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27 de Noviembre, 2010 · General

SAI BABA - AVATAR O ADEPTO

SAI BABA : AVATAR O ADEPTO

BIOGRAFIA DE SAI BABA-QUIEN ES SAI BABA ?-COMO Y QUE ES DIOS ?-SOBRE EL AMOR-EL YO Y QUIENES SON USTEDES MISMOS-EL ABSOLUTO Y LO UNIVERSAL-MAESTROS Y GURUES-QUE ES EL HOMBRE ?-DONDE Y COMO HALLAR LA PAZ-QUE DEBEN VENERAR?-EL BAGAVAD GITA SEGUN SAI BABA (RESUMEN)-LA SABIDURIA SUPREMA-DESAPEGO Y RENUNCIA AL DESEO-LOS AVATARES Y LA REALIZACION PROPIA-LA NATURALEZA DEL HOMBRE-MEDITACION Y AUTOCONOCIMIENTO-ETAPAS DE LA AUTOREALIZACION-EL EJERCICIO DE SAI BABA-LA SABIDURIA QUE LIBERA LA VIDA (Preguntas) 

BIOGRAFIA DE SAI BABA :

SAI BABA :

En 1926 en Puttaparti, al sur de la India, nacía Sathya Sai Baba, mostrando ya desde temprana edad extraordinarias cualidades. He venido para encender la lámpara del amor en sus corazones, declara como nuevo avatar, velando para que brille cada día con mayor luminosidad. No he venido para hablar en favor de una enseñanza, credo o causa alguna, ni tampoco con el fin de conseguir seguidores para ninguna doctrina. He venido para hablarles de esta fe unitaria, de este deber, de esta obligación de amar. A través de la Prashanti Nilayam (La Morada de la Paz Suprema) ha desarrollado un programa de transformación que debe realizarse, en sus propios términos, en el nivel humano y por medios humanos.

Baba ha dicho que son cuatro los tipos de hijos que nacen del hombre. La distinción reside en el impulso que haya motivado el nacimiento. En tres de ellos opera la ley del Karma. El primero es aquel en que uno ha incurrido en deudas durante vidas anteriores y ha dejado de pagarlas. El acreedor nacerá como hijo para exigir el pago y abandonará para siempre el hogar tan pronto haya obtenido el total de lo adeudado. Puede que se reviertan los papeles y que los padres representen a los acreedores que han dejado sus cuerpos carnales antes de haberse saldado la deuda. En este caso recibirán como hijo al que debe pagar, el cual partirá, libre de sus grilletes kármicos, tan pronto sea devuelta hasta la última gota de lo adeudado. La tercera categoría está representada por la progenie que nace únicamente como un don, por la Gracia de Dios.

Dios otorga un hijo y le confía a los padres la tarea de su cuidado y protección para el cumplimiento de su misión humana. El cuarto y primerísimo tipo de hijo, no obstante, es aquel que es un Avatar. En este caso, la Conciencia Cósmica decide un rol humano y elige el tiempo y el lugar, a las personas que han de ser consideradas como sus padres y el útero en el que va a iniciar su carrera como un feto conformado por su infinita potencia.

A los dos años de casada, Eswarama concibió, para gran alegría de su suegra. Su primer hijo fue un varón y, unos años más tarde, dio a luz una niña; luego siguió otra hija. Los Raju eran felices con la casa llena de risas, cantos y oraciones. Mas también los pesares hicieron su aparición. Eswarama tuvo una serie de embarazos que terminaron en abortos. Los mayores lo atribuyeron a magia negra. Se consultó a una serie de exorcistas y se echó mano a numerosos talismanes. Se arregló que se llevaran a cabo ceremonias propiciatorias en los templos locales y en lugares sagrados como Kadiri. Cuando Eswarama comenzó su octavo embarazo, su suegra prometió un número de ofrendas a Sathya-Narayana, para lograr ser bendecida con un nieto. ¡También Krishna fue el octavo hijo de sus padres!

Años más tarde, un día que Swami se encontraba sentado en medio de un círculo de devotos, se produjo una abrupta intervención. Un erudito muy versado en los sagrados Puranas (escrituras) sintió un súbito impulso por plantear la siguiente pregunta: Swami, ¿tu encarnación fue un milagro o una concepción? Personalmente no pude entender la importancia de la interrupción, que a todos los sobresaltó como para hacerles perder el ánimo festivo que reinaba hasta el momento en la conversación, pero Swami sabía la razón. Volviéndose hacia Eswarama, sentada al frente, le dijo: Cuéntale a Rama Sarma lo que sucedió aquel día cerca del pozo, después de que tu suegra te hubiera puesto sobre aviso. La madre dijo: Ella había soñado con Sathyanarayana Deva y me advirtió que no me asustara si llegaba a sucederme algo por la voluntad de Dios. Esa mañana me dirigí al pozo y, cuando estaba junto a él sacando agua, una gran bola de luz azul vino rodando hacia mí y sentí que me desmayaba, cayendo al suelo. Luego sentí que se deslizaba dentro de mí. Swami se volvió hacia Rama Sarma con una sonrisa: ¡Ahí tienes la respuesta! No fui concebido. Fue un milagro, no una concepción…

Hay una muy antigua devota conocida como Shirdi Ma por el hecho de haberse encontrado en Shirdi cuando vivía Sai Baba. También se la llamaba Pedda Bottu, debido al gran punto de kumkum, polvo generalmente de color rojo, que llevaba marcado en el entrecejo. Entre sus recuerdos, cuenta que en todo momento urgía a Eswarama para que le relatara algunos de los milagros de Swami cuando era niño. La mayoría de las veces Eswarama eludía sus preguntas, diciendo que no había observado ninguno o que no los recordaba. Sin embargo, un día reveló una experiencia profundamente conmovedora que había mantenido en secreto por más de treinta años, debido a que se le había dicho que no hablara al respecto.

Swami tenía nueve meses entonces -dijo Eswarama-, puedo recordar claramente el incidente y lo tengo fresco en la memoria. Yo recién lo había bañado y vestido, y le puse un colirio refrescante en los ojos, luego le puse algo de vibhuti del templo de Shiva y un poco de kumkum del templo de Sathya Ma en el entrecejo. Lo acosté en la cuna y la impulsé para que se balanceara mientras me dirigía al fogón porque la leche había comenzado a hervir. De pronto lo oí llorar. Esto me sorprendió muchísimo, porque desde que naciera, no había llorado nunca por ninguna razón, ni de hambre, ni por sentirse incómodo, ni por algún dolor. Lo saqué de la cuna y lo puse en mi falda. Dejó de llorar. Entonces vi que lo rodeaba un halo de luz brillante, un círculo de luz que irradiaba de él. Pero esa luz no me lastimaba, era tan fresca, pese a su brillo y a su proximidad. Me quedé sentada allí, quieta, sumida en un maravilloso encanto.

La luz se mantuvo allí por largo tiempo, antes de ir desapareciendo poco a poco. Cerré los ojos y probablemente perdí la conciencia de todo lo que me rodeaba, hasta que llegó mi suegra y me hizo volver a la realidad. El niño estaba dormido, aparentemente. Ella me preguntó qué había sucedido y le conté lo del halo de luz que aún entonces podía ver claramente delineado. Mi suegra se llevó un dedo a los labios y me dijo: No le hables a nadie de esto, ya que no lo entenderán. Lo único que harían sería difundir toda clase de historias.

El Niño Divino

Bhagavan Sri Sathya Sai Baba nació el 23 de Noviembre de 1926 en Puttaparti, en una pequeña aldea del sur de la India. Desde pequeño mostró extraordinarias cualidades y aptitudes que claramente lo distinguían de los demás niños. Su compasión, benevolencia, sabiduría y generosidad hacia todos los seres vivientes produjeron en todos los que lo seguían, aún desde su juventud profundos cambios de carácter y conducta.

Luego de anunciar al mundo su realidad diciendo soy Sai Baba, los jueves se convirtieron en grandes acontecimientos en Uravakonda. Sathya asombró a todos cuando comenzó a materializar retratos de Sai Baba de Shirdi, retazos de la tela de gerua que llevaba este primer Sai, dátiles, que eran las ofrendas que se acostumbraban hacer en Shirdi, así como flores, frutas, trozos de azúcar blanca y ceniza (udi), sacados también de la nada y no de la hoguera, como lo hacía Baba de Shirdi.

Un buen día, los maestros de la escuela superior llegaron en grupo, decididos a probarlo con una serie de preguntas respecto del Vedanta, la disciplina espiritual, etcétera, que habían seleccionado y preparado con este propósito. Se las plantearon directamente, lanzándoselas desde todos los ángulos, sin orden ni concierto. Cuando terminaron, El les entregó las respuestas en el mismo orden en que le habían sido planteadas las preguntas, dirigiéndose en cada caso al profesor que la había hecho y pidiéndole que pusiera atención a la respuesta que le daría. Aparte de lo correcto y adecuado de las contestaciones que fue dando, su precisión al recordar a cada uno de sus interrogadores con sus respectivas preguntas, ya constituía una proeza intelectual.

Fue entonces que se recibió una invitación de algunos prohombres de Hospet, la cual le dio una idea a Seshama Raju. El asistente del inspector de escuelas, el oficial de salud, el ingeniero y algunos consejeros municipales y comerciantes deseaban que Sathyanarayana fuera a verlos. Hospet queda a algunos kilómetros de distancia de las ruinas de Hampi, la capital del antiguo imperio de Vijayanagara. El hermano pensó en aprovechar esa oportunidad para un paseo campestre que podía ayudar a mejorar las condiciones mentales del niño. La fecha era propicia, ya que coincidiría con el feriado de Dasara (festival que celebra la victoria del bien sobre el mal).

Acamparon en medio de las ruinas. Se pasearon por las calles, alguna vez flanqueadas por tiendas de joyeros y floristas, recorridas por hombres y mujeres de todas las naciones de Oriente y por viajeros y comerciantes del Medio Oriente y el Mediterráneo. Visitaron los establos de los elefantes, el Palacio de las Reinas, el monte Vijayadasami, y luego se dirigieron al templo de Vittalanataswami. Miraron el cerro de piedra, el monolítico Narasimha y el gigantesco Ganapati. Finalmente, llegaron hasta el templo del Señor Virupaksha, el dios patrono de los emperadores Vijayanagara, quienes habían venerado y protegido la cultura hindú por casi tres siglos, desde 1336 hasta 1635.

Todos notaron que, durante la mañana, Sathya caminó entre las ruinas como si anduviera en un sueño. Un venerable sabio, que estaba sentado frente a uno de los templos, comentó sobre él: Créanme, este niño es divino. Cuando el grupo se dirigió al templo de Virupaksha, Sathya se unió a ellos, pero se mostró más interesado en la altura y majestuosidad del Gopuram que en participar en el culto en el altar, de modo que se quedó afuera y nadie insistió en que entrara con los demás. En la ceremonia, luego de que balanceó la llama de alcanfor frente al altar del lingam (símbolo oval de la Creación), el sacerdote les indicó a los peregrinos que podían acercarse para mirar la imagen sagrada, ya que las llamas la iluminaban. ¡Para gran asombro de todos, vieron a Sathya dentro del altar! Estaba de pie en el lugar del lingam, inmóvil y sonriente, aceptando sus reverencias. Todo se estaba volviendo tan extraordinario e inesperado en torno del niño, que Seshama Raju fue en su busca para cerciorarse de que no se había escondido en el santuario sin que nadie se diera cuenta. De modo que salió rápidamente sólo para encontrar a Sathya afuera, apoyado en un muro y con la mirada perdida en el horizonte...

Ese día realizaron un ritual especial para Sathya, aunque no era jueves, porque sentían que se confirmaba el hecho de que era una manifestación divina. El relato de que Sathya había sido visto como Virupaksha ya había llegado hasta allá, antes de la llegada del grupo. Al día siguiente, un jueves, Sathya como Sai Baba, sanó a un tuberculoso crónico con un mero toque de su mano y lo hizo levantarse y caminar más de un kilómetro. Para los devotos, materializó una gran variedad de objetos, con lo cual el entusiasmo de la gente era desbordante. Los cantos devocionales se prolongaron hasta altas horas de la noche, ya que nadie mostraba ánimos de terminar.

La Declaración

El 8 de marzo de 1940, siendo aproximadamente las 7 de la tarde, Sathya saltó repentinamente, sujetando entre sus manos el pie derecho. En todo el pueblo se corrió la noticia de que un inmenso escorpión negro había picado a Sathya; no obstante ¡no se descubrió escorpión alguno!

Pero al día siguiente Sathya cayó en un estado de inconsciencia total que alarmó a su familia. Luego de que fuera revisado por un médico y cuando finalmente recobró el conocimiento, comenzó a manifestar una completa transformación de la personalidad que se evidenció en conductas tales como no contestar a las preguntas que le hacían, recitar largas estrofas en sánscrito sobre el más elevado Vedanta, predecir hechos que estaban por ocurrir y abandonar su cuerpo, mostrándose ausente. Estas conductas misteriosas angustiaron a sus padres, quienes comenzaron un penoso peregrinar por médicos, curanderos, hechiceros y hasta un sádico exorcista, para que lograran volver a Sathya a la normalidad, mas todo fracasó.

El 23 de mayo de 1940, Sathya se levantó como de costumbre, pero después de unos momentos llamó a todos los miembros de la familia, los reunió en torno suyo y les ofreció caramelos y flores sacados de la nada. Al poco rato comenzaron a llegar los vecinos, y a cada uno le dio una bola de arroz cocido en leche, dulces y flores, que materializaba con un mero movimiento de su mano. Sathya parecía estar de muy buen ánimo, y entonces alguien fue a llamar a Venkappa Raju para que fuera a ver a su hijo. Venkappa llegó y se abrió paso entre el gentío que se había reunido; muchos le indicaron que debía ir a lavar sus pies, manos y rostro antes de acercarse al Otorgador de Dones. Esto lo enojó. No se sentía en absoluto impresionado; pensó que se trataba de algún truco, que Sathya escondía los objetos y los hacía aparecer con un juego de manos...

Esto fue lo que me confesó al hablar sobre aquel día. Lo único que deseaba era concluir ese enojoso asunto antes de que terminara en alguna tragedia. Con una sonrisa de amargura enfrentó a su hijo y le dijo en voz alta, para que lo escucharan todos: ¡Esto ya ha ido demasiado lejos y le vamos a poner fin!. Tomando un palo, avanzó un paso hacia el niño y amenazó con golpearlo, gritándole al mismo tiempo: ¿Qué es lo que eres: un dios, un espíritu o un loco? ¡Dímelo!. La respuesta, el anuncio contenido por tanto tiempo, no se hizo esperar: Yo soy Sai Baba.

Ante esto, cualquier argumento se volvió imposible. Venkappa Raju quedó tan atónito que perdió el habla; el palo cayó de su mano. Se quedó allí, mirando fijamente a Sathya, tratando de comprender las implicaciones de este anuncio: Yo soy Sai Baba. Pero Sathya continuó: Pertenezco al linaje de Apasthamba; soy del clan de Bharadwaja; soy Sai Baba; he venido para protegerlos de todo problema; mantengan sus casas limpias y puras. Toda esa tarde repitió varias veces los nombres del linaje y del clan o grupo religioso. El hermano mayor, Seshama Raju, se le acercó y le preguntó: ¿Qué quieres decir con Sai Baba?. Sathya no le contestó, sólo le dijo: Venkavaduta elevó sus plegarias para que Yo naciera en su familia, y por eso he venido.

¿Quién era este Venkavaduta? Cuando le pregunté a Seshama sobre él, me informó que en la familia había una historia acerca de un gran sabio antepasado que se llamaba Venkavaduta, considerado como Gurú por cientos de aldeanos en kilómetros a la redonda, y que había terminado sus días en Huseinpura, en el estado de Mysore. El padre tuvo la idea de que Sai Baba era un musulmán que hablaba por la boca del niño, de modo que le preguntó: ¿Qué es lo que tenemos que hacer contigo?. La respuesta que recibió fue la siguiente: ¡Adórenme! ¿Cuándo? ¡Todos los jueves! ¡Mantengan puras sus mentes y sus casas!.

Los aldeanos oyeron con temor y extrañeza el nombre de Sai Baba. Cuando empezaron a indagar al respecto, dieron con un anacoreta que se decía ardiente devoto de un faquir llamado Sai Baba. Se propuso que Sathya fuera llevado ante él, pues era reconocido por saber todo lo concerniente a Sai Baba, y podía ser que descubriera el mal que sufría Sathya y sugiriera una solución. El anciano condescendió en ver al niño, pero no se mostró de humor para examinar sus méritos. Dictaminó que se trataba de un caso claro de desorden mental y aconsejó que se lo internara en una institución apropiada. Sathya lo interrumpió diciendo: ¡Claro que es un desorden mental!, pero, ¿de quién? ¡No eres sino un sacerdote familiar y eres incapaz de reconocer al mismo Sai a quien estás adorando! Y mientras decía esto comenzó a sacar puñados de vibhuti (ceniza sagrada) de la nada y a esparcirlos en todas direcciones, en la habitación en que se encontraban.

Un jueves después, alguien desafió a Sathyanarayana y le dijo en el mismo modo en que los campesinos se dirigían al sacerdote del templo del pueblo cuando bailaba en éxtasis al estar, aparentemente, poseído: Si eres Sai Baba, danos alguna prueba ahora. Baba le respondió: Sí, lo haré, y todos se acercaron más. El ordenó: Pongan en mis manos esas flores de jazmín. Así se hizo. Con un rápido ademán, las lanzó al suelo y dijo: Miren. ¡Todos vieron que al caer, las flores habían formado unas letras en idioma telegu que decían: Sai Baba!

Inicio de la Misión

A los 14 años, el 20 de Octubre de 1940, les comunicó a sus familiares y seguidores que desde ese momento sería conocido como Sai Baba y que su misión era promover la regeneración espiritual de la humanidad, demostrando y enseñando los elevados principios, como verdad, rectitud, paz, no violencia y amor divino.

Sathya partió hacia la escuela como era habitual. Sri Anjaneyulu, el inspector de impuestos del lugar, que quería mucho al pequeño Baba, lo acompaño hasta la puerta de la escuela y siguió su camino con cierto pesar. Le había parecido ver un maravilloso halo en torno del rostro de Sathya ese día y no podía apartar la mirada de aquel resplandor. A los pocos minutos, Baba volvió a su casa. Parado en la puerta de entrada, dejó caer los libros que traía y, levantando la voz, dijo: Ya no soy más Sathya, ¡soy Sai!. Su cuñada salió de la cocina al escucharlo y quedó cegada por el resplandor del halo que vio en torno de la cabeza de Baba. Se cubrió los ojos y empezó a gritar. Baba se dirigió a ella y le dijo: Me voy. No les pertenezco; Maya (la ilusión) se ha ido. Mis devotos me llaman. Tengo que realizar mi labor. No puedo quedarme más. Y diciendo esto, giró sobre sus talones y se marchó, pese a las súplicas de ella.

Al saber lo sucedido, el hermano volvió de prisa a la casa. Lo encontró y éste le dijo: Renuncia a tus empeños por curarme. Yo soy Sai, no me considero emparentado contigo. Sri Narayana Shastri, uno de los vecinos, escuchó el alboroto y al oír lo que se decía, se dio cuenta de que era algo serio; de modo que entró corriendo, vio el resplandor del halo que rodeaba a Baba y cayó a sus pies. Fue uno de los que escuchó la histórica declaración: La ilusión ha desaparecido. Me voy. Mi labor me espera.

Seshama Raju quedó estupefacto, no sabía qué hacer para enfrentar esa nueva situación. Un muchachito de apenas catorce años, que hablaba de devotos, de trabajo, de ilusión y de la filosofía del pertenecer... Sólo pudo pensar en una cosa: Sathya le había sido confiado por sus padres y, por lo tanto, era su deber informarles; Sathya podría abandonar la casa únicamente después de que ellos vinieran a Uravakonda. Pero Sathya no quiso volver a entrar en la casa, sino que se fue al jardín del inspector de impuestos y se sentó sobre una roca en medio de los árboles. De todas partes comenzó a llegar gente que llevaba flores y frutas; toda el área resonaba con las voces de cientos de seres que cantaban a coro las líneas que Sathya Sai les enseñaba. La primera oración que les enseñó aquel día, como muchos recuerdan aún, fue El llamado: Manasa Bhajare Gurucharanam Dusthara Bhava Sagara Tharanam. Medita en tu mente a los pies del Gurú, por que ellos te pueden llevar a través del tormentoso mar del mundo físico.

Sus compañeros de clase lloraron amargamente cuando supieron que Sathya ya no seguiría asistiendo al colegio, que estaría fuera de alcance y que de ahí en adelante, su compañía sería únicamente para aquellos sobre los que derramara Su Gracia. Muchos de ellos llegaron hasta el jardín con incienso y alcanfor para adorarlo. Algunos venían a expresar su comprensión condolida a la familia y otros a felicitarlos. Algunos venían a aprender, y otros, obviamente, a burlarse. Así pasaron tres días en aquel jardín: tres días de cantos devocionales y de ceremonias.

Vino un fotógrafo con su cámara. Mentalmente pidió a Baba que quitara una roca que había enfrente de él, pero Baba no respondió a su plegaria. De todos modos, apretó el disparador y, ¡he aquí que la roca se había transformado en una imagen de Sai Baba de Shirdi! Pero solo en la fotografía, no para todos los que estaban reunidos allí. 
 

Una tarde, durante el transcurso de los cantos devocionales, Baba dijo repentinamente: ¡Oh, Maya (la ilusión) ha venido!, he indicó hacia Eswarama, su madre, que había llegado en esos momentos, en un apresurado viaje desde Puttaparthi.

Cuando sus padres se acercaron a El para rogarle que volviera a casa, contestó: ¿Quién le pertenece a quien? La madre lloraba y rogaba, pero no pudo cambiar la resolución del niño. El no hacia sino repetirle: ¡Todo es ilusión! Por último, le pidió que le sirviera comida. Cuando le sirvió algunos platos, El mezcló todo y luego procedió a amasarlo para formar algunos bollos. Su madre le dio tres de ellos y luego de ingerirlos, El dijo: Sí, ahora Maya se ha ido. Ya no hay necesidad de preocuparse, y retornó al jardín. Pocos días después, Baba abandonó Uravakonda. Sus padres lograron persuadirlo para que volviera a Puttaparthi, asegurándole que no lo importunarían más ni intervendrían en su actividad de reunirse con devotos.

Sri Anjaneyulu adoró sus pies. Sri Subama y Ramaraju de Kamalapur supervisaron todos los arreglos. Los aldeanos organizaron una procesión con música hasta los límites del pueblo y en muchos lugares se le ofreció el Arathi durante el recorrido. En Puttaparthi, Subama fue la primera persona en darle la bienvenida en su casa. Baba se quedó por algún tiempo en la casa de Pedda Venkappa Raju y más tarde se mudó a la residencia de Subaraju, el hermano de Eswarama. Sin embargo, muy pronto se cambió a la casa de Subama, quien lo atendía con amor y afecto, y recibía a todos los devotos en su espaciosa casa; no escatimaba ningún esfuerzo para hacer que su estadía fuese feliz y fructífera.

El 23 de Noviembre de 1950 se inauguró el ashram que sus seguidores construyeron cerca de su pueblo natal. Es conocido como Prashanti Nilayam (La Morada de la Paz Suprema) y con el paso de los años se ha convertido en el sitio de reunión de millones de personas procedentes de todo el mundo, que buscan la elevación espiritual. Sathya Sai Baba habitualmente se mezcla con sus devotos, orientándolos, consolándolos y animándolos en sus vidas, problemas y aspiraciones. Sus poderes sin límites trascienden la experiencia mundana y científica, así que Sathya Sai Baba está más allá de la comprensión humana.

En la tradición antigua de la India, hay una palabra para describirlo: Avatar, que significa una manifestación directa de la Gracia Divina. La misión de Sai Baba no incluye la creación de una nueva religión, secta o culto; pretende estimular y motivar al individuo en la búsqueda de la autorrealización. Las personas que tienen su propia fe deben profundizar en ellas sin que se le perturbe. Su inspiración y guía han logrado la formación de miles de Centros Sai en todo el mundo, ha fundado colegios, escuelas técnicas, centros de educación en valores humanos, universidades y hospitales. El carácter universal de su misión está representado en el emblema que simbólicamente engloba los valores humanos.

Los miembros de los Centros Sai se hallan unidos trabajando en la transformación que debe realizarse en el nivel humano y por medios humanos. Con este fin Sai Baba ha trazado un programa de gran alcance; servicio desinteresado al prójimo, círculos de estudios, meditación, educación en valores humanos, etc. Sus miembros provienen de todas las clases sociales y de diversos credos y culturas.

La Misión

La misión de Sathya Sai Baba comienza con nada menos que la reforma del carácter del Hombre. Es muy parecida a la misión de Jesús, salvo que el peligro del cual habrá de ser rescatado ahora el Hombre es mucho más grave y que la extensión del mal sobre la Tierra es mucho mayor.

Dice Baba: La pereza innata que les domina impide que realicen el ejercicio espiritual necesario para entender a Dios. Esta pereza debería desaparecer. Habrá de ser expulsada de la naturaleza del hombre, cualquiera que sea la forma en que se presente. Esta es Mi misión. Mi tarea no es meramente la de curar, consolar y eliminar la desdicha individual. Es algo muchísimo más importante. La eliminación de la desdicha y la angustia no es sino incidental en ella. Mi tarea principal es el restablecimiento de las Sagradas Escrituras y el revelarle a todas las gentes su conocimiento. Esta tarea tendrá éxito. No se verá limitada. No se verá frenada. Cuando el Señor decide y quiere, Su Divina Voluntad no puede ser obstaculizada.

La misión de Sathya Sai Baba es la de salvar a todo el género humano, restableciendo el Amor, la Verdad, la Paz y la Rectitud. La declaración de su misión parece ser el eco de la expresada en el Bhagavad Gita, la magna Escritura Sagrada de la India: Para la protección de los virtuosos, para la destrucción de los malvados y para establecer sobre una base firme la Rectitud, Yo encarno de era en era.

Ampliando estos conceptos, Baba dice: Cada vez que el Ashanti (discordia, inquietud) domina el mundo, el Señor encarnará en forma humana a fin de establecer los medios para alcanzar el Prashanti (paz suprema) y reeducar a la comunidad humana en las formas de la paz. En el momento actual, el conflicto y la discordia han despojado de paz y unidad a la familia, la escuela, la comunidad, la sociedad, las aldeas y al Estado. La llegada del Señor ha sido suplicada y ansiosamente aguardada por sabios y santos. Todos ellos han rogado y Yo he venido. Mis tareas principales son las de promover las Escrituras y el acrecentamiento de los devotos. Las virtudes de ustedes, su autocontrol, su fe y su constancia: estos son los signos por los cuales la gente puede leer Mi Gloria.

Pueden declarar ser Mis devotos sólo cuando se hayan puesto plena y completamente en Mis manos, sin traza alguna de ego. Pueden gozar de la dicha a través de la experiencia que confiere el Avatar. El Avatar se comporta de manera humana como para que el género humano pueda sentir afinidad con El, mas se eleva hasta alturas suprahumanas para que el género humano pueda aspirar a alcanzarlas y, a través de esa aspiración, realmente sea capaz de llegar hasta El.

El realizar al Señor dentro de ustedes como el motivador es la tarea para la cual El viene en forma humana. Avatares como Rama y Krishna tuvieron que matar a uno o más individuos que podían ser identificados como enemigos de la forma de vida dhármica (recta) para restablecer la práctica de la virtud. Ahora, sin embargo, no existe nadie completamente bueno. Entonces ¿quién merece la protección de Dios? Todos están manchados por la maldad, de modo que ¿quién sobreviviría si el Avatar decidiera desarraigar la maldad?

Uno de los más hermosos resúmenes de la misión de Sathya Sai Baba lo expresa El mismo en las siguientes palabras: He venido para encender la lámpara del amor en sus corazones, velar para que brille cada día con mayor luminosidad. No he venido para hablar en favor de una enseñanza en especial, como la hindú, por ejemplo. No he venido para ninguna misión de publicidad a favor de secta, credo o causa alguna; ni tampoco con el fin de conseguir seguidores para ninguna doctrina. No tengo planes para atraer discípulos o devotos a mi rebaño o a cualquier otro. He venido para hablarles de esta fe unitaria, este principio Atmico, esta senda del amor, este deber, esta obligación de amar.

Algunos estudiosos de la espiritualidad han señalado que después de la época de Jesús se produjo un incremento en el nivel de conciencia de la raza humana, junto a una mayor inteligencia y comprensión de las leyes de la naturaleza. Podemos esperar un desarrollo aun mayor en la conciencia humana, como resultado del Advenimiento de Sathya Sai Baba.

Nuestro destino es el de desarrollar la conciencia de Dios, completando así el ciclo evolutivo. Representa nada menos que un masivo salto en la evolución de la raza humana y es lo que ha venido a facilitar Sathya Sai Baba, consiguiendo nuestra ayuda para lograrlo. Estamos llamados a participar nada menos que en un magno avance en la evolución del Género Humano. ¡Esta es, en verdad, una idea grandiosa! 



QUIEN ES SAI BABA ? :

¿QUIEN ES SAI?

Dios es inescrutable. No se lo puede comprender en el mundo objetivo externo. El está en el mismísimo corazón de cada ser. Uno debe buscar las gemas bajo tierra, bien profundo; ellas no flotan en el aire. Busquen a Dios en las profundidades de ustedes mismos, no en la Naturaleza, que es frustrante por lo inalcanzable y calidoscópica. Se les concede el cuerpo con este alto propósito; pero ahora lo están usando incorrectamente, como la persona que cocinaba diariamente sus alimentos en un jarrón de oro con incrustaciones de piedras preciosas, que había llegado a sus manos como herencia. 
El hombre exalta a Dios como Omnipresente, Omnisciente y Omnipotente, pero, ¡ignora Su presencia en sí mismo! Por supuesto, muchos se atreven a describir los atributos de Dios y proclaman que El es de una o de otra manera; pero, éstas no son más que sus propias conjeturas y los reflejos de sus predilecciones y preferencias.

¿Quién puede afirmar que Dios es esto o aquello? ¿Quién puede afirmar que Dios no es de esta forma o que no tiene este atributo? Nadie puede sacar más agua de la vasta extensión del océano que aquella cantidad que pueda contener el recipiente que lleve hasta la costa y, basándose en esa cantidad, es muy poco lo que se puede entender de la inmensidad del océano. Cada religión define a Dios dentro de los límites que marca la misma y luego pretende haberlo entendido. Como los siete hombres ciegos que describieron al elefante como una columna, un ventilador, una soga o una pared, ya que sólo estuvieron en contacto con una parte y no pudieron abarcar todo el animal, de la misma manera, las religiones hablan de una parte y afirman que su visión es completa y total. 
Cada religión olvida que Dios es todas las Formas y todos los Nombres, todos los atributos y todas las afirmaciones. La Religión de la Humanidad es la suma y la esencia de todas estas i religiones parciales; ya que hay sólo una religión y es la Religión del Amor.

Los distintos miembros del cuerpo del elefante, que parecían separados y diferentes para los ciegos buscadores de su verdad, estaban todos nutridos y activados por un solo flujo de sangre; las distintas religiones y cultos que parecen separados y diferentes están todos nutridos por un único flujo de Amor. 
El sentido de la vista no puede visualizar la Verdad. Sólo da información falsa y confusa. Por ejemplo, hay muchos que observan Mis acciones y comienzan a decir que Mi naturaleza es de esta índole o de aquella otra. Son incapaces de apreciar la Santidad, la Majestuosidad y la Realidad Eterna que soy. El poder de Sai es ilimitado; se manifiesta eternamente. Todas las formas de "poder" residen en la palma de la mano de Sai. 
Pero aquellos que declaran haberme entendido, los hombres de letras, los ascetas, los sabios, los eruditos, todos ellos sólo conocen lo menos importante, la casual manifestación externa de una infinitesimal parte de ese poder, es decir, los "milagros". No han deseado conectarse con la fuente de todo Poder y toda Sabiduría, que se puede obtener aquí en Brindavan. Están satisfechos cuando logran la posibilidad de exhibir su conocimiento aprendido en libros y cuando se jactan de su erudición en la Ciencia Védica, sin darse cuenta de que la Persona de quien emanaron los Vedas está en medio de ellos, por su bien. ¡Hasta piden, por su vanidad, algunas oportunidades más! 
Así ha ocurrido en todas las épocas. La gente puede estar muy cerca (físicamente) del Avatar, pero viven sus vidas sin darse cuenta de su suerte. Exageran el rol de los milagros, los cuales, si se los compara con Mi Gloria y Majestuosidad, son tan triviales como el tamaño y la fuerza de un mosquito en relación con los del elefante sobre el que está posado. Por lo tanto, cuando hablan sobre estos "milagros", me río para adentro de lástima, ya que se permiten tan fácilmente perder el preciado entendimiento de Mi Realidad.

Mi Poder es inconmensurable; Mi Verdad es inexplicable, insondable. Estoy anunciando esto sobre Mí, porque ha surgido la necesidad de ello. Pero, lo que estoy haciendo ahora es sólo el ofrecimiento de una "Tarjeta de Presentación". Déjenme decirles que de todos los Avatares, sólo Krishna hizo declaraciones tan claras e inequívocas sobre la Verdad. A pesar de esto, notarán en la trayectoria del mismo Krishna, que El fue derrotado en Sus esfuerzos e intentos, en algunas ocasiones; deben también observar que estas derrotas eran parte de la obra que El había planeado y que El Mismo dirigía. Por ejemplo, cuando muchos reyes le rogaron que impidiera la guerra con los Kauravas, El confesó que ¡Su Misión con la corte Kaurava para asegurar la paz había "fallado"! Pero, en realidad, ¡El no había deseado que triunfara! ¡El había decidido que esa guerra tuviera lugar! El propósito de Su Misión era castigar la avidez e iniquidad de los Kauravas y condenarlos ante el mundo entero. 
Ahora, debo decirles, que ¡durante la Era de este Avatar Sai, no hay lugar para semejante "drama" con escenas de fallas y derrotas! Lo que Yo disponga, "debe" ocurrir; lo que planee "debe" triunfar. Yo soy la Verdad y la Verdad no tiene necesidad de dudar, temer o doblegarse. La "facultad de ser complaciente" es superflua para Mí, ya que Mi Gracia está siempre a disposición de los devotos que tienen Amor y Fe firme. Aunque yo me muevo libremente entre ellos, hablando y cantando, hasta a los intelectuales les cuesta entender Mi Verdad, Mi Poder, Mi Gloria o mi verdadera Tarea como Avatar. Puedo solucionar cualquier problema, por más intrincado que sea. Estoy más allá del alcance de la pregunta más compleja o de la meditación más profunda. Sólo aquellos que han reconocido Mi Amor y lo experimentaron pueden asegurar que han vislumbrado Mi Realidad, pues el sendero del Amor es el Camino Real que conduce a la humanidad hacia Mí.

No traten de conocerme a través de los ojos externos. Cuando van a un templo y se paran frente a la imagen de Dios, rezan con los ojos cerrados, ¿no es así? ¿Por qué? Porque sienten que sólo el Ojo Interior de la Sabiduría puede lograr que El les sea revelado a ustedes. Por consiguiente, no me pidan objetos materiales triviales; pero pídanme y serán recompensados. Esto no significa que no podrán recibir cualquier objeto que Yo les dé como signo de la Gracia que proviene de la plenitud del Amor. 
Les diré por qué doy estos anillos, talismanes, rosarios, etc. Es para señalar el lazo entre Yo y aquellos a quienes se los doy. Cuando les sucede alguna desgracia, el objeto vuelve a Mí en un instante y retorna de inmediato, tomando de Mí la Gracia reparadora, de protección. Esta Gracia es para todos aquellos que me llaman con cualquier Nombre o Forma, no sólo para quienes usan estos objetos. El Amor es el lazo que gana la Gracia.

Tomen en cuenta el significado del nombre Sai Baba. Sa significa "divino"; ai o ay¡ significa "madre" y Baba significa "padre". El nombre indica la Madre y el Padre Divino, lo mismo que Sambasiva, que también significa la Madre y el Padre Divino (Sa amba siva). Sus padres físicos muestran su amor con una dosis de egoísmo; pero este Sai "Madre y Padre" derrama afecto o reprende sólo para guiarlos hacia la victoria en la lucha por la Autorrealización. 
Así, este Sai ha venido para cumplir la tarea suprema de unir a la humanidad entera, como una familia, mediante el lazo de hermandad; para afirmar e iluminar la Realidad Interior de cada ser con el objeto de revelar lo Divino, que es la base sobre la cual descansa todo el Cosmos y para enseñar a todos a reconocer la común Herencia Divina que une a un hombre con otro, liberándose así de su parte animal y elevándose hacia lo Divino, que es su objetivo. 
Yo soy la personificación del Amor; el Amor es Mi instrumento. No hay criatura sin Amor; aun, las criaturas inferiores se aman a sí mismas. Y ese "sí mismo" es Dios. Por lo tanto, no hay ateos, aunque a algunos no les guste Dios o lo rechacen, ¡así como no les gustan los dulces a los enfermos de malaria o, como los diabéticos, que rehúsan toda relación con los dulces! Aquellos que se autotitulen ateos, algún día, cuando su enfermedad se haya ido, anhelarán a Dios y lo reverenciarán. 
Tuve que decirles todo esto sobre Mi Verdad, porque deseo que reparen en ella, obtengan alegría a partir de esto y así se sientan estimulados a observar las disciplinas que Yo establezco para que avancen hacia el objetivo de la Autorrealización, la Realización del Sai que brilla en sus corazones.

Brindavan, 
19/6/1974

SATHYA SAI BABA

No desviaré Mi curso ni siquiera un milímetro, a causa de lo que la gente pueda decir sobre Mí. No le temo a nada ni a nadie. La Verdad no tiene miedo; la mentira tiembla ante una sombra. Este cuerpo Mío se llama Verdad (Sathya); el principio que está en este cuerpo es también Verdad. La Verdad encerrada en la Verdad ha sido considerada la Verdad de la Verdad. Esta Forma ha sido asumida para guiar a la humanidad de la mentira a la Verdad.

Yo me alimento como ustedes, me muevo como ustedes, hablo en su idioma y me comporto de una manera que ustedes puedan reconocer y entender, por el bien de ustedes, ¡no por el Mío! Yo los oriento hacia lo Divino, ganando su confianza, amor y sumisión; estando entre ustedes, como uno de ustedes, uno al cual pueden ver, escuchar, hablar, tocar y tratar con reverencia y devoción, Mi plan es convertirlos en buscadores de la Verdad. Yo estoy presente en todas partes y en todo momento; Mi voluntad debe prevalecer sobre cualquier obstáculo; conozco el pasado, el presente y el futuro, sus pensamientos más íntimos y sus secretos cuidadosamente guardados. Yo soy el motivador interno, el testigo de todo y el que todo lo sabe. Sin embargo, Yo no manifiesto estos poderes de una manera caprichosa o solamente para exhibirlos. Yo soy un ejemplo y una inspiración, en cualquier cosa que haga o deje de hacer. Mi vida es la demostración de Mi mensaje. 
Por ejemplo, deben haber observado que nunca llamo a una mujer sola para una "entrevista". Llamo a mujeres sólo en grupos de diez o quince. Quiero que ustedes noten esto y deduzcan que uno tiene que ser extremadamente cauteloso al tratar con el otro sexo, aunque Yo estoy por encima y más allá de los atributos humanos. Ya que este cuerpo es obviamente masculino, quiero enseñarles tanto a hombres como a mujeres cómo deben regular su comportamiento social y estar por encima de la más mínima sospecha o comentario.

Por otra parte, estoy en actividad y ocupado las veinticuatro horas del día. Todos los días, el correo me trae miles de cartas y ustedes me entregan, personalmente, cientos más. Sin embargo, no pido ayuda a nadie ni siquiera para abrir el sobre, pues ustedes me escriben detalles íntimos de sus problemas personales, creyendo que Yo sólo las leeré y teniendo confianza implícita en Mí. Cada uno de ustedes me escribe una misiva. Eso representa para Mí una inmensa cantidad de cartas por día, y tengo que leerlas a todas. Ustedes se preguntarán cómo puedo hacerlo, pues bien, Yo no desperdicio ni un momento. 
Y todo esto lo hago, no por un logro personal, sino sólo porque he venido por el bien de ustedes. Nunca busco la ayuda de otro; Yo ofrezco ayuda, nunca la recibo. Mi mano siempre da, nunca toma. La conclusión es que se trata de Poder Divino, no humano.

Dios puede hacer cualquier cosa. ¡El tiene todo el poder en la palma de Su mano! ¡Mis poderes no permanecen en Mí momentáneamente y luego desaparecen! Todo esto es una manipulación aparente de la Voluntad Divina. Mi cuerpo, como todos los otros cuerpos, es una residencia temporaria; pero, ¡Mi Poder es eterno, perpetuo, lo penetra todo! Este cuerpo ha sido asumido para servir a un propósito: el establecimiento de la Rectitud y la enseñanza de un código de conducta. Cuando haya cumplido dicho propósito, este cuerpo desaparecerá, como la burbuja en el agua.

¡Encarnaciones de lo Divino! He aquí una oportunidad óptima para hablarles sobre la autenticidad de este Advenimiento. No estoy diciendo esto para que se reconozca la superioridad o importancia de este cuerpo, sino solamente porque quiero comunicar la Verdad. Hay muchos que no pueden soportar o tolerar el esplendor que estoy manifestando, la Divinidad que se expresa en cada acto, los hechos maravillosos y sorprendentes que son el resultado de la Gracia. ¡Dicha gente los califica como actos de mesmerismo o milagros o trucos de magia! Ellos desean desmerecerme en la estima de los demás. Déjenme decirles esto: lo Mío no es mesmerismo, milagro o magia. Lo Mío es el auténtico PODER DIVINO. 
Mi enseñanza es Amor, Mi mensaje es Amor, Mi actividad es Amor, Mi forma de vida es Amor. No hay nada más apreciado que el Amor dentro del entendimiento humano.

Una palabra dicha con Amor es un bálsamo para los que están cansados. Ustedes vienen a Prashanti Nilayam, en auto, tren u ómnibus; entran caminando por los jardines, agotados y ansiosos. Yo les pregunto, desde la galería: ¡Oh, ¿cuándo llegaron? Algunos se pueden cuestionar: ¿Por qué Baba está preguntando esto? ¿Es que no lo sabe? No hay duda de que debe saber todo sobre El y nosotros. ¿Por qué entonces esta indagación? Pero ustedes, a los que se les hace esta pregunta, se alborozan al ver que Baba les habló tan pronto como llegaron. Yo busco darles alegría y, por lo tanto, aunque Yo ya lo sé, hago tales preguntas. Si Yo no interrogo y me quedo en silencio, ustedes se sienten desdichados y frustrados, ¿no es así? Ustedes saben que Yo les pregunto, no para obtener una respuesta, la cual ya conozco, sino por la satisfacción que Mis palabras les dan a ustedes. Entonces también puedo inquirir: ¿Cómo están?, aunque sepa que están bien y que por eso pudieron venir, o que están mal y ¡que esa misma razón los ha traído a Mí! ¡Este es el espíritu que cautiva, si habla, si dirige la mirada, si hace algo y del que obtenemos placer! ¡Es Yogamaya (Mi Gracia) lo que los hace felices cuando me dirijo a ustedes ó les hablo o les hago algo!

En esta enorme reunión hay gente que habla distintas lenguas. Cada uno sólo puede entender la suya y desea que se le hable en esa lengua. Pero hay un idioma del corazón, al cual todos pueden entender y que a todos les gustaría escuchar. Ese es el idioma que Yo hablo, el idioma que va desde Mi corazón hasta el de ustedes. Cuando el corazón le habla al corazón, se transmite Amor, sin ninguna restricción. Las aflicciones y la agitación, las angustias y las emociones, la búsqueda y la tristeza, son de la misma índole para todos los seres humanos. El corazón sensible . los escucha con benevolencia y responde con Amor.

La nieve sobre la cumbre de la montaña se ablanda durante el día a causa del sol y se endurece durante la noche, cuando el sol no está presente. Así también, un corazón duro me endurece y un corazón blando me ablanda. 
Sean simples y sinceros. Es un despilfarro cargar los cuadros e ídolos en los santuarios y altares de sus hogares, con el peso de guirnaldas y ostentar utensilios, vasijas y ofrendas costosas para exhibir la devoción. Esto es un fraude; degrada a la Divinidad, atribuyéndole el deseo de pompa y publicidad. Yo sólo pido pureza de corazón, para derramar Mi Gracia. No pongan distancia entre ustedes y Yo; no interpongan entre ustedes y Yo las formalidades de la relación gurú discípulo, ni siquiera las grandes diferencias de la relación Dios devoto. Yo no soy ni gurú ni Dios. Yo soy ustedes; ustedes son Yo; ésa es la Verdad. No hay diferencia. Aquello que aparece como tal es lo erróneo. Ustedes son olas; Yo soy el océano. Sepan esto y sean libres, sean Divinos.,

Prashanti Nilayam, 23/10/1969

EL MENSAJE QUE TRAIGO

La realidad de ustedes es el Ser, una ola del Ser Superior. El único objeto de esta existencia es visualizar dicha realidad, dicho Ser, esa relación entre la ola y el mar.

Todas las otras actividades son triviales; ustedes las comparten con los pájaros y las bestias; pero, éste es el único privilegio del hombre. El ha pasado por todos los niveles de animalidad, ha trepado por todos los peldaños en la escalera de la evolución, para heredar este elevado destino. Si el hombre desperdicia todos sus años entre el nacimiento y la muerte para buscar alimento y protección, confort y placer, como lo hacen los animales, se estará condenando a sí mismo. 
El hombre ha recibido dos dones especiales: la facultad de razonar y la facultad de análisis y síntesis. Utilicen estos dones para descubrir su propia Verdad, que es la Verdad de todos los demás y de todo lo demás. Todos los países nacen y son alimentados por esta Tierra; a todos los entibia el mismo sol; todos los "cuerpos" son inspirados por el mismo Principio Divino; todos son impulsados por el mismo motivador interno. Los Vedas son los primeros testimonios de la victoria del hombre sobre sí mismo, su descubrimiento de la Unidad subyacente en toda la Creación y el pulsátil contacto con la Verdad que unifica. Ellos declaran: Dios es la Realidad Interna de todos los seres, Dios abarca todo esto, todo esto es Dios. 
El Principio Divino que está en cada uno es como la corriente eléctrica que ilumina' lámparas de distintos colores y de distintas intensidades. El mismo Dios brilla en y a través de cada uno, cualquiera sea el credo, color, tribu o región. La misma corriente anima y activa todas las lámparas: La Divinidad anima y activa todo. Aquellos que ven una diferencia están engañados, confundidos por el prejuicio, el egoísmo, el odio o la malicia. El Amor ve todo como una Familia Divina.

¿Cómo se expresa este Principio del Ser en el hombre? Como Amor. El Amor es la naturaleza básica del hombre que lo sostiene; fortalece su resolución de marchar hacia adelante. Sin Amor, el hombre está ciego; el mundo, para él, será una selva oscura y temible. El Amor es la luz que guía los pasos del hombre en la oscuridad. Los Vedas establecen cuatro objetivos para el hombre, mejor dicho, dos pares de objetivos: Moralidad   Riqueza, es decir, ganar mediante medios morales el dinero necesario para vivir y Deseo Liberación, el logro de la Liberación desde la doble experiencia del dolor y el placer y el deseo de obtener, nada más y nada menos, que ese tesoro supremo que es la Liberación. Todos estos objetivos se logran mediante la práctica del Amor regulada por la Verdad, la Rectitud y la Ecuanimidad. Los Vedas enseñan que el hombre debe ganar la riqueza a través del sendero de la Rectitud y eso se ha dejado de tener en cuenta; de todas maneras, ¡la riqueza no es para ser acumulada! Los Vedas enseñan que el hombre deberá tener sólo un anhelo, el de la Liberación. Tampoco se respeta esto. El hombre se está ahogando en el remolino del deseo; la satisfacción de este deseo no puede nunca apagar su sed más profunda. ¿Cómo puede un prisionero tener algún otro deseo que no sea el de la Liberación? La ansiedad general, el miedo y la inquietud que es evidente en todo el mundo, son la consecuencia de este camino equivocado.

El cuerpo humano, apto para habilidades y capaz de grandes aventuras, es un regalo de Dios para cada uno de ustedes. Se lo debe utilizar como un bote, sobre el cual ustedes puedan cruzar este agitado mar de cambios que existe entre el nacimiento y la muerte, la esclavitud y la Liberación. Despierten a esta obligación primordial, mientras sus facultades físicas y mentales están agudamente activas; despierten mientras su poder de discriminación está claro y bien definido. No pospongan la partida del bote, ya que pronto puede dejar de ser útil. Puede estar agobiado por la enfermedad, por lo tanto, toda la atención de ustedes deberá ser puesta en su cuidado. ¡Piensen en la alegría incomparable que surgirá dentro de ustedes cuando se aproximen a la costa de la Liberación! Naveguen a salvo sobre las embravecidas aguas del cambio; sean espectadores, no ansíen el fruto de la acción, dejen la consecuencia de todos sus buenos actos a la Voluntad de Dios. El es el que ejecuta; ustedes son sólo el instrumento. Persigan fines más nobles; tengan elevados ideales. Los placeres sensoriales no tienen valor, son triviales. Los sabios han descubierto las disciplinas que pueden mantenerlos impasibles frente a la derrota o la victoria, la pérdida o la ganancia. Apréndanlas, practíquenlas; vivan en una imperturbable Paz.

Los padres y los maestros deben entrenar seriamente, sobre estas bases, las mentes de los jóvenes, tanto en los hogares como en las escuelas. Por supuesto, ellos deben capacitarse para este trabajo mediante la firme y constante práctica de la meditación y la repetición del Nombre de Dios. En cada hogar, se debe fijar diariamente un cierto tiempo por la mañana, así también como por la tarde, para la lectura de libros espirituales y la repetición de los Nombres de Dios. Padres e hijos se unirán así, al cantar la Gloria de Dios. De hecho, todo el tiempo debe ser consagrado a Dios; por lo tanto, como primer paso, unos pocos minutos pueden ser diariamente dedicados a la adoración de Su Gloria o a apreciar las profundidades de la misma. Gradualmente, cuando la dulzura del hábito los aliente, le dedicarán más y más tiempo y se sentirán cada vez más contentos. El propósito de "vivir" es lograr "vivir en Dios"; cada uno tiene derecho a esta consagración y consumación. Ustedes son la Verdad; no pierdan la fe; no se consideren poco importantes. Ustedes son Divinos, aunque a menudo se deslicen de lo humano a lo animal o aún más bajo. 
Cultiven el Amor; compartan ese Amor con todos. ¿Cómo pueden dar a una persona menos y a otra más, si ambas son iguales a ustedes? Si olvidan la Divinidad básica, brota el odio y la envidia levanta su cabeza. Vean al Ser en todo, así el Amor se manifestará y la Paz descenderá como el rocío. Ustedes son encarnaciones de Amor. Han estado sentados aquí durante horas, al aire libre, tolerando grandes incomodidades, esperándome, ansiosos de escucharme y verme. Yo les estoy hablando desde este estrado, sólo para satisfacer ese fervor. Cuando Yo percibo el Amor de ustedes, siento que debo compartirlo y permitirles compartir Mi Amor; ésta es la mejor de todas las comunicaciones y de todas las comuniones. 
Las palabras son, por lo tanto, innecesarias.

Yo he venido para encender la Lámpara del Amor en sus corazones, para cuidar que ésta alumbre días tras día, cada vez con más brillo. No he venido a hablar en nombre de ninguna Rectitud particular, tal como la Rectitud hindú. No he venido en ninguna misión de publicidad para una secta o credo o causa; tampoco he venido a reunir seguidores de una doctrina. No tengo ningún plan para atraer discípulos o devotos a Mi congregación o a cualquier otra. Yo he venido a contarles sobre esta Fe unitaria Universal, este Principio del Ser Interior, este Sendero de Amor, esta Rectitud de Amor, este Deber de Amor, esta Obligación de Amor.

Todas las religiones enseñan una disciplina básica: extirpar de la mente el defecto del egoísmo y dejar de correr tras las pequeñas alegrías. Cada religión le enseña al hombre a llenar su ser con la Gloria de Dios y a expulsar la mezquindad de la soberbia. Lo instruye sobre los métodos de desapego y discernimiento, para que pueda aspirar a lo más elevado y obtener la Liberación. Confíen en que todos los corazones están motivados por el Uno y Unico Dios, que todas las religiones glorifican al Uno y Unico Dios, que todos los Nombres en todas las lenguas y todas las Formas que el hombre pueda concebir, designan al Uno y Unico Dios; Su adoración se hace mejor por medio del Amor. Cultiven esa actitud de Unidad entre los hombres de todos los credos, países y continentes. Este es el Mensaje de Amor que Yo les traigo. Este es el Mensaje que deseo que lleven al corazón.

Alimenten al Amor, vivan en Amor, expandan Amor; éste es el ejercicio espiritual que les dará el máximo beneficio. Cuando repitan el Nombre de Dios, recuerden simultáneamente Su Majestuosidad, Su Compasión, Su Gloria, Su Esplendor, Su Presencia, y el Amor crecerá dentro de ustedes, sus raíces serán más y más profundas, sus ramas se expandirán más y más, dando fresca protección al amigo y al enemigo, a nativos y a extranjeros. Dios tiene un millón de Nombres. 
Sabios y santos lo han visto en millones de Formas; lo han visto con los ojos cerrados y con los ojos abiertos. Lo han alabado en todas las lenguas y dialectos humanos; sin embargo, Su Gloria no se ha agotado. Elijan cualquiera de sus Nombres, cualquier Nombre que les guste; elijan cualquiera de Sus Formas. Cada día, cuando se despierten por el llamado del sol resplandeciente, repitan el Nombre, mediten en la Forma; tengan el Nombre y la Forma como su compañero, guía y guardián mientras trabajan afanosamente. Cuando se retiren por la noche, ofrezcan un agradecido homenaje a Dios en esa Forma y con ese Nombre por haber estado con ustedes, alrededor de ustedes, al lado de ustedes, ante ustedes y detrás de ustedes, durante todo el día. Si adoptan esta disciplina no pueden vacilar ni fallar.

Debo darles un consejo más. Esfuércense siempre por promover la alegría y la felicidad de sus compatriotas en este continente; compartan su alegría y su felicidad. A India se la llama Bharat porque la gente de este país tiene un gran apego a Bha (Bhagavan, es decir, Dios). Están dedicados a Dios y, por lo tanto, a todos los hijos de Dios. Tienen temor al pecado; están ansiosos por obtener la Sabiduría. 
Resuelvan continuar con la búsqueda de su propia realidad. Resuelvan vivir en la inspiración del constante recuerdo de Dios. Cultiven el Amor y compartan el Amor con todos. Los bendigo para que logren triunfar en este esfuerzo y obtengan gran alegría del mismo.

Nairobi (Kenia Africa del Este), 
4/7/1968



COMO Y QUE ES DIOS ? :

Dios, Amor y Verdad 
son Uno 
 

Dios es Uno; ¡no hay diferentes dioses, uno para cada una de las tribus de los hombres! El Amor es Uno; trasciende casta, color y credo, cuando es verdadero. La Verdad es Una; no puede haber dos. Ya que dos son sólo Una que ocurre dos veces. El Objetivo es Uno, puesto que todos los caminos deben conducirnos hacia el Unico Dios.

EL VERDADERO MEDICAMENTO

¡Qué buena suerte! Han nacido en India, tierra que emana la fragancia de Dios y que desde tiempos remotos hace eco a las voces que llaman a todos los hombres a seguir el camino de Dios. Este país se elevó a la categoría de Gurú de la Humanidad y enseñó a los pueblos orientales y occidentales, múltiples maneras y medios de levantar el velo de la ignorancia que esconde a Dios del hombre. Uno de esos "medios" es la adoración de "ídolos" que simbolizan a Dios. Muchos fanáticos de mentes estrechas no han entendido ni interpretado este método en absoluto. El significado del ídolo es simple y se puede entender fácilmente. Cuando desean beber un poco de leche, ¡necesitan una taza! La leche, entonces, llena la taza y toma la forma de la taza. Cuando tienen al Lingam como ídolo, sienten que éste está lleno de Esplendor Divino, de Gloria y de Gracia. Cuando adoran al ídolo de Krishna, tienen una taza más adornada que llenan con la misma Esencia Divina, para así poder beber repetidas veces y calmar su sed. 
Lo que hace el buscador es elevar la imagen de piedra a una réplica de Dios; no reduce a Dios a una piedra. El ídolo es sólo un recipiente, un estímulo, una base, un recordatorio, una residencia que Dios es invitado a ocupar. Lo supremo no es reducido a lo pequeño; se reconoce a lo pequeño como simbólico de lo supremo. De lo visible a lo invisible, de la gota al mar, de lo manifiesto a lo oculto: es así como la adoración de un ídolo ayuda al aspirante. De hecho, nadie puede concebir al Todopoderoso sin imaginarlo como Poder, Luz, Misericordia, Sabiduría, Energía, Inteligencia, Pureza. Y estas cualidades pueden entrar en la conciencia a través de alguna experiencia concreta, como el sol, el loto, el cielo, el océano, la ola, etc. El nombre es una imagen vocal, la imagen es una base visual. La semilla contiene al árbol; el Lingam contiene al Universo manifestable y manifiesto, incluyendo al Creador, cuya Voluntad representa.

El hecho de que la lengua pronuncie el Nombre y la mente adore la Imagen, no debería degenerar en una rutina mecánica. El significado del Nombre y el contenido de la Forma deben, al mismo tiempo, inspirar e iluminar a la conciencia. Escapen a la rutina; adopten una actitud de adoración profunda y sincera. Esta es la forma de obtener Paz y Felicidad, a lo cual debería estar dedicada y dirigida toda la actividad humana. Si plantan el vástago de un árbol de algodón, ¿cómo pueden esperar que les dé mangos? 
¡Háganlo ahora! Esta es la urgencia de este problema y de todos los problemas: obtener Paz y Felicidad. Si tienen hambre ahora, no pueden comer mañana; pero no comen hoy, por miedo a tener hambre mañana. Coman cuando tengan hambre, ni antes, ni después. Aspiren ahora, adoren ahora, ejecuten ahora. 
El corazón debe ser puro. El recuerdo constante de la gloria y majestuosidad de Dios, que es el Morador Interno, a través de la mediación del Nombre, ayuda a purificar el corazón. Esto es como la vitamina B 12, que promueve la salud espiritual. No es necesario ningún otro medicamento más que éste.

La vida es una peregrinación, donde el hombre arrastra sus pies a lo largo del camino áspero y espinoso. Con el Nombre de Dios en sus labios, no tendrá sed; con la Forma de Dios en su corazón, no sentirá cansancio. La compañía de lo santo lo inspirará a viajar con esperanza y con fe. La seguridad de que Dios está dentro de sí, al alcance de su llamado, de que El está siempre cerca y que nunca tardará en venir, le dará fuerza a los miembros del cuerpo y coraje a su mirada. 
Se debe reconocer a Dios en todo lo que existe, en todo lo que es fascinante, sufriente, próspero o decadente. ¡El es inteligencia en el insecto, fidelidad en el perro, energía latente en la roca! 
Si conocen el camino y la meta, pueden entonces descubrir si están progresando o no; si no, ¿cómo pueden saberlo? La meta se establece para aumentar la visión, la benevolencia, el Amor de ustedes hasta el punto en que Dios ha diseminado Su Amor, Su Compasión y Su Gracia. Por lo tanto, estén atentos para ver si se esfuerzan por tomar más y más de Dios dentro de ustedes. La sangre debe circular desde la cabeza hacia los pies; el Amor debe circular desde lo alto hacia lo bajo; sólo así se pueden asegurar la salud y la felicidad para el individuo y para la comunidad. Este es el mundo de Dios; todos los seres son Suyos; El los ama a todos, así como la luna vierte frescura sobre todo.

No se apeguen a cosas y prácticas mundanas. Estén en el mundo pero no permitan que el mundo esté en ustedes. Trabajen desinteresadamente, felices de hacer su deber lo mejor posible. No presenten sus deseos ante el Señor, ya que cualquier cosa que El haga con ustedes, cualquiera sea la forma en que los trate, ¡es el regalo que El quiere darles! 
Practiquen diariamente las Upanishads que estudian con cuidado y exaltan en discursos públicos. Ellas son los descubrimientos de hombres y mujeres prácticos, que emprendieron la tarea de conquistar los sentimientos opuestos de alegría y dolor y de lograr una perfecta ecuanimidad y equilibrio. Solamente la práctica hace perfecto al hombre. 
Cada vida es como un día de marcha en la peregrinación; hagan un uso intenso de sus talentos y marchen tanto como puedan para armar campamento más cerca de la meta, cuando caiga la noche. No desperdicien ni un solo momento en haraganear o vivir negligentemente. Vivan en la Presencia, en el temor y la humildad, en el Amor y en el Servicio.

Prashanti Vidwanmahasabha, Hyderabad, 
5/3/1966

LA PALABRA DIOS INDICA 
QUE DIOS EXISTE

La realización de la vida humana consiste en el Servicio que presta el hombre, sin ninguna expectativa de recompensa, con una actitud desinteresada. El Servicio prestado con este espíritu arroja luz en el oscuro interior del hombre, ensancha el corazón, i purifica los impulsos y confiere Bienaventuranza Eterna. Este país ha estado recalcando la unidad fundamental de la humanidad. Esta verdad se afirma en la experiencia del servicio constante. India es un jardín de colores fragantes; tiene una variedad de religiones y credos, todos señalando esta Unidad y este sendero de servicio para lograrla. Todos los credos, aquí, declaran que cada uno es hermano o hermana de todos los demás; éste es el mensaje de cada santo y sabio de esta tierra. 
El correr del tiempo, la irrupción de culturas extranjeras y actitudes irreligiosas determinaron que este mensaje haya sido dejado de lado; y ahora estamos en una patética situación de bandos y peleas ¡entre aquellos que una vez fueron hermanos! La pasión y una ciega emoción han llenado el corazón de la Nación, que respondía con coraje al llamado de hermandad y Servicio. La pasión y la emoción son calamidades tan terribles como los terremotos; sus consecuencias se pueden sentir por todas partes. Nosotros debemos apaciguar las pasiones y desarrollar un sentido de equilibrio y balance en la mente humana, cultivando Amor.

Esta tierra fue el escenario de lo siguiente: Tukaram se dirigía de Kasi a Rameswaram, llevando una vasija sobre el hombro, que contenía agua sagrada del Ganges, agua que había prometido verter ceremoniosamente sobre el Lingam, en Rameswaram, durante la ceremonia. Fue entonces cuando vio a un burro muriéndose de sed. Y el sentido de unidad con todos los seres vivos lo oprimió tanto que, sin pensarlo dos veces, vertió en la reseca garganta del "hermano", el agua sagrada que había llevado consigo desde tan lejos, con el sagrado propósito y ¡fue feliz al ver en "su hermano" el Lingam que deseaba adorar! Por lo tanto, el Amor Universal está latente en las tradiciones de este pueblo; lo que se necesita es solamente despertarlo del sueño. Las buenas compañías pueden hacer surgir este Amor latente. Actualmente, ésta es la tarea que hay que realizar con la juventud, ya que ella lleva la carga sobre sus hombros.

Hoy en día; es el mundo (y no Dios, quien se expresa a través y más allá de éste) el centro de atención. La reacción frente al mundo depende de los sentimientos que incitan a hacer tratos con él; los sentimientos dependen de la experiencia ya adquirida; la experiencia está matizada por el deseo que urgió el contacto y provocó la reacción. ¡El deseo está basado en la ignorancia de la verdadera naturaleza del mundo! El mundo es ilusión, una mezcla de realidad y ficción ¡pero se lo valora como Verdad! Es una ficción construida sobre la base de una realidad. La realidad es la Divinidad; la ficción es la diversidad. Este agente ilusorio es Dios; por lo tanto, la realidad está escondida y la ficción está impuesta por la obra de Dios. Y Dios no es más que la aparición en una Forma, de lo Absoluto Intangible Inmanente Superior Sin Forma, el Eter dentro del corazón del hombre y de todos los seres vivos, así también como de todos los otros Principios, ilimitado, sin principio ni fin.

¡El atributo mediante el cual se puede reconocer el Eter es el sonido o la palabra! ¡Al comienzo fue la palabra! La palabra se convirtió en objeto, tomó cuerpo, se tornó concreta. Por eso, nos referimos al "objeto" como "padaartha", "pada" significa palabra, "artha" significa propósito. El "objeto" es el propósito por el cual se pronuncia la palabra, ¡el significado que hace válida a la palabra! Tenemos la palabra árbol y su significado es "el árbol que crece allí". Tenemos la palabra hombre y su significado es "tú". La palabra y sus significados son inseparables, no se diferencian uno del otro. La palabra no surgió sin el objeto, ni el objeto sin la palabra. 
La palabra Dios indica también que hay un Objeto, que hay un Dios. Si no hubiera Dios, la palabra Dios no se hubiera originado ni se hubiera convertido en una palabra de uso corriente. Ustedes pueden ver a Dios o no, pero la palabra es una prueba de que hay Dios. 
Dios es Omnipresente; El está en el pasado, en el presente y en el futuro. Me pongo esta guirnalda sobre mi dedo, ¿ven? La parte de la guirnalda hacia la izquierda del dedo es el futuro. La parte hacia la derecha es el pasado y, donde hace contacto con el dedo, ese punto, es el presente. Ahora, enrollo la guirnalda sobre el dedo y tiro hacia la derecha. El futuro aparece y se convierte en el presente y se mueve hacia el pasado, pero el presente es siempre presente. ¡Dios es siempre presente, observando al futuro rodar hacia el pasado!

¡Y Dios es y sólo puede ser Uno, no más! "¡Hay un solo Dios y es Omnipresente! ¡Hay una sola religión, la religión del Amor! ¡Hay una sola casta, la casta de la Humanidad! ¡Hay un solo lenguaje, el lenguaje del corazón!" Se debe visualizar a este Dios mediante una disciplina espiritual constante. No se compliquen con dudas y vacilaciones. Si solamente observan las disciplinas y purifican la conciencia podrán ver a Dios instalado en su corazón. Hay azúcar en la taza, pero el agua está insípida ya que no la han revuelto bien. Hay un Dios en el mundo y, si se revuelve bien lo Divino en cada una de sus gotas o átomos, podrán hacer del mundo algo dulce donde vivir. La inteligencia es la cuchara; la disciplina espiritual es el proceso de revolver. Empapen cada momento de su vida con Dios. Así se volverá dulce. 
Actualmente, la gente a menudo plantea la pregunta: "¿Dónde está Dios?" Mediante la incesante repetición del Nombre de Dios, Prahlada supo que Dios está en todas partes. No es que "El está sólo aquí" o que "El no está allá". La comprensión de esta Verdad sólo puede surgir luego de una intensa disciplina espiritual. 
Una vez que el hombre sea capaz de manejar los sentidos y dirigirlos por canales más beneficiosos, es decir, cuando el ojo vea las huellas de Dios sobre las estrellas y sobre los pétalos de rosa, cuando el oído escuche la Voz de Dios en la garganta de los pájaros y en el estrépito del trueno, cuando la lengua guste la dulzura de Dios en todo lo que lo atrae, cuando la nariz descubra 
la fragancia en todo lo que le recuerda a la gloria de Dios, cuando el sentido del tacto sea feliz de tomar la mano del desamparado y del angustiado como los hijos amados de Dios, sólo entonces podrá visualizar a Dios instalado en la cavidad de su corazón.

El hombre sólo puede imaginar a Dios con forma humana. Krishna dice en el Gita: "Yo soy el águila entre los pájaros, el león entre las bestias, el baniano entre los árboles". Es decir, se lo presenta a Dios como el pájaro que puede volar más alto, cuyos ojos son los más penetrantes, cuyas alas son las que más se pueden extender. El Dios con forma humana representa la única manera por la cual el hombre puede entender la Divinidad. Se puede sentir y experimentar a Dios solamente como El, aquí y ahora. No se puede hablar de Dios como aquél que desciende o asciende, ya que El está en todas partes a disposición de ustedes, para que tomen conciencia de El, a través de la belleza, la Verdad, la bondad, la fuerza, el Amor o cualquiera de los atributos Divinos. 
En este día santo, resuelvan pasar cada hora contemplando la Gloria de Dios; háganlo, al menos como un deber, ya que el regocijo que esa contemplación les causará, inconscientemente los alentará a continuarla con mayor deleite. 
El sol se convierte en el custodio de Dios, como dice el cuento mitológico. El es el cartero que lleva a Dios las cartas que ustedes escriben, si están correctamente dirigidas a Dios y estampilladas (con la estampilla de la sinceridad) y nos trae de vuelta Su Gracia. Pongan sus anhelos en el sobre de la resolución y entréguenselo todos los días al sol. No escriban pidiendo una casa, un hijo u oro. Pidan una inteligencia brillante para comprender la Majestuosidad de Dios. Pidan firme constancia para servirlo y adorarlo.

El hombre puede realizar su misión sobre la tierra sólo cuando se reconozca a sí mismo como Divino y venere a todos los otros como Divinos. Y también debe alabar a Dios en la forma de hombre. Dios aparece ante él como un mendigo ciego, un idiota, un leproso, un niño, un anciano decrépito, un criminal o un loco. Ustedes deben ver, aun detrás de esos velos, la Divina Encarnación de Amor, Poder y Sabiduría, el Sai, y deberán alabarlo mediante el Servicio. No se puede identificar a Dios con un Nombre y una Forma. El es todos los Nombres y todas las Formas. Todos los Nombres son Suyos, todas las Formas son Suyas. . Los Nombres que ustedes tienen también son Suyos. Ustedes son Sus Formas. Ustedes aparecen como cuerpos individuales distintos, porque el ojo que los mira busca sólo cuerpos, las cubiertas externas. Cuando clarifiquen y santifiquen su visión y los miren a través del ojo interior, el ojo que penetra más allá de lo físico (con todos sus atributos y características), verán a los otros como olas sobre el océano de lo Absoluto, como "las mil cabezas, los mil ojos, los mil pies del Supremo Soberano o "Purusha". Esfuércense para ganar la visión y empápense de esa Bienaventuranza. 
Dios es Todopoderoso, Dios está en todas partes, Dios lo sabe todo. Para adorar a tan formidable e ¡limitado Principio, ¡el hombre dedica unos pocos minutos de las veinticuatro horas y utiliza un pequeño ídolo, imagen o cuadro! Es realmente ridículo, prácticamente inútil. Adórenlo todo el tiempo que puedan respirar, todo el tiempo que sean conscientes. No tengan otro pensamiento más que Dios, ningún otro objetivo que no sea el de conocer Su Mandamiento, ninguna otra actividad que la de convertir ese mandamiento en acción. Eso es lo que significa "Entrega", entregarse a El.

Cuando planean ir de viaje, entregan las llaves del auto al conductor y se sientan en el asiento trasero disfrutando de la comodidad y la seguridad, olvidándose de los posibles problemas que puedan surgir en el camino. Han entregado sus vidas en las manos de ese hombre, se han entregado a su inteligencia, vigilancia y habilidad. Algunos hombres no se entregan plenamente. ¡Son demasiado egoístas para eso! Lo interrumpen a cada minuto con indicaciones, insinuaciones y sugerencias acerca del manejo; ¡con preguntas y dudas acerca del estado del auto o del camino! Y por lo tanto, lo confunden y turban su seguridad, ¡a tate punto que pueden provocar accidentes! Sean constantes, tengan fe y lleguen a la meta, a salvo. La vida es el auto, el corazón es líe llave, Dios es el conductor. Entréguense a El y desháganse de otras preocupaciones. Viajen a salvo y lleguen felices. 
Dios no tiene ni deseos ni hábitos. El no confiere ni retiene. El es el Observador Eterno. Para decirlo de una forma que puedan entender, El es como el cartero, a quien no le importa e' contenido de las cartas que entrega a los destinatarios; una carta puede comunicar la victoria, otra, la derrota; ustedes reciben de acuerdo con lo que hayan trabajado. Hagan el bien y recibirán el bien a cambio; si hacen el mal, acepten el mal que vuelve a ustedes. Esa es la ley y, realmente, no hay ni ayuda ni impedimento.

Dios penetra en todas partes; sin embargo, hay algunos científicos que afirman: "Hemos investigado todo el espacio exterior, lo hemos buscado en la Luna; no lo encontramos en ninguna parte. El no existe". Ellos no saben qué buscar, ni dónde; sin embargo, tienen el atrevimiento de asegurar que no se lo puede encontrar. ¿Es Dios el ocupante de un cuerpo o Forma identificable, tiene una morada y prendas de vestir que sean tradicionalmente Suyas? Dios es todo esto y más; El está en todo esto y más allá. ¡El es el motivador interno del mismo científico que lo "niega"! El hombre mismo es Dios; toda la materia, inclusive en la luna, está cubierta de la presencia Divina. ¡Buscar a Dios con los instrumentos de laboratorio es como tratar de curar el dolor de estómago echando gotas en los ojos! Hay una técnica y un instrumento especial para tal propósito, que los antiguos maestros de esta ciencia han desarrollado y sobre los cuales han hablado. Provéanse de una visión clara, mediante el desapego y el Amor, agudicen su sentido de discriminación, para que no tenga prejuicios ni predilección; entonces, podrán ver a Dios en ustedes, a su alrededor y en todo lo que conozcan y sientan. El médico les pide que se quiten la camisa, antes de usar el estetoscopio y luego trata de diagnosticar la enfermedad. Hay otra camisa que cubre el pecho de ustedes: ¡los deseos que se agitan en el corazón! Quítense esa camisa para que su verdadera naturaleza, es decir, la Divinidad, pueda ser revelada a ustedes y a todos los que buscan conocerla.

Solamente Dios es el dador, el custodio y la meta de la vida. No mediten en la muerte; es solamente un incidente en la vida. Contemplen a Dios, que es el Maestro de toda la vida; Dios, que es el Residente de este cuerpo físico. Sean conscientes de El durante toda la vida y ofrézcanle toda su actividad, el respirar, el hablar, el caminar, las ganancias y lo que gastan, ya que fue por y a través de El que pudieron hacer todas esas cosas. Enfermarse y llamar a un médico, eso no es natural y es degradante. Una vez que se han ofrecido a Dios, todo debe estar bien en ustedes. No puede haber nada enfermo. El Nombre de Dios es el tónico más efectivo; los mantendrá alejados de toda enfermedad. No se entreguen a una incesante repetición del Nombre de Dios como un pasatiempo o una moda o como algo temporario o como la parte desagradable de un horario impuesto o como la cuota amarga que se debe cumplir todos los días. Piénsenlo como una disciplina espiritual que se debe realizar seriamente, con el propósito de reducir los apegos a objetos pasajeros, una práctica que los purificará y reforzará, a la vez que podría liberarlos del ciclo de nacimientos y muertes. Perseveren en esta disciplina, como el medio para poder rescatarse a sí mismos del cautiverio del tiempo y del cambio. Parece una cura muy simple para una enfermedad tan temible pero, sin embargo, es una panacea. 
Levántense todos los días con el pensamiento en Dios, pasen los días con el Nombre de Dios, vuelvan a la cama pensando en Su Gloria enaltecida en Su Nombre.

Dediquen su corazón a Dios; Dios será uno con ustedes, será el corazón de sus corazones. Dios no está lejos de ustedes, ni en ningún lugar distante. El está dentro de ustedes, en su altar interior. El hombre sufre porque no puede descubrirlo ahí y obtener paz y alegría de ese descubrimiento. Un lavandero que estaba parado en el río y al cual el agua le llegaba hasta las rodillas, murió de sed mientras lavaba la ropa, porque no se dio cuenta de que la fuente que le podía dar agua estaba a su alcance. Sólo necesitaba agacharse y beber. Así es la historia del hombre. Corre de prisa, de un lado a otro, buscando desesperadamente a Dios fuera de él y muere desilusionado y aturdido, sin haber alcanzado la meta, sólo para nacer nuevamente. 
Es cierto que deben estar en el mundo, pero no necesitan pertenecerle. La atención se debe fijar en Dios, en el Dios interior. En Kannada, ¡hay un festival llamado Karaga! La figura central de este rito sagrado sostiene muchas vasijas sobre su cabeza, una sobre la otra, y se mueve en la procesión al compás de la música. Al mismo tiempo, canta armoniosamente con el resto y mantiene el ritmo que marca el tambor. Sin embargo, durante todo ese lapso debe mantener su atención fija en sostener el equilibrio de la precaria torre que lleva sobre su cabeza. Así también, el hombre debe mantener ante él la meta de realizar a Dios, mientras se encuentra en la ruidosa y alegre procesión de la vida. 
Mucha gente siente envidia por el alto nivel de vida alcanzado por las naciones ricas, pero la pobreza de India está mucho rriás relacionada con lo esencial de una buena vida que el lujo fútil y aparentemente magnífico de Occidente. El mar tiene una vasta extensión de agua, pero, ¿puede apagar la sed del hombre? De la misma manera, por mucho que pueda poseer un hombre, si no ha cultivado el desapego, será un árido desierto. El desapego de los placeres sensuales y de la búsqueda exclusiva de objetivos materiales ayuda al crecimiento del Amor hacia Dios y lo Divino. La gente se jacta de interesarse solamente en investigar y razonar y de que sólo siguen el sendero de la Sabiduría. ¡Ellos aspiran a ser Sabios! Pero no se puede ganar la Sabiduría si no se tiene una mente pura. El hombre debe descubrir quién es él, antes de atreverse a indagar "¿Quién es Dios?" Una vez que haya descubierto quién es él, no hay necesidad de saber quién es Dios, ya que ambos son lo mismo. Cuando ustedes tomen conocimiento de que Dios está dentro de ustedes, se valorizarán mucho más, ya que cuando un hombre sabe que el pedazo de "vidrio" que ha recogido es un diamante, lo guarda en una caja fuerte de hierro, para su mayor seguridad.

Cuando un escultor ha esculpido una piedra convirtiéndola en un hermoso ídolo de Dios, su precio será alto, será ubicado en un magnífico templo y adorado con ceremonias rituales por muchas generaciones. La incorrecta noción de que el mundo es real y de que ustedes son el cuerpo ha sido tan profundamente implantada en ustedes, nacimiento tras nacimiento, que solamente puede ser removida por una droga muy potente administrada de continuo. La droga, Ram Ram Ram, se debe tragar y asimilar hasta el infinito. Su esencia curativa viajará dentro de cada miembro del cuerpo, de cada sentido, de cada nervio y de cada gota de sangre. Cada partícula de ustedes será transmutada en Ram. Deben fundirse en el crisol, ser vertidos en el molde Ram y así convertirse en Ram. Este es el fruto de la Sabiduría. Si se canta y se absorbe en la mente el nombre Rama o cualquier otro Nombre, esto ayudará a controlar los caprichos de los sentidos, que los arrastran hacia lo insubstancial. 
"Estén convencidos de que hay un Dios guiándonos y protegiéndonos. Recuérdenlo con gratitud. Récenle para volverse puros. Amen todo; sirvan a todos. Unanse a la buena compañía. 
Visiten templos y a hombres santos". En los periódicos leen acerca de campañas, conquistas, victorias, triunfos, etc., pero son todas conquistas materiales y triunfos externos. Hagan campaña contra las tentaciones de los sentidos; conquisten a los enemigos internos; triunfen sobre su ego. Esa es la victoria por la cual merecen felicitaciones y no por las otras. Eso es lo que Yo llamo "dominio de sí mismo".'

Un año es nuevo o un día es santo cuando lo santifican mediante la disciplina espiritual, no de otra manera. La disciplina espiritual crece solamente en un campo fertilizado con Amor. El Amor es el "sine qua non" (condición esencial) de la devoción. El Amor que tienen ahora por los objetos materiales, el nombre, la fama, la esposa e hijos, etc., debería ser santificado sustituyéndolo por el Amor a Dios, que es mucho más poderoso. Agreguen dos cucharadas de agua a dos litros de leche; ¡el agua también será apreciada como leche! Así también, dejen que sus pequeñas gotas de Amor por cosas materiales se unan con la corriente de Amor a Dios y entonces se elevarán. En este momento, su disciplina espiritual es como la mezcla de dos litros de agua con dos cucharadas de leche. Tengan el Amor de Dios llenando y estremeciendo su corazón; así, no podrán odiar a nadie, no podrán entregarse a rivalidades enfermizas, no podrán culpar a nadie. La vida se tornará amena, dulce y tranquila. 
 

