidarse de no dar a persona alguna las pruebas de cariño que tuviere derecho a esperar de vosotros el difunto, o difunta, de que se trate.
Todas las noches, a la misma hora hay que encerrarse provisto de
una luz poco intensa, como la de una Iamparita funeraria o de un cirio,
en la habitación consagrada al recuerdo de la persona perdida. Se pondrá
la luz detrás de sí y descubierto que sea el retrato, se permanecerá ante
él en silencio cierto tiempo. Luego se perfumará la estancia con un poco
de buen incienso y se saldrá de ella andando hacia atrás. En la fecha de 
signada para la evocación, es necesario engalanarse desde por la mañana
como para ir de fiesta, no cruzar palabra con nadie en todo el día, v no
hacer más que una comida compuesta de pan, de vino y de raíces o frutas.
El mantel de la mesa será blanco v se pondrán dos cubiertos; se partirá
una porción del pan que debe llevarse entero, y hay que poner algunas
gotas de vino en el vaso correspondiente a la persona que se haya de evocar.
Esta comida debe verificarse en silencio en el cuarto de las evoca 
ciones, en presencia del retrato tapado. Después, se quitará todo lo que
haya servido para el mágico banquete, excepto la copa del difunto y su

parte de pan, cosas ambas que se dejan delante de la imagen del evocado.
Por la noche, a la hora de la visita acostumbrada, se irá al cuarto en silencio y se encenderá un fuego vivo de madera de ciprés, echando en él siete veces incienso mientras se pronuncia el nombre de la persona que se quiere ver. En ese día no se descubrirá el retrato. Cuando se extinga la llama se echará más incienso sobre los carbones, y ha de invocarse a Dios según determinan las fórmulas de la religión a que perteneciese la persona fallecida de acuerdo con la idea que ella tuviese del Divino Hacedor.
Requiérese mientras se formula esta plegaria una identificación completa con la persona evocada; hablar como ella hablaría y creer como ella pudiera creer. Después de un cuarto de hora de silencio, hay que hablar al muerto como si estuviera vivo allí presente, con cariño y con fe, rogándole que aparezca; se renovará este ruego mentalmente cubriendo su faz con las dos manos, luego se le llamará tres veces en alta voz; espérense los resultados de rodillas y con los ojos cerrados o cubiertos durante algunos minutos hablándole mentalmente. En seguida se le llama otras tres veces con voz afectuosa y dulce y se abrirán los ojos lentamente. Si no se viera nada entonces, hay que repetir la experiencia al otro año y así hasta tres veces. Es positivo que si no antes, la última se obtendrá la visión deseada; cuanto más se retrase más perceptible y real resultará.

CURACION ASTRAL O MEDICINA HERMETICA :

Como se ve, en estas variaciones de las formas astrales, toda la energía utilizada proviene exclusivamente del operador. En las modernas sesiones del Espiritismo, donde las enseñanzas de la Magia sufren una total des-naturalización, es un ser humano puesto en las fases de la hipnosis, que se llama mediunt, quien suministra la fuerza necesaria, cuya fuerza psíquica es absorbida con deleite por las elementales que concurren.
Gracias a la fuerza vital, en efecto, es como puede manifestarse dichos seres, y para realizarlo, los antiguos se valieron de la sangre de las víctimas según puede verse en Hornero.
En las experiencias difíciles se añade al humo de los perfumes la acción del cuerpo astral de un bicho cualquiera, generalmente de un batracio (la rana es el que más se emplea).

Curar es uno de los fines principales que impone la iniciación al magista. La ciencia del terapeuta es triple y puede encaminarse al cuerpo, al ser astral o al ente psíquico. A cada una de estas divisiones corresponde una medicina especial.
El cuerpo físico se modifica por la acción de las substancias materia-les suministradas a alta dosis. En esto toma origen la medicina materia-lista, la alopatía, la medicina de los contrarios, la única que admite la mayor parte de las gentes de hoy que se satura en las actuales corrientes de un estrecho positivismo.
Modificase el cuerpo astral por el efecto de las substancias fluídicas soportadas a minúsculas dosis de materia medicamentosa. Ello es la causa de la existencia de la medicina homeopática. la del influjo de los semejantes, primera aplicación de la Magia al microcosmos.
Se modifica igualmente el ente psíquico por la acción de las ideas que vitaliza la voluntad del magista. Aquí tenemos el fundamento de la medicina magnética y de la eficacia de las fuerzas psíquicas.

Por último, el uso de los flúidos psíquicos aliado al conocimiento de los dinamismos astrales, sintetiza teclas estas acciones y constituye la medicina hermética, que sólo poseen algunos adeptos.
Precisamente la incomprensión de estas divisiones fundamentales es lo que lleva a formular juicios tan temerarios respecto de este asunto del arte terapéutico, saber tan útil, no obstante, para cualquiera que desee poner en práctica las enseñanzas del esotericismo.
Así sucede, que a pesar de que las explicaciones en que vamos a entrar se refieren, por una parte, a la acción del hombre sobre el macrocosmos, y por otra, a la acción de la naturaleza sobre el mismo, hemos creído preferible hacer una especial exposición dedicada a quienes interesa la medicina y que quieran conocer los puntos de contacto de la Magia con las diversas escuelas médicas.

Ante todo, conviene insistir de nuevo en las teorías de la Magia por lo referente a la elaboración no interrumpida del organismo humano.
El cuerpo físico es fabricado por el cuerpo astral y este mismo no hace más que realizar los principios generales o las ideas primitivas de toda forma material. Este modo de comprender está condensado en la ley de que, lo Visible no es más que la manifestación de lo Invisible.
Pero siendo todo procedimiento el resultado de un disturbio en la acción de los generadores físicos, astrales y psíquicos, existen tres medios generales, tres puntos de partida diversos, para conseguir el restablecimiento del equilibrio alterado.

1. — Puédese actuar sobre el cuerpo físico, por virtud de determinados medios puramente materiales, atendiendo ante todo a la organización visible y colmando los síntomas de la dolencia por el procedimiento de su neutralización. Esta es la medicina de los contrarios, la medicina física usada en las escuelas oficiales, base fundamental de la alopatía.

II. — Puédese actuar sobre el cuerpo astral por el manejo de procederes más sutiles, reconcentrando un dinamismo considerable en una ínfina porción de substancia. Por virtud de tales medios, refuérzanse las energías del organismo astral, que se cuida de restablecer el equilibrio alterado. Esta es la medicina de los semejantes, la medicina astro magnética, la más ignorada de los criterios admitidos, base fundamental del sistema homeopático.

III. — Puédese, por último, actuar sobre el ser psíquico valiéndose de medios puramente mágicos, incitando las ideas creadoras que modifican toda forma material. Ésta es la medicina de las correlaciones, la medicina hermética denominada por el saber académico HIPNOTERAPIA, cuyo completo desarrollo constituye la terapéutica sagrada.
Tales son las tres divisiones fundamentales que existen dentro de las Escuelas de la Medicina en el transcurso de su historia. Abordemos el estudio de los caracteres más necesarios para conocerlas.
Las dolencias que pueden atacar al ser humano, clasifícanse también según el centro a que especialmente afectan. Las enfermedades pueden radicar en el cuerpo físico, en el astral o en el ser psíquico; pero nunca en el espíritu, que sólo existe en esencia.
La alopatía corresponde en su aplicación a las enfermedades que de-penden del cuerpo físico.
La homeopatía, al contrario, dará magníficos efectos en todas las afecciones que provengan del cuerpo astral, como ocurre con las del pecho, el cáncer y ciertas especies de alteraciones nerviosas (corea, parálisis agicante, etcétera).


La medicina hermética resulta indicada para las enfermedades psíquicas, y en los casos de posesión y de vampirismo, tan ignorados de los médicos de hoy en día, quienes los confunden con las manifestaciones de la locura.
Como quiera que nosotros aquí sólo disponemos de algunas páginas, lo que hace imposible que podamos ofrecer al lector un tratado de medicina, nos limitaremos a indicar los principales recursos con que cuenta el magista para verificar sus operaciones terapéuticas.
Al hallarse frente al enfermo, la primera precaución que debe observar, es la de inquirir la planetaria influencia dominante en el individuo que sufre.
Si el magista no poseyese tanto como es preciso la ciencia de las astrales signaturas, bastará saber el mes y el día del nacimiento del paciente. El cuadro que comprende el diseño adjunto (fig. 10), determinará la in-fluencia planetaria que puede considerarse teóricamente de principal importancia para el caso.

