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Blog de masallaesoteric
31 de Agosto, 2010 · General

CASTAÑEDA,FILOSOFIA NAGUAL :


CASTAÑEDA,FILOSOFIA NAGUAL :

CARLOS CASTANEDA (VIDA Y OBRA) - LOS CHAMANES - FILOSOFÍA NÁHUATL - TENSEGRIDAD - LA MUERTE DE DON JUAN Y CASTAÑEDA - CASTAÑEDA CONOCE A DON JUAN - ENSEÑANZAS DE DON JUAN (I,II Y III) - CASTANEDA ENTRE COMILLAS - NOTAS BRUJAS - LAS TECNICAS MAGICAS NAGUALES - CITAS DE OBRAS DE CASTAÑEDA.


CARLOS CASTANEDA (VIDA Y OBRA) : 
 

En sus escasísimas apariciones en público, impedía que nadie registrara su voz ni fotografiara su imagen, dado que mantenía que tales sistemas para congelar la imagen de una persona frenan la evolución interior. Todo comienza con la preparación del trabajo final de su doctorado en antropología por la Universidad de los Ángeles. Un estudio que le llevará al desierto de Arizona, en México. En una ciudad fronteriza, en la misma parada de autobuses, se encontró con un aciano indio de la etnia yaqui, Juan Matus, de Sonora (México). Un chamán que le introducirá en la tradición oculta que sobrevivía desde hacía más de 2000 años.

Antropólogo autor de Las Enseñanzas de Don Juan, y diversos otros libros como El arte de ensoñar, El Fuego interior, y El Lado Activo del Infinito, derivados de su experiencia personal iniciática dirigida por el indio yaqui Juan Matus. El uso de peyote (hongo alucinógeno) para vivir experiencias parapsíquicas, le abrió la percepción de realidades multidimensionales que fueron demoliendo sus rígidos y escépticos esquemas académicos de pensamiento.

Apoyándose en este autor, en ambientes donde había consumo de drogas tales como marihuana, la drogadicción pretendía ser sustentada como favorable para lograr "experiencias trascendentales".

Lejos de ser una apología de tal adicción, la obra de Castañeda muestra las costumbres indígenas en el sabio manejo de alucinógenos que, fuera de ese contexto cultural, y derivado su consumo para simple evasión u otros usos sin el conocimiento -y autoconocimiento- necesario, producen efectos contraproducentes.

Las enseñanzas de su instructor indígena tuvieron lo que éste llamó "el quid del asunto", en la revelación de que un depredador que vino de las profundidades del cosmos para tomar control de nuestras vidas, es el responsable de que los seres humanos estén como están, siendo sus prisioneros. Todas las técnicas para desarrollo interior enseñadas en la obra de Castañeda, no serían otra cosa que tácticas dentro de una estrategia para liberarnos del referido "depredador".

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''¿Qué cosa es, don Juan?'', pregunté. ''Veo negras sombras fugaces por todos lados''. ''Ah, eso es el universo desatado'', dijo, ''inconmensurable, no linear, fuera del ámbito de la sintaxis. Los hechiceros del antiguo México fueron los primeros en ver tales sombras, así que comenzaron a seguirlas por donde quiera que iban.

Las vieron tal y como tú las ves ahora, y las entendieron como aquella energía que fluye a lo largo del universo. Luego descubrieron algo trascendental (...). Descubrieron que todos tenemos un compañero de por vida... Tenemos un depredador que vino de las profundidades del cosmos para tomar control de nuestras vidas. Los seres humanos son sus prisioneros. El depredador es nuestro amo y señor. Nos ha convertido en seres dóciles y desvalidos. Si queremos protestar, suprime nuestra protesta. Si queremos actuar independientemente, exige que no lo hagamos. (...) 
  
 

Has llegado, por el mérito de tu esfuerzo, a lo que los shamanes del antiguo México llamaban el quid del asunto. Yo he estado todo este tiempo andándome por las ramas, insinuándote que hay algo que nos tiene prisioneros. Y a no dudarlo, ¡hemos sido hechos prisioneros! Éste era un hecho ineludible de carácter energético del cual tenían pleno conocimiento los hechiceros del antiguo México''.

Carlos Castaneda

El Lado Activo del Infinito

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CASTAÑEDA,LA FILOSOFIA NAGUAL :

Carlos Castaneda.

Castaneda era un famoso antropólogo, autor de varios libros sobre la cultura de los antiguos brujos mexicanos. En ellos cuenta que, siendo aún estudiante en la Universidad de California, fue hacer trabajo de campo entre los indios yaquis, al norte de México, a fin de aprender sobre las plantas medicinales que ellos utilizaban.

En uno de sus viajes se encontró con un viejo yerbero que tenía fama de hechicero, quien se le presentó como Juan Matus. Con el paso del tiempo, el anciano lo tomó como aprendiz y le introdujo en una dimensión totalmente desconocida para el hombre moderno: la sabiduría tradicional de los antiguos videntes toltecas, comúnmente conocida como “brujería” o “nagualismo”.

En una docena de libros, Carlos relata una relación de maestro y aprendiz que duró trece años. En ese tiempo, fue sometido a un arduo entrenamiento que le llevó a corroborar personalmente los fundamentos de esa extraña cultura. Las experiencias adquiridas durante su aprendizaje terminaron haciendo que el joven antropólogo sucumbiese ante la fascinación del conocimiento y fuese absorbido por el sistema de creencias que estudiaba. Este desenlace le alejó bastante de sus metas originales.

“Nagualismo” era el nombre que daban los brujos del México prehispánico a su sistema de creencias. De acuerdo con la historia, aquellos hombres estaban profundamente interesados en su relación con el universo, a tal grado, que se dieron a la tarea de investigar los límites de la percepción a través del uso de plantas alucinógenas que les permitían cambiar los niveles de conciencia.

Después de practicar durante generaciones, algunos de ellos aprendieron a “ver”, es decir, a percibir el mundo, no como una interpretación, sino como un flujo constante de energía. El nagualismo consiste en un conjunto de técnicas diseñadas para alterar la percepción cotidiana, produciendo fenómenos psíquicos y físicos de extraordinario interés.

Por ejemplo, la tradición mexicana afirma que un nagual es capaz de transformarse en un animal, pues ha aprendido a soñarse a sí mismo en una forma diferente a la de un ser humano. Detrás de esta creencia popular está el hecho de que los brujos exploran su subconsciente con el propósito de arrojar luz sobre aquel ámbito desconocido de nuestro ser.

El nagualismo fue durante miles de años una práctica socialmente aceptada, tal como entre nosotros lo es la religión o la ciencia. Con el tiempo, sus postulados ganaron en abstracción y síntesis, convirtiéndose en una especie de propuesta filosófica cuyos practicantes llevaron el nombre de toltecas.

Los toltecas no eran lo que comúnmente entendemos por brujos, es decir, individuos que usan fuerzas sobrenaturales para dañar a otros, sino hombres y mujeres extremadamente disciplinados e interesados en complejos aspectos del estar conscientes.

En sus libros, Carlos se esforzó con mucho talento por adaptar el conocimiento de los naguales a nuestro tiempo, sacándolo del ambiente rural y haciéndolo accesible a personas con formación occidental. A partir de las "Enseñanzas de Don Juan", él definió las premisas del camino del guerrero o el camino de la conducta impecable, consistentes en control, disciplina y esfuerzo sostenido. Una vez interiorizados, estos principios llevan al practicante a otras técnicas más complejas, cuyo objeto es percibir el mundo de una manera nueva.

Logrado esto, el estudiante está en posición de moverse por el ámbito de los sueños en forma voluntaria y conciente, tal como lo hace en su vida cotidiana. Esta técnica se complementa con lo que don Juan denominó “el arte de acechar” o el arte de conocerse a sí mismo, y con un ejercicio diario llamado “recapitulación”, porque consiste en repasar los eventos de nuestra historia personal para encontrar su trama oculta.

Tanto el ensueño como la recapitulación hacen posible la creación del “doble” energético, una entidad prácticamente indestructible, capaz de actuar por cuenta propia. Uno de los descubrimientos más relevantes de los videntes toltecas, fue que los seres humanos poseemos una configuración luminosa o campo energético en torno a nuestro cuerpo físico.

También vieron que unos pocos venían con una configuración especial dividida en dos partes. A estos les llamaron naguales, es decir, “personas duplicadas”. Por su particular conformación, el nagual tiene mayores recursos que el común de las gentes. También vieron que, a causa de su doblez y excepcional energía, son líderes naturales.

A partir de estos descubrimientos, fue inevitable que los videntes se estableciesen según los mandatos de la energía, organizando grupos armónicos cuyos participantes se complementaban entre sí. Los guerreros de estos grupos estaban comprometidos con la búsqueda de nuevos niveles de conciencia. Con el tiempo, comenzaron a darse cuenta de que, detrás de sus prácticas y formas de organización, había una regla impersonal.

En este sentido, la regla es la descripción del diseño y los medios por los cuales pueden unirse las diversas conformaciones luminosas de la especie humana, a fin de integrar un solo organismo denominado “la partida del nagual”. La meta de estos grupos es la libertad total, la evolución de la conciencia al punto de poder viajar por el océano de la energía cósmica, percibiendo todo lo que nos es accesible.

Existe una sección especial de la regla que describe cómo se entrelazan las diversas generaciones de guerreros formando linajes, y cómo los linajes se renuevan cada cierto tiempo. A Carlos le tocó vivir una de esas etapas de renovación. Sin embargo, él mismo no entendió lo que esto significaba, hasta que recibió un mensaje que le orientó hacia la divulgación de la enseñanza.

¿Antropólogo o Brujo?

Los diez libros que Carlos Castaneda publicó entre 1968 y 1998 lo erigieron en un autor que rompió la mayoría de los moldes ortodoxos, para convertirlo en un personaje único en sí mismo y difícil de interpretar en su justa dimensión. Es que su obra fue abarcando, a lo largo de esas tres décadas, un trabajo realmente increíble de recopilación de una sabiduría perdida en el tiempo, cual fue la de los indios mexicanos, descendientes de los Toltecas.

Fallecido en abril de 1998 en alguna de sus residencias de California, afectado de un cáncer de hígado, según lo informado por uno de sus secretarios, su vida real, más allá de lo que se conoce por sus libros, fue un verdadero misterio del que hay muchas más preguntas que respuestas. De ahí que, pese a ser una figura reconocida en cualquier país del mundo, fue prácticamente un desconocido en su vida cotidiana, ya que eludió sistemáticamente la mayoría de las entrevistas periodísticas y muy pocas fotos se publicaron de él cuando recién comenzó a contar sus experiencias.

Se dice, entre otras cosas, ratificado por algunos periodistas que afirman haber tenido contactos reales con Castaneda, que nació en Brasil en 1935, hijo de madre muy joven y padre desconocido, mientras otros seguidores de su linaje lo hacen oriundo del Perú. Lo indudablemente cierto es que, siendo un adolescente, se radicó en el Oeste de los Estados Unidos y empezó a estudiar Antropología en la Universidad de California, de la que egresó con su título académico y con muchas ganas de hacer una tesis doctoral acerca de las plantas medicinales y alucinógenas utilizadas por los chamanes de las antiguas comunidades indígenas mexicanas.

Aprendiz de brujo

Buscando precisamente un “contacto” que lo introdujera en ese mundo de conocimientos ancestrales transmitidos boca a boca, Carlos Castaneda conoció en una estación de ómnibus de Arizona a quien sería el hombre que lo haría famoso: Juan Matus, un indio yaqui que sabía todos los secretos de la magia antigua y que estaba dispuesto a transmitírselos, pero sólo después de un largo y severo aprendizaje, al que Castaneda se prestó más que gustoso y abierto.

La primera etapa de ese extenso y árido camino quedó reflejada en su primer libro, aparecido en 1968 con el título de “Las enseñanzas de Don Juan”. Se trata de un verdadero diario de campo de un antropólogo que va registrando y describiendo absolutamente todas sus impresiones y vivencias, en un cuaderno de apuntes que lleva el signo inequívoco de la objetividad académica exigida por aquellos años en los claustros universitarios norteamericanos.

Esa obsesión por anotar todo, que causaba verdaderos ataques de risa a Don Juan, fue lo que le valió en Occidente el primer reconocimiento científico a su obra que, con el transcurrir de los años, se apartaría de esa rigidez pétrea de la objetividad para adentrarse con la misma fuerza en las verdaderas entrañas del pensamiento mágico.

La repercusión internacional de ese libro fue inmensa y, aún hoy, es cita de referencia obligada para aquellos autores que intentar enrolarse en cualquiera de las líneas modernas del pensamiento “espiritual” contemporáneo.

De observador a actor

En 1971, Carlos Castaneda dio a conocer su segundo libro, “Una realidad aparte” y, un año después, en 1972, el tercero, “Viaje a Ixtlán”, completando lo que sería una verdadera serie de episodios continuados, con “Relatos de Poder” en 1974. Y aquí se toma un punto referencial importantísimo en la obra del autor, ya que a esta altura de su “aprendizaje” había recibido toda la información necesaria para asumir él mismo su papel de “brujo”, sobre todo a la muerte o la desaparición de su maestro, el inefable Juan Matus.

Si lo que importó en sus primeros escritos fueron las experiencias personales del autor con los hongos y otras sustancias alucinógenas, en los siguientes capítulos la obsesión de Castaneda pasa a ser otra: reconocer la capacidad de “ver” en otras dimensiones más allá de la humana, lo que para los brujos mexicanos (naguales) era cosa corriente.

Aquí, ya no se usa más para “abrir la mente” la ayuda de ninguna sustancia externa, sino que el “aprendizaje” pasa exclusivamente por lo interno, por incorporar una actitud y una visión del mundo totalmente diferente a lo habitual. Para esto, ya no alcanza solamente con el maestro (Don Juan Matus) sino que se necesita también del aporte de un “benefactor”, alguien que observa y califica al aprendiz según lo que enseña el maestro.

Tal papel lo cumple con Castaneda un indio mazateco llamado Don Genaro Flores, un personaje por momentos muy simpático pero también siniestro, lo que lleva al aprendiz a vivir situaciones psíquicamente muy traumatizantes, con visiones terroríficas de seres de otras dimensiones, a los que se llama “formas inorgánicas de vida”, a los cuales se los puede convertir en “aliados”, pero también pueden ser los enemigos más feroces que uno llegue a imaginar.

Fuente: Psicodelica.com 
 

QUIEN ERA DON JUAN EN LA OBRA DE CASTAÑEDA :

Don Juan Matus, es un brujo maestro, un nagual, asi es como llaman a los Brujos cuando dirijen a un grupo de otros guerreros, Carlos castaneda fue introducido al mundo cognoscitivo de los chamanes que vivieron en Méjico en épocas antiguas. Don Juan Matus era un indio que era nacido en Yuma, Arizona. Su padre era un indio Yaqui de Sonora, Méjico, y su madre era probablemente una india Yuma de Arizona. Don Juan vivió en Arizona hasta que él tenia diez años de edad.

Su padre lo llevó a Sonora, Méjico, donde se encontraron en las guerras endémicas de los Yaqui contra los Mejicanos. Su padre murió y a los un diez años de edad el niño termina viviendo en el sur de Méjico, en donde creció con sus parientes.

A la edad de veinte años, tuvo contacto con un guerrero maestro. Su nombre era Julian Osorio. Él introdujo a Don Juan en un linaje de guerreros que comprendia veinticinco generaciones. Él no era indio, sino el hijo de inmigrantes europeos llegados a Méjico. Don Juan relató que el nagual Julian había sido actor y que tenia una personalidad magnética, un mimo, admirado por todos, influyente y fuerte.

En uno de sus viajes de teatro a las provincias, el actor Julian Osorio cayó bajo influencia de otro nagual, Elias Ulloa, que le transmitió el conocimiento de su linaje de guerreros. Don Juan Matus, siguiendo la tradición de su linaje de chamanes, ha enseñado a sus cuatro discipulos Taisha Abelar, Florinda Donner-Grau, Carol Tiggs, and Carlos Castaneda, algunos movimientos corporales los cuales él llamó pases mágicos, .

Don Juan enseñó los pases mágicos con el mismo espíritu con el cual habían sido enseñados por generaciones, con una diferencia notable: eliminó el ritual excesivo que había rodeado la enseñanza de esos pases mágicos por generaciones. Los comentarios de Don Juan a este respecto eran que el ritual había perdido su ímpetu, mientras que las nuevas generaciones de practicantes llegarán a estar más interesados en eficacia y funcionalismo. Él recomendó a Carlos Castaneda, sin embargo, que bajo ninguna circunstancia él hablara de los pases mágicos con ninguno de sus discípulos o con la gente en general. Sus razones eran, que los pases mágicos pertenecian exclusivamente a cada persona, y que su efecto era tan profundo, que eran mejor practicarlos sin discusión.

Don Juan Matus enseñó a Carlos Castañeda todo lo que él sabía sobre los guerreros de su linaje. Él le indicó, afirmó y explicó a carlos cada matiz de su conocimiento. Por lo tanto, todo lo que Carlos dice sobre los pases mágicos es resultado directo de su instrucción. Los pases mágicos no fueron inventados. Fueron descubiertos por los chamanes del linaje de Don Juan que vivieron en Méjico en épocas antiguas, mientras estaban en estados chamánicos de consciencia despierta. El descubrimiento de los pases mágicos fué absolutamente accidental.

Todo comenzó como simples preguntas sobre la naturaleza de una sensación increíble de bienestar que esos chamanes experimentaron en esos estados de consciencia despierta cuando llevavan a cabo ciertas posiciones corporales, o cuando movian sus miembros de una cierta manera específica. Su sensación de bienestar había sido tan intensa que su deseo de realizar estos movimientos de nuevo se convirtió en el propósito de sus esfuerzos.

Segun todos los indicios, tuvieron éxito en su tarea y se encontraron poseedores de una serie muy compleja de movimientos que, cuando eran practicados, les rindieron enormes resultados en términos de valor mental y físico. En hecho, los resultados de realizar estos movimientos eran tan dramáticos que los llamaron los pases mágicos .

Los enseñaron por generaciones solamente a los chamanes iniciados, de forma personal, siguiendo rituales elaborados y ceremonias secretas. Don Juan Matus se salió de la tradición de la enseñanza de los pases mágicos. Tal salida forzó a Don Juan a reformular la meta pragmática de los pases mágicos. Él presentó esta meta a Carlos, no tanto como el realce del equilibrio mental y físico, que había sido en el pasado, sino como la posibilidad práctica de utilizar energía. Él explicó que tal salida era debido a la influencia de los dos naguales que le habían precedido. Era la creencia de los guerreros del linaje de Don Juan, que hay una cantidad inherente de energía que existe en cada uno de nosotros, una cantidad que no está sujeta a los cambios de fuerzas exteriores para aumentarla o para disminuirla.

Ellos creyeron que esta cantidad de energía era suficiente para lograr algo que juzgaban ser la obsesión de cada hombre en la tierra: romper los parámetros de la percepción normal. Don Juan estaba convencido que nuestra incapacidad para romper esos parámetros ha sido inducida por nuestra cultura y entorno social. Él mantuvo que nuestra cultura y entorno social desplegaron cada atomo de nuestra energía con el proposito de satisfacer los modelos del comportamiento establecidos, los cuales no permiten rompér esos parámetros de la perpeción normal.

Porqué alguien en el mundo o yo, rompería esos parámetros? le pregunto Carlos a Don Juan en una ocasión.

"Romper esos parámetros es inevitable para la humanidad" él contestó. "Romperlos representa la entrada a mundos increíbles de un valor pragmático que de ninguna manera es diferente al valor de nuestro mundo de la vida diaria. Sin importar si aceptamos o no esta premisa, nos obsesiona el romper esos parámetros, y fallamos desgraciadamente en ese esfuerzo, de ahi, el uso de las drogas, estimulantes, rituales y ceremonias religiosas en el hombre moderno."

"Porqué piensa que el hombre ha fallado desgraciadamente, don Juan?" - "nuestra falla está en hacer realidad nuestro deseo subconsciente" él dijo, "es debido al hecho que lo abordamos de una forma descontrolada. Nuestras herramientas son demasiado crudas. Son equivalentes al intentar derribar una pared pegándole con la cabeza. El hombre nunca considera esta rotura en términos de energía. Para los guerreros, el éxito es determinado solamente por la accesibilidad o la inaccesibilidad de la energía. "puesto que es imposible" continuó, "para aumentar nuestra energía inherente, la única avenida abierta para los guerreros del Méjico antiguo era el movimiento de esa energía. Para ellos, este proceso de cambio comenzó con los pases mágicos y la manera que afectaron el cuerpo físico."

Don Juan enfatizó de toda forma posible, mientras que impartía su instrucción, El enorme énfasis de los chamanes de su linaje que habían puesto en el poder físico y el bienestar mental, había perdurado a hasta el dia hoy. Carlos pudo corroborar la verdad de sus palabras observandolo a él y a sus quince guerreros compañeros.

Su magnífico equilibrio físico y mental era la característica más obvia entre ellos. La respuesta de Don Juan cuando Carlos una vez le preguntó directamente porqué tanta atencion puesta por los guerreros en el apecto físico del hombre fue una sorpresa para él. Carlos había pensado siempre que los guerreros eran hombres espirituales. "Los Chamanes no son espirituales" él dijo. "son seres muy prácticos. Es un hecho bien conocido, sin embargo, los chamanes son vistos generalmente como excéntricos o dementes.

Quizás eso es lo que hace que pienses que son espirituales. Ellos parecen locos porque están siempre trantando de explicar las cosas que no pueden ser explicadas. En el curso de tales esfuerzos vanos el dar explicaciones completas es imposible, Se pierde toda la coherencia y se dicen tonterias. "Tu necesitas un cuerpo plegable si deseas fuerza fisica y cabeza fria." él continuó. "éstas son las dos cosas más importantes de la vida del chaman, porque producen sobriedad y pragmatismo: los únicos requisitos imprescindibles para entrar en los otros reinos de la consciencia.

Para Navegar, de una manera original, en lo desconocido es necesario una actitud de desafio, pero no de descuido. Para establecer un equilibrio entre el audacia y el descuido, un guerrero tiene que ser extremadamente sobrio, cauteloso, experto, y tener condiciones físicas magníficas." "pero porqué en condiciones físicas magníficas, Don Juan?" Carlos pregunto. "no es el deseo o la voluntad de viajar a lo desconocido suficiente?" "No en su chinga vida! " contestó bruscamente "Solo el concebir hacerle frente a lo desconocido y mas aun entrar en el, requiere las tripas de acero y tambien un cuerpo que sería capaz de sostener esas tripas.

Cuál sería el punto del desafio si no tuvieras agilidad mental, valor físico, y músculos adecuados? "La magnífica condición física que Don Juan había constantemente abogado desde el primer día de nuestra asociación, era el producto de la ejecución rigurosa de los pases mágicos, era, por las indicaciones, el primer paso de progresión hacia el movimiento de nuestra energía inherente. Este movimiento de energía era, de acuerdo a la opinión de Don Juan, el detalle más crucial en las vidas de los chamanes, así como en la vida de cualquier individuo.



LOS CHAMANES

Enviado por  Gustavo Sandobal 
Carlos Castaneda y Chamanismo

El Chamán y los males del espíritu entre los Nahuas y los Mayas

En el pensamiento indígena, la realidad visible y tangible no es la única que existe; detrás de ella hay otros ámbitos en donde residen innumerables poderes que determinan la existencia del cosmos. 
El Hombre para el indígena, tiene una naturaleza dual, compuesta de cuerpo y espíritu, por lo que es un ser capaz de transitar por esos ámbitos misteriosos transponiendo los umbrales de acceso a ellos; pero sólo lo logran en ciertos estados especiales, cuando el espíritu se desprende del cuerpo; este hecho puede ocurrir por diversas causas y en distintas circunstancias de la vida, y puede ser involuntario o voluntario; 
Entre las formas de separación del cuerpo y el espíritu destacan el sueño y el trance extático ; el primero es una de las maneras normales, involuntarias y comunes a todos los hombres, de desprender el espíritu del cuerpo; el segundo es voluntario y excepcional, pues sólo lo logran quienes han sido elegidos por lo seres sagrados, han pasado por un periodo iniciático de aprendizaje y manejo de las fuerzas divinas y pueden controlar sus potencialidades anímicas, de lo cual obtienen poderes sobrehumanos; esos hombres portentosos, especializados en prácticas de externamiento del espíritu, son los NAGUALES, llamados así tanto entre los nahuas (de quienes procede el término) como entre los mayas, aunque reciben muchos otros nombres según las diversas lenguas; sin embargo, como la palabra nagual ha sufrido varios cambios de sentido a través de los siglos, empezando por la tergiversación que de ella hicieron los frailes españoles en la colonia, aquí les llamaremos chamanes, palabra siberiana que ha adquirido un carácter universal. 
Desde la época prehispánica hasta la actualidad, en el mundo náhuatl y maya ha habido chamanes, entendidos como tales los hombres dotados con capacidades sobrenaturales derivadas de su manejo del trance extático; este se logra mediante rigurosas prácticas ascéticas, como ayuno, insomnio, abstinencia y autosacrificio, acompañadas de meditación, danzas y cantos rítmicos e ingestión o aplicación de substancias psicoactivas--tanto hongos y plantas alucinógenos como bebidas embriagantes. El trance consiste en desprender el espíritu del cuerpo en estado de vigilia y controlar todas sus acciones; así, el chamán puede "VER" todo lo que los demás no ven, lo cual es sinónimo de conocer; es capaz de subir al cielo, bajar al inframundo y recorrer largas distancias en unos cuantos segundos; así mismo, de comunicarse con los dioses, con los muertos, con los espíritus de otros hombres vivos y con su propio alter ego animal. También tiene la facultad de transformarse en animales, en líquidos vitales (como la sangre) y en fenómenos naturales (como los rayos, las bolas de fuego o los cometas); puede dominar las fuerzas de la naturaleza (como el granizo) y, sobre todo puede "VER" la causa de las enfermedades y propiciar mágicamente las curaciones. 
Los chamanes fueron y son los conocedores e interpretes de sueños y quienes manejan los productos psicoactivos (plantas sagradas y bebidas embriagantes) para comunicarse con lo sagrado y para las prácticas curativas y de adivinación. Aquí hablaremos sólo de la función médica del chamán Entre los nahuas y los mayas, brindaremos una visión histórica general, desde la época prehispánica hasta la actualidad. Por enfermedades del espíritu entendemos las predominantemente psicosomáticas que aquejan a los indígenas. 
Antes de mencionarlas, es necesario advertir que la mayor parte de las enfermedades, como lo reconocen muchos médicos, tienen un carácter psicosomático. Por ello, para comprender cualquier sistema médico es necesario conocer su contexto cultural, la concepción del mundo y de la vida, las ideas sobre el cuerpo humano, que explican los conceptos de salud y enfermedad y las prácticas curativas. Cada cultura tiene sus propios padecimientos y sus propias terapias correspondientes a ellos; un hombre de la cultura occidental, no se enferma de flato, de baraustó, de pochitoque o de mal de arana ni se cura con fórmulas mágicas, incienso y oraciones, así como para tojolabal o un ch'ol no servirían, seguramente, los placebos usados por los médicos occidentales. No queremos decir con esto que no haya enfermedades biológicas, físicas, ni una medicina científica, es decir un conocimiento objetivo y universal del cuerpo humano y sus males, sino que evidentemente hay un alto porcentaje de enfermedades de carácter psicosomático, lo cual fue bien comprendido por la chamana mazateca María Sabina, cuando decía que lo que se enferma es el espíritu, por lo que es preciso curarlo a él para sanar el cuerpo.

---EPOCA PREHISPANICA---

Entre los nahuas prehispánicos había diversos tipos de chamanes especializados tanto en causar enfermedades como en curarlas; se decía que el mismo chamán podía ser "bueno y malo", entendiendo por esto que sus poderes podían ser dirigidos hacia el bien y la salud de los otros o hacia su destrucción. 
Uno de los chamanes nahuas mas destacados era el NAHUALLI, considerado un sabio con poderes sobrehumanos para transformarse en diversos animales; era un consejero serio y respetado. 
El bueno era cuidador y guardián; el malo, encantador y dañador, provocador de enfermedades. En general, a todo chamán con poderes para transformarse se lo denominaba nahualli; así, convertirse en un animal era hacer de él su nahualli; por ejemplo, el tlacatecolotl, "hombre búho" (que también se transformaba en perro), era un nagual maléfico, pues causaba enfermedades al quemar figuras de madera de la víctima, verter sangre propia sobre esta o darle a beber pociones venenosas. El y otros naguales malignos eran tecotzquani, "comepantorillas" y teyolloquani "comecorazones", porque hechizaban a la gente. Hacían magia, como vestir un madero con la figura de una persona, adornarlo como se acostumbraba hacerlo con un difunto y luego quemarlo para ocasionar la muerte. Todos estos chamanes malignos tenían como protector a Nahualpilli, un aspecto de tezcatlipoca. 
Entre los naguales benéficos estaba el teciuhtlazqui o "granicero", que podía producir granizo y conjurarlo. El chamán especializado en medicina era llamado Ticitl " el que practica la medicina (ticiotl)”. Se dice que era un curandero con experiencia en hierbas, eméticos y toda clase de pociones, así como en incisiones y también podía provocar enfermedades y seducir mujeres para embrujarlas. Tenía muchas sub especialidades, entre las cuales estaba la de Paini, un Chamán adivino, especializado en el uso de alucinógenos propiamente un médico de enfermedades del espíritu. 
Estos curanderos pasaban por iniciaciones religiosas, que consistían en morir y bajar al inframundo, donde recibían la instrucción médica, el conocimiento de los diagnósticos, de los instrumentos para curar y de las hierbas sagradas. Para diagnosticar usaban la adivinación que se realizaba de distintas formas; mediante nudos y cuerdas, granos de maíz, agua, el calendario ritual, agüeros, interpretaciones de sueños e ingestión de plantas alucinógenas y psicoactivas en general; Hongos, Peyote, Ololiuhqui, tlapatl, toloache, estafiate y sobre todo, picietl o tabaco. 
El intérprete de alucinaciones fue el "Paini" -el que bebe un brebaje- ; El ingería los alucinógenos y luego diagnosticaba, o bien hacía beber la hierba sagrada al paciente. Las enfermedades que inducían a consultar al "Paini" eran las muy largas y penosas, que se atribuían a hechizo. 
Los textos mencionan por ejemplo, susto, angustia y "nausea en el corazón". El propio enfermo, al beber el alucinógeno, daba la señal de donde estaba la enfermedad. 
Otro Ticitl diagnosticaba interpretando sueños; se trata del Temiquiximati, "El conocedor de los sueños", que tenía libros especiales sobre el significado de los sueños, aunque lograban su interpretación principalmente gracias a sus poderes sobrenaturales y por su habilidad para manejar el espíritu separado del cuerpo. Debido a su oficio se lo llamaba "Hijos de la Noche", como Tezcatlipoca y como Malinalxochitl, la hermana hechicera de huitzilopochtli, que era una gran Naguala Maligna, "agarradora de pantorrillas, embaucadora de gentes, descaminadora de gentes, adormecedora de gentes, que hace comer culebras..., y tecolotes a las gentes, pues llama a todo ciempiés, arana, y se vuelve hechicera... Muy Grande bellaca -- Dice Tezozomoc" (1975, p.28). 
Entre los mayas antiguos también había varios tipos de chamanes, empezando por los propios gobernantes, que fueron retratados en las estelas con sus atributos sacerdotales y portando insignias del dios celeste supremo, en nombre del cual gobernaban. 
Los textos coloniales quiches y cakchiqueles les llamaban Nawal Winak, "Hombres Naguales", y describen sus poderes sobrenaturales, como la transformación en jaguares y otros animales, la capacidad de subir al cielo, bajar al inframundo, la posesión de una gran fuerza física y una visión tan aguda y penetrante que les permitía adivinar. Los textos no mencionan sus habilidades curativas ni el uso de plantas sagradas, pero cabe inferir que eran también médicos y que empleaban los alucinógenos como los nahuas. Si se mencionan en cambio, sus rigurosas prácticas ascéticas y su envoltorio ritual que era, al mismo tiempo, insignia de su poder. 
Este envoltorio contenía huesos de águila, de jaguar y de puma, cabezas y patas de venado, piedras negras y amarillas- seguramente para la adivinación-, plumas de garza, quetzal y azulejo, cola de buitre, tabaco, hongos de piedra y sangrador para el auto sacrificio., se mencionan también "hierbas para refrescarse", que eran seguramente las plantas curativas. 
Entre los mayas de Yucatán, en la época de la conquista, los chamanes eran sacerdotes especializados; El Uaiaghon, "Brujo"; El Ah pul yaah, "brujo echador de enfermedad"; el h'men, "mago que se transformaba en animal" que es el que ha pervivido hasta hoy. Y los chilames, que profetizaban en estado de trance, acostados de espaldas en el suelo, tal vez ayudados por el xtabentun "ololiuhqui". Los chamanes eran médicos y hechiceros, que curaban con sangrías y echaban suertes para adivinar. 
Celebraban sus fiestas en el mes Zip; durante ella, sacaban sus envoltorios, que contenían idolillos de las deidades de la medicina "ixchel e itzamna" piedras para echar la suerte (am) y muchos objetos más.

--EPOCA COLONIAL----

Durante la época colonial, el Nagualismo o Chamanismo fue identificado con la brujería europea por presentar varias ideas afines a ella, entre las cuales estaba la transformación del brujo en animal. 
Se lo consideró una práctica de una secta perversa y demoníaca importada de Egipto y, así, los conceptos de magia negra y de pacto con el diablo se integraron a las creencias indígenas, en la mentalidad de los conquistadores y después en la de los propios indios. 
Pero los ritos chamánicos siguieron realizándose en la clandestinidad, de los cual hay muchos testimonios, gracias a la persecución de que fueron objeto. Así, Jacinto de la Serna, Ruiz De Alarcón, Margil De Jesús y Núñez De La Vega, en el siglo XVII formulan precisas descripciones de los poderes de los naguales en el altiplano central y en Chiapas. 
En este lugar eran llamados Poxlom "de pox medicina lo cual confirma que practicaban principalmente curaciones".

NUÑEZ DICE: "... Nos ha constado que es el demonio, que como pelota o bola de fuego anda en el aire en figura de estrella, con cauda a modo de cometa" (Núñez 1988 p.753). 
Los textos afirman que practicaban la medicina y empleaban para las curaciones la confesión de los pecados y "hediondas medicinas" -por ejemplo- algunas brujas yucatecas ponían tlapatl (matul) debajo de la almohada o lo daban a oler para hacer perder el juicio- . También eran nigromantes, hacían magia amorosa y sabían trasladarse a los que margil llama "paraísos fingidos" sitios donde participaban en festines.

--EPOCA ACTUAL---

En las comunidades indígenas nahuas y mayas de hoy encontramos la pervivencia del chamanismo con sus ideas básicas de la capacidad transformadora del chamán y sus poderes de adivinación y de curación. 
En los estados de México, Morelos, Puebla y Veracruz, principalmente, pervive la tradición chamánica náhuatl. 
Hay diversas especialidades como los graniceros y los chamanes siguen siendo los médicos de las enfermedades del espíritu. En las comunidades mayances, los chamanes ocupan un sitio principal, pues además de curar enfermedades cumplen un importante papel político-social.

También los chamanes de hoy son elegidos a través de un sueño o una enfermedad, y en ese estado aprenden el oficio de curanderos y adivinos; es decir la iniciación se produce con el espíritu separado del cuerpo. 
Los mayas y los nahuas siguen considerando que hay un buen número de enfermedades ocasionadas por energías y seres sobrenaturales. 
Pervive también la idea de que las patologías dependen de la conducta de los hombres, quienes al transgredir las normas sociales y morales ocasionan el enojo de los dioses. El castigo puede consistir en que las deidades ancestrales, dejan fuera de su protección al compañero animal y este se queda vagando solo y perdido en el monte, a merced de cualquier ser maligno que puede devorarlo o destruirlo. 
Por otra parte, los dioses del inframundo se aparecen a los hombres en forma de seres maléficos, como serpientes, hormigas, arco iris, el Sombrerón, la xtabay y el moo-tancaz, que deambulan por las noches para dañar a los hombres con graves enfermedades. 
También son causas de enfermedad las influencias del signo del calendario ritual, las alteraciones del equilibrio corporal (por ejemplo, el desacomodo del tipte, órgano rector del funcionamiento del cuerpo" y las emociones fuertes, como el susto, el enojo, la tristeza o la vergüenza (azareo). 
Cuando el espíritu se halla separado del cuerpo, es decir en el estado de sueño, o durante el orgasmo, es mucho más susceptible de contraer enfermedades, pues se encuentra a merced de fuerzas nocturnas y maléficas. 
Por ejemplo un muerto puede presentarse en el sueño de su enemigo y enfermarlo de susto. 
Los males del espíritu llegan a manifestarse como delirios, afasias, melancolía, irritabilidad, mal erótico, depresión y locura, entre otras formas; pero también afectan al cuerpo, que sufre fiebre, hinchazones, dolores, urticarias, ahogos, etc..., capaces de producir incluso la muerte. 
La más común de las enfermedades del espíritu es "la perdida del alma". Es posible extraviar el alma de diversas maneras, pero sobre todo por "espanto" o "susto", por un accidente o por "mal echado" por un enemigo. Se piensa que el alma se sale y es capturada por los espíritus guardianes de la tierra, los ríos, los bosques, por los seres del inframundo o por los malos "aires", que son entidades maléficas con voluntad. 
En Tepoztlan, por ejemplo, se cree que los "aires" habitan en las barrancas o los hormigueros-palabras que se emplean indistintamente para indicar sitios malos y peligrosos-, por lo que atacan de preferencia en esos lugares. En las barrancas habita asimismo el arco iris, identificado con serpientes malignas. 
También un feto puede perder el alma si la madre sufre un susto; los bebes la pierden con más facilidad, por no habérseles cerrado todavía la "mollera". Las almas que se pierden se quedan en el sitio del susto, o en poder del "aire", o bien se van al inframundo "TLALOCAN". 
Cuando el alma se ha perdido, el cuerpo enferma; los síntomas son falta de apetito, debilidad, depresión, exceso de sueño y sueño agitado. Otro grupo de padecimientos del espíritu lo constituyen los ocasionados por los seres humanos, que se cuentan entre los peores; el más frecuente es el "mal echado" por un brujo, que tiene varias manifestaciones. Por lo general, los brujos echan o envían la enfermedad con formulas mágicas y, además, preparan pócimas venenosas y tienen como aliados a los malos aires, que introducen por los orificios naturales de sus víctimas, luego de expelerlos por los suyos. 
El "mal echado" incluye toda clase de desordenes psíquicos y locura. 
El brujo puede poner cabellos en la garganta o en el estomago de las víctimas, lo que les causa la muerte por asfixia o dolor agudo, y puede introducir en el abdomen animales, como ratas, armadillos, lechones, cachorros de perro, sapos, culebras o insectos. Los hechizados experimentan terribles dolores y finalmente mueren. 
Los brujos también pueden producir esterilidad por enfriamiento de los genitales, que se cura con vapores de hierbas aplicados de modo directo a esos órganos. 
Los brujos pueden, en fin, "cortar la hora", es decir provocar la muerte tras una lenta agonía, en virtud de que sus aliados, los dioses de la tierra, aprisionan al otro yo animal de la víctima y lo mantienen sin alimentos. La persona se va debilitando, sufre vómitos, dolores, hinchazones y por último, muere. 
Hay otras alteraciones ocasionadas por hombres con poderes sobrenaturales, aunque involuntariamente, como las que sobrevienen por la "VISTA FUERTE" o por exceso de "CALOR"; 
Este es una energía peculiar que se acumula con los años y la sabiduría; entre los antiguos nahuas, formaba parte del tonalli. 
Cuando una mujer está embarazada, por ejemplo, tiene exceso de calor que puede dañar a otros, sobre todo a los niños. 
Las enfermedades producidas por seres humanos, ya sea voluntaria o involuntariamente, son por lo general graves; por eso dicen los tojolabales que "DE POR SI NO HAY PEOR PONZOÑA QUE LA DE LA GENTE" y precisamente las enfermedades del espíritu son las atendidas por los chamanes, pues su diagnóstico y tratamiento rebasa los conocimientos y capacidades de los curanderos comunes. 
Los chamanes diagnostican ante todo por la adivinación, de igual forma y con las mismas semillas de sus antepasados prehispánicos. La adivinación realizada mediante la ingestión de substancias alucinógenas ya no es tan común como en la época prehispánica (se conserva entre los nahuas de la Sierra de Puebla y de la región de Tétela del Volcán, por ejemplo); Los brujos, echadores de enfermedad también curan, sobretodo los padecimientos que ellos mismos ocasionan, como la locura. Incluso tienen la protección del mismo Santo que cuida a los chamanes buenos: San Pedro. Tanto entre los nahuas como entre los mayas, ellos conocen los ritos, las fórmulas mágicas las "contrahierbas". 
Cuando fracasa un Chamán se consulta al brujo, que posee más recursos. Las ceremonias curativas son diversas y complejas, pero incluyen siempre la quema de Copal, que es uno de los alimentos de los dioses; oraciones donde se pide el perdón y la devolución de la salud o del alma perdida. Exhortaciones al cuerpo enfermo para que se cure o al alma para que regrese, y el uso de velas, flores, y alimentos. 
Muchas veces se mata una gallina o un pollo negro, que se entrega a los dioses a cambio del alma. 
Los ritos se realizan en casa del paciente, en el lugar donde se perdió el alma, visitando en peregrinación diversos altares de las montañas sagradas o en los campos y cuevas. Además de las oraciones y conjuros, se hacen sobadas, barridas, sopladas, baños y sangrías; también se chupa el mal, como se hacía en la época prehispánica, y se aplican o dan a beber medicamentos. 
A veces la curación sólo se logra con el alma separada del cuerpo, es decir durante el sueño o en estado de trance extático; para lograr este último, se da a beber al paciente un alucinógeno, como se hace en Tétela del Volcán. Todas estas creencias y prácticas médicas, aunque incluyan oraciones cristianas y muchos elementos nuevos, son en esencia de tradición prehispánica y concuerdan con la concepción indígena del mundo y de la vida que de un modo u otro ha pervivido.

EL TEXTO ANTERIOR ES UN FRAGMENTO DE UN ESTUDIO REALIZADO POR MERCEDES DE LA GARZA (EXDIRECTORA DEL MUSEO NACIONAL DE ANTROPOLOGIA E HISTORIA DE MEXICO)

Es parte de un artículo publicado en la revista de la Universidad Nacional Autónoma de México en su número 572 de fecha septiembre/1998 



 FILOSOFÍA NÁHUATL

      JOSÉ MANUEL ALCÁNTAR SEPÚLVEDA 
 

      CONTENIDO:

      INTRODUCCIÓN

      OBJETIVOS

      PROBLEMATIZACIÓN

      MARCO CONCEPTUAL 
        CONCEPTO DE FILOSOFÍA, ETAPAS Y COINCIDENCIAS 
        FILOSOFÍA E IDEOLOGÍA 
        FILOSOFÍA  Y  POESÍA 
        FILOSOFÍA Y SABIDURÍA 
        FILOSOFÍA Y MITO 
        FILOSOFÍA Y RELIGIÓN

      MARCO TEÓRICO 
        EL HOMBRE NÁHUATL, SU MUNDO Y SUS DIOSES 
        CARACTERÍSTICAS DEL PENSAMIENTO FILOSÓFICO DE LOS NAHUATL 
        LA COSMOVISIÓN  NAHUATL Y LA FIGURA DE QUETZALCÓATL 
        LOS TLAMATINIME

      RESUMEN

      CONCLUSIONES

      BIBLIOGRAFÍA

      CUESTIONARIO 
 

      INTRODUCCIÓN

      En nuestro continente americano, antes de la llegada de los conquistadores 
      españoles, se desarrollaba una cultura que por su originalidad destaca en 
      el curso de la historia de la humanidad.

      Mucho se ha especulado acerca del origen del hombre en América, pero lo 
      que es indudable es la presencia de manifestaciones culturales autóctonas 
      que hacen de esta región, hasta entonces desconocida de nuestro planeta, 
      un escenario fascinante de la búsqueda del hombre por encontrar el 
      absoluto. Esta búsqueda de lo absoluto lo hace levantar los ojos al cielo 
      y buscar en las estrellas la explicación del misterio del hombre y del 
      mundo que los rodea. Escudriñando el cielo, los Tlamatinime o sacerdotes 
      sabios, se sentían parte viva del cosmos y los incorporaron a su 
      existencia cotidiana, sintiéndose parte integrante de la armonía del 
      universo la divinidad, los dioses eran los creadores del hombre y del 
      mundo que intervenían directamente en todos y cada uno de los momentos y 
      acciones del día.

      Pensaban que existía una relación estrecha de dependencia entre la 
      divinidad y el hombre, a tal grado que las acciones de unos repercutían 
      infaliblemente en las del otro y viceversa. Por ejemplo, si Tláloc, el 
      dios de la lluvia, era propicio, las cosechas serían abundantes. Si no se 
      ofrecían sacrificios y ofrendas a los dioses, éstos podrían castigar a los 
      hombres.

      Por primitivas y pueriles que nos parezcan estas creencias, y a pesar del 
      horror que nos producen los sacrificios humanos, he querido presentar este 
      trabajo haciendo referencia a una filosofía que trasciende el salvajismo 
      de los náhuatl, anterior al imperialismo militar de la gran Tenochtitlán. 
      Nos referimos a la cosmovisión tolteca, según el pensamiento de 
      Quetzalcóatl hacia el siglo IX de nuestra era; hablar de Quetzalcóatl es 
      hablar de un personaje y de un mito, de un personaje real, rey de Tula o 
      Tollan, la mítica ciudad que dio origen a otras culturas de nuestra 
      patria, como la de Teotihuacan. Y de un mito, de un símbolo que enmarca 
      los conceptos antropológicos y metafísicos de los toltecas, conceptos que 
      a la filosofía tradicional le llevó siglos acuñar, los encontramos también 
      en la filosofía tolteca. Por ejemplo, a la idea de trascendencia, del 
      absoluto, le hallamos su equivalente en la filosofía tolteca en las ideas 
      de Topan y Mictlán con la que los prehispánicos señalaban al más allá 
      metafísico.

      Antes de exponer mi trabajo, creo oportuno advertir la necesidad de 
      despojarnos de nuestros esquemas mentales que nos impiden la cabal 
      comprensión de la filosofía prehispánica. No se trata de una filosofía en 
      el sentido formal y de perspectiva occidental, sino de una cosmovisión, de 
      una explicación integral de dios, el hombre y el mundo. No es un sistema 
      filosófico según los cánones europeos tradicionales, es una filosofía 
      original y propia de unos seres humanos que lograron una explicación 
      coherente, de acuerdo con su propia cultura y a sus peculiares 
      circunstancias, únicas en el mundo. 
  
  
 

      OBJETIVOS

      Centré mi atención en la cultura náhuatl porque su idioma, y el tiempo en 
      el que el mundo indígena de América entró en contacto con el pensamiento 
      europeo, se considera como la lengua y la cultura que predominaba en el 
      área de los pueblos que habitaban el Altiplano del Anáhuac; a pesar de que 
      había culturas con mayor desarrollo como la Maya, Olmeca, Purépecha, sin 
      embargo, fue la cultura náhuatl la que más vivamente pudo expresar y 
      presentar su contenido a la mentalidad de los europeos.

      Sus testimonios escritos que contenían los tesoros de su cultura, fueron 
      expresados en forma ideográfica, de tal manera que sus documentos muestran 
      los acontecimientos por medio de dibujos, como sucede con el sistema 
      jeroglífico de los egipcios.

      El tesoro cultural náhuatl, que nos refleja su gran contenido de 
      pensamiento y su cosmovisión, la encontramos en sus principales 
      manifestaciones: Los códices indígenas que describen adecuadamente la 
      sabiduría indígena en su expresión original; los códices mixtos elaborados 
      en su mayoría por misioneros; los relatos, hechos narrados por testigos 
      oculares de esta civilización; los poemas que con su lenguaje metafórico 
      plasmaban la idea del hombre, del mundo y de dios; y las obras de arte que 
      son imprescindibles para entender este pensamiento y que debemos conocer, 
      reflexionar sobre las formas estéticas a las que llegaron principalmente a 
      través de la pintura, escultura y arquitectura.

      A lo largo de la historia, mucho se ha valorado los a grandes filósofos 
      griegos que intentaron una concepción racional del universo mediante 
      abstracciones inteligibles, o a los grandes pensadores cristianos como San 
      Agustín y Santo Tomás de Aquino que lograron una fusión del pensamiento 
      griego y cristiano.

      No puedo menospreciar toda la riqueza y profundidad de pensamientos, la 
      contemplación reflexiva, el anhelo constante por conocer la verdad del 
      hombre, el servir de fundamento al caminar de la misma ciencia, la firmeza 
      de encontrar la causa primera y última de las cosas, las mismas 
      especulaciones que han dado pauta a la búsqueda de nuevas 
      fundamentaciones; a lo largo de la historia del hombre se ha manifestado 
      la potencialidad de la inteligencia, se ha aprendido a disciplinar el 
      pensamiento por medio de la lógica para escudriñar el mundo que nos rodea 
      tanto inmanente como trascendente. Muchos hombres han tenido la plena 
      libertad de investigar, discutir, fundamentar, sin temor a la Iglesia o al 
      Estado, buscando la verdad donde ésta se encuentre.

      Así, con esta libertad de manifestar sus ideas en una constante marcha 
      hacia la verdad, el mundo prehispánico, a pesar de su inhumana 
      explotación, menosprecio y prejuicios ha logrado una actitud filosófica de 
      los problemas centrales en el hombre, la vida, la muerte, dios, etc. Estoy 
      consiente que no encontraremos una disciplina filosófica, sistemática, 
      analítica y rigurosa en todo el sentido de la palabra pero sí levanta los 
      ojos al cielo y busca en el firmamento y dentro de su interior las 
      respuestas a sus múltiples interrogantes. No es con dialéctica o 
      argumentaciones, pero sí una lucha constante por resolver los misterios 
      que encuentra desde que empieza a existir hasta el trágico instante, en 
      que, al transplantar el umbral de su propia vida, se enfrenta a lo 
      desconocido.

      No deberíamos negar que si podemos tener a la mano lo que un pueblo ha 
      pensado en el terreno de la filosofía, podemos también tener una base para 
      explicarnos él por qué de muchos acontecimientos de la vida nacional en 
      los aspectos sociológicos, artísticos y en fin, en todas aquellas 
      manifestaciones que de una manera más o menos directa, afectan la vida de 
      los que hemos nacido en estas tierras, y las de los que de otras partes 
      del mundo han venido a compartir la aventura de ir construyendo una 
      comunidad humana que proyecta su ser, en los parámetros del tiempo y el 
      espacio, para prolongarlo hacia el porvenir.

      Por ello, intento buscar la objetividad desde los orígenes de mi pueblo, 
      por sobre la base de mis investigaciones se pueda comprender más al hombre 
      y el hecho de hoy.

      Yo como mexicano quiero, a través de este trabajo, glorificar mis 
      antecedentes prehispánicos, al tiempo que hablo español y practico el 
      cristianismo; no pretendo realizar un tratado filosófico, sino más bien 
      una guía que estimule, ayude a la comprensión y al amor de nuestro pueblo.

      Con actitud humilde realizaré este trabajo de investigación; ya sé que el 
      verdadero intelectual, sabio o filósofo no ha de temer la esterilidad e 
      inutilidad, basta que un árbol sea árbol para que dé fruto; los resultados 
      llegan tarde a veces pero llegan; el espíritu de investigación aquí está, 
      ojalá logre mis objetivos. Si bien, no puedo igualarme a aquellos que 
      admiro, pero siempre podré igualarme conmigo mismo ya que cada individuo 
      es único, por lo tanto, cada fruto del espíritu es único también. Creo que 
      si hago esto daré frutos útiles y alcanzaré lo que deseo.

      No rechazo mi mestizaje, acepto, creo y vivo mi pasado, aunque sea un 
      pasado continuo y no consistente; estoy convencido que mi pueblo es muy 
      afortunado por su gran legado de pensamiento, artístico, literario y su 
      gran potencia creadora notable. En él los mexicanos deberíamos conciliar 
      el hecho de ser conquistados y conquistadores, de conservar muchas 
      características raciales y rasgos de personalidad indígena; debemos luchar 
      por encontrar el equilibrio entre Cortés y Cuauhtémoc, y  al desarrollo 
      filosófico que originó el encuentro de las dos culturas.

      México, orgulloso de su pasado indígena, parece avergonzarse de su 
      presente indígena. Los edificios del gobierno están cubiertos con pinturas 
      murales y esculturas que alaban el heroísmo de los indígenas, mientras que 
      los museos albergan exquisitas joyas, cerámica y artefactos encontrados en 
      las ruinas prehispánicas. Pero los indios mismos, los descendientes 
      directos de ese “glorioso pasado”, siguen siendo una raza conquistada, 
      víctimas de la peor pobreza y discriminación que se pueda encontrar en 
      México hoy día.

      Han perdido la mayor parte de sus tierras comunales, su cultura ha sido 
      asediada y erosionada por la “civilización” e incluso se les ha robado su 
      pasado.

      El México moderno, que ha desenterrado sus raíces indígenas y elevado el 
      indigenismo a símbolo de identidad nacional, tiene poco espacio para los 
      indígenas del presente.

      Sin embargo, la fuerza y resistencia de su visión religiosa y cultural del 
      mundo han contribuido a conservar una identidad indígena independiente.

      Desde la Conquista, todos ellos han estado librando una batalla contra la 
      asimilación y la desaparición. Su mera existencia es un tributo a su 
      decisión de sobrevivir. Son los campesinos que viven en las peores tierras 
      de una país de tierras pobres; subsisten en la medida que su cultura pueda 
      resistir los ataques del individualismo, materialismo y consumismo 
      inherentes al desarrollo moderno.

      Yo sé que mi pueblo cuenta con su riqueza mitológica pero trataré de 
      reivindicarla al descubrir una forma autónoma y originaria de pensamiento 
      que expresa parte de la verdad de manera fantástica y poética, siendo 
      clave en la manifestación de su cultura. Mi postura será que no hay que 
      rechazar la mitología, hay que partir y servirnos de ella para entrar 
      necesariamente el hecho real, buscando conquistar con honestidad a la 
      objetividad.

      Así pues, este tema no trataré de comprenderlo todo, quiero fijarme en un 
      solo punto, el aspecto filosófico y girar alrededor de él, como bien lo 
      dijo el gran Napoleón Bonaparte: “No es con abundancia de tropas sino con 
      tropas bien organizadas y disciplinadas como se obtienen éxitos en la 
      guerra”. 
  
  
 

      PROBLEMATIZACIÓN

      ¿Es filosófica la interrogación sobre la existencia de una filosofía 
      náhuatl?, pienso que es una interesante pregunta que no se plantearán los 
      grandes pensadores, que a lo largo de su historia, han hecho lo que 
      consideramos filosofía.

      Pienso que ni Platón, ni Aristóteles, ni ningún otro sabio griego se 
      plantearon jamás el problema de la existencia de una filosofía griega; ni 
      Hobbes, ni Locke sobre la existencia de una inglesa; ni tampoco Descartes 
      o Voltaire sobre una  francesa; pero entonces ¿por qué los 
      latinoamericanos, nos vemos por momentos forzados a iniciar, en nuestro 
      filosofar, planteándonos el problema de sí existen realmente una filosofía 
      en nuestro mundo prehispánico?. Creo que es una cuestión que afecta a 
      nuestro propio ser, nuestro ser como hombres, ya que el pensar, 
      reflexionar es propio del hombre; y es este pensar, es este reflexionar el 
      que está puesto en duda cuando nos preguntamos sobre su posibilidad entre 
      hombres como nosotros. Esto es, nos estamos preguntando, nada más y nada 
      menos si somos o no hombres.

      Entonces sinceramente ¿acaso dudamos de nuestra capacidad para pensar, 
      reflexionar y filosofar? ; ¿confirmamos  la idea de nuestros 
      conquistadores de que somos bestias e irracionales?.

      Lamentablemente muchos compatriotas dudan de esta capacidad de especular, 
      argumentar, reflexionar, pareciera que esta capacidad fuera, tan sólo, de 
      un cierto tipo de súper-hombre, de una cultura y no en la nuestra.

      Pero quiero ir más allá en estos planteamientos, ¿se duda de la capacidad 
      de reflexionar o de una filosofía auténtica en el mundo prehispánico?.

      Un filósofo reflexiona sobre diversos temas y problemas pero sin tener en 
      la mente la preocupación por un determinado modelo de pensar; nosotros 
      reflexionamos en función con unos determinados modelos a los que 
      consideramos filosóficos; ¿acaso es filosofía auténtica la que se ha hecho 
      desde tales de Mileto hasta Sartre? Y ¿es inauténtica la que hemos hecho 
      nosotros?.

      Estoy convencido de que Platón y Aristóteles se plantearon los problemas 
      de su mundo y de su tiempo, así nuestro mundo prehispánico, también se 
      ponen a reflexionar sobre lo que consideran eran los problemas a resolver 
      en el hombre, pugnando por emerger rompiendo servidumbre y formas de 
      esclavitud.

      Algunos, que niegan rotundamente una filosofía náhuatl, preguntan: ¿dónde 
      está un trabajo equivalente a la Metafísica de Aristóteles, el discurso 
      del Método de Descartes, la Crítica de la Razón Pura de Kant?, ¿a poco los 
      indígenas originaron un sistema equivalente a estos trabajos?, ¿qué acaso 
      no más bien son pensadores o sabios y no filósofos?, les preguntaría yo: 
      ¿qué acaso debe ser pleno eco y reflejo de la filosofía occidental?, ¿es 
      rechazado todo lo peculiar u original?, ¿debemos ser copias perfectas de 
      tal modelo?, ¿qué no hay la mínima posibilidad de ser auténticos aunque 
      ingenuos?.

      La filosofía no es sólo un pensar sistemático, se puede expresar en otras 
      múltiples formas y si no, ¿dónde dejaríamos el Poema de Parménides? ¿Las 
      Máximas de Epicteto?, ¿La Apología de Sócrates?,  ¿Los Diálogos de Platón? 
      Y ¿el teatro de Jean Paul Sartre?, creo que lo importante es la actitud en 
      la búsqueda de la verdad, ¿cómo lograrlo?, eso no es lo esencial, el 
      problema es llegar y encontrarla.

      Así pues, al filósofo, le ha preocupado reflexionar, enfrentar, los 
      problemas que se plantean al hombre, sobre sí mismo y la realidad en 
      determinado tiempo y espacio; ¿por qué entonces negarse a sí mismo? , ¿por 
      qué América ha de negar la grandeza de sus indios?, ¿ Por qué valorar 
      solamente al padre colonizador y desprestigiar nuestro seno maternal?, 
      bien lo decía José Martí: “Estos nacidos en América, que se avergüenzan 
      porque llevan delantal indio, de la madre que los crió y reniegan 
      ¡bribones! de la madre enferma y las dejan en el lecho de las 
      enfermedades..... maldiciendo y negando el seno que los cargó”. 
 

      MARCO CONCEPTUAL

      CONCEPTO DE FILOSOFÍA, ETAPAS Y COINCIDENCIAS

      El significado etimológico del vocablo “filosofía”, proviene de dos 
      palabras griegas: “philos” que significa “amante” y “sophia” que significa 
      “saber” o “sabiduría”, reuniendo los dos términos, filósofo es aquél que 
      es amante de la sabiduría; como bien sabemos, el primero que usó esta 
      palabra fue Pitágoras, el cual, con mucha humildad, no queriendo hacerse 
      pasar por el sabio, manifiesta que él era solamente amante de la 
      sabiduría, ya que el verdadero saber le corresponde sólo al Ser 
      Trascendente.

      Pienso que la filosofía no es, ni algo oscuro, ni ideas confusas, ni una 
      superciencia, creo que es algo sencillo: el conocimiento que reclama 
      nuestra razón humana como natural; es simplemente la contestación de los 
      porqués.

      Desde la antigüedad, la filosofía se ha entendido como el conjunto de 
      conocimientos elaborados por la razón humana; siendo el resultado del 
      ejercicio espontáneo de la razón y del sentido común, cuando el hombre 
      reflexiona sobre sí mismo y el mundo que le rodea. El filósofo debe ir en 
      búsqueda de la verdad y no solamente en una exposición dialéctica como 
      encontramos en los sofistas.

      En el gran filósofo Sócrates percibimos un giro al concepto de filosofía, 
      para él consiste en llegar al conocimiento de las esencias, es encontrar 
      el elemento fijo y permanente que hay en las cosas particulares.

      Platón ya propone un sistema, para él es una visión de conjunto de todos 
      los conocimientos, los cuales hay que jerarquizarlos; afirma que la 
      filosofía es la adquisición de la ciencia, la cual tiene por objeto llegar 
      a conocer lo inmutable de las cosas sensibles, o sea la idea.

      Para Aristóteles había unos conocimientos “vulgares” que son los que el 
      hombre adquiere por medio de su experiencia y de su contacto con el mundo 
      que le rodea y los conocimientos “científicos” que tratan de explicar las 
      causas inmediatas del acontecer en los seres de la naturaleza. De aquí 
      resulta, que si del conocimiento elemental de las cosas, nos elevamos 
      posteriormente a pensar en las causas inmediatas o primeras de las cosas y 
      llegamos finalmente a reflexionar en las últimas causas de ellas, o sea, 
      lo que en último término descubre el hombre como causa de las cosas, su 
      actividad vendría a constituir el “saber filosófico”.

      Después de estos tres pensadores griegos que representaron la maduración 
      de la filosofía como ciencia especial que busca el conocimiento de las 
      cosas por sus últimas causas aparecen los Estoicos para quienes la 
      filosofía es un esfuerzo de llegar a la verdad, orientado hacia lo 
      práctico; y los Epicureístas para quienes la filosofía es una actividad 
      que procura la vida dichosa con discursos y razonamientos.

      En la edad media el concepto es acentuado por Santo Tomás de Aquino como 
      el conocimiento de las cosas por sus últimas causas, a la luz natural de 
      la razón; con esto pretende separar los conocimientos debidos al esfuerzo 
      exclusivo de la razón de aquellos que pretenden también explicar las cosas 
      por sus últimas causas, pero cuya fuente se encuentra en la palabra 
      revelada por dios; filosofía llamada: Escolástica.

      San Agustín vendrá a adoptar el sistema de pensamiento platónico y lo 
      amplía con las enseñanzas del cristianismo para dar origen a la filosofía 
      Agustiniana.

      En la edad moderna, se vislumbra el panorama de las ciencias por su 
      constante afán de conocer las maravillas del ensanchamiento que tiene el 
      mundo y el concepto del universo, con lo cual surgen nuevos conceptos de 
      filosofía.

      Para Bacon, filosofía es todo aquello que es objeto de la razón y la 
      convierte en madre de las demás ciencias. Para René Descartes la filosofía 
      consiste en el perfecto conocimiento de las cosas. Para Leibnitz es el 
      estudio que persigue la sabiduría; Manuel Kant dice que es una ciencia 
      teórica que indaga los principios “a priori” de los objetos del 
      conocimiento científico. Por su parte, Fichte afirma que es la teoría de 
      las ciencias; Hegel menciona que es el pensamiento aplicado a la 
      consideración de los objetos.

      Otro pensador del siglo pasado, P. Graty afirma que no es la sola 
      inteligencia, sino el alma completa con todas sus disposiciones morales, 
      la condición primaria para un filosofar válido.

      La moderna es una etapa que se caracterizó por una hostilidad hacia la 
      cultura medieval, encontramos una concepción racionalista del universo, el 
      intento de reducir las órdenes superiores complejos al método matemático y 
      es fundamental la idea de progreso en todas sus facetas.

      Finalmente, en la filosofía contemporánea, tenemos una complejidad de 
      movimientos filosóficos, como el Positivismo (Comte), Evolucionismo 
      (Spencer, Bergson), el Materialismo Dialéctico (Marx, Engels), el 
      Vitalismo (Nietzsche, Unamuno), el Historicismo (Dilthey), el Idealismo 
      (Husserl), la Fenomenología (Scheler), el Existencialismo (Kierkergaad, 
      Heidegger y Sartre) y Raciovitalismo (Ortega y Gasset).

      Pensamiento contemporáneo en donde hay un descubrimiento de la existencia, 
      de la contingencia de lo que existe, como experiencia fundamental.

      Por la  somera revisión que he hecho de lo que piensan los filósofos en 
      relación con el concepto que ellos mismos nos dicen tener de su propia 
      actividad, a lo largo de sus etapas históricas descubrimos que no siempre 
      coinciden, pero sí encontramos varias coincidencias felices que son 
      comunes y claves en la actividad propia de todo filósofo.

      Reflexión: Un filósofo tiene como tarea fundamental volver a pensar sobre 
      los datos que ya conoce, para tratar de llegar a lo más profundo de las 
      cosas; tiende a adquirir un conocimiento exhaustivo de las cosas.

      Visión Unitaria: Se busca una explicación unitaria de todos los 
      conocimientos adquiridos, precisamente por estar dedicada al saber más 
      profundo, a aquél que pretende explicar a fondo el principio, origen o 
      causa fundamental de las cosas.

      Teórica: Ya que la teoría es el conjunto de leyes que sirven para explicar 
      la relación de un determinado conjunto de fenómenos, y podemos decir, que 
      la filosofía es una reflexión teórica.

      Científica: Algunos lo llegan a negar, pero precisamente para negar el 
      valor científico de la filosofía, hacen una serie de reflexiones teóricas 
      argumentando que sólo se puede llamar científico a lo experimental, a lo 
      útil, a lo práctico, debido a que esas reflexiones ya son en sí 
      filosóficas y con ello están haciendo ciencia, la filosofía es una 
      ciencia. Además por ser la filosofía un saber acerca de algo, siguiendo un 
      determinado orden o sistema, llena las características de lo que es 
      propiamente ciencia.

      Acumulación de conocimientos: Hay problemas fundamentales en ella que no 
      encuentran una solución definitiva por hallarse condicionados a los 
      adelantos de las ciencias y de la técnica; por tanto, el progreso de la 
      filosofía radica en el estudio constante de los problemas fundamentales, 
      profundizando y ampliando soluciones y armonizándolos con el progreso de 
      otras ciencias.

      Posibilidad de definición: Algunos defienden que la filosofía no se puede 
      definir, argumentando que para ello es necesario “vivirla” para saberla 
      comprender, yo pienso que aquí no hay que confundir filosofar como 
      ocupación que corresponde al acto de vivir la filosofía.

      Después de contemplar una aparente disconformidad, y a veces oposición en 
      un aspecto tan fundamental para una disciplina del conocimiento humano 
      como es su propia definición, debemos aceptar que en realidad, la 
      filosofía es una actividad de la inteligencia a la cual los filósofos 
      contemplan desde diferentes ángulos y obtienen, en consecuencia, conceptos 
      distintos.

      Sin embargo, puedo decir que la filosofía es la ciencia que estudia los 
      principios más generales de lo que nos es dado.

      No me cabe la menor duda, de que la filosofía prehispánica, cuenta con 
      varios elementos de lo que hemos analizado; pero ahora pasaré ha 
      esclarecer algunos conceptos afines a la filosofía que nos conducirán al 
      cuerpo de nuestra investigación.

      FILOSOFÍA E IDEOLOGÍA

      El estudio filosófico y el científico se complementan ya que son 
      limitados, sin embargo cualquier modo de interrogar la realidad es 
      legítimo; lo negativo es cuando alguna corriente quiere absolutizar la 
      verdad, por eso el contraste entre las diversas filosofías resulta fecundo 
      para neutralizar la unilateralidad de cada una.

      El camino hacía la verdad se ve continuamente amenazado, por actitudes que 
      no respetan la situación concreta y real de la verdad humana; esto es 
      evidente especialmente en la tendencia a crear ideologías, es decir, la 
      formulación de ciertas verdades o sistemas sociales, políticos, 
      económicas, etc., no ya en primer lugar dentro de una sumisión sincera a 
      la realidad objetivamente buscada y reconocida, sino más bien, o al menos 
      en una medida determinada, en función de intereses personales o de grupo. 
      Pienso que se puede llamar ideología a toda verdad o sistema de verdades 
      que se funde voluntaria o involuntariamente en función de unas condiciones 
      sociales o de poder, considerando como absoluto aquello que es un aspecto 
      parcial de la realidad; que procura hacer aparecer mediante la lógica de 
      una teoría, sus múltiples intereses y que tiende al poder.

      La tendencia a fortalecerse ante los demás, le hace tener una postura 
      relativa y atacable. Cada hombre y cultura tienen sus propias ideologías, 
      tomadas por muchos como paradigmas, que empujan al hombre a la búsqueda de 
      la verdad y muy frecuentemente impiden encontrar la verdad que buscan, o 
      por lo menos cometerse respetuosamente a ella, con una postura de búsqueda 
      y de apertura.

      El progreso de la verdad parece ser muchas veces y necesariamente, una 
      lucha contra los prejuicios y contra las ideologías; esta actitud crítica 
      es una tarea permanente de la reflexión filosófica.

      El filósofo Bacon, en su teoría de los ídolos, critica la conciencia 
      falsa, engañada por los prejuicios sociales y anticipa el concepto de 
      ideología que es usual en la actualidad.

      El verdadero conocimiento desenmascararía el carácter interesado del 
      propio pensamiento y realizará la propia pretensión de poder; por esto sus 
      productos intelectuales son ideología y no-filosofía. 
  
 

      FILOSOFÍA  Y  POESÍA

      En todas las culturas humanas encontramos una tendencia a expresar el 
      saber por medio de un lenguaje revestido de formas bellas, que constituye 
      la poesía; ésta tiene como preocupación fundamental la armonía de las 
      formas expresadas, en tanto que la filosofía trata de explicar la esencia 
      de las cosas por sus causas, además la búsqueda y sistematización de esos 
      conocimientos.

      Un poeta expresa la verdad cuando es auténtico, pero más que dirigirse a 
      la raza exclusivamente, lo hace a la intuición y al sentimiento, habrá 
      quien pueda acercarse a la verdad a través de un poema que toca su 
      sensibilidad, que quizá a través de un raciocinio escueto y carente de 
      formas bellas y armoniosas que son fundamentales en la poesía. El poeta 
      puede acercarse a la verdad en chispazos de intuición y moviendo las 
      fibras de nuestros sentimientos.

      Así pues, pienso que un poeta expresa de manera brillante sus sentimientos 
      a través de su poesía, y no sólo los de él, sino los mismos sentimientos y 
      pensamientos de todo un pueblo, sus ideales, fracasos, sus temores y por 
      qué no decirlo, refleja la idea que tienen de sí mismos, del mundo y de la 
      divinidad.

      Un claro ejemplo lo encontramos en las culturas prehispánicas en lo que se 
      nota una interpolación de lo que propiamente constituye el saber 
      filosófico, ya que es expresado a través de formas literarias, muy 
      elaboradas y refinadas en las cuales descubrimos un canto o poema que 
      contiene en sí las intuiciones del pensador, pero cuya verdad desvirtúa 
      frecuentemente la esencia misma del pensamiento para dar preferencia a la 
      expresión de su belleza.

      La poesía la enmarcamos dentro de la literatura que al igual que todo 
      testimonio humano y ningún filmación de hechos más abundante, contiene 
      datos sobre acontecimientos, las nociones, datos históricos, los indicios 
      más preciosos sobre nuestras “moradas interiores”, puesto que representa 
      la manifestación más cabal de los fenómenos de conciencia profunda. La 
      literatura, con toda su belleza, puede y debe ser citada ante el tribunal 
      de la historia o del derecho, como un testimonio del filósofo, como cuerpo 
      de experimentación, del sabio. Así encontramos, por ejemplo: Una 
      concepción de Historia en la Iliada griega, un esbozo de Geografía 
      marítima en la Odisea, la relación de Meteorología y la Agricultura en 
      Hesíodo, en Dante la Cosmografía de su tiempo, la idea nacional en el 
      Poema del Mío Cid, la teoría del honor en Lope de Vega y Calderón de la 
      Barca, la Química en Aldous Huxley, y porqué descartarlo, el pensamiento 
      náhuatl en su “Flor y Canto”.Para el pensador náhuatl, el modo más firme 
      de acercarse al conocimiento de la verdad es a través de la “Flor y 
      Canto”, o sea, en la observación de las formas naturales como expresión 
      esencial armoniosa de las mismas, a través, de la línea, por cierto, muy 
      estimada y meritoria. Por ello, creo que para el hombre náhuatl, el poeta 
      es quizá el único poseedor de la verdad. 
  
 

      FILOSOFÍA Y SABIDURÍA

      La sabiduría, a lo largo de la historia, ha sido considerada desde tres 
      ángulos: la ciencia de dios, la del hombre como persona y la de las 
      comunidades humanas; en todas ellas se implica no sólo un cúmulo de 
      conocimientos, sino también una actitud frente a la vida, por lo que con 
      frecuencia se suele identificar con la filosofía; así se habla, de la 
      sabiduría de dios cuando se quiere referir al modo como el Ser 
      Trascendente va disponiendo las circunstancias históricas para que 
      acontezcan tales y cuales cosas; se habla de la sabiduría de un hombre 
      cuando los conocimientos que ha obtenido a través del tiempo lo sabe 
      aplicar, usando para ello la prudencia.

      También hablamos de la sabiduría de un pueblo cuando sabe manejar sus 
      destinos teniendo conciencia de sus propias capacidades y actuando en sus 
      relaciones, tanto internas como externas, para llegar a logros que lo 
      conduzcan a su realización histórica.

      Por ser la sabiduría un combinado de amplios conocimientos de las 
      ciencias, de las artes o de las letras, a veces se confunde con la 
      filosofía y precisamente de allí nace el que sean disciplinas o actitudes 
      afines. Cuando se carece de sabiduría, suele acontecer que las masas 
      humanas se adhieren a las doctrinas que les proponen sus demagogos o 
      líderes, que expresan ideales sin dar tiempo a que el hombre reflexione.

      Pienso que es significativo que en la actualidad el sabio es invitado a 
      explicar problemas que hasta ahora sólo dependían de la filosofía: 
      causalidad, determinismo, probabilidad, continuidad, espacio, tiempo, 
      etc., el sabio en vez de recurrir al filósofo para comprender estas 
      nociones, quiere filosofar consigo mismo, con lo que puede llegar a 
      hacerlo sin experiencia o en forma deficiente. Me he encontrado a lo largo 
      de mi vida, personas muy cultas, con un cúmulo de conocimientos 
      impresionante, me parecen extraordinarios en el manejo de conocimientos de 
      muchos temas, son interesantes ante tal eminencia, diría que son una 
      “enciclopedia andando”, pero muchas ocasiones no saben transmitir esos 
      conocimientos, no aplican en su vida toda esa riqueza de conceptos que 
      manejan; en cambio, pienso que esos hombres “sabios” de nuestras humildes 
      comunidades, viven y dan testimonio de lo saben, se refleja en su hablar, 
      en su actuar y en todo su ser; son coherentes con lo que piensan y hacen, 
      lo que afirman en teoría lo viven en la práctica; por ello, creo que un 
      hombre sabio, tiene conocimientos que repercuten en la actitud que toman 
      ante la vida. Cuando el individuo se da esa falta de sabiduría que lo 
      lleva a proceder a la ligera, por pereza o ignorancia se hace ver la 
      urgencia de meditar profundamente en la utilidad de la filosofía para que 
      el hombre del mundo actual, no sean arrastrados por el asombroso 
      desarrollo de la tecnología, que puede proporcionarte comodidades y 
      tranquilidad, pero que le hace evitar su encuentro íntimo y personal, para 
      que pueda distinguir por la razón, cual es su verdadero fin, distinguiendo 
      lo superficial y accidental, de lo esencial y fundamental. 
  
 

      FILOSOFÍA Y MITO

      En los pueblos primitivos, más que en civilizaciones muy desarrolladas, se 
      observan relatos que rigen las costumbres de esos pueblos y que se 
      refieren a las relaciones del hombre con otros seres que están en el mundo 
      que les rodea; y las que tiene el propio ser humano con lo que trasciende 
      al mundo sensible.

      Se dice que tienen un serio contenido filosófico y a su expresión se le ha 
      llamado: mito, puesto que con él se trata de dar una explicación del 
      origen del hombre en el mundo, del origen y existencia de las fuerzas 
      naturales, así como de las relaciones e influencia que ellas tienen sobre 
      la humanidad.

      Los mitos son saberes que regulan la vida de esos pueblos, así como la 
      misma conducta de los mismos hombres.

      Cabe mencionar que todo mito puede diferir en detalle pero no en contenido 
      básico.

      Este fenómeno, que parece satisfacer a las almas sencillas, se ve en 
      nuestro mismo pueblo náhuatl, en donde sucede que la fuerza sobrenatural 
      se le representa por una imagen pintada o esculpida.

      En muchas culturas, el mito se fue tergiversando por la tradición oral; 
      pero en otras encontramos una etapa en la cual el proceso se invierte, y 
      aquellos mitos, empiezan a ser relacionados por los pensadores, dando 
      origen a algo que ya puede empezar a llamarse filosofía como nuestro mundo 
      prehispánico; ya que en él descubrimos una manera autónoma y originaria de 
      pensamiento que manifiesta parte de verdad de manera fantástica y poética, 
      siendo trascendental en la expresión de un pueblo, aunque sea simbólica y 
      afectiva.

      El mito ejerce gran influjo en la cultura y vida de un pueblo; en él 
      encontramos una concepción del universo y de la vida, las más de las veces 
      personalizada en la que lo plástico no es mera alegoría externa de lo 
      conceptual, sino que forma con ello una unidad originaria, vivida 
      especialmente por nuestros antepasados como si fuera la misma realidad.

      Aunque la filosofía ha empleado ocasionalmente los mitos como formas de 
      exposición y no desconoce la acción fomentadora de la cultura inherente a 
      muchos de ellos, debe elevarse por encima de la plasticidad concreta del 
      mito para venir a la clara y despierta autoconciencia del pensamiento. 
  
 

      FILOSOFÍA Y RELIGIÓN

      De acuerdo con el origen de la palabra religión que significa el conjunto 
      de creencias y normas de conducta por las cuales el hombre se “religa” al 
      ser supremo, es decir, a dios; estas creencias o formas de vida pueden ser 
      más o menos perfectas o elaboradas según sea el adelanto de la 
      civilización en que se encuentre.

      Así, surgen una serie de conceptos del mismo ser y diversos caminos de 
      conducta que ha de seguir para su descubrimiento o reencuentro con el 
      absoluto.

      En la exposición dogmática de toda religión se encuentra una serie de 
      conceptos que coinciden con los conocimientos filosóficos, pues abarcan la 
      misma problemática que el hombre se plantea para la explicación de sí 
      mismo y del mundo que le rodea; la diferencia está en que las verdades del 
      dogma son producto de lo que dios ha revelado al hombre, mientras que la 
      filosofía trata de hacerlo por su propia razón.

      Después del dogma, en una religión aparece la moral, que es el conjunto de 
      reglas que deben regir las costumbres del hombre para hacer más grato su 
      comportamiento frente al Ser Trascendente; estas normas tienen mucho que 
      ver en la filosofía práctica o Ética.

      La forma de relacionarse el hombre y dios se plasma en los ritos o la 
      liturgia, que naturalmente tienen derivaciones de otro tipo, como lo 
      artístico, que es un problema de la Estética, rama de la filosofía. 
 

      Dentro pues, de todo el contenido de las revelaciones del hombre con Dios, 
      sean esas muy primitivas y elaboradas, muy limpias o sanguinarias, todas 
      tienen un acervo de conocimientos que frecuentemente se confunden con 
      aquellas que corresponden exclusivamente a la filosofía.

      Cuando el individuo se da esa plena realización de armonía con su ser 
      supremo, se dice que ha alcanzado su felicidad total.

      No me cabe la menor duda, que nuestro mundo indígena tenía una definida 
      cosmovisión teológica de sí mismo y del mundo que le rodea. 
 

      MARCO TEÓRICO

      EL HOMBRE NAHUATL, SU MUNDO Y SUS DIOSES

      La visión del mundo de los propios nahuas en un preciso momento histórico 
      excluía cualquier punto convergente entre los dioses y los hombres, y por 
      lo tanto los primeros no podían formar parte del modo visible de la vida 
      de los mortales. Los hombres podían invocar al dador de vida, más no 
      podían sostener un diálogo con él.

      Las innumerables preguntas acerca del sentido de la vida de su fugacidad, 
      la duda acerca de qué es lo real y qué es un sueño, se quedaba en el 
      ámbito de pensamiento filosófico de la clase sacerdotal y gobernante.

      Ignoramos los sentimientos del esclavo que iba a morir en la piedra de los 
      sacrificios o de la madre a quien arrebataban al hijo para ofrendarlo a 
      los dioses. Lo más verosímil por falta de testimonios escritos que 
      reflejaran el estado psicológico de las víctimas o de los que presenciaron 
      el sacrificio nos induce a pensar que esta enorme masa del pueblo, educada 
      en la creencia de que el Sol necesitaba sangre para vivir y seguir 
      alumbrando al mundo, ignoraba el conflicto que nace entre el sentimiento 
      de deber y el dolor, entre el deber y el temor, el deber y la rebelión.

      La creencia de que el sacrificio tiene una fuerza mágica para detener el 
      mal se manifiesta todavía en algunos pueblos.

      Basarse únicamente en los testimonios de los que presenciaron estos actos 
      con ojos occidentales y consideraron el sacrificio únicamente como un acto 
      de barbarie, ignorando su significado ritual, íntimamente ligado a la 
      visión religiosa del mundo de los antiguos nahuas, será si no falsificar, 
      sí empobrecer el significado de mismo acto. Lo que a los ojos de los 
      occidentales parecía cruel y trágico, en realidad era el cumplimiento del 
      más alto deber humano para estos hombres.

      De los dioses no se habla, se menciona su voluntad y deseos, pero ellos 
      mismos no se presentan en forma humana, no participan en la vida de los 
      seres humanos, no los asisten ni los castigan, no dirigen sus actos, no se 
      interponen a lo que ellos emprenden de modo visible, por medio de acción o 
      de palabra directa.

      Mientras el dios cristiano vive independientemente del hombre, entre los 
      dioses del mundo prehispánico y los hombres existe una dependencia mutua, 
      según el cristianismo el hombre es libre en la elección del mal y el bien, 
      mientras que el hombre prehispánico no tenía esa libertad; el cristianismo 
      subraya la necesidad de salvar el alma, mientras que los indígenas 
      imploran por los bienes materiales.

      Los dioses de la cultura náhuatl a pesar de que aparecen en innumerables 
      leyendas, son en el momento de la conquista todavía más bien fuerzas 
      sobrenaturales que seres de carne y huesos.

      Esta mitología de los hombres-dioses son solitarios sobre toda medida 
      natural, sin la cual no sería posible comprender la opresión de la masa de 
      los hombres. Los dioses se colocan en lugar más preponderante que los 
      hombres.

      Aún en el poema que cuenta cómo Quetzalcóatl rescató los huesos preciosos 
      en el reino de la muerte para crear al hombre y darle el sustento –el 
      maíz--, el primer lugar lo ocupan las hazañas del dios mismo y no el ser 
      creado por él.

      Por un lado, los griegos acercaron a los dioses lo más posible a los 
      hombres, mientras que los prehispánicos, consideraban la vida como un 
      sueño: “Puede que nadie diga la verdad en la tierra”, y alejaron a los 
      dioses a distancias inalcanzables para el hombre.