Sri Sathya Sai Mandali 
Guindy, Madrás, 1/1/1967 .

Para alcanzar a Dios, 
basta el Amor

EL JARDIN DE DIOS

La mejor manera de resolver los problemas de la actualidad es que el hombre reconozca su deuda con la sociedad y su obligación hacia ella. Sólo se presta atención a los argumentos y a los argumentos en contra, a las proposiciones y oposiciones, a los planes y programas; el objetivo del egocéntrico es más bien ganar una victoria verbal que lograr un objetivo justo. No se hace ningún intento para impulsar las virtudes sociales de honestidad, tolerancia y cordialidad. 
La sociedad es la expresión de la Divinidad en múltiples aspectos, con su Amor, su vehemencia, su anhelo por confortar y consolar. Un conjunto de seres humanos reunidos al azar no se convierte en una sociedad. Se la debe unir indisolublemente mediante la conciencia del parentesco con Dios, compartiendo las alegrías y tristezas de los otros y cultivando la ecuanimidad y la benevolencia. El individuo debe manifestar a través de su palabra y su acción, la Bienaventuranza inherente a él y a la sociedad.

Pasar las cuentas de un rosario entre los dedos o sentarse derecho contemplando la punta de la nariz, son solamente formas inofensivas de emplear el tiempo; una participación activa en la sociedad, con un espíritu de dedicación y entrega, concibiendo todos los actos como actos de adoración a todos los hombres, considerándolos encarnaciones de lo Supremo, es una forma de disciplina espiritual más beneficiosa. No hay ningún lugar en el que El no esté, ni ningún objeto que no sea El. Así, como declara el Sruti, ¡El mismo decidió convertirse en todo esto! 
¡La reverencia, la adoración y el peregrinaje no pueden ser el fin de todo! El objetivo es comprender que "Yo soy El, El es Yo". Sólo esto puede llenar el corazón de Bienaventuranza.

Cuando ustedes se diferencian como individuos, la envidia, el resentimiento, los celos y el orgullo los empiezan a corromper. Sólo el Amor puede unirlos en parentesco con todos. Ustedes son el Poder Shiva, el principio de lo oculto y lo manifiesto, lo . positivo y lo negativo, lo inerte y lo vivo. Tengan siempre conocimiento de esta verdad secreta acerca de ustedes mismos. 
Acomoden todas las Formas de Dios en su corazón. No excluyan a algunas y den la bienvenida a otras. Sean indulgentes con aquellos que lo adoran en otra Forma, con otro Nombre y lo; celebran en otro idioma. Una vez se produjo un fuerte aguacero en un pequeño pueblo. Un monje solitario fue sorprendido por la lluvia y corrió a la deriva buscando donde guarecerse del fuerte golpe de las gotas y del viento helado. Finalmente, encontró un lugar seco en la galería exterior de una casa, cuyos ocupantes estaban profundamente dormidos tras las puertas cerradas. Como era un asceta, sin preocupaciones en su mente, enseguida quedó dormido y se perdió dentro de sí mismo. Al poco tiempo, otro hombre desamparado, que tampoco tenía donde guarecerse, miró hacia la galería y entró. El asceta se despertó y al encontrar a otro que quería ese mismo lugar, se sentó y dijo: "Hay lugar para sentarnos los dos. ¡Ven, podremos permanecer sentados durante toda la noche!" A los pocos minutos, llegó otro hombre desesperado y tuvieron que acomodarlo. ¡Los dos que estaban sentados coincidieron en que había lugar para tres si permanecían de pie! Decidieron quedarse parados hasta el amanecer. Este es el espíritu de tolerancia que debe ser cultivado por los hijos de Dios hacia los hermanos en desgracia. Dios es Amor. Por lo tanto, deben convertirse en Amor para fundirse en El. El es Belleza, por lo tanto, sean belleza, sin ninguna fealdad en ustedes. Así, podrán ser Uno con El. El es Compasión, sean compasivos. El agua se mezcla fácilmente con el agua, no con el aceite. El aceite sólo se mezcla con el aceite.

Para llegar a Dios, las acciones de una dura disciplina espiritual son superfluas. El Amor es suficiente; eviten odiar, envidiar y hasta que alguien les desagrade. Pongan el Amor en práctica a través del Servicio. Cuando la belleza de la semilla florece, obtienen la flor. ¡Y Dios es la belleza que florece como hombre! En el Gita, el Señor anunció: "Yo soy la Semilla de todos los seres". Cuando la semilla es la inmortalidad, el árbol también es inmortal. Cuando El es dulzura y todo Amor, Sus manifestaciones son dulces y encantadoras. Cuando El es la Luz, nada puede estar oscuro. Cuando El es Conciencia, nada puede estar sin conocimiento, inteligencia o conciencia. 
¡Pueden enorgullecerse de tener en la mente a Dios y de estar protegidos por la unión con El! Pero su orgullo proclama que Dios está solamente dentro de los límites de su actividad. Deben ser humildes; no deben limitar a Dios a un determinado Nombre o Forma. ¿Cómo pueden pegarle una etiqueta a Dios y obligarlo a que se adecue a sus normas? Estudien el emblema de la Organización Sathya Sai. En él se pone de manifiesto que todas las religiones alimentan el corazón con Bienaventuranza, todas las religiones limpian la mente de la mezquindad, todas las religiones le dan coraje al débil y al vacilante.

El Universo a su alrededor es un agradable jardín con zonas sembradas con flores de múltiples colores, llenas de fragancia y de un nectarino elixir. Cada cantero de flores es una religión que atrae la lealtad de millones de buscadores. El jardín también es Dios; Dios danza en ese jardín, en medio de Su Creación, regocijando a las flores con la mágica melodía de la flauta. Estén llenos de alegría y Amor; compartan esa alegría y ese Amor con todos. Si pronuncian el Nombre de Dios y provocan dolor en el hombre serán despreciados por hipócritas. No necesitan gritar ¡Dios, Dios! pero si le dan alegría a un hermano, Dios responderá con Su presencia, aunque no haya sido invitado. Sin embargo, hay muchos que ocupan posiciones influyentes y de autoridad que adoran a Dios y al mismo tiempo, ¡aborrecen al hombre! Se comportan como si su Dios fuese una persona con una inteligencia muy limitada y al que se puede engañar fácilmente, que tomará sus palabras literalmente y que nunca buscará el motivo o la intención que hay detrás de ellas. 
Crean que Dios reside en todos los seres; usen sólo las palabras que manifiestan bondad, verdad y belleza; realicen solamente los actos que promuevan la felicidad y prosperidad de todos; recen para que todos los mundos tengan Paz. Expandan su ser; no se contraigan dentro de su propia y minúscula individualidad. Expándanse hacia el Amor Universal, hacia la ecuanimidad inamovible y la virtud; siempre activa. Este es el Sendero que llevará a su plenitud a la Divinidad que hay en ustedes.

El hombre es esencialmente Divino. Por consiguiente, debería demostrar en pensamiento, palabra y acción los Atributos Divinos de Amor, Tolerancia, Compasión y Humanidad. Dios es Verdad; el hombre también debe vivir en la Verdad. Dios es Amor. También el hombre debe vivir en Amor, evitando la ira. Dominen el ` odio a través del Amor; dominen la ira a través de la dulce Tolerancia. Hay muchos que quieren negociar con Dios y le ofrecen dádivas de dinero u otros artículos si El les confiere Su Gracia. Si uno cree que se puede ablandar a Dios mediante el regalo de un coco o una bolsa con ciento dieciséis rupias, me pregunto ¿qué . clase de Dios tiene en su mente? ¿Es su concepción de Dios tan vil, tan despreciable? Aquellos que planean que se cumplan sus deseos a través de riquezas no merecerán nunca ser llamados devotos. También deben ser condenados los que estimulan el pago de dinero para obtener logros espirituales o el auspicio Divino. Esta es la razón por la cual el Gita establece que se debe agradar a Dios ofreciéndole una hoja, una flor o un fruto o hasta una gota de agua. De todos modos, hasta estos cuatro objetos son materiales. 
El Gita no pretende que ustedes arranquen una hoja, una flor o un fruto de alguna planta o árbol y la presenten ante Dios. Ni tampoco les pide que traigan agua de un manantial, de un río o de la toma de agua al borde del camino. La hoja es su propio cuerpo que, al igual que ésta, crece, se pone verde, se marchita y finalmente cae de la rama. La flor es el corazón, libre de plagas tales como la lujuria, la ira, la codicia, el apego, el orgullo, el odio, etc. El fruto es la mente, la consecuencia de sus anhelos, que deben ser dedicados a Dios. El agua es el flujo de lágrimas que fluye de los ojos cuando uno experimenta el éxtasis de la Bienaventuranza al contemplar la Gloria de Dios. El dar de sí estas cuatro ofrendas constituye un verdadero acto de entrega. El ofrecer hojas, flores, frutos o agua de un río es, cuando mucho, un medio para ayudar a la planta, árbol o río a asegurarse un pequeño mérito.

En la habitación que han destinado para adorar a Dios, tienen una imagen o un cuadro. Encienden una lámpara ante El y dicen: "He encendido la lámpara". Pero, ¿han sido verdaderamente ustedes? ¿Quién dotó al aceite, a la mecha y a la lámpara de la propiedad de que todos juntos produjeran una llama? ¿Quién los mueve a venerar al cuadro de esta manera? ¿Quién les ha hecho colocar la lámpara, encenderla e inclinarse ante el cuadro? Todo es Dios, Dios, Dios. No hay nadie ni nada más, para el hombre que sabe y siente. 
Amen a todos los seres; eso es suficiente. Amen sin esperar devolución; amen por el hecho de amar; amen porque su propia naturaleza es Amor; amen porque ésa es la forma de adoración que conocen y que les agrada. Cuando otros sean felices, también ustedes sean felices. Cuando otros estén en la miseria, traten de aliviar su problema lo mejor que puedan. Practiquen el Amor mediante el servicio. Así podrán descubrir la Unidad y deshacerse del ego que daña.

Los Vedas ordenan: "Digan siempre la Verdad. Actúen siempre correctamente. Ese es el camino hacia Dios". Todos los hombres son cofres que contienen la Gloria Divina. Pero ustedes aman a algunos como amigos, odian a otros como enemigos y los dividen en grupos y fracciones. Cuando un hombre es bueno con ustedes, atribuyan esa bondad a la santidad que hay en él; cuando un hombre es malo con ustedes, sean felices, por haberle dado alguna satisfacción, ¡al convertirse en el blanco de su atención! Los sabios permanecen impasibles cuando su cuerpo sufre daño, ¡porque ellos saben que no son el cuerpo! Si se les trata de dañar el Alma, los sabios saben que es imposible, ¡ya que el Alma está siempre en Bienaventuranza! 
Despiértense todos los días para cantar la Gloria de Dios ya que, si Dios no existe, ¿qué es lo que existe? Vivan todos los días en esa felicidad, con esa inspiración como compañera. ¡Algunos han notificado que organizaron coros callejeros una vez a la semana o dos veces en el mes! Eso no es una disciplina espiritual sincera. ¿Qué perderían, cuántos de los bienes de sus antepasados tendrían que vender (!), si hicieran coros callejeros todas las mañanas? Háganlo todos los días, sumérjanse en esa disciplina y empápense de esa Bienaventuranza. ¡No hagan caso de la gente que los tilda de locos! Cuando sepan y cuando sus corazones les digan que ésa es una experiencia placentera, continúen a pesar de la calumnia y la crítica. Es mucho mejor estar loco por Dios que estar loco por el dinero, la esposa o los hijos. Si sólo más gente sufriera de esta enfermedad, el mundo sería un lugar mucho más feliz.

¡Unicamente mediante el renunciamiento se puede experimentar la inmortalidad! Renuncien a los placeres insignificantes y caminen por el sendero que conduce a la Bienventuranza Suprema que es Dios. Hablan de "gozar", pero sólo lograrán el goce cuando pongan fin a su búsqueda. Estas alegrías insignificantes deben terminar; la búsqueda de oropel brillante debe detenerse. Así, la mente se fijará en la más elevada alegría. Encuentro aquí un vasto océano de piedad y aspiración espiritual. ¿Por qué está la ciudad cubierta de nubes de ansiedad y miedo? Lleven a cada puerta el Nombre de Dios y dejen que el Amor y la Reverencia iluminen las nubes. Dejen que cada calle en las ciudades, cada pueblo en el Estado, resuene con la adoración al Todopoderoso, que cada amanecer cante a Rama o Krishna. Cualquier Nombre es efectivo, siempre que esté cubierto con la esencia Divina, el Amor. Las ramas, ramitas, hojas, flores y frutos pueden parecer diferentes en color, tacto, sabor, olor, etc., pero todos son productos de la tierra, que extraen su sustento del suelo y del sol. Vivan juntos en Amor; vivan en Paz; vivan en Servicio. Los bendigo para que tengan éxito en esta noble empresa.

La plegaria regular, dos veces al dia, les dará fuerza y coraje para resistir a la enfermedad. La Gracia de Dios les conferirá Paz mental, cuyo resultado será un buen dormir y un descanso para la mente. Si sienten que dependen un ciento por ciento de Dios, El los cuidará y los salvará del daño y de las heridas. Cuando vayan a acostarse, ofrézcanle un agradecido homenaje por haberlos guiado y protegido durante el día. Cuando un amigo les ofrece cigarrillos o alguien les da un vaso de agua, inmediatamente dicen "Gracias". Cuánta más gratitud deberían revelar ante Dios, quien los vigila y los protege de todo el mal que amenaza agobiarlos. Hay que dedicar toda actividad a Dios, al Bien Más Elevado. Entonces, habrá salud para el cuerpo y la mente.

Brindavan, 
5/3/1973

DIOS

Dios es Omnipotente. Todopoderoso. 
Dios es Omnipresente. Está en todas partes. 
Dios es Omnisciente. Lo sabe todo. 
Adoren tan Formidable e Ilimitado Principio. 
Adórenlo tanto tiempo como puedan respirar, tanto tiempo como sean conscientes. 
Tengan permanentemente el Nombre de Dios en la lengua, en la respiración. 
Dios es el más cercano, el más querido, el más amoroso, el más vehemente compañero, camarada y familiar del hombre. 
Dios no está lejos, Dios no está afuera, Dios está dentro de ustedes; ustedes no son hombres; ustedes mismos son Dios. 
No se engañen creyendo que Dios está en alguna parte y que tienen que buscarlo. Yo soy la semilla de todos los elementos y de todos los seres. 
El Universo es el Cuerpo de Dios; cada una de sus partículas está llena de Dios, de Su Gloria, de Su Poder, de Su Inescrutabilidad. Crean que Dios es la Verdad Interior de todo y de todos. El es Verdad. El es Sabiduría. El es Eterno. Sean humildes ante la evidencia de Su Poder y Majestuosidad. 
Dios es Amor y se lo puede alcanzar y realizar a través del Amor. 
Dios es Verdad y se lo puede realizar a través de la Verdad.

El Nombre de Dios no se refiere a un Dios extraño, sino al Dios Supremo. 
Cuando llamen a Dios, trátenlo como Dios, cualquiera sea la forma en la cual El aparezca. 
Sirvan al hombre hasta que vean a Dios en todo hombre. No hay otros; todos son células vivas en el Cuerpo de Dios. Ustedes son el aliento de Dios. Es por El que están vivos, activos y conscientes. 
Dios nunca los defraudará, ni los negará, ni se alejará de ustedes. 
Dios no tiene necesidades. El está pleno, libre y siempre satisfecho. No tiene ninguna aversión o atracción. No tiene lazos, ni parientes, ni amigos. 
Dios es todo comprensión. Es la Forma de lo sin Forma. El es toda Forma y también lo que no tiene Forma. El es todos los atributos, pero asimismo está más allá de los atributos. 
El es el Alma Universal, sin límite de Nombres ni Forma. 
Dios es la aparición en Forma de lo sin Forma, del Absoluto Intangible e Inmanente, Imperecedero, Ilimitado, sin principio ni fin. 
Dios es Uno sin segundo.

Busquen conocer la Energía Divina, que no está cargada de ningún Nombre o Forma. Elévense más alto, hacia las alturas supremas del Uno Puro, sin Atributos y Trascendente. 
Dios es el Absoluto Eterno, sin Nombre, Forma, Cuerpo o Edad, más allá del tiempo, del espacio y de 1.a causalidad. 
El está aquí, allá, en todas partes, dentro y fuera, arriba, abajo, alrededor. 
Dios no está en algún lugar fuera de ustedes, no está lejos de ustedes. El está en ustedes. El está ante ustedes. El está detrás de ustedes, indicando, guiando, advirtiendo, impulsando a la Voz Interior que siempre les habla. No necesitan buscarlo. El está allí, listo para responder al llamado de su corazón. 
Llámenme. Estoy siempre al lado de ustedes. Crean que Sai Baba está en sus corazones como su propio Ser Inamovible, lleno de Amor. 



SOBRE EL AMOR :

El Amor es Dios

Amense a si mismos 
por el Dios que 
ustedes encarnan 
Amen a los otros 
por el Dios que dentro 
de ellos atesoran

EL RAYO DE DIOS

Las Upanishads dicen que el hombre es una chispa de Amor Divino, encerrado en cinco envolturas que contienen el componente material, el componente alimenticio, el aire vital, la respiración y lo mental, emocional, volitivo, racional, discriminatorio, intelectual y el equilibrio bienaventurado y ecuánime. La fragancia de ese Amor que emana de él es Amor hacia las cosas, seres e ideas. Ese Amor está siempre empujando y agitándose para expresarse, expandirse y abarcar cada vez más. Pero las redes del temor, de la codicia, el egoísmo y la soberbia no permiten que la chispa crezca e ilumine las envolturas y el mundo que las rodea. 
Hoy es el Festival de la Luz, es decir, del Amor. También al conocimiento se lo alaba como Luz pero, generalmente, es una niebla oscura, un arma ofensiva, una carga sobre la cabeza, una traba en la mano de la caridad, una cadena en los pies. Madura y se convierte en liberador sólo cuando se lo merece a través del Amor y se lo pone en práctica gracias a éste. Sólo el Amor da Luz.

El Amor se manifiesta primero en el regazo de la madre. Los ojos del Amor se posan sobre el cariñoso rostro de la madre. Luego se extienden hacia el padre, hermanos, parientes y amigos, compañeros de juegos, región y lengua, hacia el mundo y su Creador. El Yo que vive dentro del cuerpo es como un león en una cueva. Es el rey de la selva ¡pero se limita a los pocos metros cuadrados de suelo rocoso! Déjenlo salir y que renuncie a su limitado dominio. Mientras ustedes se encierren a sí mismos en la conciencia corporal (Yo soy el cuerpo), ¡serán como el león abatido en su triste cueva! No se sientan satisfechos diciendo, "Yo soy el cuerpo". Griten y digan: "Yo soy el Absoluto Universal". Yo soy todo eso y más. Yo soy todo lo que es, fue y será. 
Mezquindad, tiempo, espacio, ego ¡todos huirán de vuestro corazón! Serán Amor, Amor, Amor y nada más. Es decir, serán Divinos, uno con el Uno.

La expansión es vida. La expansión es la esencia del Amor. El Amor es Dios. Vivan en el Amor. Ese es el mensaje que les doy en el día del Festival de las Luces. Cuando se enciende una lámpara con otra, hay dos donde había una. La primera no dejó de emitir luz. Ustedes pueden encender un millón de lámparas con una, sin embargo, ¡la primera no sufrirá ni un ápice! El Amor también es como esto. Compártanlo con un millón, permanecerá tan brillante como cuando estaba solo. La iluminación del Festival de las Luces también imparte otra enseñanza. En cada casa se encienden algunas lámparas y las ponen sobre el umbral de la puerta, la baranda, el portón, el vestíbulo, el pozo de agua y ¿cuál es el efecto? El pueblo se llena de luz, los habitantes están felices, los niños danzan alegremente y el cielo brilla con la luz incandescente de la alegría terrenal. La luz se expande, se mezcla con la luz de otras fuentes de luz. No tiene límites, ni prejuicios, ni favoritos. Puede ser que no les agrade su vecino. Pero la luz de la lámpara de su propia galería brillará junto a la luz de la lámpara de su vecino. ¡No podrán evitarlo!

El Festival de las Luces intenta enseñarles esta lección de Luz y Amor; salgan, abarquen, desparrámense, expándanse, renuncien a los límites de lo mío y lo tuyo, de lo de él y lo de ellos, casta y credo, en un ilimitado fluir de Amor. Esa es la culminación de toda disciplina espiritual. Actualmente, la rivalidad, el deseo de derrotar y hundir a la otra persona adoptando cualquier medio necesario para su caída, la avidez de obtener riqueza, fama y superioridad, han apagado la lámpara del Amor en el corazón humano. Resuelvan en este Día del Festival encenderla nuevamente. Cuando comienzan a alabar a Dios en la habitación donde está el altar, lo primero que hacen es encender la lámpara ¿no es así? Sin una lámpara encendida no se inicia ninguna ceremonia auspiciosa. ¡Cuando la lámpara del Amor brilla, Dios se hace presente! ¡Manténganla ardiendo brillante y pura, para mantener la presencia de Dios! ¡Permitan a todos encender sus lámparas con ésta, así Dios derramará Su Gracia! 
Dios primero; el mundo después; ¡yo, último! Esta es la secuencia legítima para el aspirante y ¿quién no es un aspirante? ¡Deben serlo, ahora o luego, para que puedan ser liberados de este ciclo de nacimiento muerte! Ahora, el hombre, por su insensibilidad hacia su propio bienestar, ¡lo ha puesto patas para arriba! Es yo primero, el mundo después y Dios el último. Por lo tanto, ¡también se pierde a Dios! Sigan las enseñanzas de Dios y así se salvarán.

El Amor dice que la forma más elevada de adoración es por medio del Servicio hecho con Amor. 
El Amor, por consiguiente, es el aliento del aspirante y Yo los convoco a celebrar el Festival de las Luces, no festejando y explotando petardos para perturbar la paz del vecindario, sino mediante el silencio de sus lámparas encendidas y el silencioso Servicio a través del Amor.

 Dipavali, 
Prashanti Nilayam, 29/10/1970

EL "SINE QUA NON" 
(La condición esencial)

Los rayos del sol de la mañana hacen que los capullos se abran dando fragancia y belleza. Ellos provocan que lo Divino en ustedes florezca en fragancia, pureza y esfuerzos virtuosos. La tierra y el cielo toman un tinte dorado, que nos recuerda al Seno Dorado del cual emanó toda la Creación en el pasado eterno. Este es un Día Sagrado, de acuerdo con las tradiciones de esta tierra. Se ha venerado y celebrado desde hace un sinnúmero de siglos. Pero ahora, la gente se contenta con escuchar la alabanza del día, repitiendo a los otros lo que han escuchado, como un lo  j ro. Sin embargo, lo que realmente importa es la experiencia de la Bienaventuranza que intenta conferir. Los intuitivamente diligentes, seguramente habrán notado que el voto de ayuno y vigilia prescriptos para este festival garantizarán ciertos resultados. Pero los verdaderos practicantes son pocos y, a pesar de esto, no comunican su éxtasis a los otros. Ha disminuido la fe en el calendario cultural y se está cuestionando la validez de los votos.

En este día de Mahashivaratri, deben grabar en su conciencia que la Naturaleza está viva, ya que Dios es vida. La Naturaleza parece eterna, ya que Dios es eterno. La Naturaleza no es É más que un reflejo de Dios. El le presta el color del orden, propósito y actividad a la Naturaleza inerte. Sin el motivador, la Naturaleza es impotente y débil. La apariencia no es más que un reflejo de la Realidad; Dios no es más que el reflejo del Absoluto Universal, la Inteligencia detrás de la Conciencia de todo. Shiva 
ratri nos inspira para aprender esta verdad básica y moldea nuestras vidas a la Luz de la Iluminación. 
No se puede ganar la Gloria de Dios a través de la gimnasia de la razón, las contorsiones del Yoga o manteniéndose lejos de las comodidades, como lo hacen los ascetas. Sólo el Amor puede ganarla. El Amor que no necesita compensación, el Amor que no conoce el regateo, el Amor que se paga alegremente como tributo al que es todo amoroso, el Amor que es inamovible, sólo ese Amor puede superar obstáculos, por más poderosos y numerosos que sean. No hay fuerza más efectiva que la pureza, ninguna dicha más satisfactoria que el Amor, ninguna alegría más reconfortante que la devoción, ningún triunfo más digno de alabanza que la entrega.

El logro de la Bienaventuranza mediante el Amor y de la Bienaventuranza más elevada mediante el Amor más elevado es la enseñanza de la Vedanta. El Amor no debería ser racionado según la casta, el credo, el nivel económico o los logros intelectua 
les del que lo recibe. Debería fluir pleno y libre, sin tener en cuenta la consecuencia, ya que nuestra naturaleza es amar y buscar los secos y tristes desiertos que el Amor puede regar y hacer fértiles. Cada vez que haya un vacío en algún corazón, el Amor fluirá en él y lo llenará. Jamás se lo puede retener, mana en abundancia, sin fraude o engaño. No se viste con el velo de la falsedad, la adulación o el temor. Los zarcillos del Amor aspiran a adherirse sólo a la vestimenta de Dios. El Amor percibe que Dios reside con Su Infinito Esplendor en cada corazón; por lo tanto, explora silenciosamente en los recodos más íntimos de toda persona, a su alrededor, para descubrir el asiento de Dios, para poder florecer allí. Esta es la verdadera devoción. Cuando el zarcillo se adhiere a los objetos mundanos es materialismo, no devoción (hacia Dios). La dirección es lo crucial. 
Cuando el Amor se dirige hacia cosas que complacen a los sentidos o a la felicidad corporal, se secará cuando éstos fallen o lo desilusionen. Cuando se ama la ganancia, la pérdida la debilitará. 
El descontento hará desaparecer sus manantiales, cuando aman con la intención de obtener la felicidad mundana. Aunque se combinen diez millones de contratiempos para angustiarlos, no dejen nunca de Amar; quédense en la fuente del Amor; el manantial de Amor, la Meta Suprema del Amor, es decir, Dios. Cualquiera sea el obstáculo, por muy tentados que estén a aflojar el puño, aférrense a Dios. Siempre viene la calma después de la tormenta. Una ola de tiempo caluroso invariablemente trae lluvias que son bienvenidas. El Amor satura todas las actividades con alegría y paz. El Amor ennoblece lo más pequeño y lo más bajo. Amense a ustedes mismos por el Dios que encarnan; amen a los otros por el Dios que atesoran dentro y que habla y actúa a través de ellos.

Esta es la base sobre la cual se puede construir la mansión de la felicidad; es el reconocimiento de lo Divino que los motiva desde adentro. Hay miles de personas reunidas aquí, ante Mí. Dicen ser devotos. Son corazones llenos de Amor y Devoción. Hacen rodar rosarios sobre sus dedos y mantienen el Nombre en sus lenguas. Dan rienda suelta a ejercicios de respiración o a actos contorsionales. Sin embargo, sólo deben venerar y alabar todo en la naturalidad del Amor desinteresado, si no, estarán insultando la única tradición de esta tierra. La pasión, la agitación, la ansiedad, degradan a la naturaleza humana. Estas nacen del odio, la codicia, la maldad o la envidia y sólo el Amor puede reducirlas. Cuando tienen aquí a la misma Encarnación de Amor como su tesoro más preciado, ¿por qué dar la bienvenida en sus corazones a las olas del odio, el alboroto, el temor y la duda?: ¿Por qué convertirlos en volcanes de crueldad y perversidad, cuando pueden sonreír como verdes ramilletes de flores fragantes? Cuando tienen temor dentro de ustedes, la reacción del temor les sale al encuentro. Cuando tienen odio dentro de ustedes, repercute en todos aquellos con quienes se encuentran. En todas partes, repercuten los sentimientos que llevan en su propio corazón. Se convierten en aquello que ustedes mismos sienten. 
Si creen que pueden ganar la Gracia de Dios mediante votos, festejos y la recitación de himnos de alabanzas, ofrecimiento de flores, etc., están totalmente equivocados. Sólo el Amor es el "sine qua non" (la condición esencial). 
El Gita dice: "No deben odiar a ningún ser", pero eso no es suficiente. ¡Una pared no odia a ningún ser! Pero, ¿es ése el ideal? No; ustedes deben positivamente amar a todos los seres, amar activamente, comprometerse en actos de Amor. Sólo así pueden ganar la Gracia que anhelan.

Prashanti Nilayam, 
23/2/1971

HAY TRES TIPOS DE AMOR

La manera más fácil de controlar los deseos sensoriales es practicar el amor altruista. Hay tres tipos de amor. El primero se basa en un total egoísmo, que ata la mente egoísta a un sentimiento de posesión. Un ser así no se preocupa por los sufrimientos de los otros. Todo lo que le importa son sus bienes y su riqueza. Este tipo de amor no hará a nadie realmente feliz. Nadie desarrollará ningún afecto por una persona así. Esta, por su parte, no estará interesada en su propio respeto sino que sólo pensará cumplir sus deseos elementales. 
El segundo tipo de amor consiste en pretender amar a personas que son ricas, físicamente fuertes y que tienen una posición de poder, con el propósito de obtener algún beneficio de ellas. Una gran cantidad de personas muestran sólo esta clase de amor. El nivel social y la riqueza no son permanentes. Por consiguiente, este tipo de amor tampoco es el correcto, ya que se basa en el propio interés de obtener beneficios de otros. 
El tipo de Amor más elevado está despojado de todo egoísmo y de cualquier pretensión de amor a personas que tengan autoridad y opulencia. Este tipo de Amor se basa en el conocimiento de que el Ser Eterno y Universal penetra en todos y en todas partes. Si una persona desarrolla una mentalidad tal, considerando al mundo entero como uno, entonces cultivará la clase de Amor más elevado.

Si aman a otra persona, no ambicionarán el dominio sobre ésta. No codiciarán sus bienes. No tendrán envidia si prospera, ni alegría si sufre. El Amor es el antídoto más fuerte para la codicia. Esta, por consiguiente, es la disciplina espiritual fundamental; den Amor y recibirán Amor. El hombre no ha venido a este mundo para pavonearse por un rato sobre el escenario, consumiendo alimentos y holgazaneando alegremente. El hombre viene a este mundo para poder estar en la presencia de Dios mediante el ejercicio del Amor y la culminación del Amor. La tierra es una gran empresa, una fábrica activa donde el producto es el Amor. Por medio de la disciplina espiritual es posible producir Amor y exportarlo a millones y millones de personas que lo necesitan. Cuanto más se lo comparte, más profundo se torna, más dulce es su sabor, más inmensa la alegría que otorga. Por medio del Amor uno se puede acercar a Dios y permanecer en Su presencia. Puesto que Dios es Amor, cuando uno vive en Amor, está viviendo en Dios. Si niegan a Dios con enojo, están secando los manantiales de Amor en su corazón. Si proclaman que Dios no está en ninguna parte, están creando oscuridad en su corazón y preparándolo para siniestros planes y delitos. 
Miren con los ojos del Amor; oigan con los oídos del Amor; trabajen con las manos del Amor; piensen en el Amor; sientan Amor en cada fibra de su ser. El Dios del Amor, Krishna, vendrá a ustedes sobre la ola del Amor y llenará sus corazones con El mismo. 
Todo ser necesita Amor e inhala y exhala Amor, ya que el Amor es el aliento vital. Cada uno es la encarnación del Amor. El Amor no conoce el temor y, por lo tanto, no necesita que la falsedad lo apoye. Sólo el temor hace que la gente distorsione la cara de la Verdad, haciéndola agradable para aquellos a quienes temen. El Amor tampoco busca recompensa, ya que el Amor es su propia recompensa. Ese es el único beneficio: la alegría de amar y ser amado. Cuando se lo dirige a Dios se lo llama Devoción

¿Quién no amará a Dios una vez que es consciente de Su Gloria, Majestuosidad, Poder y Misericordia? El Amor remueve todo egoísmo; el sí mismo es olvidado, es desalojado, es trascendido. Cualquier rastro de avidez por obtener beneficios degrada al Amor como si fuera una mera baratija sobre el mostrador. Cualquier cosa que el ser amado haga o dé es satisfactoria para el amante, el adorador. Un niño es todo Amor; su sonrisa es la más inocente; no ha aprendido a trabajar para obtener ganancias. No tiene apego a los bienes del mundo. Juega con un muñeco durante un rato y luego lo deja. El corazón del niño, que está lleno de Amor, se endurece con la edad, porque la avidez engendra odio y envidia. 
Sólo el Amor puede llevar a cabo, con éxito, planes para el servicio y la elevación. El Amor crea benevolencia; el Amor mostrará el camino donde el odio sólo puede confundir. Cuando un bebé está aprendiendo a caminar, el Amor no le pondrá ningún obstáculo en el camino; por el contrario, lo alentará, estimulando cada paso que dé hacia adelante y pasando por alto las caídas.

EL AMOR ES DIOS

El Amor es el disolvente para los corazones más duros. 
El Amor puede dar paz, alegría y sabiduría; cultiven Amor, expresen Amor. 
Dejen que el Amor sea su aliento, dejen que el Sol del Amor ayude a florecer el loto de su corazón. 
El Amor es Mi Milagro más elevado. El Amor puede lograr reunir el afecto de toda la humanidad. 
El Amor no tolerará ningún fin o enfoque egoísta. 
El Amor es Dios; vivan en Amor.

Expandan su corazón para que pueda abarcar todo. No lo reduzcan a ser un instrumento de Amor restringido. 
El hombre es el Amor encarnado. Tiene sed de Amor y encuentra verdadera alegría al amar y recibir Amor desinteresado. Amen a todos como encarnaciones del mismo Principio Divino. 
Solamente la Bienaventuranza que dan y el Amor que comparten, serán sus posesiones eternas. 
Amor. Sólo el Amor puede unirlos a otros y a Dios, que es la encarnación del Amor. El Amor no conoce el temor, ni la mentira, ni la ansiedad, ni el dolor. Yo soy Amor; Yo lo derramo. 
Amor. Yo comparto el Amor, me complace el Amor; los bendigo para que tengan más y más Amor para más y más seres. 
El Amor puede transformar al hombre en un Ser Divino; lo ayuda a manifestar lo Divino, que es su esencia. 
El Amor puede amansar a la más feroz de las bestias. 
Comiencen vertiendo Amor en todos los miembros de su comunidad y gradualmente expandan ese Amor para incluir a toda la humanidad y hasta a las criaturas inferiores. 
Impregnen cada momento en Amor, es decir, en Dios. 
Nazcan en Amor, mueran en Amor, vivan en Amor, es decir, surjan de Dios y fusiónense en Dios. Sean la ola en el Océano del Amor.

No deberían morir, deberían fusionarse y realizarse. Ese es el destino, ésa es la meta. 
Expandan Amor; estén llenos de Amor. Si no pueden amar al hombre, ¿cómo esperan amar a Dios? 
El Amor debe ver lo mejor en los otros y no lo peor. 
El Amor no puede ignorar la Divinidad en los otros. La más grande de las virtudes es el Amor. El Amor es la base del carácter. 
Dios es Amor y se lo puede ganar sólo a través del cultivo y ejercicio del Amor. 
El Amor es expansión y la expansión es la Vida Divina. Siembren Amor, que florece como compasión y tolerancia y da el fruto de la Paz. 
Si no cultivan Amor, Tolerancia, Humildad, Fe y Reverencia, ¿cómo es posible para ustedes realizar a Dios? 
El Amor activa. El Amor colma. Llenen sus corazones con la dulce y fragante agua del Amor. Entonces, cada uno de sus actos, cada una de sus palabras (que son como el agua sacada del tanque a través de las canillas, y que surgen a través de la lengua, la mano, el cerebro, etc.), serán dulces y fragantes. Si el tanque está contaminado, ¿cómo puede la palabra ser útil o el pensamiento beneficioso o el acto loable?

Cuando sepan que no son más que una chispa de lo Divino y que todo lo demás es la misma chispa Divina, considerarán a todo con reverencia y verdadero Amor. Su corazón estará lleno de felicidad suprema y el cáncer del egoísmo se tornará ineficaz. El hombre busca la felicidad en lugares remotos, en lugares tranquilos, sin saber que el manantial de la felicidad está en su corazón, el puerto de la Paz está en sí mismo. El Amor es Dios. Dios es la encarnación del Amor perfecto. Por lo tanto, se lo puede conocer y realizar, alcanzar y ganar sólo mediante el Amor. Pueden ver la luna sólo con la ayuda de la luz de la luna. Pueden ver a Dios a través del rayo del Amor. 
Una clase de Amor se expresa como un apego a las cosas, el afecto hacia parientes y amigos, el deseo de objetos. Otra ciase de Amor se revela en las relaciones humanas, en la reverencia hacia lo elevado y la devoción a Dios. Cultiven el Amor y todos sus aspectos serán alimentados e impulsados. Hay sólo un camino real para el viaje espiritual: el Amor. Amen a todos los seres como manifestaciones de la misma Divinidad, que es su propia esencia. Amen a todos los seres; eso es suficiente. 
Vean a Dios en todos, aun en personas que consideren sus enemigos. Practiquen este tipo de Amor, amplio y que todo lo incluye. 
Recuerden: Cuando el Amor se instala en el corazón, los celos, el odio y la mentira no encontrarán lugar allí. 
La expansión es vida. La expansión es la esencia del Amor. Vivan en Amor. 
El Amor se expresa a sí mismo como Servicio. El Amor crece a través del Servicio. El Amor nace en la matriz del Servicio. Y Dios es Amor.

La correcta conducta debe surgir del corazón, como la fresca y energetizante agua de Amor y Paz. 
Se puede alcanzar la meta sólo mediante la purificación del carácter y el cultivo del Amor desinteresado. 
Para llegar a Dios, el Amor es suficiente. El Amor es la llave para abrir la puerta cerrada por el egoísmo y la codicia. 
El Amor por todos debería fluir espontáneamente de sus corazones y endulzar todas sus palabras. La mejor disciplina espiritual que puede ayudar al hombre es el Amor. Nutran la pequeña semilla de Amor que se adhiere al "mi" y lo "mío", déjenla germinar en Amor para el grupo que los rodea y crecer en Amor para toda la humanidad y que expanda sus ramas sobre los animales, los pájaros y todos aquellos que se deslizan y se arrastran, y dejen que el Amor envuelva a todas las cosas y seres en todo el mundo. Avancen desde un Amor menor a un Amor mayor, de un Amor estrecho a un Amor amplio. 
Expándanse hacia el Amor Universal, hacia la virtud firme, ecuánime, siempre activa. Este es el Sendero que llevará la Divinidad en ustedes, a su plenitud.

La característica natural del hombre es el Amor Divino; su naturaleza es el Amor Divino; su aliento es el Amor Divino. 
Dios es la fuente de todo Amor. Amen a Dios. Amen al mundo como la vestidura de Dios, ni más ni menos. A través del Amor pueden fundirse en el Océano del Amor. El Amor cura la mezquindad, el odio y el dolor. El Amor afloja las ataduras. Salva al hombre del tormento del nacimiento y de la muerte. El Amor liga a todos los corazones en una suave y armoniosa sinfonía. Vistos a través de los ojos del Amor, todos los seres son hermosos, todos los actos son consagrados, todos los pensamientos son inocentes. El mundo es una gran familia. 
Amor, Amor. Lo primero es el Amor. Amen tanto como les dure la Vida.

Mi Vida es Mi Mensaje. 
Mi Mensaje es Amor.



EL YO Y QUIENES SON USTEDES MISMOS :

El Yo dentro 
de ustedes 
es una chispa del 
Yo Universal 
que es Dios

PERDIDO Y ENCONTRADO

Los dos eruditos que les han hablado se refirieron al camino de la devoción con palabras dulces e inspiradoras, consagrando las experiencias de Gargil, Maitreya2, Janaka3 y Nachiketas4 y vertiendo el néctar del pensamiento de las Upanishads sobre la Belleza de la Forma Divina y el delicioso encanto del Nombre Divino. 
El Bhagavad Gita describe la irrealidad que la mente del hombre inventa para confundirlo y dice que es casi invencible. El erudito Somasekhara Sastry confesó que, a pesar de todo su dominio de los complejos y profundos dialectos vedánticos, la tarea le resultó imposible y, por lo tanto, aconsejó que recurrieran al camino de la dedicación y la devoción. Dijo que la prescripción más efectiva para controlar los caprichos de la mente, ¡era atarla a los Pies de Loto del Señor! Dijo que después de eso, toda su volubilidad, pánico, concesiones y perturbaciones cesaron. 
¿Cuál es entonces el método mediante el cual se puede atar a este elefante salvaje a los Pies de Dios? Los pesados tomos que contienen las escrituras de todas las religiones y sistemas dan la respuesta en sólo cuatro palabras: CONOCETE A TI MISMO.

Actualmente, todo escolar tiene conocimiento acerca del sol, la luna, las estrellas y las regiones más lejanas del espacio pero, ni siquiera el erudito más enciclopédico sabe la respuesta a la pregunta más elemental: ¿Quién soy yo? "Yo" es la palabra que se usa con más frecuencia; se repite muchas veces, a cada segundo, en cualquier conversación. Yo dije. Yo vi. Yo fui. Yo escuché. Yo tengo esto. Yo soy el rey. Yo soy el campesino. Yo soy un niño. Yo soy un erudito. Yo soy alto. Yo soy delgado. Pero, ¿quién es este Yo que tiene estos atributos y posesiones? Las Upanishads declaran que el "Yo" no es la persona individual; eso es una irrealidad. No está limitado al cuerpo que habita; es la más universal de las categorías, el Eterno Absoluto, el Ser Superior o Ser Universal. Es la Conciencia Universal Omnipresente, la Existencia Inmortal, el Conocimiento Universal y la Bienaventuranza Absoluta. 
¿Cómo conocer esta Verdad como una experiencia auténtica e indeleble? Esto representa la clave para la Liberación, la felicidad eterna, la conquista del dolor. El problema es que las actividades de muchas vidas han convertido al hombre en un individuo básicamente incompetente; nace con rasgos e inclinaciones heredadas, vínculos y negaciones. Sólo la fe y una práctica firme pueden superar estas desventajas.

El hombre está agobiado por la ilusión de que lo verdadero es lo falso y de que lo temporario es eterno. Una larga identificación lo ha condicionado así. Por lo tanto, debe ser reeducado dentro de la correcta visión. Lo más verdadero, el hecho que persiste invariable, es este mismo "Yo". Todo lo demás es irreal, aunque aparezca como real. Pueden preguntarse: ¿Cómo puede este "Yo" ser verdadero? Yo crezco. Yo soy saludable. Yo me enfermo. Yo me vuelvo viejo. Pero, en y a través de todo este crecimiento y decaimiento, el "Yo" persiste. "Yo dormí muy bien", dicen luego de la experiencia de haber dormido,

1 Gran erudita y heroína espiritual 
2 Gran erudita y heroína espiritual 
3 Sabio real y padre de Sita 
4 Nombre de un niño que recibe la enseñanza de Yama en la Kata Upanishad

cuando no eran conscientes del cuerpo, de los sentidos, ni siquiera de la mente y ni qué hablar del mundo exterior. 
Hay tres deseos de los cuales cada Yo no puede escapar. Yo debo vivir, es el primero. El deseo de vivir es dominante y de capital importancia. Es la pretensión de querer ser inmortal. El deseo de saber es el segundo. Esta también es una sed implacable y es una indicación de la omnisciencia, de la cual el Yo es el heredero. El deseo de felicidad es el tercero e impulsa al hombre, a través de los sentidos, a la búsqueda de placeres en el mundo exterior. Esta declaración prueba que, en las profundidades de la esencia del Yo, hay un manantial de Bienaventuranza que busca a su compañero y su realización. Cuando hablamos de un metro de tela o un litro de miel, el litro o el metro se establecen primero y luego, la medida o longitud se interpreta en términos del patrón ya establecido, ¿no es así? Así también, el Yo es Existencia Inmortal, Conocimiento Universal y Bienaventuranza Absoluta. Los individuos son medidos y pesados de acuerdo con la aproximación de cada uno al patrón del Yo Universal. 
La Rectitud es la medida de la Sabiduría. El esclarecimiento intelectual y la conciencia cósmica deben dar como resultado no sólo la elevación, el júbilo y la exaltación, sino también la vivificación del sentido moral. El sabio tiene el carácter moral más elevado, luego de la iluminación que ha logrado. 
Por el dominio de sus impulsos y tendencias a su voluntad purificada y la sujeción de su voluntad al ideal de la Bondad que es Dios, el hombre se convierte en la encarnación de la Rectitud.

La vida ha fluido aquí a través de la triple corriente de emoción pura, dulce melodía y tiempo constante. 
En el Bhagavad Gita, encontrarán a Krishna que le pide a Arjuna: "Ofrécete a Mí", "Entrégate a Mí", "Déjame todo". Este "Mi" o "Me" no es más que el Yo, que es el Dios que está dentro de cada uno, el Yo que hace que cada uno manifieste: Yo haré esto. Yo poseo esto, etc.; el Yo que pone a la ameba y al Avatar en actividad; que hace que el tigre sienta: "Tengo hambre, debo buscar una presa"; que el águila vuele alto para poder divisar su carne allá abajo; que el baniano expanda sus ramas a lo ancho para que sus hojas reciban más luz del sol; que el jazmín trepador se adhiera al árbol para no arrastrarse por el suelo y así poder aprovechar las caricias del viento y el calor del sol. Ese Yo no puede nunca debilitarse o enfermarse o vacilar entre Existencia, Conciencia, Bienaventuranza. Es eterno; está en todas partes. 
Algunas personas, desesperadas, atormentadas por la angustia, confiesan: "Me estoy matando; pondré fin a esta miseria; ¡por lo menos seré feliz después de eso!" Están seguras de que su Yo sobrevivirá a la muerte. Saben que son algo que está más allá del tiempo, el espacio y el origen. Este Yo palpita en cada corazón, se regocija en cada cuerpo y conoce a través de cada cerebro. Es una chispa del Yo Universal que es Dios.

Los eruditos dicen que la devoción, el camino de la dedicación, es fácil y que todos pueden adoptarlo. Bien; no es tan fácil como dicen. La entrega del pequeño yo al gran Yo es un duro proceso. Uno tiene que superar una serie de obstáculos con entusiasmo y placer.

Aprendan de la experiencia de los mayores que han saboreado la Bienaventuranza de conocer al Yo como una ola sobre el seno del ilimitado océano de la Gracia. O ya que son conocidos sólo por sí mismos o por el Dios que está dentro de ustedes, investíguenlo sin ayuda, solos. Cuando le preguntan a otro: "¿Quién soy yo?", él podrá responder sólo cuando se conoce a sí mismo tanto como a ustedes. Es fácil explicar y exponer que "Todo es Yo", pero realmente es difícil comprenderlo. Ustedes saben que mueren, que otros mueren y por lo tanto, encuentran difícil creer que el Yo no muere. La vasija puede morir, pero la arcilla permanece; esta cazuela de plata puede morir, pero la plata permanece. El cuerpo puede morir, pero el Yo no muere, El Alma individual sobrevive. Los elementos que componían el cuerpo también vuelven a alcanzar su nivel elemental. 
El Señor declara que El es la Semilla de todos los seres. ¡Observen un árbol! Las raíces, el tronco, las ramas, las ramitas, los retoños, las hojas, las flores, los frutos, todos son diferentes en forma, gusto, dureza, olor; tienen distintas utilidades para el árbol y para nosotros. Pero toda esta múltiple variedad es producida, mantenida, incluida y entregada por una sola SEMILLA. ¡Y cada fruto contiene la misma SEMILLA! El es la Semilla, El es el Arbol, El es el Fruto. El Amor es la Semilla, el Amor es el Arbol, el Amor es el Fruto. El Arbol de la Creación ha afirmado sus raíces en el Paraíso, si no, se secaría por la necesidad de alimento. Se lo llama el Arbol del Caballo, ya que el caballo, en la tradición hindú, es el símbolo de la inquietud y de la agitación fluctuante.

El baniano, que es el Arbol del Caballo, agita todas sus hojas con el más leve susurro del viento. Deben haber escuchado acerca del Sacrificio del Caballo, uno de los grandes ritos del pasado. ¡El significado interno de ese rito es la destrucción de la mente oscilante, el caballo! Arjuna preguntó a Krishna, suplicando, cómo se podía controlar la indisciplina de la mente. Krishna prescribió práctica. 
Ustedes aprenden a hablar y a caminar, a comer y a escribir, todo gracias a una práctica constante plena de esfuerzos y a través de múltiples errores, ¿no es así? La madre alimenta al bebé, empleando generalmente muchas canciones, demostraciones y distracciones, inclusive emitiendo sonidos como un ventrílocuo; pero con el tiempo, por la fuerza del hábito que nació del ejercicio diario, el bebé comienza a alimentarse por sí mismo y sus manitos llevan la comida a la boca, ¡aun en la más completa oscuridad! Dirijan la mente hacia Dios y manténganla en El por algún tiempo, todos los días, mañana y tarde. 
Al hacerlo, traten de ahondar en sí mismos, para poder saber quiénes son. Así obtendrán seguridad y Paz. Agudicen su intelecto con tal fin, purifiquen su conciencia con este propósito, buscando para ello la buena compañía, el rosario, la meditación, la repetición del Nombre del Señor, etc. Este es el consejo que les doy.

Dasara Prashanti Nilayam, 
5/10/1970

¿KOHAM? ¿QUIEN SOY YO?

El que sean humanos es para ustedes una gran ventura y haber nacido en la India, con su valiosa herencia de disciplina espiritual, es una bendición, por la cual deben sentirse realmente agradecidos. Son cuatro los puntos de estudio que han sido enfatizados desde tiempos remotos por los sabios de India, los mismos sabios que cimentaron la herencia de la cual ustedes hoy están orgullosos. Estos puntos son: el cuerpo: "Yo no soy el cuerpo, ¿quién soy yo?" Lo primero que se visualiza es el cuerpo donde ustedes habitan, en el cual están encerrados. En sánscrito, el término para denominar cuerpo quiere decir, significativamente, "aquello que es combustible, que puede ser quemado". ¿Cómo puede alguien sentir apego por un oropel tan transitorio? Está sujeto al crecimiento y a la decadencia; es el albergue para gusanos y virus, para la descomposición y las enfermedades. Está sujeto a los impulsos y al impacto de la pasión y la emoción. Es el asiento de la inquietud y el desasosiego, de la imaginación, la fantasía y el temor. Los llama seductoramente para que ustedes mismos se preocupen exclusivamente en cuidarlo y sanarlo. Los enreda hasta tal punto en sus lazos que se olvidan de que ustedes son su dueño, así como lo son del auto en que van a la oficina o regresan de ésta a casa. 
Cuando penetran profundamente en la transitoriedad del cuerpo, quedan bien arraigados en la próxima idea: ¡Yo no soy el cuerpo al que, erróneamente, había tomado por mí! El cuerpo no es mi Yo; yo soy el dueño, el usuario temporal, el ocupante de este instrumento o, más bien, conjunto de instrumentos; eso es todo. 
La gente continúa preguntando a otros: "¿Quién eres tú?" "¿Cuál es tu nombre?" "¿De dónde eres?" "¿Estás atado a algo o a alguien?" Pero rara vez se hacen estas preguntas a sí mismos o ¡tratan de descubrir las respuestas a estos misterios! 
Cuando tienen esta sed, están en la siguiente etapa: ¿Quién soy yo?

"Yo soy un simio altamente evolucionado", dicen algunos. "Yo soy un conglomerado de elementos químicos", dicen otros. "Yo soy un artefacto con un mecanismo de vida limitada, comienzo con el nacimiento y termino con la muerte", dicen algunos. "Yo soy una entidad eterna y esto no es más que una de mis estadías aquí en la Tierra", dicen otros. "El Yo es una limitación falsa impuesta por la ignorancia. Yo soy una ola del océano y por lo tanto ¡soy el océano mismo!", declaran otros. Estos últimos proclaman que el "Yo" es el Soham: "Yo soy El". "El" significa el Absoluto Universal Eterno, la Entidad Ilimitada, Sin Principio ni Fin. Cuando se medita en este axioma y se lo convierte en nuestra experiencia más profunda, el hombre alcanza la Bienaventuranza más elevada, la dicha suprema de fusionarse con el Ser del cual se sintió desplazado por un largo período. 
El hombre es una chispa de lo Divino y debe manifestar lo Divino en cada una de sus actividades. La actividad es su sino; no puede existir sin la actividad física de respirar o la actividad mental de pensar. En cada respiración debe inhalar la experiencia de "Yo soy El"; en cada pensamiento debe expresar y experimentar su afiliación Divina. Dios es Amor; el Amor es la más Divina de las cualidades que el hombre puede cultivar y conferirse a sí mismo.

Nazcan en el Amor y mueran en el Amor y, en el ínterin, vivan en Amor. Es decir, surjan de Dios y fusiónense en Dios; sean una ola en el océano del Amor. No deberían morir, deberían fundirse y realizarse. Ese es el destino, ésa es la meta. 
Ustedes no están limitados por nombre alguno; un bebé no tiene ningún nombre grabado, cuando nace. El nombre es una etiqueta que se le pone más tarde, por una cuestión de conveniencia social. ¡Pero ustedes comienzan a identificarse con esa etiqueta! Contestan dando su nombre cuando les preguntan quiénes son. El nombre separa, distingue, anuncia las características divisorias del idioma, la religión, la casta, la raza, etc. Vayan más allá del nombre hasta el individuo y vayan más allá del individuo hasta el Dios que habita en el corazón. Así, se reconoce la afinidad ¡y fluye abiertamente el Amor! Pasen los años de su vida e inviertan los bienes que ganen o posean, en el Servicio a otros que estén en apuros. El Amor crece en tal Servicio. El Servicio es la forma más sincera de adoración a Dios.

Desde el momento en que nacen, su respiración está proclamando su propia realidad, ya que repite incesantemente el mantra "Soham", "Yo soy El", "Yo soy Dios". Manténganse conscientes de esto y jamás podrán equivocarse. No podrán nunca lastimar o insultar a otro, porque el otro también es El. Cuando la repetición del "Yo soy El" se detiene, el hombre se ha reducido a un cadáver. Por consiguiente, cultiven las cualidades Divinas del Amor, la Compasión, la Humildad y la Reverencia hacia todos los seres vivientes, veneren la tierra y todos los otros elementos. De este modo, podrán atraer hacia ustedes la Gracia de Dios y hacer que sus vidas sean beneficiosas y fructíferas. 
Supongan que todos los que están en este recinto ahora no supieran o no recordaran de dónde han venido y adónde deben dirigirse después de esta función; se produciría pánico y total confusión. Si ustedes no saben quiénes son, de dónde han venido y cuál es su destino, surgirán el miedo, la ansiedad, la cólera y la codicia entre ustedes. 
Vuestra misma respiración, que repite veintiún mil seiscientas veces al día "Yo soy El", "Soham", acentúa la identidad del residente con el Principio Inmanente en el Universo. Con la boca pueden declarar que "Dios no existe", pero vuestra respiración repite: So (El) cuando inhalan y Ham (Yo) cuando exhalan, confirmando que El, que es Inmanente, es el Yo que es el Residente.

¿Quién es el verdadero morador de este cuerpo? Ustedes son el aspecto positivo que activa el aspecto negativo: el cuerpo. El nacimiento de la vida se repite cada vez que respiran. Significa "Yo soy El", "Yo soy Dios". ¡Qué declaración profunda y auténtica hace la respiración, durante cada momento de sus vidas, ya sea cuando están despiertos, sueñan o duermen profundo, la escuchen o no! Si esta simple lección, esta Verdad de nuestra verdad que resuena las veinticuatro horas del día no los alerta o informa de su verdadera tarea, ¿cómo pueden entender su propia realidad a través del mero estudio de libros? 
Reconozcan el hilo que pasa a través de cada flor para hacer una guirnalda. Cuando miran las flores, el hilo no se ve; sin embargo, es lo que las mantiene unidas. De una taza de plata que tengan, pueden hacer un plato, un estuche o un ídolo. Los nombres y las formas pueden cambiar, pero la plata de la que están formados será y continuará siendo la misma. Llamen a Rama o a Krishna, ambos aparecerán ante ustedes y anunciarán: "Yo soy Rama, Yo soy Krishna" pero, ¿quién es este "Yo" que es común a ambos, a Rama y a Krishna?

Ese factor común es el Ser, así como lo han declarado por siglos los sabios hindúes. Este concepto del Ser implica tres aspectos. Lo que ustedes creen que son: la Personalidad Corporal; lo que los otros creen que son: el Ser Individualizado y lo que ustedes realmente son: el Alma Universal, sin limitaciones de nombre o de forma, el Ser Superior. 
Por supuesto, todos los seres y todas las cosas son Divinos; sin embargo, mediante un inteligente análisis, tienen que elegir los seres y las cosas que los ayudarán y evitar los seres y las cosas que les puedan perjudicar. Este es el camino de la Sabiduría. Consideren la corriente eléctrica, el fuego o un cuchillo filoso. Son peligrosos si no saben cómo usarlos; son beneficiosos si saben usarlos con prudencia. Ellos pueden ser tanto amigos como enemigos. Así también lo son los sentidos. Si les permitimos que nos dominen, se convertirán en nuestros enemigos mortales; si nosotros los dominamos, nos ayudarán a lograr nuestra meta.

El hombre debe controlar los sentidos que dirigen su atención al mundo exterior, ya que no podrá liberarse a sí mismo de sus ataduras con la rueda de la dualidad (placer y dolor, alegría y angustia, etc.), mientras sea guiado por los sentidos. Los sentidos son obstáculos en el camino del espíritu, que conduce hacia la conciencia interna y no hacia el mundo exterior. Ni las aves ni las bestias son perturbadas por la sed del espíritu, pero el hombre es atormentado por ella. Es la Gracia de Dios la que le otorga este don. 
El hombre se puede liberar a sí mismo del ciclo de nacimiento y muerte, mediante el desapego de los sentidos y el apego a investigar acerca de su verdadera naturaleza. Seguramente, deben conocer a personas que son amigas o enemigas hoy, pero no pueden estar seguros de que en el futuro no cambien, respectivamente, a enemigas o amigas. Pero estén seguros de esto: el "deseo" es un enemigo perpetuo. Cuanto más cedemos a este enemigo, más dominante se vuelve y, en consecuencia, estamos más dominados y esclavizados.

Actualmente, todos están saturados, de pies a cabeza, con deseos de uno u otro tipo: deseos de riqueza, de posición social, de fama, de lujo, etc. El hombre es asaltado en todas partes y en todo momento por ansias diversas, que crecen en número y fuerza, de manera incesante. Muchas veces, los diques de la disciplina y el deber son arrasados por el torrente del deseo. 
Por ello, deberían cultivar el desapego, desarrollar el renunciamiento y ponerle límite a los deseos. La finalidad de la vida humana no es la riqueza o la vanidad, el oro o la fama terrenal. Sean morales, sean virtuosos, sean sinceros en pensamiento, acción y palabra. Sean honestos con ustedes mismos. ¡El dinero viene y se va! Pero la moralidad, en cambio, viene, ¡se queda y crece! Por lo tanto, el hombre debe renunciar a las ansias de riqueza y anhelar más y más moralidad. 
La Organización Sathya Sai está trabajando con personas que pertenecen a todas las religiones. Ello es posible, porque todas las religiones  la cristiana, la parsi, la hindú, la budista, el jainismo, el islamismo, etc.  tienen al Amor y a la No Violencia como fundamento de su doctrina. Desarrollen estas cualidades. Recién entonces merecerán predicárselas a otros y propagarlas. Esta tierra, India, ha estado declarando por siglos este camino de la vida, a saber: "Una vez que hayan cruzado el mar de la agitación y la fatiga, de la angustia y del dolor, ayuden a otros a cruzarlo". Logren la conciencia plena y luego ayuden a otros a obtenerla. Sean un ejemplo. Esa es la mejor manera de enseñar.

La India es considerada tierra sagrada, ya que aquí la gente ha renunciado al deseo y ha alcanzado la plenitud espiritual. Los santos se han liberado a sí mismos y han vivido en alegría y Paz; también inspiraron al hombre común y endulzaron sus días con Amor y Fe. Sin ser afectados por el ego y su codicia, pasaron los años en alegría y vivieron por más de un siglo. Pero hoy, a causa del impacto de los deseos egoístas, la vida se está volviendo más corta y más miserable. 
La Organización Sathya Saf se ha establecido para traspasar los principios del Amor y la No Violencia a la práctica cotidiana. 
También busca promover la investigación de cuatro problemas básicos: (1) El cuerpo   ¿Qué es? (2) El cuerpo   ¿Yo no soy eso? (3) Entonces, ¿quién soy yo? (4) Bien, ¡Yo soy Aquello! 
Veamos, primero, el cuerpo. Consideren lo que hace; si realmente nos conviene o nos beneficia. 
Hay una historia de un hombre que, caminando por un sendero, encontró excrementos humanos. Se hizo a un lado, movido por la repugnancia, lo que enfureció a los excrementos, que lo llamaron traidor desagradecido. "Ayer fui un fragante fruto, dulce y jugoso; te di fuerzas y sustento; sacrifiqué mi fuerza, mi belleza y mi misma existencia para tu beneficio. A cambio de eso, me has reducido a esta condición corrupta y sumas insultos a la injuria, alejándote con repulsión. ¡Soy yo quien debería alejarme de ti con disgusto! Piensa que únicamente el contacto contigo me ha traído esta desgracia". El hombre escuchó y se preguntó por qué había sido tan ofensivo.

Esto lo llevó a inquirir sobre la naturaleza del cuerpo en el que estaba. Nosotros decimos "mi mano", "mi libro", "mi mente", "mi acto", "mi pensamiento", porque hay un Yo que posee a todos éstos y que los usa como sus instrumentos. ¿Quién es este Yo? De manera similar a la corriente que activa y opera las máquinas (con todas sus tuercas, pernos, ruedas y correas), el Yo activa el cuerpo inerte y sus componentes, tanto internos como externos. Tenemos aquí un micrófono, éste que está frente a Mí, y hay un cable conectado a él. Pero, aunque el micrófono sea el último modelo y el cable sea de la mejor calidad, si no hay corriente que los alimente, ¡Mi voz no podría llegar a ustedes! También en el cuerpo tiene que estar este Yo, este Poder Divino, impulsando y haciendo trabajar a la mano, al ojo y a la mente. 
Deben realizar las actividades de la unidad a la que pertenecen, con la fe de que la Voluntad Divina es la energía motivadora básica de todo lo que planean y hacen. ¿Quiénes son ustedes? Ustedes son esa Voluntad Divina que les da vida, vigor, voluntad y Sabiduría. Tomar conciencia de esto es la meta de la vida. Significa el fin de la ignorancia y de la irrealidad. 
Sin la entrega, no puede haber Liberación. Mientras se aferren al estrecho "Yo", las cuatro paredes de la prisión se cerrarán en torno de ustedes. Anulen al "Yo" y serán libres. ¿Cómo eliminar al "Yo"? Colóquenlo a los Pies del Señor y digan: "Tú", no "Yo" y quedarán libres de la carga que los estaba abrumando. Asóciense siempre con el Niranjana, lo vasto, lo ilimitado, lo Divino; sueñen y planeen fusionarse con el Absoluto; llenen sus oídos con el llamado del Más Allá y de lo Infinito. Trasciendan las paredes, los barrotes y los cerrojos, las cerraduras y las cadenas. Lo pueden hacer fácilmente, fijando sus mentes en su propia infinitud.

No condenen a la mente, considerándola como la mente de un mono o de manera similar. Es un precioso instrumento con el cual pueden ganar tanto la Liberación como el cautiverio. Todo depende de cómo la manejen. Llevará a cabo las órdenes que ustedes le den, hasta el más mínimo detalle. Los guiará, si así lo desean, por el camino principal, directamente hasta la puerta de la Realización. O les hará deambular por callejones sin salida, donde cada paso les hará caer en el polvo. 
Deberían bajar la cabeza avergonzados cuando leen en los periódicos que seres humanos como ustedes están hoy en día inventando y probando armas que pueden aniquilar a millones y dañar incluso futuras generaciones. ¡Pero se sienten orgullosos de la inteligencia y el talento del hombre! ¡Algunas personas hasta admiran a tales individuos! Sin duda, siéntanse orgullosos respecto de las personas que inventan algo que contribuya a que la vida de los hombres sea más feliz, pero utilicen las palabras adecuadas cuando tengan que describir a aquellos que fabrican sistemas para el exterminio de pueblos enteros. 
En los hospitales para enfermos mentales, encontrarán todos los tipos de locura que afectan al hombre: algunos les escupen a otros, algunos muerden, algunos rasguñan, algunos arrojan piedras, algunos profieren insultos. Los primeros, en cambio, se dedican a arrojar bombas, y en eso consiste su locura.

¡El mundo está lleno de gente que sufre la demencia, pero que aún circula fuera de los asilos! Hay momentos en que, cuando el odio envuelve a un país, hasta la gente cuerda se vuelve loca y se comporta como salvaje. Pero, en los hospitales para enfermos mentales, encontrarán a veces un tipo de "hombre". Estará sentado en un rincón, descansando constantemente, observando las travesuras y los desvaríos de los otros residentes. 
Los médicos sentirán agradecimiento hacia él, ya que no necesita cuidado; no les causa problemas. Su locura puede ser la melancolía o, quizás, sea un sabio. El hombre que se vincula con Dios es así. Es el único hombre cuerdo, en este loco mundo. 
Cuando las ideas del "Yo" y lo "Mío" desaparecen, el único pensamiento del hombre es "Tú" y "Tuyo". Entonces, descubre sólo al "Tú" en todas partes y logra así, la visión de la Unidad.

Madrás, 
25/4/1961

“YO”

Lo más asombroso es que nadie se conoce a sí mismo, nadie se esfuerza por saber algo respecto de sí mismo, ni siquiera aquellos que pasan toda su vida buscando saber cosas acerca de los demás. Su propio Ser es algo más sutil que el agua, que el aire e incluso que el éter. Debe penetrar en el ojo para que puedan ver, se debe mover dentro de la mano para que ésta pueda asir, se debe mover dentro de los pies para que ustedes puedan caminar. Los sentidos no son sino material inerte, el "Yo" debe actuar para que ellos puedan funcionar.

El "Yo" es el Absoluto Universal que, erróneamente, es considerado como algo separado. 
Debemos investigar lo que se quiere significar con este "Yo". Cuando pregunto sus nombres, ustedes dicen: "Ramanna, Lakshmaya, Krishnamurthy, Venkanna", etc. Cuando se les pregunta quién es Ramanna o Lakshmaya, levantan las manos y contestan "Yo". Dirijo preguntas a una gran cantidad de personas y uso un gran número de nombres, pero la respuesta de cada uno es "Yo". ¿De dónde proviene este "Yo"? Se encuentra en cada uno. ¿Tiene este "Yo" una forma? ¿Es este cuerpo, esta mente, este intelecto o esta conciencia? No es ninguno de éstos. El "Yo" no es este cuerpo. Cuando digo "mi pañuelo", implico que soy diferente al pañuelo. Si digo "mi mesa" o "mi silla" es porque no soy la mesa o la silla. Por otra parte, tenemos un "Yo" en cada uno y, por lo tanto, debe ser el mismo en todos. Es el Uno entre los muchos; 1+1+1+1 es igual a 4, pero Yo+Yo+Yo+Yo es igual a un solo "Yo", porque el "Yo" es el mismo en todos. Reconocer esto es realmente conocer la verdadera identidad de uno, el Uno, el Ser. Sin este conocimiento, la vida es un desperdicio. Algún día, uno tiene que morir, pero merecerá que se lo llame "hombre" sólo cuando comprenda quién es y así obtendrá el verdadero conocimiento o Sabiduría.

No ofendan ni perjudiquen a nadie; ésa es la verdadera adoración a Dios, ya que, en verdad, el otro es ustedes, ustedes mismos. La mera conciencia de esta Verdad es la Liberación. Compartan su alegría, riqueza y conocimiento con otros menos afortunados; éste es el medio más seguro para ganar la Gracia Divina. 
Realicen todos vuestros actos con el mismo Amor con el que se los ofrecerían a Dios. En verdad, comen para la satisfacción del "Yo" en ustedes; también se visten para agradar al mismo "Yo". El esposo ama a la esposa por el bien del "Yo" y la mujer a su marido por complacer al "Yo". Y ¿quién este "Yo" que es persistentemente inherente a todos? Es Dios mismo. 
El Señor reside en el corazón de cada Ser, dice el Gita. El es el Ser en cada Ser. El es el Ser en todos, El Ser Superior. Ustedes, en su ignorancia, lo han ocultado bajo las dos envolturas de la mente y del cuerpo y creen que la mente y el cuerpo son el verdadero "Tú". 
Pero hay tres "Tú": el que tú piensas que eres, el que otros piensan que eres y el que realmente eres. Tú piensas que eres el cuerpo, otros piensan que eres la mente, mientras que realmente eres el "Espíritu" o el Ser.

No sólo ustedes, sino todos los seres son chispas del Unico Ser Universal. Por lo tanto, no piensen mal de nadie, ya que esto se tornaría en perjuicio propio. Habrán escuchado esta declaración: "El homenaje que se le brinda a cualquier Dios llega a Kesava". Yo afirmo ahora que cualquier insulto dirigido a cualquier ser viviente llega a Kesava, porque Kesava es la realidad interior de todos. Si no pueden servirlos, déjenlos solos; no hagan un mal servicio. No empleen nunca palabras injuriosas contra otro. Tales palabras no deberían surgir de su boca, ni entrar en el oído de otros. Recuerden siempre que Dios está en vuestros corazones, así como también en los corazones de todos los demás. El siempre oye y ve todas las cosas. ¿No es verdad que dicen: "mi cabeza, mis manos, mi ojo, mi mente, mi idea"? Pues bien, ¿quién es este "Yo" que posee el cuerpo, la mente, el cerebro? Ese "Yo" es la chispa de Dios que está en ustedes. Esa chispa está en todos. Así, cuando emplean palabras duras, crueles, furiosas u ofensivas contra otro, el Dios en ustedes y el Dios en el otro es herido. Como lo he dicho, la lengua es una herramienta. Con ella pueden herirse a sí mismos y pueden herir a otros. Por lo tanto, tengan mucho cuidado y úsenla sólo para su propio bien y para el bien de los demás. Si la emplean para pronunciar palabras amables, para repetir el Nombre de Dios, cantarle a Su Gloria o rezarle, estarán haciendo el mejor de sus usos. 
Ustedes se convierten en lo que ustedes mismos sienten. El hacer o el frustrar algo es el resultado de la actividad de su mente. Cuando declaran que una persona es viciosa o mala, están haciendo una declaración sobre su propia maldad o vicio. Es su propia impureza la que despierta esa sospecha sobre el otro. Nadie puede juzgar a otro, ya que, cuando juzgan a otro, ¡se condenan a sí mismos!

Podrían preguntarme, ¿cómo es posible que un hombre sea malo o vicioso, cuando su cuerpo es el templo de Dios? Sus palabras pueden ser duras, sus acciones pueden ser censurables, su comportamiento puede ser indignante pero, ¡sin embargo, es Divino! Deben mirarlo, no como un cuerpo con un nombre y forma o una mente con emociones y sentimientos o una razón con resoluciones y conclusiones, sino como el Ser, el Yo Universal reflejado en el "yo" particular. Ese "yo" es tan puro, pacífico, iluminado y expansivo como el Yo, ya que el "yo" particular es una ola del Yo Universal. Cultiven esta actitud al observar a cada persona. De esta manera, podrán librar a la mente de prejuicios. El yo en él y el yo en ustedes son idénticos, ya que ambos obtienen existencia, conocimiento y Bienaventuranza del mismo "Yo Absoluto", del Ser Superior. Si su devoción no está junto a ustedes cuando buscan venerar los reflejos de Dios en los cuerpos espejos que se mueven a su alrededor, cuando observan y se inclinan ante estas imágenes de Dios que aparecen ante ustedes, donde quiera que pongan sus ojos, ¿cómo pueden declarar que están dedicados a Dios, el Original del cual éstos no son sino débiles y balbuceantes ecos? Esta es la disciplina espiritual que les receto. 
Sin una fe firme en esta disciplina espiritual y una práctica sincera de la misma, si ustedes simplemente se reúnen en cualquier ocasión propicia para preparar y compartir ofrendas a Dios o para cantar y alabar a Dios, debo decirles que todos sus esfuerzos son en vano. Expandan sus corazones, amplíen su visión, agranden el círculo de sus relaciones, atraigan progresivamente a un mayor número de sus semejantes al tabernáculo de vuestro corazón. Y acéptenlos en una afectuosa alabanza. La sabiduría no es más que la culminación de la compasión, ya que, a través de la simpatía, entran en el corazón del otro y llegan a comprenderlo plenamente, por cuanto traspasan el velo de las apariencias y la sapiencia, de la convención y la costumbre, van más allá de los buenos modales y de la moda que la gente utiliza para esconder su agonía y su ignorancia ante el resto del mundo. Encontrar la unidad en esta diversidad de roles, constituye la verdadera Sabiduría.

Alguien me preguntó durante una entrevista: "¡Swami! ¿Puedo hacerte una pregunta?" Le dije que las preguntas eran siempre bien recibidas, ya que no estaba mal utilizarme para resolver las dudas que alguien alberga. Entonces, me preguntó: "Swami, ¿puedo saber por Ti mismo quién eres?" Le contesté: "Pero, primero, debes saber quién eres tú; aprende primero lo que quieres decir cuando repites Yo, Yo, Yo". Ese Yo es este Yo. El Yo en Aquél es el mismo que en Este. La diferencia se debe al grado de manifestación de la iluminación, a la diferencia de potencia de las lámparas de luz. El Señor está muy cerca de ustedes. El es la madre, el padre, el maestro, el amigo, el guía y el guardián. Llámenlo y El responderá inmediatamente. Desde el amanecer hasta el atardecer, pasen cada minuto en Su compañía. 
Los sabios védicos, como consecuencia de la iluminación de sus intelectos purificados. declararon en éxtasis, para que toda la humanidad pudiera enterarse: "Tú eres Aquello". "La Sabiduría es Aquello". "Este Yo es Aquello". "Yo soy Aquello". "Yo soy todos, Yo soy todo, Yo soy lo Supremo, Yo soy el Uno sin par". Cuando estas profundamente conmovedoras declaraciones vibran en el corazón, los hombres despiertan a la visión de la Verdad. Comprender que son el Ser y que no hay nada excepto el Ser, en cualquier lugar y en cualquier momento, implica la Autorrealización; la realización del Ser por el Ser, de ustedes mismos por ustedes mismos, como el Ser.

Ello significa la Vastedad Ilimitada, lo Inmutable, lo que no es afectado por el tiempo y el espacio. Esta Tierra es limitada; tiene un pasado y un futuro distintos del presente. Por lo tanto, jamás podrá revelar la Verdad. Sólo lo Inmutable puede revelarla. Entonces, ¡vivan en lo Inmutable, respiren, piensen, planeen y actúen en lo Ilimitado, en lo Inmutable que está en ustedes! 
Ustedes son el mismo centro de sus deseos y actividad. Anhelan la felicidad para sí mismos. La Verdad está en su propio Ser. Incluso, cuando quieren hacer felices a otros, ¡están persiguiendo su propia felicidad! Quieren una determinada camisa, no por la camisa misma, sino por ustedes mismos, Desean un dulce no por el duice, sino por ustedes mismos. La madre mima al niño para su propia satisfacción. Ustedes anhelan a Dios, no por Amor a Dios, sino por Amor a sí mismos. Y ¿qué es este "Ustedes" que desea, sirve, trata, anhela y que está satisfecho, complacido o feliz? Es el  `Yo" que hace que ustedes o cualquier otro ser consciente declare "Yo, "Yo", "Yo". En este momento, ignoran este "Yo" y afirman que son el cuerpo con todos sus elementos, sus implementos y sus instrumentos. 
Este concepto equivocado, esta ignorancia ¡tiene su origen en el mismo principio que los dota de Sabiduría y de Luz! ¡El sol produce luz y también la nube que lo oculta! El ojo que ve produce la catarata que lo nubla y que a veces apaga la visión. ¡Del mismo PRINCIPIO INTERNO que ilumina y vitaliza, nace la ilusión que oculta y confunde! ¡Las brasas del fuego son las que producen las cenizas y éstas, a su vez, terminan por cubrirlas!

Pero nosotros podemos soplar las cenizas y reavivar las brasas; las cataratas pueden ser removidas; los vientos alejarán las nubes. Así también, la disciplina espiritual puede remover el velo de la ilusión que esconde al "Yo" interior de la conciencia, es decir, que esconde al Ser de nuestro conocimiento. 
Dirijan su mente hacia Dios, dedíquense a Dios y entonces descubrirán que la vida es un flujo continuo de Bienaventuranza. Si tienen un abanico en la mano y orientan el movimiento del aire hacia sus rostros se sentirán reconfortados. De la misma manera, utilicen la mente como un instrumento y diríjanla decididamente hacia Dios; así, les podrá dar la Bienaventuranza de la Liberación.

En realidad, aún ahora están dedicando todo a Dios, sólo que no lo hacen conscientemente ni con la alegría con la que deberían hacerlo. 
Dicen: "¡Lo hago para mi satisfacción, para mi progreso!" pero ¿quién es este "Yo" que hace, que va, que actúa, que lee, que disfruta y que se complace? Es el "Yo" que ve, que oye, que piensa, con los ojos, los oídos, el cerebro, etc. Es el "Yo" que Ratan Lal dice que es él. Sohan Lal, Pran Lal e Indu Lal, todos dicen "Yo", "Yo","Yo". Este "Yo" está en todos. Es el Ser individualizado que está en cada uno. Es lo universal que está reflejado en lo particular. Por lo tanto, cuando dicen, "lo hago por placer", lo hacen realmente por el placer del Yo que está dentro de ustedes, es decir, Dios. Por esto, el Gita dice: "Entréguense a Mí" ¿Quién es este "Mí"? Dios. ¿Por qué a El se lo llama "Yo"? ¡Porque El es el "Yo" en todos los seres!

Prashanti Nilayam, 
28/10/1969



EL ABSOLUTO Y LO UNIVERSAL :

Ustedes son Uno

Sean Uno con la 
Inmensidad

El Absoluto Universal 
significa 
el Inmenso espacio 
sin horizontes

MAS INMENSO QUE LO INMENSO

Dicen los sabios que el que conoce lo inmenso se convierte en lo inmenso. El término que usan para aquello que señalan como lo inmenso, lo Infinito, lo que las palabras no pueden describir, ni la imaginación concebir, es el Absoluto Universal. Hay un Brahma, el Primero de la Trinidad, con cuatro cabezas, el Creador, del cual debemos distinguir este inmenso Principio inmanente. Se describe a este Absoluto Universal no como uno de tres sino como el Uno sin segundo.

La afirmación védica que dice que Todo es el Absoluto Universal, es la clave para entender el Principio Universal Eterno. Este Absoluto Universal no necesita ser buscado en algún lugar muy lejano, en los Himalayas o en las profundidades del espacio. 
Algunos cosmonautas, cuando alunizaron, declararon que Dios no existía, ya que no lo habían visto en ninguna parte durante su viaje espacial, ¡como si El viviera y se moviera en el espacio y les hablara a todos aquellos que se atrevieran a deslizarse por sus corredores! El Absoluto Universal es la Realidad del buscador, del cosmonauta, de la persona que afirma su existencia tanto como de la persona que duda y la niega. Decir que lo Divino es una ficción de la imaginación de algunos, es ser falso con la genuina Verdad de uno mismo. Lo Divino es lo que integra y unifica toda esta diversidad en una única esencia. 
Fácilmente podemos tomar conciencia de esto, si observamos el curso de disciplina espiritual prescripto y si tenemos la fe elemental para impartirle sinceridad a dicha disciplina espiritual. 
Uno debe agudizar el intelecto y expandir la imaginación, para ser capaz de concebir al Absoluto Universal, que es más sutil que lo sutil, más inmenso que lo inmenso. El Absoluto Universal es el verdadero impulso que hay detrás de toda ambición y todo logro, hasta de la ambición de conocer al Absoluto Universal. Es la actividad en todo átomo y célula, así también como en toda estrella y galaxia.