Cumplido esto, recuérdese lo que decimos a propósito de la realización de la Naturaleza en el correspondiente capítulo de la Segunda Parte, donde aparece un cuadro de las correspondencias, necesarias para determinar la inclinación del enfermo hacía tal o cual enfermedad, según resultasen las correlaciones planetarias.
Se comprobarán, por último, las relaciones de los signos zodiacales que presiden al nacimiento, con los órganos correspondientes, y será bueno hacer, aunque sea rápidamente, el horóscopo de la clase relativa a la operación mágica, para ver la posición que tuviese el ciclo el día del nacimiento del enfermo en cuestión.
Pero en la práctica ordinaria, las indicaciones obtenidas de la fig. 10, bastan para dar una idea de las influencias planetarias que actúan. Ahora bien, obtenidas estas averiguaciones, ¿cómo se procederá para conseguir la curación?

Si la dolencia depende del cuerpo físico, el uso del alcohol y de las plantas que fortifican las buenas influencias planetarias del enfermo, es suficiente. En nuestro capítulo sobre la Astrología natural, figura una lista de dichas plantas y sus relaciones.
También puede encontrar el lector importantes indicaciones respecto del asunto, en el pequeño Diccionario mágico que insertamos en el Apéndice de esta obra, donde sc buscará por el nombre de la planta, y mejor aún por el de las afecciones.
Si la dolencia fuere de origen astral, el bien entendido empleo de los perfumes combinado con el del magnetismo, resulta muy ventajoso. En tal caso, también puede hacerse talismanes, bajo las influencias que sean las más favorables a la curación de la enfermedad. La homeopatía iluminada por el estudio de las correspondencias astronómicas, resulta muy conveniente para combatir este género de dolencias.

Por último, en las afecciones que perturban las relaciones de la fuerza nerviosa que unen el ser psíquico al espíritu, o que alcanzan al dicho ente en su esencia íntima, el magista dispone de la música, empleada de acuerdo con los principios enunciados en la realización del hombre (Segunda Parte), de 'la acción encantadora de la palabra, que actúa por persuasión, procedimiento de waravilloso efecto en manos de los adeptos de la "Christian Science" de América, y el magnetismo enlazado con las fórmulas mágicas, recurso que permite obtener un gran número de éxitos.

SINTESIS DE LA ADAPTACION
LA GRAN OPERACION


Hemos seguido paso a paso al magista en el curso del desarrollo que le capacita para dinamizar la voluntad convenientemente. Le hemos visto imantar, concentrar y luego irradiar fuera de sí la fuerza psíquica, en diversas operaciones. Nos falta ahora emprender el estudio del esfuerzo mayor que puede pedirse a la naturaleza humana: la evocación magna y el desdoblamiento.
La evocación magna, que sintetiza en una sola ceremonia todas las enseñanzas mágicas, descríbenla varios manuscritos dados a conocer bajo el nombre de Clavículas de Salomón. Constituye la parte positivamente esotérica de la Cábala práctica; vamos a exponer sus elementos tan claramente como nos sea posible, condensando en algunos párrafos los procederes más formales y los más auténticos que se encuentran en esos antiguos grimorios. En todo caso, respetaremos hasta donde nos sea dable el estilo y aun las incorrecciones latinas de los citados viejos manuscritos, para determina con cuidadosa precisión el carácter puramente arqueológico de nuestra reconstitución.
Hemos dicho que la evocación magna constituye la síntesis de toda enseñanza mágica. Así, encuéntrase en las clavículas una multitud de de-talles referentes a los planetas y sus correlaciones, noticias innecesarias, para quien posea nuestro Tratado; pero no obstante, vamos a copiar el resumen de la teoría del mundo invisible titulado Discurso de Salomón a Roboam, su hijo.

"Hijo mío Roboam: Como en todas las ciencias no existen ningunas más naturales ni más útiles que el conocimiento de las revoluciones celestes, creo de mi deber dejarte al morir una herencia más preciosa que todas las riquezas de que gozo, y para que sepas de qué modo he llegado a la pose 
Sión de lo que te lego, necesario es°que te diga que estando cierta vez con-templando el poder del Ser Supremo, el ángel de Dios Magno apareció ante mí y cuando yo exclamaba: iO quam mirabiliara opera Dei! (Qué admirables resultan las obras del Hacedor!), de pronto distinguí en el fondo de una avenida de árboles una luz en forma de estrella ardiente, que me dijo con tonante acento: Salomón, Salomón, no te maravilles; el Señor decide satisfacer tu curiosidad, dándote el conocimiento de lo que consideras más digno de ser comprendido, y te ordeno que pidas lo que desees. Volviendo en esto de la sorpresa que me embargaba, respondí al ángel que sometiéndome a la voluntad del Señor, no quería otra cosa que el don de Sapiencia; y por la bondad del Eterno obtuve por añadidura el goce de todos los goces celestes y el conocimiento de todas las cosas naturales; 

por esto es por lo que, hijo mío, yo poseo todas las virtudes y riquezas de que me ves gozar hoy, y por poca que sea la atención que prestes a lo que te voy a referir, te aseguro que la gracia de Dios Magno te será familiar y tendrás obedientes a tus designios las criaturas del cielo y de la tierra, ciencia ésta que sólo opera por virtud de la energía y poder de las cosas naturales y de los ángeles puros que las gobiernan, de quienes te daré los nombres por su orden, sus facultades y empleos particulares sobre los que presiden especialmente, para que tú puedas llegar a feliz término en lo que quiera que fuese de cuanto hallarás mencionado en mi testamento, y te aseguro la victoria en todo, siempre que lo que hagas no deje de redundar en honra de Dios, que me ha dado el poder de dominio, no sólo sobre las cosas terrestres, sino que también en las del cielo, es decir, sobre los ángeles, de quienes dispongo como quiera, siéndome dado obtener de ellos muy importantes servicios.

Es necesario, primeramente, que sepas que habiendo hecho Dios todas las cosas para que le estuvieren sometidas, ha querido que sus obras alcanzasen el grado más completo de perfectibilidad, haciendo algo que participa por su íÑdole de lo divino y de lo terreno, es decir, el hombre, cuyo cuerpo resulta terrestre y grosero y el alma espiritual y celeste. A él ha sometido toda la tierra y sus pobladores, y le ha dado medios con los cuales le es factible hacerse de familiar trato a los ángeles, que denomino criaturas celestes, y que tienen por destino, los unos, poblar los elementos; los otros, conducir y ayudar a los hombres, y otros cantar continuamente alabanzas al Señor. 

Tú puedes, valiéndote de sus sellos y caracteres, hacer que te sean familiares, mientras que no abuses de esta facultad exigiéndoles que hagan cosas que les son contrarias, porque maldito sea quien invoque el nombre de Dios en vano, y quien mal emplee las ciencias y los dones con que nos ha enriquecido. Yo te ordeno. hijo mío, que grabes bien en la memoria cuanto te digo, para que jamás lo olvides; y si no tuvieres el propósito de hacer buen uso de los secretos que te doy, te mando que antes seas capaz de arrojar este testamento a las llamas, que de abusar del poder que vas a adquirir sobre los espíritus; porque he de advertirte que estos n`cles bienhechores, una vez ctue se viesen fatigados

y cansados de tus ilícitas demandas, podrían, para desgracia tuya, ejecutar las órdenes de Dios, lo propio que las de todos los mal intencionados que abusasen de los secretos que a El le plugo concederme y revelarme. No vayas a creer, hijo mío, que te esté vedado aprovecharte de los bienes y placeres que los espíritus divinos puedan concederte: inversamente, constituye para ellos una gran satisfacción ser útiles al hombre, hacia quien estos espíritus sienten marcada inclinación y afinidad, dado que el Eterno los destina a conservar y dirigir las cosas terrestres que están sometidas al poder del hombre.

Existen diversas clases de espíritus, según las de las cosas, cuyo gobierno les pertenece. Los hay que presiden el cielo empíreo; otros, el primero y segundo cristalino; otros, el cielo estrellado. Los hay también del cielo Saturno, que son los que yo denomino saturnistas, y de este modo también existen espíritus jovianos, marcianos, solares, venusinos y lunares.
Del propio modo, hállanse en los elementos: unos en la región ígnea, otros en el aire, otros en el agua y otros en la tierra; pudiendo todos ser útiles al hombre que tenga la dicha de conocerlos y de saberlos atraer. Además, quiero que sepas que Dios ha destinado a cada uno, un espíritu que vela y se desvela por su conservación; éstos son los llamados genios y su naturaleza es elementaria, lo mismo que la nuestra, y resultan más aptos para beneficiar a aquellos seres cuyo temperamento coincide con la clase de elemento que el genio habite, o sea, que si tú, verbi gracia, tienes un temperamento ígneo, es decir, sanguíneo, ígneo será tu genio y supeditado al imperio de tal.