      Los dioses griegos tienen un poder mucho más amplio sobre los hombres, 
      pero no absoluto; los dioses de la cultura náhuatl tienen un poder 
      absoluto sobre el hombre y además tienen el deseo de divertirse o 
      complacerse con el espectáculo de los seres transitorios. Ometeotl, el 
      dios viejo, tiene a los hombres en el centro mismo de su mano y allí, 
      sosteniendo y dominando a los pobres macehuales: los hombres, introduce la 
      acción en el mundo: “nos está moviendo a su antojo... él de nosotros se 
      ríe”, y el hombre no encuentra una contestación satisfactoria a las 
      preguntas que le acechan. Los griegos se sienten en confianza con los 
      dioses y éstos tienen amores con los mortales; los antiguos mexicanos 
      tienen miedo de sus dioses, a pesar de que saben que ellos les deben todo 
      el sustento. Ningún dios prehispánico puso sus ojos sobre un mortal. 
      Ningún mortal puso en duda los designios de dios.

      De los dioses de la cultura náhuatl sabemos muy poco, no sabemos quienes 
      fueron sus hijos; no hay comparación con el amor, sexo, celos, bigamia e 
      incesto de los dioses griegos. Del árbol genealógico de los dioses 
      mexicanos se sabe poco, y eso sólo en cuanto a los dioses principales; no 
      hay celos unos de otro, y no luchan entre sí por el poder, a excepto de 
      Tezcatlipoca y Quetzalcóatl, ya que éste último es derrotado y expulsado 
      de Tula.

      Así pues, en el mundo náhuatl, el hombre está agobiado por el peso de los 
      dioses y encadenado por su omnipotencia.

      En ningún momento un hombre puede ser digno compañero de los dioses, ni 
      éstos, rebajarse a su nivel, mezclarse con los seres humanos.

      Sus dioses tienen que permanecer más allá de la experiencia humana. Los 
      hombres eran  vasallos de los dioses y nada más. Ser vasallo de los dioses 
      es el fin y el objeto de la existencia del hombre.

      Los dioses nunca bajan a la tierra para mezclarse con el hombre, no 
      adoptan el aspecto humano, no hablan con mortales, no cometen incestos y 
      si lo hacen como Quetzalcóatl, se les considera impuros y tienen que 
      abandonar su reino y se transforman en perros o en serpientes. Sus dioses 
      no se divierten, no cortan flores en el campo, no huyen del amor ni tratan 
      de conquistarlo;  no viajan en carros de oro, no beben, no atraviesan en 
      el mundo de los muertos en busca de la mujer amada.

      El único sentimiento bien definido del que se habla en las crónicas 
      antiguas es el deseo de obtener el precioso líquido, la sangre humana para 
      sostener el universo y asegurar su continuidad.

      El dios que más se asemeja a Prometeo en el panteón de los antiguos 
      mexicanos es Quetzalcóatl, el dios supremo, el sabio, el benefactor de la 
      humanidad, el creador de uno de los “soles” y del hombre; el dios que robó 
      a la hormiga colorada el sustento elemental de la raza humana: el maíz.

      La edad de múltiples rostros que reflejan “por encima de todo, sabiduría 
      extraordinaria e inclinación constante de favorecer a los seres humanos”.

      La diferencia esencial reside en que Quetzalcóatl en ninguno de sus actos 
      se opone a la voluntad de otros dioses y en ningún momento corre el riesgo 
      de atraer sobre sí su ira; no crea al hombre por su propia voluntad, sino 
      que ejecuta el mandato de los dioses a quienes quiere ayudar a resolver el 
      problema de cómo poblar la tierra. Además al ver los hombres ya creados 
      dijeron:  “han nacido los vasallos de los dioses”.

      Quetzalcóatl no crea pues un ser que podría oponerse a los dioses, sino 
      que va a ser su vasallo, o sea, hace un acto contrario al Prometeo quien, 
      al robar el fuego, entrega a los hombres un arma que les permitirá 
      liberarse del poder divino y buscar su camino por su propio razonamiento.

      Lo mismo ocurre con el robo del maíz. No es Quetzalcóatl solo quien se 
      preocupa por el sustento del hombre, son todos los dioses quienes se 
      plantean la pregunta de cómo alimentar a los seres creados y “ya todos 
      buscan alimento”. Mientras Prometeo, al entregar el fuego, hace del hombre 
      un rival de los dioses: al poseer la técnica, las artes, la ciencia, los 
      hombres se iban a liberar del poderío de los dioses. Al convertirse en 
      seres racionales, los hombres podían dominar la naturaleza, liberarse de 
      la voluntad y órdenes divinas.

      Quetzalcóatl no yerra de modo consciente; es víctima de un complot de 
      otros sacerdotes y su pecado lo aterroriza. 
      No trata de buscar una salida, deshacer el mundo, ni por su propio bien ni 
      por el bien de su pueblo. Escoge el camino del castigo ejemplar y muere 
      por su propia voluntad, quemándose en el fuego. Al entrar en conflicto con 
      las leyes divinas, sociales, éticas y morales de su tiempo, Quetzalcóatl 
      no se debate, no se pregunta, no se opone; avergonzado acepta su tragedia 
      y con eso dejar de ser un héroe.

      La fiesta religiosa de los antiguos mexicanos, tendría para nosotros un 
      sentido más amplio diferente al occidental. Eran mucho más acontecimiento 
      que representaciones. Un acontecimiento cuyo fin era liberar a los 
      espectadores, que al mismo tiempo eran actores, del miedo a las fuerzas 
      sobrenaturales, del terror que les infundían los dioses esotéricos. La 
      diversión y la alegría eran elementos secundarios, lo esencial era ganar 
      la gracia de los dioses, aplacar sus iras, descifrar sus propósitos y 
      colaborar con ellos en asegurar la existencia del mundo por medio de la 
      sangre derramada. Para acercarse a los dioses, los actores en las fiestas 
      religiosas se vestían de animales, se transformaban en tigres y coyotes, 
      águilas y serpientes: se cubrían de plumas, imitaban las aves del agua en 
      sus movimientos y voces; se convertían en mariposas, flores, plantas e 
      insectos; se pintaban de colores sagrados: negro, blanco, rojo y azul; 
      ejecutaban movimientos con significado oculto que sólo para ellos era 
      conocido; así, para los que contemplaban el espectáculo desde fuera, como 
      soldados y frailes, la fiesta religiosa era simplemente obra del demonio.

      Curiosamente en el siglo XX se vuelve la mirada hacia las fiestas 
      prehispánicas, espectáculo “cuyos ritos y danzas sacras son la forma más 
      bella y únicas que puede en realidad justificarse”. Hoy día vemos en la 
      fiesta religiosa prehispánica, en el afán de comprender el 
      “acontecimiento” religioso, un drama humano relacionado con las fuerzas 
      cósmicas que regían la vida del hombre, una guerra contra el destino, 
      contra el fatalismo.

      Por lo tanto, la fiesta religiosa no era un reflejo de la vida, sino la 
      vida misma; se refleja la vida del hombre, su pensamiento, su visión del 
      mundo; en ella los ayunos, plegarias, comidas y danzas, cantos y música, 
      pintura y adornos faciales, máscaras y plumajes, ritos y magia, ceremonias 
      oscuras y complejas, todo lo que rodea al ser humano, tiene un doble 
      sentido; todo es signo, un signo complicado e irrevocable.

      Un espectáculo que siempre tiene que desembocar en la muerte, en estos 
      espectáculos religiosos el hombre juega un papel insignificante, sus pasos 
      desde el nacimiento están vigilados  por fuerzas invisibles, sus actos de 
      adultos determinados de antemano. Sus dioses son encarnaciones de las 
      fuerzas de la naturaleza, crueles, despiadados, el papel del hombre se 
      limita a aclararlos, a asegurar el poder de los dioses y ofrecerles sus 
      máximos dones: su propia sangre y corazón.

      La fiesta de los nahuas es la máxima expresión de un fanatismo religioso, 
      ese fanatismo que lleva a un hombre a la piedra de los sacrificios.

      El mundo fue creado, según los antiguos mexicanos, por una pareja divina: 
      Ometecuhtl “el Señor de la dualidad” y Omecíhuatl “la Señora de la 
      dualidad”. Una de las leyendas dice que el sol creado necesitaba sangre 
      para iniciar su marcha sobre la bóveda celeste: “entonces los dioses se 
      sacrificaron y el sol, sacándose vida de su muerte, comenzó su curso en el 
      cielo”.

      He aquí el punto de partida: el momento en que comienza el drama de la 
      humanidad ligada para siempre con el sol.

      El mundo se creó y fue destruido cuatro veces y cada una de estas veces 
      lleva el nombre del “Sol”. Cada época duraba 52 años solares de 365 días y 
      para que una nueva época pudiera surgir, para que el Sol pudiera alumbrar 
      de nuevo en la tierra, para que no se rompiera la regularidad del proceso 
      cósmico, había que alimentar al sol: lo más precioso que el hombre posee, 
      su sangre: chalchíuatl, la sustancia mágica, el sacrificio que despierta 
      tanto horror en los cronistas españoles: “No creo que haya corazón tan 
      duro que oyendo una crueldad tan inhumana, y más que bestial y endiablada, 
      no se enternezca y mueva a lágrimas, horror y espanto”.

      No sólo es Tonatiúh quien vive gracias a este alimento sagrado. Sin él, no 
      pueden existir otros dioses: Tláloc, dios de la lluvia. Ni “nuestra 
      abuela” Toci, ni el dios del fuego Xiuhtecuhtl: , ni Xilonen la mazorca 
      tierna, ni Centeotl dios del maíz.

      El pueblo náhuatl, cuya estructura económica es básicamente agrícola, 
      veneran a los dioses de la vegetación.

      De la masa del maíz se forman los dioses, el maíz se come, el maíz sirve 
      de adorno a las doncellas. El maíz es el símbolo de la renovación de la 
      naturaleza, pero a la vez es la renovación del hombre mismo.

      Se agrupaban a todos los seres según los puntos cardinales y la dirección 
      central, o de abajo arriba. Por eso en la inutilidad es tan importante el 
      número 4 como para los occidentales es el número 3.

      Todo el mundo: los animales, los dioses, los días, los nombres, los 
      colores quedan agrupados en estas cuatro direcciones. El hombre recibe el 
      nombre del día en que nace, los días a su vez agrupados en el calendario 
      ritual se dividen en cuatro partes de 65 días cada una que corresponde al 
      Este, Oeste, Sur y Norte.

      Cuatro fueron los hijos engendrados por la primera pareja: Los tres 
      Tezcatlipocas y Quetzalcóatl, cuatro los dioses que crearon al dios y la 
      diosa del agua, que a su vez tenían un aposento de cuatro cuartas; los 
      cuatro dioses ordenaron hacer por el centro de la tierra cuatro caminos 
      para entrar por ellos y alzar el cielo; cuatro fueron las primeras 
      destrucciones, cuatro “soles” edades antes de que surgiera el mundo 
      actual, cuatro direcciones tiene el segundo juego de pelota.

      Junto al número cuatro, los números importantes son: el nueve que es el 
      número del inframundo, es el número de los días maléficos, es el número de 
      la tierra y lugares subterráneos.

      El trece son los cielos donde la pareja divina espera la destrucción del 
      mundo actual para construir el mundo nuevo.

      El veinte es el número del hombre; es la suma de los dedos de las manos y 
      de los pies. Veinte son los días de las trece unidades (meses), veinte es 
      el cuatro por cinco y cuatro es el número del sol y cinco es la quinta 
      dirección del mundo, de arriba abajo, los cuatro colores: rojo, azul, 
      negro y blanco los colores de los cuatro puntos cardinales del mundo, más 
      el amarillo, el color del sol.

      La palabra “flor” tiene un significado distinto cada vez. El “agua 
      florida”, es simbólicamente la sangre, las “flores que bailan” son los 
      guerreros. Las “flores que se ambicionan” son los cautivos que serán 
      inmolados en el altar del sacrificio. Por fin “la flor” es ya el mismo 
      canto y es la flor divina que de la mansión de los cantos baja.

      Si nos hemos detenido con tanta insistencia en las explicaciones de los 
      símbolos del mundo de los antiguos mexicanos, es para poner lo complejo de 
      aquel pensamiento en que el significado de cada acto, de cada cosa, 
      residía en su relación con otros. Este simbolismo, quedó oculto para los 
      cronistas españoles. En aquel espectáculo religioso todo era obra del 
      demonio, por él dirigido y a él dedicado; este sentido impregnó la 
      literatura y pensamiento occidental y sólo cuatrocientos años después de 
      haber sido cortada aquella civilización, después del triunfo de la 
      Revolución, cuando en México se opera un fenómeno llamado “la vuelta a las 
      raíces”, comienza a surgir el interés por aquel mundo desaparecido y su 
      mitología, tan diferente de la griega y de la cristiana, cuyo centro lo 
      constituye el sol y en el que el sentimiento más poderoso es el temor. 
  
 

      CARACTERÍSTICAS DEL PENSAMIENTO FILOSÓFICO DE LOS NAHUATL

      El escritor peruano Carlos Manatequi afirma: “Me parece evidente pensar en 
      un pensamiento francés o alemán, pero no me parece evidente la existencia 
      de un pensamiento prehispánico”.

      Esta opinión sólo es eco de otras muchas que niegan la categoría de 
      filosofía al pensamiento de las culturas prehispánicas, entre ellas a la 
      náhuatl, la cual sólo sería poesía y mito, y quedaría reducido a un 
      producto secundario de su concepción religiosa que jamás alcanzaría a ser 
      considerado como pensamiento filosófico. Sin embargo, nosotros compartimos 
      la opinión de León Portilla, uno de los grandes estudiosos de la cultura 
      náhuatl, de que en las expresiones más acabadas de su espíritu se pueden 
      encontrar los rasgos, los elementos de una verdadera filosofía. 
      El hombre náhuatl busca en su mundo verdades fundamentales y se plantea 
      problemas como el de la verdad cognoscitiva y la verdad misma del hombre. 
      Por medio de la observación del mundo que lo rodea y las reflexiones sobre 
      su ser mismo y el ser de lo trascendente, se hace cuestiones que se 
      presentan en cualquier sistema filosófico: ¿Quién soy? ¿Qué significa el 
      mundo, lo que me rodea?, ¿Cuál es mi visión última?, ¿Quién es dios y qué 
      es?, y sus respuestas a estas preguntas se caracterizan por su 
      originalidad. Respecto a esto podemos usar para el pensamiento náhuatl las 
      palabras que Bolívar utilizó para referirse a las civilizaciones 
      prehispánicas del Perú: “Todo en él fue original y tal puro como la 
      inspiración que viene de lo alto”. Para comprobarlo, basta analizar los 
      códices, por ejemplo, el Matritense y el Florentino, que describen la 
      sabiduría indígena en su expresión original. Hay que admitirlo, no podemos 
      hablar de una filosofía de manera explícita consciente, sistemática y 
      tradicionalista. 
      No encontramos en ella la organización, la homogeneidad de los grandes 
      sistemas filosóficos de Occidente, por ejemplo, el aristotélico-tomista; 
      pero, sin duda, el pensamiento náhuatl manifiesta un esfuerzo sincero de 
      búsqueda de las verdades básicas; encontramos en él una singular 
      concepción del mundo, una visión propia del universo. Esta concepción, 
      esta visión, no se encuentra desarrollada, plasmada en grandes obras o 
      tratados de filosofía a manera de las summas medievales, dadas las 
      limitaciones de la escritura prehispánica; pero sí reflejada en todas sus 
      manifestaciones espirituales.

      “¿Adónde iremos? 
      Sólo a nacer venimos 
      ¿Acaso de verdad se vive en la tierra? 
      No para siempre en la tierra 
      Sólo un poco aquí.

      No se necesita ser un experto para reconocer en esta frase el problema de 
      la realidad del ser y de esa existencia en el más allá que se da en toda 
      la cultura universal. Es importante señalar que el hombre náhuatl tiene 
      una apertura fundamental a lo trascendente, su pensamiento siempre se 
      inicia preguntándose por dios y termina respondiéndose con dios. Su 
      universo está lleno de la divinidad que se manifiesta en todo lo que le 
      rodea, agua y sol, muerte y vida, en el cielo y en la tierra. Así se lee 
      en los anales de Cuautitlán:

      “Señora de nuestra carne, 
      Señor de nuestra carne, 
      La que se viste de negro, 
      El que se viste de rojo, 
      La que da estabilidad a la tierra.

      Soustelle señala:

      “La religión con su ritual minucioso y exigente, con su abundancia de 
      mitos, penetraba profundamente y bajo todos los aspectos de la vida 
      cotidiana de los hombres. Constituía una interpretación del mundo y 
      suministraba una regla de conducta. Daba un sentido, totalmente y a cada 
      instante, a la existencia del pueblo mexicano”.

      Por esta razón, no es posible separar su filosofía de su teología, puesto 
      que se confunden, forman una unidad. Si hablamos de su filosofía, tenemos 
      que hablar de su teología. Pero esto no resta valor a su pensamiento 
      filosófico. De hecho es un fenómeno universal que se ha dado en la mayoría 
      de las culturas. Menciona María Zambrano:

      “Hace muy poco tiempo que el hombre cuenta su historia, examina su 
      presente y proyecta su futuro sin contar con los dioses, con Dios, con 
      alguna forma de manifestación de lo divino”. 
  
 

      LA COSMOVISIÓN  NAHUATL Y LA FIGURA DE QUETZALCÓATL

      Krickeberg afirma que el conocimiento de la naturaleza, la tradición 
      histórica y el centro del mundo náhuatl no se pueden buscar en una fuente 
      única.  No obstante, creemos que básicamente toda la visión posterior del 
      mundo náhuatl parte de la cosmovisión tolteca del mundo, de la que forma 
      parte fundamental la figura de Quetzalcóatl. La concepción tolteca del 
      mundo, como todas las de América prehispánica, está profundamente marcada 
      por el elemento religioso. Dios surge en todos lados, su religión es una 
      religión naturalista, y en ocasiones confusa:

      “La religión es su filosofía, su ciencia y su moral que explica el origen 
      del mundo y del hombre; que da razón de los fenómenos naturales y 
      establece el método para obtenerlos y (o) evitarlos y que preceptuaba las 
      formas de conducta”.

      Su misticismo brota en su arquitectura, con la construcción de los 
      templos, en la escultura teomórfica, en el juego de pelota.

      La religión se manifiesta en lo más íntimo de la vida personal y en toda 
      la estructura comunitaria. Los toltecas expresan su pensamiento del mundo 
      a través de los mitos; el mundo aparece en ellos como una isla inmensa 
      dividida de manera horizontal en cuatro cuadrantes, o rumbos, a manera de 
      puntos cardinales y rodeada toda por el agua.  Estos cuatro rumbos se 
      encuentran en el ombligo de la tierra. Cada uno con su propia simbología y 
      su propio significado. Así, el Oriente, simbolizado por el color blanco, 
      es la región fuente de la vida, de la fertilidad, de la luz, del nacer y 
      renacer. El Norte, simbolizado por el color negro, es la región en donde 
      yacen los muertos. En el Poniente se encuentra la residencia del sol, 
      lugar de la juventud y de la abundancia, y se halla representado por el 
      color rojo. El azul simboliza al Sur, lugar de la tierra y de la siembra. 
      Pero no sólo horizontalmente se halla dividido el mundo. Verticalmente hay 
      varios estratos. Arriba de la tierra se encuentran los cielos, “El Topan” 
      ocupados por los distintos cuerpos celestes. En el cielo último, en el más 
      alto, está la región de los dioses.

      Hacia debajo de la tierra hay una serie de pisos inferiores, que son 
      recorridos por los que mueren, hasta llegar al profundo, en donde se halla 
      “El Mictlán”, la región de los muertos.

      Hay que observar que este mundo no es siempre el mismo, no es un mundo que 
      permanezca estático; por el contrario, su universo es un universo que se 
      transforma, que cambia en el tiempo.

      Era el lugar de la lucha constante entre fuerzas invisibles representadas 
      por dioses. Como resultado de estas batallas cósmicas, cuatro soles habían 
      dejado de existir, es decir, el mundo había muerto ya cuatro veces por 
      medio de inmensos cataclismos y se vivía entonces el quinto sol o edad del 
      sol en movimiento, después de haber pasado sucesivamente por las edades de 
      la tierra, aire, fuego y agua. Este nuevo mundo había sido producto del 
      sacrificio de los dioses, “que con su sangre lo habían creado y vuelto a 
      poblar”.

      En conjunto, esta visión cosmológica representa un esfuerzo de 
      explicación, un intento de interpretación de su universo que se les ofrece 
      complejo, cambiante, producto de una dialéctica, de una lucha de fuerzas. 
      Es un mundo que ellos saben que está destinado a desaparecer, que no es 
      permanente, y en consecuencia, no presenta seguridad para nadie; lo único 
      seguro es la muerte.

      Su mundo se encuentra sumido en el misterio que ellos intentan desentrañar 
      en la medida de sus posibilidades, desde su particular reflexión y 
      circunstancia, es decir, de manera totalmente original.

      Pero su mundo no sólo se caracteriza por la amenaza, también ofrece 
      esperanza, posibilidades que se reflejan en los estratos de su 
      cosmovisión: el hombre puede llegar al “Topán”, un mundo en el que hay 
      fertilidad, vida y movimiento. Su sol puede desaparecer en cualquier 
      momento, pero ese momento permanece desconocido para ellos, es cosa de los 
      dioses, y mientras llega el fin ellos se aferran a la vida.

      Es precisamente este núcleo de mitos, esta cosmovisión la que se toma de 
      Quetzalcóatl y se reconstruye. A partir de él surgen una serie de nuevos 
      conceptos, formas distintas de ver la realidad y lo trascendente, que 
      cambian la mentalidad existente y marcan profundamente toda la 
      civilización náhuatl.

      Quetzalcóatl es un ser entre histórico y mítico personificado de diversas 
      maneras entre los pueblos nahuas, para algunos fue un sacerdote del dios 
      Quetzalcóatl o Serpiente Emplumada, que vivió en el siglo IX en Tula, en 
      medio del ayuno y la oración; pero el dios Tezcatlipoca, su enemigo, le 
      tendió una trampa.

      Quetzalcóatl, víctima del alcohol, rompe su castidad. Al darse cuenta de 
      su pecado abandona la ciudad, convirtiéndose en el Lucero de la Mañana; 
      pero prometiendo volver algún día. Entre los aztecas es Tlahuizcaltecutli 
      (lucero de la mañana) o también Ehécatl (dios del viento). Entre los mayas 
      es Kukulcán. Pero más allá de las implicaciones míticas, Quetzalcóatl, 
      como personaje histórico o mítico, se encuentra inserto profundamente en 
      toda la mentalidad del mexicano de aquellos tiempos, de tal manera que 
      sería sumamente difícil entender el pensamiento náhuatl sin tener en 
      cuenta el pensamiento de Quetzalcóatl.

      Quetzalcóatl introduce una nueva doctrina que habla de Tlilán Tlapalán “la 
      tierra del color negro y rojo”, el lugar del saber más allá de la muerte y 
      de la destrucción de los soles y los mundos.

      Así mismo, Quetzalcóatl modifica marcadamente la idea de la divinidad 
      dejando a un lado el politeísmo, descubre y encuentra un nuevo dios, para 
      él, el verdadero dios, el dios uno y dual, fuente y origen de todo. La 
      divinidad suprema es Ometeotl, dios de la dualidad, que como tal se 
      expresa como Ometecuhtli, Señor de la dualidad y como Omecihuatl, Señora 
      de la dualidad. Ometeotl tiene la cualidad de ser el Tloque Nahuaque, que 
      significa dueño de la cercanía y la proximidad, Tloque Nahuaque es 
      presencia dinámica en todo lugar, es el dueño del negro y del rojo, 
      colores que simbolizan la sabiduría. Es el dios que se manifiesta en el 
      mundo, dando estabilidad y dinamismo como se expresa en el siguiente 
texto:

      “Y sabían los toltecas que muchos son los cielos 
      decían que son doce divisiones superpuestas 
      allí está la puerta, 
      allí vive el verdadero dios y su comparte 
      el dios celestial se llama señor de la dualidad 
      y su comparte se llama señora de la dualidad, 
      señora celeste 
      quiere decir: 
      sobre los doce cielos es rey, es señor, 
      de allí recibimos la vida 
      nosotros lo macehuales (los hombres) 
      de allá cae nuestro destino, 
      cuando es puesto, 
      cuando se escurre al niñito, 
      de allá viene su ser y destino, 
      en su interior se mete, 
      lo manda el señor de la dualidad”.

      La concepción de Quetzalcóatl también implica una novedad en la manera de 
      entablar contacto con la divinidad, en el modo de comunicarse con dios. El 
      punto de contacto entre el mundo y el cielo dejan de ser los sacrificios 
      humanos, que son repudiados por este personaje. Si bien los sacrificios y 
      abstinencias personales siguen constituyendo un medio, para Quetzalcóatl 
      lo principal se encuentra en la meditación que se dirige a lo 
      trascendente, que busca el verdadero sentido del hombre y del mundo. En la 
      sabiduría, el hombre se encuentra con dios. Por medio de la reflexión de 
      lo divino y en sí mismo, lo humano puede penetrar a las moradas del 
      recinto de la sabiduría, el Tlilán Tlapalán. Esa búsqueda del ejercicio 
      del saber se ve expresada en el arte de los toltecas o toltecayotl. Sin 
      embargo, este arte se halla inmerso en el mundo y, por lo tanto, marcado 
      por la temporalidad; puede destruirse, tiene un final, nunca llega a la 
      perfección. La verdadera sabiduría no está en este mundo, sino en la 
      trascendencia, en Tlilán Tlapalán.

      El mismo Quetzalcóatl, según lo narra el código Matritense, abandona el 
      mundo buscando llegar a Tlilán Tlapalán, la región del color rojo y negro.

      De lo hasta aquí expuesto podemos extraer lo original, lo nuevo que 
      comporta el pensamiento atribuido a Quetzalcóatl, que es primera y 
      fundamentalmente una nueva manera de captar la divinidad, ya no como una 
      multitud de dioses dominando cada uno una sección de la realidad, sino 
      como un dios primordial, único pero dual, del que se deriva todo lo demás, 
      incluso los demás dioses que sólo serían otra forma de representación del 
      dios de la dualidad. Este dios es presencia, dinamismo, es un dios cercano 
      al hombre, es el Tloque Nahuaque. Para llegar a este dios no es necesaria 
      la sangre, los sacrificios humanos; principalmente se accede a él por el 
      camino de la sabiduría, de la reflexión y del arte. Al ser la Sabiduría y 
      el arte el lugar del encuentro con el Absoluto, el hombre encuentra en 
      ellos su misión y el sentido de su existencia. Por medio de ellos supera 
      su temporalidad; además, a través del arte, en el ámbito de la escala 
      humana, participa de la dimensión creadora de dios. Sin embargo, la 
      perfección no se encuentra en el Toltecayotl o arte, es éste sólo un 
      momento, sólo el camino que debe desembocar en el Tlilán Tlapalán, el 
      mundo de la sabiduría donde se dará el contacto personal íntimo con la 
      divinidad; éste es el verdadero destino del hombre, la inmortalidad, 
      superar el mundo contingente.

      En Quetzalcóatl también se da una dimensión mesiánica, representa el bien 
      que ha de volver para establecerse de manera definitiva, en este sentido 
      significa esperanza y optimismo. Esta concepción mesiánica tuvo 
      importantes consecuencias a la llegada de los españoles. 
      Todas estas ideas configuraron de manera definitiva la filosofía náhuatl 
      posterior.

      LOS TLAMATINIME

      Según Fray Bernardino de Sahagún, el Tlamatini es:

      “El filósofo, aquel que sabe algo, el encargado de educar, formar e 
      interpretar la tradición oral y escrita de la cultura, al fin de cuentas 
      su filosofía viene aplicarse a las preocupaciones, dudas, problemas, 
      doctrinas particulares de estos filósofos del México antiguo, en los 
      cuales descubrimos una riqueza fecunda ya que tienen un contenido propio y 
      distinto”.

      Y según el Códice Matritense:

      “El Tlamatini es una luz, una tea, 
      una gruesa tea que no ahuma, 
      un espejo horadado. 
      Un espejo agujereado por ambos lados 
      suya es la tinta negra y roja 
      de él son los códices, 
      él es el dueño de los libros de pintura, 
      él mismo es escritura y sabiduría 
      es camino, guía veraz para otros 
      conduce a las personas y a las cosas, 
      es guía de los negocios humanos. 
      El sabio verdadero es cuidadoso 
      y guarda la tradición. 
      Suya es la sabiduría transmitida 
      él es quien la enseña, 
      sigue la verdad. 
      Maestro de la verdad 
      no deja de amonestar. 
      Hace sabios los rostros ajenos 
      hace a los otros tomar una cara, 
      los hace desarrollarla, 
      les abre los oídos, los ilumina. 
      Se fija en las cosas, 
      aplica su luz sobre el mundo 
      conoce lo que está sobre nosotros 
      y la región de los muertos. 
      Cualquiera es confortado por él, 
      conforta el corazón, a la gente, 
      ayuda, remedia, a todos cura”.

      Estos textos hablan por sí mismos de la figura de los Tlamatinime.

      En ella encontramos al filósofo náhuatl, es el que busca respuestas 
      fundamentales a preguntas fundamentales, es el que intenta explicar su 
      mundo y enseña a los hombres. Si Quetzalcóatl legó una nueva doctrina, 
      ellos fueron los encargados de difundirla. Sin embargo, la importancia de 
      su función no está principalmente en propagar ideas, sino en la fertilidad 
      de su pensamiento que ensancha los conceptos heredados y encuentra nuevas 
      categorías de pensamiento. Así, en la cultura náhuatl, brotan ideas como 
      el hombre dueño de un “rostro y un corazón”, que define la revelación del 
      hombre al hombre. Este concepto es intento de entender, de abarcar al 
      hombre en su totalidad, en su integridad, es decir, como corporalidad, 
      como dueño de un núcleo moral y espiritual.

      Los Tlamatinime retoman el concepto de toltecayotl de Quetzalcóatl y lo 
      convierten inxochitl incuicatl, el mundo de “flor y canto” que engloba 
      todas las manifestaciones artísticas y simbólicas. Flor y canto, en medio 
      de la transitoriedad en que todo cambia, puede llevar el fundamento a la 
      verdad, a la raíz de las cosas, del mundo y aun más allá, a ponernos en 
      contacto con lo que está por arriba y por abajo del lugar de los hombres. 
      A final de cuentas flor y canto apuntan hacia la divinidad, alcanzar a la 
      divinidad por medio del arte y del símbolo.

      Entre los Tlamatinime más destacados se encuentra Nezahualcóytl que a 
      través del pensamiento intentó entender el cambio de las cosas que siempre 
      acaba en la muerte; intentó explicarse el devenir y la fragilidad de las 
      cosas, encontrar algún camino hacia la trascendencia del hombre, es decir, 
      la misteriosa relación entre el hombre y el Tloque Nahuaque. Como ejemplo 
      del pensamiento de Nezahualcóytl citamos este párrafo:

      “¿Acaso de veras se vive con raíz en la tierra? 
      No para siempre en la tierra 
      sólo un poco aquí. 
      Aunque sea oro se rompe, 
      aunque sea plumaje de quetzal 
      se desgarra. 
      No para siempre en la tierra, 
      sólo un poco aquí”.

      Tlacaeletl es otro de los grandes Tlamatinime: es principalmente 
      legislador y político. Modificó radicalmente el acervo cultural tolteca, 
      creando la conciencia imperial del pueblo azteca. A decir de León 
      Portilla: “da al pueblo azteca una nueva visión místico guerrera del mundo 
      y hombre, raíz de la futura grandeza del pueblo del sol”. Tlacaeletl 
      subraya el valor de la guerra y los sacrificios humanos no sólo para 
      agradar a los dioses, sino como un medio efectivo de colaborar con ellos 
      en la conservación del universo siempre amenazado por la destrucción. Así 
      pues, la civilización azteca se mueve en un marco de un profundo dualismo 
      entre la herencia cultural tolteca y una nueva concepción 
      místico-guerrera, entre Quetzalcóatl, representando la paz, la sabiduría y 
      Huitzilopochtli, el dios de la guerra, el que pide sangre. 
  
  
 

      RESUMEN

      Por razones naturales, uno de los períodos que presenta originalidad en su 
      esfuerzo por comprender el ser del hombre, el del cosmos que le rodea y 
      sus relaciones con el Ser Trascendente, es el pensamiento del hombre 
      náhuatl, que se desarrolla libre de influencias exteriores, de otras 
      culturas y, ante su asombro, su angustia y su imaginación ante el mundo en 
      el que se siente sumergido, trata de dar respuesta a aquellas 
      interrogantes fundamentales que se le plantean por el solo hecho de ser 
      racional, tales como: ¿de dónde vengo? ¿Adónde voy? ¿Cuál es la mejor 
      manera de recorrer el camino que se me ha impuesto desde el momento que he 
      tomado conciencia de mi propia existencia?.

      Después de este momento histórico, precursor del encuentro del hombre 
      americano con la civilización occidental, el pensador nacido en la tierra 
      que hoy es lo que se llama la Nación Mexicana, ha elaborado sus sistemas 
      de pensamiento basado en las tesis de los filósofos europeos y sólo hasta 
      este siglo se puede descubrir un esfuerzo por tratar de elaborar una 
      manera de pensar que corresponda a la problemática el hombre 
      hispanoamericano que, aunque sea en problemas específicos, tiene 
      características diferentes a las del hombre occidental.

      Para finalizar, es importante mencionar que “la visión del universo de los 
      antiguos mexicanos dejaba poco lugar para el hombre”. El hombre concreto 
      singular ya tiene marcado su destino desde el día de su nacimiento, su 
      mundo no es su mundo, sino sólo es el lugar de la manifestación de la 
      divinidad;  el lugar en donde se enfrentan los dioses; un mundo que está 
      condenado a desaparecer. Su visión del universo está marcada por el 
      pesimismo. Sin embargo, como afirma el mismo Soustelle, “lo que constituye 
      la grandeza de este pueblo es haber aceptado este mundo tal y como lo 
      veía. Su pesimismo es activo”.

      En el Universo que esta completamente determinado, el náhuatl busca 
      caminos de participación y de trascendencia a través de la construcción de 
      la Flor y el Canto y aún por medio de la muerte y la guerra. 
  
 

      CONCLUSIONES

      Para concluir este trabajo quiero subrayar algunas ideas:

      Podemos afirmar la existencia de una filosofía náhuatl, aunque ésta no 
      tenga el carácter sistemático de la filosofía occidental.

      Es indudable que sus conceptos acerca de la problemática fundamental del 
      hombre, tiene un enfoque original y distinto al del hombre occidental 
      europeo.

      La filosofía náhuatl se confunde con su teología, pero no como un producto 
      secundario, sino formando una unidad con ella.

      El centro del pensamiento filosófico náhuatl se encuentra en el 
      pensamiento que se desprende de Quetzalcóatl, símbolo de la toltecayotl o 
      filosofía tolteca. Dentro del determinismo propio de la cosmovisión 
      náhuatl, el hombre se esfuerza por ocupar un lugar activo y participativo, 
      y tiende hacia la trascendencia.

      El pensamiento de los antiguos mexicanos refleja un esfuerzo sincero de 
      búsqueda de la verdad, de encontrar el fundamento de la realidad de la 
      divinidad y del hombre, y precisamente por esto tiene algo nuevo, original 
      que decir al hombre de todos los tiempos y se puede incluir en el gran 
      libro de la sabiduría universal.

      Con la siguiente frase significativa de un protagonista directo del mundo 
      náhuatl, doy por concluida mi investigación sobre ésta maravillosa 
      cultura,  a la cual no debemos de olvidar, ni dejar de valorar y fomentar 
      su filosofía:

      "Mis dedos están rígidos por la edad. Ya no puedo escribir. La humanidad 
      ignorará siempre lo que ha sido de este gran pueblo. Nuestra civilización 
      le ha asentado un golpe tan duro que no podrá levantarse y puede ser que 
      jamás se sepa que gran altura intelectual había alcanzado”.

                                             Fray Bernardino de Sahagún



TENSEGRIDAD :

REPORTAJE SOBRE TENSEGRIDAD.

Oscuridad y Luz Difusa 
La tensegridad de Castaneda

Primera parte.

Tras de casi 30 años y once libros, Carlos Castaneda y sus condiscípulos Florinda Donner-Grau, Taisha Abelar y Carol Tiggs, traen una nueva expresión de las enseñanzas de Don Juan: la tensigridad*. El término, tomado de la Arquitectura, se refiere "al equilibrio de los miembros de una estructura, por medio de la tensión continua o discontinua de dichos miembros". Castaneda concibe la tensigridad como un sistema de movimientos corporales que han desarrollado los nuevos videntes (prefieren ese nombre, ya que el de brujos o hechiceros provoca reacciones negativas por su carácter maligno y aterrador) y que buscan conducir a "la cordura y el bienestar físico". Para exponerlos, se realizaron recientemente en la ciudad de México dos conferencias y una sesión práctica de ejercicios.

El constante movimiento de gente pidiendo información sobre el acto o inscribiéndose, es un reflejo de la importancia que reviste para el creciente público lector de Castaneda. De algunos años para acá, algunos incluso lo han convertido en gurú; con el pretexto de sus enseñanzas no es difícil encontrar imitadores, seguidores y aprendices solitarios. Tampoco faltan los creyentes y los charlatanes, ni los escritores que analizan y explican la obra de Castaneda. El tríptico que se proporciona a los interesados es un corto pero substancioso resumen de lo que se va a tratar, los lectores más ávidos preguntan, platican e intercambian opiniones en el lugar de la inscripción. Alguien pregunta cuántos asistentes se calculan y le informan que 500, las preguntas a los organizadores son de todo tipo: ¿es cierto que Carlos ya se va?, ¿viene él con las conferencistas?, ¿el autor de las enseñanzas de don Carlos es de su grupo?, una organizadora contesta: "No, el nagual lo ha negado".

Son las 7:15 en el Salón Independencia del hotel María Isabel Sheraton, después de pasar frente al mostrador de registro, en donde varias cartulinas con grupos de números permiten saber que asisten mil personas a la conferencia, se topa uno con las mesas en que se venden varios libros de la saga de Castaneda y pedazos de cuarzo, algunos clientes en potencia escuchan las sesudas explicaciones sobre energías y propiedades. Ya en el salón, los asistentes trasmiten ese ambiente de expectación característico de la masa; ésta se conforma de una forma muy variada: jóvenes y adultos, güeros extranjeros y gente beauty new age pensamiento Aca Joe y sobrevivientes de la Onda. Muchísimas mujeres de todas las edades, y entre los hombres bastantes calvas y barbas de intelectual o bohemio. Los organizadores se identifican por la ropa blanca y negra, un paliacate rosa o verde, y porque entre ellos y algunos asistentes el saludo es de beso y camaradería, no hacen mucho por ocultar su aire de iniciados. En general, desde los de saquito de oficinista hasta los new age de blanco, pasando por los cabellos largos de colita y los chalecos grunge, se percibe una buena dosis de importancia personal.

En la oficina donde se hacían las inscripciones, ya se había solicitado una conversación con las conferencistas, porque en un auditorio repleto no se puede preguntar varias veces y las mejores preguntas surgen en un diálogo. Tengo antecedentes de la discreción que gustan de guardar, pero también que hacen excepciones, así que lo intento; ante mi insistencia, lo que me ofrece una de las responsables de organizar las conferencias es que entregue mis preguntas para ver la posibilidad de que las contesten durante las conferencias; al entregar dos cuartillas con las preguntas, se espanta y me dice que son muchas, pero que las pasará para ver qué dicen. Esa misma persona, aquí en el Salón Independencia, va de aquí para allá, atendiendo detalles; quien se le acerca recibe una sonrisa y atención que solamente se interrumpe cuando encuentra algún conocido; entonces desaparece el interlocutor, que se queda con la palabra en la boca, para dar paso al rito del beso, el apapacho y la sonrisa que se prodiga sólo a quién se considera igual, después continúa atendiendo a los mortales, así le explica a alguien que pide información sobre Castaneda: El solamente nos favoreció con el honor de poder organizar este evento".

El comienzo se retrasa, lo que aumenta la expectación, las personas de blanco y negro se mueven de aquí para allá acomodando gente; algunos portan celulares y hablan con ellos entre los pasillos; otros traen colocados en la cabeza un micrófono hand free y todos muestran un gran aire de iniciados. Desde temprana hora la gente ha ido ocupando los lugares cercanos al estrado con la mesa de los ponentes, de modo que una hora antes de la conferencia solamente hay lugares a los lados y lejos, a pesar que se dijo que no habría lugares numerados ni apartados, una zona de dos filas al frente se conservan libres para los invitados especiales de las conferencistas: los lugares son ocupados por un hombre con aspecto de extranjero que viste de traje y corbata, acompañado de otras personas con apariencia elegante. Por fin, un poco tarde, pero llega el grupo de conferencistas, en el auditorio repleto y con todos de pie, apenas y se alcanzan a ver las famosas brujas de Castaneda.

El público recibe al grupo de mujeres con aplausos, a medida que son presentadas, las palmas reflejan la fama alcanzada, sin dudarlo Taisha Abelar se lleva los aplausos de la noche. Pero quien toma el micrófono es una mujer esbelta que se presenta como Carol Tiggs, vestida de negro y con cabello corto, la blancura de su piel resalta más; hace algunas muecas bromeando con el público y tras saludar en castellano avisa que prefiere hablar esta noche en inglés, por lo que un hombre de mediana edad, de barba y lentes que ya se ha sentado tras la mesa, hará la traducción de sus palabras.

Intercalando historias de Carlos Castaneda y de ella, explica la importancia de estos movimientos o pases mágicos, la forma en que fueron descubiertos y de cómo ellos han decidido quitar el carácter secreto a un conocimiento que se remonta a los videntes que vivieron en el México Antiguo. Lo cansado de la traducción inmediata, dado que se interrumpe constantemente el discurso por el intérprete o si se entiende el inglés se escucha dos veces lo mismo, implica poner atención y concentración, lo que no todos logran, además, algunas anécdotas e historias ya son conocidas por los lectores. Carol Tiggs y el intérprete se enfrascan precisamente en una narración ya conocida, el cansancio y la distracción de algunos comienzan a soporizar el ambiente y precisamente como si se penetrara en una ensoñación, Carol lee primero en castellano y después en Inglés un hermoso poema que por sí mismo hace valer la noche; toda la melancolía de la poesía que gustaba al viejo nagual Juan Matus, con la belleza femenina de sus discípulas: "...no te pido dios lo que te piden los demás, te han pedido tanto, que ya no tienes qué dar, por ello sólo te pido incertidumbre..."

Hace años en el prólogo que Octavio Paz hizo a la traducción del primer libro de Castaneda, afirmaba que las grandes obras se reproducen a sí mismas en sus lectores, lo que permite la pluralidad de lecturas y significados. La obra de Castaneda se ha extendido en múltiples lecturas y seguidores y sin embargo, en esta época de incertidumbre, no es posible dejar de reconocer que el nagual ha imbuido a la brujería que practica (la narración), su propio temperamento. Las experiencias con estos videntes, en donde no se sabe si son quienes dicen ser, si solamente están acechando o haciendo desatinos controlados, a final de cuentas termina por remover algo adentro y confirmar que pueden involucrar a todos los que deseen conocer esa otredad que está esperando detrás del espejo, con la magia femenina y maravillosa de las brujas de don Juan.

Mario Bedoya 
Periódico Uno Más Uno 27 de mayo 1995

El Poder del Esfuerzo 
La tensigridad de Castaneda

Segunda parte.

Entre las piezas arqueológicas del México Antiguo más conocidas, sin duda se encuentra el Chac-Mol, esa figura humana que en una posición reclinada parece sostener con la zona umbilical un incensario, de la cual se han encontrado muchas réplicas en diversos lugares de mesoamérica. Como en otras ocasiones, Castaneda contradice las explicaciones de la ciencia oficial y nos da la interpretación de don Juan: son representantes de de una clase especial de guerreros guardianes, para don Juan y los videntes como él, los chacmoles hacían guardia en las pirámides concebidas como sitios de poder. "Los chacmoles están dedicados a custodiar las ideas, las visiones y las nuevas opciones de los videntes a su cargo", pero sobre todo, los chacmoles eran y son fieros guerreros dedicados a custodiar a otros videntes. En la generación de Castaneda hay tres chacmoles: Reni y Nyei Murez, encabezadas por Kylie Lundhal; cuando, en la primera conferencia, Carol Tiggs presenta con el grupo que la acompaña (todas de cabello corto) a una impresionante mujer de rasgos duros, cabello rubio y cortísimo, no puede caber la menor duda de que es una fiera guerrera, aunque la primera idea que se le ocurre a uno es que su aspecto está más cerca del mundo de Mad Max que de las imágenes que se hace uno de las guerreras como doña Soledad o las Hermanitas, pero eso sí , la chacmol Kilie tiene una energía tan impresioante, que gana al espectador inmediatamente.

La cita para la sesión práctica de la tensigridad es a las 9:00 de la mañana en el mismo Salón Independencia, del que se ha retirado la sillería; la gente recostada en la alfombra forma más o menos las hileras y pronto es obvio que faltan lugares o sobra gente, así que se comienza a utilizar todo espacio disponible. Los últimos empiezan a ocupar mejores posiciones y los puntuales protestan, los de blanco y negro tratan de acomodar a la gente, aunque alguna organizadora jovencita se dedica mejor a jugar a las patadas de karate con sus compañeros; hay problemas de organización, no se calculó bien el espacio y como en cualquier concierto el pagano sufre las consecuencias sin chistar. Entre los "desorganizadores" de blanco y negro que portan su paliacate rosa y verde, también hay varios españoles y gringos con síndrome de conquistador, uno de los asistentes a quien han cambiado ya tres veces porque no se ponen de acuerdo los de paliacate, le pide "orden" a una muchacha, que con fuerte acento peninsular y con la displicencia de quién trae todavía la almohada marcada en la cabeza le responde: Bueno, tienes lugar o no, mientras con el rostro le dice Vamos tío, no estés jodiendo. Mientras se retrasa la sesión, los de paliacate se mueven haciendo vallas o saludándose entre ellos y algunos asistentes, de pronto, el aire de "iniciados" que trasmiten, el masking-tape en el suelo marcando los lugares y la actitud cuasireligiosa de algunos hijos de Castaneda, recuerdan los ambientes de las escuelas de yoga, los grupos de mexicanistas, cofradías de la tradición, etcétera. En todos y a pesar de lo que digan las cabezas (algunas brillantes y modestas), siempre surgen los pastores que les encanta mover al rebaño... y el rebaño que le gusrta que le digan por dónde ir.

Tras otro retraso por la mala distribución de las luces y ya regulada su intensidad para que no inutilicen las dos grandes pantallas que auxilian el enorme auditorio, da principio la demostración de los guardianes. Son precisamente los chacmoles, "guiados por los cuatro discípulos de don Juan, quienes borraron el hálito de misterio y enigma que rodeaba a los pases mágicos y los transformaron el algo que puede ser utilizable para quien fuera". Una "nueva ideología de que el bienestar y fortaleza interna son el acervo de todos los seres humanos" es lo que permite a estas tres mujeres enseñar los Movimientos para reunir energía y promover el bienestar. "Los videntes del México Antiguo creían que los seres humanos eran poseedores de un dualismo muy peculiar, no se trata de un dualismo entre el alma y el cuerpo o la materia y el espíritu, sino el dualismo entre el cuerpo físico y el cuerpo energético". En la concepción de los hombres de conocimiento se puede forjar al cuerpo energético y transformarlo en una réplica del cuerpo físico y viceversa, forjar el cuerpo físico y transformarlo en una réplica del cuerpo energético. Para llegar a eso, se requiere de la energía que proporcionan estos pases mágicos, y a aprender a realizarlos se dedican con ganas los asistentes.

Al principio de la sesión, el salón contiguo proporciona el fondo sonoro a los ejercicios de las chacmoles, un grupo que suena al Garibaldi de Televisa arranca los aplausos de los que asisten a un evento que suena a religiosidad estadounidense, se llama Vida nueva para México del profesor Carmona; tras un buen rato se despiden con un cántico religioso anglosajón y me hacen pensar en la paradoja del momento y del mismo México. Ahora, sin el ruido, es más fácil concentrarse en los ejercicios que dirigen estas mujeres; el reto es el esfuerzo que implican, sobre todo para aquellos que nunca se mueven, los de la tercera edad le echan fibra al asunto y tratan de mantener el paso de las chacmoles, que entre las tres se rotan para hacer los movimientos. El ejercicio físico va coordinándose poco a poco en colectivo, el esfuerzo de movimiento corporal va dejando una nueva sensación física indescriptible y, hacia el mediodía, ya son evidentes sus efectos.

A lo largo de la mañana, con las preguntas y comentarios de los asistentes, es posible avizorar el variado color de los seguidos de Castaneda; desde los que quisieran que casi casi que les dictaran cada parte de los movimientos, hasta los que acechan cualquier contradicción con las sagradas escrituras del profeta Castaneda, sin faltar el antropólogo que encuentra algún simil con figuras de códices mexicanos, ni el que como Carlos al principio, mientras apunta lo que ve y escucha, pierde la oportunidad de grabar todo con el cuerpo. Pero una vez más, ni los complejos de los "iniciados", ni los errores de organización, ni las demoras provocadas por los racionales, alcanzan a borrar la magia energética que desatan las chacmoles: el premio se corresponde con el esfuerzo, dijo don Juan.

Mario Bedoya 
Periódico Uno Más Uno 28 de mayo 1995

Preguntas sin respuesta 
La tensigridad de Castaneda 
Tercera parte y última.

El pájaro solitario no sufre de compañía 
aunque sea de su misma naturaleza 
San Juan de la Cruz

En la primavera de 1984, Carlos Castaneda visitó México y dio una plática en el auditorio de CUC por el rumbo de Ciudad Universitaria. Llegó la hora del acto y éste no empezaba; la multitud expectante sobre escalones y butacas esperaba; tras un buen rato, por el micrófono se hizo el anuncio que la sesión se suspendía y pedían disculpas los organizadores, ya que un malestar estomacal impedía la presencia del famoso aprendiz de don Juan. El auditorio, que minutos antes se hallaba repleto, en poco tiempo se vació a la mitad: se retiraban los que tenían prisa y los que no podían perder el tiempo; otros se iban disgustados por el engaño de que se sentían objeto, y muchos creían confirmar así que todo el asunto Castaneda era un fraude.

Los que se habían quedado a pesar del anuncio de cancelación, eran los que no tenían nada que hacer, los incrédulos del pretexto de su ausencia y los incondicionales creyentes que ya veían en Castaneda un simpático profeta enteogénico; otros simplemente se quedaron por no-hacer, pero a todos algo inexplicable los retuvo. De pronto un hombre moreno, con el cabello entrecano y de cara grande y agradable subió al estrado. Su cuerpo fornido y no muy alto, llevaba ropa común y corriente de ciudad, pero con cierto aire de mestizo quemado en el campo; comenzó a decir que era inconcebible que un brujo no pudiera quitarse una sencilla molestia, pero ya que se habían quedado, podía hacerse útil la reunión. Capturó la atención del público por unos minutos, invitando a concentrarse, pero súbitamente todo mundo se olvidó de aquel señor, nadie vio que se hizo de él, porque en ese momento a un lado del estrado, entre el telón, salió un hombre de baja estatura, moreno y un poco regordete que empezó a sonreír y a saludar a los asistentes. Corrió de boca en boca un nombre y el rumor se convirtió se convirtió en alegría y aplausos ¡Era Carlos Castaneda en persona! Algún ferviente admirador sorpresivamente le tomó una foto, solamente para que la presión del mismo público le obligara a entregar el rollo a Castaneda. Explicó que había demasiada gente y que él no utilizaba ni el micrófono ni las grabadoras, y así, contestando aquí y allá todo tipo de preguntas, transcurrieron casi dos horas, después de las cuales, intempestivamente se despidió y desapareció tras bambalinas.

Dos cosas destacaron aquella noche en el CUC, la insistencia de Castaneda en perder la importancia personal y el humor involuntario por parte de algunos asistentes; mientras Castaneda hablaba, algunos se dedicaban a hacer sus experimentos: aquel trataba de comprobar si el pequeño espejo que escondía en una mano captaba la imagen del antropólogo; otro bizqueaba sin cesar buscándole la forma de huevo luminoso; sin faltar aquel que, desesperado, pedía la palabra y cuando se la dieron, le preguntó donde podía conseguir mezcalito con la consiguiente burla del público. El que se llevó la noche fue uno, que con todo el acento de argentino, preguntó ¡cómo hacía para perder la importancia personal!

Las múltiples lecturas posibles de los libros de Castaneda se han convertido en un fenómeno social (en México más de 20 mil ejemplares al año por título). Sectas, grupos pararreligiosos y profetas del desastre o del paraíso populan por doquier: la charlatanería convive con las buenas intenciones y con los excesos de los iluminados. En España. Lo mismo que en Italia, sin olvidar su cuna en Estados Unidos, es común encontrar a múltiples y variados lectores de Castaneda: ecologistas, budistas o profesoras: Los mismos títulos de las traducciones (más de 200 ediciones en todo el mundo) cambian o adaptan el mensaje, pero todo aquel que cae seducido por la implacable y despiadada voz de ese viejo indio que se ríe del mundo, porque ama la vida tanto como a La muerte sin fin de Gorostiza, coincide en reconocer que una magia donjuanesca le cambió la vida.

En la época de la globalización y el gigantismo de la era posinduatrial, surgen grupos en rebeldía, el romanticismo fue a la sociedad industrial lo que el misticismo a la sociedad cibernética, y en ésta, el interés se centra más que nada en la información. En la nueva religiosidad, el interés parece trasladarse de los templos a la meditación y la conciencia individual, y ésta para expresarse requiere de artistas o gurus. Pero no todos los artistas ni todos los gurús son iguales, en 1976 la revista Newsweek publicó un artículo sobre el Movimiento de la Conciencia; en él la foto de Muktunanda junto a Oscar Ichazo, cada uno en un trono sobre el estrado; el primero es la imagen típica del gurú, pero el segundo es la nueva imagen del gurú, el de la Dirección de la Conciencia, S.A. Pero Muktunanda no es un fraude ni un charlatán, es un auténtico yogitántrico hindú; es Ichazo quién intenta integrarlo a otra estructura cultural, es el empresario que compra a un inventor sus patentes y se lanza a la distribución masiva del producto. El gurú es una representación colectiva, un modelo de individualidad en una época de directivas, sistemas generales y autopistas de la información.

Una señora se entera de las conferencias a principios de mes de mayo por un anuncio panorámico en pleno periférico; otro asistente, por casualidad se asomó al televisor; mientras unos insulsos conductores matinales entrevistan a los organizadores del curso; otros más en las librerías vieron un cartel negro y de impresión impecable; pocos lo supieron por los diarios. El recinto, el despliegue tecnológico, los elitistas organizadores, las enseñanzas del México Antiguo en inglés y con traductor, como que algo no checa, vamos ¿tan mal está México que hasta los brujos tiene que importar?, ¿qué pensaría don Juan de este desgarriate de mundo? De mis preguntas (las que primero iban a entregar a las conferencistas, después ya las habían entregado y luego siempre no, sino que las iban a faxear) gracias a los organizadores, he perdido la esperanza de tener respuesta, al igual que todas las que el público escribe y da a los de paliacate y que Taisha Abelar no contesta. El argumento de que en España abusaron de su confianza es tan increíble como un malestar estomacal, y sin embargo, se extraña la sencillez avasalladora del viejo nagual y sus aprendices indios mexicanos. Sin embargo no hay que olvidar que es la época de la globalización, el rebaño y el misticismo high-tech; y como dijo la misma Alfonsina, ese personaje al que dedicó Taisha la segunda noche: "no podemos protestar por nuestro destino".

Mario Bedoya 
Periódico Uno Más Uno 29 de mayo 1995

*   *   *

Librería Phoenix, Los Angeles, 
28-II-93

Notas de la charla de Carlos Castaneda

Don Juan me dijo que no existe el mal y que no podemos sentir compasión. ¿Es eso sentir lástima por alguien? ¿Significa eso que yo soy mejor que los demás? Es el ego el que siente lástima; y la total idea de sentir lástima es fraudulenta. Usen su energía para algo más: para liberarse a ustedes mismos. Se ahorra energía mediante el ejercicio de recapitular. A través de la recapitulación se llega al sitio donde la energía se vuelve visible, no con la vista, pero sí con incomprensible, y es incomprensible porque no tenemos léxico para ello. Cuando lo vean, sabrán lo que están haciendo. 
No-hacer es la disonancia cognitiva que desenreda la conciencia, el desarreglo del mundo haciendo algo absurdo. Debemos saber que el mundo es un arreglo. Un no-hacer puede ser atarse los zapatos de forma diferente. 
El ensoñador, a través de la enseñanza de brujería, es un guerrero que se ve a sí mismo como algo indescriptible, indefinible y sin final: no tiene límites. Un guerrero se toma todo lo que viene como un desafío y nunca es un perdedor, aunque esté mordiendo el polvo. 
Una de las cosas más importantes que debe hacer un guerrero es tener un álbum de momentos sublimes. 
Salgan del cerebro de la bestia. Nosotros somos repetitivos. ¿Dónde está nuestro sentido del orgullo? Debemos examinarlo todo, cortar nuestras rutinas mediante la disonancia cognitiva para convertirnos en brujos. Podemos ver la energía tal como fluye, ¿Por qué permitir entonces al cerebro de la bestia que nos pare? 
El ensoñador es capaz de utilizar sus sueños como una trampilla o una tabla de energía hacia el infinito; pero nosotros sólo hemos utilizado nuestros sueños en analíticos, psicológicos o científicos caminos. Ensoñar como un guerrero es ensoñar como alguien que ha aceptado la responsabilidad de morir. 
Los sueños son precisos, algo está escrito en los campos de luminosidad. Cuando el punto de encaje se desplaza, las fibras de energía saltan en millones de direcciones; cuando esto sucede nos vemos en un mundo diferente. Ensoñar es el arte de mantener el punto de encaje en una nueva posición. 
Si tenemos la oportunidad, todos nos podemos convertir en ensoñadores de primera clase. 
Cuanto más lejos desplazamos el punto de encaje, más terroríficos son nuestros sueños, porque nuestra mente pone orden en nuestras experiencias. 
Cuando estos sueños se cubren con imágenes demoníacas, es por la forma en que antropomorfizamos la experiencia; si tomamos el ensueño como una empresa normal, lo demoníaco desaparecerá. La dificultad está en disciplinarnos a nosotros mismos de forma en que nada que ocurra en los sueños sea derribado. 
Los pasos en ensoñar: 
Sean conscientes de que es están quedando dormidos; antes de irse a dormir díganse: "soy un ensoñador". Es un asunto de declarar nuestro intento; no se preocupen de si son ensoñadores o no, la mente no conoce la diferencia. Esto no es mentirse a uno mismo, en asuntos lineales pensaríamos que eso es una mentira, pero esto no es nada nuevo, nos mentimos a nosotros mismos todo el tiempo. 
Así que intenten el ensueño desde el punto de vista de que se van a morir, como si fuera un asunto de vida o muerte. 
¿Para que se están salvando a ustedes mismos, para la senilidad? ¿Están esperando a gritar "niñera" en un restaurante?¿Qué es lo que les han hecho? Don Juan me hacía esta pregunta una y otra vez; yo necesitaba que me lo repitiera porque era un estúpido 
Este no es el mejor de los mundos posibles. Algo nos está agarrando de vuelta; desde el punto de vista de alguien que va a morir, el guerrero se vuelve consciente y el mundo nunca vuelve a ser el mismo. Esto es increíble. 
El ensoñador ve al explorador en sus sueños; hay exploradores de mundos inconcebibles, que usan la conciencia como un mar. Podemos ir a cualquier lado si tenemos energía, esto es, si nos libramos de nuestra importancia personal. 
Un guerrero da saltos de longitud incalculable porque quiere conocer. Mi destino es vagar en el infinito; somos viajeros, viajar es nuestro destino. 
Aceptando la responsabilidad de su muerte, el guerrero toma un increíble envión (¿? empujón, boost). 
Puede poner fin a su importancia personal y moverse a otro nivel; ya no tiene que agachar la cabeza ante nadie. 
Después de encontrar al explorador, se puede parar el sueño y pedirle que nos lleve al sitio de donde viene. El explorador está compelido a llevar nuestra conciencia a otros mundos, mundos estupendos, un universo gemelo. El ensoñador se convierte entonces en un reconocedor, un explorador él mismo. El universo gemelo está vivo, es un mundo de conciencia. Los seres inorgánicos son maestros de un universo femenino que está en busca de machos. Las mujeres son una réplica de los seres inorgánicos en la Tierra. 
La batalla es en ese otro mundo, y entraremos en ese universo nos guste o no, es inevitable. Los brujos son pragmáticos y se preguntan: ¿Exactamente qué tipo de batalla se libra en ese otro mundo? ¿Por qué esperar hasta morir? Hagámoslo ahora que somos jóvenes y vigorosos. Debemos parar de estar involucrados con nuestra importancia personal, siempre pensando en nosotros mismos y en lo que queremos, hasta que somos demasiado viejos para hacer otra cosa, sólo nos quedará decir: "¡niñera!". Debemos ser conscientes ahora, éste es el momento y ensoñar es el camino. 
El ensoñador, habiendo ahorrado suficiente energía sentirá el traqueteo de su vida cuando entre en el otro mundo. Es inconcebible. 
¿Qué somos realmente? No lo que nuestros padres nos dijeron. Somos algo más. 
Hay siete estadios en el ensueño. El primero es ser consciente de que nos estamos quedando dormidos. Cuando se logra esto, permaneceremos conscientes durante el estado del sueño, entonces podemos mantener ese estado si no miramos nada fijamente. Una vez que empecemos a despertarnos en nuestros sueños, tomaremos más energía, seremos más fuertes al día siguiente. 
Ser conscientes en los sueños es el primer escalón. Si insistimos y dirigimos nuestro intento, entonces nuestra energía nos empujará. Hay que dejar que suceda: el empujón del intento romperá con los parámetros de la percepción histórica. Si recapitulan sus vidas seriamente, tomarán bastante energía. Sólo como guerreros podemos darnos cuenta de lo que somos. 
En el primer escalón examinamos todas las cosas, cualquier elemento en nuestros sueños. Empezamos siendo conscientes de que nos estamos quedando dormidos; pero éste no es el objetivo de la técnica, esto es para distraer la mente. La técnica verdadera es ser conscientes de los elementos de nuestros sueños comunes. 
En el ensueño podemos cambiar fácilmente la posición del punto de encaje. Aún un ligero cambio creará una nueva persona. De esa forma estamos poniendo fin a la vieja persona y convirtiéndonos en una nueva. 
Don Juan solía decir que aquí y allí son intercambiables, hacemos esto todo el tiempo con nuestros cuerpos energéticos. El cuerpo energético es la suma total proyectada afuera. 
¿Qué nos han hecho para que seamos tan resistentes? El terrible perjuicio que la sociedad nos ha hecho puede ser corregido ensoñando. 
El siguiente paso o puerta de ensueño es despertarse desde el sueño en otro sueño. Una vez que hayamos adquirido energía a través de la recapitulación y el ensueño, podemos acostarnos en el ensueño en la misma posición en la que originalmente nos hemos quedado dormidos, y luego movernos hacia otros sueños. Cuando entramos en un sueño dentro de otro sueño, entramos en un estado que es inconcebible y que golpea nuestra mente; éste es el secreto de las posiciones gemelas. 
El secreto de los secretos es intentarlo. Sólo se necesita energía. Esto es real, no es teoría, y como practicante que soy, digo que todos nosotros podemos hacerlo. 
Finalmente en el ensueño todo cambiará. Un día nuestra atención quedará atrapada o fijada en algo del ensueño y no sabremos porqué; no seremos capaces de movernos hasta que eso no nos suelte, la atención habrá sido atrapada por un ser inorgánico. Ellos tienen más conciencia que nosotros, pero nosotros tenemos más energía. Los seres humanos somos como poderosas varas de energía que chisporrotean brillantemente. Ellos duran casi para siempre y su conciencia nos puede agarrar. 
Luego empezamos a escuchar la voz del Emisario, él contestará cualquier pregunta. Cuando oímos esa voz como de mujer, estamos oyendo una voz verdadera, es la voz de una hembra natural. No sean indulgentes con el Emisario del ensueño, díganle que se mantenga alejado. No dejen que se alimente gratuitamente. 
Hay algo que nos golpea y lo convertimos en tristeza, ¿pero eso viene de fuera? 
"Nunca pensé que fuera a vivir para siempre pero lo voy a hacer. Voy a convertirme en algo fluido." 
Practiquen el no-hacer del álbum de los momentos sublimes, de cosas y pensamientos que los hayan asombrado. 
La verdadera revolución está en el siguiente mundo. Es fácil involucrarse en una protesta política, pero, ¿cuál es el punto de vista? Hagan algo por el punto de vista de un hombre que va a morir. 
¿Qué es lo que les han hecho? ¿Qué están haciendo a sus cuerpos? Miren como viven, dejen de fumar. 
¿Qué es lo que les han hecho? Nuestra herencia natural es vivir y morir como imbéciles. 
Esta es la hora de la revolución.



LA MUERTE DE DON JUAN Y CASTAÑEDA :

HOMENAJE A UN HECHICERO 
Por Michael Ventura

Un hechicero murió hace 2 ó 3 meses. Cáncer de hígado dijeron, pero los detalles son vagos. También es confuso porqué tomó tanto tiempo hasta que se supo. Hay extraños rumores. No importa. Todo esto es como debe ser para un hechicero. Lo mas extraño de todo en cierta forma, fueron los obituarios de los grandes medios, una foto desenfocada en el New York Times, tributos que eran respetuosos en una forma distante y confusa. Es dudoso ( o posiblemente nunca antes el N. Y. Times se haya sentido obligado a rendir homenaje a un hechicero. Pero este era el hechicero de Carlos Castaneda. 
Muchos declaraban no tomarlo en serio, sin embargo lo leían, lo recordaban y se obsesionaron. 
Dejémoslos que se pregunten si realmente nació en 1931, como él decía, o en 1925 como consta en algunos registros de inmigración. 
Preguntarse incluso estas nimiedades puede ser bueno para ellos. 
Carlos Castaneda ha muerta. No hay demasiados que puedan atestiguar por o para él, porque él nunca permitió demasiados testigos. Por lo general uno lo conocía a través de un invitación. 
Los invitados eran todo tipo de gente. Yo fui uno de esos, por razones que no tengo en claro y que posiblemente no importen. Tal vez fui llamado a ser un testigo ? Hace unos doce años un amigo que trabajaba en una librería en Santa Mónica me llamó : C. Castaneda iba a dar una charla en el sótano del negocio (¡ iba a ser en el sótano, de la librería !) Únicamente con invitación ¿ Quisieras venir ? ¿ Quién sabía si era realmente él ? Pregunté. La persona que me llamó en quien tenia razones para confiar ), me dijo: es Carlos, realmente. 
Él era un hombre pequeño, imposible decir su edad. No parecía mucho más de 40, pero sus ojos eran más viejos, ojos sonrientes pero ahondados por una vaga sensación de tristeza. El reía de buena gana, y no insistía en que lo tomáramos seriamente, se paraba ante nosotros en una actitud de bienvenida. 
Quería que nosotros le hiciéramos preguntas. Él decía que había algo que se había olvidado y que algunas veces él salía de su reclusión y hablaba con extraños esperando que esa pregunta encendiera la memoria de esa cosa olvidada. El no decía esto apenado, el era franco y realista. 
Esa noche nadie hizo la pregunta que estaba buscando, pero cada pregunta nos llevó a una historia de Don Juan, y cada historia tenia risa en ella. Como en su libro, cuando Castaneda hablo de Don Juan, el viejo mago Yaqui estaba cercano y  amenazante ), invitándonos a la aventura. Fue la risa de Castaneda y sus dotes como narrador lo que me convenció de su sinceridad y autenticidad. 
El hablaba gratis , no tenia nada que ganar de nosotros, y hablaba sin artificios, la gente raramente ríe cuando miente, al menos en experiencia, ellos no se ríen dulcemente y había una dulzura irresistible en este hombre. 
El describía las experiencias más fantásticas como si fueran casi bromas, pero el chiste estaba en él. Yo tenia la impresión de un hombre desesperado, pero un hombre que sabia vivir con desesperación de una forma que hacia algo de ella diferente. 
 El había transformado su desesperación, como un mago debe, en una búsqueda. ¿ Estaba yo viendo en él, el hombre que me gustaría ser, quien a pesar de esta desesperación podía vivir de una manera sabia, gentil y comprometida ? Quizás. El era vulnerable porque parecía un poco perdido, invulnerable porque el estaba en su camino, en el camino con corazón. 
Si el estaba perdido era porque ese camino lo había llevado a un territorio desconocido e inesperado, podría haber sido más fácil para él encarar peligros físicos que afrontar que había algo importante sobre Don Juan que él había olvidado. 
Pero él estaba enfrentándolo y en público :Más que trucos mágicos y acciones de los magos, Don Juan le había enseñado a ser valiente. 
Cuando él termino de hablar, y de las más o menos 20 personas reunidas en ese sótano, el saludo a un par de viejos amigos, no me quise entrometer, tampoco presentarme y de todos modos tampoco sabía que decir. Entonces, en efecto, yo lo conocí pero él no me conoció a mí. 
Entonces, alrededor de tres años atrás, otro amigo llamó ¿ Quería ir a almorzar con Carlos Castaneda ? Nunca nadie me dijo porque había recibido esta invitación. Resulto que éramos 4, más C. Castaneda . Comimos en el Pacific Diner Park, uno de las mejores parrillas de la costa oeste. ( Carlos pagó la cuenta ) él  había cambiado y yo también. 
Ambos habíamos vivido mucho mas profundamente nuestra desesperación y soportadas ellas con mas convicción. 
El estaba más flaco, viejo y obviamente enfermo, por eso en el sótano de la librería el estaba vestido de sport, este día él se había puesto un traje elegante, pero en toda esa fragilidad el parecía mucho más feliz y hasta mas gracioso y animado, la comida fue muy buena pero en realidad nosotros nos alimentamos de las risas, aun sus mas tristes historias sobre Don Juan fueron nuevamente como chistes, pero ahora la broma no estaba en Carlos, no estaba en nosotros, la broma estaba entre el mago y dios y fue una broma espléndida. 
No repetiré esas historias, no estaba ahí para grabarlas, eran de él, como para decidir decirlas o no. Algo que él eligió no escribir debería morir con él. 
Pero dos momentos no causaron risa pero si silencio. Una mujer en la mesa, dijo que amaba su trabajo, su marido y su hijo, pero ella todavía sentía un vacío, y es que ella no tenia vida espiritual. ¿ Cómo podría ella alcanzar una vida espiritual. ? 
Contestando a esta mujer, Carlos no cambio la ligereza ni la generosidad de su modo ; pronto una cosa  acerada apareció en su voz, un tono que hacia que sus palabras penetraran es todos nosotros : El dijo que cuando ella fuera a su casa a la noche, debería sentarse en su silla y recordar que su hijo, su marido y quienquiera que ella amara y ella misma se iban a morir, y ellos morirían en un orden no determinado, imprevisiblemente. 
"Recuerda esto cada noche y pronto tendrás una vida espiritual". Noten que él no le dijo a ella que tipo de vida espiritual tener, mucho manos si esta debería estar de acuerdo con la de él, no sugirió que ella lea sus libros más cuidadosamente o que asistiera a las clases de movimientos que él había empezado a enseñar, él le dió a ella una instrucción práctica, algo que ella podría llevar a cabo dentro de los parámetros de su vida como esta era y después le aseguró a ella que esto la  conduciría a su propio camino espiritual cualquiera sea el que resultara ser. Esta es la marca de un verdadero maestro. 
Más tarde durante la conversación, la mujer pregunto como debía disciplinarse para seguir el consejo que él le daba, seguirlo profundamente, para que no fuera solo un ejercicio. 
Carlos dijo: "Date un comando a ti misma". 
En esta pagina no puedo reproducir de que manera lo dijo. Habló con tranquilidad pero era como si de pronto hubiera clavado un cuchillo sobre la mesa. 
¿ Qué significa eso ?, pregunto uno de nosotros. 
"Significa que te des una orden a ti mismo", y eso es todo. 
Una comando no es una promesa. No es "tratar, probar", una orden es algo que debe ser obedecido. Su tono de voz invocaba algo más profundo que la idea de la mera voluntad. El suyo era un llamado a la acción. El no estaba hablando de mascullar o de meditar o de desear. 
Para estar en el camino hay que poner un pie en el camino. No hay un sustituto para eso. 
Después de una pausa de embarazo de nueve meses la conversación tomo vuelo nuevamente. Contó sobre una fiesta en la que un hombre alto y apuesto decía con gran solemnidad que el era C. Castaneda y revelaba todo tipo de secretos de Don Juan. 
¿Acaso Carlos lo desemascaró de su fantasía ? No, se río. El tenia el aspecto del C. Castaneda que la gente esperaba de él. 
No un hombrecito morocho y de cara redonda ¡ y el otro lo estaba pasando tan bien ! ¿ Por qué arruinarlo ? Déjenlo ser Carlos por una noche. 
Un año después la mujer que había hecho la pregunta durante el almuerzo me envió un panfleto que había impreso Carlos mismo. El le pedía que me  lo mandara, uno de los párrafos dice: 
"Los hechiceros entienden la disciplina como la capacidad de enfrentar con serenidad los desafíos que no están incluidos en nuestras expectativas. Para ellos la disciplina es un acto de voluntad que les permite incorporar cualquier cosa que aparece en su camino sin arrepentimientos o expectativas. Para los hechiceros, la disciplina es un arte; el arte de enfrentar el infinito sin acobardarse, no porque ellos están llenos de rudeza, sino, porque ellos están llenos de asombro reverencial. La disciplina es el arte de sentir temor respetuoso." 
Cualquier manifestación del universo, de cualquier manera que se comporte alrededor nuestro, no es simplemente acerca de nosotros, no es meramente psicológico, es un movimiento del universo, y como tal lo que nos sucede, no importe lo que sea, nos conecta a nosotros a todo , y en esa conexión que puede sentirse sino asombro reverente?" ; "Un mundo vivo, escribió, esta en influir  constante. Se mueve, cambia, se contradice a si mismo. Nosotros tratamos de defendernos contra esto, pero no podemos. La única respuesta liberadora es el asombro. 
Cuando lo vi hace unos años en aquel sótano, un hombre triste, más que el hombre que iba a morir del almuerzo, yo escribí: "su presencia era como admitir que cada verdad es frágil, que todo conocimiento debe ser  aprendido una y otra vez, cada noche, que crecemos no de una manera lineal sino en círculos ascendentes, descendentes e inclinados, y lo que un año nos da poder, el siguiente no lo quita, roba, porque nada esta establecido, jamás, para nadie." 
Ahora quisiera agregar: lo que hace esto soportable es el asombro. 
Buen viaje, ve en paz. Don Carlos

Austin Chronicle, julio 1998

*   *   *

¿Se quemo en fuego interno o murió el Nagual? 
¿Alguien puede saber con certeza esto ?

 La fecha "Oficial" de su muerte para fines legales es el 27 de Abril de 1998. La causa "oficial" de su muerte para fines legales fue que ocurrio a causa de cancer de higado. 
Según las compañeras de Don Carlos Castaneda , que son Carol tiggs , Florinda Dooner y Taisha abelar , por medio de un comunicado de cleargreen aparecido el dia 22 de junio de 1998 en su pagina web , manifiestan que el Nagual , alcanzo la libertad total , y se consumio en su fuego interno . 
En el seminario de tensegridad efectuado en Mexico en noviembre de 1998 , los elementos comentaron , que en la partida de el Nagual , solo habían estado presentes sus compañeras. 
Así , solo estuvieron presentes sus compañeras , nadie mas. 
Conociendo el antecedente , les quisiera contar una experiencia personal , que para mi es extraña. 
El dia 19 de Junio de 1998 , desperte normalmente en la mañana , para irme a mi trabajo. Una rutina muy conocida. Pero algo me pasaba , mientras me vestia , yo "sentia" que habia algo anormal. "sentia" una angustia indefinida sin ningun motivo aparente , sentia como si faltara algo y no supiera que era. 
Me vesti , aborde mi carro para dirigirme a mi trabajo , me despedi de mi esposa, le grite desde el carro, lo siguiente "algo me pasa , no se que es , pero creo que se movio mi punto de encaje" e intente una sonrisa . Ella sabe los conceptos generales de lo que estudio. 
Todo el día se mantuvo ese estado de angustia. despues de tres horas desde que llege a mi trabajo , llamo mi esposa por telefono. Y me dijo lo siguiente. 
¿ ya te enteraste ? , yo respondi , de que ? 
estan anunciando por la television , en un noticiario la muerte del escritor Carlos Castaneda, 
yo sorprendido , le digo ----que ? 
me da la informacion que vio en tv , y mi estado de angustia crece. 
Lo que primero que me vino a la mente , es que yo "Senti" su partida. 
Pero Como ? 
No lo se , pero tal vez mi estado de angustia se debia a un movimiento del punto de encaje , no tenia ningun otro tipo de explicacion. 
Si en todo el recuerdo de mi vida conciente , no habia yo tenido una sensacion semejante , no pude mas que atribuirselo a la partida del nagual. 
Pero como ? 
Tal vez por el hecho de que yo habia asistido a varios seminarios y lo habia visto directamente varias veces , es que se haya creado alguna especie de conexión energetica , que me permitio sentir su partida. 
Pero ese sentimiento se enfrentaba a otra contradicion , porque cleargreen anuncio el 22 de junio , su partida como acontecida tres meses antes , esto es el 27 de abril de 1998. 
Sin saber la verdad , yo senti que , Don Carlos Castaneda alcanzo la libertad total entre los dias 18 y 19 de junio de 1998. 
Por lo menos se de otra persona , también practicante , que tuvo sensaciones parecidas por la misma fecha , tal vez otros practicantes hayan sentido algo , seria interesante que platicaran sus experiencias. 
Por otro lado , en un seminario que hubo en la ciudad de Mexico , donde vino CC , en una sesion de preguntas y respuestas , una muchacha le pregunto : que pasa con el linaje de Don Juan ? , se acaba ? , ya no mas ? quien lo va a seguir ? , el contesto "no lo puedo saber , yo se que se acaba , pero quien soy yo , todo depende de el infinito , tal vez "tu" puedas ser la continuadora de el linaje , eso lo determina una fuerza superior "

 Afecto



CASTAÑEDA CONOCE A DON JUAN :

DURANTE el verano de 1960, siendo estudiante de antropología en la Universidad de California, los Ángeles, 
hice varios viajes al suroeste para recabar información sobre las plantas medicinales usadas por los indios de 
la zona. Los hechos que aquí describo empezaron durante uno de mis viajes. Esperaba yo un autobús 
Greyhound en un pueblo fronterizo, platicando con un amigo que había sido mi guía y ayudante en la 
investigación. De pronto se inclinó hacia mí y dijo que el hombre sentado junto a la ventana, un indio viejo de 
cabello blanco, sabía mucho de plantas, del peyote sobre todo. Pedía mi amigo presentarme a ese hombre. 
Mi amigo lo saludó, luego se acercó a darle la mano. Después de que ambos hablaron un rato, mi amigo me 
hizo seña de unírmeles, pero inmediatamente me dejó solo con el viejo, sin molestarse siquiera en 
presentarnos. El no se sintió incomodado en lo más mínimo. Le dije mi nombre y él respondió que se llamaba 
Juan y que estaba a mis órdenes. Me hablaba de "usted". Nos dimos la mano por iniciativa mía y luego 
permanecimos un tiempo callados. No era un silencio tenso, sino una quietud natural y relajada por ambas 
partes. Aunque las arrugas de su rostro moreno y de su cuello revelaban su edad, me fijé en que su cuerpo era 
ágil y musculoso. 
Le dije que me interesaba obtener informes sobre plantas medicinales. Aunque de hecho mi ignorancia con 
respecto al peyote era casi total, me descubrí fingiendo saber mucho, e incluso insinuando que tal vez le 
conviniera platicar conmigo. Mientras yo parloteaba así, él asentía despacio y me miraba, pero sin decir nada. 
Esquivé sus ojos y terminamos por quedar los dos en silencio absoluto. Finalmente, tras lo que pareció un 
tiempo muy largo, don Juan se levantó y miró por la ventana. Su autobús había llegado. Dijo adiós y salió de la 
terminal. 
Me molestaba haberle dicho tonterías, y que esos ojos notables hubieran visto mi juego. Al volver, mi amigo 
trató de consolarme por no haber logrado algo de don Juan. Explicó que el viejo era a menudo callado o 
evasivo; pero el efecto inquietante de ese primer encuentro no se disipó con facilidad. 
Me propuse averiguar dónde vivía don Juan, y más tarde lo visité varias veces. En cada visita intenté llevarlo 
a hablar del peyote, pero sin éxito. No obstante, nos hicimos muy buenos amigos, y mi investigación científica 
fue relegada, o al menos reencaminada por cauces que se hallaban mundos aparte de mi intención original. 
El amigo que me presentó a don Juan explicó más tarde que el viejo no era originario de Arizona, donde nos 
conocimos, sino un indio yaqui de Sonora. 
Al principio vi a don Juan simplemente, como un hombre algo peculiar que sabía mucho sobre el peyote y que 
hablaba el español notablemente bien. Pero la gente con quien vivía lo consideraba dueño de algún "saber 
secreto", lo creía "brujo". Como se sabe, la palabra denota esencialmente a una persona que, posee poderes 
extraordinarios, por lo general malignos. 
Después de todo un año de conocernos, don Juan fue franco conmigo. Un día me explicó que poseía ciertos 
conocimientos recibidos de un maestro, un "benefactor como él lo llamaba, que lo había dirigido en una especie 
de aprendizaje. Don Juan, a su vez, me había escogido como aprendiz, pero me advirtió que yo debería 
comprometerme a fondo, y que el proceso era largo y arduo. 
Al describir a su maestro, don Juan usó la palabra "diablero". Más tarde supe que ése es un término usado 
sólo por los indios de Sonora. Denota a una persona malvada que practica la magia negra y puede 
transformarse en animal: en pájaro, perro, coyote o cualquier otra criatura. En una de mis visitas a Sonora tuve 
una experiencia peculiar que ilustraba el sentir de los indios hacia los diableros. Iba yo conduciendo un auto de 
noche, en compañía de dos amigos indios, cuando vi a un animal, al parecer un perro, cruzar la carretera. Uno 
de mis compañeros dijo que no era un perro, sino un coyote enorme. Disminuí la velocidad, y me acerqué a la 
cuneta para verlo bien. Permaneció unos cuantos segundos más al alcance de los faros y luego corrió a 
adentrarse en el chaparral. Era sin duda un coyote, pero del doble del tamaño ordinario. Hablando 
excitadamente, mis amigos convinieron en que era un animal muy fuera de lo común, y uno de ellos indicó que 
podía tratarse de un diablero. Decidí relatar aquella experiencia para interrogar a los indios de aquella zona 
sobre sus creencias en cuanto a la existencia de los diableros. Hablé con muchas personas, contando la 
anécdota y haciendo preguntas. Las tres conversaciones siguientes indican sus creencias al respecto.

-¿Crees que era un coyote, Choy? -pregunté a un joven después de que oyó la historia. 
-Quién sabe. Un perro, de seguro. Demasiado grande para coyote. 
-¿Crees que pudo ser un diablero? 
-Esos son puros cuentos. Esas cosas no existen. 
-¿Por qué dices eso, Choy? 
-La gente se imagina cosas. Te apuesto a que si hubieran cogido al animal habrían visto que era un perro. 
Una vez tenía yo que hacer un trabajo en otro pueblo, y me levanté antes del amanecer y ensillé un caballo. De 
ida, me encontré en el camino con una sombra oscura que parecía un animal enorme. Mi caballo se encabritó y 
me tiró de la silla. Yo también casi me muero del susto, pero resultó que la sombra era una mujer que iba 
caminando al pueblo. 
-¿O sea, Choy, que no crees que existan los diableros? 
-¡Diableros! ¿Qué es un diablero? ¡Dime qué es un diablero! 
-No sé, Choy. Manuel iba conmigo esa noche y dijo que el coyote podría haber sido un diablero. ¿Tú no 
puedes decirme qué es un diablero? 
-Dizque un diablero es un brujo que cambia de forma y toma la que quiere. Pero todo el mundo sabe que eso 
es puro cuento. Los viejos de aquí están llenos de historias sobre diableros. No las vas a hallar entre nosotros 
los más jóvenes.