El Absoluto Universal también significa sonido, voz, palabra, mantra. A través del sonido OM, como así también mediante otras fórmulas sagradas o mantras, le es posible al hombre desarrollar el refinadísimo intelecto, necesario para captar el Principio Inmanente y Trascendente llamado Brahman l. Brahman significa Brh o grande, el más grande, el más inmenso. Se lo describe como mayor que lo más grande, más inmenso que lo inmenso. El Universo es el cuerpo de Brahman, que surgió de este último cuando el deseo de convertirse en muchos se despertó en El. El Universo surgió cuando Brahman pronunció la Primera Palabra, y así, la Palabra (Vaak) es también llamada Brahman. A la Palabra también se la llama "pada" y, para referirse a todas las cosas creadas, en sánscrito se dice pada artha (objeto) o el significado de la palabra hablada. Tan pronto se pronunciaba la palabra, la cosa era creada o se hacía manifiesta. ¡La palabra producía su significado, es decir, la cosa! 
Puede decirse que el Absoluto Eterno e Infinito tiene tres atributos, para beneficio del conocimiento: Existencia, Conciencia y Bienaventuranza. La más pequeña partícula en el Universo tiene estas tres características y también lo más inmenso. El hombre también es

1 El Absoluto Universal del cual todo emana. No se lo debe confundir con Brahma, el Creador, el primer Dios de la Trinidad Hindú. (N. de la T.) 
la encarnación de la Existencia, Conciencia y Bienaventuranza pero, ya que él está tan apegado al cuerpo y a sus impulsos, es incapaz de sumergirse profundamente en su realidad y beneficiarse con los manantiales de Conciencia y Bienaventuranza que allí se encuentran.

La atracción que lo inmenso (el Absoluto Universal) tiene por lo pequeño es la atracción del todo por la parte. Esto es la base de todo Amor: del amor de la madre y para la madre, el del padre y del hijo, del amigo, del cónyuge e inclusive, el del devoto hacia Dios. El Alma individual o la parte individualizada ama al Absoluto Universal o a la totalidad de la cual es parte. Miren a todos como partes de la misma totalidad a la cual ustedes pertenecen; entonces, no podrá haber odio, envidia, codicia u orgullo. 
Una gota de agua de mar es tan salada como cualquier otra; no es necesario probar todo el mar para saberlo. 
El alma individual es Existencia Conciencia Bienaventuranza; el Absoluto Universal es también Existencia Conciencia Bienaventuranza. Esta es la razón por la cual se le pide al individuo que se repita a sí mismo: "Yo soy el Absoluto Universal". Esto es tan verdadero como si la gota de agua de mar dijera: "Yo soy el mar". Ustedes y lo Universal son Uno; ustedes y lo Absoluto son Uno; ustedes y lo Eterno son Uno. Ustedes no son un individuo, ni lo particular, ni lo temporal. 
Los yoguis pueden reconocer esto fácilmente. Por eso, un yogui cantaba: "¡Vete, mente! Ve rápidamente donde están el Ganges y el Yamuna". Esto no quiere decir que el aspirante debería ir de peregrinación a Prayag, Allahabad, en donde los dos ríos confluyen. El Ganges y el Yamuna son Ida y Pingala, los dos canales nerviosos a través de los cuales el poder de la kundalini se eleva; Prayag es Bhro madhyastan, el punto en que confluyen en el entrecejo. Cuando el yogui puede concentrar en ese punto el "poder de la serpiente", puede tomar conciencia del mar y trascender el nombre forma de la gota. Ese es el significado de dicho llamado.

Brindavan, 
Verano, 1974

GANEN AL UNO

La cultura hindú tiene una manera de establecer lo que se puede y lo que no se puede, para toda actividad, para cada parte del deber que tenemos respecto de nosotros mismos y de los demás; los hindúes son dóciles a la disciplina y al autocontrol, porque conocen la felicidad que se puede obtener de las limitaciones y restricciones. También tienen más ansias de "experimentar" que de "explicar" la verdad espiritual. Desde el mismo comienzo de la Edad Védica, se ha puesto énfasis en "cuánto has ganado" en vez de "cuánto has aprendido"; ellos saben que la beatitud final es algo inexplicable, que hay ciertos estados más allá de los sentidos, del intelecto, de las emociones e incluso más allá del ego y que ellos confieren el más sublime éxtasis.

Los sabios han establecido tres categorías, que comprenden al mundo cognoscible: Dios, la Naturaleza y el Yo. Cuando se lo ve a Dios a través del espejo de la Naturaleza, aparece como el Yo. Quiten el espejo y estará sólo Dios; la imagen se fusiona con el original. El hombre no es más que la imagen de Dios. Inclusive, la Naturaleza no es sino una apariencia de Dios. Sólo El es la realidad. El principio de la apariencia que engaña, presentándose como una manifestación múltiple, es ilusión. Pero no es externa a Dios, sino inherente a El, así como le son inherentes todos los poderes. Cuando la imagen del "Yo" se concibe como distinta, tenemos el dualismo. Cuando se la reconoce sólo como una imagen irreal, pero además se le da importancia por su relación con el original, entonces es monismo calificado. Cuando se consideran como ilusiones tanto la imagen del Yo como el espejo y se dejan de lado como tales, sólo el Uno permanece; ésta es la Visión del Uno sin segundo. La búsqueda del Uno sin segundo es lo que India ha estado indagando durante años. El empeño fue puesto siempre en descubrir al Uno que, una vez conocido, permite conocer todo lo demás. El conocimiento que vale la pena es el conocimiento de la Unidad, no de la diversidad. La diversidad significa duda, desunión, desaliento. Lo visto se diferencia del que ve; el que ve es el mismo en todos.

La mente que no conoce al Uno es como una hoja seca que se levanta con cada ráfaga de viento y cae cuando éste se calma. Pero, la mente que se fija en el conocimiento del Uno, es como una roca; la duda no la afecta, sino que permanece estable y segura. Se hace referencia a Dios, en cuanto sujeto de adoración y contemplación, como la Matriz Dorada, el Origen de la Creación, el Principio Inmanente cuya voluntad fue la de hacerse manifiesto y múltiple. El término Dorado es apropiado, ya que el oro es el Uno del cual el artífice conforma múltiples joyas, para satisfacer las necesidades, fantasías, flaquezas y modas de los que las usan. 
También Dios es modelado por la imaginación, la inclinación y el intelecto humano en variadas formas, grandiosas o grotescas, terribles o encantadoras. El hombre erige estas imágenes y derrama ante ellas sus temores, fantasías, deseos, miedos y sueños. Las acepta como maestros, camaradas, monarcas o señores, según lo dicte el momento. Sin embargo, sea lo que fuere que el hombre pueda hacer con Dios, El permanece inmutable. El es el oro que se mantiene igual y subsiste a través de todas las joyas.

El está en ustedes y es El el que los ha impulsado a proyectarlo en el mundo exterior, como este ídolo o aquella imagen, para prestar oído a vuestras efusiones y darles Paz. Sin la inspiración, el consuelo y la alegría que El les confiere desde el interior de ustedes, estarían totalmente enajenados, como alguien que haya perdido su velamen y su timón en un mar tormentoso. Tómense de El en el corazón, óiganlo susurrar silenciosas palabras de consejo y consuelo. Mantengan conversaciones con El, dirijan sus pasos como El lo indica y llegarán a la meta, a salvo y pronto. La imagen ante la cual se sientan, las flores con que la adornan, los himnos que recitan, las privaciones que se imponen, las vigilias que experimentan, son actividades que purifican, que remueven obstáculos en vuestro camino, para llegar a la toma de conciencia del Dios interno. 
Literalmente, ustedes son El; no este cuerpo que llevan consigo, como el caracol que carga con su propia casa, su caparazón.

Cuando la fascinación por el cuerpo desaparezca, la Luz del Dios interno brillará e iluminará sus pensamientos, palabras y acciones. En el Gita, Krishna dice que los liberará del cautiverio, cuando renuncien a todos los sentimientos de obligación y responsabilidades, de derechos y deberes, del "desde mí" y "para mí", es decir, El requiere la renuncia a la identificación del individuo con el cuerpo. 
Eso es la Rectitud, el Deber Supremo que Krishna vino a enseñar. El hombre tiene un deber para consigo mismo: reconocer que es Divino y nada más. Cuando descuida esto y se desvía de la senda, Dios encarna y lo lleva nuevamente al sendero correcto. 
Cuando acentúan al contenedor, al cuerpo, a la lámpara y no al contenido, al Alma, la corriente, ¡entonces hacen referencia a uno y otro Dios, a Brahma el Creador, a Vishnu el Protector y a Shiva el Destructor! Pero realmente, este cuerpo y los cuerpos que están frente a Mí son todos lo mismo, sólo es distinto el potencial de corriente en cada uno, aunque la corriente es la misma.

Los seis demonios: lujuria, ira, codicia, apego, orgullo y odio los persiguen y los hacen desviarse hacia caminos erróneos y los vuelven serviles, tontos y tristes. Luchen contra ellos, resueltamente. Esa es la guerra que deben librar durante toda la vida. No es una Guerra de Siete años o una Guerra de Treinta Años; puede ser la Guerra del Siglo, si viven cien años. ¡Esta lucha no conoce tregua! Es como una guerra civil, donde sólo la vigilancia permanente puede arrojar dividendos. Arjuna le rogaba a Krishna: "Mi mente está infectada por estos demonios; no me brinda un momento de descanso". Krishna le contestó: "¡Dámela a Mí!" Fácil, ¿no es cierto? Así como la abeja zumba hasta el momento en que se posa en una flor y comienza a beber el néctar, también la mente hará bulla hasta que se pose ante los Pies de Loto del Señor, ¡y entonces, quedará en silencio, ya que estará dedicada a gustar el Néctar Divino! Una vez que haya descubierto este néctar, no revoloteará nunca más. 
Esta es la razón por la cual, en los antiguos reinos de la India, el rey siempre seguía el consejo de algún sabio, libre de afiliaciones y prejuicios, el cual, por este motivo, sabía qué era lo mejor que se podía hacer, aun en momentos de crisis. Estos sabios eran hombres llenos de Amor por la humanidad, de compasión por los desamparados y de comprensión de los motivos por los que actuaban equivocadamente. Pertenecían a cualquiera de estos cinco grados de jerarquía de Grandeza: Punditsl, Rishis2, Rajarshis3, Maharshis4 y Brahmarshis5. Todos ellos estaban libres de cualquier ambición o codicia que los llevara a acumular tierra, riqueza o fama.

Si el gobernante basa su gobierno en la confianza de que Dios reside en todos y que se debe respetar a todo individuo como tal, entonces no habrá descontento ni discordia. Este es el fundamento vedántico sobre el cual se deben construir todas las formas de vida. También Buda estructuró su religión basándose en la Vedanta, aunque no pudo reconocer la fuente de su enseñanza; la fuente era algo que se daba por sabido y que no se discutía. Era ineludible. Sólo lo espiritual puede conferir felicidad y otorgar fama y alegría duraderas. Ustedes han adquirido sus cuerpos para llegar a tomar conciencia de Dios, de modo que deben dedicarse a la búsqueda de lo Divino, a servir a lo Divino y a sostener a lo Divino. Sólo esto puede satisfacer vuestros más íntimos anhelos y remover el descontento que los carcome.

Prashanti Nilayam, 
21/10/1969

1 Maestros de los Vedas 
2 Sabios 
3 Sabios reales 
4 Profetas que han adquirido la Visión Interna y han visto la Realidad 
5 Sabios de la casta Brahman

SOLO EXISTE EL UNO

"Sólo existe el Uno; los hombres sabios hablan de éste como multifacético". Esta es la Verdad armonizadora y unificadora que India ha enseñado durante años. Otra lección que encierra su cultura y que el pensamiento hindú acentúa es: cuando el proceso de la vida da vueltas alrededor del cuerpo, éste se sume en la miseria; cuando da vueltas alrededor del Ser, la Chispa Divina interior resplandece con alegría.

Cuando los años de vida pasan y el hombre no ha descubierto ni siquiera quién es, seguramente, dicha vida ha sido desperdiciada tontamente. Busquen la Realidad, el Testigo interno, lo Divino que vivifica; éste es el primer deber del hombre para consigo mismo. La cultura hindú llama a todos a descubrir para sí mismos la naturaleza especial de su "ser" y sus consecuencias sagradas y a adaptar sus actividades de acuerdo con esto. 
Este Ser es el Creador. ¡Lo Individual es lo Universal, que "pretende" ser distinto! Lo Individual existe, reconoce y es reconocido, deleita y otorga deleite, porque es lo Universal. La pequeña llama de una vela puede encender otras mil velas y, sin embargo, continuar ardiendo con igual fuerza. Las otras llamas deben reconocer que tienen consigo tan sólo la llama de la primera. El Uno ha encendido a los muchos; el Uno brilla en y a través de los muchos; el Uno es los muchos; el Uno decide ser muchos, disfrutar de su propia multiplicidad. El Uno aparece como toda esta diversidad. Esa es la Verdad. 
El aire que no es sino el Uno, aparece como una tormenta, un remolino de viento, una brisa, un simún, asumiendo varias formas, al cambiar la velocidad del movimiento. También los nombres varían de una forma a otra. La insistencia sobre la unidad fundamental de toda la Creación es la especial característica del pensamiento hindú. Ver la diversidad como diversidad, el mundo como compuesto de elementos y fuerzas diferentes, implica una visión imperfecta. No obstante, pese a esta gran herencia que los hindúes han recibido, actualmente la están menospreciando y desvalorizando, mediante su comportamiento y creencias.

La educación debe abrirles los ojos y capacitarlos para reconocer al Uno que hay detrás de los muchos. Cuando se conoce a ese Uno, se puede conocer a los muchos, fácil y claramente. Persigan lo inmenso, lo cósmico, la Verdad que todo lo incluye; no estén satisfechos con escasos y parciales fragmentos de información; busquen al conocedor detrás del proceso de conocer. Esa es la verdadera victoria. 
Se conoce al Uno por muchos Nombres; se describe al Uno de muchas Formas. Hay sólo Una Verdad. La gente distingue una faceta por vez; su visión está demasiado limitada para ver el todo. El más breve momento de Paz, el más leve sabor de Bienaventuranza que cualquier ser obtiene aquí abajo, no es más que una gota de espuma de mar que proviene de la ola del Océano de Paz y Bienaventuranza, que es Dios. ¿Por qué, entonces, odiar o competir, enorgulleciéndose de las posesiones, sufrir angustia y dolor? Es mejor cooperar, amar, ser feliz en armonía y ser conscientes de que ustedes son El y El es ustedes. 
Confíen en que todos los corazones están motivados por el Uno y Unico Dios, que todos los Nombres en todas las lenguas y todas las Formas que el hombre puede concebir, simbolizan al Uno y Unico Dios. La mejor manera de adorarlo es mediante el Amor. Cultiven esa actitud de Unidad entre los hombres de todos los credos, países y continentes. Este es el Mensaje de Amor que Yo traigo. Este es el Mensaje que deseo que lleven al corazón.

La lección fundamental que los Vedas buscan inculcar es que hay sólo Uno, no dos. Lo que aparece como dos es sólo Uno visto dos veces o como dos. Ni siquiera un ciento puede producirse si no se produce Uno. ¡El Uno que se produce cien veces hace un ciento! El Uno es lo básico. El niño subsiste en el chico, el adolescente, el adulto, en el hombre maduro, en el viejo y en el anciano. El Uno persiste a través de toda la ficción y de todos los aditamentos sucesivos. 
Los Vedas proclaman que Dios es Uno, que el objetivo es Uno y que la Verdad se revela a sí misma cuando se desecha o se arranca el velo del mundo. 
¡Encarnaciones de Amor! Están agotados, lo sé, porque el mundo de hoy es juguete de las olas de inquietud e inseguridad. Pero no culpen al mundo por esto. La inquietud no es sino la imagen de vuestra propia inquietud, la cual han proyectado sobre el mundo. La inseguridad se agita en sus mentes; el temor se yergue en sus corazones. ¡Las fuerzas del mundo, los seres de la Naturaleza no son afectados, son inmutables! Son ustedes los que han cambiado; están nerviosos, están asustados ¡y no tienen Paz!

Es como si llevaran anteojos de color y vieran todo a través de ellos. Corrijan su visión y se corregirá el mundo. Refórmense y el mundo se reformará. Ustedes son los que crean el mundo que eligen. Ven muchos porque buscan a los muchos, no al Uno. Traten de incluir a los muchos en el Uno; los cuerpos físicos, ustedes y los otros, la familia, el pueblo, la comunidad, el Estado, la Nación, el mundo, marchan progresivamente hacia leyes que abarcan mucho más y alcanzan el estado de Unidad en pensamiento, palabra y acción. Esta es la disciplina espiritual del Amor, ya que el Amor es expansión, inclusión, reciprocidad. Se debe universalizar lo individual, haciéndolo parte de la forma Universal del Señor, de su infinita Gloria. 
Por lo tanto, consideren a todos y a todo como imágenes del Uno, es decir, de Dios. Todos y todo son Su imagen. En el medio denso, ésta se refleja como materia. En el activo, se refleja como vida. En el puro, se refleja como Divino. Sientan así, piensen así, actúen así. Entonces ya no habrá codicia, ni lujuria, ni odio, ni malicia. Quiten esta capa de humanidad y brillen en el esplendor de lo Divino, que es su propia realidad. Vean a todos como Divinos, no como los roles humanos que estén representando. 
Nosotros dividimos al Uno en dos y nos distraemos con el juego de la dualidad, suponiendo una mitad como el dador y la otra como el receptor; una como el que ve y la otra como lo visto; una como sujeto y la otra como objeto. ¡Decimos que el Todo es el Absoluto Universal!, ¡como si hubiera un Todo que deba ser identificado con otra cosa llamada Absoluto Universal! ¡Todo y el Absoluto Universal son Uno, no dos! Por eso, decimos Nodualista, No dos, a pesar de que aparezca como dos. En el sueño profundo, ustedes son uno con ustedes mismos, aunque en ese momento no tengan conciencia de ello ni sientan la Bienaventuranza. La comprensión de que no son dos sino Uno, los dotará de una percepción clara, la conciencia de la felicidad que les es inherente y la Bienaventuranza.

Cuando una lámpara enciende muchas lámparas, todas brillan con el mismo fulgor. El Unico Esplendor Supremo es el origen y fuente de todos las luces individuales. Hay sólo Uno, sin segundo. Al mismo viento se lo llama brisa, remolino, tormenta, tifón, huracán, etc. Al mismo Dios se lo llama con Nombres diferentes. Esta es la esencia misma de nuestra cultura. 
Por lo tanto, el deber que tienen es el de enfatizar al Uno, experimentar al Uno en todo lo que hagan y digan. No le den ninguna importancia a la diferencia de religión, secta, posición o color. Hagan que el sentimiento de Unidad impregne cada uno de sus actos. Reconocer la unidad del espíritu es un ideal aun más alto que el ideal de hermandad entre los hombres. Por consiguiente, los buscadores deben esforzarse para ir más allá del nivel de la hermandad entre los hombres y comprender, a través de la experiencia, que el mismo Ser habita en todas las criaturas.

El Amor es un factor indispensable para alcanzar el estado de no dualidad. Las pastoras y los pastores comprendieron esta unidad y jamás se preocuparon por los problemas que les causaban sus cuerpos, sus mentes y sus familias. Sólo tenían a Dios en sus mentes. En una oportunidad, Radha rogó a Krishna y dijo: "¡Oh, Krishna! De acuerdo con las circunstancias, es posible que hayas asumido un nuevo nacimiento como un ser humano, pero para todos es imposible decir qué Forma tomarás y en qué momento lo harás. Sólo deseo llegar a ser uno contigo e identificarme contigo en todo momento". Podemos preguntarnos: "¿Cómo es posible esto?" Aquí está la respuesta: "Si te conviertes en una flor, me convertiré en una abeja y volaré a tu alrededor. Si te conviertes en un árbol, yo seré una enredadera y el viento que te envuelvan. Si llegas a ser el cielo infinito, me convertiré en una pequeña y luminosa estrella y estaré en ti. Si te vuelves montaña, yo seré un pequeño arroyo que fluye cerca de ti. Si devienes en el gran Océano, yo me volveré un río y desembocaré en ti". De esta forma, Radha rogó que se le diera una oportunidad para convertirse en Uno con el Señor. Es difícil expresar con la mera humildad de las palabras la sagrada devoción de las pastoras. 
Ver solamente al Uno es Sabiduría y sólo la Sabiduría confiere la Liberación.

Vean sólo al Uno 
El Eterno 
El Verdadero 
El Divino

Hyderabad, 1973

HABLA EL SADGURU 
(Habla el Verdadero Maestro)

Tanto el macrocosmos como el microcosmos, lo universal y lo individual, surgen de la Verdad Unica. Aunque son manifestaciones y emergentes de esa Verdad, ésta no es afectada por ninguno de ellos. Se la conoce como el Absoluto Universal. Cuando este Absoluto Universal, inmodificable, trascendente e inmanente, decide "llegar a ser" en lugar de "ser", es más apropiado designarlo como "Dios" o "Todopoderoso". El fundamento Divino de todo lo que "es", es el Absoluto Espiritual, llamado Ser Supremo. También es el fundamento, la base, el cono, la realidad del hombre. 
Pero a pesar de "llegar a ser", que no es sino una ilusión que impone multiplicidad al Unico Ser, sigue siendo Uno. En tanto se postergue la investigación de la Verdad, se reconocerá únicamente la multiplicidad. La multiplicidad no es ni real ni irreal. Es relativamente real, temporariamente real, pragmáticamente real, es "mithya" y no Verdad, sino una amalgama de Verdad y falsedad, aparentemente real, pero fundamentalmente irreal; real para meros propósitos prácticos, pero irreal cuando se descifra la naturaleza básica. "Mithya" es la mezcla de Verdad y falsedad, el "conocimiento" de la serpiente que se niega, cuando surge el conocimiento de la "soga" 1. Las nubes parecen estar adheridas al cielo; del mismo modo, nuestra tendencia a creer que lo que los sentidos nos dicen es verdad o a proyectar nuestras preferencias o prejuicios en el mundo que nos rodea, hace que tengamos una imagen equivocada del Absoluto Universal. Nuestra actitud nos hace creer que el mundo es real. Su impacto tuerce nuestro proceso de razonamiento, nuestras impresiones sensoriales y nuestros criterios sobre Dios, la Creación y el hombre. La diversidad que despliega ante nosotros nos obnubila y nos engaña.

La Verdad básica, sobre la cual la ilusión proyecta su calidoscopio, es descripta por los profetas como Ser   Conciencia   Bienaventuranza. Esto no nos hace suponer que el Absoluto Universal tenga tres atributos y solamente tres. El existe más allá del tiempo y del espacio; conoce y puede ser conocido; es la fuente y la culminación de la Bienaventuranza. Estas no son tres características diferentes, sino que las tres son indicativas del Uno, el que puede ser aprehendido por la experiencia y no por las palabras, puesto que las palabras sólo pueden retroceder ante la Divinidad. Por otra parte, no es posible asegurar que el Absoluto Universal pertenezca a una clase o género, ni tampoco podemos definirlo por sus cualidades, como las tres que anteriormente nombramos, porque El "es" sin cualidades.

Tampoco podemos describirlo como realizando alguna actividad específica, ya que la actividad se produce solamente a través del deseo, ni puede ser explicado por su relación con otras entidades, porque El es el Uno sin segundo. La ilusión es únicamente la Voluntad Divina que inició la manifestación del Cosmos. "Yo soy Uno. Yo seré `muchos'." 
La ilusión es inherente a cada Ser y a cada actividad de ese Ser. Tiene tres aspectos de ejecución, a través de los tres modos y modalidades de esa Voluntad: el modo calmo, satisfecho y de humor ecuánime; el ánimo apasionado y el inerte, perezoso e inactivo. Cuando la ilusión nos impulsa dentro de la modalidad pura de esa voluntad, nos

1 Se refiere a la historia que Baba ha repetido muchas veces, sobre la soga que se toma por una serpiente, en la oscuridad. (N. de la T.) 
convertimos, progresivamente, en buscadores de la Sabiduría que revela a la Unidad. Cuando estamos agobiados por la característica pasional de esa voluntad, nos engañamos dedicándonos a la búsqueda de victorias mundanas, de la riqueza y la fama efímeras. El atributo inactivo procurará las formas más rápidas y fáciles para una vida feliz. Estos son los reflejos, en nuestras mentes, de los modos básicos de la voluntad que asume el Absoluto Universal, cuando es motivado por el "impulso primordial" de expresarse a Sí Mismo. Las facetas de esa voluntad se llaman: el impulso por saber, la voluntad de sentir y el impulso por actuar. 
Los tres modos afectan a los seres y a las cosas, en diferentes proporciones y de manera variable; así es como tenemos toda la diversidad y variedad del mundo objetivo. El Ser, individualizado o Universalizado, es Uno y sólo Uno. El Alma individual y el Ser Superior son Uno e indivisibles.

Los filósofos de todos los países y de todos los tiempos han tratado de descubrir la Verdad de Dios, del mundo objetivo y del hombre, así también como la relación existente entre ellos. La ilusión es la voluntad que los causa. Es un espejo claro y sin mácula; cuando la naturaleza pura se refleja en esa voluntad o espejo, aparece Dios. Cuando se refleja la naturaleza apasionada, aparece el Ser individualizado. Este último siempre tiene ansias de crecer, ataviarse, sobrevivir y tener seguridad. Cuando la naturaleza inerte se refleja en esa voluntad, el resultado es la materia, es decir, el mundo objetivo. En su conjunto, estas tres son el Ser Superior, sólo que la Realidad de éstos emana como los reflejos de este Ser Superior. Cuando son reflejos, logran diferentes formas y combinaciones de características variadas. El Uno se convierte en muchos; cada uno de los muchos es real sólo porque el Uno está en él. También la ilusión es un componente del Uno. Por el énfasis en este componente, el Uno se transforma a Sí mismo en los muchos.

Nosotros, ahora, sabemos que la ilusión es como un espejo. El espejo refleja en sí, todo lo que está en él. La convexidad o concavidad del espejo o la capa de polvo que pueda haberse acumulado sobre él, ciertamente podrán alterar la imagen, pero no podrán alterar o afectar los objetos reflejados. Dios, la naturaleza y el Ser individual son las tres imágenes del Ser Superior en el espejo de la ilusión, deformadas por el atributo que empaña la superficie del espejo. El espejo es el que concibe al Uno como muchos. Pero el Uno es eternamente Uno. 
Por consiguiente, está claro que ni el Dios personalizado, ni los seres individualizados, ni el mundo objetivo pueden triunfar en descubrir el comienzo de la ilusión que los llevó a la existencia y que inició la cadena de "actos   consecuencias   actos". Sin embargo, ¡uno puede lograr saber cuándo terminará la ilusión!

¿Cuándo terminará? Cuando se ignore, se deje de lado o se niegue el mundo objetivo o cuando se descubra que éste es inmanente en lo Divino, el Alma individual no existirá más. Cuando el Alma individual muere, Dios resulta superfluo y desaparece. Y cuando Dios se desvanece, sólo existe el Absoluto Universal. Cuando no existe un hijo, ¿cómo puede existir alguien llamado madre? Por lo tanto, la palabra "madre" carece de significado. Cuando en la conciencia evolucionada del hombre dejan de existir un Dios personalizado, una personalidad separada del resto llamada Alma individual y la creación mental de esa individualidad, llamada Naturaleza o mundo objetivo, en esa etapa, la ilusión, que es la progenitora de los tres, no puede perdurar. 
Si encontráramos al cielo encerrado en una vasija o en una casa, aparecería como limitado y pequeño. Pero una vez que se lo libera de su recipiente, se fusiona con el infinito cielo exterior, sin límites. Al mismo tiempo, el cielo no se ha reducido ni empequeñecido, ni ha cambiado su forma o su calidad por haber sido puesto en un recipiente. Así también, el Unico Ser que impregna los cuerpos y vidas de billones de seres no es afectado por los recipientes a los cuales se adhiere durante algún tiempo.

El gurú debe exhortar al Ser individual para que llegue a realizar al Ser Universal. En este Día de Gurú Purnima (del Maestro), debemos venerar con corazones agradecidos a tales gurúes, que han consumado la Liberación para muchos. Son los gurúes más elevados. Sin embargo, en el mundo hay también muchos otros tipos de gurúes. Está el gurú que les da un mantra, les explica todo acerca de sus potencialidades y los guía para que lo repitan sincera y constantemente. El considera que su deber termina con la entrega del mantra y las prácticas materiales y sustanciales. El gurú debe mostrar este ideal ante su discípulo y guiarlo hacia él. Debe infundirle el valor necesario para que tome conciencia del Dios interno, dentro de cada hombre. 
Este gurú no se preocupa por dirigir al discípulo para que llegue a dominar sus sentidos, ni por guiarlo para que marche hacia adelante hasta obtener esa victoria. Para el alumno, el mantra es una fórmula que termina repitiendo como un loro. También puede que sepa que es un regalo valiosísimo, pero sin la disciplina espiritual del autoperfeccionamiento, el regalo pierde su valor por completo.

Un segundo tipo de gurú recomienda la adoración de una u otra de las Formas de Dios. Otro grupo de gurúes dan enseñanzas destinadas a cambiar la conciencia. Estos son los maestrosgurúes. Pero todos estos tipos de gurú ignoran al Uno y desvían la atención, la adoración y la devoción hacia los muchos, que son sólo relativamente reales. Ellos no establecen métodos mediante los cuales se pueda ganar la pureza y la caridad. Temen oponerse a los instintos animales de sus discípulos. Sus enseñanzas satisfacen a la cabeza, pero no entusiasman al corazón. Afirman que Dios, la Naturaleza y el hombre son distintos, puesto que están todos basados sobre el juego de la ilusión del Absoluto Universal. Ellos se ocupan de lo subsidiario, no de lo primario; de la diversidad, no de la Unidad; exponen lo trivial y no la Verdad. Lo primario es el Absoluto Universal que, cuando se refleja en la ilusión, parece dividirse en Dios, la naturaleza y el hombre. Estos tres son solamente las imágenes irreales del Uno. También la ilusión es un aspecto del Absoluto Universal ("Mama maya") o "Mi ilusión" como dice Krishna en el Gita. Así, cuando nos fusionamos con el Absoluto Universal o ganamos la Gracia del Señor, Su ilusión no puede existir para nosotros. 
Uno puede deshacerse de la ilusión si logra descartar los tres atributos que la conforman. También se debe trascender el atributo puro. ¿Por qué? El Gita establece que, hasta el ansia por liberarse significa una atadura. Uno es fundamentalmente libre. La atadura es sólo una ilusión. Por lo tanto, el deseo de desatar el lazo es el resultado de la ignorancia. Krishna dijo: "¡Arjuna! Libérate de los tres `gunas' (atributos)". En verdad, la palabra "guna" significa "cuerda". Los tres gunas atan a las personas con el deseo. Liberación significa liberarse del apego ilusorio y abandonar los deseos causados por el apego al placer de los sentidos. 
¡Encarnaciones del Ser Divino! En realidad, el hombre es el Ser enclaustrado, pero es el depositario del Ser Unico, indivisible, infinito e inagotable.

Gurú Purnima, 
Prashanti Nilayam, 
9/7/1979

NO HAY DOS

El hecho es que ustedes se ven solamente a sí mismos en todas partes. 
Se hablan sólo a sí mismos, no importa a quién estén dirigidas sus palabras. 
Están complacidos consigo mismos. 
Se odian a sí mismos. 
Se dañan a sí mismos y no a otros. 
No ofendan ni dañen a nadie. Esa es la verdadera adoración a Dios ya que, en verdad, el otro es ustedes mismos. 
Permitámonos servirnos y amarnos unos a otros. 
Sepan que el que ama a otro está realmente amándose a sí mismo. Están realmente amándose a sí mismos, ya que ustedes están en todos. El es Yo. Quienquiera que lastimen, son ustedes los que sufren; quienquiera que engañen, son ustedes los engañados. No hay otros. Todos ustedes son células vivas en el cuerpo de Dios. Ustedes mismos son Dios. 
Dios brilla y se manifiesta así, no sólo en un cuerpo sino en todos los cuerpos. El es el residente en cada uno. Por lo tanto, cuando insultan, lastiman o descargan infamia contra otro, están invitando al dolor para que los visite, ya que el otro no es un otro sino ustedes mismos. 
Confíen en que Dios existe en cada ser vivo.

Todos los pueblos son sus propios pueblos y sus propios pueblos son los pueblos de Dios. Cuando alguien los lastima o abusa de ustedes, mitiguen la ira mediante el conocimiento de que ustedes y él son uno solo en Dios. Cuando los dientes muerden la lengua, no pensarían en castigar a los dientes, ya que aman a ambos, la lengua y los dientes, de igual manera. 
Cuando el Unico Ser está en todos, ¿cómo puede surgir el odio? ¿Quién tiene que esconderse de quién? Todo lo que existe es Uno. El darse cuenta de que ustedes no son dos sino Uno, los dotará de conocimiento y Bienaventuranza. 
Para llegar a tomar conciencia de que no hay dos, el único camino es el Amor. El Amor significa Servicio, que a su vez significa disciplina espiritual, que a su vez significa expansión, ampliación de uno mismo, hasta llegar al horizonte mismo del vivir y devenir, hasta que todo sea Uno. 
Amen a cada ser tan intensamente como para que perciban únicamente al Uno. 
Yajña Valkya fue un gran sabio y explicó a su esposa Maitreyi ese estado de conciencia espiritual más elevado, de esta manera: 
Donde hay dos, uno ve al otro, uno oye al otro, uno da la bienvenida al otro, uno piensa en el otro, uno conoce al otro. Pero cuando el Todo se convierte en ese Ser, quién ve a quién, quién oye a quién, quién da la bienvenida a quién, quién piensa en quién, quién conoce a quién. ¡Oh, Maitreyi! Esta es la Verdad de la Inmortalidad.



MAESTROS Y GURUES :

EL MAESTRO 
 

El maestro es el 
patrimonio más 
importante 
de la escuela

El maestro forma a la 
escuela o la daña

GURUES, NO MAESTROS

La educación confiere humildad y dota a la persona con la autoridad necesaria para el mando; esto la hace merecedora de la riqueza. Con la ayuda de esta riqueza, la caridad y la compasión pueden hacerse fructíferas y, por este medio, se puede ganar la felicidad en este mundo y la Paz en el próximo. Ello hace de la educación una gran fuerza constructiva para la humanidad. Pero los reformadores y los reconstructores han tratado de manipular tanto el proceso educativo, que ahora ha sido reducido a una caricatura de sí mismo. La efectividad del sistema educativo y los beneficios que le puede conferir al hombre, han sido ignorados y despreciados; ahora se le da ese nombre al arte de recoger información respecto del mundo objetivo. Se abandona la tarea, mucho más importante, de transformar la naturaleza del hombre en lo Divino, por considerar que está más allá de su posibilidad de conocimiento.

La diferencia entre los antiguos ideales de la educación y las prácticas modernas es abismal. Ahora, se niega al aspirante el proceso educativo, si no puede pagar sus cuotas. También el maestro siente que no tiene la obligación de enseñar si, en un determinado mes, no se abona su sueldo. Por lo tanto, los estudiantes pagan para que se les enseñe y los maestros son pagados por la enseñanza que imparten. El dinero decide lo que se enseña y cómo esto se aprende. "Pagar y recibir; ser pagado y dar". Este es el vínculo entre el educador y el educando. "El amor, el respeto y el afecto" no tienen lugar en esta transacción. ¿Entonces, cómo puede ser fructífera la educación? Hace un instante, Gokak dijo que cuando los maestros aman a los niños, son recompensados por el amor de ellos. Ahora, en cambio, se los ama sólo por el dinero que traen; por lo tanto, la relación es artificial y carece de raíces en el corazón. 
Tanto el maestro como el alumno estarán sumergidos en la alegría, únicamente cuando los vincule el Amor, que no calcula el monto de la retribución. Cuando la meta es la ganancia material, la alegría se basa en la materia y no estimula la mente. Tampoco puede ser pura, firme y sincera.

Como maestros de las clases de Educación Espiritual Sai en todo el país, no esperen beneficios monetarios o materiales; así, tendrán una oportunidad para hacer que el corazón y el intelecto del niño florezcan, gracias a los rayos del Amor. 
La mayoría de los maestros se han vuelto materialistas, mundanos y egoístas. Están atrapados en la búsqueda de los placeres sensoriales y en ganar dinero. No saben que la verdadera educación consiste en ayudar al niño a manifestar la Divinidad latente en él. Recuerden que los niños que llegan hasta ustedes son todos herederos del más rico legado cultural que el mundo pueda otorgar. Son los "Niños de la Inmortalidad", aclamados como tales en los antiguos textos, por los sabios y eruditos de esta tierra. No los conviertan en expertos en matemáticas, incapaces de calcular una simple cuenta doméstica; en estudiosos de la geografía americana, pero inhábiles para dirigir a un peregrino que desea saber en qué dirección se encuentra Kasi; en prodigios en álgebra, pero inútiles cuando se les pide definir el área de su propio cuarto; sobresalientes en ejercicios y gimnasia, pero totalmente confusos cuando se les pide que se sienten en la postura de Loto; peritos en botánica, ¡pero ignorantes de las aplicaciones de la común planta llamada tulsi, que se encuentra en el patio de cualquier casa de la India! Puede que sean capaces de dibujar retratos realistas de perros y zorros, pero su escritura continúa siendo un garabato ilegible. ¿Cómo podemos esperar que estos productos de nuestro sistema educativo preserven e impulsen la cultura de la India? Los maestros que los han llevado a esta encrucijada y las autoridades educativas que idearon el sistema son igualmente culpables de esta situación. La corrección de estas faltas debe comenzar por los maestros. Estos deben tomar conciencia del elevado propósito de la educación y de la meta hacia la cual deben guiar a los niños del país.

Sé que actualmente reina un gran entusiasmo entre los alumnos y los maestros de nuestras clases de Educación Espiritual Sai por los ideales espirituales, apreciados en esta tierra durante siglos. Sin embargo, debo decir que ustedes, los maestros, tienen una necesidad urgente de profundizar su formación en los métodos de educación infantil. Por ejemplo, cuando enseñan a recitar cantos devocionales o poemas o himnos, deben prestar especial atención a la articulación correcta de cada sonido y a la pronunciación correcta de cada letra, pues de lo contrario, el significado está expuesto a transformarse en algo irreconocible. 
En tiempos pasados, los maestros ponían especial cuidado en explicar a los alumnos los orígenes y raíces de cada palabra nueva. Enseñaban no sólo el significado de la palabra, sino que ahondaban en sus raíces, abriéndole de este modo, al alumno, una amplia perspectiva de palabras afines y una rica expansión del vocabulario. Para evitar que se cometan siempre los mismos errores, es necesario enseñar a leer en voz alta, poniendo atención en el significado de las palabras y frases. 
También se les debe enseñar con cuidado el lenguaje escrito, pues el conocimiento de la forma correcta de cada letra tiene que ser dominado por todos. Para evitar que los alumnos cometan errores, se requiere un escrupuloso cuidado y una constante atención. 
Deben examinar toda historia o relato que presentan a los niños, desde el punto de vista de la fe individual y de la armonía social. ¿Lleva esto al niño a una vida mejor, más armoniosa y más orientada hacia Dios? Esta es la pregunta que deben plantearse. El estudio de libros que describan la Gloria de Dios es un estudio valioso. El preceptor que les cuenta acerca de la Gloria de Dios es el preceptor que deben buscar y venerar. El padre que los dirige para acercarlos a Dios es el padre que merece la reverencia y la obediencia de los hijos; no así el que no lo hace.

Las colinas y las montañas están cubiertas de rocas y piedras. El escultor las recoge y transforma cada una de ellas en algo útil y hermoso, dependiendo de la naturaleza y característica de la piedra. De una piedra, el artesano puede tallar un gran mortero y su triturador, para ubicarlo en un rincón de la cocina de un hogar en el cual vive una familia numerosa. De otra, el escultor puede realizar una tosca gárgola labrada que se incorpore en un edificio ¡como un talismán contra el mal de ojo! Una tercera piedra podría ser transformada en una encantadora y pequeña bailarina, para embellecer el estante de un museo. Otra piedra, que pudiera llamar la atención de un escultor avezado, podría ser exaltada en el ídolo de una Manifestación Divina, apropiado para ubicarlo en un templo, donde reciba la adoración de millones, por generaciones. 
Aunque forman parte de una misma cumbre, cada una tiene un destino diferente, dependiente del cuidado y la dedicación que el escultor le conceda. Los maestros son los escultores que transforman las rocas en cosas bellas y significativas, útiles e inspiradoras. Estudian a los alumnos, su naturaleza y sus talentos y deciden sobre sus roles en la sociedad, sus caminos y las etapas en su progreso.

Sin embargo, corresponde señalar que el escultor o el maestro no es el único factor que se debe tener en cuenta en el proceso de la educación. La madre y el padre del niño también desempeñan papeles importantes en el proceso. Ambos polos, el positivo y el negativo, han de unirse para producir la corriente eléctrica; también Dios necesita del anhelo y del esfuerzo del devoto para ejecutar Su Voluntad de salvarlo de la perdición. Puede que tengan flores, un hilo y también una aguja; pero, sin la persona que sepa hacer guirnaldas, ¿cómo se pueden enhebrar las flores en el hilo? Puede que tengan una lámpara, aceite y una mecha; mas, sólo podrán obtener luz cuando alguien prenda un fósforo y encienda la lámpara. Por lo tanto, también los padres deben acercarse al maestro y al alumno y alentarlos para aprender y enseñar, para compartir afectuosamente su conocimiento y experiencia, para que la educación pueda continuar y para que el niño herede el legado dejado por sus antepasados. Esta labor de acercamiento corresponde a los padres. El maestro debe ganarse el respeto de su alumno, derramando su Amor sobre él; el alumno debe ganar el Amor del maestro, entregándole su reverencia y afecto. 
Se trata de una transacción recíproca, en la que se comparten las emociones del corazón. ¿Cómo se puede construir una atmósfera adecuada para el estudio y la enseñanza sobre una base de duda y odio? Actualmente, la atmósfera está contaminada por el temor y el recelo de los maestros y la hostilidad y la audacia de los estudiantes. No hay Amor para lubricar la relación entre el educador y el educando. 
Hemos oído alabar al gurú de la misma manera que a Dios. El gurú siembra la semilla de la Virtud, la Sabiduría y la Fe en el corazón del alumno. El gurú no puede simplemente quedarse sentado y observar en silencio el destino del alumno, después de unas cuantas lecciones. Debe guiar al alumno en cada uno de sus pasos, impulsar en él hábitos correctos, un razonamiento sólido y emociones válidas.

También se deposita sobre el gurú la obligación de vigilar cada paso del alumno y advertirle cuando da un paso en falso, desarrolla un mal hábito o tiene alguna duda que puede ser perjudicial para él. Como el granjero, que tiene que estar atento para detectar las malezas o el ataque repentino de las pestes, también el gurú debe estar siempre alerta para destruir las pestes del vicio y las malezas de la pereza y la inconstancia. La palabra "maestro" no puede señalar estos roles superiores, puede designar solamente a aquellos que transmiten información y entrenan las habilidades. Mi directiva es que, en lo sucesivo, a los maestros de Educación Espiritual Sai se los denomine con el muchísimo más apropiado nombre de "gurú", de manera que puedan mantenerse siempre conscientes del rol espiritual que han asumido y de la responsabilidad y el valor que éste implica. Ustedes son las lámparas a través de las cuales estos delicados corazones deben recibir Luz y Amor. Mediante vuestra adherencia a la Verdad, la Rectitud, la Paz y el Amor, deben inspirar estas cualidades en los niños que llegan hasta ustedes y a través de ellos, en los lugares de los que provienen. 
Hay muchos que, contemplando el futuro de este gran país, tiemblan ante la perspectiva que imaginan. Ustedes jamás deben albergar tales dudas y temores, pues son los constructores de ese futuro y saben que será glorioso. Los niños de Educación Espiritual Sai, a quienes están guiando e inspirando, serán los líderes del mañana, en esta tierra. Las virtudes que implanten en ellos, los consejos que les den, los ejemplos que pongan ante ellos permanecerán grabados en sus memorias y transformarán su visión y su comportamiento en los días futuros. Pregúntenle a cualquiera de los que están reunidos aquí si puede recordar el libro que leyó esta mañana; el noventa y cinco por ciento de toda esta multitud fallará en esta prueba. Pero pídanles que reciten de memoria algún himno, "stotra" o fábula, que su abuelo o abuela les r haya enseñado cuando eran pequeños y se sentaban sobre sus rodillas y, estoy seguro, de que el noventa y cinco por ciento de ellos será capaz de repetirlo. Las cosas aprendidas durante los primeros años de la infancia se fijan en la memoria y actúan sutil y silenciosamente en la mente en desarrollo, para modificar y purificar la conducta de los años posteriores.

Algunos críticos, muy cortos de vista, declaran que los asuntos espirituales no deberían tratarse con los niños, pues son demasiado jóvenes e inexpertos para obtener beneficios de tal conocimiento. No obstante, si hay algo que es necesario llevar a cabo, cuanto antes se haga, mejor. El dicho: "Parte temprano, conduce despacio, llega a salvo", no sólo es aplicable a los viajes en automóvil o tren, sino también al viaje de la mentira a la Verdad, de la oscuridad a la Luz y de la muerte a la Inmortalidad. La inquietud, la ansiedad, el miedo y el odio que atormentan al mundo ahora, se deben mayormente a la negligencia que mantuvo alejados a los niños en desarrollo, de las disciplinas que pueden regular las pasiones y las emociones del hombre. Posponemos esta tarea esencial de la educación en desmedro de nosotros mismos pues, una vez que los niños han sido equipados con una disciplina que les asegura el equilibrio, la ecuanimidad, la armonía y la Paz, ya no habrá nada que los arrastre hacia aventuras descabelladas y actividades estériles. Ustedes deben aprender las disciplinas espirituales junto con las asignaturas que entregan información de acuerdo con el curriculum. Deben merecer el Diploma Superior que las Upanishads les ofrecen, o sea, el de Hijo de la Inmortalidad, junto con los grados de Bachiller, Doctor o Master que los ayudarán a ganarse la vida, hasta una cierta etapa de su existencia. Pero, deben recordar que no podrán retomar los hilos de la disciplina espiritual de un momento a otro, luego de haberse retirado del servicio activo. No podrán aprender la disciplina espiritual cuando estén físicamente debilitados y abrumados por la proximidad de la muerte. ¿Cómo puede un hombre pensar en Dios, su Salvador, cuando él mismo está agobiado por la aflicción, por la tristeza de partir de este mundo y cuando todos a su alrededor, sus parientes y amigos, lloran y se lamentan en voz alta y sin cesar?

No. Cada uno debe aprender el secreto de la felicidad, que consiste en negarse a derramar lágrimas por cualquier cosa que sea menos que Dios. Ustedes han ganado este cuerpo humano, esta vida humana, como recompensa por muchas vidas dedicadas a adquirir mérito. Han ganado esta oportunidad, esta buena suerte única de poder obtener la bendición de Sai. Habiéndose hundido profundamente en las aguas de este tumultuoso océano del cambio, han emergido heroicamente desde sus profundidades, con esta rara perla entre sus manos: la Gracia de Sai. No permitan que se les resbale de las manos y caiga nuevamente en los abismos. Sujétenla firmemente. Rueguen para que la puedan tener para siempre y gozar de la alegría que confiere. Esta es la manera mediante la cual pueden hacer que esta vida sea fructífera.

Enseñen a los niños de Educación Espiritual Sai a venerar a sus padres. Esto es lo primero que deben hacer. Se trata de un simple acto de gratitud hacia aquellos que los dotaron del instrumento material para la vida. Sin embargo, la mera posesión del cuerpo humano, por muy maravilloso que éste sea, no es suficiente para la Paz y la felicidad personal. Uno debe aprender a descifrar sus misterios y a regular los propios impulsos y deseos. El gurú lleva a cabo este proceso y, por lo tanto, los alumnos deben ser instruidos y alentados en la reverencia al gurú, en agradecimiento por el servicio que él les presta. La educación debe estar orientada a proveer al niño, no de elementos para subsistir, sino de una vida que merezca ser vivida. Para ello, no basta la adquisición de habilidades para hacer o razonar, lo que es absolutamente esencial es la fe en uno mismo y en la propia Divinidad. Ese es el precioso tesoro de la Sabiduría, guardado en nuestras antiguas escrituras y en la experiencia de los Santos y Sabios de todos los países y religiones. 
Hay un punto más que deseo enfatizar. Algunos maestros me han preguntado si las clases de Educación Espiritual Sai están al servicio de niños de todas las religiones o si pueden admitir en ellos solamente a niños que profesan la religión hindú. Esta pregunta surgió porque los que la formularon no conocen los verdaderos fundamentos de la fe hindú. Recuerden que hay una sola religión y es la religión del Amor; hay una sola casta y es la casta de la Humanidad. Deben tener cuidado de no fomentar o albergar el más mínimo indicio de "diferencia" en lo referente a religión, casta, credo o color, en las clases de Educación Espiritual Sai.

No manchen las inmaculadas y limpias mentes de los niños, infectándolas con sentimientos de diferencias entre un niño y otro. Impartan conocimientos e inspiración a todos, por igual. Seleccionen historias de las Escrituras de todas las religiones, para interesar a los niños en los valores de una vida recta. Háblenles de los héroes virtuosos de todos los países, de los santos de todos los credos, porque todos ellos son de la misma estirpe. Ninguna Escritura ensalza la violencia o declara la falsedad como modo de vida. Todas las religiones exaltan la Verdad, la Rectitud, la Paz, la Hermandad y el Amor. Todos los santos son encarnaciones del servicio, la compasión y la renuncia. 
No comparen las diversas manifestaciones de lo Divino ni emitan juicio declarando que Rama es más grande que Krishna o Shiva es superior a Vishnu. Este tipo de pensamiento es venenoso y dañino para el devoto aspirante. Ustedes no conocen su propio Ser pero, sin embargo, se atreven a dar su opinión sobre personalidades y poderes que nunca han experimentado ni entendido. Rama es tan desconocido para ustedes como lo es Cristo, y por eso, es mejor guardar silencio y venerar a ambos con el mismo fervor. Todos son manifestaciones del mismo Esplendor Divino. Los bendigo para que triunfen en la gran tarea que se han impuesto y para que sean capaces de iluminar el camino de los niños de esta tierra, para que los conduzca hacia la gloriosa región de la felicidad eterna.

Rajahmundry, 
3/1/1974

¿UNA ESCUELA PARA 
LA HIPOCRESIA?

¿Para qué sirve una escuela? Para hacer humano al hombre. El hombre tiene en él ciertos atributos específicos que deben ser desarrollados y estimulados, para que pueda elevarse a su plena estatura. Si se los ignora o se los deja abandonados, el hombre existe solamente a nivel animal. Sólo la disciplina le puede hacer alcanzar su herencia. A través de la escuela y el colegio superior se transforma al animal en hombre; al menos, así debería ser.

El maestro es el patrimonio más importante de la escuela. El ladrillo y la argamasa no hacen que una escuela sea eficiente y útil. Tampoco son tan esenciales los libros en la biblioteca o los instrumentos en el laboratorio. Es el maestro el que da forma a la escuela o la daña. El es en sí mismo todos los libros que ustedes necesitan; es el instrumento más necesario. El es quien modela las maneras, el comportamiento, las actitudes e incluso los prejuicios de los alumnos que están a su cargo. Por lo tanto, su responsabilidad tiene un gran peso, mucho más de lo que él cree. El maestro emprende una gran Disciplina Espiritual cuando se entrega a esta profesión. El mismo tiene que ser como aconseja a sus alumnos que sean. Su ejemplo moldea fácilmente las delicadas mentes que están en el aula. Si el maestro habla en contra del hábito de fumar, debe abandonarlo él mismo; si insiste en la puntualidad, debe llegar a clase a horario. Debe saber que siempre estará colocado en el foco del riguroso escrutinio de los alumnos. Cualquier proceder suyo, equivocado, se transforma en el tema de conversación de la comunidad. Se habla sobre esto durante la cena en cientos de hogares cada día. Por lo tanto, el maestro debe ser prudente en cada hora del día. 
El paciente esfuerzo y la firme perseverancia son indispensables para los maestros. Su tarea es de importancia fundamental para la Nación. Las mentes de los niños son inocentes, delicadas y puras. La calabaza rastrera es propensa a crecer torcida si se la deja sola. Por lo tanto, los jardineros atan una piedra a la punta y el peso la endereza a medida que crece más y más larga. En forma similar, las mentes de los niños y de los jóvenes también tienden a crecer torcidas, por la influencia de películas sensuales, de la vacía e hipócrita atmósfera creada por los mayores, de la atracción del brillo y la popularidad o de un falso sentido de aventura y fama. Así pues, la escuela debe atar la piedra de la disciplina y hacerlos crecer rectos y sinceros.

La piedra, empero, no tiene que ser demasiado pesada, ¡para que no rompa a la calabaza en dos pedazos! En todo momento y en todos los casos, eviten los extremos. Las reglas disciplinarias tienen que estar bien estudiadas y adaptadas a la edad del grupo que quieren corregir. La atmósfera debe ser tal, que la obediencia a la disciplina surja automáticamente y se lleve a cabo de todo corazón. Sólo una disciplina así, formará buenos líderes para la Nación. A diferencia de lo que sucede con la actual generación de líderes, ellos podrán inspirar y guiar a la gente por los lineamientos correctos. También serán buenos seguidores, ya que los buenos soldados se convierten en buenos generales. Los jóvenes aprendices de la paz llegarán a convertirse en pilares y campeones de la paz. Regulen los hábitos alimenticios de los niños, ya que el alimento determina, en gran medida, la salud y la inteligencia, las emociones y los impulsos. Pongan límites a la cualidad y cantidad de los alimentos, como asimismo a la cantidad de veces que se consumen y a los horarios correspondientes. La recreación también debe ser virtuosa y debe contribuir a la elevación de cada uno, en compañía de personas que muestren Rectitud y Amor a Dios.

Hoy en día, los padres y los maestros ignoran el verdadero propósito de la educación. Los padres desean que sus hijos e hijas obtengan un título universitario, de un modo u otro, porque es un símbolo de jerarquía. Los maestros desean que un alto porcentaje de sus alumnos pasen los exámenes, sin que ello les acarree mayores molestias, ya sea durante las horas de clase o fuera de ellas. 
Cada estudiante es un precioso valor que se les ha confiado, de modo que el maestro debería ser absolutamente honesto en el cumplimiento de sus obligaciones y recordar que su ejemplo es lo que tiene más influencia sobre los alumnos. Permítanme que mencione un punto que, aunque pueda parecer nimio, tiene una profunda repercusión, tanto en la actitud de ustedes como en la de los alumnos. Cuando el maestro toma lista, con el registro de asistencia ante él, ¡no dice el nombre de cada niño!, sino que indica un número. Va enumerando y los presentes responden con un "Sí". Llámenlos por sus nombres, ya que los números ocultan y desechan sus individualidades específicas, los moldean a todos en una uniformidad carente de vida. Los estudiantes no son prisioneros de la policía, que deben reprimir su individualidad y ser conocidos sólo por sus números.

La oración es una buena actividad para incluir en el horario escolar. El silencio es inestimable y se puede pedir a los alumnos que lo practiquen. Traten de que no estén demasiado inquietos o deprimidos. El péndulo comenzará a oscilar solamente cuando se le dé cuerda al reloj. Llévenlos a mantener el deseo bajo control; no los exciten. Los mayores, los políticos, los líderes y los maestros deberían cuidarse de no enardecer las pasiones de los jóvenes, para no esclavizarlos a la ira y a la emoción, como lo están haciendo ahora, en que estallan ante cualquier provocación y a cada instante. 
Amo a los estudiantes. Derramo Amor y Gracia sobre ellos. Estos no deberían abandonar las aulas corriendo tras los políticos, que los tientan a que entren en el campo activo de la agitación. Cuando salen a reclamar por sus derechos, también deben estar dispuestos a ponerle el hombro a sus obligaciones. Finalicen sus estudios; desarrollen el talento de distinguir entre lo que es bueno y lo que no lo es y entonces, planifiquen las formas y los medios para asegurar el bien y evitar el mal. De lo contrario, si se lanzan a las calles siguiendo a los líderes que los usarán para sus propios fines, dañarán sus carreras y también dañarán la política. Por otra parte, imaginen la agonía de sus padres, que construyen castillos de esperanzas y viven precariamente para que ustedes, sus hijos, puedan aprender y merecer una vida mejor.

Hoy en día, a los maestros sólo les interesa el porcentaje de aprobados; por consiguiente, sólo enseñan respuestas a preguntas que, de acuerdo con sus suposiciones, creen que aparecerán en el examen. Todo se reduce a un juego. Las asignaturas del plan de estudios no se enseñan bien ni en su totalidad. A1 poco tiempo, los alumnos olvidan lo que han estudiado superficialmente para la ocasión; no han mejorado un ápice en la materia, ¡pese a haber "aprobado"! Sus cerebros quedan vacíos una vez que han derramado sus contenidos en las respuestas del examen. 
Estimulen a los estudiantes para que escriban a sus padres acerca de la escuela y sus progresos. Los padres deben mantenerse en contacto con los maestros, con el proceso educativo y conocer las condiciones de la escuela. Esto ayudará a prevenir y corregir los defectos, a tiempo y en su totalidad. Otra sugerencia es que no mantengan a los pequeños ociosos y desocupados. Cada segundo es un valioso regalo. El tiempo bien utilizado es comparable a la comida bien digerida. Alimenta y vigoriza a los estudiantes.

Si una escuela mantiene una disciplina deficiente, si sus estudiantes son inducidos por personas egocéntricas hacia la anarquía, la falla se debe a los padres, a los mayores y a la Comisión Directiva del establecimiento. A veces, las juntas de administración de los establecimientos educacionales no son sino una excusa para hacer vida social. Sugiero que las convocatorias se realicen en cada colegio, para diplomar a los estudiantes que hayan aprobado sus estudios allí. Esto evitará la confusión de las reuniones masivas, situación que entristece a todos. Los amigos y los padres pueden concurrir a estas mini reuniones e incentivarlas. Serán también una inspiración para otros miembros del colegio y podrán regocijarse con ellos, especialmente, los alumnos de los cursos inferiores. 
Saben que pueden librar cheques contra un banco, cada vez que necesitan dinero, siempre que tengan suficientes fondos depositados en él. Si el banco llegara a quebrar, sería un desastre. El sistema educativo es el banco contra el cual la Nación libra un cheque cada vez que necesita trabajadores preparados, responsables y experimentados. Si se produce su quiebra, como casi ha ocurrido actualmente, sería un desastre nacional. Si se repara y se lubrica el sistema, la próxima generación tendrá asegurados los mejores líderes y, lo que es igualmente esencial, buenos seguidores. 
Los colegios no deben competir unos con otros en lo que se refiere al número de estudiantes inscriptos. La meta que deben fijarse será la calidad y no la cantidad. Una pequeña cantidad de alumnos asegura una mayor atención individual, una disciplina más intensa, una mejor enseñanza y un aprendizaje más profundo.

Escuela Secundaria Bangarpet Venkatagirí, 
2/3/1970

AMEN Y SEAN AMADOS

Me complace mucho que se hayan reunido aquí, formando una asociación de maestros y que hayan considerado conveniente honrar a algunos maestros, que han ganado el amor y la gratitud de generaciones de estudiantes. Esta cooperación y respeto mutuo deben convertirse en parte de nuestra conducta diaria, de nuestro equipamiento mental y de nuestra naturaleza innata. Esto es lo que los antiguos sabios de la India han enfatizado constantemente: "Vivan juntos, respétense los unos a los otros; no dejen que las semillas de la envidia y del odio crezcan y obstruyan la clara corriente de Amor". Esta es la plegaria que ellos han enseñado a los niños de esta tierra. Su enseñanza ha sido la de la Unidad, la Divinidad y la Caridad en pensamiento, palabra y obra, desde el primero hasta el último aliento. Cuando los maestros transmiten esta herencia, sin alteraciones ni menoscabos, a los niños de su tierra, se asegura un futuro glorioso para ésta.

Los maestros no deberían poner excusas basadas en consideraciones materiales, para eludir o evitar su tarea de "educar", que es esencialmente espiritual. Deben saber llevar con serena aceptación los juicios y las tribulaciones y hacer su trabajo mucho más eficientemente. Entonces, Dios los recompensará y la sociedad aprenderá a venerarlos, con mayor razón, por su sacrificio. El mundo honra al hombre que sufre con entereza, mucho más que a aquél que goza desvergonzadamente. En esencia, los años de vida son sólo un corto período, un descanso en una posada ubicada al borde del camino, un drama representado sobre un pobre escenario, una burbuja sobre el agua. Durante este instante fugaz, se les ha dado a unos pocos esta dorada oportunidad de compartir, de impartir instrucción, inspirar devoción, infundir coraje en el niño en crecimiento, de forma tal que éste les guardará eterna gratitud. Realicen su trabajo correctamente, como una forma de adoración, como una ofrenda a los Pies de Loto y serán ampliamente recompensados con Alegría, Paz, Serenidad y Extasis. Estos maestros, a los que hoy honran, tienen el mismo mensaje para todos ustedes. No los llamen pobres, ya que son ricos en tesoros espirituales, en la alegría del deber bien entendido, comprometido y bien realizado.

En la actualidad, los maestros no son conscientes de la nobleza de su profesión, ya que la sociedad se ha vuelto desagradecida. Niños y jóvenes consideran a las estrellas de cine como sus dioses y guías; aprenden profunda y peligrosamente de las películas, de las historietas de terror y de las novelas policiales. No tienen noción de valores que se les debieron inculcar en los primeros años de vida. Son arrastrados por un torrente de trivialidades. El maestro es un testigo impotente de esta tragedia, ya que carece de fuerza y sustento que impartir, de ideales para implantar y de entusiasmo para transferir. Sólo cuando el maestro está imbuido de las enseñanzas de las Upanishads y del Gita, puede hacer, mediante su ejemplo y preceptos, que los niños se encaminen por la senda de la Paz y la alegría. Naturalmente, el hogar y la sociedad deben complementar sus esfuerzos y fomentar las ideas que él ha logrado imprimir. El maestro debe trabajar en una atmósfera de Amor y Verdad y no en una de odio y falsedad. Debe moverse feliz y contento entre los niños, no enojado y sombrío. Sólo así puede irradiar Amor. 
No hay consejo ni exhortación que pueda hacer que el maestro se eleve al nivel máximo de su profesión. Debe perfeccionarse por sí mismo; la presión u opinión externa no pueden mejorarlo. Puede que existan varios motivos por los cuales han elegido esta profesión, pero todos ellos resultan irrelevantes ahora. Una vez que se hayan unido a esta gran asociación de maestros, deben esforzarse por justificar la confianza que los padres han puesto en ustedes y servir a los mejores intereses de los niños que tienen a su cargo, ya que los padres esperan grandes cosas de ustedes.

Sólo necesitan caminar sobre las huellas de los grandes maestros del pasado, quienes transmitieron su riqueza espiritual a las siguientes generaciones. Es cierto que también ustedes fueron estudiantes hace algunos años y, naturalmente, como maestros, tratan de adaptar sus métodos y estilos a los lineamientos empleados por sus maestros. Es posible que ellos se aproximen a los ideales de los que les hablé, o quizás no. Pero ustedes tienen la obligación de ahondar en la Realidad Interior y descubrir el manantial de felicidad que hay allí; de esta manera, la ardua tarea de moldear a los niños para convertirlos en "Hijos de la India", será para ustedes una tarea de recreación, altamente alentadora y gratificante. Su carácter es la mejor herramienta para la profesión que practican; es obvio que vuestro saber es valioso, pero en él resultan excusables algunos errores. En cambio, el carácter debe ser ciento por ciento perfecto. No vivan artificialmente, sino háganlo de acuerdo con el mensaje de los sabios. Expresen la Verdad y transiten por el sendero de la Rectitud.

Anantapur (Día del Maestro), 
5/9/1968

SIRVAN AL NIÑO

Los hombres son expertos en varias cosas. Fabrican y operan diversas máquinas y dominan muchos campos de conocimiento. Sin embargo, aún no han logrado la Paz que merecen. Son arrastrados constantemente por la corriente de la vida mundana. Aunque están dotados de capacidades humanas que se ejecutan a través de un cuerpo humano, los hombres no eligen el camino recto de la Verdad. Andan errantes tras placeres falsos y fugaces y desperdician sus años, olvidando su innata Realidad Divina. Esto está muy lejos de la plenitud a la que deberían aspirar. La mera habilidad, el mero diseño y manipulación de máquinas, la pompa falsa, la jactancia y el vanagloriarse de ser sabio, no revelan el secreto de la naturaleza humana. ¿Ha resuelto el hombre este misterio que incluye todos los misterios? ¿Ha encontrado la respuesta que es la clave de todos los problemas? ¿Ha ganado el conocimiento que le puede hacer conocer todo lo que él debe saber? La solución, la respuesta, el conocimiento es uno y sólo uno. ¿Por qué arrancar las hojas, romper las ramas y hachar el tronco para talar el árbol? ¡Corten la raíz y será suficiente! Los profetas y sabios védicos que siguieron esta enseñanza se concentraron en el descubrimiento de este conocimiento clave: la ciencia del Ser. También los investigadores extranjeros tomaron conciencia de este conocimiento y de las formas de disciplina espiritual que establece y lo aclamaron con entusiasmo por todo el mundo.

Sin embargo, pese a que este conocimiento penetró en sus hogares nativos y los iluminó durante años, los hindúes fueron amontonados dentro del círculo oscuro proyectado por la sombra de la lámpara. Este ha sido su miserable destino. Nuestros bisabuelos, nuestros abuelos e incluso nuestros padres repasaron las páginas de los libros que describen la sagrada cultura de nuestra tierra, asimilaron su mensaje, practicaron la disciplina espiritual y enseñaron y recordaron sus enseñanzas con gratitud. Como resultado de ello, gozaron de una Paz inalterable. Estudiaron los grandes clásicos: el Mahabharata, el Ramayana y el Bhagavad Gita; las virtuosas máximas que allí se presentan quedaron indeleblemente grabadas en sus corazones. Estos textos sagrados los guiaron a través de sus vidas y, por lo tanto, los colocaban en sus altares y les ofrecían reverente adoración. Sus corazones fueron purificados y santificados por estos actos de adoración y trabajo y, como consecuencia, se sentían impulsados a prestar servicio a la sociedad. 
Por algún golpe de mala suerte, los tiempos cambiaron. Amaneció la "edad moderna" y nuestro pueblo se inclinó servilmente ante ella. Los libros sagrados fueron despreciados y hasta dejados de lado, por contener ideales "primitivos". Los eruditos y buscadores occidentales, en cambio, los recuperaron, los estudiaron escrupulosamente, analizando sus postulados sobre temas tan diversos como la medicina, los armamentos, la matemática y la astronomía y hablaron sobre ellos a la misma gente que había sido pionera en esos campos. Y resulta que los aceptamos encantados, al igual que un hombre que prefiere la comida rancia de otra casa, a los alimentos frescos de su propio hogar.

La expansión del corazón ayuda a la expansión de la Paz y la alegría. El poco saber hace que el corazón se contraiga y limita el interés por los demás. Agranda el ego y alimenta el egoísmo. Hace que el hombre olvide el deleite que deriva de la virtud. Tales estudiantes son incapaces de desarrollar la prosperidad de la Nación o el progreso de la sociedad. El grueso velo del egoísmo ciega su visión y los vuelve insensibles a su propia dignidad y destino. Los estudiantes debieran aplicarse seriamente, para comprender su herencia. La mente, libre tanto del apego como del desapego extremos, el lenguaje no contaminado por la falsedad y el cuerpo limpio de pecados son las metas que el estudiante debe esforzarse por alcanzar. Los maestros deben mantenerse alertas, para ayudarlos y alentarlos a que se libren de cualquier indicio de deshonestidad en sus acciones y falsedad en sus expresiones. El egoísíno, la envidia y el orgullo son las tres tendencias y actitudes que no tendrían que echar raíces en los tiernos corazones. Estimúlenlos para que se dediquen a hacer actos de Servicio a los demás. Observen los árboles. Nos sirven sin pensar en sí mismos. Dan bienestar a todos con su sombra. También los ríos ofrecen servicio a todos sin esperar recompensa. Cuéntenles a los niños acerca de los servicios que ofrece la vaca al hombre.

Si el ser humano no contara con el servicio de estos tres: el árbol, el río y la vaca, su vida se tornaría precaria. ¡Qué vergonzoso es que el hombre se comporte egoístamente, mientras que su vida misma depende del comportamiento inegoísta del resto de la Creación! Cualquiera sea la información, educación o inspiración que el hombre haya obtenido, o cualquiera sea la riqueza, bienes o posesiones materiales que haya ganado, debe compartirlas con los demás, de una manera desinteresada. Este es su deber básico. Los maestros deben estar atentos a las oportunidades que se les brindan, para inculcar estos ideales en los corazones de los alumnos. 
India no carece de personas ricas, ni de grandes eruditos. Tiene regiones que alguna vez fueron gobernadas por Maharajás. A pesar de esto, el país no tiene Paz y la ansiedad y el miedo angustian al hombre. ¿Cuál es la razón? La razón principal es el ansia por el engrandecimiento de uno mismo y la ausencia de virtudes tales como el Servicio y la Renuncia. Los ricos, los grandes, los sabios y también los jefes monásticos de sectas religiosas son atrapados en la espiral del egoísmo y son incapaces de manifestar las virtudes Divinas latentes en ellos. Ustedes deben llenar los corazones de los jóvenes alumnos con anhelos nobles, para que puedan transformarse en instrumentos fuertes y firmes que eleven a la India del futuro a la gloria que merece. 
Los gurúes deben ser ejemplos que puedan inspirar a los alumnos. Deben practicar lo que predican. Así como el maestro, será el alumno. Cuando se abre una canilla, el agua fluye sólo si el tanque más alto está lleno; la calidad del agua de la canilla es la misma que la del agua del tanque. Cuando el corazón del gurú está lleno de bondad, desinterés y Amor, los alumnos expresarán estas virtudes en cada uno de sus actos.

Se dice que hay más de cinco mil gurúes de Educación Espiritual en este país. Si cada uno corrigiera y mejorara a cien niños, seguramente la Nación se transformaría. Deben examinar qué es lo que exactamente se ha logrado durante los cuatro años transcurridos desde que imparten esta Educación. Tal estudio analítico se debe hacer de manera constante. Cuando el gurú cultiva una naturaleza pura, también los estudiantes crecerán como encarnaciones de esa naturaleza. El gurú debe estar atento a que la maleza del odio, la envidia y vicios similares no echen raíces en su propio corazón. Esta maleza es principalmente exuberante en los campos políticos. Los maestros no deben formar grupos rivales de ninguna especie; algunos están orgullosos de sus logros, otros envidiosos de las alabanzas que unos ganan, pero esto no debe llevarlos a realizarse recriminaciones. Miren a los otros como a sus propios hermanos y hermanas, ya que todos son uno desde el punto de vista del Ser. 
Sean conscientes del sagrado significado del nombre gurú, por el que se los conoce. "Gu" significa "oscuridad", "ru" significa "remoción". Por lo tanto, el gurú tiene que iluminar la inteligencia del niño y remover la ignorancia que está obstruyendo su total desarrollo. Si profundizamos más, descubrimos que gurú también tiene otro significado: "gu" significa "que no está limitado por atributos" y "ru" significa "que no lo afectan las apariencias". Es decir, el gurú debe estar libre de preferencias y prejuicios y debe tratar a todos los alumnos con el mismo Amor.

Viertan todo su Amor sobre los niños que los rodean y enséñenles con alegría y sinceridad. Unicamente esta actitud podrá justificar su asociación con la Educación Espiritual de Sathya Sai. Naturalmente, Sai no deja de darse cuenta de que los gurúes de Educación Espiritual están dedicados de lleno a su sagrada tarea y están contribuyendo con lo mejor de sí mismos al progreso del movimiento. Pero, justamente, así como se debe recargar de vez en cuando la batería, señalo ahora ciertos defectos y peligros que pueden estar acechando. Es imprescindible que descubran el camino correcto y lo sigan con constancia y fe. Tomemos como ejemplo una lámpara de parafina. De vez en cuando, requiere que se la bombee. Tenemos que usar un alfiler para limpiar obstrucciones y también debemos mantener una cierta cantidad de combustible. El combustible es la fe, el alfiler es el amor que los impulsa a cumplir con su deber y el bombeo es la voluntad que los sostiene en su tarea. Además de todo esto, la lámpara necesita mechas. La mecha es el Nombre de Dios, que ha de ser vuestra constante inspiración. Empéñense en la búsqueda de la Luz, de la Unidad Interior de todo, removiendo la ignorancia primitiva de ustedes mismos y de sus alumnos. 
También piensen en las actividades que se tendrían que promover, mediante la Educación Espiritual Sai, para que puedan asegurarse la felicidad y la armonía de los niños, en sus vidas futuras. Esos niños son lámparas que pueden iluminar el camino de la Nación. Un mal alumno sólo se perjudica a sí mismo; un mal maestro arruina la carrera de cientos. Sean constantes y firmes en sus esfuerzos. Si un poste indicador cambiara de dirección con cada ráfaga de viento, sólo haría confundir al viajero que no conoce la ruta. También tienen que cultivar el Amor y expandir su deseo de hacer Servicio.

Ante todo, llenen su mente de Dios y transmítanlo a los niños. No esperen remuneración ni recompensa alguna, excepto la alegría en los rostros de los niños. Actualmente, los maestros están más interesados en sus salarios que en su deber. Se centran más en sus propias vidas que en su sagrada tarea. Abandonen la loca carrera tras el escalafón y persigan, en cambio, todas las oportunidades, para servir a otros y para promover la prosperidad de la Nación. La cultura hindú ha decaído tanto porque los maestros, quienes debieran ser sus guardianes y promotores, se contentan con alimentarse a sí mismos y a sus familias y con cultivar su propia fama y fortuna. Los Vedas nos dicen que la Bienaventuranza Inmortal no se puede lograr ni mediante actos, ni mediante la progenie, ni mediante las riquezas, sino solamente mediante la renuncia. Por lo tanto, ¡renuncien, ¡renuncien!, ¡renuncien! Sirvan, amen y den a los niños, con alegría, su conocimiento, su encanto y su Amor. Sirvan así a la sociedad y al pueblo. 
Estoy seguro de que cada uno de ustedes está decidido a dar lo mejor de sí al servicio de los niños, a la sociedad y al valioso legado de la cultura hindú.

Cuarta Conferencia de Gurúes de Educación Espiritual de India 
Prashanti Nilayam, 
20/11/1978

UNA NUEVA VERSION DE GURUES

La Educación Espiritual Sai es la base del gran movimiento para restaurar la Rectitud en el mundo. Los mayores han tomado el camino equivocado y es difícil esperar un cambio en sus hábitos y actitudes. Se debe guiar a los niños hacia correctas formas de vida, hacia la simplicidad, la humildad y la disciplina. Se debe persuadir afectuosamente a los padres, mediante el ejemplo de los brillantes, alegres y colaboradores niños que asisten a las clases de Educación Espiritual, para que también manden a sus hijos a estas clases. Como ya saben, resulta imposible atraer a los niños si se empuña una vara en la mano; en cambio, los podrán atraer si tienen algunos dulces. Por lo tanto, los gurúes deben ser encarnaciones de Amor y paciencia. 
El ideal de Educación Espiritual es hacer surgir una generación de niños y niñas que tengan una conciencia limpia y clara. El programa propiamente dicho no es tan importante como la creación de una atmósfera donde puedan crecer y fructificar hábitos e ideales nobles. Los alumnos de Educación Espiritual siguen esta disciplina y el plan de estudios sólo una vez a la semana y concurren a sus escuelas habituales los demás días. Por lo tanto, el impacto que produzca el gurú debe ser excepcionalmente fuerte, ya que tiene que actuar como catalizador en el proceso de modificación de los patrones de comportamiento de estos alumnos.

También el hogar debe sentir el cambio en la conducta del niño. Es aconsejable reunir a las madres de los niños una vez al mes o incluso más frecuentemente, y darles pautas sobre el cuidado del niño e ideales de familia y vida social más elevados. Pueden sugerirles formas y medios de mantenerse al tanto del trabajo de Educación Espiritual y de reforzarlo en el hogar con una crianza adecuada, dejándoles, al mismo tiempo, un amplio margen de libertad a estos niños. Es indudable que, junto con darles la libertad adecuada, se les deben poner límites en las tendencias perjudiciales. Deberán fomentar el comportamiento respetuoso hacia los mayores, en la familia y los padres, además, deben observar cómo se comportan ellos en presencia de los niños, pues la gente joven aprende mucho por imitación. En el hogar, debe primar un espíritu de comprensión y simpatía. Todo esto se puede enfatizar en estas reuniones con las madres. Los hogares en los cuales crecen los niños que asisten a Educación Espiritual Sai, como por cierto todos los hogares, deben ser limpios y con vibraciones libres de odio, envidia, codicia, rencor e hipocresía. Los alimentos que el niño ingiere deben ser balanceados y puros. Desde los dos hasta los cinco años, el niño está estrechamente ligado con su madre y, por consiguiente, la conducta de la madre tiene que ser intachable. 
Los trabajadores y los funcionarios, los gurúes y los miembros de Servicio de la Organización Sathya Sai de todo el mundo deben recordar que están sujetos al escrutinio del público, dondequiera que estén y en todo lo que hagan. Deben haber logrado liberarse de los hábitos y prácticas que recomiendan a otros que abandonen. Los gurúes no deben excluir a sus propios hijos de la clase de Educación Espiritual Sai. No deben perder la calma; deben mantener sus emociones bajo control en todo momento y no mostrar depresión, abatimiento o una voluntad inconstante. La calidad del trabajo es más importante que la cantidad. Por lo tanto, no deben comprometerse a hacer más de lo que puedan hacer satisfactoriamente. Dejen que su propia conciencia sea el juez. Si sienten que han cumplido con su deber en forma satisfactoria para con los niños y para con la sociedad, entonces, podrán descansar satisfechos.

Es obvio que no existen las condiciones ambientales para la propagación de los ideales espirituales de una vida simple, de la búsqueda espiritual, del Servicio con Amor. Los gurúes deben tratar con niños de familias que, a menudo, todavía no son devotos de Sai o de cualquier otra forma de Divinidad. A veces, los esposos o esposas de los gurúes pueden desalentar el dedicado fervor con el que realizan el trabajo. Sin embargo, aún hay mucho más campo para la expansión de esta tarea, especialmente, en los barrios marginales y en las villas. 
También hay muchos otros problemas de todo tipo. Resuélvanlos con la mayor comprensión y profundo Amor. Hagan frente a estos problemas, con un deseo de servir mejor a los niños y los vencerán con facilidad. Gradualmente, se darán cuenta de que la Educación Espiritual no está ideada sólo para la educación de los niños sino también para la de los gurúes. Las tareas de Educación Espiritual están destinadas a elevar y sublimar los pensamientos y emociones de los gurúes, de manera mucho más efectiva de lo que puede hacerlo cualquier otra disciplina espiritual. Recuerden que, como gurúes, ustedes también tienen un gurú que los guía y supervisa su servicio. Por lo tanto, también son alumnos y también aprenden las enseñanzas de igualdad, ecuanimidad y Amor desinteresado, mientras actúan como gurúes. 
En las clases de Educación Espiritual, deben tratar de tener niños de diversos credos, para que la amistad entre ellos pueda convertirse en comprensión y la comprensión en Amor. No hablen sobre las diferencias entre las religiones al comienzo; mejor, acentúen las similitudes obvias, para que las delicadas mentes que tienen a su cargo no se conmuevan o confundan. Cuenten a sus alumnos historias de las Escrituras de todas las religiones, para que puedan comprender que los santos y profetas de todas partes son igualmente buenos y grandes.