Has de saber que hay tiempos particularmente reservados para la in-vocación de esos espíritus, días y horas en las cuales tienen fuerzas y un poder absoluto, y por esto es por lo que verás aquí en el cuadro que sigue, a qué planeta y a qué ángel pertenecen cada día y cada hora; cítame los colores que les corresponden, los metales, hierbas, plantas, animales acuáticos, aéreos y terrestres y el incienso que les convienen, y también en qué parte del mundo han de ser invocados, sin omitir las conjuraciones, sellos, caracteres y letras divinas que les son propias y mediante lo que recíbese el poder- de simpatizar con los espíritus."
Tal es el resumen, puesto en lenguaje corriente por el Arzobispo de Arlas, Barault, de la teoría mágica de los espíritus y sus correlaciones. Hablemos ya de la práctica.
El primer requisito que hay que cumplir, consiste en preparar cuidadosamente todo lo necesario para la Magna Evocación.

Los útiles adquiridos o preparados bajo las influencias planetarias op,r tunas, se guardarán en el mueble a propósito que está a la izquierda del altar mágico, como hemos dicho al ocuparnos de la disposición del laboratorio.
Ved aquí la lista completa de los útiles que emplea el evocador.
OBJETOS NECESARIOS PARA LAS OPERACIONES
DEL ARTE EVOCATORIO


Una cajita de madera de olivo o de avellano.
Otra de cualquier clase de madera, forrada de tela blanca nueva.

EN LA CAJA

Una cajita con todo lo necesario para encender fuego (eslabón. piedra y demás cosas. El azufre deberá estar consagrado a Saturno).
Una bujía de cera virgen.
Una redoma de vidrio llena de agua lustral (se preparará la víspera de Pascuas).


Un compás de suficiente tamaño.
En la cajita se pondrá:
Un palo de avellano del largo que permite la caja, y del grueso y circunferencia de un dedo pulgar.
Otra varita, próximamente de la misma longitud.
Un hisopo, hecho de crin sacado de un caballo de poca edad o de un potro blanco.
Paquetitos de perfumes.
Hornillo de tierra refractaria.
Carbón nuevo.
Un pequeño ovillo de cuerda nueva (sirve para trazar el gran círculo).
La diferencia que existe entre el mago y el brujo, estriba en que en tanto que el segundo sigue ciegamente las instrucciones de los grimorios, el primero adapta estas enseñanzas a las condiciones de su época.

El lector constante hallará en nuestro estudio respecto de la realización del gesto, la adaptación de la varita y la espada mágica a nuestros días. Lo propio, relativo de los talismanes, detallamos la adaptación de la tinta y de las plumas de ganso v su cambio por lápices de colores. Creemos que sería inútil insistir a propósito del traje y su acomodamiento a las actuales maneras de vestir, a propósito del eslabón y otras menudencias para las que el discreto juicio de nuestros lectores suplirá acertadamente nuestras advertencias.
Todos los objetos deben ser consagrados en la forma que determina el ritual corriente. I-Ie aquí las oraciones y conjuros que para dicho objeto enseñan las Clavículas.

BENDICION DE LAS CAJAS DE LAS TINTAS


Este receptáculo puede ser de cualquier madera o substancia, con tal de que esté limpio y sea nueva, y bastará bendecirla e incensarla, como se hace ordinariamente. Dígase lo siguiente:
Hamiel, Hamiel, Fiel, Miel, Ciel.
Joviel, Nas, Nia, Madge, Tetragrammaton.
Hecho esto, se guardará la caja para cuando se necesite y se meterá en ella toda clase de tintas, cuidando, sí, de que estén previamente incensadas y que sean de los colores que corresponden a los planetas.

EXORCISMO PARA EL RECIPIENTE DONDE SE ECHA LA SANGRE

Es necesario procurarse una taza, para poner en ella un poco de sangre de las víctimas, que servirá para escribi: e imprimir ciertas escrituras. La taza será de tierra no barnizada, nueva, lo propio que los otros instrumentos, y habiéndola lavado bien e incensado, ha de exorcisarse también, diciendo:
Hamiel, He], Miel, Ciel, joviel. Nas, Nia, Magde, Tetragrammaton.

EXORCISMO DEL CETRO PARA LAS OPERACIONES DE VENUS

Hay que cortar un palo, secándole de una rama de sanco que tenga dos pies de longitud, y se efectuará la corta en el día y hora de Venus. Mondado convenientemente, se hará una abertura en cada intervalo de los nudos, en la cual se mete un pedacito de cobre que lleva grabado, de mano propia o ajena, el signo que aquí se copia (fig. 12) (también en hora y día de Venus), y habiendo cerrado los agujeros con cera amarilla y nueva, incensarás la varita así preparada. Por último, se engastan en las dos extremidades dos canto-netas de latón, y queda el cetro en condiciones de ser usado para lo que se desee.

MODO DE CORTAR LA VARITA QUE HA DE SERVIR PARA TODAS LAS
OPERACIONES

Hav que cortar una rama de saúco, de la misma longitud que la otra, que tenga la corteza bien lisa, y por la noche de cualquier novilunio se cogerá la varita después de la media noche, y volviéndose hacia el Oriente, se lanza al aire, cuidando de recibirla en la mano sin que toque en el suelo, y hay que decir:
Hamiel, Hamiel, Fiel, Miel, Ciel.
f oviel, Nas, Nia, Magde, Téuagrammaton.

Después de haberla incensado mientras esto se dice, la guardarás cuidando de que nadie la vea, no siendo tú y los que te acompañen para practicar las operaciones. En el sitio donde estuviere guardada, se pondrá una lámpara encendida durante cuatro días y sus correspondientes noches.
EXORCISMO DE LAS VESTIDIIRAS


Se hará el traje de tela de Iino blanca y en forma de camisón, sin ninguna abertura, excepto la del cuello, y de un largo suficiente para que llegue hasta los pies; algo amplio por la parte inferior y provisto de dos mangas de la propia tela, que se recogen al nivel de los puños, donde ajustan. Re-quiérese que este traje resulte de inmaculada blancura. El operador llevará puestos unos pantalones cortos de la misma tela, y todo el traje se ha de .exorcisar, diciendo:
Hamiel, Hamiel, Hel, Miel, Ciel.
Joviel, Nas, Nia, Magde, Tetragrammaton.
Después de incensado según costumbre, se guardará para la ocasión en que haya de usarse.

EXORCISMO DE LA VICTIMA

Como quiera que en toda operación ha de existir una víctima, en ésta también la hay. Debe ser pura y virgen. Después de lavada e incensada con el incienso planetario, se le quitará de la cabeza una pequeña porción de pelo o de pluma que se ha de exorcisar con sal marina, diciendo:
Hamiel, Hamiel, Hel, Miel, Ciel.
Joviel, Nas, Nia, Magde, Tetragrammaton.

CONSAGRACION DEL LIBRO

Hay que preparar un cuadernito que contenga las plegarias correspondientes a todas las operaciones, los nombres de los ángeles en forma de letanías, sus sellos y sus caracteres, todo lo cual ha de escribirse con sangre de

paloma sobre un pergamino virgen. Hecho esto, lo consagrarás a las divinidades supremas, es decir, al Dios Supremo y a los espíritus, de la siguiente manera:
En el lugar elegido pondrás una mesita cubierta con un mantel blanco, sobre la cual dejarás el cuaderno abierto por el sitio donde esté el gran pantáculo, que debe figurar en el primer folio del librito. Después de encender la lámpara, suspendida en el centro del cuarto, rodea la mesa con una cortina blanca; en seguida, viste el traje propio, y tomando el libro abierto, di la plegaria, que sigue, poniendo en ello gran atención y sentimientos de modestia:
Adonai, Elohím, Hel, Je, Príncipe de los Príncipes, Ser de los Seres, ten piedad de mí y fija tus ojos en tu servidor, que muy devotamente te invoca y te suplica, por tu nombre Santísimo y temible, Tetragrammaton, para que me seas propicio en mis operaciones y para que ordenes a tus ángeles y espíritus que vengan a establecer su puesto en este lugar. ¡Oh! ángeles y espíritus de las estrellas; ¡oh! todos vosotros, ángeles y espíritus elementarios; ¡oh! todos vosotros, espíritus presentes ante la faz de Dios, el ministro y servidor fiel del Altísimo, os conjura, Dios mismo, Ser de los Seres, Tetragrammaton; os conjura a personaros en esta operación, el servidor de Dios os lo suplica muy humildemente. Amén:

En seguida incensarás, con el incienso conveniente, al planeta del día, y pondrás dicho cuaderno sobre la mesa dicha, cuidando que luzca perenne durante la operación, el fuego de la lámpara, y habiendo cerrado las cortinas, repetirás la ceremonia por espacio de siete días, comenzando un sábado, e incensarás cada uno con el incienso propio de la dominación planetaria diurna, a la hora del sol, cuidando de que la luz arda día y noche. Luego encerrarás el libro en un armario hecho expresamente, que se sitúa por encima de la mesa, donde esté guardado hasta la ocasión en que lo necesites, y todas las veces que lo saques, será necesario que antes te pongas las vestiduras, enciendas la lámpara, y de rodillas, al abrir el armario, digas la oración: Adonai, Elohím, etc., antes copiada. También es necesario en la consagración del libro llamar a todos los ángeles nombrados en el cuaderno en forma de letanías; cosa que has de hacer con devoción, y aunque los ángeles y espíritus no apareciesen al consagrar el cuaderno, no hay que sorprenderse, porque son de una naturaleza pura, y por consecuencia, les cuesta esfuerzo relacionarse con los hombres, que son inconstantes e inmundos. Pero por medio de la perseverancia, las ceremonias y los caracteres practicados devotamente, se los obliga a acudir a nosotros, y ocurre así, que en la primera evocación ya puedes verlos y comunicar con ellos; pero te encargo, que no acometas nada inútil o inmundo, porque lo inoportuno de tu llamada en las operaciones, lejos de atraerlos, serviría sólo para ahuyentarlos, y luego sería muy difícil hacerlos acudir en las ocasiones útiles, santas y necesarias.

EXORCISMO DEL PUÑAL


Como quiera que no puede prescindirse del puñal, cuidarás de proveerte de uno de acero muy fino, cuya empuñadura ha de ser de la propia materia; lo lavarás lo mismo que lavaste la espada, y después de secarlo lo pondrás de punta en un pedestal pequeño de boj, para decirle la oración Angloon Pentagramaton, etc. (la de la espada), y hecho así, grabarás, o mandarás grabar sobre él, los siguientes caracteres (fig. 13). .
Grabados que sean tales signos, los incensarás y has de decir esta oración:
He], Ya, Jae, Va, Adonay, Cados, Cados, Aborel, Elhoim, Agla, Agiel, Aiel, Sadon, Esul, Eloha, Elhoim, Yeny, Del, Agios, Agios, Rarael, Rarael Rarael.
Seguidamente grabarás o harás grabar a igual hora que la antes dicha, los nombres y caracteres que siguen (fig. 14).
Una vez grabados, los incensarás, diciendo la propia oración, Hel, Ja, Jae, etc., y acto seguido, lo envuelves en un pedazo de tafetán rojo y nuevo, quedando dispuesto para que te sirvas de él cuando lo necesites.

ORACIONES
PUÑAL

Hel, Ja, Jae, Va, Adopay, Cados, Cados, Aborel, Elhoim, Agla, Agiel, Asel, Sadon, Esul, Eloha, Elhoim, Yeny, Del, Agios, Agios, Couteaux,' Agios, Rarael, Rarael, Rarael.
Señor, Dios Todopoderoso, que todo lo has creado de la nada, no desatiendas a tu servidor que te dirige sus humildes plegarias, a fin de que te plazca bendecir, purificar y santificar este cuchillo, para, que resulte digno y a propósito para ejecutar mis operaciones. Ordena también a tus santos ángeles que vengan a estar presentes a esta operación mía. ¡Oh! Señor Todopoderoso; acuérdate de mi padre, a quien concediste el conocimiento de todas las cosas; haz, que por la virtud de estas enseñanzas, estos cuchillos se hagan puros y te resulten agradables, por tu nombre que es santo, Te tragrammaton.

VARA MAGICA

Fundador del Universo, Creador de' los cielos, Ser poderoso, Pentagrammaton, Eye, Eye, Eye, Irkiros, ven, santificador Todopoderoso, Dios eterno, y purifica esta vara, por tu nombre que es santo y por tus ángeles. Amén.

LA OTRA VARA MAGICA

Ni aun cuando vaya pasando por el valle tenebroso de la muerte, no teme'é ningún daño, porque te tengo conmigo; tu vástago, tu vara, me llenará de consuelo.
DEL LUGAR DE LAS OPERACIONES
Dios eterno, sabio, fuerte, poderoso Ser de los seres, acude a este lugar y santifícalo con tu presencia y tu majestad, a fin de que la pureza, la castidad y la plenitud de la ley en este sitio residan, e igual que el humo de este incienso sube hasta ti, que tu virtud y tu bendición desciendan a este paraje. ¡Oh! vosotros, ángeles, y vosotros, espíritus, estad presentes a esta consagración, por el verdadero Dios viviente .y eterno que os ha creado de la nada, lo propio que á mí, y que en un instante puede volverme, por su sabiduría, junto con vosotros, a la nada. Amén.
',VESTIDURAS
¡Oh! Padre amable, Creador de los astros, Sabiduría infinita, dígnate santificar por todas las fuerzas y por todas las virtudes, este vestido preparado en honor tuyo. Yo te exorciso por el verdadero Dios viviente y eterno que ha hecho todas las cosas de la nada, para que no haya nada de impuro en esta mi operación; antes bien, que resulte llena de virtudes. Amén.

VICTIMA


Dios, Todopoderoso, eterno, que tienes en tu poder todo lo de la tierra, santifica y purifica por tu virtud esta víctima, a fin de que la efusión de su sangre te sea agradable y lo propio que por tu gracia he adquirido el poder de sacrificarla si yo lo quiero o no, envía sobre ella tu bendición. Amén.
2a CONJURACION


Dios de Moisés, Todopoderoso y misericordioso, Dios de Abraham, Dios de Jacob, santifica este lugar y por la efusión de sangre de esta víctima pura, purifícala, y vcsotres todos, ángeles y espíritus, venid y recoged esta sangre para ofrecerla al Dios soberano de todas las cosas. Amén.
ORACION


Adonai, Elohim, Hel, Ye, Eye. Ye, Príncipe de los Príncipes, ten piedad de mí y fija los ojos en tu servidor, que te invoca muy devotamente y te suplica por tu ncmbre santísimo y temible, Tetragrammaton, que seas, propicio en mis oracicnes, y ordenes a tus ángeles y espíritus que venzan a establecer su residencia en este sitio. ¡Oh! vosotros, ángeles y espíritus de las estrellas; ¡oh! vosotros todos, ángeles y espíritus elementarios; ¡oh! vosotros todos, espíritus presentes ante la faz de Dios: el .`:iel ministro y servidor del Altísimo, os conjura, Dios mismo, Ser de los Seres, Tetragrammaton, os conjura a venir a estar presentes a esta operación, el servidor de Dios os lo suplica muy humildemente. Amén.

CAJA DE LAS TINTAS

Dios poderoso. acoge las plegarias de los que te invocan y bendice este pequeño recipiente preparado en honor tuyo para todas tus obras. Amén.

TAZA


Dios poderoso, acoge las plegarias de los que te invocan y bendice este recipiente preparado en 'honor tuvo y para tus obras. Amén.

EL LIBRO


Llamamos la atención del operador respecto del libro, que cada cual debe preparar por su propia mano, condensando en la obra la mayor fuerza de voluntad que le sea posible.
La extrema perfección del trabajo consistiría en que el operador pudiese fabricarse las hojas de papel por sí mismo, manipulando la pasta ordinaria del comercio. Tendríase así papel de tina, cuyas hojas podrían estar una por una magnetizadas bajo la influencia escogida. De no llegar a esto, el magista habrá de procurarse un libro fabricado con el mejor papel o con pergamino.
Los que quieran saber cómo un libro tal ha de consagrarse para que los espíritus aparezcan en cuanto se le abra, pueden buscar antecedentes en las ediciones latinas del libro IV de la Filosofía oculta de Agrippa, que se suponen apócrifas, lo que no impide que contengan el ritual de lo que ha de hacerse al efecto.

Recordemos la condición precisa de que el Libro de las conjuraciones no ha de tener ninguna eficacia si no estuviere todo él manuscrito por la propia mano de quien lo use.
Al principio del cuaderno, se pondrá el gran pantáculo de Salomón, que aquí reproducimos (fig. 15), y sobre la cubierta o portada, sirviendo de comienzo a todo el volumen, se trazará la explicación de la cruz de Eliphas Levy (figura 16). El doble triángulo (vulgarmente conocido por el Sello de Salomón) ha de ponerse a la cabeza de las páginas dedicadas a los talismanes.
Puesto que ya queda explicado todo lo relativo a la preparación de los objetos, hablaremos de los círculos y de la disposición personal.