-¿Qué clase de animal piensa usted que fue, doña Luz? -pregunté a una mujer de edad madura. 
-Eso sólo Dios lo sabe, pero creo que no era un coyote. Hay cosas que parecen coyotes, pero no son. ¿Iba 
corriendo el coyote, o estaba comiendo? 
-Estuvo inmóvil casi todo el tiempo, pero creo que cuando lo vi al principio estaba comiendo algo. 
-¿Está usted seguro de que no llevaba nada en el hocico? 
-A lo mejor sí. Pero dígame, ¿tendría eso algo que ver? 
-Sí, si tendría. Si llevaba algo en el hocico, no era un coyote. 
-¿Qué era entonces? 
-Era un hombre o una mujer. 
-¿Cómo se llaman esas personas, doña Luz? 
No respondió. La interrogué un rato más, pero sin éxito. Finalmente dijo no saber. Le pregunté si aquellas 
personas se llamaban diableros, y respondió que "diablero" era uno de los nombres que se les daban. 
-¿Conoce usted a algún diablero? -pregunté. 
-Conocí a una mujer -dijo-. La mataron. Eso pasó cuando yo era niña. Dizque la mujer se convertía en perra. 
Y cierta noche una perra entró en la casa de un blanco a robar queso. El blanco la mató con una escopeta, y 
en el mismo instante en que la perra murió en la casa del blanco, la mujer murió en su choza. Sus parientes se 
juntaron y fueron al blanco a exigirle pago. El blanco les pagó buen dinero por haber matado a la mujer. 
-¿Cómo pudieron exigirle pago si sólo mató un perro? 
-Dijeron que el blanco sabía que no era perro, porque había otros hombres con él y todos vieron que el 
animal se paró en dos patas, como gente, para alcanzar el queso, que estaba en una bandeja colgada del 
techo. Los hombres estaban esperando al ladrón porque todas las noches le robaban queso al blanco. Así que 
el blanco mató al ladrón sabiendo que no era perro. 
-¿Hay muchos diableros en estos días, doña Luz? 
-Esas cosas son muy secretas. Dicen que ya no hay diableros, pero yo lo dudo, porque alguien de la familia 
del diablero tiene que aprender lo que el diablero sabe. Los diableros tienen sus propias leyes, y una de ellas 
es que un diablero debe enseñar sus secretos a algún pariente suyo.

-¿Qué cree que era el animal, don Genaro? -pregunté a un hombre muy anciano. 
-Un perro de algún rancho de por ahí. ¿Qué otra cosa? 
-¡Podría haber sido un diablero! 
-¿Un diablero? ¡Está loco! No hay diableros. 
-¿Quiere usted decir que ya no hay, o que nunca hubo? 
-En un tiempo sí hubo. Es cosa sabida de todos, Pero la gente les tenía mucho miedo y los mató. 
-¿Quién los mató, don Genaro? 
-Toda la gente de la tribu. El último diablero que yo conocí fue S . . . Mató docenas, quizá hasta cientos de 
personas con su brujería. No podíamos tolerar eso y la gente se juntó y una noche le cayeron por sorpresa y lo 
quemaron vivo. 
-¿Cuándo fue eso, don Genaro? 
-En mil novecientos cuarenta y dos. 
-¿Lo vio usted? 
-No, pero la gente todavía lo comenta. Dicen que no quedaron cenizas, aunque la estaca era de madera 
verde. Todo lo que quedó al final fue un gran charco de grasa.

Aunque don Juan tildaba de diablero a su benefactor, nunca mencionó el sitio donde había adquirido su saber 
ni identificó a su maestro. De hecho, don Juan revelaba muy poco de su vida personal. Sólo decía que nació en 
el suroeste en 1891; que había pasado casi toda su vida en México; que en 1900 su familia fue exiliada por el 
gobierno a la parte central del país, junto con miles de otros indios sonorenses, y que él vivió en el centro y el 
sur de México hasta 1940, Así, como don Juan había viajado mucho, su conocimiento podía ser producto de 
múltiples influencias. Y aunque se consideraba indio de Sonora, yo no podía tener certeza para catalogar 
totalmente su saber en la cultura de los indios sonorenses. Pero no es mi intención determinar aquí su medio 
cultural preciso. 
En junio de 1961 inicié mi aprendizaje con don Juan. Anteriormente lo había visto en diversas ocasiones, pero 
siempre en calidad de observador antropológico. Durante esas primeras conversaciones, yo tomaba notas en 
forma encubierta. Luego, confiando en mi memoria, reconstruía toda la conversación. Pero cuando empecé a 
participar como aprendiz, tal método de tomar notas se dificultó mucho, pues nuestras conversaciones se 
referían a muchos temas diferentes. Entonces don Juan me permitió -aunque tras de vigorosa protesta- anotar 
abiertamente cuanto se dijera. También me habría gustado tomar fotos y hacer grabaciones, pero no quiso 
permitírmelo. 
Serví como aprendiz primero en Arizona y después en Sonora, porque don Juan se mudó a México durante el 
curso de mi preparación. El procedimiento que seguí fue verlo durante unos cuantos días cada determinado 
tiempo. Mis visitas se hicieron más frecuentes y más largas durante los meses de verano de 1961, 1962, 1963 
y 1964. En retrospectiva, pienso que este método de conducir el aprendizaje impidió que la enseñanza fuera 
completa, porque retrasó la venida del compromiso pleno indispensable para convertirme en brujo. Sin 
embargo, el método fue benéfico desde mi punto de vista personal, porque me dio un poco de distancia, y eso 
fomentó a su vez un sentido de examen crítico que habría sido imposible de lograr si yo hubiera participado 
continuamente, sin interrupción. En septiembre de 1965 interrumpí voluntariamente el aprendizaje.

Varios meses después de mi retirada, medité por primera vez en la idea de ordenar sistemáticamente mis 
notas de campo. Como los datos que había reunido eran bastante voluminosos e incluían mucha información 
miscelánea, empecé por tratar de establecer un sistema de clasificación. Dividí los datos en grupos de 
conceptos y procedimientos interrelacionados y dispuse tales grupos en orden jerárquico de importancia 
subjetiva, es decir, de acuerdo con el efecto que cada uno había tenido sobre mí. En esa forma llegué a la 
siguiente clasificación: usos de plantas alucinógenas; procedimientos y fórmulas empleados en la brujería; 
adquisición y manipulación de objetos de poder; usos de plantas medicinales; canciones y leyendas. 
Reflexionando sobre los fenómenos experimentados, advertí que mi intento de clasificación no había 
producido sino un inventario de categorías; cualquier intento de refinar mi plan no daría, por tanto, sino un 
inventario más complejo. Eso no era lo que yo deseaba. Durante los meses siguientes a mi abandono del 
aprendizaje, necesité comprender lo que había experimentado, y lo que había experimentado era la enseñanza 
de un sistema coherente de creencias por medio de un método pragmático y experimental. Desde la primera 
sesión en que participé, se me había hecho manifiesto que las enseñanzas de don Juan poseían cohesión 
interna. Una vez decidido definitivamente a comunicarme su saber, procedió a hacer sus explicaciones por 
pasos ordenados. Descubrir ese orden y comprenderlo resultó para mí una tarea en extremo difícil. 
Mi incapacidad de lograr una comprensión parece haber nacido del hecho de que, tras cuatro años como 
aprendiz, seguía siendo un principiante. Resultaba claro que el conocimiento de don Juan y su método de 
trasmitirlo eran los de su benefactor; así, mis dificultades para comprender sus enseñanzas debieron de ser 
análogas a las que él mismo experimentó. Don Juan aludía a nuestra similitud como principiantes en 
comentarios incidentales sobre la incapacidad de comprender a su maestro durante su propio aprendizaje. 
Tales observaciones me llevaron a creer que para cualquier principiante, indio o no, el conocimiento de la 
brujería se hacía incomprensible por las características extranjeras de los fenómenos que el aprendiz 
experimentaba. Personalmente, como occidental, dichas características me resultaron tan ajenas que me fue 
prácticamente imposible explicarlas según mi propia vida cotidiana, y me vi forzado a concluir que sería inútil 
cualquier intento de clasificar mis datos de campo en mis propios términos. 
Así se hizo obvio que el saber de don Juan debía ser examinado como él mismo lo comprendía; sólo en esos 
términos podría manifestarse en forma convincente. Sin embargo, al tratar de reconciliar mis puntos de vista 
con los de don Juan advertí que, cuando trataba de explicarme su saber, usaba siempre conceptos que lo 
hicieran "inteligible". Como esos conceptos eran ajenos a mí, tratar de comprender los conocimientos de don 
Juan como él los comprendía me colocaba en otra posición insostenible. Por tanto, mi primera tarea era 
determinar el orden de conceptualización empleado por don Juan. Trabajando en ese sentido, vi que él mismo 
había hecho hincapié particular en cierto terreno de sus enseñanzas: específicamente, los usos de plantas alu- 
cinógenas. Sobre la base de este descubrimiento, revisé mi propio esquema de categorías. 
Don Juan usó, por separado y en distintas ocasiones, tres plantas alucinógenas: peyote (Lophophora 
williamsii), toloache (Datura inoxia syn. D. meteloicles) y un hongo (posiblemente Psilocybe mexicana). Desde 
antes de su contacto con europeos, los indios americanos conocían las propiedades alucinógenas de estas tres 
plantas. A causa de sus propiedades, han sido muy usadas por placer, para curar, en la brujería, y para 
alcanzar un estado de éxtasis. En el contexto específico de sus enseñanzas, don Juan relacionaba el uso de la 
Datura inoxia y la Psilocybe mexicana con la adquisición de poder, un poder que él llamaba un "aliado". 
Relacionaba el uso de la Lophophora williamsii con la adquisición de sabiduría, o conocimiento de la buena 
manera de vivir. 
La importancia de las plantas consistía, para don Juan, en su capacidad de producir etapas de percepción 
peculiar en un ser humano. Así, me guió al experimentar una serie de tales etapas con el propósito de exponer 
y validar su conocimiento. Las he llamado "estados de realidad no ordinaria", en el sentido de realidad inusitada 
contrapuesta a la realidad ordinaria de la vida cotidiana. La distinción se basa en el significado inherente a los 
estados de realidad no ordinaria. En el contexto del saber de don Juan se consideraban reales, aunque su 
realidad se diferenciaba de la realidad ordinaria. 
Don Juan consideraba los estados de realidad no ordinaria como única forma de aprendizaje pragmático y 
único medio de adquirir el poder. Daba la impresión de que otras partes de sus enseñanzas eran incidentales a 
la adquisición de poder. Este punto de vista permeaba la actitud de don Juan hacia todo lo que no estaba 
conectado directamente con los estados de realidad no ordinaria. A través de mis notas de campo hay 
referencias dispersas al sentir de don Juan. Por ejemplo, en una conversación insinuó que algunos objetos 
poseen en sí mismos cierta cantidad de poder. Aunque él en lo particular no tenía ninguna respeto por los 
objetos de poder, decía que los brujos menores a menudo se valían de ellos. Le pregunté frecuentemente 
sobre esos objetos, pero pareció no tener interés en discutirlos. Sin embargo, cuando el tema se trajo a 
colación. en otra oportunidad, consintió, con renuencia en hablar de ellos.

-Hay ciertos objetos empapados de poder -dijo-. Hay cantidades de objetos así cultivados por hombres 
poderosos con ayuda de espíritus amigos. Estos objetos son herramientas; no son herramientas comunes, sino 
herramientas de muerte. Pero no son más que objetos; no tienen poder de enseñar. Hablando con propiedad, 
están en el terreno de los objetos de guerra; están hechos para la lucha; están hechos para matar, cuando se 
los arroja. 
-¿Qué clase de objetos son, don Juan? 
-No son en realidad objetos; más bien son modos de poder. 
-¿Cómo puede uno obtener esos modos de poder, don Juan? 
-Depende de la clase de objeto que quieras. 
-¿Cuántas clases de objetos hay? 
-Ya te dije, docenas. Cualquier cosa puede ser un objeto de poder. 
-Bueno, entonces, ¿cuáles son los más poderosos? 
-El poder de un objeto depende de su dueño, de la clase de hombre que sea. Un objeto de poder cultivado 
por uno de esos brujos de mala muerte es una idiotez; en cambio, un brujo fuerte y poderoso da su fuerza a 
sus herramientas. 
-¿Cuáles son entonces los objetos de poder más comunes? ¿Cuáles prefieren la mayoría de los brujos? 
-No hay preferencias. Todos son objetos de poder, todos son lo mismo, 
-¿Usted tiene alguno, don Juan? 
No respondió; sólo me miró y se echó a reír. Permaneció callado largo rato, y pensé que mis preguntas lo 
molestaban. 
-Hay limites para esos modos de poder -prosiguió-. Pero de esto yo tengo la seguridad que no entiendes ni 
una palabra. A mi me ha llevado casi una vida entender que, por sí solo, un aliado puede revelar todos los 
secretos de esos poderes menores y volverlos cosa de niños. Yo tuve herramientas así en un tiempo, cuando 
era muy joven. 
-¿Qué objetos de poder tenía usted? 
-Maíz pinto, cristales y plumas. 
-¿Qué es el maíz pinto, don Juan? 
-Un grano de maíz que tiene una raya de color rojo en la mitad. 
-¿Es un solo grano? 
-No. Un brujo tiene cuarenta y ocho. 
-¿Qué hacen esos granos de maíz, don, Juan? 
-Cada uno puede matar a un hombre entrando en su cuerpo. 
-¿Y cómo entra en el cuerpo? 
-Es un objeto de poder y su poder consiste, entre otras cosas, en entrar en el cuerpo. 
-¿Y qué hace cuando entra? 
-Se hunde; se acomoda en el pecho o en los intestinos. El hombre se enferma y, a menos que el brujo que lo 
atienda sea más fuerte que el que le hizo la brujería, muere tres meses después del momento en que el grano 
de maíz le entró en el cuerpo. 
-¿Hay alguna manera de curarlo? 
-El único modo es sacándole el maicito, pero muy pocos brujos se atreven a hacerlo. Puede que un brujo 
logre chuparlo, pero si no es lo bastante fuerte para rechazarlo, el maíz se le mete en el propio cuerpo y lo 
mata en lugar del otro. 
-Pero ¿cómo logra un grano de maíz entrar en el cuerpo de alguien? 
-Para explicar eso debo hablarte de la brujería del maíz pinto, que es una de las brujerías más poderosas que 
conozco. La brujería se hace con dos maicitos. A uno se lo esconde en el botón fresco de una flor amarilla. 
Luego, a la flor se la deja en algún lugar donde pueda quedar en contacto con la víctima: en el camino por 
donde él pase a diario, o en cualquier parte donde acostumbre llegar. Apenas la víctima pisa la flor, o la toca de 
cualquier manera, la brujería está hecha. El maicito pinto se hunde en su cuerpo. 
-¿Qué pasa con el grano de maíz después de que el hombre lo toca? 
-Todo su poder entra en el hombre, y el grano queda libre. Se convierte en un maíz cualquiera. Puede dejarse 
en el sitio de la brujería, o puede barrerse; no importa. Es mejor barrerlo y echarlo al matorral para que algún 
pájaro se lo coma. 
-¿Puede comérselo un pájaro antes de que el hombre lo toque? 
-No. Ningún pájaro es tan estúpido, te lo aseguro. Los pájaros no se le acercan. 
Don Juan describió entonces un procedimiento muy complejo por medio del cual pueden obtenerse tales 
maíces de poder, 
-Debes tener en cuenta que el maíz pinto es un simple instrumento, no un aliado -dijo-. Cuando hayas hecho 
esa distinción no tendrás problema. Pero si consideras que esas herramientas son supremas, serás un tonto. 
-¿Son los objetos de poder tan poderosos como un aliado? -pregunté. 
Don Juan rió desdeñoso antes de contestar. Parecía estar esforzándose por tenerme paciencia. 
-El maíz pinto, los cristales y las plumas son simples juguetes en comparación con un aliado -dijo-. Un hom- 
bre necesita objetos de poder sólo cuando no tiene un aliado. Buscarlos es perder el tiempo, sobre todo para ti. 
Tú deberías tratar de ganarte un aliado; cuando lo logres comprenderás lo que te estoy diciendo ahora. Los 
objetos de poder son como juego de niños. 
-No me entienda mal, don Juan -protesté-. Por supuesto que quiero tener un aliado, pero también quiero 
saber todo lo que pueda acerca de los objetos de poder. Usted mismo ha dicho que saber es poder, 
-¡No! -dijo categórico-. El poder depende de la clase de saber que se tenga. ¿De qué sirve saber cosas que 
no valen la pena? 
En el sistema de creencias de don Juan, la adquisición de un aliado significaba exclusivamente la explotación 
de los estados de realidad no ordinaria que produjo en mí usando plantas alucinógenas. Creía que enfocando 
dichos estados y omitiendo otros aspectos del saber que él impartía, yo llegaría a una visión coherente de los 
fenómenos experimentados. 
Por tanto, he dividido este libro en dos partes. En la primera, presento selecciones de mis notas de campo, 
relativas a los estados de realidad no ordinaria que atravesé durante el aprendizaje. Como he ordenado mis 
notas de acuerdo con la continuidad del relato, no siempre tienen una secuencia cronológica exacta. Nunca 
describí por escrito un estado de realidad no ordinaria hasta varios días después de haberlo experimentado, 
cuando ya podía tratarlo con calma y objetividad. En cambio, mis conversaciones con don Juan fueron 
anotadas conforme ocurrían, inmediatamente después de cada estado de realidad no ordinaria. Por ello, mis 
informes de estas conversaciones tienen a veces fecha anterior a la descripción completa de una experiencia. 
Mis notas de campo revelan la versión subjetiva de lo que yo percibía al atravesar la experiencia. Esa versión 
se presenta aquí tal como la narraba a don Juan, quien exigía una reminiscencia completa y fiel de cada detalle 
y un recuento en pleno de cada experiencia. Al anotar dichas experiencias, añadí detalles incidentales, en un 
intento por recuperar el ámbito total de cada estado de realidad no ordinaria. Quería describir en la forma más 
completa posible el efecto emotivo que había experimentado. 
Mis notas de campo manifiestan asimismo el contenido del sistema de creencias de don Juan. He 
condensado largas páginas de preguntas y respuestas entre don Juan y yo, con el fin de no reproducir la 
repetitividad propia de toda conversación. Pero como también quiero reflejar con exactitud el tono general de 
nuestras conversaciones, he quitado únicamente el diálogo que no aportó nada a mi comprensión de los 
conocimientos que don Juan me impartía. La información que él me daba era siempre esporádica, y por cada 
arranque de parte suya había horas de sondeo por la mía. Sin embargo, en muchas ocasiones expuso 
libremente sus conocimientos. 
En la segunda parte de este libro, presento un análisis estructural sacado exclusivamente de los datos 
ofrecidos en la primera parte. A través de mi análisis intento cimentar los siguientes argumentos: 1) don Juan 
presentaba sus enseñanzas como un sistema de pensamiento lógico; 2) el sistema sólo tenía sentido 
examinado a la luz de sus propias unidades estructurales, y 3) el sistema estaba planeado para guiar al 
aprendiz a un nivel de conceptualización que explicaba el orden de los fenómenos que había experimentado el 
mismo aprendiz.



ENSEÑANZAS DE DON JUAN (I,II Y III) :

PRIMERA PARTE 
“LAS ENSEÑANZAS”

I

LAS NOTAS sobre mi primera sesión con don Juan están fechadas el 23 de junio de 1961, En esa ocasión 
principiaron las enseñanzas. Yo había visto a don Juan varias veces antes, únicamente en calidad de 
observador. En cada oportunidad le había pedido instruirme sobre el peyote. Siempre hacia caso omiso de mi 
petición, pero jamás rechazaba de plano el tema y yo interpretaba sus titubeos como una posibilidad de que, 
rogándole más, podría inclinarse a hablar de sus conocimientos. 
En esta sesión inicial me dio a entender claramente que podría tener en cuenta mi petición siempre y cuando 
yo poseyera claridad de mente y propósito -con respecto a lo que le había preguntado. Me era imposible 
cumplir tal condición, pues yo sólo le había pedido enseñanza sobre el peyote como medio de establecer con él 
un lazo de comunicación. Pensé que su familiaridad con el tema podía predisponerlo a estar más abierto y más 
dispuesto a hablar, permitiéndome así el ingreso en su conocimiento de las propiedades de las plantas. Sin 
embargo, él había tomado mi petición en sentido literal, y le preocupaba mi propósito de desear aprender sobre 
el peyote.

Viernes, 23 de junio, 1961 
-¿Me va usted a enseñar, don Juan? 
-¿Por qué quieres emprender un aprendizaje así? 
-Quiero, de veras que me enseñe usted lo que se hace con el peyote. ¿No es buena razón nada más que 
querer saber? 
-¡No! Debes buscar en tu corazón y descubrir por qué un joven como tú quiere emprender tamaña tarea de 
aprendizaje. 
-¿Por qué aprendió usted, don Juan? 
-¿Por qué preguntas eso? 
-Quizá los dos tenemos las mismas razones, 
-Lo dudo. Yo soy indio. No andamos por los mismos caminos. 
-Mi única razón es que quiero aprender, sólo por saber. Pero le aseguro, don Juan, que mis intenciones no 
son malas. 
-Te creo. Te he fumado. 
-¿Cómo dice? 
-No importa ya. Conozco tus intenciones. 
-¿Quiere usted decir que vio a través de mí? 
-Puedes decirlo así. 
-¿Entonces me enseñará? 
-¡No! 
-¿Porque no soy indio? 
-No. Porque no conoces tu corazón. Lo importante es que sepas exactamente por qué quieres 
comprometerte. Aprender los asuntos del "Mescalito" es un acto de lo más serio. Si fueras indio, tu solo deseo 
seria suficiente. Muy pocos indios tienen ese deseo.

Domingo, 25 de junio, 1961 
Me quedé con don Juan toda la tarde del viernes. Iba a marcharme a eso de las 7 p.m. Estábamos sentados 
en el zaguán de su casa y yo resolví preguntarle una vez más acerca de la enseñanza. Era casi una pregunta 
de rutina y esperaba que él volviese a negarse. Le pregunté si había alguna forma de aceptar mi solo deseo de 
saber, como si yo fuera indio. Tardó un rato largo en responder. Me sentí obligado a quedarme, porque don 
Juan parecía estar tratando de decidir algo. 
Finalmente me dijo que había una forma, y procedió a delinear un problema. Señaló que yo estaba muy 
cansado sentado en el suelo, y que lo adecuado era hallar un "sitio" en el suelo donde pudiera sentarme sin 
fatiga. Yo tenía las rodillas contra el pecho y los brazos enlazados en torno a las pantorrillas. Cuando don Juan 
dijo que yo estaba cansado, advertí que me dolía la espalda y me hallaba casi exhausto. 
Esperé su explicación con respecto a lo de un "sitio", pero don Juan no hizo ningún intento abierto de aclarar 
el punto. Pensé que acaso quería indicarme cambiar de posición, de modo que me levanté y fui a sentarme 
más cerca de él. Don Juan protestó por mi movimiento y recalcó claramente que un sitio significaba un lugar 
donde uno podía sentirse feliz y fuerte de manera natural. Palmeó el lugar donde se hallaba sentado y dijo que 
ése era su sitio, añadiendo que me había puesto una adivinanza: yo debía resolverla solo y sin más 
deliberación. 
Lo que él había planteado como un problema que ha de ser resuelto era ciertamente una adivinanza. Yo no 
tenía idea de cómo empezar, ni idea de lo que él tenía en mente. Varias veces pedí una pista, o al menos un 
indicio, sobre cómo proceder a la localización de un punto donde me sintiera feliz y fuerte. Insistí y argumenté 
que no tenía la menor idea de qué quería decir él en realidad, porque no me era posible concebir el problema. 
El me sugirió caminar por el zaguán, hasta hallar el sitio. 
Me levanté y empecé a recorrer el suelo. Me sentí ridículo y fui a sentarme frente a don Juan. 
El se enojó mucho conmigo y me acusó de no escuchar, diciendo que acaso no quisiera aprender. Tras un 
rato se calmó y me explicó que no cualquier lugar era bueno para sentarse o para estar en él, y que dentro de 
los confines del zaguán había un único sitio donde yo podía estar en las mejores condiciones. Mi tarea 
consistía en distinguirlo entre todos los demás lugares. La norma general era "sentir" todos los sitios posibles a 
mi alcance hasta determinar sin lugar a dudas cuál era el sitio correspondiente. 
.Argüí que, si bien el zaguán no era demasiado grande (3.5 X 2.5 metros), el número de sitios posibles era 
avasallador, que requeriría un tiempo muy largo para probarlos todos y que como él no especificaba el tamaño 
del sitio, las posibilidades podían ser infinitas. Mis argumentos resultaron fútiles. Don Juan se puso en pie y, 
con mucha severidad, me advirtió que resolver el problema tal vez requiriera días, pero de no resolverlo daba 
igual que me marchara, porque él no tendría nada que decirme. Recalcó que él sabía dónde era mi sitio, y que 
por tanto yo no podría mentirle; dijo que sólo en esta forma le sería posible aceptar como razón válida mi deseo 
de aprender los asuntos del Mescalito. Añadió que nada en este mundo era un regalo: todo cuanto hubiera que 
aprender debía aprenderse por el camino difícil. 
Dio vuelta a la casa para ir a orinar en el chaparral. De regreso entró directamente en su casa por la parte 
trasera. 
Pensé que la misión de hallar el supuesto sitio de felicidad era su propio modo de deshacerse de mí, pero me 
levanté y empecé a pasear de un lado a otro. El cielo estaba claro. Podía ver cuanto había en el zaguán y sus 
inmediaciones. Debí de caminar una hora o más, pero no ocurrió nada que revelase la ubicación del sitio. Me 
cansé de andar y tomé asiento; tras unos cuantos minutos me senté en otro lugar, y luego en otro, hasta cubrir 
todo el piso en forma semisistemática. Deliberadamente procuraba "sentir" diferencias entre lugares, pero 
carecía de criterio para la diferenciación. Sentí que estaba perdiendo el tiempo, pero me quedé. Mi 
racionalización fue que había venido de lejos sólo para ver a don Juan, y en realidad no tenía otra cosa que 
hacer. 
Me acosté de espaldas y puse las manos bajo la cabeza a manera de almohada. Luego rodé y permanecí un 
rato sobre mi estómago. Repetí este proceso rodando por todo el piso. Por primera vez me pareció haber 
tropezado con un vago criterio. Sentía más calor acostado de espaldas. 
Rodé nuevamente, ahora en dirección contraria, y otra vez cubrí el largo del piso, yaciendo boca abajo en los 
sitios donde estuve boca arriba en mi primera gira rodante. Experimenté las mismas sensaciones de tibieza y 
frío según la postura, pero no diferencia entre los sitios. 
Entonces se me ocurrió una idea que creí brillante: ¡el sitio de don Juan! Me senté allí y luego me acosté, 
boca abajo al principio y después de espaldas, pero el lugar era igual a los otros. Me levanté. Estaba harto. 
Quería despedirme de don Juan, pero no me atrevía a despertarlo. Miré mi reloj. ¡Eran las 2 de la mañana! 
Había estado rodando durante seis horas. 
En ese momento don Juan salió y rodeó la casa para ir al chaparral. Regresó y se detuvo junto a la puerta. 
Me sentía completamente abatido, y quise decirle algo desagradable y marcharme. Pero me di cuenta de que 
no era culpa suya; yo mismo había querido prestarme a todas esas tonterías. Le declaré mi fracaso: llevaba 
toda la noche rodando en el suelo, como un idiota y aún no podía hallar pies ni cabeza a la adivinanza. 
Don Juan rió y dijo que eso no lo sorprendía, porque yo no había procedido, correctamente. No había usado 
los ojos. Eso era cierto, pero yo estaba muy seguro de que él me había indicado sentir la diferencia. Señalé 
esto, y él arguyó que es posible sentir con los ojos, cuando no están mirando de lleno las cosas. En mi propio 
caso, dijo, no tenía yo otro medio de resolver el problema que usar cuanto tenia: mis ojos. 
Entró en la casa. Tuve la certeza de que me había observado. No tenía, pensé, otra forma de saber que yo 
no había estado usando los ojos. 
Empecé a rodar de nuevo, porque ése era el procedimiento más cómodo. Esta vez, sin embargo, apoyé la 
barbilla en las manos y miré cada detalle. 
Tras un intervalo cambió la oscuridad en torno mío. Mientras enfocaba el punto directamente frente a mí, toda 
la zona periférica de mi campo de visión adquirió una coloración brillante, un amarillo verdoso homogéneo. El 
efecto fue pasmoso. Mantuve los ojos fijos en el punto frente a mí y empecé a reptar de lado, boca abajo, 
trecho por trecho. 
De pronto, en un punto cercano a la mitad del piso, advertí otro cambio de color. En un sitio, a mi derecha, 
aún en la periferia de mi campo de visión, el amarillo verdoso se hacía intensamente púrpura. Concentré allí la 
atención. El púrpura se desvaneció en un color pálido, pero brillante todavía, que permaneció estable mientras 
detuve en él mi atención. 
Marqué el sitio con mi chaqueta y llamé a don Juan. Salió al zaguán. Yo estaba realmente excitado; había 
visto claramente el cambio de matices. Don Juan no pareció impresionarse, pero me indicó sentarme en el sitio 
e informarle de qué clase de sensación era aquélla. 
Tomé asiento y luego me tendí de espaldas. En pie junto a mí, don Juan preguntó repetidamente cómo me 
sentía, pero yo no experimenté nada diferente. Durante unos quince minutos traté de sentir o ver una 
diferencia, mientras don Juan aguardaba paciente junto a mí. Me sentí fastidiado. Tenía un sabor metálico en la 
boca. De un momento a otro me dolía la cabeza. Estaba a punto de vomitar. La idea de mis esfuerzos 
absurdos me irritaba hasta la furia. Me levanté. 
Don Juan debió notar mi profunda amargura. No rió: dijo con mucha seriedad que, si quería yo aprender, 
debía ser inflexible conmigo mismo. Sólo una opción me estaba abierta, dijo: renunciar y marcharme, caso en 
el cual jamás aprendería, o resolver la adivinanza. 
Entró de nuevo. Yo quería irme en el acto, pero me hallaba demasiado cansado para conducir; además, el 
percibir los colores había sido tan asombroso que yo no vacilaba en considerar aquello como un criterio de 
algún tipo, y acaso pudieran percibirse otros cambios. 
De cualquier modo, era demasiado tarde para irme. Me senté, estiré las piernas hacia atrás y volvía 
comenzar desde el principio. 
Durante esta ronda atravesé rápidamente cada lugar, pasando por el sitio de don Juan, hasta el final del piso, 
y luego viré para cubrir el lado exterior. Al llegar al centro advertí que otro cambio de coloración estaba 
ocurriendo de nuevo en el borde de mi campo de visión. El color verdoso pálido percibido en toda el área se 
convertía, en cierto sitio a mi derecha, en un verdigrís nítido. Permaneció un momento y luego se 
metamorfoseó súbitamente en otro matiz fijo, distinto del que yo había percibido antes. Me quité un zapato para 
marcar el punto, y seguí rodando hasta cubrir el suelo en todas las direcciones posibles. No hubo ningún otro 
cambio de coloración. 
Volví al punto indicado por mi zapato y lo examiné. Quedaba a metro y medio o poco más del sitio indicado 
por mi chaqueta, aproximadamente en dirección sureste. Había una piedra grande junto a él. Estuve tendido 
allí un buen rato, tratando de descubrir pistas, observando cada detalle, pero no sentí nada diferente. 
Decidí probar el otro sitio. Rápidamente giré sobre mis rodillas, y estaba a punto de acostarme en la chaqueta 
cuando sentí una aprensión insólita. Era más bien como la sensación física de que algo empujaba mi 
estómago. Me levanté de un salto, retrocediendo con el mismo impulso. El cabello de mi nuca se erizó. Mis 
piernas se habían arqueado ligeramente, mi tronco estaba echado hacia adelante y mis brazos se proyectaban 
rígidamente frente a mí, con los dedos contraídos como garras. Advertí la extraña postura, y mi sobresalto 
aumentó. 
Retrocediendo involuntariamente, tomé asiento en la piedra junto a mi zapato. De allí me dejé resbalar al 
suelo. Intenté aclarar qué cosa había podido ocurrir para producirme tal susto. Pensé que debía haber sido mi 
fatiga. Ya casi era de día, Me sentí ridículo y confuso. Sin embargo, no tenía modo de explicar qué cosa me 
asustó, ni había descubierto lo que deseaba don Juan. 
Resolví hacer un último intento. Me levanté, me acerqué despacio al lugar marcado por mi chaqueta, y de 
nuevo sentí la misma aprensión. Esta vez hice un vigoroso esfuerzo por dominarme. Tomé asiento y luego me 
arrodillé para tenderme boca abajo, pero no pude acostarme pese a mi voluntad. Puse las manos en el suelo. 
Mi aliento se aceleró; se me revolvió el estómago. Tuve una clara sensación de pánico y luché por no salir 
corriendo, Pensé que tal vez don Juan me vigilaba. Lentamente repté de regreso al otro sitio y apoyé la espalda 
contra la piedra. Quería descansar un rato para poner en orden mis ideas, pero me quedé dormido. 
Oí a don Juan hablar y reír por encima de mi cabeza. Desperté. 
-Hallaste el sitio -dijo. 
Al principio no entendí, pero él me aseguró de nuevo que el lugar donde me había quedado dormido era el 
sitio en cuestión. Una vez más preguntó qué sentía allí tendido. Le dije que en realidad no advertía ninguna 
diferencia. 
Me pidió comparar mis sensaciones en aquel momento con lo que había sentido al yacer en el otro sitio. Por 
vez primera se me ocurrió conscientemente que me era imposible explicar mi aprensión de la noche anterior, 
Don Juan me instó, con una especie de actitud de reto, a sentarme en el otro sitio. 
Por algún motivo inexplicable, yo tenía miedo a ese lugar, y no me senté en él. Don Juan aseveró que sólo un 
tonto podía dejar de ver la diferencia. 
Le pregunté si cada uno de los dos lugares tenía un nombre especial. Dijo que el bueno se llamaba el sitio y 
el malo el enemigo; dijo que estos dos lugares eran la clave del bienestar de un hombre, especialmente si 
buscaba conocimiento. El mero acto de sentarse en el sitio propio creaba fuerza superior; en cambio, el 
enemigo debilitaba e incluso podía causar la muerte. Dijo que yo había repuesto mi energía, dispendiada la 
noche anterior, echando una siesta en mi sitio. 
También dijo que los colores percibidos por mí en asociación con cada sitio específico tenían el mismo efecto 
general de dar fuerza o de reducirla. 
Le pregunté si existían para mí otros sitios como los dos que había hallado y cómo debería hacer para 
localizarlos. Dijo que muchos lugares en el mundo serían comparables a esos dos, y que la mejor manera de 
hallarlos era determinar sus colores respectivos. 
Yo no sabía a ciencia cierta si había resuelto el problema o no; de hecho, ni siquiera me hallaba convencido 
de que hubiese habido algún problema; no podía dejar de sentir que la experiencia era totalmente forzada y 
arbitraria. Estaba seguro de que don Juan me había observado toda la noche para luego seguirme la corriente 
diciendo que el sitio donde me quedara dormido era el buscado. Sin embargo, no veía yo motivo lógico de tal 
acción, y cuando me retó a sentarme en el otro sitio no pude hacerlo. Había una extraña separación entre mi 
experiencia pragmática de temer al "otro sitio" y mis consideraciones racionales sobre todo el episodio. 
Don Juan, en cambio, se hallaba muy seguro de que yo había triunfado y, actuando en concordancia con mi 
éxito, me hizo saber que iba a instruirme con respecto al peyote. 
-Me pediste que te enseñara los asuntos del Mescalito -dijo-. Yo quería ver si tenías espinazo como para 
conocerlo cara a cara. Mescalito no es chiste. Debes ser dueño de tus recursos. Ahora sé que puedo aceptar tu 
solo deseo como una buena razón para aprender. 
-¿De veras va usted a enseñarme los asuntos del peyote? 
-Prefiero llamarlo Mescalito. Haz tú lo mismo. 
-¿Cuándo va usted a empezar? 
-No es tan sencillo. Primero debes estar listo, 
-Creo que estoy listo. 
-Esto no es un chiste. Debes esperar hasta que no haya duda, y entonces lo conocerás. 
-¿Tengo qué prepararme? 
-No. Nada más tienes que esperar. A lo mejor te olvidas de todo el asunto después de un tiempo. Te cansas 
rápidamente. Anoche estabas a punto de irte a tu casa apenas se te puso difícil. Mescalito pide una intención 
muy seria.

II

Lunes, 7 de agosto, 1961 
Llegué a la casa de don Juan en Arizona la noche del viernes, a eso de las siete. Otros cinco indios estaban 
sentados con él en el zaguán de su casa. Lo saludé y tomé asiento esperando que alguien dijera algo. Tras un 
silencio formal, uno de los hombres se levantó, vino a mí y dijo: "Buenas noches." Me levanté y respondí: 
"Buenas noches". Entonces todos los otros se pusieron de pie y se acercaron y todos murmuramos "buenas 
noches" y nos dimos la mano, tocando apenas las puntas de los dedos del otro o bien sosteniendo la mano un 
instante y luego dejándola caer con brusquedad. 
Todos nos sentamos de nuevo. Parecían algo tímidos: sin saber qué decir, aunque todos hablaban español. 
Como a las siete y media, todos se levantaron de repente y fueron hacia la parte trasera de la casa. Nadie 
había pronunciado palabra en largo rato. Don Juan me hizo seña de seguirlos y todos subimos en una 
camioneta de carga estacionada allí. Yo iba en la parte trasera, con don Juan y dos hombres más jóvenes. No 
había cojines ni bancas y el piso de metal resultó dolorosamente duro, sobre todo cuando dejamos la carretera 
y nos metimos por un camino de tierra. Don Juan susurró que íbamos a la casa de un amigo suyo, quien tenía 
siete mescalitos para mí. 
-¿Usted no tiene, don Juan? -le pregunté. 
-sí, pero no te los puedo ofrecer. Verás: otra gente tiene que hacerlo. 
-¿Puede usted decirme por qué? 
-A lo mejor "él" no te ve con agrado y no le caes bien, y entonces nunca podrás conocerlo con afecto, como 
debe ser, y nuestra amistad quedará rota. 
-¿Por qué no iba yo a caerle bien? Nunca le he hecho nada. 
-No tienes que hacer nada para caer bien o mal. O te acepta o te tira de lado. 
-Pero si no me acepta, ¿hay algo que pueda yo hacer para caerle bien? 
Los otros dos hombres parecieron haber oído mi pregunta y rieron. 
-¡No! No se me ocurre nada que pueda uno hacer -dijo don Juan. 
Volvió la cara a un lado y ya no pude hablarle. 
Debimos haber viajado al menos una hora antes de detenernos frente a una casa pequeña. Estaba bastante 
oscuro, y una vez que el conductor hubo apagado los faros, yo apenas discernía el contorno vago del edificio. 
Un mujer joven, mexicana a juzgar por la inflexión de su voz, le gritaba a un perro para hacerlo cesar sus la- 
dridos. Bajamos de la camioneta y entramos en la casa. Los hombres murmuraban "buenas noches" al pasar 
junto a la mujer. Ella respondía y continuaba gritándole al perro. 
La habitación era amplia y contenía pilas de objetos diversos. La luz opaca de un foco eléctrico muy pequeño 
hacia la escena bastante lóbrega. Reclinadas contra la pared había varias sillas con patas rotas y asientos 
hundidos. Tres de los hombres se instalaron en un sofá, el mueble más grande del aposento. Era muy viejo y 
se había vencido hasta el piso; a la luz indistinta, parecía rojo y sucio. Los demás ocupamos sillas. Estuvimos 
largo rato sentados en silencio. 
De pronto, uno de los hombres se levantó y fue a otro cuarto. Tendría cincuenta y tantos años; era moreno, 
alto y fornido. Regresó al momento con un frasco de café. Quitó la tapa y me lo dio; dentro había siete cosas de 
aspecto raro. Variaban en tamaño y consistencia. Algunas eran casi redondas, otras alargadas. Se sentían al 
tacto como la pulpa de la castaña o la superficie del corcho. Su color pardusco las hacia semejar cáscaras de 
nuez duras y secas. Las manipulé, frotándolas durante un buen rato. 
-Esto se masca -dijo don Juan en un susurro. 
Sólo cuando habló me di cuenta de que se había sentado junto a mí. Miré a los otros hombres, pero ninguno 
me miraba; estaban hablando entre sí en voz muy baja. Fue un momento de indecisión y temor agudos. Me 
sentí casi incapaz de dominarme, 
-Tengo que ir al retrete -le dije-. Voy afuera a dar una vuelta. 
Don Juan me entregó el frasco de café y yo puse dentro los botones de peyote. Iba a salir de la habitación 
cuando el hombre que me había dado el frasco se levantó, se me acercó y dijo que tenía un excusado en el 
otro cuarto. 
El excusado estaba casi contra la puerta. Junto a ésta, casi tocándolo, había una cama grande que llenaba 
más de la mitad del aposento. La mujer estaba durmiendo allí. Permanecí un rato inmóvil junto a la puerta; 
luego regresé a la habitación donde estaban los otros hombres. 
El dueño de la casa me habló en inglés: 
-Don Juan dice que usted es de Sudamérica. ¿Hay mescal allí? 
Le dije que nunca había oído siquiera hablar de él. 
Parecían interesados en Sudamérica y hablamos de los indios durante un rato. Luego, uno de los hombres 
me preguntó por qué quería comer peyote. Le dije que quería saber cómo era. Todos rieron con timidez. 
Don Juan me urgió suavemente: 
-Masca, masca. 
Mis manos se hallaban húmedas y mi estómago se contraía. El frasco con los botones de peyote estaba en el 
piso junto a la silla. Me agaché, tomé al azar un botón y lo puse en mi boca. Tenía un sabor rancio. Lo partí en 
dos con los dientes y empecé a mascar uno de los trozo. Sentí un amargor fuerte, acerbo; en un momento toda 
mi boca quedó adormecida. El amargor crecía conforme yo mascaba, provocando un increíble fluir de saliva. 
Sentía las encías y el interior de la boca como si hubiera comido carne o pescado salados y secos, que 
parecen forzar a masticar más. Tras un rato masqué el otro pedazo; mi boca estaba tan entumecida que ya no 
pude sentir el amargor. El botón de peyote era un haz de hebras, como la parte fibrosa de una naranja o como 
caña de azúcar, y yo no sabía si tragarlo o escupirlo. En ese momento, el dueño de la casa se puso en pie e 
invitó a todos a salir al zaguán. 
Salimos y nos sentamos en la oscuridad. Afuera se estaba bastante cómodo, y el anfitrión sacó una botella de 
tequila. 
Los hombres se hallaban sentados en fila con la espalda contra la pared. Yo ocupaba el extremo derecho de 
la línea. Don Juan, instalado junto a mí, puso entre mis piernas el frasco con los botones de peyote. Luego me 
pasó la botella, que circulaba a lo largo de la línea, y me dijo que tomara algo de tequila para quitarme el sabor 
amargo. 
Escupí las hebras del primer botón y tomé un sorbo. Me dijo que no lo tragara, que sólo me enjuagara la boca 
para detener la saliva. No sirvió de gran cosa para la saliva, pero sí ayudó a disipar un poco el sabor amargo. 
Don Juan me dio un trozo de albaricoque seco, o quizá era un higo seco -no podía verlo en la oscuridad, ni 
percibir el sabor- y me dijo que lo mascara detenida y lentamente, sin prisas. Tuve dificultad para tragarlo; 
parecía que no quisiera bajar. 
Tras una pausa corta la botella dio otra vuelta. Don Juan me entregó un pedazo de carne seca, quebradiza. 
Le dije que no tenía ganas de comer. 
-Esto no es comer -dijo con firmeza. 
El ciclo se repitió seis veces. Recuerdo que había mascado seis botones de peyote cuando la conversación 
se puso muy animada; aunque yo no lograba distinguir qué idioma se estaba hablando, el tema de la 
conversación, en la que todo mundo participaba, era muy interesante, y procuré escuchar con cuidado para 
poder intervenir. Pero al hacer el intento de hablar me di cuenta de que no podía; las palabras se desplazaban 
sin objeto en mi mente. 
Reclinando la espalda contra la pared, escuché lo que decían los hombres. Hablaban en italiano y repetían 
continuamente una frase sobre la estupidez de los tiburones. El tema me pareció lógico y coherente. Yo había 
dicho antes a don Juan que los primeros españoles llamaron al río Colorado, en Arizona, "el río de los tizones", 
y alguien escribió o leyó mal "tizones" y el río se llamó "de los tiburones". Me hallaba seguro de que discutían 
esa anécdota, pero nunca se me ocurrió pensar que ninguno de ellos sabía italiano. 
Tenía un deseo muy fuerte de vomitar, pero no recuerdo el acto en sí. Pregunté si alguien me traería un vaso 
de agua. Experimenté una sed insoportable. 
Don Juan trajo una cacerola grande. La puso en el suelo junto a la pared. También trajo una taza o lata 
pequeña. La llenó en la cacerola y me la dio, y dijo que yo no podía beber: sólo debía refrescarme la boca. 
El agua parecía extrañamente brillante, reluciente, como barniz espeso, Quise preguntarle de ello a don Juan 
y laboriosamente traté de formular mis pensamientos en inglés, pero entonces tomé conciencia de que él no 
sabía inglés. Experimenté un momento muy confuso y advertí el hecho de que, aun habiendo en mi mente un 
pensamiento muy claro, no podía hablar. Quería comentar la extraña apariencia del agua, pero lo que 
sobrevino no fue habla; fue sentir que mis pensamientos no dichos salían de mi boca en una especie de forma 
líquida. Era la sensación de vomitar sin esfuerzo, sin contracciones del diafragma. Era un fluir agradable de 
palabras líquidas. 
Bebí. Y la impresión de que estaba vomitando desapareció. Para entonces todos los ruidos se habían 
desvanecido y hallé que me costaba trabajo enfocar las cosas. Busqué a don Juan y al volver la cabeza noté 
que mi campo de visión se había reducido a una zona circular frente a mis ojos. Esta sensación no me 
atemorizaba ni me inquietaba; al contrario, era una novedad: me era posible barrer literalmente el terreno 
enfocando un sitio y luego moviendo despacio la cabeza en cualquier dirección. Al salir al zaguán había adver- 
tido que todo estaba oscuro, excepto el brillo distante de las luces de la ciudad. Pero dentro del área circular 
de; ni visión todo era claro. Olvidé mi interés en don Juan y los otros hombres, y me entregué por entero a 
explorar el terreno con un enfoque absolutamente preciso. 
Vi la juntura de la pared y el piso del zaguán. Lentamente volví la cabeza a la derecha, siguiendo el muro, y vi 
a don Juan sentado contra él. Moví la cabeza a la izquierda para enfocar el agua. Hallé el fondo de la cacerola; 
alcé ligeramente la cabeza y vi acercarse un perro negro de tamaño mediano. Lo vi venir hacia el agua. El 
perro empezó a beber. Alcé la mano para apartarlo de mi agua; enfoqué en él mi visión concentrada para llevar 
a cabo el movimiento de empujarlo, y de pronto lo vi transparentarse. El agua era un líquido reluciente, viscoso. 
La vi bajar por la garganta del perro al interior de su cuerpo. La vi correr pareja a todo lo largo del animal y 
luego brotar por cada uno de los pelos. Vi el fluido iridiscente viajar a lo largo de cada pelo individual y 
proyectarse más allá de la pelambre para formar una melena larga, blanca, sedosa. 
En ese momento tuve la sensación de unas convulsiones intensas, y en cosa de instantes un túnel. se formó 
a mi alrededor, muy bajo y estrecho, duro y extrañamente frío. Parecía al tacto una pared de papel aluminio 
sólido. Me encontré sentado en el piso del túnel. Traté de levantarme, pero me golpeé la cabeza en el techo de 
metal, y el túnel se comprimió hasta empezar a sofocarme. Recuerdo haber tenido que reptar hacia una 
especie de punto redondo donde terminaba el túnel; cuando por fin llegué, si es que llegué, me había olvidado 
por completo del perro, de don Juan y de mí mismo. Me hallaba exhausto. Mis ropas estaban empapadas en 
un líquido frío, pegajoso. Rodé en una y en otra dirección tratando de encontrar una postura en la cual 
descansar, una postura en que mi corazón no golpeara tan fuerte. En una de esas vueltas vi de nuevo al perro. 
Los recuerdos regresaron en el acto, y de improviso todo estuvo claro en mi mente. Me volví en busca de don 
Juan, pero no pude distinguir nada ni a nadie. Todo cuanto podía ver era al perro, que se volvía iridiscente; una 
luz intensa irradiaba de su cuerpo. Vi otra vez el flujo del agua atravesarlo, encenderlo como una hoguera. Me 
llegué al agua, hundí el rostro en la cacerola y bebí con él. Tenía yo las manos en el suelo frente a mí, y al 
beber veía el fluido correr por mis venas produciendo matices de rojo y amarillo y verde. Bebí más y más. Bebí 
hasta hallarme todo en llamas; resplandecía de pies a cabeza. Bebí hasta que el fluido salió de mi cuerpo a 
través de cada poro y se proyectó al exterior en fibras como de seda, y también yo adquirí una melena larga, 
lustrosa, iridiscente. Miré al perro y su melena era como la mía. Una felicidad suprema llenó mi cuerpo, y 
corrimos juntos hacia una especie de tibieza amarilla procedente de algún lugar indefinido. Y allí jugamos. 
Jugamos y forcejeamos hasta que yo supe sus deseos y él supo los míos. Nos turnábamos para manipularnos 
mutuamente, al estilo de una función de marionetas. Torciendo los dedos de los pies, yo podía hacerle mover 
las patas, y cada vez que él cabeceaba yo sentía un impulso irresistible de saltar. Pero su mayor travesura 
consistía en agitar las orejas de un lado a otro para que yo, sentado, me rascara la cabeza con el pie. Aquella 
acción me parecía total e insoportablemente cómica. ¡Qué toque de ironía y de gracia, qué maestría!, pensaba 
yo. Me poseía una euforia indescriptible. Reí hasta que casi me fue imposible respirar. 
Tuve la clara sensación de no poder abrir los ojos; me encontraba mirando a través de un tanque de agua. 
Fue un estado largo y muy doloroso, lleno de la angustia de no poder despertar y de a la vez, estar despierto. 
Luego; lentamente, el inundo se aclaró y entró en foco. Mi campo de visión se hizo de nuevo muy redondo y 
amplio, y con ello sobrevino un acto consciente ordinario, que fue volver la vista en busca de aquel ser 
maravilloso. En este punto empezó la transición más difícil. La salida de mi estado normal había sucedido casi 
sin que yo me diera cuenta: estaba consciente, mis pensamientos y sentimientos eran un corolario de esa 
conciencia, y el paso fue suave y claro. Pero este segundo cambio, el despertar a la conciencia seria, sobria, 
fue genuinamente violento. ¡Había olvidado que era un hombre! La tristeza de tal situación irreconciliable fue 
tan intensa que lloré.

Sábado, 5 de agosto, 1961 
Más tarde, aquella mañana después del desayuno, el dueño de la casa, don Juan y yo regresamos a donde 
vivía don Juan. Yo estaba muy cansado, pero no pude dormirme en la camioneta. Sólo después de que el 
hombre se marchó, me quedé dormido, en el zaguán de la casa de don Juan. 
Cuando desperté era de noche don Juan me había tapado con una cobija. Lo busqué, pero no estaba en la 
casa. Regresó más tarde con una olla de frijoles refritos y un -montón de tortillas. Yo tenía mucha hambre. 
Después de comer, mientras descansábamos, me pidió narrarle cuanto me hubiera ocurrido la noche anterior. 
Relaté mis experiencias en gran detalle y con la mayor exactitud posible. Cuando terminé, él asintió y dijo: 
-Creo que andas muy bien. Se me dificulta explicarte ahora cómo y por qué. Pero creo que te fue bien. Verás: 
a veces él es juguetón como un niño; otras veces es terrible, espantoso. O hace travesuras o es muy serio. No 
se puede saber de antemano cómo va a ser con otra persona. Pero cuando uno lo conoce bien . . . a veces. Tú 
anoche jugaste con él. Eres la única persona que conozco que ha tenido un encuentro así. 
-¿En qué forma difiere mi experiencia de la de otros? 
-Tú no eres indio; por eso se me dificulta aclarar qué es qué. Pero él o toma a las gentes o las rechaza, sin 
importarle que sean indias o no. Eso lo sé. Las he visto por docenas. También sé que travesea, hace reír a 
algunos, pero jamás lo he visto con nadie. 
-¿Puede usted decirme ahora, don Juan, cómo protege el peyote . . . ? 
No me dejó terminar. Me tocó vigorosamente el hombro. 
-No lo nombres nunca así. Todavía no lo has visto lo bastante para conocerlo. 
-¿Cómo protege Mescalito a la gente? 
-Aconseja. Responde cualquier cosa que le preguntes. 
-¿Entonces Mescalito es real? Digo, ¿es algo que puede verse? 
Pareció desconcertado por mi pregunta. Me miró con una especie de expresión vacía. 
-Lo que quise decir es que Mescalito . . . 
-Oí lo que dijiste, ¿Qué no lo viste anoche? 
Quise decirle que sólo había visto un perro, pero noté su mirada de extrañeza. 
-¿Entonces cree usted que lo que vi anoche era él? 
Me miró con desprecio. Chasqueó la lengua, sacudió la cabeza como si no pudiera creerlo, y en tono muy 
belicoso añadió: 
-¿A poco crees que era tu . . . mamá? 
Hizo una pausa antes de "mamá" porque lo que iba a decir era "tu chingada madre". La palabra "mamá" 
resultó tan incongruente que ambos reímos largo tiempo. 
Luego me di cuenta de que se había quedado dormido sin responder a mi pregunta.

Domingo, 6 de agosto, 1961 
Llevé a don Juan en mi auto a la casa donde yo había tomado peyote. En el camino me dijo que el hombre 
que me "ofreció a Mescalito" se llamaba John. Al llegar a la casa encontramos a John sentado en el zaguán 
con dos hombres jóvenes. Todos se mostraron en extremo joviales. Reían y charlaban con gran desenvoltura. 
Los tres hablaban inglés perfectamente. Dije a John que iba a darle las gracias por haberme ayudado: 
Quería saber su opinión sobre mi conducta durante la experiencia alucinógena, y les dije que había estado 
tratando de pensar en lo que hice aquella noche y no podía recordar. Rieron y se mostraron renuentes a hablar 
del asunto. Parecían contenerse a causa de don Juan. Todos lo miraban de reojo, como esperando su 
autorización para hablar. Don Juan debió de dársela con alguna seña, aunque yo no advertí nada, porque de 
pronto John empezó a decirme qué había hecho yo aquella noche. 
Dijo haber sabido que yo estaba "prendido" cuando me oyó vomitar. Calculó que había yo vomitado unas 
treinta veces. Don Juan rectificó y dijo que sólo diez. 
-Luego todos nos acercamos a ti -continuó John-. Estabas tieso y tenlas convulsiones. Durante largo rato, 
acostado bocabajo, moviste los labios como si hablaras. Luego empezaste a pegar en el suelo con la cabeza, y 
don Juan te puso un sombrero viejo, y te detuviste. Estuviste horas temblando y gimiendo tirado en el piso. 
Creo que entonces todos nos dormimos, pero entre sueños yo te oía resoplar y gruñir. Luego te oí resoplar y 
gruñir. Luego te oí gritar, y desperté. Te vi saltar por los aires, gritando. Te abalanzaste sobre el agua, tiraste la 
cacerola y empezaste a nadar en el charco. 
"Don Juan te trajo más agua. Te quedaste quieto un rato, sentado frente a la cacerola. Luego te levantaste de 
golpe y te quitaste toda la ropa. Estuviste de rodillas frente al agua, bebiendo a grandes tragos. Luego nada 
más te quedaste ahí sentado, mirando el aire. Pensamos que ahí te ibas a quedar para siempre. Casi todo el 
mundo estaba dormido, hasta don Juan, cuando de repente te levantaste otra vez, aullando, y te fuiste detrás 
del perro. El perro se asustó, y aulló también, y corrió para atrás de la casa. Entonces, todo el mundo despertó. 
"Todos nos levantamos. Regresaste por el otro lado, todavía persiguiendo al perro. El perro corría delante de 
ti ladrando y aullando. Debiste dar como veinte vueltas a la casa, corriendo en círculos, ladrando como perro. 
Tuve miedo de que a la gente le entrara curiosidad. No hay vecinos cerca, pero tus aullidos eran tan fuertes 
que podían haberse oído a millas de distancia. 
-Alcanzaste al perro -agregó uno de los jóvenes- y lo trajiste al zaguán en brazos. 
-Entonces te pusiste a jugar con el perro -prosiguió John-. Luchabas con él, y el perro y tú se mordían y 
jugaban. Eso me hizo gracia. Mi perro no acostumbra jugar. 
Pero esta vez tú y el perro estaban rodando uno encima de otro. 
-Luego corriste al agua y el perro bebió contigo -dijo el joven-. Corriste cinco o seis veces al agua, con el 
perro. 
-¿Cuánto duró eso? -pregunté. 
-Horas -dijo John-. Durante un rato los perdimos de vista a los dos. Creo que corrieron para atrás de la casa. 
Nada más los oíamos ladrar y gruñir. Tú parecías de veras un perro; no podíamos distinguirlos. 
-A lo mejor era el perro solo -dije. 
Rieron, y John dijo: 
-¡Tú estabas ahí ladrando, muchacho! 
-¿Qué pasó después? 
Los tres hombres se miraron y parecieron tener dificultades para decidir qué pasó después. Finalmente, habló 
el joven que aún no decía nada. 
-Se atragantó -dijo mirando a John. 
-Sí, te atragantaste en serio. Comenzaste a llorar muy raro y luego caíste al piso. Pensamos que te estabas 
mordiendo la lengua, don Juan te abrió las quijadas y te echó agua en la cara. Entonces empezaste otra vez a 
temblar y a tener convulsiones. Luego estuviste inmóvil un rato largo. Don Juan dijo que todo había terminado. 
Para entonces ya era de mañana, así que te tapamos con una cobija y te dejamos a dormir en el zaguán. 
Calló en ese punto y miró a los otros hombres, que obviamente trataban de contener la risa. Se volvió a don 
Juan y le preguntó algo. Don Juan sonrió y respondió a la pregunta. John se volvió hacia mí y dijo: 
-Te dejamos en el porche porque teníamos miedo de que fueras a orinarte por los cuartos. 
Todos rieron muy fuerte. 
-¿Qué me pasaba? -pregunté-. ¿Hice yo. . . ? 
-¿Hiciste tú? -remedó John-. No íbamos a mencionarlo, pero don Juan dice que está bien. ¡Te orinaste en mi 
perro! 
-¿Qué cosa? 
-No pensarás que el perro corría porque te tenía miedo, ¿verdad? Corría porque lo estabas orinando. 
Hubo risa general en este punto. Traté de interrogar a uno de los jóvenes, pero todos reían, y no me escuchó. 
-Pero mi perro se desquitó -prosiguió John-: ¡también él se orinó en ti! 
Esta afirmación era al parecer el colmo de lo cómico, porque todos rieron a carcajadas, incluso don Juan. 
Cuando se calmaron, pregunté con toda sinceridad: 
-¿Es cierto de verdad? ¿Pasó realmente? 
-Juro que mi perro te orinó de verdad -repuso John, todavía riendo. 
De regreso rumbo a la casa de don Juan, le pregunté: 
-¿Pasó en realidad todo eso, don Juan? 
-Sí -dijo él-, pero ellos no saben lo que viste. No se dan cuenta de que estabas jugando con "él". Por eso no 
te molesté. 
-Pero este asunto del perro y yo orinándonos, ¿es verdad? 
-¡No era un perro! ¿Cuántas veces tengo que decírtelo? Esa es la única manera de entenderlo. ¡La única! 
Fue "él" quien jugó contigo. 
-¿Sabía usted que todo esto ocurrió antes de que yo se lo contara? 
Vaciló un instante antes de responder. 
-No; después de que lo contaste, recordé el aspecto raro que tenías. Nada más supuse que te estaba yendo 
muy bien porque no parecías asustado. 
-¿De veras jugó el perro conmigo como dicen? 
-¡Carajo! ¡No era un perro!

Jueves, 17 de agosto, 1961 
Expuse a don Juan mi sentir con respecto a la experiencia. Desde el punto de vista de mi propuesto trabajo, 
había sido desastrosa. Dije que no me apetecía otro "encuentro" similar con Mescalito. Acepté que cuanto me 
ocurrió había sido más que interesante, pero añadí que nada de ello podía realmente impulsarme a buscarlo de 
nuevo. Creía seriamente no estar hecho para ese tipo de empresas. El peyote me había producido, como 
reacción posterior, una extraña clase de incomodidad física. Era un miedo o una desdicha indefinidos; una 
cierta melancolía, que yo no podía definir con exactitud. Y tal estado no me parecía noble en modo alguno. 
Don Juan rió y dijo: 
-Estás empezando a aprender. 
-Este tipo de aprendizaje no es para mí. No estoy hecho para él, don Juan. 
-Tú eres muy exagerado. 
-Esta no es ninguna exageración. 
-Lo es. El único problema es que solamente exageras los malos aspectos. 
-En lo que a mí toca, no hay buenos aspectos. Todo lo que sé es que me da miedo. 
-No hay nada malo en tener miedo. Cuando uno teme, ve las cosas en forma distinta. 
-Pero a mi no me importa ver las cosas en forma distinta, don Juan. Creo que voy a dejar en paz el 
aprendizaje sobre Mescalito. No puedo con él, don Juan, Esta es en realidad una mala situación para mi. 
-Claro que es mala . . . hasta para mi. Tú no eres el único sorprendido. 
-¿Por qué iba a estar sorprendido usted, don Juan? 
-He estado pensando en lo que vi la otra noche. Mescalito de veras jugó contigo. Eso me extrañó, porque fue 
una señal, 
-¿Qué clase de señal, don Juan? 
-Mescalito te señaló. 
-¿Para qué? 
-No lo tenía yo claro entonces, pero ahora sí. Quería decirme que tú eras el escogido. Mescalito te señaló y 
con eso me dijo que tú eras el escogido. 
-¿Quiere usted decir que me escogió entre otros para alguna tarea, o algo así? 
-No. Quiero decir que Mescalito me dijo que tú podías ser el hombre que busco. 
-¿Cuándo se lo dijo, don Juan? 
-Al jugar contigo me lo dijo. Eso te hace mi escogido. 
-¿Qué significa ser el escogido? 
-Tengo secretos. Tengo secretos que no podré revelar a nadie si no encuentro a mí escogido. La otra noche, 
cuando te vi jugar con Mescalito, se me aclaró que eras tú. Pero no eres indio. ¡Qué extraño! 
-Pero ¿qué significa para mí, don Juan? ¿Qué tengo que hacer? 
-Me he decidido y voy a enseñarte los secretos que corresponden a un hombre de conocimiento. 
-¿Quiere usted decir sus secretos sobre Mescalito? 
-Sí, pero ésos no son los únicos secretos que tengo. Hay otros, de distinta clase, que me gustaría revelar a 
alguien. Yo mismo tuve un maestro, mi benefactor, y también me convertí en su escogido al realizar cierta 
hazaña. El me enseñó todo lo que sé. 
Le pregunté de nuevo qué requeriría de mí este nuevo papel; dijo que sólo se trataba de aprender, en el 
sentido de lo que yo había experimentado en las sesiones con él. 
La manera en que la situación había evolucionado era bastante extraña. Yo había decidido decirle que iba a 
abandonar la idea de aprender sobre el peyote, pero antes de que pudiera lograrlo realmente él me ofreció 
enseñarme sus "secretos". Ignoraba qué quería decir con eso, pero sentía que esta vuelta súbita era muy seria. 
Argumenté que no llenaba los requisitos para una tarea así, pues ésta requería una rara ciase de valor que yo 
no poseía. Le dije que la inclinación de mi carácter era hablar de actos que otros realizaban. Yo quería oír sus 
pareceres y opiniones acerca de todo. Le dije que sería feliz de poder estar allí sentado, escuchándolo durante 
días enteros. Para mí, eso seria aprender. 
Escuchó sin interrumpirme. Hablé mucho tiempo. Luego dijo: 
-Todo eso es muy fácil de entender. El miedo es el primer enemigo natural que un hombre debe derrotar en el 
camino del saber. Además, tú eres curioso. Eso compensa. Y aprenderás a pesar tuyo; ésa es la regla. 
Protesté un rato más, tratando de disuadirlo. Pero él parecía convencido de que no me quedaba otra 
alternativa sino aprender. 
-No estás pensando bien -dijo-. Mescalito de veras jugó contigo. Eso es lo único que hay que tener en cuenta. 
¿Por qué no te ocupas de eso y no de tu miedo? 
-¿Fue tan poco común? 
-Eres la primera persona que he visto jugar con él. No estás acostumbrado a esta clase de vida; por eso las 
señales se te escapan. Así y todo eres una persona seria, pero tu seriedad está ligada a lo que tú haces, no a 
lo que pasa fuera de ti. Te ocupas demasiado de ti mismo. Ese es el problema. Y eso produce una tremenda 
fatiga. 
-¿Pero qué otra cosa puede uno hacer, don Juan? 
-Busca y ve las maravillas que te rodean. Te cansarás de mirarte a ti mismo, y el cansancio te hará sordo y 
ciego a todo lo demás. 
-Dice usted bien, don Juan, pero ¿cómo puedo cambiar? -Piensa en la maravilla de que Mescalito jugara 
contigo. No pienses en otra cosa; ,lo demás te llegará por su propia cuenta.

Domingo, 20 de agosto, 1961 
La noche pasada, don Juan procedió a introducirme en el terreno de su saber. Estábamos sentados frente a 
su casa, en la oscuridad. De improviso, tras un largo silencio, empezó a hablar. Dijo que iba a aconsejarme con 
las mismas palabras usadas por su propio benefactor el día en que lo tomó como aprendiz. Al parecer, don 
Juan había memorizado las palabras, pues las repitió varias veces para asegurarse de que no se me fuera 
ninguna, 
-Un hombre va al saber como a la guerra: bien despierto, con miedo, con respeto y con absoluta confianza. Ir 
en cualquier otra forma al saber o a la guerra es un error, y quien lo cometa vivirá para lamentar sus pasos. 
Le pregunté por qué era así, y dijo que, cuando un hombre ha cumplido estos cuatro requisitos, no hay erro- 
res por los que deba rendir cuentas; en tales condiciones sus actos pierden la torpeza de las acciones de un 
tonto. Si tal hombre fracasa, o sufre una derrota, sólo habrá perdido una batalla, y eso no provocará 
deploraciones lastimosas. 
Declaró luego su intención de enseñarme lo que es un "aliado" en la misma forma exacta como su benefactor 
se lo había enseñado a él. Recalcó con fuerza las palabras "misma forma exacta.", repitiendo la frase varias 
veces. 
Un "aliado", dijo, es un poder que un hombre puede traer a su vida para que lo ayude, lo aconseje y le dé la 
fuerza necesaria para ejecutar acciones, grandes o pequeñas, justas o injustas. Este aliado es necesario para 
engrandecer la vida de un hombre, guiar sus actos y fomentar su conocimiento. De hecho, un aliado es la 
ayuda indispensable para saber. Don Juan decía esto con gran convicción y fuerza. Parecía elegir 
cuidadosamente sus palabras. Repitió cuatro veces la siguiente frase: 
-Un aliado te hará ver y entender cosas sobre las que ningún ser humano podría jamás iluminarte. 
-¿Es un aliado algo parecido a un espíritu guardián? 
-No es ni espíritu ni guardián. Es una ayuda. 
-¿Es Mescalito el aliado de usted? 
-¡No! Mescalito es otra clase de poder. ¡Un poder único! Un protector, un maestro. 
-¿En qué se diferencia Mescalito de un aliado? 
-A Mescalito no se le puede domar y usar como se doma y se usa a un aliado. Mescalito está fuera de uno 
mismo. Escoge mostrarse en muchas formas a quienquiera que tenga enfrente, sin importarle que sea un brujo 
o un peón. 
Don Juan hablaba con hondo fervor de que Mescalito era el maestro de la buena manera de vivir. Le 
pregunté cómo enseñaba Mescalito a "vivir como se debe", y don Juan repuso que Mescalito muestra cómo 
vivir. 
-¿Cómo lo muestra? -pregunté. 
-Tiene muchos modos de hacerlo. A veces lo enseña en su mano, o en las piedras, o los árboles, o nomás 
enfrente de uno. 
-¿Es como una imagen enfrente de uno? 
-No. Es una enseñanza enfrente de uno. 
-¿Habla Mescalito a la persona? 
-Sí. Pero no con palabras. 
-¿Entonces cómo habla? 
-A cada hombre le habla distinto. 
Sentí que mis preguntas lo molestaban. No hice ninguna más. El siguió explicando que no había pasos 
exactos para conocer a Mescalito; por tanto, nadie podía instruir sobre él a excepción de Mescalito mismo, Esta 
característica lo hacía un poder único; no era el mismo para todos los hombres. 
En cambio, dijo don Juan, la adquisición de un aliado requería la enseñanza más precisa y el seguir, sin 
desviación, una serie de etapas o pasos. Hay muchos de esos poderes aliados en el mundo, dijo, pero él sólo 
conocía bien dos de ellos. E iba a guiarme a ellos y a sus secretos, pero de mí dependía escoger uno de los 
dos, pues sólo uno podía tener. El aliado de su benefactor estaba en la yerba del diablo, dijo, pero a él en lo 
personal no le gustaba, aunque gracias al benefactor sabía sus secretos. Su propio aliado estaba en el 
"humito", dijo, pero no concretó la naturaleza del humo. 
Inquirí al respecto. Permaneció callado. Tras una larga pausa le pregunté: 
-¿Qué clase de poder es un aliado? 
-Ya te dije: es una ayuda. 
-¿Cómo ayuda? 
-Un aliado es un poder capaz de llevar a un hombre más allá de sus propios límites. Así es como un aliado 
puede revelar cosas que ningún ser humano podría. 
-Pero Mescalito también lo saca a uno de sus propios límites. ¿No lo convierte eso en un aliado? 
-No. Mescalito te saca de ti mismo para enseñarte. Un aliado te saca para darte poder. 
Le pedí explicarme el punto con más detalle, o describir la diferencia entre ambos efectos. Me miró largo rato 
y rió. Dijo que aprender por medio de la conversación era no sólo un desperdicio sino uno estupidez, porque el 
aprender era la tarea más difícil que un hombre podía echarse encima. Me pidió recordar la vez que traté de 
hallar mi sitio, y cómo quería yo encontrarlo sin trabajo porque esperaba que él me diese toda la información. Si 
lo hubiera hecho, dijo, yo jamás habría aprendido. Pero el saber cuán difícil era hallar mi sitio, y sobre todo el 
saber que existía, me darían un peculiar sentido de confianza. Dijo que mientras yo permaneciese enclavado 
en mi "sitio bueno" nada podría causarme daño corporal, porque yo tenía la seguridad de que en ese sitio 
específico me hallaba lo mejor posible. Tenía el poder de rechazar cuanto pudiera serme dañino. Pero si él me 
hubiese dicho dónde estaba el sitio, yo jamás habría tenido la confianza necesaria para considerar esto como 
verdadero saber. Así, saber era ciertamente poder. 
Don Juan dijo entonces que, siempre que un hombre se propone aprender, debe laborar tan arduamente 
como yo lo hice para encontrar aquel sitio, y los límites de su aprendizaje están determinados por su propia 
naturaleza. Así, no veía objeto en hablar del conocimiento. Dijo que ciertas clases de saber eran demasiado 
poderosas para la fuerza que yo tenía: hablar de ellas sólo me acarrearía daño. Al parecer sintió que no había 
nada más que quisiera decir. Se levantó y fue rumbo a su casa. Le dije que la situación me abrumaba. No era 
lo que yo había pensado ni deseado. 
Dijo que los temores son naturales; todos los sentimos y no podemos evitarlo. Pero por otra parte, pese a lo 
atemorizante que sea el aprender, es más terrible pensar en un hombre sin aliado o sin conocimientos.

III

Pasaron más de dos años entre el tiempo en que don Juan decidió instruirme acerca de los poderes aliados y 
el tiempo en que me consideró listo para aprender sobre ellos en la forma pragmática y partícipe que él 
consideraba aprendizaje; en dicho lapso definió gradualmente las características generales de los dos aliados 
en cuestión. Me preparó para el corolario indispensable de todas las verbalizaciones y la consolidación de 
todas las enseñanzas: los estados de realidad no ordinaria. 
Al principio, se refería de un modo muy casual a los poderes aliados. Las primeras menciones, en mis notas, 
están intercaladas entre otros temas de conversación

Miércoles, 23 de agosto, 1961 
-La yerba del diablo [toloache] era el aliado de mi benefactor. Podría haber sido también el mío, pero no me 
gustó. 
-¿Por qué no le gustó la yerba del diablo, don Juan? 
-Tiene una desventaja seria. 
-¿Es inferior a otros poderes aliados? 
-No. No me estás entendiendo. La yerba del diablo es tan poderosa como el mejor de los aliados, pero tiene 
algo que a mí en lo personal no me gusta. 
-¿Me puede decir qué es? 
-Malogra a los hombres. Los hace probar el poder demasiado pronto, sin fortificar sus corazones, y los hace 
dominantes y caprichosos. Los hace débiles en medio de gran poder. 
-¿No hay alguna manera de evitarlo? 
-Hay una manera de superar todo esto, pero no de evitarlo. Quien se hace aliado de la yerba debe pagar ese 
precio. 
-¿Cómo puede uno superar ese efecto, don Juan? 
-La yerba del diablo tiene cuatro cabezas: la raíz, el tallo y las hojas, las flores, y las semillas. Cada una es 
diferente, y quien se haga su aliado tiene que aprenderlas en ese orden. La cabeza más importante está en las 
raíces. El poder de la yerba del diablo se conquista por las raíces. El tallo y las hojas son la cabeza que cura 
enfermedades; bien usada, esta cabeza es un don a la humanidad. La tercera cabeza está en las flores y se 
usa para volver locos a los hombres, o para hacerlos obedientes, o para matarlos. El hombre que tiene a la 
yerba de aliado nunca torna las flores, ni tampoco toma el tallo y las hojas, a no ser que esté enfermo, pero las 
raíces y las semillas se toman siempre, sobre todo las semillas: son la cuarta cabeza de la yerba del diablo, y la 
más poderosa de todas.

"Mi benefactor decía que las semillas son la 'cabeza sobria': la única parte capaz de fortificar el corazón del 
hombre. La yerba del diablo es dura con sus protegidos, decía él, porque busca matarlos aprisa, y por lo común 
lo logra antes de que puedan llegar a los secretos de la 'cabeza sobria'. Sin embargo, por ahí dicen que hubo 
hombres que averiguaron los secretos de la cabeza sobria. ¡Qué prueba para un hombre de conocimiento!" 
-¿Averiguó su benefactor tales secretos? 
-No, él no. 
-¿Conoce usted a alguien que lo haya hecho? 
-No. Pero vivieron en un tiempo en que ese saber era 
importante. 
-¿Conoce a alguien que sepa de gente así? 
-No, yo no. 
-¿Conocía a alguien su benefactor? 
-El sí, 
-¿Por qué no llegó su benefactor a los secretos de la cabeza sobria? 
-Domar la yerba del diablo para hacerla un aliado es una de las tareas más difíciles que conozco. Ella y yo, 
por ejemplo, jamás nos hicimos alianza, quizá porque nunca le tuve cariño. 
-¿Puede usted usarla todavía como aliado, aunque no le tenga cariño? 
-Puedo, sólo que prefiero no hacerlo. Tal vez contigo sea diferente. 
-¿Por qué se llama yerba del diablo? 
Don Juan hizo un gesto de indiferencia, alzó los hombros y permaneció callado algún tiempo. Finalmente dijo 
que "yerba del diablo" era su nombre de leche. Había, añadió, otros nombres para la yerba del diablo, pero no 
debían usarse porque el pronunciar un nombre era asunto serio, sobre todo si uno estaba aprendiendo a domar 
un poder aliado. Le pregunté por qué el pronunciar un nombre era cosa tan grave. Dijo que los nombres se 
reservaban para usarse sólo al pedir ayuda, en momentos de gran apuro y necesidad, y me aseguró que tales 
momentos ocurren tarde o temprano en la vida de quien busca el conocimiento.

Domingo, 3 de septiembre, 1961 
Hoy en la tarde don Juan recogió del campo dos plantas Datura. 
Inesperadamente trajo a colación el terna de la yerba del diablo, y luego me pidió acompañarlo a los cerros a 
buscar una. 
Fuimos en coche hasta las montañas cercanas. Saqué de la cajuela una pala y nos adentramos por una de 
las cañadas. Caminamos bastante rato, vadeando el chaparral que crecía denso en la tierra suave, arenosa. 
Don Juan se detuvo junto a una planta pequeña con hojas de color verde oscuro y flores grandes, blancuzcas, 
acampanadas. 
-Esta -dijo. 
Inmediatamente empezó a cavar. Traté de ayudarlo, pero él me rechazó con una vigorosa sacudida de 
cabeza y siguió cavando un hoyo circular en torno a la planta: un hoyo de forma cónica, hondo hacia el borde 
exterior, con un montículo en el centro del círculo. Dejando de cavar, se arrodilló cerca del tallo y limpió con los 
dedos la tierra suave en torno, descubriendo unos diez centímetros de una raíz grande, tuberosa, bifurcada, 
cuyo grosor contrastaba marcadamente con el del tallo, que parecía frágil por comparación. 
Don Juan me miró y dijo que la planta era "macho" porque la raíz se bifurcaba desde el punto exacto en que 
se unía al tallo. Luego se levantó y echó a andar buscando algo. 
-¿Qué busca usted, don Juan? 
-Quiero hallar un palo. 
Empecé a mirar en torno, pero él me detuvo. 
-¡Tú no! Tú siéntate allí -señaló unas rocas como a seis metros de distancia-. Yo lo encontraré. 
Volvió tras un rato con una rama larga y seca. Usándola a manera de coa, aflojó cuidadosamente la tierra a lo 
largo de los dos ramales divergentes de la raíz. Limpió en torno a ellos hasta una profundidad aproximada de 
medio metro. Cuanto más ahondaba, más apretada estaba la tierra, hasta el punto de ser prácticamente 
impenetrable a la vara. 
Dejó de cavar y se sentó a recobrar el aliento. Me senté junto a él. Pasamos largo rato sin hablar. 
-¿Por qué no la saca usted con la pala? -pregunté. 
-Podría cortar y dañar a la planta. Tuve que conseguirme un palo de este sitio para que así, en caso de 
pegarle a la raíz, el daño no fuera tanto como el que haría una pala o un objeto extraño. 
-¿Qué clase de palo trajo usted? 
-Cualquier rama seca de paloverde es buena. Si no hay ramas secas, tienes que cortar una fresca. 
-¿Pueden usarse las ramas de cualquier otro árbol? 
-Ya te dije: sólo de paloverde y de ningún otro. 
-¿Por qué, don Juan? 
-Porque la yerba del diablo tiene muy pocos amigos, y el paloverde es el único árbol de por aquí que se lleva 
bien con ella: lo único que prende. Si dañas la raíz con una pala, no crecerá cuando la vuelvas a plantar, pero 
si la lastimas con un palo de ésos, lo más probable es que ni lo sienta. 
-¿Qué va usted a hacer ahora con la raíz? 
-Voy a cortarla. Debes dejarme. Vete a buscar otra planta y espera que te llame. 
-¿No quiere que lo ayude? 
-¡Sólo puedes ayudarme si te lo pido! 
Alejándome, empecé a buscar otra planta, combatiendo el fuerte deseo de rondar a hurtadillas y observar a 
don Juan. Tras un rato se me unió. 
-Ahora vamos a buscar la hembra -dijo. 
-¿Cómo los distingue usted? 
-La hembra es más alta y crece por encima del suelo, así que realmente parece un arbolito. El macho es 
grande y se extiende cerca del suelo y más parece un matorral espeso. Cuando saquemos a la hembra verás 
que la raíz se hunde por un buen trecho antes de hacerse horcón. El macho, en cambio, tiene el horcón de la 
raíz pegada al tallo. 
Buscamos juntos por el campo de daturas. Luego, señalando una planta, dijo: "Esa es hembra." Y procedió a 
cavar en torno de ella como había hecho antes. Apenas descubrió la raíz pude ver que ésta se ajustaba a su 
predicción. Lo dejé nuevamente cuando se disponía a cortarla. 
Al llegar a su casa, abrió el bulto donde había puesto las daturas. Sacó primero la más grande, el macho, y la 
lavó en una amplia bandeja de metal. Limpió cuidadosamente toda la tierra de la raíz, el tallo y las hojas. 
Después de esa limpieza minuciosa, separó el tallo de la raíz haciendo una incisión superficial en torno a su 
juntura con un cuchillo corto y serrado, y quebrando la planta por allí. Tomó el tallo y separó cada una de sus 
partes haciendo montones individuales con las hojas, las flores y las espinosas vainas de semilla. Tiró cuanto 
estaba seco o comido de gusanos, y conservó sólo las partes intactas. Unió ambos ramales de la raíz 
atándolos con dos trozos de cordel, los quebró por la mitad tras hacer un corte superficial en la juntura, y 
obtuvo dos pedazos de raíz de igual tamaño, 
Luego tomó un trozo de arpillera áspera y colocó en él los dos pedazos de raíz atados; encima puso las hojas 
en un montón ordenado, luego las flores, las vainas y el tallo. Dobló la arpillera e hizo un nudo con las puntas. 
Repitió exactamente los mismos pasos con la otra planta, la hembra, sólo que al llegar a la raíz, en vez de 
cortarla, dejó intacta la horqueta, como una letra Y invertida. Luego puso todos los pedazos en otro bulto de 
tela. Cuando terminó, ya había oscurecido.

Miércoles, 6 de septiembre, 1961 
Hoy, al atardecer, volvimos al tema de la yerba del diablo. 
-Creo que deberíamos empezar otra vez con esa planta -dijo de pronto don Juan. 
Tras un silencio cortés pregunté: 
-¿Qué va usted a hacer con las plantas? 
-Las plantas que saqué y corté son mías -dijo-. Es como si fueran yo mismo; con ellas voy a enseñarte la ma- 
nera de domar a la yerba del diablo. 
-¿Cómo lo hará usted? 
-La yerba del diablo se divide en partes. Cada parte es distinta; cada una tiene su propósito y su servicio 
únicos. 
Abrió la mano izquierda y midió sobre el piso desde la punta del pulgar hasta la del dedo anular. 
-Esta es mi parte. Tú medirás la tuya con tu propia mano. Ahora bien, para establecer dominio sobre la yerba 
del diablo, debes empezar por tomar la primera parte de la raíz. Pero como yo te he traído con ella, debes 
tomar la primera parte de la raíz de mi planta. Yo la he medido por ti, de modo que en realidad es mi parte la 
que debes tomar al principio. 
Entró en la casa y sacó uno de los bultos de arpillera. Se sentó y lo abrió. Advertí que era la planta macho. 
También noté que sólo había un pedazo de raíz. Don Juan tomó el trozo restante de los dos originales y lo 
sostuvo frente a mi cara, 
-Esta es mi primera parte -dijo-. Yo te la doy. Yo mismo la he cortado para ti. La he medido como mía; ahora 
te la doy. 
Por un instante, se me ocurrió que debería masticar la raíz como una zanahoria, pero él la metió en una 
bolsita blanca de algodón. 
Fue a la parte trasera de la casa. Allí tomó asiento en el piso, cruzando las piernas, y con una "mano" 
redonda empezó a macerar la raíz dentro de la bolsa. Trabajaba sobre una piedra lisa que servía de mortero. 
De vez en vez lavaba las dos piedras, conservando el agua en un pequeño recipiente plano, labrado en un 
trozo de madera. 
Al golpear cantaba, en forma muy suave y monótona, una cantilena ininteligible. Cuando hubo convertido la 
raíz en una pulpa blanda dentro de la bolsa, la colocó en el recipiente de madera. Volvió a meter allí el metate y 
la mano, llenó de agua la palangana y después la llevó a una especie de bebedero rectangular para cerdos 
colocado contra la cerca trasera. 
Dijo que la raíz debía remojarse toda la noche y tenia que dejarse afuera de la casa para que recibiera el 
sereno. 
-Si mañana es día de sol y calor, será muy buena señal.