Dejen que los niños se den cuenta de que la plegaria es universal y que una oración, en cualquier idioma, dirigida a cualquier Nombre de Dios, llega al mismo Dios. Dejen que comprendan que se puede invocar a Dios a través de un cuadro o un ídolo, para que responda a algún deseo sincero del que ruega, siempre que éste sea una ayuda para otros y no sólo para el peticionante. El Amor puede crear lazos muy fuertes entre los niños, pues ellos aún no han aprendido a odiar. De la misma manera, el Amor puede unir a toda la humanidad, siempre que el hombre se cure de la codicia, la envidia, el deseo y el apego. El gurú debe mostrar a sus alumnos el común denominador de los buenos consejos sobre la conducta humana, contenido en todas las Escrituras de todas las religiones. Los Vedas enseñan que el hombre debe adorar y honrar a Dios, en agradecimiento por todas Sus bendiciones. La Biblia enseña que el hombre debe rogar por la paz y practicar la caridad. El Corán dice que el hombre debe mostrar misericordia por los que sufren y entregar su voluntad al Ser Supremo. Los textos budistas enseñan la lección del desapego y el control de los sentidos. El Zendavesta exhorta al hombre a desechar sus tendencias perversas y brillar en su propia gloria innata. El gurú debe embeberse de todas estas cualidades, para luego enseñárselas a sus alumnos, mediante el precepto y el ejemplo. 
Ante todo, el gurú debe proveerse, por medio de la disciplina espiritual, de un temperamento calmo y sereno. Debe estar preparado para hacer frente a cualquier alteración del medio, sin alterarse en lo más mínimo. Si alguien les pregunta si lo que muestran es indiferencia, no se enojen. Algunas personas pierden los estribos cuando se les hace esta pregunta. Inclusive, cuando tienen que hablarle duramente a un niño o a un padre, puesto que todos los otros modos de hacerles entender algo han fallado, mantengan la dulzura en su corazón. No dejen jamás que el prejuicio o el odio los endurezca. 
Deben prepararse para esta tarea de Servicio, mediante alguna disciplina espiritual individual realizada diariamente con sinceridad y regularidad.

Centro de Formación de Gurúes de Educación Espiritual 
6/6/1978

EL PRECEPTO Y EL EJEMPLO

La India ha sido declarada "Estado secular" y, por lo tanto, en la escuela, se niega a los estudiantes cualquier posibilidad de recibir educación en asuntos espirituales, ni siquiera un conocimiento de los fundamentos de la Antigua Sabiduría. Esto es una tragedia. Los niños tienen derecho a los bienes de sus antecesores; pero los niños de esta tierra, no tienen acceso ni a la base de su antigua cultura. India es India, gracias a la Antigua Sabiduría. Esta le ha permitido sobrevivir a muchas tormentas terribles; ha mantenido al país culturalmente unido, a pesar de la diversidad de idiomas, hábitos alimenticios y vestimenta. Se venera al Ramayana, al Mahabharata y al Bhagavata, desde los Himalayas hasta el Cabo Comorín. Los ideales de Verdad, Rectitud, Paz y Amor que proclaman y ejemplifican han unido al pueblo y lo han mantenido en la senda que fuera beneficiosa tanto para e1 individuo como para la sociedad. La Antigua Sabiduría es la única religión que declara que no existe una religión que pueda ser rotulada como "única y verdadera". Ella dice que todas las religiones no son más que facetas de la Verdad Unica, que todos los Nombres son Nombres de Dios, que todas las Formas no son más que Sus Formas. Ninguna religión puede decir que representa plenamente a la Verdad Eterna. Esta es la enseñanza de la Antigua Sabiduría. Por consiguiente, si alguien encuentra fallas en la fe de otro, está menospreciando su propia fe. Si alguien difama a otra religión, sólo está revelando su ignorancia respecto de la naturaleza de la religión y la gloria de Dios.

La educación debe incluir la educación de la mente del hombre, de sus impulsos a odiar, acumular, pelear, difamar. La educación no es simplemente la adquisición de ciertas habilidades que permitan utilizar los materiales que se encuentran en la Naturaleza para transformarlos en productos utilitarios; no implica meramente la adquisición de información sobre las leyes de la Naturaleza. La educación es el proceso por medio del cual el hombre saca el mejor provecho de sus propias dotes interiores, para conocerse a sí mismo. La educación debería abrirle su visión interna más que la externa; la externa debe revelarle la Gloria de Dios y la interna debe revelarle al Dios dentro de él. El alimento debe contribuir al desarrollo de la cabeza y ésta debe descubrir la existencia de Dios en todas partes. 
Los gobernantes de este país tienen una gran responsabilidad con respecto a este tema. Deben preocuparse por educar a los niños de este país, no sólo para que lleguen a ser buenos mecánicos o artesanos, hábiles leñadores o conocedores de los mejores sistemas de regadío, sino como personas dotadas de Verdad, Rectitud, Paz y Amor, capaces de hacer frente a las olas del destino y de preservar su ecuanimidad en cualquier situación. Los estudiantes deben aprender a ser buenos y perseverantes servidores y aspirantes. Se les debe enseñar el Yoga del control de la mente y no el del control de la respiración, el cual, bajo una dirección incompetente, podría poner en peligro su salud. Es mi deseo que se los entrene en estas cuestiones, cualquiera sea la denominación que se le dé a esta enseñanza.

Los niños deben crecer teniendo conciencia de la hermandad del hombre y la Paternidad de Dios. Si no se mantienen esta atmósfera y esta enseñanza, les estamos negando lo que por derecho es suyo. La fe en el hombre implica la fe en Dios y la fe en Dios crea la fe en el hombre. Sin fe, el hombre es una criatura carente de raíces; se seca y se marchita rápidamente. El hombre necesita fe en el Dios interior, el que le hace manifestar yo, yo, yo, cuando se refiere a lo que el impulso interno le hizo decir, actuar o hacer. La fe es la base sobre la cual crecen el amor y el coraje, el contento y la alegría. Es muy fácil hacer que los niños tomen conciencia de este Yo interior, que tiene al cuerpo como su ropaje. Ello hará que se desarrolle en ellos el amor recíproco y la cooperación con todos los hombres de todos los países, una vez que sepan que el color y la casta no son más que una envoltura que no afecta en nada a la verdadera realidad. 
Es evidente que el principal deber de las escuelas es inculcar en las mentes de los jóvenes el valor de la plegaria y el de la humildad y el Servicio hecho con Amor a los demás, empezando por los hogares de donde provienen. Se debe infundir a los padres fe en las verdades básicas de esta Religión Universal. Los niños deben verlos orando frente al altar familiar, meditando en silencio, perdonando los errores de los otros, compadeciéndose por el dolor y la aflicción. No deben permitir que los niños los vean preocupados, desamparados, descontentos y angustiados, como si no tuvieran un Dios en el cual apoyarse ni reservas internas de fuerza y coraje a las cuales recurrir. 
Los maestros también deben ser simples, sinceros e íntegros aspirantes que irradien alegría y amor. No será un buen maestro aquél que ponga énfasis en el nivel de vida, ingreso y gastos, en términos de cálculos y precios. Un maestro debe ser como los sabios de antaño, como aquellos equilibrados, contentos, tranquilos y serenos eruditos que practicaban el autocontrol y vivían rodeados de una atmósfera de serena ecuanimidad.

Los amigos que el niño haga, tanto en la escuela como en el vecindario, ejercerán un efecto beneficioso o perjudicial en su crecimiento. Las historietas, los cuentos de horror, el terrorismo, las películas de pistoleros y los llamativos afiches cinematográficos degradan al hombre y pueden llegar a arrastrar a un héroe en ciernes hasta la nulidad. 
El hombre aprende a honrar el dinero y las cosas que éste puede comprar; admira la crueldad y la astucia, más que la compasión y el Amor. Por lo tanto, el hogar, como la escuela y la sociedad, tienen que ponerse en actividad y aceptar el desafío que plantea el futuro de este gran país. 
En los internados y en los albergues para estudiantes, en donde los maestros y directores están sinceramente interesados en elevar a la futura generación, se logra un éxito mayor que en muchos hogares y que en la mayoría de las escuelas. Sin embargo, tampoco deberían tratar de formar a los niños en un molde predeterminado. La Antigua Sabiduría no tiene un patrón fijo. Admite una variedad infinita, basada en logros pasados y en los conocimientos del presente. Se ha sugerido que a los niños "malos"  en realidad no existen niños "malos", sino únicamente niños "mal criados"  se les debería aislar y dar atención especial, para curarlos de sus tendencias negativas. Sin embargo, no me gusta que se los separe y que todos dirijan su atención hacia ellos como niños especialmente marcados. No es bueno para ellos, ni tampoco para los demás. Ustedes pueden prestarles una especial atención, sin que el resto de los niños lo note, ya que habitualmente provienen de familias que carecen de raíces en la práctica espiritual. Esto es lo único aconsejable. Naturalmente, un buen maestro sabe cómo tratar a dichos estudiantes, si él o ella tienen fe e inteligencia.

En Mi opinión, la "Instrucción Moral" no debería figurar en el plan de estudios como una materia separada; todo tema debe aprenderse incluyendo la instrucción moral, como el hilo que va uniendo una lección con otra. Mediante el ejemplo y el precepto, tanto en el aula como en el campo de juegos, se debe enfatizar la excelencia de la colaboración inteligente, del sacrificio por el grupo, de la compasión por los menos dotados, de la ayuda a los impedidos, a los débiles, a los enfermos y a los pobres, del Amor y la confianza en uno mismo, del silencio y la plegaria. El método indirecto para inculcar estos principios morales es mejor que la enseñanza directa mediante libros de textos y exámenes. Relaten historias de las Upanishads y de la Biblia, del Bhagavata y del Ramayana, del Mahabharata y de la vida de los Santos de todos los pueblos y de todas las épocas, para ilustrar un tema que surja en una lección de cualquier materia. Es posible, incluso, enseñar ciencia y matemáticas, de una manera moral o inmoral. Prefieran siempre la forma moral. 
Una ventaja que se irá acrecentando cuando tomen este programa de elevación moral con verdadera seriedad, es que, a través de la sutil influencia de los niños, estarán también purificando la atmósfera de los hogares. Cuando un niño se siente en silencio a meditar sobre el Creador de toda esta maravilla y gloria, sus padres terminarán por reaccionar de la misma manera y la atmósfera del hogar se llenará de humildad y de Amor. 
Sería de gran importancia la creación de un instituto donde se imparta instrucción en yoga y meditación y en el liderazgo adecuado de los niños en las escuelas. Los niños mayores y los maestros podrían vivir allí en comunión con Dios, durante algunas semanas y retornar luego a sus respectivos colegios y lugares de trabajo, pletóricos de fe en el hombre y en Dios. Esto representaría el amanecer de una revolución en la perspectiva y en las actividades de la India de hoy.

Reunión de Directores de Escuela Poona, 
3/4/1967



QUE ES EL HOMBRE ? :

EL HOMBRE 
 

El hombre 
es una chispa 
de lo Divino 
 

Lo Divino es la llama 
de la lámpara 
que arde 
eternamente en el altar que 
llamamos cuerpo

RECOBREN EL EQUILIBRIO

El hombre es un peregrino que ha emprendido un largo viaje; partió desde la piedra, pasó por el reino vegetal y el animal y, ahora, ha llegado al nivel humano. Aún tiene un largo camino por recorrer para alcanzar lo Divino y, por lo tanto, no debe detenerse. Cada momento es precioso; cada paso debe llevarlo hacia adelante y acercarlo a su meta. Aquellos que nacieron en India son verdaderamente afortunados, ya que son millones los que han transitado por ese camino aquí y hay muchos guías bondadosos disponibles que pueden conducirlos por los senderos más fáciles y más cortos. Ellos les pueden dar las características del lugar de donde ustedes provienen, ya que ustedes las han olvidado y, por lo tanto, se sienten perdidos cuando se les pregunta al respecto. También les pueden hablar sobre el objetivo que deberían alcanzar cuando el esfuerzo del viaje termine y respecto de las seductoras atracciones que aparecerán en el camino y que deben evitar. 
El hombre  es la síntesis de todos los sentimientos, emociones y reacciones que surgen en su mente. La mente es la sede de todos los impulsos, deseos y pensamientos. Cuando la mente esté limpia, el mundo que ésta reconoce también estará limpio. Cuando la mente esté turbia o agitada por el miedo, el mundo aparecerá como miserable y deprimente. Mucha gente culpa al mundo, sin saber que la falta está en ellos mismos. Su pensar está pervertido, sus ideas no son sanas, sus mentes están inquietas, porque están demasiado llenas de deseos insatisfechos. Ricos o pobres, educados o no, nobles o vulgares, ven el mundo a través de los cristales de sus propios prejuicios y predilecciones y lo condenan o exaltan de acuerdo con lo que les complace. 
Para estudiar adecuadamente a la humanidad, hay que estudiar al hombre, porque es el centro de las cosas. En el hombre se debe estudiar, controlar y regular la mente. Sus pensamientos se originan en la mente, se expresan mediante palabras y se manifiestan mediante las acciones. El intelecto debe coordinar adecuadamente a estos tres; de lo contrario, la vida se convierte en una tragedia. Se debe disciplinar a la mente para que desarrolle el gusto por lo bueno y lo divino, y no por el dinero y los logros materiales. El dinero viene y va; pero la moralidad viene... y se acrecienta.

El hombre, en su ignorancia, afirma que vive únicamente para sí mismo, que come y bebe para apaciguar su hambre y su sed y que solamente se preocupa por su salud y comodidades. Dos personas pueden estar durmiendo en el mismo catre, pero los sueños de cada uno vagan independientemente, por sus propias regiones desconocidas. ¡Sin embargo, la verdad es muy diferente! Esta egoísta actitud que restringe y reduce los intereses propios a uno mismo y a la auto exaltación, no es otra cosa que "la muerte". La contracción equivale a extinción, en tanto que la expansión es vida. El hombre debe sentirse un miembro de la sociedad en la cual ha nacido, que lo ha hecho crecer y lo ha nutrido con ideales y con ideas. La vida espiritual no significa llevar una existencia aislada. El hombre debe sembrar las semillas del Amor en su corazón y cosechar luego la Paz. Los Vedas dicen que debe compartir esa Paz con todos. Sólo hay felicidad en lo vasto, en lo ilimitado, en lo inmenso, no en lo pequeño, lo reducido, lo limitado. El Amor conduce a la expansión; el odio conduce a la contracción y a la muerte. Esta es la enseñanza básica que entregan las Escrituras de la Antigua Sabiduría.

Lamentablemente, ante los avances realizados por la ciencia y la tecnología, han perdido el equilibrio. El hombre ha aprendido a caminar sobre la luna, a vivir en las profundidades del océano, a penetrar en las más profundas capas de la corteza terrestre... y, esto es lo lamentable, no ha aprendido a vivir sobre la tierra y a dejar que otros hombres también vivan sobre la superficie de la misma. ¿Cómo podría lograr el hombre la felicidad y la Paz de la mente, ya sea volando en las alturas o nadando en las profundidades? También debe cargar con sus problemas y preocupaciones, sus temores y fracasos, en esos lugares. Si no se libera de estas cargas, no podrá sentirse liviano y digno de ser amado. La Paz tiene que surgir del interior; no es algo que se puede obtener en el exterior. 
La ciencia tiene su visión, una visión dirigida hacia afuera, hacia artefactos y máquinas, que proveen confort y comodidad exterior. El científico examina el mundo objetivo de la materia; trata de superarse en la visión externa. El que examina el Alma y desarrolla la visión interna es el Santo. El científico diseña máquinas, el Santo confía en los mantras. Se puede restablecer el equilibrio solamente cultivando la Visión Interior. Esto se debe hacer también en escuelas y colegios, pero en ellos se ha descuidado este aspecto durante demasiado tiempo. 
Si examinan la naturaleza de la mente, encontrarán que es muy similar a la lente de una cámara.

El cuerpo es la cámara, la mente es la lente, el corazón es la placa fotográfica, el pensamiento es el flash y la inteligencia es el disparador. Enfoquen la lente hacia la fuente de la felicidad, no hacia la sede de la ansiedad y el miedo; entonces, serán recompensados con una hermosa fotografía impresa en el corazón. Sin embargo es difícil, por no decir imposible, dirigir la lente en la dirección que nos indican los santos y los profetas, ya que, por otra parte, la mente ha sido muy adecuadamente caracterizada ¡como un mono! Incluso, es aún más caprichosa e indócil que un mono, ya que salta de un punto a otro que está a kilómetros de distancia en el espacio, y a siglos de distancia en el tiempo, en menos de lo que lleva parpadear. La mente salta de un deseo a otro y nos va enredando en su espiral. Reduzcan el deseo, desalojen al ego, expulsen la ira y así la mente se transformará en vuestro esclavo, en lugar de ser vuestro amo. 
El Amor es la llave maestra que puede lograr todo esto. Por eso digo: "Comiencen el día con Amor; pasen el día con Amor; llenen el día con Amor; terminen el día con Amor. Este es el camino hacia Dios". En este sendero no serán acechados por la ira, el deseo o la ambición. Sólo tendrán la compañía de los medios buenos y adecuados para un progreso rápido. Cumplan sus deberes con Amor, como si estuvieran adorando a Dios con ellos. Actualmente, muchos líderes claman por la libertad de seguir las propias inclinaciones. Pero la verdadera libertad se obtiene solamente cuando están libres de la influencia perniciosa de pasiones, tales como la lujuria, la envidia, el orgullo, la ambición y el odio. La inclinación propia no significa cualquiera y cada uno de los deseos que surjan en sus mentes; significa la inclinación de vuestro verdadero Ser hacia Dios. Si ustedes tienden hacia Dios, las pasiones que los esclavizan perderán su poder. Entonces, podrán realizar su "deber", impulsados por una voluntad propia y con todo el Amor de vuestro corazón. El deber sin Amor es deplorable; el deber con Amor es lo deseable, pero el Amor libre de deber es Divino.

La voluntad del Ser implica lo que responde a los mejores intereses del individuo, a los pensamientos más puros que surgen de su interior, para su propio bien. Eso significa que todo lo que sea imitación será estéril. Sigan los dictámenes de la pura conciencia propia. No copien los deseos y resoluciones de otro; eso es lo que hace el hombre ciego quien, generalmente, está siguiendo a otro ciego. Dios está en el Santuario de vuestro corazón. Está siempre dispuesto a guiarlos. No aprecia la pompa externa ni el comportamiento exhibicionista. El no lleva la cuenta de las horas que pasaron entonando canciones devocionales, repasando las cuentas del rosario, ni los kilómetros que hayan caminado al participar en coros ambulantes. Lo que hace es examinar la pureza de vuestro corazón, tal como se evidencia a través de vuestras palabras y acciones. 
No se empeñen en encontrarles faltas a otros; mejor, busquen sus propias faltas. Les pido que implanten tres ideas en sus corazones: (1) No olviden a Dios. (2) No pongan su fe en el mundo que los rodea, ya que cambia a cada segundo y no es duradero. (3) No tengan miedo. Ustedes son el Ser imperecedero que no conoce el temor. También quiero que eliminen de sus corazones dos ideas: (1) Olviden cualquier daño que alguien les haya infligido. (2) Olviden el bien que ustedes hayan hecho a otros.

Simla, 
17/3/1973

A LOS ERUDITOS

Los sabios son aquellos que conocen al Ser. Distinguen entre Aquello y Esto, lo Absoluto y lo Relativo, lo Universal y lo Particular, lo cual es falsamente concebido como separado de lo Universal. Cuando el hombre experimenta la verdad de que él es el Ser Absoluto, alcanza la Bienaventuranza Suprema. El hecho de que uno no haya logrado esa experiencia y, en cambio, haya consumido montañas de textos espirituales o ganado renombre de gran estudioso, no es más que un desperdicio. Sólo el hombre tiene la habilidad de comprender el mundo fenoménico que lo rodea. Puede entender los caminos y las vacilaciones del mundo; puede ahondar en su evolución e involución, en su contracción y en su expansión. Por consiguiente, sólo debe adjudicarle un valor relativo y seguir, como su única meta, la búsqueda del Ser y el alcanzar al Ser. Esta búsqueda debe realizarla mediante una disciplina espiritual continua y consecuente.

En todo Ser está encerrado un potencial espiritual ilimitado. En el hombre, éste se expresa como Sabiduría: la Sabiduría Suprema. El hombre no es ni un trozo de barro ni un pedazo de carne. Tiene dentro de sí, el inagotable manantial de la Bienaventuranza Divina. Una persona no es solamente el cuerpo, con sus miembros y restantes mecanismos. El Ser es la persona. El Alma es la personalidad. La persona experimenta la Bienaventuranza, únicamente cuando ha llegado a reconocer al Ser. Este logro no se puede obtener mediante las riquezas, autoridad en el trabajo, erudición, posición social, fama o fuerza. A1 desconocer esta dicha perenne, el hombre imagina que los placeres de los sentidos son Bienaventuranza y malgasta su vida en búsquedas infructuosas. Deambula por las espinosas selvas y por los áridos desiertos. Se humilla a sí mismo, se arrastra y se rebaja pidiendo favores a todos y a cada uno. Esta es la consecuencia de la ignorancia que lo ciega.

Cuando nace, el hombre viene provisto de un pasaje para su viaje de regreso. Aunque lo lleva en la mano, gana y gasta, se levanta y cae, canta y danza, llora y se lamenta, olvidándose del final del viaje. Pero, aunque él lo olvide, el vagón de la vida rueda hacia el cementerio, que es su estación terminal. El hombre no obtendrá gloria si continúa irremediablemente atado a la rueda del nacimiento y la muerte. Su gloria y su grandeza consisten en que logre desatarse de esa rueda. 
Antes de que la muerte le arrebate la vida y lo empuje hacia otro nacimiento, el hombre debe "aprehender", por medio de la disciplina espiritual, el misterio del Ser. Cuando llegue la muerte, uno debe estar feliz de encontrarla, ya que vendrá por última vez y no habrá más nacimiento. 
El hombre llora al nacer, pero no debería llorar cuando muere. Debe morir triunfante sobre la muerte. De lo contrario, sólo viviría para consumir toneladas de alimentos y ser un parásito para la tierra. Ustedes buscan escapar al dolor y al sufrimiento; pero ellos son ineludibles. 
La vida es un sueño. En el sueño, experimentan alegría y dolor; pero cuando al despertar a la conciencia del Ser, se den cuenta de que ambos, la alegría y el dolor, son irreales, ya no sentirán más la emoción de la alegría ni el abatimiento del dolor. No tendrán más miedo ni ansiedad, miedo a la muerte o ansiedad por el futuro.

La mente es el arquitecto de vuestro progreso o de vuestra decadencia. Para los tontos, la mente es un dinosaurio formidable; para los inteligentes, la mente es un ángel. La mente contaminada es desgarrada por el temor; la mente pura y elevada es plácida y serena, como la del sabio errante. Los Vedas enseñan cómo purificar la mente y convertirla en una herramienta útil. 
No hay nada en el Universo que no tenga una causa. Todo Ser, objeto e incidente ha sido originado por la Causa Primera y la orientación de Su Guía. Las Escrituras apelan al descubrimiento de ese Principio Invisible. Pero por una completa ignorancia y perversidad, han sido desconocidas y desechadas, y el hombre se ha ido engañando a sí mismo, creyendo que sus fantasías son verdaderas, justas y beneficiosas. El hombre ha lanzado su calidad humana al cráter de la crueldad, olvidando sus mejores intereses bajo la influencia del odio, la envidia, la soberbia y el ansia de poder. Ha desechado la expansión de su cultura y, como resultado de ello, la Paz ha huido de su corazón, ha abandonado el seno de la sociedad humana y ha escapado más allá de las fronteras de las naciones. 
Los estudiosos eruditos que hoy se han reunido bajo el auspicio del Prashanti Mahasabha de la Sabiduría, deben establecerse y erigirse como pioneros y ejemplos, en la tarea de devolverle a la gente la conciencia de la grandeza de la Antigua Sabiduría y de los Vedas y las Escrituras que le sirven de santuario. Deben enseñarle a la gente el Principio del Ser e irradiar inspiración a través de la práctica de lo que enseñan. Al estar inmersos en la Existencia   Conciencia   Bienaventuranza, deben comunicar esa alegría y esa Sabiduría a los demás. Siembren en cada corazón la semilla de la Verdad. Los bendigo para que tengan éxito en conducir a los hombres hacia esa Bienaventuranza de plenitud y realización.

Prashanti Nilayam, 
3/12/1972

DEN Y GANEN

Para un mundo que persigue la felicidad y la Paz, siempre esquivas y que, por consiguiente, está cegado por la niebla de la decepción y la enfermedad, lo Divino representa el Pilar de Luz, que indica la senda hacia el progreso. El hombre ha heredado este ámbito de trabajo, este mundo, que no es más que una gran fábrica en la cual él mismo es transformado de hombre en Dios, para lo cual no necesita más que aplicar con diligencia su energía y sus talentos al propósito de cambiar. El hombre debe trabajar durante cada momento de su vida; es una obligación que no puede evitar. Su misma existencia depende de la acción, el esfuerzo y el trabajo. Y el trabajo tiene como resultado ya sea el bien o el mal, algo grande o algo mezquino, la grandeza o la miseria. Por lo tanto, para evitar el mal y el dolor, el hombre debe estar activo de acuerdo con correctas líneas de conducta. Ese es el deber que se debe a sí mismo.

Puede que haya diferencias entre los hombres, respecto de la fuerza física, la posición económica, la capacidad intelectual; pero todos son iguales ante los ojos de Dios; todos tienen el derecho y la potencialidad para alcanzar el objetivo de fundirse en El. Observen que todos, desde el mendigo hasta el millonario, están movidos por el mismo impulso de lograr la dicha, la Bienaventuranza suprema, basada en la Paz interior, que no es afectada por ningún altibajo. Toda actividad, no importa cuán elemental o grandiosa sea, está subordinada a este ideal. 
Esta Bienaventuranza Divina no es manufacturada por ninguna empresa, ni se puede adquirir en cualquier negocio. No es algo que se pueda ganar en el exterior, ni agregar a la cantidad de nuestras posesiones. Debe brotar y crecer desde adentro; nutrirse y atesorarse en el interior. 
Tomen el ejemplo del contento y el placer que da la comida. Un hombre hambriento puede tener fajos de billetes a su alcance o una bolsa con suficientes comestibles pero, a menos que consuma los comestibles o convierta los billetes en alimentos consumibles y los coma, no podrá surgir en él ningún sentimiento de satisfacción. Similarmente, la Bienaventuranza también es una experiencia interior, una serenidad interna, elevada y estimulante. Jamás se la puede obtener mediante la acumulación de objetos como automóviles o casas, tierra u oro, depósitos o acciones. ¿Cómo podría saciar el hambre una caja fuerte o dar Paz una cuenta bancaria? La Bienaventuranza es la meta que todos perseguimos, sea de manera individual o a través de la actividad social.

El hombre es un ser social, ya que puede utilizar a la sociedad para que lo impulse hacia la meta. La sociedad le entrega la técnica y le da la oportunidad del adiestramiento. La sociedad no es un agrupamiento casual que le otorgue facilidades para sus placeres sensuales; no se la debe concebir desde esa óptica. Su propósito es mucho más noble. No es un instrumento para promover sus ansias de poder, autoridad o ventajas personales. El placer, el orgullo, el afán de dominio, la necesidad de alimentarse son patrones que el hombre comparte con las aves y las bestias. Pero, además, él está dotado de inteligencia, discriminación, sentido de lo correcto, habilidad para acumular conocimientos en el lenguaje y transmitirlo a las generaciones siguientes. Sabe que la seguridad y la estabilidad de la sociedad significan su propia seguridad y estabilidad. El individuo no puede progresar en aislamiento. Esto constituye el fundamento de la plegaria védica que dice: "Que todos los mundos sean felices". El hombre debe contribuir con lo mejor de él a la felicidad de los demás y así también él podrá ser feliz. Y, ¿cómo puede contribuir mejor? Cada uno tiene su deber, su tarea o su rol específico como individuo y como miembro de la sociedad a la que pertenece. Cumplan con ese deber, lleven a cabo esa tarea, representen ese rol, lo mejor que puedan; así es como uno puede realizarse. El cuerpo goza de salud solamente cuando cada miembro, músculo, nervio, arteria y célula realiza su deber eficiente y correctamente. Así también, una fábrica, una sociedad o un taller pueden funcionar bien y sanamente, sólo cuando cada trabajador o individuo cumple con su obligación y realiza bien sus funciones. 
Pero actualmente, se hace dificil descubrir a alguien que tenga conciencia de su deber como parte de la organización, sociedad, país, nación o como parte del mundo al cual pertenece. A menos que uno desarrolle la virtud, emplee el talento, la inteligencia y el discernimiento de la manera más beneficiosa y maneje su fuerza física con moderación, estará malgastando su vida en amargura y dolor para los demás. 
Los Vedas manifiestan: "No es ni por los actos, ni por las riquezas, ni por la descendencia, sino por la renuncia, que puede ganarse la inmortalidadT.

La renuncia, el desapego, el sacrificio, la entrega, sólo ellos podrán asegurarnos la realización más elevada: la Bienaventuranza Eterna. La renuncia es la ley de la vida. Ello hace que la vida sea valiosa y pueda tornarse en una fuente de felicidad. 
Deben exhalar lo que inhalan, eliminar lo que han consumido; la sangre que llega a un punto debe pasar inmediatamente al lugar contiguo; no se la puede retener cuando se la recibe, ya que ello produciría un edema o alguna enfermedad seria. Lo mismo ocurre en el campo social, económico, político y espiritual. Esta lección, respecto de que todo le será dado a la persona que lo entregue todo, fue enseñada en India desde hace siglos. De ahí que la India fuera reconocida como la tierra de la renuncia, del autocontrol, la tierra de la actividad enaltecedora. Cuando se dejó de lado a la renuncia como forma de vida, la India se fue deslizando hacia un estilo de vida enfermo, una vida llena de llantos y lamentaciones, de clamor por alimentos, mendigando ante todas las puertas. 
¿Cómo se puede desarrollar la renuncia sin el Yoga, sin el control de las agitaciones del deseo en la mente? Puede que tengan aire acondicionado, pero ¿cómo puede haber Paz, sin el acondicionamiento de la mente? Puede que controlen los precios, la producción de acero o de tela, la distribución de alimentos en granos y una cantidad de otras cosas y procesos pero, si no tienen el control de la mente, todo lo demás no es más que ejercicio infructuoso. El control de la mente es más sublime y beneficioso que cualquier otro sistema de control. No se puede parar a un tren en movimiento, ni siquiera si miles de personas se colgaran de él y tiraran hacia atrás; pero se lo puede detener si el conductor presiona un pequeño botón en la máquina. Así también, si se controla la mente, se podrán detener las diversas funciones que se busca controlar. Hoy en día, se gasta mucho tiempo y dinero para lograr objetivos que no son esenciales, pero se está descuidando, en cambio, el objetivo más importante, o sea, el control de la mente. Yoga es el nombre que se le da a ese sistema de control. En la actualidad, se ha dejado de lado el yoga y ha logrado prioridad el ud yoga (un cargo). Pero un cargo sin el control de la mente se convertirá en un obstáculo, un impedimento. Esta es la razón por la cual, actualmente, se está propagando con rapidez una enfermedad insidiosa: ¡las huelgas!

Huelgas dondequiera, por cualquier motivo y por parte de todo tipo de personas, desde los cocineros hasta los guardianes de la ley y el orden. Los intereses del propietario y los trabajadores, del empleador y los empleados están entrelazados; uno no puede prosperar sin el otro, de modo que tienen que entenderse como recíprocos. Seguramente, surgirán problemas y dificultades, pero ambas partes tienen el derecho y la obligación de resolverlos mediante consultas y arreglos mutuos. El propietario es el corazón de la organización; aquellos que trabajan en ella, en los diversos sectores de su actividad y que son necesarios para llevar a cabo los objetivos de la misma, son los miembros. El corazón debe conservar activos a los miembros; los miembros tienen que sustentar al corazón. Sólo ellos son afines; sólo ellos están comprometidos en el esfuerzo; para resolver los problemas, se requiere de la coordinación entre ambas partes y no hay terceros que puedan arreglarlos. Lo mejor es resolver los problemas en conjunto, con Amor y con comprensión. El bienestar de ambos no debe ser impedido por la ignorancia o la emoción. Lo primero y principal que debe hacerse es cultivar la fe. Esta se nutre en el Amor, el cual es fortalecido por la ecuanimidad. Sólo se puede obtener la ecuanimidad cuando hay plena confianza en Dios y una entrega completa a la Voluntad Divina.

La paz del mundo depende de la paz y la amistad entre las naciones; la paz de las naciones depende de la paz entre las unidades que la conforman: los pueblos, las familias y, finalmente, los individuos de cada familia. Por lo tanto, todo individuo tiene la responsabilidad de amar a los demás, tener fe en ellos y venerarlos como chispas de lo Divino. Cada hombre tiene que cultivar las virtudes de la tolerancia, la paciencia y la hermandad. 
Si alguien pierde su fortuna, puede recuperarla mediante una u otra artimaña. Si pierde la salud, algún médico puede prescribirle un tónico para recobrarla. Si alguien pierde la posición y autoridad, puede que las recupere gracias a su valor y resolución. Si alguien pierde la Virtud, la habrá perdido para siempre; nada puede restaurar la pureza primitiva. Por lo tanto, uno debe estar siempre alerta y no descuidarse jamás.

La más grande de todas las virtudes es el Amor. El Amor es la base del carácter. Pueden tener todas las otras cosas deseables, en abundancia, pero si no tienen carácter, es decir, la virtud centrada en el Amor, no tendrán Paz verdadera. ¡El dinero viene y se va! Pero, ¿y la moralidad? ¡Ella viene y...crecel Se debe cultivar la moralidad en el corazón, alimentándola con Amor; sólo entonces podremos tener justicia, seguridad, ley y orden. Si el Amor declina entre la gente, las naciones se debilitarán y la humanidad perecerá. 
El Amor es la máquina central en una fábrica. En una fábrica, uno tiene que trabajar junto a cientos de personas con distintos temperamentos; por lo tanto, uno debe aprender a tener tolerancia y ecuanimidad. Uno debe crear una atmósfera de tranquilidad a su alrededor. No se debe mirar a otro con envidia, malicia u odio. Se puede promover la tranquilidad si cada uno realiza su deber de manera leal y eficiente; ésta es también la disciplina espiritual más elevada.

El deber es Dios; el trabajo es Adoración. Cuando realicen su deber lo mejor que puedan, con todo su talento y habilidad, teniendo como objetivo el beneficio para la organización de la cual son miembros, estarán adorando a Dios y El, seguramente, se sentirá complacido. Vuestra vida transcurre entre Yantras (máquinas); cuando convierten su trabajo en una muestra de devoción, la atmósfera será similar a la que se logra con los Mantras (fórmula para alabar a Dios) y no a la que se logra con los Yantras (máquinas). 
La Paz y la prosperidad no son algo que llueva del cielo; se debe trabajar por ellas y se deben adquirir mediante un esfuerzo sincero dedicado a Dios, con intensa y pura devoción; se las debe ganar mediante el cultivo del Amor, de la humildad y el respeto. Dejen que el ideal de la Hermandad de los hombres y la Paternidad de Dios los guíe y los conduzca de éxito en éxito.

Bangalore, 
2/1/1972

LA DESVALORIZACION 
DEL HOMBRE

Hay mucha discusión y agitación, como consecuencia de que se ha devaluado la moneda. Algunos dicen que es una buena medida; otros dicen que correspondía hacerlo, fuera bueno o malo; algunos sostienen que se podría haber evitado o postergado. Pero el resultado neto ha sido la ansiedad y la preocupación de todos. Sin embargo, es más importante y más lamentable la desvalorización del hombre, que ha estado ocurriendo sistemáticamente en los últimos tiempos. El hombre es considerado como una herramienta, como un instrumento; no se piensa en que ha nacido, ante todo, para su propia realización.

Cada hombre se debe educar a sí mismo a través de pruebas y errores y llegar a graduarse al alcanzar el pleno conocimiento de su propia realidad. Hay un gran destino que lo espera y está dotado de los talentos necesarios para llegar a cumplirlo. No es una víctima desvalida de las circunstancias. Pero lo trágico es que ha permitido que se oxiden sus talentos por descuido y que se ha olvidado del objetivo. El camino que debe recorrer está también cubierto de malezas; toda señalización ha desaparecido. Por eso, Aquél que trazó el camino ha venido nuevamente para conducir al hombre por él, una vez que lo haya reparado y renovado. Consideren por un instante cómo se ha estado formando al hombre desde hace millones de años, para este elevado destino. Durante el caos cósmico primordial, hubo dos fenómenos que lucharon por imponerse el uno al otro. Por una parte, estaba la gran cantidad de lava ardiente expulsada por los volcanes y que emanaba de las grietas y abismos que marcaban con cicatrices la aterradora faz de la tierra. Esta conflagración destructiva se extendía en todas direcciones, sembrando el pánico y la muerte, anunciando el fin de todo. Por otra parte, casi inadvertidas, microscópicas amebas flotaban, furtivamente, en el borde del agua o se adherían desesperadamente a las grietas de las rocas, manteniendo la débil chispa de vida, a salvo de los embates del fuego y el agua. ¿Quién podría haber vaticinado en ese momento que el futuro estaba en la ameba, cuya aparición misma se debía a un accidente y cuya supervivencia era un enigma? ¿Quién podría haber previsto que estos minúsculos puntos de vida podrían resistir triunfalmente el devastador embate del fuego y del frío?

Sin embargo, esa partícula de Vida Conciencia triunfó. La sola inteligencia, adaptabilidad y perseverancia en "la voluntad de vivir" la ayudaron a derrotar a la furia mortal de los elementos. Por el despliegue de esa Vida Conciencia, la ameba floreció, constituyendo diversas especies de seres vivientes, gigantescos y microscópicos; finalmente, llegó a abrirle paso al hombre; en el hombre, dio los frutos de la bondad y la virtud, la compasión y el sacrificio, la oratoria y la música, la canción y la danza, el saber y la disciplina espiritual, el martirio y la santidad y también creció como depositario de la Divinidad e, incluso, ¡hasta las Manifestaciones Divinas asumieron forma humana!

Esta es la razón por la cual se dice que el hombre es la cima de la Creación. Este es el propósito por el cual se ha abierto camino esforzadamente, a través de la piedra y la hierba, el árbol, el ave y la bestia. Por eso, el hombre no debe dilapidar el valioso premio que ha ganado. Debería evitar la posibilidad de retroceder nuevamente hacia la animalidad, esforzándose por avanzar hacia la Divinidad. Debe tomar conciencia de su fuerza y debilidad y tener claros su objetivo, su camino y sus potencialidades. Debe actuar en concordancia con su valor y sus capacidades. 
El hombre está dotado de la capacidad .le separarse de su cuerpo, de sus sentidos, de su mente y de su inteligencia. Al sentir dice, "Mis ojos, mis oídos, mis pies, mis manos, mi mente, mi razón", etc. En lo profundo de su conciencia, sabe que es algo aparte de todo esto; él es el usuario, el propietario, y no hay ningún animal que se sienta como algo diferente de su cuerpo; para los animales, el cuerpo son ellos mismos. No saben que son ocupantes de estructuras físicas. Pero el hombre, mediante un simple ejercicio de razonamiento en silencio, puede descubrir que la estructura física es irreal y temporaria. Esto debería conducir al desapego, logrado mediante el análisis, como resultado del discernimiento.

Una vez que el hombre se libera del indebido apego al cuerpo y a todo lo que a éste pertenece, se liberará también del influjo de los opuestos: alegría pena, bien mal, placer dolor, etc. Se habrá establecido firmemente en la ecuanimidad, la fortaleza y el equilibrio imperturbable. Entonces, el hombre descubrirá que el mundo es una familia en Dios; que todo es Alegría, Amor y Bienaventuranza. Se dará cuenta de que él mismo es todo este mundo aparente, que todas las múltiples manifestaciones son las fantasías de la Voluntad Divina, cual es su propia realidad. Esta expansión de la propia individualidad hasta abarcar los confines del Universo constituye el salto más alto que puede salvar al hombre. Confiere Bienaventuranza Suprema y representa una experiencia para la cual los sabios y santos pasaron años en oración y ascetismo. 
El egoísmo es la semilla de la codicia, la envidia, la ira, la malicia, la soberbia y toda una hueste de otras tendencias retrógradas que obnubilan su inteligencia, desvían su atención de la Verdad y hacen que lo falso aparezca como verdadero, así como distorsionan lo verdadero, para mostrarlo como falso. Por lo tanto, se vuelve esencial. limpiar la mente de éstas, mediante una disciplina espiritual regular, que lleve a la pequeña voluntad a la Infinita Voluntad de Dios, para que se fusione en su Gloria. La erudición o el talento, por más profundos y variados que sean, no tienen poder purificador alguno. Solamente añaden las impurezas del orgullo y la competencia. Los hombres cultos no son necesariamente buenos, como tampoco aquellos que poseen poderes espirituales sobre la Naturaleza están libres del orgullo, la envidia y la codicia. La Verdad, la Rectitud, la Paz y el Amor son el distintivo cualitativo de un corazón purificado, un corazón convertido en santuario de Dios y en el que Este se manifiesta.

Actualmente, el mundo está en grave peligro, porque tanto el hombre común como sus líderes se encuentran perturbados por deseos y motivaciones inferiores que sólo requieren de los talentos y de los impulsos más mezquinos del hombre. Esto es lo que denomino "desvalorización". Aunque el hombre es inherentemente Divino, vive únicamente en el nivel animal. Incluso, son muy pocos los que viven en el primitivo nivel humano. 
En vez de transformar su corazón, su hogar, su pueblo, su Estado y este mundo en un Prashanti Nilayam, la Morada de la Paz, sucede algo que resulta incomprensible: el hombre ha transformado al mundo en una arena donde se enfrentan las salvajes pasiones de la ira, el odio y la codicia. En lugar de convertir a sus sentidos (que, en definitiva, son guías e informantes muy limitados) en sus servidores, los ha convertido en sus amos; se ha transformado en esclavo de la belleza externa, de la melodía evanescente, de la suavidad exterior, del gusto excitante y de la frágil fragancia. Gasta todas sus energías y el fruto de todo su esfuerzo en la satisfacción de las triviales exigencias de estos subordinados indóciles.

Cuando la mente controla los sentidos, tienen alegría duradera; cuando los sentidos son los amos, son arrastrados por el polvo. Este es el resultado más trágico de la "desvalorización". Cada acto que disminuya la autoridad de la discriminación y ensalce el canto de sirena de los sentidos, le resta valor al hombre. La inteligencia debe ser el Señor, el Amo. Cada vez que los sentidos exijan algo, la inteligencia debe comenzar a discriminar, planteándose la siguiente pregunta: "¿Es éste un acto que responde a la Divinidad inmanente en mí?" Ello evitará la desvalorización. 
Aceptar que el hombre está emparentado con los monos o que es un animal hecho de barro o de materia, es desvalorizarlo. El hombre es una chispa de Dios. Puede florecer como Dios. Nace para ser eternamente feliz, pero se siente desgraciado en todas partes. Esto es una verdadera tragedia; es como si un hombre cerrara los ojos voluntariamente y viviera en la oscuridad completa, tropezando con todo a su paso. La fuente de la felicidad está en él, así como la fuente de la luz está en sus ojos. La real educación debe enseñar al hombre a localizar este manantial de Felicidad y Luz. Si las escuelas y los colegios superiores no asumen esta tarea, la deberán realizar los padres, los adultos y todos los que quieran evitar esta desvalorización.

Prashanti Vidwanmahasabha, 
Trichinopoly, 
18/12/1966

EL CAMINO DE LOS SABIOS

Dios es la fuente de todo Amor; amen a Dios, amen al mundo como la vestimenta de Dios, ni más, ni menos. A través del Amor, podrán fusionarse en el océano del Amor. El Amor cura la mezquindad, el odio y el dolor. El Amor afloja las ataduras y salva al hombre del tormento del nacer y el morir. El Amor une todos los corazones en una suave y delicada sinfonía. Vistos a través de los ojos del Amor, todos los seres son hermosos, todas las acciones son consagradas y todos los pensamientos son inocentes. El mundo es una gran familia. 
El hombre nace en la sociedad; es formado en la sociedad; la sutil influencia de la sociedad lo forma bien o mal. A su vez, como miembro de la sociedad, influye sobre la gente que se contacta con él. Su vida es transformada o distorsionada por los patrones, los estilos y los modelos de conducta de la sociedad en la cual nace, mediante los efectos de la acumulación de sus acciones. El cuerpo y el país están inextricablemente entrelazados. Para el espíritu del hombre, el cuerpo es una envoltura y el país es otra. Utilicen a la sociedad para que los eleve y traten de modelarla para que ayude a la elevación del individuo y para que no los aleje de Dios.

Todos anhelan la seguridad, la paz, la alegría y la felicidad pero la mayoría cree que pueden extraerse de la Naturaleza que los rodea. El resultado es que el hombre desperdicia sus años comiendo y bebiendo, jugando y descansando, ganando dinero y gastándolo. El hombre va de la cuna a la tumba una y otra vez hasta el hartazgo, a la deriva, sin conocer ni el lugar en el cual empezó su viaje, ni el lugar al cual sus pasos lo conducen a través de los siglos. El hombre ha adquirido cualidades únicas, relacionadas con la cabeza y el corazón, mediante una serie de vidas llena de esfuerzos, como miembro de especies inferiores; actualmente, esa victoria se ha reducido a cenizas por su pereza supina. 
Deben tener la habilidad de poder nadar sobre las olas de la alegría y la aflicción, del dolor y del éxito. Deben llegar a ser maestros en el arte de sentirse naturalmente plenos, perfectamente serenos e impasibles, sin que nada de lo que puede pasarle al cuerpo, a los sentidos o a la mente les afecte; todos ellos están inertes cuando no son impulsados por el Yo interior, el único que es Inteligencia, Conciencia. Aprendan la habilidad de lograr y mantener la Paz interior, el arte de mantenerse permanentemente conscientes del Ser como la Realidad interior y, entonces, podrán circular seguros por el mundo, a la velocidad que deseen.

Actualmente, el hombre sufre un grave mal, pero recurre a remedios que no pueden curarlo. Hagan su propio diagnóstico; descubran la causa raíz; apliquen el remedio adecuado... ése es el camino de los sabios. No corran tras curanderos ni falsos curalotodo. Siembren las semillas del Amor, luego de preparar el suelo de vuestro corazón y arrancar las malezas. Dejen que crezcan regadas por la fe y que den capullos de fortaleza; más adelante, tendrán seguro el fruto: la Paz. Esta es la tarea; éste es el deber; ésta debe ser la promesa. 
Las formas de culto, las frases utilizadas en la adoración o el estilo del lenguaje pueden variar, pero todas las religiones están dirigidas hacia la misma consumación. La misma corriente sanguínea circula por todos los miembros del cuerpo; la misma corriente Divina activa a todo el Universo. Visualicen a ese Arquitecto Supremo, a ese Diseñador Incomprensible, a ese invisible Dador de Vida. Esto se denomina como la realización de la Paternidad de Dios y la Hermandad del Hombre. No queden enredados en las dificultades del vivir, en vuestra lucha por la supervivencia y el éxito; no olviden al Dios que hizo posible la vida.

La vida es como un periódico; léanlo de manera superficial, fijándose en los titulares y en algunas columnas que les llamen la atención, y luego, déjenlo de lado. No le den más importancia que eso. Al día siguiente ya lo considerarán como "papel de desecho". Así también, la vida sólo tiene el valor de una ojeada casual, no la aparten para hacer una lectura más minuciosa. Un nacimiento es suficiente; dejen que la muerte, que viene hacia ustedes, sea la última. 
Si prestan atención a lo individual, las diferencias les saltarán a la vista. Fijen la atención en lo colectivo; entonces, los rasgos de identidad serán más evidentes. Si se concentran en los rótulos externos: hindú, cristiano, musulmán, parsi, budista... pueden ¡desarrollar orgullo, desprecio u odio! Pero, si se concentran en la lucha que libra el hombre para lograr despegarse de la carne y elevarse hasta la Divinidad, encontrarán que todos los rótulos son insignificantes. Entonces, todo se vuelve Amor, cooperación, estímulo y aprecio mutuo. Investiguen los alcances internos, los significados más profundos de los símbolos, los ritos y las ceremonias religiosas. Las formas y formalidades externas responden a las necesidades de lugar, tiempo y persona. A algunos de ustedes les gusta más un plato dulce que otro; otras personas no están de acuerdo con esa preferencia. Pero, cualquiera sea el plato, todos están endulzados por la misma sustancia: el azúcar. De la misma manera, todas las cosas y seres han sido endulzados por el mismo principio: Dios.

Aquellos que censuran y critican y hacen preguntas como ésta: "Si Dios existe, ¿dónde está?, ¿cómo es El?", no han avanzado nunca más allá de las primeras letras del alfabeto de la indagación espiritual. Sólo cuando dominen todo el alfabeto podrán leer palabras; recién entonces, podrán continuar con oraciones, párrafos y libros. A menos que conozcan al Ser, ¿cómo pueden conocer al Ser de todos los seres, al Yo que hace que cada Yo experimente su mismidad? La niebla espesa y oscura de la ignorancia les oculta a este Yo que está detrás de los Yo. En la filosofía hindú se denomina a esto, Ilusión. Se lo compara con una hechicera, una bailarina, una mujer astuta, la cual, mediante su danza, les roba su inteligencia. Es como una prestidigitadora, que puede ser inmovilizada si cantan la Gloria de Dios, con plena fe y gracia. El cantar la Gloria de Dios mantendrá la visión clara y la dirigirá a lo sublime y a lo supremo. 
Todos ustedes son cofres del Amor Divino; compártanlo, distribúyanlo, expresen ese Amor en actos de Servicio, palabras de simpatía, pensamientos de compasión. Al igual que cuando despiertan saben que el sueño que tuvieron sólo duró unos minutos, aunque la sucesión de hechos soñados abarcara muchos años, esta vida les parecerá un asunto transitorio cuando despierten en la Sabiduría, luego de este breve "sueño de vida". Estén siempre llenos de alegría, de modo que, cuando los llame la muerte, puedan partir con una alegre sonrisa y no gimiendo de dolor. Los bendigo, para que puedan transformar sus vidas y sus actividades de tal manera que esta Alegría Suprema se convierta en una posesión perdurable para ustedes.

Kampala, 
7/7/1968

EL PRESENTE ES EL MOMENTO 
MAS SAGRADO DE TODOS

Nacer una y otra vez, morir una y otra vez y estar atormentado en el vientre materno antes de cada nacimiento ...es un ciclo interminable. ¡Por favor, oh, Dios! Mediante Tu Gracia, absuélveme lo antes posible de este penoso ciclo. 
¡Encarnaciones del Ser Divino! Cualquier ser que nazca en este mundo y adopte una forma, está sometido al cambio, la decadencia y la muerte. Pero antes de que uno muera, entre el nacimiento y la muerte, hay un período intermedio. Los cambios que ocurren en ese período, tales como el crecimiento y la decadencia, son inevitables. Estos cambios se producen en la vida de todos los seres vivientes. Todo ser humano debe considerar e inquirir sobre la manera en que ocupa el tiempo entre el nacimiento y la muerte. ¿Estamos empleando el tiempo de manera apropiada y cumpliendo con el propósito de la vida? El indagar ayuda a lograr el desapego. Se darán cuenta de que la mayoría de las pretensiones que el hombre se atribuye son sólo simulaciones. Tan pronto como los méritos de sus nacimientos anteriores terminan, abandonará esta vida pasajera y morirá. Se llevará con él todo lo bueno y todo lo malo que ha hecho durante esta vida. Nosotros tratamos de averiguar el significado del mundo fenoménico, en tanto que somos testigos de un nacimiento tras nacimiento. ¿Es este ciclo de nacimiento y muerte la única característica significativa de este mundo? Si investigamos, llegamos a la conclusión de que morimos para nacer nuevamente y de que nacemos para volver a morir. Esta conclusión no es correcta.

Hablando en términos generales, la gente toma una medicina para curarse de su enfermedad, pero lo correcto sería tomar una medicina para no tener que tomarla nuevamente. De la misma manera, un individuo que ha nacido debe tratar de evitar nacer de nuevo. Nacer para morir y morir para volver a nacer, hace que uno quede atrapado en la rueda del tiempo. Sin un cuerpo, uno no puede hacer nada en el mundo. El cuerpo tiene una forma sólida y esta forma sólida es sólo un medio para realizar el principal propósito de la vida. Este cuerpo es tan responsable de nuestra esclavitud como lo es de nuestra Liberación. Algunos dicen que únicamente la mente del hombre es responsable de la esclavitud o de la Liberación. Esto no corresponde por completo a la verdad. En conjunto, ambos, cuerpo y mente, son responsables.

Sin el cuerpo, sería imposible reconocer la naturaleza de su mente. La vida, la mente y la inteligencia se tornan evidentes solamente mientras acompañan al cuerpo. Por consiguiente, debemos utilizar este cuerpo tan sagrado para el útil propósito de ver la Verdad. El hombre es el más sagrado de todos los animales. Nacer como hombre es un regalo extraordinario. Por lo tanto, el hombre debe utilizar esta vida con un fin determinado. Los discípulos de Sankara señalaron que el hombre se reduce a un estado miserable en el vientre de la madre, durante este ciclo de nacimiento y muerte. Obtiene algún alivio para tal sufrimiento, luego de su nacimiento. Por consiguiente, debe hacer que su vida sea una vida sagrada. Todo se mantiene unido por la fuerza de Dios. Dios está presente en todas partes. Ustedes son sólo un medio a través del cual Dios ve a cada uno en este mundo. Sólo imaginan que ven con sus propios ojos, pero en realidad, ven con los ojos de Dios. Este mundo está lleno de Dios y todo lo que ven es Dios. El cuerpo es como una burbuja de agua, temporaria y pasajera, destinada a perecer.

Madrás, 
25/4/1978

ESTE BANCO Y AQUEL BANCO

Me alegra que el "State Bank of India" haya abierto una sucursal aquí, en el área de Prashanti Nilayam. La riqueza es una de las metas, es decir, uno de los objetivos legítimos del quehacer humano. Las cuatro metas son la Rectitud, la Riqueza, el Deseo y la Liberación. Han sido enumerados así, en ese orden, a propósito. La Rectitud debe dirigir y controlar el proceso de adquirir Riqueza y la Liberación debe ser el factor regulador del Deseo. Toda riqueza obtenida de fuentes corrompidas por actos de injusticia, debe ser tratada con desprecio, como indigna del hombre. Todos los deseos que no están subordinados a la única necesidad suprema de la Liberación se deben abandonar, porque están por debajo de la dignidad del hombre. Por lo tanto, la base espiritual, la base de la Rectitud y de la Liberación, deben ser la raíz tanto de la riqueza como del deseo. Sin ésta, la ganancia degenera en saqueo y el deseo degenera en muerte. Este banco les ayuda a mantener a salvo vuestro dinero, cuando lo depositan allí. Ellos están felices de recibirlo de ustedes y les permitirán hacer uso del mismo cuando estén en dificultades.

Pero el dinero los ayudará solamente en problemas mundanos. Lo acumulan con gran cuidado, mediante miles de actos de sacrificio, negándose a sí mismos este confort o aquella comodidad, ahorrando en este artículo y en aquél, gastando menos y ganando más. Pero llegará el día en que tendrán que dejar la pila de dinero e irse con las manos vacías. Esta chequera no podrá ser utilizada allá. Incluso, puede que tengan problemas aquí, cuando la suma se convierta en una cantidad atrayente; los hijos comenzarán a pelearse por ella, causándoles ansiedad y temor; los impuestos se llevarán una gran parte; habrá ladrones y estafadores que estarán al acecho. Pero existe también otro banco que recibe depósitos y mantiene cuentas con eficiencia y absolutamente confidenciales. Cada suma, por pequeña que sea, es asentada y consignada: actos, pensamientos, palabras buenas, malas o indiferentes. Si este banco cuida bien de vuestros bienes y riqueza, aquel banco observa si son personas que actúan bajo la presunción de que existe un principio, guía soberano, que es Divino, que susurra advertencias desde el corazón cuando infringen la Rectitud o la Verdad, cuando la riqueza o el deseo esclavizan descontroladamente al hombre. Ningún hijo podrá pedir esos bienes y riqueza. Ningún recaudador de impuestos pondrá sus manos sobre ellos. Ningún estafador puede ponerlos en su bolsillo. Abran una cuenta corriente allí, en ese banco, para vuestra prosperidad aquí y "más allá". Ese depósito, que se acrecentará por sus esfuerzos espirituales, les otorgará Alegría y Paz.

Mientras desarrollan este hábito de ahorrar aquí, en prevención de la ancianidad o de los tiempos de penurias, es necesario que desarrollen ese hábito de ahorrar para el "más allá", para que puedan ser salvados. La Rectitud, la Verdad y el Amor son la moneda que aquel otro banco recibe. Todos los actos, palabras y sentimientos que resuenen con la pureza de estos metales serán aceptados como depósitos. De modo que, al abrir una cuenta en este banco, deben preocuparse también de abrir una en aquel otro. 
Este banco no le otorgará préstamos a cualquier persona; ayudará sólo a aquellos que sean dignos de confianza, a aquellos que hayan demostrado mediante su laboriosidad e integridad que harán buen uso del dinero y cumplirán con su palabra. También ese otro banco salvará de la miseria y del sufrimiento a aquellos que tengan Verdad, Rectitud, Paz y Amor. Este banco ayudará solamente en proporción a los depósitos que estén a vuestro nombre; aquel banco opera de la misma manera. Las consecuencias de las actividades meritorias en nacimientos anteriores pueden influir ahora; pero, si no las tienen, no se aceptará ningún cheque. Además, sólo quienes tienen cuenta pueden operar en él. Cada uno debe tener una cuenta a su nombre; un hermano no puede girar sobre la cuenta de otro hermano, ni la esposa puede girar sobre la cuenta del marido. 
Este banco les dará préstamos si hipotecan su casa o tierras, los bienes que hayan heredado de sus familiares, las joyas de oro que hayan recibido de su madre, etc. Aquel otro banco también les permitirá girar sobre las cuentas de nacimientos anteriores y los depósitos realizados entonces. Por eso, pueden encontrar a algunas personas que son obviamente perversas y crueles, mezquinas y miserables, y sin embargo, llevan vidas "felices", libres de dolor y aflicción. Ellas están girando a cuenta de depósitos realizados en el pasado. Tienen derecho a esa felicidad.

A veces, este banco les permitirá girar en descubierto, para que puedan superar una crisis temporaria; el monto del descubierto lo fija el gerente, de acuerdo con la confiabilidad y aptitudes que demuestran. Es como la Gracia que Dios les conferirá cuando la hayan merecido por sus buenas acciones, buenos pensamientos, buenos sentimientos, buena compañía y constante repetición y reflexión sobre el Nombre de Dios y la Gloria que éste busca expresar. 
Los bancos tienen cajas de seguridad, donde los clientes pueden guardar sus valores, joyas, documentos legales y otras cosas, tales como plata y oro, que pueden atraer a los ladrones. Así podrán estar libres de preocupación y dormir en paz. Entréguenlos al cuidado del banco y libren la mente de ansiedad. Aquel otro banco, que se ocupa de cuentas espirituales, también tiene una caja de seguridad. Entreguen al cuidado de Dios sus joyas de inteligencia, talento, capacidad de servicio y la gema que más valoran, es decir, vuestro EGO  entonces, podrán ser felices. El dice: "Entréguense sólo a Mí" y les asegura que no sufrirán nunca. Este banco se ocupa de un tipo de patrimonio, aquel banco se ocupa de otro. Estas posesiones, el dinero y el resto pueden ser ganados por cualquiera, incluso por agiotistas, tratantes de mercado negro, bandoleros, timadores y ladrones; todos ellos pueden acumular dinero. Pero el patrimonio que se acepta en aquel otro banco espiritual, proviene sólo de aquellos que se esfuerzan por ser virtuosos y desapegados, humildes y santos. Traigan a este banco todas sus posesiones terrenales; aquel otro patrimonio, las buenas obras que realizan, la pureza que logran, el Amor que manifiestan, tráiganmelo a Mí; tráiganme todas esas cosas preciosas y las aceptaré como depósitos.

Prashanti Nilayam, 
14/7/1966



DONDE Y COMO HALLAR LA PAZ  :

LA PAZ 
 

Sóló puede provenir 
de la fuente 
de Paz interior

LA PAZ DEL MUNDO

Cuando el hombre se suelta de sus amarras, el odio se expande por todas partes. En edades pasadas, las de Krita, Treta y Dwapara, las emanaciones del odio empañaron de vez en cuando las relaciones humanas, pero en ninguna época fueron tan insidiosas y penetrantes como ahora. Actualmente, la maldad ha contaminado las relaciones dentro de la familia, el pueblo, la comunidad, la escuela, el Estado, la Nación y las organizaciones internacionales. ¡No está ausente de ningún campo de la actividad humana! Cuando los miembros de una misma familia se embanderan en diferentes facciones, ¿cómo podría la Nación estar libre de ellos? ¿Cómo podrían ser manejados los asuntos nacionales con un espíritu de tolerancia y cooperación mutua? Es un error pasar los días en la prisión de las dualidades, de los altibajos de la pena y la alegría, del dolor y el placer, del éxito y el fracaso. Vayan más allá del horizonte del cuerpo, la mente y el intelecto y háganse Uno con la Vastedad. El Absoluto Universal significa lo Vasto, la expansión sin horizontes.

La Paz es lo que todos buscan, pero jamás podrá ser obtenida desde el mundo exterior. Alejandro no tenía Paz, Muhammad de Ghazni no tenía Paz. Los millonarios viven acosados por el temor y la ansiedad. La acumulación de riquezas y de poder no puede proporcionar Paz. La Paz solo puede provenir de la fuente de la Paz interior. Una anciana dejó caer la aguja con la que remendaba su sari. Tenía muy mala vista, de modo que no la pudo encontrar sobre la alfombra en que se sentaba. 
Salió a la calle y empezó a buscarla en la mancha de luz que proyectaba un farol. Unos niños que volvían de la escuela vieron que tenía un problema y se ofrecieron a ayudarla, preguntándole qué buscaba. Ella les contestó: "Se me cayó una aguja en la estera de mi cabaña, pero está muy oscuro allí dentro y, como estoy medio ciega, la estoy buscando aquí, donde hay más luz y puedo ver mejor". Los muchachos se rieron de ella y le dijeron: " ¡Pero abuela! ¿Cómo cree que va a recuperar su aguja aquí afuera? ¡Debe buscarla donde la perdió!" 
Ustedes han perdido la Paz, la Visión y la Sabiduría en la región del ser, ¿cómo creen que podrán recuperarlas, si las buscan en el mundo externo, que sólo pueden contactar por medio de los sentidos? Búsquenlas donde las perdieron: ¡en sus corazones! Allí las recuperarán, porque sólo son atributos de lo Divino, que está instalado allí. Dios es la Verdad interna de todo; El se encuentra latente en esta numerosa reunión y se hace patente en este Universo que es Su vestimenta. 
Les oigo hablar fluidamente sobre esto, pero sus acciones no se ven moldeadas por esta inspiración. El alimento que se sirve en un plato debe llegar al estómago; sus calorías deben llegar hasta cada miembro y órgano del cuerpo. Del mismo modo, el sentido de lo Divino debe infundirse a cada palabra, cada acción y cada pensamiento.

Sirvan a los demás con reverencia, éste es el mejor y más fácil método para reconocer el contenido Divino que hay en cada uno. Puesto que ustedes son Sus Formas, Sus Chispas, Sus Criaturas, deben llegar a sentir este parentesco con cada comunidad, deben rogar por el bienestar y la prosperidad de todo el género humano, sean cuales fueren las fronteras políticas que hayan establecido separaciones. Hasta hace muy poco, Pakistán no existía. No es más que una creación de la estrategia política y de las debilidades o flaquezas humanas. No consideren las fronteras más que como una disposición artificial y no dejen que ellas limiten su Amor. Rueguen porque prevalezcan la tolerancia y la comprensión y porque el Amor y la cooperación influyan cada vez más en el comportamiento de la humanidad, sin que importen las denominaciones que se han otorgado: rusos, chinos, paquistaníes, hindúes o americanos. Cada país no es más que una habitación en la mansión de Dios. Las mentes estrechas eligen los caminos angostos; expandan su visión mental y emprendan el ancho camino de la ayuda mutua, la compasión y el Servicio.

No deben existir indicios de desagrado ni de desconfianza respecto de nacionalidad, idioma, casta, posición económica, nivel de conocimientos, edad o sexo. Reverencien siempre al Ser y extraigan de allí la Bienaventuranza Suprema, a través del Amor. 
¿Por qué habría que adjudicarles valores falsos a estos símbolos externos? ¿Por qué desarrollar prejuicios por el hecho de que un hombre haya nacido al otro lado de una frontera política o llama a Dios en otro idioma? Dios es el origen de todos los idiomas. Las fronteras cambian y siempre están sujetas a revisión, a nuevas delimitaciones y a alteraciones. Hace veinte años, si un ciudadano de Bombay le hubiese preguntado a un agricultor de Puttaparti a qué región pertenecía, éste le hubiera contestado "Soy del Estado de Madrás". Desde entonces, sin embargo, el Estado de Madrás se ha dividido en el Estado de Andhra y el de Tamil Nadu. Y junto con ello, los andhras y los tamiles han comenzado a desarrollar actitudes antagónicas e ideales estrechos.

Estas son diferencias creadas por el hombre y no deben interferir con las actividades que tienden hacia Dios. Dios creó el Universo como un hogar único, para una familia única. Cada Estado no es sino un departamento de esa mansión. Los miembros de esta Organización deben extender su Amor y su respeto a cualquier persona perteneciente a cualquier Estado, cualquier religión, cualquier casta o comunidad y que hable cualquier lengua. 
Siempre que alguien esté afligido por alguna calamidad, en cualquier momento y en cualquier condición, el corazón de ustedes debe reaccionar de inmediato y demostrar su compasión de alguna manera práctica. Nadie debe ser condenado como ser inferior... ¡hasta el más pequeño palillo puede servir como escarbadientes! Dios no ha creado a ningún hombre absolutamente malo o plenamente bueno; son las propias preferencias y aversiones de ustedes las que los inducen a catalogarlos de una u otra manera. 
Para servir a su país, ustedes deben equiparse con cuerpos fuertes, sagrados ideales e intenciones altruistas. La mejor ofrenda que le pueden hacer, ya sea al país o a lo Divino en ustedes, es una vida disciplinada. 
La prosperidad de una nación no cae del cielo, ni surge por sí misma del suelo. Depende de la conducta del pueblo que la constituye. Debemos darnos cuenta de que el país no es un pedazo de tierra sin vida en torno de nosotros. El país está conformado por un conglomerado de gente y es lo que ella hace de él. Para rectificar al mundo y orientarlo por la senda adecuada, debemos comenzar por rectificarnos nosotros mismos y nuestra conducta. 
Una nación que no refrena su sensualidad, jamás podrá progresar ni sobrevivir. 
En la actualidad, cuando vemos que en todo el país reinan la confusión, el temor y la ansiedad, se hace necesario que cada uno, en cada hogar, contribuya con su porción de Amor calmo y sereno, para llegar a suprimir la ira y la furia. No hay autoridad gubernamental que pueda suprimirlas tan efectivamente y con tanta rapidez como lo pueden hacer ustedes, mediante el Amor y la fraternidad.

Sólo el poder del Ser inherente en cada uno de ustedes puede salvar al mundo. Ello debe ser logrado mediante la disciplina espiritual individual y la Gracia de Dios, que puede ser ganada únicamente a través del Amor, la Pureza y el Servicio. Si ellas están ausentes, tendremos la certeza de la devastación como algo inevitable. 
¡El Amor es, hoy en día, un artículo escasísimo! No hay Amor en el hogar, entre padre e hijo, entre marido y mujer, ni tampoco entre hermanos. ¿Escaseará también el Amor entre un miembro y otro de nuestras Unidades? ¡No! Por medio de vuestra conducta y actitud deben probar que el Amor, basado en la realización del Ser Unico en todos, puede curar los problemas del mundo. 
La vida se ha transformado en algo muy artificial. Los hombres se mueven llevados por un temor ciego, sin saber qué será de ellos en el momento siguiente. Prepárense para ser las lámparas que los guíen por el camino correcto. 
Para ello, tomen ahora la resolución de convertir sus corazones en tabernáculos del Amor y de cultivarlo. Háganlo universal y libre de deseos egoístas. Conviértanse en Encarnaciones del Amor. 
Aprendan a decir lo que sienten y hagan lo que dicen; no permitan la interferencia de propósitos torcidos. Hoy en día, hay hombres con sentimientos de demonios, ardientes de odio y belicosidad, ¡que dan conferencias sobre la paz! y que, además, ¡se vanaglorian de sus planes por la paz! Cuando el corazón se ha transformado en un tabernáculo de la Paz, se harán innecesarias las conferencias, que sirven para engañarse a uno mismo y engañar a los demás. ¿Qué es lo que puede lograr el mero hablar? 
Mantengan pensamientos constructivos, palabras de consuelo, actos de compasión. Estén alertas para descubrir ojos llenos de lágrimas o corazones que suspiran. Yo soy el Testigo de todo lo que han hecho y logrado.

All India Conference, 
20/11/1970

ABRANLE PASO A LO NUEVO

"Abrumado por los enemigos internos, ¿cómo puede el hombre tener éxito en doblegar a los enemigos externos? Aplastado por la desidia y la pereza, ¿cómo puede lograr la Sabiduría? Impulsado por la pasión, ¿cómo podría cultivar la devoción? Sólo el equilibrio y la ecuanimidad pueden conferir la Paz y la armonía". 
¡Encarnaciones del Amor! El mundo de hoy es como una escuela sin maestro, un templo sin imágenes sagradas, un jardín sin riego o un cable sin corriente eléctrica. No obstante, la gente, en todo el mundo, se esfuerza por adquirir poder a través de la acumulación de riqueza, autoridad o conocimiento, pero lamentablemente también se acumula con ello el insidioso mal del egoísmo. Esto ha hecho que el hombre se esté convirtiendo rápidamente en un enemigo del género humano y que esté perdiendo su humanidad. Cada vez se está volviendo más demonio y menos hombre. Sólo la ciencia espiritual lo podría curar y así salvar al mundo. Pero el hombre prefiere los atajos y el sendero material que le resulta más confortable y atractivo, mas ello lo hace sufrir, sumido en la desesperanza, el temor y el odio. El egoísmo representa la raíz y la corona de todos los pensamientos y las tendencias negativas. En tanto que la humildad ante todos y la reverencia a los que servimos, son las únicas que pueden elevar al hombre a su categoría de tal.

Nuestro país (y, en realidad, cualquier otro) puede ser salvado actualmente, no por medio de manipulaciones políticas o alianzas militares, sino únicamente a través del desarrollo del estado de conciencia de cada uno, de su Divinidad inherente. En vez de tratar de extenderse por todo el mundo y por el Universo, el hombre debería tratar de sondear en su propio mundo interior, remover la basura que ha recolectado y acallar para siempre todos los impulsos perversos que lo amenazan allí. Sólo este tipo de pioneros y exploradores pueden llegar a lograr la paz y la prosperidad mundial. 
No prediquen... practiquen. En la política, en el campo de la administración, en escuelas y colegios, en las instituciones espirituales, en todo lugar, tenemos un exceso de predicadores y una gran carencia de practicantes. Los héroes que predican sobre plataformas se convierten en nulidades cuando bajan de ellas. De modo que deben demostrar en sus propias vidas cómo el Amor puede conferir Paz y alegría, cómo todos los credos llevan a la misma meta, cómo todos los hombres son hermanos entre sí. El único mensaje, la única lección que puedo impartirles hoy, es recordarles que deben esparcir el Amor a lo largo y ancho de este gran país. Entonces, la India podrá volver a ser el líder espiritual de la humanidad y podrá llenar al mundo con el Amor Divino. En el país tenemos suficientes científicos, eruditos, maestros espirituales y políticos con experiencia. ¿Y de qué sirven? Trabajan con propósitos contrapuestos, cada uno indiferente a lo que hacen los demás. Los científicos son rivales entre sí, los eruditos viven en disputas entre expertos en la misma materia. En cuanto a los políticos... mientras menos se hable de ellos, mejor. Reinando este vicio de la disgregación, jamás se podrá establecer la paz y la prosperidad en el país, a pesar de todo el progreso que alcancen la tecnología, el conocimiento y la expresión espiritual. Todo ello se podrá desarrollar sólo cuando crezcan en el corazón del hombre la cooperación mutua, los sentimientos amistosos, el Amor y la compasión. Sólo cuando estas cualidades sean cultivadas por el hombre, el mundo podrá brillar fresco y bello, verde y grande, con cada casa engalanada, para celebrarlo.

Bombay, 
25/5/1979

LOS CIMIENTOS PARA UNA 
PAZ VERDADERA

Los países occidentales entienden que la paz es el intervalo entre dos guerras, cuando se llevan a cabo vigorosos esfuerzos para vengar la afrenta de la derrota, se consolidan los beneficios de la victoria y se hacen los preparativos para un próximo enfrentamiento. ¡Eso no es paz! Cuando el hombre piensa en lo bueno, habla lo bueno y hace lo bueno, la consecuencia es la Paz. Ahora, en cambio, el hombre habla bien, aunque piensa en el mal y se propone actuar mal. ¡Los hombres se reúnen en Conferencias sobre la Paz con el objeto de planear guerras! El hombre ignora el principio de la Inmortalidad, que constituye su centro, el principio del Amor, que es el fluido vital de la comunidad humana. Se niega a sí mismo el don de la Paz y se precipita hacia la destrucción porque, al destruir a otros, se destruye a sí mismo. 
Uno puede estar en Paz únicamente en la contemplación de la Belleza, la Majestuosidad y la Omnipresencia de Dios. La vida nunca ha sido un camino fácil; es una secuencia de altibajos. Aprendan el arte de vivir y estén en Paz. 
Actualmente, aquellos involucrados en la planificación de esta Nación, únicamente planean carreteras, embalses, fábricas y granjas. Ignoran la senda del espíritu, los campos en que pueden cultivarse el Amor, la Humildad, el Servicio y el Sacrificio. Ponen énfasis en aquellos desarrollos que pueden ser medidos, vistos y expuestos en impresionantes cuadros estadísticos y no en los motivos intangibles que impulsan al hombre a vivir en Paz y Fraternidad.

El hombre está capacitado, ahora, para lanzarse al espacio exterior y llegar a la Luna; la Tierra y el cielo son sus campos de juego. No obstante, pese a que es lo suficientemente inteligente como para navegar por el espacio y por debajo de los mares y también para disparar bombas a través de los continentes, no tiene la moral suficiente como para vivir en paz con sus vecinos. Con algunos puñados de alimentos puede saciar su hambre, algunos metros de tela le bastan para cubrir su desnudez, algunos metros cuadrados de sombra le bastan para protegerse del Sol y de la lluvia, pero por ellos llega a masacrar a sus hermanos y hermanas, roba, urde conspiraciones, se sume en la mentira y quebranta la ley. Con todo esto, no hace sino destruir la Paz en su propio corazón y en la sociedad. Se multiplican las escuelas, los institutos superiores y todo tipo de instituciones educacionales, pero paradojalmente, los educados son un peligro para sí mismos y para el país. Se incrementan los hospitales y la investigación médica, las drogas y las medidas sanitarias, pero también se ha acrecentado el porcentaje de alienación y de enfermedades. Por todos lados, las negras nubes de la ansiedad, el temor, el descontento y la agonía perturban tanto a los países ricos como a los países pobres del mundo. 
El cimiento de la verdadera paz es, de acuerdo con los Vedas, la cualidad de Maitri. Maitri significa amabilidad, amistad, compasión, bondad. Podría también significar "mis tres" (my three, en inglés), es decir, mi palabra, mi acción y mi pensamiento concordarán con tu palabra, tu pensamiento y tu acción. En otros términos, hablaremos, pensaremos y actuaremos juntos, sin fricciones ni facciones, dentro de una atmósfera de Amor y entendimiento. ¡Eso es lo que requiere el mundo actual: Maitri!

Había una vez un rey que guió a sus poderosos ejércitos a través de las nevadas montañas que limitaban su reino, hacia los territorios de su vecino. En un estrecho y elevado paso cubierto de nieve, vio a un mendigo o un asceta sentado sobre una roca, con la cabeza entre las rodillas, como para protegerse del viento gélido que soplaba desde las cumbres. El hombre no llevaba ropas que protegieran su cuerpo. El rey, invadido por la compasión, se quitó su manto y su saco y se los ofreció al asceta (aquel que ha logrado el dominio de los sentidos y de la mente). Este rehusó recibirlos, ya que  arguyó  Dios le había dado vestimenta suficiente para protegerlo del calor y del frío. Dios le entregaba todo lo que necesitaba. "Por favor, regálale esto a alguien que sea pobre", terminó diciendo. El rey se sorprendió inmensamente y le preguntó a qué vestimenta se refería. Y el asceta contestó: "Dios mismo la tejió para mí; la llevo desde que nací y la vestiré hasta la tumba. Es ésta: ¡mi piel! De modo que puedes darle tu manto y tu saco a algún mendigo, a algún pobre". El rey se sonrió y pensó: "¿Quién podrá ser más pobre que este asceta?" Pero, de todos modos, le preguntó: "Y, ¿dónde puedo encontrar a algún pobre?" Entonces, el asceta le preguntó a su vez hacia dónde se dirigía y por qué. El rey respondió: "Voy hacia el territorio de mi enemigo, para luego anexarlo a mi propio reino". Ahora fue el asceta quien se sonrió y dirigiéndose al rey, le dijo: "Si no estás satisfecho con el reino que tienes y si estás preparado para sacrificar tu vida y la de estos miles de hombres para obtener algunas millas más de tierra, entonces, ciertamente, eres más pobre que yo. ¡Ofrécete a ti mismo tus vestiduras, las necesitas más que yo!" Ante estas palabras, el rey se sintió profundamente avergonzado. Comprendió la futilidad de la fama y la fortuna y retornó hacia su capital, después de agradecerle al asceta por haber abierto sus ojos a su innata pobreza. Se dio cuenta de que el contento es el más valioso de los tesoros.

Los grandes hombres esparcen la Luz de su Sabiduría a través de cada una de sus palabras y acciones. 
Actualmente, el clamor de cada corazón pide la paz. Desde el primer ministro hasta el mendigo anhelan y piden la paz. La paz no es algo que pueda comprarse en algún bazar ni pueda ser fabricada por ninguna industria. Sólo puede ser alcanzada mediante actividades llenas de Amor. Si tienen un vaso de agua salada en la mano, jamás podrá convertirse en agua dulce y potable, por la mera repetición de consignas. 
Este es un lugar sagrado, porque ustedes le prestan sincera atención al desarrollo apropiado de los niños que están a vuestro cuidado y dedican sus esfuerzos a transmutarlos en seres sublimes, hijos e hijas dignos de esta sagrada tierra. Este es el único medio por el cual podemos asegurar el bienestar y la prosperidad de este país. La política es impotente; no nos puede rescatar. Las máquinas y las maquinaciones no nos pueden rescatar. La paz podrá lograrse, únicamente, si instalamos en nuestros corazones los sagrados ideales de la cultura hindú y seguimos en pos de lo que estas metas nos señalan. 
El Servicio a Narayana (Narayana Seva) significa darle de comer a los hambrientos, con reverencia y humildad y es éste el Servicio que se necesita, con urgencia, en la actualidad. El clamor por los alimentos se está escuchando hoy en día, en todos lados. Aunque, si cada uno trabajara esforzadamente, el problema no existiría. Hablamos de estómagos que hay que alimentar, pero cada estómago llega al mundo con dos manos. Estas manos no pueden cumplir con su misión de alimentar al estómago, si se mantienen ociosas o no desarrollan habilidades. Mi mensaje es que trabajen duro y que compartan lo que ganen, con otros. Mientras más duro trabajen, más ganarán y más podrán compartir. Por lo tanto, trabajen duro y, lo que es más importante, trabajen junto con otros, en cordial fraternidad.