EL CIRCULO MÁGICO

Toda operación mágica debe de practicarse dentro del perímetro de un círculo que simboliza la voluntad del operador y que le defiende de toda exterior mala influencia. Lo que decimos es la base de la propia Magia ceremonial, inclusive.
El círculo puede trazarse, sea con la espada mágica, en los casos urgentes, sea con un tizo hecho con una mezcla de carbón pulverizado y de polvo imán, sea con un trozo de carbón, substancia magnéticamente aisladora por excelencia.
Con el objeto de evitar largos estudios a nuestros lectores, vamos a ofrecerles la descripción detallada de cómo ha de prepararse un círculo mágico y la ilustraremos con las figuras de los siete que corresponden cada uno a una influencia planetaria especial (figs. 17 y 18). La atenta lectura de nuestro capítulo sobre astrología cabalística, contiene todos los demás antecedentes necesarios.

CIRCULO


Constitúyenlo tres círculos concéntricos que miden en junto nueve píes de d: ímetro y separados uno de otro por la distancia de un palmo.
A.—Se escribe en el de en medio:
1a Nombre de la hora de la operación.
2a Nombre del ángel de la hora.
3a Sello del ángel de la hora.
4a Nombres del ángel y de los ministros del día. 
5a Nombre del tiempo actual.
6aNombre de los espíritus que presiden.

7a Nombre del signo reinante.
8a Nombre de la Tierra según la estación.
9a Nombre del Sol y de la Luna en esta época.
B.—Círculo superior. — En los cuatro ángulos los nombres de los ángeles del aíre en ese día.

C.—Círculo interior. — Los cuatro nombres de Dios separados por cruces. D.—Fuera del círculo. — En cada ángulo un pentagrama.
E.—En el arca del círculo. — Póngase al Oriente el signo de alfa, y al Occidente el de omega.

PREPARACION PERSONAL


El magista puede operar solo. Para el círculo en común puede también no utilizar más que un ayudante; pero tratándose de la Evocación Magna es necesario que las personas sean tres; es decir, el operador y dos ayudantes, preparados e iniciados, o el operador, otro individuo y un perro amaestrado a que no salga del círculo vea lo que vea. En caso preciso se le puede atar dentro.
Todos los seres que concurran habrán de estar consagrados y exorcisados según dispone el ritual de costumbre, con la tierra, el aire, el agua y el fuego. Cada uno debe estar provisto de un talismán que para el caso ha cíe ser el gran pantáculo de Salomón.
Cuando se consagra a los discípulos con el agua, se dice:
Penorati toti vnundati sitis, in nórnine sencti et individui Trinitatis Pa-1 tris et Fili et Spiritu sancti; ab omnibus pcccatis vestris, verbu'mque Altissimi descendat super vos et maneat semper. Amen.
1
Si figurase en la operación un perro, primeramente se le sumerge en el agua consagrada diciendo:

Conjuro te creatnra canis, per eum qui te creavit in nomine sanctissimm Trinitatis, ut sis mihi in hac operatione et in quacumque alía quam (acere intendo, fidelis socius et amicus.


Solamente luego que se hayan practicado estas operaciones y la fumigación con los perfumes consagrados, los discípulos podrán personarse en el paraje escogido, que para el caso presente es el laboratorio mágico.

REGIMEN


Nueve días antes de la operación, todos los que tomen parte en ella se someterán a un estricto régimen vegetariano.
Además, la mágica oración se efectuará en común, una vez por la mañana y dos por la noche, según lo que se indica en el ritual antes mencionado.
Los tres últimos días, la alimentación se compondrá exclusivamente de pan, legumbres cocidas y agua.
Por 'último, la víspera y la antevíspera de la operación, cada uno de los asistentes a la mágica ceremonia recitará la confesión cuya estructura y condiciones nos revela la que aquí copiamos y que ha de modificarse según el caso de cada operador.


CONFESION


CONFITEOR omnipotenti Deo cceli et terra visibilium et invisibiliom sanctisque omnibus angelis suis cunctisque creaturis ccelis et terra, coram sacro altari tuo et majestate tue quod ex peccatis conceptus sum, et in peccatis ic usque ab viro, conversatus sum, Confiteor tibi sanctissinte pater omnia peccata mea quia peccavi in superbia, tam cordis quam oculorum, invana gloria, in excellencia mentís mece, invidia, in odio, in avaricia tam honorum quam pecunia, in insitia, in commestionibus, ebrietatibus, in fabulis et verbis, iniosis, osculi in amplexibus, in tactu immondo, in femoribus, in genitalibus, meis, et in omni generere fornicationis et adulteris, sacrilegiis et parjuris, infurtis et rapinis in ltomicidis; peccavi contrafidem, spem, et cltaritatem in exhorario nibus moliigis, in blandimentis, in ignorantia, in negligentia, in suspectione, in recipiendis muntibus injuste in comtenedo pauperem et haspitalitem denegando in sien visitando infirmos in non posando sitientes, in locutione 'maligna, in non elargiendo pauperibns elemosinam, non reficiendo esurientes nec sitientes, sobric et pie non vivendo, confectiendo suadendoque

malum nocendo potius quam adjuvando, apero non f erendo poteniibus pauperem clamares non libenter audienclo, mala amicis es propinquis meis inferendo et desiderando tiene f actoribus meis, pacem non re f erendo, nec f idem eis servcrndo, debita obsequia majoribus meis non praestando aninnalium acculo inmundo vivendo templum Dei carissime intrando, colloquia inmunda et vana in eo proferendo, res sacras manibus inmundis tangendo Peccavi pariter in cogitationibus malignis, in meditationibus perversis, in pariuriis, in judicis temerarias, in maligno ingressu im piorumin concupiscentia carnis, in delectationibus immundis, in verbis luxuriosis et in contumeliis in mandaciis et falcitatibus, in detractionibus, in rixis et discordiis seminando, in inalignitate ac malevolentia, in baspheinis ac insultationibus in transgretione preceptorum Dei in negligentia boni prcepositi, peccavi in oninibus ,meis sensi bus in visu, auditu, gustu, adoratu, f actu, et tandemn in omni modo corde ac voluntate et opere in his igitur et omnibus aliis vitüs quibuscumque humana fragilitas, vel molitia, contra deum creatorem suum aut cogitanro, aut loquedo, aut operando, aut suadendo, aut delectando, au concupiscendo peccare.
Potest in omnibus me pateor peccase el reum in conspectu Dei et super omnes homines peccatorem me esse confiteor. Ideo suplex exoro pos ommes anielos et sanctos Dei in quorum conspectu bree omnia con f essus sum, ut miht testes sitis in die judicii contra diapolum hostem et inimicum humani generisme hcec oinnia puro et sincero corde con fessum fuisse ita ut non gaudeat inimicus meus, et non glorietur adversum me in die turbiditis ets caliginis delicta mea vacuisse neque ad Deum creatorem meum canfessum non f uisse.

Habiendo dicho ésto tres veces, con ánimo puro y contrito y arrodillado en sitio puro y lejos de donde haya gente, el maestro rociará su cara con agua y con el hisopo, diciendo:


Asperges 'me, Domino, hisopo et mundabor, lavabis me et souper nivem dealbabar.


Después ha de lavarse con el agua exorcisada y se pondrá de nuevo las vestiduras y fumigará en torno de él. Luego irá al paraje preparado con los compañeros y provistos de las cosas necesarias. Allí ha de proceder a trazar el círculo, y quedando dentro, invocará los espíritus y en señal de penitencia, rada uno de los asistentes besará la tierra y hará exactamente lo que queda ficho.

LOS BAÑOS

En el período de las preparaciones, es indispensable tomar un baño todas las mañanas.
Se consagrará el agua antes de meterse en ella y algunos rituales señalan los Salmos que han de recitarse estando dentro. Indícanse los siguientes:
1a Al sumergirse en el agua: Salmos 26, 13, 38, 68, 105.

2a Al rociarse con el líquido: Salmo 50, 23.
3a Al salir del baño:
En cada baño que se tome habrá de echarse un puñado de sal consagra-da diciendo al verificarlo:
Ismael, Imamon, Amazótt, Imerobimeum, Danoyon, Zaton, Zaton, Satimon, Vergran, Coriston, Zagueron, Momerton, Saniteon, Maman, Zarinozon, Felicion, Sermion, Metron.
No es necesario advertir que el magista por poco versado que esté en estas cosas, puede reemplazar las plegarias por la oración mágica y las fórmulas por la enunciación de los diez grandes nombres divinos.

LA OPERACION


Una. vez puesto en el círculo ante el altar mágico, el operador dira, lo primero, una plegaria tan ferviente como más le sea posible, dirigida al Principio de toda creación. En seguida, ha de recitar la Conjuración de los cuatro, luego la de los siete, y por último, la Gran Invocación de Salomón.
Este es el procedimiento más elevado; pero existen respecto de él una multitud de variaciones, entre las cuales escogeremos la que sigue (procedimiento de Pierre d'Aban); que nos va a servir para que el magista tenga una pauta en la elección de sus adaptaciones. Dámosla tal como aparece en el texto original, es decir, reproduciendo las plegarias en latín y en francés.