Domingo, 1° de septiembre, 1961 
El jueves 7 de septiembre fue un día muy claro y caluroso. Don Juan parecía muy complacido con el buen 
augurio y repitió varias veces que probablemente yo le había caído bien a la yerba del diablo. La raíz se había 
remojado toda la noche, y a eso de las 10 a.m. fuimos detrás de la casa. 
El sacó la palangana de la artesa, la puso en el suelo y se sentó al lado. Tomó la bolsa y la frotó contra el 
fondo. La alzó unos centímetros por encima del agua y la exprimió, para luego dejarla caer. Repitió los mismos 
pasos tres veces más; luego desechó la bolsa, tirándola en la artesa, y dejó la palangana bajo el sol ardiente. 
Regresamos dos horas después. Don Juan sacó una tetera de tamaño mediano, con agua amarillenta 
hirviendo. Ladeó la palangana con mucho tiento y vació el agua de encima, conservando el sedimento espeso 
acumulado en el fondo. Vació el agua hirviendo sobre el sedimento y dejó nuevamente la palangana en el sol. 
Esta secuencia se repitió tres veces a intervalos de más de una hora. Finalmente, vació casi toda el agua de 
la palangana, inclinó ésta a modo de que recibiera el sol del atardecer, y la dejó. 
Cuando regresamos horas después, estaba oscuro. En el fondo de la palangana había una capa de sustancia 
gomosa. Parecía almidón a medio cocer, blancuzco o gris claro. Había quizá toda una cucharada cafetera de 
esa sustancia. Don Juan llevó la palangana a la casa, y mientras él ponía agua a hervir, yo quité trozos de 
tierra que el viento había echado en el sedimento. Se rió de mí. 
-Ese poquito de tierra no le hace daño a nadie. 
Cuando el agua hervía, virtió poco más o menos una taza en la palangana. Era la misma agua amarillenta 
usada antes. Disolvió el sedimento formando una especie de sustancia lechosa. 
-¿Qué clase de agua es ésa, don Juan? 
-Agua de flores y frutas de la cañada. 
Vació el contenido de la palangana en un viejo jarro de barro que parecía florero. Todavía estaba. muy 
caliente, de modo que sopló para enfriarlo. Tomó un sorbo y me pasó el jarro, 
-¡Bebe ya! -dijo. 
Lo tomé automáticamente, y sin deliberación bebí toda el agua. Era un poco amarga, aunque su amargor era 
apenas perceptible. Lo que resaltaba mucho era el olor acre del agua. Olía a cucarachas. 
Casi inmediatamente empecé a sudar. Me dio mucho calor y la sangre se me agolpó en las orejas. Vi una 
mancha roja delante de mis ojos, y los músculos de mi estómago empezaron a contraerse en dolorosos 
retortijones. Tras un rato, aunque ya no sentía dolor, empecé a enfriarme; el sudor literalmente me empapaba. 
Don Juan me preguntó si veía negrura o manchas negras frente a mis ojos. Le dije que lo veía todo rojo, 
Mis dientes castañeteaban a causa de un nerviosismo incontrolable que me llegaba en oleadas, como 
irradiando del centro de mi pecho. 
Luego me preguntó si tenía miedo. No encontraba yo sentido a sus preguntas. Le dije que obviamente tenía 
miedo, pero él me preguntó nuevamente si tenía miedo de ella. No comprendí a qué se refería y dije que sí. El 
rió y dijo que yo no tenía miedo en realidad. Me preguntó si seguía viendo rojo. Todo lo que yo veía era una 
enorme mancha roja frente a mis ojos. 
Tras un rato me sentí mejor. Gradualmente desaparecieron los espasmos nerviosos, dejando sólo un 
cansancio doliente, agradable, y un intenso deseo de dormir. No podía tener los ojos abiertos, aunque aún oía 
la voz de don Juan. Me dormí. Pero la sensación de estar sumergido en un rojo profundo persistió toda la 
noche. Incluso soñé en rojo. 
Desperté el sábado, alrededor de las 3 p.m. Había dormido casi dos días. Tenía una leve jaqueca y el 
estómago revuelto, y dolores intermitentes, muy agudos, en los intestinos. A excepción de eso, todo era como 
un despertar ordinario. Encontré a don Juan dormitando frente a su casa. Me sonrió. 
-Todo salió muy bien la otra noche -dijo-. Viste rojo y eso es todo lo que importa. 
-¿Qué habría pasado si no hubiera visto rojo? 
-Habrías visto negro, y eso es mala señal. 
-¿Por qué es mala? 
-Cuando un hombre ve negro, quiere decir que no está hecho para la yerba del diablo, y vomita las entrañas, 
todas verdes y negras. 
-¿Y se muere? 
-No creo que nadie muera de esto, pero sí se puede enfermar por mucho tiempo. 
-¿Qué les pasa a quienes ven rojo? 
-No vomitan, y la raíz les produce un efecto de placer, lo cual significa que son fuertes y de naturaleza 
violenta: eso le gusta a la yerba. Así es como incita. Lo único malo es que los hombres terminan siendo 
esclavos suyos a cambio del poder que les da. Pero sobre esas cosas no tenemos control. El hombre vive sólo 
para aprender. Y si aprende es porque ésa es la naturaleza de su suerte, para bien o para mal. 
-¿Qué debo hacer luego, don Juan? 
-Luego debes plantar un brote que he cortado de la otra mitad de la primera parte de raíz. Tú la otra noche 
tomaste la mitad, y ahora hay que meter en la tierra la otra mitad. Tiene que crecer y dar semilla antes de que 
puedas emprender la verdadera tarea de domar a la planta. 
-¿Cómo la domaré? 
-La yerba del diablo se doma por la raíz. Paso a paso, debes aprender los secretos de cada parte de la raíz. 
Debes tomarlas para aprender los secretos y conquistar el poder. 
-¿Se preparan las distintas partes en la misma forma en que usted preparó la primera? 
-No, cada parte es distinta. 
-¿Cuáles son los efectos específicos de cada parte? 
-Ya te dije: cada una enseña una forma distinta de poder. Lo que tomaste la otra noche no es nada todavía. 
Cualquiera puede con eso. Pero sólo el brujo puede tomar las partes más hondas. No puedo decirte qué hacen 
porque todavía no sé si ella irá a tomarte. Hay que esperar. , 
-¿Cuándo me dirá, entonces? 
-Cuando tu planta crezca y dé semilla. 
-Si cualquiera puede tomar la primera parte, ¿para qué se usa? 
-Diluida, es buena para todas las cosas de la hombría: gente vieja que ha perdido el vigor, o jóvenes que 
buscan aventuras, o hasta mujeres que quieren pasión. 
-Dijo usted que la raíz se usa sólo para el poder, pero veo que también se usa para otras cosas aparte del 
poder. ¿Estoy en lo cierto? 
Me miró durante un rato muy largo, con una mirada firme que me hizo sentir incómodo. Sentí que mi pregunta 
lo había enojado, pero no podía comprender por qué. 
-La yerba se usa sólo para el poder -dijo finalmente con tono seco, severo-. El hombre que quiere recobrar su 
vigor, la gente joven que busca soportar la fatiga y el hambre, el hombre que quiere matar a otro hombre, la 
mujer que quiere estar caliente: todos desean poder. ¡Y la yerba se lo da! ¿Sientes que la quieres? -preguntó 
tras una pausa. 
-Siento un vigor extraño -dije, y era verdad. Lo había advertido al despertar y lo sentía entonces. Era una 
sensación muy peculiar de incomodidad, de amargura; todo mi cuerpo se movía y se estiraba con ligereza y 
fuerza inusitadas. Tenía comezón en los brazos y en las piernas. Mis hombros parecían henchirse; los 
músculos de mi espalda y de mi cuello me hacían sentir deseos de empujar árboles o frotarme contra ellos. Me 
sentía capaz de demoler un muro. 
No dijimos más. Estuvimos un rato sentados en el zaguán. Noté que don Juan se estaba quedando dormido; 
cabeceó un par de veces y luego, sencillamente, estiró las piernas, se acostó en el piso con las manos tras la 
cabeza y se durmió. Me levanté y fui detrás de la casa, donde quemé mi energía física extra limpiando la 
basura; don Juan, recordaba yo, había dicho que le gustaría que yo lo ayudase a limpiar detrás de su casa. 
Más tarde, cuando él se despertó y vino al traspatio, yo me hallaba más relajado. 
Nos sentamos a comer, y durante la comida me preguntó tres veces cómo me sentía. Siendo esto una rareza, 
terminé por preguntar: 
-¿Por qué le preocupa cómo me siento, don Juan? ¿Espera que tenga una mala reacción por haber tomado 
el jugo? 
Rió. Pensé que se estaba portando como un niño travieso que ha armado una jugarreta e investiga los 
resultados de vez en cuando. Todavía riendo, dijo: 
-No pareces enfermo. Hace rato-hasta me hablaste mal. 
-No es cierto, don Juan -protesté-. No recuerdo haberle hablado nunca así. 
Tomé muy en serio ese punto porque no recordaba haberme sentido molesto con él. 
-Saliste en su defensa -dijo. 
-¿En defensa de quién? 
-Estabas defendiendo a la yerba del diablo. Ya parecías su amante. 
Yo iba a protestar aún más vigorosamente, pero me contuve. 
-De veras no me di cuenta de que estaba defendiéndola. 
-Claro que no. Ni siquiera te acuerdas de lo que dijiste, ¿verdad? 
-No, no me acuerdo. Tengo que admitirlo. 
-Ya ves. Así es la yerba del diablo. Se te cuela como una mujer. Ni siquiera te das cuenta. Todo lo que sabes 
es que te hace sentirte bien y con poder: los músculos se hinchan de vigor, los puños dan comezón, las plantas 
de. los pies arden por perseguir a alguien. Cuando un hombre la conoce es cuando de veras se llena de 
ansias. Mi benefactor decía que la yerba del diablo se queda con los hombres que quieren poder y se deshace 
de los que no pueden con ella. Pero el poder era más común entonces; se buscaba con más ganas. Mi 
benefactor era un hombre poderoso y, según lo que me dijo, su benefactor era todavía más dado a buscar 
poder. Pero en esos días había razón para ser poderoso. 
-¿Piensa usted que ya no hay razón para el poder en estos di as? 
-El poder está bien para ti, ahora. -Eres joven. No eres indio. Acaso la yerba del diablo sea buena en tus 
manos. Parece que te gustó. Te hizo sentirte fuerte. Yo mismo sentí todo eso. Y sin embargo no me gustó. 
-¿Puede decirme por qué, don Juan? 
-¡No me gusta su poder! Ya no sirve de nada. En otros tiempos, como aquellos de los que mi benefactor me 
contaba, había razón para buscar poder. Los hombres realizaban hazañas fenomenales, eran admirados por 
su fuerza y temidos y respetados por su saber. Mi benefactor me contaba historias de hazañas 
verdaderamente fenomenales que se realizaron hace mucho, mucho. Pero ahora nosotros, los indios, ya no 
buscamos ese poder. Hoy en día, los indios usan la yerba para darse friegas. Usan las hojas y las flores para 
otras cosas; hasta dicen que les curan los granos. Pero no buscan su poder: un poder que actúa como un 
imán, más potente y más peligroso de manejar cuanto más se ahonda la raíz en la tierra. Cuando uno llega a 
los cuatro metros -dicen que algunos han llegado- encuentra el sitio del poder permanente, poder sin fin. Muy 
pocos seres humanos han hecho esto en el pasado, y nadie lo hace hoy. 
Te lo digo, nosotros los indios ya no necesitamos el poder de la yerba del diablo. Creo que poco a poco he- 
mos perdido el interés, y ahora el poder ya no importa. Yo mismo no lo busco, y sin embargo una vez, cuando 
tenía tu edad, también sentía por dentro su hinchazón. Me sentía como tú te sentiste hoy, sólo que quinientas 
veces más fuerte. Maté a un hombre con un solo golpe de mi brazo. Podía aventar peñascos, peñascos 
enormes que ni veinte hombres podían mover. Una vez salté tan alto que tronché las copas de los árboles más 
altos. ¡Pero todo eso fue de balde! Lo único que hacía era asustar a los indios: nada más a los indios. Los 
demás, que no sabían nada de eso, no lo creían. Veían un indio loco, o bien algo que se movía en las copas de 
los árboles. 
Estuvimos callados largo tiempo. Yo necesitaba decir algo. 
-Era distinto cuando había gente en el mundo -prosiguió-, gente que sabia que, un hombre podía convertirse 
en león de montaña o en pájaro, o que un hombre podía volar así nomás. Por eso ya no uso la yerba del 
diablo. ¿Para qué? ¿Para asustar a los indios? 
Y lo vi triste, y una honda simpatía me llenó. Quise decirle algo, aunque fuera una perogrullada, 
-Tal vez, don Juan, ése sea el destino de todos los hombres que quieren saber. 
-Tal vez -dijo suavemente.

Jueves, 23 de noviembre, 1961 
Al llegar en el auto, no vi a don Juan sentado en su zaguán. Eso me pareció extraño. Lo llamé en voz alta y 
su nuera salió de la casa. 
-Está adentro -dijo. 
Resultó que don Juan se había dislocado el tobillo varias semanas antes. Había hecho su propio enyesado 
remojando tiras de tela en una papilla de cacto y hueso molido. Las tiras, atadas estrechamente en torno del 
tobillo, habían formado al secarse un molde ligero, ajustado. Tenía la dureza del yeso, pero no su amplitud de 
volumen. 
-¿Cómo pasó? -pregunté. 
La nuera, una yucateca, que lo estaba atendiendo, me contestó, 
-Fue un accidente. ¡Se cayó y casi se rompe el pie! 
Don Juan rió y esperó que la mujer saliera de la casa antes de responder. 
-¡Qué accidente ni qué nada! Tengo cerca una enemiga. ¡La Catalina! Me empujó en un momento de 
debilidad y yo caí. 
-¿Por qué hizo eso ella? 
-Porque quería matarme, por eso. 
-¿Estuvo aquí con usted? 
-¡Sí! 
-¿Por qué la dejó entrar? 
-Yo no la dejé. Ella entró volando, 
-¡Cómo dice! 
-Es chanate. Y muy buena para eso. Me cogió desprevenido. Ha estado tratando de acabarme desde hace 
mucho. Esta vez anduvo muy cerca. 
-¿Dijo usted que es un chanate? Digo, ¿es la Catalina un pájaro? 
-Ahí vas otra vez con tus preguntas. ¡Es un chanate! Igual que yo soy un cuervo. ¿Soy un hombre o un 
pájaro? 
Soy un hombre que sabe cómo volverse pájaro. Pero hablando otra vez de la Catalina: ¡es una bruja del 
demonio! Su intención de matarme es tan fuerte que a duras penas logré quitármela de encima. El chanate se 
metió hasta mi casa y no pude detenerlo. 
-¿Puede usted convertirse en pájaro, don Juan? 
-¡Sí! Pero eso es algo que veremos después. 
-¿Por qué quiere matarlo? 
-Oh, hay un viejo problema entre nosotros. Se pasó de la raya, y ahora parece que tendré que acabar con ella 
antes de que ella acabe conmigo. 
-¿Va usted a usar brujería? -pregunté con gran expectación. 
-No seas tonto. Ninguna brujería trabajaría contra ella. ¡Tengo otros planes! Algún día te los diré. 
-¿Puede su aliado protegerlo de ella? 
-¡No! El humito nada más me dice qué hacer. Luego yo debo protegerme solo. 
-¿Y Mescalito? ¿Puede protegerlo de ella? 
-¡No! Mescalito es un maestro, no un poder que se use por motivos personales. 
-¿Y la yerba del diablo? 
-Ya te dije que debo protegerme solo, siguiendo las indicaciones de mi aliado el humito. Y hasta donde yo sé, 
el humito puede hacer cualquier cosa. Si quieres saber de lo que sea, el humo te dice. Y no sólo te da 
conocimiento, sino también los medios para proseguir. Es el aliado más maravilloso que un hombre pueda 
tener. 
-¿Es el humito el mejor aliado posible para todo el mundo? 
-Todos nosotros no somos iguales. Muchos le tienen miedo y no lo tocan, ni siquiera se le acercan. El humito 
es como todo lo demás; no se hizo para todos nosotros. 
-¿Qué clase de humo es, don Juan? 
-¡El humo de los adivinos! 
había en su voz una reverencia perceptible; un estado de ánimo que yo nunca había notado anteriormente, 
-Empezaré por decirte exactamente lo que me dijo mi benefactor cuando empezó a enseñarme acerca de él. 
Aunque en ese entonces, igual que tú ahora, yo no tenía modo de entender. "La yerba del diablo es para los 
que quieren poder. El humito es para los que quieren observar y ver." Y en mi opinión, el humito no tiene rival, 
Una vez que un hombre entra en su campo, todos los otros poderes están a su disposición. ¡Es magnífico! Y 
por supuesto, requiere una vida entera. Años nada más para familiarizarse con sus dos partes vitales: la pipa y 
la mezcla de fumar. La pipa me la dio mi benefactor, y después de tantos años de acariciarla se ha vuelto mía. 
Se ha hecho a mis manos. Pasarla a tus manos, por ejemplo, será una verdadera faena para mí, y una gran 
hazaña para ti, ¡si salimos con bien! La pipa sentirá la tensión de que alguien más la manosee, y si alguno de 
nosotros comete un error no habrá manera de evitar que la pipa se parta sola por su propia fuerza o se escape 
de nuestras manos para romperse, aunque se caiga en un montón de paja. Si eso llega a suceder, será el fin 
de los dos. Sobre todo el mío. El humito se volvería contra mí en formas increíbles. 
-¿Cómo podría volverse contra usted si es su aliado? 
Mi pregunta pareció alterar el curso de sus pensamientos. Pasó largo rato sin hablar. 
La dificultad de los ingredientes -prosiguió de súbito- hace a la mezcla de fumar una de las sustancias más 
peligrosas que conozco. Nadie puede prepararla sin que le enseñen. ¡Es veneno mortal para cualquiera que no 
sea el protegido del humito! La pipa y la mezcla deben tratarse con extremo cuidado. Y el hombre que trata de 
aprender debe prepararse llevando una vida dura, tranquila. Los efectos son tan terribles que sólo un hombre 
fuerte puede soportar la más pequeña fumada. Al principio todo es aterrador y confuso, pero cada fumada 
define más las cosas. ¡Y de pronto el mundo se abre de nuevo! ¡Increíble! Cuando esto sucede, el humito se ha 
hecho aliado de uno y le resolverá cualquier problema permitiéndole entrar en mundos inconcebibles. 
"Esta es la mayor propiedad del humito, su mayor don. Y lleva a cabo su función sin dañar en lo más mínimo. 
¡Yo llamo al humito un verdadero aliado!" 
Como de costumbre, estábamos sentados frente a su casa, donde el suelo de tierra está siempre limpio y 
bien apisonado. Don Juan se levantó de pronto y entró en la casa. Tras unos momentos regresó con un bulto 
angosto y volvió a sentarse. 
-Esta es mi pipa -dijo. 
Se inclinó hacia mí para mostrarme una pipa que sacó de una funda de lienzo verde. Medía unos veintidós o 
veinticinco centímetros. El tallo era de madera rojiza, sencillo, sin ornamentación. El cuenco parecía también de 
madera, y era un poco voluminoso en comparación con el delgado tallo. Tenía un acabado pulido y era de color 
gris oscuro, casi del color del carbón. 
Don Juan sostuvo la pipa frente a mi cara Pensé que me la estaba entregando. Alargué la mano para tomarla, 
pero él la apartó rápidamente, 
-Esta pipa me la dio mi benefactor -dijo-. A su tiempo yo te la pasaré a ti. Pero primero debes conocerla. Cada 
vez que vengas te la daré. Empieza por tocarla. Agárrala un rato muy corto, al principio, hasta que tú y la pipa 
se acostumbren el uno al otro. Luego métela en tu bolsa, o acaso en tu camisa. Y finalmente póntela en la 
boca. Todo esto se hace poco a poco, despacio y con tiento. Cuando la amistad está hecha, fumas en ella. Si 
sigues mi consejo y no te apuras, a lo mejor el humito se hace también tu aliado preferido. 
Me entregó la pipa, pero sin soltarla. Alargué hacia ella el brazo derecho. 
-Con las dos manos -dijo él. 
Toqué la pipa con ambas manos durante un momento muy breve. No me la acercó lo suficiente para asirla, 
sino sólo lo bastante para tocarla, Luego la apartó, 
-El primer paso es que la pipa te guste. ¡Eso lleva tiempo! 
-¿Puedo yo disgustar, a la pipa, don Juan? 
-No. No puedes disgustarle, pero debes aprender a que te guste para que, cuando te llegue la hora de fumar, 
la pipa te ayude a no tener miedo. 
-¿Qué fuma usted, don Juan? 
-¡Esto! 
Abrió el cuello de su camisa dejando ver una bolsita que llevaba colgada como un medallón. La sacó, la 
desató, y con mucho cuidado virtió parte del contenido en la palma de su mano. 
Hasta donde pude ver, la mezcla parecía hojas de té finamente deshebradas cuyo color variaba del café 
oscuro al verde claro, con unas cuantas pizcas de amarillo brillante. 
Reintegró la mezcla a la bolsa, cerró la bolsa, la ató con una tirilla de cuero y la puso nuevamente bajo su 
camisa. 
-¿Qué clase de mezcla es? 
-Lleva muchas cosas. Conseguir todos los ingredientes es empresa muy difícil. Hay que viajar lejos. Los 
honguitos que se necesitan para preparar la mezcla crecen sólo en ciertas épocas del año, y sólo en ciertos 
sitios. 
-¿Tiene usted una mezcla diferente para cada tipo de ayuda que necesita? 
-¡No! Sólo hay un humito, y no hay otro como él. 
Señaló la bolsa colgada contra su pecho y alzó la pipa que descansaba entre sus piernas. 
-¡Estas dos son una! Una no puede ir sin la otra. Esta pipa y el secreto de esta mezcla pertenecían a mi 
benefactor. A él se los entregaron en la misma forma en que mi benefactor me los dio a mi. Aunque la mezcla 
es difícil de preparar, uno puede volver a abastecerse. El secreto está en los ingredientes, y en la manera como 
se tratan y se mezclan. En cambio, la pipa es para toda la vida. Debe tratársela con cuidado infinito. Es 
resistente y fuerte, pero nunca hay que golpearla ni hacerla rodar de aquí para allá. Hay que manejarla con las 
manos secas, nunca cuando las manos están sudadas, y nada más debe usarse cuando se esté a solas. Y 
nadie, absolutamente nadie debe verla nunca, a menos que uno quiera dársela a alguien. Así me enseñó mi 
benefactor, y así he tratado a la pipa toda mi vida. 
-¿Qué pasaría si usted perdiera o rompiera la pipa? 
Meneó la cabeza, muy lentamente, y me miró. 
-¡Me moriría! 
-¿Son como la suya todas las pipas de los brujos? 
-No todos tienen pipas como la mía. Pero conozco algunos que sí. 
-¿Puede usted mismo hacer una pipa como ésta, don Juan? -insistí-. Suponga que no la tuviera: ¿cómo po- 
dría darme una si quisiera? 
-Si no tuviera la pipa, no podría ni querría darla. Te darla cualquier otra cosa. 
Parecía algo hosco conmigo. Metió con mucho cuidado la pipa en la funda, que debía de estar forrada de 
algún material suave, pues la pipa, que encajaba con justeza, se deslizó fácilmente al interior. Don Juan entró 
en la casa para guardar su pipa. 
-¿Está usted enojado conmigo, don Juan? -le pregunté cuando volvió. Pareció sorprenderse de mi pregunta. 
-¡No! ¡Nunca me enojo con nadie! Ningún ser humano puede hacer nada lo bastante importante para 
enojarme. Uno se enoja con la gente cuando siente que sus actos son importantes. Yo ya no siento eso.

Martes, 26 de diciembre, 1961 
El tiempo específico de replantar el "brote", como don Juan llamaba a la raíz, no estaba fijado, aunque se 
suponía que era el siguiente paso para domar el poder vegetal. 
Llegué a casa de don Juan el sábado 23 de diciembre, temprano por la tarde. Estuvimos un rato sentados en 
silencio, como de costumbre. El día era cálido y nublado. Habían pasado meses desde que don Juan me diera 
la primera parte. 
-Es tiempo de devolver la yerba a la tierra -dijo de pronto-. Pero antes voy a prepararte una protección. Tú la 
guardarás, y sólo tú debes verla. Como yo voy a prepararla, también yo la veré. Eso no es bueno porque, como 
te dije, no le tengo buena voluntad a la yerba del diablo. No somos uno. Pero mi recuerdo no vivirá mucho; soy 
demasiado viejo. Sin embargo, debes guardarla de los ojos de otros porque, mientras dura su recuerdo de 
haberla visto, el poder de la protección sufre daño. 
Entró en su cuarto y sacó tres bultos-de arpillera debajo de un petate viejo. Volvió al zaguán y tomó asiento. 
Tras largo silencio abrió uno de los bultos. Era la datura hembra que había recogido en mi compañía; todas 
las hojas, flores y vainas apiladas con anterioridad estaban secas. Tomó el trozo largo de raíz en forma de Y, y 
luego ató nuevamente el bulto. 
La raíz se había secado y enjutado y las barras de la horqueta se hallaban más separadas y contorsionadas. 
Puso la raíz en su regazo, abrió el morral de cuero y extrajo su cuchillo. Sostuvo la raíz seca frente a mí. 
-Esta parte es para la cabeza -dijo, e hizo la primera incisión en la cola de la Y, que vista al revés semejaba la 
forma de un hombre con las piernas abiertas. 
-Ésta es para el corazón -dijo, y cortó cerca del ángulo de la Y. Luego cortó las puntas de la raíz, dejando 
unos siete centímetros en cada barra de la Y. Luego, con lentitud y paciencia, talló la forma de un hombre. 
La raíz era seca y fibrosa. Para tallarla, don Juan hacía dos incisiones y pelaba las fibras entre ambas hasta 
la hondura de los cortes. Sin embargo, cuando se trataba de detalles, como dar forma a brazos y manos, 
cincelaba la madera. El producto final fue una figurilla como de alambre: un hombre con los brazos cruzados 
sobre el pecho y las manos en posición de aferrar. 
Don Juan se levantó y fue hasta una agave azul que crecía frente a la casa, junto al porche. Asió la dura 
espina de una de las pulposas hojas centrales, la dobló y le dio dos o tres vueltas. El movimiento circular casi 
separó la espina de la hoja, dejándola colgada. El la mordió, o más bien la tomó entre los dientes, y dio un 
tirón. La espina salió de la pulpa, arrastrando consigo un manojo de largas fibras: hebras de sesenta 
centímetros de largo unidas a la parte leñosa como una cola blanca. Aún sosteniendo la espina con los dientes, 
don Juan trenzó las fibras entre las palmas de sus manos e hizo un cordel que ató alrededor de las piernas de 
la figurilla, para juntarlas. Envolvió la parte inferior del cuerpo hasta que el cordel se terminó; luego, con gran 
pericia, utilizó la espina como una lezna dentro de la parte delantera del cuerpo, bajo los brazos cruzados, 
hasta que la aguda punta salió, como brotando de las manos de la figurilla. Usó de nuevo los dientes y, jalando 
con suavidad, sacó la espina casi por entero. Parecía una larga lanza sobresaliendo del pecho de la figura. Sin 
mirar ya la estatuilla, don Juan la metió en su morral. 
Parecía exhausto por el esfuerzo. Se acostó en el piso y se quedó dormido. 
Ya estaba oscuro cuando despertó. Comimos las provisiones que yo le había llevado y estuvimos un rato más 
sentados en el zaguán. Luego don Juan caminó hacia la parte trasera de la casa, llevando los tres bultos de 
arpillera- Cortó varias ramas secas y encendió una fogata. Nos sentamos cómodamente frente a ella y don 
Juan abrió los tres bultos. Además del que contenía los pedazos secos de la planta hembra, había otro con 
todo lo que aún quedaba de la planta macho, y un tercero, voluminoso, que contenía pedazos verdes de 
datura, recién cortados. 
Don Juan fue a la artesa y regresó con un mortero muy hondo, que más parecía una jarra con el fondo en 
suave curva. Hizo un hoyo poco profundo y asentó firmemente el mortero en la tierra- Echó más ramas secas 
en el fuego; después tomó los dos bultos con los pedazos secos de las plantas macho y hembra y los vació 
juntos en el mortero. Sacudió la arpillera para asegurarse de que todos los pedazos habían caído en el 
mortero. Del tercer bulto extrajo dos trozos frescos de raíz de datura. 
-Voy a prepararlos sólo para ti -dijo. 
-¿Qué clase de preparación es, don Juan? 
-Lino de estos pedazos viene de una planta macho, el otro de una planta hembra. Esta es la única vez que se 
deben juntar las dos plantas. Los pedazos vienen de un metro de hondo. 
Los maceró con golpes parejos de la mano del mortero. Al hacerlo cantaba en voz baja: una especie de 
zumbido monótono, sin ritmo. Las palabras me resultaron ininteligibles. Se hallaba absorto en su tarea. 
Cuando las raíces estuvieron completamente maceradas, tomó del bulto algunas hojas de datura. Estaban 
limpias y recién cortadas, todas intactas, sin cortes ni agujeros de gusano. Las echó en el mortero una por una. 
Tomó un puñado de flores de datura y también las echó en el mortero, en la misma forma deliberada. Conté 
catorce de cada cosa. Luego sacó un manojo de vainas frescas, verdes: conservaban sus espinas y no 
estaban abiertas. No pude contarlas porque las echó todas juntas en el mortero, pero supuse que también eran 
catorce. Añadió tres tallos de datura, sin hojas. Eran rojos oscuros y estaban limpios y, a juzgar por sus 
ramificaciones múltiples, parecían haber pertenecido a unas plantas grandes. 
Tras poner en el mortero todos estos ingredientes, los convirtió en una pulpa con los mismos golpes parejos. 
En determinado momento inclinó el mortero y con la mano empujó la mezcla a una olla vieja. Me alargó la 
mano; pensé que quería que se la secara. En vez de ello, tomó mi mano izquierda y con un movimiento muy 
rápido separó los dedos medio y anular tanto como pudo. Luego, con la punta de su cuchillo, me hirió entre 
ambos dedos y desgarró hacia abajo la piel del anular. Actuó con tanta habilidad y rapidez que cuando retraje 
la mano ésta tenía una cortada honda, y la sangre fluía en abundancia. Cogió nuevamente mi mano, la puso 
sobre la olla y la apretó para forzar la salida de más sangre. 
El brazo se me adormeció. Me hallaba en un estado de shock: extrañamente frío y rígido, con una sensación 
opresiva en el pecho y en los oídos. Sentí que resbalaba sobre mi asiento. ¡Me estaba desmayando! Don Juan 
soltó mi mano y agitó el contenido de la olla. Al recuperarme del shock, me sentí realmente enojado con él. 
Tardé bastante tiempo en recobrar la compostura. 
Colocó tres piedras en torno al fuego y puso encima la olla. A todos los ingredientes añadió algo que me 
pareció ser un gran trozo de cola de carpintero, así como una olla de agua, y dejó hervir la mezcla. Las plantas 
de datura tienen, por sí solas, un olor muy peculiar. Combinadas con la cola, que produjo un fuerte olor cuando 
la mezcla empezó a hervir, creaban un vapor tan acerbo que yo debía contenerme para no vomitar. 
La mezcla hirvió largo rato mientras seguíamos inmóviles, sentados frente a ella. A ratos, cuando el viento lle- 
vaba el vapor en mi dirección, la pestilencia me envolvía, y yo aguantaba el aliento en un esfuerzo por evitarla. 
Don Juan abrió su morral y sacó la figurilla; me la dio cuidadosamente y me indicó ponerla en la olla sin 
quemarme las manos. La dejé resbalar suavemente hacia la papilla hirviente. El sacó su cuchillo, y por un 
segundo creí que iba a cortarme de nuevo; en vez de ello, empujó la figurita con la punta del cuchillo y la 
hundió. 
Observó la papilla hervir durante un rato más, y luego empezó a limpiar el mortero. Lo ayudé. Cuando 
terminamos, puso contra la cerca el mortero y la mano. Entramos en la casa, y la olla quedó toda la noche 
sobre las piedras. 
Al amanecer, don Juan me dio instrucciones de sacar la figurilla de la goma y colgarla del techo mirando 
hacia el este, para que se secara al sol. A mediodía estaba tiesa como alambre. El calor había sellado el 
pegamento, y el color verde de las hojas se había mezclado con él. La figurilla tenía un acabado brillante, 
extraño.- 
Don Juan me pidió descolgarla. Luego me dio un morral pequeño que había hecho con una vieja chaqueta de 
ante que yo le llevé tiempo atrás. El morral era igual al que él mismo tenía. La única diferencia era que el suyo 
era de cuero café suave. 
-Mete tu "imagen" en el morral y ciérralo -dijo, 
No me miraba, y deliberadamente mantenía apartado el rostro. Una vez que tuve la figurilla dentro del morral 
me dio una red para cargar y me indicó poner allí la olla de barro. 
Caminó hasta mi coche, me quitó a red de las manos y la ató a la tapa abierta del compartimiento de guantes. 
-Ven conmigo -dijo. 
Lo seguí. Rodeó la casa, describiendo un círculo completo en el sentido de las manecillas del reloj. Se detuvo 
en el zaguán y circundó la casa de nuevo, esta vez en dirección contraria, regresando otra vez al zaguán. 
Permaneció inmóvil algún tiempo, y luego se sentó. 
Estaba yo condicionado a suponer un significado en todo cuanto don Juan hacía. Me preguntaba cuál podría 
ser el de dar vueltas a la casa, cuando él dijo: 
-¡Caramba! Se me olvidó dónde lo puse. 
Le pregunté qué buscaba. Dijo haber olvidado dónde dejó el brote que yo debía replantar. Rodeamos la casa 
una vez más antes de que recordara el sitio. 
Me mostró un pequeño frasco de vidrio sobre un pedazo de tabla clavado a la pared, debajo del techo. El 
frasco contenía la otra mitad de la primera parte de la raíz de datura. El brote mostraba un incipiente 
crecimiento de hojas en su extremo superior. El frasco contenía una pequeña cantidad de agua, pero nada de 
tierra, 
-¿Por qué no tiene tierra? -pregunté. 
-No todas las tierras son la. misma, y la yerba del diablo debe conocer sólo la tierra en que vivirá y crecerá. Y 
ahora es tiempo de devolverla a la tierra, antes que la dañen los gusanos. 
-¿Podemos plantarla aquí cerca de la casa? -pregunté. 
-¡No! ¡No! Cerca de aquí no. Debe regresar a un sitio de tu gusto. 
-¿Pero dónde puedo encontrar un sitio de mi gusto? 
-Eso yo no sé. Puedes plantarla donde quieras. Pero hay que velar por ella, porque debe vivir para que tú 
tengas el poder que necesitas. Si muere, eso significa que no te quiere, y no debes molestarla más. Significa 
que no tendrás poder sobre ella. Por eso debes cuidarla y velar por ella, para que crezca. Pero no vayas a 
consentirla. 
-¿Por qué no? 
-Porque si no es su voluntad crecer, de nada sirve sonsacarla. Pero, eso sí, demuéstrale que te preocupas. 
Tenla limpia de gusanos y dale agua cuando la visites. Esto debe hacerse cada cierto tiempo hasta que tenga 
semilla. Después de que las primeras semillas germinen, estaremos seguros de que te quiere. 
-Pero, don Juan, no me es posible cuidar la raíz como usted dice, 
-¡Si quieres su poder, debes hacerlo! ¡No hay otra manera! 
-¿Puede usted cuidármela mientras no estoy aquí, don Juan? 
-¡No! ¡Yo no! ¡No puedo! Cada quien debe alimentar su propio brote. Yo tuve el mío. Ahora tú debes tener el 
tuyo. Y sólo cuando dé semillas, como te dije, podrás considerarte listo para aprender. 
-¿Dónde piensa usted que debo replantarla? 
-¡Eso es para que tú solo lo decidas! ¡Y nadie debe saber el lugar, ni siquiera yo! Así es como hay que replan- 
tar. Nadie, pero nadie, puede saber dónde está tu planta. Si un extraño te sigue, o te ve, toma el brote y corre 
para otro lado. Cualquiera podría causarte un- daño como no te imaginas con sólo manosear el brote. Podría 
lisiarte o matarte. Por eso ni siquiera yo debo saber dónde está tu planta. 
Me alargó el frasquito con el brote. 
-Agárralo ya. 
Lo tomé. Entonces me llevó casi a rastras a mi coche. 
-Ahora debes irte. Ve y escoge el sitio donde replantarás el brote. Escarba un agujero hondo en tierra blanda, 
junto a un lugar con agua. Acuérdate: tiene que estar cerca del agua para crecer. Haz el agujero con las puras 
manos, aunque sangren. Pon el brote en el centro del agujero y haz un pilón alrededor, Luego remójalo con 
agua. Cuando el agua se hunda, llena el hoyo con tierra blanda. Después escoge un sitio a dos pasos del 
brote, en esa dirección [señaló hacia el sureste]. Haz allí otro agujero hondo, también con las manos, y tira en 
él lo que hay en la olla. Luego quiebra la olla y entiérrala hondo en otro lugar, lejos del sitio donde está tu brote. 
Cuando hayas enterrado la olla, regresa con tu brote y riégalo otra vez. Entonces saca tu imagen, sostenla 
entre los dedos donde está la cortada y, parad; en el sitio donde enterraste la cola, toca apenas el brote con la 
punta de la aguja. Da tres vueltas al brote, parándote cada vez en el mismo sitio a tocarlo. 
-¿Tengo que seguir una dirección específica al dar vueltas a la raíz? 
-Cualquier dirección- es buena. Pero debes siempre recordar en qué dirección enterraste la cola y qué 
dirección tomaste al rodear el brote. Toca apenitas el brote con la punta todas las veces menos la última: 
entonces la clavas hondo. Pero hazlo con cuidado; arrodíllate para afirmar la mano, porque no debes romper la 
punta dentro del brote. Si la rompes, estás acabado. La raíz no te servirá de nada. 
-¿Tengo que decir algo mientras doy la vuelta al brote? 
-No, eso lo haré yo por ti.

Sábado, 27 de enero, 1962 
Apenas llegué a su casa esta mañana, don Juan me dijo que iba a enseñarme cómo se prepara la mezcla de 
fumar. Caminamos hasta los cerros y nos adentramos bastante por una de las cañadas. Se detuvo junto a un 
arbusto alto y esbelto cuyo color contrastaba marcadamente con el de la vegetación circundante. El chaparral 
en torno era amarillento, pero el arbusto era verde brillante. 
-De este arbolito debes tomar las hojas y las flores -dijo-. El momento justo para cortarlas es el día de las 
ánimas. 
Sacó su cuchillo y tronchó la punta de uña rama delgada. Eligió otra rama similar y también le tronchó la 
punta. Repitió esta operación hasta tener un puñado de puntas de rama. Luego se sentó en el suelo. 
-Mira -dijo-. Corté todas las ramas encima de la horqueta que hacen dos o más hojas y el tallo. ¿Ves? Todas 
son iguales. Nada más usé la punta de cada rama, donde las hojas están frescas y tiernas. Ahora hay que 
buscar un lugar sombreado. 
Caminamos hasta que pareció hallar lo que buscaba. Sacó del bolsillo un largo cordel y lo ató al tronco y a las 
ramas bajas de dos arbustos, haciendo una especie de tendedero donde colgó de cabeza las puntas de rama. 
Las ordenó con pulcritud a lo largo del cordel; enganchadas por la horqueta entre las hojas y el tallo, parecían 
formar una larga fila de jinetes verdes. 
-Hay que ver que las hojas se sequen en la sombra -dijo-. El sitio debe ser apartado y difícil de alcanzar. Así 
las hojas están protegidas Hay que dejarlas a secar en un sitio donde sea casi imposible encontrarlas. Después 
de que se secan, hay que ponerlas en un paquete y sellarlas. 
Quitó las hojas del cordel y las tiró en los arbustos cercanos. Al parecer sólo había querido mostrarme el 
procedimiento. 
Seguimos caminando y don Juan cortó tres flores distintas, diciendo que eran parte de los ingredientes y 
debían juntarse al mismo tiempo. Pero las flores se ponían en sendas vasijas de barro y se secaban en la 
oscuridad; había que poner una tapa en cada vasija para que las flores crearan moho dentro del recipiente. Dijo 
que la función de las hojas y las flores consistía en endulzar la mezcla del humito. 
Salimos de la cañada y nos encaminamos al lecho del río. Tras un largo rodeo volvimos a su casa; En la 
noche estuvimos sentados hasta hora avanzada en su propio cuarto, cosa que rara vez me permitía, y me 
habló del ingrediente final de la mezcla: los hongos. 
-El verdadero secreto de la mezcla está en los honguitos -dijo-. Son el ingrediente más difícil de juntar. El 
viaje al sitio donde crecen es largo y peligroso, y seleccionar los buenos es todavía más arriesgado. Hay otras 
clases de hongos que crecen allí mismo y que no sirven; echan a perder a los buenos si se secan juntos. 
Requiere tiempo conocer bien los hongos, para no cometer un error. Hay daño grave si se usan los que no son: 
daño para el hombre y para la pipa. Sé de hombres que cayeron muertos por usar el humo sucio. 
"En cuanto los honguitos se cortan, se meten en un guaje, así que no hay modo de revisarlos. Ves, hay que 
deshebrarlos para hacerlos pasar por el cuello del guaje." 
-¿Cómo se puede prevenir un error? 
-Teniendo cuidado y sabiendo escoger. Te dije que es difícil. No cualquiera puede domar el humito; la 
mayoría de la gente ni siquiera hace el intento. 
-¿Cuánto tiempo se dejan los hongos dentro del guaje? 
-Un año. Todos los demás ingredientes también se sellan un año, Luego se miden por partes iguales y se 
muelen por separado, hasta que quede un polvo muy fino. Los honguitos no necesitan molerse porque ellos 
solos se convierten en polvo finito; nada más hay que desmoronar los trozos. Cuatro partes de hongos se 
añaden a una parte de todos los demás ingredientes juntos. Luego se mezclan y se ponen en una bolsa como 
la mía -señaló el saquito colgado bajo su camisa. 
-Entonces todos los ingredientes se juntan otra vez, y cuando se han puesto a secar ya estás listo para fumar 
la mezcla que acabas de preparar. En tu caso, fumarás el año entrante. Y el año después de ése, la mezcla 
será toda tuya porque la habrás juntado solo. La primera vez que fumes, yo te encenderé la pipa. Fumas toda 
la mezcla del cuenco y esperas. El humito vendrá. Lo sentirás. Te dará libertad de ver todo cuanto quieras ver. 
Hablando con propiedad, es un aliado sin rival. Pero quien lo busque debe tener una intención y tina voluntad 
irreprochables. Las necesita, porque si no tiene intención v voluntad de volver, el humito no lo dejará. Y 
después, también, debe tener intención y voluntad de recordar lo que el humito le permita ver; de otro modo no 
será más que una mancha de niebla en su mente.

Sábado, 8 de abril, 1962 
En nuestras conversaciones, don Juan usaba a menudo la frase "hombre de conocimiento", o se refería a 
ella, pero nunca explicaba qué quería decir. Inquirí al respecto. 
-Un hombre de conocimiento es alguien que ha seguido de verdad las penurias de aprender –dijo-. Un 
hombre que, sin apuro, sin vacilación ha ido lo más lejos que puede en desenredar los secretos del poder y el 
conocimiento. 
-¿Puede cualquiera ser un hombre de conocimiento? 
-No, no cualquiera, 
-¿Entonces qué debe hacer un hombre para volverse hombre de conocimiento? 
-Debe desafiar y vencer a sus cuatro enemigos naturales. 
-¿Será un hombre de conocimiento tras derrotar a estos cuatro enemigos? 
-Si. Un hombre puede llamarse hombre de conocimiento sólo si es capaz de vencer a los cuatro. 
-Entonces, ¿puede cualquiera que venza a estos enemigos ser un hombre de conocimiento? 
-Todo el que los venza se convierte en un hombre de conocimiento. 
-¿Pero hay requisitos especiales que un hombre debe cumplir antes de luchar con estos enemigos? 
-No hay requisitos. Cualquiera puede tratar de llegar a ser hombre de conocimiento; muy pocos llegan a serlo, 
pero eso es natural. Los enemigos que un hombre encuentra en el camino para llegar a ser un hombre de 
conocimiento son de veras formidables, de verdad poderosos; y la mayoría, pues, se pierde. 
-¿Qué clase de enemigos son, don Juan. 
Se negó a hablar de los enemigos. Dijo que pasaría largo tiempo antes de que el tema tuviera algún sentido 
para mí. Traté de mantener vivo ese tema, y le pregunté si pensaba que yo podía volverme hombre de 
conocimiento. Dijo que nadie podía decir eso de seguro. Pero yo insistí en preguntar si había algunas pistas 
que él pudiera usar para determinar si yo tenía o no oportunidad de convertirme en un hombre de 
conocimiento. Dijo que dependería de mi batalla contra los cuatro enemigos -de si podía yo vencerlos o salía 
vencido- pero que era imposible predecir el resultado de esa lucha. 
Le pregunté si podía usar brujería o adivinación para ver el desenlace de la batalla. Dijo terminantemente que 
los resultados de la contienda no podían anticiparse por ningún medio, porque volverse hombre de 
conocimiento era cosa temporal. Cuando le pedí explicar este punto, replicó: 
-Ser hombre de conocimiento no tiene permanencia. Uno no es nunca en realidad un hombre de 
conocimiento. Más bien, uno se hace hombre de conocimiento por un instante muy corto, después de vencer a 
las cuatro enemigos naturales. 
-Debe usted decirme, don Juan, qué clase de enemigos son. 
No respondió. Insistí de nuevo, pero él abandonó el tema y se puso a hablar de otra cosa.

Domingo, 15 de abril, 1962 
Cuando me disponía a partir, decidí preguntarle una vez más por los enemigos de un hombre de 
conocimiento. Aduje que no podría regresar en algún tiempo y serla buena idea escribir lo que él dijese y 
meditar en ello mientras estaba fuera. 
Titubeó un rato, pero luego comenzó a hablar. 
-Cuando un hombre empieza a aprender, nunca sabe lo que va a encontrar. Su propósito es deficiente; su 
intención es vaga. Espera recompensas que nunca llegarán, pues no sabe nada de los trabajos que cuesta 
aprender. 
"Pero uno aprende así, poquito a poquito al comienzo, luego más y más. Y sus pensamientos se dan de 
topetazos y se hunden en la nada. Lo que se aprende no es nunca lo que uno creía. Y así se comienza a tener 
miedo. El conocimiento no es nunca lo que uno se espera. Cada paso del aprendizaje es un atolladero, y el 
miedo que el hombre experimenta empieza a crecer sin misericordia, sin ceder. Su propósito se convierte en un 
campo de batalla. 
"Y así ha tropezado con el primero de sus enemigos naturales: ¡el miedo! Un enemigo terrible: traicionero y 
enredado como los cardos. Se queda oculto en cada recodo del camino, acechando, esperando. Y si el 
hombre, aterrado en su presencia, echa a correr, su enemigo habrá puesto fin a su búsqueda." 
-¿Qué le pasa al hombre si corre por miedo? 
-Nada le pasa, sólo que jamás aprenderá. Nunca llegará a ser hombre de conocimiento. Llegará a ser un ma- 
leante, o un cobarde cualquiera, un hombre inofensivo, asustado; de cualquier modo, será un hombre vencido. 
Su primer enemigo habrá puesto fin a sus ansias. 
-¿Y qué puede hacer para superar el miedo? 
-La respuesta es muy sencilla. No debe correr. Debe desafiar a su miedo, y pese a él debe dar el siguiente 
paso en su aprendizaje, y el siguiente, y el siguiente. Debe estar lleno de miedo, pero no debe detenerse. ¡Esa 
es la regla! Y llega un momento en que su primer enemigo se retira. El hombre empieza a sentirse seguro de 
si. Su propósito se fortalece. Aprender no es ya una tarea aterradora. 
"Cuando llega ese momento gozoso, el hombre puede decir sin duda que ha vencido a su primer enemigo na- 
tural." 
-¿Ocurre de golpe, don Juan, o poco a poco? 
-Ocurre poco a poco, y sin embargo el miedo se conquista rápido y de repente. 
-¿Pero no volverá el hombre a tener miedo si algo nuevo le pasa? 
-No. Una vez que un hombre ha conquistado el miedo, está libre de él por el resto de su vida, porque a 
cambio del miedo ha adquirido la claridad: una claridad de mente que borra el miedo. Para entonces, un 
hombre conoce sus deseos; sabe cómo satisfacer esos deseos. Puede prever los nuevos pasos del 
aprendizaje, y una claridad nítida lo rodea todo. El hombre siente que nada está oculto, 
"Y así ha encontrado a su segundo enemigo: ¡la claridad! Esa claridad de mente, tan difícil de obtener, 
dispersa el miedo, pero también ciega. 
"Fuerza al hombre a no dudar nunca de sí. Le da la seguridad de que puede hacer cuanto se le antoje, 
porque todo lo que ve lo ve con claridad. Y tiene valor porque tiene claridad, y no se detiene en nada porque 
tiene claridad. Pero todo eso es un error; es como si viera algo claro peto incompleto. Si el hombre se rinde a 
esa ilusión. de poder, ha sucumbido a su segundo enemigo y será torpe para aprender. Se apurará cuando 
debía ser paciente, o será paciente cuando debería apurarse. Y tonteará con el aprendizaje, hasta que termine 
incapaz de aprender nada más. 
-¿Qué pasa con un hombre derrotado en esa forma, don Juan? ¿Muere en consecuencia? 
-No, no muere. Su segundo enemigo nomás ha parado en seco sus intentos de hacerse hombre de 
conocimiento; en vez de eso, el hombre puede volverse un guerrero impetuoso, o un payaso. Pero la claridad 
que tan caro ha pagado no volverá a transformarse en oscuridad y miedo. Será claro mientras viva, pero ya no 
aprenderá ni ansiará nada. 
-Pero ¿qué tiene que hacer para evitar la derrota? 
-Debe hacer lo que hizo con el miedo: debe desafiar su claridad y usarla sólo para ver, y esperar con 
paciencia y medir con tiento antes de dar otros pasos; debe pensar, sobre todo, que su claridad es casi un 
error. Y vendrá un momento en que comprenda que su claridad era sólo un punto delante de sus ojos. Y así 
habrá vencido a su segundo enemigo, y llegará a una posición donde nada puede ya dañarlo. Esto no será un 
error ni tampoco una ilusión. No será solamente un punto delante de sus ojos. Ése será el verdadero poder. 
"Sabrá entonces que el poder tanto tiempo perseguido es suyo por fin. Puede hacer con él lo que se le antoje. 
Su aliado está a sus órdenes. Su deseo es la regla. Ve claro y parejo todo cuanto hay alrededor. Pero también 
ha tropezado con su tercer enemigo: ¡el poder! 
"El poder es el más fuerte de todos los enemigos. Y naturalmente, lo más fácil es rendirse; después de todo, 
el hombre es de veras invencible. Él manda; empieza tomando riesgos calculados y termina haciendo reglas, 
porque es el amo del poder. 
"Un hombre en esta etapa apenas advierte que su tercer enemigo se cierne sobre él. Y de pronto, sin saber, 
habrá sin duda perdido la batalla. Su enemigo lo habrá transformado en un hombre cruel, caprichoso." 
-¿Perderá su poder? 
-No, nunca perderá su claridad ni su poder. 
-¿Entonces qué lo distinguirá de un hombre de conocimiento? 
-Un hombre vencido por el poder muere sin saber realmente cómo manejarlo. El poder es sólo un carga sobre 
su destino. Un hombre así no tiene dominio de si mismo, ni puede decir cómo ni cuándo usar su poder. 
-La derrota a manos de cualquiera de estos enemigos ¿es definitiva? 
-Claro que es definitiva. Cuando uno de estos enemigos vence a un hombre, no hay nada que hacer. 
-¿Es posible, por ejemplo, que el hombre vencido por el poder vea su error y se corrija? 
-No. Una vez que un hombre se rinde, está acabado. 
-¿Pero si el poder lo ciega temporalmente y luego él lo rechaza? 
-Eso quiere decir que la batalla sigue. Quiere decir que todavía está tratando de volverse hombre de 
conocimiento. Un hombre está vencido sólo cuando ya no hace la lucha y se abandona. 
-Pero entonces, don Juan, es posible que un hombre se abandone al miedo durante años, pero finalmente lo 
conquiste, 
-No, eso no es cierto. Si se rinde al miedo nunca lo conquistará, porque se asustará de aprender y no volverá 
a hacer la prueba. Pero si trata de aprender durante años, en medio de su miedo, terminará conquistándolo 
porque nunca se habrá abandonado a él en realidad. 
-¿Cómo puede vencer a su tercer enemigo, don Juan? 
-Tiene que desafiarlo, con toda intención. Tiene que llegar a darse cuenta de que el poder que aparentemente 
ha conquistado no es nunca suyo en verdad. Debe tenerse a raya a todas horas, manejando con tiento, y con 
fe todo lo que ha aprendido. Si puede ver que, sin control sobre sí mismo, la claridad y el poder son peores que 
los errores, llegará a un punto en el que todo se domina. Entonces sabrá cómo y cuándo usar su poder. Y así 
habrá vencido a su tercer enemigo. 
"El hombre estará, para entonces, al fin de su travesía por el camino del conocimiento, y casi sin advertencia 
tropezará con su último enemigo: ¡la vejez! Este enemigo es el más cruel de todos, el único al que no se puede 
vencer por completo; el enemigo al que solamente podrá ahuyentar por un instante. 
"Este es el tiempo en que un hombre ya no tiene miedos, ya no tiene claridad impaciente; un tiempo en que 
todo su poder está bajo control, pero también el tiempo en el que siente un deseo constante de descansar. Si 
se rinde por entero a su deseo de acostarse y olvidar, si se arrulla en la fatiga, habrá perdido el último asalto, y 
su enemigo lo reducirá a una débil criatura vieja. Su deseo de retirarse vencerá toda su claridad, su poder y su 
conocimiento. 
"Pero si el hombre se sacude el cansancio y vive su destino hasta el final, puede entonces ser llamado 
hombre de conocimiento, aunque sea tan sólo por esos momentitos en que logra ahuyentar al último enemigo, 
el enemigo invencible. Esos momentos de claridad, poder y conocimiento son suficientes."



CASTANEDA ENTRE COMILLAS

Por Gabriel Jaime Rivera

CASTANEDA ENTRE COMILLAS

Número 1. 
"Yo le había llevado un ejemplar de mi libro. Sin ningún preámbulo, lo saqué de mi portafolio y se lo di. 
-  Es un libro sobre usted, don Juan -  dije. 
El lo tomó y lo hojeó rápidamente como si fuera un mazo de cartas. Le gustaron el color verde del forro y el 
tamaño del libro. Sintió la cubierta con la palma de las manos, le dio vuelta un par de veces y luego me lo 
devolvió. Sentí una oleada de orgullo. 
-  Quiero que usted lo guarde -  dije. 
Don Juan meneó la cabeza con una risa silenciosa. 
-  Mejor no -  dijo, y luego añadió con una ancha sonrisa - : Ya sabes lo que hacemos con el papel en México. 
Reí. Su toque de ironía me pareció hermoso."

No. 2 
   "(...) me agradaban los modos de don Juan. Me simpatizaba como persona. Había cierta solidez en su 
comportamiento; su forma de conducirse no dejaba duda alguna acerca de su dominio, y sin embargo jamás 
había ejercido su ventaja para exigirme nada. Su interés en cambiar mi forma de vivir era, sentía yo, semejante 
a una sugerencia impersonal, o quizás un comentario autoritario sobre mis fracasos. Me había hecho cobrar 
aguda conciencia de mis fallas, pero yo no veía en que forma su línea de conducta podría remediar nada en 
mí. Creía sinceramente que, a la luz de lo que yo deseaba hacer en la vida, sus modos sólo me habrían 
producido sufrimiento y penalidades, de aquí el callejón sin salida. Sin embargo, había aprendido a respetar su 
dominio, que siempre se expresaba en términos de belleza y precisión."

No. 3 
"No te preocupes por los seres del otro mundo -  había dicho don Juan, riendo - , los peligrosos son los 
Mexicanos."

No. 4 
" -  No puede usted embrujarlo, don Juan? 
  -  ¿Embrujarlo? ¿Para qué? 
  -  Para que cambie y recobre su valor. 
El valor es algo personal. La brujería es para volver a la gente inofensiva o enferma o tonta. No se embruja 
para hacer guerreros. Para ser guerrero hay que ser claro como el cristal (...)"

No. 5 
"Para el hombre común (...) la brujería es asunto negativo, pero de todos modos fascinante. Por esta razón, 
siempre te animé, en tu estado de conciencia normal, a que pensaras que nosotros somos brujos. Es 
recomendable hacerlo. Sirve para atraer el interés. Pero, para nosotros, ser brujo sería como entrar en un 
callejón sin salida."

No. 6 
"(...) todos los naguales, a través de los siglos, han dicho a sus presuntos aprendices: que los brujos hablan de 
la brujería como si ésta fuera un ave mágica, misteriosa, que detiene su vuelo para dar propósito y esperanza 
al hombre; que los brujos viven bajo el ala de esa ave, a la que llaman el pájaro de la sabiduría, el pájaro de la 
libertad y que lo alimentan con su dedicación e impecabilidad (...) los brujos sabían que el vuelo del pájaro de la 
libertad es siempre en línea recta, ya que esa ave no tiene modo de hacer curvas en el aire, de girar y volver 
atrás; y que el pájaro de la libertad sólo puede hacer dos cosas: llevar a la gente consigo o dejarlos atrás. 
(...) Don Juan me recordó entonces algo que me repetía con mucha frecuencia, aunque yo me las arreglaba 
siempre para no pensar en eso. Dijo que yo no debía olvidar, ni por un instante, que el pájaro de la libertad 
tiene muy poca paciencia con la indecisión y que, una vez se va, jamás regresa."

No. 7. 
"(...) el aprieto del hombre moderno es que intuye sus recursos ocultos,  pero no se atreve a usarlos. Por eso 
dicen los brujos que el mal del hombre es el contrapunto entre su estupidez y su ignorancia. El hombre 
necesita ahora, más que nunca, aprender nuevas ideas, que se relacionen exclusivamente con su mundo 
interior; ideas de brujo, no ideas sociales; ideas relativas al hombre frente a lo desconocido, frente a su muerte 
personal (...)"

No. 8. 
"El mundo está en verdad lleno de cosas temibles, y nosotros somos criaturas indefensas rodeadas por fuerzas 
que son inexplicables. El hombre común, en su ignorancia, cree que se puede explicar esas fuerzas o 
cambiarlas; no sabe realmente cómo hacerlo, pero espera que las acciones de la humanidad las expliquen o 
las cambien tarde o temprano. El brujo, en cambio, no piensa en explicarlas ni en cambiarlas; en vez de ello, 
aprende a usar esas fuerzas. El brujo se ajusta los remaches y se adapta a la dirección de tales fuerzas. Ese 
es su truco. La brujería no es gran cosa cuando le hallas el truco (...)"

No. 9. 
"(...) Dijo que el hombre común y corriente, incapaz de hallar energías para percibir más allá de sus límites 
diarios, llama al reino de la percepción extraordinaria brujería, hechicería u obra del demonio; y se aleja 
horrorizado sin atreverse a examinarlo."

No. 10. 
"Agregó que el hombre racional, al aferrarse tercamente a la imagen de sí, garantiza su abismal ignorancia. 
Ignora, por ejemplo, el hecho de que la brujería no es una cuestión de encantamientos y abracadabras, sino la 
libertad de percibir no sólo el mundo que se da por sentado, sino también todo lo humanamente posible. 
Aquí es donde la estupidez del hombre es más peligrosa (...) El hombre le tiene terror a la brujería. Tiembla de 
miedo ante la posibilidad de ser libre. Y la libertad está ahí. A un centímetro de distancia (...)"

No. 11 
"(...) Puesto que nuestra mente es nuestra racionalidad, y nuestra racionalidad es nuestra imagen de sí, 
cualquier cosa que esté más allá de nuestra imagen de sí o bien nos atrae o nos horroriza, según que tipo de 
personas seamos."

No. 12. 
"La brujería es el uso especializado de la energía -  dijo, y como yo no respondí, siguió explicando - . Ver la 
brujería desde el punto de vista del hombre común y corriente es ver bien una idiotez o un insondable misterio, 
que está fuera de nuestro alcance. Y, desde el punto de vista del hombre común y corriente, esto es lo cierto, 
no porque sea un hecho absoluto, sino porque el hombre común y corriente carece de la energía necesaria 
para tratar con la brujería."

No. 13.- 
"(...) Eso es la brujería: la habilidad de usar otros campos de energía que no son necesarios para percibir el 
mundo que conocemos. La brujería es un estado de conciencia. La brujería es la habilidad de percibir lo que la 
percepción común no puede captar."

No. 14. 
"Ayer el mundo se hizo como los brujos te dicen que es (...) En ese mundo hablan los coyotes, también los 
venados, como te dije una vez, y también las víboras de cascabel y los árboles y todos los demás seres 
vivientes. Pero lo que quiero que aprendas es VER. A lo mejor ahora ya sabes que el VER ocurre sólo cuando 
uno se cuela entre los mundos, el mundo de la gente común y el mundo de los brujos. Ahora estás justito en 
medio de los dos. Ayer creíste que el coyote te hablaba. Cualquier brujo que no VE creería lo mismo, pero 
alguien que VE sabe que creer eso es quedarse atorado en el reino de los brujos. De la misma manera, no 
creer que los coyotes hablan es estar atorado en el reino de la gente común."

No. 15. 
"(...) la brujería es un viaje de retorno. Retornamos al espíritu victoriosos, después de haber descendido al 
infierno. Y desde el infierno traemos trofeos. El puro entendimiento es uno de esos trofeos."

No. 16. 
"-  ¿Pero, usted no se considera brujo, verdad, don Juan? le pregunté. 
-  No le hagas, -  dijo - . Yo soy un guerrero que ve (...)"

No. 17. 
"Convierte todo en lo que realmente es: lo abstracto, el espíritu (...) No hay brujería, no hay el mal, ni el 
demonio. Sólo existe la percepción."

No. 18. 
"(...) hay muchísimos imbéciles que se convierten en videntes. Los videntes son seres humanos llenos de 
debilidades, o más bien, seres humanos llenos de debilidades son capaces de volverse videntes. Igual que en 
el caso de gente atroz que se convierten en magníficos científicos."

No. 19. 
"La característica de los videntes de mala muerte es que están dispuestos a olvidar la maravilla que los rodea. 
Se quedan abrumados por el hecho de que VEN, y creen que su talento es lo que cuenta. Un vidente debe ser 
un parangón para superar la flojedad casi invencible de nuestra condición humana. Lo que hacen los videntes 
con lo que ven es más importante que el VER en sí."

No. 20. 
"(...) ser brujo, es como ser zapatero o panadero. La meta de los nuevos videntes es sobrepasar esa condición. 
Ser más que brujo. Y para eso necesitan belleza y moralidad."

No. 21. 
"¿Cuando estará usted en su casa? -  pregunté. 
Me escudriñó. 
- Cuando vengas -  repuso. 
No se exactamente cuando pueda venir. 
- Pues ven y no te preocupes. 
¿Y si usted no está? 
- Allí estaré - dijo, sonriendo, y se alejó. 
Corrí tras él y le pregunté si podía llevar conmigo  una cámara para tomar fotos suyas y de su casa. 
- Eso está fuera de cuestión - dijo con el entrecejo fruncido. 
¿Y una grabadora? ¿Le molestaría? 
- Me temo que tampoco de eso hay posibilidad. 
Me molesté un poco y empecé a agitarme. Dije que no había ningún motivo lógico para su rechazo. 
Don Juan movió la cabeza en sentido negativo. 
-  Olvídalo -  dijo con fuerza - . Y si todavía quieres verme, no vuelvas a mencionarlo. 
Presenté una débil queja final. Dije que las fotos y las grabaciones eran indispensables para mi trabajo. El 
respondió que sólo una cosa era indispensable para todo lo que hacíamos. La llamó "el espíritu". 
-  No se puede prescindir del espíritu -  dijo - . Y tú no lo tienes. Preocúpate de eso y no de tus fotos."

No. 22. 
"En tono dramático, don Juan aseveró que el bienestar era una condición que debía cultivarse, una condición 
con la que uno tenía que familiarizarse para buscarla. 
-  Tu no sabes lo que es el bienestar porque nunca lo has sentido -  dijo. Yo no estuve de acuerdo. Pero él 
siguió argumentando que el bienestar era un logro que debía buscarse deliberadamente. Dijo que lo único que 
yo sabía buscar era un sentimiento de desorientación, malestar y confusión. 
Rió con burla y me aseguró que, para lograr la hazaña de sentirme desdichado, yo debía trabajar en forma muy 
intensa, y que era absurdo el que nunca me hubiera dado cuenta de que lo mismo podía trabajar para sentirme 
completo y fuerte. 
-  El chiste está en lo que uno recalca -  dijo - . O nos hacemos infelices o nos hacemos fuertes. La cantidad de 
trabajo es la misma."

No. 23. 
"(...) -  no estás completo. No tienes paz. 
La aserción me molestó. Me sentí ofendido. Pensé que don Juan no estaba calificado en modo alguno para 
juzgar mis actos ni mi personalidad. 
-  Estás lleno de problemas -  dijo - . ¿Por qué? 
Sólo soy un hombre, don Juan _repuse malhumorado. 
Hice la afirmación en la misma vena en que mi padre solía hacerla. Cada vez que decía ser sólo un hombre, 
implicaba que era débil e indefenso y su frase, como la mía, rebosaba un esencial sentido de desesperanza. 
Don Juan me escudriñó como el día en que nos conocimos. 
(...) Yo también soy sólo un hombre, pero no lo digo como tu lo dices. 
¿Cómo lo dice usted? 
-  Yo me he salido de todos mis problemas. Qué lástima que la vida sea tan corta y no me permita aferrarme a 
todas las cosas que quisiera. Pero eso no es problema, ni punto de discusión; es solo una lástima. 
Me gustó el tono de sus frases. No había en él desesperación ni compasión por sí mismo."

No. 24. 
"Experimenté un sentimiento extremadamente agradable de paz y satisfacción; el mundo en aquél momento 
parecía en calma. La quietud era exquisita y al mismo tiempo enervante. No me hallaba acostumbrado a este 
tipo de silencio. Traté de hablar, pero don Juan me calló. Tras un rato, la tranquilidad del sitio afectó mi estado 
de ánimo. Me puse a pensar en mi vida y en mi historia personal y experimenté una familiar sensación de 
tristeza y remordimiento. Dije a don Juan que yo no merecía estar allí, que su mundo era fuerte y bello y yo era 
débil, y que mi espíritu había sido deformado por las circunstancias de mi vida. 
El rió y amenazó con cubrirme la cabeza con tierra si seguía hablando en esa vena. Dijo que yo era un hombre. 
Y como cualquier hombre, merecía todo lo que era la suerte de los hombres: alegría, dolor, tristeza y lucha - , y 
la naturaleza de nuestros actos carecía de importancia siempre y cuando actuáramos como guerreros. 
Bajando la voz casi hasta un susurro, dijo que, si en verdad sentía yo que mi espíritu estaba deformado, 
simplemente debía componerlo, purificarlo, hacerlo perfecto - , porque en toda nuestra vida no había otra tarea 
más digna de emprenderse. No arreglar el espíritu era buscar la muerte, y eso era igual que no buscar nada, 
pues la muerte nos iba a alcanzar de cualquier manera. 
(...) Buscar la perfección del espíritu del guerreo es la única tarea digna de nuestra hombría."

No. 25. 
"-  Uno necesita el ánimo de un guerrero para cada uno de sus actos -  dijo 
- . De otro modo uno se enchueca y se afea. No hay poder en una vida que carece de este ánimo. Mírate tú 
mismo. Todo te ofende y te inquieta. Chillas y te quejas y sientes que todo el mundo te hace bailar a su son. 
Eres una hoja a merced del viento. No hay poder en tu vida. ¡Que feo debe sentirse eso! 
Un guerreo en cambio, es un cazador. Todo lo calcula. Eso es control. Pero una vez terminados sus cálculos, 
actúa. Se deja ir. Eso es abandono. Un guerrero no es una hoja a merced del viento. Nadie lo empuja; nadie lo 
obliga a hacer cosas en contra de sí mismo o de lo que juzga correcto. Un guerreo está entonado para 
sobrevivir, y sobrevive del mejor modo posible."

No. 26. 
"(...) Como ya sabes, tu espíritu estaba sin balance. Para contrarrestar eso, te enseñé la vida del guerrero. 
Pues bien, un guerrero empieza la faena con la certeza de que su espíritu está fuera de balance; pero a 
medida que va adquiriendo, sin pena ni apuro, control y conocimiento, también va haciendo lo mejor que puede 
por ganar ese balance. 
En tu caso, como en el de todos los hombres, tu falta de balance se debía a la suma total de tus acciones (...)"

No. 27. 
"-  Tienes que ser un hombre fuerte, y tu vida tiene que ser verdadera. 
-  ¿Qué es una vida verdadera? 
-  Una vida que se vive con la certeza nítida de estar viviéndola; una vida buena, fuerte."

No. 28. 
"No hay enfermedades (...) Sólo hay idioteces (...)"

No. 29. 
"Trepó hacia allá como una cabra montés. Me maravilló su estupenda agilidad. 
Lentamente me arrastré sentado, roca abajo, y luego traté de subir corriendo la ladera de la montaña con el fin 
de alcanzar la saliente. Los últimos metros me agotaron por completo. En son de broma, pregunté a don Juan 
cuántos años tenía en realidad Opiné que, para llegar al lugar como él lo había hecho, era necesario ser muy 
joven y estar en perfectas condiciones. 
-  Soy tan joven como quiero -  dijo él - . Esto también es cosa de poder personal. Si vas juntando poder, tu 
cuerpo puede realizar hazañas increíbles. En cambio, si disipas el poder te pones viejo y gordo de la noche a la 
mañana."

 No. 30. 
"Le dije que su aptitud física me tenía en verdad atónito. 
-  Todo el tiempo he estado tratando de dártela a notar -  dijo. 
¡Usted no es viejo para nada, don Juan! 
-  Claro que no. He estado tratando de que lo notes. 
¿Cómo le hace usted? 
-  No hago nada. Mi cuerpo se siente perfectamente, eso es todo. Me trato muy bien; por eso no tengo motivo 
para sentirme cansado o incómodo. El secreto no está en lo que tú mismo te haces, sino más bien en lo que no 
haces."

No. 31. 
"(...) Una cosa es cierta, no has cuidado tu cuerpo. Estás demasiado gordo. No quise decirte nada antes. 
Siempre hay que dejar que los otros hagan lo que tienen que hacer. (...)"

No. 32. 
"Debes estirar tu cuerpo muchas veces durante el día (...) Mientras más veces mejor, pero más después de un 
largo período de trabajo o un largo período de descanso."

No. 33. 
"(...) Un guerrero camina kilómetros y kilómetros cada día (...)"

No. 34. 
"(...) Comió con la mayor lentitud y no pronunció una sola palabra. Su absoluta concentración en el comer me 
llevó a tomar conciencia de que todos ellos hacían lo mismo: tragaban en completo silencio."

No. 35. 
"Sábado, Agosto 19 de 1.961. 
Ayer en la mañana, don Juan y yo fuimos a desayunar al pueblo y desayunamos en una fonda. El me aconsejó 
no cambiar demasiado drásticamente mis hábitos alimenticios. 
-  (...) Te enfermarías si no comieras tu comida. 
Él mismo comió con gran apetito. Cuando hice una broma al respecto, se 
limitó a decir: 
-  A mi cuerpo le gusta todo."

No. 36 
"Ser cazador es mucho más que sólo atrapar animales (...) Un cazador digno de serlo no captura animales 
porque pone trampas, ni porque conoce las rutinas de su presa, sino porque él mismo no tiene rutinas. Esa es 
su ventaja. No es de ningún modo como los animales que persigue, fijos en rutinas pesadas y en caprichos 
previsibles; es libre, fluido, imprevisible."

No. 37 
"Un buen cazador cambia de proceder tan a menudo como lo necesita (...)"

No. 38 
"Hay que hacerse responsable de estar en un mundo extraño (...) Estamos en un mundo extraño, has de saber 
(...) Para ti el mundo es extraño porque cuando no te aburre estás enemistado con él. Para mi el mundo es 
extraño porque es estupendo, pavoroso, misterioso, impenetrable; mi interés ha sido convencerte de que debes 
hacerte responsable por estar aquí,  en este maravilloso mundo (...) en este maravilloso tiempo. Quise 
convencerte de que debes aprender a hacer que cada acto cuente, pues vas a estar aquí sólo un rato corto, de 
hecho muy corto, para presenciar todas las maravillas que existen. 
Insistí que aburrirse con el mundo o enemistarse con él era la condición humana. 
-  Pues cámbiala -  repuso con sequedad - . Si no respondes al reto, igual te valdría estar muerto."

No. 39 
 "(...) los nuevos videntes propusieron que si los guerreros quieren  penetrar en lo desconocido tienen que 
conservar su energía. Pero, ¿de donde  van a conseguir la energía, si toda ella ya está usada? La conseguirán 
dicen (...) destruyendo hábitos innecesarios."

No 40 
"-  La gente casi nunca se da cuenta de que podemos cortar cualquier cosa de nuestras vidas en cualquier 
momento, así nomás -chasqueó los dedos- ."

No 41 
"(...) Un acechador lo acecha todo. Inclusive a sí mismo. 
- ¿Cómo lo hace? 
-  Un acechador impecable lo convierte todo en presa. El Nagual me dijo que es posible llegar a acechar 
nuestras propias debilidades (...) 
(...) - ¿Cómo es posible acechar las propias debilidades, Gorda? 
-  Del mismo modo que se acecha una presa. Descifras tus costumbres hasta conocer todas las consecuencias 
de tus debilidades y te abalanzas sobre ellas y las coges como a conejos en una jaula (...) 
(...) -  Pero acechar las propias debilidades no implica estrictamente el deshacerse de ellas -  dijo - . Puedes 
estar acechándolas desde ahora hasta el día del juicio final sin que nada varíe un ápice (...) En realidad, lo que 
un guerrero necesita para ser un acechador impecable es tener un propósito."

No 42 
"- ¿Se le ha ocurrido alguna vez, don Juan, que a lo mejor no quiero cambiar? 
-  Si, se me ha ocurrido. Yo tampoco quería cambiar, igual que tú. Sin embargo, no me gustaba mi vida; estaba 
cansado de ella, igual que tú. Ahora no me alcanza la que tengo."

No 43 
"(...) a veces me haces acordar de mí mismo (...) Tampoco yo quería seguir el camino del guerrero. Creía que 
tanto trabajo era para nada, y puesto que todos vamos a morir, ¿qué importaba el ser un guerrero? Me 
equivocaba. Pero tuve que descubrirlo por mi propia cuenta. Cuando llegues a descubrir que te equivocas, y 
que ciertamente hay un mundo de diferencia, podrás decir que estás convencido. Y entonces puedes seguir 
adelante por tu cuenta. (...)"

No 44 
"- ¿Por qué hace usted todo esto por mí, don Juan? -  pregunté. 
Se quitó el sombrero y se rascó las sienes en fingido desconcierto. 
-  Tengo un gesto contigo -  dijo suavemente - . Otras personas han tenido contigo un gesto similar; algún día tú 
mismo tendrás el mismo gesto con otros. Digamos que esta vez me toca a mí. Un día descubrí que, si quería 
ser un cazador digno de respetarme a mí mismo, tenía que cambiar mi forma de vivir. Me gustaba lamentarme 
y llorar mucho. Tenía buenas razones para sentirme víctima. Soy indio y a los indios los tratan como a perros. 
Nada podía yo hacer para remediarlo, de modo que sólo me quedaba mi dolor. Pero entonces mi buena suerte 
me salvó y alguien me enseñó a cazar. Y me di cuenta de que la forma como vivía no valía la pena vivirse... así 
que la cambié."

No 45 
"En cuanto a su propio desarrollo, don Juan decía que el haber sido empujado al mundo de su benefactor le 
hizo comprender cuan fácil y conveniente le había sido dejar que su vida transcurriera sin disciplina alguna. 
Entendió que su error había consistido en creer que sus miras eran las únicas metas valiosas que un hombre 
podía tener. Toda su vida había sido un indigente; la ambición que lo consumía por tanto, era tener posesiones, 
ser alguien. Tanto le preocupó el afán de salir adelante y la desesperación de ver que no lo estaba logrando, 
que nunca tuvo tiempo de examinar cosa alguna. De buena gana se aunó a su benefactor porque creyó que se 
le estaba presentando una oportunidad de engrandecerse. Pensó que, por lo menos, podría aprender a ser 
brujo. La realidad de su encuentro con el mundo de su benefactor fue tan diferente que él la concebía como 
algo análogo al efecto de la conquista española en la cultura indígena. Algo que lo destruyó todo, pero que 
también llevó a una revalidación total."

No 46 
"(...) Un cazador debe vivir como cazador para sacar lo máximo de su vida. Por desdicha, los cambios son 
difíciles y ocurren muy despacio; a veces un hombre tarda años en convencerse de la necesidad de cambiar. 
Yo tardé años, pero a lo mejor no tenía facilidad para la caza. Creo que para mí lo más difícil fue querer 
realmente cambiar."

No 47 
"-  No me des la razón por las puras (...) En vez de estar de acuerdo tan fácilmente, debes actuar. Acepta el 
reto. Cambia. 
- ¿Así no más? 
-  Como lo oyes. El cambio del que te hablo nunca sucede por grados; ocurre de golpe. Y tú no te estás 
preparando para ese acto repentino que producirá un cambio total."

No 48 
"(...) toma mucho tiempo limpiar la basura que un ser luminoso recoge en el mundo."

No 49 
"(...) El Nagual decía que era inútil creer o esperar que sea posible cambiar los propios hábitos (...) Un guerrero 
sabe que no puede cambiar; es más: sabe que no le está permitido. Es la única ventaja que tiene un guerrero 
sobre un hombre común. El guerrero jamás se decepciona al fracasar en una tentativa de cambiar."

No 50 
"(...) sólo podemos realmente cambiar si morimos."

No 51 
"Una vez que decidiste venir a México debiste haber dejado todos tus pinches miedos (...) Tu decisión de venir 
debió haberlos vencido. Viniste porque querías venir. Ese es el modo del guerrero. Te lo he dicho mil veces: el 
modo más efectivo de vivir es como guerrero (...)"

No 52 
"(...) Te has lamentado toda tu vida porque nunca te haces responsable de tus decisiones (...)"

No 53 
"Decidir no significa escoger un momento arbitrario (...) Decidir significa que has puesto tu espíritu en orden 
impecable, y que has hecho todo lo posible por ser digno del conocimiento y el poder."

No 54 
"Se escoge sólo una vez (...) Elegimos ser guerreros o ser hombres corrientes. No existe una segunda 
oportunidad. No sobre esta tierra."

No 55 
"Una regla básica para un guerrero (...) es hacer sus decisiones con tanto cuidado que nada de lo que pueda 
ocurrir como resultado de ellas sea capaz de sorprenderlo, mucho menos menguar su poder."

No 56 
"(...) un guerrero es, digamos, un prisionero del poder; un prisionero que puede hacer una decisión: la decisión 
de actuar como un guerrero impecable, o actuar como un asno (...)"

No 57 
"(...) solo hay decisiones bien hechas o decisiones mal hechas. Si es una decisión mal hecha tu cuerpo lo sabe, 
y también el cuerpo de los demás; pero si es una decisión bien hecha, el cuerpo lo sabe y descansa y se olvida 
rapidísimo de que hubo una decisión. Vuelves a cargar tu cuerpo, ves, como una escopeta, para la siguiente 
decisión. Si quieres usar tu cuerpo otra vez para hacer la misma decisión, no funciona."

No 58 
"Cuando un hombre decide hacer algo, debe ir hasta el fin, pero debe aceptar la responsabilidad por lo que 
hace. Haga lo que haga, primero debe saber por qué lo hace, y luego seguir adelante con sus acciones sin 
tener dudad ni remordimientos acerca de ellas."

No 59 
"(...) Preocúpate y piensa antes de  hacer cualquier decisión, pero una vez que la hagas echa a andar libre de 
preocupaciones y de pensamientos; todavía habrá un millón de decisiones que te esperan. Ese es el modo del 
guerrero."

No 60 
"(...) los guerreros (...) dan lo mejor de sí y después, sin remordimientos ni lamentos, se quedan tranquilos y 
dejan que el espíritu decida el resultado."

No 61 
"Me instó a nombrar un asunto, un elemento de mi vida que hubiera ocupado todos mis pensamientos. Dije que 
el arte. Siempre quise ser artista y durante años me dedique a ello. Todavía conservaba el doloroso recuerdo 
de mi fracaso. 
- Nunca has aceptado la responsabilidad de estar en este mundo impenetrable - dijo en tono acusador- . Por 
eso nunca fuiste artista, y quizá nunca seas cazador."

No 62 
"- Un guerrero reconoce su dolor pero no se entrega a él - dijo don Juan- . Por eso el sentimiento de un 
guerrero que entra en lo desconocido no es de tristeza; al contrario, está alegre porque se siente humilde ante 
su gran fortuna, confiado en la impecabilidad de su espíritu, y sobre todo, completamente al tanto de su 
eficiencia. La alegría del guerrero le viene de haber aceptado su destino, y de haber calculado de verdad lo que 
le espera."

No 63 
"(...) Entre carcajadas comentó que aún en el estado de conciencia acrecentada yo era un baboso a quien le 
encantaba la repetición y que periódicamente yo insistía en aburrirlo con mis estallidos de importancia 
personal. Dijo que si tenía que sucumbir, debía hacerlo luchando, no pidiendo perdón y sintiéndome inútil, y 
que no importaba un comino lo que fuera nuestro destino siempre que lo enfrentáramos con un abandono 
total."

No 64 
"(...) ¿Por qué tratar de negar o modificar una cosa que no se puede sino aceptar?" 
No 65 
"Cada uno de nosotros es distinto, y por eso los detalles de nuestras luchas son distintos (...)"

No 66 
"(...) Sientes que entregarte a las dudas y a las tribulaciones es la marca de un hombre sensitivo. Bueno, la 
verdad del asunto es que estás muy lejos de ser eso. ¿Por qué fingir, pues? Ya te dije el otro día: un guerrero 
se acepta con humildad así como es."

No. 67 
"(...) el poder sólo llega tras haber aceptado nuestros destinos sin discusión (...)"

No. 68. 
"Don Juan siempre había insistido en que nuestro peor enemigo era la incapacidad para aceptar la realidad de 
aquello que nos ocurre (...).