El hombre educado debe estar preparado y debe tener la destreza suficiente para servir a sus padres, su pueblo, su Estado, su Nación, su lengua y su cultura. El aire en un globo se encuentra limitado por el tamaño y la forma de éste; a menos que reviente el globo para sobrepasar este límite ¿cómo podría unirse al Universo? De manera similar, a menos que el Ser logre la conciencia de sí mismo y conquiste las barreras del ego, no podrá unirse a la Divinidad Omnipresente e Inmanente. 
Ustedes nacen en la sociedad. Ella ha contribuido a protegerlos, a guiarlos, a nutrirlos, a educarlos y a llenarlos de sueños e ideales. Deben pagar a la sociedad la deuda que tienen con ella. Proclamen de viva voz que son hindúes. Decidan con orgullo y entusiasmo servir a la India. La historia de la India y su cultura deben ser adoradas, al igual que sus padres. 
Hagan del hogar la sede de la armonía; así, el pueblo se convertirá en el hogar de la concordia, el Estado tendrá paz, la Nación estará contenta y el mundo tendrá prosperidad. 
Todos los niños de la Madre Patria son hijos e hijas de este país. Están unidos en un grupo interdependiente por el hilo de la Divinidad que pasa a través de ellos. 
Deseo que desarrollen la fe y la fuerza necesarias para cultivar en los niños ideales sagrados y para revivir e impulsar en ellos la Rectitud. Deseo que expongan ante los ojos de los niños  que son los creadores de la India del mañana  las prioridades correctas de la vida. De este modo, estarán elevando y estabilizando la cultura de la India. 
Los secretos de la Paz individual y social fueron descubiertos hace muchísimo tiempo en esta tierra. Han sido puestos en práctica durante milenios. Es una desgracia que tengamos, en este mismo país, discordias, luchas y facciones entre los individuos, pueblos, ciudades, comunidades y Estados. Todo ello está asumiendo las proporciones de un terremoto, porque se ha convertido hoy en un distintivo universal que está afectando hasta los cimientos de la comunidad humana. 
Primero y principal: se debe cultivar la Fe. Debe ser nutrida por el Amor y el Amor es fomentado por la ecuanimidad. Se podrá alcanzar la Paz cuando haya plena confianza en Dios, completa entrega a la Voluntad Divina.

La paz del mundo depende de la paz y la amistad entre las naciones; la paz de una nación depende de la paz entre sus unidades concomitantes, los pueblos, las familias y, por último, los individuos de cada familia. Pues bien, cada individuo tiene la responsabilidad de amar a los demás, tener fe en ellos y reverenciarlos, en cuanto chispas de lo Divino. Cada ser humano debe cultivar las virtudes de la tolerancia, de la paciencia y de la fraternidad. 
Si alguien pierde su fortuna, puede que la recupere por uno u otro medio. Si pierde la salud, ya habrá algún médico que le recete algún medicamento para que la recupere. Si pierde posición o autoridad puede recobrarlas si se arma de una total resolución. Si se pierde la virtud, en cambio, se la habrá perdido para siempre; no hay nada que devuelva una pureza prístina. Esto hace que haya que estar siempre vigilante, sin descuidarse jamás. 
La mayor de todas las virtudes es el Amor. El Amor es la base del carácter. Puede que tengan en abundancia todas las demás cosas deseables, pero si carecen de carácter, es decir, virtud, que está entretejida con el Amor, no podrán tener una Paz genuina. El dinero viene y se va... ¿Y la moralidad? Ella viene y... ¡crece! La moralidad debe cultivarse en el corazón, nutriéndola con Amor, sólo entonces podremos tener justicia, seguridad, ley y orden. Si el Amor declina en la gente, las naciones se debilitarán y el género humano perecerá.

La cultura de este país se basa en los elevados ideales de la Rectitud y la Justicia que guardan como reliquias el Ramayana y el Mahabharata, en los cuales Dios encarnado ha guiado al género humano. Hay una historia relacionada con Alejandro el Grande, que ilustra la gloria de la cultura de la India. A1 parecer, Alejandro solía visitar de incógnito los poblados cercanos a su campamento en la India, para conocer los hábitos y costumbres de este extraño y nuevo país al cual el destino lo había llevado. Un día se encontró con dos hombres, uno de los cuales le rogaba al otro que aceptara un pote de oro, en tanto que este último se negaba incluso a mirarlo. Indagando, supo que el pote había sido encontrado bajo tierra, en el terreno que el primero de los hombres había comprado al que lo rehusaba. El comprador argüía que, dado que había comprado sólo el terreno, no le correspondía quedarse con el pote de oro, puesto que no tenía nada que ver con la tierra; en tanto que el vendedor sostenía que, habiendo vendido el terreno, ya no era dueño de nada que se encontrara en él. Alejandro se quedó observando la discusión. Como ninguno de los hombres cedía en su posición, fueron llamados los ancianos del pueblo, para que dirimieran el asunto. Y, ante los ojos de Alejandro, los ancianos llegaron a una feliz solución: ¡el hijo del comprador debía casarse con la hija del vendedor y el pote de oro se entregaría a ésta como dote! Alejandro se quedó maravillado, ante la altura a la que podía elevarse la virtud humana y, al mismo tiempo, se sintió avergonzado de sí mismo y de su ambición aventurera, que lo arrastraban a conquistar la propiedad de otros por la fuerza de las armas. Estos ideales que subyacen en la cultura de la India deben ser estudiados y practicados por cada hindú, como para que el mundo entero pueda obtener los beneficios que pueden proporcionar estos grandes ejemplos.

Si hay rectitud en el corazón, 
habrá belleza en el carácter; 
si hay belleza en el carácter, 
habrá armonía en el hogar.

Si hay armonía en el hogar, 
habrá orden en la Nación; 
si hay orden en la Nación, 
habrá paz en el mundo. 
 

De modo que, deben ser rectos y justos; eviten los prejuicios sobre otros por motivo de casta, credo, color, rito religioso, posición social o grado de riqueza. No desprecien a nadie; véanlos a todos como lo Divino que ustedes realmente son.

Ramanavami, Brindavan, 
20/4/1975

LOS AMIGOS QUE NECESITAN

Mientras están en este mundo pasajero, andando con dificultad a través de penas y alegrías, los hombres tienen gran necesidad de alguien a quien poder comunicar sus sentimientos, con quien compartir sus descubrimientos y depresiones, sus momentos de dicha y de tristeza; alguien que esté a su lado durante el duro recorrido del camino hacia la Verdad y la Paz, alguien que los estimule y les dé el valor para alcanzar la meta. 
¿Quién es nuestro verdadero amigo? ¿Quién es un amigo falso y engañoso? Es evidente que, tal como se entiende hoy en día, la amistad y los amigos están muy lejos del nivel ideal. Amigos que puedan ofrecer un verdadero consejo, consuelo o apoyo son dones preciosos que hoy en día resultan escasos.

Una amistad nacida de vínculos monetarios se rompe tan pronto piden que les sea cancelada la deuda; de modo que, cuando dan un préstamo a un amigo, están cortando el vinculo de la amistad en ese mismo instante. ¿De qué modo podría cimentarse una amistad con palabras o con dinero? Si la amistad ha de ser duradera, es el corazón el que debe entender al corazón y el corazón el que debe atraer al corazón. La amistad debe vincular a dos corazones y producir un efecto beneficioso en ambos, sean cuales fueren las circunstancias para cada uno de ellos: pérdidas o ganancias, dolores o placeres, buena o mala suerte. El vinculo debe sobrevivir a todos los embates del destino y no debe ser afectado ni por el tiempo, ni el lugar, ni las circunstancias. Cada uno debe poder corregir al otro y cada cual debe agradecer las críticas y los comentarios del otro, porque cada uno sabrá que se beneficia con la simpatía y el Amor. Cada uno debe mantenerse alerta para que el otro no se aparte del ideal, para que no llegue a cultivar hábitos que sean degradantes o esconder pensamientos y planes que produzcan maldad. El honor de cada uno estará a salvo con el otro. Cada uno confiará y descansará en el Amor alerta del otro. Sólo merecen ser llamados "amigos" aquellos que ayudan a elevar la vida, purificar los ideales, sublimar las emociones y fortalecer las resoluciones. Aquellos que los arrastran hacia la pompa, la pedantería, los entretenimientos vulgares y las bromas grotescas son enemigos y no amigos. Los amigos no se obtienen gracias a la posición social, a la exhibición financiera, al brillo exterior o a las afirmaciones verbales. Miren dentro de su verdadera Alma, los motivos internos y al motivador, sus aspiraciones y sus logros más profundos y, recién entonces, sean leales a ellos.

Puede que hayan oído hablar sobre la amistad entre Kuchela y su "compañero de estudios", Krishna. ¿Cómo pudo sobrevivir la amistad entre ambos, pese al inmenso abismo entre sus posiciones mundanas y espirituales? Krishna era Dios encarnado y Kuchela era sólo un hombre. Krishna era un soberano, un creador de reyes, un héroe incomparable, monarca y preceptor. Kuchela era tan pobre, que tenía que ingeniárselas para conseguir su próxima comida. Habían estudiado juntos, por algunos años, en la ermita del sabio Sandipani y allí se sembró el germen de la amistad. 
El sentimiento de la amistad debe activar cada nervio, penetrar cada célula y purificar cada onda emocional. No debe dejar sitio al más mínimo indicio de egoísmo. No se puede elevar a la noble categoría de amistad una relación que busca el explotarlos o esquilmarlos para beneficio personal. Posiblemente, el único amigo que puede pasar este riguroso examen es Dios. 
Hace muchísimo tiempo, hubo una persona que tenía tres amigos. De manera accidental fue acusado de un crimen y el Tribunal lo sentenció a prisión. Acudió a un amigo y le pidió que testimoniara en favor de su inocencia y éste le dijo: "No me moveré de mi casa; te puedo ayudar únicamente dentro de ella". El segundo amigo le dijo: "Sólo iré hasta las puertas del Tribunal, no subiré al estrado de los testigos". El tercero, le dijo: "Vamos, hablaré por ti en donde quieras". El primer amigo representa "las propiedades y posesiones", que no pueden sino testimoniar por uno dentro de la casa. El segundo, representa a "los parientes y circulo de conocidos" que no pueden llegar más allá del cementerio ni acompañan a una persona hasta el "Tribunal". El tercer amigo representa al "renombre" que uno se ha ganado por sus virtudes y su servicio y que persiste incluso más allá de la muerte y el entierro, testimoniando por años y anunciando eternamente la inocencia y la grandeza del individuo. Es este amigo el que también decide la naturaleza de un próximo nacimiento.

Dado que son jóvenes, deben esforzarse por adquirir buenos amigos y conservarlos. No retrasen esta tarea por escuchar a algunos mayores que les aconsejen dejar el recorrido del camino espiritual para más tarde, cuando se hayan retirado de la vida activa. Les dirán que pueden leer el Bhagavad Gita cuando lleguen a viejos. Pero un consejo así equivale a decirle a una nación que espere hasta que se haya declarado una guerra, para empezar a entrenar un ejército y detener al enemigo. Se requieren largos años para tener un ejército entrenado y preparado para enfrentar cualquier contingencia, ya que, si se entregan armas a gente sin preparación, se provocará un desastre entre las personas que las llevan. 
Las buenas obras y los buenos pensamientos que se cultivan durante toda la vida permanecerán leales y firmes como un buen amigo, cuando uno se esté aproximando al fin. De modo que todos ustedes, muchachos y muchachas, deben tomar la decisión de empeñarse en acciones que promuevan su propia Paz y progreso, como asimismo la Paz y el progreso de todo el género humano. No perjudiquen su futuro con la persecución de beneficios temporarios o el engrandecimiento egoísta. Ansíen y merezcan buenos amigos que les ayuden a mantener un rumbo correcto. Y, por sobre todo, tengan a Dios por guía y amigo incondicional. La amistad es la expresión del Amor inconmovible, el Amor que es noble, puro y que está libre de deseos o egoísmo. Los bendigo, para que logren recibir este tipo de amistad y que también ustedes hagan felices a otros, otorgándoles este sagrado tipo de amistad.

Brindavan, 
24/5/1973

BUSQUEN LA COMPAÑIA 
DE LA GENTE BUENA

Cuando se mantiene la buena compañía, la consecuencia es el desapego. Al lograr el desapego, la consecuencia es la remoción de todas las relaciones ilusorias. Al remover todas las ilusiones, la consecuencia es la estabilidad mental. Con la estabilidad mental se logra, como consecuencia, la Liberación del Alma individual. 
¡Sagrados estudiantes! Hay dos cosas que son importantes en la vida del hombre. Una, es la confianza en sí mismo y la otra es la purificación de la propia mente. El hombre no puede vivir por sí mismo en aislamiento. El mundo entero depende de la estructura social y la manera en que los individuos se interrelacionan en una sociedad. 
Sankara tuvo la posición de maestro para todo el mundo y propagó muchos ideales entre la gente. Entre ellos, el concepto de no dualidad o filosofía advaita, resalta por su importancia. Sankara enfatizó la importancia de estar en buena compañía y de pasar el tiempo en buena compañía. Enseñó que la buena compañía representa un paso importante para la Liberación y, quizás, es el primer paso hacia ella. Si realizamos una investigación sobre el significado de "buena compañía", comprenderemos que nos referimos a la amistad con gente buena. Dios, que da alimento hasta a una rana atrapada entre dos grandes piedras, no dejará de proveer alimento a los seres humanos que están tan cerca de El. Bajo estas circunstancias, no está bien que el hombre se preocupe exclusivamente por procurarse el alimento, sino que debe ir tras la realización de la Verdad y desarrollar la Fe en Dios. Cuando nuestros congéneres se encuentren en dificultades, debemos acudir en su ayuda en la mejor forma que nos sea posible. Deben sentir la unicidad de toda la humanidad y darse cuenta de la relación que une a un ser humano con otro. 
Deben llegar a realizar al espíritu del Ser que está en toda la gama de seres humanos. Sólo ello les dará la oportunidad de alcanzar el ideal de la "Hermandad del hombre y la Paternidad de Dios". Hoy en día usamos términos como "hermano" y otros de este tipo, de manera vacía y únicamente como palabras huecas. No le damos ningún valor ni a la relación física ni a la relación mental que implica la palabra "hermandad". El verdadero sentido de "hermandad" lo podemos entender únicamente cuando nos elevamos por encima de estas relaciones temporales del cuerpo y de la mente y llegamos a comprender el aspecto de la Divinidad. Sólo entonces nos damos cuenta de que el Principio Divino que existe en todos nosotros es el mismo. Deberíamos realizar un esfuerzo con el fin de darnos cuenta de esta Verdad. Para reconocer tal Verdad, resulta esencial este tipo de buena compañía. Pueden preguntarse qué beneficio obtendremos de este tipo de buena compañía. Los rasgos buenos del hombre, al igual que los malos, reciben su configuración última cuando él se mezcla con otros miembros de la sociedad. En este contexto, podemos tomar como ejemplo el polvo que se deposita sobre la superficie de la tierra. Pese a que este polvo no tiene alas y no puede volar por sí mismo, puede levantarse de la tierra al lograr la buena compañía del viento. Y el mismo polvo no se elevará, sino que se depositará, si se asocia con el agua. El hierro que es duro, negro y opaco, se vuelve blando, rojo y brillante cuando hace amistad con el fuego. Y ese mismo hierro se llena de óxido y pierde toda su fuerza cuando hace amistad con la suciedad y la humedad. Todas estas modificaciones ocurren por la asociación con otros, en el medio ambiente.

Generalmente, nada puede cambiar o transformarse por si mismo, sin la ayuda de alguna asociación externa. Un bebé aprende a caminar, a hablar, a correr, a leer y a escribir sólo gracias a la ayuda de la madre y al amor y afecto que ésta le demuestra. Sin el Amor y el afecto de la madre, el bebé crecerá como un animal y no llegará a hablar, a caminar o a hacer nada de lo que otros seres humanos pueden y están entrenados para hacer. Los animales que nacen, crecen y viven en los bosques tiene ciertos rasgos que son distintivos en ellos. Si estos animales son apropiadamente entrenados por algún domador de circo, pueden hacer cosas que ningún otro animal hace. Los loros pueden llegar a pronunciar palabras de manera perfectamente comprensible y clara si los entrenamos bien y están en buena compañía. Del mismo modo, si están en buena compañia, podrán lograr la buena vida que desean y las aspiraciones que tengan en mente, acerca del tipo de vida que quieran vivir. 
Por el contrario, si pasan el tiempo en mala compañía y andan vagando por las calles como perros vagabundos o aullando como lobos, estarán desperdiciando sus vidas. Todo tiempo que se pierda es vida que se pierde. Si pueden llegar a entender la fuerza y el poder de la buena compañía y la usan de la mejor manera posible, tendrán todas las oportunidades para hacer grandes cosas. Toda la gente buena se distingue porque sus pensamientos son atrayentes, sus acciones son delicadas y sus ideas son positivas. 
Se puede reconocer a la buena gente por sus benévolos pensamientos, palabras y acciones. Les daré un pequeño ejemplo. Si un trozo de carbón negro se mantiene cerca de un vivo fuego rojo, la zona del carbón que esté en contacto con él empezará a brillar. En esta analogía, el carbón negro es la ignorancia de ustedes y el fuego brillante es la buena compañia. Al juntarse ambos, sólo la porción de la ignorancia expuesta a los efectos de la buena compañía será disipada. Resulta entonces que no basta estar cerca de gente buena. Deben desarrollar también la disciplina espiritual del Amor y hacerse queridos por la gente buena; es necesario estar cerca y hacerse querer por la gente buena.

La naturaleza de la gente mala es tal que se regocijan y les produce placer el ver las dificultades y los problemas que se le presentan a la gente buena. La gente mala se pone celosa y envidiosa cuando observa que la gente buena hace el bien y recibe crédito por las buenas obras que realiza, de modo que empieza a contar chismes sobre ella y a tratar de desprestigiarla. Esta gente mala tiene mil ojos y se esfuerza en ver sólo las malas cualidades en los otros. La compañía de gente así sólo nos arrastra hacia lo negativo; por ello, Sankara enseñaba que había que esforzarse por mantenerse a distancia de gente así. 
He aquí una historia de un orfebre que una vez estaba fundiendo oro. Durante el proceso, se dirigía de la siguiente manera al oro: "¡Oro! ¡Eres algo muy valioso y la gente te respeta, pero ahora estás en mis manos! Tendré la oportunidad de calentarte, fundirte, golpearte y hacer muchas cosas contigo, que te van a doler. Pero, ahora, éste es mi privilegio y mi placer". En respuesta, el oro señaló que el resultado de todo lo que hacía por herirlo, sería únicamente el purificarlo más y aumentar su valor al remover sus impurezas, dejándolo más brillante y más perfecto. Por el contrario, en el proceso, el calor, el humo, el dolor de golpearlo fuerte no serían molestos más que para el orfebre. De hecho, las molestias serían para el orfebre y todas las ventajas para el oro. Si toman a la gente buena, los santos, los hombres de gran carácter y los hombres que poseen mentes estables, no hace diferencia el que traten de insultarlos o de herirlos, exaltarlos o alabarlos. La herida, el insulto y ni siquiera la alabanza, jamás los afectan; todos ellos vuelven a la persona que los ha proferido. Ustedes, los jóvenes, deben tratar de vincularse con hombres buenos y de gran carácter, para llegar a elegir la senda por la cual deseen avanzar.

En verdad deseo que todos los que están reunidos aquí busquen la buena compañía y elijan esta senda. Deben adquirir las cualidades de la Verdad, el Amor y la paciencia y también la del sacrificio. Este período de vuestra vida es como las horas de la mañana. Si, cuando comienzan sus vidas, vuelven sus mentes hacia lo bueno y hacia Dios, lograrán que las malas cualidades no los acosen, el ego no los acorrale y la envidia y otras cualidades indeseables no se les acerquen. 
Por ello, deben tratar de unirse a la buena compañía y sacar de allí todos los beneficios que emanan de ella. La buena compañía les conduce al desapego y el desapego les hará alcanzar la Autorrealización. 
Sankara compuso muchos versos y, cada uno de ellos, debe ser considerado como una luminosa luz de conocimiento. Deben poner en práctica su contenido para rectificar sus vidas. Hoy han aprendido el verso correspondiente a la buena compañía y los beneficios que ella nos confiere. Hemos visto su importante significado interno pero, además, debemos ponerlo en práctica. Entonces, podrán darse cuenta de la naturaleza del Alma y desarrollar confianza en ustedes mismos y sus capacidades. Espero que se mantengan en buena compañía en el futuro y se alejen de toda mala compañia. Esta es mi bendición para ustedes y espero que siempre estén en buena compañía.



QUE DEBEN VENERAR ? :

VENEREN AL HOMBRE

Veneren al hombre, éste es el primer paso hacia la reverencia a Dios, puesto que el hombre es perceptible y Dios es imperceptible.
Las Upanishads dicen que el trueno le enseña "daya" a los ogros, "dama" a los dioses y "dharma" a los hombres. Y bien, puesto que el hombre es los tres en conjunto: en parte ogro, en parte dios y en parte hombre, debe practicar por sí mismo estas tres virtudes: "daya" (ser compasivo con todos), "dama" (ser dueño de la mente y los sentidos) y "dharma" (estar constantemente en la senda de la Rectitud); éste es el consejo que se entrega desde el cielo en la voz del trueno. El viaje que realiza cada hombre va en dirección al cementerio; cada día los acerca más al momento de la muerte. Por ello, no posterguen el deber que deben cumplir, lo que va en vuestro propio bien. Reconozcan que son Shiva antes de convertirse en cadáveres; ello les salvará de más muertes.

Lo primero que deben hacer para imprimir esta realidad en sus mentes es la repetición del Nombre de Dios, sumiéndose mentalmente en Su Gloria; ello ayudará a que la lengua no se desvíe hacia tópicos inferiores ni la mente los arrastre hacia terrenos vulgares. 
Veneren todo Nombre. Esa veneración llega hasta Mí, porque Yo respondo a todos los Nombres. Si denigran a cualquier individuo, me afectará, porque todos los individuos son expresiones de Mi Voluntad. 
El deber del hombre es el de santificar sus días y sus noches con la recitación ininterrumpida del Nombre: recuérdenlo con alegría y con ansias. Si lo hacen así, es seguro que Dios aparecerá entre ustedes en la Forma y Nombre en que han sentido más hermoso y apropiado adorarle. Dios es todos los Nombres y todas las Formas. Es la integración de todos ellos en la armonía más encantadora. Los Dioses que se indican en los diferentes credos y que son adorados por diferentes comunidades humanas no son sino diferentes miembros del Dios Unico que El es en realidad. Del mismo modo en que el cuerpo es la armoniosa combinación de los sentidos y de los miembros, Dios representa la armonía de todas las Formas y Nombres que el hombre le da. Sólo aquellos que ignoran la Gloria de Dios insistirán en un Nombre y una Forma para adorarlo, y lo que es peor, condenarán el que otros usen otros Nombres y otras Formas. Deben tomar conciencia de que Sai es todas las Formas y todos los Nombres. No existe ningún "otro"; todos son El. 
El objetivo de ustedes debería ser el de llegar a ver al mismo Dios en todas las formas que son adoradas, representarlo en todos los nombres e incluso mantener la conciencia de Su Presencia como Motivador interno de cada ser viviente y de cada partícula de materia. No caigan en el error de considerar a algunos hombres como dignos y a otros como indignos de veneración. Sai está en cada uno de ellos, de modo que todos merecen la reverencia y el Servicio de ustedes. Propaguen esta Verdad. 
¿De qué sirve el que sólo adoren Mi Nombre y Forma, sin tratar de cultivar igual Amor por todo lo que tengo: Mi serena ecuanimidad, Mi Amor, Mi paciencia y fortaleza, Mi naturaleza siempre feliz? El hombre puede tomar conciencia de su misión en la tierra sólo cuando sabe que él mismo es Divino y cuando venera a los demás como Divinos. Debe adorar a Dios en la forma del hombre. Deben llegar a ver la Divina Encarnación del Amor, del Poder y de la Sabiduría en Sai y adorarlo a través del Servicio. 
Les pido que fijen sus mentes en cualquier Nombre del Señor, ya que esto hace que surja en vuestra conciencia la Gloria y la Gracia del Señor. Deben entrenar sus manos para llevar a cabo actos de Servicio al Señor que irradia desde cada ser. Todos los hombres son El. El es quien afeita como barbero; el que hace cacharros como alfarero; El es quien almidona y plancha como lavandero; El impulsa, El inspira, El planea, El cumple. Ustedes toman una hoja de papel en la que está impresa Mi Forma y la adoran, se postran ante ella venerándola. ¿Por qué no pueden entonces venerar a todos los seres humanos, con la fe de que estoy en cada uno de ellos en una Forma incluso mucho más clara? Amen a todos, veneren a todos, ayuden a todos lo mejor que puedan. Empéñense en ser útiles y lo más dulces y gentiles que les sea posible. Entonces, el lugar en que estén se volverá tan sagrado como Kashi (Benares); las palabras que pronuncien serán tan sagradas como las Escrituras. Esta es la disciplina espiritual que los llevará a la Realización.

VENEREN SUS ACCIONES

A menudo les he dicho que, además de sus padres, sus maestros y sus mayores, deben venerar sus propias acciones, porque nuestras acciones nos elevan o nos rebajan. Ellas nos encadenan tanto al nacimiento como a la muerte o nos liberan de estas cadenas; ellas son las que causan alegría o dolor, prosperidad o pobreza, ganancia o pérdida, placer o sufrimiento. Deben darse cuenta de que el entusiasmo o la desesperación que sienten, el éxito o el fracaso, no son sino consecuencias de sus acciones. Mientras están empeñados en la acción se enfrentan con ciertas leyes de la naturaleza que no pueden eludir. Si aflojan la presión sobre algo que sostienen en la mano, se caerá. De manera similar, si resbalan al subir una escalera, se caerán sin que importe la casta, el credo o la posición social. La ley no hace diferencias. En cada obra o acto, Dios se encuentra presente como el Motivador invisible; en la cosa más pequeña que toman o manipulan, Dios está presente como el núcleo interno. De modo que traten siempre de elevarse haciendo el bien, buscando el bien y teniendo en todo momento el bien de los demás en la mente.

VENEREN LA SABIDURIA 
 

Hablen suave y amablemente: eso es Rectitud. Den generosamente, con Sabiduría; sequen las lágrimas y mitiguen los suspiros y los quejidos: eso es Rectitud. No le arrojen simplemente dinero a los necesitados: den con respeto y reverencia, den con gracia y también den con humildad. Traten de vivir armoniosamente con otros. Esta época se ha llamado el Kaliyuga, pero se ha transformado en algo mucho peor, ha llegado a ser Kalahayuga, la era de las facciones: facciones en la familia, en la aldea, en la comunidad, en el país, en la Nación, en el mundo. La raíz de todo esto es el énfasis puesto en el ego y el deseo por el placer vulgar y pasajero. Dedíquense a ganar las riquezas de la Sabiduría, como lo hiciera Janaka, por medio de la asociación con los grandes sabios de su tiempo, como Dasaratha lo hiciera con Vasishta. Estos Brahmines, eruditos en los Vedas, tienen en sí la Sabiduría que ustedes necesitan; ellos han preservado los Vedas pese a ser ignorados y haber vivido en la pobreza. Fueron despreciados tanto por gobernantes como por gobernados, por el pueblo y los políticos. Y su conocimiento, acumulado no obstante todas las dificultades, ha llegado a ser inútil, porque no ha visto la luz. Por ello tienen que venerar a la sabiduría del mismo modo en que veneran al padre; adorar al Amor así como adoran a la madre; actuar siempre con Justicia y Rectitud como si caminaran junto a vuestro hermano; confiar en la Compasión como en el amigo más querido; mantener la Ecuanimidad, como si fuera parte de ustedes y tratar a la Fortaleza como a vuestro hijo bienamado. Todo ello es vuestra familia. Actúen con ellos, vivan con ellos y no los abandonen ni ignoren.

VENEREN AL MORADOR

Los Vedas proclaman que Dios es Uno, que la meta es una sola y que la Verdad se manifiesta por sí misma, cuando el velo del mundo se desgarra o se aparta. Una manera especial de llegar a descubrir esta Unidad es a través del Servicio: un Servicio no teñido por complejos de superioridad, ni por el orgullo y ni siquiera por un sentido del deber hacia la organización a la que pertenezcan. "Veneren al Morador interno y no a la casa en la que reside. El Morador es el mismo en cada casa, ya sea un palacio o una choza, un departamento o una caverna. La devoción al Morador debe convencerles para adorar al individuo en el que habita, a través de actos de Servicio llevados a cabo inteligentemente y con entusiasmo sincero". 
Cada individuo tiene la responsabilidad de amar a otros, de tener fe en ellos y de venerarlos como chispas de lo Divino. Cada hombre debe cultivar las virtudes de la tolerancia, la paciencia y la fraternidad.

Una vez, un hombre le vendió una vaca vieja al carnicero y, cuando volvió al campo después de la transacción, se encontró frente a frente con una serpiente. "Por favor, ¡que alguien mate a este reptil venenoso!", gritó. "Yo no soy un reptil  le increpó la serpiente  ¡ése es un apelativo que tú mereces!" Cuando el hombre protestó, la serpiente le dijo: "Ve y pregúntale al ternero". El ternero relató una patética historia respecto de la codicia y la crueldad del hombre, de cómo lo había arrancado lejos de su madre, amarrándolo con una cuerda y matándolo de hambre al negarle la ubre materna. Luego contó cómo lo golpeaba y le torcía la cola obligándolo a arrastrar pesadas cargas. El ternero declaró que el hombre es una bestia desagradecida que se burla de otros seres tildándolos de malos, en circunstancias en que él mismo es mucho peor. De hecho, no emitan jamás una mala palabra ni en contra de un hombre ni en contra de un animal, porque El está en todos los seres y vuestras duras injurias tocan al Morador interno. 
Los bendigo a todos y les pido que promuevan el Amor, la simpatía y la compasión hacia todos los seres. Dios está presente en cada uno de ellos. Es vuestro deber el venerar a Dios en cada uno de ellos.

VENEREN AL SER

El Señor no está en el Cielo ni en Kailasha, no está ni en Vaikunta ni en Swarg. El creer que El se manifiesta sólo en un lugar o localidad y, por ello, viajar hasta allí, representa una superstición que debe ser deplorada. El está en todas partes, en cada uno y en todo momento. El es el Testigo de todo en todos. El es la energía que llena el espacio y el tiempo y es la energía que se manifiesta como causa. Nuestra Organización debe afirmar esta Verdad en la mente de sus miembros y debe esparcir esta Verdad sin temor y sin confusiones. Ella debe revelar al hombre a sí mismo, en cuanto encarnación visible y móvil de la Divinidad, en la cual brilla Dios y a través de la cual nos hace señas. Dios ha de ser adorado en y a través del hombre. Este es el mensaje que deben poner en práctica diariamente. Esta es la pieza principal del programa que deben llevar a cabo. No deben dejar que se introduzcan en las unidades, ni tácticas ni triquiñuelas habituales en la política. Ni debe haber en ellas indicios de desagrado o de desconfianza respecto de nacionalidad, idioma, casta, nivel económico, nivel de educación, edad o sexo. Veneren al Ser y extraigan Bienaventuranza Suprema a través del Amor. 
Vean lo Universal en todos. Véanlos a todos como olas similares que se sustentan en el mismo Ser. Desarrollen ese parentesco, ese Amor, esa simpatía. Sirvan a los demás, no con el sentimiento de que son otros, sino con la actitud de adoración que le reservan a Dios. Un solo acto de Servicio ofrecido a Dios, visualizado en otra persona, vale por todos los años que se han ido anhelando a Dios. 
Veneren a cualquier nombre; la reverencia llegará hasta Mí, porque Yo respondo a todos los Nombres. El menosprecio de cualquier individuo me afecta a Mí, porque todos los individuos son expresiones de Mi Voluntad. 
Puede que pregunten: "Swami, si encontramos a una persona que se comporta equivocadamente o perversamente, ¿cómo podemos amarla? ¿Cómo podemos venerarla, según nos dices que hagamos?" En una situación así deben considerar una cosa: "¿Quién es el que ha cometido la equivocación? ¿Qué es lo que impulsó el acto? ¿Quién realizó la acción? La realizó el cuerpo. ¿Y qué impulsó al cuerpo? La mente. ¿Por qué se vio forzado a llevarlo a cabo? Ha sido por la influencia de sus acciones, el efecto acumulativo de sus actividades y actitudes durante muchas vidas en el pasado. El Ser en él no tiene vinculación alguna con cualquier acto o motivo. Ese Ser es Divino y es a El a quien deben amar y reverenciar. Esta es Mi respuesta. Para ponerlo en términos más simples: si ven un gran retrato de Swami en la puerta de entrada de una casa cuando pasan frente a ella y se dan cuenta de que la casa pertenece a un implacable enemigo de ustedes, entonces, ¿reverencian menos el retrato por el hecho de que el dueño de casa no merezca vuestro Amor? Es indudable que venerarán el retrato, sin importar en dónde esté...¿no es cierto? Del mismo modo deben venerar al Ser en cada uno, que es el Dios que reside en cada uno. ¿Por qué habrían de poner atención a sus equivocaciones y sus vicios? El deber de ustedes es servir y no buscar faltas en los demás. Sirvan con todo el corazón, con un Amor puro e inmaculado. Deben servir a todos sus semejantes y aliviar sus penas y sus problemas, siempre bajo Mi invisible supervisión y guía. Dios está presente en cada semejante y el deber de ustedes es el de venerar a Dios en ellos. Dediquen esta vida al Servicio de los demás, porque todos ellos no son sino representantes visibles del Señor que reside en ustedes.

VENEREN EL REFLEJO DE DIOS

Veneren el reflejo de Dios en los cuerpos espejos que circulan en torno de ustedes. Si no escudriñan dentro de ellos o se postran frente a estas imágenes de Dios que se mueven ante ustedes, ¿cómo pueden declarar que son devotos de Dios, del Original del cual éstos no son más que débiles y pálidos ecos? 
Les voy a dejar un solo Mensaje para que analicen y éste es el Mensaje del Amor. El Amor es Dios y Dios es Amor. Allí en donde hay Amor, Dios es evidente. Amen cada vez a más personas y ámenlas cada vez con mayor intensidad; transformen el Amor en Servicio, transformen el Servicio en Adoración... ésta es la más elevada disciplina espiritual. No existe ningún ser viviente que no tenga la chispa del Amor; incluso un demente ama algo o a alguien. Sin embargo, deben reconocer al Amor sólo como un reflejo de la Encarnación del Amor que es vuestra realidad, el Dios que reside en vuestro corazón; sin ese manantial de Amor que brota de vuestro corazón estarían imposibilitados para amar a nadie. Reconozcan ese manantial, confíen progresivamente más en él, desarrollen sus posibilidades, traten de irrigar a todo el mundo con él, eliminen de él todo rastro de ego, no busquen recibir nada a cambio de parte de aquellos hacia quienes lo hayan extendido. En las actividades que realizan diariamente no traten de crear fricciones ni se dejen arrastrar al odio. Vean lo bueno en los demás y revisen las faltas en sí mismos. Respeten a los demás por el Dios que reside en ellos y también respétense a sí mismos como sedes de Dios. Hagan que sus corazones permanezcan puros, como para que El resida en ellos. 
Si respetan ahora a sus padres, resultará natural y cierto que vuestros hijos los respetarán también a ustedes, a la pareja que los ha procreado. 
"Adoren a la madre como a Dios, adoren al padre como a Dios, adoren al maestro como a Dios, adoren a su invitado como a Dios"; son los preceptos que han llegado hasta nosotros en nuestras tradiciones. Y la adoración a Dios viene a continuación de las cuatro adoraciones anteriormente enunciadas: a la madre, al padre, al maestro y al invitado. Puede que me pregunten: "Y, ¿por qué han puesto a Dios en último lugar? ¿Por qué no lo han puesto en primer lugar?" Dios es el mismo para todo, y todos tienen igual derecho a Dios, pero para un individuo, sus padres representan la autoridad real. Dios es el Creador de todo, pero para cada uno, sus padres son sus creadores. En lo que respecta a nuestra vida, nuestros padres son los creadores reales y debemos tratarlos como manifestaciones visibles de Dios. Aunque Dios sea el centro de todo, para este cuerpo, los padres siguen siendo sus creadores. Debemos considerarlo de la siguiente manera: Dios es la Madre y el Padre del Mundo. Nuestros padres son la madre y el padre de este cuerpo. Cuando les mostramos gratitud a nuestros progenitores, que nos han proporcionado este cuerpo, podremos llegar a mostrarle gratitud a Dios, quien nos ha proporcionado este mundo. Dios es el aliento de la vida de cada Alma. De modo que deben aprender a vivir en todo momento en Su Gloria, Su Recuerdo y Su Contemplación. Esto es lo que nos enseñan los Vedas y las Escrituras.



EL BAGAVAD GITA SEGUN SAI BABA (RESUMEN) :

(INTRODUCCION,1ER Y ULTIMO CAPITULO)

Bhagavan Sri Sathya Sai Baba es el "Eterno Conductor" que reveló el Gita Sastra a Adithya y ayudó a Manú y al rey Ikshvaku a conocerlo; fue el guía de Arjuna durante la gran batalla entre el bien y el mal librada en Kurukshetra. Cuando el dueño del carruaje, Arjuna, se vio agobiado por la tristeza ante la perspectiva de tal lucha, Krishna lo instruyó en la ciencia del reconocimiento de la unidad de todos, suprimió así su aflicción y su temor. 
Bhagavan sigue siendo el conductor del carruaje para cada uno de nosotros; por tanto, permítame el lector saludarlo como compañero de sufrimiento y como condiscípulo. Todo lo que tenemos que hacer es reconocerlo y aceptarlo en el papel de sostener las riendas del discernimiento mientras blande el látigo del desapego, para dirigir los caballos de los sentidos por el sendero de la Verdad (Sathya), asfaltado por la Rectitud (Dharma) e iluminado por el Amor (Prema), hacia la meta de la Paz (Shanti).

Arjuna lo aceptó en ese ministerio; hagamos nosotros lo mismo ahora que el apego mundano obstaculiza el sendero del deber, que la ambición ciega los ojos de la benevolencia, que el odio detiene la llamada del amor: escuchemos al Gita. El nos lo enseña desde el carro en que está instalado y así derrama Su Gracia, Su Visión y Su Poder y nos convierte en héroes aptos para pelear y lograr la victoria. 
Este precioso libro no es un comentario ni un resumen del Gita que se enseñó en el campo de Kurukshetra. No necesitamos aprender ningún idioma nuevo ni leer ningún texto antiguo para asimilar la lección que el Señor está deseoso de darnos ahora para obtener la victoria en la batalla que estamos librando. Este Gita Un Torrente de Sabiduría es la misma corriente refrescante y revitalizadora, traída por el mismo Restaurador Divino para revivificar al hombre atrapado en las mallas de la dialéctica moderna, en la soberbia de la ciencia moderna, en el cínico desprecio de la superficialidad actual. La enseñanza aquí ofrecida te confortará, consolará y te conferirá fortaleza y fe. 
Escuchemos estas palabras con el mismo cuidado y concentración que tuvo Arjuna, aun en el torbellino del campo de batalla, y cada uno de nosotros también declarará, al acercarse a las páginas finales del libro: "Mi error ha quedado borrado, he tomado conciencia de mi realidad que es Dios mismo". 
El antiguo conductor que está dentro de ti y dentro de mí ha respondido a la llamada de los corazones afligidos; El dio estas lecciones en la revista Sanathana Sarathi (El Eterno Conductor) que se publica en Prashanti Nilayam. Ahora están en tus manos en forma de libro y las podrás leer con la frecuencia que puedas o quieras. 
Ojalá que la fe con la cual empezaste a hojear estas páginas crezca de día en día y que te sientas atraído por la cada vez más amplia visión del conocimiento que este libro revela y te lleve hacia la gloria suprema de la experiencia de la unidad, que es la base de la diversidad.

N. Kosturi 
Editor de El Eterno Conductor

CAPITULO I

Para comprender el significado del Gita se necesita una actitud reverente. Su estudio debe ser emprendido con sumisión y expectación. Pues el Gita es "la leche de las Upanishads", ordeñada por el pastor Krishna (un Avatar, Dios encarnado), con la ayuda de Arjuna (héroe del Mahabharatha, epopeya hindú, discípulo y amigo de Krishna), "el becerro", para dar bebida y alimento a todos los de "torpe entendimiento". Hay quienes arguyen que el Gita, como poema sagrado que es, fue creado con posterioridad al Mahabharatha, del que es una parte; pero a pesar de todo lo que se diga de la composición del Gita, no cabe duda de que sus principios y enseñanzas son muy antiguos, o mejor dicho, no tienen fecha. En los primeros tres versos del capítulo cuarto se habla de que la enseñanza del Gita fue dada primeramente por el Señor a Surya (el Sol) y después a Manú (un Señor del Universo); y también se dice que después de Manú llegó a Ikshvaku (hijo de Manú), y de éste a otros y así sucesivamente. De ahí que el Gita esté más allá del concepto de tiempo y no pueda ubicarse en un determinado punto del pasado ni del presente.

El Gita es un texto para adeptos a la espiritualidad, pues se basa en llevar a la práctica las actitudes espirituales, más que en ninguna otra cosa. Cada capítulo establece los medios y los métodos para alcanzar las metas de la paz y la armonía. Ahora bien, la práctica es producto de un profundo y constante anhelo de progreso. El aspirante debe anhelar, no desesperar. Debe perseverar, no clamar por un éxito inmediato. El Gita es como una embarcación que lleva al hombre de su voluntario estado de esclavitud a la libertad que es su propia naturaleza. En ella es conducido de la oscuridad a la luz, de la opacidad al esplendor. El Gita establece para el hombre disciplinas y deberes que están a salvo de la corrupción de las tendencias e impulsos (vasanas) que lo atan a la inexorable rueda de nacimientos y muertes. 
En realidad, el hombre ha venido a este campo de actividad (karmakshetra) tan sólo para dedicarse a la actividad misma y no para ganar el fruto de ella. Esa es la enseñanza del Gita, su lección fundamental. El Gita es la quintaesencia del significado de todos los Vedas (Escrituras Sagradas). Las actividades dirigidas hacia el exterior, como los sacrificios (yajnas) y las ofrendas (gagas), se mencionan en las partes preliminares de los Vedas; las actividades de la mente que, como las de la adoración (upasanas), se dirigen hacia el interior, se mencionan después; el Yoga del Conocimiento también es explicado a las mentes así clarificadas y purificadas.

Quienquiera que sea el individuo, por erudito que se considere, no puede escapar del error, y por ello queda sujeto al sufrimiento, que actúa como un freno a su actividad. Arjona, el gran héroe, con gran capacidad de renunciación y poseedor de inmensa sabiduría, es engañado por las terribles necesidades de la guerra, y su sufrimiento frena también su actividad, confunde el cuerpo con el Ser y empieza identificando a los dos. Le atribuye al Atma (nunca afectada por las características del móvil, cambiante mundo) la irreal y efímera naturaleza de dicho mundo, y toma como realidad esta ilusión. ¡Cree que sus deberes, según los establece esa falsa identificación, son su Dharma (código de conducta y reglas de autodisciplina) personal! ¡Esta es la tragedia, no sólo de Arjona, sino de la humanidad entera! Por lo tanto, el Gita tiene un valor universal y eterno. Estudiar el Gita es aprender el arte de nadar a través del mar de la ilusión. 
El Gita es la voz misma del señor Krishna. El hecho de que ha llevado consuelo y liberación a millones de hombres es una prueba de su origen divino. Una persona de menor grandeza no hubiera podido darle esa autenticidad. 
La forma misma de cómo empieza y cómo termina da la clave del tema que expone. El primerísimo verso empieza con las palabras "el campo del deber" (dharmakshetre), "el campo de los kurus..." (kurukshetre)..., siendo la palabra Dharma la inicial. El último verso del capítulo final, el décimoctavo, habla de Yatra Yogesvarah Krishna, y en esta palabra Yogesvarah, el Señor del Yoga, resume el Dharma (la Acción Correcta) que se enseña. Así resulta claro que la finalidad de la enseñanza en el Gita es sencillamente ésta: "Recuerda el Dharma (la Acción Recta con uno y con otros); practica el Dharma". ¡Cuán significativa es esta palabra! Todos los Sastras (Códigos de Moral) se ocupan de demarcar y definir la naturaleza y las sutiles características del Dharma (Códigos Eticos). El Gita incorpora en sí mismo este estudio y este análisis. Es un libro de texto del modo de vida superior en todos sus aspectos. Discute todos los principios subyacentes en el Dharma.

Arjuna es el individuo (jivi). El cuerpo es el carruaje y el amo del carruaje es Krishna, el Señor. El Señor es el conductor, el inspirador de la inteligencia: Brahman (Dios), quien lo incita a dar respuesta a la oración contenida en el mantra (fórmula mística poderosa) del Gayatri: Dhiyo yonah Prachodayath... (Despierta mi discernimiento, oh Señor, y guíame). Los Kurús representan la naturaleza demoníaca; los Pandavas representan la divina. Aquéllos son malos (asat); éstos son buenos (sat). Y siempre ha habido conflicto entre los dos. En este conflicto de fuerzas opuestas, Krishna (el Ser, el Alma) siempre está del lado del Dharma (los dictados de Dios), de la realidad que sustenta, no del error que socava. Si pretendes tener al Señor de tu lado como tu guía, provéete de la Naturaleza Divina, de las cualidades del Dharma. Pues el Señor está donde está la Rectitud. 
Por supuesto, ¡esto no significa que el Señor no sea Omnipresente...! La mantequilla está contenida en toda la leche, aunque sólo pueda manifestarse en un producto de la misma mediante el proceso del cuajado y del batido. Así también, el Señor sólo quiere manifestarse en un lugar mediante el proceso de las prácticas correctas. "Donde está el Dharma, ahí se puede obtener la victoria". Arjuna estaba embargado por el aspecto físico, y por esto era necesario bendecirlo con el conocimiento de lo real, del aspecto del Espíritu Eterno. Todo el sistema de la práctica espiritual (sadhana) está encaminado a la clarificación de la conciencia del Atma y a la fijación de la atención en ella. La enseñanza de Krishna es precisamente eso; en efecto, constituye la sustancia de la búsqueda de la Verdad.

Krishna aclaró muchas dudas que habían embrollado a Arjuna, pero que éste no había expresado. "¡Oh, Arjuna! Tú te lamentas porque estos reyes y príncipes contigo emparentados están a punto de morir a manos tuyas. Hablas con ligereza del Dharma. Pero, recuerda, los sabios no se lamentan ni por los vivos ni por los muertos. ¿Te digo por qué? Pues bien, tú te entristeces por el cuerpo, que es lo único que se deteriora con la muerte. ¿Alguna vez te entristeciste por haber sufrido tantos cambios hasta ahora? El infante desapareció en el niño, el niño se desvaneció en el joven, el joven se perdió en el adulto, el adulto se extravió en el anciano, y el anciano se extinguió en la muerte. Nunca lloraste por los cambios que durante tanto tiempo fueron afectando al cuerpo; ¿por qué entonces llorar por este único cambio? ¿Tienes tú ahora el cuerpo que tenías cuando niño? ¿Dónde está esa. estructura que tenías cuando amarraste a Dhrishtadyumna? Tú recuerdas aún aquella travesura de muchacho; ¡pero el cuerpo que la ejecutó ha desaparecido! Así también, no obstante los cambios que tu cuerpo puede sufrir, el Alma, el esplendor de la verdadera Sabiduría, permanece inmortal. El estar establecido en este conocimiento es la señal del sabio (del jñani)". Así habló Krishna. 
"Tú podrías preguntar si no habría de entristecerse uno cuando los cuerpos junto con los cuales se ha movido y vivido durante tantos años desaparecen de la vista. Pero, ¿por cuántos habría que lamentarse, en caso de que fuese apropiado entristecerse así? ¿Has pensado en ello? La felicidad y el dolor son como el día y la noche. Tienen que ser aceptados, tenemos que vivirlos; si rehusamos, no por ello dejarán de suceder; y si los deseamos, ¡no por ello empezarán a suceder! Ambos se relacionan con lo físico, lo material, el cuerpo; pero no afectan al Espíritu, al Alma. En el momento en que tú te desprendas de los dos, en ese momento estarás liberado, tendrás la Liberación (moksha)."

El primer discurso, el que enseña estas verdades, se denomina "El desaliento de Arjuna" (Arjuna Vishada Yoga). Este es el cimiento mismo del edificio que es el Bhagavad Gita. Cuando los cimientos son fuertes, el edificio también es duradero. El Gita, construido sobre este cimiento hace 5000 años, subsiste firme e inconmovible. De esto puede inferirse cuán fuerte es el cimiento sobre el cual descansa y cuán sabia es la persona que lo realizó. 
¡Le llaman "desaliento"! Pero ese "desaliento" fue muy provechoso; no era una ordinaria "falta de ánimo", pues puso a prueba su sinceridad y su constancia; le indujo a refugiarse incuestionablemente en el Señor. Por eso se le dignifica con el nombre de Yoga. El Gita, que empieza con "El desaliento de Arjuna", termina con "La Renuncia" (Sannyasa Yoga); el desaliento se compara con los cimientos, y la renunciación, con la superestructura. El desaliento es la semilla: la renunciación, el fruto. 
Podrá surgir la pregunta: ¿cómo puede atribuirse a Arjuna una naturaleza pura, la única que se considera merecedora de la Sabiduría impartida en el Gita? La palabra "Arjuna" significa puro, inmaculado, blanco... Fue nombrado muy apropiadamente y vivió a la altura del nombre que llevaba. Así fue cómo obtuvo la presencia inmediata del Señor Krishna, cómo se convirtió en el instrumento para el otorgamiento del Gita al mundo. 
Krishna utiliza muchas veces la palabra Yoga en el Gita; también describe el estado del individuo (jivi) durante el Yoga; sin embargo, podría surgir una duda en las mentes de quienes hayan leído el Gita, respecto de la falta de coincidencia de la palabra como se usa ordinariamente y como la usa Krishna. Krishna en algunos lugares ensalzaba el desapego (vairagya). En otros, ha declarado que la libertad más elevada puede ganarse mediante la adoración. También se exponen diversos métodos para el logro del estado supremo de éxtasis espiritual. En el octavo discurso hay una explicación de Raja Yoga, pero no es correcto decir que el Gita es un texto que enseña sólo Raja Yoga.

La entrega absoluta ante el Señor Krishna, la liberación del triple grillete que lo mantiene a uno sujeto al mundo externo de los objetos, la observancia de buenas acciones y virtuosas disciplinas: éstas son las principales verdades que se subrayan en el Gita. El Señor las señala como las mejores formas de entrenamiento y como los más profundos secretos del progreso interno. 
El significado verdadero del Gita no lo captan todos. Famosos letrados y escritores, aunque dotados de rara inteligencia, han fallado en su intento de descifrar el misterio de. su mensaje. 
Los comentaristas hablan del principio del equilibrio perfecto en el centro de todo cambio, o del logro de la libertad, como lo más importante de todo. Por otro lado, otros comparan al Gita con los textos filosóficos occidentales con los que están familiarizados ¡y empiezan a enseñar a las mentes jóvenes con ese estilo! Por supuesto, la renunciación absoluta es muy deseable. Pero sólo un número muy reducido es capaz de practicarla. Si una enseñanza espiritual ha de obtener la aceptación universal, deberá tener disciplinas que puedan practicarse en la vida diaria y en sus actividades. 
La forma más elevada de practicar la Rectitud (Dharma) consiste en que cada uno siga su propio Dharma (Svadharma) con osadía. En lo relativo a este problema hay un conflicto entre la religión y la moral. 
"Es difícil, preñada de peligros", dice el Señor al referirse a la disciplina moral. ¿Cuál acto es legítimo y cuál no? ¿Cuál acto es aceptado por la moral y cuál no? La gente ha luchado y sigue luchando por decidir esto. Pero Krishna ha mencionado la clase de actos que son meritorios, en los versos:

Manmana bhaua madbhaktho mad yaji mam namaskuru 
Mameuaishyasi sathyam the, prathijame privo si me.

Sarua dharman parithyajya mamekan saranam uraja. 
Aham thwam sarna papebhyo mokshayaishyami ma suchah.

"Fija tu pensamiento en Mí; dedícate a Mí; adórame, ríndeme homenaje; tú me alcanzarás. Yo te declaro la Verdad, pues tú eres Mi Bienamado. Esta es Mi Enseñanza, Mi Gracia". "Este es el sendero para venir a Mí. Abandona todos los Dharmas; ríndete a Mí; no te aflijas; Yo te liberaré de las consecuencias de todos tus actos. "

¡Ah! Noten ustedes el significado de estas estrofas. ¿No es suficiente este acto de rendición para salvarlos y liberarlos de la ronda de llegar a este mundo, de permanecer en él y de abandonarlo? Es necesario estar viendo a Dios en todos los seres, siendo consciente de El en cada momento de la existencia, sumergido en la bienaventuranza de este conocimiento; el devoto debe estar fundido en la relación producida por la profunda devoción y amor hacia El; todos los actos, grandes y pequeños (deseo, voluntad, actitud, actividad, fruto, consecuencia) están dedicados a El, Krishna; todo, de principio a fin, la renuncia a todo apego al "yo" y la ejecución de todos los actos en un espíritu de desapego pleno de veneración. Esto es lo que el Señor busca en ustedes. 
Por supuesto, es difícil efectuar esta entrega total. Pero si el hombre hace un esfuerzo mínimo por lograrlo, el Señor mismo le dará valor para proseguir hasta el final. El caminará a su lado y le. ayudará como un amigo, lo conducirá como un guía, lo protegerá del mal y de la tentación, será su báculo y su sostén. El Señor dijo: "Esta conducta, si la sigues aun en pequeña medida, te salvará del aterrorizante temor". El acto de seguir el Dharma (la Rectitud) crea por sí mismo una fuente de alegría; es el sendero con menos obstáculos. Esa es la enseñanza del Señor. 
Te acercarás a Mí, es decir, comprenderás Mi misterio, penetrarás en Mí, alcanzarás Mi naturaleza. En estos términos se recomienda la práctica para adquirir la Naturaleza Divina (Sadrisya), la existencia en Dios (Salokya) y la manera de fundirse con Dios (Sayujya). Cuando se ha alcanzado un estado que permite ver a la Divinidad en todos los seres, cuando cada instrumento de conocimiento trae la experiencia de esa Divinidad, cuando sólo ella sea vista, oída, gustada, olida y tocada, el hombre indudablemente se convertirá en una parte del cuerpo de Dios y vivirá en El y con El. Al asumir este deber para lograr su propio progreso, obtendrá nuevo vigor desde el primer paso; una nueva y más pura alegría lo hará estremecerse; saboreará la plenitud de la bienaventuranza; sentirá la frescura de una nueva beatitud.

Este Dharma no está señalado ni es recomendado para hombres extraordinarios solamente. Está al alcance de todos, pues todos tienen hambre de Dios, todos tienen el discernimiento requerido para descubrir que hay algo fundamental detrás de todo ese cambio. Aun el más negligente pecador puede limpiar rápidamente su corazón y volverse puro mediante su entrega al Señor en sincero arrepentimiento. 
Por tanto, el mandato del Señor es que cada cual siga el Dharma especial para él señalado; cada persona debe planear su vida de acuerdo con los cimientos espirituales de su cultura; debe abandonar la visión "objetiva" y escuchar la voz de Dios. 
Los nacidos en la India deben hacerse merecedores de este privilegio escuchando la voz del líder de la India, el mismo Gopala, y deben manifestar la Divinidad latente en ellos en cada palabra que pronuncien, cada letra que escriban, cada deseo que alberguen, cada pensamiento que forjen y cada acto que ejecuten para la obtención de cosas materiales, como son el alimento, el abrigo o la salud. 
Solamente entonces podrá esta nación indostana demostrar al mundo la excelencia de la antigua religión, de la Justicia Divina (Sanathana Dharma), su don especial para la humanidad, y asegurar la paz para la misma. Sólo los actos acordes con esa Rectitud (Dharma) pueden conferir la fuerza espiritual necesaria para enfrentarse a todas las crisis y obtener la victoria. 
El sagrado Gita otorga ese don, indicando claramente el camino.

CAPITULO XVII 
 

Así como el saludable brillo del cuerpo se oculta a la vista con las ropas que lo cubren, así el Alma individual, oscurecida por el, ego, no puede revelar el esplendor del verdadero Conocimiento de Dios (Brahman) que es su más preciada posesión. Pues el egoísmo está en la raíz de todo mal, de todos los defectos, de todas las deficiencias. Nace del deseo. Queden ustedes libres también del egoísmo.

La carencia de deseo es realmente la anulación del ego. ¿Y qué es la Liberación si no la supresión de la atadura con el ego? Uno merece la Liberación cuando se aleja de la atadura del deseo. Los hombres se ocupan, en todas partes, en actividades que son motivadas solamente por el deseo de beneficiarse con los resultados y se abstienen de aquellos actos que no producen beneficio. Pero el Gita condena ambas actitudes. Pues ya sea que se persiga o no una consecuencia, no se puede escapar a la obligación de ser activo. El hombre no puede abandonar completamente la actividad. ¿Cómo, entonces, puede el hombre evitar quedar cautivo en la red de las consecuencias? El Gita enseña que el desechar todo apego al fruto del karma es la práctica más elevada que se haya creado para este propósito. 
Cada acto produce una consecuencia, ya sea deseado o rechazado, esperado o no, si no inmediatamente, por lo menos después de algún tiempo. Es inevitable. La consecuencia puede ser buena o mala; pero si el acto se dedica al Señor, ni una ni otra afectarán al actor. Mediante el sacramento de la dedicación, el acto es transmutado a un orden más elevado y se convierte en divino, santo, sagrado. Por otra parte, los actos ejecutados bajo la inspiración del ego estarán preñados de ataduras. 
Quienes sinceramente buscan realizar a Dios, para alcanzarlo tendrán que quedar libres de la mancha del deseo. Porque al estar desprovistos de los sentimientos del "yo" y de lo "mío", entonces logran la salvación. Esa es la meta de la vida. Esa etapa no conoce alegría ni tristeza; está por encima y más allá de ambas. Krishna quiso que su amigo y devoto Arjuna alcanzara ese estado y por eso se esforzó en salvarlo, enseñándole los medios mediante una diversidad de métodos. Además, lo usó como instrumento a fin de que recibiera este precioso don para el bien de toda la humanidad.

Antes de concluir el consejo sagrado, Krishna se dirigió a Arjuna y dijo: "Abandona todos los dharmas o deberes y ríndete a Mí. Yo te libraré de todo pecado". Es decir, abandona todo el egoísmo y el orgullo, las posesiones y los sentimientos del "yo" y de "lo mío". Destruye la identificación del ser con el cuerpo, que es solamente su jaula o su prisión; afírmate en la creencia de que todo esto es el Supremo (Paramatma) y nada más. Así que no hay otra cosa que hacer sino inclinarse ante Su voluntad y rendirse a Su plan. El hombre tiene que abandonar las actividades gemelas de comisión y omisión, de resolver y de rehusar. Tiene que seguir los mandatos del Señor; tiene que aceptar Su voluntad, ser feliz dondequiera que El le haya colocado y como quiera que lo haya formado. Debe mantenerse alejado de la indagación respecto de lo apropiado o inapropiado de sus actos y ejecutarlos como prácticas de adoración al Señor y por las cuales no se espera recompensa. Esa es la suma de su deber. 
Algunos aburridos vedantinos, cargados de rosarios, aprovechan esta enseñanza de Krishna para abandonar todos los dharmas y, con la seguridad de que El ha de librarlos de todo pecado, ociosamente estiran las piernas y se quedan tendidos con los ojos cerrados. Se desentienden de sus deberes legítimos y comen, duermen y vagan como quieren o pueden. No hacen distinción entre lo que es bueno y lo que es malo, y su excusa es que el Señor les ha recomendado trascender al Dharma. Cuando sus mayores o algún otro buscador experimentado duda de su conducta, alguno de aquéllos responde: "¡Qué lástima que aun ustedes hayan de errar así! ¿No saben lo que el Señor dijo en el Gita? Yo he aceptado como base de mi conducta Su mandato de `abandonar todo Dharma'. No necesito el consejo de personas con menor autoridad". Se sienten muy orgullosos de su devoción y ortodoxia. Esas personas seleccionan entre las palabras del Señor solamente aquellas que favorecen a sus inclinaciones y las que no concuerdan con sus intereses son muy convenientemente pasadas por alto, puesto que resultan molestas, aunque se trate de porciones inseparables del mismo mandamiento. Soslayan la parte vital del mismo mandamiento, a pesar de su pretensión de ser firmes seguidores del Gita.

"Abandonando todos los dharmas, entrégate sólo a Mí", dice el Señor. ¿Se han entregado ellos así? No. ¿Tienen por lo menos el profundo anhelo de Liberación? No, pues si lo tuvieran, no habrían descuidado sus legítimos deberes ni habrían cedido a las demandas de alimento y de sueño. Hombres tales son gloriosos únicamente en murmuración; son grandes solamente en oropel. No ponen en práctica el mandato del Señor. Son demasiado ociosos para hacerlo. Ni siquiera un átomo de esfuerzo espiritual puede verse que hagan. 
Los verdaderos aspirantes pueden discernir sobre las valiosas verdades de las palabras divinas pronunciadas por el Señor:

Sarna dharman parithyajya Mamekam saranam uraja Aham tua sarna papebhyo Mokshayishyami, ma suchah.

Renuncia a todo Dharma y refúgiate sólo en Mí; Yo te libraré de todo pecado, no te aflijas.

Noten ustedes que el Señor dijo: "Renuncia a todo Dharma" y no "renuncia a todo karma". ¿Cuál es entonces el significado de esta declaración? Significa: "Ejecuta todos los actos ordenados por el Señor, o para Su glorificación, sin dejarte envolver y perder en discusiones de Dharma y no Dharma". 
Aunque ustedes saben que no tienen nada que adquirir, puesto que han depositado toda su confianza en el Señor y viven solamente para ofrendarse a El, aun así, como Janaka y otros, tienen ustedes que ocuparse en alguna actividad para el bienestar del mundo. El Atma que es inmanente a todo ser no es distinta del Atma que hay en ustedes. Por lo tanto, promuevan con entusiasmo el bienestar de todos los seres. Ejecuten todos los actos señalados en los Sastras y en las Escrituras para este propósito, y con espíritu de dedicación, sin esperar los frutos de los mismos. Este es el verdadero karma sin deseo por el fruto del mismo.

Comprendan bien el Gita y, observando sus mandamientos, establézcanse en la actitud del no deseo por el fruto del karma (la acción). Desempeñen todos sus deberes como actos de adoración a Dios. Esa es la única tarea que deben realizar. Dejen el fruto, la consecuencia, el resultado, a El. Entonces recibirán la Gracia de Dios (Hari) y sus vidas en este mundo se santificarán y habrá valido la pena vivirlas. 
Para aquellos que siguen el sendero de la Rectitud (Dharma), la victoria final es segura, a pesar de las diversas dificultades que puedan encontrar en el camino. Los que se alejan del sendero de la Rectitud (Dharma) podrán tener riqueza y comodidad durante mucho tiempo, pero finalmente serán alcanzados por el desastre. Los Kurús y los Pandavas son los más brillantes testigos de esta verdad. 
Los Kurús, hundidos en la acción incorrecta (adharma), estaban tan cegados por su orgullo que sometieron a los buenos Pandavas a toda variedad de torturas; pero eso los hizo ir a la destrucción total. Tenían el apoyo de toda clase de partidarios, pero como no obtuvieron la fuerza de la Gracia del Señor, fueron abandonados por el destino y cayeron en la ruina sin remedio. El Bharatha (la gente dedicada al servicio y elevación de lo divino en los hombres) enseña a toda la gente de Bharat (la tierra que tiene apego al Señor) esta lección. Nada puede igualar la Gracia de Dios, ni siquiera el más poderoso arsenal. Ese es el mensaje más valioso que contiene.

La mansión del Gita es la mansión de la Verdad y del Dharma, erigida sobre el suelo de la India para beneficio del mundo. Estúdienlo con fe y devoción. Experimenten los efectos curativos y restauradores de sus enseñanzas poniéndolas en práctica. Para quien así lo haga, el Alma impregnada por Dios con eterna alegría (Atmaráma), el Atma que es un manantial pleno de dulzura y Bienaventuranza, estará siempre presente como realidad. El Señor derramará sobre él Sus favores en un santiamén. Oren al Señor que contiene en Sí mismo todos los catorce mundos y seguramente podrán ustedes convertirse en dueños de los ocho tesoros que otorgan la felicidad aquí abajo; y algo que es más deseable aún: producen la beatitud (kaivalya) que es la fuente de la Felicidad, de la Verdad y del Conocimiento permanente. 
¿Por qué andar vagando en busca de mantequilla clarificada (ghee) cuando ya se tiene? Adquieran la mantequilla, es decir, la Gracia del Señor, mediante la implícita obediencia de las reglas de vida impuestas por El. Cuando esta Gracia se obtiene, ya no necesitan implorar expresamente por la Liberación. El sabe mejor lo que han de recibir y cuándo. El les conferirá lo que merecen y lo que les es benéfico. Anhélenlo, sufran por El y entonces no tendrán necesidad de buscar la Liberación. Si se hace esto sin ningún otro pensamiento, El destruirá todo pecado. Sujétense a El, que los puede hacer inmortales, como hizo con Arjuna. Quien busque escapar de este ciclo de nacimientos y de muertes tiene que obedecer el mandato del Señor según está indicado en el Gita, y rendirse ante E(. Entonces se verá coronado por el éxito en todo lo que emprenda. Entonces habrá alcanzado la victoria.



LA SABIDURIA SUPREMA :

Aquello que carece de origen carece de un principio. Simplemente existía antes de que algo o todo existiera: nada había previamente. Y, por la misma razón, aquello no tiene fin. Se extiende tanto como es su voluntad, crece tan diversificadamente como sienta y, a través de su plenitud, también llena el Universo. El conocimiento de este Principio Supremo es denominado Vidya: saber, sabiduría y conciencia. 
Son muchos los profetas que han logrado una variada experiencia de este estado de conciencia único en su género y que han visualizado en sus iluminados corazones el supremo secreto que subyace en la cautivante belleza del cosmos. Su compasión por el género humano los impulsó a comunicar su visión por medio del lenguaje de los hombres, para despertar en ellos la sed por sumergirse en esa bienaventuranza que le es innata al Alma. Es Vidya lo que produce este impulso en el corazón de los profetas. 
El sonido constituye el núcleo mismo de los Vedas (Escrituras Sagradas). El sonido se asocia con melodía y armonía, y de allí que los Vedas deban ser escuchados y deba derivarse éxtasis de ello. Esta es la razón por la cual los Vedas son llamados Sruti ("aquello que es escuchado"). Por el solo hecho de escuchar recitarlos se puede llegar a tomar conciencia del Alma y la bienaventuranza que esto confiere. La dicha así adquirida se manifiesta en palabras y obras que esparcen alegría entre todos los que nos rodean.

 El término Vedanta es empleado por muchas personas para indicar, generalmente, una escuela de pensamiento filosófico, siendo que el Vedanta no es sino una sección especial de la literatura védica. Todos los textos de las Upanishads (la tercera división de los Vedas) forman parte del Vedanta. El Vedanta representa la culminación del pensamiento védico. Los Vedas mismos representan una guía inestimable hacia el Altísimo. Los riks o himnos del Rig Veda son efusiones llenas de éxtasis del espíritu del hombre alabando el deleite logrado en la contemplación del orden y la belleza de la naturaleza exterior a él. El Sama Veda es el inapreciable tesoro verbal que le da al hombre la posibilidad de alabar por medio del canto al Creador y a su creación. El misterio de este mundo y de los mundos que se extienden más allá de .él, se explica en los textos que, en su totalidad, se denominan Atarvana Veda. Las fórmulas para los ritos y ceremonias, ya sean de sacrificio o para lograr méritos, se encuentran reunidas bajo la denominación de Yajur Veda. 
La literatura védica reunida en estas cuatro colecciones con nombres diferentes cuenta además con cuatro ramas: los Mantras, los Brahmanas, los Aranyakas y las Upanishads. El texto de los Mantras se denomina también Samhitas (colecciones) y en ellos se agrupan todas las fórmulas sagradas. Los textos que describen los medios y métodos para su utilización y para lograr el beneficio que proviene de su correcta recitación, se conocen como Brahmanas. La palabra Brahma tiene muchos significados, pero la palabra Brahmana significa Mantra. Los Brahmanas tratan, en su mayor parte, de los ceremoniales y otras actividades externas afines. Los Aranyakas, en cambio, tratan de los significados internos y de las disciplinas internas como retirar los sentidos de sus objetos y eliminar los apegos. Las Upanishads buscan armonizar sendas por medio del análisis filosófico. Constituyen la fase final de los estudios védicos y es ello lo que se da en llamar Vedanta. Se les puede considerar incluso como la esencia de las enseñanzas védicas y constituyen la flor y nata de todas las escrituras védicas. Cuando el saber llega a asimilar los Vedas, las Vpanishads emergen como la manteca en el proceso de batido de la leche.

Todas las formas de literatura védica mencionadas hasta el momento constituyen el más antiguo cuerpo del saber (de conocimiento), Vidya. Upa ni shad. Esta palabra está formada por la raíz sad, a la que se anteponen dos sílabas como prefijos, upa y ni. Sad significa estar sentado, mas tiene también el sentido de destruir. Ni significa firme, invariable, disciplinado. Upa significa cerca. El pupilo debe sentarse cerca del gurú o preceptor, prestando una atención invariable a lo que le va siendo comunicado, ya que sólo así podrá aprehender el tesoro del conocimiento y la habilidad del discernimiento. 
Las Upanishads, los Brahma Sutras y el Bhagavad Gita representan las raíces centrales del pensamiento filosófico hindú. En su conjunto son conocidos como la Auténtica Triada. 
Este mundo material objetivo es lo que se hace visible a nuestros ojos, lo que agrada a nuestros sentidos, lo que fascina a nuestra mente y lo que informa a nuestro cerebro. Sin embargo, dentro de este mismo mundo, y penetrándolo, existe un mundo subjetivo, inmaterial, que resulta inalcanzable. Cuando éste llega a conocerse, ambos mundos se revelan como expresiones parciales de la misma e indivisible conciencia. Ambos se complementan recíprocamente en una Plenitud o Totalidad (Purnam). Desde el Parabrahma (lo Total, Pleno) surge el Jiva (lo individual, es decir, el complemento). Cuando el Jiva desecha el cuerpo material en el que está encerrado, la conciencia universal vuelve a ser una Totalidad, el Principio del Parabrahma. Purnam adam (Aquello es Total, Pleno), Purnam idam (esto es Total, Pleno); Purnath Purnam Udachyathe (desde lo Total surgió lo Total); Purnasya (de lo Total) Purnam adaya (cuando se toma lo Total) Purnam eva (sólo lo Total) avasishyathe (queda). 
Vidya o el proceso educativo nos enseña que el Cosmos es una manifestación del juego del Señor y nada más. Esta verdad la declaran las Upanishads de la manera siguiente: "Este mundo es la residencia del Señor". Por ello nadie puede albergar un sentido de posesión personal ni una traza de egoísmo. Renuncien al sentimiento de apego, sientan en todas partes la presencia del Señor. Den la bienvenida a la bienaventuranza que el Señor, en cuanto personificación suya, les confiere, y experiméntenlo con agradecimiento y sin sentirse atados por ningún deseo. Este es el mensaje de los sabios y los profetas.

Renuncien al sentido del "yo" y "tú" y sólo entonces podrán entender la gloria de aquello que no es ni "yo" ni "mío". Esto no significa que deban renunciar a todo. La verdadera enseñanza (Vidya) señala que debe tratarse con el mundo, tal como lo exige el deber, con un espíritu de desapego, evitando comprometerse con él. El análisis químico con el que puede comprobarse si una actividad es sacra o piadosa se reduce a examinar si produce apego o evita el involucrarse. El análisis para comprobar si una actividad es impía o pecaminosa se reduce a examinar si proviene de la codicia o la provoca. Esta es la enseñanza y la lección de Vidya. Dedicados a llevar a cabo sus legítimos deberes, pueden pedirle a Dios que les mantenga vivos por 100 años sin incurrir en una exageración. Por ello, Vidya les conmina a dedicarse a sus actividades con pleno entendimiento de su naturaleza y sus consecuencias. 
Las bestias sólo matan a otras bestias, mas el hombre ciego que no ha adquirido la visión del Alma que es, se mata a sí mismo. Y Vidya advierte que el que comete ese crimen cae en los abismos más densos, los que están sumidos en la más espesa tiniebla. 
Vidya, la sabiduría suprema, busca describir para el hombre las "características" del Alma. El Alma no tiene movimiento, pero está presente en todas partes. Hasta a los dioses les resulta imposible seguirle el paso, por rápidos que sean. El Alma revela su presencia mucho antes de que la logremos anticipar. Es inmutable y omnipresente. Vidya señala que determinarla resulta una tarea imposible. 
Cuando uno alcanza la sabiduría suprema, el más alto nivel de Vidya, se diluye la diferenciación entre los "opuestos": Atma y anatma, Vidya y avidya (conocimiento e ignorancia), vikasa y vinasa (desarrollo y decadencia). Hay místicos y sabios que han alcanzado este estado de Unidad Superior y la historia de sus esfuerzos y empeños ha sido santificada  gracias al estímulo que provee Vidya  en variados textos. Para sabios de esta calidad y de este nivel, resulta igualmente peligroso el conocimiento que el no conocimiento. Están conscientes del misterioso origen y de las consecuencias de ambos. Han llegado a ser capaces de vencer a la muerte gracias al no conocimiento y han logrado la inmortalidad a través del conocimiento. 
 

EL CONOCIMIENTO

La sublime importancia de Vidya, o el aprendizaje superior, puede ser comprendida o comunicada a otros únicamente cuando la mente pura irradia su luz reveladora. Dentro de una habitación escrupulosamente limpia no entra ningún escorpión ni insecto venenoso, ellos sólo anidan en donde reina la suciedad y la oscuridad. De manera similar, la sagrada sabiduría no tiene cabida en los corazones que están impuros y tenebrosos, en los que, en cambio, sí encuentran refugio brotes venenosos como el de la ira y otros afines. 
Cuando se desea blanquear el carbón de nada sirven el agua y el jabón, ni siquiera el sumergirlo en un recipiente con leche... el único método es echarlo al fuego, que lo transformará en un montoncito de ceniza blanca. Del mismo modo, cuando uno está ansioso por disipar la oscuridad de la ignorancia y la suciedad del deseo, deberá buscar la conciencia del Alma, en otras palabras, el conocimiento de Brahman (El Absoluto Universal). La oscuridad sólo puede eliminarse con ayuda de la luz, nunca podremos dominarla oscureciéndola más. Vidya es la luz que uno necesita para destruir la oscuridad interna. Vidya es lo que proporciona la iluminación necesaria. Vidya es el auténtico Purushotama Yoga, el Yoga de la Persona Suprema definido en el Gita, el conocimiento del saber supremo, superior. Este yoga no puede comprarse con dinero ni puede adquirirse a través de amigos, ni puede encontrarse en alguna tienda o fábrica. Cada uno debe asimilarlo y lograrlo por sí mismo, por medio de una fe sin vacilaciones y una devoción ardiente. 
No es necesario que se impugne o contradiga la expresión "Dios no existe", bastará con transformarla de negativa en positiva, eliminando la partícula "no". Así también, con sólo unificar la visión multidireccional que ahora se dirige hacia el Universo, desaparecerá la diferenciación y los muchos se volverán Uno. 
Ramakrishna Paramahamsa, Jayadeva, Gouranga, Tukaram, Tulsidas, Ramadas, Kabirdas, Saradadevi, Mira, Sakubai, Mallama, ninguno de ellos llegó a dominar los comentarios y explicaciones de las diferentes ciencias y escrituras; sin embargo, son venerados hoy en día por muchos seguidores de muchos grados y nativos de muchos países. La razón para ello reside obviamente en su inconmovible fe en el Alma, lograda por medio de la purificación de la mente, y fue únicamente Vidya quien les confirió esta pureza y claridad que les distinguieron. 
Estas santas personas declaraban todo lo que había en sus corazones, exactamente como 1o habían experimentado. Comparen esto con los que postulan hoy en día que poseen Vidya. ¿No salta a la vista que no hay uno en un millón que exprese exactamente lo que lleva en e) corazón? Realizan adoración en honor de Sathyanarayana, I`larayana o Dios en la forma de Sathya (la verdad) una vez por año, y el resto del tiempo, día tras día, veneran a Asathyanarayana, el dios de la falsedad. Y de este tipo de adoración es que deriva el impulso hacia la erudición objetiva. ¿Merecerá el nombre de Vidya este tipo de conocimiento? ¡Jamás! 
La comida dejada en un plato, si no la consumimos o no se la damos a algún hambriento, se echa a perder. De manera similar, cuando nuestros defectos y carencias no se corrigen, ya sea por esfuerzo propio o mediante el plegarnos a los consejos de almas compasivas que han logrado el éxito en el proceso de purificación... ¿pueden imaginarse lo que le hacen a nuestra vida? A1 igual que el plato de comida abandonado, esas vidas hederán... Cuentan de un padre que hablaba sobre los logros de su hijo y decía: "En resumen, tiene dos pequeños defectos: primero, no conoce sus defectos, y segundo, se niega a escuchar a quienes se los señalan". Esta es una historia del pasado, pero hoy en día no sé trata ya de un hijo aislado, sino que todos están, quien más, quien menos, en el mismo predicamento, y resulta muy común escuchar este mismo tipo de lamentos por parte de los padres. ¿Es este el valor del Vidya que dicen poseer? 
Los niños son buenos por naturaleza; la falla reside en el sistema que dicé conferirles Vidya. Este hecho, ciertamente, es algo conocido por todos, pero también todos rehúyen la tarea de reformarlo. Esto es lo que constituye la mayor de las debilidades. Resulta muy fácil dar millones de consejos, pero la verdad es que ninguno se pone en práctica. "El sistema educativo debe ser renovado partiendo de la educación básica y llegando hasta la universitaria" es algo sobre lo que a menudo se lee en los periódicos, pero nadie se hace presente para introducir las transformaciones que se requieren y, ni siquiera, para proponer los cambios y la forma de llevarlos a cabo. Nadie tampoco se ha tomado el. trabajo de analizar los defectos más sobresalientes del sistema educativo. 
No se ha reconocido la verdad de que los valores espirituales, morales y de conducta representan la culminación de los logros humanos. Hay personas que, sin haber obtenido cargos en el gobierno, escriben artículos y ensayos sobre el deber ser de la educación o se dedican a utilizar cualquier plataforma para repetir como loros los mismos "slogans". Pero cuando llegan a conseguir algún puesto de autoridad, propugnan medidas contrarias a lo que proclamaban anteriormente. 
Un imán tiene la capacidad de atraer al hierro, siempre que éste no esté cubierto de herrumbre y suciedad. De manera similar, incluso siendo buenos los programas y los discursos, su práctica queda paralizada. A menos que se cure esta enfermedad, ni la educación ni el saber podrán mostrar su valía. El trozo de hierro ha de ser limpiado del moho y la suciedad para que el imán pueda atraerlo, y así también, cuando se asea y pule la mente, el efecto es, en palabras de un poeta: "Un mahatma que tiene como signo distintivo un pensamiento, una palabra y una acción que siempre están en concordancia". Cuando los tres se encuentran en armonía, representan la mayor prueba de la valía de un ser humano. Y este valor sin igual es el que es desacreditado por el hombre, por voluntad propia; puesto que pasa por alto el Conocimiento del Alma, el Vidya genuino que debería aprender. 
 Fueron muchos los eruditos, filósofos y expertos que florecieron en la época de Ramakrishna Paramahamsa, mas ninguno de ellos fue iluminado en alguna medida por la clara conciencia del Alma. Como resultado, ,sus nombres ya no se escuchan hoy en día, en tanto 'que el de Ramakrishna quien no sabía escribir ni menos podía pretender erudición en algún campo del conocimiento material u objetivo  es el único que se ha difundido por el mundo entero. ¿Cuál es la razón para ello? El agua pura y el agua con azúcar se ven iguales... Con sólo beber de ellas podrán distinguirlas de in mediato. 
Las palabras de Paramahamsa están preñadas de suprema sabiduría, en tanto que las de los eruditos no están sino llenas de saber libresco. Los filósofos ostentosos que sólo se dedican a asimilar páginas y más páginas impresas, no buscan sino el beneficio económico, no corren hacia lo Divino. Los fósforos que han caído al agua no se encienden al frotarlos, por mucha fuerza que uno emplee; además, terminan por echar a perder la caja que los contiene. Así también, los corazones empapados en deseos y propósitos mundanos no pueden dar de sí sino exhortaciones repetidas como un alboroto de loros, y no lograrán sino quien los escuche, mas no quien ponga en práctica sus palabras. Muchos serán los que reciban los consejos, pero no actuarán en concordancia. 
Cada hecho en el mundo tiene una causa especial que lo llevó a producirse, y ella es el conocimiento. Es evidente que no puede haber conocimiento sin cosas por ser conocidas. El conocimiento mismo es de dos clases: el patente y el latente, el directo y el indirecto, el aparente y el real. El conocimiento patente se adquiere por medio del oído y otros órganos sensoriales y por la palabra de otros. El conocimiento latente es conocimiento real y no sabe de pluralidad; analiza y comprende las tracciones y objetos que activan la mente; purifica la mente y expande la visión del corazón.