MODO DE PRACTICAR LA OPERACION

"Procúrese que la Luna esté en un creciente igual; si puede ser, cuando no aparezca de color encendido; procúrese que el que opera esté exento de toda clase de tachas durante nueve días y que antes de comenzar la obra haya confesado y comulgado. Es necesario tener los perfumes propios del día en que se verifique la operación: es necesario tener también agua bendita por un sacerdote, un recipiente de tierra nuevo lleno de brasas, el traje y el Pantáculo, como ya hemos dicho, y por último, que todo resulte consagrado en la forma requerida. Uno de los discípulos ha de llevar el recipiente del fuego y los perfumes; el segundo se encargará del libro, y el tercero de las vestiduras y el Pantáculo. El Sacerdote o el Maestro debe llevar una espada sobre la cual se habrá dicho la misa del Espíritu Santo y que mostrará escrito por un lado Angla t y por el otro f On t y durante el ca-mino que recorran hasta llegar al sitio donde haya de hacerse la operación, se dirán las letanías, respondiendo los discípulos. Cuando se llegue al lugar donde se trace el círculo, el Maestro procederá del modo antes dicho; y realizado que esto sea, debe de rociar el paraje con agua bendita diciendo: Asperges me Domine, etc. El Maestro. que se habrá preparado para la ceremonia con tres días de ayuno y de abstinencia y libre de toda mancha, cubierto con las blancas vestiduras, con el Pantáculo, los perfumes y demás cosas necesarias, entrará en el Círculo; entonces invocará, por las cuatro partes del mundo, los ángeles que presiden a los siete planetas, a los siete días de la semana, a los metales, y a los colores; poniéndose de rodillas para invocar los ángeles, dirá, llamando a cada uno por su nombre:
O Angeli sutura dicti, estofe adjutores mea petitione, et in adjutoriunt mihi in meis rebus et petitionibus.
O vous, Ana-es tres gro nds, vertez a mon secours, secondez mes desirs,
iJe t m'en accordez 1'effet.
Acto seguido se invocará por las cuatro partes del mundo los ángeles que dominan en el aire el día que se hiciere la operación. y después de haber-les implorado especialmente y de haber escrito su nombre en el Círculo,
dirá:
O vos omnes, adiuro cuque contestor per sedero Adona-v, per Agios Otheos, Isehiros, Athamatos, Paracletus, Alvha et Omega, et per hoec tria nomina se-creta, Agla, On, Tetragranimaton quod hodie teneatis adimplere quod curio.

je vous adjure, o vous tous, et vous appelle par le Tróne d'Adonay, par Agios, Otheos, Ischyros, Athanatos, Paracletus, Alpha et Omega, et par ces trois noms secrets Agla, On, Tetragrammaton, que vous ayez a paraitre sans délai pour accomplir ma volonté.
Terminada esta oración, leerá la conjuración correspondiente al día que se haga la operación (que más adelante figura). Si los demonios resultan refractarios y obstinados y no acudiesen a la conjuración del día, entonces emplearéis los siguientes exorcismos y conjuraciones:

EXORCISMO DE LOS ESPIRITUS AEREOS

Nos facti ad imaginenz Dei, dotc,;li potentia Dei, et ejus facti voluntate, per potentissimunt et corroboratum nomen Dei, E, forte admirabile, vos erorcisamus (aquí se nombrará a los Espíritus que se quiera y de cualquier orden que sean), et imperamus per cuna qui dixit et factum est et per omniam nomina Dei, et per nomen Adonay, El, Elohim, Elohe, Zabaoth, Elion, Escerchie, lah, Tetragrasnrnaton, Saday: Dómines Deus, excelsus, exarcizamus vos atque potenter imperamus, ut appariatis statim nobis hic, juxta circulum in pluchra forma, videlicet humana et sine deformita, te et tertuositate aliqua Venite vos oinnes tales, quia vobis imperamus, per nomen Y et V, quod Adant audivit, et locutus est, et per nomen Dei Agla quod Loth audivit et feches salvas cunt sua familia, et per nomen lod, quod Jacob audivit ab Angelo secum lactante, et liberatus est de manu fratris sui Esau, et per nomen Anephexeton, quod Aaron audivit, et loquens, et sapiens factus est, et per nomen Zabaoth quod Aloyses nominavit, et omnia flumina et paludes de terra f yeti versos f uerunt in sanguinem, et per nomen Escerchie, Oriston quod Moyses nominavit, et omnes fluvii ébulierunt ranas, et ascenderunt in domos fEgvptiorum, omnia destruentes, et per nomen Elion, quod Moyses nominavit, et fuit gran-do tales, qualis non fait ab initio mundi, et per nomen Adonay, quod Nloyses nominavit, et f ueront locustce et apparuerunt super terram /Egiptiorurn, et co,nederunt qua' residua erant grandini, et per nomen Schentes Amathia, quod Josua vocavit, et remoratus est sol cursum, et per nomen Alpha et Omega, quod Daniel nominavit, et destruxit Beel, et draconem interfecit, et in nomine bmmanuel, quod ires pueri Sidrac, Misach et Abdenago, in camino unos araentis cantaverunt, et liberati fuerunt; et per Agios, et sedem Adonay, et Ter Otheos, Ischiros, Athanatos, Paracletus, et der horc tria secreta nomina, Rala, On, Tetragrammaton, adiuro contester et per luxe nomina et ver al a nomina Domini nostri Dei omnipotentis, vivi et viri, vos qui vestrd culpd ce coelis ejectifui:tis usque ad in fernum locum, exorcizamus et viril ter imperamus per eum qui dixit, et factum est, cui omnes obediunt creature, et pe>' iilud tremendum Dei judicium, et per mare omnibus incertum, vitreum quod est ante conspectum divina Majestatis, gradiens et potentiale, et per quatuor

divina anima lia T, ante sedem divince Majes-tatis gradientia et oculus ante et retro habentia; et per ignem ante ejus thronum circumtantem, et per sanctos Angelos Ccelerum T, el per eam, quce Eccelsia Dei nominatur, et per sum.-mam sapientiam omnipotentis Dei viriliter exorcizamus, per summan sapientiam omnipotentis Dei viriliter exorcizamus, ut nobis hic ante circulum appareatis, ad faciendam nostranz voluntatem, in omnibus prout placuerit nobisque per sedem Baldackice, et per hoc nomen Primeu maton, quod Moyses nominavit, et in cavernis abyssi fue-unt profundati et ab sorpti Datan, Coram et Abiron: et invirtute istius nominis Primeumaton, totci coeeli militiá compellente, maledicimus vos, privamus vos omni o f f icio, loco et gaudio vestro usque in profundum abyssi, et usque ad ultimum diem judicii vos ponimus et relegamus in ignem aeternurn, et in stagnum ignis et sul f uris nisi statim ap pareatis hic coram nobis ante circulum, ad faciemlanz voluntatem nostram in omnibus, venite per case nomine Adonay, Zabaoth, Adonay, Amoriam, Venite, venite imperat vobis Adonay, Sadey, Rex Regum, potentissimus et trementissimus, cujus vires nulla subterfugere potest creatura vobis pertinacissimus futuris nisi obedieritis, et appareatís ante hunc circulum, affabiles subito, tandem ruina flebitis miserabilisque, et ignis perpetuúm inextinguibilis vos manet. Venite ergo in nomine Adonal, Zebaoth, Adonay, Rex Regum, El, Aty, Titeip, Azia, Hyn, Ien, Minosel, Achadan, Uay, Vaa, Ey, Haa, Eye, Exe, á El, El, El, á Hy, Hau, I-Iau, Va, Va, Va, Va.