No. 69. 
"- Tienen que pasarte cosas muy drásticas para que permitas a a tu cuerpo aprovechar lo que has aprendido - 
dijo. 
Aventuré la opinión de que, no siendo indio, carecía de las cualidades básicas para vivir la insólita existencia de 
un brujo. 
-  Tal vez, si lograra desprenderme de todos mis compromisos, podría desenvolverme un poco mejor en su 
mundo -  dije - . O si me fuera con usted al desierto, a vivir allí. Como están las cosas, el hecho de tener un pié 
en cada mundo me hace inútil en ambos. 
Se me quedó mirando un rato. 
-  Este es tu mundo -  dijo, señalando la calle tumultuosa detrás de la ventana - . Eres hombre de ése mundo. Y 
allá afuera, en ese mundo, está tu campo de caza. No hay manera de escapar al hacer de nuestro mundo, por 
eso, lo que hace un guerrero es convertir su mundo en su campo de caza. Como cazador, el guerrero sabe que 
el mundo está hecho para usarse. De modo que lo usa hasta lo último. Un guerrero es como un pirata que no 
tiene escrúpulos en tomar y usar cualquier cosa que desee, sólo que el guerrero no se aflige ni se ofende 
cuando lo usan y lo toman a él."

No. 70. 
"El caso no es el que tengas que vivir con todo esto. Tú eres todo esto. No estás solamente tolerándolo por lo 
pronto..."

No. 71 
" -  Pero usted mismo dice, don Juan, que uno siempre puede fracasar. 
-  Cierto. Uno siempre puede fracasar. Pero yo creo que tú te refieres a otra cosa. Quieres hallar una salida. 
Quieres tener la libertad de fracasar y salir corriendo cuando se te dé la gana. Es demasiado tarde para eso. 
Un guerrero está en las manos del poder y su única libertad es elegir una vida impecable. No hay manera de 
fingir el triunfo o la derrota (...)"

No. 72 
"(...) El refrenamiento es esperar con paciencia, sin prisa, sin angustia; es una sencilla y gozosa retención del 
pago que tiene que llegar."

No. 73.- 
(...) Refrenamiento significa retener con el espíritu algo que el guerrero sabe que justamente debe cumplirse. 
No significa que el guerrero ande por ahí pensando en hacerle mal a alguien, o planeando cómo vengarse o 
saldar cuentas. El refrenamiento es algo independiente. 
Mientras el guerrero tenga control, disciplina y la habilidad de escoger el momento oportuno, el refrenamiento 
asegura que recibirá su completo merecido quienquiera que se lo haya ganado."

No. 74. 
"(....) Un guerrero sabe que espera y sabe lo que espera, y mientras espera no quiere nada y así cualquier 
cosita que recibe es más de lo que puede tomar. Si necesita comer halla el modo, porque no tiene hambre; si 
algo lastima su cuerpo halla el modo de pararlo, porque no siente dolor. Tener hambre o sentir dolor significa 
que uno se ha entregado y que ya no se es guerrero; las fuerzas de su hambre y su dolor lo destruirán."

No. 75. 
"(...) un maestro no presiona a su aprendiz. Eso nada más fomentaría obsesión y morbidez."

No. 76. 
"(...) Para lograr éxito en cualquier empresa se debe ir muy despacio, con mucho esfuerzo pero sin tensión ni 
obsesiones."

No. 77. 
"(...) Tu no tienes prisa. Un guerrero nunca está ocioso ni tiene prisa (...)"

No. 78. 
" -  Tengo todavía tantas cosas pendientes en mi vida -  dije. Tantas cosas sin resolver. 
Don Juan chasqueó suavemente la lengua. 
Nada está pendiente en el mundo -  dijo. Nada está terminado, pero nada está sin resolver. Duérmete."

No. 79. 
"El mundo se ajusta a sí mismo (...)" 
 

No. 80. 
"(...) Descansa, olvídate de tí mismo, no tengas miedo a nada. Sólo entonces los poderes que nos guían nos 
abren el camino y nos auxilian. Sólo entonces."

No. 81. 
"Conque temes al vacío de la vida de tu amigo. Pero no hay vacío en la vida de un hombre de conocimiento: te 
lo digo yo. Todo está lleno hasta el borde. 
Don Juan se puso en pie y extendió los brazos como palpando cosas en el aire. 
-  Todo está lleno hasta el borde -  repitió - , y todo es igual. Yo no soy como tu amigo que nada más se hizo 
viejo. Cuando yo te digo que nada importa, no lo digo como él. Para él, su lucha no valió la pena porque salió 
derrotado; para mí no hay victoria ni derrota, ni vacío. Todo está lleno hasta el borde y todo es igual y mi lucha 
valió la pena."

No. 82. 
" En Oaxaca, don Juan pasó horas mirando cosas mundanas y triviales: el color desteñido de las paredes, las 
siluetas de las montañas lejanas, la configuración de las grietas en el cemento de las aceras, las caras de la 
gente (...)"

No. 83. 
" La Gorda se levantó; estaba lista para salir. La llevé a pasear por la ciudad. Se veía muy contenta. Iba de 
lugar en lugar observando todo, deleitando sus ojos en el mundo. Don Juan me había dado esa imagen. Decía 
que un guerrero sabe que está esperando y también sabe que es lo que está esperando, y , mientras espera, 
deleita sus ojos en el mundo. Para él la máxima hazaña de un guerrero era el gozo (...)"

No. 84. 
"(...) para reír necesitamos mirar con los ojos -  dijo - , porque sólo cuando miramos las cosas podemos captar 
el filo gracioso del mundo. En cambio, cuando nuestros ojos VEN, todo es tan igual que nada tiene gracia. 
-  ¿Quiere usted decir, don Juan, que un hombre que VE nunca puede reír? 
Permaneció en silencio un rato. 
-  Tal vez haya hombres de conocimiento que nunca ríen -  dijo - . Pero no conozco ninguno. Los que conozco 
VEN y también miran, de modo que ríen. 
-  ¿Lloraría así mismo un hombre de conocimiento? 
-  Por supuesto. Nuestros ojos miran para que podamos reír o llorar, o regocijarnos, o estar tristes, o estar 
contentos. A mí personalmente no me gusta estar triste; por eso, cada vez que presencio algo que por lo 
común me entristecería, simplemente cambio los ojos y lo VEO en lugar de mirarlo. Pero cuando encuentro 
algo gracioso, miro y me rio."

No. 85. 
"(...) Me aseguró que había un tinte de humor malicioso en cada una de sus clasificaciones, porque el humor 
era la única manera de contrarrestar la compulsión humana de hacer engorrosos inventarios y clasificaciones."

No. 86. 
"-  Tienes una idea rara de lo que significa hablar en serio -  dijo - . Yo río mucho porque me gusta reír, pero 
todo lo que digo es totalmente en serio, aunque no lo entiendas. ¿Por qué debería ser el mundo sólo como tú 
crees que es? ¿Quién te dio la autoridad para decir eso?"

No. 87. 
"(...) Añadió que el único modo de contrarrestar el devastador efecto del mundo de los brujos era reírse de él."

No. 88. 
"(...) los acechadores aprenden a no tomarse en serio: aprenden a reírse de sí mismos. Puesto que no tienen 
miedo de hacer el papel de tontos, pueden hacer tonto a cualquiera."

No. 89. 
" -  La vida de un guerrero no puede ser en modo alguno fría y solitaria y sin sentimientos, porque se basa en 
su afecto, su devoción, su dedicación a su ser amado (...) 
(...) -  Esta es la predilección de los guerreros -  dijo - . Esta tierra, este mundo. Para un guerrero no puede 
haber un amor más grande (...) 
-  Solamente si uno ama esta tierra con pasión inflexible puede uno librarse de la tristeza (...) Un guerrero 
siempre está alegre porque su amor es inalterable y su ser amado, la tierra, lo abraza y le regala cosas 
inconcebibles. La tristeza pertenece sólo a esos que odian al mismo ser que les da asilo."

No. 90. 
"(...) la importancia personal es la fuerza detrás de todo ataque de melancolía (...) los guerreros tienen derecho 
a sentir estados de profunda tristeza, pero la tristeza les viene solamente para hacerlos reír."

No. 91. 
"-  ¿A quien le importa la tristeza? -  dijo - . Piensa sólo en los misterios; el misterio es lo único que importa. 
Somos seres vivientes; tenemos que morir y renunciar a nuestra conciencia. Pero, si pudiéramos cambiar tan 
sólo un matiz, un hilo de eso, !qué misterios deben aguardarnos¡ !Qué misterios¡

No. 92. 
"Un guerrero es alguien que busca la libertad, la tristeza no es libertad. Tenemos que quitárnosla de encima."

No. 93. 
"(...) La mejor manera de deshacerse de la melancolía es reírse de ella."

No. 94. 
"(...) Cuando no se tiene nada que perder se adquiere coraje. Somos temerosos únicamente en la medida en 
que tengamos algo a que aferrarnos."

No. 95. 
"Lo que nos hace desdichados es la necesidad. Pero si aprendemos a reducir a nada nuestras necesidades, la 
cosa más pequeña será un verdadero regalo. Ten paz (...)"

No. 96. 
"Al repasar su vida, cobró conciencia de que la única vez que no fue pobre ni tuvo necesidades concretas fue 
durante los años pasados con el nagual. Y supo entonces que la pobreza es un estado de ser y que lo había 
reclamado cuando sus necesidades concretas lo abrumaron."

No. 97. 
"Una vez que hubo desaparecido el desapego, que era lo que le daba el poder de amar, sólo le quedaron las 
necesidades mundanas: la miseria y la desesperación, rasgos distintivos del mundo cotidiano.

No. 98. 
"- ¿Que mas puede tener un hombre aparte de su vida y su muerte?"

No. 99. 
"-  La sola idea de desapegarme de todo lo que conozco me da escalofríos -  dije. 
¡Has de estar bromeando! Lo que debería darte escalofríos es no tener nada más que esperar que una vida de 
hacer lo que siempre has hecho. Piensa en el hombre que planta maíz año tras año hasta que está demasiado 
viejo y cansado para levantarse y se queda echado como perro viejo. Sus pensamientos y sentimientos, lo 
mejor que tiene, vagan sin ton ni son y se fijan en lo único que ha hecho: plantar maíz. Para mí, ese es el 
desperdicio más aterrrador que existe."

No. 100. 
"Ya me dí al poder que a mi destino rige. 
No me agarro ya de nada, para así no tener nada que defender. 
No tengo pensamientos, para así poder ver. 
No temo ya a nada, para así poder acordarme de mi (...)"

No. 101. 
"Empezó por dejar en claro que para él todas las ruinas arqueológicas de México, especialmente las pirámides, 
eran dañinas para el hombre moderno. Describió las pirámides como desconocidas de pensamiento y acción. 
Dijo que cada parte, cada diseño representaba un esfuerzo calculado para registrar aspectos de atención 
absolutamente ajenos a nosotros. Para don Juan no eran solamente las ruinas de antiguas culturas las que 
contenían un elemento peligroso en ellas; todo lo que era objeto de preocupación obsesiva tenía un potencial 
dañino."

No. 102. 
"¿De qué les sirve tener cuarzos bellamente pulidos si jamás encuentran el espíritu dador de poder? (...)"

No. 103. 
"(...) quiero saber todo lo que pueda acerca de objetos de poder. Usted mismo ha dicho que saber es poder. 
¡No! -  dijo categórico - . El poder depende de la clase de saber que se tenga. ¿De que sirve saber cosas que 
no valen la pena?"

No. 104. 
"(...) El los había ayudado a todos impecablemente; por lo tanto, su espíritu estaba libre de tribulaciones y su 
mente libre de especulaciones inútiles (...)"

No. 105. 
"(...) Negarte es una entrega, y no recomiendo ninguna cosa por el estilo. Ese es el motivo de que te deje hacer 
todas las preguntas que quieres. Si te forzara a parar de preguntar, podrías torcer tu voluntad tratando de 
obedecer. Entregarse a la negación es el peor de todos los modos de entrega; nos fuerza a creer que estamos 
haciendo cosas buenas, cuando en efecto sólo estamos fijos dentro de nosotros mismos (...)"

No. 106. 
"Ser ermitaño es una entrega (...) Un ermitaño no está desapegado, pues se abandona voluntariamente a ser 
ermitaño."

No. 107. 
"Mientras caminábamos, don Juan me dijo que quería advertirme nuevamente que, en el camino del guerrero 
es muy fácil perderse en complejidades. Dijo que los videntes se enfrentan a grandes enemigos que pueden 
destruir sus propósitos, enturbiar sus objetivos y debilitarlos, enemigos creados por el mismo conocimiento que 
los guerreros buscan, aunado al sentido de la indolencia, imprudencia e importancia personal que son partes 
integrales del mundo cotidiano."

No. 108. 
"(...) Dijo que los hombres eran criaturas muy frágiles, y se hacían aún más frágiles a través de su vicio de 
entregarse a todo (...)"

No. 109. 
"(...) Somos tantos los que sufrimos, los que tenemos nuestro infierno privado y particular, nacido de nuestra 
estupidez, que el espíritu no puede prestarnos atención."

No. 110. 
" -  Claro que tenemos un lado oscuro (...) Matamos por capricho, ¿no es cierto? Quemamos a la gente en el 
nombre de Dios. Nos destruimos a nosotros mismos; aniquilamos la vida en este planeta; destruimos la tierra. 
Y luego nos ponemos un hábito y el Señor nos habla directamente. 
¿Y qué nos dice el Señor? Nos dice que si no nos comportamos bien nos va a castigar. El Señor lleva siglos 
amenazándonos sin que las cosas cambien. Y no porque exista el mal, sino porque somos estúpidos. El 
hombre sí que tiene un lado oscuro, que se llama estupidez."

No. 111. 
"Un hombre va al saber como a la guerra: bien despierto, con miedo, con respeto y con absoluta confianza. Ir 
de cualquier otra forma al saber o la guerra es un error, y quien lo cometa vivirá para lamentar sus pasos. 
Le pregunté por que era así, dijo que, cuando un hombre ha cumplido estos cuatro requisitos, no hay errores 
por los que deba rendir cuentas; en tales condiciones sus actos pierden la torpeza de las acciones de un tonto. 
Si tal hombre fracasa, o sufre una derrota, sólo habrá perdido una batalla, y eso no provocará deploraciones 
lastimosas." 
 

No. 112. 
"(...) Le recordé que una vez me había dicho que la guerra era el estado natural de todo brujo, que la paz era 
una anomalía. 
Es cierto -  admitió - . Pero la guerra, para un brujo, no significa actos de estupidez individual o colectiva ni una 
violencia absurda. La guerra para el brujo es la lucha total contra ese yo individual que ha privado al hombre de 
su poder."

No. 113. 
" Estoy haciendo lo posible. 
No. No estoy de acuerdo. Nada más dices esto porque te suena bien, de hecho, has estado diciendo lo mismo 
acerca de todo cuento haces. Llevas años haciendo lo posible, sin que sirva de nada. Hay que hacer algo para 
remediar eso."

No. 114. 
"(...) Convertirse en guerrero impecable tarda años. Para poder resistir el impacto (...) debes ser mejor de lo 
que eres ahorita."

No. 115. 
"He tratado de vivir de acuerdo a sus consejos -  dije - . Tal vez no sea yo lo mejor, pero soy lo mejor de mí 
mismo. ¿Es eso impecabilidad? 
-  No. Debes ser aún mejor. Debes empujarte siempre más allá de tus límites. 
-  Pero eso sería una locura, don Juan. Nadie puede hacer eso. 
  Muchas cosas que haces ahora te habrían parecido una locura hace diez años. Las cosas esas núnca 
cambiaron, pero sí cambió la idea de tí mismo; lo que antes era imposible es ahora perfectamente posible, y a 
lo mejor el que logres cambiarte por completo es sólo cuestión de tiempo (...)"

No. 116. 
"Todos pasamos por los mismos jalones (...) La única manera de vencerlos es persistir en actuar como 
guerrero. El resto viene de sí mismo y por sí mismo."

No. 117. 
"(...) todos pasamos por las mismas dudas. Nos da miedo volvernos locos, pero la desgracia es que, de a tiro, 
ya todos nosotros estamos locos."

No. 118. 
"(...) te he oído decir que tus padres dañaron tu espíritu. Yo creo que el espíritu del hombre es algo que se 
daña fácilmente, aunque no con las mismas acciones que tú llamas dañinas. Creo que tus padres sí te dañaron 
haciéndote indulgente y flojo y dado a quedarte sentado más de la cuenta."

No. 119. 
"La pena no encaja con el poder (...)"

No. 120 
"(...) El camino del conocimiento se anda a la mala. Para aprender necesitamos que nos echen espuelas. En el 
camino del conocimiento siempre estamos peleando con algo, evitando algo, preparados para algo; y ese algo 
es siempre inexplicable, más grande y poderoso que nosotros (...)"

No. 121 
"Tuve un deseo casi invencible de quejarme.  No era que resintiese nada que me hubiera ocurrido, pero 
anhelaba solaz y simpatía (...)" 
 -  Sólo como un guerrero puede uno soportar el camino del conocimiento - dijo- .  Un guerrero no puede 
quejarse ni lamentar nada. Su vida es un desafío interminable, y no hay modo de que los desafíos sean buenos 
o malos.  Los desafíos son simplemente desafíos. 
Su tono era seco y severo; su sonrisa cálida y apaciguadora".

No. 122 
"El susto nunca daña a nadie. lo que daña el espíritu es tener siempre encima alguien que te pege y te diga 
qué hacer y qué no hacer"

No. 123 
"Conque tienes miedo.  No hay nada nuevo en tener miedo.  No pienses en tu miedo. ¡Piensa en las maravillas 
de ver!

No. 124 
"(...) para ser un guerrero sin par uno tiene que amar la libertad, y uno tiene que tener una despreocupación, un 
desinterés supremo.  Explicó que el camino del guerrero es algo extremadamente peligroso porque representa 
el lado opuesto de la situación del hombre moderno, que ha abandonado el reino de lo desconocido y de lo 
misterioso, y se ha instalado en el reino de lo funcional.  Le ha dado la espalda al mundo de los 
presentimientos y el júbilo y le ha dado la bienvenida al mundo del aburrimiento."

No. 125 
"(...) todos desarrollamos en el curso de la vida una dirección según la cual  miramos (...).  Esa dirección 
termina por ser la de los ojos del espíritu.  Según pasan los años esa dirección se desgasta, se debilita y se 
hace desagradable y, puesto que estamos ligados a esa dirección particular, nos hacemos débiles y 
desagradables (...)"

No. 126 
"A nosotros como individuos, nos toca oponernos a las fuerzas de nuestras vidas (...)

No. 127 
"(...) Tú haces girar el mundo sobre el sentimiento de que todo es demasiado para tí."

No. 128. 
"- ¿Por qué fue triste tu niñez? (...) 
Le dije que mi infancia no había sido en verdad triste, sino acaso un poco difícil. 
Todo el mundo siente lo mismo (...) También yo pasé de niño muchas desdichas y temores. Ser niño indio es 
duro, muy duro. Pero el recuerdo de aquel tiempo ya no tiene otro significado sino que fue duro. Dejé de pensar 
en las penalidades de mi vida aún antes de que aprendiera a ver."

No. 129. 
"(...) La vida no ha sido ni buena ni mala conmigo; la vida ha sido dura. La vida es dura, y para un niño es a 
veces el horror mismo."

No. 130. 
"¡No aguantas sin una ducha! A veces eres tan flojo que pienso que estás bromeando. Pero no es un chiste. A 
veces realmente no tienes ningún control, y las fuerzas de tu vida te agarran con entera libertad."

No. 131. 
"Prometí a mi padre que viviría para destruir a sus asesinos. Años enteros cargué con esa promesa. Ahora la 
promesa está cambiada. Ya no me interesa destruir a nadie. He aprendido que todos los incontables caminos 
que uno recorre en su vida son todos iguales. Los opresores y los oprimidos se encuentran al final, y lo único 
que sigue valiendo es que la vida fue demasiado corta para ambos. Hoy no me siento triste porque mis padres 
murieran como murieron; me siento triste porque eran indios. Vivieron como indios y murieron como indios y 
núnca se dieron cuenta de que antes que nada eran gente."

No. 132. 
"- ¿Está usted enojado conmigo don Juan? -  le pregunté 
(...) Pareció sorprenderse de mi pregunta. 
¡No! ¡Nunca me enojo con nadie! Ningún ser humano puede hacer nada lo bastante importante para enojarme. 
Uno se enoja con la gente cuando siente que sus actos son importantes. Yo ya no siento eso."

No. 133. 
"(...) Nunca en mi vida me atreví a hablar con franqueza. Ahora no temo a nadie. Digo lo que siento. Para 
conocerme debes ser fuerte."

No. 134. 
-  Estás metido en un pantano espantoso -  dijo - . Es demasiado tarde para retirarte, pero demasiado pronto 
para actuar. Lo único que puedes hacer es atestiguar. Estás en la miserable posición de una criatura que no 
puede regresar al vientre de la madre pero tampoco puede corretear y actuar. Lo único que una criatura puede 
hacer es atestiguar, y escuchar los estupendos cuentos de acción que le cuentan. Tú estas ahora en ese punto 
preciso. No puedes regresar al vientre de tu viejo mundo, pero tampoco puedes actuar con poder. Para ti no 
hay más que atestiguar actos de poder y escuchar cuentos, cuentos de poder."

No. 135. 
"No hay nada malo en sentirse indefenso (...) Todos nosotros nos sentimos así. Acuérdate que hemos pasado 
una eternidad como niños indefensos (...) Un niño quiere actuar y, como no puede, se queja. No hay nada malo 
en eso, pero darse por entero a lamentos y protestas es otro asunto."

No. 136. 
"(...) Don Juan añadió que la manera mas segura de subyugar el egoísmo era por medio de las actividades 
cotidianas de nuestras vidas. Mantenía que yo era eficiente en todo lo que hacía porque no tenía nadie que me 
hiciera la vida imposible y que no era nada del otro mundo andar derecho, si uno anda solo (...)"

No. 137. 
(...) Sabemos que nada puede templar tan bien el espíritu de un guerrero como el tratar con personas 
imposibles en posiciones de poder. Sólo bajo esas circunstancias pueden los guerreros adquirir la sobriedad y 
la serenidad necesarias para ponerse frente a frente a lo que no se puede conocer."

No. 138. 
"(...) Don Juan (...) dijo que era mucho más fácil comportarse bien bajo condiciones de máxima tensión que ser 
impecable en circunstancias normales."

No. 139. 
"Vieras lo bien que puede uno actuar cuando tiene la espalda contra el paredón (...)"

No. 140. 
"- ¿Cómo mide usted la derrota? 
-  Cualquiera que se une al pinche tirano queda derrotado. El enojarse y actuar sin control o disciplina, el no 
tener refrenamiento, es estar derrotado."

No. 141. 
"(...) los pinches tiranos se toman mortalmente en serio, mientras que los guerreros no."

No. 142. 
"-  ¿Será peligroso? -  pregunté, sólo por decir algo. 
Todo es peligroso - respondió- ."

No. 143. 
"Lo más difícil en este mundo es adoptar el ánimo de un guerrero (...) de nada sirve estar triste y quejarse y 
sentirse justificado de hacerlo, creyendo que alguien nos está haciendo siempre algo. Nadie le está haciendo 
nada a nadie, mucho menos a un guerrero."

No. 144. 
"(...) Un guerrero crea su propio ánimo (...) 
-  Es conveniente actuar siempre con ese ánimo -  prosiguió - . Acaba con la idiotez y lo deja a uno purificado 
(...) 
(...) yo insistí en que el ánimo de un guerrero no podía en modo alguno ayudarme a superar el sentimiento de 
ofensa, o el daño concreto, nacidos de las acciones de mis semejantes, como en el caso hipotético de ser 
vejado físicamente por una persona cruel y maliciosa colocada en una posición de autoridad. 
Se carcajeó y admitió que el ejemplo venía al caso. 
- Un guerrero podría sufrir daño, pero no ofensa -  dijo - . Para un guerrero no hay nada ofensivo en los actos 
de sus semejantes mientras él mismo está actuando dentro del ánimo correcto. 
"El ánimo de un guerrero no es tan descabellado para tu mundo ni para el de nadie. Lo necesitas para salirte 
de todas tus idioteces." 
Expliqué mi forma de razonar (...) Lo que me ofendía de mis semejantes era que actuaban con malicia y a 
sabiendas. 
-  Ya se, ya se -  dijo don Juan con paciencia - . Lograr el ánimo de un guerrero no es cosa sencilla. Es una 
revolución (...) se necesita poder para llevarlo a cabo. "

No. 145. 
"(...) algo en nosotros tiende trampas para obligarnos a abandonar la empresa. El remedio es persistir a pesar 
de todas las barreras y desilusiones."

No. 146. 
"Señalé que él siempre encontraba una falta en lo que yo hacía, sin importar como lo hiciera. 
-  ¡Eso no es verdad! -  exclamó - . No hay falla en el camino del guerrero. Síguelo y nadie podrá criticar tus 
actos (...)"

No. 147. 
"(...) Lo que un aprendiz necesita es la sobriedad y la fuerza. Por eso el maestro habla del camino del guerrero, 
o vivir como guererro. Esa es la goma que pega todas las partes en el mundo de un brujo (...) Sin la solidez y la 
serenidad del camino del guerrero, no hay posibilidad de resistir la senda del conocimiento."

No. 148. 
"-  Sólo un sentimiento de suprema sobriedad puede tender un puente entre las contradicciones - dijo. - 
¿Podría decirse, don Juan, que el arte es ese puente? 
-  Al puente entre las contradicciones lo puedes llamar como quieras, arte, sobriedad, amor, o incluso gentileza, 
gracia."

No. 149. 
"Te voy a enseñar a hacerte guerrero del mismo modo que te he enseñado a cazar. Pero te hago la 
advertencia de que aprender a cazar no te ha hecho cazador, ni el aprender a ser guerrero te hará guerrero."

No. 150. 
"(...) Los guerreros impecables no pierden la razón. Permanecen intactos. Te he dicho muchas veces que los 
guerreros impecables  pueden ver mundos horripilantes y sin embargo, en su trato cotidiano, nadie lo notaría. 
Hablan y ríen con sus amigos o con extraños como si nada hubiera ocurrido."

No. 151. 
"(...) Debes entender que un guerrero no es ningún tonto. un guerrero es un cazador inmaculado que anda a la 
caza de poder; no está borracho ni loco, y no tiene tiempo ni humor para fanfarronear, ni para mentirse a sí 
mismo, ni para equivocarse en la jugada. La apuesta es demasiado alta. Lo que pone en la mesa es su vida 
dura y ordenada, que tanto tiempo le llevó perfeccionar. No va a desperdiciar todo eso por un estúpido error de 
cálculo, o por tomar una cosa por lo que no es."

No. 152. 
"(...) Un guerrero trata todo con respeto y no pisotea nada a menos que tenga que hacerlo (...)"

No. 153. 
"Le dije que era muy amable de su parte el decir que debíamos recobrar el juicio cuando en realidad yo era el 
único que debía hacerlo. replicó que la suya no era amabilidad sino simplemente comportamiento de guerrero, 
puesto que ser un guerrero implicaba (...) estar siempre en guardia contra la natural brusquedad de la conducta 
humana. Dijo que un guerrero es, en esencia, un ser implacable, de recursos muy fluidos y de gustos y 
conductas muy refinados; un ser cuya tarea en este mundo es afilar sus aristas cortantes, una de las cuales es 
la conducta, para que así nadie sospeche de su inexorabilidad."

No. 154. 
"El sino de un guerrero es inalterable (...) El desafío consiste en cuan lejos puede uno llegar dentro de esos 
rígidos confines y qué tan impecable puede uno ser. 
Si hay obstáculos en su camino, el guerrero intenta. Si encuentra dolor y privaciones insoportables en su 
sendero, el guerrero llora, sabiendo que todas sus lágrimas puestas juntas no cambiarían un milímetro la línea 
de su sino."

No. 155.- 
"La diferencia básica entre un hombre común y un guerrero es que un guerrero toma todo como un desafío (...) 
mientras un hombre ordinario toma todo como bendición o maldición (...)"

No. 156. 
"(...) Un guerrero no se abandona a nada, ni siquiera a su muerte. Un guerrero no es un socio voluntario; un 
guerrero no está disponible, y si se mete con algo, puedes tener la certeza que sabe lo que está haciendo."

No. 157. 
"Un guerrero debe advertirlo todo (...) Esa es su peculiaridad (...) y en ello radica su ventaja."

No. 158.- 
"(...) algo en el guerreo se da cuenta siempre de cada cambio. La meta del cambio del guerrero es 
precisamente cultivar y mantener ese sentido de darse cuenta. El guerreo lo limpia, lo pule y lo tiene siempre 
funcionando."

No. 159. 
"(...) dijo que un guerrero siempre se cercioraba de que todo estuviese en orden, no porque creyera que iba 
sobrevivir la prueba que se hallaba a punto de emprender, sino porque era parte de su conducta impecable."

No. 160. 
"(...) Dijo que un guerrero no debía dejar nada liberado al azar, que un guerrero era realmente capaz de alterar 
el curso de los sucesos, valiéndose del poder de su conciencia y de la inflexibilidad de su propósito (...)."

No. 161. 
"El espíritu de un guerrero no está engranado para la entrega y la queja, ni está engranado para ganar o 
perder. El espíritu de un guerrero sólo está engranado para la lucha, y cada lucha es la última batalla del 
guerrero sobre la tierra. De allí que el resultado le importe muy poco. En su última batalla sobre la tierra, el 
guerrero deja fluir su espíritu libre y claro, y mientras libra su batalla, sabiendo que su voluntad es impecable, el 
guerrero ríe y ríe."

No. 162. 
"(...) don Juan hizo un cómico gesto de desesperanza llevándose las manos a las mejillas y suspirando 
hondamente. -  Deja en paz tu mundo civilizado - dijo- . Déjalo! Nadie te pide que te portes como un loco. Ya te 
lo he dicho: un guerrero necesita ser perfecto para manejar los poderes que caza; ¿cómo puedes concebir que 
un guerrero no sea capaz de diferenciar las cosas? En cambio tú, amigo mío, que conoces lo que es el mundo 
real, te perderías y morirías en un instante si tuvieras que depender de tu capacidad para distinguir qué cosa es 
real y cual no (...) (...) - No trato de convertirte en un hombre enfermo y loco - prosiguió don Juan- . Eso puedes 
hacerlo tú mismo sin ayuda mía. Pero las fuerzas que nos guían te trajeron a mí, y yo me he esforzado por 
enseñarte a cambiar tus costumbres idiotas y vivir la vida fuerte y clara de un cazador. Luego las fuerzas 
volvieron a guiarte y me dijeron que debes aprender a vivir la vida impecable de un guerrero. Al parecer no 
puedes. Pero, ¿quien sabe? Somos tan misteriosos y tan temibles como este mundo impenetrable, conque 
¿quién sabe de lo que seas capaz?

No. 163. 
"Ser guerrero no es el simple asunto de nomás querer serlo. Es más bien una lucha interminable que seguirá 
hasta el último instante de nuestras vidas. Nadie nace guerrero, exactamente igual que nadie nace siendo un 
ser razonable. Nosotros nos hacemos lo uno o lo otro."

No. 164. 
"(...) Ser perfecto en circunstancias perfectas es ser un guerrero de papel (...)"

No. 165. 
"(...) Un guerrero, mi amiguito, es alguien que siempre manda."

No. 166.- 
"(...) Debes cultivar el sentimiento de que un guerrero no necesita nada. 
Dices que necesitas ayuda. ¿Ayuda para qué? Tienes todo lo necesario para el viaje extravagante que es tu 
vida. He tratado de enseñarte que la verdadera experiencia es ser un hombre, y que lo que cuenta es estar 
vivo; la vida es la vueltita que ahora estamos tomando. La vida en sí misma es suficiente y se explica sola, y es 
completa. 
Un guerrero entiende eso y vive de acuerdo a eso; por lo tanto, uno puede decir sin ser presumido, que la 
experiencia de experiencias es el ser un guerrero. 
Pareció esperar respuesta. Titubee un momento. Quería elegir  cuidadosamente mis palabras. 
-  Si un guerrero necesita alivio -  prosiguió - , simplemente elige a cualquiera y  le expresa a esa persona cada 
detalle de su tumulto. Después de todo, el guerrero no busca que le entiendan o le ayuden; con hablar 
simplemente busca aliviar su presión. Eso es, siempre y cuando el guerrero sea dado a hablar; si no lo es, no 
le dice nada a nadie. Pero tu no vives totalmente como guerrero. No todavía. Y los obstáculos que te salen al 
encuentro han de ser verdaderamente monumentales. Te entiendo perfectamente. 
No se hacía el gracioso. A juzgar por la preocupación en su mirada, parecía ser alguien que ha andado por 
esos rumbos (...)."

No. 167. 
"No se trata de tenerle confianza a nadie. Se trata de una lucha de guerrero (...)"

No. 168. 
"(...) un guerrero no busca nada que le consuele (...)"

No. 169. 
"Para convertirse en un hombre de conocimiento hay que ser un guerrero, no un niño llorón. Hay que luchar sin 
entregarse, sin una queja, sin titubear, hasta que uno vea, sólo entonces puede uno darse cuenta que nada 
importa."

No. 170. 
"Con voz serena don Juan me dijo (...) que el espíritu no es algo que uno podría usar o comandar a hacer que 
se moviera de ninguna forma, no  obstante uno puede usarlo, comandarlo, moverlo como se le dé a uno la 
gana. Esta contradicción, según dijo, es la esencia de la brujería. Y por no entenderla, generaciones enteras de 
brujos habían sufrido dolores y pesares inimaginables. Los brujos de hoy en día, en un esfuerzo por evitar 
pagar este exorbitante precio de dolor, habían desarrollado un código de conducta llamado "el camino del 
guerrero", o la acción impecable. Un código de conducta que los preparaba realzando su cordura y su 
prudencia."

No. 171. 
"El verdadero desafío (...) fue encontrar un sistema de conducta que no fuera trivial o caprichoso, y que fuera 
capaz de combinar la moralidad y el sentido de la belleza que distinguen a los brujos videntes de los simples 
hechiceros. Y ese sistema se llama el arte del acecho."

No. 172. 
"Acechar es un arte. Para un brujo, puesto que no es mecenas ni vendedor de arte, la única importancia de una 
obra de arte es que puede ser lograda

No. 173. 
"(...) Don Juan subrayó que la fuerza de la que hablaba no era solamente la convicción. Nadie podría tener 
convicciones más fuertes que los antiguos videntes, y sin embargo eran débiles. Tener fuerza interna 
significaba poseer un sentido de ecuanimidad, casi de indiferencia, un sentimiento de sosiego, de holgura. Pero 
sobre todo, significaba tener una inclinación natural y profunda por el examen, por la comprensión. Los nuevos 
videntes llamaron sobriedad a todos estos rasgos de carácter."

No. 174. 
"Reiteró que (...) los nuevos videntes daban el más alto valor a las comprensiones profundas que no eran 
producto de la emoción."

No. 175. 
"(...) Para comprender uno necesita de sensatez, de cordura, no de emocionalidad. No te confíes en aquellos 
que lloran con la emoción de comprender, porque no han comprendido nada."

No. 176. 
"Recuerda lo que te he dicho - dijo- . No le des mucha importancia a las comprensiones emocionales (...)"

No. 177. 
"(...) Don Juan me había dicho que sin tristeza y añoranza uno no está completo, pues sin ellas no hay 
sobriedad, no hay gentileza. Decía que la sabiduría sin gentileza y el conocimiento sin sobriedad son inútiles."

No. 178. 
"- Los brujos dicen (...) que los más increíbles logros de la percepción son puras idioteces si no están 
acompañados de ciertos estados de ánimo claves, que les dan valor y seriedad (...)"

No. 179. 
"Un guerrero no puede sentirse desamparado (...) Ni desconcertado, ni asustado, bajo ninguna circunstancia. 
Para un guerrero solo hay tiempo para su impecabilidad; todo lo demás agota su poder, la impecabilidad lo 
renueva."

No.180. 
"Volvamos a mi vieja pregunta, don Juan, ¿Qué es la impecabilidad? 
- Sí, volvemos a tu vieja pregunta y por supuesto volvemos a mi vieja respuesta: "La impecabilidad es hacer lo 
mejor que puedas en lo que fuese."

No. 181. 
"No importa lo que nadie diga ni haga -  afirmó - . Tu debes ser impecable. La lucha se libra en nuestro pecho. 
Me dió varios ligeros golpes en el pecho. 
Si tu padre o tu abuelo se hubieran propuesto a ser impecables (...) no habrían perdido el tiempo en 
discusiones bizantinas. Hay que dedicar todo el tiempo y toda la energía para poder superar la propia 
estupidez. Y eso es lo importante. El resto no vale la pena. Nada de lo que tu padre y abuelo dijeron acerca de 
la iglesia les proporcionó bienestar. En cambio, el ser un guerrero impecable te dará vigor y juventud y poder. 
De modo que lo que debes hacer es escoger sabiamente." 
 

No. 182. 
"Yo lo veo a usted como un hombre de gran moralidad (...) 
-  Lo que tu estas viendo como moralidad es simplemente mi impecabilidad - dijo. 
-  El concepto de impecabilidad, así como el de deshacerse de la importancia personal, es un concepto 
demasiado vago para serme útil -  le comenté. 
Don Juan se atragantó de risa, y yo lo desafié a que explicara la impecabilidad. 
-  La impecabilidad no es otra cosa que el uso adecuado de la energía -  dijo - Todo lo que yo te digo no tiene 
un ápice de moralidad. He ahorrado energía y eso me hace impecable. Para poder entender esto, tu tienes que 
haber ahorrado suficiente energía o no lo entenderás jamás."

No. 183. 
"-  La impecabilidad, como tantas veces te lo he dicho, no es moralidad (...)  Sólo parece ser moralidad. La 
impecabilidad es, simplemente el mejor uso de nuestro nivel de energía. Naturalmente requiere frugalidad, 
previsión, simplicidad, inocencia y, por sobre todas las cosas, requiere de la ausencia de imágen de sí. Todo 
esto se parece al manual de vida monástica, pero no es vida monástica."

No. 184 
"En la vida del guerrero sólo hay una cosa, un único asunto que en realidad no está decidido: Qué tan lejos 
puede uno avanzar en la senda del conocimiento y del poder. Ese es un asunto abierto y nadie puede predecir 
el resultado. Una vez te dije que la libertad que un guerrero tiene, es actuar impecablemente, o bien actuar 
como un imbécil. La impecabilidad es de verdad el único acto que es libre, y por ello, la verdadera medida del 
espíritu de un guerrero." 
 

No. 185 
"(...) -  No te disculpes (:::) Las disculpas son una idiotez. Lo que realmente importa es el ser un guerrero 
impecable (...)"

No. 186 
" - Tener sensibilidad es una condición natural de cierta gente - dijo- . Tú no la tienes. Pero tampoco yo. A fin de 
cuentas, la sensibilidad importa muy poco. 
¿Qué es entonces lo que importa? - pregunté. 
Pareció buscar una respuesta adecuada. 
-  Lo que importa es que un guerrero sea impecable - dijo al fin- . Pero eso es solo una manera de andarse por 
las ramas. Tú ya has terminado algunas tareas (...) y creo que ya es hora de mencionar la fuente de todo lo que 
importa. Así, pues diré que lo importante para un guerrero es llegar a la totalidad de uno mismo. 
¿Qué es la totalidad de uno mismo don Juan? 
Dije que nada mas iba a mencionarla. Todavía quedan en tu vida muchos cables sueltos que debes atar antes 
de que podamos hablar de la totalidad de uno mismo."

No. 187. 
"Don Juan suspiró. 
-  Que tarde más espléndida - dijo, mirando el cielo. 
-  No me gusta la ciudad de México - dije. 
- ¿Por qué? 
-  Odio el smog. 
Meneó rítmicamente la cabeza, como asintiendo mis palabras. 
-  Preferiría estar con usted en el desierto, o en las montañas dije. 
-  Si yo fuera tú, nunca diría eso -  replicó. 
-  No quise decir nada malo, don Juan. 
Eso ya lo sabemos. Pero eso no es lo que importa. Un guerrero o cualquier hombre si a esas vamos, no puede 
de ningún modo lamentarse por no estar en otra parte; un guerrero porque vive del desafío, un hombre común 
porque no sabe dónde lo va a encontrar su muerte."

No. 188. 
"Piensas que hay dos mundos para ti - dijo- ; dos caminos. Pero nada más hay uno. El protector te enseñó esto 
con claridad increíble. El único mundo a tu disposición es el mundo de los hombres, y de ese mundo no te 
puedes salir. 
¡Eres un hombre! El protector te enseñó el mundo de la felicidad, donde no hay diferencias porque no hay 
nadie que pregunte por las diferencias. Pero ése no es el mundo de los hombres. El protector te sacó de él y te 
enseñó cómo piensa y lucha un hombre. ¡Ese es el mundo del hombre! Y ser hombre es estar condenado a 
ese mundo. Eres vanidoso, crees que vives en dos mundos, pero eso es pura vanidad. Hay un solo mundo 
para nosotros. Somos hombres, y debemos estar conformes con el mundo de los hombres."

No. 189. 
" – Este es tu mundo. No puedes renunciar a él. Es inútil enojarse y desilusionarse con uno mismo (...)".

No. 190. 
" -  ¿A qué llama usted el mundo? 
-  El mundo es todo lo que está encajado aquí - dijo, y pateó el suelo- . La vida, la muerte, la gente, los aliados 
y todo lo demás que nos rodea. El mundo es incomprensible. Jamás lo entenderemos; jamás desenredaremos 
sus secretos. Por eso debemos tratarlo como lo que es: !un absoluto misterio! Pero un hombre corriente no 
hace esto. El mundo nunca es un misterio para él, y cuando llega a viejo está convencido que no tiene más por 
que vivir. Un viejo no ha agotado el mundo. Sólo ha agotado lo que la gente hace. Pero en su estúpida 
confusión cree que el mundo ya no tiene misterios para él. ¡ Qué precio tan calamitoso pagamos por nuestros 
resguardos! 
Un guerrero se da cuenta de esta confusión y aprende a tratar las cosas debidamente. Las cosas que la gente 
hace no pueden, bajo ninguna condición, ser más importantes que el mundo. De modo que un guerrero trata el 
mundo como un interminable misterio, y lo que la gente hace como un desatino sin fin."

No. 191. 
"(...) Dijo que aprender por medio de la conversación era no solo un desperdicio sino una estupidez, porque el 
aprender era la tarea más difícil que un hombre podía echarse encima (...)"

No. 192. 
"Le dije que esa explicación me confundía más aún. Repuso que ése era el motivo de que no quisiera explicar 
sus actos, y que las explicaciones no eran necesarias. Dijo que lo único que contaba era la acción. Actuar en 
vez de hablar."

No. 193 
"(...) un hombre de conocimiento vive de actuar, no de pensar en actuar, ni de pensar que pensará cuando 
termine de actuar."

No. 194. 
"- Sólo hay un modo de aprender: poniendo manos a la obra. No tiene caso no mas estar hablando del poder. 
Si quieres conocer lo que es el poder, y si quieres guardarlo, debes emprender todo por tu cuenta."

No. 195 
"- Eso es lo malo de hablar - dijo -. Siempre lleva a confundir las cosas. Si uno se pone a hablar de hacer, 
siempre termina hablando algo de más. Lo mejor es no decir nada y no más actuar."

No. 196. 
"Uno aprende a actuar como guerrero actuando, no hablando."

No. 197. 
"(...) estar convencido significa que puedes actuar por ti mismo (...)"

No. 198. 
"(...) Si no llegas a lograr esto, todo lo que has aprendido y has hecho conmigo será mera plática, simplemente 
palabras. Y las palabras valen poco."

No. 199. 
"Queda mucho por hacer. Apenas empiezas."

No. 200. 
"Tardarás años en convencerte, y luego, tardarás años en actuar como corresponde. Ojalá te quede tiempo."

No. 201 
"No tienes tiempo, amigo mío -dijo él-. Esa es la desgracia de los seres humanos. Ninguno de nosotros tiene 
tiempo suficiente, y tu continuidad no tiene sentido en este mundo de pavor y misterio. Tu continuidad sólo te 
hace tímido. Tus actos no pueden de ninguna manera tener el gusto, el poder, la fuerza irresistible de los actos 
realizados por un hombre que sabe que está librando su última batalla sobre la tierra. En otras palabras, tu 
continuidad no te hace feliz ni poderoso."

No. 202 
"-¿Es tan terrible ser tímido? 
-No. No lo es si vas a ser inmortal, pero si vas a morir no hay tiempo para  la timidez, sencillamente porque la 
timidez te hace agarrarte de algo que  sólo existe en tus pensamientos. Te apacigua mientras todo está en 
calma, pero luego el mundo de pavor y misterio abre la boca para ti, como la abrirá para cada uno de nosotros, 
y entonces te das cuenta de que tus caminos seguros nada tenían de seguro (...)"

No. 203 
"(...) durante nuestra vida activa, nunca tenemos la oportunidad de ir más  allá del nivel de la mera 
preocupación, ya que desde tiempos inmemoriales,  el arrullo de la vida cotidiana nos adormece. No es sino 
hasta el momento de estar al borde de la muerte, que nuestra preocupación ancestral acerca de nuestro 
destino cobra un diferente cariz. Comienza a presionarnos para que veamos a través de la niebla de la vida 
diaria. Pero por desgracia, este despertar siempre viene de la mano con la pérdida de energía provocada por la 
vejez. Y no nos queda fuerza suficiente para transformar nuestra preocupación en un descubrimiento 
pragmático y positivo. A esta altura, todo lo que nos queda es una angustia indefinida y penetrante; un anhelo 
de algo incomprensible; y una rabia comprensible, por haber perdido todo."

No. 204 
"(...) Morir es algo monumental. Es algo mucho más que estirar la pata y ponerte tieso."

No. 205. 
"(...) la idea de la muerte es lo único que templa nuestro espíritu."

No. 206 
"(...) Uno de los dos aquí tiene que cambiar, y aprisa. Uno de nosotros tiene que aprender de nuevo que la 
muerte es el cazador, y que siempre está a la izquierda. Uno de nosotros tiene que pedir consejo a la muerte y 
dejar la pinche mezquindad de los hombres que viven sus vidas como si la muerte núnca los fuera a tocar."

No. 207. 
"(...) ¿Qué crees que podemos hacer? 
Pensé que la pregunta era retórica, pero él hizo un gesto con las cejas instándome a responder. 
-Vivir lo más felices que podamos -dije. 
-¡Correcto! ¿Pero conoces a alguien que viva feliz? 
Mi primer impulso fue decir que si; pensé que podía usar como ejemplo, a Varias personas que conocía. Pero 
al pensarlo mejor supe que mi esfuerzo sería sólo un hueco intento de exculparme. 
-No -dije-. En vedad no. 
-Yo si -dijo don Juan-. Hay algunas personas que tienen mucho cuidado con la naturaleza de sus actos. Su 
felicidad es actuar con el conocimiento pleno de que no tienen tiempo; así, sus actos tienen un poder peculiar 
(...)"

No. 208. 
"(...) No hay nada en este mundo de lo cual un guerrero no pueda dar razón. Verás, un guerrero se considera 
ya muerto, y así no tiene ya nada que perder. Ya le pasó lo peor, y por lo tanto se siente tranquilo y sus 
pensamientos son claros; a juzgar por sus actos o sus palabras, uno jamás sospecharía que un guerreo lo ha 
presenciado todo."

No. 209. 
"Hago lo mejor que puedo, don Juan. 
- No. No sabes lo que puedes. 
- Hago cuanto puedo. 
Te equivocas otra vez. Puedes hacer más. Hay una cosa sencilla que anda mal contigo: crees tener mucho 
tiempo."

No. 210. 
"-No es tan complicado como lo haces parecer. La clave de todos estos asuntos de impecabilidad es el sentido 
de tener o no tener tiempo. Por regla general, cuando te sientes y actúas como un ser inmortal que tiene todo 
el tiempo del mundo, no eres impecable; en esos momentos debes volverte, mirar alrededor tuyo, y entonces te 
darás cuenta de que tu sentimiento de tener tiempo es una idiotez. ¡No hay sobrevivientes en esta tierra!"

No. 211. 
"-No tienes tiempo para esta explosión, idiota. Esto, lo que estás haciendo ahora, puede ser tu último acto 
sobre la tierra. Puede muy bien ser tu último acto sobre la tierra. Puede muy bien ser tu última batalla. No hay 
poder capaz de garantizar que vayas a vivir un minuto más. 
-Ya lo sé - dije con ira contenida. 
No. No lo sabes. Si lo supieras serías un cazador."

No. 212. 
"-Mírame a mí -dijo-. Yo no tengo duda ni remordimiento. Todo cuanto hago es mi decisión y mi 
responsabilidad. La cosa más simple que haga, llevarte a caminar por el desierto, por ejemplo, puede muy bien 
significar mi muerte. La muerte me acecha. Por eso, no tengo lugar para dudas ni remordimientos. Si tengo que 
morir como resultado de sacarte a caminar, entonces debo morir. 
Tú, en cambio, te sientes inmortal, y las decisiones de un inmortal pueden cancelarse o lamentarse o dudarse. 
En un mundo donde la muerte es el cazador, no hay tiempo para lamentos ni dudas, amigo mio. Sólo hay 
tiempo para decisiones." 
 

No. 213. 
"(...) Pon tu atención en el lazo que te une con tu muerte, sin remordimiento, ni tristeza ni preocupación. Pon tu 
atención en el hecho de que no tienes tiempo, y deja que tus actos fluyan de acuerdo con eso. Que cada uno 
de tus actos sea tu última batalla sobre la tierra. Sólo bajo tales condiciones tendrán tus actos el poder que les 
corresponde. De otro modo serán, mientras vivas, los actos de un hombre tímido."

No. 214. 
"Piensa ahora en tu muerte (...) Está al alcance de tu brazo. Puede tocarte en cualquier momento, así que de 
veras no tienes tiempo para pensamientos y humores de cagada. Ninguno de nosotros tiene tiempo para eso."

No. 215. 
"Ya se que te crees podrido (...) Ese es tu hacer. Ahora, con el fin de afectar ese hacer, voy a recomendarte 
que aprendas otro. De ahora en adelante, y durante un lapso de ocho días, quiero que te digas mentiras. En 
vez de decirte la verdad, que eres feo y estás podrido y no tienes remedio, te dirás exactamente lo contrario, 
sabiendo que mientes y que no hay esperanza para ti (...) A lo mejor te engancha otro hacer, y a lo mejor te 
das cuenta de que ambos haceres son mentira, son irreales, y que prenderte en cualquiera es una pérdida de 
tiempo, porque lo único real es el ser que hay en ti y que va a morir (...)"

No. 216. 
"(...) La muerte es la única consejera sabia que tenemos. Cada vez que sientas, como lo haces siempre, que 
todo te está saliendo mal y que estás a punto de ser aniquilado, vuélvete a hacia tu muerte y pregúntale si es 
cierto. Tu muerte te dirá que te equivocas; que nada importa en realidad más que su toque. Tu muerte te dirá: 
"Todavía no te he tocado". 
 

No. 217. 
"(...) La muerte no es un enemigo, aunque así lo parezca. La muerte no es nuestra destructora, aunque así lo 
pensemos. 
¿Qué es entonces? -pregunté. 
- Los brujos dicen que la muerte es nuestro único adversario que vale la pena - respondió. La muerte es quien 
nos reta y nosotros nacemos para aceptar ese reto, seamos hombres comunes y corrientes o brujos. Los 
brujos lo saben; los hombres comunes y corrientes no. 
- Si alguien me lo preguntara, yo diría que la vida es un reto, don Juan, no la muerte - dije. 
Como nadie te lo va a preguntar sería mejor que no lo dijeras -replicó y soltó una carcajada-. La vida es el 
proceso mediante el cual la muerte nos desafía - agregó en un tono más serio-. La muerte es la fuerza activa. 
La vida es solo el medio, el ruedo, y en ese ruedo hay solo dos contrincantes a la vez: la muerte y uno mismo."

No. 218. 
"-La noción de la muerte es de monumental importancia en la vida de los brujos -continuó don Juan-. Te he 
hablado innumerables veces de la muerte a fin de convencerte de que lo que nos da cordura y fortaleza es 
saber que nuestro fin es inevitable. Nuestro error más costoso es permitirnos no pensar en la muerte. Es como 
si creyéramos que al no pensar en ella, nos vamos a proteger de sus efectos. 
- Tendrá usted que admitir, don Juan, que dejar de pensar en la muerte ciertamente nos protege de 
preocuparnos acerca de morir. 
- Si, sirve para ése propósito -concedió-.  Pero es un propósito indigno, para cualquiera. Para los brujos, es una 
farsa grotesca. Sin una visión clara de la muerte, no hay orden para ellos, no hay sobriedad, no hay belleza. 
Los brujos se esfuerzan sin medida por tener su muerte en cuenta, con el fin de saber, al nivel más profundo, 
que no tienen ninguna otra certeza sino la de morir. Saber esto le da a los brujos el valor de tener paciencia sin 
dejar de actuar, les da el valor de acceder, el valor de aceptar todo sin llegar a ser estúpidos, les da valor para 
ser astutos sin ser presumidos y, sobre todo, les da valor para no tener compasión sin entregarse a la 
importancia personal."

No. 219. 
"Sólo la idea de la muerte da al hombre el desapego suficiente para que sea incapaz de abandonarse a nada. 
Sólo la idea de la muerte da al hombre el desapego suficiente para que no pueda negarse nada. Pero un 
hombre de tal suerte no ansía, porque ha adquirido una lujuria callada por la vida y por todas las cosas de la 
vida. Sabe que su muerte lo anda cazando y que no le dará tiempo de adherirse a nada, así que prueba sin 
ansias, todo de todo. Un hombre desapegado, sabiendo que no tiene posibilidad de poner vallas a su muerte 
sólo tiene una cosa que lo respalde: el poder de sus decisiones. Tiene que ser, por así decirlo, el amo de su 
elección. Debe entender por completo que su preferencia es su responsabilidad y una vez que hace su 
elección no queda tiempo para lamentos y recriminaciones. Sus decisiones son definitivas, simplemente porque 
su muerte no le da tiempo de adherirse a nada. 
Y así, con la conciencia de su muerte, con desapego y con el poder de sus decisiones, un guerrero arma su 
vida en forma estratégica. El conocimiento de su muerte lo guía y le da desapego y lujuria callada; el poder de 
sus decisiones definitivas le permite escoger sin lamentar, y lo que escoge es siempre estratégicamente lo 
mejor; así cumple con gusto y con eficiencia lujuriosa, todo cuanto tiene que hacer."

No. 220. 
"Nuestra muerte espera y este mismo acto que estamos realizando ahora puede muy bien ser nuestra última 
batalla sobre la tierra (...) La llamo batalla porque es una lucha. La mayoría de la gente pasa de acto en acto 
sin luchar ni pensar. Un cazador, al contrario, evalúa cada acto; y como tiene un conocimiento íntimo de su 
muerte, procede con juicio, como si cada acto fuera su última batalla. Sólo un imbécil dejaría de notar la ventaja 
que un cazador tiene sobre sus semejantes. Un cazador da a su última batalla el respeto que se merece. Es 
natural que su último acto sobre la tierra sea lo mejor de sí mismo. Así es placentero. Le quita el filo al temor."

No. 221. 
 "(...) Hay una extraña felicidad ardiente en actuar con pleno conocimiento de que lo que uno está haciendo 
puede muy bien ser su último acto sobre la tierra. Te recomiendo meditar en tu vida y contemplar tus actos bajo 
esa luz."

No. 222. 
"(...) Un guerrero debe estar dispuesto y listo para entrar en su última batalla, al momento y en cualquier lugar. 
Pero no así nomás a la loca (...)"

No. 223. 
"La muerte siempre está esperando, y cuando el poder del guerreo mengua, la muerte simplemente lo toca. Por 
eso, aventurarse a lo desconocido sin ningún poder es estúpido. Sólo se encuentra la muerte."

No. 224. 
"No importa cual sea la decisión -dijo él-. Nada podría ser más ni menos serio que ninguna otra cosa. ¿No ves? 
En un mundo donde la muerte es el cazador no hay decisiones grandes ni pequeñas. Sólo hay decisiones que 
hacemos a la vista de nuestra muerte inevitable."

No. 225. 
"La muerte no es como una persona. Es más bien una presencia. Pero también podría uno decir que no es 
nada y sin embargo es todo. Uno tendría razón en todos aspectos. La muerte es cualquier cosa que uno 
desee."

No. 226. 
"(...) La muerte es un remolino. La muerte es el rostro del aliado; la muerte es una nube brillante en el 
horizonte; la muerte es el susurro de Mescalito en tus oídos; la muerte es la boca desdentada del guardián; la 
muerte es Genaro sentado de cabeza; la muerte soy yo hablando; la muerte son tu y tu cuaderno; la muerte no 
es nada. ¡Nada! Está aquí pero no está aquí en todo caso. 
Don Juan rió con gran deleite. Su risa era como una canción; tenía una especie de ritmo de danza. 
Mis palabras no tienen sentido, ¿eh? -dijo-. No puedo decirte cómo es la muerte (...)"

No. 227. 
"Recordé que una vez don Juan me había dicho que la muerte se escondía detrás de cualquier cosa 
imaginable, incluso detrás de un punto de mi cuaderno de notas. Me dió luego la metáfora definitiva de mi 
muerte. Yo le había dicho que una vez caminando por el Hollywood Boulevard, en Los Ángeles, había oído el 
sonido de una trompeta que tocaba una vieja idiota tonada popular. La música venía de una tienda de discos al 
otro lado de la calle. Nunca antes había oído yo un sonido tan hermoso. Quedé extasiado con él. Me tuve que 
sentar en la acera. El límpido sonido metálico de esa trompeta se colaba directo a mi cerebro. Lo sentí por 
encima de mi sien derecha. Me apaciguó hasta que me embriagué con él. Cuando concluyó supe que nunca 
habría manera de repetir esa experiencia, y tuve suficiente desapego para no ir corriendo a la tienda a comprar 
el disco y un equipo estereofónico en el cual tocarlo. 
Don Juan dijo que ese había sido un signo que me fue dado por los poderes que gobiernan el destino de los 
hombres. 
Cuando me llegue el momento de dejar el mundo, en cualquier forma que sea, escucharé el mismo sonido de 
esa trompeta, la misma tonada idiota, el mismo trompetista inigualable."

No. 228. 
"(...) en el momento de la muerte (...) el sentir y los recuerdos y las percepciones guardados en nuestras 
pantorrillas y muslos, en nuestra espalda y hombros y cuello, empiezan a expandirse y a desintegrarse. Como 
las cuentas de un interminable collar roto, se desparraman sin la fuerza unificadora de la vida."

No. 229. 
"Me moriré en Paris con aguacero, 
un día del cual tengo ya el recuerdo. 
Me moriré en Paris –y no me corro- 
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño. 
Jueves será, por que hoy, jueves, que proso 
estos versos, los húmeros me he puesto 
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto, 
con todo mi camino, a verme solo."

No. 230. 
"Ay, una cierta alegría, 
un hambre de consumir 
el aire que se respira, 
la boca, el ojo, la mano; 
estas pungentes cosquillas 
de disfrutarnos enteros 
en un solo golpe de risa, 
ay, esta muerte insultante, 
procaz, que nos asesina 
a distancia, desde el gusto 
que tomamos en morirla, 
por una taza de té, 
por apenas una caricia."

No. 231. 
"...este morir incesante, 
tenaz, esta muerte viva, 
¡Oh Dios! que te está matando 
en tus hechuras estrictas, 
en las rosas y en las piedras, 
en las estrellas ariscas 
y en la carne que se gasta 
como una hoguera encendida, 
por el canto, por el sueño, 
por el color de la vista.

...que acaso te han muerto allá 
siglos de edades arriba, 
sin advertirlo nosotros, 
migajas, borra, cenizas 
de ti, que sigues presente 
como una estrella mentida 
por su sola luz, por una 
luz sin estrella, vacía, 
que llega al mundo escondiendo 
su catástrofe infinita."

No. 232. 
"Explicó que los poetas, sin saberlo, anhelaban el mundo de los brujos. Como no son brujos, ni están en el 
camino del conocimiento, lo único que les queda es el anhelo."

No. 233. 
"(...) El conocimiento es poder. Toma mucho tiempo juntar el poder suficiente incluso para hablar de él."

No. 234. 
"No hay requisitos: cualquiera puede llegar a ser hombre de conocimiento; muy pocos llegan a serlo, pero eso 
es natural. Los enemigos que un hombre encuentra en el camino para llegar a ser un hombre de conocimiento 
son de veras formidables, de verdad poderosos; y la mayoría, pues, se pierde."

No. 235. 
"Un hombre de conocimiento es alguien que ha seguido de verdad las penurias de aprender -dijo-. Un hombre 
que, sin apuro, sin vacilación ha ido lo más lejos que puede en desenredar los secretos del poder y el 
conocimiento".

No. 236. 
"(...) sólo a un chiflado se le ocurriría emprender por cuenta propia la tarea de hacerse hombre de 
conocimiento. A un cuerdo hay que hacerle una artimaña para que la emprenda."

No. 237. 
"Don Juan me había definido el desatino controlado como el arte del engaño controlado o el arte de fingirse 
completamente inmerso en el acto del momento; fingiendo tan bien que nadie podría diferenciar esa imitación 
de lo genuino. El desatino controlado no es un engaño en sí, me había dicho, sino un modo sofisticado y 
artístico de separarse de todo sin dejar de ser una parte integral de todo."

No. 238. 
"-Dígame por favor, don Juan, ¿qué es exactamente el desatino controlado? 
Don Juan rió fuerte y produjo un sonido chasqueante golpeándose el muslo con la mano ahuecada. 
-¡Esto es desatino controlado! - dijo, y nuevamente rió y golpeó su muslo. 
¿Qué quiere usted decir...? 
Estoy feliz de que, al cabo de tantos años, finalmente de hayas preguntado por mi desatino controlado, y sin 
embargo no me hubiera importado en lo más mínimo si nunca hubieras preguntado. Pero he decidido sentirme 
feliz, como si me importara que preguntases, como si importara que me importara. ¡ Eso es desatino 
controlado! 
Ambos reímos con ganas. Lo abracé. Su explicación me resultaba deliciosa aunque no acababa de 
comprenderla." 
  
 

No. 239. 
"(...) cuando se quiere a alguien debemos insistir como se debe, como si fuera posible rehacer a los hombres 
(...) Es posible insistir, insistir como es debido, aunque sepamos que lo que hacemos no tiene caso -dijo, 
sonriendo-. Pero primero debemos saber que nuestros actos son inútiles, y luego proceder como si no lo 
supiéramos. Eso es el desatino controlado (...)"

No. 240. 
"Mis actos son sinceros (...) pero son sólo los actos de un actor."

No. 241. 
"(...) me parece un error fatal que tomes las cosas tan en serio -dijo al tomar asiento junto a  mi-. Hay tres 
clases de malos hábitos que usamos una y otra vez al enfrentarnos con situaciones fuera de lo común en esta 
vida. Primero: podemos no hacer caso de lo que está ocurriendo o ha ocurrido, y sentir como si nunca hubiera 
pasado. Ese es el camino del santurrón. Segundo: Podemos aceptar todo tal como se presenta y sentir como si 
supiéramos qué es lo que está pasado. Ese es el camino de los devotos. Tercero: podemos obsesionarnos con 
un suceso porque no podemos descartarlo o porque no podemos aceptarlo de todo corazón. Ese es el camino 
del tonto.¿Tu camino? Hay un cuarto camino, el correcto, el camino del guerrero. Un guerrero actúa como si 
nunca hubiera pasado nada, porque no cree en nada, pero acepta todo tal como se presenta. Acepta sin 
aceptar y descarta sin descartar. Nunca siente como si supiera, ni tampoco siente como si nada hubiera 
pasado. Actúa como si tuviera el control, aunque esté temblando de miedo. Actuar en esa forma disipa la 
obsesión."

No. 242. 
"(...) Dijo que uno de los propósitos de la preparación del guerrero era cortar el desconcierto (...), hasta que el 
guerrero fuese lo bastante fluido para admitirlo todo sin admitir nada." 
 

No. 243. 
"Don Juan me puso la mano en la boca y susurró que un guerrero actuaba como  si supiera lo que hacía, 
aunque en realidad no sabía nada."

No. 244. 
"(...) nuestra suerte como hombres es aprender, para bien o para mal (...) Yo he aprendido a ver y te digo que 
nada importa en realidad; ahora te toca a ti; a lo mejor algún día verás y sabrás si las cosas importan o no. 
Para mí nada importa, pero quizás para ti importe todo (...)"

No. 245. 
"Tus acciones, así como las acciones de tus semejantes en general, te parecen importantes sólo porque has 
aprendido a pensar que son importantes."

N0. 246. 
"(...)Ciertas cosas de tu vida te importan porque son importantes; tus acciones son ciertamente importantes 
para tí, pero para mí, ni una sola cosa es importante ya, ni mis acciones ni las acciones de mis semejantes. 
Pero sigo viviendo porque tengo mi voluntad. Porque he templado mi voluntad a lo largo de toda mi vida, hasta 
hacerla impecable y completa, y ahora no me importa que nada importe (...)"

No. 247. 
"Tú piensas en tus actos - dijo-. Por eso tienes que creer que tus actos son tan importantes como piensas que 
son, cuando en realidad nada de lo que uno hace es de importancia. ¡Nada! Pero entonces, si nada importa en 
realidad(...) ¿cómo puede uno seguir viviendo? Sería más sencillo morir; eso es lo que dices y lo que crees, 
porque estás pensando en la vida, igual que ahora piensas en cómo será ver. Querías que te lo describiera 
para ponerte a pensar en ello, igual que haces con todo lo demás. Sólo que , en el caso de ver, pensar no es lo 
fuerte, así que no puedo decirte cómo es ver. Ahora quieres que te describa las razones de mi desatino 
controlado y sólo puedo decirte que mi desatino controlado se parece mucho a ver; es algo que no se puede 
pensar. (...) Piensas demasiado".

No. 248. 
"Aprendemos a pensar en todo (...) y luego entrenamos nuestros ojos para mirar al mismo tiempo qué 
pensamos de las cosas que miramos. Nos miramos a nosotros mismos pensando ya que somos importantes. ¡ 
Y por supuesto tenemos que sentirnos importantes ! Pero luego, cuando uno aprende a ver, se da cuenta de 
que ya no puede uno pensar en las cosas que mira, y si uno no puede pensar en lo que mira, todo se vuelve 
sin importancia."

N0. 249. 
(...) ¿dice usted que, cuando uno aprende a ver, todo en el mundo entero carece de valor? 
   - No dije de valor. Dije de importancia. Todo es igual y por lo tanto sin importancia. Por ejemplo, no hay 
manera de decir que mis actos son más importantes que los tuyos, o que una cosa es más esencial que otra; 
por lo tanto, todas las cosas son iguales, y al ser iguales carecen de importancia."*

No. 250. 
"(...) en realidad no importa que todo esto sea verdad o no. Aquí es donde el guerrero tiene un punto de ventaja 
sobre el hombre común. Al hombre común le importa que las cosas sean verdad o mentira; al guerrero no. El 
hombre común procede de un modo específico con las cosas que sabe ciertas, y de modo distinto con las 
cosas que sabe no son ciertas. Si se dice que las cosas son ciertas, el actúa y cree en lo que hace. Pero si se 
dice que las cosas no son ciertas, no le importa actuar o no cree en lo que hace. En cambio, un guerrero actúa 
en ambos casos. Si le dicen que las cosas son ciertas, actúa por hacer. Si le dicen que no son ciertas, actúa de 
todos modos por no-hacer. ¿Ves lo que quiero decir?"

No. 251. 
-"¿Cómo ejercita su desatino controlado un hombre de conocimiento en el caso de la muerte de una persona a 
quien ama? 
Tomado de sorpresa, don Juan me miró extrañado. 
-Digamos su nieto Lucio -dije-. ¿Serían desatino controlado los actos de usted en caso de que él muriera? 
-Digamos mi hijo Eulalio, es mejor ejemplo - repuso con calma don Juan-. Lo aplastó un derrumbe cuando 
trabajaba en la construcción de la Carretera Panamericana. La manera como actué con él en el momento de su 
muerte fue desatino controlado. Cuando llegué a la zona de explosivos, casi estaba muerto, pero su cuerpo era 
tan fuerte que seguía moviéndose y pataleando. 
Me puse frente a él y le dije a los muchachos de la cuadrilla que ya no lo acarrearan; me obedecieron y se 
quedaron allí parados alrededor de mi hijo, mirando su cuerpo maltrecho.- Yo también me quedé allí parado, 
pero sin mirar. cambié mis ojos para ver cómo su vida personal se deshacía, se extendía incontrolable más allá 
de sus límites, como una neblina de cristales, porque así es como la vida y la muerte se expanden. Eso fué lo 
que hice en la hora de la muerte de mi hijo. Eso es todo lo que uno podría hacer, y es desatino controlado. Si lo 
hubiera mirado, le habría visto quedarse quieto y habría sentido un grito por dentro, porque ya nunca más 
miraría su hermosa figura caminando por la tierra. En lugar de eso vi su muerte, y no hubo tristeza ni 
sentimiento. Su muerte era igual a todo lo demás."

No. 252. 
"(...)Dijo que ya no iba a explicarme nada, porque las explicaciones sólo me forzaban a ser indulgente."

No. 253. 
"Me disculpé. El me dijo que no me desperdiciara en disculpas tontas que no tenían el poder de cancelar mis 
actos."

No. 254. 
"-Siempre te sientes obligado a explicar tus actos, como si fueras el único hombre que se equivoca en la tierra - 
dijo-. Es tu viejo sentimiento de importancia. Tienes demasiada (...)"

No. 255. 
"-No des explicaciones - dijo don Juan con sequedad-. No hay necesidad. Todos somos tontos, toditos, y tú no 
puedes ser diferente (...)."

No. 256. 
"(...) sólo pude alcanzar el éxito, tras haber obtenido cierto grado de dominio sobre el mundo de mi vida 
cotidiana."

No. 257. 
"(...) Todo comienza con un solo acto que tiene que ser premeditado, preciso y continuo. Si ese acto se lleva a 
cabo por un período de tiempo largo, uno adquiere un sentido de intento inflexible que puede aplicarse a 
cualquier cosa. Si se logra ese intento inflexible el camino queda despejado. Una cosa llevará a la otra hasta 
que el guerrero emplea todo su potencial."

No. 258. 
"La convicción que tienen los nuevos videntes (...) es que una vida de impecabilidad lleva de por si, 
inevitablemente, a un sentido de sobriedad (...) (...) Ellos sostuvieron que los hombres impecables no necesitan 
que alguien los guíe; que por sí solos, mediante el ahorro de su energía pueden hacer todo lo que hacen los 
videntes. Lo único que necesitan es una oportunidad mínima; solamente necesitan estar conscientes de las 
posibilidades que los videntes han descubierto."

No. 259. 
"(...) Se nos ha preparado para esperar instrucciones, enseñanzas, guías, maestros. Y cuando se nos dice que 
no necesitamos de nadie, no lo creemos. Nos ponemos nerviosos, luego desconfiados y finalmente enojados y 
desilusionados. Si necesitamos ayuda no es en cuestión de métodos, sino en cuestión de énfasis. Si alguien 
nos pone énfasis en que necesitamos reducir nuestra importancia personal, esa ayuda es real.

No. 260. 
"-¿No quiere que lo ayude? 
-¡Sólo puedes ayudarme si te lo pido!"

No. 261. 
"Lo que verdaderamente necesitamos es sobriedad, y nadie puede dárnosla, ni ayudarnos a obtenerla, salvo 
nosotros mismos (...) Así que, al fin y al cabo, el procedimiento (...) es la impecabilidad en nuestra vida diaria."

No. 262. 
"(...) la única razón por la cual necesitamos un maestro es para que nos acicatee sin misericordia. De lo 
contrario, nuestra reacción natural es detenernos a felicitarnos por haber avanzado tanto."

No. 263. 
"La única ayuda concreta que has obtenido de mí es que yo ataco tu imagen de sí. Si no fuera por eso estarías 
perdiendo el tiempo conmigo. Esa es la única ayuda real que has obtenido de mí. 
-Usted, don Juan me ha enseñado más que nadie en mi vida -protesté. 
-Te he enseñado muchas cosas a fin de fijar tu atención -dijo-. Pero tú jurarías que esa enseñanza ha sido la 
parte importante. Y no es así. Hay muy poco valor en la instrucción. Los brujos sostienen que el descenso del 
espíritu es lo único que importa (...) Y (...) como bien lo sabes, depende del aumento de energía y no de la 
instrucción."

No. 264. 
"(...) Dijo que a un guía se le llama "nagual" y que el nagual es un hombre o una mujer dotado de extraordinaria 
energía; un maestro dotado de sensatez, paciencia e increíble estabilidad emocional (...) 
Su extraordinaria energía les permite ser un viaducto que canaliza y transmite, a quien fuera, la paz, la 
armonía, la risa, el conocimiento, directamente de la fuente (...)"

No. 265. 
"-Un nagual jamás le deja saber a nadie que él controla todo -me dijo-. Un nagual va y viene sin dejar huella. 
Esa libertad es lo que lo hace nagual."

No. 266. 
"(...) la característica de la gente normal es que compartimos una daga metafórica: la preocupación con nuestro 
reflejo. Con esa daga nos cortamos y sangramos. La tarea de las cadenas de nuestro reflejo es darnos la idea 
de que todos sangramos juntos, de que compartimos algo maravilloso: nuestra humanidad. Pero si 
examináramos lo que nos pasa, descubriríamos que estamos sangrando a solas, que no compartimos nada, y 
que todo lo que hacemos es jugar con una obra del hombre: nuestro predecible reflejo."

No. 267. 
"La importancia personal no es algo sencillo e ingenuo (...) Por una parte, es el núcleo de todo lo que tiene 
valor en nosotros, y por otra, el núcleo de toda nuestra podredumbre. Deshacernos de ella requiere de una 
obra maestra de estrategia (...)" 
 

No. 268. 
"Te tomas demasiado en serio (...) Te das demasiada importancia. ¡Eso hay que cambiarlo! Te sientes de lo 
más importante, y eso te da pretexto para molestarte con todo. Eres tan importante que puedes marcharte así 
no mas si las cosas no te salen a tu modo. Sin duda piensas que con eso demuestras tener carácter. ¡Eres 
débil y arrogante!"

No. 269. 
"(...) Mientras te sientas lo más importante del mundo, no puedes apreciar en verdad el mundo que te rodea. 
Eres como caballo con anteojeras: nada más te ves tú mismo, ajeno a todo lo demás."

No. 270. 
"(...) La importancia personal es nuestro mayor enemigo. Piénsalo, aquello que nos debilita es sentirnos 
ofendidos por los hechos y malhechos de nuestros semejantes. Nuestra importancia personal requiere que 
pasemos la mayor parte de nuestras vidas ofendidos por alguien."

No. 271. 
"Los guerreros combaten la importancia personal como cuestión de estrategia, no como cuestión de fe (...) Tu 
error es entender lo que digo en términos de moralidad."

No. 272. 
"El sentirse importante es una verdadera tiranía (...) Nos hace unos enojones insufribles. Debemos trabajar sin 
descanso para acabar con eso." 
  
 

No. 273. 
"(...) Los guerreros se preparan para tener conciencia , y la conciencia total solo llega cuando ya no queda en 
ellos nada de importancia personal. Sólo cuando son nada se convierten en todo."

No. 274. 
"(...) Sentirse importante lo hace a uno pesado, rudo y vanidoso. Para ser hombre de conocimiento se necesita 
ser liviano y fluido.

No. 275. 
"Don Juan explicó que el error de cualquier persona que se enfrenta a un pinche tirano es no tener una 
estrategia en la cual apoyarse; el defecto fatal es tomar demasiado en serio los sentimientos propios, así como 
las acciones de los pinches tiranos. Los guerreros por otra parte, no solo tienen una estrategia bien pensada, 
sino que están también libres de la importancia personal. Lo que acaba con su importancia personal es haber 
comprendido que la realidad es una interpretación que hacemos (...)."

No. 276. 
"(...) Florinda admitió que siempre supo que era hermosa. Dijo que la belleza es un demonio que se engendra y 
prolifera cuando se le admira. Me aseguró que podía decir sin la menor duda que ese demonio es el más difícil 
de vencer y que si yo examinaba la gente hermosa encontraría a los seres más infelices que se puedan 
imaginar. 
(...) Son seres desdichados, créemelo. (...) Aguijonéalos. Dales a saber que no estás de acuerdo con su idea 
de que son hermoso y por eso importantes. Vas a ver lo que pasa."

No. 277. 
"El escarabajo surgió de un hoyo profundo y se detuvo a pocos centímetros de mi cara. Parecía mirarme, y por 
un instante sentí que cobraba conciencia de mi presencia, tal vez como yo advertía la presencia de mi muerte. 
Experimenté un estremecimiento. El escarabajo y yo no éramos tan distintos, después de todo. La muerte 
como una sombra, nos acechaba a ambos detrás del peñasco. Tuve un extraordinario momento de júbilo. El 
escarabajo y yo estábamos a la par. Ninguno era mejor que el otro. Nuestra muerte nos igualaba. 
Mi júbilo y mi alegría fueron tan grandes que eché a llorar. Don Juan tenía razón. Siempre había tenido razón. 
Yo vivía en un mundo lleno de misterio y, como todos los demás, era un ser lleno de misterio, y sin embargo no 
tenía más importancia que un escarabajo (...)"

No. 278. 
"Ser cazador significa que uno conoce mucho (...) Significa que uno puede ver el mundo en formas distintas. 
Para ser cazador hay que estar en perfecto equilibrio con todo lo demás; de lo contrario la caza sería una faena 
sin sentido. Por ejemplo, hoy agarramos una culebrita. Tuve que pedirle disculpas por quitarle la vida tan de 
repente y tan definitivamente; hice lo que hice sabiendo que mi propia vida se cortará algún día en forma muy 
semejante: repentina y definitiva. Así que, a fin de cuentas, nosotros y las culebritas estamos parejos (...)"

No. 279. 
"(...) Hay en tí algo muy torcido y yo sé lo que es. Nada más me estas llevando la corriente. Toda tu vida le has 
llevado la corriente a todo el mundo y eso, claro, te coloca automáticamente por encima de todos y de todo. 
Pero tú mismo sabes que eso no puede ser. Eres sólo un hombre, y tu vida es demasiado breve para abarcar 
todas las maravillas y todos los horrores de este mundo prodigioso. Por eso, tu manera de darle cuerda a la 
gente es una cosa asquerosa que te hace quedar muy mal."

No.280. 
"Explicó que los brujos habían desenmascarado a la importancia personal, encontrando que es, en realidad, la 
compasión por sí mismo disfrazada. 
  -No parece posible, pero así es -me aseguró-. El verdadero enemigo y la fuente de la miseria del hombre es la 
compasión por sí mismo. Sin cierto grado de compasión por sí mismo, el hombre no podría existir. Sin 
embargo, una vez que esta compasión se emplea, desarrolla su propio impulso y se transforma en importancia 
personal.

No. 281. 
"-Cada uno de nosotros tiene un diferente grado de apego a su imagen de sí (...) Y ese apego se hace sentir 
como una necesidad. Por ejemplo, antes de que yo iniciara el camino del conocimiento, mi vida era una 
necesidad incesante. Años después de que el nagual Julian me tomara bajo su tutela yo seguía igualmente 
lleno de necesidad, quizá hasta más que antes. 
Pero hay ejemplos de personas, brujos o personas corrientes, que no necesitan de nadie. Obtienen paz, 
armonía, risa, conocimiento, directamente del espíritu. No necesitan intermediarios. Tu caso y el mío son 
diferentes (...)"

No.282. 
"(...) Tomemos de nuevo el tenerte lástima a tí mismo. Te era útil porque te sentías importante y digno de que 
mejores condiciones, de mejor trato, o bien porque no deseabas asumir la responsabilidad por aquello que 
despertaba la compasión por ti mismo (...)"

No. 283. 
(...) al borrar tu historia personal, le quitaste el uso al tener lástima por ti mismo; para que la compasión por ti 
mismo funcionara tenías que sentirte importante, irresponsable, inmortal. Cuando esos sentimientos se 
alteraron en alguna forma, ya no te fue posible tenerte lástima.

No. 284. 
"Don Juan dijo que su benefactor (...) insistía en que (...) comprendiera que no tener compasión no significaba 
ser grosero; ser astuto no significaba ser cruel; tener paciencia no significaba ser negligente y ser simpático no 
significaba ser estúpido.   Le enseñó que esas cuatro disposiciones de ánimo debían ser perfeccionadas hasta 
que fueran tan sutiles que nadie las pudiera notar (...) 
  (...) - No tengas compasión de nadie, pero sé encantador (...) Sé astuto, pero muy decente. Ten paciencia, 
pero sé activo. Debes ser muy simpático y al mismo tiempo aniquilador (...)"

No. 285 
"(...) Decía que un guerrero no sentía compasión por nadie. Para él, sentir compasión implicaba desear que la 
otra persona fuese como uno, estuviese en el lugar de uno; y que esa es la razón por la que se da una mano 
(....)"

No. 286. 
"(...) Desde el momento que los guerreros son incapaces de sentir compasión por sí mismos, tampoco pueden 
sentir compasión por nadie. Sin la fuerza impulsora de la lástima por sí mismo, la compasión no tiene sentido. 
  -¿Quiere usted decir, don Juan, que a un guerrero nadie le importa? 
En cierto modo, sí. Para un guerrero todo comienza y termina en sí mismo. Sin embargo, su contacto con lo 
abstracto lo hace superar sus sentimientos de importancia personal. Así, el yo se convierte en algo abstracto, 
algo sin egoísmo."

No. 287. 
"(...) Un guerrero toma su suerte, sea la que sea, y la acepta con la máxima humildad. Se acepta con humildad 
así como es, no como base para lamentarse, sino como base para su lucha y su desafío. 
Nos demoramos mucho para comprender eso y vivirlo por entero. Yo, por ejemplo, odiaba mencionar la palabra 
humildad. Soy un indio, y los indios siempre hemos sido humildes y no hemos hecho nada más que agachar la 
cabeza. Yo pensaba que la humildad no tenía nada que ver con el camino del guerrero. ¡Me equivocaba!. 
Ahora sé que la humildad del guerrero no es la humildad del pordiosero. El guerrero no agacha la cabeza ante 
nadie, pero, al  mismo tiempo, tampoco permite que nadie agache la cabeza ante él. En cambio, el pordiosero 
a la menor provocación pide piedad de rodillas y se echa al suelo a que lo pise cualquiera a quien considera 
más encumbrado; pero al mismo tiempo, exige que alguien más bajo que él le haga lo mismo. 
Por eso te dije hace rato que no entiendo lo que debe sentir un maestro. Yo sólo conozco la humildad del 
guerrero, y eso jamás me permitirá ser el amo de nadie."

No. 288. 
"(...) La confianza de un guerrero no es la confianza del hombre  común. El hombre común busca la certeza en 
los ojos del espectador y llama a eso confianza en sí mismo. El guerrero busca la impecabilidad en sus propios 
ojos y llama a eso humildad. El hombre común está enganchado a sus prójimos; mientras que el guerrero sólo 
depende de sí mismo. Andas en pos de lo  imposible. Buscas la confianza del hombre común, cuando deberías 
buscar la humildad del guerrero. hay una gran diferencia entre las dos. la confianza implica saber algo con 
certeza; la humildad implica ser impecable en los propios actos y sentimientos."

No. 289 
"-Mi benefactor no era partidario de regalar el conocimiento -dijo don Juan-. Creía que el conocimiento 
impartido de ese modo carecía de efectividad. Nunca estaba disponible cuando se lo necesitaba. Por otro lado, 
si el conocimiento era tan sólo insinuado, la persona que estaba interesada en él idearía el medio de 
alcanzarlo."