DESAPEGO Y RENUNCIA AL DESEO :

DESAPEGO, RENUNCIAMIENTO 
Y CONTROL DE LOS SENTIDOS

Bharath (India) ha estado otorgando paz y felicidad duraderas a gente de muchas naciones y a lo largo de muchas generaciones, por medio del impacto de los principios espirituales que ha sostenido. El ideal hacia el cual ha tendido esta tierra es el de: "Que todos los mundos sean felices y prósperos". 
Este ha sido el más elevado objetivo de las gentes de Bharath. Para promover y realizar este sagrado ideal, los gobernantes de edades pasadas, los sabios, los fundadores de los credos, los estudiosos, los eruditos, las mujeres y las madres, todos soportaron numerosos sufrimientos y sacrificios. Descartaron honores y renombre, y lucharon por mantener sus convicciones y configurar sus vidas de manera consecuente con esta visión universal.

Hay artículos escasos y costosos que pueden llamar la atención gracias a su belleza exterior, pero que aparecen triviales al ojo iluminado por la luz espiritual. E1 atractivo y la fuerza físicos jamás podrán imponerse al atractivo o al poder espirituales. La cualidad de rajas (pasión) genera egoísmo y es fácilmente identificable en dondequiera que se encuentren el egocentrismo y el orgullo. No podrá llegar a evidenciarse la cualidad de satva (bondad) en tanto no se supriman estos modos de pensar y de actuar. Y, en ausencia de lo sátvico (bondadoso), es imposible propiciar, agradar o conquistar a Shiva, el poder supremo. 
Parvati, la hija del monarca de los Himalayas, era un dechado de belleza física. Pese a ello, tuvo que llegar a adquirir la cualidad de satva (bondad), destruyendo el orgullo por su belleza y su innato egoísmo por medio de un severo ascetismo. Debía llegar a brillar en la belleza del espíritu. La leyenda relata  que el Dios del Amor, Manmatha, quien planeaba proyectar sólo el encanto juvenil de Parvati para llamar la atención de Shiva, fue reducido a cenizas. Este incidente simboliza el hecho de que el conocimiento divino (Vidya) no puede llegar a adquirirse en tanto uno esté aprisionado en los lazos del ego. Cuando uno se provee de Vidya, el orgullo se desvanece. 
En la actualidad, no obstante, el orgullo y la soberbia se consideran como parte del encanto que confiere el conocimiento. Deberá desistirse del atractivo que le atribuimos a una persona debido a su erudición en materia de cosas que atañen al mundo objetivo, sólo así podrá manifestarse la genuina divinidad innata: sólo así, la personalidad del individuo  que es el Ser  podrá aceptar lo divino. El ego en nosotros es el Manmatha, "el agitador de la mente", y es él el que deberá convertirse en cenizas por medio del impacto de la visión divina. Lo Divino, Iswara, no se inclinará ante el encanto o la fuerza físicos, o el poder mundano, financiero o intelectual. Todo esto es lo que representa el sentido profundo del episodio de Manmatha.

Parvati sufrió austeridades extremas y se expuso (es decir, expuso a su conciencia del ego) al sol y a la lluvia, al frío y al hambre, y así se fue transformando hasta que, finalmente, Iswara (Shiva) la aceptó como la otra mitad de sí mismo. Este es el estado del progreso espiritual que se denomina inmersión o fusión. Equivale a moksha y a mukthi, liberación (desprendimiento) y disciplina. Destruye la arrogancia, la envidia y todos los vicios afines. Y este Vidya es el real Vidya del Alma. 
Moksha significa liberación. Todos los seres corporificados anhelan la liberación de las limitaciones que implica el tener un cuerpo. Cada ser viviente es forzosamente un aspirante a la liberación, un practicante de la renunciación. Uno deberá llegar a ser un versado en el desapego. Esto representa una verdad inapelable. Aquellos que abandonan sus cuerpos y se van, no se llevan consigo ni tan sólo un puñado de tierra. Cuando uno no aprende por si mismo a renunciar, la naturaleza se encarga de enseñarnos, por medio de la muerte, la gran verdad de la necesidad y el valor del desapego y del renunciamiento. Es por ello que resulta mucho mejor aprender esta lección antes de que ello suceda. Aquella persona que la aprenda y la practique será en verdad bienaventurada. 
El desapego es la segunda virtud de valor que el Vidya inculca. Si uno vacía el agua contenida en un recipiente, con ella también se va la imagen o la sombra del cielo que se reflejaba, entrando en cambio el cielo verdadero al recipiente. Del mismo modo, cuando se descarta todo lo que no es el Alma, queda el Alma mismo y se habrá alcanzado la liberación. No obstante, lo que debe descartarse no son los impedimentos objetivos: el renunciamiento debe ser subjetivo. Mucha es la gente que interpreta renunciamiento en el sentido ya sea de entregar dinero o tierras para obras de caridad, el llevar a cabo ofrendas y otras ceremonias consideradas sacrificios, o el abandonar hogar, mujer e hijos y recluirse en el bosque. Pero renunciamiento no significa ninguno de estos gestos que más bien responden a una debilidad mental. Ninguno de ellos reviste las dificultades que se supone implican: uno puede realizarlos todos con facilidad y renunciar a lo que cada uno de ellos prescribe. El verdadero renunciamiento significa el abandono de los deseos.

El renunciamiento a los deseos representa la verdadera meta de la existencia de una persona, el propósito de todos sus esfuerzos. El abandono de los deseos implica el dejar de lado la lujuria, la ira, la codicia, el odio, etcétera. Por ello el renunciamiento fundamental es el que se refiere a ellos. Los demás sentimientos y emociones no son sino sus reacciones incidentales. Decimos "Kodanda Pan¡" (aquel que tiene en sus manos el arco Kodanda), pero ello significa que también lleva en la mano la flecha, porque el arco necesariamente la incluye. Así también, el deseo implica la presencia de la ira, la codicia, la lujuria, etcétera. Todos ellos representan las verdaderas puertas del infierno; la envidia es el pasador y el orgullo es la llave. Abran la cerradura, corran el pasador y podrán entrar fácilmente. 
La ira contamina toda sabiduría que el hombre haya logrado ganar. El deseo desenfrenado echará a perder todas sus acciones, la codicia destruirá su devoción y su dedicación. El deseo, la ira y la codicia socavarán la acción, el conocimiento y la devoción del ser humano y harán de él un lastre. Por otra parte, la causa de la ira es el deseo, y el deseo es consecuencia de la ignorancia, por lo tanto, hay que comenzar por destruir y eliminar esta ignorancia básica.

La ignorancia es característica del pasu (animal). ¿Qué es un pasu? "Pasyathi ithi pasuh": ¡aquello que se ve es el pasu! Esto equivale a decir que aquello que tiene la visión exterior y que acepta lo que esta visión comunica, es el pasu. La visión dirigida hacia el interior conducirá a la persona a Pasupathi, el Señor de todas las cosas vivientes, el amo de los pasus. Aquel que no ha llegado a dominar los sentidos es un pasu. El pasu posee cualidades perjudiciales que nacen con él, le son afines. Uno puede empeñarse en eliminarlas, pero no es posible transformarlas en el corto plazo. El pasu no puede librarse de ellas. No tiene la capacidad de entender el significado del consejo que se le brinda. Por ejemplo, podemos criar a un cachorro de tigre con todo esmero y cariño, y enseñarle a ser cariñoso y obediente. Pero al estar hambriento sólo querrá carne cruda, no comerá verduras ni papas. El hombre, en cambio, puede ser educado con mejores modales, y de allí que las Escrituras declaren: "Para todos los seres animados representa un logro singular el llegar a nacer como hombres". En verdad, el hombre es el más afortunado y el más sagrado de entre los animales, debido a que sus cualidades innatas pueden ser sublimadas. Todo el que nace como un pasu puede, mediante su propio esfuerzo, elevarse hasta el Pasupathi, en tanto que la bestia nace y muere igual. 
Una vida vivida sin llegar a controlar los propios sentidos no merece ser denominada como tal. El hombre ha sido dotado de muchas capacidades y si no llega a controlar por medio de ellas sus sentidos y a dirigirlos adecuadamente, habrá desperdiciado los años que puede llegar a vivir. Vidya o la verdadera educación le ayuda al hombre a alcanzar el éxito en el proceso del autodominio. Vidya confiere educación, control y disciplina. La educación promueve la humildad. Por medio de la humildad uno llega a adquirir el derecho de obtener una profesión, y esa autoridad confiere prosperidad. Una persona próspera posee la capacidad de dedicarse a la caridad y a ejercer la rectitud en su vida. Y la rectitud en la vida confiere felicidad, tanto aquí como en el más allá.

EL ALMA ES INDESTRUCTIBLE

La educación debe determinar, por una parte, las características y la naturaleza de la búsqueda espiritual del Absoluto, el Ser Superior o el Paramatma y, por otra, ahondar en ellas. Debe mostrar su verdadero carácter manifestándose como fuente de moral y estableciendo los axiomas de la virtud. Vidya representa su única prueba visible y constituye la raíz de la fe en todo credo. Vidya es lo que prepara la mente del hombre para que pueda apreciar la fe y adherirse a ella, como para permitirle dirigir su vida por esa dirección. Y es esto a lo que se ha llamado Filosofía.

Filosofía significa amor al conocimiento. El conocimiento representa un tesoro de valor incalculable. La educación es la búsqueda incansable del conocimiento, impulsada por el amor a su valía, y que no se arredra ante ninguna dificultad. Vidya trata de indagar detrás de las formas que asumen las cosas y detrás de las apariencias con que se revisten, para llegar a descubrir la única realidad que las puede explicar. La verdad debe llegar a conocerse para poder vivir de acuerdo con ella; la verdad debe llegar a visualizarse, y ésta es la función de Vidya. 
Vidya es el resplandor que baña una vida plena. En Occidente, Vidya se aplica mayormente a conceptos y conjeturas, en tanto que en Oriente concierne mayormente a la verdad y a la totalidad. El Principio que Vidya persigue se encuentra más allá del ámbito de los sentidos. El ser humano es un triple compuesto de cuerpo, mente y espíritu y, en consecuencia, posee tres naturalezas en su configuración: 1) una naturaleza animal inferior, 2) una naturaleza humana, plena de habilidades y saber mundano, y 3) la genuina naturaleza de hombre, que es la naturaleza divina del Alma. El llegar a tomar conciencia de esta tercera naturaleza y establecerse en ella es lo que representa Vidya. 
El cuerpo es una máquina compuesta por cinco elementos: éter, aire, fuego, agua y tierra. Dios juega con ella, manteniéndose invisible. 
El cuerpo es como un árbol: el amor del Ser es la raíz; los deseos son las ramas que hace brotar de sí; las cualidades, los atributos, las formas conductuales que se basan en la naturaleza fundamental, son las flores que nacen de ellas; la alegría y el dolor son los frutos que ofrece. 
El cuerpo humano es, por sí mismo, un mundo. La sangre circula por él y anima cada una de sus partes. De manera similar, Dios penetra y fluye activando cada punto del mundo.

Hay una sola ley que guía y protege este mundo: la ley del amor. Cada comunidad o cada nación tiene la alegría o el sufrimiento, la vida buena o difícil que hayan sido determinados por sus actividades y que deriven de ellas. Lo "malo" visto desde un punto de vista diferente es, de hecho, también "bueno": sirve para enseñar aquello que debe evitarse; nunca será malo o negativo para siempre, sino que su existencia siempre será breve. Ni el "bien" ni el "mal" pueden juzgarse como estados "absolutamente irremediables". Vidya revela y aclara que tanto el "bien" como el "mal" no son sino reacciones provocadas por las faltas o sentimientos de la mente humana. 
Debemos lograr la capacidad de juzgar la diferencia entre una cosa "buena" y otra que nos parezca "mejor", ya que, de no ser así, nos quedaríamos con lo primero que nos parezca "bueno" y tenderíamos a descartar cualquier otra posibilidad. Hay que llegar a comprender que lo "mejor" no resulta perjudicial para lo "bueno". Del mismo modo en que la "injusticia" impele al hombre hacia la búsqueda de la "justicia", son los problemas que debe enfrentar por sí mismo los que lo inducen a cultivar la compasión y la caridad. La compasión surge de una semilla ineludible: el sufrimiento. Si no existieran la injusticia, los errores y el sufrimiento, el hombre habría llegado a convertirse en un madero o en una piedra. Aquel que no tenga la capacidad de evaluación y de respuesta ante un llamado de agonía y de dolor, será como un ciego, incapaz de distinguir entre la luz y la sombra. Todo aquel que carezca de sentido del discernimiento se comportará ciegamente. 
El deseo genera ansias. Las ansias son causa del nacer y también del morir. Cuando el ser humano haya logrado quedar libre de deseos, no necesitará ya experimentar ni el nacimiento ni la muerte. El próximo nacimiento será sólo el resultado de los deseos insatisfechos en esta vida y estará determinado por ellos. Aquellos en los que no quede traza de deseos por objetos materiales, podrán llegar a alcanzar la conciencia de la realidad del Alma. 
De hecho, el deseo de llegar a conocer a Dios, de amarlo y de ser amado por él, no es un deseo que implique atadura. Cuando emerge la conciencia de Dios en todo su esplendor, todo deseo mundano y sensorial queda reducido a cenizas en las llamas de esa conciencia. El ser individual se volverá hacia el Ser Universal tan pronto como llegue a cumplir este deseo, y ahí gozará de la Paz Suprema, Paramashanti. Para llegar a ganar la inmortalidad, el ser deberá cortar todo contacto con el no ser. 
Sus pensamientos juegan un papel muy importante en la configuración de sus vidas. Es por ello que se les aconseja estar atentos a todo pensamiento que surja en la mente y darle cabida únicamente a los positivos. El ser humano es un manojo de pensamientos. Vidya lleva a estabilizar los pensamientos positivos en la mente y, por esta vía, se eleva al estado de Atma Vidya. 
Por ejemplo, una silla evoca en nuestra mente una idea respecto a una cierta forma que lleva un cierto nombre, en tanto que la palabra madera no producirá esa idea ni esa forma nombre. El valor de la forma nombre dependerá de la aplicación que se le atribuya a la madera. La relación entre uno y el mundo material deberá ser tal que haga que se desvanezcan los deseos dentro de ustedes y no haga que se tornen más intensos y amplios. 
En verdad, nadie ama o desea algún objeto o cosa por apreciarlo en sí mismo. Siempre se le desea por razones egoístas, en razón de uno mismo. El ser humano no realiza movimiento alguno sin un propósito específico. Sin embargo, el saber derivado del Vidya nos revelará que el individuo no es plenamente responsable, ni siquiera la motivación que lo impulsa. El karma o actividad no nos es plenamente propio. Pero es nuestro karma (acción) el que eleva o degrada nuestra posición. 
La muerte implica ciertos procesos que debilitan y extinguen la vida pero no afecta al Alma, que es eterna e indestructible. Por lo tanto, uno no debería temer a la muerte, que es sólo otro estado o forma de vida. Por mucho tiempo que se sufra de una enfermedad o por muy graves que sean las lesiones que uno pueda haber recibido, la muerte no podrá producirse sino cuando el tiempo señale el momento apropiado. Cuando se acaba el anhelo por vivir, no será posible que se produzca otro nacimiento. 
Es la misma energía única (Shakti) la que activa todas las manos, la que ve a través de todos los ojos y escucha a través de todos los oídos. De hecho, todo el género humano está constituido por una misma sustancia divina. El cuerpo humano, ya sea en América o en China, en Africa o en la India, tiene los mismos componentes de carne, sangre y huesos. Las tendencias instintivas y la conciencia les son comunes a todos los seres vivientes. Cuando se lleva a cabo una investigación por métodos científicos, se puede demostrar la verdad de que hay signos de conciencia de vida tanto en las piedras, como en los metales o en los árboles y plantas. 
El Alma es una chispa de lo Divino. Los que inquieren pueden llegar a conocer su existencia latente. Dios es Uno. No importa qué nacionalidad tengamos, qué religión profesemos; si llegamos a dominar la ciencia del progreso espiritual (Atma Vidya), podremos llegar a realizar el Absoluto Universal (Brahman). El quid, el punto central, lo constituye la fe en el Dios único. Todas las demás conjeturas, creencias o concepciones giran en la periferia y no hacen sino conformar un encuadre para él.



LOS AVATARES Y LA REALIZACION PROPIA :

LOS AVATARES

El destino ineludible de cada ser viviente es el logro de la plenitud, y no puede ser evitado ni negado por medio alguno. Nuestra actual condición de imperfección es consecuencia de nuestras actividades durante vidas previas. Es decir, los pensamientos, sentimientos, emociones, pasiones y actos durante vidas pasadas son la causa de las condiciones actuales. Del mismo modo, nuestras condiciones futuras están siendo configuradas por nuestras obras, deseos, pensamientos y sentimientos presentes. En otras palabras, nosotros mismos somos la causa de nuestra fortuna o nuestra desdicha. Esto no quiere decir que no debamos buscar la ayuda de otros para apoyar nuestra buena suerte y evitar la mala. De hecho, la ayuda es esencial para todos en general, con excepción, quizá, de una pequeña minoría. Cuando uno recibe esta ayuda, la conciencia se purifica y sublima, y se acelera el progreso espiritual. Al final, uno logra la perfección y la plenitud.

Esta vivificante inspiración no se logra devorando libros. Se puede llegar a ella únicamente cuando un elemento mente hace contacto con otro elemento mente. Aunque uno se pasara toda la vida estudiando un libro tras otro y con ello llegara a ser extraordinariamente dotado intelectualmente, no se podría avanzar ni un ápice respecto del cultivo del espíritu. No tiene sentido alguno el declarar que, por el hecho de haber llegado a la cumbre de la inteligencia, una persona haya progresado y haya tenido éxito en alcanzar también la cumbre de la sabiduría espiritual. La erudición y la cultura no se relacionan como causa y efecto. Por muy versado que uno sea en el conocimiento mundano, sin el cultivo de la mente este saber no será sino una acumulación de desperdicios. El sistema educacional que enseñe cultura y permita que la cultura inunde y purifique el saber que se ha recopilado, será realmente bueno y fructífero. 
Puede que la inteligencia se agudice y se expanda como resultado del estudio de libros o, en otros términos, como resultado de la educación secular. Incluso puede que uno llegue a pronunciar maravillosos discursos sobre temas espirituales. Sin embargo, no se puede sostener que la vida espiritual de uno haya avanzado proporcionalmente. La enseñanza que nos imparte otra persona puede no haber entrado en nuestro corazón ni transformado nuestra naturaleza. Esta es la razón por la cual el saber sin un cultivo intensivo del espíritu siempre resulta estéril. 
Sólo el gran ser que lleva la verdad del Alma impresa en el corazón es el que debe ser aceptado como gurú (maestro). Sólo el individuo capaz de aceptar esta verdad y ansioso por conocerla podrá ser aceptado como discípulo. La simiente debe ser portadora, en forma latente, del principio de vida, y el campo debe ser arado y preparado para la siembra. Si se cumplen ambas condiciones, será abundante la cosecha espiritual. El que escucha deberá poseer un intelecto claro y receptivo, ya que de otro modo no podrá comprender los principios filosóficos que conforman la base del conocimiento. Tanto el gurú como el discípulo deberán tener este nivel, ya que los que no respondan a esta autoridad y calificaciones no harán sino jugar y entretenerse sin propósito alguno en el campo espiritual.

Existen también gurús que poseen una estatura mucho mayor y capacidades mucho más profundas que estos sabios y cultos maestros que mencionamos. Ellos son los avatares, las encarnaciones humanas de Dios. Ellos, por un mero acto de voluntad, pueden conferir la fuerza espiritual. Ellos ordenan, y por la fuerza misma de esa orden, el más ínfimo puede elevarse a la altura del que ha alcanzado su meta. Esta clase de personas son gurús de gurús. Representan la más alta manifestación de Dios en la forma humana. 
AI hombre le resulta imposible visualizar á Dios de ninguna otra manera que no sea la forma humana. Es por ello que Dios, respondiendo a las plegarias de los hombres, aparece ante ellos en la forma humana, única visión que éstos pueden vivenciar como real. Cuando el ser humano trata de representar o de visualizar a Dios de cualquier otra forma, aun realizando los mayores esfuerzos, no logra sino llegar a formas muy inferiores a la real. En tanto seamos humanos, jamás llegaremos a ser capaces, aun recurriendo a toda nuestra imaginación, de representarnos a Dios en ninguna forma que vaya más allá de la humana. De modo que hay que esperar la oportunidad de percibir la realidad de la Persona, cuando, por uno mismo, se logre alcanzar un nivel que se sitúe por encima y más allá de lo humano.

La investigación superficial que es capaz de llevar a cabo la razón humana no alimentada por la sabiduría, no nos lleva más que a percibir la nada. Cuando en su presencia alguna persona así critique a los avatares, háganle la siguiente pregunta: ¿Entiendes el significado de los términos omnisciencia, omnipotencia y omnipresencia? El hombre está limitado a la naturaleza física con la que entra en contacto a través de sus sentidos, de modo que es impotente frente a estas ideas y su comprensión. El docto orador no sabrá más sobre ellas que el analfabeto común. Sin embargo, pese a ser ignorantes respecto de estos vastos horizontes del pensamiento, estos oradores pueden llegar a crear confusión y desasosiego con sus enseñanzas. 
En realidad, la educación espiritual constituye la experiencia de la verdad, y no debe confundirse la experiencia de la verdad con el agrado que pueda despertar en nosotros una oratoria brillante; esa experiencia se produce solamente en el más íntimo tabernáculo del ser. 
Así como ha sido creado, el ser humano actual es un ser limitado, incapaz de ver a Dios más que como hombre. No hay otra alternativa posible. Cuando los búfalos ansíen adorar a Dios, dentro de las limitaciones que les impone su naturaleza de búfalos, no podrán imaginar a Dios sino como el Búfalo Cósmico. Y así también, el hombre imagina al Principio Divino como al Purusha Cósmico (Creador del Universo), con figura, miembros y cualidades humanas. 
Hombre, búfalo, pez... todos pueden compararse a recipientes o envases. Imaginemos que estos recipientes van hacia el ilimitado Océano de la Divinidad para llenarse en él. ¿No es cierto que cada uno se llenará únicamente de acuerdo con su propia forma y tamaño? El recipiente humano recibirá y aceptará a Dios como teniendo forma humana, el recipiente búfalo como teniendo la forma del búfalo y el recipiente pez como teniendo la forma del pez. Todos estos recipientes formas contendrán la misma agua del Océano de la Divinidad. 
Es así que cuando los hombres visualizan a Dios, lo ven como humano. Cada cual proyectará en Dios su propia forma.

PENSAMIENTOS 
Y CONDUCTA DISCIPLINADOS

El ser humano es como una semilla y así como la semilla produce un brote que se desarrolla hasta convertirse en un árbol, también el hombre debe desarrollarse para llegar a alcanzar la perfección. Para alcanzar esta meta, el hombre deberá llegar a dominar dos campos del conocimiento. El primero es el del conocimiento del mundo, es decir, el conocimiento que se refiere al universo manifestado. El segundo es el conocimiento del otro mundo. El primero es el que proporciona los medios para vivir, el segundo entrega el objetivo de la vida. Los medios para vivir son las cosas destinadas a satisfacer nuestras necesidades cotidianas. Uno deberá adquirirlas y almacenarlas o adquirirlas en el momento en que se requieran. El conocimiento de la meta de la vida, por su parte, encierra la investigación y el inquirir en interrogantes como: ¿Para qué fines debemos vivir? ¿Quién es el Creador de todo lo que llegamos a percibir? ¿Qué es lo que soy exactamente, qué es este "yo" mío particular? El inquirir permanentemente en este sentido llega, finalmente, a revelarnos la meta. 
Las Escrituras de todas las religiones y los varios códigos morales que derivan de ellas se ocupan de problemas que trascienden los limites de este mundo, como por ejemplo: ¿Por qué estamos aquí? ¿Qué es lo que realmente debemos hacer para merecer esta oportunidad de vida? ¿Qué llegaremos a ser?... ¿Cuál es la forma más provechosa para el hombre de vivir en este mundo? La respuesta es: el vivir una vida regular y disciplinada. La educación real deberá preparar al hombre para observar algunos límites y restricciones. Llevamos a cabo grandes esfuerzos y nos sometemos a todo tipo de privaciones con el objeto de llegar a dominar el conocimiento del mundo. Para desarrollar nuestro físico nos preocupamos de seguir uno u otro régimen al pie de la letra. Y esto sucede respecto de cualquier objetivo que nos hayamos propuesto: siempre acatamos un código de conducta o una disciplina apropiados.

¿Cuáles son exactamente los beneficios que proporcionan un pensamiento y una conducta disciplinados? En todo comienzo, las normas y reglamentaciones son elementales. Ello nos capacita para expandir nuestra percepción hasta las regiones situadas más allá del alcance de los sentidos. Más tarde, uno podrá viajar más allá de los límites del alcance de la propia mente e incluso sobrepasar los muros más externos de lo que está al alcance de los poderes comprendidos en el cuerpo humano. Por último, uno llega a realizar y a experimentar la verdad de la verdad, es decir, uno es aquel Uno que es inmanente en todo, o sea, la totalidad del Cosmos. Cuando uno se centra en esta fe y en esta clara conciencia, estará pleno de bienaventuranza. Esto es Vidya, la adquisición de educación verdadera, la culminación del proceso educativo óptimo. Durante este proceso, Vidya también instruye, de manera incidental, sobre la configuración ideal de la sociedad, las afiliaciones más deseables entre hombre y hombre, las relaciones más beneficiosas entre pueblos, razas, naciones y comunidades y las formas y maneras óptimas con referencia a la vida diaria. Vidya los implanta en el corazón, tan profundamente como sea necesario para el progreso humano. 
De todas las profesiones, la que debería adherirse mayormente al ideal de la verdad es la de maestro. Cuando los maestros se apartan de este ideal de la verdad, la sociedad se ve enfrentada al desastre. Miles de tiernos niños, desconocedores del mundo, son los que pasan por las manos de los docentes. El impacto de sus enseñanzas y de su personalidad siempre es grande y duradero. Debido a esto, el maestro deberá estar libre de malos hábitos, puesto que es sabido que los niños adoptan automáticamente los hábitos y modos de los mayores. Este hecho presenta un peligro siempre latente. Cuando la influencia negativa es dirigida permanentemente hacia los miles que reciben su impacto, se va contaminando la sociedad y, con el tiempo, el mal social se vuelve para contaminar, esta vez de manera diferente, al maestro. "Esta es la lección que me enseñaste, Señor", dice la canción. Y llega el día en que el maestro es humillado y ridiculizado por sus propios alumnos. Este es el motivo por el que debe cultivar y desarrollar virtudes. Un rey es objeto de honores y es respetado únicamente en su reino, dentro de sus fronteras, en tanto que el hombre virtuoso es venerado y honrado en cualquier lugar.

Una persona puede poseer una belleza física sobresaliente, puede estar en la plenitud de su juventud, puede vanagloriarse de la nobleza de su linaje, puede ser un sabio de renombre, mas si carece de las virtudes que le asegura la disciplina espiritual (Vidya), no se le podrá considerar sino como una hermosa flor desprovista de aroma. 
Cuando era bastante joven todavía, Gandhi fue con su madre a ver la obra teatral "Sravana y su devoción por sus padres", y decidió que debía ser como Sravana. Luego vio una obra sobre Harichandra que lo impresionó tanto como para que decidiera llegar a ser tan heroicamente dedicado a la virtud como lo fue Harichandra mismo. Las impresiones que estas obras dejaron grabadas en él fueron tan profundas, como para que llegara a convertirse en un mahatma. Cuando iba a la escuela, Gandhi tuvo un maestro que enseñaba caminos equivocados, mas Gandhi no siguió sus consejos. Fue su desarrollo espiritual y el cultivo de las virtudes lo que lo llevó finalmente a conseguir la libertad para el país. En esta tierra de Bharath (India) hay miles y miles de posibles mahatmas. Los ejemplos que debemos mantener constantemente ante los ojos de los niños, son los de todos aquellos hombres y mujeres que aprendieron, practicaron e hicieron suya la formación espiritual, el Atma Vidya.

La antigua cultura de Bharath, el Sanathana Dharma*, ha sido aclamada por su supremo valor no sólo por los bharathiyas (las gentes de esta tierra), sino por gente de todo el mundo. La razón para su renombre universal reside en que esta cultura se basa en los Vedas. Los Vedas son la fuente de todos los principios de moralidad o Dharma. El Dharma implica todas las prescripciones respecto de las acciones y actitudes que se requieren para preservar al ser humano en la posición que ha llegado a ganar y que es la más alta entre todos los animales y seres vivientes. Los Vedas constituyen un arca del tesoro que contiene todos los deberes y obligaciones y todos los derechos y responsabilidades que el ser humano debe aceptar, acatar e integrar en si en su vida. 
En las antiguas ermitas, una vez que el alumno había finalizado sus estudios bajo la dirección de un gurú, éste procedía a darle una serie de consejos de tal categoría como ningún alumno podía recibir en ninguna otra parte ni en país alguno: "que tu madre sea tu Dios", "que tu padre sea tu Dios", "que tu preceptor sea tu Dios". "Habla la verdad", "actúa correctamente", "no adoptes otras costumbres". Estos eran los mandamientos. "Evita todo acto incorrecto. Dedícate únicamente a aquellas actividades que contribuyan a tu progreso". Los Vedas y las üpanishads (escrituras) se refieren a estos mandamientos cuando señalan que debemos elevar la plegaria: "Shanti, Shanti, Shanti", al rezar por la paz en el mundo.

* Sanathana Dharma: La Justicia Eterna que enseña la Verdad de todas las religiones.

Todos los consejos que se le dan al discípulo están llenos de poder. Gracias al dedicado servicio para con su padre y su madre Dharmavyada ganó fama eterna. Rama y Harischandra se hicieron inmortales gracias a su permanente adhesión a la Verdad. Hombres simples y comunes se elevaron a la posición de grandes seres divinos por medio de su adhesión y práctica de la conducta correcta. Buda desistió de todo daño a los seres vivientes, habló de la no violencia como la más alta moralidad y fue así que llegó a ser reverenciado como un maestro universal. 
El verdadero ascetismo en la vida es la observancia de estas disciplinas y restricciones tal y como fueron prescriptas. La mente es el primero y el más importante de los tres instrumentos internos del ser humano. Debemos proteger la mente de manera que no entren en ella ni el apego, ni la pasión, ni la agitación, en especial porque todos estos extremos le son naturales. El oleaje que puede llegar a tomar fuerza dentro de la mente es el de la lujuria, la ira, la codicia, el apego, el orgullo y la envidia, todos los cuales representan a los seis enemigos internos del ser humano. Y son los dos primeros los que arrastran a los cuatro restantes en su cortejo. La práctica espiritual es lo que representa la mejor ayuda para poder liberarnos de ellos y marchar por la buena senda. Y estas prácticas las aprendemos por medio de Vidya.

EL SERVICIO DESINTERESADO

El trabajo realizado sin interés ni deseo por los beneficios que produzca, sino meramente por amor o por sentido del deber, constituye el yoga. Este tipo de yoga va destruyendo la naturaleza de tipo animal del ser humano, transformándolo en un ser divino. Sirvan a los otros visualizándolos como Almas afines. Esto le ayuda a uno a progresar y le salva de descender del nivel alcanzado. El servicio resulta mucho más saludable incluso que los sacrificios y el culto. El servicio hace que se desintegre el egoísmo latente en cada uno, hace que el corazón se abra y florezca. 
Es así que el trabajo realizado sin deseos representa el ideal supremo para el hombre y cuando la mansión de la vida se levanta sobre estos cimientos, la sutil influencia de este basamento de servicio desinteresado, ayudará a que se vayan acumulando sobre él las virtudes. El servicio debe representar la expresión exterior de la bondad interior. Así, mientras más se dedique uno al servicio, la conciencia también se expande y se ahonda más y más, y se va conociendo también con mayor claridad la realidad del Alma. 
Este ideal del servicio y la necesidad interna por llevarlo a la práctica, conforman el núcleo mismo de la educación. El amor puro, su principal manifestación, es lo que constituye la educación; nada más podría hacerlo. Dios ama como a sus hijos más queridos a aquellos que le hacen el bien a la humanidad. Ellos son los hermanos ideales de sus semejantes. Y son ellos los que merecen y adquieren la conciencia del Alma. 
Todo aquel que dedique su riqueza, su fuerza, su intelecto o su devoción a impulsar el avance del género humano, deberá considerarse como una persona que debe ser reverenciada. Existen aquellos que han nacido para un propósito noble, los que observan el sagrado voto del servicio sin mancharlo con trazas de egoísmo.

Una persona se hace en verdad grande cuando, impulsada por la necesidad de ayudar al progreso de otros, dedica su fortuna, su talento o su inteligencia, su posición y posibilidades a esta labor. Alguien así es un real custodio del mundo. El que está consciente de sus deberes y obligaciones fundamentales y, vive sus días llevándolos a la práctica, se encontrará al final  en la Paz Suprema en donde quiera que esté, y la extenderá a su entorno por la mera influencia de su presencia. 
Vidya impele al hombre a lanzar al fuego sacrificial su estrecho ego y a nutrir en su lugar al amor universal, lo que constituye el cimiento para levantar la estructura superior de la victoria espiritual. Aquel amor que no conoce de límites, purifica y santifica la mente. Dejen que los pensamientos se centren en torno de Dios, que los sentimientos y las emociones sean sagrados y que los actos y actividades sean la expresión del servicio desinteresado. Hagan así que mente, corazón y manos se saturen con el bien. Vidya también debe contemplar esta tarea de sublimación del quehacer humano. Primero deberá instilar en el ser humano el secreto del servicio: el servicio que se le preste al prójimo deberá producir alegría en todo sentido. Además, Vidya deberá enfatizar que no se inflija ni perjuicio ni dolor ni pesar a nadie en nombre del servicio. 
Mientras se preste algún servicio, no debe manchárselo con la actitud de llevarlo a cabo para la propia satisfacción, sino que debe ser prestado como parte esencial del proceso mismo de vivir. Este es el verdadero contenido de Vidya. Así como se requiere de ladrillos y cemento para la construcción de una casa, así también la actividad del servicio requiere de Vidya para fortalecer nuestra resolución de purificar nuestro pensamiento, nuestra palabra y nuestro actuar para llevar a cabo nuestros deberes. Este tipo de Vidya es el que representa la clave para el progreso del país.

¿Cuál es exactamente el secreto para asegurarle la paz y la prosperidad al género humano? El brindarle nuestro servicio a otros sin esperar su servicio en retribución. El karma, o actividad que ata es un inmenso árbol que crece con gran rapidez. El hacha que puede cortarle las raíces es la siguiente: la realización de cada acto como un acto de adoración para glorificar al Señor. Esto es lo que viene a ser el más importante de los rituales. Este sacrificio es el que estimula y otorga el Conocimiento de Brahman. Pongan atención a lo siguiente: el anhelo de llevar a cabo el servicio debe fluir por cada uno de los nervios del cuerpo, debe penetrar en cada uno de sus huesos y debe activar cada célula. Aquellos que se dedican a la práctica espiritual deberán haber llegado primero a posesionarse de esta actitud respecto del servicio. 
El servicio (seva) es el capullo del amor (prema), una flor que llena el corazón de deleite. La fragancia de esta flor es el ser inofensivo. Deberán cuidar de que hasta los actos más insignificantes estén saturados de compasión y reverencia y tengan la completa seguridad de que esto hará que su carácter se vaya haciendo cada vez más luminoso con ello. La más alta felicidad la constituye el contentamiento. En donde no haya rudeza brotará la santidad y florecerá la virtud, en tanto que donde reine la codicia, el vicio proliferará. Uno debe cortar de raíz el impulso de vivir como un toro solitario; no acaricien el deseo de la soledad ni siquiera en sueños. 
Vidya les instruirá respecto de pensar primero en sí mismos. Luego de haber logrado realizar la transformación de sí mismos podrán pensar en reformar a otros: éste es uno de los consejos que les ofrece Vidya. El ilusorio apego al mundo puede hacerse desaparecer por medio del servicio desinteresado, prestado en todo momento como un acto de adoración a Dios. El amor al terruño y el amor a la patria deben considerarse como menos importantes que el amor al género humano. La genuina devoción se caracteriza por el amor a todos, en todo momento y en todo lugar.

Sus actos y gestos, su apariencia y su lenguaje, sus hábitos alimentarios, su manera de vestir, sus movimientos, todo revelará su verdadera naturaleza. Debido a ello, presten atención a todas estas manifestaciones y cuiden que su lenguaje, sus movimientos, sus pensamientos, su conducta, reflejen armonía y amor, que sean puros y estén libres de descontrol o extravagancias. 
Deben desarrollar suficiente humildad como para llegar al convencimiento de que es mucho lo que pueden aprender de otros. Su entusiasmo, su ambición, su resolución, su capacidad de trabajo, su acopio de conocimientos, su sabiduría, todo ello debe utilizarse con relación a los demás y no sólo para ustedes mismos. Su corazón deberá abarcar a todos los demás y también sus pensamientos deberán regirse por este mismo patrón. 
El ingerir alimento constituye un ritual sagrado, representa un ejercicio espiritual, una ofrenda. Jamás deberán comer en momentos de ansiedad o de tensión emocional. El alimento ha de considerarse como una medicina para la enfermedad del hambre y como el sustento para la vida. 
Los problemas que puedan ir encontrando deberán considerarlos como una afortunada oportunidad para desarrollar la fortaleza de su mente y para fortalecer su resistencia frente a todo.

La característica de la Naturaleza es la de "manifestarse como una multiplicidad"; la característica de lo Divino es "el absorberlo todo en la unidad". De manera que cualquiera que odie a otro, que lo rebaje o que lo denigre, es en verdad muy tonto, porque con ello no estará sino odiándose, rebajándose o denigrándose a sí mismo, sólo que no está consciente de esta verdad. Vidya instruye al ser humano para establecerse en esta verdad y le demuestra la Divinidad subyacente. 
Hay que plantar la rosa de la divinidad en el corazón, junto a los jazmines de la humildad, teniendo a la generosidad como césped. En el botiquín de cada estudiante no deberán faltar las tabletas de la discriminación, las gotas del autocontrol ni las tres pomadas de la fe, la devoción y la paciencia. Con el uso de estos medicamentos, cada cual podrá evitar el contraer esa seria enfermedad llamada "ignorancia". 
Hay muchas fuerzas destructoras en el mundo, pero junto a ellas hay también, afortunadamente, muchas fuerzas constructivas. Los estudiantes de Vidya jamás deberían volverse adoradores de los elementos materiales (yantras), sino que deberán transformarse en personas activas que le rindan culto a Dios y a las fórmulas místicas y sagradas (mantras). La autoridad y el poder son fortísimos tóxicos que contaminan y envenenan al hombre hasta destruirle. Ellos no hacen sino presagiar desgracia, en tanto que Vidya le conferirá plenitud y fortuna.

EL CONOCIMIENTO ES LIBERTAD

Los beneficios que podamos obtener de cualquier cosa siempre serán proporcionales a la fe que pongamos en ella. El culto a los dioses, las peregrinaciones a lugares sagrados, la entonación de mantras*, al igual que el recurrir a los médicos, nos brindarán beneficios únicamente en la medida de la fe que hayamos puesto en ellos. Si asistimos a la conferencia que dicte alguien, cuanto más creamos en él en cuanto conocedor y exponente de la materia de que trate, más clara y directamente podremos sopesar el tema y más profundamente podremos comprenderlo. Para el desarrollo de la fe y el crecimiento de la comprensión, el requisito esencial lo representa la pureza del corazón, puesto que constituye la base misma del pensamiento y de los niveles de conciencia. Así, por ejemplo, si llegara a emprenderse el autoanálisis y la investigación del Alma en momentos en que uno esté sumido en diversos compromisos mundanos y materiales, el esfuerzo resultaría estéril y vano, ya que no habría sido generado por una voluntad plenamente centrada en él. 
En primer término, deberá procederse a retirar la conciencia del mundo de los objetos para volverla hacia el interior, hacia la percepción consciente del Alma. Las

*   Fórmulas místicas de alto contenido vibratorio.

semillas no pueden sino germinar en una tierra bien labrada y, de igual manera, la simiente de la sabiduría del Alma, Vidya, puede germinar en la tierra del corazón sólo cuando ésta ha sido cultivada eficientemente. 
No se den por satisfechos con sólo escuchar consejos. Deberán reflexionar después sobre todo aquello que han escuchado, y todo lo que de esta manera haya llegado a grabarse en la mente deberá llegar a expresarse más adelante en los pensamientos, las palabras y las acciones. Esta es la única manera en que la verdad puede llegar a constituirse en un tesoro dentro de! corazón; sólo así podrá llegar a circular por las venas y llegar a manifestarse en todo su esplendor a través de ustedes. 
Todos estos días en que han estado escuchando discursos y conferencias, han llegado a convertirse en cansancio, malestar y locura. Para muchos, el haberlos escuchado significa pensar que ya lo saben todo. Pero el verdadero propósito de la búsqueda de la verdad es lograr la liberación para uno mismo; el anhelo deberá ser profundo y persistente. Entonces el ansia de conocer y de experimentar la verdad puede llegar a convertirse en un yoga, un proceso de unión. 
En el yoga la unión se produce entre el Dharma (rectitud) y la Divinidad. Cuanto más prosperen en el ser humano males como la lujuria, la ira, etcétera, más decrecerá en él la Divinidad. Es decir, que su fe en el Alma declinará proporcionalmente a la rapidez con que se desarrollen estos males. 
La fe es sumamente importante: la fe en que la realidad de uno es el Alma, constituye el verdadero Vidya. Una vez que declinan y desaparecen la lujuria, la ira, etcétera, puede desarrollarse y afirmarse la fe en el Alma y en la validez de la indagación espiritual. 
El desapego representa el cimiento mismo para la obtención del conocimiento de Brahman (del Absoluto Universal). Incluso para una edificación pequeña se requerirá de cimientos estables y firmes, ya que, en caso contrario, correrá el peligro de derrumbarse a corto plazo. Cuando hay que elaborar una guirnalda necesitamos de hilo, aguja y flores   . ¿no es así? Así también, cuando se busca adquirir la sabiduría, son esenciales la devoción (el hilo), el desapego (la aguja) y la concentración en un solo punto (las flores). 
No hay nadie en el mundo que no ansíe la victoria, y nadie desea la derrota; todos ansían la riqueza y nadie desea lía pobreza. Sin embargo, ¿cómo es posible lograr la victoria y la riqueza? Se requiere meditar sobre ello para descubrirlo, aunque no necesitemos darle muchas vueltas para encontrar la solución. De acuerdo con el Mahabharata, Sanjaya le reveló el secreto al rey Dhritharashtra: "Donde se encuentran reunidos tanto Krishna, el Señor del Yoga, como Arjuna, el que empuña el arco, se encuentra asegurada la victoria y se logrará la riqueza". ¿Qué más necesitamos después de este consejo? No hay necesidad de enfrentar la triple lucha  física, mental e intelectual  para obtener la victoria. No hay necesidad de sentirse perturbado o angustiado; no se requiere bregar por la fortuna y la prosperidad. Busquen refugio en Dios, empuñen el arco del coraje, es decir, enarbolen un corazón puro. Con ello basta. La victoria y la fortuna serán suyas. Mas, al perseguirlas, no dejen de recordar que no son sino sombras, cosas insustanciales. Les será imposible atrapar a su propia sombra, aunque el Sol la proyecte enfrente de ustedes y la persigan durante un millón de años, ya que siempre les rehuirá y se mantendrá fuera de su alcance. Si se vuelven de cara al sol, empero, ¡vean lo que sucede!... La sombra quedará a sus espaldas y les seguirá en lugar de precederles, caminará sobre sus huellas como una esclava. A esta sombra deben considerarla como símbolo de maya (ilusión). Mientras sigan a maya, Dios será ignorado y se mantendrá oculto. No podrán lograr su visión. Estarán enredados en la maraña de nacimiento y muerte y se mantendrán siempre esclavizados. Es justamente de esta atmósfera de dependencia de la que uno debe liberarse. Mas si todo nuestro empeño se orienta hacia los placeres sensoriales, no estaremos demostrando sino signos de una ignorancia absoluta. 
Los que están esclavizados deben hacer uso de toda su habilidad y energía para liberarse. Esto resulta crucial para cualquier otro logro, todo lo demás no es sino incidental. Sin embargo, en la actualidad la gente se encuentra inmersa en búsquedas y afanes secundarios, olvidando lo fundamental. Pero deben tratar de recordar en todo momento que son el Alma y no distintos elementos reunidos como un cuerpo. 
Un rey tenía en su palacio, como mascota, a un loro Rama que vivía en una jaula de oro. Era alimentado con dulces frutas y se le servían néctares para calmar su sed. Todos los días, la reina en persona le traía su alimento, lo acariciaba y le hablaba con cariño. ¿Disfrutaba el loro Rama de su regalada vida? En absoluto. Siempre se le veía triste... ¿y por qué razón? Nada le importaba su jaula de oro, ni las frutas y dulces bebidas, ni le enorgullecía que fuera la reina misma a alimentarlo. No le prestaba atención a ninguna de las bondades de su vida. Su único anhelo era el que un día pudiera posarse entre las ramas verdes de un árbol en medio del bosque. Su cuerpo recibía un trato principesco en el palacio real, pero su mente volaba hacia el tupido bosque en donde había sido capturado un día. Había nacido en la selva, en un verde árbol, y pensaba que era mejor ser libre en su medio, como un pájaro insignificante, que ser mimado, acariciado, alimentado y admirado por reyes y reinas, encerrado en una jaula. Si solamente el hombre lograra despertar su conciencia, seguramente sentiría nostalgia por su hogar, que es el Alma Suprema Universal (Dios) y se alejaría del mundo de los objetos, en donde es un extraño. 
Ya sea por razones políticas o de otra clase, hay personas que son arrestadas y mantenidas en detención con el objeto de resguardar la paz y el orden del país. Puede que en el lugar de confinamiento el alojamiento sea confortable, la comida buena y que se les dé un tratamiento especial de acuerdo con su posición, ya sea política o social, pero en torno a la prisión y en los jardines habrá guardias que se mantendrán siempre alertas: Cualesquiera sean las consideraciones con que se les trate, las personas no dejarán de ser prisioneros y no hombres libres. 
De manera similar, la persona confinada en el mundo y en la vida que se vive en él, no debería sentirse contenta de poder consumir toda una variedad de comidas exquisitas o de poder disfrutar toda clase de lujos raros. No debería regocijarse ante las comodidades sensoriales de que puede gozar, no debería enorgullecerse de los amigos y familia que posee. En todo momento debería darse cuenta y estar consciente de la verdad: que está, realmente, en una prisión. 
  
 

EL CONOCIMIENTO DEL ALMA 
ES EL CAMINO 
 

Los problemas mundiales están asumiendo hoy en día formas desconocidas y adquiriendo mayores proporciones. Han dejado de ser individuales y locales. Se han vuelto globales y afectan a toda la humanidad. Por una parte, la Ciencia y la Tecnología avanzan en desarrollos cósmicos. La maravilla que significan los plásticos, la electrónica y la computación está alcanzando grandes alturas. Por otra parte, el género humano se ve afligido por continuas crisis políticas y económicas, nacionales y provinciales, por rivalidades religiosas, raciales y de casta, por prejuicios y por revueltas que han alcanzado incluso hasta los ámbitos académicos. Ello ha hecho cundir la indisciplina y el libertinaje en todo el mundo. 
Todo lo cual refleja una situación desequilibrada y contradictoria. ¿Cuál es realmente la causa? ¿Reside ésta en la alarmante declinación que han experimentado la religión y la moral en la mente humana? El género humano tiene a su alcance muchos medios y métodos a través de los cuales podría lograr sabiduría y paz. Puede extraer una guía de incalculable valor de los Vedas y los Shastras, del Brahmasutra, de la Biblia, del Corán y del Zendavesta, del Gran Saheb y de muchos otros de los textos sagrados, que rebasan los mil. En esa tierra (Bharath) no hay escasez de monasterios y de órdenes religiosas, exponentes de disciplinas y doctrinas espirituales, eruditos y ancianos venerables. Sin embargo, con todo esto, la mente humana está degenerando en los aspectos ético, espiritual y religioso de la vida, de manera constante y progresiva. ¿Qué razón hay para esta declinación? 
Actualmente, los hombres han llegado a ser mucho más perversos de lo que nunca antes lo habían sido. Más que en ninguna era pasada, hacen uso de su inteligencia y su talento para solazarse en la crueldad. Parece que el hombre gozara de tal manera infligiéndole dolor a otros que, como lo revela la historia, se han librado 15.000 guerras en los últimos 5.500 años... y no se muestran signos de que este espantoso pasatiempo vaya a terminar. Una inminente guerra nuclear significaría la destrucción de la raza humana. ¿Y cuál es, exactamente, la causa de toda esta ansiedad y este horror? Resulta patente que aún predomina la bestia en el hombre; aún no ha sido dominada. Sólo cuando esto se haya logrado, podremos alcanzar paz y alegría. 
El odio, la envidia, la codicia, el deseo de sobresalir, de competir y de compararse con otros... todos estos rasgos negativos han de ser arrancados de raíz. Estos rasgos están viciando, no ya solamente a la generalidad de los hombres, sino también a los ascetas, los monjes, los superiores de instituciones religiosas y eruditos, entre los cuales la envidia y la codicia han causado verdaderos estragos. Cuando todos estos maestros y preceptores que se proyectan como encarnación de ideales exhiben toda esta gama de características tan bajas, ¿cómo podrían corregir al mundo? Su único aporte es la intensificación de esta corrupción.

Lo que el mundo de hoy necesita no es un nuevo orden ni una nueva educación, ni un nuevo sistema ni una nueva sociedad, ni una nueva religión. El remedio debe buscarse en una mente y un corazón llenos de virtud, de una piedad que debe echar raíces y germinar en todo lugar, en especial en la mente y el corazón de los jóvenes y los niños. Los buenos y los piadosos deben hacer suyo el deber de promover esta tarea, como la única gran disciplina espiritual que haya de emprenderse. 
Para lograr el éxito en esta tarea, la gran ayuda la constituye sólo el Brahma Vidya, pero el hombre actual ha puesto toda su fe en adquirir y acumular, se ha vuelto incapaz para renunciar a algo o desprenderse de algo. Carece de fe en la verdad. Se siente atraído por la falsedad, y siente que la verdad no es más que un impedimento. Ello le impide darse cuenta de que la muerte es la feliz consumación de una vida gloriosa y, por ende, muere miserablemente y sumido en la angustia. 
La gente proclama incesantemente y repite como loro las palabras verdad, no violencia, justicia y amor. Sostiene que no hay religión superior a la verdad. Mas resulta sorprendente que lo único que el hombre no desea tener es justamente esa verdad. 
El hombre anhela saberlo todo, pero no anhela saber la verdad. Y, sobre todo, no muestra el menor deseo de conocer la verdad acerca de sí mismo. Su atención no se orienta en este sentido. Y, aunque lo hiciera, sería sólo para justificar sus propios temores y prejuicios. Por lo tanto, es indispensable que el hombre comience a descartar sus flaquezas y su tendencia a causar daño. 
Aquello que no se encuentra ni en el principio ni el final, sino que se manifiesta sólo en el intervalo, en el período que media entre ambos, no puede ser verdaderamente real. Es mithya" y no sathya (verdad). El Cosmos no existía antes de emerger, ni podrá seguir existiendo después de haberse sumergido, es decir, después de pralaya (día de la disolución final). Aquello que se evidencia en el intermedio sólo podrá ser una verdad aparente, una verdad temporal y limitada. !`lo puede ser la verdad invariable e inalterable.

Este es el lineamiento sobre el cual el hombre debería considerar el valor y la validez de cada objeto en el Universo. El cuerpo, por ejemplo, no estaba antes de nacer y no está después de la muerte. Es como una olla de barro; existe con ese nombre y forma sólo por algún tiempo, para reasumir luego su naturaleza de barro. La "olla" no es sino barro al que se le han agregado, por medios artificiales, una forma y un nombre. Sean cuales fueren los objetos, todo en el Universo está inexorablemente sujeto al impacto del tiempo y Ilusión, apariencia. Mezcla de verdad y falsedad, está condenado a la muerte y la destrucción. El árbol y el suelo, la casa y el cuerpo, el rey y el reino, todos y cada uno enfrentan la misma consumación. El hombre ignora la manera en que puede llegar a tomar conciencia de lo inmortal en él. Está enamorado del conocimiento que concierne al mundo fenoménico. Aquellos que se dejan llevar por esta fácil tentación son como quienes abandonan el jardín del Edén y se lanzan hacia la jungla de vegetación venenosa. Estos le vuelven las espaldas a su origen, al Alma. Se dejan fascinar por la imagen, los fenómenos visibles, observables. Con esta actitud sólo se proclaman como ignorantes consumados y no como conocedores o buscadores de la verdad. 
El hombre debería saber que ni un gramo de felicidad genuina puede obtenerse de los "tres mundos", las "tres divisiones del tiempo" y los "tres niveles de conciencia de la vida diaria" (vigilia, sueño y sueño profundo). Sólo los necios entre los hombres buscan satisfacerse en base ala felicidad ficticia y limitada que brindan las actividades mundanas. Los sabios conocen mejor. Aquellos que pasan de largo ante los sabrosos racimos de uvas dulces y se abalanzan hacia los abrojos son "camellos", resulta imposible clasificarlos como otra especie. 
Desde la distancia, las cumbres de las montañas son encantadoras; cuando uno se acerca a ellas, nos confrontan con aterradoras junglas. Así también, el mundo parece encantador en tanto los hombres no hayan sondeado en su significado y su valor. Cuando se hace uso de la discriminación para profundizar en su valor, se logra develar la verdad de que ni la jungla familiar ni la del mundo nos pueden entregar una felicidad genuina. Sólo el Alma puede proporcionar esa dicha. ¿El lago que nos parece refrescante e invitador en tanto dura el espejismo, puede calmar nuestra sed? Si uno se engaña creyéndolo, y corre hacia ese espejo de agua inexistente, sólo se pondrá más sediento. No obtendrá ningún beneficio. 
Es por ello que hay que buscar aprender el Atma Vidya, el proceso por medio del cual uno se hace consciente de la propia realidad del Alma. Al aprenderla y vivirla, uno puede calmar su propia sed y ayudar a calmar la sed de todo el género humano.

LOS TRES TIPOS DE FELICIDAD

El hombre debe lograr muchas cosas durante su vida. La más alta y valiosa de todas ellas es la misericordia y el amor de Dios. El amor de Dios le otorgará, por añadidura, la gran sabiduria que le será necesaria para alcanzar la paz interior inalterable. Todos y cada uno deberán esforzarse por llegar a entender la verdadera naturaleza de la Divinidad. Es obvio que, en el comienzo mismo de su intento, el hombre no podrá captar el fenómeno del Absoluto inmanifiesto. En un principio deberá imponerle una forma y algunos atributos para poder acercarse a El. Luego, deberá tratar de llevarlo hasta su santuario interior, gradualmente, haciendo que descienda la Energia Divina. La persona empeñada en conseguir el éxito en esta empresa, no representa meramente a una entidad buscadora con derecho a perseguir una meta. También deberá cultivar el espíritu de servicio y empeñarse en buenas acciones que le ganen la gratitud de la gente. Sólo así podrá cumplir con la tarea de purificar los niveles de su conciencia y convertirse en un digno candidato a la victoria espiritual. 
El estado de reclusión no significa la mera aceptación de la cuarta etapa de la vida, con sus derechos y obligaciones, el retiro luego de haber cortado todo contacto con el mundo, para llevar una austera vida de ascetismo. El renunciante debe moverse entre la gente, debe llegar a comprender sus pesares y alegrias, y debe impartirles la instrucción que tanto necesitan. Este es el deber que deben cumplir los monjes.

El renunciante (sanyasi) puede ser comparado con una especie de pez. El pez se mueve en las profundidades de un lago, de uno a otro lugar, jamás permanece quieto en un solo sitio. Mientras nada de un punto a otro, el pez va comiendo gusanos, larvas y huevos de insectos, con lo cual colabora a mantener la pureza del agua. De manera similar, el renunciante debe moverse de un lugar a otro, viajando hasta los más alejados rincones del país. Su deber es el de limpiar de! mal a la sociedad por medio de su ejemplo y sus preceptos. Debe proceder a transformarla mediante sus enseñanzas, para llegar a convertirla en una sociedad libre de vicios y de maldad. 
El árbol puede llegar a extender sus ramas en una amplia área, pero éstas podrán llenarse de frutos solamente si las raíces del árbol son alimentadas con agua. Si, por el contrario, el agua se vierte sobre las ramas, las flores y los frutos, ¿podría extenderse y crecer el árbol? Las raíces para la paz y la prosperidad de la sociedad las representan las cualidades de la devoción y la dedicación, de ahí que el sistema educativo debe prestar atención al fomento y al fortalecimiento de estas cualidades en la gente.

Las personas que ocupan posiciones de autoridad son llamados adhikaris. Este término también puede significar adhika ari: ¡el peor enemigo! El verdadero adhikari deberá cuidarse en extremo de tomar por este rumbo y deberá hacer uso de su posición para servir a la gente que se halla bajo su autoridad. 
En los tiempos antiguos, cuando sucedía que en una región cualquiera la gente era acosada por el temor ola ansiedad cuando se secaban las fuentes de la alegría y el contento, la causa se le achacaba a algún defecto o descuido en el culto ofrecido a Dios en los templos de la región. De inmediato se buscaba identificar estos errores y proceder a corregirlos, para que la gente recobrara su paz interior. Ellos estaban convencidos de que las crisis se superaban por este medio. Este tipo de acciones se reúnen hoy en día en un solo concepto y se les tilda de "superstición", para de este modo ser rechazadas. Mas no se trata aquí, en modo alguno, de supersticiones. Los científicos modernos se encuentran en un tan patético estado de entendimiento, que no logran reconocer estos importantes problemas. Esta es la etapa preliminar de la confusión que causan los modernos enfoques de la educación. 
Los antiguos habían llegado a captar la verdad suprema sólo después de haber experimentado por sí mismos su vali 
dez. Los hombres actuales, por el contrario, desechan sus descubrimientos. Y esta es la razón del incremento de la barbarie en los así llamados "países civilizados". Son muchos los que no han reconocido aún este hecho. Todo ser viviente ansía la felicidad, en modo alguno desea la infelicidad. Algu 
nos anhelan riquezas, otros creen que el oro puede hacerles felices; algunos acumulan joyas, otros coleccionan vehículos, y no hay nadie que no se empeñe por obtener las cosas que cree que le pueden dar alegría. En cambio, son muy pocos los que realmente saben de dónde se puede obtener la felicidad.

La felicidad es de tres tipos. Uno de estos tipos parece tener, inicialmente, la naturaleza de un veneno y, después, se transforma en néctar. Esta es la felicidad que se logra a través del estado de conciencia del Alma: es la felicidad sátvica (*). Esto equivale a decir que las prácticas espirituales preliminares por las que hay que pasar, como control de los sentidos, equilibrio, ecuanimidad, autocontrol, paciencia, renunciamiento, etcétera, parecen duros y desagradables e implican lucha y esfuerzo. Ello hace que la reacción resulte amarga. En el Vasishta Yoga, el sabio Vasishta dice: "¡Oh, Rama! El hombre puede beberse fácilmente el ilimitado océano; con facilidad puede arrancar de la faz de la tierra la inmensa montaña Sumeru, puede apagar con facilidad las llamas de un enorme incendio, pero ante todo esto resulta mucho más difícil controlar la mente". Es así que cuando uno llega a salir victorioso en el dominio de la mente, llega también a lograr la conciencia del Alma. Sin embargo, esta victoria se alcanza sólo como resultado de sobreponerse a muchas pruebas y renunciamientos. La dicha que se alcanza después representa el tipo más elevado de felicidad. Como fruto de toda práctica espiritual, uno se establece en la perfecta ecuanimidad de un estado de conciencia estable (nirvikalpa samadhi) y se llena de una bienaventuranza indescriptible. Gusta del sabor ambrosiaco del néctar de la inmortalidad. Hirvikalpa significa aquel estado de conciencia en el que ha desaparecido el pensar. Este estado implica una doble naturaleza: la plena experiencia de lo no dual y el estado de la no dualidad al terminar el pensamiento dual. El primero de ellos lleva al hombre más allá de la triple entidad de conocedor conocido conocimiento, y es consciente únicamente de la Inteligencia Cósmica o Brahman (esto representa el Advaita bhavana). El segundo se alcanza cuando todos los atributos que se le han adscripto a Dios y al hombre se funden en el Uno que abarca al Cosmos y todos sus contenidos (esto representa el Advaita sthayi o Advaita avastha). 
Existe otro tipo de felicidad: debido al impacto de los objetos externos sobre los sentidos de la percepción, se estimula un placer que sabe equivocadamente a dulzura. Pero con el tiempo, este placer se torna en un veneno amargo y desagradable. Esto representa la felicidad rajásica (*). Cuando el hombre acepta este placer sensorial rajásico, se debilitan su fuerza, su conciencia, su inteligencia y su entusiasmo por alcanzar las cuatro metas del empeño humano que se conocen como rectitud, elevación espiritual, deseo legitimo y liberación. 
* Conocimiento, bondad y pureza. 
** Raja: atributo apasionado, activo.

El tercer tipo de felicidad es tamásica (*). Ella embrutece el intelecto desde el principio hasta el fin. Ella encuentra su satisfacción en el sueño, en la pereza y en la indolencia. la persona tamásica ignora la senda que conduce a la conciencia del Alma; durante todo el transcurso de su vida no le presta ni la más minima atención. 
Es por ello que una verdadera educación es aquella que dirige y apoya a la mente y al intelecto del hombre hacia la consecución de la felicidad sátvica. Ella, indudablemente, sólo se puede alcanzar por medio de un esfuerzo realizado de manera infatigable. Las escrituras señalan: "La felicidad no puede lograrse por medio de la felicidad". Sufrir infelicidad es la única forma de lograr la felicidad. Esta verdad debe llegar a grabarse a través de la educación o Vidya. Cuando el hombre llega a saber de la bienaventuranza que puede conferir la felicidad sátvica, también Vidya se le hará fácil y grato. 
Habiendo nacido como humanos, es necesario que todos nuestros esfuerzos se dirijan hacia la adquisición de este Conocimiento que puede revelarnos al Alma y permitirle al hombre la experiencia del Atmananda (bienaventuranza del Alma).

LA VERDADERA ENTREGA

Vid es la raíz de la que deriva el término Vidya, con la adición de la sílaba ya. Ya significa "que" y Vid significa luz". De modo que Vidya es "aquello que da luz". Este es el ,ignificado básico de la palabra. Debido a ello, resulta evilente que únicamente el conocimiento de Dios merece ser econocido como Vidya. El conocimiento era considerado ;orno luz por los antiguos y la ignorancia como oscuridad. así como la luz y la oscuridad no pueden coexistir al mismo iempo en un mismo lugar, tampoco pueden estar juntos 'idya (iluminación) y avidya (oscuridad). Todos los que .ansitan por la senda del progreso deben purificar sus coniencias e iluminar su ser por medio del Brahma Vidya. 
En la parte sobre el Vibhuti Yoga, el Gita nos informa: Yo soy Adhyatma Vidya

(*) Tamas: embotamiento, pesadez.

(el Brahma Vidya) entre todos los 'idyas", declara el Señor. Todos los demás Vidyas o sisteias de conocimiento son como ríos y el Adhyatma Vidya es orno el océano. Y así como todos los ríos llegan a su pieniid al fundirse en el océano, también todos los Vidyas se in!gran al océano del Adhayatma Vidya, que representa su ceta final. Y ello no es todo. Cuando los ríos se juntan y se tezclan con el océano, pierden sus nombres y formas partiulares para asumir el nombre y la forma del océano mismo. le manera similar, los variados Vidyas que se ocupan del cundo objetivo exterior renuncian a sus nombres y formas idividuales cuando llegan a confluir con el vasto océano del rahma Vidya. 
"Mediante educación y disciplinas espirituales, el hombre es transformado en un Alma purificada". Se puede conside. rar que Vidya tiene dos aspectos: Bahya Vidya y Brahma Vidya. El Bahya Vidya es lo que provee los medios para la subsistencia humana. El hombre puede estudiar muchos temas, puede ganar valiosos diplomas, puede alcanzar cargos cada vez más altos y lograr pasar su vida sin preocupaciones ni temores. Este tipo de Vidya le ayuda al hombre en cualquier trabajo que desempeñe, ya sea de peón o de primer ministro. El Brahma Vidya, por otra parte, dota a todos los seres humanos de la fuerza que los capacita para cumplir exitosamente con el deber que tienen consigo mismos. Establece la senda que conduce tanto hacia la alegría en las relaciones humanas, como hacia la bienaventuranza en la vida del más allá. Es por ello que el Brahma Vidya es muy superior a todos los demás Vidyas que se encuentran al alcance del hombre en la Tierra. El Brahma Vidya contiene el divino potencial que puede liberarlos de la esclavitud, poder que el Bhaya Vidya no posee. El Brahma Vidya les hace conscientes del Ser omnímodo, Absoluto, del Supremo y tapas (disciplinas espirituales) les posibilita el fundirse en Aquello. Vidya es el proceso de adquirir conocimiento, tapas es lo conocido. Esto último es el medio. Lo primero es la meta, el fin.

Gurú significa, literalmente, la "persona grande". Es decir, el gurú debe haber llegado a dominar tanto Vidya como tapas. Cuando uno desea lavar la suciedad acumulada en la ropa que usa, necesitará tanto de agua como de jabón. Del mismo modo, cuando uno está ansioso por remover la suciedad que se haya adherido a la mente, resultan esenciales tanto Vidya como tapas. Sólo cuando se hace uso de ambos se pueden purificar por completo los niveles de conciencia. Ningún vehículo se puede mover con menos de dos ruedas, ni hay ave alguna que pueda volar con sólo un ala. Así, tampoco ningún hombre puede ser santificado o purificado sin Vidya y tapas. 
Tapas no significa pararse de cabeza y levantar las piernas en el aire quedando como un murciélago. Ni es tampoco el renunciar a posesiones y bienes, mujer e hijos, ni matar de hambre al cuerpo, ni apretarse la nariz para regular la respiración. No. Acciones físicas, afirmaciones orales y resoluciones mentales son tres cosas que deben marchar al unísono. El pensamiento, el lenguaje y la acción deben ser puros. Este es el tapas real. Y también deben ser coordinados, mas no por la compulsión del deber, sino que se trata de un esfuerzo que deberá emprenderse para satisfacer un anhelo interior de uno.  Esta lucha personal constituye la esencia de tapas. 
El Gita retrata al gurú ideal y al discípulo ideal. El discípulo es el adhijaramurthi y el preceptor es el avataramurthi. Arjuna se ha ganado el derecho de aprender; Krishna ha venido como hombre a enseñar al hombre. El discípulo es narothama (el mejor de los hombres); el preceptor es purushothama (el mejor entre las encarnaciones físicas). El discípulo maneja el arco; el preceptor maneja el secreto de todas las destrezas: ¡el Yoga! El es yogeswara. Arjuna es dhanurdhari. Cuando estos dos se encuentran, el Vidya se transforma en Brahma Vidya.

Arjuna, el discípulo, después de embelesarse con la enseñanza de Krishna, dice: "Haré lo que tú ordenes". Y luego lanzó lejos, no su arco llamado Gandiva, sino su propio gran ego, el que lo mantenía en el engaño. El gurú era el director del drama. El discípulo, Arjuna, era el personaje en el drama. El discípulo no deberá sentirse orgulloso porque se le haya confiado un deber, porque mientras sea soberbio le será imposible conseguir a un gurú. Cuando el gurú les acepte, su orgullo desaparecerá. 
Cuando uno lo entrega todo, no deberá sentirse grande ni orgulloso por ello, ni vanagloriarse de su sentido de renunciamiento. El verdadero renunciamiento consiste en entregarse uno mismo. Entonces el gurú le hará entrega de la libertad de seguir su propia voluntad, como lo hiciera Krishna: "Mi querido Arjuna, actúa según tu voluntad, piensa correctamente y haz como quieras". Lo que quería significar con esto es que él ya le había entregado todos los consejos que podía necesitar y había también aceptado aquel ego que Arjuna había descartado. De este modo, podía entregarle a Arjuna la libertad para actuar según su propia voluntad, porque esa voluntad había llegado a ser suya. A todo individuo que haya alcanzado ese nivel, ha de concedérsele la libertad; el gurú no deberá aprovecharse del hecho de que el discípulo se haya entregado por completo a él, para seguir manteniéndole inmisericordemente sojuzgado. Tanto el gurú codicioso como el discípulo indolente están condenados a la perdición. El gurú no debe convertirse en un vithapahari, una persona que roba riquezas. ¡Deberá ser un hridayapahari, una persona que roba corazones! El gurú ha de ser alguien que funcione como reloj despertador: deberá despertar a todos aquellos que duermen en el sueño de la ignorancia y deberá recompensarlos con las enseñanzas sobre el Atmajñana: el conocimiento de su realidad del Alma.

Un viajero que recorría el territorio de pueblo en pueblo llegó hasta un río cuyo caudal estaba creciendo rápidamente y cada vez con mayor fuerza. Se sintió desamparado, ya que no sabía cómo cruzar a la otra orilla. Miró hacia todos lados hasta que, no muy lejos, divisó a dos hombres sentados en cuclillas bajo un árbol y se dirigió hacia ellos. Se dio cuenta de que uno era lisiado y el otro ciego, de modo que supuso que ninguno de ellos podría saber en qué lugar era profundo y en qué lugar se podía vadear el río. Volvió sobre sus pasos sin preguntarles nada, ya sabía que sus respuestas de nada le servirían. 
El preceptor que no haya llegado a dominar los Shastras (escrituras), que son los depositarios de la experiencia acopiada por los buscadores del pasado, es representado en esta historia por el viajero. El lisiado representa a la persona que no ha llevado a la práctica el conocimiento y no ha llegado ala experiencia personal. Es un hecho que, en su conjunto, el conocimiento de los Shastras y la experiencia adquirida por medio de su aplicación práctica, es lo que hace al hombre cabal. Y sólo un gurú con estas características es el que puede salvar al discípulo gracias a la instrucción que le dé y a su ejemplo. Esta conclusión es la que se explica en el Mundakopanishad. 
La tarea de asegurarse un buen gurú es incluso más difícil que el encontrar a un buen discípulo. Y los discípulos pueden convertirse en personas ejemplares sólo cuando los acepta un verdadero gurú. El colmo de la dicha lo constituye, para un gurú, el que se le acerquen discípulos de corazón puro, desinteresados y carentes de egoísmo. Parikshit, el emperador, renunció a todo y decidió buscar a Dios. En ese preciso momento, apareció el maharishi Suka para guiarle directamente hacia su meta. De manera similar, cuando los buenos discípulos logran encontrar buenos gurús, tienen éxito no solamente en alcanzar la bienaventuranza, sino también en conferirle paz, prosperidad y alegría a todo el mundo.



LA NATURALEZA DEL HOMBRE :

PUREZA Y AUTOSUFICIENCIA SON LA 
NATURALEZA DEL HOMBRE

Cualquiera sea la enseñanza sobre el nombre y la forma de Iswara o Dios, es algo que carece de importancia. No necesitamos disputar sobre estas distinciones o diferencias. Ya es servicio suficiente el dar instrucción sobre Dios. Los bharathiyas (hindúes) no aceptan el punto de vista .que otros sostienen respecto de que el mundo y el Universo del cual es parte se formaron hace algunos miles de años atrás y que terminarán por desaparecer en algún momento del futuro. 
Tampoco aceptan la declaración de que el Universo nació de la nada (sunya). No creen que prakriti o la proyección (naturaleza) surgió del vacío, sino que siempre ha sido plena y completa (purnam). No tiene ni principio ni, fin, .sólo tiene formas densas y sutiles. No es signo de esclarecimiento que, por no haber evidencia de la plenitud y totalidad de la Naturaleza, haya necesariamente que inferir que debía de haber un vacío en su principio. Hay otros niveles de existencia que considerar. 
El hombre, por ejemplo, no.es por completo el cuerpo; en el cuerpo denso tiene un cuerpo sutil, la mente y, además, otro cuerpo aún más sutil que la mente,..el Jivatma, el Alma individual o yo. Esta última no tiene ni principio ni:fin, ni hay trazas en ella de muerte o de decadencia. Esta, es la verdad en la que creen los bharathiyas. Esta fé.se basa en lo que declaran los Vedas mismos.

Cerramos los ojos.cuando adoramos a Dios. No tratamos de descubrir a Dios fuera de nosotros alzando el rostro y mirando hacia arriba. Otros aceptan que sus escrituras fueron elaboradas por personas divinamente inspiradas, en tanto que los bharathiyas creen que los Vedas representan la auténtica voz de Dios que emerge de los corazones de los sabios. 
Estudiantes: Aquel que se desprecia a sí mismo de día y de noche, por considerarse superficial y débil, jamás llegará a nada. Aquel que cree que tiene mala suerte y que es inferior, llegará a tener mala suerte y a ser inferior. Si, por el contrario, cultivan la conciencia de que son una chispa de Dios, que tienen como su realidad a la Divinidad misma, pueden llegar a hacerse realmente divinos y llegar a tener todos los poderes en la mano. Aquello que sienten es lo que llegarán a ser. Lo que domina es el cómo sienten. Esto constituye la base para todo lo que son. Tengan fe en el Alma, el yo. Esto representa un imperativo para el hombre. En ausencia de esto, el hombre está siendo reducido a un monstruo que se solaza en el vicio y la maldad. Sus antepasados lograron la prosperidad, la paz y la alegría y coronaron sus objetivos con el éxito únicamente por medio de esa fe. Cuando la gente la pierde, es seguro que cae, porque esa fe es el aliento mismo de la vida. Cuando se acaba la respiración, el hombre se convierte en un cadáver (savam). Con el aliento de esa fe se convierte en divino (sivam), igual que Shiva mismo. La fe en e1 yo es la expresión del principio de Shiva en el hombre, esta fe puede dotarle de todas las formas de poder y hacerle pleno e integral. Ello se debe a que el Alma, por su naturaleza misma, es autosuficiente y plena. No hay ninguna otra práctica espiritual que se requiera para realizar este estado. 
También la pureza es nuestra naturaleza y también la autosuficiencia pertenece a la naturaleza del yo. La impureza y la insuficiencia le son ajenas al hombre. Los estudiantes no deberían ignorar ni olvidar este hecho. La verdadera educación debe despertar esta fe e infundir la conciencia de esta plenitud en cada actividad. Este es el objetivo esencial, el núcleo central del tipo correcto de educación.

Hay aún otra verdad que debemos mantener presente más que ninguna otra. Para los bharathiyas, la religión significa nada menos que vivencia, experiencia. Nuestra posición es que ningún logro vale la pena a menos de que uno se lo haya ganado por esfuerzo propio. Todo lo valioso ha de ser cultivado por uno mismo. La divina gracia es lo que le espera al empeño y a la práctica espiritual individual. Las doctrinas y preceptos de la religión han de ser asimilados por medio de la experiencia real. No es suficiente el aprenderlas para repetirlas luego como un loro. 
La verdad ha de ser identificada; esto constituye el paso primordial. Mientras más pronto entendamos la verdad, más pronto desaparecerán los conflictos religiosos y las disensiones entre los credos. El Parathpara (el más allá del más allá), el Omniser, está más cerca de nosotros que lo más próximo; en realidad, toda otra entidad está mucho más alejada, aunque nos parezca muy cercana. Deben tomar conciencia de este hecho. Sólo así podrán aflojarse los nudos que mantienen atenazado al corazón. 
En el vocabulario de Occidente, el hombre "entrega la vida", en tanto que en el lenguaje bharathiya el hombre "entrega el cuerpo". Los occidentales sostienen que tienen cuerpo y que estos cuerpos poseen Almas. Los bharathiyas, en cambio, proclaman que el hombre posee un Alma y que esta Alma está temporalmente encerrada en un cuerpo. Es por ello que consideran que las civilizaciones y culturas que se orientan hacia los placeres sensoriales y la gloria secular, se han levantado sobre bases de arena y podrán brillar sólo por un período muy breve antes de derrumbarse.

Estudiantes: La imitación jamás podrá convertirse en cultura. Pueden vestirse con ropajes reales y actuar el papel, sin embargo, ¿les convertirá en reyes esta imitación? Un asno recubierto de una piel de tigre no se convertirá en un tigre por ello. La imitación es signo de cobardía. No puede promover progreso alguno. De hecho, la tendencia a imitar y a copiar hace que el hombre descienda, gradualmente, hasta una condición lamentable. Deben poner todo su empeño en elevarse a sí mismos en cuanto a lo que son realmente. Deben sentirse orgullosos de ser bharathiyas y estar orgullosos de sus antepasados. Su loable heroísmo residirá en la jubilosa afirmación de ser un bharathiya, un hijo de Bharath, de la India. No deben imitar a otros ni copiar sus actitudes, sin dejar por ello de asimilar lo bueno que puedan aportar. 
Debemos aprender de otros aquello que muestren de positivo. Sembramos semillas, las proveemos de una buena tierra, de agua y de abonos. La semilla germina y crece hasta llegar a convertirse en un árbol frondoso. El hecho de haberla puesto en la tierra no hará que se convierta en tierra, ni se convertirá en agua por absorberla, ni en abono por alimentarse de é1. De todos ellos sólo asimilará la que la pueda beneficiar, y se desarrollará hasta llegar a convertirse en lo que es esencialmente: un inmenso árbol. 
Ojalá ustedes también se desarrollen de esta manera. Es mucho lo que pueden aprender de otros. Aprendan sobre el Supremo y sobre los medios para alcanzarlo, aunque sea desde lo más bajo. Aprendan de otro sobre cómo realizar una práctica espiritual progresiva y satúrense con ella. Mas no busquen transformarse en esos otros. Esta es la enseñanza que es normal para el hombre: el Smrithi de Manú. Esta es la lección que los estudiantes deberán entender, la primerísima y más crucial de las lecciones.