Nous faits á l'image et ressemblance de Dieu, doués de sa puissance, et créés par sa volonté, par le tres puissant, redoutable et tres admirable nom de Dieu E, nous vous exorcisons (íci on nommera les esprits qu'on voudra, de quelque ordre qu'ils soient) et vous commandons par celui qui a dit, et tout a été fait, par tous les noms de Díeu, Adonay, El Eloym, Elohe, Zabaoth, Elion, Escerchie, Iah, Tetragrammton, Sadey, le Seigneur Dieu tres haut; nos vous exorcisons et commandons fortement, NN., de nous apparaitre surle-champ ici visiblement, devant ce cercle, en belle forme humaine, sans aucun trouble, sans aucune laideur ni difformité: 'venez tels, ó vous tous N.N., paree que nous vous le commandons par le nom Y et V, qu'Adam entendit et parla; par le nom de Dieu Angla, que Loth entendit, par la vertu duquel il fut sauvé avec toute sa famille; de Iod, que Jacob entendit de l'Ange qui luttait avec lui, qui le délivra des mains de son frére Esaü; d'Anephexeton, qu'Aaron entendit, qui le rendit disert et sage; de Zabaoth, que Movse prononla, aussitdt tous fleuves et marais, de la terre d'Egypte furent changés en sang: l'Escerehie, Oriston, qui firent tellement agiter tous les fleuves, que les grenouilles en sortirent, montérent dans les maisons des Egyptiens, portant partout le ravage; d'Elion, que Moyse pronon~a, qui fít tomber une gréle: 

de Schemes Amathia, que Josué prononla, et le soleil fut arrété dans sa course; par Alpha et Omega, que Daniel pronon~a, qui détruisit Béel et tua le Dragon; au nom d'Emmanuel, qui étant entendu des trois enfants Sidrac, Misac et Abdenago, chantérent dans la fournaise ardente, et en furent délivrés; par Agios, par le tr8ne d'Adonay, par Otheos, Iscliiros, Atranatos, Paracelsus, et par ces trois noms secrets, Agla, On, Tetragrammaton,Je vous conjure par ces noms et par tous autres noms de Notre-Seigneur Die tout puissant, vivant et véritable, vous qui par votre fautes filtes du haut des cieux précipités au plus profond de 1'abime infernal, nous vous exorcisons puissamment par celui qui a dit, et tout á eté fait, á qui toutes les créatures obéissent par le terrible et redoutable jugement de Dieu; par la mer flottante et transparente, qui est en la présence de la divine Majesté, tant en continuelle et forte agitation; par les quatre dívins Animaux T, qui vont et viennent devant le TrBne de la divine Majesté, ayant des yeux devant et derriére; par le feu sacré qui environne toujours son TrBne, par les saints Anges T, qui sont toujour en la présence de Dieu, par cette méme Majesté qyi est reconnue de son Eglise, nous vous exorcisons NN. 

par la supréme sagesse de Dieu tres puissant, afin de nous appara4tre ici devant ce cercle pour accomplir notre volonté en toutes choses, et selon qu'il nous plaira; par le Tróne Baldachix, par ce nom Promeurnaton, á la prononciation et á la vertu duquel Moise fit précipiter et en gloutír Datham. Coram et Abiron, dans le gouffre affreux de l'abime, et á la vertu duquel toute la Milice céleste, terrestre et les enfers tremblent, se troublent et s'abattent: ainsi si vous ne nous apparaissez aussitót ici devant ce cercle pour accomplir en toutes dioses notre volonté, nous vous maudissons, nous vous privons de tout office, lieu et jole; nous vous condamnions d'aller bnller éternellement dans vos retraites, dans l'étang de feu et de soufre: venez done au nom d'Adonay, Zabaoth, Adonay, Amoriam: venez, venez, Adonay, Sadey, le Roi des Rois, tres puissant et terrible, vous le commande, á la puissance duquel aucumes creatures ne peuvent se sustraire ni résister, cest pourquoi, si vous n'obéissez et ne nous apparaissez á 1'instant devañt ce cercle, doux et affables, pr@ts á exécuter notre volonté, il vous será á jamsis inflexible, et vous punira par les flammes éternelles: venez, venez, au nom d'Adonay, Zabot, Adonay, Amoriam, venez, venez: pourquoi tardez vous? Qui vous arréte? Hátez-vous, Adonay, le Roí des Rois vous 1'ordonne. El, Aty, Titeip, Azia, Hyn, Ien, Minosel, Achadan, Uay, Vaa, Ey, Haa, Eye, Exe á El, El, El, á Hy, Hau, Hau, Hau, Va, Va, Va, Vaa.

ORACION A DIOS, QUE SE DIRA EN EL CIRCULO POR LAS
CUATRO PARTES DEL MUNDO


Amorule, Taneha, Latisten, Rabur, Taneha, Latisten, Escha, Alodia, Alpha et Omega, Leyste, Oriston, Adonal, clementissime, pater mi ccelestis, miserere mei, licet peccatoris, clarifica in me hodierno die licet indigno filio tuo, tuce potentice brachium, contra hos spiritus pertinar•issimos, ut ego, te volente, factus tuorum divinorum operum contemplator, possim ilustran omni

sapientia, et semper glorificare et adorare nomen tuum. Suppliciter exoro et invoco, ut tuo judicio hi spiritus quos invoco, convicti et constricti, venian vocati et dent vera responsa, de quibus eos interrogavero; denique et deserant nobis ea quo per me vel nos proscipientur, eic, non nocentes, alicui creaturce, non lcedentes, non frementes, necme, sociosque mcos, vel aliam creaturam lcedentes, et neminem tenentes: sed petitionibus,,meis, in omnibus, quee pro:cipiam cis, sint• obedientes.


Amorule, Taneha, Latisten, Rabur, Taneha, Latisten, Escha, Aladia, Alpha et Oméga, Leyste, Orirton, Adonay, ayez pitié de moi, ó Pére céleste, tres clément et miséricordieux, purifiez-moi: daignez aujourd-hui répandre sur votre serviteur indigne votre sainte bénédiction, et étendez votre bras toutpuissant sur ces esprits obstinés et rebelles, afin que par vos ordres je puisse contcmpler vos divins ouvrages, étre doué de toute sagesse, glorifier et adorer toujours votre saint nom: je vous invoque, d mon Dicu, et vous sur-pile du plus profond de mon cocur, que ces esprits que j'appelle par votre puissanse, viennent aussitót qu'ils y seront obligés et forcés; qu ils nous donnent sans nulle ambiguité des réponses certaines. précises et vraies sur toutes les choses que je les interrogerai, et qu'enfin ils nous apportent aussi les chofes qui leur seront par moi, ou par nous ordonnécs, sans nuire á aucunes créatures, sans blesser par aucun bruit et murmure, ni moi ní mes as~~ ciés, sans qu'ils puissent nuire aussi á quelqu'autre 'créature, er sane causer 1'épouvante et la terreur á qui que ce soit; mais qu'ils soient obéissants, ré> ignés et entiérement soumis á ma volonté. dans toutes les choses que je leur commanderai.
Entonces, estando en el centro del círculo, se dirá con la mano puesta sobre el Pantáculo:
je vous appelle par la vertu du Pentacle de Salomon, afin que vous me répondiez avez verité, Ensuite dites:


Baralanensis, Baldachiensis, Paumachice et Apologice sedes, per reges potesta, le:que magnanimas, ac principes, prccpotentes, Genio, Liachidce, Ministre Tartarecs sedis; Primac, hie vrinceps sedis Apologice, mond cohorte: ego vos invoco, et invocando vos conjuro, atque supernoe majestatis munitus ~ i: tute, potenter impera per cum qui dixit et factum est, et cid ebe,',;,,rtt otnnes creaturoe, et per hoc nomen inef f abile, Tetragrammaton cum jehova, in Meo est psalmatutn omne seculum, quo audito elcmenta corrent, aer cancutitur, mare retrograd.itur, ignis extinguitur, terra tremit, onmesque, exercitus coelestiurn terrestrium et infernorum tremunt, turbantur, et corruunt: quatenus cito, et sine mora et omni occasione remonta, ab universis mundi partibus veniatis, et rationpbiliter de omnibus qucecumque interrogavero, respondeatis ros, et reniatis pacifice visibilis, et af fabilis, nunc et sine .mora, manifestantes, qucri cupimus: conjurati per nomen csterni, vi vi et veri Dei

l-ielioren, et mandata nostra perficientes, perssitentes, semper usque ad finen. et intentionem .meara visibiles nobis et affabiles, ciará voce, nobis intelligibili, et sine omni ambiquitate.


Baralanense, Baldachiensis, Paumachia, et le tróne d'Apolpgia, par les Rois et les Puissances magnanimes, les Princes, tres puissants, Genio, Liachida, Ministres de 1'Empire infernal: Primac, le Prince du tróne Apologia, la neuviéme cohorte: je vous invoque, et en vous invoquant par la vertu de la supréme Majeste, dont je suis muni, je vous conjure et vous commande tres fortement, par celui qui a dit, et tout a été fait, á qui toutes creatures obeissent: par ce nom ineffable Tetragrammaton, Jehovah, dans lequel le siécle est renfermé, á la prononciation duquel les eléments se dissolvent, 1'air s'agite, la mer se retire, le feu s'éteint, la terre tremble, toutes les armées célestes, terrestres et des enfers tremblent, se troublent et s'abattent, de vous rendre tous ici sans différer et sans aucun prétexte de toutes les parties du monde, pour me répondre raisonnablement sur toutes les choses que je vcus interrogerai: venez en paix, visibles et affables, vous manifestant de bonne volonté. ainsi que nous le désirons, conjurés que vous étes par le nom du Dieu vivant, vrai et éternel Helioren, pour accomplir notre exprés commandement; persistan toujours dans notre íntention jusqu'á la fin, et que vous apparaissiez devant nous visibles et affables, nous répondant avec une voix claire et intelligible, et sans aucune ambiguité.