No. 290 
"La Gorda narró (...) el acecho que ella misma había realizado a su costumbre de comer en exceso. El Nagual 
le había sugerido comenzar por el ataque a la parte más importante de tal hábito, relacionada con su trabajo de 
lavandera, pues ingería todo aquello que le ofrecían los clientes al hacer su recorrido, casa por casa, 
recogiendo ropa sucia. Confiaba en que el Nagual le dijese que hacer, pero el se limitó a reir y hacerle burla, 
afirmando que tan pronto como él le propusiera hacer algo, ella se esforzaría por no hacerlo. Insistió en que así 
eran los seres humanos: les encanta que se les diga lo que deben hacer, pero les gusta mucho más resistirse a 
hacerlo, de modo que llegan a aborrecer a quien los ha aconsejado."

No. 291 
"-Qué puedo hacer por la Gorda? - pregunté. 
 - Nada - contestó-. Los actos de darse cuenta son siempre personales."

No. 292. 
"(...) Lo más difícil del mundo, para un guerrero, es dejar ser a los otros (...)"

No. 293. 
"(...) No creerás que es posible andar por la calle recogiendo gente para auxiliarla, ¿verdad?"

No. 294. 
"(...) No sé que cosa cambiar ni por qué cambiar cualquier cosa en mis semejantes."

No. 295 
 "Me importan tanto mis semejantes (...) que no hago nada por ellos. No sabría qué hacer. Y si hiciera algo, 
siempre tendría la irritante sensación de estarles imponiendo mi voluntad con mis regalos."

No. 296 
"(...) Los que se preocupan por los demás se preocupan por sí mismos y exigen que se reconozcan los méritos 
de quien lo merezca."

No. 297 
  "(...) para un espectador, ajeno a la situación, la conducta de los brujos podría parecer maliciosa, cuando en 
realidad no era nada menos que impecable. 
  (...)Los actos maliciosos son llevados a cabo por aquellos que buscan el provecho propio. Los brujos,  por otra 
parte, actúan con  un  propósito ulterior que no tiene nada que ver con el proverbio personal. El hecho de que 
disfruten con su actos no se cuenta como provecho, sino más bien como una característica de su 
temperamento. El hombre común y corriente actúa sólo si hay alguna oportunidad de beneficiarse. Los 
guerreros, por otro lado, actúan, no por el beneficio, sino por el espíritu."

No. 298 
  "(...) como quizá veas algún día, un hombre es un huevo luminoso ya sea un limosnero o un rey, y no hay 
manera de cambiar nada; o mejor dicho, ¿qué podría cambiarse en ese huevo luminoso? ¿Qué?."

No. 299. 
"(...) La impecabilidad de un guerrero consiste en dejar ser y apoyar a los demás en lo que realmente son. 
Desde luego, eso significa confiar en que los otros son también guerreros impecables. 
  -¿Y si no son guerreros impecables? 
  -<entonces tu deber es ser impecable y no decir palabra (...)"

No. 300 
"(...) no puede hacerse nada peor que enfrentar sin más ni más a los seres humanos" 
 

No. 301 
"Si queremos parar a nuestros semejantes, siempre hay que estar fuera del círculo que los oprime. En esa 
forma se puede dirigir la presión."

No. 302 
  "(...) el mundo de las gentes sube y baja y las gentes suben y bajan con su mundo (...) no tenemos por qué 
seguirlas en sus subidas y bajadas."

No. 303. 
"(...) él dijo que muchas cosas podían volver loco al hombre, sobre todo si no tenía la decisión, el propósito 
necesario para aprender; pero cuando el hombre poseía una intención clara y recia, los sentimientos no 
resultaban en modo alguno un obstáculo, pues era capaz de controlarlos."

No. 304. 
"Te importa demasiado querer a los otros o que te quieran a ti (...) Un hombre de conocimiento quiere, eso es 
todo. Quiere lo que se le antoja o a quien se le antoja, pero usa su desatino controlado para andar sin pena ni 
cuidado. Lo contrario de lo que tú haces ahora. Que los otros lo quieran o no lo quieran a uno no es todo lo que 
se puede hacer como hombre. 
(...) -Piénsalo -dijo-."

No. 305. 
" -Nuestros sentimientos establecen límites alrededor de cualquier cosa (...) Mientras más queremos algo, más 
fuerte es el cerco (...)"

No. 306. 
"(...) para una persona especial no hay que tener más que buenas palabras."

No. 307. 
"Don Juan estaba de un humor insólito. Se veía casi nervioso, angustiado. Parecía dispuesto a hablar por 
iniciativa propia (...) Sus ojos tenían un brillo extraño que sólo había visto unas cuantas veces antes. Al decirle 
lo que pensaba de su extraña actitud, él respondió que se sentía dichoso en mi nombre, que, como guerrero, 
podía regocijarse en los triunfos de sus semejantes, si eran triunfos del espíritu (...)"

No. 308. 
"Don Juan se incorporó de su banca favorita. Se volvió hacia mí. Sus ojos estaban brillantes, en paz. (...) quiero 
a mis semejantes -dijo-. Por ejemplo, si resultara que fueses tan estúpido como para fracasar en tu tarea, 
tienes que tener por lo menos suficiente energía para mover tu punto de encaje y venir a esta banca. 
Siéntate aquí durante un momento, libre de pensamientos y deseos; yo trataré de venir a recogerte de 
dondequiera que esté. Te prometo que procuraré hacerlo. 
Explotó en una gran carcajada, como si su promesa fuera demasiado ridícula para ser creída. 
-Esas palabras deberían decirse ya entrada la tarde -dijo, aún riendo-. Nunca en la mañana. La mañana lo 
hace a uno sentirse optimista y palabras como ésas pierden significado."

No. 309. 
"(...) el verdadero afecto no puede ser una inversión (...)"

No. 310 
"Qué estará haciendo a esta hora mi andina y dulce Rita 
de Junco y capulí; 
ahora que me asfixia Bizancio, y que dormita 
la sangre, como flojo cognac, dentro de mí.

Dónde estarán sus manos que en actitud contrita 
planchaban en las tardes blancuras por venir, 
ahora, en esta lluvia que me quita 
las ganas de vivir.

Qué será de su falda de franela; de sus 
afanes; de su andar; 
de su sabor a cañas de mayo del lugar.

Ha de estarse a la puerta mirando algún celaje, 
y al fin dirá temblando "Que frío hay...¡Jesús!" 
y llorará en las tejas un pájaro salvaje."

No. 311. 
"No tengo historia personal (...) Un día descubrí que la historia personal ya no me era necesaria y la dejé, igual 
que la bebida."

No. 312. 
"Poco a poco tienes que crear una niebla a tu alrededor; debes borrar todo 
cuanto te rodea hasta que nada pueda darse por hecho, hasta que nada sea ya cierto. Tu problema es que 
eres demasiado cierto. Tus empresas son demasiado ciertas; tus humores son demasiado ciertos. No tomes 
las cosas por hechas. Debes empezar a borrarte. 
¿Para qué? -pregunté belicoso. 
Se me aclaró que don Juan me estaba dando reglas de conducta. A lo largo de toda mi vida, yo había llegado 
al punto de ruptura cuando alguien trataba de decirme que hacer; la sola idea de que me dijeran que hacer me 
ponía de inmediato a la defensiva. 
-Dijiste que querías aprender los asuntos de las plantas -dijo él calmadamente-. ¿Quieres recibir algo a cambio 
de nada? ¿Qué te crees que es esto? Quedamos en que tu me harías preguntas y yo te diría lo que sé. Si no te 
gusta, no tenemos nada más que decirnos. 
Su terrible franqueza me despertó resentimiento y a regañadientes concedí que él tenía la razón. 
-Entonces mírala por este lado -prosiguió-. Si quieres aprender los asuntos de las plantas, como en realidad no 
hay nada que decir de ellas, debes, entre otras cosas borrar tu historia personal. 
¿Cómo? -pregunté. 
-Empieza por lo fácil, como no revelar lo que verdaderamente haces. Luego debes dejar a todos los que te 
conozcan bien. Así construirás una niebla en tu alrededor."

No. 313. 
"Cuando uno no tiene historia personal (..) nada de lo que uno dice puede tomarse como una mentira. Tu 
problema es que tienes que explicarle todo a todos, por obligación, y al mismo tiempo quieres conservar la 
frescura, la novedad de lo que haces. Bueno, pues como no puedes sentirte estimulado después de explicar 
todo lo que has hecho, dices mentiras para seguir en marcha."

No. 314. 
"Verás (...): sólo tenemos una alternativa: o tomamos todo por cierto, o no. Si hacemos lo primero, terminamos 
muertos de aburrimiento con nosotros mismos y con el mundo. Si hacemos lo segundo y borramos la historia 
personal, creamos una niebla a nuestro alrededor, un estado muy emocionante y misterioso en el que nadie 
sabe por dónde va a saltar la liebre, ni siquiera nosotros mismos."

No. 315. 
"Cuando nada es cierto nos mantenemos alertas, de puntillas todo el tiempo -dijo él-. Es más emocionante no 
saber detrás de cuál matorral se esconde la liebre, que portarnos como si conociéramos todo." 
 

No. 316. 
"Lo malo es que, una vez que te conocen, te dan por hecho, y desde ese momento no puedes ya romper el 
lazo de sus pensamientos (...)"

No. 317. 
"(...) Afirmó que mi padre era un ejemplo de lo que él tenía en mente. Me instó a recordar lo que mi padre 
pensaba de mí. 
-Tu padre conoce todo lo tuyo -dijo-. Así, pues, te tiene resuelto por completo. Sabe quien eres y qué haces, y 
no hay poder sobre la tierra que lo haga cambiar de parecer acerca de ti. 
Don Juan dijo que todos cuantos me conocían, tenían una idea sobre mí, y que yo alimentaba esa idea con 
todo cuanto hacía. 
¿No ves? -preguntó con dramatismo-. Debes renovar tu historia personal contando a tus padres y tus amigos 
todo cuanto haces. En cambio, si no tienes historia personal, no se necesitan explicaciones; nadie se enoja ni 
se desilusiona con tus actos. Y sobre todo, nadie te amarra con sus pensamientos."

No. 318. 
"Vale más borrar toda historia personal (...) porque eso nos libera de la carga de los pensamientos ajenos."

No. 319. 
"No vamos a ponernos a revivir ninguna experiencia (...) No es dable que le des tal atención a los hechos 
pasados. Podemos tocarlos, pero sólo como referencia."

No. 320. 
"¿Cómo puede uno dejar su historia personal? -pregunté en tono de discusión. 
-Primero hay que tener el deseo de dejarla -dijo-. Y luego tiene uno que cortársela armoniosamente, poco a 
poco."

No. 321. 
"De ahora en adelante -dijo él-, debes simplemente enseñarle a la gente lo que quieras enseñarle, pero sin 
decirle nunca con exactitud cómo lo has hecho."

No. 322. 
"(...) A mí en lo personal me gusta la libertad ilimitada de ser desconocido. Nadie me conoce con certeza 
constante, como te conocen a ti, por ejemplo."

No. 323. 
"Debes aprender a ponerte adrede al alcance y fuera del alcance (...) Como anda tu vida ahora, estás todo el 
tiempo al alcance sin saberlo."

No. 324. 
"Tus problemas ahora surgen de allí. Cuando estás escondido, todo el mundo sabe que estás escondido, y 
cuando no, te pones en medio del camino para que cualquiera te dé un golpe."

No. 325. 
"Debes ponerte fuera del alcance(...) Debes rescatarte de en medio del camino. Todo tu ser está allí, de modo 
que no tiene caso esconderte; sólo te figuras que estás escondido. Estar en medio del camino significa que 
todo el que pasa mira tus ires y venires." 
 

No. 326. 
"(...) ponerte fuera del alcance no significa ocultarse ni guardar secretos, sino ser inaccesible."

No. 327. 
"Ponerse fuera del alcance significa que evitas, a propósito, agotarte a ti mismo y a los otros (...) Significa que 
no estás hambriento y desesperado, como el pobre hijo de puta que siente que no volverá a comer y devora 
toda la comida que puede,¡todas las cinco perdices!"

No. 328. 
"(...) ser inaccesible no significa esconderse ni andar con secretos -dijo él calmadamente-. Tampoco significa 
que no puedas tratar con la gente. Un cazador usa su mundo lo menos posible y con ternura, sin importar que 
el mundo sean cosas o plantas, o animales, o personas o poder. Un cazador tiene trato íntimo con su mundo y 
sin embargo es inaccesible para ese mismo mundo (...) Es inaccesible porque no exprime ni deforma su 
mundo. Lo toca levemente, se queda cuanto necesita quedarse, y luego se aleja raudo, casi sin dejar señal 
alguna."

No. 329. 
"(...) No tiene caso esconderte si todo el mundo sabe que estás escondido."

No. 330. 
"Ser inaccesible significa tocar lo menos posible el mundo que te rodea. No comes cinco perdices; comes una. 
No dañas las plantas solo para hacer una fosa para barbacoa. No te expones al poder del viento a menos que 
sea obligatorio. No usas ni exprimes a la gente hasta dejarla en nada, y menos a la gente que amas."

No. 331. 
"Un cazador sabe que atraerá caza a sus trampas una y otra vez, así que no se preocupa. Preocuparse es 
ponerse al alcance sin quererlo. Y una vez que te preocupas, te agarras a cualquier cosa por desesperación; y 
una vez que te aferras, forzosamente te agotas o agotas la cosa o la persona de la que estés agarrado."

No. 332. 
"(...) En un tiempo de mi vida yo, al igual que tú, me ponía en medio del camino una y otra vez, hasta que no 
quedaba nada de mí para ninguna cosa, excepto si acaso para llorar. Y eso hacía, igual que tú (...) Pero un 
buen día me cansé y cambié. Digamos que un día, cuando me estaba haciendo cazador, aprendí el secreto de 
estar al alcance y fuera del alcance."

No. 333. 
"Aquellos primeros nuevos videntes sirvieron a todo el mundo. Como enfocaban su ver en el acto de conferir la 
vida, estaban llenos de amor y bondad. Pero eso no impidió que la muerte los arrollara. Estaban rebosantes de 
amor, pero eran tan vulnerables al igual que los antiguos videntes, que estaban rebosantes de morbidez. 
Dijo que resultaba inadmisible para los nuevos videntes de hoy en día, quedarse desamparados después de 
una vida de disciplina y trabajo, al igual que aquellos que nunca tuvieron propósito en sus vidas."

No. 334. 
"(...) La meta de un brujo es durar, es decir, no corre riesgos innecesarios (...)"

No. 335. 
"Así pues, como puedes entender muy bien, entregarte a tus caprichitos no es sólo estúpido y un desperdicio 
total, sino que también es perjudicial, Un guerrero que se agota no puede vivir (...)"

No. 336. 
"(...) Nada se gana forzando las cosas. Si quieres sobrevivir, debes ser claro como el cristal y estar 
mortalmente seguro de ti mismo."

No. 337. 
"Cuando tiene que actuar con sus semejantes, un guerrero sigue el hacer de la estrategia. En ese hacer no hay 
victorias ni derrotas. En ese hacer solo hay acciones."

No. 338. 
"Le pregunté qué implicaba el hacer de la estrategia. 
-Implica que uno no está a merced de la gente -repuso-. En esa fiesta, por ejemplo, fuiste un payaso, no 
porque conviniera a tus propósitos el ser un payaso, sino porque te colocaste a merced de aquella gente. 
Nunca tuviste el menor dominio y por eso tuviste que salir huyendo. 
-¿Qué debía haber hecho? 
-No ir a la fiesta, o bien ir a fin de cumplir un acto específico."

No. 339. 
"(...) fuiste a la fiesta a matar el tiempo, como si hubiera tiempo que matar. Eso te debilitó. 
-¿Quiere usted decir que no debo ir a fiestas? 
-No, no digo eso. Puedes ir donde se te antoje, pero si vas, debes aceptar la entera responsabilidad de ese 
acto. Un guerrero vive su vida estratégicamente. Sólo asiste a una fiesta o a una reunión así, en caso de que 
su estrategia lo pida. Eso significa, desde luego, que tiene dominio total y realiza todos los actos que considera 
necesarios."

No. 340. 
"Los guerreros hacen inventarios estratégicos (...) Hacen listas de sus actividades y sus intereses. 
Y luego deciden cuáles de ellos pueden cambiarse para, de ese modo, dar un descanso a su gasto de 
energía."

No. 341. 
"Tu problema es que confundes el mundo con lo que la gente hace. Pero tampoco eres el único. 
Todos lo hacemos. Las cosas que la gente hace son los resguardos contra las fuerzas que nos rodean; lo que 
hacemos como gente nos da consuelo y nos hace sentirnos seguros; lo que la gente hace es por cierto muy 
importante, pero sólo como resguardo. Nunca aprendemos que las cosas que hacemos como gente son sólo 
resguardos, y dejamos que dominen y derriben nuestras vidas. 
De hecho, podría decir que para la humanidad lo que hace es más grande y más importante que el mundo 
mismo."

No. 342. 
     "(...) un guerrero elige los elementos que forman su mundo. Elige con deliberación, pues cada elemento que 
escoge es un escudo que lo protege de los ataques de las fuerzas que él lucha por usar (...)"

No. 343. 
     "(...) Tus antiguos resguardos ya no son seguros. 
    -¿Qué es lo que debería hacer? 
    -Actuar como un guerrero y elegir los elementos de tu mundo. Ya no puedes rodearte de cosas a la loca. Te 
digo esto de la manera más seria. Ahora, por primera vez, no estás seguro de tu antigua forma de vivir. 
    (...) Para ese propósito deberás haber elegido cierto número de cosas que te den paz y placer (...)"

No. 344. 
 "-No es posible vivir estratégicamente todo el tiempo -dije-. Imagínese que alguien lo está esperando con un 
rifle de alta potencia con mira telescópica; puede darle con exactitud a quinientos metros de distancia. 
¿Qué haría usted? 
Don Juan me miró con aire de incredulidad y luego se echó a reír. 
-¿Qué haría usted? -insistí. 
-¿Si alguien me está esperando con un rifle de mira telescópica? -dijo, obviamente en son de burla. 
 -Si alguien está escondido fuera de vista, esperándolo. No tiene usted el menor chance.  No puede parar una 
bala. 
-No, no puedo. Pero sigo sin entender lo que quieres decir. 
-Quiero decir que toda su estrategia no puede servirle de nada en una situación así. 
-Ah, pero sí sirve. Si alguien me está esperando en un sitio con un rifle de alta potencia con mira telescópica, 
sencillamente no llego a ese sitio."

No. 345. 
"(...) los guerreros eligen su campo de batalla -me dijo-. Un guerrero sólo entra en batalla cuando sabe todo lo 
que puede acerca del campo de lucha (...)"

No. 346. 
"Cuando se enfrentan a una fuerza superior con la que no pueden lidiar, los guerreros se retiran por un 
momento (...) Dejan que sus pensamientos corran libremente. Se ocupan de otras cosas. Cualquier cosa puede 
servir."

No. 347. 
"-Todo lo que puedo decirte -dijo don Juan- es que un guerrero nunca está disponible; nunca está parado en el 
camino esperando las pedradas. Así corta al mínimo el chance de lo imprevisto. Lo que tú llamas accidentes 
son casi siempre muy fáciles de evitar, excepto para los tontos que viven por las puras."

No. 348. 
     "(...) uno tiene que ser completamente humilde y no cargar nada que uno tenga que defender, ni siquiera su 
propia persona; la persona de uno debe protegerse, pero no defenderse (...)"

No. 349. 
 "(...) recordé que él me había preguntado cuando estábamos a salvo en la cima, si me sentía ofendido por el 
ataque del felino. Yo le había asegurado que era absurdo que me sintiera ofendido, y él me había contestado 
que debía de hacer lo mismo con la gente. Si me atacaban debería protegerme o quitarme de en medio, pero 
sin sentirme moralmente ofendido ni perjudicado.

No. 350. 
“No tiene caso quejarse (...) De ahora en adelante lo que importa es la estrategia de tu vida.”

No. 351. 
“Un guerrero vive estratégicamente – dijo sonriendo -. Un guerrero jamás lleva cargas que no puede soportar.”

No. 352. 
"(...) Los brujos tienen una inclinación peculiar. Viven exclusivamente a la sombra de un sentimiento cuya mejor 
descripción serían las palabras "y sin embargo...". Cuando todo se les viene abajo, los brujos aceptan la 
situación. "Es algo terrible", dicen, pero inmediatamente escapan a la sombra del "y sin embargo."

No. 353. 
"(...) en su vida cotidiana el guerrero elige seguir el camino con corazón. La constante preferencia por el camino 
con corazón es lo que lo diferencia del hombre común. El guerrero sabe que un camino tiene corazón cuando 
es uno con él, cuando experimenta gran paz y placer al atravesar su largo (,,,)".

No.354. 
"(...) el camino sin corazón se vuelve contra los hombres y los destruye. No se necesita gran cosa para morir, y 
buscar la muerte es no buscar nada."

No. 355. 
"(...) Un camino sin corazón nunca es disfrutable. Hay que trabajar duro tan sólo para tomarlo. En cambio un 
camino con corazón es fácil: no te hace trabajar por tomarle el gusto."

No. 356 
"(..) Cualquier cosa es un camino entre cantidades de caminos. Por eso debes tener siempre presente que un 
camino es sólo un camino; si sientes que no deberías seguirlo, no debes seguir en él bajo ninguna condición 
(...)"

No. 357. 
"(...) Todos los caminos son lo mismo: no llevan a ninguna parte. Son caminos que van por el matorral. Puedo 
decir que en mi propia vida he recorrido caminos largos, largos, pero no estoy en ninguna parte. Ahora tiene 
sentido la pregunta de mi benefactor. ¿Tiene corazón este camino? Si tiene, el camino es bueno; si no, de 
nada sirve. Ningún camino lleva a ninguna parte, pero uno tiene corazón y el otro no. Uno hace gozoso el viaje; 
mientras lo sigas, eres uno con él. El otro te hará maldecir tu vida. Uno te hace fuerte; el otro te debilita."

No. 358 
"(...) Para mí sólo recorrer los caminos que tienen corazón. Ésos recorro, y la única prueba que vale es 
atravesar todo su largo. Y ésos recorro mirando, mirando sin aliento."

.No. 359.

 "-Mi risa, así como todo cuanto hago, es de verdad -dijo don Juan-, pero también es desatino controlado por- 
que es inútil; no cambia nada y sin embargo lo hago. 
 -Pero según yo lo entiendo, don Juan, su risa no es inútil. Lo hace a usted feliz. 
 -¡No! Soy feliz porque escojo mirar las cosas que me hacen feliz, y entonces mis ojos captan su filo gracioso y 
me río. Te lo he dicho incontables veces, siempre hay que escoger un camino con corazón para estar lo mejor 
posible, quizá para poder reír todo el tiempo."

No. 360. 
"(...) un hombre de conocimiento elige un camino con corazón y lo sigue; y luego mira y se regocija y ríe; y 
luego ve y sabe. Sabe que su vida se acabará en un abrir y cerrar de ojos; sabe que él, así como todos los 
demás, no va a ninguna parte; sabe, porque ve, que nada es más importante que lo demás. En otras palabras, 
un hombre de conocimiento no tiene honor, ni dignidad, ni familia, ni nombre, ni tierra; solo tiene vida que vivir, 
y en tal condición su única liga con sus semejantes es su desatino controlado. Así, un hombre de conocimiento 
se esfuerza, y suda, y resuella, y si uno lo mira es como cualquier hombre común, excepto que el desatino de 
su vida está bajo control. Como nada le importa más que nada, un hombre de conocimiento escoge cualquier 
acto, y lo actúa como si le importara. Su desatino controlado lo lleva a decir que lo que él hace importa y lo 
lleva a actuar como si importara, y sin embargo él sabe que no importa; de modo que, cuando completa sus 
actos se retira en paz, sin pena ni cuidado de que sus actos fueran buenos o malos, o tuvieran efecto o no."

No. 361. 
"(...) Yo digo que es inútil desperdiciar la vida en un solo camino, sobre todo si ese camino no tiene corazón."

No. 362. 
"(...) cuando uno por fin se da cuenta de que ha tomado el camino sin corazón, el camino está ya a apunto de 
matarlo. En esas circunstancias muy pocos hombres pueden pararse a considerar, y más pocos aún pueden 
dejar el camino."

No. 363. 
"El acto sexual es siempre una donación de conciencia aunque ese regalo no se consolide y cree un nuevo ser 
viviente (...)"

No. 364. 
"(...) Yo siempre te he dicho que la energía sexual es algo de extrema importancia y que debe ser controlada y 
usada con mucho tino. Nunca te gustó esa proposición porque crees que yo hablo de control en términos de 
moralidad (...)"

No. 365. 
"(...) la falacia del hombre es actuar con total desdén por el misterio de la existencia y creer que el sublime acto 
de conceder vida y conciencia es simplemente un impulso físico que uno puede distorsionar a voluntad."

No. 366. 
"(...) La sensualidad del hombre no tiene nada de malo. Lo que está mal es la ignorancia que obliga al hombre 
a pasar por alto su naturaleza mágica (...)"

No. 367. 
"(...) Jamás en mi vida había visto a una mujer tan hermosa, tan dormida y tan desnuda (...)"

No. 368. 
  "(...) la gente vacía es como las lombrices, que miran a su alrededor antes de avanzar, retroceden y luego 
recorren otro brevísimo trecho. La gente completa siempre anda a saltos, da saltos mortales, y las más de las 
veces, aterriza de cabeza, pero a ellos no les importa."

No. 369. 
"Eres demasiado débil (...) Te apuras cuando deberías esperar, pero esperas cuando deberías darte prisa. 
Piensas demasiado (...)"

No. 370 
"Por supuesto que insisto que todos cuantos me rodean piensen con claridad -dijo-. Pero también explico a 
quien me quiera escuchar, que el único modo de pensar con claridad es no pensar en absoluto. Yo creía que tu 
comprendías esa contradicción (...)" 
  
 

No. 371. 
"(...) Tienes el deber de apaciguar tu mente. Los guerreros no ganan victorias golpeándose la cabeza contra los 
muros. Los guerreros saltan los muros, no los derriban.

No. 372. 
 "- Hablas demasiado contigo mismo. No eres único en eso. Cada uno de nosotros lo hace. Sostenemos una 
conversación interna. Piensa en eso. ¿Que es lo que siempre haces cuando estás solo? 
 - Hablo conmigo mismo. 
-¿De qué hablas? 
- No sé, de cualquier cosa, supongo. 
 - Te voy a decir de qué nos hablamos. Nos hablamos de nuestro mundo. Es más mantenemos nuestro mundo 
con nuestra conversación interna. 
 -¿Cómo es eso? 
- Cuando terminamos de hablar con nosotros mismos, el mundo es siempre como debería ser. Lo renovamos, 
lo encendemos de vida, lo sostenemos con nuestra conversación interna. No sólo eso, sino que también 
escogemos nuestros caminos al hablarnos a nosotros mismos. De allí que repetimos las mismas preferencias 
una y otra vez hasta el día en que morimos, porque seguimos repitiendo la misma conversación interna una y 
otra vez hasta el día en que morimos. 
 Un guerrero se da cuenta de esto y lucha por parar su habladuría (...)"

No. 373. 
"(...) cualquier pensamiento que uno lleva en mente en un estado de silencio es propiamente una orden, pues 
no hay otros pensamientos que compitan con él (...)" 
 

No. 374. 
"Piensas demasiado en ti mismo - dijo sonriendo -. Y eso te da una fatiga extraña que te hace cerrarte al 
mundo que te rodea y agarrarte de tus razones. Por eso tienes solamente problemas(...)"

No. 375. 
  "Sabrás. Te confundes sólo cuando hablas (...)"

No. 376. 
 "(...) El mundo es así como es sólo porque hablamos con nosotros mismo acerca de que es así como es."

No. 377. 
"(...) Verás, desde que nacemos la gente nos dice que el mundo es así y asá, y naturalmente no nos queda otro 
remedio que ver el mundo en la forma que la gente nos ha dicho que es."

No. 378. 
  "(...) Siempre te equivocas porque esperas que las palabras te lo expliquen todo (...)"

No. 379. 
 "Te gustan las palabras (...) Te da miedo el sólo pensar en el conocimiento silencioso. Por otro lado, las 
historias, por más estúpidas que sean, te encantan y te hacen sentir seguro." 
 

No. 380. 
 "(...) las palabras tienen un tremendo poder e importancia y son la propiedad mágica de quien las piensa (...)"

No. 381. 
"Mi error fue extraviarte con palabras prestadas (...)"

No. 382. 
“Para pensar y decir con exactitud lo que uno quiere decir, se requiere cantidades indecibles de energía.”

No. 383. 
“(...) el peligro de las definiciones es que simplifican las cosas para volverlas comprensibles (...) uno corre el 
riesgo de transformar un logro mágico y milagroso en algo común.”

No. 384. 
"(...) Cada vez que el diálogo cesa, el mundo se desploma y salen a la superficie facetas extraordinarias de 
nosotros mismos, como si nuestras palabras las hubieran tenido bajo guardia. Eres como eres porque te dices 
a ti mismo que así eres.

No. 385. 
    "(...) las definiciones cambian en la medida que el conocimiento aumenta (...)" 
 

No. 386. 
"- Eso es lo malo de las palabras - dijo con gran certidumbre -. Siempre nos fuerzan a sentirnos iluminados, 
pero cuando damos la vuelta para encarar el mundo siempre nos fallan y terminamos encarándolo como 
hemos hecho siempre, sin iluminación. Por este motivo, a un brujo le precisa actuar más que hablar, y para 
efectuar  eso obtiene una nueva descripción del mundo: una nueva descripción en la cual el hablar no es tan 
importante y en la cual los actos nuevos tienen nuevas reflexiones."

No. 387. 
 "- Nunca hablo por hablar (...) A estas alturas ya deberías saberlo."

No. 388. 
 "Don Juan me había también expresado su creencia de que uno de los conceptos del cristianismo, el de haber 
sido expulsados del paraíso, le sonaba a él como la alegoría de la pérdida de nuestro conocimiento silencioso 
(...) La brujería era entonces un retroceso al comienzo, un retorno al paraíso."

No. 389. 
 "Lo que se necesita para que la magia pueda apoderarse de nosotros, es borrar nuestras dudas (...) Una 
vez que las dudas desaparecen todo es posible."

No. 390. 
  "(...) le dije que yo creía en la existencia de Dios. 
Repuso que mi creencia estaba basada en la fe y que, como tal, era convicción de segunda mano que no 
significaba nada; que como la de los demás, mi creencia en la existencia de Dios estaba basada en un rumor 
que circulaba y no en un acto de ver."

No. 391. 
  "(...) A mí me dijeron que el único modo de salir a flote (...) era proseguir con nuestras acciones como si uno 
creyera. En otras palabras, el secreto de un guerrero es que él cree sin creer. Pero, por lo visto, un guerrero no 
puede nada más decir que cree y dejar allí las cosas. Eso sería demasiado fácil. Creer no más que por creer, lo 
liberaría de examinar su situación. Cuando un guerrero tiene por fuerza que creer, lo hace porque así lo 
escoge, como expresión de su predilección mas íntima. Un guerrero no cree; un guerrero tiene que creer."

No. 392. 
"(...) Tu preciosa razón no es más que un centro de ensamble, un espejo que refleja algo que está fuera de ella 
(...)"

No. 393. 
"(...) siempre es el intelecto el que nos embauca; recibe el mensaje en primer término, pero en vez de darle 
crédito y obrar en consecuencia, pierde el tiempo en discutirlo."

No. 394. 
 "(...) las conclusiones a las que llegamos mediante el razonamiento tienen muy poca o ninguna influencia para 
alterar el curso de nuestras vidas. De ahí los incontables ejemplos de personas poseedoras de las mas claras 
convicciones y que, sin embargo, actúan diametralmente en contra de ellas una y otra vez."

No. 395. 
 "(...) Lo malo de hacer preguntas es que lo que queremos averiguar nunca se revela cuando uno lo pide."

No. 396. 
  "(...) los videntes se descalabran al ver que la existencia es incomprensiblemente compleja y que nuestra 
conciencia cotidiana la difama con sus limitaciones."

No. 397. 
“(...) Criticó, sin enfado, mi obsesión por razonarlo todo, y la llamó una entrega innecesaria. Dijo que actuar sin 
buscar explicaciones era más sencillo y efectivo, y que yo disipaba mi experiencia hablando y pensando acerca 
de ella.”

No. 398. 
“(...) Como yo no di muestras de haberlo comprendido, dijo que para poder entender y corroborar las verdades 
del estar consciente de ser, no necesitaba raciocinio sino energía.”

No. 399. 
“No te agites si no comprendes lo que voy a decirte (...) Teniendo en cuenta tu temperamento, temo que te 
rompas la crisma tratando de entender. ¡No lo hagas! Lo que voy a decirte sólo sirve para señalar una 
dirección.”

No. 400. 
(...) estamos complacientemente atrapados en nuestra particular visión del mundo, que nos compele a 
sentirnos y a actuar como si supiéramos todo lo que hay que saber acerca del mundo (...)”

No. 401. 
“- ¿A poco crees que conoces el mundo que te rodea? – preguntó. 
- Conozco de todo – dije. 
- Quiero decir, ¿sientes el mundo que te rodea? 
- Siento el mundo que me rodea tanto como puedo. 
- Eso no basta. Debes sentirlo todo; de otra manera el mundo pierde su sentido. 
Formulé el clásico argumento de que no era necesario probar la sopa para conocer la receta, ni recibir un 
choque eléctrico para saber de la electricidad. 
- Ya transformaste todo en estupidez – dijo -. Ya veo que quieres agarrarte de tus razones a pesar de que no te 
dan nada; quieres seguir siendo el mismo aún a costa de tu bienestar.”

No. 402. 
“(...) Confías demasiado en ti mismo. Actúas como si conocieras todas las respuestas. No conoces nada, mi 
amiguito, nada.”

No. 403. 
“Piensas que todo el mundo es sencillo de entender (...) porque todo cuanto tú haces es una rutina sencilla de 
entender (...)”

No. 404. 
“¡Quien eres tú y tu pinche racionalidad para poner cadenas al pensamiento!”

No. 405. 
“(...) la razón es solamente como una estrella en un infinito de estrellas.” 
 

No. 406. 
“Tu problema es que quieres entenderlo todo, y si eso no es posible. Si insistes en entender, no estas tomando 
en cuenta todo lo que te corresponde como ser humano. La piedra en la que te tropiezas sigue intacta (...)”

No. 407. 
“La vida, para un guerrero, es un ejercicio de estrategia (...) Pero tú quieres hallar el significado de la vida. A un 
guerrero no le importan los significados.”

No. 408. 
“(...) Un ser inmortal tiene todo el tiempo del mundo para dudas y desconciertos y temores. Un guerrero, en 
cambio, no puede aferrarse a los significados (...)”

No. 409. 
“El maestro (...) al presentar a su aprendiz, por una parte, el camino del guerrero, lo obliga al raciocinio, a la 
sobriedad, a la fuerza de carácter y de cuerpo; y al presentarle, por otra parte, situaciones inimaginables pero 
reales, que el aprendiz no pueda abarcar, lo obliga a reconocer que su razón, por más maravillosa que sea, 
sólo puede cubrir una zona pequeña (...)”

No. 410. 
“No hay nada que entender. El entendimiento es sólo un asunto pequeño, pequeñísimo (...)”

No. 411. 
"(...) Como siempre, somos nosotros quienes complicamos todo al tratar de transformar la inmensidad que nos 
rodea en algo razonable."

No. 412. 
(...) nuestro raciocinio, por sí solo, no puede proporcionarnos una respuesta a la razón de nuestra existencia. 
Cada vez que trata de hacerlo, la conclusión es siempre un asunto de fe y credo. Los antiguos videntes toltecas 
tomaron otro camino, y por cierto llegaron a otra conclusión que no tiene que ver con la fe y el credo."

No. 413. 
"-A mí me parece que los nuevos videntes eran muy abstractos -comenté-. Me suenan como ciertos filósofos 
de hoy en día. 
-No. Los nuevos videntes eran hombres terriblemente prácticos -repuso-. No se dedicaban a urdir teorías 
racionales (...) Los que fueron pensadores abstractos eran los antiguos videntes. Construyeron monumentales 
edificios de abstracciones, propias a ellos y a su tiempo. Y, al igual que los filósofos de hoy, no tuvieron control 
alguno sobre sus fabricaciones. En cambio, los nuevos videntes, imbuidos en lo práctico, se ocuparon solo de 
ver (...)"

No. 414. 
"(...) Dijo que el nagual Julián (lo) estaba invitando (...) a moverse justo en la posición de la razón, para que así 
don Juan pudiera ser un pensador activo, y no solo parte de un público pasivo, sin sofisticación y con mucho 
emocionalismo que amaba las ordenadas obras de la razón. Al mismo tiempo, el nagual Julián lo estaba 
entrenando a ser un verdadero brujo abstracto, y no sólo parte de un público mórbido e ignorante que amaba lo 
desconocido."

No. 415. 
     "(...) me advirtió que tuviera cuidado con cierta reacción que afecta típicamente a los brujos: el frustrante 
deseo de explicar la experiencia de la brujería en términos coherentes y bien razonados".

No. 416. 
"De veras sabes hablar sin decir nada, ¿no? -dijo riendo-. Ya te lo he dicho; para llegar a ser hombre de 
conocimiento hay que tener un empeño inflexible. Pero tú pareces tener el empeño en confundirte con 
acertijos. Insistes en explicar todo como si el mundo entero estuviera hecho de cosas que pueden explicarse 
(...) ¿Alguna vez se te ha ocurrido que, en este mundo, sólo unas cuantas cosas pueden explicarse a tu modo? 
(...) 
 Un brujo charlatán trata de explicar todo en el mundo con explicaciones de las que no está seguro -dijo-, así 
que todo sale siendo brujería. Pero tú andas igual. También quieres explicarlo todo a tu manera, pero tampoco 
estás seguro de tus explicaciones."

No. 417. 
  "No hay necesidad de confundirse (...) La confusión es un sentimiento en el que uno se mete, pero también 
puede salirse de él (...)"

No. 418. 
  "(...) Yo, también, me aferraba al mundo de la vida cotidiana. Me aferraba hasta con las uñas. Todo me decía 
que debía dejarme ir, pero yo no podía. Al igual que tú, confiaba implícitamente en mi mente, aunque ya no 
tenía razón para hacer eso. Ya no era un hombre común y corriente. 
"Mi problema de entonces es ahora el tuyo. El impulso del mundo cotidiano me arrastraba y yo me aferraba 
desesperadamente a mis endebles estructuras racionales."

No. 419. 
"Tú siempre insistes en saber las cosas desde el principio (...) Pero no hay ningún principio; el principio está 
sólo en tu pensamiento."

No. 420. 
  "(...) dijo que es monstruoso pensar que el mundo es comprensible o que nosotros mismos somos 
comprensibles (...)"

No. 421. 
"Tuve entonces un recuerdo de gran interés. Algunos años antes, en un estado de realidad no ordinaria 
producido por la ingestión de plantas sicotrópicas, había experimentado o percibido, mientras miraba una 
corriente acuática, que un racimo de burbujas flotaba hacia mi, envolviéndome (...) 
Don Juan escuchó con indiferencia mis comentarios. 
  - No gastes tu poder en babosadas -dijo-. Estás tratando con esa inmensidad que está allá afuera. 
Señaló hacia el chaparral con un movimiento de la mano. 
- Convertir en razonable esa cosa magnífica que está allá afuera no te sirve de nada. Aquí, alrededor de 
nosotros, está la eternidad misma. Esforzarse en reducirla a una tontería manejable es un acto despreciable y 
definitivamente desastroso."

No. 422. 
"-Te lo he dicho y repetido mil veces que ser demasiado racional es una desventaja -dijo-. Los seres humanos 
tienen un sentido muy profundo de la magia. Somos parte de lo misterioso. La racionalidad es sólo un barniz, 
un baño de oro en nosotros. Si rascamos esa superficie encontramos que debajo hay un brujo. Algunos de 
nosotros, sin embargo, tenemos una gran dificultad para llegar a ese nivel bajo la superficie; otros, en cambio, 
lo hacen con absoluta facilidad. Tú y yo somos muy parecidos en este respecto: los dos tenemos que sudar 
tinta antes de soltarnos de nuestra imagen de sí."

No. 423. 
"(...) Ahí, precisamente ahí está nuestro mecanismo de seguridad: tenemos que ser convencidos, y ninguno de 
nosotros quiere dejarse convencer."

No. 424. 
(...) Dijo que tarde o temprano (...) todo estaría entonces perfectamente claro, sin tener que ser razonable o 
irrazonable.”

No. 425. 
“(...) Tú no me entiendes ahora a causa de esa costumbre que tienes de pensar así como miras y de pensar así 
como piensas.”

No. 426. 
 "(...) No es cosa de entenderlo, sino de dominarlo (...)"

No. 427. 
"No seas presumido - me dijo don Juan en tono severo -. No estás aquí para especular basándote en tu 
primero y único esfuerzo. Espera hasta dominar tu conocimiento. Entonces decide que es qué."

No. 428. 
 "(...) los seres humanos son criaturas de inventario. Conocer los pormenores de cualquier inventario es lo que 
convierte a cualquier hombre en erudito o experto en su terreno.     Los brujos saben que, cuando una persona 
común y corriente encuentra una falta en su inventario, esa persona o bien extiende su inventario o el mundo 
de su imágen de sí se derrumba. La persona común y corriente está dispuesta a incorporar nuevos artículos, 
siempre y cuando no contradigan el orden básico de su imagen de sí, porque si lo contradicen, la mente se 
deteriora. El inventario es la mente. Los brujos cuentan con eso cuando tratan de romper la imagen de sí."

No. 429. 
"(...) Tu defecto es seguir pegado al inventario de la razón. La razón no trata al hombre como energía. La razón 
trata con instrumentos que crean energía, pero jamás se le ha ocurrido seriamente a la razón que somos 
mejores que instrumentos; somos organismos que crean energía. Somos una burbuja de energía."

No. 430. 
"(...) Para un vidente, la razón no es más que la autoreflexión del inventario del hombre (...)"

No. 431. 
"(...) haz tu inventario y después deshazte de él. Los nuevos videntes hacen inventarios y después se ríen de 
ellos (...)"

No. 432. 
"-Hay tantas cosas que sé -dijo-, sin embargo ni siquiera sé qué es lo que sé. Recuerdo tantas cosas, que al 
final termino sin recordar nada."

No. 433. 
"Todo lo que nos rodea es un misterio insondable (...) debemos de tratar de descifrar esos misterios, pero sin 
tener la menor esperanza de lograrlo (...) Un guerrero, consciente del insondable misterio que lo rodea y 
consciente de su deber de tratar de descifrarlo, toma su legítimo lugar entre los misterios y él mismo se 
considera uno de ellos. Por consiguiente, para un guerrero el misterio de ser no tiene fin, aunque ser signifique 
ser una piedra o una hormiga o uno mismo. Esa es la humildad del guerrero. Uno es igual a todo."

No. 434. 
"(...) Es un misterio (...) y no puede resolverse con raciocinios. Ese misterio sólo se puede presenciar."

No. 435. 
"-De veras eres racional -dijo él con fiereza-. Y eso significa que crees conocer mucho del mundo, pero 
¿conoces? ¿Conoces en verdad? Sólo has visto las acciones de la gente. Tus experiencias se limitan 
únicamente a lo que la gente te ha hecho o le ha hecho a otros. No sabes nada de este misterioso mundo 
desconocido."

No. 436. 
"- Todavía no tienes suficiente poder personal para buscar la explicación de los brujos. 
-¡Entonces hay una explicación de brujos! 
- Claro, los brujos son hombres. Somos criaturas del pensamiento. Buscamos aclaraciones. 
- Yo tenía la impresión de que mi gran falla era buscar explicaciones. 
- No. Tu falla es buscar explicaciones convenientes, explicaciones que se ajustan a ti y a tu mundo (...)"

No. 437. 
"(...) para poder seguir el camino del conocimiento uno tiene que ser muy imaginativo. Como lo estás 
comprobando tú mismo, todo está oscuro en el camino del conocimiento. La claridad cuesta muchísimo trabajo, 
muchísima imaginación."

No. 438. 
"- Explicar es una lata (...) Nuestra racionalidad nos pone entre la espada y la pared. Nuestra tendencia es a 
analizar, a sopesar, a averiguar. No hay modo de hacer eso desde dentro de la brujería. La brujería es el acto 
de llegar al lugar del conocimiento silencioso, y el conocimiento silencioso no es analizable, porque sólo puede 
ser experimentado." 
 

No. 439. 
"(...) Tú andas detrás del reflejo de ti y tus ideas."

No. 440. 
"(...) no tiene fin el misterio del hombre ni el misterio del mundo."

No. 441. 
"Creer que el mundo sólo es como tú piensas, es una estupidez. El mundo es un sitio misterioso."

No. 442. 
"(...) Las acciones de los videntes son más complejas que dividir al hombre en cuerpo y mente (...)"

No. 443. 
"(...) todas las facultades, posibilidades y logros de la brujería, desde lo más simple hasta lo más sorprendente, 
se halla en el cuerpo humano mismo."

No. 444. 
"Este es en realidad el misterio de estar consciente de ser. Los seres humanos están empapados de ese 
misterio., estamos empapados en las tinieblas, en lo inexplicable. Si nos consideramos a nosotros mismos en 
cualquier otra terminología, somos unos imbéciles o estamos locos. Por lo tanto, no deshonres el misterio del 
hombre sintiendo lástima por ti mismo o tratando de razonar ese misterio. Degrada a lo disparatado del hombre 
comprendiéndolo. Pero no pidas disculpas ni por una ni por otra cosa; ambas son necesarias."

No. 445. 
"No te esfuerces queriendo resolverlo (...) El mundo es un misterio. Esto, lo que estás mirando, no es todo lo 
que hay. El mundo tiene muchas más cosas, tantas que es inacabable. Cuando estás buscando la respuesta, 
lo único que haces en realidad es tratar de volver familiar el mundo. Tú y yo estamos pues aquí mismo, en el 
mundo que llamas real, simplemente porque los dos lo conocemos. Tú no conoces el mundo del poder, por eso 
no puedes convertirlo en una escena familiar."

No. 446. 
“Hay mundos sobre mundos, aquí mismo frente a nosotros. Y no son cosa de risa (...)”.

No. 447. 
"(...) los seres humanos son infinitamente más complejos y misteriosos que nuestras más locas fantasías."

No. 448. 
"Es una estupidez que desdeñes los misterios del mundo nada más porque conoces el hacer del desdén (...)"

No. 449. 
"-¿Quien eres tú para pensar o decir qué cosa es importante? No sabes nada de las fuerzas que estás 
tocando."

No. 450. 
"(...) Tienes razón. No hay nada más solitario que la eternidad. Y nada más cómodo para nosotros que la 
condición humana. Esto es ciertamente otra contradicción, ¿cómo puede el hombre conservar los vínculos de 
su humanidad y al mismo tiempo aventurarse, con gusto y con propósito, en la absoluta soledad de la 
eternidad? Cuando logres resolver este acertijo, estarás listo para el viaje definitivo."

No. 451. 
"¿Soy yo quién anda, esta noche, 
por el cuarto, o el mendigo 
que ronda el jardín, 
al caer la tarde?... 
Miro 
en torno y hallo que todo 
es lo mismo y no es lo mismo.... 
¿La ventana estaba abierta? 
¿Yo no me había dormido? 
¿El jardín no estaba verde 
de luna?... ...El cielo era limpio 
y azul... Y hay nubes y viento 
y el jardín está sombrío... 
Creo que mi barba era 
negra... Yo estaba vestido 
de gris... Y mi barba es blanca 
y estoy enlutado... ¿Es mío 
este andar? ¿Tiene esta voz, 
que ahora suena en mí, los ritmos 
de la voz que yo tenía? 
¿Soy yo, o soy el mendigo 
que rondaba el jardín, 
al caer la tarde?... 
Miro 
en torno... Hay nubes y viento... 
El jardín está sombrío... 
... Y voy y vengo... ¿Es que yo 
no me había ya dormido? 
Mi barba está blanca... Y todo 
es lo mismo y no es lo mismo..." 
 

No. 452. 
"(...) Había tenido la esperanza de juguetear con el mundo de don Juan, pero sin terminar de convencerme; por 
esa razón no pasaba de ser un cuasi-brujo. Ninguno de mis esfuerzos había pasado de corresponder a una 
fatua ilusión de defenderme con lo intelectual, como si me encontrase en una academia, donde todo puede 
hacerse entre las ocho de la mañana y las cinco de la tarde, hora en la cual uno, debidamente cansado se va a 
casa. Don Juan solía hacer mofa de ello; decía: tras arreglar el mundo de un modo muy bello y luminoso, el 
académico se va a casa, a las cinco en punto, para olvidar su arreglo."

No. 453. 
"(...) los guerreros están en el mundo, realmente, con el fin de entrenarse a ser testigos sin prejuicios para así 
descubrir y entender el misterio que somos (...)"

No. 454. 
"(...) el arte del guerrero es equilibrar el terror de ser hombre con el prodigio de ser hombre."

No. 455 
"- En verdad, los seres humanos no somos nada, don Juan, - dije -. 
- Sé exactamente lo que estás pensando- dijo -. Por supuesto que no somos nada, pero ¡qué maravillosa 
contradicción! ¡Qué desafío! ¡Que unas nulidades como nosotros puedan enfrentarse a la soledad de lo 
eterno!"

No. 456 
"El mundo es un misterio. Y no es para nada como te lo representas(...) 
(...) Bueno, también es como te lo representas, pero eso no es todo lo que hay en el mundo; hay mucho más 
(...)"

No. 457. 
"Somos hombres y nuestra suerte es aprender y ser arrojados a mundos nuevos, inconcebibles. 
-¿Hay de veras algún mundo nuevo para nosotros? - pregunté medio en broma. 
- No hemos agotado nada, idiota - dijo él imperioso -. Ver es para hombres impecables. Templa tu espíritu, 
llega a ser un guerrero, aprende a ver, y entonces sabrás que no hay fin a los mundos nuevos para nuestra 
visión."

No. 458. 
"(...) Nuestra suerte como hombres es aprender, y al conocimiento se va como a la guerra; te lo he dicho 
incontables veces. Al conocimiento o a la guerra se va con miedo, con respeto, sabiendo que se va a la guerra, 
y con absoluta confianza en sí mismo. Confía en ti, no en mí."

No. 459. 
"(...) eres una persona seria, pero tu seriedad está ligada a lo que tú haces, no a lo que pasa fuera de ti. Te 
ocupas demasiado de ti mismo. Ese es el problema y eso produce una tremenda fatiga. 
(...) Busca y ve las maravillas que te rodean. Te cansarás de mirarte a ti mismo, y el cansancio te hará sordo y 
ciego a todo lo demás."

No. 460. 
"Ya te lo he dicho una y otra vez que el mundo no tiene fondo (...) Y tampoco lo tenemos nosotros los hombres, 
o los otros seres que existen en este mundo (...)"

No. 461. 
"El mundo que nos rodea es muy misterioso (...) No entrega fácilmente sus secretos."

No. 462. 
"(...) deja que tus ojos sean libres; déjalos ser verdaderas ventanas. Los ojos pueden ser ventanas para 
contemplar el aburrimiento o para atisbar aquella infinitud."

No. 463. 
"Esa calle como cualquier otra, lleva a la eternidad (...)"

No. 464. 
"¿Re aventurarías tú en lo desconocido por codicia? De ninguna manera. La codicia sólo funciona en el mundo 
de los asuntos cotidianos. Para aventurarse en esta aterradora soledad uno debe tener algo superior a la 
codicia. Amor, uno necesita amor a la vida, a la intriga, al misterio. Uno necesita de curiosidad insaciable y una 
montaña de agallas."

No. 465. 
"(...) los planes sólo sirven para lidiar con seres humanos comunes y corrientes. En el contexto humano, por lo 
tanto, podemos conspirar y planear, y dependiendo de la suerte, aparte de nuestra astucia y dedicación, 
podemos triunfar. Pero ante lo desconocido la única esperanza consistía en aceptar y comprender.

No. 466. 
"(...) -¡Qué cosa más linda el haber estado en este hermoso mundo! ¡En este maravilloso tiempo! (...)"

No. 467. 
"(...) Las fuerzas que guían a los hombres son imprevisibles, pavorosas, pero su esplendor es digno de verse."

No. 468. 
"Sólo turbaba la paz una campana, un pájaro... 
Parece que los dos hablan con el ocaso. 
Es de oro el silencio. La tarde es de cristales. 
Mece los frescos árboles una pureza errante. 
Y, más allá de todo, se sueña un río límpido 
que, atropellando perlas, huye hacia lo infinito..."

No. 469. 
"No importa lo que uno revela ni lo que uno se guarda (...) Todo cuanto hacemos, todo cuanto somos, 
descansa en nuestro poder personal. Si tenemos suficiente, una palabra que se nos diga podrá ser suficiente 
para cambiar el curso de nuestra vida. Pero si no tenemos suficiente poder personal, se nos puede revelar la 
sabiduría más grande y esa revelación nos importaría un ajo."

No. 470. 
"¿Sabes que en este mismo instante estás rodeado por la eternidad? ¿Y sabes que puedes usar esa eternidad, 
si así lo deseas? 
"(...) ¿Y sabes que puedes extenderte hasta el infinito en cualquiera de las direcciones que he señalado? - 
prosiguió. ¿Sabes que un momento puede ser la eternidad? Esto no es una adivinanza; es un hecho, pero sólo 
si te montas en ese momento y lo usas para llevar la totalidad de ti mismo hasta el infinito, en cualquier 
dirección. 
Se me quedó mirando. 
- Antes no tenías este conocimiento - dijo, sonriendo -. Ahora es tuyo. Te lo he dado, y sin embargo no importa 
nada, porque no tienes suficiente poder personal para utilizar mi revelación. Pero si lo tuvieras, sólo mis 
palabras serían el medio para que acorralaras toda tu totalidad, y sacaras la parte que manda, de estos límites 
que la contienen. 
Vino a mi lado y me tocó el pecho con los dedos; fue un golpe muy ligero. 
- Estos son los límites de los que hablo – dijo -. Uno puede salir de ellos. Somos un sentimiento, un darse 
cuenta encajonado aquí."

No. 471. 
"El poder es un asunto muy extraño. Para tenerlo y disponer de él, hay que tener poder por principio de cuentas 
(...)"

No. 472. 
"El poder en un asunto muy peculiar. No puedo decir con exactitud lo que realmente es. Es un sentimiento que 
uno tiene sobre ciertas cosas. El poder es personal. Pertenece a uno nada más (...)"

No. 473. 
"El poder es algo con lo cual un guerrero se las ve -repuso-. Al principio es un asunto increíble, traído a la mala; 
hasta pensar en el poder es difícil (...) Luego, el poder se convierte en una cosa seria; uno capaz ni lo tenga, o 
ni siquiera se de cuenta cabal de que existe, pero uno sabe que hay algo allí, algo que no se notaba antes. Es 
en ese entonces que el poder se manifiesta como algo incontrolable que le viene a uno. No me es posible decir 
cómo viene ni qué es en realidad. No es nada, y sin embargo hace aparecer maravillas delante de tus propios 
ojos. Y, finalmente, el poder es algo dentro de uno mismo, algo que controla nuestros actos y a la vez obedece 
nuestro mandato."

No. 474. 
"(...) El poder personal decide quién puede y quién no puede sacar provecho de una revelación; la experiencia 
que tengo con mis semejantes me ha mostrado que pocos, poquísimos de ellos estarían dispuestos a 
escuchar; y de los pocos que escuchan, menos aún estarían dispuestos a actuar de acuerdo a lo que han 
escuchado; y de aquellos que están dispuestos a actuar, menos aún tienen suficiente poder personal para 
sacar provecho de sus actos (...)" 
 

No. 475. 
"-¿Pero, por qué tengo que querer poder, don Juan? 
- Ahora no se te ocurre una razón. Pero si guardas suficiente poder, el mismo poder te hallará una buena 
razón. Suena a locura, ¿verdad? 
-¿Para qué quería usted poder, don Juan? 
- Soy como tú. No quería. No hallaba razón para tenerlo. Tuve todas las dudas que tú tienes y nunca seguí las 
instrucciones que me daban, o nunca creí seguirlas; sin embargo, pese a mi estupidez, junté suficiente poder, y 
un día mi poder personal hizo desplomarse el mundo. 
-¿Pero para qué querría alguien parar el mundo? 
- Nadie quiere, ésa es la cosa. Nada más ocurre. Y una vez que sabes cómo es parar el mundo, te das cuenta 
de que hay razón para ello. Verás, una de las artes del guerrero es derribar el mundo por una razón específica 
y luego restaurarlo para seguir viviendo."

No. 476. 
"- Hay algo que ya por ahora debías tener en cuenta - dijo don Juan -. Yo lo llamo el centímetro cúbico de 
suerte. Todos nosotros, guerreros o no, tenemos un centímetro cúbico de suerte que salta ante nuestros ojos 
de tiempo en tiempo. La diferencia entre un hombre común y un guerrero es que el guerrero se da cuenta, y 
una de sus tareas consiste en hallarse alerta, esperando con deliberación, para que cuando salte su centímetro 
cúbico él tenga la velocidad necesaria, la presteza para cogerlo. 
"La suerte, la buena fortuna, el poder personal, o como lo quieras llamar, es un estado peculiar de cosas. Es 
como un palito que sale frente a nosotros y nos invita a arrancarlo. Por lo general andamos demasiado 
ocupados, o preocupados, o estúpidos y perezosos, para darnos cuenta de que es nuestro centímetro cúbico 
de suerte. Un guerrero, en cambio, siempre está alerta y duro y tiene la elasticidad, el donaire para agarrarlo.

No. 477. 
"No importa cómo lo hayan criado a uno (...) Lo que determina el modo en que uno hace cualquier cosa es el 
poder personal. Un hombre no es más que la suma de su poder personal, y esa suma determina cómo vive y 
cómo muere."

No. 478. 
"(...) Para tener poder, hay que vivir con poder."

No. 479. 
"Un guerrero es impecable cuando confía en su poder personal, sin importar que sea pequeño o enorme."

No. 480. 
"(...) Todos disponemos de poder personal para algo (...)"

No. 481. 
"(...) ¿Cómo pueden ser sólo pensamientos el hambre y el dolor? 
- Para mí, ahora, son sólo pensamientos. Eso es todo lo que sé. He logrado esa hazaña. Esa hazaña es poder 
y ese poder es todo lo que tenemos, fíjate bien, para oponernos a las fuerzas de nuestras vidas; sin ese poder 
somos basuras, polvo en el viento."

No. 482 
“Confía en tu poder personal (...) Eso es todo lo que uno tiene en este mundo misterioso.”

No. 483. 
“(...) Si tienes el poder suficiente, soportarás el gran choque (...) Pero si eres incapaz de soportarlo, perecerás. 
Empezarás a marchitarte, a perder peso; te volverás pálido, distraído, irritable, callado.”

No. 484. 
“Somos seres luminosos (...) Y para un ser luminoso lo único que importa es el poder personal. Pero si me 
preguntas qué cosa es el poder personal, debo decirte que mi explicación no lo explicará.”

No. 485. 
“(...) somos seres luminosos. Somos preceptores. Nos damos cuenta; no somos objetos; no tenemos solidez. 
No tenemos límites.”

No. 486. 
“(...) La solidez, el cuerpo, son recuerdos; al igual que todo lo que sentimos del mundo, son recuerdos que 
acumulamos. Tú tienes el recuerdo de mi solidez, igual que tienes el recuerdo de comunicarte con palabras. 
Por eso crees que hablaste con un coyote y sientes que soy sólido.” 
 

No. 487. 
"(...) somos un sentir; lo que llamamos nuestro cuerpo es un manojo de fibras luminosas que se dan cuenta."

No. 488. 
"(...) El mundo de los objetos y la solidez es una manera de hacer nuestro paso por la tierra más conveniente. 
Es sólo una descripción creada para ayudarnos. Nosotros, o mejor dicho nuestra razón, olvida que la 
descripción es solamente una descripción y así atrapamos la totalidad de nosotros mismos en un círculo 
vicioso del que rara vez salimos en vida."

No. 489. 
"(...) el mundo que nos rodea no es en realidad como pensamos que es. Pensamos que es un mundo de 
objetos y no lo es. 
(...) Le dije que yo estaba de acuerdo con su premisa, porque todo podía concebirse como campos de energía. 
Dijo que yo solamente intuía una verdad, que razonarla no era verificarla, y que no daba un comino si yo 
estaba o no de acuerdo con él. Lo que quería era mi esfuerzo por comprender lo que implicaba esa verdad."

No. 490. 
"- ¿Son las emanaciones como rayos de luz?- pregunté. 
- No. De ninguna manera. Eso sería demasiado simple. Son algo indescriptible. Y, sin embargo, mi comentario 
personal sería decir que son como filamentos de luz. Lo que es incomprensible para la conciencia normal es 
que los filamentos estén conscientes de ser. No puedo decirte lo que significa eso, porque no sé lo que estoy 
diciendo. Lo único que puedo decirte con mis comentarios personales es que los filamentos están conscientes 
de sí mismos, vivos y vibrantes, que hay tantos que los números pierden todo sentido, y que cada uno es una 
eternidad." 
 

No. 491. 
"Un guerrero fluido ya no puede ponerle fechas cronológicas al mundo. Para él, el mundo y él mismo ya no son 
objetos. El es un ser luminoso que existe en un mundo luminoso (...)"

No. 492. 
"-Si piensas acerca de la vida en términos de horas y no de años, nuestra vida es inmensamente larga (...) 
Aunque pienses en términos de días, la vida es interminable."

No. 493. 
"(...) los guerreros comprimen el tiempo, todo cuenta, aunque sea un segundo. En una batalla por tu vida, un 
segundo es una eternidad, una eternidad que puede decidir la victoria. Los guerreros tratan de triunfar, por lo 
tanto comprimen el tiempo. Los guerreros no desperdician ni un instante."

No. 494. 
"La emoción de tener tiempo es igual a la emoción de no tenerlo (...) Todo es lo mismo."

No. 495. 
"Piensa en esto (...) El mundo no se nos viene encima directamente; la descripción del mundo siempre está en 
el medio. Así pues, hablando con propiedad, siempre estamos a un paso de distancia y nuestra vivencia del 
mundo es siempre un recuerdo de la experiencia. Estamos eternamente recordando el instante que acaba de 
pasar. Recordamos, recordamos, recordamos."

No. 496. 
"¡No hay futuro! El futuro no es más que una manera de hablar. Para un brujo sólo existe el aquí y el ahora."

No. 497. 
"(...) la tierra es un ser vivo y consciente, cuya consciencia puede afectar la conciencia de los seres humanos 
(...)"

No. 498. 
"(...) la tierra es un gigantesco ser consciente sujeto a las mismas fuerzas que nosotros."

No. 499. 
“Cuando tú miras las cosas no las ves. Sólo las miras, yo creo que para cerciorarte de que algo está allí. Como 
no te preocupa ver, las cosas son bastante lo mismo cada vez que las miras. En cambio, cuando aprendes a 
ver, una cosa no es nunca la misma cada vez que la ves, y sin embargo es la misma (...)”.

No. 500. 
"Al aprender a ver, un hombre ya no necesita vivir como guerrero, ni ser brujo. Al aprender a ver, un hombre 
llega a ser todo llegando a ser nada. Desaparece, por así decirlo, y sin embargo está allí. Yo diría que éste es 
el tiempo en que un hombre puede ser o puede obtener cualquier cosa que desea. Pero no desea nada, y en 
vez de jugar con sus semejantes como si fueran juguetes, los encuentra en medio de su desatino (...)"

No. 501. 
-¿Me tienes miedo? – preguntó -. 
- No a usted, sino a lo que usted representa. 
- Represento la libertad del guerrero. ¿Tienes miedo a eso? 
-  No. Pero tengo miedo de su conocimiento. Yo no tengo descanso, ni puedo refugiarme en nada. 
- Otra vez confundes las cosas. Descanso, refugio, miedo: cavilaciones que has aprendido sin poner jamás en 
duda su valor (...)"

No. 502. 
“(...) Piensa un momento. ¿Puedes desviarte de la senda que te han trazado? No. Tus ideas y tus acciones 
están fijadas para siempre en sus términos. Eso es esclavitud. Yo, en cambio, te traje libertad. La libertad es 
muy cara. Pero el precio no es imposible. Ten miedo a tus carceleros, a tus amos. No desperdicies tu tiempo y 
tu poder en temerme a mi.”

No. 503. 
"Ya te expliqué que la meta es ser libres. Y la libertad tiene las más devastadoras implicaciones. Entre ellas 
está la de que los guerreros deben buscar intencionalmente el cambio. Tu predilección es vivir como lo haces. 
Estimulas tu razón examinando tu inventario muy a la ligera, y oponiéndolo a los inventarios de tus amigos. 
Esas maniobras te dejan muy poco tiempo para hacer un examen de ti mismo y de tu destino. Tendrás algún 
día que renunciar a todo eso (...)"

No. 504. 
"- La libertad es como una enfermedad contagiosa -dijo-. Es transmitida: su portador es el nagual impecable. 
Quizá la gente no lo aprecie, pero eso se debe a que no quieren ser libres. La libertad es aterradora. 
Recuérdalo (...)"

No. 505. 
"(...) Los videntes aspiran a ser libres, a ser testigos sin prejuicios, testigos incapaces de juzgar (...)" 
 

No. 506. 
"(...) Cortar nuestras cadenas es algo maravilloso, pero también algo muy fastidioso porque nadie quiere ser 
libre."

No. 507. 
"(...) Tú eres lo que eres. La lucha por la libertad es más dura para algunos. Tú eres uno de ellos."

No. 508. 
"Don Juan me había asegurado que nuestra gran falla colectiva, es la de vivir nuestras vidas sin tomar en 
cuenta para nada esa conexión (con todo lo existente). Para nosotros, lo precipitado de nuestra existencia, 
nuestros inflexibles intereses, preocupaciones, esperanzas, frustraciones y miedos, tienen prioridad. En el 
plano de nuestros asuntos prácticos, no tenemos ni la más vaga idea de que estamos unidos con todo lo 
demás

No. 509. 
"Te dije que no hay manera de hablar del espíritu (...) porque al espíritu sólo se lo puede experimentar (...) el 
espíritu no es nada que se pueda ver o sentir, pero que siempre está ahí, vaga e indistintamente encima de 
nosotros. Algunas veces hasta llega a tocarnos, sin embargo, la mayor parte del tiempo permanece 
indiferente."

No. 510. 
"(...) Para un brujo, el espíritu es lo abstracto, porque para conocerlo no necesita palabras, ni siquiera 
pensamientos; es lo abstracto porque un brujo no puede concebir qué es el espíritu. Sin embargo, sin tener la 
más mínima oportunidad o deseo de entenderlo, el brujo lo maneja; lo reconoce, lo llama, lo incita, se 
familiariza con él, y lo expresa en sus actos." 
No. 511. 
"(...) el espíritu sólo escucha cuando el que le habla, le habla con gestos. Y los gestos no significa hacer 
señales o mover el cuerpo, sino actos de verdadero abandono, de generosidad, de humor (...)"

No. 512. 
"(...) insistía que el espíritu es indefinible, que ni siquiera se lo puede sentir, mucho menos se podía hablar de 
él, y que uno sólo puede llamarlo al reconocer que existe (...)"

No. 513. 
"Don Juan caminó despacio en torno mío. Parecía deliberar si decirme algo o no. Dos veces se detuvo y 
pareció cambiar de idea. 
- El que regreses o no carece por entero de importancia - dijo al fin -. De todos modos ya tienes la necesidad 
de vivir como guerrero. Siempre has sabido cómo hacerlo; ahora estás simplemente en la posición de tener 
que usar algo que antes desechabas. Pero tuviste que luchar por este conocimiento; no te lo dieron así nomás. 
Tuviste que sacártelo a golpes. Sin embargo eres todavía un ser luminoso. Todavía vas a morir como todos los 
demás (...) 
Calló un momento. Supe que me miraba pero esquivé sus ojos. 
- Nada ha cambiado realmente en ti - dijo."

No. 514. 
"-Hemos gozado y nos hemos reído (...) Pero es la condición natural del orden el que siempre tenga que llegar 
a su fin."

No. 515. 
"Hay muchas maneras de decir adiós (...) Acaso la mejor es sostener un recuerdo especial de alegría (...)"

No. 516. 
"... Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando; 
y se quedará mi huerto, con su verde árbol, 
y con su pozo blanco. 
Todas las tardes el cielo será azul y plácido; 
y tocarán, como esta tarde están tocando, 
las campanas del campanario. 
Se morirán aquellos que me amaron; 
y el pueblo se hará nuevo cada año 
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado, 
mi espíritu errará nostálgico

No. 517. 
"Ahora nosotros seremos otra vez 
polvo en el camino (...) 
Tal vez 
algún día 
otra vez 
vuelva a entrar en tus ojos". 
No. 518.  EPILOGO 
"Esas verdades no son algo que hay que defender apasionadamente (...) Si crees que trato de defenderlas, te 
equivocas. Esas verdades fueron recopiladas para el deleite y el esclarecimiento (...) no para despertar 
sentimientos de propiedad (...)"

FIN 



NOTAS BRUJAS : 
 

RECOPILACION DE SEMINARIOS Y CHARLAS QUE CASTAÑEDA Y SU GRUPO 
DIERON ALREDEDOR DEL MUNDO... 
 

Conferencia de Taisha Abelar: 
-Los brujos proporcionan un nuevo sistema cognitivo transmitido de generación en generación. De todas las 
prácticas diseñada por los antiguos videntes, la recapitulación, el acecho, el ensueño y los pases mágicos es lo 
que sigue vigente. 
-La recapitulación permite el acceso a la capa de energía sólida que está en la superficie. No se trata 
exactamente de un ejercicio para traer energía del pasado. La recapitulación ayuda a parar el diálogo interno y 
rompe la fuerza que el orden social ejerce sobre nosotros. 
-Nuestro punto de encaje se ha solidificado en la superficie de nuestro cuerpo energético. Es a partir del 
punto de encaje desde el que debemos decidir. La recapitulación rompe esta solidificación y consigue que el 
punto de encaje pierda rigidez. 
-En cuanto a las instrucciones para recapitular éstas ya fueron recogidas en mi libro. Elaboramos una lista lo 
más completa posible de las personas y eventos de toda nuestra vida y con el barrido de la respiración 
borramos las situaciones de competitividad, los sentimientos y reacciones asociados a ella. 
-Ver nuestra vida en detalle lleva tiempo. Para ejecutarlo necesitamos lo que los brujos llaman propósito 
inflexible. A través de la recapitulación despertamos nuestra línea de conciencia profunda. Con la práctica, algo 
en nuestro cuerpo nos va dictando cómo hacerlo. 
-El mero acto de recapitular, la concentración que se exige, disuelve la fijeza del punto de encaje y las 
funciones secundarias de los órganos comienzan a despertar, en especial las funciones secundarias del vientre 
femenino. 
-El recapitulador trabaja con dos listas; una recoge sus encuentros sexuales y la otra es de carácter más 
general. Dejen a las personas más próximas para el final. Paralelamente es conveniente dedicar un tiempo a la 
recapitulación de lo acontecido en el día, aunque sea 5 minutos. 
-El recapitulador no debe ser dogmático, no ha de castigarse por lo que ha hecho en su vida. La 
recapitulación ha de llevarse a cabo con desapego. 
-Con la REC se revitalizarán , crecerá en ustedes una fuerza interior, una fuerza que emanará del acceso a 
esa capa de conciencia más profunda que nunca usamos porque estamos atrapados en la superficie. 
-La fuerza del mundo cotidiano mantiene fijo el punto de encaje. Pero además debemos reafirmarlo 
constantemente. El viejo nagual afirmaba que puesto que és no había estado presente a la hora de firmar ese 
acuerdo en el orden social, no tenía porqué aceptarlo. 
-Es esa otra capa de conciencia/ energía profunda la que puede llevarnos al infinito. Como mujeres nosotras 
no somos una capa superficial de energía, sino un enorme tubo energético. 
-Al recapitular es fácil acumular silencio. Las cosas del mundo cotidiano aflojan su influencia sobre nosotros y 
al ver  la situación desde otra capa de conciencia podemos cambiar. 
-La REC es una decisión de cada día, diariamente renovada. Con ella nuestra percepción del mundo 
cambiará ya que tendremos acceso a esa fuente de energía interior. No olviden que el 80 por ciento de nuestra 
energía se malgasta en el cortejo. 
-Actúen con acecho controlado en todo la que hagan. La REC nos permite ver nuestros comportamientos. 
Una vez  conocidos , ya no nos será posible tomarnos en serio por más tiempo. Las emociones seguirán 
manifestándose, pero ya no conseguirán atraparnos. 
-¿Cuántas veces debemos respirar cada evento? La voz del ver del cuerpo energético nos lo dice. Aunque 
las instrucciones son generales, la manera de recapitular es única para cada persona. Se recapitulan las cosas 
del orden social, no las del mundo de los brujos. 
-Nada en el mundo de los brujos sucede en la capa superficial de la conciencia. Para acceder a ese nivel 
más profundo hay que suspender los juicios. 
-Todas las experiencias han sido grabadas en una parte de nuestro cuerpo. No se sabe cómo trabaja la 
respiración, pero lo hace. La REC no se limita a ejercitar la memoria. La respiración unida al intento consigue 
que algo suceda en la estructura celular. 
-La segunda recapitulación es menos formal. Ahí ya no recurrimos a listas o matrices, sino que ha de ser el 
vientre quien la dirija, el vidente que hay en ustedes. 
-Enfóquense en la REC con sobriedad. El acecho consiste en aplicar a la vida diaria lo obtenido en la REC. 
La REC ha de dar paso a una nueva forma de comportamiento. 
-El coqueteo es una manifestación de la energía de la vida, de la fuerza aglutinadora. Coquetear como 
acecho controlado es un acto mágico, nadie se dará cuenta de lo que están haciendo porque el acechador se 
convierte en un modo total en aquello que representa. A partir de la observación de los roles, el acechador 
hace teatro de lo real. 
-El brujo jamás toma nada por hecho. El brujo pone los acontecimientos sobre la mesa y los analiza en toda 
su profundidad. 
-Nuestro derecho de nacimiento es que somos navegantes. ¡Reclamad ese derecho! Pero la navegación no 
se hace con el cerebro, sino con el vientre. En todo este tiempo he acumulado algunas historias de 
interpretación del vientre. 
-El hombre es el que aconseja, pero el vientre es la fuerza que lleva. 
-El vientre responde a un comando sobrio. Para dictar un comando sobrio deben silenciarse. Es el silencio el 
que permite la voz para un comando serio. El diálogo interno sólo conlleva frustración. Una vez logrado ese 
silencio, viajas a un mundo que es muy parecido a éste. Luego montamos en un coche, y así regresamos al 
mundo ordinario, tan sencillo como eso (risas). Los brujos usamos el humor como un elemento de sobriedad. 
-Algo parecido al sonido del océano señala la percepción pura, la aparición de nuevos mundos. Quizá se 
trate de un reflejo de nuestra percepción socializada. 
-El milagro del vientre radica en que no sólo es capaz  de jalarnos a otros mundos, sino que además 
interpreta de una manera mucho más pura que la interpretación que emana del orden social. 
-Vivan su vida como artistas, hagan de su vida un arte. Los hombres necesitan trabajar mucho más duro 
porque no tienen lo que ustedes sí poseen, pero como las mujeres lo tienen, no se esfuerzan. Todo lo que 
tenemos, lo que somos, debe usarse como ventaja en vez de lamentarnos por ello. 
-No importa la existencia física de nuestros órganos. Lo único importante es llamarlos energéticamente. Pero 
para hacerlo, debemos estar desesperadas. 
-Les aseguro que la sobriedad, el silencio y la impecabilidad son las consecuencias de seguir las premisas 
del camino del guerrero. 
-El acecho es una maniobra bruja que permite elegir a voluntad una determinada posición del punto de 
encaje y profundizar en ella, ir hasta el final para ver qué sucede. Cuando sean capaces de ejecutar algo así 
serán también capaces de entregar a los que les rodean el cheque en blanco de los brujos, el regalo que nunca 
espera recompensa. 
 

NOTAS BRUJAS 1

Informaciones de un lector sobre una conversación telefónica con Taisha y Florinda: 
-Da igual hacer la inhalación (en la recapitulación) a la derecha o a la izquierda. 
-Da igual también el sitio. Florinda recapituló gran parte de su REC en un asiento del autobús en el que hacía 
un trayecto regular. 
-Ambas insisten en la absoluta necesidad de recapitular para reunir energía, y en la de tener una lista escrita 
de todas las personas conocidas.

Extracto de una charla que dio Taisha en el EWBookstore en Menlo Park, Junio del 94: 
-La disciplina es la búsqueda inflexible de un propósito. 
-El intento inflexible lo puede curar todo. 
-El guerrero acepta el hecho de que es mortal. Acepta su responsabilidad de percibir, y extrae su energía de la 
utilizada para mantener el orden social. 
-El guerrero paga sus deudas. 
-El verdadero guerrero necesita estar verdaderamente solo. 
-Para el acechador, disciplina es lo mismo que Intento. 
-Existe una gran fuerza -que ellos llaman el Selector- que es como una gran aguja en el cielo que dirige el 
curso de los acontecimientos a nuestro favor o en contra, y que es movida por el intento. Al Selector también se 
le llama el Espíritu. 
-La disciplina del acechador es mantenerse fluido. 
-Para ella, el desafío del guerrero es mantener la conciencia del punto de encaje, incluso después de muerto. 
-La mejor manera de empezar es recapitular devotamente por un año o dos, y después uno puede estar listo 
para hacerse brujo. 
-En su libro cuenta cómo hizo ella la REC, pero hay muchos procedimientos.

Frases sueltas de Taisha, de una charla en Berkeley, en el 93. 
-Según te des tú mismo al Intento, así recibirás. 
-Dáte totalmente, y él te cuidará totalmente. Sin hacer. 
-Este es el final de todo el linaje. 
-Tenemos que hacerlo por nosotros mismos. Nuestro único guía es el cuerpo energético. 
-Si algo está aquí para ti, hazlo.

Notas de una charla que dio Taisha en Pasadena, en Octubre del 92. 
- La actividad de los brujos es soñarse a sí mismos. 
- El ego siempre se presenta como un "pobrecito niño" ante el mundo. Es una especie de síndrome. 
- Para mover el punto de encaje tienes que, primero, rescatar la energía habitualmente invertida en la 
presentación del  sí-mismo y en la búsqueda de relaciones sexuales. Después, en segundo lugar, practica las 
técnicas brujas: recapitular y parar el diálogo interno (la meditación y las técnicas de respiración son buenas 
para esto último). 
- Sabrás que eres impecable cuando no tengas interés por tí mismo o por las recompensas. 
- Actuando impecablemente llegarás al sitio donde no hay compasión. Tu punto de encaje su moverá a la 
conciencia acrecentada, y podrás ver otros mundos. Entonces podrás usar el ensueño y el acecho. 
-La Tierra tiene también un punto de encaje. 
-La vergüenza trastorna el punto de encaje. 
-Los fenomenólogos intuyeron que la percepción está codificada en el cuerpo. 
-Un guerrero espera a su muerte, y mientras la espera, se rodea de fuerza y de belleza. 
-Usa estrategias para traquetearte y sacudirte a tí mismo. Esto moverá tu punto de encaje. 
-No juzgues. Juzgar es morir. 
-Los seres inorgánicos (SSII) vienen a través de túneles. Ignóralos. Los SSII obedecen tus comandos. 
-Puedes recapitular tus sueños, o recapitular en tus sueños (aunque la dirección de las respiraciones es 
distinta). 
-El mejor lugar inmediato donde mover el punto de encaje  (PE) es el sitio donde no hay compasión. 
-Practicar sexo está bien sólo si has recapitulado. Si has ahorrado energía. 
-Después de la REC sólo existe el ahora. 
-Cubre los espejos.

Nuevas notas de dos lectores sobre la conferencia sobre el Ensueño que las tres brujas dieron en 
Arizona: 
-Florinda cuenta que la primera vez que se encontró con Don Juan, éste le dijo: " no hay tiempo" . Fueron las 
primeras palabras que le oyó decir. 
-Más adelante, cansada de oírle decir que ya no tenía forma humana, le preguntó su eso significaba que no 
tenía pene. Don Juan se bajó los pantalones y enseñó un considerable órgano. 
-El sexo es una espada de doble filo. Te puede ayudar o te puede hundir. En esta materia, lo verdaderamente 
importante es atender a tu "vidente interior". 
-Florinda dijo que D. Juan era un "viejo verde". 
-Acerca de la REC, Carol dijo que la técnica tiene su importancia, pero que era preferible recapitular con el 
intento correcto, aunque lo hagas en el coche, a ir por ahí diciéndole a todos que estás recapitulando en tu 
caja, como para darte aires. 
-Florinda enfatizó que las mujeres deben aprender a cooperar con los hombres, y no competir con ellos. 
-Dijo que los hombres se alimentan de las mujeres porque ellas están energéticamente completas, mientras 
que ellos no. 
-Moverse completamente dentro de otro mundo ayuda a ver con claridad el mundo que hemos dejado atrás. 
-Resaltaron la importancia de atender al "vidente interior"; aunque resulta difícil a causa de las demás voces del 
diálogo interno. 
-Enfatizaron también que no las necesitamos a ellas ni a Carlos para ser guiados. Sólo necesitamos 
focalizarnos en el Intento, y seguirlo. 
-Florinda dijo que las drogas hacen muy difícil llegar a la segunda atención a través del ensueño. Un oyente 
dijo que don Juan había recomendado a CC encontrarse con Mescalito tantas veces como fuera posible. 
Florinda dijo que sí, pero hacerlo a través del ensueño. 
-Dijo que fumar porros vuelve al cuerpo luminoso de color verde. Finalmente, notando las inquietudes de la 
audiencia, Carol dijo que todo es reparable, a través de la REC, los no-haceres, etc... 
-Alguien preguntó si debíamos perseguir el conocimiento académico para ser brujos, y las tres respondieron un 
enfático y unánime no. 
-Alguien preguntó también si debían dejar a sus familias para iniciarse en la brujería, y Taisha dijo que en 
absoluto;  simplemente debíamos empezar allí donde estuviéramos.

Notas sobre una conferencia de Carlos Castaneda en Sunnyvale, CA, 3 de Diciembre de 1994: 
-El lenguaje no puede describir la videncia, así que ni siquiera sabemos que existe. 
-El objetivo primordial de D.Juan era el silencio interno. 
-Cada persona tiene un umbral personal para ver. Pueden ser 15 minutos o 6 horas, da igual. Debes construir 
tu silencio interno para llegar a ese umbral. Y puedes hacerlo segundo a segundo, incansablemente cada día. 
Entonces verás. 
-Mi límite personal de tiempo eran 6 segundos ( o 6 minutos??). Entonces una voz empezaba a hablarme. 
-Un día, mientras caminaba en UCLA, empecé a ver líneas de energía sobre impuestas en todas partes. Me di 
cuenta de que siempre las había visto, aunque las había ignorado. 
-No me idolatréis,. No quiero ser vuestro gurú. 
-No endioséis a nadie. Don Juan desmitificaba a todo el mundo, incluso a Jesús; y a mí me gustaba Jesús. 
-La segunda atención es la misma para todos nosotros. 
-El lado izquierdo es muy peligroso, pero la disciplina del silencio interno nos protege no sólo del lado izquierdo, 
sino también del derecho. 
-Los SSII se alimentan de nuestra energía, dejándonos solo la suficiente para mantener nuestra importancia 
personal. 
-El silencio interno es la única manera de aventurarse en el lado izquierdo. 
-Un oyente pregunta si necesitamos plantas de poder. CC responde NO, absolutamente no. El las tomó porque 
su PE estaba excesivamente rígido. 
-La matriz es como otro cerebro. La energía que se "ve" en ella es como la del cerebro. 
-Los demás aprendices de D. Juan están viviendo correctamente, pero no me siguen, dice CC. Cuando tomé el 
mando les dije que debían ir a la escuela y estudiar duramente, y ellos rehusaron. El estudio concienzudo 
ocupa a la mente y permite un más fácil silencio interno. 
-Yo soy super-pragmático. 
-Si supiera cómo arde uno desde dentro, no estaría aquí (bromea, respondiendo a una pregunta). Don Juan 
ardió en una increíble implosión de energía mientras sostenía su conciencia entre las manos. Luego fue 
catapultado como una ballesta. 
-Hace ya tiempo que mi voz de emisario se calló. Cuando yo tenía 35. Ahora navego solo, sin guía. Está bien. 
Pero nunca le dije gracias. Es por eso por lo que ahora hablo. Para pagar de alguna forma aquel formidable 
regalo.