CULTIVEN LA SENCILLEZ 
Y DESECHEN LA OSTENTACION

Si quisieran, podrían llegar a dominar un millón de áreas de estudio, pero si no han cultivado la actitud de desapego de nada valdría toda esta maestria y erudición. El medio principal del bharathiya es el compartirlo con otros, el servir a otros. La educación es ennoblecida cuando se inculca con ella el espíritu de servicio. El servicio que se preste debe estar libre de hasta la más leve traza de egoísmo o mezquindad. Pero esto tampoco es suficiente. Ni el pensamiento del servicio deberá estar manchado por el deseo de recibir algo a cambio: deben llevarlo a cabo tal como si fueran a realizar un sacrificio importante. Así como los árboles no se comen sus propios frutos, sino que los ofrecen con una actitud de desapego para que los disfruten otros; así como los ríos, sin beber del agua que traen, calman la sed y refrescan a los que sufren con el calor; así como las vacas ofrecen esa leche que producen, en primer lugar para sus crías, con un espíritu de generosidad para compartirla con otros; así también todos aquellos que lo hayan adquirido deben ofrecerle el Vidya a otros, impulsados por la motivación del servicio y sin que interfiera ningún interés egoísta. Solamente de este modo podrán justificar su posición de "hombres nobles". 
El auténtico erudito no deberá albergar en ningún momento algún rasgo egoísta en sus pensamientos. Sin embargo, es de lamentar que los hombres doctos de hoy, como clase, estén marcados por un egoísmo ilimitado. En consecuencia, persiguen ideales equivocados y se lanzan por caminos desviados. Le hacen entrega de los beneficios de la educación sólo a su grupo más cercano, de lo que resulta que se están privando del sitial que les correspondería como personas buenas, virtuosas y del respeto que ello implica. Uno deberá brindarle generosamente a los demás todo el conocimiento, la destreza y la intuición que haya adquirido. Si no lo hace así, se hará peligrar el progreso humano mismo. Para promover el mejor interés del género humano, uno deberá cultivar el sagrado impulso del servicio a otros y la actitud de compasión.

El repetir mecánicamente, como lo hacen los loros, "el servicio al hombre es servicio a Dios", no es algo que pueda extenderse hacia todos los hombres. Los que proclaman repetitivamente este axioma no indagan respecto a quiénes son los hombres a los que hay que servir. Se muestran ansiosos, únicamente, de llenar sus propios estómagos y, con este propósito, restringen sus horizontes mentales a la mera superación de su propia gente. Esto hace que desperdicien la valiosa educación que han recibido. El hombre olvida el hecho de que Dios se encuentra en forma perceptible en todos los seres. El servicio prestado a cualquier ser es un sacrificio ofrecido a Dios. Esto ha de constituir la meta principal de todas las personas educadas. 
Nara es Narayana: El hombre es Dios. Cada acto del hombre ha de ser ennoblecido como un acto de servicio a Dios. Sin embargo, los estudiantes de hoy no saben qué es exactamente Narayana y qué significa Nara. ¿Cómo puede una persona afirmar que es educada, cuando es incapaz de identificar el principio de Narayana? Ellos son las entidades que las Upanishads señalan como thwam y como thath ("tú" y "aquello"). Quien no tenga conciencia de ellos no podrá proclamarse conocedor de sí mismo. ¿Y cómo podría servir para revelar alguna cosa la religión que no le revela a uno lo que es en sí mismo? Para mala suerte nuestra, empero, las personas educadas que cumplen el papel de educadores no se dedican a promover lo que vaya en nuestro propio interés ni a servirnos, sino a perjudicar como consecuencia de sus actos equivocados. Esto llama poderosa mente la atención y resulta muy curioso. Porque las personas educadas no solamente deben servir a aquellos que les ayudan, sino también a los que les perjudican. Esta actitud es la que hace que el servicio sea doblemente sagrado. El servir a quienes nos prestan servicio no representa sino una reacción natural. Mayor virtud representa el servir a aquellos que nos dañan. Porque este último curso de acción implica una comprensión más profunda de uno y de lo que nos rodea. La educación debe conferir y cultivar estas cualidades. 
Uno deberá ser cauteloso al tratar con gente inculta. También con individuos desagradecidos que se olvidan del bien que se les ha hecho. La ley es el instrumento que el gobierno emplea para castigar a los que han obrado mal. Sin embargo, la persona educada o el estudiante no deberán proceder a condenarlos sin reservas. Deberán manifestar su natural virtud de desapego y practicar su característica actitud de servicio.

El proteger a la patria representa un noble deber. Es el primer deber del estudiante. El estudiante no podrá pretender que ha aprendido mucho a menos que sea capaz de descubrir lo que es su deber y de cumplir con él y con lo que debería ser su papel inmediato cuando las circunstancias exijan su decisión. El hombre educado y el estudiante que está recibiendo una educación deberán cultivar ambos la sencillez y desechar la ostentación. Si son afectos a la ostentación perderán su naturaleza o individualidad genuina. Los estudiantes deben tomar nota de este punto. Ya sea que una persona sea un maestro en todas las ciencias o un famoso y gran intelectual, será ciertamente marginada de entre los eruditos y los sabios si no muestra humildad y disciplina en su trato con los demás. Estas personas no serán honradas por la sociedad. Puede que se ganen su respeto por algún tiempo, pero muy pronto esta actitud desaparecerá. Y este tipo de respeto no le valdrá reputación alguna a quien lo reciba. Sólo la falta de artificio y la sencillez atraen el honor y hacen que éste sea grato. La necia exhibición de erudición no produce sino rachas de reputación y de ridículo. Cuando se renuncia a la ostentación, se puede aspirar a un respeto permanente de la gente. La verdadera educación imparte un espíritu de renunciamiento, el desagrado por la ostentación y el anhelo por servir a todos.

Hay personas que se tornan engreídas tan pronto alcanzan algún conocimiento. Pretenden ser expertos en todos los campos del conocimiento y se vanaglorian a diario de sus logros. Se pavonean por todas partes como si ya lo supieran todo. "El plato de hojas en el que se haya servido la comida se mantendrá firme en el suelo, en tanto que el plato de hojas en el que no se haya puesto nada, echará a volar con la primera brisa", así reza el proverbio. De manera similar, la persona que sea muy docta y realmente erudita, llevará una vida sin pretensiones, en tanto que la que no haya logrado una educación genuina, ni la firmeza que ésta confiere, vivirá en la vanagloria y la soberbia: luchará tenazmente por ocultar sus defectos a los ojos de los demás. Mas todo este empeño fracasará al final y deberá enfrentarse a una doble derrota: no llegará a experimentar la bienaventuranza ni llegará a impartírsela a otros. Se transforma tan sólo en blanco para el ridículo. 
De modo que no deben permitir que el deseo de ostentación entre en sus mentes, no dejen que se les acerque siquiera el egoísmo. Mantengan la humildad y la lealtad hacia los ideales superiores; sólo entonces podrán servir a la causa de la paz y la prosperidad del mundo. Unicamente cuando el individuo logra exitosamente ser bueno puede también llegar a ser bueno el mundo. 
El que anhele llegar a ser un verdadero estudiante deberá fijarse como meta el ideal de la paz y la prosperidad del mundo. Deberá dejar de lado toda pretensión. Deberá hacer voto de servir a otros. Y ello representa la esencia de Vidya o la genuina educación.

MANTENGAN LIMPIOS CUERPO Y MENTE

El estudiante que aspira a Vidya deberá poseer bondad, compasión y amor hacia todo ser viviente. La bondad para 
con todo ser deberá formar parte de su propia naturaleza. Si ésta llegara a faltar, el individuo no sería más que un patán. Más que ninguna otra cosa, el Vidya implica la cualidad de la compasión hacia todo ser viviente. Si una persona alberga mala voluntad hacia cualquier ser, toda su educación carece 
rá de sentido. El consejo que se da en el Gita: "Adweshta Sarva Bhuthanam" ("Sin mala voluntad para con ningún ser"), encierra el mismo precepto. De igual manera, el Gita advierte que cualquier insulto, lesión o incluso descuido respecto de cualquier ser viviente equivale a insultar, lesionar o descuidar a lo Divino. "Sarva Jiva thiraskaram Kesavam prathigachathi". El amor y la compasión no deben limitarse tan sólo al género humano, sino abarcar a todos los seres vivientes. 
El Gita dice: "Suni chaiva svapakecha, pandithah sama darnisah". Esto quiere decir que el hombre docto que haya 
adquirido humildad gracias a Vidya deberá tratar con igual consideración a la vaca, al brahmín, al elefante, al perro y al que come carne de perro. Esta compasión uniforme se convierte, por sí misma, en un bien uniforme para todo el que la recibe. Desearle el bien a todos denota a aquel que ha asimilado el Vidya. Ha de desechar la visión estrecha que lo limita únicamente a la comunidad a la que se pertenece. La cultura hindú ha enfatizado siempre la más alta Verdad, la más amplia visión. El propósito de Vidya es impartir este ideal, tal como ha sido establecido en Bharath (India). Ningún otro país ha levantado ante su pueblo un ideal tan sublime, tan amplio y tan beneficioso.

Hoy en día, sin embargo, el país enfrenta la ruina por haber descuidado este ideal ancestral. Vidya ha sido groseramente constreñido y el sistema educativo está contaminando al organismo social con mezquindad y perversidad. Y esto exige que se requiera producir cambios drásticos en el sistema. En la actualidad tenemos una educación meramente libresca, siendo que lo que se haya aprendido en los libros debe ser confirmado y corregido mediante su puesta en práctica en la vida social. Sólo así llegará a adquirirse el conocimiento del parentesco entre los hombres. Y con ello la erudición podrá transformarse en Vidya. Vidya jamás podrá adquirirse mediante el mero dominio de la lectura, la escritura y la aritmética. 
Después de una indagación inteligente, cada estudiante deberá elegir, para que le sirva de guía en cada ocasión, la meta que considere mejor y la acción que considere más adecuada para su realización. Tanto la meta como la acción deberán servir a los requerimientos de la sociedad y ayudar a su progreso. Nadie debiera llegar a involucrarse con la injusticia, con la violencia o con la inmoralidad. Ni tampoco habría de considerar en primer término el provecho propio. 
Los estudiantes deberán prestarle mucha atención a otra cualidad importante: la limpieza, tanto exterior como interior. Cualquiera de las dos que falte hará que la persona se vuelva inútil para cualquier labor. Las ropas que vista, los libros que lea y el ambiente que la rodee deberán estar limpios. Esto representará la limpieza exterior. Ello significa que cada objeto material que tenga que ver con su vivir tiene que mantenerse limpio. Los dientes, los ojos, el alimento y la bebida, todo debe estar libre de suciedad. Al mismo tiempo, esto también ayuda a que uno se mantenga saludable. El cuerpo debe ser lavado y cepillado a diario, pues en caso contrario la suciedad se irá adhiriendo y terminará por causarle problemas a la piel, cosa que puede llevar también a contagiar infecciones a otros. Aunque no se posea sino una o dos mudas de ropa, hay que preocuparse por lavarlas después de cada uso y no dejar nunca que acumulen suciedad.

Los libros que se usan para estudiar no deben dejarse tirados en cualquier parte que le plazca a uno. Hay que evitar hacer anotaciones en sus páginas, hay que mantenerlas limpias y sin manchas. Todo quien los vea debe poder apreciar el cuidado que los estudiantes ponen en mantener limpios todos sus efectos personales. Deberán también mantener limpias y ventiladas las habitaciones que ocupan, y mantener aseada toda el área cercana. Dentro de las habitaciones no hay que colgar ni poner cuadros o imágenes indecentes, sino sólo aquellos que inspiren pensamientos e ideales elevados. 
Por muy rica que sea una persona, no podrá ser feliz si su salud es mala. Una salud precaria le impedirá incluso gozar de su fortuna. Una comida la hará sentirse exhausta, y el no comer la hará sentirse débil. Así, solamente se arrastrará por la vida sin sentirse feliz jamás. Y la limpieza exterior promueve la salud y el contento. 
Consideraremos a continuación la limpieza interior, es decir, el mantener libres de suciedad, serenos y sagrados la mente y los pensamientos. Cuando los pensamientos y los sentimientos son impuros o agitados, uno no puede mantenerse calmo ni contento. Cuando la mente está contaminada, también se contaminan las reacciones de la persona. Para mantener la mente limpia, uno deberá analizar con simpatía las situaciones tocantes a otros y a sus actividades, y sólo entonces decidir la forma en que se ha de reaccionar frente a ellos. Uno no deberá sacar conclusiones apresuradas. Tampoco resulta deseable adoptar como propias las reacciones de otros. Cada cual deberá determinar cualquier acción únicamente después de someter cada situación a una indagación y discriminación inteligentes. "Este rumbo de acción es seguido por algunos que son de los nuestros, por ende, también lo seguiremos nosotros". Esta actitud, además de significar un signo de debilidad, es algo despreciable y degradante. Es consecuencia de una ignorancia básica. Representa la forma en que se comportan las ovejas.

Ya que han nacido como hombres y andan por ahí como personas educadas, deberán evitar seguir estúpidamente a otros, como lo harían las ovejas, y contaminar sus mentes con ideas prestadas, expresadas por otros. 
Las ideas y los pensamientos de otros a menudo pueden llegar a ser personales y llegar a producir sentimientos de odio entre la gente. ¿Por qué hemos de aceptarlos como propios y moldear nuestros sentimientos de acuerdo con ellos? Nunca debemos tratar de conformar los propios sentimientos o nuestros patrones de conducta a los de otros. No debemos renunciar a nuestra fe, a nuestra experiencia ni a nuestra santidad innata. 
Puede que no sepamos cuáles son, exactamente, las razones para nuestra fe. Ella se originará y configurará gracias a nuestros gustos y aversiones propios, a nuestros sentimientos dominantes. Debemos, empero, mantenernos alertas para no caer víctimas del odio, la ira o la envidia, y de los malos actos a que pueden arrastrarnos. Un estudiante deberá cultivar sentimientos amplios. Sólo así se hará merecedor de la adquisición del conocimiento superior. Sólo así podrá ganarse el respeto de la sociedad. Por ende, deberá mantenerse alejado de pensamientos, sentimientos y planes mezquinos y egoístas.

ALEJEN SUS MENTES DE LAS 
MALAS TENDENCIAS

La causa básica de todas las ansiedades y calamidades que afectan al hombre es la envidia. En el Bhagavad Gita encontramos la forma en que Krishna le advierte a Arjuna de este peligro. "Arjuna, deberás mantenerte libre de la envidia. No dejes que ella te infecte". La envidia se ve invariablemente acompañada por el odio. Ambos son villanos gemelos. Son pestes venenosas. Atacan alas raíces mismas de nuestra personalidad.

Un árbol puede estar cubierto de flores y frutos, pero cuando las larvas comienzan a atacar y corroer sus raíces, no les será dificil imaginar lo que le sucede a todo su esplendor. Incluso al admirar sus bellas flores podremos ver cómo se marchitan, cómo se caen sus frutos y comienzan a amarillear las hojas, para ser luego barridas por el viento. Por último, hasta el árbol mismo se secará, morirá y se derrumbará. Del mismo modo, cuando la envidia y el odio infectan el corazón y lo corroen, por muy inteligente y educado que sea el hombre, terminará por caer. Se convertirá en un enemigo de la sociedad. Se tornará en blanco de las burlas, porque habrá dejado de ser humano. No podrá ya ser considerado como miembro de la comunidad. Al final, hasta sus amigos más íntimos lo abandonarán y se volverán sus enemigos. Perderá el respeto de su comunidad y no atraerá ni la elemental cortesía de los demás. Terminará pasando el resto de sus días de manera miserable. 
No hay enemigo que pueda ser más insidioso que la envidia o los celos. Cuando se observa a una persona con mayor poder, poseedora de mayor conocimiento, mejor reputación, más riquezas o más belleza o incluso mejor vestida, uno se llena de envidia. Encuentra difícil reconocer o aceptar la situación. La propia mente busca los medios para denigrarla y rebajarla en la estimación de los demás. Estas inclinaciones y malas tendencias jamás deberían echar raíces en la mente de los estudiantes o de la gente con educación. No deberían llegar a contaminar su carácter. 
Los estudiantes deben aprender a sentirse felices y llenos de alegría cuando a otros se les aclame como buenos y se les respete por sus virtudes y por los ideales que defienden. Deben cultivar la amplitud de miras y la pureza de motivos. Deben mantenerse siempre vigilantes para que no llegue a poseerles el demonio de la envidia. Con toda seguridad este demonio destruirá todo lo valioso que haya en ellos. Arruinará su salud y dañará su sistema digestivo. Les robará el sueño, absorberá su fortaleza física y mental, y les reducirá a un estado de destrucción crónica.

Los estudiantes deberán tomar la determinación de emular a los que sean mejores y buscar ganar una apreciación similar. Deberán empeñarse por adquirir conocimientos y lograr mejores calificaciones, tal como lo hacen los demás. Esto es lo que constituye una ambición correcta. Si, por el contrario, desean la caída de otros para sobresalir como únicos, no harán sino revelar su naturaleza animal. Ello les llevará a la perdición, ya que se trata de un virus mortífero. 
El alabarse uno mismo y denigrar a otros representa algo igualmente letal. El tratar de ocultar la propia vileza y maldad, poniéndose una máscara de bondad, el justificar los errores y exagerar los logros, también son rasgos ponzoñosos. Igualmente venenoso es el ignorar lo bueno en los demás y buscar con ahínco sólo sus defectos. Nunca pronuncien palabras que denigren a otro. Cuando somos amigos de alguien y le apreciamos, todo lo que haga nos parecerá bien. Mas cuando cambia el viento y la misma persona llega a desagradarnos, hasta lo bueno que haga nos parecerá malo. Ambas reacciones son equivocadas y no son en absoluto dignas de encomio. En el Sumathi Sathaka hay un verso que enseña esta lección: "¡Oh sumati (persona con una buena inteligencia)!, aprende que lo injusto es justo cuando la amistad es fuerte y lo justo es injusto cuando la amistad se ha perdido". 
El estudiante ha de transformarse en un sumati y debe evitar convertirse en un durmati (persona con una inteligencia pervertida o contaminada). Un gran montón de leña podrá ser reducido a cenizas por una pequeña chispa de fuego. Una sola gota de veneno puede volver dañino todo un balde de leche. La envidia y el odio son las chispas que pueden destruir el conjunto de las virtudes que posea el hombre.

Los estudiantes deberán mantenerse siempre alertas respecto de sus sentimientos y reacciones. Deberán mantener alejados de sus mentes al egoísmo, la envidia, la ira, la codicia y todas las tendencias malévolas similares. Todas ellas no constituyen sino redes para atrapar a las personas. Estos vicios arrasan con la santidad del hombre y la someten para que ya no pueda influir en él. La persona se olvidará de quién es y actuará como un individuo alienado, atrapado por la locura. Parloteará según se lo dicte su lengua, sin considerar para nada los buenos o malos efectos que pueda producir. Empleará sus manos en el trabajo que éstas le dicten. 
La envidia no se detiene únicamente en esta serie de perjuicios. Nos lleva también a solazarnos en escandalizar a otros. Este es un mal actualmente muy difundido entre la juventud. Es algo que nace naturalmente en ella, ya que representa un signo de la ignorancia. Para liberarse de este hábito, uno deberá dedicarle algún tiempo  muy temprano en la mañana y antes de retirarse a dormir  a explorar la mente y a identificar y examinar los defectos que puedan haber encontrado un asidero en ella. Uno deberá rezarle a Dios para que le salve de esta tendencia. Cuando uno llegue a ganarse la gracia de Dios, podrá estar seguro de que estos absurdos hábitos no podrán ya deformar su carácter. El estudiante con discernimiento podrá ser reconocido por la buena compañía que le rodea, las buenas obras a que se dedica y las buenas palabras que pronuncia. 
Es esta la razón por la cual no ceso de repetir que "los ojos que buscan el mal, los oídos que prefieren el mal, la lengua que ansía el mal, la nariz que se deleita en lo nauseabundo y las manos que se dedican al mal, son todas cosas que hay que evitar°. Cualquier persona que muestre algunas de estas características también deberá ser eludida. En caso contrario, nuestro futuro puede ser desastroso.

Los defectos de los cinco indriyas (sentidos) dan por resultado la destrucción de los cinco pranas (energías vitales) y la muerte de las cinco kosas (envolturas). Es cierto que los sentidos producen placer y alegría momentáneos, sin embargo, como reza el dicho: "La senilidad está al acecho". Los placeres sensoriales traen sufrimientos mucho antes de lo esperado. 
Más que ninguna otra cualidad, los estudiantes necesitan fe en sí mismos. La ausencia de confianza en uno mismo marca el comienzo de la ruina y el desastre, y el mundo de hoy los está enfrentando justamente por haber perdido esta confianza. La autoconfianza es capaz, por sí sola, de otorgar la paz y la prosperidad a cada persona. Una persona que la tenga será considerada y mirada en todo lugar con honores y recibirá el bien. Todo lo que toque se convertirá en oro. Y si alguien no tuviera confianza en sí mismo, ¿cómo podría confiar en otros? Incluso teniendo fe en otros, no podrá ser sincero ni firme en ella, a lo sumo será artificial y superficial. Una persona así no confiará ni en su madre, ni en su padre, ni en su esposa, ni en sus hijos. Pretenderá tan sólo creer en ellos y nada más. De modo que se portará traicioneramente e incluso podrá llegar a perjudicar a sus progenitores. 
Por esto, la confianza en sí mismo es un deber esencial para cada estudiante. Deberá estudiar libros que hablen de personas que se adhirieron a la justicia y la rectitud y que llevaron vidas consecuentes con ello. Deberá cultivar la fe en los códigos morales establecidos, en lugar de descuidarlos. Los Puranas enseñan ideales fundamentales para nuestro bienestar y progreso.



MEDITACION Y AUTOCONOCIMIENTO :

DISCIPLINA DEL CUERPO Y DE LA MENTE

Hay tres formas por medio de las cuales los aspirantes tratan de tomar el camino de la meditación; a saber: 
  El sendero sátvico, en el cual uno considera la repetición del Nombre Divino y la meditación como un deber, y está dispuesto a soportar cualquier número de dificultades en su nombre. Uno está totalmente convencido de que todo es una ilusión y así hace solamente el bien bajo toda condición y circunstancia; se desea solamente el bien de todos, amándolos. El tiempo se emplea meditando y recordando ininterrumpidamente al Señor, y ni siquiera se anhela el fruto de tales prácticas; todo se deja en manos del Señor. 
  El sendero rajásico, donde hay un ansia a cada paso por el fruto de los propios actos. Si éste no es asequible, entonces, gradualmente, la negligencia y el desagrado se apoderan del aspirante espiritual y la repetición del hombre y la meditación pierden fuerza. 
  El sendero tamásico, donde solamente recordamos al Señor en momentos de peligro o sufrimiento agudo, o cuando se es víctima de pérdidas, o se experimenta un gran dolor. Este es aún peor que el anterior. En esos momentos, tales personas rezan y juran que van a corregir su culto devocional, hacen ofrecimientos y juramentos al Señor. Sin embargo, no dejan de calcular el monto de los ofrecimientos puestos a sus pies, el número de postraciones y círculos que efectuaron alrededor del santuario y esperan recompensas proporcionales. Los que adoptan esta actitud hacia la meditación, jamás podrán purificar su mente e intelecto.

En la actualidad, la mayoría de la gente sigue solamente estos dos últimos senderos al practicar la recordación del hombre del Señor y la meditación. La intención precisa de tales prácticas es la de purificar la mente y el intelecto. Para conseguir esto, el mejor sendero es el primero. Cuando la mente y la inteligencia se han purificado, brillarán con el esplendor de la comprensión del Alma. Aquél en quien esta comprensión brilla con plenitud es llamado conocedor de la Verdad. 
El conocedor del Alma se convierte en el Alma misma. El objetivo de la vida, aquello que la hace digna de ser vivida, es la comprensión del Alma, o en otras palabras, la base del Alma Individual. 
En realidad, en el cuerpo fisico del hombre se evidencian sus sentimientos internos. Su presencia y la apariencia de su cuerpo nos ayudan a descubrir cómo son éstos. Es sabido que hay una relación muy estrecha entre las actitudes del cuerpo y las de la mente, por ejemplo: con el torso tenso, las mangas arremangadas y los puños cerrados no es posible demostrar amor o devoción. Pero con las rodillas dobladas, los ojos semicerrados y las palmas juntas, elevadas a la altura de la cabeza, ¿acaso se puede mostrar nuestro enojo, crueldad u odio? Por esta razón los antiguos sabios decían a los aspirantes espirituales que al orar o practicar recordación de los Nombres de Dios y la meditación, era indispensable adoptar una postura corporal adecuada. Ellos observaron que por medio de este recurso es posible controlar las distracciones de la mente. Desde luego, para el aspirante espiritual experimentado, la meditación es fácil en cualquier postura, pero para el novicio es esencial disciplinar el físico. Se debe pasar por el entrenamiento de la mente y el cuerpo, el cual se descartará más adelante, puesto que es únicamente un medio para alcanzar el Alma verdadera y eterna. Hasta que esto no ocurra, la disciplina espiritual (sadhana) se deberá practicar con regularidad y constancia.

Mientras no se alcance la meta de la meditación se tiene que seguir la disciplina metódica de las posturas corporales adecuadas, adhiriéndose estrictamente a sus reglas. Una vez que la mente (manas) y el intelecto (buddhi) se han sometido y se controlan, uno se puede sumergir en la meditación en cualquier lugar en que se encuentre: en su cama, en una silla, sobre una roca o en un automóvil. 
Cuando se ha aprendido a conducir una motocicleta, se la puede manejar en cualquier camino, bajo cualquier circunstancia; pero si el aprendizaje apenas comienza, entonces, para su propia seguridad y la de los demás, es indispensable que el conductor observe ciertas precauciones y principios de equilibrio. De igual manera, aquéllos que se aplican a la práctica de la meditación en Dios deben seguir ciertas reglas de entrenamiento. De ninguna manera se puede cambiar este procedimiento. Por lo tanto, el ansiar a cada paso los frutos de nuestros actos y recordar al Señor sólo en momentos de peligro o sufrimiento, nunca se podrían considerar como meditación, y será mejor si el aspirante espiritual se convierte totalmente en puro, bueno y piadoso.

Describir cualquier cosa en palabras es difícil y hasta aburrido. Pero demostrarlo por medio de hechos es más fácil y más agradable. Hacer entender a los hombres practicando la meditación es mejor que tratar de hacerlo por medio de las palabras. 
Lo que yo escriba sobre esto y lo que ustedes lean sobre ello, no les facilitará el camino. A través de la meditación podemos alcanzar la divina experiencia de realizar el Alma interiormente. A través de la meditación, los aspirantes espirituales podrán desprenderse de su envoltura de ignorancia, capa tras capa: evitarán el contacto de sus percepciones sensoriales con las experiencias mundanas objetivas. El proceso que apunte a esta consumación sagrada merece ser llamado meditación. Para lograrlo, el hombre debe estar equipado de buenos hábitos, disciplina y altos ideales. Debe tener una actitud de total renuncia hacia las cosas mundanas y la atracción que éstas ejercen. En cualquier situación, él debe conducirse con alegría y entusiasmo. Cualquier cosa que se haga debe ser realizada con dedicación; no para aumentar el propio bienestar, sino para ganar la Bienaventuranza del Alma. Uno debe entrenarse para adoptar una buena postura al sentarse, para evitar la tensión en el cuerpo y liberar a la mente del peso y de la presión del mismo. Se realizará una práctica de la meditación con sacrificio y entrega; con pureza y armonía. Para conseguirlo, la disciplina es muy importante.

Las penas y dificultades que acompañan el principio de todo intento de destrucción de las actividades indeseables de la mente, desaparecen por medio del estricto cumplimiento de las reglas descritas en el párrafo anterior. Lo único que resta es su puesta en práctica por el aspirante. Ni la medicina más potente podrá producir su efecto curativo en el momento en que se lleva al paciente a su cama. El enfermo debe ingerirla, poco a poco y a su tiempo, con todo cuidado, tratando de asimilarla a su sistema. El principio curativo del medicamento debe extenderse por todo el cuerpo hasta saturarlo. De la misma forma, los Siddhantas (Obra docta sobre astronomía y matemáticas) y el Vedanta (El súmmum de los Vedas o Escrituras Sagradas), no tienen el poder para destruir faltas y debilidades individuales. Para tener resultados totales, el hombre deberá desprenderse de todos los sentimientos bajos y falsos, y actuar de acuerdo con las enseñanzas verdaderas del Vedanta y los Siddhantas. Si así lo hace, obtendrá el fruto. El secreto del éxito en la meditación reside en la pureza de la vida interior del aspirante espiritual. El éxito es proporcional a la importancia que el aspirante le dé ala conducta correcta. Todos tenemos el derecho de lograr tan alto grado de éxito, y no digo esto en voz baja, lo declaro a los cuatro vientos para que todos lo escuchen. Conociendo todo esto, ¡mediten y avancen! ¡Practiquen meditación y progresen! ¡Realicen el Alma!

Para el hombre la vida es agradable o no, dependiendo básicamente de su actitud hacia ella. Observen cómo el mismo objeto se torna placentero o desagradable, según la ocasión. Aquello a lo que se le daba la bienvenida con gran cariño en determinado momento, se vuelve odioso en otro, sin que siquiera exista el deseo de verlo. En tales ocasiones, el estado de nuestra mente es la causa de estas fluctuaciones. Por lo tanto, es necesario entrenarla para mantenerla siempre en un estado plácido. Las aguas del río saltan desde las montañas, caen en los valles y corren por los desfiladeros; más adelante, los tributarios se les unen en varios puntos, y ellas se tornan turbias y sucias. Así también, en el flujo de la vida humana la velocidad y el poder aumentan y disminuyen. Estos altos y bajos pueden darse en cualquier momento de la existencia. Nadie puede escapar a ellos, ya sea que se presenten al principio, al final o a la mitad de nuestra vida. De modo que el hombre debe convencerse de que la vida está necesariamente llena de altos y bajos, y que en vez de temerles y preocuparse por ellos, debe darles la bienvenida como enriquecedores de su experiencia. No solamente debe sentirlo así, sino que debe alegrarse y sentirse feliz con cualquier cosa que le suceda. Entonces, todas las dificultades, cualquiera que sea su naturaleza, pasarán rápidamente. Para esto, el temple de la mente es imprescindible.

A cada instante surgen y se acumulan en el hombre incitaciones y tentaciones que provienen de su interior y del exterior. El no puede prestar atención a todas ellas al mismo tiempo. Así que fija su atención solamente en la más importante de todas. Esto se denomina concentración. La concentración es necesaria para captar con precisión cualquier tema. Dirigir intencionalmente la atención hacia un tema y Fijarla en él, es "fijación en un solo punto", lo cual también es un estado de la mente. La concentración y la fijación en un solo punto ayudan a enfocar el esfuerzo en la tarea elegida. 
La concentración es indispensable para todos. Es la base para el éxito en cualquier empresa. Es necesaria no solamente para la consecución de la meditación, sino también para los asuntos mundanos y de la vida diaria. Cualquiera que sea la tarea de la que uno se ocupe, si la realizamos con concentración, desarrollaremos confianza y respeto en nosotros mismos, porque éstos son el resultado de la actitud de nuestra propia mente. La mente puede inclinarse tanto hacia el mal, como hacia el bien. La atención concentrada debe ser empleada para mantener la mente ligada únicamente a estímulos positivos. El éxito o el fracaso en la buena tarea, dependerá de esta "fijación en un punto", es decir, la concentración en un solo propósito. 
Tal "fijación en un punto" aumentará el poder y la habilidad; no se podrá adquirir si antes no se conquistan los deseos mundanos que distraen la mente. La fijación en un punto, la conquista de la mente, se adquieren mediante el ejercicio de la meditación.

Existen dos clases de individuos: un grupo es de los que se acusan a sí mismos de pecadores y el otro, los que se proclaman grandes. ¡Ambos no hacen más que preocuparse de sus propias aberraciones mentales! Lo que ambos necesitan es satisfacción mental, y ésta puede conseguirse por medio de la meditación porque, a través de ella, aumentará la comprensión y crecerá la sabiduría. 
Para tal fin, el individuo deberá desarrollar el interés y gusto por la meditación. Es decir, un anhelo que no admite ningún otro proceder y que no tolere ningún obstáculo. Por supuesto, uno puede anhelar oír música y sentir un gran placer con ello, o ver el cuerpo exánime de algún pariente cercano y entristecerse por ello. El anhelo puede, entonces, tener consecuencias placenteras o desagradables. El anhelo debe tener la potencia para inspirar la voluntad del esfuerzo; de hecho, el anhelo no es más que el esfuerzo latente; esforzarse en algo es el anhelo en acción. Cuando el anhelo es débil, el esfuerzo decae; uno es fuerte, el otro es activo. La meditación da concentración y éxito en todas las empresas. 
Es precisamente a través de la meditación que algunas grandes personalidades y sabios han controlado sus actividades mentales, y las han dirigido hacia el sendero que practica la meditación con entrega, dedicando todos los actos a Dios, y se establecieron permanentemente en la contemplación del Señor, triunfando, finalmente, en lograr la unión con la Naturaleza Divina. Primero, el anhelo; después, la elección del objetivo; enseguida la concentración, y a través de la disciplina, la conquista de la mente. Tal es la meta de la meditación.

El hombre debe renunciar a sus ansias de comodidad material y al apego por los objetos de los sentidos. Debe descartar los falsos temores, los absurdos deseos, la congoja, las preocupaciones y los placeres artificiales que ahora llenan su mente. Es decir, él debe distinguir entre las cosas y prepararse para darse cuenta de que todo es tan ilusorio como el fantasma del pozo. Todos tenemos una necesidad de autoeducación. La patética condición en que se encuentran todos los hombres se debe a la ausencia de ésta. La meditación es el mejor remedio para tal estado de la mente. 
A través de la meditación es posible traer a la memoria el paraíso que es nuestro reino, descartando como un sueño y engaño las creaciones transitorias de la mente. Al dedicarse sistemática y calmadamente a la práctica de la meditación, ésta se hará eficaz y tranquila. Así quedará trazada la ruta hacia la más elevada experiencia; así asistiremos al amanecer de una nueva comprensión, clara y serena. Cuando alcanzamos las cumbres de la meditación, tal comprensión se vuelve tan fuerte, que nuestra propia naturaleza se destruye; se incendia hasta convertirse en cenizas. Después de esto, lo único que queda es TU. La creación entera es una ilusión de la mente de ustedes. Sólo el Uno ES. El Señor es Existencia, Conocimiento y la más alta Bienaventuranza; es el Alma Suprema; es Dios, el Padre del Universo. Todo se convierte en el UNO.

La Verdad (Sathya) es tan sutil y reconfortante... Una vez alcanzada, no hay meditación, no hay meditador, no hay objeto de meditación; todo se fusiona en el Uno. Tal es la experiencia real y luminosa. Jubiloso en su interior porque él es sabiduría pura, sólo el que ha alcanzado el Conocimiento Supremo será consciente de su Bienaventuranza Atmica. Esta es la meta, el fruto de la inmortalidad. Al lograr esta experiencia trascendente, el yogui concluye su meditación y, a partir de ese momento, ¡se mueve entre los hombres resplandeciente de divinidad! En él, la revelación divina de la Verdad Eterna se ve cumplida. Se transforma en un ser puro. La meditación y sólo la meditación tiene la capacidad de hacer que una persona trascienda las vicisitudes del tiempo y el espacio y convertirlo para siempre en un individuo ecuánime, como si él mismo fuese otro creador. 
Una vez que el individuo está en camino hacia su meta, logrará contento de sí mismo y descubrirá en su interior la fuente de la bienaventuranza. Los deseos y ambiciones, las ilusiones y las falsedades, las necesidades animales y las ridiculeces que preocupaban al individuo hasta ese momento, desaparecerán. Y así como el Alma todo lo satura con uniformidad y firmeza, el individuo también pierde su "yoidad" y se sumerge en su inherente estado divino. Tal persona es un Mahatma real, él es un individuo que está liberado y realizado aun en vida. La totalidad es Bienaventuranza (Ananda), Bienaventuranza es Paz (Shanti). Aquéllos que no renuncian al autoexamen continuo, reciben la gracia del Señor y avanzan hacia su liberación. Siempre estarán buscando la Verdad Eterna que descansa detrás de las ilusiones oníricas de este mundo.

LA POSIBILIDAD DE ACCEDER AL MUNDO INTERIOR A TRAVES DE LA MEDITACION Y DEL AUTOEXAMEN

Controlen los órganos de los sentidos que corren sin ton ni son, y los orígenes de la enfermedad serán destruidos. Permitan que la mente mantenga vigilancia sobre sus propias actividades, y que acorrale el enloquecido flujo de planes, pensamientos y esquemas. Entonces no habrá lugar para preocupaciones y ansiedades en la mente. Para disminuir las divagaciones de sus pensamientos, repitan el Nombre del Señor, lo cual mantendrá alejadas sus penas y dificultades. Sin eclipsar la mente, el conocimiento no podrá despuntar. El hombre completo es el que ha pasado con éxito a través de esto. El aspirante espiritual debe aprender primero el secreto de "la mirada interna", de "la visión dirigida hacia el interior", y retirar su visión de lo externo. Han oído ustedes muy poco hasta ahora del mundo interior, pero la Existencia Divina no es más que este método de "vivir hacia adentro". Así como un bebé, después de aprender a mirar y comprender, trata de hacer sus primeros pinitos por la casa, así también el aspirante espiritual aprende a hacer sus primeros pinitos en el mundo interior, y a comprenderlo. Un bebé saludable agita sus brazos y piernas dentro de su cama, sonriendo, contemplando la lámpara en la pared y balbuceando la felicidad. Igualmente el aspirante espiritual, sano de cuerpo, mente y alma, mientras yace en la cuna de la vida, contempla el mundo interior y palmea sin cesar, con gran regocijo ante tanta felicidad interior. Esto es lo que se debe hacer. Además, cada pensamiento, cada palabra y cada acto deben venir precedidos de la total conciencia del conocimiento. Dirijan su inteligencia para que no divague, sino que resida constantemente en el mundo interior; ésta es la visión interna. La meditación es el instrumento más importante para la realización de tal tarea. 
El aspirante espiritual puede entrar en el reino interior por la puerta del auto examen. Esta puerta da la bienvenida a todo aspirante provisto de humildad y devoción, a la más alta y sagrada posición posible en la vida.

La meditación considera la realización de la Bienaventuranza del Alma como importante, pero el mejoramiento del bienestar del mundo es también un objetivo igualmente importante. Para lograr este objetivo, el aspirante espiritual debe poner bajo su control ciertas tendencias físicas, verbales y mentales. Estas son usualmente conocidas como los diez pecados: los tres físicos, los cuatro verbales y los tres mentales. Las tendencias físicas son: el daño a la vida, el deseo adúltero y el robo. Los pecados verbales son: la insidia, el discurso hiriente, la plática envidiosa y la mentira. Las actitudes mentales son: la codicia, la envidia y la negación de Dios. La persona resuelta a seguir el sendero de la meditación debe tomar todos los cuidados para que estos diez enemigos ni siquiera se le aproximen. Se deben evitar definitivamente. El necesita de tendencias que lo ayuden a progresar y no de aquéllas que lo detengan. El debe hablar y actuar solamente en forma correcta, porque sólo el bien es prosperidad, y sólo la prosperidad es felicidad. Esto es lo que también dicen las Escrituras religiosas. El bien es lo auspicioso, lo auspicioso es lo que ayuda espiritualmente. Si el hombre ha de sumergirse en el gozo, el bien es su instrumento. A través del bien, él puede conseguir este mundo y el otro; él puede promover su bienestar, así como el de los demás. El bienestar es el fruto del conocimiento; el malestar es el fruto de la ignorancia. Solamente a través del bienestar puede obtenerse paz, alegría y progreso. ¡El deber fundamental del hombre es el bienestar de todos los seres! Promoverlo y contribuir a él, es su tarea correcta. Vivir el período de vida que nos corresponde ejecutando esta tarea, es el sendero prescrito. 
El intelecto en nosotros es el testigo de todas las cosas en este mundo objetivo. Este último limita al primero; lo afecta y lo modela como conciencia de la vida. La ilusión (maya) es solamente la conciencia afectada por todo; deformada y retorcida por las impresiones que todo lo que le rodea ha dejado en ella. Por lo tanto, la conciencia (chaitanya) que no es afectada por la ilusión y sobre la que el mundo no produce ninguna impresión, es Dios, el Creador Universal. ¡La persona que está luchando por alcanzar esa Realidad debe, en consecuencia, no ser afectada por la ilusión (maya), no dejarse impresionar por el mundo! ¿Cómo permanecer tan inmutable? A través del análisis, el raciocinio, la valiente inquisición y la razón pura. Para adquirir esta razón analítica o discernimiento, es esencial promover el bienestar de todo ser en la naturaleza.

El Universo, este espectáculo efímero, se basa en la ilusión, por eso se lo califica de "falso". Pero no concluyamos que un simple reconocimiento de la falsedad del mundo, o una conciencia de que uno tiene ciertas imperfecciones, conducirá al hombre por el sendero más alto y lo llevará a la más elevada Verdad. Si él no posee un carácter lleno de excelentes cualidades, nunca logrará progresar en el campo espiritual. El progreso depende del valor y la calidad del individuo, como la cosecha depende de la fertilidad del campo. Sobre terreno tan valioso, siembren las semillas de excelentes cualidades, y rieguen con las aguas de la razón y el análisis. ¡La abundante cosecha estará lista en su debido momento! En las tierras donde no se siembran ni se cuidan semillas de buena calidad, la maleza inútil se multiplica; y donde podrían haberse formado jardines ordenados, espinosos matorrales crean una selva de confusión impenetrable. 
Aun cuando el individuo, a causa de perversidad o ciega presunción, no haya cultivado todavía buenas cualidades, puede, por lo menos, hacer un intento, o esforzarse para adquirirlas. De no hacerlo, él no podrá saborear la excelencia de la vida, su vida será un desperdicio; su valor, nulo.

Por la profunda influencia de esas fuerzas opuestas, la mente se pierde en falsos valores y es incapaz de desarrollarse por las líneas debidas. Una mente semejante alejada del bien, puede causar males indescriptibles. Todo progreso alcanzado por el aspirante espiritual podría ser destruido en un instante, como una chispa cayendo en un barril de pólvora en un momento de negligencia. Hay quienes tratan de no tener cualidades, pero sólo consiguen vivir muertos. Sus pálidas caras revelan únicamente falta de interés y entusiasmo. Esto es el resultado de un apresuramiento no razonado en la disciplina espiritual. A pesar de que, en última instancia, el llegar a no tener cualidades es necesario, no deberá existir prisa por alcanzar esta meta; aun cuando un individuo tenga el ardor necesario, éste le crea muy a menudo dilemas que muchos resuelven por medio del suicidio. Antes que nada, uno debe acumular riqueza de carácter. Como no se interesaron lo suficiente en adquirirla, inclusive muchos aspirantes espirituales denodados y firmes, perdieron su camino sin poder recobrarlo a pesar de años de esfuerzo. Otros han caído dentro del pantano mismo que intentaban vadear. 
En consecuencia, el camino para "lograr la ausencia de cualidades" está plagado de peligros. Uno no puede existir sin estar activo, entonces uno debe  por necesidad  actuar a través de las buenas cualidades. Uno debe abandonar todo deseo y liberarse. Una mente llena de buenas cualidades lo ayudará en este proceso, porque sobrellevará la prosperidad ajena de buen grado. Renunciará a hacer daño, buscará oportunidades para ayudar a curar y a desarrollar. No sufrirá únicamente, también perdonará. No se inclinará hacia lo falso, estará siempre alerta para hablar con la verdad; permanecerá inmutable ante la lujuria, la codicia, el enojo y la vanidad. Estará libre de ilusiones, buscará siempre el bienestar del mundo. De una mente semejante, fluirá una ininterrumpida corriente de amor.

Cuando esta mente madura y fructifica, fácilmente se libera de toda cualidad y permanece plácida, calma y pura. Ella se fusiona fácilmente con el Alma Unica sin par. 
Desafortunadamente, a pesar de que el hombre tiene la singular posibilidad de probar la paz interior que tal mente puede dar, le son extrañas la alegría y la ecuanimidad inconmovibles que constituyen su derecho de nacimiento. La meditación es la única isla que se nos ofrece como refugio en el océano de la vida a todos los seres lanzados al oleaje del deseo, de la duda, el temor y la desesperación. 
La Verdad Eterna debe estar presente en la mente, aun cuando se preste atención al mundo sensorio. Consideremos las condiciones de este mundo hace cientos de miles de años. En ese tiempo, el globo era escenario de dos cosas únicamente; por un lado, los volcanes vomitaban lava ardiente, grietas profundas dejaban marcada la superficie de la Tierra; la corriente de destrucción descendía por todos lados, esparciendo el temor y la muerte por las regiones adyacentes, como si el fin hubiese llegado. Por otro lado, las moléculas de materia viviente, difícilmente visibles  las microscópicas amibas , flotaban en las aguas o se aferraban a las grietas entre las rocas, manteniendo segura y bien protegida la chispa de la vida. De los dos mundos, uno brillante y tumultuoso, el otro quieto y recluido, ¿en cuál hubiera usted puesto su fe? ¡En esos tiempos nadie hubiera creído que el futuro dependía de la amiba y otros microorganismos! ¿Quién hubiese previsto que estas partículas diminutas de vida podrían sobrevivir ante la violenta embestida de lava fundida y los cataclismos que agitaban la Tierra? Aquella partícula de vida conciencia, salió triunfante, a pesar de todo.

Sin que el fuego y el polvo, ni los vientos huracanados, ni las inundaciones devoradoras lo anunciaran, la amiba, con el transcurso del tiempo y la pura potencia del principio de vida que en sí contenía, floreció en bondad y fuerza de carácter, en arte y música, en canción y danza, en erudición, disciplina espiritual y martirio, en santidad y aun en las Encarnaciones del Principio Divino. En todos ellos se encuentra resumida la historia del mundo. 
En la confusión de tantos eventos abrumadores, vemos que algunas veces los hombres depositan su confianza en individuos estridentes que están esclavizados por sus propias pasiones. Pero se trata de una fase pasajera, que no perdurará. Cuando el estado de las cosas es plácido, calmado y sin desórdenes, el hombre puede sumergirse por sí solo en la atmósfera de la conciencia libre de la ilusión; es lo más elevado que puede alcanzar. La paz que ahí experimenta es la más sutil de todas y debe ascender a ella por medio del esfuerzo guiado por la razón, a través de la meditación. Cuando el gozo es total y completo, no es nada más que el estado divino, la ansiada meta de la vida. Los hombres generalmente no van en pos de él porque no saben nada de su atracción Suprema. La meditación les da el primer indicio de esta bienaventuranza. 
En consecuencia, cada uno debe ahora fortalecer su mente y hacerla consciente del feliz momento de bienaventuranza. De otra forma, hay una posibilidad de que la mente abandone todo esfuerzo por alcanzar lo que ahora menosprecia como "vacío" e "inútil". Pero una vez que se convence de que el momento de armonía con la conciencia es un momento de total potencia impregnado de energía divina, entonces el esfuerzo no decaerá y el aspirante espiritual podrá alcanzar, sin más interrupciones, la realización del Alma. 
Con esto como ideal ante nosotros, ejecutemos meditación y mentalmente repitamos el hombre del Señor. El siguiente escalón después de la meditación es la meditación profunda, la unión con Dios. La meditación es la séptima parte del yoga óctuple. No abandonen el camino real que los lleva a la meta sagrada. La meditación es la base misma de toda disciplina espiritual.

EL CONTROL DE LA MENTE MEDIANTE 
DISCIPLINAS BASICAS

La gente se ocupa de cultivarse en diferentes formas, pero la más importante de todas es el cultivo de las experiencias espirituales. Toda cultura está basada en el cultivo del espíritu. Este es el rey de las culturas. El rey legisla, pero está más allá y por encima de las leyes. Así también, toda ley y reglamento, toda distinción entre lo bueno y lo malo, entre el pecado y la virtud, entre la alegría y la pena, afectan solamente al individuo, que le atribuye importancia a las inexpertas mentes e intelecto y no al Alma. Así que el cultivo de la experiencia del Alma es esencial para todos, es convincente y autotrascendente. También es fácil, ya que el Alma es la madre de todo y escucharla es tan natural como el hijo escuchando a su madre. Todos tienen la capacidad de experimentar esto; más aún, todos tenemos el derecho a ello. Por eso doy tanta importancia a la disciplina del Alma. El Alma es conocida también como Brahma (el Eterno), así que el estudio o aprendizaje del conocimiento del Alma o conocimiento de Brahman, debe ser considerado como el objetivo por todo estudiante. 
Los estudiantes deberán ganarse algunas capacidades fundamentales; sólo entonces merecerán el status de estudiantes; ellas son: discernimiento, renunciación y las seis cualidades que constituyen un buen carácter. Los aspirantes poseedores de ellas pueden esperar confiadamente y sin mayores dificultades alcanzar el Alma.

El Alma Suprema tiene seis características principales: la más completa sabiduría, el más completo desapego, la belleza absoluta, el esplendor absoluto del poder, la fama irreductible y la inagotable fortuna. Su naturaleza es Existencia Absoluta (Sat), Conocimiento Absoluto (Chit) y Bienaventuranza Absoluta (Ananda); éstos se relacionan con el hombre a través del Alma que hay en él. Por lo tanto, la humanidad entera tiene el derecho de realizar y disfrutar de estas circunstancias y de esta naturaleza. Es el deber señalado. Las tribulaciones del mundo actual se deben al no cumplimiento de ello por el hombre. 
El hombre común está actuando en su vida diaria de forma contraria a los códigos de conducta dictados por el padre de familia, no sigue el sendero establecido por los Sastras (Escrituras religiosas de la India) y el Manusmrithi (Código social recopilado por Manu). La Verdad es la virtud más sagrada, pero él, llevando una vida muy primitiva, pierde el valor ante el menor contratiempo y renuncia a la aventura de la vida; desarrolla una especie de seudorrenunciación. Si entrara en la vida del devoto laico con la actitud de llevar a cabo su deber, entonces no tendría necesidad de huirle buscando cuevas y bosques donde esconderse. Cada uno puede realizar al Señor en lo que le ha tocado como su deber, dentro de su obligación personal. 
La contemplación del Señor debe realizarse en unión con el correcto modo de vivir (vida dhármica). Este tipo de vida no necesita de un status determinado, ni de la erudición ni de la vanidad, que sólo extravían al hombre. Unicamente a través de una vida parecida se pueden controlar la mente y el intelecto, cultivar la conciencia de la realidad del Alma y sublimar la voluntad.

Para que el Alma sea realizada en nosotros es esencial poseer un buen carácter; es decir, todas las tendencias negativas deben ser desarraigadas. Así como un ejército se desalienta y se rinde cuando su comandante cae, el ejército de las malas cualidades se rendirá tan pronto como el egoísmo sea destruido, porque todas éstas son originarias del reino de la cólera, y si se devasta esa región, sus soldados ya no podrán recuperarse jamás. Aunque lo anterior sea lo único que se logre, será suficiente, porque ¿qué podrá hacer el comandante de las acciones sin que ni siquiera un soldado obedezca sus órdenes? Por eso, todos los esfuerzos deben ser dirigidos contra el reino de la cólera, para que ningún comandante pueda aventurarse a soltar la jauría guerrera. Que cada aspirante espiritual preserve la paz de esta región de su mente, deteniendo el levantamiento de estos soldados y su comandante. Que cada aspirante se regocije siempre bajo la sonrisa del soberano, el Alma. 
La destrucción de las agitaciones y perturbaciones de la mente es la condición que debe anteceder a una audiencia con ese soberano. Su sala de recepción tiene ocho puertas que se han de atravesar antes de ser recibidos: autocontrol (yama), control de la mente (niyama), postura o manera de, sentarse (asana), respiración (pranayama), abstracción de los sentidos de los objetos externos (prathyahara), concentración (dharana), meditación interna (dhyana) y arrobamiento extático completo (samadhi). 
Una vez que la mente se ha llegado a controlar mediante el dominio de estas ocho disciplinas, la voluntad se podrá mejorar fácilmente. La voluntad es la naturaleza del Señor; también, se le alude como el designio del Señor. El Señor, por su sola voluntad, puede hacer fácil y rápidamente cualquier cosa, pero el hombre no puede realizar su voluntad tan pronto como ésta surge. El poder de la voluntad es el factor decisivo. En el hombre, la voluntad no es tan avasalladoramente fuerte; pero si llega a adquirir este poder, éste será equiparable al del Señor. Tal es el significado de la fusión. La fusión es posible a través de la meditación.

De las ocho puertas que mencionamos anteriormente, la meditación es la séptima y el samadhi, la octava. La meditación es el camino real hacia ese éxtasis. 
Algunas personas confunden "voluntad" y "deseo", como si no hubiese diferencia alguna entre los dos. Esto es una idea muy equivocada. El deseo está relacionado con las costumbres adheridas en la mente. La voluntad está relacionada con la característica fundamental del Alma. Deseo significa ansiedad por obtener algo, voluntad es la determinación de obtenerlo. Ambos se basan en la cultura moral del individuo. El deseo y la voluntad pueden sublimarse una vez que se cultive el Alma. Si ellos se cultivan sin tomar en cuenta el punto de vista del Alma, las fallas y faltas de la mente se confundirán con el objeto de la voluntad y el deseo. 
El escalón más bajo puede ser visto desde el más alto, y no ala inversa. Así que uno debe esforzarse por ascender escalón por escalón, cada vez más alto; es decir, del cultivo del Alma al cultivo de la voluntad y de ahí, al de la conducta moral. Entonces, el goce de la Bienaventuranza del Alma se hace muy fácil y natural. 
Mientras un bebé es incapaz de caminar, su madre lo estimula a dar unos pocos pasos dentro de la casa, y más adelante le permite salir al camino. Pero ¿qué sucedería si lo pusiese primero en una carretera? ¿Cómo podría él aprender? Y además, ¿cómo manejaría los peligros de ésta? De modo que también los factores internos deben ser fortalecidos primero; después los externos, como la conducta moral, etc., se harán más fáciles. La moral que no está basada en una elevación interior no estará profundamente asentada. De ahí que sea fundamental cultivar una actitud hacia el Alma.

El objetivo de la disciplina espiritual es la eliminación del motivo, el deseo, el apego, la ansiedad por el fruto. Habiendo entendido esto claramente, el aspirante no deberá ceder ante el desaliento, la abulia, ni sentimientos de fracaso o duda. Debe ser paciente y sobrellevar las cosas con fortaleza. El aspirante espiritual debe, por consiguiente, fomentar la fe, la actividad y la alegría dentro de sí mismo, teniendo siempre presente el gran resultado que tendrán sus esfuerzos. Deberá desechar enérgicamente todas las dificultades y las tentaciones. Ya que éstas duran poco, son débiles, y pueden ser superadas con facilidad y cierta paciencia. Si la persona que aspira al progreso espiritual no permanece paciente y vigilante, todo el éxito que haya obtenido se podrá esfumar en un momento de descuido. 
Los aspirantes espirituales, yoguis y aquéllos que han renunciado a todo, deben ascender por una escalera cuyos peldaños son: argumentación y no argumentación, análisis y no análisis, concordancia, etc. El conocimiento de este mundo no es conocimiento real. Es conocimiento relativo o de lo irreal. El Conocimiento de lo Eterno Absoluto es el verdadero conocimiento real. Este se adquiere por medio de la meditación. El fuego de la disciplina de la meditación reducirá a cenizas las estériles actividades de la mente. Inmediatamente después, el Conocimiento de lo real surgirá repentinamente como un relámpago y su brillo constante ya nunca se apagará. 
Para aquéllos establecidos en el Conocimiento (Jñána) real no hay pasado ni futuro; todos los tiempos son presente para ellos en el momento preciso de la experiencia. Así como es necesario el jabón para la limpieza externa del cuerpo, para limpiar la mente es necesario: la repetición del Nombre del Señor, la meditación, el recuerdo del Señor en todo momento, etc. Así como la comida y la bebida son indispensables para el vigor físico, la contemplación del Señor y la meditación en el Alma son necesarias para fortalecer la mente. Sin el alimento y la bebida, uno se tambalearía de un lado a otro. Mientras las olas agiten la superficie, el fondo del mar no será visible. Cuando las olas del deseo agitan las aguas de la mente, ¿cómo podremos ver el Alma, que yace en su base? El tambaleo que origina el oleaje es, a su vez, causado por la necesidad de comida y bebida. Por lo tanto, alimentemos la mente con la contemplación del Señor, limpiémosla con la meditación en el Alma; porque solamente la meditación y la práctica espiritual pueden limpiar las profundidades de la mente e infundirle valor. Sin la pureza y la fuerza, el Alma retrocede. La paz escapa del hombre y la inquietud se establece firmemente.



ETAPAS DE LA AUTOREALIZACION :

LAS ETAPAS DEL DESARROLLO ESPIRITUAL

El hombre pasa por tres etapas de desarrollo espiritual: primero, la etapa incierta y nebulosa; luego la etapa activa y de búsqueda y, por último, la etapa más alta. Estas son las etapas del tamas, rajas y satva (los atributos de la materia). No es natural, desde luego, que el hombre pase de la primera a la segunda etapa sin mejorar progresivamente. 
Es innecesario considerar seriamente el período de la niñez a la adolescencia; no hay por qué preocuparse de éste. Con el inicio de la adolescencia, el hombre ingresa en la primera etapa incierta y nebulosa y se involucra en muchas actividades estériles. Más tarde, adquiere madurez y fuerza; esta es la etapa entre lo incierto y lo cierto. Al llegar a este punto intermedio es cuando el hombre debe anhelar la plenitud que le es posible alcanzar en la última etapa. 
Esta ley también se observa en las reglas de austeridad. Inicialmente, el rito se asocia con Shakti (La Madre del Universo); la etapa subsecuente del culto se relaciona con Shiva (El Padre del Universo), indicando que el período en que el hombre está bajo la tutela de la madre ha terminado y empieza el período en que se alcanza el cuidado paternal, la protección del renovador y el guardián del Universo, Shiva. Cuando ha llegado la etapa de la tutela paternal, uno no debe manchar ni el cuerpo ni la mente, como sucedió durante el período de la tutela materna.

En la etapa intermedia (es decir, esa edad en particular), el hombre tendrá ciertas propensiones y tendencias naturales que no son deseables y que deben ser evitadas. Estas son: el orgullo, la maldad, la terquedad, la excesiva curiosidad, la lujuria, la codicia, la vergüenza, el temor, el espíritu de venganza, la repugnancia, etc. El hombre no podrá entregarse a Shiva mientras esté poseído por ellas. Estas deberán ser desarraigadas totalmente, o por lo menos, deberá existir un esfuerzo sistemático para deshacerse de ellas. Los que a esto aspiren se encontrarán nadando contra la corriente. El ir contra la corriente es el medio de alcanzar la fuente; dejarse llevar por la corriente significa alejarse más y más de ella y perder de vista la meta. 
Desde luego, nadar río arriba es un poco difícil, pero cada brazada les lleva más cerca de la meta, y no más lejos de ella. Para sobreponerse al agotamiento, uno deberá navegar en la balsa llamada meditación. Gracias a ella, la debilidad del físico puede superarse, el divagar acelerado de la mente puede ser controlado, y facilitado el progreso hacia el asiento de la gracia; uno podrá lograr la forma primordial. Si por el contrario, a uno le importa más la comodidad del viaje y se deja llevar por la corriente, se encontrará alejándose de la gracia, dándole la espalda; la forma primitiva gradualmente se distanciará y desaparecerá. Quienes así proceden se pierden en una congoja que siempre va en aumento. ¿Y en aras de qué? 
Las tendencias equivocadas enumeradas anteriormente son la causa de tal tragedia. Si tan sólo hubiesen sido superadas, ciertamente se hubiese alcanzado la fuente. Sin ese intento, toda actividad terminará en el fracaso. Más aún, el mundo ama solamente a los hombres buenos, dotados de buenas cualidades; mantiene a los hombres malos a distancia. El encanto exterior atrae a la bestia; el encanto interior, producto del carácter, le es grato al Señor. Que no les tienten los bajos apetitos del mundo y el aprecio fácil que la gente otorga. Busquen con ahínco la Gracia Divina y el Amor del Señor. La estimación que los hombres dispensan liberalmente es inconstante, puesto que depende de sus simpatías y antipatías. Pero el Amor que el Señor les otorga depende solamente de las virtudes de ustedes. Ese Amor también puede darles la felicidad permanente. Aquéllos prendados de las cosas exteriores caerán periódicamente en la desilusión y en el dolor. La belleza reside en el carácter y no en otra cosa. No hay nada más encantador que eso.

Los buenos jamás deberían ni siquiera mencionar la maldad de los demás, pues eso les contaminará. Los relatos de Dhruva (niño devoto de Vishnú) y Prahlada (otro niño devoto), si son escuchados con atención, elevan y muestran el camino; los de Savitri y Anasuya (ambas mujeres devotas y virtuosas), eliminan las raíces de la maldad y fortalecen el carácter, ¿cómo sucede esto?, ¿cuál es la explicación? Todos ellos son santos, su trayectoria es inmaculada y por lo tanto, el hablar de ellos y sus vidas vale la pena y es benéfico. He ahí la explicación. Aquéllos que critican a los "hombres buenos" justifican sus habladurías diciendo que lo que pretenden es perfeccionarlos todavía más y hacerlos mejores. ¡No! Lo que en realidad logran provocar es incitar a los hombres buenos a la maldad, y al hacerlo, atraen tal maldad sobre sí mismos, convirtiéndose en hombres malos. 
Jamás piensen en la maldad de los demás. Si pueden lograrlo, siempre traten de conducirlos al buen camino y darles buenos consejos. Uno deberá cultivar la paz mental, la caridad y el anhelo de fomentar todo lo que a esto conduzca. Tales actitudes sólo pueden advenir gracias a la repetición del Nombre y la meditación. La riqueza que se deriva de ambas acciones son las buenas cualidades (sadguna). Limpian lo externo, también purifican y ennoblecen las tendencias internas. 
Las olas se originan en la superficie del mar, son producidas por el viento; así que se puede decir que el viento posee tal poder. En comparación, la mente del hombre inteligente se halla repleta de pensamientos y opiniones; con las condiciones propicias, aquéllos brotan y florecen copiosamente. 
Asimismo, el Señor se manifiesta en la imagen o retrato que ustedes veneran. Pero, ¿es esto debido a una particular excelencia del retrato o de la imagen? No. El retrato, la fotografía, tales son y no pasan de ser una imagen, un retrato y una fotografía. El hecho es que, debido a la intensidad de la devoción de quien lo adora, el Señor no puede desistir en manifestarse para él; por esa razón El asume la forma, la forma que bendice la piedra, madera o papel que el piadoso devoto contempla y adora, y en la que medita. Para Prahlada se hizo visible en una columna, ¡para Vamana se materializó en una. piedra! ¡Para Markandeya, emergió en un lingam (símbolo del Dios sin forma)! Con el objeto de premiar el anhelo del devoto, Hari, el ser fundamental inmanente al Universo, llegará en cualquier forma, en cualquier cosa, en cualquier lugar. 
Pero tienen que rezar al Señor con una concentración inconmovible. Este tipo de fijación de la mente en un solo punto proviene únicamente del satvaguna (el atributo de pura, firme y desinteresada luz), el cual también es producto de la meditación. Por lo tanto, deben cultivar las buenas cualidades, y para que ellas puedan desarrollarse deberán anhelar la compañía de los buenos. Aquellos verdaderos compañeros de quienes obtendrán el bien máximo son los que hablan y discurren sobre el Señor, sobre la verdad, sobre el servicio a los demás y sobre el amor que considera a todos como iguales. La asociación con tales personas significa relacionarse en verdad con los hombres sabios, puesto que ellos son los verdaderos sabios.

A los que jamás hablan del Señor o aquéllos que ni siquiera son conscientes de El; a quienes se encuentran ocupados en multiplicar y fortalecer las cadenas de la rueda de nacimientos y muertes; a quienes predican y practican la falsedad, la injusticia y la opresión; a quienes les aconsejan que se aparten del camino de la Rectitud; a todos ellos, trátenlos no como amigos, sino como gente que debe ser evitada en todo lugar. La suya es la compañía de los hombres malvados. Asociarse con ellos conduce a proceder mal, en contra de la voluntad de ustedes, a emitir palabras que no deberían ser pronunciadas, a llevar a cabo acciones que no deberían emprenderse y, consecuentemente, a tomar el camino que lleva a la ruina. 
Los hombres que no temen ni al pecado ni a Dios son capaces de involucrarse en cualquier maldad; esto no debe sorprendernos. Por lo tanto, busquen la compañía de aquéllos poseídos de esos dos temores. La compañía de las personas que no tienen ni un ápice de éstos son malvados, a los que deberán evitar como la peste. El aspirante espiritual siempre deberá anhelar la compañía de los hombres buenos. En tal compañía no se da la posibilidad del crecimiento de la codicia. Sea o no fácilmente asequible, busquen y reúnanse solamente con los buenos. Busquen y realicen la satisfacción y el contento permanentes. No se distraigan persiguiendo la satisfacción temporal. 
Al verdadero aspirante espiritual no le reporta ningún beneficio el asociarse con hombres que malgastan su tiempo en los asuntos mundanos. Si ustedes no se hacen de amigos del tipo que he mencionado, serán entonces solitarios viviendo sin compañía. No perderán nada con ello. Jamás piensen en asociarse con los malvados. No se dejen enredar en sus tretas; si es posible, cuando tengan la oportunidad, aconséjenles acerca del bien, pero no den cabida a sus palabras. De hecho, ni siquiera deben albergar el deseo de encontrarse en el sitio donde ellos se hallen presentes. Si ustedes cultivan estas características, entonces tanto la repetición del Nombre como la meditación se harán fáciles y les rendirán rápidamente resultados. 
Las almas realizadas son como los faros que señalan el camino a las naves atrapadas en la impenetrable oscuridad en medio del océano. Los faros espirituales muestran el camino a aquéllos que se debaten ciegamente en la espesa noche de la ignorancia.

Todos hemos nacido del seno del único Señor. De la misma manera que múltiples variedades de peces, cangrejos y especies marinas circulan dentro de una gran pecera, multitudes de seres humanos circulan en el mar llamado el Señor. Esto es en verdad un espectáculo asombroso. Algunos no están desarrollados, algunos son subdesarrollados; nadan de aquí para allá, codiciosos y egoístas. Entre esa multitud de seres ignorantes existen algunas cuantas almas altamente desarrolladas, los seguidores del sendero del Conocimiento y los yoguis (hombres centrados en Dios). Puesto que éstos se encuentran mezclados con la masa ignorante, se hace difícil distinguir a los sabios de los demás. Es imprescindible un microscopio para identificar los glóbulos rojos en la sangre; de manera similar, necesitamos un microscopio especial para averiguar quiénes son los seguidores del sendero del Conocimiento; ese microscopio no es otra cosa que la meditación. 
En verdad, la Creación y las maravillas que encierra son motivo de asombro. Pero bajo las actuales circunstancias, son muy pocos los que buscan la luz y son guiados por ella. Así que, en vez de seguir a esta persona o a aquella otra, 
aventurándose en caminos dudosos, extraviándose, es mejor poner nuestra fe entera en el Señor mismo y depender de El como si fuese la única madre, padre, gurú y guía. Así, jamás 
se alejarán del verdadero camino; El jamás los dirigirá por el camino equivocado. Para poseer esa firmeza de fe y esa experiencia, uno debe adoptar la meditación. He aquí el único y solo medio. Basta con que se medite sobre el Nombre y la Forma del Señor con Amor y con Fe; como he dicho, pueden elegir el Nombre y la Forma que más les agrade. 
En aras de esta disciplina espiritual ustedes deben cultivar la cualidad de estar siempre llenos de alegría, con la sonrisa en los labios. Esto les conferirá distinción. Además, le caerán mejor a la gente y el Señor también se regocijará viéndolos. Por lo tanto, observen a la meditación con inocencia, pureza y humildad. 
De esa manera no fracasarán en alcanzar cualquier cosa por la que luchen. No dejen que ninguna situación les altere el ánimo, no pierdan el valor ante ninguna contingencia. Respeten a toda persona, sea cual sea su jerarquía. Así, la cualidad del Amor Universal se desarrollará en ustedes y la meditación progresará sin perturbaciones. 
La meditación (dhyana) es el único remedio que permite la curación de enfermedades sin recurrir a medicamentos químicos. Incluso la capacidad de discernir y analizar aumentará, y por ese medio, cualquier enfermedad, sin importar su gravedad, podrá ser sanada.

Toda palabra pronunciada por el hombre posee dos tipos de significados: el obvio y el innato, el natural y el cualitativo. Las Upanishads toman el segundo; elaboran, clarifican y dan a conocer a Dios. Una cosa importante que hay que recordar es que es posible y deseable emplear el poder entero de las palabras, mediante la dulzura y la suavidad. Si uno ansía ver a Dios en cada objeto, la dulzura de la palabra aportará una ayuda inmensa. Señor, Maestro, en estas palabras yace el secreto de mucho cariño y aprecio. Utilizando tales palabras, ¡cuán felices podemos hacer a los otros y cuán ligeras se harán las mentes de ustedes, gracias a la práctica de la suavidad en la expresión! Cuando la meditación se lleva a cabo en esa atmósfera de felicidad, ¡cuán rápidamente es posible alcanzar la concentración! 
Si por el contrario, al hablar ustedes emplean palabras que culpan y desprecian a los otros, se convierten a su vez en el blanco de acusaciones y éstas perturban su mente; entonces el propósito de la meditación no se realiza, puesto que la atmósfera se hace impura. Por lo tanto, si verdaderamente desean ser felices a través de la meditación deberán, como paso preliminar, entregarse ya sea a la conversación gozosa o a los pensamientos y recuerdos felices. La conversación suave y dulce ayuda enormemente a la meditación. El hombre deberá cultivar un carácter de este tipo, pues el carácter sobreviene al cuerpo. Las virtudes constituyen la fuerza y la gloria del hombre. El carácter es poder. Por lo tanto, témplenlo y utilícenlo para alcanzar la Visualización del Señor. Manténganse firmes en ese propósito. Deberán tener contento, sea cual fuere la ganancia, pérdida o estado en que se encuentren. Esto es esencial; el contento otorga felicidad y la incrementa. Para la mente contenta, la vida es un festival interminable. La mente preocupada por el deseo no encontrará la paz; cuando el deseo le acosa, se hace imposible la concentración. El deseo es el infierno del cuerpo, lo reduce a cenizas. El contento es el remedio eficaz para eliminarlo. Así como un baño en las frescas aguas de un manantial refresca al viajero exhausto y abrumado por el calor quemante del sol, el hombre que sufre a causa del abrasador fuego de la codicia será refrescado por las diáfanas aguas del contento.

Uno deberá tener el solo deseo de alcanzar la senda de la realización. Uno no debe dedicar su vida a satisfacer los bajos deseos mundanales. Dedíquenle todo al Señor; he ahí el genuino contento. Tal es el resultado de la adquisición de la Paz Mental, de la Felicidad y el Discernimiento, y también entonces se hace posible la Visualización del Señor. 
La recordación del Nombre y la meditación son los únicos medios para adquirirlos. Unicamente ellos pueden otorgarles tal poder. No lo encontrarán en ninguna otra parte. Y sobre todo, si ustedes poseen felicidad, los otros dos se añadirán por sí mismos. Hada le ofrece más al hombre que el contento. Es un tesoro que en riqueza supera a los tres mundos. La persona contenta es capaz de experimentar la indescriptible Gloria Divina. Es más feliz que el poseedor del Kalpataru (el árbol que satisface todos los deseos). Puede sumergirse dentro de sí misma y descubrir en sí la Bienaventuranza. No busquen los goces físicos descartando el goce más permanente de la calma interior y el contento. 
No tengan apego por este cuerpo perecedero; utilicen su cuerpo como un instrumento, considérense a sí mismos como algo aparte de este cuerpo corruptible, que ha sido creado de la conjunción de los cinco elementos. Conózcanse a ustedes mismos como el Alma indestructible. Así como la casa que habitan está separada de ustedes, asimismo el cuerpo que los envuelve durante breve tiempo es algo separado. El cuerpo es la causa básica de todo este dolor, de todas estas calamidades, de toda esta esclavitud. Compréndanlo bien: hagan que el cuerpo obedezca su voluntad; nunca se dobleguen ante él, ni sigan sus caprichos. Estén preparados para arrojarlo lejos de ustedes, resuelvan manejarlo y mantenerlo bajo estricto control. Tienen que tratar cuidadosamente al cuerpo, deben educarlo con suma atención.

Aunque todo lo que he mencionado anteriormente se relaciona con el Alma, ciertas actividades deben ser emprendidas por todo el mundo. ¿Cómo usar el cuerpo como un instrumento, por ejemplo, como una balsa, para cruzar el río de la vida? Mientras se practica tal disciplina, así como después, ustedes deberán sentirse gozosos y no deprimidos. Esto nunca debe olvidarse. Nunca se cansen o intimiden. Si a pesar de ello, el aspirante espiritual se fatiga, entonces al finalizar la meditación del día pueden comer algunas nueces molidas o almendras bien remojadas en agua. Este alimento refrescará el cuerpo y le infundirá fortaleza. 
Así que todo hombre debe desarrollar la virtud del contento a través de la práctica espiritual de la meditación. El contento es una cualidad sátvica (equilibrada), no los convertirá en perezosos, no, ¡en absoluto! Más bien permitirá a la mente viajar hacia el Señor; otorgará la paz. También impedirá las actividades no esenciales cuyo propósito es la ganancia egoísta. El hombre contento será enteramente sátvico (puro); llevará una vida interior en comunión con el Alma. Tal hombre puede realizar cualquier trabajo sin descanso y sin quejarse, las ondas mentales que en él oscilan en muchas direcciones alcanzan una sola meta. Los sabios, discípulos y yoguis del pasado alcanzaron la meta de la vida gracias a la paz que les advino mediante el contento. Este otorga a todos los aspirantes espirituales el entusiasmo y el vigor necesarios para emprender el sendero que conduce a la autorrealización. Al estar contento, el aspirante espiritual tiene la capacidad para ignorar los peligros y las dificultades de ese camino; mira como veneno todas las cosas impermanentes de esta vida, las rechaza como basura. Mediante el contento se desarrollan el discernimiento, la renunciación, el espíritu inquisitivo. El relato de Meera es un ejemplo de esto. Comprendan bien las historias de Radha (consorte de Krishna), Jayadeva (gran poeta) y Gauranga (devoto de Krishna). Les enseñarán la Verdad.

PARA ALCANZAR LA REALIZACION DEBERAN LIBERARSE DE LOS IMPULSOS O VASANAS

La plenitud de la vida del hombre consiste en la Realización del Alma. Para llegar a tal realización, uno debe liberarse completamente de los vasanas o impulsos. La liberación) es, en el verdadero sentido del término, la liberación de la esclavitud de esos vasanas (1). Las tendencias o impulsos son de dos tipos: benéficos o malévolos. Las tendencias benéficas se hallan saturadas de santidad; las tendencias malévolas alimentan la mente y la hacen cada vez más incontrolable y cada vez menos firme: refuerzan y extienden el deseo del placer material.

Si los impulsos benéficos son alentados y cultivados, no se multiplicarán indefinidamente, encadenando a la mente, sino que se convertirán en semillas resecas que nunca podrán germinar. Si ustedes se adhieren a los impulsos benéficos podrán fácilmente adquirir Sabiduría Divina. Estos impulsos son caracterizados por actividades tales como la asociación con hombres santos, la reverencia por los grandes, el trato con ellos, el seguir sus consejos; por la caridad, la fortaleza, el amor, la paciencia, la verdad, la valentía, la continencia, etc. Tales son los impulsos puros. Las tendencias impuras le conducen a uno a vicios como el ansia de ver cosas que apelan a los sentidos más bajos (como las películas cinematográficas), por comer platillos saturados de características rajásicas  (como el pescado, la carne, etc.), por beber intoxicantes que arruinan la personalidad. Tales tendencias hacen que se desarrollen la ira, el engaño, la avaricia, el or gullo, el fraude, el odio, la envidia, etc. Estas tendencias ¡mpuras son de tres tipos: vasanas o impulsos mundanos, vasanas intelectuales o eruditos y vasanas corporales o físicos. Los vasanas o impulsos físicos hacen que los hombres deseen un físico hermoso, un cuerpo fornido y músculos firmes y bien modelados, y un cutis sedoso que jamás sea desfigurado por las arrugas. Los vasanas o impulsos intelectuales llevan al hombre a desear ávidamente ser reconocido como un experto sin rival y a buscar la derrota de cualquier competidor en su campo. Y finalmente, los vasanas o impulsos mundanos fomentan el ansia de gloria, de poder, de autoridad personal y de pompa. Todo ese tipo de deseos puede ser agrupado bajo esa categoría; todos ellos son impulsos. Los atan a ustedes a la rueda del ciclo de nacimientos y muertes y los sujetan a las cosas de este mundo. El árbol gigante que llamamos mente tiene dos semilias: vasanas y prana (impulsos y aliento vital). La semilla se transforma en árbol, el árbol da la semilla. El aliento vital se moviliza a causa de los impulsos. Los impulsos operan a causa del aliento vital.

Con que uno de los dos se destruya, el otro también queda eliminado. Así, si la mente ha de liberarse de su influencia, la ignorancia ha de ser transformada primero. Esa ignorancia no existe sola, tiene un vástago: el egoísmo. Este demonio tiene dos hijos también: la pasión y el deseo. La pasión y el deseo se interrelacionan estrechamente; están hermanadas. La pasión significa apego o atracción. Mediante la pasión y el apego, el hombre adquiere los sentimientos de "mi" y de "lo mío". Esos sentimientos provocan deseos; los deseos engendran la preocupación. Por lo tanto, para deshacerse del egoísmo, estos dos, pasión y deseo, deben ser aniquilados. Esto significa que la ignorancia debe partir, pues sólo por ese medio puede ser muerto el egoísmo. ¿Cómo destrozar la ignorancia y desarrollar el conocimiento correcto? La conquista de la ignorancia, del egoísmo, la pasión y el deseo traen consigo la liberación para el individuo. 
Aquél que es esclavo de los impulsos y las tendencias carece de "conocimiento" (jñana), ¡es en verdad un alfeñique! 
Pero déjenme asegurarles que no han de alarmarse. Tan pronto como los vasanas son arrancados de raíz, podrán recuperar la naturaleza divina que han perdido por negligencia. Los vasanas invaden el reino del corazón; causan problemas sin in, le hacen recordar a uno los placeres, reavivando la memoria de pasadas experiencias, y uno empieza a desear tenerlas de nuevo. Los deseos hacen que los sentidos y su líder, la mente, se entreguen a agitadas actividades; no tienen manera de librarse de esto. Así, el hombre intenta reunir y gozar las cosas que ansía. Todo esto toma lugar en un abrir y cerrar de ojos, por así decirlo. Los vasanas o costumbres adheridas a la mente operan así de sutilmente y así de poderosamente. De la misma manera que la semilla contiene en sí misma el tronco, las ramas, las hojas, las flores y el fruto, así también en el vasana todo eso yace latente. Los vasanas son la causa de toda la felicidad meramente material del hombre. Si se encuentran ausentes, en la mente hay lucidez y pureza. Si se encuentran presentes, toda pureza se corrompe; son los obstáculos en la senda de la Verdad, del Alma y de la Inmortalidad. Una mente liberada del vasana se transmuta y deja de ser mente.

La naturaleza (prakrithi) es el mundo de los vasanas. La mente es atraída por la naturaleza y los objetos externos del mundo a causa de esa tendencia al apego y empieza a contemplar los objetos y a ocuparse de sus cualidades, todo por culpa de esos vasanas o impulsos. Si uno está libre de vasanas, su mente no será afectada en absoluto por el mundo materialista. La mente es como una tela, toma cualquier color con que se le tiñe. Los vasanas sátvicos (puros) la harán blanca. Los vasanas rajásicos (pasionales) la volverán roja, mientras que los vasanas tamásicos (impuros) la harán negra. La mente es configurada por el tipo de vasanas que la habitan. El hombre ha de emprender dhyana (meditación) y dharana4 para poder destruir esos vasanas. La mente no es más que un hato de vasanas. 
Algunos aspirantes se dicen a sí mismos que a pesar de los muchos años de práctica constante, no han tenido éxito aún en dhyana ni en dharana . Es obvio que no hay que insistir sobre la razón de esto. Es así: ¡no han sido capaces de arrancar de raíz los vasanas! Por lo tanto, tales practicantes deben esforzarse por conquistar sus tendencias innatas. Deben fortalecerse con mayor fe y actuar. 
Si de cuando en cuando el aspirante espiritual es perturbado por vasanas o impulsos impuros, debe superarlos con su fuerza de voluntad y sus ejercicios espirituales. Un Alma realizada ha consumido sus vasanas, pero el padre de familia se encuentra cultivándolos. No se gana nada tratando simplemente de controlarlos; una cobra se hace inofensiva sólo cuando se le han arrancado los colmillos. De manera similar, las raíces de los vasanas o costumbres adheridas a la mente deberán ser quemadas. Sólo entonces el hombre podrá alcanzar a Brahma.