VISIONES Y APARICIONES

Dicho esto, aparecerán varios fantasmas llenando el aire con sus clamo-res encaminados a espantar y hacer del círculo a los asistentes. Veráse a las vi,iones armadas de flechas y una infinidad de horribles bestias; pero nadie debe atemorizarse, porque el Maestro contra quien nada se puede, las contendrá diciendo con la rn-ari uesta sobre el Pantáculo:
Fugiat hiele finiquitas vestra virtute vexilli Dei, y se verán obligados a obedecer. Acto seguido, y teniendo siempre en la mano el Pantáculo, el Maestro dirá:


Ecce Pentaculum Salomonis, quod ante vestram adduxi prersentiam, ecce personam exorcisatoris, in médio exorcismi, qui est optime ñ Deo munitus, intrepidus, providus, qui viribus potens vos exorcizando invocavit, et vocat. Venite ergo cum festinatione in virtute nominum, Aye, Saraye, Aye, Saraye, Aye, Saraye, ne di f f crasis venire per nomina ceterna Dei vivi et veri

Eloy, Archima, Rabur, et per hoc presens Pentaculum, quod super vos potenter imperat, et per virtutem ccelestium Spirituum, dominorum vestrorum, et per personam exorcisatoris con jurati festinate, venite et obedite prceceptori


Voici le Pentacle de Salomon que j'ai apporté en votre présence; voici aussi la personne de 1'exorciste dans le mílieu de I'exorcisme, qui, muni 'Tés fortement du secours de Dieu, est intrépide et prévoyant, et qui est puissant en force, vous a invoqués et vous invoque en vous exorcisant; venez done en deligence a la force de ces noms Aye, Saraye, Ave, Saraye, Aye, Saraye, et .ne différez pas d'apparaitre icí par les noms tout-puissants et éternels du Dieu vivant et véritable Eloy, Archima, Rabur et par le présent Pentacle qui vous l'ordonne et vous y force: par la puissance des Esprits céleste vos supérieurs, par la personne de 1'exorciste qui vous a conjuré: 'hatez-vous, venez et obéissez a votre maitre, dont le nom est Octinomos.
Soplad después hacia las cuatro partes del mundo, y en seguida notaréis gran conmoción: decid entonces:


Quid tardatis? Quid moramini? Qui facitis? Prceparate vos, et obedite prceceptori vestro, in nomine Domini Bethath vel Vachat, super Abrac ruens, superveniens Abeor super Aberer.


Porquoi tardez vous? Qui vous arréte? A quoi vous occupez-vous? Soyez soumis a votre Maitre, au nom du Seigneur Bathath ou Vachat, tombant sur Abrac, Ábeor se jetant sur Aberer.
Entonces aparecerán en su forma ordinaria y natural, y cuando así les veáis en torno del círculo, mostradles el Pantáculo cubierto de un santo sudario, y descubridle diciendo:


Ecce conclusionem vestram, nolite fieri inobedientes. Ves vuestra condenación; sed obedientes.
Después de esto, les veréis pacíficos en sus formas naturales, y os dirán: Ordena y pide lo que quieras, porque a todo estamos pronto, dado que Dios Omnipotente así nos lo ordena.
Y cuando de este modo se muestren, les diréis:

Bene veneretis, Spiritus, vel Reges nobilissimi, quia vos vocavi per illum cui omne genu flectitur ccelestium, terrestrium et in f ernorum, cujas in manu omnia refina Regum sunt, nec est qui supe contrarius este possit majestati. Quatenus constrigo vos ut hit ante circulum visibiles, affabiles permaneatis, ten. dios tamque constantes, nec sine licentia mea recedatis, donec meam sine

fallacia alique et veridice perficiatis voluntatem, per potentice illius virtutem,-qui maní posuit terminum suum, quem prcetertre non pertransit fines suos, De scilicet Altissimi, Regis, Domini, qui cuneta creavit. Amén.


Vous étes bien venus, Esprits, ou Reís tres illustres, parce je vous al appelés au nom de celui devant qui tout genou, soit dares les cieux, sur la terre et áux enfers, fléchit, qui tíent en sa main tour les Royaumes des Rois, et á la Majesté duquel on ne peut résister. Puisque je vous force de rester devant le Cercle, visibles et affables, soyez-y constants, et ne vous en éloignez has sans permission, et que vous n'ayez véritablement et sans aucune illusion accompli ma volonté. Je vous 1'ordonne par le vertu de celui qui a mís des bornes a la mer, que ni peuvent jamais étres détruites, et qu'elle n'a pu et ne pourra surmonter que par son vouloir supréme, étant asservie aux ordres de 1icu, le Roi des Rois, qui a créé toutes choses. Ainsi soit-il.
Entonces les pediréis lo quiera que sea, y os complacerán; obtenido lo que cjescárais, los despediréis de este modo:


In nomine Patris t, et Filii j• et Spiritú Sancti j•, ite in pace ad loca vestra, et pax sit ínter nos et vos parati sitis venire vocati.


Au nom du Pére t, du Fils j•, et du Saint Esprit t: allez en paix en vos retraites, et que la paix régne entre nous et vous; soyez toujours préts a venir des que je vous appellerai.

JURAMENTO Y SUMISION DE LOS ESPIRITUS


Nosotros, Espíritus dominantes, a saber: Reyes, Emperadores, Príncipes, Duques, Condes, Marqueses, Barones, Gobernadores generales, Capitanes, Ministros, Señores y demás otros Espíritus, reconocemos, suscribimos, testimoniamos, nos obligamos y juramos por los altos y sacratísimos nombres de Dios, las conjuraciones y exorcismos que contiene este libro, como igualmente nuestros caracteres que son de nuestra pertenencia para velar y servir generalmente a todos los que utilicen el presente libro, en todos sus deseos y necesidades, cualesquiera que fuesen y sin excepción, según el poder que de Dios hemos recibido y nosotros ratificamos todas las cosas siguientes:

Primeramente:

Nos comprometemos y sometemos a servir fielmente a todos los que nos requieran por estos presentes, según nuestro juramento, y hacer o hacer ejecutar por nuestros sujetos todos los deseos y voluntades, y jamás ningún mortal tendrá conocimiento de lo que se opere y ejecute por nuestro ministerio v ningún espíritu podrá hacer saber, sea a quien fuere, que ellos fueron invocados para lo dicho.
Igualmente prometemos llevar y hacer venir y transportar, todo cuanto se nos pida sin engaño ni fraude, y que todo resulte bueno y legítimo a voluntad del que pide; sin que podamos despojarle de ello, ni durante su vida, ni después de su muerte, y sin que podamos esperar ninguna recompensa por los servicios que le prestemos.
Item más. Nos sometemos á aparecer a todos los que nos llamen por los nombres nuestros que contiene el presente libro, bajo bella forma humana, sin ninguna fealdad ni deformidad. cuantas veces seamos llamados, sin causar ningún daño a los que han recibido poder Dios, ni a sus cinco sentidos naturales, ni a los varones o hembras que estén en su compañía, ni a los sitios y las casas donde nos llamen, y todo ello sin provocar ruidos, ni rayos, ni truenos, ni relámpagos, ni estrépito, ni ruptura, ni fractura, ni escándalo, de cualquier modo que fuese, y ninguna criatura viviente se percatará de nuestra llegada, excepto los que nos llamen y sus acompañantes, si ellos nos lo ordenan;

nos obligamos igualmente a responder a todas las preguntas que nos hagan y nuestras contestaciones serán verídicas, sin anfibología ni doble sentido.
Al contrario, hablaremos en idioma correcto, de un modo preciso e inteligible, y después de haber hecho lo que se exige de nosotros, nos retiraremos en paz y sin tumulto, observando las mismas condiciones para aparecer que para desaparecer, cuando se formule la despedida.
Item más. Para el cumplimiento de todas las susodichas condiciones, nos obligamos y comprometemos, bajo pena del céntuple aumento de nuestras torturas de momento en momento, y de la privación de nuestros cargos, honores y dignidades: en fe de lo cual hemos estampado nuestros sellos, marcas y caracteres, y formado el presente libro para servir a todos los que nos invocaren, y, acto seguido, haremos cuanto se nos ordene sin ninguna demora".


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publicado por masallaesoteric a las 19:33 · 1 Comentario ·  Recomendar
 
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