Notas de un lector reportando las 4 conferencias espontáneas que dio CC en una biblioteca de Los 
Angeles, en el 93. 
-No le gusta el término "brujería". El prefiere "nagualismo " . 
-Invertimos demasiada energía en la defensa y presentación del "sí mismo" en la vida cotidiana. Pero no somos 
únicos. Todos expresamos las mismas necesidades. 
-Necesitamos un propósito. Sin él no hay victoria. 
-No necesitamos ningún guía. Sólo necesitamos energía. La energía proviene de nuestro examen imparcial. 
-El camino del guerrero gira alrededor de la disciplina. La disciplina es lo único que puede hacer frente al orden 
social. 
-El guerrero es alguien que acepta humildemente que va a morir, y que esto no es negociable. 
-Es buena medida levantarse en mitad de la noche a mirarse en el espejo para ver al ser que va a morir y 
preguntarle: "¿qué es o que estás haciendo? ¿ Cuál el la suma total de tus acciones? 
-Hemos de llamar al intento y decirle que queremos ser responsables del hecho de que vamos a morir. 
Debemos decirlo en voz alta, ya que la voz tiene tremendo poder. 
-Estamos en deuda con el mundo  y con el Espíritu. 
-En su búsqueda de gurús, Castaneda nunca encontró hombres de conocimiento: solo mercaderes de Dios. 
-Los maestros nunca deberían cobrar por sus enseñanzas. 
-Debemos también darle voz  a nuestra responsabilidad de percibir. 
-El mundo debería estar construido sobre la base del hecho de que vamos a morir. 
-Don Juan no creía que el hombre fuera maligno, pero sí que era una triste criatura. 
-Salvando suficiente energía, podemos ver, aunque no con los ojos. La energía es visible en un nivel 
incomprensible. Nosotros estamos viendo energía ahora mismo, pero no lo sabemos porque nuestra 
conciencia no está consciente. 
-No-haciendo, el guerrero se da cuenta de que el mundo es un arreglo. 
-Los sueños son como compuertas: nuestra conciencia las atraviesa en un sentido, y la conciencia del infinito 
las atraviesa en sentido contrario. 
-Cuanto más se mueve el punto de encaje, más terrorífico es el ensueño; pero su el ensueño es tomado como 
un desafío, cono una empresa formal, entonces la expresión demoníaca desaparece. 
-Los ensueños suelen durar solamente unos cuantos minutos, pero eso basta para revitalizarnos. El resto sin 
sueños normales. 
-Hay 7 compuertas para el ensueño, y cada una implica un mundo diferente. 
-En la primera compuerta, tú mientes a tu propia mente diciéndole que quieres hacerte consciente de que te 
estás quedando dormido, pues tu propósito real es examinar cada elemento del sueño ordinario. 
-Tienes que decir: "Soy un ensoñador", y hacer el intento desde la posición de un ser que va a morir. Una vez 
que llamas al Intento, la misma energía empujará al ensoñador. El intento debe ser simple y humilde, como una 
persona que va a morir. 
-No estamos en el mejor de los mundos posibles, como muchos piensan. Tenemos que usar la muerte, pues 
una vez que un guerrero usa el flujo de energía, el mundo ya nunca vuelve a ser el mismo. 
-Cuando aparece un elemento disonante en el sueño, suele ser un explorador. La conciencia es el elemento 
en el que los exploradores viajan, lo mismo que los barcos viajan sobre el mar. Tienes que parar el sueño 
cuando veas un explorador, y decirle: "oye, dime de dónde vienes". Esto obliga al explorador a llevarte a su 
mundo, que es un universo paralelo. 
-Todas las cosas son paralelas en el universo. El universo paralelo es un mundo de conciencia. 
-Las mujeres son réplicas de los seres inorgánicos. 
-El universo es femenino, siempre en búsqueda de machos. 
-La interacción con los seres inorgánicos es inevitable en el momento de la muerte, así que  ¿Por qué no 
hacerlo cuando aún estamos vivos y vigorosos?. El océano del universo realmente te tomará, así que llámalo 
ahora y reclama tu destino. 
-Pero irse con los exploradores es peligroso si eres ansioso. Debes ser claro como el cristal y tener temple de 
acero para irte con ellos. 
-Todos podemos ser magníficos ensoñadores si nos dan la oportunidad. 
-Hay una ola de tristeza ontológica en el universo. 
-En la segunda compuerta sentimos que siempre hemos prestado atención a los sueños, pero nunca nos 
hemos dado cuenta de que lo hacíamos con nuestro cuerpo energético. 
-Don Juan decía que el cuerpo energético  está siempre trabajando. 
-Si quieres tener percepciones verdaderamente increíbles, duérmete dentro de un  sueño en la misma posición 
en que te quedaste dormido en la vigilia. 
-El universo paralelo te reclamará. Debes decir: "llévame a dónde nace la conciencia energética". Irás a los 
túneles de energía. Empezarás a oír la voz del emisario. Primero es una voz de hombre y luego de mujer. Pero 
no  dejes que interfiera demasiado en tu vida cotidiana. Dile: "mantente apartado de mis asuntos" ; porque si 
no, es fácil volverte dependiente de esa voz. 
-El camino del guerrero requiere disciplina, pues en el mundo cotidiano no existe otra cosa que el vacío y el 
aburrimiento. 
-El ha cerrado el ciclo del linaje de Don Juan. 
-La muerte no es necesariamente un concepto lineal. Solo hay energía ahí fuera, y debes encontrarla con todo 
tu poder, así que debes prepararte para una lucha espléndida con la muerte. 
-Un momento de silencio basta para reconstruir el mundo, ya que nuestro diálogo interno es pura vanidad, 
impotente ante la vida o la muerte. 
-La mente no puede resistir la persistencia. 
-Nada de drogas, ni marihuana, ni peyote, ni heroína. 
-La gente profundamente católica raramente sabe algo. El símbolo de Jesús debe ser examinado. (Cuenta que 
Don Juan  le obligó a estudiar la historia de la Iglesia). 
-El hombre es la medida de su mundo, y estamos en un momento crítico, peor que en los años 50, pues el 
orden social no se preocupa del ser que va a morir. 
-Fue Carol Tiggs la que trajo la posibilidad de abrirse a la comunicación pública. 
-Su único interés (de Carlos) es introducirnos a todos en lo abstracto. 
-Las mujeres tienen más facilidad que los hombres. Los hombres son raros y codiciados. Los seres inorgánicos 
en seguida se hacen conscientes de los hombres. Hay que evitar el enfrentamiento. Las mujeres pueden llegar 
al universo paralelo con muy poco esfuerzo. 
-Si das voz a tu deseo de quedarte (con los seres inorgánicos), vivirás cinco billones de años. Morirás con la 
Tierra. Los seres inorgánicos te ofrecen prácticamente la eternidad. Pero él  (Carlos)  nunca entregó su 
mundo. 
-El emisario era un vendedor. Le decía que no tendría ni siquiera que respirar. 
-Don Juan renunció a los seres inorgánicos, pero Carlos estuvo a punto de sucumbir porque le encanta ir al 
universo paralelo. 
-Carlos se encontrará con todos nosotros en el lugar donde no hay compasión. 
-Hagamos una lista de personas y recapitulemos. La dirección de la cabeza no  es importante. Esto aumentará 
nuestra energía. 
 

NOTAS BRUJAS 2

Notas de un lector sobre un Seminario que dieron CC y sus brujas en Maui, Hawai, en Navidad del 94- 
95: 
-Todas las brujas llevaban el pelo muy corto. Decían que el pelo largo es una peligrosa antena social, al menos 
para ellas. 
-Don Juan y su grupo están bloqueados en la segunda atención. Se necesita una masa crítica  (de gente, de 
energía)  para sacarles de allí. Es por eso por lo que CC y su grupo han comenzado los seminarios (¿¿¿???). 
Cuanta más gente haya trabajando para la libertad, mayor energía para CC para liberar a D. Juan. 
-El sexo sólo es malo si es usado como herramienta de ganancia personal o de posesión. El sexo debe ser 
totalmente incondicional, sin ganancias secundarias. 
-El barrido final que se hace en la REC después de cada evento, es una manera de decir : "Ya no más. No 
tomaré ni daré más energía en esta situación." 
-La búsqueda de recompensas es lo que más energía nos hace perder. Solo debes hacer aquello que el intento 
indica. La importancia personal es implacable, paciente y dulce. Para encontrar la libertad total, uno debe 
renunciar incluso al deseo de ser libre, a la esclavitud de cualquier deseo. No se trata de buscar la libertad por 
miedo a morir. La importancia personal adora las recompensas. 
-No vayáis demasiado deprisa. Hay que perfeccionar el tonal antes de aventurarse en el nagual.

Notas de otro lector sobre la misma charla de Taisha en el Menlo Park en el 94: 
-Para "parar " , sólo tienes que decidir ser guerrero o no. 
-El PE fluctúa de forma natural en los sueños. Pero también puede hacerlo bajo el efecto de las drogas, la 
meditación profunda, el hambre, o las privaciones sensoriales. 
-La muerte no es el proceso tan rápido que parece ser. El resplandor del PE se va rápido, pero toda la otra 
energía del huevo luminoso puede tardar mucho tiempo en deshacerse. (Y el proceso es aún más lento si te 
entierran en un ataúd de plomo). 
-Hay que estar firmemente fundado en el camino del guerrero para parar el diálogo interno y ensoñar. 
-La disciplina es abstracta: es el enganche inflexible a un propósito. El uso real, pues, de la disciplina es muy 
flexible y fluido. 
-Hace falta coraje de hierro. No hay lugar para la duda o la tentación de volver a la anterior vida de rutinas y 
auto-indulgencias. 
-La disciplina lleva a la armonía, el bienestar, el balance. La vida diaria lleva a la indulgencia. 
-No puedes aprender a ser un guerrero. Es una elección que haces por tí mismo y a solas. No puedes recurrir a 
nadie que te enseñe a ser un guerrero; ése es el camino equivocado, el camino de la indulgencia. 
-Lo mas importante es aceptar la responsabilidad de tu propia muerte. Este es el fundamento primordial. 
-Asume la responsabilidad de tu percepción en el mundo. 
-Si te ajustas el cinturón y eliminas lo innecesario, el PE se moverá por sí mismo, sin otro tipo de ayuda. 
-Debes pagar tus deudas. El guerrero es generoso. 
-si alguien realmente te ha injuriado, esto también ha de ser restituido. No es cuestión moral, sino de romper 
conexiones. 
-El camino del guerrero es una vía de escape, un lugar a donde ir después de desmantelar  tu vida diaria. 
-Hay tres esquinas en el orden social: 
1.-Cómo nos presentamos a nosotros mismos en el mundo. 
2.-Nuestra necesidad biológica de emparejarnos y reproducirnos. La seguridad de la familia es una de las más 
fuertes atracciones del orden social. Hay un tremendo miedo de estar solo, a morir solo. Pero los brujos tienen 
que aprender a estar solos por largos períodos. Don Juan nos probó a todos en este sentido. Sobre todo a las 
mujeres se nos educa para que busquemos pareja y no estemos solas. La REC nos libera de esto. 
3.-La importancia personal. "La importancia personal mata". Hasta los mártires dejaron su vida por importancia 
personal. Así que lo más importante es saber que tú no eres más o menos que cualquier otro ser viviente. 
Todos somos iguales. 
-El "Selector" es un mecanismo bastante simple, parecido a una aguja apuntando en una dirección. El selector 
lo hace todo por tí si tienes suficiente energía. Empuja ciertas cosas del universo hacia tí. 
-Una vez que has recapitulado ya no necesitas especiales rituales para mover el PE. No sabemos cómo, pero 
basta con actuar impecables para que el Selector mueva el PE. 
-Los acechadores buscan crear máximas disonancias cognitivas (MDC) . No pueden elegir a dónde  moverán 
el PE, porque si lo hacen no crearán MDC entre la vieja y la nueva posición del PE. Es por esto por lo que los 
guerreros se hallan bajo una tremenda presión: porque el Selector elige nuevas posiciones el PE que resultan 
chocantes, para que esto haga vibrar al PE. El guerrero debe mantener esa presión, pero de manera 
armoniosa, para no volverse loco. 
-Una vez que tengas Intento Inflexible y energía, el PE se moverá sin problemas. Y una vez que recapitules, 
incluso se moverá sin darte cuenta. 
-El Selector eligió para mí -cuenta Taisha- ciertas posiciones de acecho que me obligaron a asumir esos 
papeles de manera total, 24 horas al día. Fui Ricky, un chico gringo, que quería pasar por americano; luego fui 
una chica ingenua que quería resultar atractiva; más adelante me hice una mendiga que pedía en la puerta de 
la iglesia; y finalmente fui Sheila Waters, una mujer de negocios. 
-La conclusión que saqué es que nada es real; todo es una manipulación de la conducta. Cada posición del PE 
es igualmente real, y engancha a los mismos fantasmas. La única manera de escapar del cinismo es asumir el 
desatino controlado, que es la delicia de los guerreros. 
-Si tienes la suficiente energía, todas las cosas que el Selector pone a tu alrededor sin cosas de fuerza y de 
belleza, haces un arte de tu vida. 
-Recuerda que ya estas muerto, que eres un fantasma, como cualquier otra cosa; así que pierde tu sentido de 
importancia. 
-Entiende, sin ninguna sombra de duda, que nada es real. 
-Moverse dentro de otra banda completa del huevo luminoso es como morir. La conciencia sigue contigo, pero 
para la realidad ordinaria tú ya te has ido, has muerto. 
-Hay una similitud entre las teorías de la Acupuntura china y las descripciones toltecas del huevo luminoso. 
-Unos padres energéticos y una lactancia materna contribuyen a dotar al individuo de mayor carga energética. 
Pero no te preocupes, una vida disciplinada te repondrá la que te falta. No se necesita , realmente, mucha 
energía para mover el PE. 
-Nietzsche decía que "todo lo que no me mata me hace más fuerte". Así piensan los brujos. Pero cuidaros de 
los filósofos,. porque son grandes auto -complacientes. 
-No importa realmente si sigues o no al pie de la letra  el método explicado de la REC. Lo único esencial es el 
intento inflexible de recapitular. 
-Cuando haces el intento correcto, tienes a 27 generaciones de brujos detrás tuyo. 
-Consejos sobre la REC:  Inténtalo. Sé integro. No compitas, Sé armonioso en tu disciplina. No hagas nada al 
azar , a no ser que así lo intentes. La dirección de la respiración no es importante; lo esencial es usar la 
respiración para desprenderte de la energía. La REC lleva toda una vida.

Más notas sobre las conferencias de Carlos en Santa Mónica (Noviembre del 93): 
-Las drogas psicotrópicas solo son útiles en el sentido de que causan una "tremenda disonancia cognitiva". 
Nunca deben ser utilizadas por placer. 
-El orden social no está interesado en nuestro bienestar. No nos proporciona sentido ni propósito. No nos 
protege de la muerte. 
-La manera de romper con el orden social es a través de la disciplina. 
-La disciplina no es seguir un órden rígido. La disciplina es fluidez. 
-La libertad es nuestra herencia. La libertad es el salto de la conciencia dentro de lo desconocido. 
-Somos todos viajeros. Vamos a morir. ¿No queréis hacer algo magnífico mientras vamos de camino? 
-Acepta con humildad que vas a morir. No te escondas de ello. 
-Hay una fuerza perenne en el universo disponible para nosotros, aunque nunca la usamos. Llámala diciendo 
"quiero ser responsable del hecho de que voy a morir". 
-Acostúmbrate  a gritar tu intento a esa fuerza. No le supliques. Si te pones de rodillas , se te meará encima. 
-El ensueño te lleva a un estado de conciencia donde lo humano no cuenta. 
-Cuando el PE sale de su sitio habitual y tiene otra percepción, deja un agujero. Sólo a través de la disciplina 
puedes obligarlo a regresar. 
-Las drogas sólo te dan un vislumbre de nuevas posiciones, no una visión sostenida. 
-Define tu deseo como Libertad. Entonces el Selector hará los apropiados ajustes. 
-No seas tímido. Vive peligrosamente. Justo en el borde. 
 

Segundo lote de notas (de un lector finlandés) sobre la conferencia de Taisha en Berkeley, el 19 de 
Noviembre de 1993: 
-Nosotros realmente vivimos todo aquello que consta en nuestros libros. 
-Somos brujos constantemente atacados, bombardeados por los agudos tiradores de lo conocido y lo 
desconocido. 
-Las drogas son innecesarias y dañinas, y fueron usadas con Carlos solo porque él era un nagual y su PE 
estaba muy rígido. 
-Yo moví mi PE a través de la REC, nunca a través de las drogas. 
-Yo pensaba que la REC no me había cambiado , pero al final me dí cuenta de que gracias a ella había 
transferido la mitad de mi conciencia al cuerpo luminoso. 
-Tú no te sientes distinto después de hacer la REC. Simplemente ya no te molestan las cosas que antes te 
preocupaban. 
-Algunos cambios repentinos del PE pueden lastimar al cuerpo físico. Por eso es fundamental mantenerse en 
plena forma. 
-Hay agujeros en el orden social, agujeros  que los brujos y los SSII ven y utilizan para precipitarse a su través. 
-Es recomendable armar primero la escena (en la REC) y luego barrerla. Pero no hay una técnica fija. 
-No fuerzes al cuerpo físico (en la REC). 
-Ten cuidado con la forma como categorizas la Lista. A los brujos les encanta hacer índices y categorías. No 
descartes ninguna. 
-Carol puede hacer las "posiciones gemelas" porque es un ser doble y tiene línea directa con el Inquilino. 
-Los brujos no creen en la reencarnación, pero piensan que la vida puede ser prolongada si al morir reclamas 
el montante de energía que has ahorrado a través de la REC. 
-Cada vez  que mueves el PE  recibes un empujón (de poder) . Por eso es básico perder la importancia, si no 
quieres que eso empujón se convierta en egomanía. 
-No se trata de quedarse fuera del orden social, sino de utilizarlo. 
-Don Juan trabajaba con 2 o 3 posiciones del PE. Carlos tomó una de ellas. Pero nosotros no estamos 
interesados en nuevas posiciones del PE, sino en la libertad total. Así que recapitulad, esto es lo más 
importante. Activad vuestro cuerpo energético, y algo os guiará. 
-Recapitulad todo lo sexual. Incluso un beso comporta grandes cantidades de energía. 
-Dejad para el final la recapitulación de  aquellas relaciones que aún no están terminadas (sexuales o 
familiares). 
-Debes recapitular incluso tu muerte. 
-Cuanto más uses tu cuerpo energético, más fuerte serás, y cuanto más fuerte seas, más consciente te 
volverás.

Impresiones y notas sueltas de otro lector que ha asistido a las diversas conferencias y charlas de los 
brujos consignadas anteriormente: 
-Las tres brujas parecen totalmente indiferentes a la suerte de Don Juan, aunque reconocen que está atrapado 
en la segunda atención , y que deben de rescatarle. 
-Taisha y Florinda son capaces de ensoñar juntas. El otro día desaparecieron en el aire justo delante de Carlos. 
Cuando entran en la segunda atención , lo hacen con ropa y todo. 
-La Gorda está muerta y enterrada. Florinda estuvo a punto de irse con ella. 
-"El arte de ensoñar" estuvo escondido en una caja en la segunda atención varios años antes de ser publicado. 
-Carlos sobrevivió  al salto del abismo porque ya le daba igual vivir o morir. Pero el fondo del precipicio estaba 
lleno de los huesos de guerreros que fallaron en el intento. 
-Carol y Carlos estaban juntos cuando éste plantó las plantas de poder que le dio Vicente (ver Una Realidad 
Aparte). 
-Carol y Carlos tuvieron un hijo en la segunda atención. Es el explorador azul; que ahora está a punto de 
terminar sus estudios, cosa que precipitará la marcha de los brujos a la tercera atención. 
-Así es como se presentaron todos en la charla: "Mi nombre es Florinda Donner-Grau, y me estoy ensoñando a 
mí misma". " Mi nombre es Taisha Abelar, y me estoy ensoñando a mí misma". " Mi nombre es Carol Tiggs, y 
estoy siendo soñada por Carol Tiggs, el Desafiante de la Muerte, don Juan Matus y Talía". 
-Alguien en la audiencia gritó: ¡¡El Desafiante de la Muerte está aquí!! . Y Carol dijo "Sí", sin más explicaciones. 
-Las tres brujas iban siempre acompañadas de sus asistentes, las chacmoles, y de Tracy, que fue presentada 
como "claramente conectada"  con ellas. 
-Todas ellas insistieron en el valor clave de la REC para eliminar la obsesión por el Yo, y para almacenar 
energía. 
-Florinda se  pasó toda su charla jadeando, como si tuviera un exceso de energía. 
-Taisha volvió a hablar de sus roles de acecho, y dijo que también había sido durante dos años un monje 
budista (pasando por hombre) en el Tibet. 
-De vez en cuando, de manera desapercibida, Taisha ponía posturas imposibles, y su cara no ofrecía un 
semblante fijo. Todas ellas daban la impresión de ser amistosas y graciosas, y al mismo tiempo fluidas y 
distantes. 
-Alguien preguntó qué pensaban de los vegetarianos. Ellas dijeron que tenemos incisivos, que nuestros 
cuerpos necesitan carne, y que los vegetarianos siempre parecen un poco flojos. Todo esto lo dijeron con un 
gesto de malicia en la cara, y como se hizo un gran silencio en la sala, Carol estalló en una gran risotada. 
-Carol era alguien más. Contaba historias cautivantes, cortas, rápidas, y sin final, de una forma muy graciosa. 
Se rió  de aquellos que solo hacían REC, o la hacían demasiado en serio, aunque por otro lado recomendaba 
encarecidamente hacerla. Lo que no quería es que la hiciéramos de manera ritual. 
-Florinda insistió en que la brujería es un camino solitario, y aunque ellas tres viven en proximidad, en realidad 
se ven muy poco. 
-Alguien preguntó si no sería conveniente disponer de un año sabático para hacer la REC , y Taisha dijo que en 
absoluto; que simplemente comenzáramos a hacerla, y que ya encontraríamos el tiempo. 
-Con respecto a los pases, Florinda dijo que había que elegir algunos y hacerlos, y no obsesionarse con 
hacerlos todos.

NOTAS BRUJAS 3

Resumen del seminario para mujeres de Los Angeles  (1 al 3 de marzo de 1996).

Conferencia introductoria de Carlos Castaneda. 
-El punto de encaje de los hombres mira hacia afuera, el de las mujeres hacia dentro. Eso proporciona una 
manera diferente de interpretar y percibir, una visión diferente de las cosas. Los brujos han insistido desde 
siempre en esa gran diferencia entre hombres y mujeres. 
-Según el mundo de los brujos , las mujeres saben cosas de una manera natural, saben de una forma que la 
mente masculina no puede concebir. 
-La socialización demanda que los hombres dicten las normas, lo que les hace sentirse "sagrados". Para que 
ese proceso funcione , la socialización ha destrozado las sensaciones femeninas. 
-Las mujeres son más inteligentes, pero no están interesadas en la taxonomía, en establecer categorías. 
Taxonomizar es una condición masculina. Dejen que ellos establezcan sus categorías y medidas . Ustedes no 
tienen por qué hacerlo. ¿para qué tendrían que hacerlo? 
-Deben ser conscientes de lo que los hombres les han hecho. Incluso el deseo de liberación del último siglo 
por parte de las mujeres ha sido creado e inducido por los hombres. De este modo la mujer liberada repite los 
patrones masculinos. 
-Ellos juegan el papel de "pobres nenes" a los que ustedes cuidan y apapachan.¿Por qué lo permiten? 
-Pero por sus propias características las mujeres carecen de una filosofía definida, de un sistema de 
pensamiento que pueda servirles de soporte para sustentar un propósito. El hombre brujo que ha alcanzado un 
nivel de sobriedad puede proporcionarles este sistema de pensamiento. Este es el soporte que puede sustentar 
una mueva forma de vivir. 
-Don Juan era un hombre, pero no era en absoluto un macho, había eliminado la raíz del machismo en sí 
mismo. Para hombres y mujeres aceptar que somos seres que vamos a morir implica un nuevo arreglo. Si 
seguimos comportándonos como inmortales nada nuevo nos puede suceder. 
-Las mujeres están capacitadas para detener el flujo de pensamientos, pueden ejercitarlo con facilidad y 
entrar en un estado casi "vegetativo", cuando están sometidas a presiones físicas o psicológicas fuertes. Pero 
el fallo radica en que la mujer no es persistente. Han logrado a medias ese estado simplemente porque son 
mujeres, sin esfuerzo. Su indiferencia es otro resultado de la socialización del macho. 
-Pero los brujos quieren darle a esa capacidad un propósito trascendente, que esa detención del flujo de 
pensamientos no se lleve a cabo por presiones, por escapes, enojos o tristeza, sino por un propósito 
plenamente consciente y dirigido. Para ello la bruja necesita disciplinarse en un grado extremo. 
-Desde nuestro punto de vista el gran error del mundo brujo de don Juan era su aislamiento, un aislamiento 
que había perdurado generación tras  generación y que quizá tuviera relación con la preponderancia femenina 
de los grupos de brujos. Las mujeres son muy insulares. 
-Nosotros hemos terminado con ese aislamiento. Un seminario de este tipo nunca fue hecho antes. Quizá no 
pueda convencer a nadie, no pueda alcanzar a nadie, pero estoy tratando de hacerlo. 
-Si las mujeres consiguieran mediante la disciplina detener su flujo de pensamientos, ¿Qué no serían 
capaces de ver? La tensegridad les ayuda en ese propósito, la tensegridad habla por sí misma. 
-Las mujeres tienden a pensar a menudo "estoy loca". Eso es socialización. No están locas en absoluto, 
¡simplemente son mujeres! y esa locura puede convertirse en algo exquisito. Pero ustedes viven de acuerdo a 
las ideas de los machos y además se las creen. Eso sí que es locura. 
-He visto "chicos buenos" a mi alrededor, muchos chicos buenos y sumisos que buscan complacerme. Pero 
nunca he conocido a "chicas buenas". 
-No me tomo a mí mismo seriamente, Lo  único que es serio para mí es lo que hago, y lo que hago es la 
única avenida posible que he sido capaz de encontrar, la más poderosa. Se necesita se una gran sobriedad 
para decidir lo que nos gusta en el mundo cotidiano. 
-A los hombres les encanta estar en un altar, les encanta, y las mujeres lo permiten. Excepto en familias que 
practican el balance educativo, de una mujer nadie se ocupa mas que de que se case y forme una familia. Las 
mujeres han sido socializadas para ser enemigos entre sí, para ser competidoras. En realidad todos los 
hombres buscan en ustedes a sus "mamitas". 
-Encaren de una vez el hecho de que son mujeres. Llegará el momento en que ustedes estarás forzadas a 
cooperar entre sí si quieren que el mundo sobreviva. La raza humana desaparece. Sólo ustedes son 
poderosas, pero les encanta jugar a "ser nenitas eternas". 
-Dentro de todos nosotros existe un flujo de conocimiento. Mediante él, desarrollamos estados subjetivos que 
pueden ser intercambiados y crean un campo de intersubjetividad que posibilita la comunicación entre las 
personas. Pero salvo que experimenten las acciones prácticas del mundo de los brujos, no hay forma de 
compartir con los brujos una intersubjetividad. Hablar solamente de nosotros nos impide ser conscientes del 
flujo de la energía. Hay que forzar el estado de silencio interno. 
-Compartir la intersubjetividad de los brujos puede iniciarse con la tensegridad. Sus movimientos no han sido 
inventados, sino descubiertos -según D.Juan- hace entre siete mil y diez mil años. Los movimientos son un 
atajo para aquietar el diálogo interno. No pueden cambiar esa posibilidad por las ideas que les dieron los 
hombres, no es justo que lo hagan. Hagan la tensegridad como si no existiera el mañana, porque de hecho no 
existe. Vamos a morir. ¡Qué enorme consejero es la muerte!! 
-Quiero darles ideas racionales, un corpus de conocimiento desde el que puedan tomar una decisión. Yo no 
las necesito, pero quisiera darles mi sobriedad. Y quisiera quedarme a ver la explosión, pero no tengo tiempo. 
Me estoy marchando. 
-Pero mi presión hacia ustedes no puede en modo alguno ser personal. Eso sería opresión. ¡Ustedes tienen 
que decidir individualmente que quieren hacerlo. ¡Como mujeres pueden hacerlo! 
-Ver que algo así pudiera suceder resulta para mí enormemente excitante. ¿será posible? Yo lo espero, pero 
no lo sé. Dependo de si tengo éxito en mi propósito de alcanzarlas sobriamente. Sus padres han tardado años 
en socializarlas; ahora deberán trabajar años para romper esa socialización. 
-En 1985 la mujer nagual regresó y eso cambió por entero el mundo de don Juan. Así que nos encontramos 
totalmente solos, haciendo algo nuevo que nunca ha sido intentado antes. Necesito tiempo. Quizá ustedes 
puedan ser una razón de peso para que ese tiempo me sea concedido.

1ª Conferencia de Taisha Abelar: 
-Puesto que van a escucharme desde su conciencia lineal, mis palabras no siempre serán fácilmente 
entendibles. El Universo es esencialmente femenino. En el Universo el principio masculino es frágil y efímero. 
Precisamente esa rareza del principio masculino es la que otorga a los hombres preponderancia en el sistema 
social. Pero no debemos confundir su rareza con su dominio. 
-Los brujos consideran esencial eliminar no la reproducción sino el comportamiento que se asocia a la 
reproducción, toda la desgastante fase del cortejo. El enamoramiento y el cortejo que éste conlleva quita a las 
mujeres muchísima energía. 
-El orden social, la familia, y en especial nuestras madres, nos han condicionado para ser competidoras entre 
nosotras. La recapitulación nos ayudará precisamente a dejar de competir. Sólo liberándonos de todos estos 
comportamientos de la socialización estaremos en situación de poder ver  la verdadera posición del hombre. 
-Las mujeres sabemos cosas de las que no estamos conscientes. Hay otro mundo paralelo al cotidiano que 
lo balancea o equilibra. La fuerza aglutinadora que mantiene unida a la persona como un sistema autónomo es 
la misma energía que mantiene unidas a las galaxias. La forma varía, paro la energía esencial es la misma. 
-Las mujeres, por su propia condición femenina, tienen un fácil acceso a esos otros reinos, tienen membresía 
en los otros mundos. Sólo tienen que silenciarse. A los hombres eso les resulta más difícil, pero en ellos su 
sentido del orden y la estructura es tan fuerte que lo mantienen al entrar en otros mundos y eso les permite 
hacerlos reconocibles. 
-Todas las personas tienen un grado de silencio interno que oscila entre diez minutos y una hora a partir de 
los cuales el silencio total se instaura. Ese silencio es el boleto para entrar  a otros mundos. Para ejecutar esa 
entrada con control y sobriedad las mujeres deben rehacerse. 
-Los brujos son seres sobrios, precisos, son guerreros peleadores. En sus acciones no hay posibilidad de 
errores, ni de ganancias o pérdidas. Para ellos sólo existe la impecabilidad en el momento. Puesto que somos 
seres que van a morir, únicamente hay tiempo para actuar; en absoluto disponemos de tiempo para enfados o 
enojos de cualquier tipo. Como seres que vamos a morir, ya lo hemos perdido todo. ¿qué más nos puede 
quedar? Es la muerte la que nos da fuerza, valor y espíritu aventurero. 
-Los brujos me hicieron vivir durante un año y medio en una casa en un árbol. Elevar a alguien sobre el suelo 
durante largo tiempo permite una nueva posición del PE. En aquella casa yo acumulé mi cuota individual de 
silencio interno hasta que el mundo se desmoronó. 
Las prioridades cognitivas del mundo cotidiano fueron perdiendo fuerza paulatinamente. 
-La experiencia me hizo conocer que yo tenía acceso a esa conciencia profunda. Como mujeres, yo y cada 
una de nosotras somos túneles energéticos , tenemos una línea directa con ese mundo. Cuando lo ví, supe 
que yo formaba parte, que yo era ese túnel energético. Somos mucho más que el simple organismo que nos 
han dicho que somos. 
-Queremos que su línea de conciencia se conecte a su conocimiento profundo y que se eleven a otros 
mundos, queremos que ustedes, las mujeres, sean conscientes de que saben que saben. Nuestra línea de 
acceso a ese túnel energético ha sido cortada por la socialización. Hay que retornar a nuestro  verdadero 
estado energético, el que nos pertenece como mujeres. Pero se necesitan agallas de acero para romper con el 
orden social . La liberación exige la conquista del silencio. Lo único importante es el trabajo en solitario. 
-Como mujeres tenemos la urgencia de llevar a cabo una revolución conceptual, acciones practicas que 
pongan fin a nuestra esclavitud y sometimiento hacia los hombres. Pero el problema es que a la hora de 
recordarnos como seres mortales, precisamente nuestra conexión energética con el túnel hace que las mujeres 
nos resistamos a aceptar nuestra condición mortal. 
-Las mujeres tratan a los hombres como bebés porque son especímenes raros, poco profundos y muy 
frágiles. 
-Florinda la vieja me enseñó que era posible coquetear con ellos como una bruja acechadora. De este modo 
el viejo nagual y su grupo voltearon nuevamente mi punto de encaje , que se había vuelto un poco hacia 
afuera, hacia la posición masculina, debido a mi larga estancia en los árboles. Así que para corregirlo me 
hicieron adoptar el papel de una mujer muy femenina a la búsqueda de un marido. Ellas me enseñaron el arte 
del coqueteo como un ejercicio de acecho controlado. Era posible "envolver" a los hombres si las 
circunstancias lo requerían, pero bajo un absoluto control, sin tomar ese asunto seriamente en absoluto. El 
nagual Julián también era un maestro en esto y enseñó a la vieja Florinda , que lo dominaba a la perfección. 
-El coqueteo de la bruja podría definirse como una energía que emana de su vientre a través de su voz, de 
sus ojos, de sus movimientos. No importa si ese acto de coquetería es expresado con un pájaro o con un 
hombre. Lo esencial es usar nuestra energía como brujas acechadoras que se expresan libre y abiertamente. 
-Con el acecho tú no intentas dominar ni controlar a nadie, sino a ti misma. Para eso se necesita una enorme 
valentía y conocimiento silencioso. 
-Una noche ví a dos seres femeninos que se movían  muy despacio y vibraban, Estaban junto a mi cama y 
emanaba de ellas un sentimiento exquisito de paz , una especie de nube que me envolvía con su armonía. 
Aquellos dos seres inorgánicos, de naturaleza femenina como todo el Universo, me mostraron que ese era el 
verdadero estado de la mujer, el que hemos de alcanzar, un estado exquisito, sin pensamientos. No hubo 
volición por mi parte; sencillamente mi cuerpo y mi silencio me llevaron allí. Los dos seres femeninos eran 
burbujas efervescentes, sin sustancia pero también estaban agitadas, excitadas por el contacto.  Después caí 
en un sueño pesado y ya no hubo más recuerdos. de hecho, al principio pensé que se trataba solamente de un 
sueño. 
-Poco después, mientras permanecía acostada sobre un árbol con el pecho contra una rama, las entidades 
femeninas volvieron a aparecer y una de ellas se apoyó sobre mí usando mi culo como una almohada. Era 
transparente, pero sentía su presión sobre mi cuerpo. Después bajaron del árbol como hojas transparentes. 
Hablé con ellas y me obsesioné con su presencia. Todo lo que fluctúa, sea aire o burbujas, me trae su 
recuerdo. 
-Comunicarse con esas entidades femeninas es posible si se alcanza el silencio total. No se necesitan 
palabras, como mujeres tenemos la posibilidad de comunicación directa, no lineal. Una noche les pedí que me 
llevaran con ellas y me jalaron a su mundo como un cohete. 
-El viejo nagual dijo que esto ocurriría si uno tiene suficiente energía y sobriedad. Esas dos entidades eran 
exploradores del mundo inorgánico. Si no tienes suficiente energía y tratas de ir con ellas, quizá no puedas 
regresar. Nunca debe abusarse de esta relación, porque resulta muy sencillo perderse en su mundo. Yo 
siempre lo pedí con  cuidado y con la máxima sobriedad. 
-Su mundo es algo parecido a un túnel lleno de objetos irreconocibles a los que no podría dar nombre. Dentro 
de los túneles escuchas una voz femenina, suave, melódica y gentil. El la voz del emisario que nos dice qué es 
cada objeto, nos explica cómo desplazarnos (hemos deslizarnos, no caminar). Al final del túnel hay una luz y 
en el lugar existen varios niveles de conciencia. Algunos son de una oscuridad total, donde sólo se escuchan 
susurros; otros oscilan entre los grises y negros de distintos matices. En ese mundo había dos enormes soles, 
dos puestas de sol y dos amaneceres. Los seres que lo habitan parece que tuvieran un cuerpo hecho de hojas, 
se cierran y se abren como las flores según si es de noche o de día. Apenas se les ve por un momento, porque 
rápidamente se ocultan entre las "hojas". 
-Estas entidades pueden proporcionarnos salud y bienestar físico. Si tenemos sobriedad nos vigorizan, nos 
trasvasan su energía vibrante. Pero si entramos alocadamente en sus dominios, si carecemos de sobriedad, 
resultan debilitantes. Son seres de una profunda y vastísima conciencia que no engañan. Su vida es 
larguísima, para nosotros casi la eternidad, pero permiten que nuestra pequeña y breve conciencia se aúne a la 
suya.

1ª Conferencia de Florinda Donner: 
(Nota: muchas de sus afirmaciones fueron hechas a raíz de las preguntas planteadas por el público) 
-Quisiera hablarles de la función secundaria del vientre femenino como órgano de pensamiento, pero no de 
un pensamiento como el que estamos acostumbrados a tener con nuestra mente lineal. El vientre permite el 
pensamiento como conocimiento directo e inmediato. 
-Los brujos apagan el imperativo de la reproducción y lo sustituyen por el de la evolución. En concreto, las 
brujas entrenan su vientre como órgano pensante exponiéndolo a fuerzas amorfas o abstractas del Universo, 
por ejemplo, exponen su "poto" a la fuerza del viento. 
-A instancias de don Juan, un día doña Florinda me enseñó su coño. Yo estaba tan azorada que me tapé los 
ojos con las manos , pero entonces don Juan hizo algo todavía más inconcebible: me mostró su pincho, 
moviéndolo orgulloso de izquierda a derecha, y el suyo era el pincho mas enorme que haya visto en mi vida. 
-Existen dos clases de viento, el viento normal y el viento que es algo más, una energía abstracta. Atraer al 
viento con el útero es atraer la energía abstracta, aprender a usar esa energía a voluntad. Es un ejercicio que 
ha de hacerse en la sombra y que no debe practicarse durante la menstruación.  Yo solía preguntar a don Juan 
cómo atraer al viento con el útero, pero él me respondía "yo no tengo útero. Tú debes saberlo mejor que yo". 
-El principio masculino, al igual que el femenino, es también una fuerza abstracta. Nosotros no hablamos de 
los hombres ni mal ni bien, simplemente hablamos de fuerzas, de principios. Dejen de permitir que los hombres 
dicten cómo deben ser las cosas. Las mujeres forman parte de la energía principal que posibilita el 
conocimiento silencioso. Pero los hombres, si son sobrios, son capaces de traer ese conocimiento silencioso a 
este mundo. 
-Nosotros no tenemos la energía ni el tiempo del que disponía don Juan. A través del curso de las 
generaciones la brujería se ha ido alejando de la curación y se ha enfocado en ver energía directamente. Es 
importante que ustedes puedan compartir la posibilidad que les mostramos. Nosotros navegamos en el mar de 
la conciencia y resulta realmente excitante romper los límites de la percepción ordinaria. 
-Las mujeres somos seres prácticos. Este es el principal motivo de este workshop. 
-Cuando vemos energía de modo directo la interpretamos rápidamente. Por eso el viento se personifica como 
una fuerza masculina, "un  masturbador" lo llamaba doña Florinda, que se quejaba de que el tamaño de su 
vagina se hubiera ensanchado desmesuradamente como consecuencia de los embates del viento. 
-Hoy a las mujeres nos medican por el simple hecho de estar menstruando.¿Por qué no usamos la energía 
de esos momentos para el conocimiento directo? Dejen que su vientre sea algo más de lo que les han dicho 
que es. 
-Nosotras no queremos gustarles. Nos hemos arreglado por el puro deleite de hacerlo, por un gesto, para 
darles lo mejor de nosotras mismas con independencia de cuál sea su juicio o su opinión. 
-Durante un periodo de 30 años un águila ha estado acudiendo periódicamente a mi cama. No tiene ninguna 
actitud hacia mi. Mi vientre me dice que lo que ella me está comunicando es simplemente "no me molestes". 
Devora allí sus presas y deja mi cama manchada de sangre. Sé que esa águila es la personificación de una 
energía, porque después se transforma y se convierte en una mezcla entre rata y gato. No es un sueño; sus 
restos aparecen visibles en mi cama. El nagual suele decir: " Oh, no, ya está otra vez viendo a esa águila". 
-Las parejas pueden ser heterosexuales, homosexuales, es indiferente, porque el modelo sigue siendo el 
mismo. Aunque no haya semen de por medio, alguien lleva la voz cantante. 
-El acto sexual no sería en sí mismo tan importante si no fuera acompañado de todo el rito socializante. 
Tener hijos no disminuye nuestra capacidad de evolucionar. 
-La menopausia es un cambio, una transición, no es tan importante. No necesitamos hormonas  ni 
medicamentos. El sistema dicta que tras la menopausia la mujer ha de sentir que ha perdido algo esencial. 
cuando lo cierto es que las funciones secundarias del útero como órgano pensante nunca dejan de funcionar. 
-No creo que el uso de tampax plantee mayores problemas. Los brujos decimos "usa lo que el mundo te da, 
usa lo que te hace sentir cómodo". Pero sí que pienso que es preferible que el flujo salga con la mayor 
facilidad. 
-Los brujos soñamos por el puro placer de soñar, no esperando que nos vaya a suceder tal o cual cosa. 
Jamás damos para recibir, por eso decimos que damos un cheque en blanco de afecto.También hacemos 
estos seminarios por el puro placer de hacerlos, no para que ustedes cambien .¿Pero qué ocurriría si 
cambiasen? Los brujos actúan para llevar una vida bruja de la forma más exquisita posible. Se trata de un 
placer sin recompensas. 
-No pienso que el tantra o eyacular fuera sea lo mas adecuado. Si van a tener sexo, ténganlo de la forma 
correcta. La opción del celibato es personal; de lo contrario seríamos un grupo de fanáticos.  Es sugerente la 
idea de dejar el sexo por un tiempo para ver qué sucede. Don Juan lo mandó así, pero nosotros creemos que si 
el verdadero cambio llega a una persona entonces su cuerpo sabrá lo que tiene o no tiene que hacer respecto 
al sexo. 
-Procrear exige dar lo mejor de nosotros, nuestro filo energético va al nuevo ser. Por eso el sexo debería ser 
altamente excitante, para dar a nuestros hijos lo mejor posible, una gran oportunidad. El aborto tiene un efecto 
energético, pero en ese caso nadie nos quita nuestro filo energético. 
-El orgasmo es una expresión de energía. Si somos capaces de alcanzarlo con facilidad puede ser un 
indicador de cuán vivas estamos energéticamente. 
-Todas la personas disponemos de una cantidad de energía que se dispersa a lo largo de la vida. La 
recapitulación pretende aglutinarla de nuevo, traerla desde los bordes de nuestra configuración energética 
hacia el interior. 
-El orden social es un sistema que puede ser puesto en paréntesis. Los brujos lo hacen; ellos colapsan los 
parámetros de la percepción ordinaria para ampliar lo percibible. Esta es la esencia de la brujería. 
-Las mujeres no usamos el vientre para generar silencio, es como una dinamo que llevamos dentro y no 
sabemos usar. 
-Dejen de sentirse atadas y preocupadas por sus hijos, cambien ustedes y entonces ellos las imitarán, son 
muy inteligentes y aprenden a ser cínicos desde temprano porque nosotros lo somos. Como madres, lo único 
que pueden hacer es dar ejemplo. 
-El poder del regreso de Carol Tiggs nos permitió encararlas a ustedes en este momento. Queremos explotar 
en una explosión de conocimiento. ¿Cuanto durará nuestro tiempo? Ustedes tienen la palabra. 
Nota: 
Respondiendo a una pregunta de la audiencia, en el seminario de Barcelona, Florinda dijo que la práctica de 
la Tensegridad y la Recapitulación, así como la impecabilidad, reponen o restauran la energía transmitida a los 
hijos en la procreación. Era una pregunta que flotaba en la sala. Florinda dijo muy claramente que todo es 
reparable. Solo hay que ser disciplinado.

Conferencia de Carlos Castaneda (Primera parte): 
-Necesito de toda mi sobriedad para hablarles de algo tan extraño y tan importante como los voladores. La 
absoluta uniformidad de la egomanía en el mundo demuestra que estamos compelidos a actuar como lo 
hacemos a causa de los voladores, un tipo de seres inorgánicos que devoran inmediatamente cualquier reflejo 
de conciencia que no sea el autorreflejo, lo único que nos dejan para que sigamos siéndoles útiles. 
-A cambio de nuestra conciencia, los voladores nos dan la mente. Por eso los brujos afirman que la mente es 
una estructura ajena instalada en nosotros. A través de la mente los voladores consiguen lo que quieren, es la 
trampa perfecta. Este es un estado absolutamente serio ante el que cabe alarmarse. Ustedes, como mujeres, 
tienen algo más, tienen el menos el útero. Pero yo no, yo soy un hombre, y mi mente es la mente de un 
volador.- 
-Poner en nosotros esa mente que ni tan siquiera es nuestra resulta una maniobra perfecta, porque la mente 
es la que propone y es la que acepta. No hay disensión posible. Y esa mente que no es nuestra trabaja 
exactamente en contra de que seamos capaces de hallar una solución a nuestro problema. Esa mente que no 
es suya toma la idea del volador como algo absurdo, algo que no es real simplemente porque ustedes no lo 
han visto. Pero si jamás se han disciplinado para verlo, ¿como se atreven a negar su existencia? 
-Sin disciplina sólo cabe el declive. ¡Qué situación esta! Ahí están ustedes, forzadas a tener sexo, forzadas a 
hacer cosas que en el fondo ni tan siquiera les gustan conducidas por su mente de volador. ¿qué otra cosa 
podrían hacer? Estos comportamientos surgen de ustedes, pero para los brujos en realidad no son ustedes. 
Para el brujo ustedes son el ser que va a morir. 
-La suma total de las experiencias de tu vida están en otro lugar que no es la mente. Esa suma total es 
sublime. Tu mente no te pertenece. Si decidieran pensar 24 horas antes de decidirse a decir cualquier cosa se 
alocarían. Pero aunque sólo sea por un segundo la mente verdadera tomaría posición, y la mente verdadera no 
es nada que venga impuesto desde fuera. 
-Por eso la idea de acumular silencio resulta esencial para los brujos. Cada persona posee individualmente 
su propio umbral  de silencio, y eso cambia por completo la posición del hombre frente a los voladores. Si 
ustedes persisten en la lucha, ellos terminarán por dejarles libres. 
-Estoy enfermo. Si me rigiera por los parámetros de la socialización, si todavía tuviera la mente de los 
voladores, iría a un médico. Todos los días viajo a lugares inconcebibles y de tanto brincar me he quedado 
vacío. La tensión es excesiva para mi, Yo no hago planes; propongo directamente y las cosas llegan o no 
llegan, y si no llegan, entenderé que  se trataba de una opción que no tenía energía. 
-Realmente no sé que es lo que ocurrirá si una masa suficiente de personas acometiesen la revolución de 
desechar su mente de voladores. Ellos están ahí hace dos millones de años o más ¿viviremos siempre bajo la 
misma egomanía? ¡¡Eso no es natural!! 
-Pero los brujos dicen "nada es definitivo". Es el momento de considerar otras posibilidades distintas a las 
que nos han dado los voladores. Se trata se un pensamiento "disturbante" que vengo a proponerles. 
-Mi hija trae energía de lugares inconcebibles. Es posible esa opción. Estas mujeres, las brujas que les han 
hablado, querían  darles este nuevo punto de vista, esta referencia. No quieren llevarse sus pases mágicos con 
ellas, desean compartirlos. Los pases mágicos que les dio el Explorador Azul son movimientos de insecto 
cósmico que causarán  increíbles efectos en ustedes. Pero tienen que hacerlos con fuerza. En cuanto a mí, 
bueno, es posible que tantos viajes me hayan hecho "un poquito extraño". Yo trato de evitarlo, pero no lo 
consigo demasiado. 
-Cualquier cosa que suponga una interrupción del discurrir normal de nuestros pensamientos crea una 
disonancia cognitiva. 5 millones de años y éxitos están en nuestro cuerpo. Realmente tenemos muchas más 
posibilidades que las que creemos tener. 
-Nosotros hablamos directamente. No es posible evadirse de algo tan serio. Si algo llegara de fuera con 
fuerza para balancearnos me quedaría, pero si no,  me voy. No es algo que decidamos nosotros, nos lo dice 
otra fuerza. Si algo no me ayuda ahora, me marcho. Pero quisiera marcharme de otra manera, presentarles 
esta posibilidad, que no mueran rendidas. 
-La mente de los voladores las obliga a competir unas con otras y ahí se acaba todo. Pero si alguien puede 
liberarse esas son las mujeres. Paulatinamente irán entrando en otro estado; quizá  crean que están en el 
mismo lugar de siempre, pero ese sentimiento irá perdiendo fuerza poco a poco. 
-Taisha Abelar cree que su punto débil es la autocompasión. Florinda Donner piensa que es avariciosa, y 
Carol Tiggs tiene la idea sobre sí misma de que es un ser indiferente, una misántropa. Pero no es cierto, 
Ninguna de ellas es así en absoluto. Mi hija sin embargo es diferente. Ella viene de otro lugar. No sé lo que 
piensa, no es predecible. Yo no puedo guiarla; por el contrario , tendría que ser ella la que me guiara a mí. No 
puedo enseñarle, sólo puedo observarla. 
-Este es un Universo inestable, en proceso, que fluctúa y se transforma a cada momento. ¿Cómo podemos 
creer en la palabra de un dios estable, permanente? Eso no es algo congruente, nos ha sido dado 
externamente. 
-Los pases mágicos tienen el intento de servir como unidades. El cuarto movimiento es revolucionario, 
posibilita el viaje a otro mundo. Los movimientos las endurecen, les dan disciplina, les quitan cinismo.- 
-Debemos llegar a la aceptación de que estamos solos y de que tenemos una conciencia que puede ser 
restaurada. Don Juan lo logró a tal punto que partió. A nosotros nos gustaría hacer lo mismo. Ya vieron a estas 
mujeres, estas brujas, esa es la idea. 
-Actúen. Ahí radica la clave. Los hombres leen libros, discuten, pero no hacen nada, no se aventuran más 
lejos. Las mujeres sí actúan, no importa su debilidad, ellas actúan, Poro han  sido subyugadas por la 
socialización, por la mente de los voladores. 
-No queremos que odien a los hombres, pero tampoco permitan que las devoren. "Dios lo mandó así" ¿Qué 
mierda es esa? Apelen como mujeres a su órgano complementario y olvídense de revoluciones sociales o 
políticas. Sólo la revolución bruja es la verdadera revolución. Don Juan era muy claro al respecto cuanto decía: 
"no puedo mantener acuerdos en los que no he participado. Yo no estaba cuando se firmó el acuerdo de que 
soy un imbécil, así que no lo acepto". Hacerse consciente es una revolución solitaria. Cualquier otro tipo de 
revolución es absurda. 
-No es exactamente que me preocupen los hombres; más bien me entristecen . Nuestro plan original era 
desaparecer, pero entonces , en el año 85 u 87 el regreso de Caros Tiggs lo cambió todo. Ella debía 
permanecer en el otro lado para abrirnos camino. Aquello nunca había ocurrido antes. Desde entonces no 
tenemos quién nos aconseje salvo el infinito, y estamos haciendo lo que el infinito nos ha dicho que hagamos.

Esta es la 2ª parte de la conferencia del nagual Carlos en el seminario de mujeres de 1996. 
Conferencia de Carlos Castaneda (2ª Parte): 
-A ustedes las han exprimido seriamente durante estos días. Pero se necesita desesperación, una sensación 
de que no hay tiempo que perder, que hay  que actuar hoy. Tenemos que conseguir sostener este sentimiento. 
De lo contrario morirán sin saber lo que es el amor, el verdadero afecto, un cheque en blanco que se da ocurra 
lo que ocurra. Don Juan me pidió  que yo diera un cheque en blanco a estas tres mujeres, sin esperar nunca 
nada a cambio, acaso  sin que nunca llegara a saber lo que sienten verdaderamente por mí. ¿Quieres 
continuar?, me preguntó. ¿Qué otra cosa podía hacer yo? 
-La mente de los voladores nos resulta un problema irresoluble porque no es excrutable, ¿Por qué han de ser 
prisioneras de un hombre, de la mente de un volador, por qué? 
-Para librarse de la mente de los voladores se requiere decisión y disciplina. Determinar "yo quiero ser libre" 
es una decisión muy personal. Nosotros no tenemos el poder, el soporte que tuvieron otros brujos, Sólo 
podemos esperar su decisión. Como último representante del linaje tengo ante mí una avenida: esperar su 
decisión. 
-Existe algo ahí afuera que va más allá de la mente de los voladores, que dice cómo han de ser las cosas. De 
lo contrario ellos no tendrían interés en hacer algo así. 
-Saber si es posible el cambio es cuestión de energía. La tensegridad les dará los primeros implementos para 
empezar a acumular energía. 
-La tensegridad enfoca la conciencia hacia la fuerza cohesiva que nos mantiene juntos, quizá la misma 
fuerza que mantiene unidas a las estrellas, una fuerza que no puede ser inducida por los voladores. 
-Miren a estas brujas, tan radiantes, mientras yo estoy hecho una piltrafa porque tengo que utilizar la totalidad 
de mi cuerpo para hacer lo mismo que ellas hacen con su vientre en un segundo. Es una ventaja intensa la 
suya. El hombre llega al mismo sitio, pero sólo a base de constancia. 
-Limpien la basura, quiten el polvo y brillen, para que pueda conducirlas a posibilidades infinitas de 
interpretación. Si se niegan a esto están suicidándose. Yo no estoy aquí como hombre porque ya no lo soy. 
Simplemente puedo actuar como consejero, en este mundo femenino no puedo hacer nada más. Tómenme 
como un asesor. 
-Las sacudidas de otros mundos son brutales. En ellos sólo se puede actuar. He visto a los voladores como 
sombras rápidas y negras deslizándose entra la gente y esa es una visión que me hace estremecer. 
-Intentar no tiene nada que ver con desear, Si deseas algo llega un pensamiento competitivo que lo borra. 
Por el contrario intentar es crear en ese momento, es algo activo. La quietud del brujo es poderosa. No hay en 
él nada competitivo, sólo existe " eso" y semejante estado resulta terriblemente poderoso. Tiene efecto sobre la 
materia, en el cuerpo.- 
-Los movimientos que les han enseñado no son para los hombres. Están destinados a los ovarios. Traten de 
repetirlos con el mismo estado que les dieron aquí las brujas. Unan pensamiento y memoria quinestésica. Esa 
es una mezcla estupenda. 
-La disciplina es un esfuerzo que uno trata de llamar para poder alcanzar un propósito, por ejemplo para 
sostener su interés en la Recapitulación. Se necesita mucha energía para lograrlo, pero hay que hacerlo si uno 
quiere escapar de la mente de los voladores. Esa es la libertad. Obesas, enojadas, ¡ésas no son ustedes! 
-La invitación es que sean peleadoras. Miren a estas tres brujas, no son grandes en absoluto, pero lo 
parecen. 
-Deliberadamente , los voladores alejan nuestro cuerpo energético de nosotros desde el momento del 
nacimiento. Si fuéramos dueños de nuestro cuerpo energético, la maniobra de los voladores sería rechazada 
inmediatamente. 
-Sólo el esfuerzo sostenido atrae al cuerpo energético. Es cierto que algunos de nosotros tienen una cierta 
facilidad innata para la empresa, pero otros lo consiguen por su puro esfuerzo. Yo pertenezco al segundo 
grupo. 
-Sin cuerpo energético, no puede entenderse a los brujos. 
-Con nuestro trabajo podemos asustar a los voladores. Aún así ellos harán un último esfuerzo por retenernos, 
por atraparnos de nuevo. Así ocurrió con las chacmoles. Nosotros teníamos esta unidad, los chacmoles. Los 
voladores se las tragaron en un instante y en apenas un día ellas eran nuevamente tan egomaniáticas como 
cualquiera. Bajaron su guardia por un instante mínimo y los voladores no desperdiciaron la ocasión . Mantener 
este esfuerzo no es una batallita, es una batalla inconcebible. Dos de ellas son tan fuertes que ya se 
recompusieron; la otra va pasito a pasito, su cuerpo energértico todavía tiembla, pero ahí va. 
-Esta batalla inconcebible nos mantiene jóvenes. No conozco otras disciplinas válidas para este propósito, lo 
único que he conocido son mercachifles de dios. ¿Conocen ustedes algún otro camino posible? En ese caso 
díganme cuál es, pero si ese camino pasa por la sumisión a un hombre, entonces olvídenlo. 
-Si luchan contra la importancia personal podrán usar eso para la batalla. Alocarnos nos lleva a morir como 
egomaniáticos, morir como vegetales. La mente de los voladores quiere que ustedes crean que sólo existe esa 
forma de morir. 
-Los hombres se quejan con una razón. Ustedes no, sus quejas no les pertenecen, no son propias de su 
naturaleza femenina. Ustedes, como mujeres, son capaces de hacer cualquier cosa, y también de negar 
cualquier cosa, de quedarse clavadas en el status y dejar que prime la mente voladora. Pero ustedes, mujeres, 
son la humanidad, pueden hacer algo por ella. 
-La paz entendida como sobriedad está dentro de uno. Afuera sólo hay batalla; de otro modo no habría 
inteligencia. La inteligencia sólo surge de la presión. ¿Qué promesa es esa que los voladores nos hacen de paz 
en el universo? Ahí afuera sólo hay pelea. 
-Tengan en cuenta la unidades que les hemos dado para intentar salir de esta situación . Si un brujo abre 
otra puerta, tómenla. Para eso se necesita de un espíritu aventurero. De otro modo sólo saldrán de aquí con los 
pies por delante. ¡Váyanse con hijos y todo, pero escapen!

Esta es la conferencia que la mujer nagual (Carol Tiggs) ofreció en el seminario de mujeres. 
Conferencia de Carol Tiggs: 
-Por más de treinta años he interiorizado las premisas del mundo del guerrero en mi cuerpo. Para mí, el 
mundo cotidiano resulta muy extraño porque vivo la mayor parte  de mi tiempo en otros mundos. Pero si entre 
el brujo y el hombre corriente no es posible la intersubjetividad, ¿cómo hacerles entender qué es el mundo de 
los brujos?. 
-Es posible el cambio. La recapitulación y la tensegridad lo hacen posible. Otros lo han conseguido. Aquieten 
su mente, terminen con su diálogo mental Pero si continuamente se están preguntando: ¿cuándo volaré? están 
todavía muy lejos  de conseguirlo. Esa es una pregunta del proceso mental que indica que éste no se ha 
aquietado. 
-El vientre femenino es algo más que un órgano de reproducción. Es una herramienta, un agente de 
evolución. He leído muchos manuales teóricos acerca de la evolución y me quedo con la definición de que 
evolución es la capacidad que los organismos tienen de modificarse a sí mismos para una mejor adaptación. 
-Los brujos creen que la evolución es el resultado de un intento muy profundo. Los dinosaurios volaron 
porque "intentaron" volar . Del mismo modo el intento de la evolución hace que el vientre reproductor pase a 
ser otra cosa. 
-Las mujeres pueden ver energéticamente con su vientre. Don Juan se refería a menudo a la gran paradoja 
de las mujeres: "Tienen el poder en la punta de sus dedos - decía- pero no quieren usarlo". Nosotros aspiramos 
a que alcancen la estabilidad necesaria, lo que implicará la activación de la segunda unidad de interpretación 
alojada en su vientre. 
-La percepción no es un asunto meramente visual. La percepción se ejecuta con el cuerpo entero, esta es la 
herencia del funcionamiento de un estado previo. 
-Nuestro esfuerzo es el de movernos más allá del ojo predatorio, eso significa movernos al ojo del vientre, 
Las brujas han dado un paso mas allá que las mujeres corrientes al utilizar su vientre como herramienta 
perceptual y evolutiva. 
-Procesos como la extirpación de la matriz y otras dolencias emanan de no desarrollar correctamente las 
funciones de nuestro vientre. Por eso don Juan decía que hay que detenerse un momento a estudiar la 
socialización del cuerpo. Eso significa corporeizar la premisa de que somos perceptores. 
-No se trata de renunciar a tener hijos. La reproducción no nos cuesta tanto energéticamente. Lo que paga 
un altísimo precio es todo lo que conlleva  el cortejo como agente socializante concebido para facilitar la 
reproducción. Yo misma he tenido a un ser que más tarde conocerán. Mi tarea es volar en las alas del afecto 
por mi hija. Una tarea que debo cumplir impecablemente. 
-El cambio del brujo se opera en el mundo, no tiene que retirarse ni irse al desierto para eso, sino que lo 
puede conseguir con la ayuda de los pinches tiranos. Los pinches tiranos nos afilan . Los brujos utilizan el 
mundo para afilarse, usan las situaciones, la gente, dan cheques en blanco para afilarse. 
-¿Por qué nos alborotamos tanto con lo que nos hacen los hombres? Si no lo hiciéramos, quizá ellos también 
dejarían de hacerlo. Ellos son más frágiles; nosotras más fuertes, más numerosas y más longevas. 
-Los órganos físicos tienen funciones secundarias, El cerebro también las tiene, Para los brujos la mente es 
una instalación extraña a nosotros.  El intento de los pases mágicos es precisamente despertar las funciones 
secundarias de los órganos. 
-La energía que nos pertenece no ha huido fuera de nosotros. Tan sólo se encuentra dispersa en el interior 
de nuestro huevo luminoso y hay que concentrarla nuevamente. 
-Normalmente las personas sólo disponen de un comportamiento o técnica que repiten constantemente; si el 
individuo es muy talentoso, acaso tenga dos técnicas, pero ahí  terminan todos nuestros recursos. A los cuatro 
años ya lo hemos aprendido todo y sólo nos queda repetirnos. 
-La conciencia es capaz de crecer como lo hace un árbol. El cuerpo energético no es exactamente nuestro 
cuerpo luminoso. Nuestro cuerpo luminoso está recubierto por el brillo de la conciencia que sólo nos llega a los 
talones. 
-Las mujeres han aprendido a vivir en una burbuja, no se plantean retos,. Y cuando lo hacen, frente a un reto, 
por lo general se comportan como grandes egomaniáticas. 



LAS TECNICAS MAGICAS NAGUALES :

Los nueve caminos  (Transcrito a partir del reporte de Rich Jennings)

Instituto Omega. Cursillo de Tensegridad, Mayo 26-29 de 1995 
Sábado 26 de Mayo, por la noche. 
Lectura de Taisha Abelar.

Taisha es más alta que Florinda, con el pelo rubio oscuro y gris, es tranquila por naturaleza y un poco 
reticente en su forma de hablar, diferente a la manera rápida y a veces fiera de Florinda. (De hecho, mi 
impresión personal de Taisha es que es en parte una joven y amorosa abuela, y en parte, una persona 
traviesa).

Taisha dijo que su tema sería "Las nueve formas de mover el punto de encaje". Añadió que el objetivo de la 
brujería es volver a percibir energía directamente; ese es el esfuerzo de generaciones de brujos. 
Ellos ven la energía de los seres humanos como huevos o capullos luminosos; algunos son redondos o con 
forma de campana, otros son oblongos con la parte de abajo plana. Las porciones más bajas de lo últimos 
están clavadas en una oscura y viscosa materia, que no dejan a la energía moverse; la mayoría de los seres 
humanos tienen la parte de abajo plana.

Es un placer para los brujos "ver" a un huevo luminoso totalmente redondo flotando libremente. Es un placer 
para sus propios cuerpos energéticos percibir tal visión. Todos los seres luminosos tienes un punto de intensa 
brillantez a la altura del omóplato en la superficie del capullo luminoso, ese es el Punto de Encaje, a través del 
cual pasan millones de fibras posibilitando la percepción. Si el punto de encaje es desalojado, se perciben 
mundos diferentes porque el huevo luminoso contiene billones de puntos a los que puede desplazarse; ¿por 
qué entonces limitarnos a nosotros mismos sólo a este mundo? 
Nuestra capacidad para la intersubjetividad como seres humanos es ta, que todos mantenemos el punto de 
encaje en la misma posición. La parte brillante alrededor de la zona interior del huevo luminoso es lo que 
cuenta para la autorreflexión; el mismo brillo incandescente que debería cubrir el resto de la totalidad ha sido 
comido por los voladores.

El punto de encaje del hombre no se ha movido mucho desde la Edad Media, como mucho, la anchura de un 
pelo. Sin embargo, la luminosidad del huevo ha declinado bastante más. El cuerpo energético es un 
conglomerado de energía que se agrupa en un núcleo. Los hechiceros intentan juntar otra vez el cuerpo 
energético con el cuerpo físico. (Taisha dijo que ambos están esencialmente separados desde el nacimiento). 
Don Juan dijo a Taisha que con las prácticas de brujería, el cuerpo energético se acercaba más y más, hasta 
que uno finalmente lo sentía como un cansancio en la parte de atrás de la cabeza. 
A través de la disciplina y el entrenamiento, los brujos pueden hacer que su cuerpo energético aparezca 
como el cuerpo físico y viceversa. Taisha vio por primera vez el cuerpo energético después de desarrollar 
bastante sobriedad mediante el silencio interior, de esta forma permitió a la luminosidad de su huevo luminoso 
crecer otra vez por encima del nivel de sus rodillas. Entonces Emilito le mostró su cuerpo energético, 
escenificando algo así como "el pase del sacudón" (una vibración que permite a los brujos agitar el cuerpo 
físico). Tal como Emilito lo hizo, su cuerpo energético apareció como una nube de energía que lo envolvía. 
Esto es algo que no se puede ver con los ojos, pero sí con el cuerpo energético.

LOS NUEVE CAMINOS

Estos son los nueve caminos en los que los discípulos de don Juan fueron entrenados. 
Todos resultan armoniosos y no son nocivos si se procede lenta y atentamente. Los nueve caminos pueden 
ser usados por separado o en combinación con los otros:

1.-Tensegridad 
2.-Recapitulación 
3.-No-Haceres 
4.-Pinches Tiranos 
5.-Técnicas de Observación (Gazing) 
6.-Silencio Total (o interno) 
7.-Disciplina y acciones impecables 
8.-Ensueño 
9.-Acecho

(Nota: Los nueve caminos están listados básicamente en orden ascendente, en relación a la conciencia 
necesaria para practicarlos adecuadamente. Los los últimos, ensoñar y acechar, siendo del todo más 
intrincados, requieren haber incrementado nuestro nivel de conciencia (luminosidad) por lo mínimo por encima 
de los tobillos).

1.- Tensegridad 
A cada uno de los discípulos del nagual Juan Matus le fue dada una línea de pases. Clara Grau le enseñó a 
Taisha una serie de movimientos para ser realizados en el suelo, mientras que Emilito la adiestró en otros para 
hacerlos en los árboles. Al principio de su estadía en la casa de los brujos, Taisha no tenía permiso para entrar 
en el gimnasio de Clara debido a que era "radioactiva" (no había recapitulado lo suficiente). Clara había 
aprendido artes marciales en China y era una maestra en la suerte de palos largos.

Un día Taisha intentaba echar un vistazo a hurtadillas en el gimnasio a través de un pequeño agujero en el 
muro que ella misma había hecho. Manfredo (quién finalmente se fue con la partida del viejo nagual, porque su 
conciencia cubrió la totalidad de su cuerpo haciéndolo igual al resto de los miembros), empezó a rasguñarla 
repetidamente. Después que Taisha fue descubierta, le preguntó a Manfredo por qué la había delatado; él 
manifestó (¿?) que sólo estaba tratando de alertar a Clara de que ya era hora de que le enseñara los pases.

Clara ajustó los movimientos al tamaño de Taisha. Este hecho demostró al grupo de Carlos Castaneda que 
se podían amoldar los pases para que otras personas los realicen. Clara le dijo a Taisha que hiciera los pases 
con total atención y en silencio interior. De esta forma estarían imbuidos del intento de incrementar la 
conciencia y encender nuevas fibras que, en esencia, causarán un movimiento del punto de encaje. 
(Taisha dijo que los habían instruido para enfocar su intento en dos áreas de estrellas muertas cuando 
realizaran el pase de la compuesta de las estrellas: la constelación Boreal y la Estrella Binaria Rotante, que 
hace el ojo del toro en la constelación de Taurus).

2.-Recapitulación 
Los Chacmoles están ahora recapitulando, y más adelante nos describirán el proceso. La recapitulación es 
una técnica de los viejos brujos, diseñada para desenredarnos energéticamente de nuestros lazos con el 
pasado. Afloja nuestro fuerte vínculo con las viejas interpretaciones y nos permite percibir nuevos estímulos. 
También está concebida para dar descanso a viejos filamentos fijos y permitirnos, de esta manera, percibir 
nuevas bandas antes ignoradas.

A través de la Recapitulación sabemos que las nuevas percepciones son sólo momentáneas; entonces no 
nos permitimos engancharnos otra vez. Cuando "movemos la conciencia" hacia los viejos filamentos, mirando 
cada detalle, y luego volvemos otra vez al presente acompañándonos del proceso de respirar, aflojamos el 
punto de encaje. La recapitulación revela, además, nuestro inventario completo de acciones y reacciones y 
nuestro patrones básicos de comportamiento. Esto nos capacita, después de recapitular, para escoger nuevas 
acciones, como por ejemplo, los no-haceres.

Las mujeres son seres inorgánicos al 50%, sólo tienes que aquietar su diálogo interno y se transforman en 
"seres tubulares". Taisha tiene a dos seres inorgánicos viviendo con ella, Globus y Phoebus; son seres 
identificables individualmente. El punto de encaje personal y la configuración energética de Taisha se está 
encaminando hacia la posición de los seres inorgánicos, permitiéndole incrementar los vislumbres de sus 
huéspedes.

3.- No - Haceres 
No hacer significa, esencialmente, no usar ítems de nuestro viejo inventario de acciones y reacciones. La 
recapitulación nos ofrece este inventario permirtiéndonos un momento de pausa. 
Cuando un brujo se comporta de manera totalmente extraña para sí mismo, se empiezan a encender nuevas 
fibras en su capullo luminoso. El cuerpo energético despierta y responde como resultado de esas nuevas 
iluminaciones. Empiecen con lentas interrupciones y traten de romper la continuidad de la idea de que el 
mundo es un camino seguro.

Taisha recordó a un profesor de UCLA, que ilustraba a sus estudiantes con el siguiente ejercicio para que 
comprendieran la visión que los filósofos y fonomenologistas tienen de la percepción: les puso dos prismas en 
unas gafas, o en algo parecido que los estudiantes llevaban. Mirando a través de ellos, el mundo se vía al 
revés. (Taisha recordó también la historia de un estudiante de antropología, que una vez se encontraba en los 
matorrales y comenzó a ver espíritus. Se asustó tanto que "en un minuto se olvidó de la antropología"). Con 
esas máscaras con los prismas invertidos, llevó a los estudiantes a la comprensión de "cómo caminar unos 
pocos pasitos hacia sus coches". (¿?)

Los no haceres son realmente interrupciones de nuestra continuidad, como por ejemplo hacer algo con la 
mano opuesta a la habitual. Estamos "no-haciendo", cuando utilizamos un item que no forma parte de nuestro 
inventario; también puede ocurrir bajo condiciones de gran tensión. Esos momentos nos fuerzan a cambiar 
nuestra idea de lo que creemos que podemos hacer.

El explorador azul hizo realidad un sueño de Taisha y la llevó, con un amigo-a al Gran Cañón, donde pasaron 
la noche en una posada al pie del mismo. (Taisha comentó que alguien había hecho la reserva sólo para ellos). 
Por ese entonces Taisha se llamaba Anna María Córdoba, una estudiante de UCLA. Su acompañante no sabía 
nada de ella.

Taisha estaba muy preocupada de cómo iba a hacer el camino de vuelta y salir del Gran Cañón, debido a 
que en aquella época su forma física era terrible. (Así ellos no tendrían que enviar un helicóptero para sacarla 
de allí). No durmió en toda la noche y se la pasó tomando café, lo que le dañó su estómago. El explorador azul 
tampoco durmió, ya que todos compartían habitación.

Taisha insistió por adelantado en que al regresar tomaran el mismo camino que al venir. Esto le permitiría 
enviar a su cuerpo energético al sendero por la noche, para establecer el intento o una fundación energética, 
que le posibilitara hacer el camino de vuelta. Al día siguiente mientras caminaban fue recogiendo cosas 
pequeñas, como piedritas, en las cuales "descargar su fatiga". (También explicó que podemos dejar la fatiga en 
los cantos rodados si nos apoyamos en ellos). Además existe una forma de obtener energía que consiste en 
agarrarse las manos de una forma particular. 
Básicamente, para sobrellevar el viaje de regreso, TAisha ejecutó su repertorio entero de no-haceres, 
incluyendo saber qué hierbas inhalar (su cuerpo energético lo sabe), y observando mediante la técnica de la 
mirada fija, en qué sitio sentarse. Generalmente, cuando el cuerpo físico está agotado, la configuración 
energética toma el mando. Además, Taisha utilizó el no-hacer de "el poder de la mula", obteniendo así la 
energía de los cargamentos de mulas que descendían por la montaña. Taisha fue también la primera en 
despertarse, lo que le permitió agarrar la energía que llevaban las mulas cuando pasaban a su lado. Empleó 
además pequeños filamentos de las piedras a lo largo del camino para que tiraran de ella. 
El resultado de todos esos no-haceres fue que Taisha se las arregló para llegar a la cima una hora antes que 
sus jóvenes compañeros, quienes estuvieron por delante de ella en una ocasión.

4.- Pinches tiranos 
Los hechiceros afirman que lo que mantiene fijo el punto de encaje en su posición actual es nuestro énfasis y 
preocupación en nosotros mismos (autorreflexión). ¿Cómo liberarnos de la preocupación hacia el yo? Hay tres 
caminos: 
1).- Haciéndonos abstractos o mediante el desatino controlado. 
Nuestra tendencia perceptual hace que nos creamos más importantes de lo que en realidad somos, cuando 
deberíamos ver realmente que todo lo que nos rodea es sólo energía: los árboles, los voladores, los animales, 
etc... 
2).- A través de los pinches tiranos. 
Están en todas partes y los podemos explotar para acechar nuestra importancia personal. Los pinches 
tiranos hacen que subamos a la superficie comportamientos a los que estamos enganchados. 
3).- Mediante el reconocimiento de que somos seres que vamos a morir. 
¿Por qué entonces tener importancia personal? (Esta conciencia, así como el sitio en donde no hay 
compasión, es un cambio en el punto de encaje).

Taisha nos advirtió que es peligroso y probable que al vencer a un pinche tirano, aumente nuestra 
importancia personal. Por ejemplo Carlos Castaneda vio a Clifford, una amigo de ellos, caminando con la 
cabeza rapada, sin camiseta y un collar de ajos alrededor del cuello. Clifford era un "pedo", porque pensaba 
que podía mejorar las cosas y hacerlo todo más perfecto que los demás. 
Los no-haceres y el trato con los pinches tiranos, deben llevarse a cabo de forma tranquila y simple, sin que 
nadie lo sepa, no como un comportamiento social o de grupo.

5.- Técnicas de observación 
Mirar fijamente (gazing), no es mirar, es algo que está entre percibir y mirar. Las técnicas de observación se 
utilizan para ayudarnos a romper la certeza de que éste es un mundo de objetos. Mirar fijamente está diseñado 
par romper la tendencia perceptual de la subjetividad del mundo. 
Podemos mirar fijamente la arena, las piedrecitas, las hojas... Podemos observar los árboles siempre y 
cuando no estemos de mal humor. En ese caso es mejor mirar el horizonte o el mar. El océano es lo 
suficientemente vasto como para absorber esos sentimientos. El método utilizado por la vieja Florinda consistía 
en dar rápidos vistazos, escogiendo cosas que quizá no pertenecían a ese sitio en particular, para sobrecargar 
su aparato visual. Se puede también hacer una "observación de barrido" de 360º, o, alternativamente, mirar 
hacia arriba o hacia abajo. 
Podemos observar las hojas perfilándolas o contándolas. Esto puede ocasionar un cambio abrupto que haga 
que las hojas desaparezcan, al reemplazar el fondo por un primer plano. Esta es una técnica para romper la 
tendencia perceptual y para hacernos volver a la idea de percibir energía directamente.

6.- Silencio interior 
Este es un asunto de acumular más y más silencio interior. Cuando Taisha llegó a los cinco minutos (para 
Florinda fueron ocho), su punto de encaje atravesó los límites acostumbrados. Para Carol Tiggs el punto crítico 
es de veintitrés minutos de silencio interior. En este punto ella puede "parar el mundo". (Como doble 
energético, su masa es más grande y le lleva mucho tiempo moverla). Algunos budistas utilizan una rama 
afilada o un bastón desde el suelo hasta la frente como una forma de enfocarse para alcanzar el silencio 
interior (¿?). También podemos encender una cerilla, mojar la punta y observar en la otra punta, cómo la llama 
vuelve para traer el silencio. Cuando uno llega a su umbral crítico de silencio interior, puede alcanzarlo más a 
menudo y prolongarlo.

7.- Disciplina y acciones impecables 
La disciplina no significa orden o régimen, sino impecabilidad, consistente en otorgar a cada uno de nuestros 
actos total concentración e intento inflexible, sin esperar ninguna recompensa personal. 
Los brujos sostienen que hay que actuar como si lo que hiciéramos fuese el último acto sobre la tierra. 
Proceder impecablemente nos hace desagradables al gusto para los voladores. Éstos no son ni buenos ni 
malos, son sólo parte de un universo predatorio; asumen la forma humana para nosotros porque a un nivel 
subliminal estamos conscientes de ellos. (En este punto, Taisha mostró las ampliaciones de las fotos de los 
voladores, como aparece transcrito en mis notas anteriores. Las fotos mostraban una figura de dos o tres pisos 
de altura a la izquierda de la pirámide principal, con las montañas al fondo. Yo esbocé la figura. Parecía una 
persona con brazos o alas por encima de la cabeza, volando, con las piernas dobladas en las rodillas y 
estiradas hacia atrás). 
Taisha dijo que los voladores se encuentran donde hay grandes aglomeraciones de gente. 
Nosotros, los adultos, no vemos este tipo de cosas; los niños sí los ven en los primeros años, antes de ser 
socializados.

Algunas personas pueden alcanzar un alto estado de conciencia bastante rápido. En cierta ocasión, Carlos 
Castaneda visitó a una mujer de ochenta años que vivía en una casa de retiro; dicha mujer había recobrado la 
conciencia después de veinte años en estado de coma. 
La señora, había escrito un libro sobre un grupo de indios y vivía con uno de ellos (brujo co-escritor?) quien al 
final de la visita, le dijo a Castaneda que le parecía injusto que él, que estaba avanzando muy rápidamente en 
sus prácticas de brujería con respecto a ellos (¿el grupo del nagual?) no pudiera estar un rato más charlando y 
hacerse amigos realmente. 
Castaneda apuntó este comentario a la máxima arrogancia por parte del hombre. Dos años más tarde, el 
nagual se vio en una tormenta mientras conducía de México a San Diego por la autopista ocho. Se le acercó 
entonces un camión remolque que le señaló que condujera bajo su protección. Castaneda se puso ansioso 
porque no sabía hacia donde iba el camión, y le señalaba al conductor que parase. Finalmente los dos 
vehículos terminaron en una carretera de piedras. El conductor del camión era el indio. Éste le dijo a 
Castaneda que estaba endeudado con él por su instrucción y que ahora le pagaba la deuda; le hizo saber al 
nagual que estaban en la segunda atención juntos. (Aparentemente, el hombre tenía el nivel de energía y 
conciencia necesario para llevar a Castaneda dentro de su ensoñar). Tan pronto como el camión se marchó, 
Castaneda se encontró otra vez en la autopista ocho.

8.- Ensoñar 
Ensoñar no significa tener sueños lúcidos. En el sentido que le dan los brujos, ensoñar quiere decir tener el 
grado de control necesario para fijar el punto de encaje en cualquier posición a la que se desplace durante el 
sueño. El contenido de los sueños no cuenta, lo que sí cuenta es cuán bien y por cuánto tiempo podemos 
mantenerlo allí. Tenemos que acechar nuestros sueños para fijar el punto de encaje en cualquier posición al 
que el sueño lo lleve; entonces, podemos volver al mismo sueño una y otra vez, sólo por haber fijado el punto 
de encaje en ese sueño.

Empezamos despertándonos en un sueño y localizándonos en él; necesitamos la fijación en algo que 
queramos hacer en el sueño, eso nos "despertará". Más tarde cuando somos totalmente conscientes de nuevo, 
podemos repetir los movimientos que hicimos en nuestro "ensoñar despierto" para traer nuestro cuerpo 
energético a nuestro cuerpo físico. 
  
 

9.- Acecho 
Los brujos dicen que primero debemos acecharnos a nosotros mismos a través de la recapitulación. Llevar a 
cabo esta premisa requiere ser despiadados con nosotros mismos, en la valoración de quienes somos y cómo 
es nuestra vida. 
Taisha se dio cuenta, gracias a su recapitulación, que era extremadamente complaciente (como muchos de 
nosotros), y que hacía cualquier cosa por conseguir lo que quería. Don Juan la llamaba "yo quiero que". 
Además era incapaz de sentir afecto por nadie. 
Cuando Nélida probó una simple maniobra para abrir su punto de encaje, Taisha se quedó tanto tiempo en la 
nueva posición, que alucinó. Cuando volvió a su estado original continuó vibrando, sin moverse a ningún sitio, 
como una "máquina funcionando en el vacío". 
El grupo de Don Juan se preocupó tanto por este motivo, que decidieron colgarla en los árboles. Su punto de 
encaje se fijó entonces en la nueva posición de la vivienda del árbol. En los árboles, Taisha experimentó 
sentimientos por primera vez, que le eran extraños, como afecto por los árboles. Además sintió cómo los 
árboles se comunicaban a través de burbujas de sentimientos. Taisha estaba utilizando filamentos diferentes a 
los usuales. 
A los dos años, su punto de encaje logró estabilizarse, entonces se le asignó la segunda tarea como 
acechadora, la de fijar su punto de encaje en una nueva posición: la de una chica ingenua y superfemenina 
buscando marido. Éste fue un cambio dramático, ya que en los árboles, su punto de encaje se había movido 
hacia una posición atlética, libre y masculina, incluso empezó a encararse hacia afuera como los hombres. (El 
punto de encaje de la mayoría de las mujeres está encarado hacia adentro). 
Durante más de un año Taisha hizo el papel de Madeline Rigo, perfeccionándolo con clases de francés, de 
cocina, de etiqueta, etc.., para lograr ser una mujer deseada para el matrimonio; recibió diferentes ofertas. Este 
período terminó cuando se enamoró de un hombre "inelegible", un "uptown whacko" (¿?), que había sido 
sacerdote. Era un hombre joven, obsesivo, con sentimientos de culpabilidad y profundamente perturbado, que 
pasaba sus días montando en bus y paseando alrededor de las iglesias. Taisha, como Madeline, decidió que 
iba a salvarlo. 
Los brujos ven la locura como un superénfasis o fijación en mantener las fibras de luminosidad en un punto 
en particular. 
Ella decidió colgarlo de los árboles. Una vez que lo subió, el hombre se volvió completamente loco. Después 
de este escándalo, el tiempo como Madeline se acabó.