Desde luego, incluso los deseos puros pueden ser una cadena. Pero a pesar de que ellos sean numerosos, no constituyen estorbo. Una espina es eliminada por otra y luego ambas son desechadas, ¿no es así? Asimismo, cuando los vasanas impuros son superados, gracias ala influencia de los vasanas puros, llega el momento en que uno tiene que superar a ambos. Esto significa que aun el más puro de los vasanas o impulsos, el deseo de moksha o liberación, ha de desaparecer con el tiempo. Sólo entonces puedes tú convertirte en eso. Un grillete es un grillete, sea de hierro, o sea de oro. Uno debe estar libre de ambos. Es decir, uno debe lograr llegar a una etapa donde ni el bien ni el mal le atraigan o le repelan. 
Cualquiera que aspire a realizar a Dios deberá practicar la disminución de los impulsos, deberá frenar la mente y buscar el entendimiento del principio fundamental. Tan sólo uno de ellos no basta para alcanzar la liberación o moksha. En el Alma realizada los impulsos persisten, pero únicamente como semillas secas; ya no dan lugar a nacimientos subsecuentes. El cuerpo sutil es el asiento de la ignorancia. Se encuentra saturado de impulsos, costumbres y experiencias. El Alma es libre de todos ellos, es eternamente pura. No pertenece a ninguno de los sexos, no tiene mente ni sentidos ni forma. Más aún, ¡no tiene prana (aliento vital)! No puede decirse que esté viva o muerta. ¿Cómo puede ser la contemplación del Alma algo que no sea puro? ¿Pueden, acaso, coexistir la luz y la oscuridad? ¿Pueden existir a la vez la pureza y la impureza? 
De todos los talleres del mundo, el taller del cuerpo es el más asombroso, porque es el tabernáculo del Señor. Ahí, en ese taller, los impulsos se transforman en votos, se limpian las impurezas, los deseos benéficos toman forma y surge la imaginación positiva. El blanco fundamental consiste en desarraigar los impulsos, aunque esto sea una tarea difícil.

Es más fácil mover montañas que estos vasanas tan profundamente arraigados; pero con voluntad y entusiasmo, sustentados por la fe, se pueden vencer en poco tiempo. Mas no abandonen su determinación y fe, a pesar de cualquier pérdida, penalidad u obstáculo que se presenten. No olviden que los vasanas los subyugan y dominan, manteniéndolos sus esclavos. El opio y el alcohol los esclavizan y los mantienen totalmente en sus garras sólo durante algún tiempo, pero los vasanas los atenazan durante toda una vida. El propósito y significado completo de la meditación es alcanzar la liberación de estos múltiples y poderosos vasanas. 
Aquéllos que se dejan guiar por los impulsos y los instintos, yerran por el mundo como borrachos, desprovistos de la capacidad de discernir entre el bien y el mal, lo verdadero y lo falso. La influencia arrolladora de estos impulsos animales les hace olvidar las espantosas consecuencias de haberse rendido a ellos; no tienen ni temor ni vergüenza, sino que simplemente se divierten en la búsqueda de placeres mundanos y en la acumulación de comodidades, en el puro goce de los lujos. Para aquéllos hundidos en tales impulsos, el intelecto les resulta una posesión inútil que jamás se ejercita. Al perseguir constantemente los placeres de los sentidos, los vasanas se fortalecen y solidifican, echando sus raíces a mayor profundidad cada vez. 
Por ello, en el Bhagavad Gita se nos ha dado el consejo de que renunciemos al fruto de nuestros actos. Los vasanas se fortalecen porque los frutos siempre están presentes en la mente toda vez que realizamos alguna acción. Esto hace que los hombres se vuelvan orgullosos y presuntuosos y que siempre traten de enfrentarse a los demás con el orgullo por delante. Los vasanas los esclavizan, y bajo su influencia se rebajan a emprender incluso las bajezas más viles, con el propósito de enriquecerse y obtener el dinero que necesitan para satisfacerlas. Empiezan a adorar al dios de las riquezas. Desde luego, la riqueza es esencial; pero la riqueza excesiva, la riqueza que causa preocupación, ansiedad y dolor no es nada deseable. Uno no debe buscar adquirir riquezas hasta ese punto.

Los hombres, además, se desviven por ganarse las alabanzas de los otros y por evitar ser culpados de nada. Esto también ha de clasificarse como un vasana impuro. El mundo es un nido de cuervos; algunos graznan alabanzas; otros graznan cargos. Pero el hombre debe estar por encima de las alabanzas y las acusaciones. No presten atención a la lisonja: trátenla como algo que los demás escupen. Sólo entonces podrán ser libres y gozar de la auténtica felicidad. 
En lo que se refiere a la culpa: observen cómo el mundo no ha evitado que incluso Rama, Krishna, Vishnú, Shiva o Baba se hallen a salvo de esa tendencia de buscar a quién culpar. Se habla mal incluso de los dioses, ¡atribuyéndoles a esos seres perfectos, motivos malvados y malas acciones! 
¿Qué consideración se puede esperar hacia el común mortal de personas con una mente tan sucia? Cualquier pretexto les es suficiente. El hombre blanco odia al negro; el hombre negro al blanco. El adorador de Shiva calumnia al adorador de Vishnú, el adorador de Vishnú rumorea contra el adorador de Shiva. Así como todo el mundo ama su propia religión, su lugar de nacimiento y a sí mismo, ama también sus correspondientes ritos, ceremonias y formas de culto. Este amor toma la forma de alabanza de la religión propia y de burla de la ajena. Aunque todo esto tenga que ver con la relación de uno con Dios, tales impulsos son y deben ser clasificados como vasanas impuros.

Tales actitudes bajas, saturadas de ignorancia, tienen que ser eliminadas con la repetición del Nombre y la meditación que llenan el corazón del conocimiento del Ser amplio y universal; entonces los impulsos limitativos desaparecen. Son transformados y transmutados en impulsos benditos. ¡En verdad asombra el porqué el hombre no pone todo de su parte para eliminar los vasanas impuros, puesto que cuando toma esa senda sólo obtiene dolor, tristeza y agonía! Los efectos engañosos de tales instintos e impulsos le hacen creer que se encuentra en la senda acertada hacia la meta de la felicidad. Debido a ello es reacio a desecharlos; ello explica por qué se aferra a ellos tan firmemente. Si leyese algunos buenos libros relativos al Alma Suprema, su cerebro se podría esclarecer. Al menos, adquiriría una comprensión de la esencia de los Sastras (Códigos morales), pues el número de Sastras es incontable. La vida es demasiado corta para estudiarlos todos y los obstáculos en el camino de su comprensión son demasiados también. ¿De qué sirve sumergirse en libros tontos o en Sastras que traban la lengua, de qué sirve aprender acerca de formas de devoción que no se ponen en práctica? Todo ello es una pérdida de tiempo y esfuerzo. El pasarse todo el tiempo estudiando, lejos de la práctica, también merece ser condenado como un vasana impuro. 
¡Escuchen! Bharadwaja estudió los Vedas durante tres vidas sucesivas. Al nacer por cuarta vez, empezó a leer de nuevo. Así que Indra llegó hasta él y le enseñó el Conocimiento Superior y le confió el secreto de la Liberación. Entonces Bharadwaja dio fin a sus lecturas y sus estudios y entró en la dura y concentrada disciplina de la meditación. Realizó el Atma. Por lo tanto, el estudio resulta un ejercicio inútil si la esencia no es absorbida y practicada. La voracidad por leer sobre todo tipo de materias y tópicos no es, en verdad, un impulso demasiado sano. En tiempos pasados, Durvasa, el santo, se presentó ante Shiva con una carretada de libros religiosos; Narada entonces le comparó al burro proverbial, pues demasiado apego a los libros es por sí mismo un hábito indeseable. "Aunque uno cargue el peso de multitud de libros concernientes a todas las ramas del saber, y aunque uno los pueda haber leído todos, las enseñanzas que encierran no pueden ser entendidas en absoluto si no se cuenta con una auténtica experiencia práctica. El mero orgullo de aprender es por sí mismo un vasana impuro, el vasana de la codicia."

Cuando Durvasa oyó tales palabras se iluminó, tiró inmediatamente todos los libros al mar y se sumergió en la meditación profunda. Vean cómo los sabios piensan que la meditación es de una importancia capital para alcanzar el entendimiento total. 
Es imposible saber la verdad del Alma, ya sea mediante el estudio de los innumerables Sastras o la adquisición de erudición, o el aguzamiento del intelecto, o la búsqueda de discusiones dialécticas. No es posible realizarla por esos medios. Svethaketu, el hijo de Uddalaka, era un gran erudito. Cierto día, el padre llamó al hijo y le dijo: "Svethaketu, ¿has comprendido el Sastra gracias al cual todos los Sastras pueden ser elucidados?" El hijo respondió que no sabía de la existencia de tal Sastra y que no lo había aprendido. Entonces Uddalaka le enseñó el Sastra incomparable del Conocimiento Superior que otorga el conocimiento de la verdad del Alma. 
Por lo tanto, el hombre debería, en primer lugar, entender con claridad los hábitos de su mente, sus tendencias y actitudes. Sólo entonces es capaz de controlarla y dominarla; purificar y desarrollar su memoria, voluntad e imaginación. La mente es caprichosa y volátil por naturaleza. Es como el viento. Por eso Arjuna se la describió así a Krishna: "Oh Krishna, la mente es muy caprichosa; se mueve velozmente, es muy poderosa, es muy difícil de controlar". Luego Krishna replicó: "Arjuna, sin duda lo que has dicho es correcto, pero mediante la atención ininterrumpida y la disciplina, y mediante la práctica de la renunciación, es posible, controlarla. Por lo tanto, practica, como primer paso, meditación".

Los impulsos y los deseos han de ser suprimidos para poder adquirir el dominio sobre la mente. Los deseos excitan a la mente y la hacen precipitarse tras los sentidos, así como un perro corre tras su amo. El individuo, ¡pobre de él!, cae en las redes de maya (la ilusión), producida por los sentidos, los creadores de ilusiones, y por la mente ansiosa de placeres. Para escapar de esa agonía, uno deberá contar con la meditación: verse libre de las garras del deseo y la esclavitud de los sentidos. Hagan repetición del Nombre del Señor y meditación. Entonces podrán cultivar y desarrollar de manera apropiada su voluntad y también su memoria e imaginación. Sin la meditación es imposible controlar y tener dominio sobre la mente. Todos los demás métodos son inútiles  como lo es intentar amarrar a un elefante en celo con un hilo delgado y minúsculo. La meditación es esencial para sumergir a la mente en el Alma. 
Por lo tanto, primero libérense de su esclavitud de los deseos. Algunos estudiantes y padres de familia se reservan unas cuantas apetencias y deseos para su personal satisfacción, mientras que desechan el resto. Incluso aquellos padres de familia que se hallan entregados ala concentración, al dharana o meditación profunda y a otras prácticas parecidas, encuentran difícil renunciar a ciertos deseos; retienen éstos para su secreta satisfacción. De tal modo que desgastan sus energías y alcanzan mínimos progresos en la práctica espiritual a la que están entregados. Estos aspirantes resbalan por la pendiente que tan laboriosamente escalaron. Para poder controlar la inconstancia, la meditación es de enorme ayuda. No basta si un sentido es dominado; todos deben ser conquistados, desde todos los ángulos. Indudablemente esto es una tarea muy difícil; ustedes podrán sentirse con ganas de abandonar por completo la lucha, pero no se descorazonen. Sean pacientes y perseverantes; al final el éxito será de ustedes. Pero no deberán, como algunos aspirantes espirituales, desviarse del camino de la disciplina tan pronto como sientan que no están logrando todo lo que esperaban. Ese no es el camino de la victoria; perseveren, sean pacientes y ganen la victoria final.

LA MEDITACION Y LA PERFECTA 
CONCENTRACION PERMITEN ALCANZAR 
EL ESTADO DE BIENAVENTURANZA

La mente caprichosa y volátil viaja de aquí para allá, pero es posible sujetarla en un punto fijo por medio de la disciplina constante y el entrenamiento incesante de la práctica espiritual. Tal es el estado llamado de fijación en un solo punto. También se le llama propósito único o dharana. El fluir ininterrumpido del aceite vertido de una vasija a otra es un símbolo excelente de este proceso mental llamado dharana. Para los novicios en la práctica espiritual, el dharana o la perfecta concentración de la mente en un punto interno, con abstracción completa de lo exterior parece muy difícil de alcanzar, puesto que después de haber hecho algunos progresos, usualmente no se mantienen firmes en la práctica. Por el contrario, desisten de ella, aun cuando no gozan de tranquilidad espiritual durante los días en que abandonan la práctica espiritual. 
El dharana o meditación profunda otorga al hombre el goce divino, la sabiduría inconmensurable, visión interior, percepción de las verdades más hondas, entendimiento más claro y unión con el principio fundamental. La ciencia de la práctica espiritual es más maravillosa que los tres mundos. 
La mente proyecta y lleva a cabo innumerables acciones, y divaga a través de inmensos espacios, ¡en tan sólo un abrir y cerrar de ojos! ¡Opera a una velocidad inimaginable! ¡Concibe un objeto y se distrae con él un momento, para descartarlo enseguida por otro más atractivo en pos del cual vuela y por el cual empieza a preocuparse!

El aspirante espiritual debe vigilar continuamente esta tendencia de la mente. Cuando la mente vuela de objeto en objeto, deberá regresarla al camino debido y al objeto debido. Así es la práctica espiritual correcta, el sendero de la meditación y la perfecta concentración. Sin embargo, si el aspirante espiritual no lucha por adquirir la fijación en un solo punto, sino que deja a la mente en libertad de seguir su vuelo errático de esto a aquello y de aquello a esto más, el proceso merece ser llamado meditación del simio; un tipo de meditación ciertamente muy perjudicial para el progreso espiritual. 
En breve, el propósito principal de la meditación (dhyana) y la perfecta concentración (dharana) se halla en minimizar los movimientos de la mente y en obligarla a quedarse en un sitio. Reteniéndola en ese estado de fijeza, uno deberá continuar la práctica espiritual durante un largo tiempo. Entonces no habrá límite a la paz y felicidad que uno podrá obtener. Cuando, por ejemplo, mediten sobre una mesa, sus pensamientos deberán girar en torno a la madera, el tamaño y medida, el estilo, la forma, la manufactura, etc., de la mesa. No deberán permitirse ningún otro pensamiento que se refiera a otra cosa. Si el pensamiento se cierne sobre una cama, la idea de la mesa se vuelve nebulosa y la cama también es imaginada en forma incompleta; ambas se vuelven confusas. El estado mental debe ser de fijación en un solo punto. Así también, cuando se medita en la Forma del Señor, la mente debe girar en torno ala forma de cada parte y a su belleza y esplendor; y estas ideas deben ser coordinadas y combinadas para formar la imagen completa.

Tal es el modus operandi de la meditación. El ejercicio constante de la meditación dará como resultado la aparición de una forma particular. Al contemplar esa Forma, viéndola, mirándola durante días, finalmente se alcanzará un estado donde la forma desaparecerá y uno se olvida de sí mismo. Este es el estado de samadhi : a tal estado, cuando un solo sentimiento o ideación persiste, se le llama la Bienaventuranza Suprema. Si ningún pensamiento o sentimiento persiste, se convierte en lo que Patanjali en el Rajayogasastra designó como el fin de la ideación. 
Desde luego, la mente es inerte. De la misma manera que el agua, materia inerte, empieza a brillar al ser puesta al Sol, la mente inerte toma su esplendor radiante del Alma, y aparenta poseer conciencia. En la mente se refleja el intelecto y es así que parece como si la mente también fuese inteligente, eso es todo. Su auténtica naturaleza es la ignorancia. La mente no posee esplendor propio, como el Alma. El esplendor de la mente es como la luminosidad de los insectos en tiempos de lluvias. El Alma, sin embargo, es el Sol de Soles, es el esplendor radiante de los esplendores radiantes; es la Luz Suprema. Es Autorrefulgente. 
Al meditar no se le debe permitir a la mente que se aparte de la meta. Cada vez que se sale por la tangente, debe ser guiada de regreso a lá Forma sobre la cual se está meditando. Finalmente, si uno lo desea, todas las cosas pueden subordinarse a esa Forma misma. Sin embargo, al principio sólo se debe meditar sobre una Forma. No se deberá cambiar cada día de una a otra. Insisto, durante la práctica espiritual uno no deberá permitirse pensamientos sobre cosas que no le agraden, o cosas que producen dolor, o cosas que hacen tambalear la fe. Si cualquiera de ellas llega a introducirse, hay que aprender poco a poco a recibirlas gustosamente como un elemento benéfico, buscando asimilar lo bueno que hay en ellas, en vez de lo malo.

Los sentidos, por sí mismos, no pueden hacer nada. No son independientes. Si la mente es dominada, los sentidos también pueden ser controlados. ¡Hay gente que se somete al ascetismo de los sentidos, a fin de controlar la mente! Ignora cuál es la disciplina real que se requiere. La disciplina real consiste en la destrucción del deseo. No importa cuán alertas sean los guardianes, un ladrón listo siempre se las arregla para robar de cien diferentes maneras. Así también, sin importar cuán habilidosos sean ustedes para controlar los sentidos, la mente arrastrará a éstos a un lado y ejecutará sus deseos a través de ellos. Noten cómo el sabio Viswamitra, a pesar de sus austeridades, cayó en la trampa de las ondinas que Indra envió para tentarle. Si solamente se cierra la puerta exterior y se deja la puerta interior sin el cerrojo, es seguro que ocurrirá un robo. Pero si tanto la puerta interior como la exterior están debidamente cerradas, podrán dormir tranquilos, pues ningún ladrón, por listo que sea, encontrará fácil entrar y hacerles daño. El aspirante espiritual deberá, por lo tanto, establecer su dominio sobre los sentidos externos; entonces la mente, inmersa como está en la continua sucesión de la relación entre el sujeto y el objeto, habrá de ser controlada por medio de ecuanimidad y renunciación. Cuando esto se logra, uno puede gozar la experiencia de la 
Bienaventuranza auténtica y también visualizar el Alma, en su verdadera Forma Divina. Esta es la razón por la cual Krishna en una ocasión le dijo a Arjuna: "Quienes aspiran a dominar los sentidos deben tener fe absoluta en Mí". Los sentidos son extravertidos por naturaleza; ansían los contactos externos. Por lo tanto, arrastran perpetuamente a los ignorantes hacia los objetos externos. De manera que el aspirante espiritual, provisto de discernimiento y renunciación, debe poner obstáculos en el camino de éstos hacia el exterior y suprimir sus irrupciones, así como el auriga, que blandiendo el látigo y las riendas, sujeta a los furiosos corceles. Los sentidos que no han sido controlados pueden causar mucho daño. Las personas presas de ellos no pueden mantenerse en meditación ni siquiera durante un solo segundo. 
La Forma es fundamental para dhyana (meditación). Aun cuando la Forma no se halle frente a ustedes, deberán tener la capacidad de visualizarla. Esto no es tan difícil para aquéllos cuyo dharana es correcto. Pero hay algunos que practican el dharana sin antes haber cultivado los buenos hábitos y la conducta correcta. Esto es una señal de conocimiento incompleto. El dharana debe tener como fundamento la cualidad de la pureza. La mente debe ser purificada mediante el adecuado tratamiento del carácter a través de los buenos hábitos. El dharana tiene que seguir a este proceso anterior de purificación y no precederlo.

Todo esfuerzo hacia el dharana sin haber limpiado antes la mente es una pura pérdida de tiempo. Muchos grandes hombres han arruinado su vida por aspirar demasiado pronto al dharana, sin poseer la disciplina de los buenos hábitos. 
Repito, para el dharana deberían tener cuidado de no tomar como objeto algo que no le agrade a su mente; pues por mucho que se esfuercen, la mente no se concentrará en él. Al principio, pues, tomen algún objeto que sea fuente de alegría para ustedes. Siéntense en postura de loto, y fijen la vista en la punta de la nariz. Durante un minuto al principio, luego durante tres minutos; días más tarde, durante seis; tras algún tiempo, tanto como nueve minutos. Así, la concentración debe ser fortalecida gradualmente sin demasiada prisa. De esta manera, se podrá mantener durante incluso media hora al pasar el tiempo, pero no deben forzar el paso. Lenta y firmemente, la disciplina deberá ser desarrollada. Con la práctica, la mente podrá ser fijada y el poder del dharana se acrecentará. Para alcanzar el dharana y adquirir fijación en un solo punto, deberán esforzarse un tanto. Deberán fijar su mente en el Señor apartando cualquier otro pensamiento del plano mental. Mediante el ejercicio constante de este tipo, su visión se fijará con firmeza en el Señor que reside en su corazón. Esa es, en verdad, la meta; el cabal cumplimiento de la meditación. 
El dharana, según el Yogasastra, es la concentración mental sobre un objeto, sin admitir la más mínima desviación. Sólo el dharana puede hacer que la meditación se realice con éxito. Su naturaleza misma consiste en poder fijarse en un solo punto; su poder negará cualquier vacilación. La perfecta concentración es causada por bienaventuranza. El Nombre es esencial para la meditación, pues tan sólo él puede asegurar un éxito rápido. Aunque la fe total no venga con rapidez, uno no debe darse por vencido ni cambiarla; pues seguramente la práctica nos dará la victoria. La meditación es fuerza espiritual, la fuerza que alejará la enfermedad del ciclo de nacimientos y muertes. Pero ustedes deberán esquivar los difíciles obstáculos en la senda de la meditación, a saber: el enojo, el orgullo, la presunción, la tendencia a encontrar faltas en los demás, la malicia, etc. Estos operan incluso a nivel subconsciente, como las corrientes en las profundidades del océano.

El aspirante espiritual deberá cuidarse de no enojarse nunca, por ningún motivo, pues eso impedirá su progreso. Deberá cultivar amor hacia todos, y humildad. Así se podrá despojar de los hábitos indeseables, puesto que el enojo es la madre de toda conducta errónea. El enojo puede hacer caer a cualquier persona en los malos hábitos, en cualquier momento y de cualquier forma. Así que, ante todo, debe ser sublimado al principio mediante un esfuerzo sistemático. El aspirante espiritual debe aceptar gustosamente la denuncia de sus defectos por parte de quien sea; deberá verdaderamente sentirse agradecido hacia aquéllos que se los señalen. Jamás deberá albergar odio contra ellos, pues eso es tan malo como odiar lo "bueno". Lo "bueno" ha de ser amado y lo "malo" descartado. No olviden: lo "malo" no debe ser odiado. Debe ser desechado, evitado. Sólo tales personas lograrán su progreso en,la meditación y sabiduría espiritual. 
La presunción, la envidia, la exhibición rajásica de la superioridad de uno, el enojo, el ansia de informarse sobre las debilidades de los otros y sus fallas, el engaño; todos éstos son obstáculos en la senda de la meditación. Aun cuando no sean abiertamente mostrados, los impulsos interiores que nos empujan en esas malas direcciones están latentes en la mente. De la misma manera que cuando abrimos un cuarto que se ha mantenido cerrado durante mucho tiempo, lo encontramos lleno de polvo y oliendo mal, y después de ventilarlo y limpiarlo se vuelve nuevamente habitable, así la mente debe ser limpiada con meditación. El aspirante espiritual deberá, mediante la autoobservación intensa, examinar su mente, su contenido y su estado. Mediante los apropiados hábitos disciplinarios deberá eliminar, poco a poco, sistemáticamente, la suciedad acumulada. La presunción, por ejemplo, tiene raíces profundas y es inconmovible. En la mente rajásica (inquieta) echa múltiples ramas en todas direcciones y se extiende por doquier. Podrá aparecer seca y durmiente durante algún tiempo, pero brotará fácilmente de nuevo. Tan pronto como surge una oportunidad para que se muestre, alzará la cabeza y se quitará la máscara. De modo que el aspirante espiritual debe mantenerse siempre vigilante.

En lo que se refiere al enojo, el aspirante espiritual ha de vigilar hasta los asuntos más insignificantes que lo puedan provocar, porque si se descuida no podrá lograr ni el menor progreso. Tales personas deben cultivar un espíritu humilde y amoroso. Entonces desaparecerán los rasgos negativos del carácter. Algunos aspirantes espirituales se llenan de enojo cuando alguien descubre y les hace saber los defectos que poseen, lo cual empeora la situación. El aspirante espiritual siempre debe tener visión interna; si permite que su mente vague hacia el exterior no podrá identificar sus propias faltas. El orgullo impide la visión interna y causa confusión cuando uno trata de examinar su mente. Si el aspirante espiritual desea alcanzar el éxito, debe inclinarse ante aquéllos que le señalen sus fallas. Esa es la manera de progresar ágil y velozmente en el camino de la meditación. El aspirante espiritual deberá esforzarse para no dar ya más cabida a sus fallas. 
Es una tarea difícil el deshacerse del orgullo y el amor propio pues ¡cada uno de ustedes ha venido formando su presente vida desde antes del principio del tiempo! Cada uno ha estado permitiendo a la mente que fluya en la dirección que le plazca desde tiempo inmemorial. Así que es muy difícil ahora cambiarla de su ruta acostumbrada y encaminar sus pasos en otra dirección. El individuo que se encuentra lleno de orgullo se complace en ejercer autoridad sobre los otros. No estará de acuerdo con los demás en que ésta es una manera de "esclavizarse" porque los argumentos de los otros no son los suyos. Ve todo a través de anteojos empañados por el humo del egoísmo y el amor propio. "Mis palabras son verdad", "mi opinión es la correcta", "mis acciones son buenas"... Así piensa y así pasa sus días. Tal comportamiento es muy perjudicial para los aspirantes espirituales. El aspirante espiritual debe estar deseoso de que se le hagan críticas positivas, o se le den sugestiones y consejos, vengan de donde vengan. 
Además, el aspirante espiritual (sadhaka) deberá minimizar toda discusión y argumentación, pues éstas fomentan un espíritu de competencia y le conducen a uno a emprender represalias coléricas y peleas vengativas. No se esfuercen por ganarse la estima del mundo. No se sientan humillados o furiosos cuando el mundo no les reconozca sus méritos. Aprendan esto primero y ante todo, si es que aspiran al progreso espiritual. No deben ponerse contentos cuando se les alaba; allí yace una trampa mortal que puede hasta llegar a hacerles perder el camino, poniendo en peligro su adelanto. 
Así que deberán reformar sus características y hábitos mentales. Cultiven el hábito de jamás causar dolor a los demás. Traten de comprender a los otros y de compadecerlos; traten de hacer cosas que los ayuden. Entrénense para recibir los insultos y críticas como "condecoraciones" que se les otorgan. Esfuércense bastante para ser amistosos con todo el mundo, sea cual sea la naturaleza o conducta de la gente.

Para progresar en la concentración y en la meditación se requiere de un sentimiento de alegría, aunque muchas cosas los privan a ustedes de una atmósfera de alegría. Así que deben orar con sinceridad, a fin de poder liberarse de todo obstáculo. La recitación o repetición de mantras (fórmula mística de gran poder) será de gran ayuda. Krishna dijo en el Dwapara Yuga: "Cuando empiecen a fijar sus pensamientos en Mí, todo pensamiento que los intranquilice y agite será calmado por mi gracia". 
La disciplina de la meditación debe ser seguida rigurosamente. De hecho, la meditación significa "disciplina". Disciplina, regularidad, Firmeza. Estas son las bases esenciales de la meditación. Si el aspirante espiritual mantiene estas cosas en la mente, podrá obtener rápidos resultados. La meditación es una cura excelente para la enfermedad del ciclo de nacimientos y muertes. Junto con ella también se debe tomar otra medicina; su nombre es el contento. Si en la mente hay contento, uno vive en el regocijo de un festival interminable. La codicia hace vacilar a la mente; es un fuego que todo lo consume y que destroza lenta y seguramente al hombre. El camino real hacia la meditación es el contento. Así como un viajero que ha transitado bajo el sol quemante muchas leguas se siente refrescado cuando toma un baño en las aguas límpidas de un lago fresco y sombreado, así también el individuo infeliz que se debate en el fuego ardiente de los deseos se siente feliz y aliviado cuando se baña en el lago del contento.

A las puertas de la liberación y la autorrealización están situados varios guardias para pedirles sus credenciales. Son el equilibrio mental, la alegría, el contento, la paz interior, la indagación, el discernimiento, etc. Si tan sólo se hace amistad con uno de los guardias, los otros facilitarán su entrada. El primero de la serie es la felicidad. Si se ganan a la felicidad, el contento será de ustedes. Y el contento es la fuente más preciada de felicidad y la posesión más valiosa. Es tanto como un imperio. 
Sin el contento, los deseos y la codicia alcanzan proporciones peligrosas y obnubilan inclusive el poder del discernimiento. El deseo se convierte con facilidad en codicia, y la codicia degenera en avaricia y lujuria. Esos impulsos obligan al hombre a correr de objeto en objeto en una loca persecución de los goces sensuales pasajeros. ¿Cómo pueden tales hombres desarrollar la facultad de concentración? Y sin la capacidad para concentrarse, ¿cómo pueden emprender la meditación? Y sin la meditación, nadie alcanzará el Principio Divino. Aconséjenle a la mente: "í0h mente que fluyes tan velozmente en tantas direcciones!, no me arrastres en la corriente de los objetos, en el camino de los deseos sensuales, arruinando mi vida. En vez de eso, condúceme al Señor. Por favor, fluye en esa dirección". Desechando todo deseo que no sea éste, siempre contentos, piensen tan sólo en su Nombre y su Forma, con exclusión de todo lo demás. Esta meditación es la paz verdadera, la felicidad genuina.

El regocijo no vuelve a nadie un perezoso, recuérdenlo. Es un atributo del verdadero carácter equilibrado. Hará que la mente se vuelva siempre hacia el Señor. Los salvará de la tribulación de buscar satisfacer las apetencias sin importancia y las necesidades egoístas. Dirigirá el talento humano hacia los esfuerzos que elevan. El hombre contento será también un hombre que dice la verdad y, por lo tanto, se encontrará en comunicación constante con el Alma. Esto significa que podrá sumergirse en la meditación durante largos períodos sin descanso o sin sentir fatiga. La meditación es el único método para contrarrestar las actividades mentales que surgen, tomando mil direcciones; no existe otro método en absoluto. 
La capacidad para concentrarse es una cualidad muy útil. Deben vigilar las divagaciones de su propia mente: cómo viaja, qué objetos persigue, etc., y lentamente, mediante la meditación, deberán enseñarle a quedarse quieta y comportarse benéficamente. Que no les preocupe el ambiente insatisfactorio en que se encuentren. Desde luego, el lugar puede tener algunos inconvenientes y puede no ser ideal. Pero no sirve de nada el tratar de huir de todo ello. Podrán sobreponerse a los inconvenientes entrenando su propia mente. ¡Permanezcan en ese mismo lugar y oren al Señor! Oren para que El les llene con sus pensamientos y su visión, haciendo que pasen por alto los defectos del medio. No busquen la comodidad, pues la comodidad puede no ser conducente ala meditación. Aprendan a estar cómodos en cualquier sitio. Eso es mejor. Vivan felices dondequiera que se encuentren; ésa es la manera. Regocíjense en el reino de su mente; adoren ahí al Señor que han elegido como su meta y libérense de todos los defectos del medio ambiente natural o humano. Entonces lograrán que ningún sitio les sea molesto y que ningún lugar les parezca desagradable.

El orgullo es un vicio insidioso; así que al menor indicio de la enfermedad, hagan cuanto puedan por erradicarla, retirándose a un lugar solitario y emprendiendo la meditación. La tardanza es peligrosa: "Incluso el néctar divino, si tarda en tomarse, se convierte en un veneno", dice el proverbio. Recuérdenlo y actúen sin tardanza. La meditación aquieta la mente agitada, la vuelve clara y la llena de felicidad. Muchos en este mundo, incluso entre los estudiosos, no invierten el tiempo de vida que se les ha otorgado en la persecución de ciertos ideales elegidos. Por lo tanto, su vida terrenal es como el viaje de un barco golpeado por la tempestad en medio del océano, que ha perdido tanto el ancla como la brújula. Esa gente se debate angustiada entre metas e ideales opuestos; presta oídos a llamados diversos y su vida termina en la perdición y el fracaso, pues dice una cosa y, en su ignorancia y temor, hace la opuesta. La meditación les otorga fijeza de propósito, valentía y también sabiduría. Los sentimientos que brotan de la mente, clasificados como sátvicos (puros), rajásicos (inquietos) y tamásicos (inertes y esclavizantes), también han de ser vigilados y purificados. Los rajásicos y los tamásicos tienen que ser arrancados de raíz. La meditación es el arma para esta tarea. 
El sendero de la meditación destrozará la ignorancia y otorgará la unión individual con el Principio Divino.



EL EJERCICIO DE SAI BABA :

(* Este es el ejercicio que SAI BABA siempre recomienda.)

INTRODUCCION A LA TECNICA 
DE MEDITACION EN LA LUZ

Desde el momento en que el hombre empieza a preguntarse qué hace como especie y como individuo, parado sobre este globo; de dónde fue traído y para qué; desde el momento que intuye que fuera de su rutina diurna y nocturna, sea cual fuere ella, hay una realidad más profunda y universal; a partir de esos momentos de indagación y buceo interior, el hombre comienza a transitar conscientemente el llamado camino espiritual. 
Simultáneamente, también ocurre que desde ese momento nos afanamos por alcanzar esa otra realidad y vivir cada instante más cerca de ella. Como si hasta ese momento hubiésemos sido sólo caricaturas infantiles respecto de un potencial magnífico que no conocemos con claridad total, pero del que tenemos destellos suficientes como para creer en él. 
Buscamos entonces la forma, el cómo llegar a vivir no sólo unos pocos momentos sino cada instante en armonía con esta fuente interna radiante y poderosa.

Sai Baba nos dice que camino espiritual es otra forma de llamar a una vida plena. 
Esta aspiración es el motor de todo sincero buscador espiritual. Muchos de nosotros nos encontramos en el camino cuando el sentimiento de insatisfacción respecto de nuestras vidas era o es muy fuerte. A una clara sensación de rechazo por la superficialidad y falta de sentido, en general está unida la imposibilidad de deshacernos de hábitos, relaciones y conductas inútiles, automáticas, antiguas, en fin, todas ellas muy poco convenientes para la realización de la plenitud de la que nos habla Swami. 
Un verdadero Maestro no sólo muestra la meta sino también la manera de llegar; y en este caso somos tan inmensamente afortunados que nuestro Maestro, el Avatar de la Era, también nos acompaña y protege en cada paso del camino. Nuestra "suerte" aumenta por el hecho de que Su Palabra es hoy de difusión rápida y masiva. Nunca antes otro Avatar llegó, en su mensaje escrito y hablado, tan lejos de su lugar físico de residencia, de manera simultánea a su encarnación. 
En Su mensaje, claro y directo, nos da distintas prácticas, todas complementarias y convergentes, a la vez, a la misma meta. 
Una de estas prácticas es la Meditación. El objetivo central de la meditación como práctica efectiva en nuestra disciplina espiritual es el contestar a la pregunta básica "¿quién soy?" A esta pregunta la meditación da una respuesta que surge desde la experiencia de nuestro interior. Es decir, que es un camino para saber quién es uno a partir de la vivencia real de esa fuente poderosa y radiante de la que hablábamos al principio.

No importa el nombre que se le atribuya a esa esencia común de todo el género humano y más aún de todo lo viviente: Atman o Alma, Centro Crístico, Ser Inmanente, Yo Superior, Ser, Espíritu, Núcleo Búdhico, etc. Lo importante es el significado común de todos estos términos que podrían resumirse como la divinidad interior. 
Sintetizando, la meditación es una vía, un sendero para producir el contacto o bien un acercamiento con nuestra propia divinidad interior. 
Avanzando un paso más en la guía hacia nuestra realización, Sai Baba nos recomienda una técnica en particular de meditación. Esta técnica se llama Meditación en la Luz. Inmediatamente surgen en nosotros las siguientes preguntas: ¿qué es lo particular de esta técnica?, ¿en qué se diferencia de otras técnicas, y por qué sus características nos son tan convenientes? 
Vamos a enumerar algunas de sus cualidades fundamentales tratando de responder a estas preguntas:

1. La primera característica que la diferencia de la inmensa mayoría de otras técnicas es justamente su objetivo. Al centrarse en la revelación de la identidad del hombre con exclusión de cualquier otra circunstancia, se aleja radicalmente de todo intento de búsqueda de poderes especiales (siddhis), del despertar de fenómenos de los llamados paranormales o parapsicológicos (levitación, magnetología, telepatía, videncia, telekinesis, etc.). Todo esto puede darse como consecuencia secundaria al objetivo central, pero no es un fin en sí mismo. Es más, podrían representar el peligro de engrandecer nuestro ego a través del orgullo y la vanidad y así convertirse en un inconveniente más, que en una ayuda para la evolución espiritual. 
2. El guía, el conductor de esta práctica es Dios mismo. Hoy ya no son necesarios los intermediarios entre Dios y el hombre. Tenemos la posibilidad, como humanidad y no sólo unos pocos elegidos, de apelar a Dios de manera directa y recibir su respuesta también de manera directa. 
3. Hombres practicantes de cualquier religión pueden incorporarse a esta práctica. Cada uno se dirigirá a la forma de Dios con la que se sienta afín. El concepto subyacente es el de la Unidad de todas las religiones en el sentido de que todas revelan un aspecto de la Verdad única. Todas llaman a Dios con un nombre distinto pero obviamente alaban, cantan, rezan al mismo y único Dios. 
Para quienes no tengan un Maestro Divino con el que sientan fluir una corriente amorosa de manera espontánea, pueden utilizar alguna forma de la Naturaleza que despierte ese sentimiento de grandeza, armonía y totalidad relacionado con lo Superior. 
Por su simpleza y universalidad, esta práctica puede ser también utilizada por hombres y mujeres de cualquier edad, raza y nación, de cualquier esfera social y cultural. No hay exclusiones de ningún tipo. 
4. El índice de avance en esta práctica es medido por la mejora del carácter: mayor tolerancia, disposición al servicio, autoconfianza, pérdida de miedos por el futuro y angustias por el pasado, menor cantidad de respuestas irascibles y violentas, sentimiento verdadero de unidad y solidaridad, tendencia a la verdad y a lo recto, etc. 
5. Utiliza los sentidos y la mente para ir más allá de ellos. 
La técnica se completa en la trascendencia de los fenómenos producidos por los cuerpos o envolturas del ser, más o menos sutiles.
Es en ese sentido que utiliza en las primeras etapas mantrams y alguna forma para ir progresivamente abriendo la conciencia a la totalidad, a lo oceánico y expansivo, a lo cósmico y sin forma. 
6. La técnica a la que nos referimos describe los pasos necesarios a ser realizados por nosotros con todo nuestro amor y buena voluntad. 
Pero la meditación en sí misma se da únicamente como resultado de la Gracia Divina. Esta Gracia toca el misterio y lo insondable de la Voluntad Superior. Ganar la Gracia es nuestra tarea al emprender cualquier práctica espiritual. 
Lo importante es no impacientarnos ni desilusionarnos por los resultados, o por nuestras limitaciones. 
Aprendemos de a poco a entregar los frutos de nuestra acción y a permitir que Dios trabaje en nosotros. Fe y autoconfianza son los pilares donde se asienta la disciplina espiritual. Fe en la figura del Padre Creador con Su Mano siempre extendida para ayudarnos a dar el paso y autoconfianza en la posibilidad de darlo a través de la guía interna, la voz del corazón. 
7. Por último, y quizás sea ésta la característica más importante, la Meditación en la Luz es la técnica recomendada por Sai Baba, quien es el Avatar encarnado de esta, era. El factor tiempo es aquí subrayado. 
Muchas otras técnicas fueron válidas para otros momentos de la humanidad en su conjunto y de algún hombre en particular. Hemos llegado al lugar exacto en que fue necesaria la llegada, o mejor la vuelta, de un Avatar para conducirnos a la meta. Es 
El quien nos dice que esta técnica es hoy la más apropiada para nosotros.

Para terminar quisiéramos sólo recordar palabras de Sai Baba: "el Hombre nace llorando porque no sabe quién es. En su llanto repite “so ham”, es decir, “Quién Soy”; si su vida tuvo sentido partirá habiendo encontrado la respuesta a su interrogante, partirá con una sonrisa, diciendo: “So ham” o sea Yo Soy Dios'." 
Hay mucho más para comentar, pero sobre todo para indagar y bucear en las profundidades de la experiencia. 
Todo esto quiere ser sólo una introducción para el estudio y fundamentalmente la práctica de la técnica, y tiene el sentido de incentivarnos a dar un paso más en la maravillosa aventura de vivir buscando la verdad y la felicidad. Sabemos con certeza, aunque a veces nos abrume el olvido, que ambas, verdad y felicidad, nos constituyen como esencia y como origen. 
Que Dios siempre nos guíe, para que podamos recordar.

Om Sai Ram 
 

MEDITACION: ASPECTOS BASICOS

Lugar: Es aconsejable tener un lugar fijo donde realizar la práctica, que nos permita estar a solas y sin que nos interrumpan. 
Podemos sentarnos frente a una mesita o estante sobre el cual colocaremos una imagen de nuestro Maestro espiritual, flores, sahumerio y una vela o una lámpara de aceite encendida, la que deberá estar a la altura de nuestros ojos y colocada sobre una vasija o plato para evitar accidentes. 
El lugar debe estar ordenado y limpio. El arreglo de los objetos debe ser agradable, dirigido a despertar nuestra inspiración y devoción. 
Postura: Es indispensable que la postura para meditar sea estable y cómoda, pues aquietando el cuerpo se estabiliza el flujo de la energía, ayudándonos a alcanzar una mejor concentración.

Podemos sentarnos en una silla, en el piso, sobre un almohadón o sobre una tarima de madera cubierta con un pedazo de tela. 
La clave es mantener la cabeza, el cuello y el tronco formando una línea recia, y luego ir relajándonos sin perder la postura alcanzada. Debemos relajar el cuello, los maxilares y los hombros en su postura natural. También aflojaremos las piernas desde la cadera hasta los pies. La mano derecha sobre la mano izquierda, y ambas descansando sobre el regazo sin tensiones, con los pulgares tocándose ligeramente. También se pueden poner las manos descansando sobre las rodillas, recordando colocar las palmas hacia arriba durante el día y las palmas hacia abajo por la noche. 
La vestimenta debe ser confortable y apropiada, tomando en cuenta la temperatura de la habitación. Es aconsejable quitarse los zapatos, especialmente si meditamos sentados en el piso. 
No conviene meditar acostados. 
Horario y regularidad: Es muy importante meditar todos los días a la misma hora y en el mismo lugar; de esta forma creamos un hábito que nos ayudará a realizar la práctica cada vez mejor. 
Si al llegar el horario no podemos estar en nuestro lugar habitual, realizaremos la práctica mentalmente donde estemos y recordaremos el estado de paz y armonía. 
El horario más adecuado para la meditación es el de la madrugada, cuando las actividades del día aún no han comenzado y por lo tanto no interfieren en nuestra práctica. Se aconseja comenzar la meditación entre las 3 y las 7 a.m., dependiendo del clima y las costumbres familiares. El horario de la noche es también asunto de costumbre: algunas personas utilizan la hora del crepúsculo y otras lo hacen antes de irse a dormir.

No conviene meditar luego de las comidas, pues el proceso digestivo no favorece la actividad mental. 
"No se bañen antes de meditar, porque el baño estimulará sus sentidos y se sentirán llenos de impulsos en todas direcciones." 
Duración de la práctica: 10 ó 15 minutos son suficientes para el principiante, ya que es mejor practicar unos pocos minutos con plena atención a permitir que la mente se distraiga con otros pensamientos. La práctica podrá ser fácilmente extendida, de manera natural y espontánea, cuando se alcanza un estado de paz y armonía. 
Antes de sentarnos a meditar, todo deberá estar preparado, con la llama encendida y los objetos ordenados. 
Alimentación: Es muy importante alimentarse correctamente pues somos lo que comemos. Se aconseja una dieta ligera y natural a base de cereales, harinas integrales, verduras y hortalizas, frutas, frutos secos, miel, etc. Una alimentación equilibrada y sana nos purifica mentalmente. 
Los alimentos enlatados, los procesados químicamente y los muy condimentados actúan negativamente sobre nuestra salud física y mental. También conviene evitar los tóxicos como las bebidas alcohólicas, cigarrillos, drogas, estimulantes y alucinógenos. 
Recordemos que Sai Baba nos dice que también es alimento todo lo que nos llega a través de los sentidos; por ello, es aconsejable buscar buenas compañías, buenas lecturas, evitar lugares muy ruidosos así como espectáculos violentos. 
Antes de ingerir alimentos podemos ofrecerlos a Dios, dando gracias con una plegaria, para que los bendiga, convirtiéndolos así en alimento para nuestra salud física y para nuestra evolución espiritual.

ALGUNAS ACLARACIONES

  La práctica de la meditación nos mejora y nos purifica. ¿Qué podemos hacer nosotros con esa mejoría? Podemos servir a nuestro prójimo y nutrir nuestras vidas con la Verdad, la Acción Correcta, la Paz, el Amor y la No Violencia. 
  ¿Qué hacer con los pensamientos que surgen en la mente? No hay que darles importancia, dejando que pasen por sí solos, sin reprimirlos mientras adoptamos la actitud de un testigo indiferente y dirigimos nuestra energía a retomar la práctica. 
  No debemos detenernos en la búsqueda de poderes extrasensoriales, pues la meta a alcanzar debe ser de bienaventuranza. 
  Cabe aclarar que la técnica de meditación es todo el proceso a realizar explicado en sus múltiples pasos y que el estado de meditación es un estado de dicha y bienaventuranza concedido por la Gracia Divina, en el cual uno se olvida de sí mismo, para fundirse con la Divinidad.

EJERCICIO DE VISUALIZACION

La visualización consiste en formar imágenes mentales a voluntad. Para ejercitar esa capacidad natural vamos a utilizar una llama, pues es la forma de la luz en nuestro corazón espiritual, es la esencia de nuestro Ser y símbolo del Amor. Además Sai Baba dice: "La llama no disminuye su brillantez aunque con la misma se enciendan muchas otras, por eso es el símbolo más apropiado del Eterno Absoluto". 
Miramos la llama que está frente a nosotros, observando cada uno de sus detalles, su forma, altura, colores, el calor que desprende, su luminosidad, etc. 
Luego de unos minutos cerramos los ojos y tratamos de reproducir la forma de la llama en nuestro entrecejo. Si no lo logramos, repetimos el ejercicio nuevamente, tantas veces como sea necesario para lograr la visualización.

TECNICA DE LA MEDITACION EN LA LUZ

Comenzamos la práctica pronunciando tres veces el OM (o múltiplos de 3) lentamente. El OM es el sonido primordial, fundamental, símbolo del Absoluto Universal. 
Si OM está compuesto de las letras A U M. La A emerge de la garganta, la U vibra sobre la lengua y la M termina en los labios. 
Imaginamos frente a nosotros a nuestro Maestro espiritual o la forma bajo la cual adoramos a Dios. Esa forma radiante de luz y energía divina nos ilumina. 
Le pedimos su guía y protección en esta práctica y nos encomendamos a El con nuestras propias palabras o con una plegaria. Si no amamos una forma de Dios en especial, podemos sentir Su Presencia imaginando una luz potente, limpia y clara. 
Luego muy calmados, respirando naturalmente por la nariz, sin forzar la respiración, llevamos la atención a cada inhalación y exhalación. 
Comenzamos a repetir mentalmente el mantra SOHAM (la H suena como una J muy suave) de 3 a 5 minutos de la siguiente manera: inhalamos SO y exhalamos HAM.

SOHAM significa Yo soy El, Yo soy uno con El, Yo soy el Uno, Yo soy Dios. Además es un mantra inherente al ser humano, que al respirar lo repite inconscientemente veintiún mil seiscientas veces por día, afirmando de esa manera su unidad con Dios. 
Llevamos la atención al entrecejo donde visualizamos la luz, con la forma de la llama de la vela. Si acostumbramos a adorar a Dios bajo una forma en especial (Cristo, Krishna, Buda, Sai Baba) o con una forma de la Naturaleza (flor, Sol, paisaje) podemos visualizar esa forma radiante de luz en el entrecejo. 
Hagamos descender esa luz hasta el centro de nuestro corazón espiritual iluminando el camino. Cuando la luz entre en nuestro corazón, en el centro del pecho, imaginamos una flor de loto. Los pétalos se abren uno por uno, inundando de luz cada pensamiento y sentimiento, cada emoción e impulso y disipando la oscuridad. Imaginamos que la luz se vuelve más grande, más brillante y que ilumina las piernas, brazos y tronco. 
Visualicemos la luz en nuestro corazón, como si tuviera millones de rayos, como un Sol que irradia su luz hacia todo el cuerpo. Esa luz purifica nuestra mente para que pensemos el bien, nuestros ojos para que veamos el bien, nuestros oídos para escuchar el bien, nuestra nariz para oler el bien y nuestra boca para hablar el bien. 
Ahora nos hemos convertido en instrumentos de Luz, es decir de Amor, e imaginamos que la luz brilla en nosotros cada vez más intensamente. 
Dejemos que esta Luz de Amor brille a nuestro alrededor envolviéndonos, y que irradie de nosotros en círculos cada vez más grandes, envolviendo a nuestros familiares, a quienes amamos, a nuestros amigos, compañeros, a los extraños y aun a quien por error consideramos como enemigo, pues él tiene la misma luz en su corazón. 
Seguimos irradiando la luz a toda la Humanidad, a todos los seres vivos, a toda la Creación. 
Nosotros somos uno con la luz que lo contiene todo, con la luz que lo compenetra todo, con la luz que abarca toda la Creación. 
Nosotros nadamos en esa inmensidad que es el Océano de Luz de Dios. 
Agradecemos a Dios por habernos guiado en esta práctica, con nuestras propias palabras o con una plegaria. 
Repetimos OM SHANTI SHANTI SHANTI sintiendo la paz dentro de nosotros. 
Recordemos lo que Sai Baba dice: 
"El proceso de meditar en la luz se tiene que entender como sigue: primero sientan que están en la luz, luego sientan que la luz está dentro de ustedes, después tengan la conciencia de que ustedes son la luz, ni más ni menos y sepan que la misma luz está en todos. " 
"Dios es la luz, la luz es Dios. No hay fronteras entre la luz de Dios y la luz que son ustedes, éstas se funden, se complementan." 
"El aspirante espiritual debe entender claramente que todos los sufrimientos y preocupaciones mundanos son temporales y transitorios, y que la repetición del Nombre de Dios y la meditación son para superar tales penas. Tiene que entender que el sufrimiento y las preocupaciones son externos, que pertenecen a este mundo y que la. repetición del Nombre de Dios y la meditación pertenecen al reino del Señor. " 
"Su progreso debe manifestarse por su carácter y su comportamiento. La meditación debe transformar su actitud hacia los seres y hacia las cosas, de otro modo es un engaño. "

Nota: Las comillas indican las palabras textuales de Sai Baba y pertenecen al libro "Sadhana, el Sendero Interno", Capitulo V. Para mayor información aconsejamos su lectura 
 

TECNICA DE LA REPETICION DEL 
NOMBRE DE DIOS

Esta es una técnica que consiste en la repetición del Nombre de Dios al tiempo que pasamos las cuentas de un rosario y visualizamos a nuestro Maestro espiritual. 
La repetición puede hacerse mentalmente, susurrada o en voz alta. 
Puede realizarse antes de la Meditación en la Luz o en cualquier momento del día. 
Sai Baba dice: "Tienen ustedes toda la libertad para escoger el nombre y la forma que les dará el suficiente aliento. Mientras meditan, la mente fácilmente se ocupa de otro asunto, toma otro camino. Tienen ustedes que tapar esa salida por medio del nombre y de la forma de Dios y vigilar que el flujo uniforme de sus pensamientos hacia el Señor no sea interrumpido; si se vuelve a interrumpir usen rápidamente el nombre y la forma otra vez, sin permitir que su mente se salga más allá de estos dos límites, nombre por un lado y forma por el otro; entonces la mente no podrá extraviarse en un tercer lado". 
Además: "Esta práctica debe hacerse repitiendo el nombre de Dios sin importar el número de veces que se propusieron (repetir), pero deteniéndose profundamente en la forma que representa el nombre y en los atributos divinos que connota, saboreándolo, deleitándose en El, gustando su dulzura, perdiéndose en su música. Siempre que hagan esta práctica deben tratar de mantener la conciencia en el Nombre" ("Dhyana Yoga").



LA SABIDURIA QUE LIBERA LA VIDA (Preguntas):

LAS CUATRO ETAPAS DE LA VIDA :

(* Aqui en PREGUNTAS Y RESPUESTAS,SAI BABA responde preguntas de su auditorio.)

P.: En este cosmos que es el cuerpo humano, ¿cuál es la mejor conducta o dharma a seguir? ¿Cuál estado es el más conducente a ese dharma? ¿Cuántos estados o etapas de la vida hay en total? 
R.:  Hay cuatro estados en total; si los conoces, tú mismo podrás decidir con cuál has de cumplir, al examinar tus propios logros, tu progreso y tus aptitudes. El celibato o la castidad o brahmacharya, el estado de jefe de familia o grihasta, el de anacoreta o uanaprasta y el de renunciante o sanyasa son los cuatro estados.

P.: Diferentes explicaciones han sido dadas por distintas personas a la palabra brahmacharya (castidad) y a la etapa de la vida que denota. Quiero saber de ti mismo el verdadero significado de esta etapa. 
R.:  Muy bien. Se cree que todos aquéllos que no se han convertido en jefes de familia merecen ser considerados en estado de castidad. Esto es erróneo. Solamente aquéllos que mantienen sus mentes alejadas de los engaños del mundo, que constantemente tienen ocupado el pensamiento en Dios, que no ven ni escuchan cosas vanas o meramente divertidas, que siempre buscan buen gusto, que no ceden ante la alegría o la tristeza, que mantienen su mente, su inteligencia y su autoconciencia en buenas condiciones mediante la incesante contemplación de la verdadera naturaleza de Brahma o divinidad. Sólo tales seres merecen considerarse en estado de castidad.

P.: ¿Qué significa exactamente grihasta o jefe de familia? 
R.:  El casarse y vivir con la esposa y los hijos no constituye el estado de gríhasta o jefe de familia, como piensa la mayoría de la gente. Sin dejar los deberes asignados a la casta o a su estado, la persona tiene que tratar a todos con igual consideración; a los parientes a la par de los demás. Tiene que estar consciente de los derechos de los ancianos y de las obligaciones de los menores; tiene que estar lleno de compasión y siempre dispuesto a ayudar; debe tratar con amorosa bondad a todos los que dependan de él; debe volverse más sabio con cada nueva experiencia del mundo; debe familiarizarse con los Shastras (Códigos de moral) y estar alerta para cumplir con el dharrna (rectitud) y evitar lo que no es dhármico; debe estimular y proteger a su esposa e hijos con sentido de responsabilidad; tiene que eliminar los ocho egoísmos: el orgullo que se desarrolla por motivos de familia, de riqueza, de carácter, de belleza personal, de juventud, de erudición, de lugar de nacimiento y aun por logros de austeridad. Asimismo debe estar consciente de las cuatro metas: conducta moral, búsqueda de riqueza, deseo legítimo y liberación (dharma, artha, kama y moksha), sin orgullo alguno por sus posesiones materiales aunque pueda tenerlas en abundancia; utilizar una porción del día para servir a los demás, sin ninguna mala intención contra otro hogar; ha de ser merecedor de la confianza de su esposa y, contando con una esposa en quien confia, cada uno comprendiendo al otro y con plena fe en él; tales son las maneras como se manifiesta el jefe de familia.

P.:  ¿Qué significa vanaprasta o anacoreta? 
R.:  Significa que el hombre que está en esa etapa siente que todas las dualidades son falsas y sin base. Abandona todos los deseos; deja todo apego por el mundo; se disgusta al vivir en lugares populosos; se muestra ansioso de lograr la victoria a través de la repetición de un mantra (fórmula mística poderosa) y así llevar una vida de austeridad, comiendo con moderación alimentos sin cocer, principalmente frutas y hojas; anda en compañía de sabios y profetas; escucha sus enseñanzas y camina resueltamente por el sendero de la realización del Señor. El anacoreta debe obtener la aprobación de su esposa cuando se muda a la soledad de la vida para dedicarse a las prácticas espirituales, y también debe dejar suficiente provisión para sus hijos. Sin embargo, si su esposa quiere acompañarlo, tiene que llevarla consigo en su jornada espiritual. En lo sucesivo, tendrán que vivir como hermano y hermana y no como esposo y esposa. Siempre y cuando esta nueva relación se mantenga, la vida en el hogar también puede ser transformada en el ámbito propicio para el estado de anacoreta. Por otra parte, si se sigue con la vida anterior, la vida en la selva no constituye el estado de anacoreta. El anacoreta no debe quedarse en las residencias de la gente casada. Debe observar los votos prescriptos para cada estación del año. Tiene que desafiar a la lluvia, al sol y al frío durante las estaciones. Debe estar siempre vigilante para no dejarse arrastrar hacia los placeres físicos por la veleidad de la mente. Debe buscar y encontrar placer únicamente en la contemplación del Señor y en el disfrute de su gloria.

P.:  ¿Qué significa el sanyasa o renunciante? 
R.:  El renunciante está por encima y más allá de toda incitación al placer sensual u objetivo. El que practica la renuncia, el renunciante, considera la contemplación del Señor como el aliento mismo de su vida, una necesidad esencial, en todo tiempo y en todo lugar, para su existencia misma y deriva gozo únicamente de esta contemplación. Sabe que la riqueza y el parentesco, el afecto y el apego, son todos atributos momentáneos y están sujetos a declinación y fin. Prescinde de los recordatorios externos incluso de su casta, y de ritos tales como el de conducir el niño hacia el Maestro o cordón del brahmin (sacerdote); viste la túnica ocre del mendigo; evita vivir en lugares populosos; se nutre del alimento que otros le dan, por poco que éste sea; no vitupera el lugar donde no obtiene alimento; no come dos veces en el mismo lugar ni duerme dos noches seguidas en igual sitio y hasta domina las tentaciones de dormir y comer; le importan poco los rigores de las distintas estaciones; siempre está contento y feliz en la compañía del Señor, a quien invoca en su meditación.

P.: En la actualidad hay mucha gente vestida de túnica color ocre que anda por ahí ostentándose como renunciantes. ¿Observan todos ellos las disciplinas que acabas de mencionar? 
R.:  Por supuesto, no falta gente así ataviada sin merecerlo. Pero no podemos decir que todos estén en ese caso.

P.: Hay muchos que, aunque son renunciantes, instalan ashrams (lugar donde habita un Maestro con sus seguidores donde se realizan prácticas espirituales), se establecen en asuntos y posesiones mundanos y luchan por obtener pompa y poder también mundanos. ¿Qué se puede decir de éstos? 
R.:  Para lograr la renuncia auténtica y evitar toda clase de agitaciones mentales, las instituciones como los ashrams que mencionas constituyen grandes obstáculos. Para aquéllos que deberían abandonar toda actividad basada en el interés, el esfuerzo que deben hacer para el mantenimiento y progreso del ashram resulta ser un obstáculo en el sendero. No necesito decirte con qué nombre debe designarse a tales supuestos renunciantes. Sólo puedo decirte que no merecen ese nombre.

P.: Swami, ¿cómo puede considerarse esclavizante el esfuerzo que se haga para el progreso de los ashrams, que ayudan a gente como nosotros a conocer los medios para alcanzar la liberación? ¿Y cómo podrían los ashrams subsistir sin dinero? Ojalá que no sea una falta el aceptar la ayuda que voluntariamente les ofrezcan 
R.:  ¡Mi querido amigo! Es un robo romper una cerradura y sustraer los valores que protegía; es robo si se obtienen a través de una perforación en la pared; robo es también si con palabras suaves pronunciadas a la luz del día, alguien persuade a otro para que se deshaga, en su favor, de sus valores. El que un renunciante pose su mirada en la riqueza, cualquiera sea el motivo, resulta perjudicial para su progreso espiritual. Debería asignar todas esas tareas a algún devoto merecedor de su confianza y quedar solamente como un observador indiferente. Su deber consiste en procurar que las personas que buscan su auxilio reciban ayuda espiritual, y no en ayudar a que el ashram se levante y prospere. Las llamas del deseo de que el ashram crezca aumentarán hasta convertirse en una hoguera de egoísmo que acabará por quemar todo lo que es loable en el renunciante, especialmente su bienaventuranza. El fuego destruirá no sólo al renunciarte mismo sino también a aquéllos que de él dependan para ser guiados. ¡El sentido del "yo" y "lo míó" son chispas causantes de destrucción! El hombre debe apegarse a guías que carezcan de esos sentimientos. ¡Pero cuando el ashram se convierte en el factor primario, el llamado "guía" tiene que apegarse a los hombres! Cuando debería ser al revés. No depender del mundo y estar libre de toda atadura. Esa es la señal del renunciante.

LIBERACION Y KARMA

P.: Se habla también de los que han dejado toda obligación mundana o "auadhutas ". ¿A quiénes se nombra así? ¿Cuáles son sus cualidades? 
R.:  Al igual que los anacoretas y los renunciantes, los "auadhutas" también deben estar libres de todo apego y odio; no tienen que interesarse por lo que les rodea; trátese de un bosque o de una población, no les debe preocupar en lo más mínimo. No deben tener, tampoco, ninguna relación con los demás. No prestar atención al pasado, al presente o al futuro. Andar sobre espinas o sobre rocas, silenciosos, sonrientes consigo mismos, siempre contentos, siempre alertas, sin buscar comodidad ni abrigo, ni lugar donde dormir o tomar alimento; pues la bienaventuranza será su único sustento. Hay "auadhutas" aun hoy día en los Himalayas, en cuevas silenciosas, sumergidos en su propia beatitud interna. No todos pueden verlos. Sólo la buena fortuna puede llevarte hasta su presencia. 
Pero hay muchos que pretenden ser "auadhutas" y andan por ahí ostentando inmerecidamente ese nombre. Los que son auténticos no buscan a los hombres, ni aparecen en público. Aun si por haber perdido el camino llegan a encontrarse entre los hombres, simplemente se escurren en silencio para no atraer la atención. Cuando se encuentren con un "auadhuta" que se mueve libremente en la compañía de otros y que se mezcla en asuntos humanos, ¡tómenlo más bien por un monstruo, un mensajero de Yama, el Dios de la Muerte!

P.: ¿Cuánto tiempo queda uno sujeto por las obligaciones y deberes relativos al cuerpo? 
R.:  En tanto que no se conozca al Alma Individual. Cuando ésta es descubierta y reconocida, ya no hay más sujeción.

P.: ¿Cuánto tiempo es uno consciente de esta Alma Individual misma? 
R.:  Hasta que el riachuelo se reúna con el mar. Hasta que la corriente del individuo llegue a la fuente de donde vino, el Mar del Supremo o el Absoluto Universal (Paramatma).

P.: ¿Qué es la liberación o moksha? 
R.:  Es la supresión de todo lo que ata. Es decir, el hecho de alcanzar la verdadera naturaleza del Atma siempre existente, siempre estable, siempre pura; el deshacerse del principio del cuerpo siempre cambiante, siempre irreal, siempre impuro.

P.: Ese logro no es para todos, ¿o sí, Swami? 
R.:  ¿Por qué dices eso? Todo aquél que se equipa adecuadamente puede lograrlo; los que hacen el esfuerzo lo están ya logrando en parte. Todo enfermo tiene derecho a la medicina; no puede decirse que sólo algunos tienen derecho a ella. Sin embargo, si la medicina es cara, sólo aquéllos que pueden pagarla podrán beneficiarse con ella. La gracia del Señor es dificil de obtener; tiene que pagarse por ella un precio elevado. Paga el precio, es decir, obténla con prácticas espirituales valiosas y la gracia del Señor te salvará de esa enfermedad que provoca el asociar al ser con las actitudes cambiantes de la mente finita.

P.: ¿Quiénes son los que más necesitan de estas prácticas? 
R.:  Todos los que anhelan salvarse de la corriente de nacimientos y muertes que los está arrastrando ahora.

P.: Baba, ¿cuál es la causa de que el hombre nazca? 
R.:  El impacto del karma  .

P.:  ¿Cuántas variedades de karmas hay? 
R:  ¡Tres! Malo, bueno y mixto; algunos agregan un cuarto karma, el karma del conocimiento, que no es ni bueno ni malo.

P.:  ¿Qué es el karma malo? 
R:  Consiste en todos los actos ejecutados sin temer a Dios o sin temor de caer en el pecado; todos los actos ejecutados mientras se está bajo la influencia de los seis enemigos: el deseo, la ira, la avaricia, el engaño, la arrogancia y la envidia; todos los actos que revelan la bestia dentro del hombre, que indican que no posee discernimiento, agudeza intelectual y renunciamiento; que están desprovistos de compasión, rectitud, verdad, paz y amor... éstos son karmas malos.

P.:  ¿Y los karmas buenos? 
R.:  Todos los actos hechos con temor a Dios y al pecado; todos los actos hechos con Verdad, Rectitud, Paz y Amor; éstos son los karmas buenos.

P.:  ¿Cuáles son los karmas mixtos? 
R.:  Son unos que forman un grupo interesante. Ejemplo: aunque los actos son buenos, aunque aparentemente son motivados por el temor a Dios y al pecado, aún así, revelan impulsos que son precisamente opuestos. Como en el caso de algunas personas que establecen hoteles de descanso o centros de distribución de agua... ¡pero no les pagan bien a sus empleados, ni con la debida puntualidad! Su verdadero propósito es tan sólo obtener alguna fama. Dan a los pobres solamente ropa inservible y monedas gastadas. En cualquier obra que hicieren, su propósito es obtener publicidad.

P.: Hablaste también del karma del conocimiento, Swami. 
R.: Sí, el karma del conocimiento es el nombre que se usa para todos aquellos actos ejecutados con el objeto de aprender en las sagradas escrituras, o de los ancianos o los maestros, la forma de escapar del cautiverio de la dualidad y de la falsedad del mundo, y los que se realizan para desarrollar la fe en el valor de la verdad, del deber, de la paz y del amor; en fin, todos aquellos actos que conducen a la fusión del individuo con el Absoluto Universal.

SABIDURIA Y DEVOCION

P.: Swami, con frecuencia he escuchado a personas usar la palabra amanaska. ¿Qué significa? 
R.:  Toda esta creación, cuando se realiza como si solamente fuera vista por el Eterno Observador, el Testigo, sencillamente desaparece, como la niebla al ser disipada por el Sol. Esa etapa es conocida como amanaska o sin percepción.

P.: ¿Qué ocurre con el conocimiento? 
R.: ¡Hasta ése desaparece!

P.: Este Testigo que mencionaste, ¿dónde reside en la etapa del sueño? 
R.:  Está en el individuo (jíva y no sólo atestigua sino que también teje y recrea todo lo que ve.

P.: ¿Y durante el sueño profundo? 
R.: Está en la realidad plena (la inalterable). 
P.: ¿Y en la cuarta etapa, la etapa más allá del sueño profundo, el estado de conciencia absoluta (turrilla) 
R.: Está fundido en esa entidad inmutable.

P.: ¿Qué se quiere decir con el término paramarta? 
R.:  Paramarta, es decir, más allá y por encima de este mundo limitado por el cuerpo y los sentidos.

P.: También se habla de paramapada  ¿Cómo es eso? 
R.: Estar desprovisto de nombre forma y de acto forma.

P.: Swami, ¿trasciende Dios al Universo o es inmanente a él? 
R.:  Dios llena el universo y también está más allá; así que no hay lugar fuera de El; todos los lugares están dentro de El y todos los nombres son suyos; ninguno le es ajeno.

P.: ¿Cómo debe uno referirse a la divinidad que llena el universo? 
R.:  Puede llamársele con diversos nombres: El Abierto e Ilimitado; El Sin Cuerpo; La Más Completa Plenitud; El Inasequible por la palabra o el pensamiento. Tiene muchos nombres.

P.: ¿Es este Sat (existencia), esta entidad, antigua, eterna o nueva? 
R.:  Por supuesto que es eterna.

P.: ¿Cuál es la meta final de la vida? 
R.:  Desde luego que la liberación.

P.: Al hablar de sabiduría, Swami, he escuchado a la gente mencionar cuatro tipos de sabiduría. ¿Cuáles son? 
R.:  Sí; son anuikshiki, trayi, carta y dandaniti.

P.: Estos nombres son todos nuevos para mí. ¿Qué es exactamente anufkshiki? 
R.:  Es la ciencia mediante la cual uno es capaz de distinguir entre el Ser (Atma) y el no Ser.

P.: ¿Y trayí...? 
R.:  La ciencia mediante la cual uno puede alcanzar el cielo a través de los rituales apropiados y del cumplimiento del karma.

P.: ¿Qué es lo que carta enseña? 
R.: La agricultura y otras actividades productivas.

P.: ¿Qué significa dandaníh.? 
R.:  Los gobernantes y los guardianes de la sociedad gobiernan y vigilan según esta ciencia que es esencial para ganar y disfrutar las riquezas y las cosechas.

P.: ¿Cuál de esas ciencias arroja al hombre al ciclo de nacimientos? 
R.:  Todas excepto la primera (el anuikshik).

P.: El dominio de la mente es considerado como esencial para la victoria espiritual. ¿Cuáles son las virtudes que tenemos que cultivar para purificar la mente? 
R.: Hay cuatro virtudes principales: maitrí, kar una, mudita y upeksha.

P.: Tengo que molestarte, Swami, para que me expliques éstas. 
R.:  La camaradería y la compañía de los humildes y los buenos, el afecto por el nombre y la forma del Señor están incluidos en maitri, y karuna es la bondad que uno siente por los afligidos.

P.: ¿Qué es la virtud llamada mudita? 
R.:  Mudfta es la alegría que uno siente cuando se encuentra con gente caritativa, que sirve a los demás, que ayuda a los afligidos, etcétera.

P.: ¿Y upeksha? 
R.: El no involucrarse en lo que no le concierne; no inquietarse por los malvados, ni amándolos ni odiándolos. 
P.: Igual que de estas cuatro virtudes, también se habla de cuatro clases de devoción; ¿cuáles son, Swami? 
R.:  Mi querido amigo, todas sus diversas clases pueden incluirse en cuatro categorías: artha, arthartí; jyñasu y jñanL Artha es la persona que está atormentada por la agonía y el sufrimiento.

P.: ¿Qué significa arthartO 
R.:  Que alguien desea artha o sea riqueza o poder espiritual y que con ese fin tales personas adoran a Dios y le ruegan para recibir ese don. 
P.: Los jyñasus que mencionaste, ¿quiénes son? 
R.:  Aquéllos que buscan la liberación constantemente y con ahínco, y que van en busca de lo Absoluto.

P.: ¿Y el jñani? 
R.:  Aquél que ha escapado de la conciencia dual, que ha conocido su unidad con la verdad fundamental del universo.

P.: Dinos los nombres de algunos que hayan logrado fama a través de estas clases de devoción, Swami. Entonces nos será más claro. 
R.:  Ah, hay muchos hombres. Entre los devotos artha puedo mencionarte a Draupadi, Prahlada, Sakubai; entre los deseosos de riqueza a Dhruva, Arjuna y otros; y entre los jyñasus, a Udhava y Radha; entre los jñanis, a Suka, Sanaka y otros.

YOGA Y LIBERACION :

P.: Cometemos muchos pecados, pero también realizamos muchos actos meritorios con este cuerpo y esta mente, Swami! Ellos nos traen sufrimiento o alegría; ahora bien, este "yo" del que hablas, ¿es el hacedor, el que experimenta sufrimiento o alegría? 
R.:  Ni por un momento. Aquél que hace es el hacedor; hacer es una modificación. Hacer es producir una modificación, ¿no es así? De manera que la persona aparece como si estuviera modificando, pero el "Yo" no sufre modificación. Es lo fijo; de modo que no es afectado por nada. Hacer es la cualidad del ser interno (anthakarana) . Así que el "Yo" asume la apariencia de hacedor y receptor de los frutos de la acción.

P.: Si es así, ¿cómo podemos saber respecto a la entrada en este mundo y la salida de él para ir a otro? 
R.: Es el ser interno anthakaram el cuerpo sutil o Ungadeha, lo que muda cuando se va de este mundo a otro, de un nacimiento a otro, según el mérito acumulado. Es el limitado cuerpo sutil lo que entra y lo que sale. Tú, que eres como el cielo, eres omnipresente e inafectado, no llegas a este mundo ni partes de él. Tú no tienes esa naturaleza.

P.: Entonces, ¿cuál es el medio para el logro de la liberación? 
R.:  La comprensión o conocimiento es el medio.

P.: Algunos grandes hombres dicen que el yoga es el medio. ¿Es eso verdad? 
R.:  También eso es verdad. Puede haber dos caminos hacia un mismo lugar, ¿no es así?

P.: ¿Cuál es el mejor camino? 
R.:  Ambos son buenos e importantes y lo llevan a uno al mismo destino; sólo que no se puede viajar por ambos a la vez. La gente puede escoger el camino que más se acomoda a sus impulsos internos y hacer las prácticas que llevan a ese sendero. Los dos liberan a los aspirantes de su cautiverio.

P.: Swami, ¿se adquiere el conocimiento por el yoga o es el conocimiento lo que lleva al yoga? 
R.: El yoga da el conocimiento; ese conocimiento confiere la liberación fácilmente. Esta es la posición correcta.

P.: ¿Cuál es el efecto del yoga? ¿Cómo ayuda? 
R.: El yoga es como el fuego (agni); por eso es que se usa la palabra yogagni. Quema todos los pecados y así, el ser interno se vuelve puro. Cuando eso ocurre, nace el conocimiento. El esplendor de ese conocimiento disipa las tinieblas de la ignorancia y del error; ésa es la liberación.

P.: ¿Tiene el yoga tanta potencialidad? 
R.: ¿Por qué preguntas si tiene...? La tiene. Por erudita que sea un persona, por grande que sea su desapego y profunda su sabiduría, a menos que domine sus sentidos no puede aspirar a la liberación. Sin yoga, no puede librarse del pecado, su ser interno no se vuelve puro y sin un ser interno puro, el conocimiento no puede adquirirse; y sin el conocimiento, no puede haber liberación. Así que el yoga es el cimiento mismo.

P.: ¡Esto es algo difícil de seguir, Swami! Dame un ejemplo para hacerlo más sencillo, que sea comprensible hasta para los ignorantes. 
R.: Cuando la tormenta está en su apogeo, ¿puede alguien encender una lámpara? Así, cuando los deseos sensuales están soplando con fuerza, la lámpara del conocimiento tampoco puede arder o pronto se apagará aun cuando se logre encenderla.

P.: ¿Qué se gana con el yoga? 
R.:  Se logra la destrucción de todos los impulsos y compulsiones hacia el mundo sensorial. Se domina a la mente y su agitación.

CONOCIMIENTO Y YOGA

P.: Has estado diciendo que el conocimiento es esencial; bueno, ¿cuál es exactamente su función? 
R.:  El conocimiento te hace realizar la propia forma del Atma (Atmasuarupa), es decir, tu propia realidad. 
P.: ¿Y el yoga? Si una persona no tiene ningun yoga, ¿qué sucede entonces? 
R.:  Es como un hombre cojo.

P.: ¿Y si no tiene conocimiento? 
R.: Es como un hombre ciego.

P.: Se dice que el yoga limpia todas las manchas, que borra todas las faltas. ¿Cómo ocurre esto? 
R.: ¿Puede el arroz volverse comestible sin ser antes cocido? Mediante el yoga y otras disciplinas la inteligencia se suaviza. Al yoga se le llama por eso tapas, calor; entonces quien lo practica se vuelve tapta, caliente. Además, el yoga y el conocimiento son como el aceite y la llama. El aceite es el yoga y el conocimiento es la llama luminosa de la lámpara.

P.: Swami, perdóname por preguntar esto. Hay ahora tantos que enseñan Vedanta; ¿han realizado todos ellos esta verdad, han experimentado esta realidad? 
R.:  ¿Cómo podría decirse eso? Ustedes mismos pueden juzgarlos. Vean si tienen pureza de corazón, pureza de pensamiento, pureza de mente y conocimiento del inherente e inmanente Absoluto Universal (Paramatma); sólo ésos tienen derecho a enseñarla, pues solamente ellos pueden experimentar el Vedanta.

P.: La enseñanza de aquéllos que no tienen tales cualidades, ¿beneficiará en algún grado por lo menos? 
R.:  Una buena descripción de diversos bocadillos deliciosos y platillos sabrosos no saciará al hambriento. El Vedanta no puede enseñarse con palabras como ésas, tiene que ser experimentado para satisfacer. De nuevo digo, el sólo escuchar aun con deseo de aprender tampoco es efectivo, a menos que el maestro tenga desapego por los objetos sensoriales; de lo contrario, su enseñanza será como el parloteo del loro. Aquéllos que vienen a escuchar sin deseo de aprender y de beneficiarse, sólo participan en demostraciones exhibicionistas.

P.: Baba, dices que la pureza del corazón, la pureza de la mente y el conocimiento del Inmanente y Trascendente Absoluto Universal, son esenciales. Entonces, ¿de qué sirve la práctica espiritual? ¿Qué se hace con el cuerpo compuesto de los cinco elementos? ¿No es suficiente que uno adquiera el conocimiento de la auténtica forma de uno mismo? 
R.: ¡Bonita conclusión! ¿,Simplemente porque el timón es esencial, ya concluyes que el bote resulta innecesario? ¿Cómo puedes atravesar el río solamente con el timón? Comprende que el Señor te ha otorgado el cuerpo como un bote para cruzar el mar de los nacimientos y muertes y la conciencia es lo principal que hay en el mismo. Ese es el primer paso en el Vedanta. El conocimiento de la verdadera forma de uno es en realidad el timón. Pero eso no es suficiente; los hábitos y las disciplinas físicas también tienen que ser atendidos. Para alcanzar la etapa etérea eterna es importante un cuerpo disciplinado.

P.: Otra duda me aflige, Swami. Hablando de disciplinas fisicas, ¿puedo saber si la sabiduría divina (Brahrnauidya) hace alguna distinción entre hombre y mujer? 
R.: ¡Bien, mi muchacho! En este bote no se hace tal distinción. La sabiduría y el sentido común no dependen para nada del sexo. Todos los que están enfermos tienen derecho a ser curados con medicina, ¿,no es así? Del mismo modo, todos los que tienen la enfermedad del nacer y morir tienen derecho a la Sabiduría Suprema, que es la medicina que la cura. Quizás no todos puedan tener acceso a esa maravillosa medicina, pero no se puede alegar que algunos no tienen derecho a ella.

P.: Pero Swami, ¡hay eruditos en Vedanta que dicen que las mujeres no tienen autorización para aprender o practicar la sabiduría. Los botes no son de la misma naturaleza, según parece. 
R.: ¡Hijo mío! Como ya dije, ambos tienen igual derecho a la medicina. Pero ambos tienen que seguir un régimen diferente para que la medicina opere en el sistema. La contemplación de la base esencial de uno mismo (Brahmabhauana) es la medicina; junto con ella hay que seguir rigurosamente el régimen requerido del conocimiento Uñana) y renunciación (uairagya). Las mujeres probablemente no puedan observar este régimen disciplinado tan rigurosamente como los hombres, puesto que son más débiles. Quizás la razón por la que esta gente les niega a las mujeres el derecho a esa medicina sea esa debilidad. Pero todos, trátese de hombres o de mujeres, todos aquéllos que puedan observar las restricciones y reglas señaladas, tienen igual derecho a beneficiarse con la medicina de la Sabiduría Suprema. Ese es mi veredicto.



  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
 
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publicado por masallaesoteric a las 17:09 · Sin comentarios ·  Recomendar
 
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