La siguiente posición de acecho señalada a Taisha fue como la mendiga "Alfonsina", un gran salto, ya que 
anteriormente había sido una ingenua consentida. 
Una mendiga que contrató Don Juan para que haga de su madre, enseñó a Taisha todo lo que se necesita 
saber acerca de la mendicidad. Cuando vio la asquerosa chabola en donde vivía la mujer, Taisha quiso 
marcharse inmediatamente. Localizó a Don Juan para implorarle que la dejara volver. Don Juan le dio a elegir 
entre volver a su mundo, (el de Taisha) o ser Alfonsina "hasta las profundidades". 
La conciencia de Taisha era ya lo suficientemente alta como par decidir volver con la verdadera Alfonsina. 
Taisha tuvo únicamente su disciplina y su intento inflexible en esta experiencia, y debido a la tensión vivida, 
llegó a experimentar amor por su "madre"; así fue la mendiga Alfonsina, sin sentir vergüenza ni lástima. 
El papel de Alfonsina acabó cuando una mujer que había intentado llevar a Taisha a su casa para asearla y 
vestirla, y a quién Taisha había evitado anteriormente, logró su objetivo, bañarla y quitarle la roña de su pelo 
enredado, mostrando que volvía a ser "blanca". Este hecho señaló el fin de Alfonsina.

La cuarta y última posición de acecho de Taisha fue como hombre, Ricky. Ricky era un joven americano 
enamorado de la vida y arrobado por todas las pequeñas cosas que normalmente se dan por sentadas. Le 
llevaba ventaja a las oportunidades, pero la principal presión en él era el conocimiento de que su vida iba a 
llegar a su fin.

Cuando no tenemos ego es fácil entrar en el universo paralelo, además el emisario de ensueño, que es 
siempre una voz femenina, nos describe cómo es. En ese universo podemos interactuar con los eres 
inorgánicos, los "aliados" para los antiguos videntes. Entramos en su mundo en ensueños, donde nuestra 
velocidad se ajusta a la de ellos. Los acechadores pueden adaptarse a esa velocidad a través de la vigilia en 
reposo, con la voz que les dice qué deben hacer para lograrlo. 
Dos de los seres inorgánicos con los que Taisha está conectada han entrado en nuestro mundo o 
percepción. Se han llevado a Taisha, durante muchos viajes, a sitios recónditos de su mundo, muchos de los 
cuales son accesibles para nosotros. Ella también los ha jalado a sitios espantosos de la segunda atención, 
razón por la cual se han abstenido de volver a verla durante un año. Ellos también la han guiado a sitios 
"tremendamente terroríficos" de su universo.

En el reino de los seres inorgánicos, tenemos la muy placentera impresión de flotar y movernos gran 
velocidad. Los seres inorgánicos son entidades "femeninas" buscando energía masculina, que es muy extraña 
en su universo, un universo que es muy peligroso para ser visitado por hombres muy a menudo. Las mujeres, 
sin embargo, pueden ir a los túneles de su mundo, simplemente en silencio interior. 
Los brujos de los tiempos antiguos se decepcionaron con los seres inorgánicos, porque no obtuvieron las 
recompensas que esperaban y "merecían". 
Creían que los seres inorgánicos los ayudarían, por ejemplo, contra los invasores españoles.

El grupo de Carlos Castaneda ha constatado la capacidad de los seres inorgánicos de sentir afecto, un afecto 
genuino y profundo, relajante como ninguna cosa. Ellos hacen cosas por los brujos debido a su afecto libre y 
sin expectación. Los seres inorgánicos están motivados en ayudarnos sin tener en cuenta la brevedad de 
nuestras vidas, en relación a ellos. Cuando nos ponemos en contacto con ellos, a través de un profundo afecto, 
nos capacitan para prolongar nuestra atención. (No suena esto como Fausto). 
Desde la posición de la razón, los seres inorgánicos pueden parecernos como diablos, ya que están 
interesados en extender nuestra conciencia hasta un punto que es casi eterno.

El viejo nagual decía que son como nuestros primos, existiendo en una línea paralela a la nuestra. La única 
forma de expandir nuestra potencialidad es entrando en su mundo. No hacen esto por beneficio. Don Juan 
decía que el universo está permeabilizado por una ola de profundo afecto, del que lo sseres inorgánicos están 
llenos. (Esto también incluye el afecto que sentimos por los árboles, por otras personas y por los seres 
inorgánicos). Cuando esa ola de afecto los golpee, dejen que ella se haga cargo, porque ello "capacita al 
espíritu para marcharnos y volar hacia el infinito". Entonces remontarán el vuelo intrépidamente y con total 
abandono. Cuando el hablar (¿diálogo interno?) entre, dirán: "a quién le importa". 
 

.........

"Tú eres impecable, y tú estableces tu intento. El resto sucede." 
DJ decía, "Deja que el resultado esté fuera de tu dominio. Lanza tu intención, tu esfuerzo, y luego olvídate de 
ello". No intentes por tanto controlar los resultados. CC nos advierte que intentemos esto con algo no muy 
importante al principio. (Bromeó que no debemos dejar que un trato de varios millones de dólares se cerrase 
por sí mismo, y , cuando fallase, decir que Castaneda nos dijo que lo hiciéramos de ése modo).

A las 6 PM , CC empezó a responder a las preguntas. La primera, de Luis, fue"¿cómo debe uno comportarse 
con los seres inorgánicos? CC dijo, "Tú insistes. Pero tienes que darles tiempo, porque ellos se mueven 
lentamente. " Hizo una broma acerca de alguien que espera una o dos horas y luego se da por vencido. 
También nos dijo que solía gritar, "¡Intento!" y que uno de su grupo, presumiblemente Florinda, solía gritar esto 
con toda la fuerza de sus pulmones (a la cuál imita) haciendo que sus vecinos llamaran regularmente a la 
policía. También nos advirtió que no fuéramos tímidos ni tuviéramos dudas acerca de lo que estábamos 
diciendo a los SI. " Lo que tenéis para ellos es vuestra disciplina, la disciplina de la Tensegridad".

............ 
Voladores

Florinda y Taisha hablaron de los voladores. Dijeron que son una especie de seres inorgánicos que se 
alimentan de la conciencia humana. Estos "servidores del Águila" comen de nosotros hasta el punto de que la 
única conciencia que tenemos para los asuntos cotidianos, es usada para la autorreflexión. De acuerdo con 
Don Juan, los voladores nos han comido hasta los pies, literalmente. Cuánto más egomaníaca es nuestra 
preocupación, mejor sabor tenemos para los voladores. En cualquier caso y de acuerdo con los brujos, 
podemos producir una conciencia que es rechazada por los voladores, desarrollada a través de la disciplina e 
incomestible para ellos, y que podemos conservar. Taisha dijo que había logrado retener bastante conciencia 
para subirla de sus pies hasta sus rodillas, lo que le permitía percibir mundos fantásticos. Carlos Castaneda la 
ha desarrollado todavía mucho más. La conciencia de Don Juan cubría su cuerpo entero y su habilidad para 
percibir era asimismo enorme.

Los voladores son esencialmente energía impersonal, pero predatoria como todos los seres del universo.

Para convencernos de que los voladores son algo más que una mera metáfora, Taisha nos mostró tres fotos; 
dos eran ampliaciones y mostraban un enorme "volador", una sombra negra en las montañas de México, 
saltando entre las pirámides. 
La figura parecía humana, tenía los brazos cruzados y estaba como orando, con las rodillas dobladas. La 
ocasión para la fotografía fue un festival de primavera que reunía a cientos de budistas tibetanos y cristianos. 
La cantidad de conciencia disponible generada por esos grupos era tan generosa que los voladores, de hecho, 
se hicieron visibles par la película fotográfica.

Cuando Taisha era una estudiante de doctorado en antropología en UCLA, trabajó en una investigación 
sobre la vejez y la muerte. Por esa época había aprendido a ver a los seres inorgánicos. 
Taisha descubrió que las casas de la gente mayor estaban infestadas de voladores comiéndose la conciencia 
de los que vivían allí. Las funerarias y los cementerios, dijo, son también sitios populares para los voladores. 
Después de haber trabajado durante un tiempo, un día volvió a su apartamento y lo encontró lleno de estos 
seres, que la habían seguido hasta allí. Volaban alrededor de la habitación como grandes murciélagos negros. 
Espantada, tuvo que pedir ayuda a Don Juan y ver si él era capaz de deshacerse de ellos. Cuando Taisha 
logró incrementar su conciencia a través de la autodisciplina, los voladores dejaron de interesarse por ella. 
Al pedirle una explicación a Don Juan sobre lo ocurrido, éste le contestó que se "sorprendería al aprender 
cuan rápido llega la palabra en la segunda atención".

..........

TENSEGRIDAD Y TECNICAS :

la tensegridad es la versión moderna de los pases mágicos que descubrieron 
los chamanes del antiguo México. Esos pases se remontan a una antigüedad de entre 7.000 y 10.000 años 
atrás. Los cazadores del nuevo mundo se habían desarrollado y habían conseguido una nueva forma de 
percibir. Esa forma de percibir se contrapone a lo que nosotros hacemos. Nosotros catalogamos, 
taxonomizamos, desde pequeños enseñamos a los niños a clasificar. Esa es nuestra forma de conocer, 
clasificar.

Pero eso ocurre ahora, hace 10.000 años el hombre estaba completamente interesado en la capacidad de 
ver energía directamente, sin interpretación. De hecho nosotros hacemos eso, ver energía en bruto, pero la 
interpretamos. Realizamos una sofisticada maniobra de interpretación. Transformamos la energía en esto que 
vemos pero no somos conscientes de ello, de la maniobra, porque lo hacemos así desde que éramos niños y 
ahora ni siquiera concebimos la posibilidad de estar viendo energía y estar obrando sobre ella.

No es que los brujos vean energía directamente todo el día, eso sólo ocurre en ciertos momentos de los que 
ellos toman los dictados que deben guiar el camino. De los momentos en que ven el flujo de energía, los brujos 
leen cuáles son los dictados de él adaptándolos y adaptándose a ellos.

Los pases mágicos son movimientos que fueron heredados por don Juan de gente que actuaba de un modo 
muy sofisticado. Estos pases permiten al cuerpo ser fuerte y ser fuerte significa encontrarse vital, no ser joven. 
Él me decía que la juventud se desperdicia en los jóvenes. Esos pases hacían que don Juan caminase como 
una cabra por los montes. Previenen las enfermedades de la vejez.

Aquí explicó la historia de un amigo que tomaba píldoras (pretendía ejemplificar cómo ponemos un gran 
poder sobre las píldoras): aquel amigo suyo tomaba píldoras para controlar la presión sanguínea, pero a 
cambio le salían pelos en la nariz. Claro, su amigo estaba preocupado por ello pero continuaba tomando esas 
píldoras.

Los pases mágicos detienen ese tipo de cosas, nos hacen ser deliberadamente conscientes. Lo que hacen 
los chamanes es manejarse de un modo deliberado, traen deliberadamente el ver la energía y ven a los seres 
humanos como huevos luminosos.

Antes los seres humanos tenían otra configuración energética, sus huevos luminosos tenían otra forma. 
Ahora somos círculos luminosos como las jaulas de los pájaros, con un corte plano por debajo y un punto de 
brillo más intenso atrás en la espalda: el punto de encaje.

El conocimiento

En la universidad taxonomizamos y hablamos de cosas maravillosas pero siempre son cosas que no afectan 
nuestras vidas. Frente al vacío que eso crea, el de hablar y actuar de un modo que en nada afecta nuestra 
existencia real, los brujos son seres que cuando hacen algo lo hacen porque saben que eso va a cambiar sus 
vidas: cuando un brujo hace algo es porque sabe que eso va a cambiar su vida. Un chamán no tiene tiempo 
que perder en cosas que no van a modificar su existencia.

La psicología infantil hace un terrible esfuerzo, muy detallado, para socializar al niño. Le enseña como ser 
adepto de esta sociedad. El proceso de la socialización es algo muy sofisticado, absorbe la totalidad del ser en 
una única posibilidad. Es una maniobra muy compleja de desactivar.

Los científicos se plantean: ¿cómo vive un árbol? ¿De qué se alimenta? ¿Qué cosas le afectan? ... bien, y 
todo eso. Pero no se plantean jamás cómo llegamos al proceso de ver un árbol. El árbol no es un árbol, es 
energía que interpretamos como árbol. Pero para los científicos no hay nada anterior a esa visión. ¿Son 
ingenuos o tontos? Lo evidente es que ignoran todo el proceso que hay hasta llegar a ver ese árbol.

Punto de encaje y cuerpo energético

El punto de encaje es un punto de brillantez que durante el sueño se desplaza, es por eso que los sueños 
son una compuerta hacia la ampliación de los márgenes de la percepción ordinaria. Los videntes del antiguo 
México de quienes estamos hablando, en el proceso de desplazar el punto de encaje en sus sueños, llegaron a 
estados inigualables de lucidez. Lo que lograron después fue trasladar esos estados de lucidez del ensueño al 
mundo ordinario mediante los pases mágicos.

Los brujos ven que en el huevo luminoso hay varios centros de tremenda energía:

? el hígado 
? el páncreas 
? las suprarrenales 
? la matriz (en la mujer) 
? el punto V, detrás de la glándula tiroides

Lo que sucede es que el desgaste de la vida diaria desplaza la energía de esos centros a los bordes del 
huevo luminoso. Eso nos ha estado ocurriendo durante años y ha generado una costra energética: tenemos la 
mayor parte de nuestra energía solidificada en los bordes de ese conglomerado de campos energéticos - 
huevo luminoso -. Los pases mágicos actúan como reorganizadores de esa energía: primero sacudimos el 
cascarón para diluir la costra y después la energía retorna por sí sola a sus centros vitales. Es muy importante 
la idea de sacudir las paredes del huevo luminoso para desprender la energía que está ahí clavada. Sin ella 
jamás podremos navegar porque esa es la energía que va a provocar en nosotros el cambio.

Navegantes en el mar de lo desconocido

Los chamanes, lo brujos, son seres muy pragmáticos, seres altamente sofisticados y pragmáticos que en 
absoluto son idealistas. En cambio nosotros somos totalmente idealistas: la idea de curar, la idea de ayudarnos 
a avanzar, de ayudar a los demás, la intención de pretender cambiar a todo el mundo... todo eso son 
idealidades. Eso es la mente del volador.

Detrás de todo cuanto hacemos, está nuestro YO personal. También existe otro tipo de YO, más tímido, que 
dice yo en bajito, encerrado en el armario. Pero, uno y otro, no dejan de ser YOOOO...

Aquí explicó la historia de las brujas demoníacas, aquellas chicas de la universidad que lo querían embrujar 
durante una clase magistral que él impartía. Ellas esperaban que él gesticulara de determinado modo para 
comprobar que su brujería había funcionado. Un alumno le fue a "prevenir", y él para reírse de ellas pasó toda 
la clase gesticulando de aquel modo que ellas esperaban. "Estoy embrujado, uhhhh..."

Don Juan me solía decir: " no hay nada que te puedan hacer porque son egomaníacos y están tan ocupados 
en su YO que no pueden afectar a nadie". Las personas que se consideran embrujadas lo que están haciendo 
es reclamando atención, están gritando YOOOO...!

Nadie puede afectar a nadie y cuando aquellos que podrían hacerlo disponen de ese poder, ya no están 
interesados en ello; para cuando los brujos tienen el poder de afectar a los demás ya no les interesa. Yo no 
estoy interesado en robar la energía de nadie, no estoy interesado en los demás. Sólo me interesa el infinito; 
sin el infinito no hay nada. Don Juan me decía: "tengo citas diarias con el infinito, ahí un hombre sólo puede ir 
con pureza. No me vendo". Para afrontar el infinito debemos dejar de llevar siempre colgando esa etiqueta con 
nuestro precio.

Estábamos de viaje y éste ha sido interrumpido por el orden social. Ese orden lo único que nos entrega a 
cambio son placeres seniles como ir de pesca con una autocaravana cuando nos jubilemos: cruzaremos el país 
aburridos, añorando los felices días en que trabajábamos para aquel jefe hijo de puta al que amaremos 
diciendo: "me amargó la vida pero lo amo". No, no, no. Ni hay ni habrá nada excitante de verdad al menos que 
actuemos de acuerdo a nuestra cita final: la muerte.

Cuando don Juan me hablaba de la muerte yo le decía: "por favor, don Juan, no me hable de la muerte, 
hábleme de algo más positivo y excitante". Pero no hay nada más positivo, excitante y certero que la idea de 
que vamos a morir para hacernos remover y actuar de modo consecuente con nuestra realidad.

Lectores del Infinito

Ese es el tema del seminario, los lectores del infinito, porque eso es lo que los chamanes hacen: leer energía 
en el horizonte, el horizonte se puede leer. Para conseguir eso hay que ir más allá de lo racional, debemos 
trascender a nuestra propia mente e ir directamente a la fuente que somos. Debemos alcanzar nuestro cuerpo 
energético. Eso me dijo don Juan.

La 1ª serie de pases mágicos de la serie Westwood es para activar el centro de decisiones que se encuentra 
en el punto V. Es un filtro que jamás debemos tocar ya que facilita la toma de decisiones. Realmente tenemos 
una gran incapacidad para tomar decisiones, nos cuesta decidir; siempre nos contradecimos y evitamos decidir 
por miedo a perder todo lo que tenemos invertido: Tememos decidir porque somos inversionistas.

Sólo alguien que invierte su yo personal tiene miedo a perder: Sin YO no hay miedo ni se pierde nada. De 
hecho ya está todo perdido, lo que venga es de más.

Además de esa serie para el punto V, la serie de Westwood costa de otras tres, cada una enfocada a un 
aspecto concreto de esa realidad de la fuerza aglutinadora que hace que los campos energéticos se 
mantengan juntos: la de la recapitulación, la del ensueño, la del silencio interior.

Esa gran fuerza aglutinadora hace que estos cinco campos energéticos se mantengan unidos: toma de 
decisiones, recapitulación, tensegridad, ensueño y silencio interior.

La espiritualidad

La mayoría de nosotros somos expertos en cualquier tipo de actividad espiritual como el yoga, el tai-chi, el 
chi-kung, etc... pero todo eso sigue siendo YOOOO... Se debe llegar a suspender los juicios y eso pasa por 
suspender la espiritualidad. Debemos ser prácticos, la espiritualidad sigue siendo la mente del volador.

Los brujos son seres prácticos, los brujos son seres prácticos, los brujos son seres prácticos.

De esto los franceses saben poco, ellos son muy difíciles, son los expertos del hablar.

Lo científico

Se debe experimentar lo que los chamanes dicen, uno debe probárselo a su cuerpo. Pero es necesario 
prescindir de la mente, es una mentirosa. Analiza y analiza y al final esos análisis no nos dan resultado, todo 
son palabras. ¡Pero, pucha, qué lindo hablar de eso!

Taisha empezó explicando que vivimos en un universo predatorial, un universo que se basa en el equilibrio 
dual de fuerzas gemelas. Dentro de ese universo hay algo en contra nuestra, algo que nos impide evolucionar: 
ese algo es los voladores, cuerpos complejos de fenómenos comprobables que se observan al ver.

"En el camino del guerrero hay que suspender los juicios para comenzar a viajar, pera ver como la energía 
fluye y como ésta está basada en fuerzas opuestas. Ese camino supone una serie de elementos claves, 
conceptos basados en la práctica de la concepción de la vida como una maniobra chamanística donde todo es 
a vida o muerte. Las maniobras de los chamanes son siempre a vida o muerte.

La idea de un libro de navegación es absurda para nuestra mente lineal, por ello debemos detenerla - la 
mente -. Después de detenerla empezaremos a concebir la posibilidad de viajar por la zona gemela de este 
mundo, donde no hay absolutos y todo cambia y fluctúa. Pero para poder viajar a ese otro universo, el reino de 
los seres inorgánicos, hay que estar equipado con todo lo desarrollado en el camino del guerrero. Ese viaje es 
la esencia del chamanismo."

Un día despertó en aquella casa, para ella invisible hasta entonces: don Juan estaba estirado en el 
suelo y a los lados había unos discos efervescentes que eran como puertas o aberturas naturales que 
conducían al mundo de los seres inorgánicos. Había otras áreas de la casa invisible que llevaban al infinito, 
zonas oscuras que inmediatamente había que esquivar. Entonces ella entendió que jamás había visto aquella 
casa porque ésta existía en otro nivel de conciencia, era una parte adicional de la casa grande, la entrada al 
reino paralelo, el de los seres inorgánicos.

"Los seres inorgánicos son como nuestros primos. Los brujos aseveran esto desde su experiencia personal 
de entrar y salir una y otra vez de ese mundo. Los inorgánicos son configuraciones energéticas que están 
unidas al intento como lo estamos nosotros. Lo que hacen los chamanes es desarrollar deliberadamente esa 
similitud de enlace con ellos.

Hay tres formas de alcanzar ese otro reino paralelo:

1. - El ensueño

2. - El silencio interior: se atraviesa un túnel oscuro

3. - Atravesar una de las aberturas naturales

Todo lo expuesto sólo cobrará entera certeza cuando puedan atisbar su sentido completo al ser testigos 
imparciales del infinito: cuando uno es testigo del infinito sabe directamente."

De sus viajes surgió una estrecha relación con dos seres inorgánicos -Globus y Anfibus- que ahora viven con 
ella unidos a su conciencia. Entre ellos y Taisha se da un enlace energético. Taisha se refirió a ellos como 
grandes viajeros, auténticos navegantes mucho más antiguos que nosotros, seres de conciencia pura con 
capacidad para sentir y percibir sensaciones, pero de velocidad mucho más lenta que la nuestra. Taisha habló 
de ellos como de seres impecables que viven en un mundo mucho más lento que el nuestro y en el cual nos 
debemos acoplar a la nueva velocidad al entrar por esa puerta que es el silencio.

Cuando no sepamos cómo regresar de uno de esos viajes debemos esperar, detenernos y esperar. Explicó 
que en uno de esos viajes ella no podía regresar y se puso a esperar hasta que una conciencia la trajo de 
regreso y apareció en su auto.

"El viaje definitivo debe ser en solitario, no cuanta el esfuerzo del grupo. Sí, es posible que ustedes se 
marchen con nosotros, que nos marchemos todos juntos, pero antes cada uno debe poder conseguirlo solo. 
Ante esa posibilidad sólo tenemos la sobriedad que va a impedir que el pánico nos arrolle cuando se presente 
la posibilidad de convertirnos en testigos imparciales de lo infinito.

La recapitulación es el medio que tienen más a su alcance para acrecentar la conciencia, les va a ayudar a 
conseguir la sobriedad y la ecuanimidad para saber que somos testigos imparciales del infinito."

....

El nagual Julián comentó que, debido a su peculiar temperamento, don Juan había tardado mucho en morir. 
-Mi benefactor me dijo entonces que el boleto de un brujo para ir a la impecabilidad es su muerte -prosiguió-. Que él mismo había pagado con la vida ese boleto, como todos los demás en su casa. Y que ahora éramos iguales en nuestra condición de ser candidatos a ser libres. 
"Y también dijo que el gran truco de los brujos es estar totalmente conscientes de que están muertos. Su boleto para ir a la impecabilidad debe estar envuelto en puro entendimiento. En esa envoltura, dicen los brujos que el boleto se mantiene flamante.
"Hace sesenta años que compré mi boleto y todavía está flamante. 
Nos quedamos de pie junto a la banca, contemplando a los transeúntes nocturnos que paseaban por la plaza. La historia de su muerte me había dejado con una inmensa sensación de nostalgia, de tristeza. Don Juan me sugirió que volviera a casa; el largo viaje hasta Los Ángeles, dijo, daría a mi punto de encaje un descanso, después de todo el movimiento que había tenido en los últimos días. 
-La compañía de un nagual es muy fatigosa -prosiguió-. Produce un cansancio extraño y hasta puede hacer mal. 
Le aseguré que no estaba cansado en absoluto, que su compañía distaba mucho de hacerme mal y que, de hecho, me afectaba como un narcótico: no me podía pasar sin ella. Aquello sonó como adulación, pero yo lo decía en serio. 
Recorrimos tres o cuatro veces la plaza, en completo silencio. 
-Anda a tu casa y piensa en los centros abstractos de las historias de brujería -dijo don Juan, con un tono de finalidad en la voz-. Mejor dicho: no pienses en ellos, sino que deja que el espíritu descienda y mueva tu punto de encaje al lugar del conocimiento silencioso. El descenso del espíritu lo es todo, pero no significa nada si no se llenan los requisitos del intento. Por lo tanto, cultiva el abandono, la frialdad y la audacia. En otras palabras, sé impecable.

Don Juan caminó despacio en torno mío. Parecía deliberar si decirme algo o no. Dos veces se detuvo y pareció cambiar de idea. 
-El que regreses o no carece por entero de importancia -dijo al fin-. De todos modos ya tienes la necesidad de vivir como guerrero. Siempre has sabido cómo hacerlo; ahora estás simplemente en la posición de tener que usar algo que antes desechabas. Pero tuviste que luchar por este conocimiento; no te lo dieron así nomás, no te lo pasaron así nomás. Tuviste que sacártelo a golpes. Sin embargo, eres todavía un ser luminoso. Todavía vas a morir como todos los demás. Una vez te dije que no hay nada que cambiar en un huevo luminoso. 
Calló un momento. Supe que me miraba, pero esquivé sus ojos. 
-Nada ha cambiado realmente en ti -dijo.



CITAS DE OBRAS DE CASTAÑEDA

LO MEJOR,EXTRAIDO DE LA RUEDA DEL TIEMPO 
 

Citas de Las enseñanzas de don Juan

El poder reside en el tipo de conocimiento que uno posee. ¿Qué sentido tiene conocer cosas inútiles? Eso no nos prepara para nuestro inevitable encuentro con lo desconocido.

Nada en este mundo es un regalo. Lo que ha de aprenderse debe aprenderse arduamente.

Un hombre va al conocimiento como va a la guerra: bien despierto, con miedo, con respeto y con absoluta confianza. Ir de cualquier otra forma al conocimiento o a la guerra es un error, y quien lo cometa puede correr el riesgo de no sobrevivir para lamentarlo. 
Cuando un hombre ha cumplido estos cuatro requisitos -estar bien despierto, y tener miedo, respeto y absoluta confianza- no hay errores por los que deba rendir cuentas; en tales condiciones, sus acciones pierden la torpeza de las acciones de un necio. Si un hombre así fracasa o sufre una derrota, no habrá perdido más que una batalla, y eso no le provocará lamentaciones lastimosas.

Ocuparse demasiado de uno mismo produce una terrible fatiga. Un hombre en esa posición está ciego y sordo a todo lo demás. La fatiga misma le impide ver las maravillas que lo rodean.

Cada vez que un hombre se propone aprender tiene que esforzarse como el que más, y los limites de su aprendizaje están determinados por su propia naturaleza. Por tanto, no tiene sentido hablar del conocimiento. El miedo al conocimiento es natural; todos lo experimentamos, y no podemos hacer nada al respecto. Pero por temible que sea el aprendizaje, es más terrible la idea de un hombre sin conocimiento.

Enfadarse con la gente significa que uno considera que los actos de los demás son importantes. Es imperativo dejar de sentir de esa manera. Los actos de los hombres no pueden ser lo suficientemente importantes como para contrarrestar nuestra única alternativa viable: nuestro encuentro inmutable con el infinito.

Cualquier cosa es un camino entre un millón de caminos. Por tanto, un guerrero siempre debe tener presente que un camino es sólo un camino; si siente que no debería seguirlo, no debe permanecer en él bajo ninguna circunstancia. Su decisión de mantenerse en ese camino o de abandonarlo debe estar libre de miedo o ambición. Debe observar cada camino de cerca y de manera deliberada. Y hay una pregunta que un guerrero tiene que hacerse, obligatoriamente: ¿Tiene corazón este camino? 
Todos los caminos son lo mismo: no llevan a ninguna parte. Sin embargo, un camino sin corazón nunca es agradable. En cambio, un camino con corazón resulta sencillo: a un guerrero no le cuesta tomarle gusto; el viaje se hace gozoso; mientras un hombre lo sigue, es uno con él.

Existe un mundo de felicidad donde no hay diferencia entre las cosas porque en él no hay nadie que pregunte por las diferencias. Pero ése no es el mundo de los hombres. Algunos hombres tienen la arrogancia de creer que viven en dos mundos, pero eso es pura arrogancia. Hay un único mundo para nosotros. Somos hombres, y debemos transitar con alegría el mundo de los hombres.

El hombre tiene cuatro enemigos naturales: el miedo, la claridad, el poder y la vejez. El miedo, la claridad y el poder pueden superarse, pero no la vejez. Su efecto puede ser pospuesto, pero nunca vencido. 
  
 

Citas de Una realidad aparte

Un guerrero sabe que es sólo un hombre. Su único pesar es que su vida es tan corta que no le permite asir todas las cosas que quisiera. Pero, para él, eso no es un problema; es sólo una lástima.

Sentirse importante lo hace a uno pesado, torpe y banal. Para ser un guerrero se necesita ser liviano y fluido.

Cuando los seres humanos se ven como campos de energía, parecen fibras de luz, como telarañas blancas, con hebras muy finas que circulan desde la cabeza hasta la punta de los pies. De ese modo, ante el ojo del vidente, un hombre aparece como un huevo de fibras que circulan. Y sus brazos y piernas son como cerdas luminosas que brotan en todas direcciones.

El vidente ve que cada hombre está en contacto con todo lo que le rodea, pero no a través de sus manos, sino mediante un montón de largas fibras que brotan en todas direcciones desde el centro de su abdomen. Esas fibras unen al hombre con lo que le rodea; conservan su equilibrio; le dan estabilidad.

Cuando un guerrero aprende a ver, ve que un hombre, ya sea mendigo o rey, es un huevo luminoso, y no hay manera de cambiar nada; o mejor dicho, ¿qué podría cambiarse en ese huevo luminoso? ¿Qué?

Un guerrero nunca se preocupa de su miedo. En vez de eso, ¡piensa en las maravillas de ver el flujo de la energía! El resto son adornos, adornos sin importancia.

Sólo un chiflado emprendería por cuenta propia la tarea de hacerse hombre de conocimiento. A un hombre cuerdo hay que engañarlo. Hay montones de gente que acometerían con gusto la tarea, pero ésos no cuentan. Casi siempre están rajados. Son como cántaros que por fuera se ven en buen estado, pero que comenzarían a gotear en el momento en que los sometieras a presión y los llenaras de agua.

Cuando un hombre no se preocupa por ver, las cosas le parecen más o menos lo mismo cada vez que mira el mundo. En cambio, cuando aprende a ver, ninguna cosa es igual cada vez que la ve, y sin embargo es la misma. Para el ojo de un vidente, un hombre es como un huevo. Cada vez que ve a un mismo hombre, ve un huevo luminoso, pero no es el mismo huevo luminoso.

Los chamanes del México antiguo dieron el nombre de aliados a unas fuerzas inexplicables que actuaban sobre ellos. Los llamaron aliados porque pensaron que podrían servirse de ellos para su satisfacción, un concepto que resultó ser casi fatal para aquellos chamanes, porque lo que ellos llamaban aliados son seres sin esencia corpórea que existen en el universo. Los chamanes de hoy en día los llaman seres inorgánicos. 
Preguntar cuál es la función de los aliados es como preguntar qué hacemos los hombres en el mundo. Aquí estamos: eso es todo. Y los aliados están aquí como nosotros; y puede que estuvieran antes que nosotros.

El modo más eficaz de vivir es vivir como un guerrero. Puede que un guerrero piense y se preocupe antes de tomar una decisión, pero una vez que la ha tomado, prosigue su camino libre de preocupaciones o pensamientos; todavía habrá un millón de decisiones esperándolo. Ése es el camino del guerrero.

Un guerrero piensa en su muerte cuando las cosas pierden claridad. La idea de la muerte es lo único que templa nuestro espíritu.

La muerte está en todas partes. Acaso esté en los faros de un coche que alumbran tras de nosotros desde lo alto de una colina distante. Pueden permanecer visibles por un rato y entonces desaparecer en la oscuridad como si se los hubiera tragado la tierra, para aparecer sobre otra colina y luego desaparecer de nuevo. 
Ésas son las luces que lleva la muerte sobre su cabeza. La muerte se las pone por sombrero y se lanza al galope, ganándonos terreno, acercándose más y más. A veces apaga sus luces. Pero la muerte nunca se detiene.

Un guerrero, primero debe saber que sus actos son inútiles y, a pesar de ello, proceder como si no lo supiera. Ése es el desatino controlado del chamán.

Los ojos del hombre pueden realizar dos funciones: una es ver la energía en general, tal como fluye en el universo, y la otra es «mirar las cosas de este mundo». Ninguna de ellas es mejor que la otra; sin embargo, educar los ojos sólo para mirar es un lamentable e innecesario desperdicio.

Un guerrero vive de actuar, no de pensar en actuar ni de pensar qué pensará cuando haya actuado.

Un guerrero elige un camino con corazón, cualquier camino con corazón, y lo sigue, y luego se regocija y ríe. Sabe, porque ve, que su vida se acabará demasiado pronto. Sabe, porque ve, que nada es más importante que lo demás.

Un guerrero no tiene honor, ni dignidad, ni familia, ni nombre, ni patria; sólo tiene vida por vivir y, en tales circunstancias, su único vínculo con sus semejantes es su desatino controlado.

Puesto que ninguna cosa es más importante que otra, un guerrero elige cualquier acto y lo actúa como si le importara. Su desatino controlado le lleva a decir que lo que él hace importa y le lleva a actuar como si importara, y sin embargo él sabe que no es así; de modo que, cuando completa sus actos, se retira en paz, sin preocuparse en absoluto de si sus actos fueron buenos o malos, si dieron resultado o no.

Un guerrero puede optar por permanecer totalmente impasible y no actuar jamás, y comportarse como si realmente le importara ser impasible. También eso sería genuinamente correcto, pues también ése sería su desatino controlado.

No hay vacío en la vida de un guerrero. Todo está lleno a rebosar. Todo está lleno a rebosar y todo es igual.

El hombre corriente se preocupa demasiado por querer a otros o por ser querido por los demás. Un guerrero quiere; eso es todo. Quiere lo que se le antoja o a quien se le antoja, sin más, porque sí. 
 

Un guerrero acepta la responsabilidad de sus actos, hasta del más trivial de sus actos. El hombre corriente actúa según sus pensamientos y nunca asume la responsabilidad por lo que hace.

El hombre corriente es o un ganador o un perdedor y, dependiendo de ello, se convierte en perseguidor o en víctima. Estas dos condiciones prevalecen mientras uno no ve. Ver disipa la ilusión de la victoria, la derrota o el sufrimiento.

Un guerrero sabe que espera y sabe lo que espera; y mientras espera no desea nada, y así cualquier casa que recibe, por pequeña que sea, es más de lo que puede tomar. Si necesita comer, encuentra el modo porque no tiene hambre; si algo lastima su cuerpo, encuentra el modo de pararlo porque no tiene dolor. Tener hambre o tener dolor significa que el hombre no es un guerrero, y las fuerzas de su hambre y de su dolor lo destruirán.

Negarse a sí mismo es una entrega. Entregarse a la negación es, con mucho, la peor de las entregas; nos fuerza a creer que estamos haciendo algo valioso, cuando de hecho sólo estamos fijos dentro de nosotros mismos.

El intento no es un pensamiento, ni un objeto, ni un deseo. El intento es lo que puede hacer triunfar a un hombre cuando sus pensamientos le dicen que está derrotado. Actúa aun a pesar de que el guerrero se haya entregado. El intento es lo que lo hace invulnerable. El intento es lo que envía a un chamán a través de una pared, a través del espacio, al infinito.

Cuando un hombre se embarca en el camino del guerrero, poco a poco se va dando cuenta de que la vida ordinaria ha quedado atrás para siempre. Los medios del mundo ordinario ya no le sirven de sostén y debe adoptar un nuevo modo de vida para sobrevivir.

Cada pizca de conocimiento que se convierte en poder tiene a la muerte como fuerza central. La muerte da el toque definitivo; todo lo que la muerte toca, en verdad se vuelve poder.

Sólo la idea de la muerte da al hombre el desapego suficiente para ser capaz de no abandonarse a nada. Un hombre así sabe que su muerte lo está acechando y que no le dará tiempo para aferrarse a nada; así que prueba, sin ansias, todo de todo.

Somos hombres, y nuestro destino es aprender y ser arrojados a mundos nuevos e inconcebibles. Un guerrero que ve la energía sabe que no hay fin a los nuevos mundos que se abren a nuestra visión.

«La muerte es un remolino; la muerte es una nube brillante en el horizonte; la muerte soy yo hablándote; la muerte sois tú y tu cuaderno de notas; la muerte no es nada. ¡Nada! Está aquí, pero no está aquí en absoluto.»

El espíritu de un guerrero no está hecho a la entrega y a la queja, ni está hecho a ganar o perder. El espíritu de un guerrero está hecho sólo a la lucha, y cada lucha es la última batalla del guerrero sobre la Tierra. Por eso el resultado le importa muy poco. En su última batalla sobre la tierra, el guerrero deja fluir su espíritu libre y claro. Y mientras se entrea a su batalla, sabiendo que su intento es impecable, un guerrero ríe y ríe. 
 

Nos hablamos incesantemente a nosotros mismos acerca de nuestro mundo. De hecho, mantenemos nuestro mundo con nuestro diálogo interno. Y cuando dejamos de hablarnos sobre nosotros mismos y nuestro mundo, el mundo es siempre como debería ser. Con nuestro diálogo interno lo renovamos, lo encendemos de vida, lo sostenemos. No sólo eso, sino que también escogemos nuestros caminos al hablarnos a nosotros mismos. De ahí que repitamos las mismas elecciones una y otra vez hasta el día en que morimos, porque continuamos repitiendo el mismo diálogo interno una y otra vez hasta el preciso momento de la muerte. Un guerrero es consciente de ello y lucha por detener su diálogo interno.

El mundo es todo lo que hay aquí encerrado: la vida, la muerte, la gente y todo lo demás que nos rodea. El mundo es incomprensible. Jamás lo entenderemos; jamás desentrañaremos sus secretos. Por eso, debemos tratarlo como lo que es: un absoluto misterio.

Las cosas que la gente hace no pueden, bajo ninguna condición, ser más importantes que el mundo. De modo que un guerrero trata el mundo como un misterio interminable, y lo que la gente hace, como un desatino sin fin.

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Citas de Viaje a Ixtlán

Casi nunca nos damos cuenta de que podemos suprimir cualquier cosa de nuestras vidas en cualquier momento y en un abrir y cerrar de ojos.

Uno no debería preocuparse de tomar fotos o de hacer grabaciones. Ésas son superficialidades propias de vidas ociosas. Uno debería preocuparse del espíritu, que siempre es huidizo.

Un guerrero no necesita historia personal. Un día descubre que ya no le es necesaria, y la abandona.

La historia personal debe ser renovada constantemente contando a los padres, parientes y amigos todo cuanto uno hace. Por otro lado, el guerrero que no tiene historia personal, no necesita dar explicaciones; nadie se enoja ni se desilusiona con sus actos. Y sobre todo, nadie le amarra con sus pensamientos y expectativas.

Cuando nada se da por cierto permanecemos alerta, permanentemente de puntillas. Es más emocionante no saber detrás de qué matorral saltará la liebre que comportarnos como si lo supiéramos todo.

Mientras un hombre siente que lo más importante del mundo es él mismo, no puede apreciar verdaderamente el mundo que lo rodea. Es como un caballo con anteojeras: sólo se ve a sí mismo, ajeno a todo lo demás.

La muerte es nuestra eterna compañera. Se halla siempre a nuestra izquierda, a la distancia de un brazo tras de nosotros. La muerte es la única consejera sabia con la que cuenta un guerrero. Cada vez que el guerrero siente que todo anda mal y que está a punto de ser aniquilado, puede volverse a su muerte y preguntarle si ello es cierto. Su muerte le dirá que se equivoca, que en realidad nada importa salvo su toque. Su muerte le dirá: «Todavía no te he tocado.»

Cuando un guerrero decide hacer algo, debe ir hasta el final, aceptando la responsabilidad de lo que hace. Haga lo que haga, primero debe saber por qué lo hace, y luego seguir adelante con sus acciones, sin dudas ni remordimientos.

En un mundo donde la muerte es el cazador no hay tiempo para dudas ni lamentos. Sólo hay tiempo para decisiones. No importa cuáles sean las decisiones. Nada puede ser más serio o menos serio que lo demás. En un mundo donde la muerte es el cazador no hay decisiones grandes o pequeñas. Sólo hay decisiones que un guerrero toma a la vista de su muerte inevitable.

Un guerrero debe aprender a ponerse al alcance, o fuera del alcance, en el punto justo. Es inútil para un guerrero estar todo el día al alcance sin saberlo, como le es inútil esconderse cuando todo el mundo sabe que está escondido.

Para un guerrero, ser inaccesible significa tocar frugalmente el mundo que lo rodea. Y, sobre todo, evitar deliberadamente agotarse a sí mismo y a los demás. Un guerrero no utiliza ni exprime a la gente hasta dejarla reducida a nada, en especial a la gente que ama.

Cuando un hombre se preocupa, se aferra a cualquier cosa por desesperación; y una vez que se aferra, forzosamente se agota, o agota a la cosa o a la persona a la que está aferrado. Un guerrero cazador, en cambio, sabe que atraerá la caza a sus trampas una y otra vez, así que no se preocupa. Preocuparse es ponerse al alcance, al alcance sin saberlo.

Un guerrero cazador trata íntimamente con su mundo y, sin embargo, es inaccesible para ese mismo mundo. Lo toca ligeramente, permanece el tiempo preciso y luego se aleja velozmente, sin apenas dejar rastro.

Ser un guerrero cazador no es sólo cuestión de cazar animales. Un guerrero cazador no captura animales porque ponga trampas ni porque conozca las rutinas de su presa, sino porque él mismo no tiene rutinas. Ésa es su ventaja. Él no es, de ningún modo, como los animales que persigue, fijos en rutinas pesadas y en caprichos previsibles. Él es libre, fluido, imprevisible.

Para el hombre corriente el mundo es extraño porque, cuando no se aburre de él, está enemistado con él. Para un guerrero, el mundo es extraño porque es estupendo, pavoroso, misterioso, insondable. Un guerrero debe asumir la responsabilidad de estar aquí, en este mundo maravilloso, en este tiempo maravilloso.

Un guerrero debe aprender a hacer que cada acto cuente, pues va a estar aquí, en este mundo, tan sólo un tiempo breve; de hecho, demasiado breve para ser testigo de todas las maravillas que existen.

Los actos tienen poder. Especialmente cuando el guerrero que actúa sabe que esos actos son su última batalla. Hay una extraña felicidad ardiente en actuar con pleno conocimiento de que lo que uno está haciendo puede muy bien ser su último acto sobre la Tierra.

Un guerrero debe enfocar su atención en el vínculo que lo une con su muerte. Sin remordimiento ni tristeza ni preocupación, debe poner su atención en el hecho de que no tiene tiempo y dejar que sus actos fluyan de acuerdo con ello. Ha de hacer de cada uno de sus actos su última batalla sobre la Tierra. Sólo en tales condiciones tendrán sus actos el poder que les corresponde. De otro modo serán, mientras viva, los actos de un necio.

Un guerrero cazador sabe que su muerte lo aguarda, y que ese mismo acto que ahora está realizando puede muy bien ser su última batalla sobre la Tierra. Lo llama batalla porque es una lucha. La mayoría de la gente pasa de acto a acto sin luchar ni pensar. Un guerrero cazador, por el contrario, evalúa cada acto; y como tiene un conocimiento íntimo de su muerte, procede juiciosamente, como si cada acto fuera su última batalla. Sólo un necio dejaría de notar la ventaja que un guerrero cazador tiene sobre sus semejantes. Un guerrero cazador da a su última batalla el respeto que merece. Es natural que su último acto sobre la Tierra sea lo mejor de sí mismo. Así le place. Así le quita el filo a su temor.

Un guerrero es un cazador inmaculado que caza poder; no está borracho ni loco, ni tiene tiempo ni humor para fanfarronear, ni para mentirse a sí mismo, ni para equivocarse en la jugada. La apuesta es demasiado alta. Lo que se juega es su vida pulcramente ordenada que tanto tiempo le llevó afinar y perfeccionar. No va a desperdiciar todo eso por un estúpido error de cálculo o por tomar una cosa por lo que no es.

Un hombre, cualquier hombre, merece cuanto les toca en suerte a los hombres: alegría, dolor, tristeza y lucha. No importa la naturaleza de sus actos, siempre y cuando actúe como guerrero. 
Si su espíritu está deformado, simplemente debe arreglarlo, depurándolo y perfeccionándolo, porque no hay en la vida una tarea más digna de emprenderse. No arreglar el espíritu es buscar la muerte, y eso es igual que no buscar nada, porque la muerte va a alcanzarnos de todos modos. Buscar la perfección del espíritu del guerrero es la única tarea digna de nuestra transitoriedad y de nuestra condición humana.

Lo más difícil en este mundo es adoptar el ánimo del guerrero. De nada sirve estar triste, quejarse y sentirse justificado de hacerlo creyendo que alguien nos está siempre haciendo algo. Nadie le está haciendo nada a nadie, y mucho menos a un guerrero.

Un guerrero es un cazador. Todo lo calcula. Eso es control. Una vez terminados sus cálculos, actúa. Se deja ir. Eso es abandono. Un guerrero no es una hoja a merced del viento. Nadie puede empujarle; nadie puede obligarle a hacer cosas en contra de sí mismo o de lo que juzga correcto. Un guerrero está preparado para sobrevivir, y sobrevive del mejor modo posible.

Un guerrero no es más que un hombre, un hombre humilde. No puede cambiar los designios de su muerte. Pero su espíritu impecable, que ha reunido poder tras grandes penas, puede ciertamente detener su muerte por un momento, un momento lo bastante largo para permitirle regocijarse por última vez al evocar su poder. Podemos decir que ése es un gesto que la muerte tiene con quienes poseen un espíritu impecable.

No importa cómo lo hayan criado a uno. Lo que determina el modo en que uno hace cualquier cosa es el poder personal. Un hombre no es más que la suma de su poder personal, y esa suma determina cómo vive y cómo muere.

El poder personal es un sentimiento. Algo así como tener suerte. O podríamos llamarlo un talante, un ánimo. El poder personal es algo que se adquiere a través de toda una vida de lucha.

Un guerrero actúa como si supiera lo que hace, cuando en realidad no sabe nada.

Un guerrero no tiene remordimientos por nada de lo que ha hecho, porque aislar los propios actos llamándolos mezquinos, feos o malos es darse a uno mismo una importancia injustificada. 
La clave está en lo que se enfatiza. O nos hacemos desdichados o nos hacemos fuertes. Cuesta el mismo trabajo lo uno que lo otro.

Desde el momento en que nacemos, la gente nos dice que el mundo es esto y aquello, y de tal y cual manera; naturalmente, no tenemos otra opción más que aceptar que el mundo es de la forma en que la gente nos ha estado diciendo que es.

El arte del guerrero consiste en equilibrar el terror de ser un hombre con la maravilla de ser un hombre.

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Citas de Relatos de poder

La confianza del guerrero no es la confianza del hombre corriente. El hombre corriente busca la certeza en los ojos del espectador y llama a eso confianza en si mismo. El guerrero busca la impecabilidad en sus propios ojos y llama a eso humildad. El hombre corriente está enganchado a sus semejantes, mientras que el guerrero sólo está enganchado al infinito.

Hay montones de cosas que un guerrero puede hacer en un determinado momento y que no habría podido hacer años antes. Esas cosas no cambiaron; lo que cambió fue su idea de sí mismo.

El único camino posible para un guerrero es actuar consistentemente y sin reservas. En un momento dado, sabe lo suficiente del camino del guerrero como para actuar en consecuencia, pero sus viejos hábitos y rutinas pueden interponerse en su camino.

Para que un guerrero tenga éxito en cualquier empresa, el éxito debe llegar suavemente; con mucho esfuerzo, pero sin tensión ni obsesiones.

Es el diálogo interno lo que ata a la gente al mundo cotidiano. El mundo es de tal y cual manera sólo porque nos decimos nosotros mismos que es de tal y cual manera. El pasaje al mundo de los chamanes se abre cuando el guerrero ha aprendido a parar su diálogo interno.

Cambiar nuestra idea del mundo es la clave del chamanismo. Y parar el diálogo interno es la única forma de lograrlo.

Cuando un guerrero aprende a parar su diálogo interno todo es posible; hasta los proyectos más descabellados se vuelven factibles.

Un guerrero acepta su suerte, sea cual sea, y la acepta con total humildad. Se acepta a sí mismo con humildad, tal como es; no como base para lamentarse, sino como un desafío vital.

La humildad del guerrero no es la humildad del mendigo. El guerrero no humilla la cabeza ante nadie y, al mismo tiempo, tampoco permite que nadie humille la cabeza ante él. El mendigo, en cambio, enseguida se arrodilla y se arrastra por los suelos ante cualquiera que considere más encumbrado, pero también exige que alguien aún más inferior haga lo mismo con él.

Descanso, refugio, miedo: todo ello no son más que palabras creadoras de estados de ánimo que hemos aprendido a aceptar sin tan siquiera cuestionarnos su valor.

Nuestros semejantes son magos negros. Y quienquiera que esté con ellos es también un mago negro sin más. Piensa un momento. ¿Puedes desviarte de la senda que tus semejantes han trazado para ti? Mientras permaneces con ellos, tus acciones y pensamientos están fijados para siempre en sus términos. Eso es esclavitud. El guerrero, en cambio, está libre de todo eso. La libertad es cara, pero el precio no es imposible de pagar. Así que teme a tus captores, a tus amos. No desperdicies tu tiempo y tu poder en temer a la libertad.

Lo malo de las palabras es que nos hacen sentirnos iluminados; pero cuando nos damos la vuelta para enfrentarnos al mundo, siempre nos fallan y terminamos enfrentándonos al mundo como siempre: sin iluminación. Por esta razón, un guerrero busca actuar en vez de hablar, y para ello obtiene una nueva descripción del mundo, una descripción en la que hablar no es tan importante y en la que los actos nuevos conllevan reflexiones nuevas.

Un guerrero ya se considera muerto, así que no tiene nada que perder. Lo peor ya le ha pasado; por tanto, se siente tranquilo y sus pensamientos son claros. Nadie que lo juzgase por sus actos o por sus palabras podría jamás sospechar que lo ha presenciado todo.

El conocimiento es un asunto de lo más peculiar, especialmente para un guerrero. El conocimiento, para un guerrero, es algo que, súbitamente, llega, lo envuelve y luego sigue de largo.

El conocimiento llega a un guerrero flotando como motas de polvo de oro, el mismo polvo que cubre las alas de las polillas. Así pues, para un guerrero, el conocimiento es como darse una ducha o recibir una lluvia de motas de polvo de oro oscuro.

Siempre que el diálogo interno cesa, el mundo se desploma y afloran extraordinarias facetas nuestras, como si hubieran estado celosamente guardadas por nuestras palabras.

El mundo es insondable. Y también lo somos nosotros, así como todos los seres que existen en este mundo.

Los guerreros no ganan victorias golpeándose la cabeza contra los muros, sino rebasando los muros. Los guerreros saltan sobre los muros, no los derriban.

Un guerrero debe cultivar el sentimiento de que tiene cuanto necesita para ese viaje extravagante que es su vida. Lo que cuenta para un guerrero es estar vivo. La vida es suficiente y completa en sí misma, y por sí misma se explica. 
Por eso puede uno decir, sin presunción, que la experiencia de las experiencias es estar vivo.

El hombre corriente piensa que entregarse a las dudas y a las tribulaciones es señal de sensibilidad, de espiritualidad. Lo cierto es que el hombre corriente no puede hallarse más lejos de ser sensible. Su diminuta razón se convierte, deliberadamente, en el monstruo o en el santo que imagina ser, aunque en realidad es demasiado minúscula para un molde de monstruo o de santo de ese tamaño.

Ser un guerrero no es sólo cuestión de desearlo. Es más bien una lucha interminable que seguirá hasta el último instante de nuestras vidas. Nadie nace guerrero, como nadie nace hombre corriente. Somos nosotros quienes nos hacemos lo uno o lo otro.

Un guerrero muere difícilmente. Su muerte debe luchar para llevárselo. Un guerrero no se entrega a la muerte tan fácilmente.

Los seres humanos no son objetos; no tienen solidez. Son seres redondos, luminosos; no tienen límites. El mundo de los objetos y de la solidez no es más que una descripción que fue creada para ayudarlos, para facilitar su paso por la Tierra.

Su razón hace que los seres humanos olviden que la descripción del mundo es tan sólo una descripción, y antes de que se den cuenta, han atrapado la totalidad de sí mismos en un círculo vicioso del cual raramente escapan durante su vida.

Los seres humanos son perceptores, pero el mundo que perciben es una ilusión: una ilusión creada por la descripción que les contaron desde el momento mismo en que nacieron. 
Así pues, el mundo que su razón quiere sostener es, en esencia, un mundo creado por una descripción que tiene reglas dogmáticas e inviolables, reglas que su razón aprende a aceptar y a defender.

La ventaja oculta de los seres luminosos es que tienen algo que nunca se utiliza: el intento. La maniobra de los chamanes es la misma que la del hombre corriente. Ambos tienen una descripción del mundo. El hombre corriente la sostiene con su razón; el chamán, con su intento. Ambas descripciones tienen sus reglas; pero la ventaja del chamán es que el intento abarca más que la razón.

Sólo como guerrero se puede soportar el camino del conocimiento. Un guerrero no puede quejarse ni lamentar nada. Su vida es un desafío interminable, y no hay modo de que los desafíos puedan ser buenos o malos. Los desafíos son simplemente desafíos.

La diferencia básica entre un hombre corriente y un guerrero es que para un guerrero todo es como un desafío, mientras que para un hombre corriente todo es como una bendición o una maldición.

La carta ganadora del guerrero es que cree sin creer. Pero, obviamente, un guerrero no puede decir simplemente que cree y dejar las cosas ahí. Eso resultaría demasiado fácil. Sólo creer, sin más, le libraría de examinar su situación. Siempre que un guerrero se implica con alguna creencia, lo hace porque ésa es su elección. Un guerrero no cree; un guerrero tiene que creer.

La muerte es el ingrediente indispensable del tener que creer. Sin la conciencia de la muerte, todo es ordinario, trivial. Sólo porque la muerte lo acecha es por lo que un guerrero tiene que creer que el mundo es un misterio insondable. Tener que creer de este modo es la expresión de la más íntima predilección del guerrero.

El poder pone siempre al alcance del guerrero un centímetro cúbico de suerte. El arte del guerrero consiste en ser permanentemente fluido para poderlo atrapar.

El hombre corriente es consciente de todo sólo cuando piensa que debería serlo; la condición de un guerrero, en cambio, es ser consciente de todo en todo momento.

La totalidad de nosotros mismos es algo muy misterioso. Necesitamos solamente una porción muy pequeña de esa totalidad para llevar a cabo las tareas más complejas de la vida. Pero, al morir, morimos con la totalidad de nosotros mismos.

Una regla básica para el guerrero es que toma sus decisiones con tanto cuidado que nada de lo que pueda ocurrir como resultado es capaz de sorprenderlo; mucho menos, de menguar su poder.

Cuando un guerrero toma la decisión de pasar a la acción, debería estar dispuesto a morir. Si está dispuesto a morir, no habrá tropiezos, ni sorpresas desagradables, ni actos innecesarios. Todo encajará suavemente en su sitio porque no espera nada.

Un guerrero, como maestro, debe enseñar ante todo la posibilidad de actuar sin creer y sin esperar recompensa; de actuar porque sí. Su éxito como maestro depende de lo bien y lo armoniosamente que guíe a sus pupilos en este aspecto específico.

El guerrero, como maestro, enseña tres técnicas a su pupilo para ayudarle a borrar su historia personal: perder la propia importancia personal, asumir la responsabilidad de los propios actos y utilizar a la muerte como consejera. Sin el efecto benéfico de estas tres técnicas, el borrar la historia personal le hace a uno furtivo, evasivo e innecesariamente dudoso de sí mismo y de sus acciones.

No hay manera de librarse de la autocompasión de una vez por todas. Tiene un papel y un lugar definidos en nuestras vidas, una fachada definida y reconocible. Así, cada vez que se presenta la ocasión, la fachada de la autocompasión se activa. Tiene una historia. Pero si uno cambia la fachada, cambia su lugar de prominencia. 
Las fachadas se cambian modificando los elementos que las componen. La autocompasión resulta útil a quien se siente importante y merecedor de mejores condiciones y de mejor trato, o bien a quien no quiere hacerse responsable de los actos que lo condujeron al estado que suscitó su autocompasión.

Cambiar la fachada de la autocompasión significa sólo que uno ha asignado un lugar secundario a un elemento que antes era importante. La autocompasión continúa siendo un rasgo prominente, pero ahora ha pasado a un segundo plano; al igual que la idea de la propia muerte inminente, la idea de la humildad del guerrero o la idea de la responsabilidad por los propios actos estuvieron durante una época en un segundo plano para un guerrero, sin ser nunca utilizadas hasta el momento en que se convirtió en guerrero.

Un guerrero reconoce su dolor pero no se entrega a él. El guerrero que se adentra en lo desconocido no tiene el ánimo triste; por el contrario, está alegre porque se siente humilde ante su gran fortuna, porque confía en su espíritu impecable y, sobre todo, porque es plenamente consciente de su eficacia. La alegría de un guerrero le viene de haber aceptado su destino y de haber evaluado en verdad lo que tiene delante.

Citas de El segundo anillo de poder

Cuando uno no tiene nada que perder, se vuelve valiente. Sólo somos tímidos mientras nos queda algo a lo que aferrarnos.

Un guerrero no deja nada al azar. De hecho, influye en el resultado de los acontecimientos mediante la fuerza de su conciencia y de su intento inflexible.

Si un guerrero quiere devolver el pago por todos los favores que ha recibido pero no tiene a nadie en particular a quien abonar su deuda, puede dirigir su pago al espíritu del hombre. Esa cuenta es siempre muy pequeña, y cualquier importe que se ingrese en ella es más que suficiente.

Tras haber arreglado el mundo del modo más bello e iluminado, el académico regresa a casa, a las cinco en punto de la tarde, y olvida su bello arreglo.

La forma humana es un conglomerado de campos de energía que existe en el universo y que está exclusivamente relacionado con los seres humanos. Los chamanes lo llaman forma humana porque esos campos de energía han sido retorcidos y deformados por toda una vida de hábitos y maltratos.

Un guerrero sabe que no puede cambiar y, sin embargo, se dedica a intentar cambiar, pese a todo. El guerrero jamás se decepciona cuando fracasa en cambiar. Ésa es la única ventaja que tiene un guerrero sobre el hombre corriente.

Los guerreros deben ser impecables en su esfuerzo por cambiar, con el fin de asustar a la forma humana y deshacerse de ella. Al cabo de años de impecabilidad, llegará un momento en que la forma humana no soportará más y se irá. Es decir, llegará un momento en que los campos de energía, retorcidos por toda una vida de hábitos, se enderezarán. Este enderezamiento de los campos de energía afecta profundamente al guerrero, que puede incluso morir; pero un guerrero impecable siempre sobrevive.

La única libertad que tienen los guerreros es la de comportarse impecablemente. Pero la impecabilidad no es sólo su única libertad, sino la única manera de enderezar la forma humana.

Todo hábito requiere de todas sus partes para funcionar. Si alguna de esas partes desaparece, el hábito se desarma.

La lucha está justo aquí, en esta Tierra. Somos criaturas humanas. ¿Quién sabe lo que nos aguarda o la clase de poder que podemos llegar a tener?

 El mundo de la gente tiene subidas y bajadas, y la gente sube y baja con su mundo; los guerreros no tienen por qué seguir las subidas y bajadas de sus semejantes.

El núcleo de nuestro ser es el acto de percibir, y la magia de nuestro ser es el acto de ser conscientes. La percepción y la conciencia constituyen una misma e inseparable unidad funcional.

Se escoge sólo una vez. Elegimos ser guerreros o ser hombres corrientes. No existe una segunda oportunidad. No sobre esta Tierra.

El camino del guerrero ofrece al hombre una vida nueva, y esa vida tiene que ser completamente nueva. No puede uno llevar a esa nueva vida sus viejas y malas costumbres.

Los guerreros siempre toman el primer suceso de una serie como el bosquejo o el mapa de lo que a continuación va a desplegarse ante ellos.

A los seres humanos les encanta que les digan lo que deben hacer, pero aún les gusta más luchar y resistirse a hacer lo que se les dice; y de este modo se enredan en aborrecer a quien los ha aconsejado.

Todo el mundo dispone de suficiente poder personal para lograr algo. El truco del guerrero consiste en desviar su poder personal de su debilidad para emplearlo en su propósito de guerrero.

Todos podemos ver y, sin embargo, elegimos no recordar lo que vemos.

Citas de El don del Águila

El arte de ensoñar es la capacidad de utilizar los sueños ordinarios y transformarlos en conciencia controlada, en virtud de una forma especializada de atención denominada la atención de ensueño.

El arte de acechar es un conjunto de procedimientos y actitudes que permiten a un guerrero extraer lo mejor de cualquier situación concebible.

Lo recomendable para los guerreros es no tener cosas materiales en las que enfocar su poder, sino enfocarlo en el espíritu, en el verdadero vuelo a lo desconocido y no en trivialidades. 
Todo el que quiera seguir el camino del guerrero ha de librarse de la compulsión de poseer cosas y de aferrarse a ellas.

Ver es un conocimiento corporal. La preponderancia del sentido visual en nosotros influye en este conocimiento corporal y hace que parezca estar relacionado con los ojos.

La pérdida de la forma humana es como una espiral. Le da a un guerrero la libertad de recordarse a sí mismo como un conglomerado de campos de energía enderezados, lo que a su vez le hace aún más libre.

Un guerrero sabe que espera y sabe lo que espera; y mientras espera, deleita sus ojos en la contemplación del mundo. El logro definitivo de un guerrero es disfrutar con la alegría del infinito.

El destino de un guerrero sigue un curso inalterable. El desafío consiste en cuán lejos puede llegar y cuán impecable puede ser dentro de esos rígidos confines.

Cuando un guerrero deja de tener cualquier clase de expectativas, las acciones de la gente ya no le afectan. Una extraña paz se convierte en la fuerza que rige su vida. Ha adoptado uno de los conceptos de la vida del guerrero: el desapego.

El desapego no aporta automáticamente sabiduría; pero no obstante, supone una ventaja, pues permite al guerrero detenerse momentáneamente para reconsiderar las situaciones y volver a revisar las posibilidades. Para usar de manera consistente y correcta ese momento extra, un guerrero tiene, sin embargo, que luchar incansablemente durante toda su vida.

Ya me di al poder que a mi destino rige. 
Y no me aferro ya a nada, para así no tener nada que defender. 
No tengo pensamientos, para así poder ver. 
No temo ya a nada, para así poder acordarme de mí. 
Desapegado y sereno, me lanzaré 
más allá del Águila para ser libre.

A los guerreros les resulta mucho más fácil salir adelante en condiciones de máxima tensión que ser impecables en circunstancias normales.

Los seres humanos tienen dos lados. El lado derecho abarca todo lo que el intelecto es capaz de concebir. El lado izquierdo es un ámbito de características indescriptibles, un ámbito para el que no caben palabras. El lado izquierdo es comprendido -si es comprensión lo que tiene lugar- con la totalidad del cuerpo. De ahí que se resista a la conceptualización.

Todas las facultades, posibilidades y logros del chamanismo, desde los más simples hasta los más asombrosos, se encuentran en el propio cuerpo humano.

A1 poder que gobierna el destino de todos los seres vivientes se le llama el Águila, no porque sea un águila ni porque tenga nada que ver con las águilas, sino porque aparece ante los ojos del vidente como un águila inconmensurable, negra como el azabache, erguida como se yerguen las águilas, cuya envergadura alcanza el infinito.

El Águila devora la conciencia de todas las criaturas que, vivas en la Tierra un momento antes, y ahora ya muertas, van flotando como un incesante enjambre de luciérnagas hacia el pico del Águila, al encuentro de su dueño, de la razón de haber tenido vida. El Águila desenreda esas minúsculas llamas, las tiende como un curtidor extiende una piel y después las consume, pues la conciencia es el sustento del Águila.

El Águila, ese poder que gobierna los destinos de toda cosa viviente, refleja igualmente y a la vez todas esas cosas vivas. No hay lugar, por tanto, a que el hombre rece al Águila, le pida favores o espere misericordia. La parte humana del Águila es demasiado insignificante como para conmover a la totalidad.

A toda cosa viviente se le ha otorgado el poder, si así lo desea, de buscar una apertura hacia la libertad y de pasar por ella. Es obvio para el vidente que ve esa apertura, y para las criaturas que pasan por ella, que el Águila ha otorgado ese don a fin de perpetuar la conciencia.

Cruzar hacia la libertad no significa alcanzar la vida eterna en el sentido usual de eternidad; esto es, vivir por siempre. Ocurre, más bien, que los guerreros pueden conservar su conciencia, que normalmente se abandona al momento de morir. En el momento de cruzar, el cuerpo en su totalidad se inflama de conocimiento. Al instante, cada célula se torna consciente de sí misma y, además, consciente de la totalidad del cuerpo.

El don de libertad que ofrece el Águila no es una dádiva, sino la oportunidad de tener una oportunidad.

Un guerrero no está nunca sitiado. Estar sitiado implica que uno tiene posesiones personales que defender. Un guerrero no tiene nada en el mundo salvo su impecabilidad, y la impecabilidad no puede ser amenazada.

El primer principio del arte de acechar es que los guerreros eligen su campo de batalla. Un guerrero jamás entra en batalla sin conocer antes el entorno.

Eliminar todo lo innecesario es el segundo principio del arte de acechar. Un guerrero no complica las cosas. Busca la sencillez. Aplica toda su concentración para decidir si entra o no en batalla, porque en cada batalla se juega la vida. Éste es el tercer principio del arte de acechar. Un guerrero debe estar dispuesto y preparado para realizar su última parada aquí y ahora. Pero no sin orden ni concierto.

Un guerrero se relaja y se suelta; no teme a nada. Sólo entonces los poderes que guían a los seres humanos abren el camino al guerrero y le auxilian. Sólo entonces. Éste es el cuarto principio del arte de acechar.

Cuando se enfrentan a una fuerza superior con la que no pueden lidiar, los guerreros se retiran por un momento. Dejan que sus pensamientos corran libremente. Se ocupan de otras cosas. Cualquier cosa puede servir. Éste es el quinto principio del arte de acechar.

Los guerreros comprimen el tiempo; éste es el sexto principio del arte de acechar. Hasta un solo instante cuenta. En una batalla por tu vida, un segundo es una eternidad, una eternidad que puede decidir la victoria. Los guerreros persiguen el éxito; por tanto, comprimen el tiempo. Los guerreros no desperdician ni un instante.

Para aplicar el séptimo principio del arte de acechar uno tiene que aplicar los otros seis: un acechador no se coloca nunca al frente. Está siempre observando desde detrás de la escena.

Aplicar estos principios produce tres resultados. El primero es que los acechadores aprenden a no tomarse nunca en serio: aprenden a reírse de si mismos. Si no tienen miedo de hacer el ridículo, pueden ridiculizar a cualquiera. El segundo es que los acechadores aprenden a tener una paciencia inagotable. Los acechadores nunca tienen prisa, nunca se inquietan. Y el tercero es que los acechadores aprenden a tener una inagotable capacidad de improvisación.

Los guerreros encaran el tiempo que llega. Normalmente encaramos el tiempo que se aleja de nosotros; sólo los guerreros pueden cambiar esta situación y encarar el tiempo a medida que avanza hacia ellos.

Los guerreros tienen una sola cosa en mente: su libertad. Morir y ser devorado por el Águila no representa ningún desafío. En cambio, escabullirse del Águila y ser libres es la mayor de las audacias.

Cuando los guerreros hablan de tiempo no se refieren a algo que se mide por los movimientos del reloj. El tiempo es la esencia de la atención; las emanaciones del Águila están compuestas de tiempo, y, propiamente hablando, cuando un guerrero entra en otros aspectos del ser, se está familiarizando con el tiempo.

Un guerrero ya no puede llorar, y su única expresión de angustia es un estremecimiento que le viene desde las profundidades mismas del universo. Es como si una de las emanaciones del Águila estuviera hecha de pura angustia, y cuando golpea al guerrero, su estremecimiento es infinito.

Citas de El fuego interno

Uno no está completo sin tristeza ni añoranza, pues sin ellas no hay sobriedad, no hay gentileza. La sabiduría sin gentileza y el conocimiento sin sobriedad son inútiles.

El mayor enemigo del hombre es la importancia personal. Lo que lo debilita es sentirse ofendido por lo que hacen o dejan de hacer sus semejantes. La importancia personal requiere que uno pase la mayor parte de su vida ofendido por algo o alguien.

Para seguir el camino del conocimiento, uno tiene que ser muy imaginativo. En el camino del conocimiento nada es tan claro como nos gustaría que fuera.

Si los videntes son capaces de mantenerse firmes al enfrentarse con los pinches tiranos, pueden ciertamente encarar lo desconocido impunemente, y entonces incluso pueden soportar la presencia de lo que no se puede conocer.

Es natural pensar que un guerrero capaz de mantenerse firme ante el rostro de lo desconocido podrá, ciertamente, encarar impunemente a los pinches tiranos. Pero eso no es necesariamente así. Lo que destruyó a los magníficos guerreros de la antigüedad fue confiar en esa suposición. Nada puede templar mejor el espíritu de un guerrero que el desafío de tratar con personas imposibles que ocupan puestos de poder. Sólo en tales circunstancias pueden los guerreros adquirir la sobriedad y la serenidad necesarias para soportar la presión de lo que no se puede conocer.

Lo desconocido es algo que está velado para el hombre, amparado quizá en un contexto aterrador; pero aun así está al alcance del hombre. En cierto momento, lo desconocido se convierte en conocido. Lo que no se puede conocer, en cambio, es lo indescriptible, lo impensable, lo inconcebible. Es algo que jamás conoceremos y que sin embargo está ahí, deslumbrante y a la vez horroroso en su vastedad.

Percibimos. Éste es un hecho firme. Pero no es un hecho de la misma clase que lo que percibimos, porque aprendemos qué percibir.

Los guerreros afirman que el hecho de creer que hay un mundo de objetos ahí fuera se debe únicamente a nuestra conciencia. Pero lo que hay realmente ahí fuera son las emanaciones del Águila, fluidas, siempre en movimiento y, sin embargo, inmutables, eternas.

La falla más profunda de los guerreros inmaduros es que tienden a olvidar la maravilla de lo que ven. Les abruma el hecho de ver y creen que lo que cuenta es su talento. Un guerrero maduro debe ser un dechado de disciplina con el fin de superar la casi invencible laxitud de nuestra condición humana. Más importante aún que ver es lo que los guerreros hacen con lo que ven.

Una de las mayores fuerzas en las vidas de los guerreros es el miedo, porque los incita a aprender.

Lo cierto, para un vidente, es que todos los seres vivos luchan por morir. Lo que detiene a la muerte es la conciencia.

Lo desconocido está siempre presente, pero queda fuera de las posibilidades de nuestra conciencia ordinaria. Lo desconocido es la parte sobrante del hombre corriente. Y es sobrante porque el hombre corriente no dispone de suficiente energía libre para asirla.

La mayor falla de los seres humanos es mantenerse adheridos al inventario de la razón. La razón no trata al hombre como energía. La razón trata con instrumentos que crean energía, pero jamás se le ha ocurrido seriamente a la razón que somos mejores aún que los instrumentos: somos organismos que crean energía. Somos burbujas de energía.

Los guerreros que alcanzan deliberadamente la conciencia total son algo digno de contemplar. Ése es el momento en que arden desde adentro. El fuego interno los consume. Y en plena conciencia, se funden con el conjunto de las emanaciones del Águila y se deslizan a la eternidad.

Una vez que se logra el silencio interno, todo es posible. El modo de terminar con nuestro diálogo interno es utilizar exactamente el mismo método mediante el cual nos enseñaron a hablar con nosotros mismos: fuimos enseñados compulsiva y sostenidamente, y así es como debemos detenerlo: compulsiva y sostenidamente.

La impecabilidad comienza con un solo acto, que tiene que ser premeditado, preciso y sostenido. Si este acto se repite durante el tiempo suficiente, uno adquiere un sentido de intento inflexible que puede aplicarse a cualquier cosa. Si esto se logra, el camino queda despejado. Así, una cosa lleva a la otra hasta que al fin el guerrero desarrolla todo su potencial.

El misterio de la conciencia es la oscuridad. Los seres humanos están inundados de ese misterio, de cosas que son inexplicables. Considerarnos a nosotros mismos en cualesquiera otros términos es una locura. Así que un guerrero no degrada el misterio del hombre tratando de racionalizarlo.

Las comprensiones son de dos tipos. Unas no son más que arengas para darse ánimos; son grandes arranques de emoción y nada más. Las otras son producto de un movimiento del punto de encaje; no van unidas a arranques emocionales sino a la acción. Las comprensiones emocionales llegan años después, cuando los guerreros, con el uso, han consolidado la nueva posición de sus puntos de encaje.

Lo peor que podría ocurrirnos es tener que morir, y puesto que ése es ya nuestro destino inalterable, somos libres; quienes lo han perdido todo no tienen ya nada que temer.

No es por codicia que los guerreros se aventuran en lo desconocido. La codicia sólo es eficaz en el mundo de los asuntos cotidianos. Para aventurarse en esa aterradora soledad de lo desconocido se necesita mucho más que codicia: se necesita amor. Hay que tener amor a la vida, a la intriga, al misterio. Hay que tener una curiosidad insaciable y una montaña de agallas.

Un guerrero sólo piensa en los misterios de la conciencia; el misterio es lo único que importa. Somos seres vivos; tenemos que morir y abandonar nuestra conciencia. Pero si podemos cambiar tan siquiera un solo matiz de eso, ¿ qué misterios nos estarán aguardando? ¡Qué misterios! 
Citas de El conocimiento silencioso

No es que un guerrero aprenda chamanismo con el paso del tiempo; lo que aprende con el paso del tiempo es, más bien, a ahorrar energía. Esa energía le permitirá manejar algunos de los campos de energía que normalmente le son inaccesibles. El chamanismo es un estado de conciencia, es la facultad de utilizar campos de energía que no se emplean al percibir el mundo cotidiano que conocemos.

Hay en el universo una fuerza inconmensurable e indescriptible que los chamanes llaman intento, y absolutamente todo cuanto existe en la totalidad del cosmos está ligado al intento por un vínculo de conexión. Los guerreros se dedican a estudiar, a entender y a emplear ese vínculo. Les interesa especialmente limpiarlo del aturdimiento y del entumecimiento provocados por los intereses ordinarios de la vida cotidiana. A este nivel, el chamanismo puede definirse como el proceso de limpiar nuestro vínculo de conexión con el intento.

A los chamanes les interesa su pasado, pero ese pasado no es su pasado personal. Para los chamanes, su pasado son los logros conseguidos por los chamanes de otras épocas. Consultan su pasado con el fin de obtener un punto de referencia. Los chamanes son los únicos que buscan genuinamente un punto de referencia en su pasado. Establecer un punto de referencia significa, para ellos, tener una oportunidad de examinar el intento.

También el hombre corriente examina el pasado. Pero lo que examina es su pasado personal y por razones personales. Se mide a sí mismo en relación con el pasado, tanto su pasado personal como lo que se conoce del pasado de su época, con el fin de encontrar justificaciones a su comportamiento presente o futuro, o para establecer un modelo para sí mismo.

El espíritu se le manifiesta al guerrero a cada paso. Pero ésta no es toda la verdad. La verdad completa es que el espíritu se revela a todo el mundo con la misma intensidad y consistencia, aunque sólo los guerreros sintonizan consistentemente con dichas revelaciones.

Los guerreros hablan del chamanismo como si fuera un ave mágica, misteriosa, que detiene su vuelo un instante para dar al hombre esperanza y propósito; los guerreros viven bajo el ala de esa ave, a la que llaman el pájaro de la sabiduría, el pájaro de la libertad.

Para un guerrero, el espíritu es abstracto sólo en el sentido de que lo conoce sin palabras, incluso sin pensamientos. Es abstracto porque no puede concebir qué es el espíritu. Y aun así, sin tener la menor oportunidad o deseo de comprenderlo, un guerrero maneja el espíritu. Lo reconoce, lo llama, lo incita, se familiariza con él y lo expresa con sus actos.

El vínculo que conecta al hombre corriente con el intento está prácticamente muerto; así que los guerreros parten de un vínculo que es inútil, puesto que no responde voluntariamente. A fin de revivir ese vínculo, los guerreros necesitan un propósito riguroso y fiero, un estado especial de la mente llamado intento inflexible.

El poder del hombre es incalculable; la muerte existe sólo porque la hemos intentado desde el momento en que nacemos. El intento de la muerte puede suspenderse haciendo que el punto de encaje cambie de posiciones.

El arte del acecho consiste en aprender todas las peculiaridades de tu disfraz, y aprenderlas tan bien que nadie sepa que estás disfrazado. Para conseguirlo, necesitas ser despiadado, astuto, paciente y dulce. 
Ser despiadado no significa aspereza, astucia no significa crueldad, ser paciente no significa negligencia y ser dulce no significa estupidez.

Los guerreros actúan con un propósito ulterior que no tiene nada que ver con el provecho personal. El hombre corriente sólo actúa si hay posibilidad de ganancia. Los guerreros no actúan por ganancia, sino por el espíritu.

Los chamanes videntes de la antigüedad advirtieron, gracias a su capacidad de ver, que cualquier comportamiento inusual producía un temblor en el punto de encaje. Enseguida descubrieron que si el comportamiento inusual se practica sistemáticamente y se dirige con sabiduría, acaba forzando al punto de encaje a moverse.

El conocimiento silencioso no es sino el contacto directo con el intento.

El chamanismo es un viaje de regreso. Un guerrero regresa victorioso al espíritu tras haber descendido al infierno. Y del infierno regresa con trofeos. La comprensión es uno de sus trofeos.

Los guerreros, debido a que son acechadores, comprenden el comportamiento humano a la perfección. Comprenden, por ejemplo, que los seres humanos son criaturas de inventario. Conocer los pormenores de cualquier inventario es lo que convierte a un hombre en un erudito o en un experto en su campo.

Los guerreros saben que cuando el inventario de una persona corriente falla, o bien la persona amplía su inventario o bien se derrumba el mundo de la imagen de sí mismo. Las personas corrientes son capaces de incorporar nuevos elementos a su inventario siempre y cuando esos nuevos elementos no contradigan el orden básico de ese inventario. Pero si los elementos contradicen dicho orden, la mente de la persona se derrumba. El inventario es la mente. Los guerreros lo tienen en cuenta cuando intentan romper el espejo de la imagen de sí mismos.

Los guerreros jamás pueden tender un puente para reunirse con la gente del mundo. Pero si la gente desea hacerlo, tiene que tender un puente para reunirse con los guerreros.

Para poder acceder a los misterios del chamanismo es preciso que el espíritu descienda sobre el interesado. La presencia del espíritu desplaza por sí sola el punto de encaje del hombre hasta una posición determinada. Este punto preciso es conocido por los chamanes como el lugar de la no compasión.

No existe, en realidad, ningún procedimiento para hacer que el punto de encaje se desplace al lugar de la no compasión. El espíritu toca a la persona, y su punto de encaje se desplaza. Así de simple.

Lo que necesitamos hacer para que la magia pueda apoderarse de nosotros es desvanecer las dudas de nuestras mentes. Una vez desvanecidas las dudas, todo es posible.

Las posibilidades del hombre son tan vastas y misteriosas que los guerreros, en vez de pensar en ellas, han optado por explorarlas sin esperanza de comprenderlas jamás.

Todo lo que los guerreros hacen es consecuencia del desplazamiento de sus puntos de encaje, y tales desplazamientos están determinados por la cantidad de energía que los guerreros tienen a su disposición.

Cualquier movimiento del punto de encaje significa alejarse de la excesiva preocupación por el yo individual. Los chamanes creen que es la posición del punto de encaje lo que hace que el hombre moderno sea un ególatra homicida, un ser totalmente atrapado en la imagen de sí mismo. Habiendo perdido cualquier esperanza de regresar a la fuente de todo, el hombre corriente busca consuelo en su egoísmo.

La clave del camino del guerrero es destronar la importancia personal. Todo cuanto hacen los guerreros se dirige a lograr esta meta.

Los chamanes han desenmascarado la importancia personal y han descubierto que se trata de autocompasión disfrazada.

En el mundo de la vida cotidiana, nuestra palabra o nuestras decisiones se pueden revocar muy fácilmente. Lo único irrevocable en el mundo cotidiano es la muerte. En el mundo de los chamanes, en cambio, la muerte puede recibir una contraorden, pero no la palabra del chamán. En el mundo de los chamanes las decisiones no pueden cambiarse o revisarse. Una vez que han sido tomadas, valen para siempre.

Una de las cosas más dramáticas de la condición humana es la macabra conexión que existe entre la estupidez y la imagen de sí. Es la estupidez lo que obliga al hombre corriente a descartar cualquier cosa que no se ajuste a las expectativas de su imagen de sí mismo. El hecho de ser hombres corrientes, por ejemplo, hace que seamos ciegos a una parte del conocimiento accesible al ser humano que es absolutamente crucial: la existencia del punto de encaje y el hecho de que puede desplazarse.

El hombre racional, al aferrarse tercamente a la imagen de sí mismo, se garantiza una ignorancia abismal. Ignora el hecho de que el chamanismo no es cuestión de encantamientos y abracadabras, sino que es la libertad de percibir no sólo el mundo que se da por sentado, sino todo lo que es humanamente posible lograr. Tiembla ante la posibilidad de ser libre, y la libertad está al alcance de su mano.

El problema del hombre es que intuye sus recursos ocultos pero no se atreve a utilizarlos. Por eso dicen los guerreros que el problema del hombre es el contrapunto que crean su estupidez y su ignorancia. El hombre necesita ahora, más que nunca, que le enseñen nuevas ideas que tengan que ver exclusivamente con su mundo interior; ideas de chamanes, no ideas sociales; ideas relativas al enfrentamiento del hombre con lo desconocido, con su muerte personal. Ahora, más que nunca, necesita que le enseñen los secretos del punto de encaje.

El espíritu únicamente escucha a quien le habla con gestos. Y los gestos no son señas o movimientos del cuerpo, sino actos de verdadero abandono, actos de generosidad, de humor. Como gesto al espíritu, los guerreros sacan lo mejor de sí mismos y sigilosamente se lo ofrecen a lo abstracto.



  
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publicado por masallaesoteric a las 15:46 · Sin comentarios ·  Recomendar
 
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